La aurora dulce
adquiere en el ocaso
un poso amargo.
La primavera
se burla a carcajadas
del crudo invierno.
Noche serena
con la luna cual duende
desde la vega.
Desde el otero
contemplo aquel paisaje
dormido y yerto.
El río fluye
entre los viejos chopos
casi en silencio.
Se esfuma el tiempo
como gotas de lluvia
entre los dedos.
El amor pasa
entre las amapolas
y las carrascas.
Cuando amanece
parece que la vida
vuelve a su cauce.
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Autor: Magda
Fecha: 01/05/2010 11:11.
Autor: Luis Antonio
Fecha: 01/05/2010 14:20.
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