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Se muestran los artículos pertenecientes a Marzo de 2015.

¿VUELVEN LAS AGUAS A SU CAUCE?

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      Ha pasado prácticamente una semana desde que una impresionante riada del Ebro - similar a la de 2003 y superior a la de 2007 - ha surcado con violencia la comunidad aragonesa de oeste a este y ha dejado un rastro de devastación difícil de evaluar. No sólo se han visto perjudicados los agricultores - más de 2.000 - por los daños en granjas y en cultivos. También ha afectado a casas particulares de Novillas, Boquiñeni o Alfocea y a garajes, colegios, almacenes, talleres y centros deportivos.

     Ahora, cuando parece ser que las aguas han vuelto de momento a su cauce, hay que valorar los daños, compensar con creces a todos los afectados y, sobre todo, buscar soluciones para que este desastre no vuelva a ocurrir. Y ahí está lo más difícil y polémico: mientras unos reclaman un dragado del cauce del Ebro, otros aportan otras soluciones menos radicales y más respetuosas con el medio ambiente. Se trata, en definitiva de sentarse en una mesa, dialogar, intercambiar opiniones y sopesar los pros y los contras.

     De todos modos, lo que las autoridades regionales y estatales tienen que tener claro es que la solución no está en el tan solicitado trasvase por parte de las comunidades del Levante, sino en la elaboración de un Pacto del Agua que sirva no sólo para almacenar agua para los momentos de necesidad, sino para encauzarla adecuadamente cuando vuelvanna repetirse estas avenidas.

     Todavía queda mucha nieve en el Pirineo y es probable que dentro de unas semanas volvamos a ver crecido al Ebro. Y todos nos preguntamos: ¿Se volverán a anegar las tierras de la Ribera Alta? ¿Volverá la inquietud a los habitantes de los pueblos ribereños? Podría ser que sí. Porque los proyectos van para largo y las ideas no están demasiado claras. Es de esperar que prevalezca lo más sensato y que triunfe el sentido común.

06/03/2015 10:57 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

LA VIDA ERA ESO

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     Acabo de leer la última novela de la escritora valenciana Carmen Amoraga. Con La vida era eso, premio Nadal 2014. La autora nos habla en ella de la pérdida, la ausencia, el duelo y la manera de superar esta angustiosa situación.

     A medida que la iba leyendo, me sentí identificado con la protagonista en muchos de los momentos posteriores a la muerte del ser querido. Porque los que hemos vivido de cerca el hachazo de la muerte no nos resignamos al conformismo e intentamos superar la situación con valentía, con serenidad y, por supuesto, con el imprescindible apoyo de los seres queridos.

    Aunque no es una obra de excelente calidad literaria, La vida era eso está llena de citas literarias que, como sabias sentencias, pueden ayudar a los que hemos pasado por una situación similar. De todos modos, el mérito de la novela es la incorporación del lenguaje de las redes sociales a la narrativa contemporánea. El perfir de Facebook del marido ausente le sirve a la viuda para comunicarse con él y ponerle al corriente de su vida cotidiana con las niñas que tanto le echan de menos.

     "Aprender a perder es aprender a vivir". Es una de las frases de la autora que sintetizan un proceso doloroso que se nutre de recuerdos agridulces y que el paso del tiempo va suavizando poco a poco. Eso sí, el recuerdo de la persona amada está ahí, idealizado, mitificado y omnipresente en el día a día. "La literatura tiene un efecto mágico para quien lee o escribe", dijo Carmen al recibir el galardón. Por eso vuelvo a la escritura después de un breve paréntesis y espero seguir hilvanando mis recuerdos, mis sentimientos, mis críticas, mis valoraciones y mi percepción del fluir inevitable del tiempo.

22/03/2015 10:33 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.


RECORDANDO A LABORDETA

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     "¡Qué queda de ti,... qué queda de ti!" Mientras visito la recién inaugurada Fundación José Antonio Labordeta en la zaragozana calle Mariano Barbasán, van sonando claras y contundentes algunas de las canciones inolvidables del cantautor aragonés. Porque visitar la Fundación es sumergirse en un halo de melancolía, en un mundo de recuerdos y vivencias. Al acercarme a una de las dos salas de este acogedor recinto, la dedicada a la biografía de José Antonio, me doy cuenta de lo efímero de la vida, del rodillo implacable del paso del tiempo y de la huella imborrable que nos ha dejado Labordeta, hace casi cinco años. Porque queda mucho de ti, José Antonio. Esto lo comprobamos al visitar emocionados la sala dedicada a su trayectoria profesional. Nos quedan tus canciones, tus poemas, tus artículos, tus impresiones como viajero, tus participaciones en tertulias radiofónicas, tu labor docente, tus dos legislaturas como diputado nacional.

    Pero como trasfondo de tus más de cuarenta años de cantautor, poeta y creador literario nos queda tu inmensa solidaridad, tu lucha por la libertad, tu compromiso político y social. Y nos queda, sobre todo, tu amor por Aragón, por esa tierra que te vio nacer en la gris Zaragoza de posguerra, por ese Teruel en el que viviste tus mejores años como profesor de Enseñanzas Medias, por esa geografía aragonesa que recorriste de norte a sur, en tiempos del franquismo, en la difícil etapa de la transición y en plena democracia. Y nos queda tu personalidad, con esa espontaneidad tan aragonesa, con ese humor somarda, con esa sabiduría innata, con esa capacidad para escuchar, dialogar y rebatir.

     Conocí a José Antonio en uno de los quinces de agosto que visitó y actuó en el pequeño pueblo turolense de Jorcas. Acudía por amistad con mi llorado primo Luis Vicente, catedrático de Historia como él, y se alojaba en casa de mis tíos. Recuerdo las veladas en las que compartíamos un café. De su boca salían anéctotas curiosísimas y todo lo expresaba con franqueza y cercanía. Desde entonces lo he seguido en toda su trayectoria musical y literaria. Tengo en mi casa de Aliaga todos sus discos de vinilo, desde el austero "Cantar y Callar", hasta el excelente "Cantata para un país". Sus canciones me han hechizado, porque la mayoría rezuman poesía y llegan a lo más hondo de los que nos sentimos aragoneses y aspiramos a un futuro mejor para esta tierra. Por eso la visita de ayer a la Fundación acentuó mi cariño hacia Labordeta y desenterró nostalgias y recuerdos.

¿RELIGIOSIDAD O TURISMO?

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     Quedan ya lejanas y, afortunadamente, muy borrosas aquellas Semanas Santas de los años sesenta del siglo pasado. En ellas dominaban el color morado y el negro. Todo ello en un trasfondo gris que, anarbolando la bandera de la prohibición, nos imponía un silencio sepulcral, un retiro casi monacal y una abstención casi total de todo lo que fuera ocio, alegría y esparcimiento. Aún recuerdo esa infancia en la que visitábamos los monumentos, recorríamos el vía crucis hasta lo alto del calvario o desfilábamos con un rictus de tristeza por la Vega o el Cascajar en interminables procesiones. Luego el ayuno, la abstinencia y el cierre de los bares. En el cine alguna película de la pasión de Jesucristo y en casa el silencio y la monotonía.

     Después de cinco décadas, la Semana Santa ha dado un giro copernicano. La religiosidad queda en segundo plano. Y sólo las procesiones se mantienen más como reclamo turístico que como verdadera y auténtica expresión del sentimiento religioso. Ahora esta semana es más una oportunidad de ir a la playa o a la montaña que de encerrarse en una iglesia a celebrar la muerte y resurrección de Jesucristo. Este inicio de la primavera nos invita más a descansar, a romper la rutina cotidiana, a reencontrarse con los amigos, a huir del estrés de las grandes ciudades o olvidarse por unos días de las obligaciones cotidianas.

     Es verdad que una minoría de creyentes todavía celebra con auténtica fe los días más importantes del calendario cristiano. Desde que empezó la Cuaresma, se han ido preparando para la celebración del Jueves Santo - el día del Amor -, para los oficios del Viernes Santo y para la solemne Vigilia Pascual. Y vivirán estos días con toda devoción. Una fe que se ha ido adaptando a los tiempos y que se ha despojado de herencias del pasado casi medievales. Mi pregunta es si se pueden compaginar ambas vivencias. Creo que sí. Aunque esta sociedad consumista nos lo vaya poniendo cada vez más difícil.

30/03/2015 19:27 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.


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