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POR UN FUTURO PARA TERUEL

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     Con un encierro en el ayuntamiento de Ariño, una manifestación en Andorra, la unidad de todos los representantes sociales y el apoyo de la calle, hoy comienzan unos días decisivos para uno de los medios de vida de una parte importante de la provincia de Teruel: La minería.

     La amenaza del cierre de todas las minas turolenses por parte de la Unión Europea para 2014 ha puesto en pie de guerra a todos los implicados y tiene que movilizar de rebote a toda la opinión pública aragonesa y española. Los representantes políticos del gobierno de Aragón y de España tienen mucho que decir en este tema que ya es reiterado y letal para una provincia que se viene desangrando progresivamente desde la década de los sesenta del siglo XX.

     La comarca de las Cuencas Mineras - una de las más afectadas por la emigración y la despoblación - ya sufrió hace unas décadas el cierre progresivo de todas las minas y de la central térmica de Aliaga. Casi sin contrapartidas, sin una decidida reconversión, los pueblos se han quedado vacíos, sin industrias y sin una perspectiva de futuro para los jóvenes. Incluso Utrillas ha perdido más de mil habitantes en estos últimos años. La térmica de Escucha tiene los días contados. Y en lugar de las minas se han abierto sendos museos mineros en Escucha y Utrillas y un Centro de Interpretación de la Minería en Aliaga. Todo ello dirigido a un turismo estacional y muy escaso.
     Es cierto que van cambiando los tiempos y que el carbón ya no es rentable y, además, contamina mucho más que otras energías. Pero, al parecer, deberían arbitrarse medidas para que la explotación de carbón autóctono no desapareciera y se utilizara par otros usos energéticos. Ahora predominan la energía eólica y la energía solar. Las montañas aragonesas se adornan indecentemente de aerogeneradores y los campos yermos se van sembrando de placas solares. Una energía válida, pero no suficiente para solucionar el futuro laboral de tantos trabajadores que quieren quedarse en su tierra y vivir en su tierra.

    Ahora les llega el turno a las comarcas Andorra-Sierra de Arcos y Bajo Martín. El pueblo de Ariño, pionero en las aulas digitales, debe ser ahora pionero en la defensa de un empleo y de un futuro. No se debe repetir la historia de la comarca vecina. De ser así, sólo quedarían los escombros, la soledad y el abandono.

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