Facebook Twitter Google +1     Admin

josemarco


Contador de visitas

Temas

Enlaces

Archivos

 

Se muestran los artículos pertenecientes a Septiembre de 2012.

CONSUMO

20120905163655-consumismo.jpg

     El viernes pasado por la tarde, último día de agosto, tuve que acercarme a unos de los templos del consumo zaragoza, para realizar una compra concreta y necesaria. Hace días que no me acercaba a ese recinto lúdico, hechizante y acogedor. Por eso me sorprendió desde el principio el afán de los ciudadanos de a pie - especialmente jóvenes y adolescentes - por apurar hasta el último minuto de agosto para adquirir el producto apetecible, al precio que sea. Eso sí, se trataba también de esquivar la inmediata e injustificable subida del IVA del día siguiente.

    Hay personas que no son capaces de pasar un día sin consumir. Son consumidores compulsivos. Si tienen un poco de dinero en el bolsillo, lo funden en unas horas y si tienen tarjeta de crédito la dejan temblando en pocos minutos. Su mayor cruz son los días festivos, cuando cierran los grandes almacenes. De todos modos, con la próxima libertad de horarios, no evitarán la fiebre consumista ni un solo día. A veces me pregunto qué ocurriría en el medio rural si, a muy pocos kilómetros, instalaran unos grandes almacenes. ¿Se frenaría la progresiva y casi irreversible despoblación de nuestros pueblos? ¿Se acercarían más los urbanitas a los campos desolados y las montañas agrestes? No lo sé.

     Nunca he entendido a las personas que compran por comprar. Tampoco he adquirido la respetable costumbre de mirar y remirar escaparates. Y ni siquiera me he estrenado con alguna adquisición virtual en la red. Me gusta comprar lo que necesito. Y evito caer en la tentación de adquirir lo que no tenía previsto. Tampoco me gusta acumular. A pesar de la subida del IVA, a pesar de que puede escasear el producto, a pesar de la publicidad agresiva y engañosa.

     Me temo que los consumidores se olvidarán pronto de la subida del IVA y volverán a sus habituales paseos vespertinos por los grandes almacenes. Presiento además que las empresas harán lo posible por minimizar los efectos de la subida del impuesto para no perder a su clientela. No faltarán ofertas, saldos y demás zarandajas. Algunos ya han empezado a anunciar en sus escaparates que van a asumir la subida para que no repercuta en los clientes. Sin embargo, el único beneficiado será el Estado. ¿Servirá para asomar la cabeza del profundo pozo de la crisis? Tengo mis dudas y soy cada vez más escéptico.

 

 

    

    

    

02/09/2012 17:00 josemarco Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

PEÑAS

20120911224753-foto0112.jpg

    No voy a hablar esta vez del paisaje agreste y rocoso que rodea mi pueblo natal. Tampoco voy a hacer alusión a una de las obras más famosas del escritor regionalista José María de Pereda. Cuando aún está caliente la carcasa de la traca de fin de fiestas con la que concluyeron las fiestas de Aliaga en honor a la Virgen de la Zarza, guardo en mi memoria la silueta inconfundible de los peñistas de cada una de las veintitantas agrupaciones de amigos que hay en la localidad.

    En las últimas palabras del alcalde y de los miembros de la comisión de fiestas 2012 había una afirmación unánime: si no fuera por las peñas, las fiestas del pueblo serían muy distintas. (¿Serían fiestas?) No intento mitificar el papel de las peñas. Ni mucho menos. Intento expresar lo que he ido observando durante este largo e intenso fin de semana. Detrás de cada acto festivo hay un peñista más o menos comprometido, muy entusiasmado y, eso sí, enamorado de su pueblo.

    Desde niños, los hijos o nietos de los habitantes de Aliaga - casi todos ellos residentes en la capital - comienzan a agruparse por edades e intereses y empiezan a buscan un local donde reunirse, a pensar en el nombre que los identifique y a elegir la indumentaria adecuada: pantalón con peto y sudadera. La peña se convierte desde entonces en un motivo de ilusión, en una buena excusa para volver con frecuencia al pueblo, para no perder las raíces, para fomentar la convivencia no sólo durante los días festivos sino en otros momentos puntuales del largo invierno de la sierra.

    Cuando hablamos de las peñas, podemos despertar una cierta polémica. Porque no todo es blanco ni todo negro. Y hay zonas grises, claroscuros y momentos brillantes. Pero está claro que, desde hace varias décadas, es un modo de vivir las fiestas, lejos de las aglomeraciones tradicionales, del mando y ordeno de la autoridad y de los actos organizados desde arriba. Gracias a las peñas, ya hay comisión de fiestas para el 2013. Y ayer, lunes, empezaron a trabajar. Y a soñar con las efemérides que salpican el calendario festivo del curso que comienza.

(FOTOGRAFÍA: Una peña de Aliaga durante la vaquilla)

 

   

11/09/2012 21:08 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.


CAMPANAS

20120913173539-campanas.jpg

    Las hay de todas las formas, de todas las texturas, de todos los tamaños. Por metonimia se llaman también bronces. Pero lo que más llama la atención es su sonido singular, único, inconfundible. Tengo guardados en mi mente los sonidos de numerosas campanas, pero son las campanas de Aliaga, mi pueblo natal, las que llevo en el fondo de mi corazón.

    Son varios los sonidos que desde hace décadas ondeaban en el aire del valle del Guadalope y llegaban a todos los rincones de la localidad. Distinguía especialmente el sonido solemne, pausado, profundo de la campana de la iglesia parroquial, del sonido cantarín, alegre, festivo, de la campana y el campanico de la ermita de la Virgen de la Zarza. Asociaba el sonido de las campanas a diversos acontecimientos, tanto festivos como luctuosos. Todavía recuerdo el toque de campanas cuando acababa de fallecer algún vecino del pueblo. Me estremecía al oír ese contrapunto de sonidos lentos que expresaban un contraste entre el agudo y el grave que despertaba la curiosidad de todos los vecinos en torno al nuevo difunto. En Semana Santa, enmudecían las campanas y daban paso a las matracas o a las carraclas. También sonaban las campanas de modo acelerado cuando había un incendio o una desgracia colectiva. Afortunadamente, eso no ha ocurrido demasiadas veces.

    Las campanas marcaban también el paso de las horas. De madrugada, cuando había tan pocos relojes en las casas, el sonido de las campanas nos ayudaba a conocer la hora exacta e incluso las medias horas o los cuartos. Ahora ya casi no les prestamos atención. Además, la megafonía está supliendo muchas de las funciones de los antiguos campanarios. Eso sí, en Aliaga aún se mantiene la tradición de bandear - darle la vuelta entera a la campana - el día de San Juan Bautista, patrono de la parroquia. Antes lo hacían los quintos; ahora se reclama a voluntarios con fuerza y mucha maña.

    En la literatura y en el cine las campanas siempre han tenido un protagonismo esencial. Basta recordar clásicos como La Regenta de "Clarín", Tristana de Galdós o la célebre obra de Hemingway, Por quién doblan las campanas. En Zaragoza hay un local que se llama la Campana de los Perdidos y en Velilla de Ebro una jugosa leyenda asociada a una campana. Pero dejo para otro día estas consideraciones literarias y artísticas.

   

13/09/2012 17:29 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

HATAJOS

20120921083017-ovejas.jpg

     Cuando el verano agoniza lentamente y se adivina un incipiente y sereno otoño, las ovejas y los corderos ramonean por los campos yermos y por las riberas de los ríos sedientos en busca de su alimento cotidiano. Son los hatajos, esos pequeños rebaños de ovejas y cabras que esmaltan el campo y el monte de un color pardusco y de una tomalidad blanquiamarronada.

     Siempre me ha gustado contemplar el regreso de los hatajos a sus rediles, corrales o cobertizos. Es una estampa muy machadiana, muy presente en Campos de Castilla. Son muchos los poetas y narradores que nos han acercado a este paisaje idílico, desde los escritores clásicos, pasando por el poeta toledano Garcilaso de la Vega.

     Cada vez quedan menos hatajos por la geografía aragonesa. Los pastores se van jubilando y no encuentrarn un relevo generacional. En la sierra turolense todavía se pueden contemplar pequeños rebaños en los valles de La Val, del Alfambra o del Guadalope. En medio de la soledad del paisaje, resuenan tenuemente sus esquilas y acentúan como contraste un silencio de siglos.

     Durante mi último viaje de regreso a Zaragoza, aún pude contemplar cuatro hatajos en una zona muy próxima a Aliaga. Parece un milagro comprobar cómo sobreviven a la sequía, al calor y a las inclemencias del tiempo. Estos animales son una metáfora del estoicismo y de una filosofía de la vida muy distinta al ajetreo y estrés de los que vivimos en las ciudades. Eso sí. Su vida se nos antoja muy rutinaria y con pocas expectativas. Todo tiene sus pros y sus contras. Como la vida misma.

     Hoy les he comentado a mis alumnos la homofonía de la palabra hatajo. Ninguno ha sabido responder a la acepción de pequeño rebaño. Y muy pocos conocían la de camino que acorta y que suele presentar mayores dificultades. La Lengua y la vida. La Literatura y la vida. Y la lección filosófica de lo cotidiano.

   

20/09/2012 21:10 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

EL EJE IMAGINARIO

20120923190430-rosario-troncoso.jpg

    Tengo entre mis manos el último poemario de la poeta andaluza Rosario Troncoso (Cádiz, 1978) Es el cuarto libro de poemas de esta docente que dirige además la revista literaria y cultural El ático de los gatos. Después de la publicación de los libros Huir de los domingos (Sevilla, 2006), Delirios y mareas (Publicaciones del Sur, 2008) y Juguetes de Dios (CVA Ediciones, 2009) Rosario nos regala una antología breve, sencilla, densa y muy sugerente.

    Sorprende desde el principio la alteración del orden lógico de los poemas. La primera de las tres partes - Fin - nos sumerge en un mundo apocalíptico, confuso, carnavalesco y cercado por el halo de la muerte. La segunda parte - Ráfagas de luz - es un guiño a lo cotidiano y un gesto de complicidad a todos los poetas. Cierra el poemario un manojo de poemas dedicados al amor, a la familia y a las pequeñas ilusiones del día a día.

    Para los que amamos la poesía sencilla pero profunda y transparente, esta antología nos reconcilia con la vida. La cadencia de los endecasílabos y heptasílabos nos invita a disfrutar con la lectura de unos poemas a flor de corazón, a flor de vida. Desde el primer momento, imágenes sorprendentes nos acercan a un mundo apocatíptico y escatológico. La LLuvia roja simboliza el abandono de la divinidad (Emergió de las aguas un dios herido). Un mundo desolado en el que La tierra, dolorida regresa a los abismos primigenios) y un mundo agonizante, que sufre el acecho irremediable de la muerte (La muerte es apagar de golpe todas las luces). Lo carnavalesco se mezcla con la confusión de un Babel perpetuo y entonces surge, la desazón, el dolor y el cansancio vital (Si quisiéramos deshacer los pasos / caminaríamos sobre ceniza). Uno de los poemas que rompe esta cadencia y refleja la degradación de la enseñanza y la cada vea más ardua tarea del docente es Pupitres violentos: Alimañas acechantes / Sin presente ni futuro / me consumen la energía. El octosílabo diseña un romance agrio, espectral, como la realidad misma.

     Este eje imaginario nos ofrece, sin embargo, unos oasis de luz y claridad. Son los poemas centrales que plasman el amor a la infancia, la metáfora solitaria del gato y la complicidad por los poetas y sus señas de identidad. En el poema El árbol de la infancia hay una evocación nostálgica de esos años felices e irrepetibles (Desear el regreso a la familia / Encadenarse al árbol de la infancia). En Poeta y en Pájaros de humo se respira soledad y aislamiento del falso mundo cultural (Y entre sílabas inútiles / te visten de silencios mercantiles) y se reviste de paradojas incendiarias (Los enfermos de lucidez: los poetas).

     Los poemas que cierran esta jugosa antología retornan al inicio de la ilusión, a la experiencia del amor, al disfrute de los pequeños placeres cotidianos, al gozo de la maternidad, a la vida de pareja en casa, cual un locus amoenus. No podía cerrar esta breve reseña sin plasmar uno de los poemas más representativos de El Eje imaginario, tanto por su sencillez como por su hondura y aliento vital: A tu casa.

                                               Quiero estar en tu casa.

                                        Dejemos en la playa a los amigos.

                                        Que nadie va a notar que ya no estamos.

                                        El sol, fuera, tumbado sobre el faro.

                                        Tu cuerpo, dentro. Mi boca, profunda.

                                        Y me sube la marea a la cintura.

                                        Vayamos a tu casa.

                                        Dejemos en el mundo el equilibrio.

                                        Que no hay nada más hermoso que caer,

                                        ya deshechos como arena de duna

                                        el uno sobre el otro, sin orillas.

    

 (FOTOGRAFÍA: La poeta gaditana Rosario Troncoso)

¿CALIDAD EDUCATIVA?

20120929204629-wert-560x280.jpg

    El ministro José Ignacio Wert ha dedicado gran parte de sus nueve meses de actividad a cambiar cuanto antes la anterior Ley de Educación (LOE) para volver a una semejante a la nonata LOCE de 2003 y remontarse hasta los años sesenta al recuperar de nuevo la obsoleta y denostada reválida.

     En mi modesta opinión, esta nueva ley va a ser tan ineficaz como las anteriores. Pienso, además, que no es el momento más oportuno para cambiar de nuevo la ley del anterior gobierno. En plena crisis, con una reduccción de casi el quince por ciento del presupuesto para educación en 2013, con una reducción sangrante del número de profesores, con la incertidumbre política y social de los últimos meses, parece un sarcasmo hablar de mejora y de calidad. Porque, ¿qué calidad se va a conseguir con medios tan escasos? ¿Cómo se va a poder mejorar el bilingüismo? ¿Cómo se va a avanzar en las TIC? ¿Cómo se va a poder atender a lo alumnos con necesidades especiales?

    Llama la atención de este ley la implantación de la reválida, como si la enseñanza fuera una carrera de obstáculos. No sorprende en absoluto la eliminación de la asignatura Educación para la Ciudadanía, que alteraba el sueño de los puritanos. Y tampoco sorprende ese afán de separar a los alumnos antes del bachillerato y de subvencionar a los centros con educación diferenciada por sexos.

    Como en tantos aspectos de la política nacional, estamos volviendo claramente al pasado. Saldrán adelante los que tengan más medios y se quedarán en el camino muchos alumnos capacitados. Es verdad que quieren mantener la dotación para becas y que quieren reforzar las asignaturas instrumentales. Pero todos nos preguntamos por qué se recorta continuamente en educación, por qué se incrementa la ratio, por qué se aumenta la carga horaria del profesorado, por qué se atenta un día sí y otro también conta la educación pública y gratuita como un derecho para todos los ciudadanos.

    Del anteproyecto de la futura ley - que van a tramitar este otoño para que no le ocurra lo mismo que a la de 2003 - sólo me quedo con la forma, con la redacción eufemística y acaramelada. Pero el fondo, el contenido, me suena a casposo y me recuerda épocas que afortunadamente tenía ya olvidadas.

    Y nos planteamos la pregunta de siempre: ¿Para cuándo un pacto por la educación?

 (En la foto, el actual ministro de Educación José Ignacio Wert)

   



Plantilla basada en http://blogtemplates.noipo.org/

Blog creado con Blogia. Esta web utiliza cookies para adaptarse a tus preferencias y analítica web.
Blogia apoya a la Fundación Josep Carreras.

Contrato Coloriuris