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UNA VIDA EN LIBERTAD

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     Hace una semana tuve la oportunidad de conocer uno de los pueblos más pintorescos de la comarca del Baix Camp de Tarragona. A poco más de treinta kilómetros de Reus se encuentran una serie de núcleos rurales semiabandonados en torno al pequeño municipio de Mont-ral. Uno de ellos es L’Aixavega. En este pequeño pueblo - más bien aldea - viven permanentemente cuatro personas y muchos, muchos gatos. Llama la atención al entrar en el pueblo el recibimiento que te brindan estos animales, que disfrutan de una vida al aire libre, una vida en libertad, siempre muy bien atendidos por sus dueños.

     Desde pequeño siempre hemos tenido gatos en mi casa de Aliaga. Recuerdo dos de ellos a los que cogí mucho cariño. Los bauticé como Novelas - pelo de color gris-blanquecino y aspecto soñador - y Frasquín - pelirrojo, más agresivo y más rebelde. Esta misma mañana he contemplado dos gatos en los jardines del instituto. Estaban tumbados a la sombra del vivero, huyendo del calor asfixiante del mediodía y recreándose en su innegociable libertad. En L’Aixavega los casi treinta gatos que conviven en la casa acuden puntualmente a sus dos comidas diarias, disfrutan del aire libre y reciben agradecidos el cariño de las personas que los visitan.

   Individualistas, territoriales, dormilones, mimosos, atléticos, ágiles, egoístas, misteriosos, perceptivos, los gatos han sido y siguen siendo la fuente de inspiración de muchos escritores que, valiéndose de ellos, consiguen transmitir a la literatura intriga, misterio y suspense. El poeta, ensayista y escritor argentino Jorge Luis Borges compartió su vida con dos gatos y les dedicó este poema:

 

A un gato:


No son más silenciosos los espejos
ni más furtiva el alba aventurera;
eres, bajo la luna, esa pantera
que nos es dado divisar de lejos.
Por obra indescifrable de un decreto
divino, te buscamos vanamente;
tuya es la soledad, tuyo el secreto.
Tu lomo condesciende a la morosa
caricia de mi mano. Has admitido,
desde esa eternidad que ya es olvido,
el amor de la mano recelosa.
En otro tiempo estás. Eres el dueño
de un ámbito cerrado como un sueño.

(Fotografía: gatos en la galería de la casa de L’Aixavega)

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