Facebook Twitter Google +1     Admin

josemarco


Contador de visitas

Temas

Enlaces

Archivos

 

Se muestran los artículos pertenecientes a Marzo de 2011.

LA NOCHE DE LOS TIEMPOS

20110304172456-la-noche-de-los-tiempos.jpg

     Leer la última novela de Antonio Muñoz Molina es adentrarse en un mundo sinuoso, carnavalesco y, en ocasiones, espectral. La noche de los tiempos, un libro que se acerca a las mil páginas, me ha envuelto desde el principio por su portentosa capacidad para el detalle, por su prosa envolvente y por su estilo limpio, nítido y sugerente.

    Sin llegar a la altura de su obra maestra, El jinete polaco, esta novela supone un regreso a las mejores páginas de un maestro de la narrativa y de un gran conocedor de la lengua con todos sus registros. Porque la historia del arquitecto madrileño Ignacio Abel es sólo un pretexto para acercarnos a los primeros meses de 1936 y a las semanas posteriores al inicio de la guerra civil.

     El tejido narrativo y la trama amorosa no deben cegar a los buenos lectores e inducirlos al desprecio o al olvido de un relato coherente y deliberadamente poético. Es verdad que a la novela pueden sobrarle algunas páginas, es verdad que el tema de la guerra civil ya está trillado y saturado. Pero también es cierto que pocos autores como el narrador de Úbeda han sido capaces de crear un clima intrahistórico, olvidado con frecuencia por las jóvenes generaciones.

    Me han cautivado las descripciones de ese Madrid prebélico y desconcertante. Me han llegado muy adentro las reflexiones sobre la inutilidad de las guerras, sobre los falsos fanatismos y sobre las secuelas de la cruedad. Pero lo que más me ha seducido es ese fluido de la prosa, ese dominio del arte de narrar, esa deliberada reiteración de atmósferas, de sentimientos, de vidas truncadas, de futuros inciertos, de viajes sin retorno.

    Es verdad que los personajes no están tan perfilados como quisiera el lector, es verdad que la trama no es original, es verdad que el final es bastante previsible.  Pero los que leemos una novela bien escrita, pasamos de puntillas por encima de estos perfiles anecdóticos y nos adentramos en lo que realmente importa: el arte de escribir bien, la tenue frontera entre la narración y el ensayo, el latido poético de cada párrafo, la agilidad de una prosa que pocos escritores actuales pueden igualar. 

DULCES AUSENCIAS

20110308174113-espejo-roto.jpg

                                        Como un tenue Leteo

                                       que fluye por las sendas del olvido

                                       se cruzan muchas vidas

                                       en tu camino incierto

                                       y dejan una estela,

                                       un recuerdo fugaz.

 

                                        Son vidas como huellas,

                                       como dulces ausencias

                                       vidas enamoradas,

                                       vidas apasionadas,

                                       vidas con la mirada en el futuro.

 

                                       Y un día,

                                      como en sueños,

                                      reaparecen todas las personas

                                      que encendieron la luz

                                      de tu mirada

                                      en un fugaz instante.

                                       Y vuelven al presente

                                      desafiando al tiempo

                                      y rompen ese lazo

                                      que te ataba al pasado

                                      como un espejo roto.

 

                                      Espejos, sueños rotos

                                     y una mira azul hacia el mañana

                                     mientras el tiempo pasa

                                     y la memoria

                                     desafía el olvido

                                     y abraza el infinito.



TINTA DE HEMEROTECA

20110312180834-fotos-entierro-de-galdos.jpg

     La vida efímera de los periódicos, que arrojamos semanalmente a los contenedores, se convierte en algo valioso y difícil de conseguir, cuando se trata de una publicación de principios del siglo XX. Lo ideal sería tener entre mis manos un diario del año 1920, una fecha clave a nivel personal y a nivel social. Pero, ya que no tengo ese privilegio, me contento con la edición facsímil de El Diario del Siglo XX, que rescató hace unos años un diario nacional.

    Tengo que decir, ante todo, que 1920 fue el año del nacimiento de mi padre en Aliaga. Mi padre tendría ahora casi 91 años. Aún podría vivir, pero las condiciones de vida que le tocó vivir aceleraron su adiós hace casi treinta años.  En esa fecha nació también Miguel Delibes, recientemente fallecido. Y en esa fecha fallecieron dos grandes de España: el literato canario Benito Pérez Galdós y el gran torero José Gómez Ortega, "Joselito" como consecuencia de una cogida trágica en la plaza de Talavera de la Reina. El autor de los Episodios Nacionales falleció en su casa de Madrid y recibió un multitudinario homenaje de todos los madrileños.

    Pero el año 1920 también nos aporta otras efemérides. La muerte de estos dos personajes famosos ecipsó en cierto modo la desaparición del periodista aragonés Mariano de Cavia, que dedicó al periodismo 40 años de sus 65 de vida. Hay que destacar que su hoja de servicios fue una de las más brillantes de la prensa española. Otras noticias de este año tan significativo fueron la muerte del republicano Francisco Layret de un atentado en Barcelona; el asesinado en México de Venustiano Carranza, uno de los mayores enemigos de la guerrilla de Pancho Villa; el fin del imperio otomano; el fallecimiento de Eugenia de Montijo, viuda de Napoleón III; y, como noticia deportiva, el debut olímpico de la selección española de fútbol en Amberes, con Ricardo Zamora como baluarte en la portería.

     Un año para recordar o para olvidar, según como se mire. Un año también de terremotos - siete mil fallecidos en México -, de intransigencia - dieciséis años de prisión sobre Miguel de Unamuno - y de solidaridad: acogidos en Madrid 228 muchachos de Riotinto, que vivían en la miseria por la huelga en las minas.

     Fechas para olvidar, fechas para recodar, fechas para reflexionar sobre la rueda del destino, la fatalidad y lo efímero del tiempo.

12/03/2011 18:05 josemarco Enlace permanente. SOCIEDAD No hay comentarios. Comentar.

NOCHE DE GALA EN LA ROMAREDA

20110313123055-zaragoza-valencia.jpg

     Hacía mucho tiempo que no se vivía una fiesta similar en La Romareda. Hasta los más veteranos se frotabann los ojos para comprobar si era verdad lo que estaban contemplando. El ambiente previo al partido ya presagiaba una noche diferente. Pero fue el desarrollo del encuentro el que convirtió la apacible velada futbolística preprimaveral en una noche mágica e imprevisible. Eso sí, sólo hubo un pequeño contrapunto, un pesado lastre que permanecerá - esperemos - unos meses más: las protestas contra la nefasta gestión de Agapito Iglesias, actual presidente y accionista mayoritario del club.

     En el terreno deportivo - que es lo que más nos interesa - el Valencia fue desde el principio un rival endeble, sin personalidad, casi desconocido. ¿Tanto daño le ha hecho su reciente eliminatoria en la Champions por el Shalke 04 alemán?. No lo sé. Pero esa fue la triste imagen que transmitió el tercer mejor equipo de la liga: una delantera apática, un mediocampo caótico y una defensa de carnaval. Sólo se salvó el portero Guaita y el lateral izquierdo Jordi Alba, dos firmes promesas que aspiran a un hueco en la selección. Los demás, nada de nada, incluido el joven entrenador Unai, que regaló el encuentro desde el principio. Esto no resta ningún mérito al equipo local, a un Real Zaragoza que renació de sus cenizas y realizó un encuentreo casi completo. La batuta del mexicano Javier Aguirre ha cambiado la mentalidad de un equipo heterogéneo y sin grandes figuras. Todos saben a qué juegan y todos se vuelcan en un sorprendente trabajo colectivo. Y eso tarde o temprano da sus frutos, como ese flamante cuatro a cero que figuraba en el marcador de La Romareda al filo de la medianoche.

     No sé si se volverán a repetir noches como estas en el cada vez más vetusto campo de la capital del Ebro. Pero a los que llevamos varios años siguiendo a este equipo nos alegra que los más pequeños, los que no vivieron la gesta de la Recopa de 1995, los que no vivieron la victoria de la Copa del Rey en Monjuic contra el Real Madrid, vuelvan a tener fe en un equipo con una gran asignatura pendiente: el olvido total de la cantera a la que se le ha dado la espalda sin ningún motivo.

JOSEFINA ALDECOA, LITERATA Y PEDAGOGA

20110316183805-josefina-aldecoa-normal-365xxx80.jpg

     Acaba de dejarnos en un pueblecito de Cantabria la escritora Josefina Aldecoa, que hace pocos días cumplió ochenta y cinco años. La literata de la llamada Generación de los Cincuenta, compartió con su esposo Ignacio Aldecoa, con Jesús Fernández Santos, con Carmen Martín Gaite y con Alfonso Sastre, entre otros, una serie de inquietudes sociales que germinaron en plena posguerra y que tenían sus raíces en los años de la efímera Segunda República.

     La escritora leonesa (La Robla, León, 1944) fue hija y nieta de maestras republicanas. Por ello la pasión por la educación marcó su vida y esta pasión se refleja tanto en sus obras como en sus ideas pedagógicas, plasmadas en numerosas reflexiones y puestas en práctica en la fundación del colegio Estilo, pionero en pedagogía y heredero directo de las ideas de la Institución Libre de Enseñanza.

     He leído muchas obras de Josefina, pero entre todas ellas me quedo con Los niños de la guerra (1983) e Historia de una maestra (1990). En ambas novelas están presentes sus inquietudes personales, su difícil andadura como maestra rural y sus preocupaciones por un entorno social y cultural pobre y degradado. Sus ideas sobre la educación están esparcidas en sus novelas, ensayos y numerosísimos artículos. He espigado algunas de ellas como educador y admirador de su manera de llevar a la práctica esta difícil tarea:

     EDUCAR ES AYUDAR A DESCUBRIR LO QUE EL NIÑO LLEVA DENTRO.

     ES NECESARIO DESPERTAR EN LOS NIÑOS EL SENTIDO CRÍTICO, LA FUERZA DE RAZONAR Y, SOBRE TODO, LA IMAGINACIÓN. HACER DE ELLOS PERSONAS TOLERANTES.

     CADA NIÑO ES ÚNICO Y DIFERENTE A TODOS LOS DEMÁS, Y TIENE QUE ADAPTARSE A UNA SOCIEDAD DIFERENTE.

16/03/2011 18:18 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

ECOS DE PRIMAVERA

20110320121909-moncayo-grande.jpg

     Se despereza la mañana con una dulce insolencia primaveral. Todavía permanece en tu retina la esfera agigantada y blanquecina de la luna, con su halo mágico y su cercanía casi milagrosa. El sol se ha adueñado por fin del paisaje urbano y, mientras caminas por la zona alta de una ciudad casi adormecida, contemplas a lo lejos la silueta erizada de los Pirineos, cual un telón de fondo blanquinegro, con la nieve como reina de la primavera. Hacia el oeste, aparece el Moncayo machadiano y labordetiano, con su espalda coronada de nieve y con un aspecto de soledad y desamparo.

     El sonido de las campanas de una iglesia cercana rompe el silencio de esta mañana dominical. Una mañana que, a miles de kilómetros, se sigue vistiendo de incertidumbre y desolación en esa zona del noreste de Japón devastada por el maremoto y condenada a un futuro difícil con la amenaza nuclear como espada de dámocles. Una mañana que, a cientos de kilómetros, al oeste de Libia, se viste de terror bajo el estruendo indiscriminado de los bombardeos, fruto de la prepotencia, la intransigencia y el odio. ¿Hasta cuándo se prolongará esta terrible situación en pleno siglo XXI?

     Contemplas la ciudad desde una eminencia cercana al parque José Antonio Labordeta - antes Parque Primo de Rivera y Parque Grande -. Atisbas a lo lejos el perfil silencioso del nuevo tranvía, que hoy se viste de largo después de polémicas y desencuentros. Contemplas el viejo quiosco del parque, que va a ser derribado, dejando atrás sueños y vivencias infantiles de muchas generaciones. El día se presenta claro, diáfano, como esa luna que reinaba anoche en el horizonte. Unos niños juegan en el parque con la arena y los columpios. Unos jóvenes practican su deporte favorito. Montas en tu bicicleta después de tantos meses. Preparas un poco tus piernas para la nueva temporada. Para esta primavera que llama a la puerta de esta zona del planeta conmocionada también por la incertidumbre, el terror y la intransigencia.

TIEMPO DE VIDA

20110326193908-tiempo-de-vida.jpg

     El escritor Marcos Giralt Torrente (Madrid, 1968) sorprendió el año pasado a la crítica y a los lectores con la publicación de su novela Tiempo de vida en la editorial Anagrama.

     El autor de novelas como París - que obtuvo el premio Herralde - y Los seres felices, ha escrito una novela autobiográfica, descarnada, abiertamente sincera y decididamente reflexiva.

     El nieto de Gonzalo Torrente Ballester rinde un homenaje literario a su padre, el pintor Juan Giralt (1940-2007) a quien acompaña durante los últimos meses antes de una muerte anunciada.

     Hay que valorar en la novela la sencillez de su prosa, la profundidad de sus reflexiones y la metaliteratura, esas dudas iniciales sobre la tarea a la que se enfrenta, ese pudor del que va a desnudar su alma, esa verosimilitud buscada y lograda.

    Me hago eco de las últimas líneas de la novela. En ellas podemos mirarnos como en un espejo los que hemos sufrido ya la pérdida de nuestro progenitor y hemos heredado el papel de padres:

      Pienso, entonces, en mi hijo aún no nacido, que llevará su nombre, y me pregunto en qué lo condicionaré, en qué le fallaré, qué deberé yo perdonarle y qué deberá él perdonarme, si no lo hace antes, cuando como mi padre me diluya en la nada.

     Qué recordará de mí con nostalgia.

     Me gustaría conservar algo de lo mejor de mi padre para que le llegue a través de mí.

26/03/2011 19:04 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

TIEMPO DE SUEÑOS

 

                                      Hace tiempo que sueñas primaveras

                               y besas el azul del horizonte

                               huyendo del presente.


                                Hace tiempo que anhelas un verano

                               con la pasión audaz y adolescente

                               surcada de amapolas.


                                Hace ya tiempo,

                              sí, hace tanto tiempo

                              que has roto las amarras del pasado

                              y  buceas sumido en un otoño

                              tan gris como anodino

                              que a pesar del latido de las horas

                              y de la luz crepuscular ausente

                              alientas la ilusión evanescente

                              al borde del silencio.


                               Mientras tanto,

                             te contagias del pulso acelerado

                             de estos días de luz

                             insolentes tal vez,

                             eternizados.

 



Plantilla basada en http://blogtemplates.noipo.org/

Blog creado con Blogia. Esta web utiliza cookies para adaptarse a tus preferencias y analítica web.
Blogia apoya a la Fundación Josep Carreras.

Contrato Coloriuris