Facebook Twitter Google +1     Admin

josemarco


Contador de visitas

Temas

Enlaces

Archivos

 

POR LA RIBERA DEL JÚCAR

20100729133701-sumacarcer.jpg

     La mañana estival de finales de julio invita a tomar la bicicleta y recorrer una parte de la ribera del Júcar en la comarca valenciana de La Ribera Alta. Desde Massalavés hasta Alberique hay un flamante carril bici y se llega en un santiamén. Luego dejamos a la izquierda la autovía y nos dirigimos a Gavarda, uno de los pueblos que sufrió las consecuencias de la trágica riada de octubre de 1982, a consecuencia del desemoronamiento parcial de la presa de Tous. A la izquierda dejamos lo poco que queda del antiguo Beneixida - sólo permanece el campanario rodeado de campos de naranjos -. Hemos atravesado ya el Júcar, que desciende apacible desde la presa de Tous, después de recorrer más de 400 kilómetros entre hoces, cañones y gargantas por las provincias de Cuenca - en la que nace en los Montes Universales -, Albacete y Valencia. Y llegamos a Alcántara de Júcar, muy cercana a este río, que recibe a un mermado río Sellent a la altura de Carcer. Pero lo mejor de esta etapa de dos horas escasas está por llegar. Después de una hora de pedaleo nos detenemos en Sumacàrcer, un pequeño y pintoresco pueblo de la provincia de Valencia - como vemos en la fotografía adjunta - que se eleva en una pequeña colina a orillas del Júcar. Desde un pequeño mirador en forma de balcón, contemplamos el cauce tranquilo y sosegado de este río que, sorprendentemente, muestra su mejor cara. Sus aguas casi transparentes hechizan al viajero con ese color verde botella, tan acorde con los dos paisajes que lo flanquean: por un lado, la montaña escabrosa que linda con Navarrés, con sus pinos, olivos y vides; por otro, las dilatadas extensiones de naranjos que se encaraman incluso hasta las montañas, tan castigadas por los incendios en las últimas décadas.

     El regreso es todavía más llevadero y gratificante. Descendemos por la orilla del río que, a nuestra derecha, se ensancha antes de llegar a Antella y remansarse en el histórico azud, que retiene sus aguas y sirve como reclamo turístico para sus habitantes y para los que visitan esta bonita localidad. Las banderas ya anuncian las próximas fiestas de verano. Finaliza nuestro recorrido en Alberique. Pero antes volvemos a deleitarnos con el río Júcar en lo que todavía queda de la Gavarda antigua. Muchas casas se salvaron de la riada y sus vecinos vuelven durante el día a visitarlas e incluso están cuidando su entorno. Hasta el bar del pueblo mantiene la vida y la animación de antaño.

     No quiero acabar estas impresiones sin aludir a la relación del río Júcar con la Literatura. Tres autores levantinos se hicieron eco en algunas de sus obras de los encantos de este río que, en su curso bajo, enriquecerá los términos de Carcaixent, Alzira, Algemesí, Sueca y Cullera, donde desemboca en el Mediterráneo.

     José Martínez Ruiz, más conocido como Azorín, en su novela Don Juan hace una breve referencia al río Júcar, aunque se trata del curso alto en la serranía de Cuenca:

                                        En los pinares del Júcar

                                        vi bailar  a unas serranas,

                                        al son del agua en las piedras

                                        y al son del viento en las ramas...

                                        ¡Qué bien bailan las serranas,

                                        qué bien bailan!

     El escritor valenciano Vicente Blasco Ibáñez ambienta alguna de sus novelas en los alrededores del Júcar, especialmente en el curso bajo. En la obra Entre naranjos, que se desarrolla en Alzira, describe una riada del Júcar:

        La única preocupación era si llovería al mismo tiempo en las montañas de Cuenca. Si bajaba agua de allá, la inundación sería cosa seria. Y los curiosos hacían esfuerzos al anochecer por adivinar el color de sus aguas, temiendo verlas negruzcas, señal cierta de que venían de la otra provincia.

     El escritor, poeta, filólogo, historiador y ensayista valenciano Joan Fuster (Sueca, 1922), en su obra El País Valenciano, hace una excelente descripción geográfica e histórica de la cuenca inferior del Júcar. Enfatiza el desarrollo económico de la región con el cultivo del naranjo y del arroz, centrado en la Ribera Baja:

        El Júcar sale a nuestro encuentro. En sus meandros finales, y pese a la continua sangría que viene padeciendo a lo largo de la Ribera lo hallamos más caudaloso que nunca, con brío aún para inundar los espaciosos términos de Cullera y Sueca. Dos azudes, cerca de esta última ciudad, le arrancan el agua necesaria al mismo arrozal, y todavía le queda mucha que, lenta y arcillosa, se renuncia en el mar.

29/07/2010 13:35 josemarco Enlace permanente. sin tema

Comentarios » Ir a formulario

No hay comentarios

Añadir un comentario



No será mostrado.

(opcional)





Plantilla basada en http://blogtemplates.noipo.org/

Blog creado con Blogia. Esta web utiliza cookies para adaptarse a tus preferencias y analítica web.
Blogia apoya a la Fundación Josep Carreras.

Contrato Coloriuris