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CHARLAS DE CAFÉ (II)

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     Santiago Ramón y Cajal experimentó en su juventud los avatares del amor. Supo captar además no sólo la belleza de las mujeres sino su esencia más primigenia. Sus reflexiones sobre  El amor y las mujeres están llenas de sabiduría, aunque reflejan el modo de pensar y los prejuicios de una época muy distinta a la actual. Plasmo las más significativas:

     - El primer amor del hombre - amor de mariposa - tiene por objeto la flor. El segundo, más avisado y práctico - amor de gorrión - sólo pica en el fruto.

     - La vida es triste porque acaba triste. Y el trabajo, fuente de placer y de sana alegría, aporta a menudo también inquietudes y amarguras. He aquí por qué para el sabio una mujer jovial y optimista será siempre tesoro inapreciable, infinitamente superior a la belleza y al dinero.

     - Por pequeña que sea una mujer, siempre alcanzará, si posee talento, belleza y simpatía, al corazón del hombre.

     - La belleza de la mujer es, aparte la raza, un don de la civilización y de la higiene. Por referencia a los exploradores de países exóticos, sabemos que entre los salvajes la hembra es infinitamente más fea y repugnante que el varón.

     - Gran acierto fuera a la mujer realzar su virtud con la dulzura, el agrado y la indulgencia. Muchos vicios y rarezas tendría lord Byron; pero, ¿no los irritaron y exacerbaron quizá la altivez y austeridad puritana de su esposa?

     - Los misóginos debieran recordar que la más ignorante y rústica de las mujeres puede engendrar un hombre de genio.

     - No huyas de las mujeres durante la juventud, si no quieres correr ridículamente tras ellas en la vejez.

     - Me sorprende el pensamiento despectivo de Santo Tomás de Aquino cuando sostiene "que la mujer es un ser accidental y frustrado, indigno de entrar en la creación primitiva". La frase parece excesiva y harto injusta. Sin negar la existencia de hembras frustradas y hasta patológicas, todavía pienso que la mujer normal es la sal de la vida. Supremo estímulo de la civilización y del heroísmo, en ella convergen todos los refinamientos del arte y del progreso. Por ella y para ella, como se ha dicho tantas veces, se inventa, se pelea y se muere.

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