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Se muestran los artículos pertenecientes a Junio de 2013.

VELADA LITERARIA EN ZARAGOZA

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      El pasado martes por la tarde, la escritora barcelonesa Susana Camps presentó en Zaragoza su reciente libro de micro relatos Viaje imaginario al Archipiélago de las Extinta. En el marco excepcional de la librería El Pequeño Teatro de los Libros, tuve el honor y el placer de presentar esta obra acompañado de amigos y amantes de la buena literatura. Plasmo aquí una síntesis de esta presentación para los que, por diversos motivos, no pudisteis estar presentes. Espero os sirva de pequeño aperitivo para leer después la obra. Os encantará.

     Desde la galerada inicial con un acróstico con preposiciones, hasta la bitácora final que nos invita a un viaje apasionante hacia un nuevo planeta verde, la exploración de estas islas narrativas en peligro de extinción nos llevan de la mano a las profundidades marinas – evocando a Stevenson, Jack London o Kipling – nos invitan a rendir un homenaje a nuestra Literatura – desde la mitología clásica hasta las creaciones vanguardistas, sin olvidar el Romancero o los Siglos de Oro – pulsan nuestra vena más sensible a través de la nostalgia y la evocación de retazos de vida y nos invitan a un camino con retorno en el que se perfila un futuro  más allá de lo cotidiano.

     Mi camino por esta ruta marítima me ha permitido embarcar metafóricamente en una nave que, como indica el relato Exploración, surca “La piel y la tierra como un solo mapa por el que transitar”. Transformado en un lobo de mar, he convivido con las sirenas y he sufrido las incomprensiones de un turista novato. He comprobado además las huellas del paso del tiempo en mis manos y me he topado con ese ojo escrutador del diablo. En mi navegación he conocido peces parásitos, moluscos ermitaños y palmeras amenazadas por el lastre del progreso. Y en La flor de Pensang – relato que cierra la primera parte – he palpado el escalofrío de lo efímero y la fuerza de una imagen. Todo ello con un aliento poético inusual: “La monstruosidad respiraba mansamente bajo el sol del mediodía”.

            Si el viaje marítimo – con ese estilo casi británico surcado de ironías – me ha resultado apasionante, la inmersión en el mundo de las letras me ha llevado  a revivir el mito de Narciso, un Romance Fronterizo con excelente final: “ Cuando regresa de su boda, él cierra  con llave la puerta”, un consejo para buenos lectores en el relato Minificción – “Libros para viajeros, personas en movimiento que en un instante quieren traspasar los límites de la realidad y sumergirse en un universo literario”. Eso sí, hay que hacer una pequeña parada y conocer las Instrucciones para leer un micro relato – excelente alegoría gastronómica – y hay que tener muy en cuenta las Técnicas de inseminación artificial para escritores – como metáfora de las dificultades del escritor novel. Eso sí, la despedida es un aviso explícito para navegantes literarios. Así lo comprobamos en Armonía Universal: “Por suerte, el poeta es el único que lo sabe. Ajenos a la música de las esferas, los demás viven felizmente sordos”.

         Cualquier curtido y experimentado aventurero intenta dejar dentro de una botella mensajes más o menos cifrados para la posteridad, por si le sorprende un naufragio inesperado o la vida le castiga con inevitables reveses.  En esos mensajes, nos deja Susana lo mejor de sí misma tanto en el estilo como en el contenido. Desde el relato Hermano, que nos sumerge en un largo verano de la infancia hasta Mi reino por un caballo, en el que Álvaro es un niño al que no le dejan ser niño, nos adentramos de la mano de la autora en la parte más íntima, personal y emocional del libro.  Sentimientos tan diversos como la necesidad de comunicación, el calor de la familia, la soledad, el paso del tiempo, el poso de la nostalgia, la inevitable ternura, la infancia tan lejana,… colman nuestra sensibilidad y nos cautivan. Relatos como Hacerse hombre, con excelente prosa poética“Esta tarde el sol arranca espejitos de plata en el bocadillo” -, Días de gloria, con un final sorprendente e inesperado o Silencio III, evocación de la infancia con la nostalgia por la ausencia del abuelo – “…Una pátina de polvo lo cubre todo, pero no empaña el valor de los recuerdos”.  Hay en estas páginas un guiño a Marcel Proust – En busca del tiempo perdido – una evocación del 11 de septiembre de 2001 – I´m here – o una recreación del mito homérico de Penélope  en Silencio II– “María teje y desteje”.

     Pero Susana nos reserva para el final – Retorno por la ruta astral – una expedición hacia lo fantástico, lo surrealista, el mundo del terror y de la irrealidad. Desde el hechizo inevitable de la muerte en Cálculo de fuerzas hasta la Bitácora de la misión Clin, nos invita a convivir con extraterrestres – Escenas de peluquería – y nos regala excelentes retazos de humor y de sutil ironía – Cómo está el servicio  o Reinventarse para superar la crisis. Aparece incluso un trasfondo kafkiano en ¿Por qué solo apreciamos las promesas rotas? y nos ofrece recetas para alcanzar la felicidad – Fuf -. Al final, en un excelente quiebro cíclico, la misión científica busca nuevos horizontes y se nos plantean nuevos retos: “La futura Galaxia de la Extinta empieza su expansión”.

 

SIRENA NEGRA

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     Ayer tarde la sala Ámbito Cultural del Corte Inglés de Zaragoza volvió a acoger por cuarto año consecutivo a los Hijos de Mary Shelley. En el marco de la Feria del Libro de la ciudad del Ebro, Ramón Pernas presentó esta nueva edición y lamentó la agresión que la cultura está sufriendo durante los últimos años. Valoró como milagro la supervivencia de inquietudes culturales y literarias como esta nueva entrega de relatos de terror y misterio. Fernando Marías habló del esfuerzo que ha supuesto dar a luz este volumen colectivo titulado La soledad es el hogar del monstruo: Un manojo de textos teñidos de fantasía y originalidad.

    Pero lo mejor de la tarde cultural fue la puesta en escena el monólogo musical de terror Sirena negra, creado por la escritora, crítica y dramaturga Vanessa Montfort e interpretado por la actriz y cantante Ruth González. Un monstruo urbano, transformado en sirena al más puro estilo kafkiano, se sumerge en las alcantarillas de las grandes urbes y se embebe de los ruidos y olores de la gran ciudad. Su sensibilidad y su sentimiento se hacen eco de las miserias de esta sociedad de principios del siglo XXI, herida por los excesos del capitalismo y aplastada por el oscuro peso de la crisis. La sirena se solidariza con los más débiles, especialmente con los niños que juegan en los parques y con los marginados que deambulan por las calles. Toda una metáfora de la sociedad actual que lleva a la sirena a sentir náuseas y a desear vomitar toda la inmundicia que se pierde entre los bajos fondos de esta civilización desnortada.

     La música y la palabra se dan la mano en un escenario desnudo y sugerente. Toda una apuesta de Vanessa Montfort y de los Hijos de Mary Shelley que está cautivando a los amantes de la cultura y a los que disfrutan con una literatura que mezcla la fantasía con la palpitante y cruda realidad.

    (Fotografía: Ramón Pernas, Vanessa Montfort, Espido Freyre y Fernando Marías)

09/06/2013 10:07 josemarco Enlace permanente. CULTURA No hay comentarios. Comentar.

DESPEDIDAS

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     Ya se acerca un nuevo final de curso. Parecía que no iba a llegar nunca este verano tardío y perezoso. Pero, mediado el mes de junio, todo huele a vacaciones, a final de etapa y a sueños de futuro.

     Acabo de regresar de Teruel, la primera ciudad que conocí. Una ciudad de provincias tranquila, acogedora, silenciosa. Los alumnos de segundo de bachillerato de la capital y de la provincia se presentaban a las Pruebas de Acceso a al Universidad, a la llamada Selectividad. Una prueba que, según se dice, tiene los días contados. El polémico ministro Wert se ha empeñado en recuperar la reválida de los años sesenta y en poner continuas trabas a lo largo del itinerario educativo. Esperemos que esta ley se quede en nada y no llegue a ver la luz.

    Compás de espera de más de cinco mil alumnos aragoneses para conocer los resultados de estos exámenes y para decidir qué grado universitario van a cursar en el futuro. Un futuro ilusionante, aunque oscurecido por la espada de dámocles del paro juvenil. ¿Tendrán que salir de España para encontrar trabajo? ¿Tendrán que acceder a cualquier trabajo no cualificado? ¿Podrán presentarse a oposiciones si es que se convocan? Toda una retahíla de interrogantes, todo un rosario de incertidumbres.

     Mientras corregía los ejercicios de Lengua Castellana y Literatura, me he dado cuenta - aunque ha sido más bien una confirmación - del déficit expresivo de nuestros alumnos de bachillerato, de la pobreza de vocabulario, de la ausencia de coherencia en sus escritos. Una asignatura pendiente que tiene difícil solución, a no ser que se comience por la base: desde primaria. Una expresión que se empobrece por la ausencia de un hábito lector, por el predominio de lo audiovisual y de las nuevas tecnologías, por el poco valor que otorgamos a los libros que - como decía un texto de la prueba - nos parecen demasiado caros.

    El final de curso tiene un sabor agridulce. Alegría por la etapa culminada y nostalgia por dejar atrás momentos felices, intensos, emocionantes. Las vacaciones de verano son un buen paréntesis. Y pueden ser un oasis para la lectura al aire libre, para las visitas culturales, para la consolidación de experiencias enriquecedoras, para la práctica de los idiomas, para el olvido, para la memoria, para la esperanza.

     Mientras el sol calienta con fuerza en esta mañana preveraniega, releo un poema del libro Ecorché de Brenda Ascoz e intento reconciliarme con la vida y con el futuro:

                                  Abrir las palmas

                                  para que de ellas liben

                                  las abejas. Liben dolor.

                                  Descanso del tormento

                                  en el tormento. Cambiarle de nombre.

                                  Alguien, una voz cansada y rota,

                                  nos exige valor. Abrir las palmas de las manos,

                                  mostrales

                                  su vacío imposible.

 

16/06/2013 12:44 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

DONDE REPOSA EL SILENCIO

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     Desde hace pocos días, Aliaga ofrece a sus vecinos y visitantes un nuevo atractivo turístico. Por fin, el antiguo Molino Alto de esta pintoresca localidad turolense, cuyo edificio data del siglo XII y que conserva utensilios únicos que han sido utilizados por cuatro generaciones de molineros, se ha convertido en un nuevo lugar con encanto.

     Hace casi un año, un incendio con indicios de sabotaje se llevó por delante parte de la maquinaria. Pero esto no ha impedido que el Hotel-Museo siga adelante y acoja a turistas y visitantes tanto en verano como en invierno.

     El hotel mantiene la esencia del antiguo molino, aunque ha sido reformado en su totalidad. Dispone de trece habitaciones ambientadas con elementos que intervienen en el proceso de la molienda. Cuenta, además, con una zona de juegos infantiles, anfiteatro para audiciones de grupos, salón social y un restaurante cafetería.

    Su entorno es mágico. A orillas del Guadalope, que murmura alegre con sus aguas cristalinas; dentro del entorno del Parque Geológico, con formaciones rocosas únicas y excepcionales. Es un lugar onírico, Donde reposa el silencio. Un lema que me recuerda a otro similar de Aliaga hace unas décadas: Donde el silencio habla. Y es la pura verdad. En este enclave arcádico, parece que se detiene el tiempo, algo que hechiza al viajero y seduce al visitante.

    Es de desear que esta iniciativa no permanezca aislada sino que sirva para dar algo más de vida a una comarca castigada por la emigración y a un pueblo venido a menos.

25/06/2013 13:16 josemarco Enlace permanente. PUEBLOS No hay comentarios. Comentar.

MORBO

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     Tengo entre mis manos la primera novela de la poeta Brenda Ascoz, autora de dos poemarios: En ajeno (Chorrito de Plata, 2007) y Ecorché (Eclipsados, 2009). Brenda reside en Zaragoza desde 1998 y es enfermera especialista en salud mental. Precisamente la novela Morbo trasluce algunas de sus experiencias profesionales en dos hospitales de la ciudad del Ebro y refleja ficcionalmente ecos de su propia andadura vital.

     De la mano de Claudia, la joven enfermera protagonista, nos adentramos en un ambiente críptico, laberíntico y muy cercano al desasosiego. Desde su primera jornada en el servicio de cirugía maxilofacial del hospital Miguel Servet hasta los últimos treinta meses en el servicio de Observación de Urgencias del hospital Clínico de Zaragoza, Claudia vive experiencias demoledoras, agravadas por la soledad, la falta de solidaridad de algunos compañeros, la superficialidad de los amigos y la ausencia de sus padres, fallecidos diez años atrás en un accidente de tráfico.

    En la novela se entrecruzan dos mundos casi antagónicos: el mundo de los hospitales, con sus penurias, su sufrimiento, sus desagradables experiencias y el mundo de la calle, de la diversión, de la música estridente o de la propia soledad al filo de la madrugada. Del ambiente de los hospitales queda un sabor amargo cuando la protagonista regresa a la soledad del hogar: "Cada día, una espesa lucha entre la vigilia y el sueño. Mirar a mi alrededor y comprobar cómo la atmósfera de mi piso, de por sí enrarecida por el humo del tabaco, se había adaptado por completo a mi estado de postración". Del ambiente de la calle nos llega también el desencanto y la búsqueda de identidad en la enloquecida noche zaragozana de los fines de semana: "Las callejuelas del Casco Viejo estaban abarrotadas y la marea de gente parecía dispuesta a separarnos al menor descuido. Rostros desencajados, rostros joviales, aburridos, cientos de máscaras de fin de semana neutralizándose las unas a las otras, robándose mutuamente la identidad, inmensa barrera que dificultaba el acceso al único rostro imprescindible de la noche".

     Brenda nos regala excelentes páginas descriptivas y consigue envolvernos en una trama morosa pero cargada de sugerencias y de reflexiones vitales. Llama la atención esa voz interior, esa segunda persona en la que se desdobla la protagonista y que nos llega en letra cursiva como un contrapunto íntimo de los propias emociones. A veces son exclamaciones sueltas - ¡Imbécil! -, otras, un yo interior que nos aconseja y nos invita al sosiego: Calma, Claudia. Cálmate. Sigue hablando con coherencia y que no se note que estás asustada.

     Pero la novela presenta muchos más matices: la acertada descripción de lugares conocidos de Zaragoza, el amor, el desamor, la soledad y, cómo no, la presencia fantasmal de la muerte como una amenazante espada de dámocles. Apenas se advierten balbuceos de una ópera prima. Tanto su estructura como su estilo ágil y depurado denotan la madurez de una escritora que ha destilado en su poesía lo mejor de sí misma. Una novela que vale la pena leer y saborear.

26/06/2013 12:45 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.


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