
El tren de los adioses
surca las soledades y el silencio
del valle de la Val, cerca de Aliaga.
El tren de los adioses
se tiñe de los ocres y amarillos
de este plácido otoño,
preludio de los días más fugaces
de esta sierra olvidada.
El tren de los adioses
se viste de nostalgia y de ternura
al filo del crepúsculo
mientras el pastor muestra
sus eternas arrugas,
huellas de vida y luz,
memoria estremecida del ocaso.
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Autor: Luis Antonio
Fecha: 05/11/2007 23:35.
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