
Pensabas que el poema
era un acto sublime
inalcanzable,
un sueño de utopías,
un balcón al abismo.
Creías que el poeta
era un ser encriptado que vivía
en lejano obelisco,
dominando orgulloso
el fluir silencioso de la vida.
Pero te has dado cuenta
- aprendiz de poeta -
de que el latido gris de las mañanas
alimenta tus versos,
de que el aliento azul del mediodía
entreteje palabras hilvanadas,
de que el tenue fluido cotidiano
engrendra de la nada unos vocablos
teñidos de pasión y de esperanza.
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Autor: Luis Antonio
Fecha: 22/03/2010 00:06.
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