Aprovechamos la soleada mañana del domingo, deslucida por el primer cierzo otoñal, para visitar con Javier la recientemente remodelada Puerta Cinegia y sus aledaños. Pasamos primero por el mercadillo dominical de la Plaza de San Bruno y adquirimos un libro de los primeros escritos de Ramón J. Sender, publicado por Larumbe, y al cuidado del estudioso senderiano Jesús Vived Mairal. Compramos también un taco de cecina de Castellote. Javier la prueba y la califica de excelente. Nos desplazamos después por la calle Don Jaime hasta la iglesia de San Gil. Queremos comprobar su estado casi lamentable y observar cómo están todavía en el lateral de la calle Estébanes las huellas de los edificios adosados a ella en el siglo XIX y que acaban de ser derribados. Nos damos cuenta de lo urgente que es su restauración y de lo positivo que va a resultar el acuerdo tripartito alcanzado la semana pasada para restaurar esta iglesia románica, mudéjar y barroca. Proseguimos nuestro camino por las calles Estébanes, Arco Cinegio y Cuatro de Agosto y entramos por la parte posterior al nuevo y sorprendente edificio Puerta Cinegia, que ocupa gran parte del antiguo Tubo Zaragozano y pone fin a tantos años de festejos, comidas y marcha nocturna de la gente joven de los años 60 a los 80. ¡Qué lejos quedan ya esos tiempos! Le explico a Javier el porqué del "Tubo" y aún contempla con entusiasmo la estrechez de algunas de sus calles, aunque no percibe los bares subterráneos que había en otros tiempos.
Autor: ana m.
Fecha: 04/10/2005 13:57.
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