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josemarco

DEPORTES

¿VOLVERÁ EL ESPECTÁCULO?

¿VOLVERÁ EL ESPECTÁCULO?

            ¿Volverá el espectáculo a La Romareda? Esta es la pregunta que nos hacemos los aficionados zaragocistas desde que esta mañana ha saltado a los medios de comunicación la noticia de que Solans vende sus acciones y, sobre todo, el anuncio del regreso de Víctor Fernández como entrenador. Creo que es el perfil del “míster” que necesita el Zaragoza en estos momentos de desconcierto. Si le respeta el vestuario, Víctor puede volver a triunfar, siempre que el nuevo presidente y su equipo directivo sean más amantes del fútbol que Solans, inviertan con más cabeza que Solans y no sean tan vendedores como el presidente de Pikolín.

            Eso sí, si queremos espectáculo, no podemos dejar escapar a joyas de la cantera como Cani y Zapater. Si queremos espectáculo, hay que fichar a algún jugador de calidad y no sólo desechos. Si queremos espectáculo, hay que planificar mejor la temporada y aspirar a metas más altas. El final de esta liga ha sido casi bochornoso. El club necesitaba aire fresco. Esperemos sea éste el inicio de una nueva y esperanzadora etapa.

ONCE AÑOS DE LA RECOPA

ONCE AÑOS DE LA RECOPA

            Después de una intensa jornada de trabajo – como van a ser todas las que restan de este curso – contemplo el final de la Copa de la UEFA y me admiro de la contundente e inapelable victoria del Sevilla, un equipo modesto, pero que ha sabido hacer bien las cosas. Es 10 de mayo, una fecha que todo aficionado del Real Zaragoza debe recordar y tener archivada en su memoria. Han pasado ya once años desde la gesta de París y desde el golazo de Nayim. Desde entonces nada de nada. Javier era un bebé de tres meses y mis alumnos de tercero de ESO tenían tres o cuatro años. No tuvieron la suerte de vivir esa Recopa y ahora se frotan los ojos incrédulos y sienten sana envidia hacia el Sevilla. Desde entonces, el equipo de nuestra ciudad nos ha dado alegrías a cuentagotas y sinsabores casi continuos. Todo su afán es contratar jugadores baratos, olvidar la cantera y vender, vender, vender.

            Día soleado de mayo y noche serena. La página blanca de mi ordenador portátil se va llenando poco a poco de impresiones y de sensaciones. ¿Qué nos deparará mañana? Quizás otras vivencias, otras emociones, otros sabores agridulces. Porque lo mejor es vivir el día a día y no pedirle demasiado a la vida. Sólo lo justo: salud, amistad, ilusión y un equilibrado optimismo. Lo demás es buscar la felicidad donde no existe.

 

NO PUDO SER

NO PUDO SER

Acaba de terminar la final de la Copa del Rey, que he visto por televisión en un bar de Massalavés, acompañado de aficionados aragoneses. Pero esta vez la copa no viajará a tierras aragonesas. A pesar de ser año par, a pesar de ir con la vitola de favorito, el Real Zaragoza no ha podido superar a un ordenado y peleón Español y ha terminado incluso vapuleado por los jugadores que dirige Lotina. Desde hace días, esta final me parecía difícil para un equipo como el Zaragoza, que tiene buen trato con el balón pero que se atasca al llegar al área. Y eso es lo que le ha pasado hoy. Lotina le ha ganado la partida a Víctor Muñoz y los aficionados maños que se han desplazado a Madrid van a regresar esta noche con un sabor agridulce y amargo.

La temporada ha terminado prácticamente para el Zaragoza, sin opciones en la liga y con una derrota casi vergonzosa. Sólo queda un consuelo: pensar en el futuro, es decir, en la próxima temporada y aprender de equipos modestos como el Español. Cuidar y promocionar más la cantera. Fichar al entrenador adecuado. Reforzar la portería y renovar al equipo en algunas líneas, especialmente en la defensa. Se ha llegado a una final y esta vez tocaba perder. Y el Español, y sobre todo Tamudo, nos tienen bien cogida la medida. Hay que aprender de los errores y levantarse de nuevo. ¿Cura de humildad? Tal vez. Porque ha ganado el equipo que ha mostrado más acierto y que ha planteado mejor el partido. Aunque nos duela. Y ahora, a esperar al Cádiz. Que la vida sigue.

UNA NOCHE MÁGICA

UNA NOCHE MÁGICA

De camino hacia la Romareda, ni los más optimistas se podían imaginar lo que iba a suceder en el campo. Fue una noche mágica, sublime, insuperable. Habría que remontarse a los zaraguayos y a la época de la Recopa para revivir esa gesta. Javier, que no vivió esos momentos, no se acababa de creer lo que estaba contemplando. Goles y goles y un juego insuperable. Dos goleadores, sobre todo Diego Milito. Y dos líderes: Celades y Cani. Especialmente este último, el chaval de Torrero, que está llamando a gritos a las puertas de la selección y que ayer, por fin, recibió un caluroso homenaje de los espectadores que llenaban el campo. "Nunca había visto jugar así al Zaragoza", comentaba Javier. Hacía años que un equipo español no jugaba así, decían en las emisoras estatales. Lo demás son recuerdos inolvidables para guardar en el archivo de la memoria. Porque no hay adjetivos para describir lo que se vivió en la Romareda. Fue una catarsis colectiva. Unos se frotaban los ojos; otros se escondían. La mayoría soñaba. Y todos deseamos que esta afición no tarde tantos años en llorar de alegría y en emborracharse de satisfacción.

LA VIDA ES INJUSTA

LA VIDA ES INJUSTA

Todos sabemos que en la vida hay situaciones que nos demuestran lo injusto, lo ilógico o el absurdo de nuestra andadura por este planeta. Sin embargo, uno de los ámbitos donde más se refleja este problema es el el mundo del deporte. Un ejemplo palpable lo está viviendo durante estos días el todavía entrenador del Real Zaragoza Víctor Muñoz. Un hombre de la casa, honesto y trabajador donde los haya. La situación me recuerda a la que vivió su tocayo y paisano Víctor Fernández hace ya diez años. Se le acabó su crédito y entre la prensa, la afición y algunos de sus jugadores acabaron con él en el paro. Al bueno de Víctor Muñoz puede pasarle algo similar. Porque los resultados mandan y, en la liga actual, un empate es un como un paso de tortuga en la tabla clasificatoria.

 ¿Qué va a suceder? Que la cuerda se romperá por la parte más floja. Y después vendrán las reflexiones y quizás algún lamento. El problema es mucho más complejo y obedece a una nefasta planificación deportiva. El club se desprendió de un gran goleador, David Villa. No se ha fichado con acierto, porque ninguno de sus sustitutos - Sergio García y Diego Milito - están dando la talla. Lo de Ewerton es capítulo aparte. Y se ha mantenido a jugadores que son mediocres y no son mejores que algunos de la cantera, léase Toledo, Poncio o incluso Álvaro. Pero, claro, los platos rotos los pagará el entrenador y quizás algunos jugadores de la casa, a los que se les exige demasiado y no se les valora lo suficiente.

De todos modos, hay otras injusticias mucho más sangrantes. Ésta puede servirnos como metáfora del mundo absurdo y paradójico que nos rodea.

DE HÉROE A VILLANO

DE HÉROE A VILLANO Rubén Gracia "Cani" es uno de los jugadores con más talento y proyección del Real Zaragoza. Es un jugador de la casa y es una joya de nuestra cantera. Cuando el equipo estaba en el pozo de la segunda división, fue uno de los que contribuyó brillantemente al ascenso, junto con Ibán Espadas (desterrado sin motivo y triunfando fuera de casa). Ahora ocupa habitualmente el banquillo con el simbólico número 12, es decir, el primer suplente. Cuando por su entrega y dedicación debería jugar todos los partidos. Pero al club le ha dado por fichar jugadores extranjeros que están cerrando el paso a los de la cantera sin ser en algunas ocasiones de mayor calidad. El domingo pasado figuraban en la alineación inicial ¡7 sudamericanos! y 4 españoles, sólo uno de la cantera. A mí me parece una barbaridad y un desprecio olímpico para la cantera y para los de casa. ¿Qué han de demostrar los de la cantera para triunfar? ¿Qué ha de demostrar Cani para que no le silbe un grupo del público cada vez que entra al campo o comete un mínimo error? El último día no sólo marcó un precioso gol sino que se vació en el campo e hizo pases extraordinarios. Pero sólo se le pita a él, al de casa. Y así sólo se conseguirá una cosa: que se vaya a otro equipo de primera o a un equipo inglés y triunfe allí como Arteta, Luis García y un largo etcétera. No sé si ese sector del público recapacitará. De momento, Cani está triste y molesto. Y los de la cantera (Cuartero incluido) siguen en el banquillo o en la grada. Así es el fútbol, hasta que cambien las tornas.