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Se muestran los artículos pertenecientes a Enero de 2011.

LA IRREALIDAD NUESTRA

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    Tengo entre mis manos el primer poemario de la joven poeta aragonesa Clara Dávila Mateo (Zaragoza, 1987). Su título, La irrealidad nuestra, nos sumerge en un mundo personal que oscila entre el sosiego agridulce de la soledad y la tormenta interior de un amor que hiere y cicatriza.

     Es precisamente el amor el gozne sobre el que giran las tres partes de esta antología de poemas, editados por le leonesa Puente de Letras. El amor aparece y desaparece entre la niebla de un tiempo machadiano en una primera parte - "Búsqueda del tiempo" - en que las experiencias vividas trazan un camino efímero y evanescente. Esa búsqueda del tiempo se convertirá en esperanza, en incertidumbre y en afán de apresar lo efímero.

     Por eso en la segunda parte - "Desde lo más profundo" - la autora se agarra a la escritura, se aferra a la poesía - esa "palabra en el tiempo" - para desterrar la soledad y curar las heridas que van dejando las arenas movedizas de la memoria.

     Todo ello culmina en "Batallas y aventuras", esa tercera parte que intenta hermanar las contradicciones del amor, las huellas del desamor y el hechizo de los sueños de futuro. Los versos se van desgranando cual juegos infantiles que se transforman en latidos profundos de un corazón enamorado. Es la síntesis de un canto a la presencia del otro, del duro lastre de la ausencia, de la huella brumosa de un recuerdo efímero.

     Elijo uno de los poemas más representativos del libro como acercamiento a la obra de esta poeta zaragoza;

                                                DUELE

                               Una vida para sentirme mejor.

                               Daría mil veces, mil, lo que pidieras

                               porque dejara de llover

                               y la araña que teje nuestros corazones

                               quedase intacta, tejiendo y tejiendo...

                               Paseos por el súper mientras elijo nuestra cena

                               desterrando así la soledad que nos anochece.

                               Un eco de lo que tal vez pudo ser.

                               Ya no tengo nada que perder, y me duele.

LA CANCIÓN DEL SILENCIO

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     Los Reyes Magos han vuelto a ser generosos. Porque me han regalado, un año más, buenos libros, buena literatura. Uno de los regalos anticipados ha sido La canción del silencio, novela de la joven escritora Leara Martell (Málaga, 1988). Leara escribía desde pequeña sus propias historias en el autobús, camino de la escuela. Y quedó finalista en 2006 en el premio literario Jordi Sierra i Fabra con El enigma de Isis, su primera novela.

     La canción del silencio gira en torno a un tema desgraciadamente cada vez más actual, la violencia de género. Pero lo que más me ha llamado la atención de la novela es su planteamiento estructural, ya que está dividida en cinco actos, y el punto de vista múltiple que aporta cada uno de los personajes - Aída, la protagonista; Fran Dávalos, el abogado defensor; Violeta, la amiga; Bruno, el enfermero, y el pequeño Canio, que toma el protagonismo desde el vientre materno. Todos estos personajes conforman un coro dramático e intentan salir del túnel oscuro en que se encuentran  a raíz del asesinato de Carlo Delveccio, un marido violento y maltratador.

    Este coro de voces, cual una sinfonía silenciosa, busca una complicidad para defender lo aparentemente indefendible. Porque Aída, que supuestamente ha matado a su marido, no sólo no se reconoce culpable, sino que reclama una absolución casi milagrosa. Su acto delictivo ha sido la consecuencia fatal de una situación insostenible, como la que viven tantas y tantas mujeres en pleno siglo XXI.

     La novela es también un guiño deliberado a la famosa ópera de Giuseppe Verdi, que aglutina a sus personajes en un coro dramático y se desarrolla entre la fatalidad y la incomprención. Precisamente la última frase de la famosa ópera aparece al principio y al final de la novela como un leit motiv asociado a las vivencias interiores, al silencio del alma y a esa eterna canción que alivia con frecuencia los momentos más crueles de la vida cotidiana: "Se abre el cielo y las almas errantes vuelan hacia la luz del día sin fin".

     La editorial malagueña Aladena nos brinda una novela para reflexionar sobre esta problemática social. Pero, sobre todo, nos ofrece la oportunidad de disfrutar de una lectura a caballo entre la narración, la introspección y la acción dramática.

PUEBLOS DORMIDOS

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    Siempre me ha gustado viajar por carreteras secundarias, al margen de los caminos más trillados, siguiendo la sabia estela de los viajeros románticos. Siempre han despertado mi curiosidad esos pequeños núcleos rurales situados en una pequeña eminencia al borde del camino, a la orilla de un riachuelo, semiocultos tras una colina o un humilde cerro. Siempre me han cautivado esos paisajes azorinianos, esos senderos machadianos, esas rutas románticas recoletas y sorprendentes.

     En mi viaje navideño hacia Levante, me detuve en un pequeño pueblo muy pintoresco, situado a sólo trece kilómetros de Teruel. A pesar que desde mi infancia su nombre resonaba en mis oídos, nunca había tomado ese desvío de un kilómetro escaso para acercarme a Cuevas Labradas, a la orilla del río Alfambra.

     Y me sorprendió gratamente en una mañana soleada de invierno, el silencio de sus calles, la soledad de sus casas, el humear de algunas chimeneas, la enhiesta torre de la iglesia de San Juan Evangelista, su plaza recoleta y, sobre todo, ese olmo milenario que, como el famoso olmo de Antono Machado en Soria, es un testigo mudo del paso inexorable del tiempo, del éxodo de sus habitantes en la segunda mitad del siglo XX, de la inclemencia de un clima invernal duro e implacable.

     En la provincia de Teruel hay muchos pueblos dormidos, muchos núcleos rurales que soportan año tras año el lento discurrir de los días invernales, el poso blanquecino de las rosadas, el brillo claroscuro de los hielos, el fantasma de la soledad y el abandono. Todos ellos intentan renacer de sus cenizas y, como Cuevas Labradas, cuidan cada vez más su entorno, atraen el turismo rural y potencian al máximo sus señas de identidad.

09/01/2011 12:58 josemarco Enlace permanente. PUEBLOS No hay comentarios. Comentar.

SUEÑOS OCULTOS

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DESTELLOS ENTRE LA NIEBLA

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     La densa niebla que persiste durante estos días invernales en las principales cuencas de la península, se abatía ayer tarde paulatinamente sobre las gradas y sobre el terreno de juego de la Romareda. Precisamente la niebla se ha convertido durante estas fechas de la cuesta de enero en una metáfora de los males que afectan a nuestro Real Zaragoza y que tienen difícil solución. Ni con la pírrica victoria de ayer sobre un rival que no demostró nada de nada, se van a solucionar los problemas de una entidad que navega a la deriva. Un barco pilotado por el empresario soriano Agapito Iglesias que, junto con sus asesores, está condenado, si no surge un nuevo milagro, al naufragio más absoluto a mediados de mayo. De en medio de esta niebla, emergió la casta y la lucha de Gabi, incombustible capitán, que se echó el equipo a sus espaldas y logró salvarlo de una nueva tarde aciaga y desastrosa.

    Mientras duraba un toma y daca sobre el campo, muchos estábamos atentos al marcador simultáneo que señalaba cómo el Villarreal, el mejor equipo que ha pasado por la Romareda esta temporada, superaba a un Osasuna peleón. Nos  enteramos por la radio de que uno de esos cuatro goles que le dieron la victoria a los amarillos fue obra de un aragonés, del genial Rubén Gracia "Cani", que al filo del minuto 50, se inventó una vaselina desde el medio campo que sorprendió al meta Ricardo y llevó el delirio a la grada. Un gol más del jugador de Torrero, a quien no valoraron lo suficiente en su propia casa y está llamando a las puertas de la selección con una racha impresionante. Cani emuló ayer tarde a Nayim. Es un gol similar al glorioso tanto del ceutí, que valió una recopa hace ya quince largos años. De entre la niebla zaragozana, surgió el destello de fuerza de Gabi. Pero el verdadero destello de la jornada fue de un jugador de la cantera del Real Zaragoza, Rubén Gracia "Cani". Dos destellos entre la niebla: el primero, de lucha; el segundo, de ingenio y maestría. ¿Lo habrá visto ya Vicente del Bosque? ¿Qué habrían dicho los medios si lo hubiera marcado Messi o Ronaldo? Pero el chaval de Torrero es más modesto. Y tiene los pies en el suelo. Eso sí, está jugando como los ángeles. Por encima de la niebla.

16/01/2011 18:02 josemarco Enlace permanente. DEPORTES No hay comentarios. Comentar.

LIDERAZGO POLÍTICO

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    En estos momentos de incertidumbre política, de crisis económica y de convulsiones sociales; en estos momentos de inquietud preelectoral, de impaciencia por llegar al poder y de preocupación por dejar todo bien atado, llama la atención el talante tan diverso, pintoresco y casi paradójico de algunos líderes políticos. Ahora, precisamente ahora, intentan mostrarnos su mejor cara, su más abierta sonrisa, su inusual espíritu de tolerancia, su explosiva simpatía, su impagable generosidad, su repentino acercamiento al pueblo, sus acelerados viajes a los lugares más recónditos, su talante abierto y progresista.

    Pero, como el electorado es, afortunadamente, cada vez más perspicaz e inteligente, se da cuenta en seguida de lo que piensa el político de turno - sea del partido que sea -, de lo que pretende el aprendiz de líder, de lo que intenta transmitirnos aquí y ahora, a pesar de los pesares y contra viento y marea. Porque uno ya conoce a políticos y expolíticos y sabe más o menos cómo va a actuar si llega a formar parte del equipo de gobierno de un país, de una autonomía o de un ayuntamiento.

     Hay políticos de andar por casa, que sólo muestran su euforia entre los más allegados. Hay políticos dinosaurios, que hacen lo posible por seguir en la brecha, aunque el sentido común aconseje lo contrario. Hay políticos que sólo muestran su cara más amable durante los cuatro meses preelectorales. Hay políticos que disfrutan atacando al rival de turno, un día sí y otro también. Hay políticos que permanecen dentro del cascarón, cual caracol en invierno. Hay políticos que delegan y delegan, para no quemarse ante el posible votante. Hay políticos que se enamoran de su imagen, cual un narciso del siglo XXI. Hay políticos que en primavera renacen de sus cenizas cual una milagrosa ave fénix. Hay políticos, petulantes, pedantes, chabacanos, autoritarios, autistas, endomingados, castizos, ingenuos, soñadores, utópicos e inconformistas.

     ¿Hay algún líder político honrado y cabal? Seguramente lo habrá. Lo importante es que el ciudadano lo sepa valorar, por encima de siglas, tendencias, sentimentalismos o inclinaciones ideológicas. Pero, por desgracia, esta especie humana es cada vez más escasa y pasa casi siempre inadvertida al ciudadano de a pie.

 

EL SUEÑO DEL CELTA

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     Acabo de leer El sueño del celta, la última novela del escritor peruano Mario Vargas Llosa, premio Nobel de Literatura en el 2010. Es una novela muy trabajada, para degustarla, como los buenos postres. Una novela para los amantes de la buena literatura. No tiene que envidiar nada a La ciudad y los perros, La guerra del fin del mundo o la extraordinaria La fiesta del Chivo.

     Mario Vargas Llosa nos regala un relato en el que destaca, ante todo, la figura de un soñador, de un héroe del siglo XX, de un hombre lleno de contradicciones y paradojas. El irlandés Roger Casement, uno de los primeros europeos en denunciar los horrores del colonialismo, se convierte en el eje de vivencias, peripecias históricas e inquietudes existenciales. Condenado a muerte en una cárcel de Londres en 1916, evoca los primeros años de su infancia en Irlanda, sus viajes al congo belga y su estancia de casi un año en la Amazonía peruana.

     Los amantes de la buena literatura podrán disfrutar de párrafos inolvidables, de descripciones magistrales y de acertadas reflexiones críticas. Los que leímos en su día El corazón de las tinieblas de Joseph Conrad y nos conmovimos con la película Apocalyse now, podemos hacernos una idea de la explotación de los indígenas en dos zonas del planeta, a principios del siglo XX. La terrible explotación del Congo  de Leopoldo II y del Putumayo peruano de Julio C. Arana es la punta del iceberg de una situaciónn de esclavitud humana rayana en la crueldad más espantosa. Todo por la codicia y el capitalismo salvaje.

     Pero el protagonista va más allá de estos lamentables hechos y nos revela una aventura existencial que tiene como norte y guía la causa del nacionalismo irlandés en la que trabaja sin descanso. Esta obsesión casi utópica le costará la vida. Pero será la semilla de una futura liberación para tantos seres humanos humillados, ninguneados y discriminados.

     De esta densa y rica novela, me quedo con el inicio del Epílogo. La metáfora del escritor peruano nos acerca a un héroe de carne y hueso, a un soñador, a una persona que dedicó su vida a ideales sublimes y permanentes. Ideales que  pervivirán, a pesar del paso del tiempo:

     La historia de Roger Casement se proyecta, se apaga y renace después de la muerte como esos fuegos de artificio que, luego de remontarse y estallar en la noche en una lluvia de estrellas y truenos, se apagan, callan y, momentos después, resucitan en una trompetería que llena el cielo de incencios.

LENGUA DE MAPA

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     La joven poeta Almudena Vidorreta (Zaragoza, 1986) acaba de presentar su tercer poemario - Lengua de mapa - que obtuvo el año pasado el primer premio de poesía en castellano de la Universidad de Zaragoza. Después de los dos libros anteriores - Tintación y Algunos hombres insaciables -, esta antología se adentra de nuevo en un lenguaje metafórico, alegórico y decididamente coloquial.

     Lengua de mapa nos propone varios viajes, diversas aventuras por un entorno urbano, por una andadura literaria y por los entresijos de la pasión y el erotismo. Es una geografía íntima llena de incertidumbre y preñada de presagios. Una lengua que requiere un aprendizaje, pero que nos cautiva "con el suave bálsamo de la palabra". Una lengua que se remonta a los tiempos más remotos, pero que nos reclama desde el silencio. Una lengua que diseña los caminos secretos del amor, los vericuetos de los sueños, las trampas del destino.

    Almudena llega con este libro a una madurez poética digna de tenerse en cuenta. En alguno de sus poemas hace un guiño a José de Espronceda, a Cavafis, a Brenda Ascoz, a Ángel Petisme. Porque en esta geografía urbana, humana e íntima se trasluce un aliento literario, una admiración por la palabra con mayúscula, un homenaje a los que día a día realzan el idioma. El camino está abierto,la senda está marcada. Sólo nos queda disfrutar con la lectura cadenciosa de este regalo poético y encontrar nuestro lugar en el mapa de la vida.

     He elegido uno de los poemas que leyó la autora el pasado miércoles, durante la presentación del libro en la librería Cálamo de Zaragoza:

                                             CAMINO

                                 Pies para caminar una senda mojada

                                por el sudor de los otros y tus propias lágrimas,

                                el camino que a veces se desentraña en mis brazos

                                y se abre para ti en lo profundo de mis piernas.

                                 Te daré mis pies para los recados incómodos,

                                para los caminos que no estaban previstos

                                y si hay que dar la cara ante el enemigo nuevo

                                también te daré mis pies.

                                 Todo para que sean las llagas de mis dedos

                                y las grietas de mis plantas

                                las que recojan las semillas secas

                                mientras caminan tus pies por las hojas verdes

                                de los valles que sembramos en otoño

                                cuando todos los demás se lamentaban

                                creyendo ver morir al último árbol.

30/01/2011 17:58 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.


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