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Se muestran los artículos pertenecientes a Mayo de 2011.

UN GRAN NOVELISTA ARGENTINO

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     Ayer, 30 de abril, falleció en su hogar, en Santos Lugares, el escritor, ensayista, físico y pintor argentino Ernesto Sábato. Le faltaban menos de dos meses para cumplir los 100 años. Su muerte coincidió con la celebración de Buenos Aires como la Capital Mundial del Libro 2011. He leído sus tres novelas: El túnel, Sobre héroes y tumbas y Ababdón el exterminador. Me quedo con la primera: una novela psicológica narrada en primera persona y enmarcada en la corriente existencialista posterior a la segunda guerra mundial. El escritor francés Albert Camus la elogió y publicó críticas muy favorables.

     El mejor homenaje que podemos hacer a este pensador inquieto, luchador por la libertad e innovador literario es leernos o releernos alguno de sus textos narrativos y ensayísticos. Como aperitivo, inserto aquí tres fragmentos que nos pueden dar una idea de la profundidad de sus escritos y de su originalidad creativa.

     Fué una espera interminable. No sé cuanto tiempo pasó en los relojes, de ese tiempo anónimo y universal de los relojes, que es ajeno a nuestros sentimientos, a nuestros destinos, a la formación o al derrumbe de un amor, a la espera de una muerte. Pero de mi propio tiempo fué una cantidad inmensa y complicada, lleno de cosas y vueltas atrás, un río oscuro y tumultuoso a veces, y a veces extrañamente calmo y casi mar inmóvil y perpetuo donde María y yo estábamos frente a frente contemplándonos estáticamente, y otras veces volvía a ser río y nos arrastraba como en un sueño a tiempos de infancia y yo la veía correr desenfrenadamente en su caballo, con los cabellos al viento y los ojos alucinados, y yo me veía en mi pueblo del sur, en mi pieza de enfermo, con la cara pegada al vidrio de la ventana, mirando la nieve con ojos también alucinados. (EL TÚNEL)

     Ya se alejan en medio del polvo, en la soledad mineral, en aquella desolada región planetaria. Y pronto no se distinguirán, polvo entre el polvo. Ya nada queda en la quebrada de aquella Legión, de aquellos míseros restos de la Legión: el eco de sus caballadas se ha apagado; la tierra que desprendieron en su furioso galope ha vuelto a su seno, lenta pero inexorablemente; la carne de Lavalle ha sido arrastrada hacia el sur por las aguas de un río (¿para convertirse en árbol, en planta, en perfume?). Sólo permanecerá el recuerdo brumoso y cada día más impreciso de aquella Legión fantasma. "En las noches de luna --cuenta un viejo indio-- yo también los he visto. Se oyen primero las nazarenas y el relincho de un caballo. Luego aparece, es un caballo muy brioso y lo muenta el general, un blanco como la nieve (así ve el indio al caballo del general). Él lleva un gran sable de caballería y un morrión alto, de granadero." (¡Pobre indio, si el general era un rotoso paisano, con un chambergo de paja sucia y un poncho que ya había olvidado el color simbólico! ¡Si aquel desdichado no tenía ni uniforme de grandero ni morrión, ni nada! ¡Si era un miserable entre miserables!) Pero es como un sueño: un momento más y en seguida desaparece en la sombra de la noche, cruzando el río hacia los cerros del poniente. (SOBRE HÉROES Y TUMBAS)

     He vivido en un tiempo histórico de ruptura y tan viejo soy, que hay en mi distintos sedimentos, como en las montañas. Así, todavía guardo de mi juventud las marcas de las luchas sociales. Pienso que los chicos me querrán porque nunca dejé de luchar, porque no conseguí instalarme en ninguna época, y hoy, trastabillando, me siento cerca de la gente que aprendió a vivir de otra manera. Y muy cerca de los jóvenes que después de este horror de mediocridad, indecencia y ferocidad, pujan por nacer a otra cultura que vuelva a echar raíces en un suelo más humano. (DIARIOS DE MI VEJEZ)

01/05/2011 19:54 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

SINFONÍA PRIMAVERAL

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     Sinfonía primaveral en el valle del Guadalope. Concierto de aromas y colores. Murmullo monótono del agua. Eclosión de verdes y amarillos en un paisaje de ensueño. Silencio matinal en el camino que serpentea y asciende hasta una de las fuentes más conocidas de Aliaga: la Cedrilla. Desde allí se atisban los manzanos con su flor rosácea, los sembrados de cereal reverdecido, las montañas impasibles y la silueta inconfundible del castillo casi desmoronado.

     La primavera llega siempre rezagada a esta comarca de las Cuencas Mineras, muy cercana al Maestrazgo turolense. Este año ha llegado con lluvia, con un agua generosa que empapa cada tarde la tierra sedienta y transforma el color amarronado en un verde inusual. Desde Sollavientos hasta Caspe, el Guadalope se convierte en testigo de la historia cotidiana de estas tierras aragonesas, castigadas año tras año por un inclemente clima invernal y heridas de soledad y abandono. Sus orillas se engalanan con la presencia inmutable de los chopos centenarios, de la hierba fugaz, de las acequias cantarinas.

     Año tras año, el río renace con la primavera, las huertas vuelven a mostrar su mejor imagen y los amantes de la naturaleza pasean por sus riberas, contemplan el horizonte de montañas que flanquean un caserío silencioso, apiñado entre la montaña y el río, teñido de rojo y de blanco. Mientras tanto, en esta mañana soleada, uno se embebe de luz, se hace eco de los sonidos armoniosos de la naturaleza, disfruta de sus aromas y bucea en la soledad lejos de los agobios urbanos y del panorama grisáceo de las calles y avenidas.

 

05/05/2011 17:57 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

UNA NUEVA REVISTA LITERARIA

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     Me llega desde Salamanca el primer número de EL ESPANTAPÁJAROS, una nueva revista literaria impulsada y promovida por Ainara Méndez, José María  Huerga y Elisabeth H. Jorge. En una breve presentación comentan que el nombre de la publicación alude a ese escritor invisible, el no valorado, al que no se le reconoce su trabajo y que trabaja de forma gratuita, simplemente porque es lo que le gusta hacer.

      He seleccionado un poema como botón de muestra de lo que pretende ser esta revista literaria que, sin grandes pretensiones, quiere abrirse paso entre el intrincado mundo de la creación literaria.

                                           Nos embriagaremos

                                               todo el camino

                                            mientras cantamos.

                                          Yo seré Jack Sparrow,

                                      y tú serás quien quieras ser.

 

                                                 No olvides

                                                ser puntual.

                                                No hagamos

                                            esperar a los sueños.

 

                                       Que como tú y yo sabemos,

                                             basta con tenerlos

                                           para que sean realidad.

                                                      (Ainara Méndez)

 

 

 

 


           



EL TIEMPO ENTRE COSTURAS

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     La lectura de El tiempo entre costuras (2009), primera novela de la escritora manchega María Dueñas, me ha sorprendido gratamente.

     Aunque el hilo conductor corresponde a la ficción, el contexto histórico - fruto de una excelente documentación - nos acerca a la España colonial del norte de África, a los meses previos a la guerra civil y a los durísimos años de posguerra.  La joven modista Sira Quiroga, protagonista de la obra, es empujada por el destino hacia Tetuán y hacia Tánger, después de abandonar el Madrid convulso de los últimos meses de la República. En el Protectorado español marroquí se relacionará con personajes históricos entre los que destacan Juan Luis Beigbeder, primer ministro de asuntos exteriores de Franco; Ramón Serrano Suñer, el cuñadísimo; Alan Hillgarth, coordinador de actividades del servicio secreto inglés en España y Rosalinda Powell Fox, amante secreta de Beigbeder.

     Pero la novela va más allá de una trama perfectamente engarzada. Su lectura me ha recordado a Galdós y al mejor Baroja. Porque es una novela realista, una novela de superación personal, una novela colonial, una novela de amor, una novela de espías. Muy pocos novelistas se han internado en el escabroso territorio norteafricano de principios del siglo XX. Recuerdo en este momento la novela Imán, del aragonés Ramón J. Sender. Y pocas más.

     Para completar esta breve valoración, voy a insertar, a modo de aperitivo literario, dos fragmentos de esta ópera prima de María Dueñas. Su estilo ágil no supone superficialidad, sino todo lo contrario. La reflexión existencial y la crítica social subyacen en muchas de sus páginas.

     A lo largo de los años hubo momentos en los que el destino me preparó quiebros insospechados, sorpresas y esquinazos imprevistos que hube de afrontar a matacaballo según fueran viniendo... Atrás quedaba un pasado complejo y, como en una premonición, al frente se abría una magnitud de espacio desnudo que el tiempo se encargaría de ir llenando...

     La normalidad no era más que lo que mi propia voluntad, mi compromiso y mi palabra aceptaran que fuera y, por eso, siempre estaría conmigo. Buscarla en otro sitio o quererla recuperar del ayer no tendría ningún sentido.

11/05/2011 19:32 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

VÍCTOR JUAN BORROY EN TARDES DE BLOG

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     El pasado martes, día 10 de mayo, visitó la librería zaragozana El Pequeño Teatro de los Libros el escritor, pedagogo y director del Museo Pedagógico de Aragón Víctor Juan Borroy. El director de la revista Aragón Educa y autor de dos novelas, dialogó con el incombustible Javier López Clemente sobre la educación en el siglo XXI. Todo ello a raíz del blog Más de cien razones en el que Víctor pulsa y recopila las experiencias de docentes, padres y alumnos sobre sus primeros años de alumnos o sobre sus primeras experiencias como maestros. El blog está abierto todavía a la colaboración de los que se mueven en el entorno educativo y será publicado próximamente en un valioso libro.

     Pero Víctor Juan habló además de su vida como alumno en Caspe, de su vocación como docente y educador, del cariño que siente por sus alumnos y alumnas de la Facultad de Educación de Huesca, del Museo Pedagógico, de sus viajes, experiencias, intercambios, tertulias y vida al aire libre.

     Javier le preguntó sobre la difícil tarea de educar y Víctor habló del don de la palabra, algo que lamentablemente se está perdiendo; de la labor del educador - del maestro - que se asemeja más al vuelo de la mariposa que a la trayectoria de una bala; de que la educación es una profesión compleja pero gratificante; de que en ocasiones no hay que sacrificar todo al orden en el aula; de que hay que reivindicar al maestro sabio, al maestro intelectual, al que está aprendiendo durante toda su vida.

      Aludió también a la experiencia durante el siglo pasado en la pequeña escuela oscense de Plasencia del Monte. Allí los alumnos elaboraban sus textos con la ayuda de sus maestros. Y recordó al grausino Joaquín Costa, que afirmaba que mal irá España mientras sean maestros los que no pueden ser otra cosa. Una hora de sabiduría, una hora de reflexión sobre la escuela, una hora de aprendizaje por y mediante la palabra. En el blog de Javier López Clemente podemos recrearnos contemplando y escuchando los momentos más importantes de este encuentro que, como no podía ser de otra manera, terminó con el himno del Real Zaragoza, equipo que Víctor Juan lleva en el corazón, en el decimosexto aniversario del gol de Nayim, de ese milagro del arte cual metáfora del optimismo y del aliento vital.

NUEVO POEMARIO DE OLGA BERNAD

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     La poeta aragonesa Olga Bernad (Zaragoza, 1969) acaba de presentar su nuevo poemario Nostalgia Armada (Ediciones de la Isla de Sistolá). Después de la publicación de su primera antología poética - Caricias perplejas - con excelente acogida por parte de los lectores y de la crítica, Olga se sumerge en un mundo teñido de nostalgias y de recuerdos. La autora defiende la nostalgia, abraza los recuerdos y desnuda su propia alma a lo largo de 35 poemas distribuidos en tres partes armónicas y equilibradas.

     Lo primero que llama la atención de la poesía de Olga Bernad es esa aparente sencillez que nos acerca a lo más vital, a lo más íntimo, a lo más profundo. El poder del endecasílabo, la fuerza de las metáforas, las acertadas interrogaciones retóricas, los juegos fónicos y los originales símiles contribuyen a edificar un entramado poético coherente, sincero y profundo.

     Podría citar versos y versos de esta excelente obra. Pero como botón de muestra voy a plasmar unos versos del poema que sirve de pórtico - NOSTALGIA ARMADA - y el excelente poema que cierra el libro - TERCO MAYO. Entre ellos se suceden otros poemas que nos hablan de la tristeza otoñal de noviembre, de viajes metafóricos al infiernos, de evocaciones de Belchite o Estocolmo, de la negrura de la noche o de la incertidumbre amenazante del azar cotidiano.

     Desde el día de la presentación en Zaragoza - como muestra la fotografía adjunta - Nostalgia armada me acompaña como libro de cabecera. Sus versos van dejando un poso en mi interior y me regalan esa nostalgia que es en cierto modo un bálsamo en los momentos de tristeza y soledad.

                                     NOSTALGIA ARMADA (Fragmento)

                                    Te veo caminar serenamente

                                   por una calle en la que nunca estuve.

                                    Háblame de las cosas que no veo,

                                   vuelve tus ojos hacia mí, y perdona.

                                    Mi corazón no tuvo más remedio:

                                   te inventé porque el mundo me sabe a hambre atrasada,

                                   y porque el tiempo es poco

                                   y hubiese sido absurdo

                                   medirlo con simpleza de usurero,

                                   encerrarlo en relojes,

                                   dilapidar mi esfuerzo y tu cordura...

 

                                             TERCO MAYO

                                    TERCO MAYO de ritos repetidos,

                                    olvidaré el invierno entre tus brazos.

                                    Porque vuelves, y no para salvarme:

                                    vuelves para robarme el pulso oscuro

                                    que ha sabido dormir entre mis venas.

                                    El saludo de mayo es la intemperie,

                                    el corazón temblando en la explanada,

                                    desnudo y expectante. Será hermoso

                                    encontrarte en el llano mientras siento

                                    un río antiguo y un temblor de tierra

                                    en el circuito ciego de la sangre.

21/05/2011 18:06 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

CONVULSO MAYO

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     Tarde de bochorno en la capital del Ebro. Cielos azules y despejados. Al parecer, está de moda el color azul, ese azul modernista de Rubén Darío,  ese azul machadiano, ese azul de los sueños, ese azul de las utopías. Un sol inclemente se desploma sobre las casi trescientas tiendas de campaña que cubren las losas cálidas de la Plaza del Pilar. Son tiendas multicolores. Casi todas de la misma marca. Pero en ese recinto de indignación y reflexión no predomina el azul, ni el rojo. Es una mezcla cromática de sentimientos e intereses. Intereses en juego tienen los partidos políticos aragoneses para los próximos días. Porque, aunque el mapa de Aragón se ha teñido de azul - con un sorprendente mimetismo del mapa de España - las aguas de la política bajan revueltas, amarronadas y grisáceas. Porque el horizonte social y económico sigue pintando gris. Gris sobre azul y gris sobre rojo. El rojo que se esconde y que sólo aflora como metáfora de estas temperaturas inclementes de finales de mayo.

      Tarde azulada de mayo en Zaragoza. Sin cierzo, sin brisa, sin el agobio crepuscular de los otoños. Camino por la ribera del Ebro, cada vez más escuálido, de regreso de la plaza de las Catedrales. Llevo en la retina la imagen de esa nueva ciudad casi nómada, que se erigió el quince de mayo y que no quiere pensar en la fecha de caducidad. Parece un microcosmos surgido al margen del río de acontecimientos cotidianos, al margen de la brutal incertidumbre, al margen de pactos, promesas y favores mutuos. Su mirada va más allá del azul con que se ha teñido el horizonte político. Sus proyectos superan las barreras de partidos y organizaciones. Su intención trasluce inconformismo, rebeldía pacífica, mensajes de caducidad contra un capitalismo trasnochado y cruel. Ahí están, con la ilusión por bandera, muy cerca del balcón del ayuntamiento. En el entorno, la vida sigue igual y el verano asoma por el horizonte contra viento y marea. La tarde se prolonga para todos. Aunque el protagonismo sea, una vez más, para unos pocos.

 

25/05/2011 19:34 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

RECUPERAR LA MEMORIA

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      La lectura de Dime quién soy, última novela de la escritora y periodista Julia Navarro, me ha sumergido en el mundo convulso del siglo XX, un mundo de vaivenes políticos, de ideologías engañosas y, sobre todo, un mundo preñado de misterio, amor, tragedia, soledad y lucha por la vida. Después de la exitosa trilogía La hermandad de la sábana santa, La Biblia de barro y La sangre de los inocentes, la escritora madrileña nos ha regalado una novela densa, profunda y muy bien documentada.

    El periodista Guillermo Albí, nos adentra en la azarosa vida de su bisabuela, Amelia Garayoa, que surge desde las sombras en los últimos meses de la segunda República española y comienza una vida llena de avatares que se prolongará hasta los últimos años del siglo XX con el hito simbólico de la caída del muro de Berlín en 1989. La joven Amelia decide romper con su pasado burgués y comienza un camino sin retorno como luchadora por las libertades y como enemiga de todo atisbo de totalitarismo.

     La ruptura de Amelia con su pasado es total. No sólo abandona a su marido Santiago, militante de la izquierda republicana, sino que se aleja casi definitivamente de su familia, en especial de su hijo Javier. El itinerario vital de la joven protagonista la lleva primero a la Rusia de Stalin y después a la Alemania de Hitler y a la Italia de Mussolini. Casi milagrosamente logra sobrevivir de todos estos infiernos, aunque la huella de las heridas del totalitarismo y de los fracasos amorosos quedará indeleble para siempre en su cuerpo y en su espíritu. 

     La novela es densa, profunda pero, tal vez, demasiado larga. Tan dilatada como la vida de su protagonista que, ya nonagenaria y atenazada por una enfermedad mental, no logra valorar y apreciar el fruto de las investigaciones de su biznieto. De todos modos, me ha convencido esa prosa sinuosa, atrevida y llena de vaivenes emocionales e históricos. Y me ha ayudado a reflexionar sobre esa Europa del siglo XX que desde el triunfo de la revolución rusa, en 1917, hasta la caída del muro de Berlín, en 1989, camina paralela al itinerario vital de Amelia, inquieta heroína, decicida luchadora por la justicia y espía al servicio de la libertad.



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