Facebook Twitter Google +1     Admin

josemarco


Contador de visitas

Temas

Enlaces

Archivos

 

LA DOCENCIA

20060707105809-la-docencia.jpg

            Conocí a Ángeles de Irisarri hace unos cinco años al terminar un acto de la presentación de un libro en la Biblioteca de Aragón. Intercambiamos unas palabras sobre la literatura y, al comentarle mi dedicación a la enseñanza, manifestó su admiración por una labor que cada día resulta más difícil, ingrata y, en ocasiones, descorazonadora.

            La escritora aragonesa ha escrito algunas obras excelentes de temática histórica. De todos modos, prefiero sus artículos a sus novelas, aunque no siempre comparta sus ideas. Hoy, en la columna de la contraportada de Heraldo de Aragón manifiesta su opinión sobre la docencia. Aunque da la impresión de que generaliza un poco, (no sé si habla por propia experiencia) en lo esencial da con el dedo en la llaga: situación de desamparo de los docentes por parte de la Administración, situaciones de impotencia por parte de los Equipos Directivos, transformación de las aulas en una especie de guardería infantil, cansancio generalizado de los docentes y deseo de acogerse cuanto antes a la jubilación anticipada.

             Con algunos matices, la articulista retrata con bastante precisión lo que ocurre en las aulas y en los centros educativos: padres que apoyan a sus hijos y reclaman a los profesores un aprobado sin esfuerzo y alumnos indisciplinados, insolentes y cargados de prepotencia.

            Menos mal que la sociedad se va concienciando de lo difícil de esta tarea y empieza a entender las razones de los períodos vacacionales de los docentes y la dificultad de una tarea que, de no cambiar radicalmente, se está convirtiendo en profesión de riesgo.

Comentarios » Ir a formulario

No hay comentarios

Añadir un comentario



No será mostrado.

(opcional)





Plantilla basada en http://blogtemplates.noipo.org/

Blog creado con Blogia. Esta web utiliza cookies para adaptarse a tus preferencias y analítica web.
Blogia apoya a la Fundación Josep Carreras.

Contrato Coloriuris