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ADIÓS A LAS ESCOMBRERAS

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     Ése sería nuestro deseo y el de los que quieren impulsar el turismo rural en las comarcas más deprimidas de Teruel. Una de ellas es la comarca de las cuencas mineras. Escucha siempre se ha caracterizado por sus minas y por la producción de lignito. Ha llegado el momento de transformar su riqueza de carbón en producción eólica. Pero aún permanece junto al casco urbano una central térmica que no sólo contamina, sino que produce toneladas de residuos.

      Es intención del Gobierno de Aragón y de la propia empresa eliminar estos residuos y transformarlos en tierra fértil o, al menos, en superficie no contaminante. Los deseos y las buenas intenciones son elogiables, pero la realidad es otra. Existen experiencias anteriores como la de las minas y la térmica de Aliaga, cerrada en el año 1981. En el barrio de la Aldehuela quedan los restos de la antigua central y montañas de escombros de color ceniza. Quedan, además del esqueleto de la central, restos de los pozos, de las tolvas, de las vagonetas, de los castilletes y un largo etcétera. ¿Hasta cuándo quedarán estos residuos?

      Haría falta un plan, como en Escucha, como en Ojos Negros, como en Palomar, como en Ariño, como en Gargallo. Teruel tiene muy pocas posibilidades de afrontar un futuro en progreso. Sólo el turismo rural y las industrias ganaderas pueden frenar el éxodo de la población y mantener la riqueza. Por eso es una buena noticia lo que se intenta hacer en Escucha. A ver si toman nota en Aliaga y en otras poblaciones donde la riqueza minera ha dejado paso al deterioro paisajístico y a la desolación.

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