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Se muestran los artículos pertenecientes a Diciembre de 2013.

HISTORIA DE MUJERES HABITADAS

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    Ayer tuvo lugar en la librería zaragozana El Pequeño Teatro de los Libros el acto poético-musical de presentación del poemario Historia de mujeres habitadas de mi amigo y paisano Prudencio Herrera.  Fueron dos horas intensas, entrañables, preñadas de cultura. Plasmo aquí la presentación que con tanta ilusión preparé para los que no pudieron asistir a este evento.

UN VIAJE APASIONANTE DE LA MANO DE LA POESÍA

            “Confieso que he vivido por y para la Literatura. Ser profesor de Lengua Castellana y Literatura ha sido una de las experiencias más gozosas que he sentido en mi vida y que recomiendo a los jóvenes que desean ser felices”. Con estas palabras presenta el libro Prudencio Herrera, que nació en Aliaga (Teruel), que estudió Filología Hispánica en la Universidad Complutense y es Catedrático de Lengua y Literatura. Su pasión ha sido la Literatura e intenta difundirla entre sus alumnos por toda la geografía española.

      Historia de mujeres habitadas es el primero de una serie de poemas que verán la luz más adelante: Micropoemas de la lucidez y Mi primer amor y otros relatos. Tal como afirma Arturo González en un jugoso prólogo, la poesía de Prudencio es un arma cargada de verdades. Sus poemas aparecen desnudos de métricas, pero con una armonía interior sugerente, vital, estremecedora. En ellos el autor nos va desvelando su propia andadura vital. Porque Prudencio se hace eco de las preocupaciones del mundo que le rodea, de lo efímero del amor, de las heridas del desamor, de los viajes por la geografía europea, de la tierra que le vio nacer, de los entresijos del erotismo, de la cara oculta de la muerte y, sobre todo, de las historias íntimas de mujeres humilladas, olvidadas, vituperadas. Como afirma en su Poema de autor: “Son un trozo de mi vida, / un ramillete de palabras, / un trocito de mi tiempo, / un puñado de música; / lo que se siente en silencio, / lo que habita mi cerebro.”

     El libro empieza con unos sugerentes Micropoemas que son una reflexión sobre la poesía y la creación con ecos juanramonianos – “Te vestiste de poesía / en la piel asombrada de la noche” – un eco de las vivencias cotidianas surcadas por el amor – “El amor es un viaje / que conlleva equipaje y peaje” – la amistad, el desamor, la política, el paso inexorable del tiempo y ese sí a la vida plasmado en el poema Carpe diem, que evoca la dura lucha contra el cáncer.

      Este viaje apasionante continúa con Historias de chicas, del que quiero destacar La coleccionista de besos que son distintos según las estaciones del año y que expresan toda una gama de sentimientos: “Es cierto que los repetía  con generosidad / pero siempre se guardaba para ella / los más sencillos / los más tiernos, los más nuevos”. Estremecedor es el poema La casa de (Ana Frank) atrás, que nos sumerge en forma epistolar en el diario más íntimo de esta víctima de los nazis.

     Los Poemas de amor y los Poemas eróticos ahondan en los tópicos literarios más arraigados y revelan una descarnada sinceridad. Destacaría especialmente el poema Brindis nocturno  por su plasticidad, su ritmo envolvente y su entramado metafórico: “La risa se asomó al balcón de tus ojos / y en las quebradas de tu cuerpo / se encendieron mil hogueras”. Estas composiciones sirven de antesala a la parte que da título a la antología: Historias de mujeres. El autor se hace eco de los sentimientos de las mujeres que sufren malos tratos e injusticias y, siempre desde el punto de vista femenino, nos acerca a situaciones reales en poemas como Con la venia de su señoría, Cadenas para Ángela o Mujeres de arena, en el que critica el carácter discriminatorio del burka. Cercano, profundo, estremecedor es el poema Mujer valeriana en el que relata la historia trágica y vengativa de una mujer manipulada. Como contrapunto a los poemas de amor, cinco Poemas de desamor cargados de nostalgia y de una mirada esperanzada hacia el futuro. Así en La niebla del olvido hay un eco agridulce de la relación amorosa: “La niebla de tu olvido se hilvanó / de sombras, de tristeza, / de penumbra y de ausencia”.  

     Este viaje apasionante entre versos y rimas, entre palabras densas y sentimientos profundos da un quiebro para acercarnos a la realidad social más descarnada y cruel. En los Poemas sociales Prudencio rinde un homenaje a su padre y a todos los olvidados por la historia en Silencio histórico - ¡Qué silencio tan amargo sienten / aquellos que murieron dignamente! – se une el grito unánime en No a la guerra y evoca con rabia, con nostalgia y con un cariño inmenso por Aragón, la tierra que le vio nacer, sin olvidar a nuestro gran poeta y cantautor José Antonio Labordeta en uno de los poemas más logrados: No pongas tus sucias manos sobre Aragón. Su final es estremecedor: Aragón, despierta, / Teruel, protesta, / Aliaga no te mueras en la nada. Prudencio muestra también su preocupación por la situación actual del país en Marca Spain, se hace eco de la triste realidad del control total del ciudadano en Pasaporte, por favor y no olvida los desmanes e injusticias de tantas dictaduras en Vuelos de la muerte.

     El itinerario poético de Prudencio no puede esquivar la realidad más cruel y cotidiana: la muerte. Poemas sobre la muerte comienza con unos versos escalofriantes, que completó su hijo después de encontrarlos en un cajón. La personificación de la muerte,  a la que califica de canalla, esperpéntica, malvada, rastrera o rapaz nos remiten a los poetas medievales ente los que destaca una de las elegías del Arcipreste de Hita en el Libro de Buen Amor. Culmina esta parte con Muerte de una idea, cargado de sugerencias y emociones: “Se me murió una idea en el papel / y estoy de luto”.

      El viaje literario se enriquece también del viaje real. Porque Prudencio es un gran lector de la vida – como dice en la introducción -. Con Pasajeros al tren, poema con evidentes ecos machadianos inicia una andadura real y poética por ciudades como Marrakech – “Ciudad amurallada por el tiempo / doncella de rojiza tez…”, – Nueva York – “Como una amante lúbrica / te recibe y te envuelve / en su belleza”, León – “Capricho de luz diurna / y dama engalanada nocturna” y Estambul – “Medusa invertida en sana indiferencia: / serenidad, silencio, sombras…”.

     Cercanos, íntimos, cálidos y sugerentes son los Poemas familiares. En ellos vuelca Prudencio lo más profundo de su itinerario vital, un viaje apasionante con los suyos. El poema Mírame a los ojos, hijo mío expresa los deseos de un padre que quiere dejar una savia vital y fecunda. En Cuaderno azul sueña con la herencia que deja para los suyos un buen escritor. Otros poemas como Mayoría de edad: son sólo dieciocho – “Disfruta lo que puedas / y bébete la vida sorbo a sorbo” – o ¡Feliz cumpleaños, mi amor! nos reconcilian con el presente y con los aleteos cotidianos de felicidad.

     No podían faltar en esta variada y rica antología los Poemas didácticos. Como docente, igual que José Antonio Labordeta y tantos y tantos poetas, Prudencio reflexiona sobre su tarea en el aula en Verbos en primera conjugación – “Pasé mi vida / enseñando a pensar, / a soñar / a volar…” y reivindica de una manera directa y crítica en  El lapicero verde la importancia de la educación en el momento actual, tan amenazada desde esferas políticas e ideológicas: “¿Qué les pasa a los maestros de ahora que están serios? / Enferman de tristeza entre las cuatro paredes… / Los quieren mudos, desnudos…/ Es tiempo de silencio, de sumisión,…” Cuatro Poemas de autor completan este poemario. En Un día extraordinario nos invita a disfrutar del latido de lo cotidiano – “Es de sabios el convertir / lo ordinario en lo sublime”. En Lugares no tan comunes subyace un trasfondo existencialista – “¿Quién soy yo? / ¿Quién fui yo?” –. Hay una decidida declaración de principios en Si de sinceridad se trata y un canto a la soledad en el breve e incisivo poema final: “Si me llaman, digan que he salido; / que quiero encontrar la soledad / y vivir en ella por un tiempo”.

     En el epílogo con el que concluye este viaje apasionante, Prudencio reflexiona sobre la dificultad de escribir poesía, busca unas recetas adecuadas e invita a los lectores y aprendices de poetas a mirar con atención y curiosidad al escaparate de la vida. Allí encontrarán materia prima para escribir. Un reto y una tarea terapéutica y placentera.

 

 

 

 

05/12/2013 14:03 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

AL FILO DEL INVIERNO

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     Mañana de diciembre en Aliaga. El día se despereza lentamente después de una madrugada con temperaturas rondando los diez bajo cero. La escarcha ha dejado su huella en los tejados, en los corrales, en los campos, en las riberas del río. Hay un manto blanco, casi inmaculado, que engalana las ramas ya desnudas de los chopos eternos. Esos chopos que flanquean el humilde Gualalope cada vez más escondido entre la maleza y las hierbas más rebeldes. El sol de diciembre, ese sol traidor y engañoso, se asoma tímidamente entre las montañas. Su recorrido será breve, fugaz, casi testimonial.

     A lo lejos, camina un grupo de excursionistas que han desafiado el frío de las primeras horas y regresan satisfechos camino del molino. En el reciente museo-restaurante repondrán fuerzas y disfrutarán de un paisaje nuevo, casi inédito. Eso sí, cuando llegue la tarde, al filo de las cinco, tendrán que abrigarse y buscar un lugar donde seguir compartiendo inquietudes y proyectos. Porque la vida sigue. Aunque en este valle, al filo del invierno, las horas parecen detenerse y el silencio es el rey de la naturaleza.

     Hay muchas maneras de disfrutar de este paisaje invernal. Lejos de la ciudad, lejos del bullicio, lejos de los hechizos prenavideños. Una buena lectura, una entretenida tertulia, unas partidas de guiñote y el fuego del hogar como testigo mucho de las largas tardes invernales.

09/12/2013 18:22 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

CARTONES CANÍBALES

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     La periodista y escritora oscense Estela Puyuelo me ha enviado unos poemas que tienen como denominador común la intensidad expresiva, la rotundidad del ritmo y la frescura del lenguaje. Uno de ellos se titula Cartones caníbales y creo que viene como anillo al dedo en estos días prenavideños de consumo compulsivo y de multiplicación de residuos y desechos.

     Mientras unos desembalan miles de paquetes con juguetes, regalos u objetos innecesarios, otros rebuscan en los contenedores azules y llevan el cartón a algún almacén a cambio de unos pocos euros para sobrevivir. Es la cara agridulce de una nueva Navidad marcada por una crisis de la que no se atisba el final. Mi gratitud a Estela, una gran poeta, y mi homenaje a las personas solidarias y conscientes de una realidad tan injusta y desigual.

                         ¡Cuidado con las cajas vacías,

                         esas perfectamente bronceadas que hablan de fragilidad!

                         Observa los entornados párpados de sus ojos esquivos

                         en su letargo de digestión lenta

                         que evitan mirar de frente y mostrar su interior.

                          Despliegan su cuerpo ahora tridimensional,

                         abren la boca y pregonan la inutilidad del mundo.

                         Tienen hambre de ropa vieja, desfasada, incómoda e inconveniente,

                         de vestidos de novia.

                         Se alimentan de aparatos aniquilados por la era tecnológica y

                         tragan con ansia viejas cajitas

                         que fueron úteros fértiles garantizados

                         siempre a la espera de mejorar el parto.

                          Pero su manjar predilecto, presa fácil,

                         son los manuales de instrucciones,

                         ingenuos, ignorados, impotentes,

                         como docentes sin autoridad.

                         Amordaza esas cajas con cinta adhesiva,

                         cierra sus fauces hambrientas

                         antes de que te engullan

                         una tarde de aburrimiento, soledad o angustia.

                          Para mí ya es tarde.

                         La caja marrón estira sus solapas,

                         me estrangula con su garganta áspera,

                         deposita mi cuerpo en el interior de su estómago

                         y se cierra tras un raspazo.

                          Antes de digerirlo,

                         vislumbro entre las rendijas

                         las palabras que se grabarán en mi epitafio:

                         "¡Otra caja al trastero!"


                        

                                

15/12/2013 13:09 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

ECOS PRENAVIDEÑOS

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     Mientras escribo estas líneas, oigo el tradicional sonsonete de la lotería de Navidad desde la televisión de un vecino. Miles de recuerdos se agolpan en mi mente. Cientos de vivencias desfilan por el frágil puente de mi memoria. Pero prefiero vivir el presente y mirar hacia un futuro muy cercano, casi inmediato. Porque a los que nos gusta pasar de puntillas por estas fechas contaminadas de euforia vacua y consumismo compulsivo, nos preocupa el clima social, las últimas decisiones políticas y la deriva inquietante de la economía.

    Un clima social enrarecido después de las intervenciones de algunos ministros que parecen querer aguarnos unos días de descanso y de reuniones familiares. Primero fue el ministro de Educación, que se empeña en seguir ahogando a la enseñanza pública e intenta encumbrar la mal llamada "fiesta nacional". Después apareció el ministro del Interior, que no contento con el tema de las concertinas, da otra vuelta de tuerca al tema de las manifestaciones y quiere retrotraernos a los años más oscuros del franquismo. Y, por último, ha sido el señor Gallardón, el ministro de Justicia, quien acaba de proponer una reforma retrógrada de la ley del aborto que nos remite a los primeros años de la democracia.

    Todos estos temas estarán más presentes cuando queden atrás las celebraciones de Navidad y de Año Nuevo. Algunos intentarán olvidar el año que se esfuma entre las manos, otros intentarán luchar contra corriente y eludir por unos días la espada de dámocles con la que espera el 2014: subida brutal de las tarifas eléctricas, nueva congelación del sueldo de los funcionarios, repunte del paro, nuevos casos de corrupción, menos prestaciones sociales,...

     Pero como todo no va a ser negativo en la vida, habrá que pensar en algún nuevo proyecto literario que se haga realidad. Y continuar con el apoyo de los amigos que siempre están ahí e intentar sobrevivir al filo de lo cotidiano. Con ilusión, con esperanza y con una dosis de humor, tan necesario en estos tiempos.

22/12/2013 10:32 josemarco Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

CELEBRACIONES

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    No me gusta la palabra fiestas como deseo para estas fechas. Prefiero el término celebración que tiene un matiz más familiar, más personal, más íntimo. De todos modos, a medida que pasan los años, uno intenta vivir estas fechas de un modo muy distinto a las vivencias compartidas de la infancia y juventud. Muchos de los miembros de la familia ya no están entre nosotros, y la mayoría se fueron prematuramente. A pesar de todo, la celebración está ahí y no podemos sortearla como un obstáculo más. Tengo junto a mí a la poca familia que me queda. Y se acuerdan de mí muchos amigos, algunos de ellos desde la distancia.

   De todos modos, la palabra Navidad es tan redonda, tan sugerente, que me resisto a eliminarla de mi vocabulario personal. A pesar del laicismo, a pesar del consumismo, a pesar de la progresiva secularización, siempre llevaré muy adentro el belén de mi infancia, los villancicos en y las celebraciones de estas fechas. Porque en la vida siempre hay algo que celebrar, algo que compartir, algo que mimar y potenciar.

    Por ello, desde estas páginas quiero desear a todos mis amigos y a mis fieles lectores unos días muy felices. Que el calor familiar nos ayude a aliviar la andadura agridulce de lo cotidiano. Y que el bombardeo de lemas y publicidad vacua no nos impida la concentración, el silencio, la lectura sosegada y las tertulias sin reloj. Y que intentemos vivir el presente y no perder la ilusión ni la esperanza.

23/12/2013 12:14 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

AMOR, BLANCO ROTO

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     Hay relatos que pasan inadvertivos ante nuestros ojos; pero otros nos envuelven en un halo caleidóscópico y nos abren el camino de la reflexión y de la inquietud. Un camino machadiano, un camino blanco, un camino polvoriento como el que recorren los protagonistas de la novela Imán, de Ramón J. Sender, tío de la escritora y profesora Chusa Garcés, que acaba de publicar su libro de relatos Amor, blanco roto.

El segundo libro de la autora oscense, que forma parte de la trilogía del color, iniciada en 2012 con Las pérdidas rojas, nos adentra en un mundo blanco, en el que el deseo es un motor y el erotismo y el sexo se convierten en ingredientes que nos alejan momentáneamente del dolor, de la soledad y de la muerte. 

La prosa de Chusa Garcés es cadenciosa, envolvente, deliberadamente poética. Sus metáforas nos presentan barreras insalvables que se transforman en algo roto. Porque en sus relatos se rompen las ilusiones de una relación amorosa frustrada, se rompe el hechizo de la soledad, se rompe el sabor agridulce de los veranos y se rompe una trayectoria vital aparentemente prometedora y exitosa. Todo ello aderezado con excelentes sinestesias y con un inusual cromatismo. 

La autora utiliza con maestría un entramado metaficcional y de la mano de Angélica Grossman, su alter ego, convierte en realidad las ensoñaciones y fantasías. "El cielo es una puerta blanca que da acceso al universo", afirma en su relato "Coitus interruptus". Y es esa puerta blanca la que anticipa vivencias plasmadas en relatos con finales abruptos, como el que da título al libro. En "La historia de amor más breve jamás contada" nos acerca al enamoramiento virtual, tan presente en los últimos años, y sintetiza sus emociones en una explícita reflexión existencial: "Así es la vida, un camino de búsqueda incesante para no morir de deseo o de soledad".

De la mano de Chusa - o de su alter ego - revivimos los veranos anodinos de la adolescencia, las inquietudes y el desasosiego de las largas esperas en aeropuertos fantasmagóricos, la soledad de los hoteles de Lisboa, el alejamiento de la ciudad, las ausencias de los seres queridos, las heridas de una sociedad dominada por el capitalismo, las insatisfacciones del amor, el erotismo como experiencia fugaz y el sexo como oscura vía de escape. Porque en Amor, blanco roto se nos presenta la vida como inquieta esperanza, como vana ilusión, como búsqueda incesante de un no sé qué secreto y misterioso.

Comenté con la autora el pasado día 20, día de la presentación del libro en Zaragoza, la tenue frontera que existe entre la poesía y el relato breve. Ambos condensan emociones, adensan sentimientos y ofrecen retazos de vida. Una vida que se manifiesta desde dentro, desde lo más profundo, con esa primera persona envolvente, con esos guiños al lector, con esos vaivenes cromáticos entre la realidad y la ficción. He disfrutado con la lectura y relectura de estos relatos. Y espero ilusionado la nueva entrega de la trilogía de una escritora que ha iniciado una andadura prometedora. 



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