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Se muestran los artículos pertenecientes a Abril de 2011.

RIÑA DE GATOS

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     Cualquier lector que vea el título y contemple la ilustración de la portada de la última novela de Eduardo Mendoza, Riña de gatos, Madrid 1936 (Premio Planeta 2010) pensará que es una novela más sobre el tópico de la guerra civil española. Nada más lejos de la realidad. La última novela del escritor barcelonés nos acerca a un Madrid convulso en los primeros días de marzo de 1936, tras el reciente triunfo en las elecciones del Frente Popular y en medio de continuas algaradas, conspiraciones e intrigas.

    La novela comienza con una carta fechada el 4 de marzo de 1936. La escribe Anthony Whitelands, protagonista de la novela. Este experto en datación y autentificación de obras de arte - curador - se traslada a Madrid para comprobar de cerca un cuadro de Velázquez de gran valor, guardado en uno de los sótanos de la casa del duque de la Igualada, amigo personal de José Antonio Primo de Rivera. A partir de ese momento, el experto inglés deja atrás su vida anterior e inicia un recorrido fatal por un Madrid laberíntico, suburbial y casi fantasmal.

   Eduardo Mendoza vuelve a ser con esta novela el gran narrador de sus primeras obras - especialmente La verdad sobre el caso Savolta y La ciudad de los prodigios. Eso sí, cambia de época y de ciudad. De su Barcelona natal se traslada al Madrid republicano. Y da muestras de nuevo de sus excelentes dotes de narrador, de su arte para describir sin excesivo detallismo y, sobre todo, de su acierto en la plasmación de unos diálogos vivos y realistas. Además, nos deja el fruto de una gran labor documental - acercándonos a políticos relevantes de la época como Manuel Azaña o José Antonio Primo de Rivera - y nos regala el fruto de su admiración por Velázquez y por la época que le tocó vivir.

    El viaje con el que comienza la novela, al ritmo monótono del traquetreo del tren por la yerma meseta castellana, culmina con otro viaje que se convierte en una nueva huida. Una huida muy distinta a la anterior. Una huida urgente de la España convulsa de la primavera del 36, una huida de los azares del destino, una huida agridulce que deja al lector con la incertidumbre de un final truncado y tan real como la vida misma.

AMAPOLAS URBANAS

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     Una primavera disfrazada de verano se cuela por todas las rendijas de la ciudad durante la hora de las siesta. El mes de abril, tradicionalmente lluvioso y desapacible, ha roto por unos días su costumbre para sorprendernos con una luminosidad inusual, con una temperatura preveraniega y con el polen inundando aceras, balcones y galerías.

     Desde mi ventana, diviso a lo lejos el cauce pausado de las aguas del río y unas flores silvestres rojizas y amarillas que orlan sus riberas cada vez más deterioradas. Me gustaría contemplar las amapolas silvestres que dentro de unas semanas teñirán de un rojo pasional los campos verdeamarillos del cereal. Pero no me da esa impresión. Antes de mi paseo vespertino, me tengo que conformar con releer a Machado, uno de los poetas que mejor han poetizado la primavera. Porque las flores que diviso en lontananza se muestran tímidas, recatadas,...como si no se atrevieran a plantarle cara al cemento y al asfalto que nos ahoga por doquier.

     Porque está claro que la primavera urbana no se vive de la misma manera que el despertar de abril en las sierras y en los valles. Ni mucho menos. Sólo de vez en cuando, el olor a hierba recién segada - que siempre ma ha seducido - el falso murmullo del río Huerva o las copas de los chopos esmaltadas de verde, que se asoman por encima de tejados y azoteas, nos muestran un retazo primaveral. Pero sólo es un esbozo, un sucedáneo, un anticipo cromático y visual de lo que serán las amapolas cuando despunten al filo del verano y se eleven desafiantes sobre las indolentes espigas .

* La fotografía es de las cercanías de Castel de Cabra (Teruel).

¿AUTOVÍA O AISLAMIENTO?

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     A nadie se le oculta que una de las asignaturas pendientes de la comunidad autónoma de Aragón es la precariedad en las infraestructuras. Salvo contadas excepciones, como la línea del AVE a Madrid y a Barcelona - favorecida por la privilegiada posición de Zaragoza entre estas dos ciudades - la A-2 y la autovía mudéjar, todavía inacabada, Aragón está prácticamente a la cola de las demás autonomías en kilómetros de autovías y en comunicaciones eficientes.

    Tengo que reconocer que siempre me han gustado conducir por carreteras secundarias, sinuosas, empinadas, solitarias. Pero esto no se opone a una realidad que cada día se presenta más urgente y acuciante: la necesidad de desdoblar tramos de carretera aragoneses que condicionan un modo de vida propio del siglo XXI y repercuten seriamente en la despoblación de los medios rurales de las tres provincias de la comunidad.

     El último episodio de una serie de reivindicaciones pendientes - el desdoblamiento de la nacional II, el desdoblamiento de la peligrosísima N-232, la autovía hasta Alcañiz, la autovía desde Monreal del Campo hasta Alcolea del Pinar - ha sido de nuevo la solicitud de un replanteamiento serio y decisivo para que la A-40 - que unirá Teruel con Cuenca - sea una realidad en los próximos años. Para ello habrá que desbloquear asuntos relacionados con el impacto ambiental y echar mano de la imaginación para buscar alternativas fiables. ¿No ocurrió hace años con la conflictiva A-3 a su paso por las famosas hoces del Júcar? Y se solucionó. Eso sí, con mucho diálogo y con un notable incremento del presupuesto. Por eso hay que decir bien claro - y Fomento lo sabe - que el problema es económico y demográfico. Y si no se soluciona en pocos años, la provincia de Teruel seguirá aislada de la zona oeste de la península, como ya ha quedado aislada con el AVE a Valencia - en esto Cuenca nos ha cogido la delantera. Ayer la manifestación tuvo lugar en esta ciudad castellano-manchega. Eso sí, había muchas personas de Teruel, había representantes de la plataforma Teruel Existe, pero los políticos brillaron por su ausencia.

     A poco más de un mes para las elecciones autonómicas y municipales, los políticos deberían reflexionar de nuevo sobre el problema de las infraestructuras en Aragón. No pueden ni deben orillar un problema que ya conocen y que quizás vuelvan a sufrir en sus propias carnes cuando tengan que desplazarse a núcleos rurales alejados de las autovías, por carreteras tortuosas y comunicaciones obsoletas. Se darán cuenta también del progresivo despoblamiento de determinadas comarcas - especialmente en Huesca y en Teruel - y de la ausencia de un tejido industrial de futuro. Me imagino reflexionarán sobre este problema mientras se recrean en paisajes idílicos y contemplan los valles vacíos y silenciosos desde sus vehículos oficiales. Y se percatarán de que algunas carreteras sólo sirven para hacer turismo o para evocar nostálgicamente el pasado.

10/04/2011 12:37 josemarco Enlace permanente. ARAGÓN No hay comentarios. Comentar.

LA MONTAÑA DE LOS OLVIDOS

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     La joven escritora Karen Díaz - Kadia - publicó en el 2009 su primera novela, creó su propia editorial y se está acercando cada día al potencial lector - especialmente a niños y adolescentes - para contagiarles ese espíritu soñador, ese soplo de optimismo y esos valores que son tan importantes en la vida.

     El título de este breve relato - La Montaña de los olvidos - nos invita a un viaje de manos de la fantasía pra acercarnos a un mundo donde los sueños tienen un lugar privilegiado en esa Biblioteca que guarda nuestros tesoros más preciados.

     Valores como respeto, amistad, lealtad, sacrificio, solidaridad,...quedan reflejados en unas páginas que nos invitan a un viaje metafórico a esta montaña en la que la vida es muy distinta a la de los humanos del siglo XXI. El relato nos invita a una lucha constante por conseguir nuestros sueños, a un regreso al mundo de la autenticidad, a intentar conseguir día tras día todos nuestros retos.

     Karen Díaz estuvo ayer en el instituto Ramón y Cajal de Zaragoza y dialogó con los alumnos de primero y segundo de Secundaria. Les invitó a reflexionar sobre su vida, sus aspiraciones, sus sueños, la autoestima y la percepción de los valores en la sociedad actual. Además, les contagió su entusiasmo y les motivó para ser creativos e imaginativos. Para ello, elaboraron dos relatos colectivos e intentaron buscar un final distinto para el libro que habían leído y trabajado en clase. Tanto la autora como los alumnos se fueron satisfechos de este encuentro literario.

     Para aquellos que tienen que enfrentarse a la realidad cotidiana, para los que tiran la toalla a la primera de cambio, las palabras que cierran el libro pueden servir de impulso y de motivación:

     Nunca dejes de soñar. Tus sueños, por muy pequeños que sean, alimentan este mundo y nos llenan de alegría y optimismo. Cualquier sueño se puede realizar. Sólo necesitas mucha fe, esperanza y perseverancia, pues es posible que no lo consigas a la primera. Mas el esfuerzo siempre se premia y las oportunidades vendrán.

     Karen nos demostró este entusiasmo y reconoció que el afán por conseguir sus sueños le había llevado a escribir y autopublicar una novela que invito a leer a niños, jóvenes, padres y educadores.


EL ENCANTO DE ALCARAZ

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     Volver a Alcaraz dos décadas después me provoca sentimientos encontrados. Regresar a este pueblo de la sierra albaceteña en el que residí durante dos años como profesor de secundaria despierta en mí sensaciones agridulces y un poso de nostalgia difícil de evitar.

      A medida que me voy acercando a la sierra por la carretera de Jaén, las curvas se multiplican, el paisaje se enriquece de matices cromáticos y los pueblos y pedanías apacecen casi de forma mágica después de un recodo o en la ladera de una colina: El Jardín, Los Chospes, El Cubillo, Robledo, El Horcajo y, a lo lejos, el arco semiderruido de la ciudad de Alcaraz, que airea en el horizonte su silueta inconfundible y su color ocre, herencia medieval y renacentista de este pueblo tan rico en historia como en arte.

      Porque Alcaraz no es sólo arte e historia. Alcaraz es remanso de paz. Alcaraz es lugar de acogida. Alcaraz es oasis natural. Alcaraz es trampolín para la ensoñación y el recuerdo. Al anochecer, nos acercamos con mi amigo Pepe hasta la monumental Plaza Mayor recorriendo con parsimonia esa calle empedrada y silenciosa en la que cada casa conserva un recuerdo, una vivencia, un latido vital. Ya en la plaza, contemplamos las torres del Tardón y de la Trinidad, como dos hermanas gemelas, nos detenemos en la puerta de la Aduana, del arquitecto local Andrés de Vandelvira y experimentamos una sensación de paz y sosiego, como si el tiempo se hubiera detenido.

      Dejamos para la mañana la visita al santuario de la Virgen de Cortes, patrona de la comarca, el recorrido matinal por el paraje de los Batanes, con sus impresionantes cascadas, sus estalagtitas, sus canteras de piedra rojiza, sus olores y colores, su silencio natural. No nos olvidamos de visitar el nuevo instituto de Secundaria con el nombre de Pedro Simón Abril, humanista y pedagogo local. Y conocemos la recién restaurada Casa de la Vicaría, que será biblioteca local, centro cultural y hogar de jubilados. Precisamente residí en la calle de la Vicaría durante esos años cada vez más lejanos.

      Abandono Alcaraz al atardecer y, mientras desciendo la cuesta que da acceso al pueblo, recuerdo las vivencias de esos meses, las rutas en bicicleta a Vianos, al Ballestero, al Salobre; las tertulias en la plaza; las comidas en el hostal Alfonso;los aperitivos en la Cueva del Pernales; los cafés en la confitería; las partidas de billar en casa de Diego...Dejo atrás dos días de vivencias, de recuerdos. No sé cuándo volveré. Pero espero no demorar tanto mi visita a este lugar querido y añorado.

21/04/2011 11:53 josemarco Enlace permanente. PUEBLOS No hay comentarios. Comentar.

EL RUMOR DEL SILENCIO

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                                                    Abanico de luz y de diamantes

                                                    Tesoro de frescor y de armonía

                                                    Efímero, fugaz, amaneciente

                                                    Al filo de la vida.

                                                   

                                                    Derramas tus esencias plateadas

                                                    Entre la umbría verde amarronada

                                                    Y siembras el paisaje de murmullos

                                                    Del crepúsculo al alba.

                                                   

                                                    Tu sinfonía hechiza al caminante

                                                    Que disfruta de todas las esencias

                                                    De este oasis de luz y de misterio

                                                    Oculto en la maleza.

          * Cascada en Los Batanes (Alcaraz)                                          

UN POETA DEL ENTUSIASMO

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     Ha fallecido recientemente el poeta chileno Gonzalo Rojas, que siguió la estela de Pablo Neruda y de César Vallejo. Gonzalo Rojas - premio Cervantes en 2003 - representa la coherencia, el entusiasmo, el buceador en lo enigmático. Desde su humildad, va perfilando una trayectoria poética rica en matices y profunda en sentimientos, de corte surrealista y de posterior libertad creadora.

     El mejor homenaje que podemos hacerle a este poeta es la lectura de sus versos. Por ello, plasmo el poema Carbón, en homenaje a su padre, que despierta mi sensibilidad y mi eterno cariño hacia el mío, también minero.

 

Carbón

Veo un río veloz brillar como un cuchillo, partir
mi Lebú en dos mitades de fragancia, lo escucho,
lo huelo, lo acaricio, lo recorro en un beso de niño como entonces,
cuando el viento y la lluvia me mecían, lo siento
como una arteria más entre mis sienes y mi almohada.

Es él. Está lloviendo.
Es él. Mi padre viene mojado. Es un olor
a caballo mojado. Es Juan Antonio
Rojas sobre un caballo atravesando un río.
No hay novedad. La noche torrencial se derrumba
como mina inundada, y un rayo la estremece.

Madre, ya va a llegar: abramos el portón,
dame esa luz, yo quiero recibirlo
antes que mis hermanos. Déjame que le lleve un buen vaso de vino
para que se reponga, y me estreche en un beso,
y me clave las púas de su barba.

Ahí viene el hombre, ahí viene
embarrado, enrabiado contra la desventura, furioso
contra la explotación, muerto de hambre, allí viene
debajo de su poncho de Castilla.

Ah, minero inmortal, ésta es tu casa
de roble, que tú mismo construiste. Adelante:
te he venido a esperar, yo soy el séptimo
de tus hijos. No importa
que hayan pasado tantas estrellas por el cielo de estos años,
que hayamos enterrado a tu mujer en un terrible agosto,
porque tú y ella estáis multiplicados. No
importa que la noche nos haya sido negra
por igual a los dos.
-Pasa, no estés ahí
mirándome, sin verme, debajo de la lluvia.

 

 

27/04/2011 19:57 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.


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