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josemarco

MAESTROS COMPROMETIDOS

MAESTROS COMPROMETIDOS

     Siempre me ha gustado más la palabra maestro que la de profesor. Como profesional de la docencia, nunca me han llamado maestro, una palabra que posee connotaciones - en mi modesta opinión - de compromiso, ejemplaridad y dedicación. Los maestros comprometidos son los abiertamente vocacionales en clase y fuera de ella, con los alumnos y con los padres, codo a codo con la sociedad a la que se dedican y pertenecen.

     Quizás parezcan utópicas estas afirmaciones. Pero no ha sido así en muchas épocas y momentos del siglo XX. Durante la efímera Segunda República española, un puñado de maestros - la mayoría de núcleos rurales - consagraron las veinticuatro horas del día a la educación de sus alumnos. Fueron maestros ejemplares y, por ello, merecen ser recordados. Su final, casi siempre trágico, no correspondió a su dedicación y entrega. Muchos fueron depurados al inicio de la guerra civil, otros fueron cruelmente asesinados y algunos, desaparecidos.

     Esta es la triste historia - o intrahistoria - que plasma la periodista María Antonia Iglesias en su reciente libro Maestros de la República. Contiene varios documentos estremecedores que revelan al lector no sólo las penurias de la época, sino la tremenda injusticia que se cometió con estas personas.  La historia les debe dar la razón. Aunque tal vez sea demasiado tarde.

1 comentario

Anónimo -

no creo que estuviesen las "24 horas" pendientes de sus alumnos , tendrían que dormir no ¿?