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Se muestran los artículos pertenecientes al tema LITERATURA.

OCTUBRE

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     Octubre es un mes cargado de promesas, preñado de nostalgia. Es un mes de recuerdos, de olvidos, de flores y de frutos. Es la antesala del otoño, orlada por una sinfonía de colores y por unos crepúsculos melancólicos. Nadie como Marina Casado, una joven poeta madrileña, ha plasmado mejor los latidos de este mes agridulce. El poema octubre pertenece a su primer libro Los despertares. Ahora acaba de publicar otro excelente poemario: Mi nombre de agua.

                              Octubre viene lleno de promesas doradas,

                              de pisadas crujientes e imposibles miradas

                              teñidas de silencio y de melancolía.

 

                              Los vientos amarillos que agitan mis sentidos

                              me hablan de pasados ahora ya remotos,

                              de niños que jugaban a pisar los caminos

                              atónitos por el crujir

                              de las hojas secas.

 

                              Un resplandor dorado que baña los paisajes,

                              los sentimientos vanos y los cuartos oscuros

                              enterrados en los sepulcros que guarda la memoria.

 

                              Una risa infantil que se pierde conmigo,

                              errabunda por los caminos ajenos a la angustia,

                              blanca como la voz del ululante viento

                              cargado de semillas, y de hojas y frutos.

 

                              Y de hojas y frutos...y de polvo dorado de hadas

                              que se pierde en el tiempo, allá donde los cuentos

                              sí tenían final, y donde las princesas

                              despertaban del sueño de su eterna añoranza.

 

                              Pero yo no despertaré, vagaré para siempre

                              por entre los otoños de oro y fuego, dormida,

                              susurrando a los vientos antiguas melorías,

                              mientras el tiempo parece detenerse

                              en los densos boscajes de mis sueños.

 

                              Por entre los otoños y las melancolías,

                              renunciaré a mi vana espera;

                              no se producirá aquel beso

                              que rompiese el hechizo.

 

                              Octubre se va lleno de atardeceres rotos,

                              y de sueños truncados,

                              y de caminos vanos que recorre

                              la doncella hechizada por la eternidad.

                              Todo bañado por el oro de las hojas marchitas

                              y el lamento del viento que susurra

                              que nada en esta vida es realidad.

15/10/2016 20:11 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

CESARACOSTA, CIUDAD VISIGODA

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    Se ha hablado y se ha escrito  mucho de la Zaragoza romana, de esa Caesaraugusta convertida en cruce de caminos y en uno de los baluartes de un imperio en expansión. También nos han llegado ecos y vestigios de la presencia de los musulmanes en la ciudad del Ebro. El palacio de la Aljafería es, precisamente, uno de los edificios más representativos de esta época medieval difícil y controvertida. Se han escrito numerosas obras sobre la Zaragoza romana y sobre la Zaragoza islámica. Pero pocos han abordado con acierto y determinación las décadas del siglo VII en las que la entonces llamada Cesaracosta se había transformado en una urbe muy importante en el marco de una Spania que acogía en su seno a culturas tan distintas como la romana, la judía o la musulmana.

            La escritora zaragozana Isabel Abenia acaba de publicar Erik el Godo, una novela en la que reconstruye minuciosamente el siglo VII de una ciudad en la que se codean los personajes más diversos. La autora de El alquimista holandés, novela que bucea en la apasionante vida de El Bosco, nos ha  vuelto a sorprender con este su segundo relato histórico. En él fusiona la ficción con la historia real de unos siglos apasionantes y desconocidos. Desde el primer momento nos atrapa la historia tamizada por la ficción del joven escandinavo Erik, que viaja a Zaragoza portando una carta misteriosa. El clan al que pertenece este niño de una excepcional precocidad atraviesa los Pirineos a mediados hacia el año 646 y se encuentra no sólo con la hostilidad de los habitantes de los lugares que visitan sino con el  cansancio, el frío y el hambre.

            En esta excelente novela, los ojos del joven protagonista se convierten en ventanas privilegiadas desde las que podemos contemplar la vida cotidiana de una ciudad amurallada, dominada todavía por los nobles romanos y sujeta a las vicisitudes de unos años en los que las enfermedades, la miseria y la marginación eran el pan de cada día. Pero no todo el panorama que nos ofrece esta obra es negativo. Ni mucho menos. Hay algunos personajes que prosperan y alimentan inquietudes culturales y humanitarias. Como el obispo san Braulio, al que sirve Erik durante los últimos años de su vida. De la mano de este joven e inquieto godo conocemos esa Cesaracosta que se convirtió junto con Toledo y Sevilla en uno de los faros culturales de España. Porque era un lujo para la época disponer de una buena biblioteca, de dos escuelas y de la iglesia de san Vicente, ubicada donde se encuentra la actual catedral de la Seo.

            Pero no todo es bueno en esta Zaragoza visigoda. Las prohibiciones de la iglesia católica de todo lo que recordara al paganismo anterior supusieron un retroceso en mejoras como los baños públicos o en actos festivos como las representaciones teatrales. Por eso, Cesaracosta soportó varias epidemias que diezmaron su población y tuvo que resistir numerosos asedios desde todos los ámbitos. Eso sí, mantuvo su independencia y demostró una vez más ese talante luchador que siempre ha caracterizado a los aragoneses.

            Hoy día, cuando está tan candente en Europa el problema de los refugiados, cuando la convivencia entre culturas vuelve a ser un hecho irreversible, cuando las diferencias políticas y sociales se acrecientan con los años, la evocación novelada de esta Cesaracosta visigoda nos ayuda a reflexionar sobre un presente convulso y sobre un futuro preñado de incertidumbre. Porque está claro que, aunque no hay ninguna adivina como la controvertida Galeswintha, sí que existen premoniciones que nos señalan caminos inexplorados e indicios de futuro. Así lo manifiesta este singular personaje en un sugerente epílogo: “No desaprovechéis vuestra vida venerando falsos ídolos…Buscad la sabiduría entre las páginas de los viejos libros y transmitidla a vuestra descendencia, tened en cuenta los errores de otros, las cruentas guerras y los desastres provocados por la ambición de unos pocos”.

22/04/2016 11:02 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

EL DESPERTAR DE LA LUCIDEZ

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     El próximo sábado, 6 de febrero a las siete de la tarde, el catedrático y escritor Prudencio Herrera, nacido en Aliaga, presenta su segundo poemario: Mujeres lúcidas ante el espejo. Después de dos años de la publicación de su primera antología, Prudencio nos regala una excelente selección de poemas que presentan dos motivos esenciales: el despertar de la lucidez y el simbolismo del espejo.

     En este su segundo libro de poemas, el autor turolense indaga en lo más profundo del ser humano con unos versos rotundos y descarnados. Y para ello ha utilizado un símbolo clásico en la literatura universal: el espejo. ¿Quién no recuerda las obras de Oscar Wilde, Lewis Carroll o Tolkien? A través del espejo el autor nos irá desvelando recuerdos de su infancia, las huellas del amor, evocaciones de viajes apasionantes, las lacras de una sociedad injusta, el paso inexorable del tiempo, el placer de la amistad, las reflexiones sobre la tarea poética y la inevitable presencia de la muerte.

     Pero este poemario, excelentemente ilustrado por la artista Cristina Franco Roda, va mucho más allá del ritmo pausado y rotundo de unos versos que nacen del fondo del alma del autor. Es además un homenaje explícito a todas aquellas mujeres que han empujado la historia luchando contra las adversidades y contribuyendo a cambiar un poco el mundo. Homenaje que culmina con un recuerdo especial a Ana María Matute, escritora inquieta, comprometida y deseosa de mejorar el mundo a través de su obra.

       Tal como afirma en su dedicatoria, escribir un libro es para Prudencio Herrera  una aventura maravillosa, pues considera a la poesía como una expresión vital que detecta las heridas de la condición humana cual "un jardín que nos reconcilia con la existencia y con la muerte".

30/01/2016 12:26 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

CAPITULACIONES DEL SILENCIO

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     El pasado martes la librería Antígona de Zaragoza acogió la presentación del segundo poemario del poeta, ensayista y crítico literario Fernando Aínsa. Fue para mí un honor compartir con este amigo y paisano - afincado desde hace unos años en Oliete - la lectura de unos poemas que van más allá de las florituras poéticas al uso y de la retórica vana. Las composiciones de Capitulaciones del silencio y otras memorias vuelven la vida a un pasado nostálgico, apuntalan un presente cada vez más incierto y quebradizo y dibujan un futuro esperanzador.

     En este libro Fernando recuerda a sus seres más queridos - especialmente a su madre y a su hermana -; evoca vivencias irrepetibles; recorre una geografía familiar y casi íntima y nos invita a reflexionar sobre el paso del tiempo, los sueños, los latidos del amor y la presencia inevitable de la muerte.

     Como homenaje a Fernando, plasmo un fragmento del primer poema del libro, que evoca UN JERSEY NEGRO TEJIDO POR MI HERMANA

                                  Imagino a mi hermana tejiéndolo en silencio

                                  con torpeza de novicia,

                                  calculando los días que faltan para ponerlo al

                                  pie del árbol con la etiqueta:

                                  "Feliz Navidad 1963, querido hermano".

                                  En verano lo protejo de la polilla con pas-

                                  tillas de jabón perfumado,

                                  en invierno quisiera lucirlo al pasear mis re-

                                  cuerdos por el Parque Grande.

                                  Nadie repara en él si no cuento la remota

                                  historia de mi hermana tejiendo,

                                  esperando que yo cruzara aquellas navida-

                                  des el Atlántico.

 (En la fotografía Fernando lleva el mismo jersey negro del poema)

                          

 

03/12/2015 19:38 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

CAVERNA PERPETUA

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     El título de un poema del último libro - Cuaderno de vacaciones - del poeta madrileño Luis Alberto de Cuenca nos invita a reflexionar en esta tarde dilatada de domingo sobre el sentido de la vida, la soledad, los recuerdos, el olvido y la melancolía.

     Con esta obra, el poeta, traductor, columnista y ensayista ha sido galardonado con el Premio Nacional de Poesía. Luis Alberto compagina la poesía tradicional con el aliento innovador del poema, la sencillez con el trasfondo cultural. Son excelentes sus sonetos y muy sugerentes sus alusiones a los clásicos de la Literatura Universal.

     Plasmo aquí este poema como homenaje al autor y a todos los que han asumido su soledad como compañera y aliada.

                             Como todos los hombres, vine al mundo

                            a recordar, porque el conocimiento

                            es tan sólo memoria, remembranza,

                            reminiscencia de otra realidad

                            mejor, más prestigiosa y más estable,

                            de la que un día fuimos desterrados.

                             La vida es perseguir inútilmente

                            la fuente primordial, donde confluyen

                            todos los hilos de agua del recuerdo,

                            rozar casi sus gárgolas y hundirse

                            en el suplicio de una sed eterna.

                             Tú, madre mía, soledad, aún puedes

                            salvarme de este olvido que amenaza

                            con sembrar de silencio las llanuras

                            sonoras de mi alma. Novia mía,

                            hermana soledad, dime qué hubo,

                            o si hubo algo, digno de memoria

                            fuera de la caverna en la que vivo. 

29/11/2015 19:52 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

TARDE POÉTICA EN ALIAGA

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     Esta tarde, en la biblioteca de Aliaga, dentro de las jornadas culturales que organiza cada año Julia Escorihuela, participo con Luis Antonio Pérez en una charla-coloquio sobre LITERATURA Y VIDA. Me voy a centrar sobre todo en la poesía. Haré un recorrido por la poesía española, hablaré del por qué de la poesía y me centraré en algunos tópicos literarios, especialmente en el de la naturaleza. Al hilo de mi exposición he seleccionado los siguientes poemas: APRENDIZ DE POETA, AL FILO DEL OTOÑO, SOLO QUEDA EL PAISAJE, UN VALLE SILENCIOSO, LLUVIA DE ESTRELLAS, ATALAYA y VIRGEN DE LA ZARZA.

    Precisamente hace nueve años, en estas mismas páginas, hablaba también de LITERATURA Y VIDA. Manifestaba mi preocupación por el desconocimiento que tienen nuestros alumnos de secundaria y bachillerato de nuestros autores más relevantes. Y de lo poco que conocen a los clásicos. También aludía a la influencia de las nuevas tecnologías a la hora de leer más o, tal vez, de alejarse de los libros. Esta tarde, en el coloquio final moderado por Luis Antonio, hablaremos precisamente del papel de las nuevas tecnologías en el futuro de la literatura, de las bibliotecas, de las editoriales, de la prensa y de los nuevos lectores.

    Esto es lo que escribí en el 2009: Me gustaría que mis alumnos de tercero de ESO supieran quién fue Baroja o quién es Rosa Montero. Me gustaría que estos alumnos comprendieran mejor el vocabulario cotidianoy distinguieran "cursi" de "cursillo" o "fatalidad" de "banalidad". Me gustaría que mis alumnos de segundo de Bachillerato leyeran con entusiasmo a Kafka, a Joyce o a García Márquez. Que apreciaran más la Literatura, que valoraran más los libros, que entraran con curiosidad en la biblioteca, que subrayaran las palabras difíciles durante la lectura o consultaran el olvidado diccionario. Pero, al parecer, no es así, la realidad no va por ese camino. Hoy mandan las consolas, las plays, internet y los móviles. Se impone la imagen y se extiende la incultura lingüística y literaria. ¿Pesimismo? ¿Realismo? No lo sé. El tiempo nos lo irá demostrando.

LA VIDA ERA ESO

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     Acabo de leer la última novela de la escritora valenciana Carmen Amoraga. Con La vida era eso, premio Nadal 2014. La autora nos habla en ella de la pérdida, la ausencia, el duelo y la manera de superar esta angustiosa situación.

     A medida que la iba leyendo, me sentí identificado con la protagonista en muchos de los momentos posteriores a la muerte del ser querido. Porque los que hemos vivido de cerca el hachazo de la muerte no nos resignamos al conformismo e intentamos superar la situación con valentía, con serenidad y, por supuesto, con el imprescindible apoyo de los seres queridos.

    Aunque no es una obra de excelente calidad literaria, La vida era eso está llena de citas literarias que, como sabias sentencias, pueden ayudar a los que hemos pasado por una situación similar. De todos modos, el mérito de la novela es la incorporación del lenguaje de las redes sociales a la narrativa contemporánea. El perfir de Facebook del marido ausente le sirve a la viuda para comunicarse con él y ponerle al corriente de su vida cotidiana con las niñas que tanto le echan de menos.

     "Aprender a perder es aprender a vivir". Es una de las frases de la autora que sintetizan un proceso doloroso que se nutre de recuerdos agridulces y que el paso del tiempo va suavizando poco a poco. Eso sí, el recuerdo de la persona amada está ahí, idealizado, mitificado y omnipresente en el día a día. "La literatura tiene un efecto mágico para quien lee o escribe", dijo Carmen al recibir el galardón. Por eso vuelvo a la escritura después de un breve paréntesis y espero seguir hilvanando mis recuerdos, mis sentimientos, mis críticas, mis valoraciones y mi percepción del fluir inevitable del tiempo.

22/03/2015 10:33 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

TRANSPARENTE

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     La poeta gaditana y profesora de Lengua y Literatura Rosario Troncoso acaba de publicar un nuevo poemario: Transparente.  Desde que inició su andadura literaria con Huir de los domingos (2006), no ha dejado de sorprendernos con otras antologías, con sus artículos de opinión y con la dirección de la revista literaria y cultural El ático de lo gatos.

    En este último libro, Rosario desvela sus inquietudes más profundas y abre los ojos del alma a la realidad cotidiana, tan ingrata como colmada de plenitud. En la primera parte - Derribos controlados - nos acerca a esa eternidad provisional que vivimos día a día y es consciente de la fugacidad - "Hoy me atraviesa / una inquietud de peces" -  y de la caducidad de un presente que se esfuma: "El gran futuro fue / el sueño de los otros." Porque en este arduo camino que es la vida, hay que asumir la soledad y "desaprender a vivir", como si uno se fuera despojando día a día de un lastre efímero, emocional. Esos "dedos del tiempo" que en el poema La náusea aparecen inquietantes sobre la cama.

     En la segunda parte - Ya no son inquietantes las rutas conocidas - la autora sale a la calle, se encara con la realidad y muestra su inquietud por el deshaucio real y vital. En el poema Unas manos que abriguen reflexiona sobre la ausencia de seres queridos y en Mil sombras repentinas vuelve a ser consciente de lo efímero: "La certeza de que todo se acaba / enmudece a los pájaros". La poeta abre los ojos a la realidad y desde el primer poema Deuterofobia expresa un sentimiento solidario y compartido: "Porque duele la gente / duelen los días más largos". También indaga en la la tarea de escribir, en el poder de la palabra y en esa tentación de escepticismo tan bien expresada en el poema Nada: "Quizás nada ya importe demasiado / cuando no hay asideros".

     Voy a compartir el poema Palabras. Me recuerda su primer poemario Huir de los domingos en él se refleja el peso de lo cotidiano y el secreto de una existencia plena:

                                              A pesar del domingo

                                              y sus calles desiertas,

                                              cocinaba palabras para ti.

                                            Para llevártelas, aún calientes,

                                              me bebía la acera hasta tu casa

                                              apartando hojas secas, desmayadas,

                                              de la línea que subraya el camino

                                              de vuelta a lo que existe.

28/02/2015 12:31 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

VIAJE HACIA LA VIDA

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     ¿Os imagináis el viaje de Ulises hacia Itaca como un periplo de resurrección? ¿Os imagináis a Penélope contemplando desolada del cadáver de Ulises y comprobando después que ha vuelto a la vida? Este es el entramado narrativo del último poemario de la poeta soriana Maribel Hernández. que presentó el pasado día 7 en la librería zaragozana La pantera rosa.

     Maribel es una gran poeta. Sus poemas rezuman magia y destilan sencillez a raudales. Este tercer poemario, titulado Atomic Pink, continúa la línea ascendente de sus dos antologías anteriores - Sonora (2010) y Extraños con paraguas (2011). Pero en este último libro Maribel se mira al espejo de los sueños y contempla desde el tren cotidiano - como metáfora de la vida - ese paisaje que inunda su interior y se transfigura en vida, soledad, silencio y nostalgia.

     La originalidad de Atomic Pink reside además en su identidad marcadamente teatral, que recuerda en cierto modo la estructura de un libreto de ópera. La poeta soriana, que reside actualmente en Alemania, nos contagia con un entramado narrativo, de un paisaje otoñal, de unos sentimientos de nostalgia y de una profunda introspección en las galerías del propio yo. Unas galerías que evocan a Antonio Machado, de quien Maribel se muestra una gran admiradora.

     En este viaje de la noche al día, del crepúsculo al alba encontramos diversos motivos, entre los que destacan esos labios pintados de rosa que sirven de hechizo, de herida interior y de comunión con el paisaje. He seleccionado un breve poema otoñal que quiero compartirlo con vosotros. En él se advierte un trasfondo surrealista plasmado en audaces y originales metáforas plásticas.

                                          En una lágrima de alquitrán

                                          marcando de norte a sur

                                          mi mejilla derecha,

                                          pasaron algunas migajas del otoño.

                                          Un otoño poderoso. Irrecuperable.

                                          Aunque algunas tardes aún

                                          vuelva, y las horas caigan como antes,

                                          con su mismo vértigo de suicida,

                                          desde el mirador.

                               

13/01/2015 18:35 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

UN MERECIDO CERVANTES

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     A principios de semana se dio a conocer el ganador del premio Cervantes, el más prestigioso de las letras españolas. Esta vez le correspondió a un gran novelista que está ya en los últimos años de su carrera, a Juan Goytisolo. Su audacia formal y talante renovador, su espíritu crítico y rebelde, su independencia estética y estilística y su talante cosmopolita ha sido méritos suficientes para alzarse con este galardón.

     Siempre he sentido atracción por la narrativa de este escritor barcelonés que se autoexilió durante el franquismo y alterna su residencia entre Marrakech y París. Me cautivó una de sus primeras novelas, Duelo en el paraíso, como alegoría cruda de la guerra civil. Me sedujo Señas de identidad, que iniciaba una excelente trilogía y continuaba la senda innovadora que inició el malogrado Luis Martín Santos con Tiempo de Silencio.

    En 1980 aparece Makbara, una de sus novelas más innovadoras y rupturistas. Tuve la suerte de asistir a su presentación del el aula magna de la universidad  Central de Barcelona. Un público joven y expectante llenaba la sala. Y Juan, el mayor de los Goytisolo, con voz acerada, leyó una de las secuencias de esa novela que nos sorprendió por su dificultad y hermetismo.

     Pero la trayectoria de Juan Goytisolo va mucho más allá de su narrativa. Ensayos como España y los españoles, Crónicas sarracinas o Disidencias son una muestra más de la agudeza crítica de un intelectual que ha visto la realidad española y europea desde una atalaya privilegiada. Tampoco podemos dejar de lado sus artículos, conferencias y tertulias literarias.

     Nuestro mejor homenaje sería releer su obra y disfrutar de una prosa que oscila entre el realismo descarnado y el simbolismo comprometido.

29/11/2014 19:25 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

LA ACTUALIDAD DE ANGEL GONZÁLEZ

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     Ayer, en la biblioteca del instituto, un alumno de secundaria me pidió que le proporcionara un libro de poesía para leer un rato. Me sorprendió gratamente y me entusiasmó la propuesta. Me acerqué a la estantería de poesía y, después de consultar algunos ejemplares, me topé con una Antología de poesía para jóvenes de Ángel González (Oviedo, 1925 - Madrid, 2008). Tanta fue mi satisfacción y la del propio alumno que me he llevado este pequeña antología - con prólogo, introducción y entrevista con el autor de Benjamín Prado - para este fin de semana.

     En mi relectura de uno de los poetas más admirados me he topado - no podía ser de otra manera - con el poema Inventario de lugares propicios al amor. Al leerlo me he dado cuenta de su rabiosa actualidad. Por eso quiero compartirlo con vosotros en esta mañana suave y soleada de otoño.

                                        Son pocos.

                                        La primavera está muy prestigida, pero

                                        es mejor el verano.

                                        Y también esas grietas que el otoño

                                        forma al interceder con los domingos

                                        en algunas ciudades

                                        ya de por sí amarillas como plátanos.

                                        El invierno elimina muchos sitios:

                                        quicios de puertas orientadas al norte,

                                        orillas de los ríos,

                                        bancos publicos.

                                        Los contrafuertes exteriores

                                        de las viejas iglesias

                                        dejan a veces huecos

                                        utilizables aunque caiga nieve.

                                        Pero desengañémonos: las bajas

                                        temperaturas y los vientos húmedos

                                        lo dificultan todo.

                                        Las ordenanzas, además, proscriben

                                        la caricia (con exenciones

                                        para determinadas zonas epidérmicas

                                        - sin interés alguno -

                                        en niños, perros y otros animales)

                                        y el "no tocar, peligro de ignominia"

                                        puede leerse en miles de miradas.

                                        ¿Adónde huir, entonces?

                                        Por todas partes ojos bizcos,

                                        córneas torturadas,

                                        implacables pupilas,

                                        retinas reticentes,

                                        vigilan, desconfían, amenazan.

                                        Queda quizá el recurso de andar solo,

                                        de vaciar el alma de ternura

                                        y llenarla de hastío e indiferencia,

                                        en este tiempo hostil, propicio al odio.

18/10/2014 13:28 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

AGOSTO EN ALIAGA (V)

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                                           ROMANCE RURAL

                                    Con sosiego y sin recato

                                    ya llega la primavera

                                    y se engalana el paisaje

                                    recoleto de la sierra.

                                    El agua murmura alegre

                                    no muy lejos de la vega

                                    y un rebaño avanza lento

                                    entre trochas y veredas.

                                    Ya los chopos centenarios

                                    con el verde por bandera

                                    flanquean el cauce oculto

                                    de un río que serpentea.

                                    Hasta las campanas tristes

                                    repican de otra manera

                                    en este final de mayo

                                    con olor a hierbabuena.

                                    A la vera del camino

                                    unos ancianos sestean

                                    y los niños, impacientes,

                                    estremecen las aceras.

                                    Ya se atisba en este valle

                                    el verano que se acerca

                                    mientras la noche se acorta

                                     y el día crece con fuerza.

                                     Llegarán las sanjuanadas

                                     y una explosión de verbenas

                                     y las calles silenciosas

                                     se engalanarán de fiesta.

                                     Color, calor y alegría

                                     son ingredientes que alientan

                                     esta estación que renace,

                                     que se espera y que se sueña.

29/08/2014 19:47 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

AGOSTO EN ALIAGA (III)

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     La tarde de ayer quedará durante años en el recuerdo de muchos vecinos de Aliaga. El hotel Molino Alto sirvió de marco incomparable para la presentación del libro Historia de mujeres habitadas de Prudencio Herrera Piqueras. Prudencio, catedrático de Lengua y Literatura y escritor, presentó su primer poemario en su pueblo natal acompañado de sus amigos y conocidos. Fue un acto emotivo y sencillo. Después de una breve presentación a mi cargo, el autor y la también poeta local Rosa María Ayora leyeron fragmentos del libro muy bien contextualizados y agrupados por temas o inquietudes.

     Porque el libro de Prudencio no es un poemario tradicional al uso. Es un viaje apasionante de la mano de la poesía. Un viaje hacia la infancia en su querido pueblo turolense, un viaje hacia el corazón lacerado de tantas mujeres que sufren la soledad y la incomprensión, un viaje hacia ciudades europeas con encanto, un viaje hacia la familia, hacia la amistad, hacia el amor y el desamor, hacia la situación actual de descrédito de los políticos, hacia la memoria, hacia el olvido, hacia la pasión.

    Disfruté mucho durante esta hora poética. Y me emocioné al igual que Chencho, su mujer, su hermano, su cuñada y todos los que compartimos unas palabras sinceras, descarnadas, sin la retórica a que tantos poetas nos tienen acostumbrados. Porque la poesía sigue siendo un arma cargada de futuro, parafraseando a Gabriel Celaya. Porque la poesía es un vehículo de reflexión existencial, como se preguntaba Miguel Labordeta delante del espejo. Porque la poesía es un viaje machadiano y se viste de inocencia cada día al modo de Juan Ramón Jiménez.

     Hay que agradecer la presencia activa de todos los que nos acompañaron, la acogida de los responsables del hotel Molino Alto y los buenos deseos de todos los que nos quisieron acompañar pero no pudieron por diversos motivos. El verano cultural sigue en marcha en Aliaga. Lástima que agosto se vaya desgranando sin tregua. Porque hay día que merecen un alto dilatado en el camino.

17/08/2014 11:49 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

ADIOS A UNA NOVÍSIMA

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     Nos ha dejado esta pasada semana una de las escritoras más representativas de la renovación literaria de los años setenta. Eclipsada tal vez por la sombra agigantada de su hermano Terenci, Ana María se revela desde los años sesenta como una excelente periodista, como una poeta rupturista y como una impulsora del mundo editorial que en Barcelona fue testigo e impulsor del famoso "boom".

     La pequeña y jovencísima Moix fue incluida por el poeta y editor José María Castellet, recientemente fallecido, en la antología Nueve novísimos poetas españoles. En ella figuraba la joven promesa literaria junto a Manuel Vázquez Montalbán, Pere Gimferrer o Leopoldo María Panero. Querían resucitar el Modernismo de Rubén Darío, implusar un nuevo vanguardismo y romper con la ya repetitiva poesía social de las décadas anteriores.

      La actividad literaria de Ana María era casi frenética. Publicó también novelas, ensayos y cuentos para niños. Toda su vida estuvo dedicada a la Literaruta hasta que la enfermedad la sumió en una discreta postración. En los últimos años se intensificó su sentido crítico sobre la situación que vivían España y el mundo. Esto lo reflejó en un Manifiesto personal, un puñetazo moral sobre la mesa en defensa de los valores cívicos y democráticos.

     Mi sencillo homenaje a esta poeta es recordar uno de sus poemas más emblemático

                   Andando el tiempo se verán las caras, esos que gritan por las esquinas

                  viva la revolución. Degeneramos, compañeros. Preguntad al mozo de

                                telégrafos si le gusta la historia de Rossy Brown.

                   Rossy partió bajo la luna, una noche de fiesta en casa de Míster Brown.

                   Un caballero la envolvió en su capa y a sus sueños la llevó.

                   Regresó luego, triste y perdida, y a los pies de la mamá sollozó: Yo no

                   sabía qué me decía aquella noche, verbena de San Juan, cuando dije 

                  estoy cansada y tengo sueño, mañana ya os veré. Tengo una herida y un

                   hijo muerto. Sólo su capa Jim me dejó. Era mi dueño, y aunque lo digan,

                                                Jim nunca fue salteador.

                   Lo saben Rossy y la cocinera que en el ajo estuvo en la ocasión: Jim

                   vuelve siempre. De madrugada su canción canta a las muchachas de

                                                negros ojos y dulce voz.

                                                Un amor tien cualquiera

                                                pero dulce Jim no.

                 Y es que el mozo de telégrafos está enamorado, y no sabe qué hacer para

                     que la hija de la portera entienda que no es muchacho del montón.

                   

                  

02/03/2014 12:55 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

ADIOS A UN POETA MACHADIANO

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     La semana pasada nos dejó un gran poeta, Félix Grande. Nacido en Mérida de madre republicana, pero enraizado en Tomelloso, se trasladó a Madrid a los veinte años y pulsó diversas teclas del arte y de la cultura. Hasta que se inclinó por la poesía, sin dejar de lado su gran interés por el flamenco. Con su poemario Las piedras obtuvo el premio Adonais en 1964 y, desde entonces, nos fue regalando excelentes poemas, relatos inolvidables y acertados ensayos. No podemos olvidar su novela Las calles o su ensayo Memoria del flamenco.

     Porque Félix fue desde sus primeros versos un autor comprometido, coherente, de hondas raíces existenciales. Siguió la estela de Antonio Machado y del gran César Vallejo. Colaboró con Luis Rosales en la revista Cuadernos Hispanoamericanos y obtuvo el Premio Nacional de las Letras Españolas en 2004. Esposo y padre de poetas, nos ha dejado una huella profunda e imborrable no sólo como escritor sino como persona. Su último poemario Libro de Familia cierra un círculo que, a pesar de su ausencia, quedará entre nosotros como un halo mágico y sugerente.

     Transcribo un poema del autor extremeño-manchego como homenaje y reconocimiento a este enamorado de las letras que enlazó la poesía social de los años cincuenta con la de los novísimos de Castellet, también recientemente fallecido:

                            Del árbol de los tiempos nos hemos desprendido

                           bajo todo un sistema de galaxias de años

                           y ahora estamos mirándonos y nos vemos extraños

                           igual que dos océanos que se hubieran unido.

                           hemos viajado tanto, es tan hondo el misterio

                           de coincidir, y amarse, desde vías tan remotas;

                           aún estamos buscándonos en el tiempo: dos motas

                           de polvo de ciprés tanteando un cementerio;

                           nos estamos mirando como dos aves pobres,

                           lastimados de vuelo, lastimados de espacio,

                           lastimados del tiempo que nos ha estado viendo;

                           nos estamos mirando lo mismo que dos sobres

                           cerrados el uno frente al otro que, despacio,

                           se van abriendo, se van abriendo, se van abriendo.

 

02/02/2014 13:03 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

VACÍO CULTURAL

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      El barrio de las Fuentes se ha quedado de nuevo huérfano de cultura. Su librería más emblemática EL PEQUEÑO TEATRO DE LOS LIBROS - que saludamos alborozados el 28 de diciembre de 2008 en estas mismas páginas - echó el cierre definitivo después de las vacaciones navideñas. Han sido más de cinco años de dedicación total a la literatura por parte de Ciro y Carolina. Meses y meses de proyectos ambiciosos, de exposiciones, de cuentacuentos, de recitales poéticos, de presentaciones de libros, de tardes de blog,...

     Solía pasar casi cada día por la calle Silvestre Pérez y contemplaba ese oasis cultural rodeado de establecimientos comerciales, de bares y de las pocas tiendas de siempre que aún sobreviven. Y admiraba la labor de estos dos jóvenes inquietos y emprendedores a quienes deseo toda la suerte del mundo en su próxima andadura.

     En estos tiempos de crisis, la cultura es una de las más perjudicadas. Y en esta era de internet, los libros de papel, los libros de siempre van quedando en segundo o tercer plano. No sé cuál será el futuro de otras librerías en un futuro próximo. Tendrán que agudizar el ingenio para mantener a los que disfrutamos con un buen libro y conducir a los niños y adolescentes por el camino de la literatura. Tarea difícil, desde luego, pero apasionante.

      Porque si alejamos la lectura de nuestras vidas, si prescindimos de un buen libro, si nos contentamos con lo virtual, si nos olvidamos de las buenas publicaciones, fomentamos la incultura, la ausencia de espíritu crítico y la pobreza ideológica y cultural.     

    

20/01/2014 19:57 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

LA PASION DE LA PALABRA II

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     Acaba de fallecer en México el poeta argentino Juan Gelman. Un poeta coherente, comprometido, crítico. En sus poemás plasmó la dureza de su vida, la herida del exilio y la lucha por la justicia y la libertad.

     Reproduzco lo que escribí en el año 2007 con motivo de la concesión del Premio Cervantes.

     Ayer, contra todo pronóstico, el poeta argentino Juan Gelman (Buenos Aires, 1930), obtuvo uno de los mejores galardones de la lengua castellana: el Premio Cervantes. Es un merecido reconocimiento a una trayectoria poética comprometida. Porque este compositor precoz - escribió sus primeros poemas a los nueve años - lleva tatuada la poesía en el cuerpo. Gelman es un poeta que vive y transpira poesía. En la palabra se recrea como pez en el agua. Y con la palabra crea, imagina, sobrevive, lucha, se rebela, exclama, interroga, construye un mundo diferente, intemporal, casi mágico. El amor, la vida y la muerte surcan unos poemas en los que la ternura convive con la angustia. Este poeta de ascendencia ucraniana, que sufrió en sus carnes y en las de sus hijos los horrores de la dictadura argentina, sigue escribiendo día tras día. Porque la poesía es la sangre de sus venas, la semilla de su ilusión por vivir, el pájaro que revolotea en su mente todavía diáfana.

      Plasmo un poema en el que el vate argentino ensalza la poesía, hostil al capitalismo rampante del siglo XXI:

                                  Toda poesía es hostil al capitalismo

                                  puede volverse seca y dura pero no

                                  porque sea pobre sino

                                  para no contribuir a la riqueza oficial

 

                                  puede ser su manera de protestar de

                                  volverse flaca ya que hay hambre

                                  amarilla de sed y penosa

                                  de puro dolor que hay puede ser que

 

                                  en cambio abra los callejones del delirio y las bestias

                                  canten atropellándose vivas de

                                  furia de calor sin destino puede

                                  ser que se niegue a sí misma como otra

 

                                  manera de vencer a la muerte

                                  así como se llora en los velorios

                                  poetas de hoy

                                  poetas de este tiempo

 

                                  nos separaron de la grey no sé qué será de nosotros

                                  conservadores comunistas apolíticos cuando

                                  suceda lo que sucederá pero

                                  toda poesía es hostil al capitalismo.

 

                                 

                     

 

                                 


                                           

LAS PEQUEÑAS ESPINAS DE RAQUEL

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     Tengo entre mis manos el último poemario de la poeta gaditana Raquel Lanseros. Con Las pequeñas espinas son pequeñas Raquel ha obtenido por unanimidad el XXIX premio Jaén de poesía. Publicada por la incombustible editorial Hiperión, esta jugosa y densa antología es un maduro paso adelante que continúa de modo ascendente la trayectoria marcada por Leyendas del promontorio (2005), Diario de un destello (2006), Los ojos de la niebla (2008) y Croniria (2009).

     Desde el poema introductorio "Contigo", en el que la autora indaga en su propio interior y se pregunda quién es como Miguel Labordeta: Mil veces he deseado averiguar quién soy, hasta el denso poema final "Himno a la claridad", en el que proclama un optimismo guilleniano como un canto a la vida: No hay verdad más profunda que la vida, Raquel reflexiona sobre su propia existencia y hace un balance a mitad del camino. La poeta desnuda con sinceridad su propio interior y comparte con el lector los sentimientos de amor, nostalgia, pérdida, amistad, olvido y anticipo de un futuro incierto frente al acoso del calendario y la presencia de la muerte. Tal como confiesa Lanseros: "Es un libro que significa mucho para mí, porque todos los poemas en él contenidos responden a una vivencia, a una reflexión, a un sentimiento, a un aprendizaje o a todo ello a la vez".

     He leído y releído cada uno de los 40 poemas, agrupados en cuatro partes - CUANTO SÉ DEL ROCÍO, CÓNCLAVE DE MARIPOSAS, CROQUIS DE LA UTOPÍA y EL PASADO ES PRÓLOGO - y me he quedado con una sensación de haber cortejado con lo sublime, con lo mítico, con las raíces más profundas de la tierra y del ser humano. Porque Raquel conoce muchas culturas y se hace eco de nuestra más primigenia tradición literaria. Están presentes los ecos manriqueños en el poema "Maldición y venganza": Hay veces que la muerte se avergüenza de serlo, fluyen los senderos ocultos machadianos en el poema "Plegaria del clarividente": Sé que voy a marcharme sin bolsillos, y afloran los guiños a Larra, a Dámaso Alonso, a Borges y a Umberto Eco.

    El endecasílabo predominante en casi todos los poemas - alternado con el alejandrino y el heptasílabo - llega hasta nosotros enriquecido por insólitas metáforas y surcado de interrogaciones retóricas que evidencian la profunda reflexión sobre los aspectos esenciales de la andadura humana. Raquel ensalza y abraza la vida: La vida es hermosa como una novia al alba, busca una rendija para eludir el fantasma de la muerte: Cuando te encuentre, morirá la muerte, se interroga sobre un más allá inaccesible: ¿Quién está percibiendo a través de nosotros? y compone una inquietante "Canción de ultratumba": Es delgada la lámina que separa los mundos / que un mismo corazón cultiva en sus entrañas.

     ¿Cuál es el secreto de estos versos? ¿Qué horizonte alcanza esta voz poética? La misma autora nos lo revela con su sencillez habitual: "Por encima de todo, la voz poética está presidida por las constantes ganas de vivir". "El misterio de la vida se canta con la devoción de quien redescubre el mundo cada día".

     He seleccionado un poema que me parece representativo de este aliento vital, de este desafío a lo efímero y de una nostalgia agudizada en estas fechas crepusculares del calendario:                           

                                              FAROS ABANDONADOS

                                    Se le amotinan los huesos a mi madre,

                                    mi padre comparece al ocaso de su vista,

                                    el invierno decreta el estado de sitio

                                    a los pocos ancianos que aún resisten.

                                    Los sólidos colosos de mi infancia,

                                    almenas de altas torres,

                                                                      postas de caminantes,

                                    ahora son hostigados por el calendario.

                                    La impotencia me asfixia

                                    cuando - al aproximarse - los contemplo risueña.

                                    No quiero que sospechen mi dolor al sentir

                                    qué mayores se están haciendo mis mayores.

11/01/2014 19:33 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

AMOR, BLANCO ROTO

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     Hay relatos que pasan inadvertivos ante nuestros ojos; pero otros nos envuelven en un halo caleidóscópico y nos abren el camino de la reflexión y de la inquietud. Un camino machadiano, un camino blanco, un camino polvoriento como el que recorren los protagonistas de la novela Imán, de Ramón J. Sender, tío de la escritora y profesora Chusa Garcés, que acaba de publicar su libro de relatos Amor, blanco roto.

El segundo libro de la autora oscense, que forma parte de la trilogía del color, iniciada en 2012 con Las pérdidas rojas, nos adentra en un mundo blanco, en el que el deseo es un motor y el erotismo y el sexo se convierten en ingredientes que nos alejan momentáneamente del dolor, de la soledad y de la muerte. 

La prosa de Chusa Garcés es cadenciosa, envolvente, deliberadamente poética. Sus metáforas nos presentan barreras insalvables que se transforman en algo roto. Porque en sus relatos se rompen las ilusiones de una relación amorosa frustrada, se rompe el hechizo de la soledad, se rompe el sabor agridulce de los veranos y se rompe una trayectoria vital aparentemente prometedora y exitosa. Todo ello aderezado con excelentes sinestesias y con un inusual cromatismo. 

La autora utiliza con maestría un entramado metaficcional y de la mano de Angélica Grossman, su alter ego, convierte en realidad las ensoñaciones y fantasías. "El cielo es una puerta blanca que da acceso al universo", afirma en su relato "Coitus interruptus". Y es esa puerta blanca la que anticipa vivencias plasmadas en relatos con finales abruptos, como el que da título al libro. En "La historia de amor más breve jamás contada" nos acerca al enamoramiento virtual, tan presente en los últimos años, y sintetiza sus emociones en una explícita reflexión existencial: "Así es la vida, un camino de búsqueda incesante para no morir de deseo o de soledad".

De la mano de Chusa - o de su alter ego - revivimos los veranos anodinos de la adolescencia, las inquietudes y el desasosiego de las largas esperas en aeropuertos fantasmagóricos, la soledad de los hoteles de Lisboa, el alejamiento de la ciudad, las ausencias de los seres queridos, las heridas de una sociedad dominada por el capitalismo, las insatisfacciones del amor, el erotismo como experiencia fugaz y el sexo como oscura vía de escape. Porque en Amor, blanco roto se nos presenta la vida como inquieta esperanza, como vana ilusión, como búsqueda incesante de un no sé qué secreto y misterioso.

Comenté con la autora el pasado día 20, día de la presentación del libro en Zaragoza, la tenue frontera que existe entre la poesía y el relato breve. Ambos condensan emociones, adensan sentimientos y ofrecen retazos de vida. Una vida que se manifiesta desde dentro, desde lo más profundo, con esa primera persona envolvente, con esos guiños al lector, con esos vaivenes cromáticos entre la realidad y la ficción. He disfrutado con la lectura y relectura de estos relatos. Y espero ilusionado la nueva entrega de la trilogía de una escritora que ha iniciado una andadura prometedora. 

CARTONES CANÍBALES

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     La periodista y escritora oscense Estela Puyuelo me ha enviado unos poemas que tienen como denominador común la intensidad expresiva, la rotundidad del ritmo y la frescura del lenguaje. Uno de ellos se titula Cartones caníbales y creo que viene como anillo al dedo en estos días prenavideños de consumo compulsivo y de multiplicación de residuos y desechos.

     Mientras unos desembalan miles de paquetes con juguetes, regalos u objetos innecesarios, otros rebuscan en los contenedores azules y llevan el cartón a algún almacén a cambio de unos pocos euros para sobrevivir. Es la cara agridulce de una nueva Navidad marcada por una crisis de la que no se atisba el final. Mi gratitud a Estela, una gran poeta, y mi homenaje a las personas solidarias y conscientes de una realidad tan injusta y desigual.

                         ¡Cuidado con las cajas vacías,

                         esas perfectamente bronceadas que hablan de fragilidad!

                         Observa los entornados párpados de sus ojos esquivos

                         en su letargo de digestión lenta

                         que evitan mirar de frente y mostrar su interior.

                          Despliegan su cuerpo ahora tridimensional,

                         abren la boca y pregonan la inutilidad del mundo.

                         Tienen hambre de ropa vieja, desfasada, incómoda e inconveniente,

                         de vestidos de novia.

                         Se alimentan de aparatos aniquilados por la era tecnológica y

                         tragan con ansia viejas cajitas

                         que fueron úteros fértiles garantizados

                         siempre a la espera de mejorar el parto.

                          Pero su manjar predilecto, presa fácil,

                         son los manuales de instrucciones,

                         ingenuos, ignorados, impotentes,

                         como docentes sin autoridad.

                         Amordaza esas cajas con cinta adhesiva,

                         cierra sus fauces hambrientas

                         antes de que te engullan

                         una tarde de aburrimiento, soledad o angustia.

                          Para mí ya es tarde.

                         La caja marrón estira sus solapas,

                         me estrangula con su garganta áspera,

                         deposita mi cuerpo en el interior de su estómago

                         y se cierra tras un raspazo.

                          Antes de digerirlo,

                         vislumbro entre las rendijas

                         las palabras que se grabarán en mi epitafio:

                         "¡Otra caja al trastero!"


                        

                                

15/12/2013 13:09 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

HISTORIA DE MUJERES HABITADAS

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    Ayer tuvo lugar en la librería zaragozana El Pequeño Teatro de los Libros el acto poético-musical de presentación del poemario Historia de mujeres habitadas de mi amigo y paisano Prudencio Herrera.  Fueron dos horas intensas, entrañables, preñadas de cultura. Plasmo aquí la presentación que con tanta ilusión preparé para los que no pudieron asistir a este evento.

UN VIAJE APASIONANTE DE LA MANO DE LA POESÍA

            “Confieso que he vivido por y para la Literatura. Ser profesor de Lengua Castellana y Literatura ha sido una de las experiencias más gozosas que he sentido en mi vida y que recomiendo a los jóvenes que desean ser felices”. Con estas palabras presenta el libro Prudencio Herrera, que nació en Aliaga (Teruel), que estudió Filología Hispánica en la Universidad Complutense y es Catedrático de Lengua y Literatura. Su pasión ha sido la Literatura e intenta difundirla entre sus alumnos por toda la geografía española.

      Historia de mujeres habitadas es el primero de una serie de poemas que verán la luz más adelante: Micropoemas de la lucidez y Mi primer amor y otros relatos. Tal como afirma Arturo González en un jugoso prólogo, la poesía de Prudencio es un arma cargada de verdades. Sus poemas aparecen desnudos de métricas, pero con una armonía interior sugerente, vital, estremecedora. En ellos el autor nos va desvelando su propia andadura vital. Porque Prudencio se hace eco de las preocupaciones del mundo que le rodea, de lo efímero del amor, de las heridas del desamor, de los viajes por la geografía europea, de la tierra que le vio nacer, de los entresijos del erotismo, de la cara oculta de la muerte y, sobre todo, de las historias íntimas de mujeres humilladas, olvidadas, vituperadas. Como afirma en su Poema de autor: “Son un trozo de mi vida, / un ramillete de palabras, / un trocito de mi tiempo, / un puñado de música; / lo que se siente en silencio, / lo que habita mi cerebro.”

     El libro empieza con unos sugerentes Micropoemas que son una reflexión sobre la poesía y la creación con ecos juanramonianos – “Te vestiste de poesía / en la piel asombrada de la noche” – un eco de las vivencias cotidianas surcadas por el amor – “El amor es un viaje / que conlleva equipaje y peaje” – la amistad, el desamor, la política, el paso inexorable del tiempo y ese sí a la vida plasmado en el poema Carpe diem, que evoca la dura lucha contra el cáncer.

      Este viaje apasionante continúa con Historias de chicas, del que quiero destacar La coleccionista de besos que son distintos según las estaciones del año y que expresan toda una gama de sentimientos: “Es cierto que los repetía  con generosidad / pero siempre se guardaba para ella / los más sencillos / los más tiernos, los más nuevos”. Estremecedor es el poema La casa de (Ana Frank) atrás, que nos sumerge en forma epistolar en el diario más íntimo de esta víctima de los nazis.

     Los Poemas de amor y los Poemas eróticos ahondan en los tópicos literarios más arraigados y revelan una descarnada sinceridad. Destacaría especialmente el poema Brindis nocturno  por su plasticidad, su ritmo envolvente y su entramado metafórico: “La risa se asomó al balcón de tus ojos / y en las quebradas de tu cuerpo / se encendieron mil hogueras”. Estas composiciones sirven de antesala a la parte que da título a la antología: Historias de mujeres. El autor se hace eco de los sentimientos de las mujeres que sufren malos tratos e injusticias y, siempre desde el punto de vista femenino, nos acerca a situaciones reales en poemas como Con la venia de su señoría, Cadenas para Ángela o Mujeres de arena, en el que critica el carácter discriminatorio del burka. Cercano, profundo, estremecedor es el poema Mujer valeriana en el que relata la historia trágica y vengativa de una mujer manipulada. Como contrapunto a los poemas de amor, cinco Poemas de desamor cargados de nostalgia y de una mirada esperanzada hacia el futuro. Así en La niebla del olvido hay un eco agridulce de la relación amorosa: “La niebla de tu olvido se hilvanó / de sombras, de tristeza, / de penumbra y de ausencia”.  

     Este viaje apasionante entre versos y rimas, entre palabras densas y sentimientos profundos da un quiebro para acercarnos a la realidad social más descarnada y cruel. En los Poemas sociales Prudencio rinde un homenaje a su padre y a todos los olvidados por la historia en Silencio histórico - ¡Qué silencio tan amargo sienten / aquellos que murieron dignamente! – se une el grito unánime en No a la guerra y evoca con rabia, con nostalgia y con un cariño inmenso por Aragón, la tierra que le vio nacer, sin olvidar a nuestro gran poeta y cantautor José Antonio Labordeta en uno de los poemas más logrados: No pongas tus sucias manos sobre Aragón. Su final es estremecedor: Aragón, despierta, / Teruel, protesta, / Aliaga no te mueras en la nada. Prudencio muestra también su preocupación por la situación actual del país en Marca Spain, se hace eco de la triste realidad del control total del ciudadano en Pasaporte, por favor y no olvida los desmanes e injusticias de tantas dictaduras en Vuelos de la muerte.

     El itinerario poético de Prudencio no puede esquivar la realidad más cruel y cotidiana: la muerte. Poemas sobre la muerte comienza con unos versos escalofriantes, que completó su hijo después de encontrarlos en un cajón. La personificación de la muerte,  a la que califica de canalla, esperpéntica, malvada, rastrera o rapaz nos remiten a los poetas medievales ente los que destaca una de las elegías del Arcipreste de Hita en el Libro de Buen Amor. Culmina esta parte con Muerte de una idea, cargado de sugerencias y emociones: “Se me murió una idea en el papel / y estoy de luto”.

      El viaje literario se enriquece también del viaje real. Porque Prudencio es un gran lector de la vida – como dice en la introducción -. Con Pasajeros al tren, poema con evidentes ecos machadianos inicia una andadura real y poética por ciudades como Marrakech – “Ciudad amurallada por el tiempo / doncella de rojiza tez…”, – Nueva York – “Como una amante lúbrica / te recibe y te envuelve / en su belleza”, León – “Capricho de luz diurna / y dama engalanada nocturna” y Estambul – “Medusa invertida en sana indiferencia: / serenidad, silencio, sombras…”.

     Cercanos, íntimos, cálidos y sugerentes son los Poemas familiares. En ellos vuelca Prudencio lo más profundo de su itinerario vital, un viaje apasionante con los suyos. El poema Mírame a los ojos, hijo mío expresa los deseos de un padre que quiere dejar una savia vital y fecunda. En Cuaderno azul sueña con la herencia que deja para los suyos un buen escritor. Otros poemas como Mayoría de edad: son sólo dieciocho – “Disfruta lo que puedas / y bébete la vida sorbo a sorbo” – o ¡Feliz cumpleaños, mi amor! nos reconcilian con el presente y con los aleteos cotidianos de felicidad.

     No podían faltar en esta variada y rica antología los Poemas didácticos. Como docente, igual que José Antonio Labordeta y tantos y tantos poetas, Prudencio reflexiona sobre su tarea en el aula en Verbos en primera conjugación – “Pasé mi vida / enseñando a pensar, / a soñar / a volar…” y reivindica de una manera directa y crítica en  El lapicero verde la importancia de la educación en el momento actual, tan amenazada desde esferas políticas e ideológicas: “¿Qué les pasa a los maestros de ahora que están serios? / Enferman de tristeza entre las cuatro paredes… / Los quieren mudos, desnudos…/ Es tiempo de silencio, de sumisión,…” Cuatro Poemas de autor completan este poemario. En Un día extraordinario nos invita a disfrutar del latido de lo cotidiano – “Es de sabios el convertir / lo ordinario en lo sublime”. En Lugares no tan comunes subyace un trasfondo existencialista – “¿Quién soy yo? / ¿Quién fui yo?” –. Hay una decidida declaración de principios en Si de sinceridad se trata y un canto a la soledad en el breve e incisivo poema final: “Si me llaman, digan que he salido; / que quiero encontrar la soledad / y vivir en ella por un tiempo”.

     En el epílogo con el que concluye este viaje apasionante, Prudencio reflexiona sobre la dificultad de escribir poesía, busca unas recetas adecuadas e invita a los lectores y aprendices de poetas a mirar con atención y curiosidad al escaparate de la vida. Allí encontrarán materia prima para escribir. Un reto y una tarea terapéutica y placentera.

 

 

 

 

05/12/2013 14:03 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

EN PENUMBRAS

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    Pocos poemarios de los que recientemente han pasado por mis manos contienen la sutileza, la profundidad y la fuerza interior como el primer libro de poemas de la escritora granadina Magda Robles León, presentado el pasado mes de junio y que ha obtenido el XVII Premio Nacional de Poesía "Miguel de Cervantes" de la ciudad de Armilla. Su sugerente título - En penumbras se hizo verbo - sigue la pauta de su excelente blog y retoma un camino surcado de sueños, reflexiones, nostalgia, soledad, amor, desamor,... motivos que se remontan a lo más granado de nuestra tradición poética.

     La excelente introducción del poeta Francisco Acuyo nos abre las puertas a una auténtica metamorfosis, a una inefable transfiguración en la que el Verbo, la palabra recobra su protagonismo desde los primeros versos: Tan solo nací / para ser tu palabra / a través de tu boca, así comienza su primer poema ESPEJISMOS. Porque la palabra va más allá de la escueta realidad y transita por senderos insospechados llenos de vida. Así lo confiesa Magda en una POÉTICA de raíces becquerianas: La palabra / que late cual sangre ardiente, /arrebata y da vida en el mismo intento. A partir de ahí, desfilan los sentimientos de modo sublime, cual notas dormidas en el desván de los sueños. Y brota el SILENCIO - Este ruido está tan lleno de silencio... - y se deshoja lentamente la margarita efímera del tiempo que se pierde sin remedio en los laberintos de la memoria.

      Porque la poesía de Magda elige senderos teñidos de incertidumbre, SENDEROS DE TINTA, caminos soñados por el aire, cual una marioneta o una frágil luciérnaga; travesías marítimas en un intento de renacer cual sirena varada o Penélope enamorada de la vida. Todo ello a contratiempo, bajo la fatal amenaza del TIC-TAC imparable: Caen las horas / y ruedan como cabezas./ La guillotina ha visitado recuerdos... Recuerdos que son versos escritos a dentelladas, que son palabras que gotean con dolor cual una fuente reseca, que son albas sombreadas y ocasos sin retorno.

     Pero la poesía está impregnada de ausencias, de reencuentros, del poso agridulce de la memoria, del goce inefable de un amor imposible. Un amor cual estallido de pasiones, un amor que penetra en la desnudez del alma, un amor que se transforma día a día desde el sueño de un dios creador del verbo. Es LA VOZ DE LA PENUMBRA, poema que cierra la antología con un guiño a la Guiomar de Antonio Machado: Mujer sin voz esculpida en letras. / Musa y amante derramada en páginas. Como en Bécquer, amor y poesía se dan la mano - Poesía eres tú - y caminan por una vereda llena de surcos, cuajada de sentimientos sublimes, ahíta de luz y plenitud.

     Voy a plasmar uno de los poemas que, en mi opinión, reflejan mejor la esencia de la poesía de Magda:

                                            METAMORFOSIS

                                   Mudar la piel...

                                   Sentir cómo se desprende

                                   poco a poco y suavemente,

                                   renegada e insumisa

                                   porque ya no percibe tu tacto.

 

                                    Desvestir el cuerpo

                                    más allá de toda ropa.

                                    Ser crisálida abandonada

                                    de voluntad y entendimiento,

                                    oculta tras el embozo.

 

                                    Y dejarse caer.

                                    porque hay días

                                    que como pájaro indefenso

                                    la tristeza anida en los ojos.

                                    (...y se convierte en áspid...)

 

TARDE POÉTICA EN SORIA

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     Viajar a Soria es acercarse a una ciudad que, bajo su apariencia provinciana, está teñida de un halo poético especial. Acercarse a la ciudad del Duero para acompañar a la poeta zaragozana Marta Domínguez en la presentación de su poemario Historia transida y poesía renovada es una experiencia única. En la céntrica calle El Collado nos abre las puertas el antiguo casino de la ciudad, hoy denominado Cículo Amistad Numancia de Soria. En este marco histórico y cultural, frecuentado por Antonio Machado y por Gerardo Diego a principios del siglo XX, tuvo lugar la presentación de una obra que se aleja de la poesía al uso y que penetra como una reja afilada en la sensibilidad del lector.

    Precisamente en la planta superior de este edificio se ha inaugurado una exposición dedicada a los tres poetas que tuvieron una relación más o menos estrecha con la ciudad castellana: los sevillanos Gustavo Adolfo Bécquer y Antonio Machado, y el cántabro Gerardo Diego. Una exposición permanente que aglutina otras actividades de la ciudad numantina. Por eso, el sabor a poesía impregnó la velada y dio vida a una animada tertulia sobre la poesía, los poetas, las poetas y su compromiso y afán renovador.

     La presentación de la autora corrió a cargo de César Millán, librero y animador cultural de la ciudad. Y Marta habló con brevedad de la intencionalidad de sus poemas y leyó alguno de los más representativos. De todos ellos me quedo con el que está inspirado en la película Danzad, danzad malditos de Sydney Pollack y que dibuja metafóricamente el perfil más siniestro de la situación actual de la sociedad capitalista occidental, carcomida por la crisis.

                                         Hay campos de amapola

                                         convertidos hoy en crisantemos. Hay

                                         una llave que otea el horizonte

                                         sin hallar posibles cerraduras.

                                         (Mariposas de alas cercenadas

                                         como clítoris roto).

                                         Hay cruces de alabastro

                                         y en el lugar del vino y de las rosas

                                         hay hedor de rosas putrefactas.

                                         Me asomo al cementerio de mis días:

                                         ha muerto el ser humano.

                                         Nadie llama a la puerta carcomida.

                                         La sombra del ciprés en su vaivén,

                                         se jacta de los días

                                         azules del pasado,

                                         ya sin panes ni peces.

                                         ¡Danzad, danzad, malditos!

                                         sobre lodo y agua destilada

                                         libre ya del clamor de las termitas.

     

05/07/2013 11:24 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

IMPULSO CULTURAL

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     Acabo de regresar de correos con un nuevo ejemplar de la revista TURIA. Este milagro de la cultura sigue adelante, a pesar de la crisis, y representa un impulso cultural no sólo en Teruel y Aragón sino en el ámbito nacional e internacional.

     La revista va ya por su número 107 y sigue manteniendo sus señas de identidad desde hace más de treinta años. Sus secciones habituales - Letras, Taller, Poesía, Pensamiento, Cartapacio, Conversaciones, La Isla, Sobre Aragón, Cuadernos Turolenses, La Torre de Babel - nos acercan a la literatura, a las artes y a la las plumas más prestigiosas.

     Este número está dedicado al escritor franco-argelino Albert Camus, premio Nobel de Literatura en 1957. Nos acerca al Camus novelista, al Camus viajero y al Camus dramaturgo. Las entrevistas con el artista Miquel Barceló y con el intelectual Andrés Trapiello conforman las monografías de esta nueva entrega. En la sección Letras se recuerda a Bolaño, a Carlos Fuentes y a Ignacio Agustí, autor de la olvidada Mariona Rebull. En la sección Aragón Javier Barreiro recuerda a José Ramón Arana en su 40 aniversario. Y en Cuadernos turolenses se homenajea al músico turolense Antón García Abril y al pintor de Rubielos de Mora Salvador Victoria. Raúl Carlos Maícas, fundador y director de la revista, nos deleita con su prosa profunda y personal en la sección La isla. Y para los amantes de la buena literatura y de la crítica más depurada, la sección La torre de Babel nos orienta sobre las novedades más recientes.

     Todo un regalo para este verano. Más que una revista, TURIA parece un libro. Son 450 páginas para disfrutar durante estos calurosos meses de lo más selecto de la cultura. Eso sí, es mejor saborear sus artículos poco a poco, como el que degusta un buen menú o cata un vino de gran reserva.

 

04/07/2013 10:35 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

MORBO

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     Tengo entre mis manos la primera novela de la poeta Brenda Ascoz, autora de dos poemarios: En ajeno (Chorrito de Plata, 2007) y Ecorché (Eclipsados, 2009). Brenda reside en Zaragoza desde 1998 y es enfermera especialista en salud mental. Precisamente la novela Morbo trasluce algunas de sus experiencias profesionales en dos hospitales de la ciudad del Ebro y refleja ficcionalmente ecos de su propia andadura vital.

     De la mano de Claudia, la joven enfermera protagonista, nos adentramos en un ambiente críptico, laberíntico y muy cercano al desasosiego. Desde su primera jornada en el servicio de cirugía maxilofacial del hospital Miguel Servet hasta los últimos treinta meses en el servicio de Observación de Urgencias del hospital Clínico de Zaragoza, Claudia vive experiencias demoledoras, agravadas por la soledad, la falta de solidaridad de algunos compañeros, la superficialidad de los amigos y la ausencia de sus padres, fallecidos diez años atrás en un accidente de tráfico.

    En la novela se entrecruzan dos mundos casi antagónicos: el mundo de los hospitales, con sus penurias, su sufrimiento, sus desagradables experiencias y el mundo de la calle, de la diversión, de la música estridente o de la propia soledad al filo de la madrugada. Del ambiente de los hospitales queda un sabor amargo cuando la protagonista regresa a la soledad del hogar: "Cada día, una espesa lucha entre la vigilia y el sueño. Mirar a mi alrededor y comprobar cómo la atmósfera de mi piso, de por sí enrarecida por el humo del tabaco, se había adaptado por completo a mi estado de postración". Del ambiente de la calle nos llega también el desencanto y la búsqueda de identidad en la enloquecida noche zaragozana de los fines de semana: "Las callejuelas del Casco Viejo estaban abarrotadas y la marea de gente parecía dispuesta a separarnos al menor descuido. Rostros desencajados, rostros joviales, aburridos, cientos de máscaras de fin de semana neutralizándose las unas a las otras, robándose mutuamente la identidad, inmensa barrera que dificultaba el acceso al único rostro imprescindible de la noche".

     Brenda nos regala excelentes páginas descriptivas y consigue envolvernos en una trama morosa pero cargada de sugerencias y de reflexiones vitales. Llama la atención esa voz interior, esa segunda persona en la que se desdobla la protagonista y que nos llega en letra cursiva como un contrapunto íntimo de los propias emociones. A veces son exclamaciones sueltas - ¡Imbécil! -, otras, un yo interior que nos aconseja y nos invita al sosiego: Calma, Claudia. Cálmate. Sigue hablando con coherencia y que no se note que estás asustada.

     Pero la novela presenta muchos más matices: la acertada descripción de lugares conocidos de Zaragoza, el amor, el desamor, la soledad y, cómo no, la presencia fantasmal de la muerte como una amenazante espada de dámocles. Apenas se advierten balbuceos de una ópera prima. Tanto su estructura como su estilo ágil y depurado denotan la madurez de una escritora que ha destilado en su poesía lo mejor de sí misma. Una novela que vale la pena leer y saborear.

26/06/2013 12:45 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

VELADA LITERARIA EN ZARAGOZA

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      El pasado martes por la tarde, la escritora barcelonesa Susana Camps presentó en Zaragoza su reciente libro de micro relatos Viaje imaginario al Archipiélago de las Extinta. En el marco excepcional de la librería El Pequeño Teatro de los Libros, tuve el honor y el placer de presentar esta obra acompañado de amigos y amantes de la buena literatura. Plasmo aquí una síntesis de esta presentación para los que, por diversos motivos, no pudisteis estar presentes. Espero os sirva de pequeño aperitivo para leer después la obra. Os encantará.

     Desde la galerada inicial con un acróstico con preposiciones, hasta la bitácora final que nos invita a un viaje apasionante hacia un nuevo planeta verde, la exploración de estas islas narrativas en peligro de extinción nos llevan de la mano a las profundidades marinas – evocando a Stevenson, Jack London o Kipling – nos invitan a rendir un homenaje a nuestra Literatura – desde la mitología clásica hasta las creaciones vanguardistas, sin olvidar el Romancero o los Siglos de Oro – pulsan nuestra vena más sensible a través de la nostalgia y la evocación de retazos de vida y nos invitan a un camino con retorno en el que se perfila un futuro  más allá de lo cotidiano.

     Mi camino por esta ruta marítima me ha permitido embarcar metafóricamente en una nave que, como indica el relato Exploración, surca “La piel y la tierra como un solo mapa por el que transitar”. Transformado en un lobo de mar, he convivido con las sirenas y he sufrido las incomprensiones de un turista novato. He comprobado además las huellas del paso del tiempo en mis manos y me he topado con ese ojo escrutador del diablo. En mi navegación he conocido peces parásitos, moluscos ermitaños y palmeras amenazadas por el lastre del progreso. Y en La flor de Pensang – relato que cierra la primera parte – he palpado el escalofrío de lo efímero y la fuerza de una imagen. Todo ello con un aliento poético inusual: “La monstruosidad respiraba mansamente bajo el sol del mediodía”.

            Si el viaje marítimo – con ese estilo casi británico surcado de ironías – me ha resultado apasionante, la inmersión en el mundo de las letras me ha llevado  a revivir el mito de Narciso, un Romance Fronterizo con excelente final: “ Cuando regresa de su boda, él cierra  con llave la puerta”, un consejo para buenos lectores en el relato Minificción – “Libros para viajeros, personas en movimiento que en un instante quieren traspasar los límites de la realidad y sumergirse en un universo literario”. Eso sí, hay que hacer una pequeña parada y conocer las Instrucciones para leer un micro relato – excelente alegoría gastronómica – y hay que tener muy en cuenta las Técnicas de inseminación artificial para escritores – como metáfora de las dificultades del escritor novel. Eso sí, la despedida es un aviso explícito para navegantes literarios. Así lo comprobamos en Armonía Universal: “Por suerte, el poeta es el único que lo sabe. Ajenos a la música de las esferas, los demás viven felizmente sordos”.

         Cualquier curtido y experimentado aventurero intenta dejar dentro de una botella mensajes más o menos cifrados para la posteridad, por si le sorprende un naufragio inesperado o la vida le castiga con inevitables reveses.  En esos mensajes, nos deja Susana lo mejor de sí misma tanto en el estilo como en el contenido. Desde el relato Hermano, que nos sumerge en un largo verano de la infancia hasta Mi reino por un caballo, en el que Álvaro es un niño al que no le dejan ser niño, nos adentramos de la mano de la autora en la parte más íntima, personal y emocional del libro.  Sentimientos tan diversos como la necesidad de comunicación, el calor de la familia, la soledad, el paso del tiempo, el poso de la nostalgia, la inevitable ternura, la infancia tan lejana,… colman nuestra sensibilidad y nos cautivan. Relatos como Hacerse hombre, con excelente prosa poética“Esta tarde el sol arranca espejitos de plata en el bocadillo” -, Días de gloria, con un final sorprendente e inesperado o Silencio III, evocación de la infancia con la nostalgia por la ausencia del abuelo – “…Una pátina de polvo lo cubre todo, pero no empaña el valor de los recuerdos”.  Hay en estas páginas un guiño a Marcel Proust – En busca del tiempo perdido – una evocación del 11 de septiembre de 2001 – I´m here – o una recreación del mito homérico de Penélope  en Silencio II– “María teje y desteje”.

     Pero Susana nos reserva para el final – Retorno por la ruta astral – una expedición hacia lo fantástico, lo surrealista, el mundo del terror y de la irrealidad. Desde el hechizo inevitable de la muerte en Cálculo de fuerzas hasta la Bitácora de la misión Clin, nos invita a convivir con extraterrestres – Escenas de peluquería – y nos regala excelentes retazos de humor y de sutil ironía – Cómo está el servicio  o Reinventarse para superar la crisis. Aparece incluso un trasfondo kafkiano en ¿Por qué solo apreciamos las promesas rotas? y nos ofrece recetas para alcanzar la felicidad – Fuf -. Al final, en un excelente quiebro cíclico, la misión científica busca nuevos horizontes y se nos plantean nuevos retos: “La futura Galaxia de la Extinta empieza su expansión”.

 

UN VIAJE APASIONANTE

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     Mañana presento en la librería zaragozana El Pequeño Teatro de los Libros, situada en el barrio de Las Fuentes, el libro de micro relatos  Viaje imaginario al Archipiélago de las Extinta,  de mi exalumna y amiga Susana Camps.

     El acto tendrá lugar a las 20 horas del 28 de mayo, martes. Os adjunto el pequeño cartel que anuncia el evento.

      Os espero a todos los que podáis asistir. Más adelante comentaré el libro y el evento.

EL TESTIGO INVISIBLE

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     En estos tiempos de crisis política, social y cultural, en estos tiempos de inquietud y desasosiego, es un placer tener entre las manos la última novela de la escritora uruguaya Carmen Posadas, que nos acerca a una época convulsa de la Europa de principios del siglo XX. El testigo invisible una obra que reúne todos los ingredientes para cautivar al lector desde el primer momento. El testimonio de Leonid Sednev, deshollinador imperial y único testigo del asesinato de la familia imperial rusa el 17 de julio de 1918 por un grupo de militares de la revolución bolchevique, sirve de cañamazo sobre el que la autora - que ya obtuvo el premio Planeta con Pequeñas infamias en 1998 - plasma con notable acierto la historia de los últimos días de la vida del zar Nicolás II y de toda su familia.

    La novela comienza con una carta profética de Rasputín a Nicolás II pocos días antes de su muerte: "Ya no estoy entre los vivos, me matarán en breve, pero mi muerte se replicará en la vuestra como los círculos concéntricos que produce una piedra al caer en las aguas de un estanque". Precisamente Grigori Efimovich, más conocido como Raputin, personaje de gran relevancia en esa época: visionario, libertino y, para muchos, uno de los mayores responsables de la Revolución rusa. El conocimiento del trágico desenlace desde el principio, no impide que la lectura de la novela pierda un ápice de interés. Carmen, a través de la memoria del anciano deshollinador, que agota los últimos días de su vida en Montevideo, nos acerca a los últimos años de la vida del zar, de su mujer, de sus hijas y de todo lo que gira en torno a la vida de esta familia cada vez más. "Lo que voy a contar son mis recuerdos - confiesa este testigo privilegiado - pero, con la ventaja que da el paso del tiempo, he podido rellenar puntos oscuros con memorias y testimonios de otros que merecen mi confianza".

     El jueves pasado estuvo Carmen Posadas en Zaragoza presentado la novela en el ámbito cultural del Corte Inglés. Volvió a dar muestras de sus dotes como comunicadora, de su bagaje cultural y de su sencillez y naturalidad. Su última novela es un escalón más en su dilatada trayectoria como ensayista y narradora. En su página web - www.carmenposadas.net - podemos encontrar más información cobre la autora, sus creaciones y sus próximos encuentros con los miles de lectores y admiradores.

13/04/2013 11:26 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

ADIÓS A UN POETA VITAL

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     Todavía tengo el enlace del poeta Antonio Pérez Morte, que falleció recientemente en Sabiñánigo, donde residía y creaba. La noticia me ha dejado helado. Se nos va un amigo, un poeta, un amante de la vida y de Aragón, la tierra que le vio nacer en Zuera en 1960.

      No lo llegué a conocer personalmente, pero sé que vivía por y para la literatura, me animaba a seguir adelante con mi blog y me comentaba con especial sensibilidad algunos de mis poemas y artículos. Antonio era un poeta del paisaje, de la amistad, del amor, de la denuncia. Y creía que la literatura era un remidio contra la soledad y las sombras de la noche. Tenía una fe ciega en la literatura como consuelo y contagiaba a sus amigos esa vocación de poeta desde dentro.

      Han sido muchas sus colaboraciones en la prensa y en revistas tan emblemáticas como Trébede, Rolde o la excelente Turia. De entre sus obras destacan Escombros o De puño y letra. Pero no podemos olvidar los poemas escritos en su blog y que quedarán ahí como una huella imborrable de su presencia vital y esperanzadora.

      Como homenaje a Antonio, plasmo este poema que recoge en su blog Marta Navarro y que supone a su vez un homenaje y reconocimiento a los poetas aragoneses:                                        

                       Tomaré de Seral el amor a la palabra,
                       de Pinillos pasión, fortaleza y constancia.
                       La humildad, la intuición de Lucianico Gracia,
                       para cantar cada día con su voz asombrada.

                       La verdad de Ildefonso, sus dudas más largas.
                       La soledad de Guillermo, siempre solidaria.
                       Con Miguel me hundiré en sus preguntas eternas,
                       cuando huya con “sumido” a una isla desierta.

                       De Luesma, la luz, la sed… la tristeza
                       de cantar Aragón, Sinfonía Incompleta.
                       De Labordeta la rabia y también la ternura
                       de quien canta por amor y por amor denuncia.

                       De Julio Antonio el amor, amores de leyenda,
                       de Navales elegancia y de Ferreró belleza.
                       La rebeldía de Guinda, su palabra desnuda.
                       De Rosendo, paisajes, reflexiones y fábulas.

                       La experiencia de Alegre, el misterio de Prat.
                       La memoria de Rodríguez, la artesanía de Trisán.
                       La nitidez de Vallés, la construcción de Esquillor,
                       la utopía entrañable de Emilio Gastón.

                       La rotundidad de Petisme, la sencillez de Teresa,
                       el compromiso de Rey y la esperanza de Serna.
                       De Ciordia ironía, transparencia de Blancas.
                       La hondura de Vilas y la amargura de Salas.

                       La fuerza de Andú, de Saldaña su magia.
                       La melancolía de Antón, de Alcubierre nostalgia.
                       De Lasala, sin duda, las confesiones más tiernas
                       y también la emoción y la inquietud de Sopeña.

17/03/2013 12:11 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

DEL PELIGRO DE SUERTE

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    Tengo entre mis manos el segundo poemario de la poeta zaragozana Marta Fuembuena.  Del peligro de suerte es un libro audaz, críptico, misterioso y muy sugerente. Marta, que recibió en 2009 el premio Candy Warhol por La excusa de los días, nos sorprende de nuevo con una poesía más allá de la razón, lindante con el azar y abierta a un futuro incierto, desafiante y estremecedor.

    La poeta cita al chileno Vicente Huidobro como aperitivo poético: "Hay que saltar del corazón al mundo / Hay que crear un poco de infinito para el hombre". Y es la utopía, el ansia de infinito, la búsqueda de la irrealidad lo que recorre gran parte de estos versos aparentemente sencillos pero preñados de un hondo lirismo. A Marta le gusta jugar con las metáforas, retorcer el lenguaje, huir de los tópicos, navegar por ese mar turbulento en que se ha convertido la vida. Una vida que es Peligro que es Suerte, dos palabras que encabezan sendas partes de esta antología.

     Desde la Visión primera (y última) del primer poema hasta el Peligro de suerte que cierra el libro, la poeta aragonesa se rebela contra lo efímero de la vida - "Estamos hechos de polvo esmeralda / y del otro / que es gris / ausente / nada" - y recurre a la pasión o a la aventura submarina buscando un supuesto consuelo que permanece oculto cual un escarabajo verde debajo de la almohada.  Los sueños se entrecruzan con una realidad teñida de rojo y negro. El rojo de la pasión, el negro de la muerte. Una muerte en vida, una vida ajena convertida en círulo futurista.

     Porque anochece a destiempo y la vida está surcada de falacias. De ahí que la suerte se convierta en una apuesta por el todo o nada - "Todo para que las luces nos iluminen /  y nos cieguen / todo para que se queden" -. De ahí que aflore a veces el recuerdo infantil, la batalla contra el olvido o la queja amarga de una generación "Dormida sin laureles / reventada de domingos".  Se trasluce en los últimos poemas la interinidad del ser humano en el mundo, el triunfo de lo efímero  - "El paso del tiempo / es la bomba que no se dejó caer" -, la inevitable existencia en un ámbito cada vez más hostil e insolidario ("De este mundo no nos vamos, nos echan").

    Eso y mucho más es lo que se desprende de estos poemas escritos a contratiempo, sin tregua, con un profundo análisis de la realidad más palpitante. Una poesía conceptual y visual al mismo tiempo, unos versos heridos por imágenes surrealistas y metáforas audaces, unas palabras transfiguradas en brasa, en llama, en doloroso mar de amor y en oleaje desasosegado.

     Plasmo uno de los poemas que dan título al libro como botón de muestra de esta densa antología:             

                                          LA SUERTE DEL PELIGRO

                                   Aprender a ir hasta allá dentro

                                   negro de la risa dormida

                                   última estancia de reencarnación posible.

                                   Recorrer la mecha expectante

                                   cuando todavía se oigan voces

                                   dejarse amamantar por la fiera

                                   y no evitar desangrarse.

                                   Aprender a ir hasta allá dentro

                                   al interior de las paredes sin nombre

                                   cuando de otros sean los gritos

                                   que nos paralizan.

02/02/2013 13:40 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

CABALLERO BONALD

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   Tengo entre mis manos el número 104 de la revista cultural TURIA. Todo un regalo para los amantes de la cultura y de la buena literatura. Junto al monográfico que rinde un merecido homenaje al poeta sevillano Antonio Machado con motivo del centenario de la publicación de su obra maestra Campos de Castilla, publica también, como si de una premonición se tratara una conversación de Fernando del Val con el escritor gaditano José Manuel Caballero Bonald.

   Hablo de premonición, porque el poeta, novelista, ensayista y memorialista jerezano de 86 años, acaba de alzarse hace dos días con el premio Cervantes, máximo galardón de letras españolas. Desde Las adivinaciones (1952), su primer poemario, y Dos días de septiembre (1962), su primera novela, Caballero Bonald ha ido trenzando, a lo largo de sesenta años, una obra literaria de acentos barrocos, cuidadísima prosa e incontables ecos. En ella destacan títulos como Ágata, ojo de gato, Manual de infractores o La costumbre de vivir, claves en la bibliografía de un autor singular. De alguien que se distinguió ya por sus orígenes aristocráticos, luego por sus estudios –filosofía, náutica, astronomía– y, más tarde, por una existencia inquieta y nómada. Su constante producción literaria se abrochó este mismo año con un peculiar trabajo lírico, Entreguerras, en el que mediante un poema de tres mil versos pasa revista a su trayectoria vital. Caballero Bonald, que no renuncia a editar otros versos sueltos o títulos recopilatorios, ya dijo cuando apareció dicho volumen que daba por concluida su bibliografía.

   Espigo algunas frases de la entrevista de la revista Turia, que podrían considerarse como una especie de poética de este miembro destacado de la generación de los 50: "Intento explicarme mejor a mí mismo por medio de la poesía". "Mi trabajo creador encauza poéticamente tentativas para ver lo invisible". "Es muy alarmante la idea de que el compromiso está pasado de moda". "La imaginación puede llegar hasta donde la memoria no llega". "La memoria es un ajuste de cuentas contra uno mismo". "Siempre me he sentido mitad romántico mitad surrealista".

   Y como homenaje a este poeta gaditano, plasmo un poema que nos sugiere hondas reflexiones sobre la vida y el paso del tiempo:

La botella vacía se parece a mi alma

Solícito el silencio se desliza
por la mesa nocturna,
rebasa el irrisorio contenido del vaso.
No beberé ya más hasta tan tarde.
Otra vez soy el tiempo que me queda.
Detrás de la penumbra
yace un cuerpo desnudo
y hay un chorro de música insidiosa
disgregando las burbujas del vidrio.
Tan distante como mi juventud ,
pernocta entre los muebles el amorfo,
el tenaz y oxidado material del deseo.
Qué aviso más penúltimo
amagando en las puertas,
los grifos, las cortinas.
Qué terror de repente de los timbres.
La botella vacía se parece a mi alma.
Por las ventanas, por los ojos
de cerraduras y raíces,
por orificios y rendijas
y por debajo de las puertas,
entra la noche.


 

01/12/2012 17:26 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

DE TODO CORAZÓN

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    Hay poemas que colman y adensan los sentidos. Pero hay poemas que surgen del corazón y llegan hasta lo más hondo del sentimiento. Esta es la sensación que experimento cada que leo y releo los poemas de la escritora jienense Amaya Martín. Amaya ejerce actualmente como médico especialista en aparato digestivo y compagina su profesión con la pasión por las letras y, en especial, por la poesía. Ha participado en muchos recitales poéticos nacionales y regionales así como en varias y selectas antologías. Está a punto de ser publicado su primer poemario "Alea iacta est" en colaboración con el también poeta y escritor Jose Antonio Azpeitia y en este momento se encuentra trabajando en el que será su segundo poemario: “ La fuga de Don Tancredo”.

   Tengo entre mis manos una selección de poemas de la propia autora y no sé cuál elegir para ilustrar estas palabras de admiración y de sincero reconocimiento. Porque la poesía de Amaya brota como un manantial impetuoso, aletea bullidora entre las sombras de lo cotidiano, refleja las vivencias y los vaivenes de la vida como en un espejo sugerente y nos contagia con ese ritmo que alterna la suavidad serena con el ímpetu reivindicativo.

   En uno de sus poemas - Lo celebro - nos ofrece sus señas de identidad:                                         

Si te duelen mis palabras
¡Lo celebro!
Yo nací para ser garra,
verbo ácido en tu viento,
flecha lanzada y cuchillo
que te atraviese la espalda...,
hierro candente en tu brazo
que te haga mío en su sello
...y prefiero que me odies,
que me odie tu ignorancia...
a que me ignore tu pecho.

    Flecha, cuchillo, hierro candente,...símbolos del agudo filo de sus poemas y de la esencia de su latido vital. La poeta se confiesa rebelde, inquieta, acunada por los vaivenes del amor y del dolor, de la soledad y de la libertad. Pero también nos muestra su lado más tierno en poemas como el dedicado a su abuelo: 

Era de ojos verdes

de postura enhiesta

Llevaba chaleco

bastón y sombrero

y un pañuelo al cuello

de franela o seda

 Cruzaba la calle

más ancho que largo,

la mirada en alto,

los pies en la tierra

 Iba haciendo ojo

entre las abuelas..

cosa que ponía

a mi abuela negra

 Hace ocho años

que ya no me espera

como hacia siempre

con la puerta abierta..,

las mejillas rojas,

el puro en la boca,

la sonrisa puesta

 Se marchó un mal día

un mal día de invierno

de aquella mi tierra

cuando estaba lejos,

tan lejos de él,

de mi tierra amada

de su luz serena

 Caballero noble

con más Don que Din..

lo pagaba todo

y no pudo en cambio

pagarse el entierro

 De música y libros

del hombre y su historia

sabía bastante..

Y a pesar de ello,

nunca le escuché

mal decir de nadie

 Hoy estás conmigo

¡Sangre de mi sangre!

    Son muchos los poemas de Amaya que podríamos seleccionar en esta breve reseña. Pero en este marco otoñal que estamos viviendo, un otoño preñado de desasosiego e incertidumbre, voy a plasmar uno de los poemas que publicó hace poco más de un año en el blog del poeta zaragozano Fernando Sarriá, que dedicó una semana a la poeta andaluza:

En este Otoño de Inviernos
en que sobran las certezas
que quisimos no tener..
en que una escarcha traidora
nos atacó por la espalda
deteniéndonos en seco
y congeló el latido,
y nos caló los huesos..
con su nieve blanca


En Este otoño de inviernos
de manillas de reloj sin marcha atrás
en que tan solo hay lugar
para las frentes altas...
y los pechos al aire...
y las bocas abiertas...
que prefieren dar sus pasos 
sobre los campos minados
a vivir en la agonía 
de una muerte programada,
en su inconsciencia feliz 
de una anestesia pactada

En este otoño de inviernos
lloro hojas de impotencia
y de lucha sin cuartel...


Hojas parduzcas, verdosas..
de amargura y esperanza
caen del cielo como aves
y se posan a mis pies
.  

(http://crepusculariosiglo21.blogspot.com.es/2012/09/semana-dedicada-amaya-martin.html

    Espero os acerquéis durante una de estas dilatadas tardes de otoño al poemario de Amaya Martín y disfrutéis de una poesía fresca, sincera, audaz y sugerente.

MISIÓN OLVIDO

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     Acabo de leer la última novela de la escritora María Dueñas. Y la verdad es que no me ha defraudado en absoluto. Al contrario. Es una denso relato similar a su exitoso libro El tiempo entre costuras. En Misión Olvido he descubierto a una escritura más madura, más coherente y más documentada.

    Sin abusar del suspense, manteniendo muy equilibrados los tempos narrativos, con una prosa natural, ágil y sugerente, la escritora de Puertollano nos sumerge desde el principio en dos historias paralelas que confluyen de manera muy verosímil y mantienen el interés del lector hasta las últimas líneas. La protagonista femenina, Blanca Perea, inicia una arriesgada huida hacia adelante en busca de la Misión Olvido, una investigación que llevó a cabo el profesor Andrés Fontana, sobre una misterosa misión de los franciscanos en California a comienzos del siglo XIX. Paralelamente a esta ruptura con el pasado, nos presenta la andadura del hispanista americano Daniel Carter, que realiza un viaje inverso al de Blanca y, después de romper con los lazos familiares, visita becado España para seguir las huellas del escritor oscense Ramón J. Sender y de una de sus obras más relevantes, Míster Witt en el Cantón.

     Dos vidas, dos destinos y dos vidas que se encuentran después de una dolorosa ruptura sentimental, en el caso de Blanca, y de una pérdida de su esposa en un trágico accidente, en el caso de Daniel. Entre medio, fruto de una detallada documentación y de su experiencia personal como becaria en California, María nos retrata con ágil precisión la España de preguerra en la que vivió el joven Andrés Fontana, la España de posguerra que conoció Daniel y la América de finales del siglo XX desde el campus universitario y las reivindicaciones ecologistas.

     María Dueñas convierte la novela en un homenaje explíctio a muchos intelectuales españoles en el exilio, exalta la labor docente, destaca la labor investigadora de tantos y tantos estudiosos anónimos de la cultura y tradición hispanas. Hay además numerosas reflexiones sobre las dificultades de la vida en pareja, sobre el poso agridulce del amor, sobre el paso del tiempo, sobre la independencia de los hijos,...

    Además, el título Misión Olvido, va mucho más allá de esa misteriosa colonia que los franciscanos intentaron evangelizar. El olvido supone además, romper amarras con el pasado, no dejarse llevar por el peso amargo de los recuerdos, mirar hacia alelante, afrontar el riesgo, saber convivir con la soledad y, sobre todo, aceptar sin paliativos los reveses caprichosos del amor.

    Recomiendo esta novela a los lectores interesados por bucear en la España de los años cincuenta y a los que quieran disfrutar de una prosa realista, verosímil y con un estilo narrativo que se enmarca en lo mejor de la tradición española.

    

    

EL EJE IMAGINARIO

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    Tengo entre mis manos el último poemario de la poeta andaluza Rosario Troncoso (Cádiz, 1978) Es el cuarto libro de poemas de esta docente que dirige además la revista literaria y cultural El ático de los gatos. Después de la publicación de los libros Huir de los domingos (Sevilla, 2006), Delirios y mareas (Publicaciones del Sur, 2008) y Juguetes de Dios (CVA Ediciones, 2009) Rosario nos regala una antología breve, sencilla, densa y muy sugerente.

    Sorprende desde el principio la alteración del orden lógico de los poemas. La primera de las tres partes - Fin - nos sumerge en un mundo apocalíptico, confuso, carnavalesco y cercado por el halo de la muerte. La segunda parte - Ráfagas de luz - es un guiño a lo cotidiano y un gesto de complicidad a todos los poetas. Cierra el poemario un manojo de poemas dedicados al amor, a la familia y a las pequeñas ilusiones del día a día.

    Para los que amamos la poesía sencilla pero profunda y transparente, esta antología nos reconcilia con la vida. La cadencia de los endecasílabos y heptasílabos nos invita a disfrutar con la lectura de unos poemas a flor de corazón, a flor de vida. Desde el primer momento, imágenes sorprendentes nos acercan a un mundo apocatíptico y escatológico. La LLuvia roja simboliza el abandono de la divinidad (Emergió de las aguas un dios herido). Un mundo desolado en el que La tierra, dolorida regresa a los abismos primigenios) y un mundo agonizante, que sufre el acecho irremediable de la muerte (La muerte es apagar de golpe todas las luces). Lo carnavalesco se mezcla con la confusión de un Babel perpetuo y entonces surge, la desazón, el dolor y el cansancio vital (Si quisiéramos deshacer los pasos / caminaríamos sobre ceniza). Uno de los poemas que rompe esta cadencia y refleja la degradación de la enseñanza y la cada vea más ardua tarea del docente es Pupitres violentos: Alimañas acechantes / Sin presente ni futuro / me consumen la energía. El octosílabo diseña un romance agrio, espectral, como la realidad misma.

     Este eje imaginario nos ofrece, sin embargo, unos oasis de luz y claridad. Son los poemas centrales que plasman el amor a la infancia, la metáfora solitaria del gato y la complicidad por los poetas y sus señas de identidad. En el poema El árbol de la infancia hay una evocación nostálgica de esos años felices e irrepetibles (Desear el regreso a la familia / Encadenarse al árbol de la infancia). En Poeta y en Pájaros de humo se respira soledad y aislamiento del falso mundo cultural (Y entre sílabas inútiles / te visten de silencios mercantiles) y se reviste de paradojas incendiarias (Los enfermos de lucidez: los poetas).

     Los poemas que cierran esta jugosa antología retornan al inicio de la ilusión, a la experiencia del amor, al disfrute de los pequeños placeres cotidianos, al gozo de la maternidad, a la vida de pareja en casa, cual un locus amoenus. No podía cerrar esta breve reseña sin plasmar uno de los poemas más representativos de El Eje imaginario, tanto por su sencillez como por su hondura y aliento vital: A tu casa.

                                               Quiero estar en tu casa.

                                        Dejemos en la playa a los amigos.

                                        Que nadie va a notar que ya no estamos.

                                        El sol, fuera, tumbado sobre el faro.

                                        Tu cuerpo, dentro. Mi boca, profunda.

                                        Y me sube la marea a la cintura.

                                        Vayamos a tu casa.

                                        Dejemos en el mundo el equilibrio.

                                        Que no hay nada más hermoso que caer,

                                        ya deshechos como arena de duna

                                        el uno sobre el otro, sin orillas.

    

 (FOTOGRAFÍA: La poeta gaditana Rosario Troncoso)

UNA FAMILIA NORMAL

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      He disfrutado mucho con la lectura de la última novela del escritor Santiago Gascón, Una familia normal. Santiago Gascón es profesor en la Universidad de Zaragoza y colabora en diversas universidades europeas y americanas. Es también escritor y guionista: ha publicado también las novelas Agnus Dei (2000 y el libro de relatos Manila (Xordica, 2003). Hace poco más de un mes presentó la obra en el Paraninfo de la Universidad de Zaragoza y la semana pasada firmó y dedicó ejemplares en la caseta de Xordica en la Feria del Libro.

     La primera pregunta que nos hacemos los lectores al iniciar la lectura de esta novela que mezcla lo autobiográfico con la ficción es qué entendemos hoy en día como familia normal. Lo que queda claro a lo largo de la novela, en la que intervienen los cuatro miembros de la familia - Pepa, Darío y los hijos Guille y Fran - es que la familia se ha transformado progresivamente desde las últimas décadas del siglo XX. Santiago, que ejerce su labor docente como profesor de psicopatología en el campus universitario de Teruel, nos regala unas páginas llenas de reflexiones sobre la vida en pareja, sobre la educación de los hijos, sobre el paso de los años -esas crisis de los cuarenta o cincuenta -, sobre la rutina de la vida cotidiana, sobre los viajes de vacaciones y sobre el rumbo cada vez más incierto de la sociedad que nos rodea.

      La estructura del libro está muy bien lograda, con un final abierto que deja al lector con la miel en los labios. Quiero valorar, sobre todo, el punto de vista de cada uno de los cuatro coprotagonistas, esa visión caleidoscópica de la realida, tan distinta y, en ocasiones, tan distante. Como padre y educador, me han tocado más de cerca los problemas que plantea el autor, especialmente ese paso de los hijos desde la infancia a la adolescencia. Todo es en la novela como la vida misma. Eso sí, como dice Santiago en una entrevista, la vida supera casi siempre a la ficción.

     Una familia normal es una novela para releer, para embeberse de los azares de la vida cotidiana, para reírse hasta de uno mismo, para reflexionar sobre el presente y sobre el futuro. Es una novela diseñada como un traje hecho a mano para padres, educadores y, sobre todo, para adolescentes. Os dejo con un pequeño párrafo de la obra, un botón de muestra de esta prosa sencilla y sugerente:

"Papá se abrió una cerveza y dijo que éramos una familia de chiste. Yo le corregí. Somos una familia de teleserie americana barata. Papá se dejó caer en el sofá y se echó a reír. Pero aquella risa tenía algo de llanto".

(Fotografía de Santiago Gascón, del blog de Antón Castro)

17/06/2012 17:27 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

UNA NOVELA PROFUNDA Y SUGERENTE

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      Tengo entre mis manos Daniela, la tercera novela de la escritora almeriense Carmen Lorenzo Benavides (Adra, 1970). Carmen se interesó desde muy joven por la literatura y a los trece años intervino como autora junto a otros compañeros de colegio en la elaboración de un libro de poesía y prosa poética titulado Cavite habla. Desde entonces no ha dejado de crecer como escritora, ya que ha intervenido en tres libros de relatos de Arráez Editores hasta la aparición de su primera novela, La identidad perdida, en 2006. Una novela de intriga, policíaca, emparentada con la novela negra. Tres años después se editó El descanso de los justos, un relato muy distinto al anterior. En él nos ofrece una original dualidad temporal entre la Edad Media y le época actual y nos brinda una serie de reflexiones sobre el papel del ser humano en el mundo, sobre el bien y el mal o sobre la religión.

     Daniela participa, en cierto modo de las dos anteriores. Su mayor brevedad permite acercarse al relato de modo tranquilo y sereno. Un relato que fluye espontáneo al hilo del monólogo de Casio, uno de los protagonistas, que mientras está declarando en la Jefatura de la Policía Local de Vera, nos desvela sus sentimientos, su incierto pasado y el poso amargo de su soledad y amargura. Todo gira en torno a la desaparición de Daniela, una periodista valenciana que está investigando sucesos extraños en dos lugares almerienses, el cortijo del Pajarraco en Vera y el pueblecito de Laroya.

     Pero Daniela es mucho más que un thriller al uso. Me ha sorprendido gratamente la visión caleidoscópica de los hechos, el contrapunto de escenas e intervenciones, la intriga sutil y verosímil, el acertado manejo del tempo narrativo y ese final abierto y sugerente.

      Carmen Lorenzo vuelve a demostrar con esta novela que sigue siendo una de las voces más autorizadas de la narrativa almeriense. Las reflexiones sobre la vida, la soledad, el amor, la rutina cotidiana,... dotan al relato de una hondura cercana a la de los grandes narradores actuales. Como botón de muestra, plasmo un fragmento del inicio del monólogo de Casio, al inicio de la novela: Tan corta es la vida...Para qué molestarnos siquiera en vivirla fuera del ritmo tranquilo del ir y venir de las olas que rompen silenciosas a mis pies.

29/04/2012 21:01 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

GOYA E ILDEFONSO MANUEL GIL

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     Ayer tarde tuvo lugar en la biblioteca María Moliner de la Universidad de Zaragoza un homenaje al poeta aragonés Ildefonso Manuel Gil, nacido en la localidad de Paniza hace 100 años. Este centenario reunió a estudiosos del poeta, a profesores universitarios y a su hija para recordar la admiración de Ildefonso por su paisano, el pintor universal Francisco de Goya.

    Participaron como conferenciantes en el acto el crítico de arte Jorge Gasca y el doctor en Filología y profesor de instituto Manuel Hernández. Gasca sintetizó la labor cultural del grupo Pórtico, en la Zaragoza de los años 40 y Manuel seleccionó diez poemas del libro Homenaje a Goya, de Ildefonso Manuel Gil, publicao por Pórtico en 1946 e ilustrado por los principales artistas del momento.

    Manuel Hernández habló de la admiración del escritor de Paniza por el pintor de Fuendetodos. Comentó las similitudes entre los dos artistas - guerra y exilio en distintas épocas - y valoró la sensibilidad del poeta para expresar con metáforas, sinestesias y paralelismos aquello que el pintor plasmó magistralmente en cuadros como Los fusilamientos de la Moncloa, Pinturas negras y aguafueres, La gallina ciega, El Columpio, La ermita de San Isidro o Fuendetodos.

    Como doble homenaje a Goya y a Ildefonso, voy a plasmar uno de los poemas de este libro, dedicado a las Pinturas Negras. (En la foto, una de las más conocidas). Es un magistral soneto que refleja el latido oscuro de unas obras profundas e imperecederas.

                                          Estas pinturas son tu despedida

                                         del mundo de las cosas. Aquí empieza

                                         tu búsqueda febril de la belleza

                                         en sueños y delirios escondida.

 

                                         La Misa negra de tu frente herida

                                        movía tus pinceles con fiereza,

                                        descifrando la farsa, la tristeza

                                        y el inútil vacío de la vida.

 

                                        Tus ojos desvelaban sus visiones;

                                       y por cada relumbre que perdía,

                                       entregada a lo oscuro, tu paleta,

 

                                        de la selva confusa de intuiciones

                                       al brío de tus manos te nacía

                                       un verbo milagroso de poeta.

18/04/2012 20:05 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

KAFKIANO

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     Estoy leyendo y comentando con mis alumnos de Literatura Universal de segundo de bachillerato La metamorfosis de Franz Kafka. A pesar de haberlo leído varias veces, cada vez encuentro algo nuevo en esa situación absurda y angustiosa del joven Gregor Samsa, que se despierta sobresaltado una mañana lluviosa, convertido en un monstruosos insecto.

    Alguno de mis alumnos ha asociado la situación kafkiana del protagonista - salvando las distancias espacio-temporales - a la de muchos jóvenes de la Europa del siglo XXI. La crisis aguda que todos estamos padeciendo, se ceba más si cabe en las futuras generaciones. El absurdo aparece día tras día en las páginas de los periódicos y en los informativos. Nadie sabe a qué atenerse. Reina la paradoja, las contradicciones e incluso la ironía. Ni siquiera los políticos de primera fila tienen claro lo que hay que hacer. Y muchos de ellos adoptan la política del avestruz, la mayoría echa la culpa a los gobiernos anteriores y casi todos prefieren un viaje hacia ninguna parte, como decía Fernando Fernán Gómez.

    La edición de las obras de Kafka que tengo entre mis manos, a cargo de Ángeles Camargo, contiene además, otros relatos no menos sorprendentes. Quiero destacar dos de ellos: La condena y En la colonia penitenciaria. Este último es, sin lugar a dudas, el relato más cruel de toda la obra de Kafka. Es una crítica a la sublimación de la tortura física de tantos regímenes autoritarios. Y es una velada alusión a la condena indiscriminada a todos los culpables, sin juicio previo ni posibilidad de defenderse.

     Por desgracia, los comportamientos kafkianos siguen existiendo en pleno siglo XXI. Y no sólo en los países en vías de desarrollo. Lo que ocurre con la economía, con los ajustes, con las primas de riesgo, con las cotizaciones bursátiles, con la deuda exterior,...es simplemente kafkiano. Parece que estamos volviendo a esos oscuros años de principios del siglo pasado que culminaron con dos guerras mundiales y con con la debacle de Wall Street en 1929.

12/04/2012 17:53 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

TORPON III

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     La joven escritora Cristina Calle nos acaba de regalar un cuento lleno de ternura, humor, aventuras, sueños y premoniciones. Con una constancia y un tesón encomiables, acaba de publicar el libro Torpon III, un relato alegórico en el que la joven princesa Caroline se exilia del planeta Torpon III, en el que las mujeres son torpes y los hombres perfectos.

     Con una prosa ágil, sencilla y muy sugerente, Cristina consigue atraer a atención del lector y nos seduce desde las primeras páginas. Esta historia nos muestra la imperfección del ser humano, el derecho a luchar por una humanidad más justa y democrática y el esfuerzo cotidiano por superar todas aquellas barreras que impiden ser uno mismo y crecer en un clima de libertad.

      Cristina dedica el libro "a todas las torpinas del mundo, sean hombres y mujeres, para que se atrevan a encontrar su Caroline interior". Y es que todos estamos invitados a realizar este viaje fantástico de crecimiento y superación personal. Un viaje que se encuentra con peligros, amenazas, altibajos, actitudes radicales... Un viaje que culmina con un con un canto a la amistad, a la solidaridad y a la libertad personal. El inicio del último capítulo explicita el estado de ánimo de la joven protagonista y anticipa otras futuras aventuras: "Este es el final de ese viaje, pero no el final de la amistad de los compañeros de viaje. Cada uno sigue su propio camino, algunos en la tierra, otros en Torpón III. Pero, de vez en cuando, en su planeta o en otro, se encuentran todos juntos y recuerdan con cariño esa aventura".

       El viaje de Caroline simboliza también el viaje o peripecia vital de la autora. Un viaje de superación, de tesón, de perseverancia. Cristina Calle, una escritora precoz que a los once años escribió a mano su primera novela en una libreta vieja, reconoce que su vida ha sido un camino de esfuerzo y que su labor creativa refleja los valores humanos que siempre ha cultivado. Así lo confiesa en un breve epílogo que titula Proceso Creativo: "Todos mis escritos tratan sobre valores humanos, como la amistad, el amor, la superación, la lucha y la constancia".

      La lectura de Torpón III me ha dejado una sensación nueva y distinta. Una sensación de crecimiento personal, de apertura a otros mundos, de la concepción de la vida como un viaje apasionante. Una alegoría  muy actual encerrada en la aparente sencillez de una prosa clara y profunda. Espero que los que la leáis, experimentéis estas mismas sensaciones. Vale la pena intentarlo.

LOS ENAMORAMIENTOS

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     ¿Alguien ha estado enamorado locamente alguna vez? ¿Alguien ha vivido el amor conn toda la plenitud? ¿Alguien ha saboreado las mieles de un amor con mayúsculas? ¿O acaso su amor ha sido flor de un día, flirteo adolescente, reto personal, conquista difícil, encaprichamiento o simple atracción fatal?

      Todo esto y mucho más podemos encontrar en la última novela - yo diría novela-ensayo - del escritor madrileño Javier Marías. Los enamoramientos es como un laberinto, como una madeja de reflexiones que va enredando al lector desde las primeras páginas. Es una novela, densa, con escasa trama, con un argumento que sirve de soporte al buceo profundo y moroso - demasiado moroso - en el yo más íntimo de los personajes. Unos personajes que se enfrentan desde el principio a la desaparición de sun ser querido y que tienen que afrontar el día a día post-mortem con entereza y valentía.

      Una voz en primera persona - María Dolz, la protagonista - nos acerca a Luisa, la viuda desolada de Miguel Desvern, cruelmente asesinado.  Y a Javier, un amigo del que está prendado y al que acaba eludiendo con escéptica indiferencia. Por la novela desfilan otros personajes del mundo de las letras, como Francisco Rico - ¿qué pinta el crítico literario en la novela? Pero lo que otorga a esta obra la categoría de casi maestra son las reflexiones sobre la vida y sobre la muerte. Reflexiones que nos llegan a lo más hondo. Reflexiones que nos convierten en personas que viven al filo del destino, al filo del azar, al filo de la soledad.

     ¿Qué ocurriría si el ser querido que damos por fallecido regresara a la vida inesperadamente? ¿Lo volveríamos a aceptar en nuestro nuevo mundo? ¿No sería el muerto una inconveniencia? Marías nos plantea estas reflexiones y muchas más. Con su prosa envolvente y cautivadora - quizás demasiado reiterativa en algún momento - nos plantea además dudas razonables sobre el destino, sobre nuestro pensamiento oscilante, sobre la imposibilidad de saber nunca la verdad cabalmente.

     No me ha entusiasmado la novela. Pero me ha ayudado a reflexionar sobre mi propio yo, mi propia vida, mi propio destino. Y eso ya es más que suficiente para valorar esta prosa demasiado laberíntica. En mi modesta opinión, al libro le sobrarn unas cien páginas y algún que otro capítulo episódico. Vendería más y dejaría al lector mucho más satisfecho. De todos modos, como un ensayo, vale la pena leerlo y quedarse con esa introspección en un mundo interior apasionante.

    

EL DÍA DE MAÑANA

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     La lectura de El día de mañana, última novela del escritor aragonés Ignacio Martínez de Pisón (Zaragoza, 1960), ha supuesto para mí un viaje literario apasionante e inolvidable por esa Barcelona gris de los años cincuenta y sesenta y por esa ciudad convulsionada durante los últimos años del franquismo y los primeros compases de la transición democrática. El autor de El tiempo de las mujeres (2003) y Dientes de leche (2008) nos ofrece en este relato caleidoscópico un apasionante y vasto tapiz social de la España de la segunda mitad del siglo XX.

     En mi modesta opinión, la historia novelada de Justo Gil, un inmigrante, un antihéroe, que se sumerge progresivamente en un laberinto degradante y sobrecogedor, me recuerda al joven protagonista de La busca de Pío Baroja o al inolvidable Onofre Boubila de La ciudad de los prodigios de Eduardo Mendoza. El procedimiento narrativo que utiliza Ignacio, que ya esbozó en El tiempo de las mujeres, nos recuerda a la mítica Ciudadano Kane. Ese punto de vista plural realza la verosimilitud de los hechos y enriquece la trama con otras historias paralelas surcadas por la pasión, el desamor, el engaño, la clandestinidad, o la penuria social y económica.

        Sin divagaciones, sin artificios explicativos, confiándolo todo a la escueta narración de hechos, Martínez de Pisón alcanza en algunos momentos una sutileza psicológica y una hondura que constituyen indicios inequívocos de la madurez creadora. Además, la lectura resulta ágil, con un estilo preciso, sin inútiles digresiones o retórica innecesaria. Desde las primeras páginas, el lector queda atrapado en un ambiente que, para los que conocemos la Barcelona de esos años, resulta creíble y muy cercano.

      El día de mañana podría considerarse como una de las grandes novelas de la transición. Martínez de Pisón acaba de recibir el Premio de las Letras Aragonesas 2011  y el Premio Ciutat de Barcelona 2012. Un reconocimiento a la trayectoria de este novelista que ya nos sorprendió positivamente con La ternura del dragón (1984) y que hizo gala de sus dotes de ensayista con Enterrar a los muertos (2005)

DESDE MI VENTANA

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                                                    Desde mi ventana

                                    adivino el secreto de tus sueños

                                    y el latido fugaz de tu sonrisa

                                    ... mientras despierta el alba.

 

                                    Desde mi ventana

                                   me convierto en el cómplice secreto

                                   de tus dulces recuerdos.

                                   Recuerdos de vivencias infantiles,

                                   de amores olvidados,

                                   de viajes sin retorno,

                                   de un tiempo enmohecido.

 

                                   Desde este mirador privilegiado,

                                  cual un farero eterno,

                                  atisbo tu mirada, tus deseos,

                                  y noto que te alejas de mi vida

                                  y que tu amor elige rumbos nuevos.

 

                                  Pero, a pesar de todo,

                                 nunca voy a olvidar

                                 la huella de tu ausencia

                                 pues la luz me devuelve tu mirada

                                 más allá de la bruma del ocaso

                                 más allá de las sombras

                                 de este amor que se esfuma

                                 como caricia azul

                                 de la mañana.

                             

ILDEFONSO MANUEL GIL, UN GRAN POETA DEL SIGLO XX

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     Hace cien años vio la luz en la localidad aragonesa de Paniza - la misma que vio nacer a María Moliner - el polifacético escritor Ildefonso Manuel Gil. Su andadura literaria abarca casi todo el siglo XX y recorre casi todas las tendencias, desde las vanguardias hasta el existencialismo. Pero, como han afirmado algunos críticos, Ildefonso es el poeta de la autenticidad. Toda su poesía rezuma sentimientos universales como el amor, la naturaleza, la angustia, la esperanza o el paso inexorable del tiempo.

         He leído muchos poemas del que fuera director de la Institución Fernando el Católico, ensayista, profesor y novelista. De entre todos ellos he espigado este soneto amoroso en el que plasma magistralmente ese quevedesco sentimiento amoroso más allá del tiempo, más allá de la vida, más allá de la muerte. Es mi modesto homenaje a este escritor que sufrió durante su vida las vicisitudes de la guerra y del exilio.


                                                        Aniversario

                                   Cada día mi amor ha ido creciendo
                                   enriquecido en tanta confianza.
                                   Si clausuró su cuenta la esperanza,
                                   más de lo prometido va cumpliendo.

                                   La juventud se fue desvaneciendo
                                   y no el amor que día a día avanza
                                   hacia más perfección y más la alcanza
                                   cuando en el corazón va atardeciendo.

                                   Hay un triste placer, una hermosura
                                   que sosiega el vivir y lo engrandece
                                   viendo el tiempo en el rostro de la amada,

                                   cada arruga tornándola más pura,
                                   más bella en la medida que envejece,
                                   más amorosamente codiciada.

SPLEEN EN LA CIUDAD

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 Un amargo silencio

surca las avenidas

de esta ciudad herida por la niebla.

 La gente se apresura

con la nostalgia a cuestas

y camina sin rumbo

desafiando el paso estremecido

de un tiempo irreversible.

 El spleen invernal

- casi infernal a veces -

dibuja un perfil gris

en esos corazones solitarios

que esbozan una mueca

con sabor a sonrisa.

 A lo lejos se observa

un rumor de esperanza

y esboza su perfil agazapado

la luz de primavera

que oculta su frescor en las aceras.

17/01/2012 19:57 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

TURRONES PARA SENDER

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     La poeta y traductora zaragozana Marta Fuembuena ha vuelto a poner a Ramón J. Sender en el lugar que se merece. Un lugar que ocupó durante la décadas de los 70 y 80 y que ahora parecía haber abandonado. Y lo ha hecho con la publicación de un libro que es una joya literaria, tanto en su forma como en su contenido. Tuve la oportunidad de asistir a la presentación de este ensayo literario en la librería El Pequeño Teatro de los Libros y he disfrutado con la lectura de esta obra que se centra en la estrecha relación que mantuvieron el abuelo de Marta, Eduardo Fuembuena y el escritor oscense.

     Siempre me ha atraído la prosa de Ramón J. Sender. En mis años de universitario en Barcelona tuve la suerte de leer casi todas las obras del escritor de Chalamera, editadas por Destino. Fue el resurgir de un escritor, silenciado y prohibido por la dictadura y olvidado de la crítica. Incluso estuve a punto de realizar una tesis sobre Sender y la muerte. Pero era algo tan ambicioso, que me desbordó. Por eso la lectura del libro de Marta ha vuelto a revivir en mí esa oculta querencia por el autor de obras como Réquiem por un campesino español o Crónica del alba. Además, he descubierto la faceta de Sender como articulista, como amigo de sus amigos y como enamorado de su tierra.

     En Turrones para Sender podemos encontrar un poco de todo: una excelente introducción de la autora en la que valora la ayuda inestimable de su padre para esta investigación, unas fotografías de Sender y su abuelo que se remontan a las dos visitas del novelista a España en 1974 y en 1976, un rico intercambio epistolar entre el director del periódico Aragón Expres y el escritor que reside en San Diegoun excelente artículo del crítico José Domingo Dueñas, una selección de artículos de Sender para este diario vespertino y unas selectas referencias biográficas. No se puede pedir más en tan pocas páginas.    

     Alguno se preguntará la razón del título. Marta lo explica muy bien al principio del libro: su abuelo Eduardo le enviaba a Sender cuando llegaban estas fechas unos turrones y dulces de la tierra para que los saboreara en el lejano San Diego. Una buena costumbre que dice mucho a favor de la estrecha relación entre ambos intelectuales. Aconsejo a los amantes de la literatura se lean este libro y lo regalen para esas Navidades. Y si va acompañado de algún dulce, mejor que mejor. 

21/12/2011 18:21 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

LA LUZ SEPULTADA

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     Desde 2009, Irene Vallejo (Zaragoza, 1979) colabora como columnista en Heraldo de Aragón. Es una escritora de lujo, que rezuma cultura y nos contagia de su conocimiento de los clásicos y de su sabiduría intemporal. Esta doctora en Filología Clásica por las universidades de Zaragoza y Florencia publicó en 2010 un recopilatorio de sus columnas semanales, titulado El pasado que te espera. Y cada lunes nos sigue regalando a los lectores unas líneas que se convierten en trampolín privilegiado para reflexionar sobre la actualidad.

    El último regalo de Irene ha sido la escritura y publicación de su primera novela, La luz sepultada, que presentó el pasado mes en su ciudad natal. Es un relato denso, profundo, con un estilo conciso, penetrante. La prosa envolvente de Irene nos seduce desde las primeras líneas. La novela, que se sitúa en los días de verano anteriores al alzamiento militar contra la República, el 18 de julio de 1936, nos sumerge en un clima de incertidumbre, miedo y frustración. La intrahistoria de los Valbuena,  una familia zaragozana de clase media compuesta por Eduardo, funcionario de correos de ideas izquierdistas; Aurora, su esposa soñadora y ensimismada y su hija, Valentina, una adolescente inquieta que sufre en primera persona los trágicos acontecimientos de los primeros meses de la guerra civil en una ciudad de provincias tomada de inmediato por los rebeldes.

     La lectura de esta ópera prima de Irene Vallejo nos acerca a la vida cotidiana de una familia que ve cómo, casi de repente, desaparecen sus ilusiones, son sepultados sus sueños y la luz del mediodía se torna fúnebre y crepuscular. Es importante en el relato el entramado de personajes, la presencia del abuelo Vicente, militar retirado; las voces de los vecinos, el clima de sospecha. Y los silencios. Esos silencios de las noches estivales, rotos bruscamente por un disparo, una explosión o por el motor de un avión sobrevolando los tejados. Cada palabra, cada frase, cada reflexión de los personajes - especialmente de la joven Valentina - se clavan como cuchillos en el corazón del lector. Los días avanzan lentamente al principio y los acontecimientos se precipitan al final, dejando un inmenso vacío en esta familia, que representa a tantas familias con alguno de sus miembros encarcelado, represaliado o fusilado en la madrugada.

    Me ha encantado la novela. No sólo por su estilo y calidad literaria. Sino también por su excelente documentación, por el detallismo descriptivo, por la viveza de los diálogos, por las descripciones en prosa poética y, sobre todo, porque nos ayuda a ver el inicio de la contienda del 36 desde un punto de vista más humano, más sensible, más trágico y al margen de los tópicos. Esa luz que está omnipresente en todas las páginas simboliza, entre otras cosas, la esperanza frustrada, la libertad secuestrada y la crueldad de los comportamientos en tiempos de odios y venganzas. Es la luz que queda sepultada como esos trenes que llegaban a la antigua estación zaragozana del Sepulcro en esa España en blanco y negro, bajo el humo de la chimenea y la lucha cotidiana por sobrevivir.

    Eduardo representa una tercera España. Ni la de los vencedores ni la de los vencidos. Pero no puede evitar el final menos deseado. Su esposa, Aurora, y su hija, Valentina, intentarán rehacer su vida en ese octubre del 36, cuando lo peor todavía estaba por llegar. Plasmo la última secuencia de la novela, que nos sumerge en las reflexiones de Valentina. Un regalo para los amantes de la buena literatura.

            El goteo del miedo. Cerró los ojos con fuerza. Detrás de sus párpados, las imágenes se apagaron y le alcanzó la oscuridad. Dentro estaba, protegido por su cuerpo, el mundo que ella reconocía y, fuera, un espacio desfigurado, acechado por los fantasmas de una larga pesadilla. Pensó que a uno y otro lado de sus ojos, la realidad y el sueño habían intercambiado su lugar.

(FOTOGRAFÍA: Irene Vallejo en FNAC de Zaragoza) 

MACROPUENTE CULTURAL

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     Algunos lo llaman acueducto; otros, macropuente. Pero lo que está claro es que esta sucesión de días festivos discontinuos parece un simulacro del juego de la oca. Uno no sabe a qué atenerse cuando se levanta por la mañana. ¿Es lectivo? ¿Es festivo? Por eso he tomado la determinación de no romper mi ritmo de trabajo y de dar prioridad a lo cultural y literario. Y trabajo no me va a faltar. No sólo la corrección de exámenes o la preparación de las próximas pruebas de la primera evaluación. También tengo entre mis manos una serie de relatos breves y de microrrelatos sobre la Zaragoza antigua. Se trata de los trabajos presentados al XVI Concurso Literario Fernando Lalana 2011 organizado por la Junta Municipal del Casco Histórico de Zaragoza. Hay calidad literaria y mucha cultura.

   Y, hablando de cultura, no os perdáis la columna de Irene Vallejo en el Heraldo de Aragón de hoy. Se titula "Compartir" y habla de la amistad interesada - que es la más común - y de la auténtica - un bien muy escaso -. Cita para ello al fabulista Esopo y nos invita, una vez más, a valorar a los clásicos y hacer nuestras sus reflexiones y enseñanzas. Hoy he adquirido, precisamente El pasado que te espera, libro que recopila ochenta columnas de esta joven escritora zaragozana que acaba de publicar La luz sepultada, su primera novela.


      Volviendo al asunto de estos festivos discontinuos, se me ocurren unas sencillas cuestiones que me imagino muchos lectores compartirán: ¿Por qué no adelantar o retrasar un día estas efemérides? ¿Tanto problema sería celebrar este año el día de la Consitución el día 5, lunes? ¿Ocurriría algo si se pusieran de acuerdo la Iglesia y el Estado para desplazar al fiesta de la Inmaculada al día 9, viernes? Se hizo con el Corpus, se hizo con la Ascensión y no ocurrió absolutamente nada. Algo similar ocurre con la fiesta de la Epifanía o de los Reyes Magos - ¿por qué no el primer viernes de enero? - o de las celebraciones de Semana Santa. Todo se arreglaría con un poco de flexibilidad y con un mínimo de sentido común.
      Pero, de momento, nos contentaremos con lo que tenemos - que no es poco - y continuaremos con este soplo de aire fresco cultural y literario de los últimos días. Porque, además de la obra de Irene Vallejo, acabo de leer el excelente ensayo de Ismael Grasa, La flecha en el aire, para elaborar una reseña. Y tengo en lista de espera Mitología de Nueva York, Vanessa Montfort e Inés y la alegría, de Almudena Grandes. Un soplo cultural en esta semana atípica que nos brinda, eso sí, espacio para la cultura y para el ocio al aire libre. Pero eso lo dejaremos para el próximo fin de semana, o fin de macropuente.

05/12/2011 19:40 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

CREMATORIO, UNA NOVELA SINGULAR

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    Gracias al grupo de lectura Garamond, he leído y comentado recientemente una de las mejores novelas del escritor valenciano Rafael Chirbes (Tavernes de la Valldigna, 1949). Crematorio - premio de la Crítica en 2007 - es mucho más que una novela en la que se llora la muerte del ideólogo Matías Bertomeu. Es un relato que nos acerca, a través de un selecto mosaico de personajes relacionados con el difunto, al desarrollismo urbanístico del Levante español durante las últimas décadas del siglo XX. A través del monólogo interior de Rubén - opulento constructor hermano de Matías - nos adentramos en el microcosmos de Misent, una ciudad costera del Levante venida a menos y amenazada por la cara más oscura del progreso. Una ciudad que podría ser Gandía, Benidorm o el mismo Tavernes. A medida que avanza el relato, se incorporan otros protagonistas: Silvia, la hija de Rubén, de ideas cercanas a su tío; Mónica, la última mujer de Rubén, caprichosa y antojadiza; Juan, el marido de Silvia, crítico que prepara una biografía de Federico Brouard, un escritor fracasado...

     Pero la lectura de Crematorio va mucho más allá del mero entramado argumental. El cambio de puntos de vista - con el excelente uso de la segunda persona - es muy acertado. Los ingredientes culturales: las referencias al cine, a la literatura, al arte,... La alternancia de expresiones coloquiales con un registro más culto, las sensaciones, los sabores, los olores, las metáforas, los símbolos... Todo ello unido a una crítica social contra el desarrollismo salvaje, a una reflexión agridulce sobre el ineludible paso del tiempo, sobre la caducidad, sobre la amenaza ineludible de la vejez o de la muerte.

    Tengo que reconocer, sin embargo, que la lectura de la novela de Chirbes no me ha resultado fácil. Pero los intercambios de opinión con mis compañeros del grupo de lectura me han abierto los ojos a este caleidoscopio narrativo que me ha recordado a Faulkner, a Proust o a Luis Martín Santos. Y me han dado a conocer a un autor que en sus novelas - La caída de Madrid, La larga marcha, La buena letra, Los viejos amigos - retratan los vaivenes y vicisitudes de la sociedad española de las últimas décadas del siglo XX.

     Adjunto un fragmento de la novela, extraído del blog de Enrique Ortiz, para que os animéis a conocer las obras de este autor y disfrutar con su lectura:

      "Hace milenios que se destruye esta tierra. No queda ni un rincón que no haya sido violado. Mira aquí mismo, dentro de Misent. No hay más que leer los periódicos. Durante una obra, destruyen una villa romana, destruyen un hamán almohade, una muralla califal, han destruido media docena de fonduks (al parecer, dicen los periódicos, ésta fue una ciudad comercial en el siglo XII: contactos con Alejandría, con Túnez, con Sicilia). Eso dicen los periódicos que hacemos los constructores. Como si el hamán o la muralla califal no hubieran destruido la muralla o el templo que los precedió. ¿Cuál es el estrato en el que reside la verdad?, ¿en cuál debería la humanidad haberse detenido para ser auténtica? El ruso, con su hiperactividad de insomne: esta mañana tenía los ojos pastosos, olía a alcohol, y a ese destilado agrio que deja en el sudor la cocaína, se notaba que aún no se había acostado. He pensado que seguramente sigue en sus tráficos con Guillén. Y también que capitalismo y cocaína tienen algo en común. Construcción y cocaína tienen mucho en común, además de algunas cuentas corrientes engordadas deprisa. La hiperactividad, el empeño por luchar contra el tiempo. Capitalismo y cocaína, este frenético no parar."

30/10/2011 12:27 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

ALERTA BÉCQUER

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     ¿Os imagináis a dos jóvenes atravesando media España con los huesos del poeta romántico en el maletero de su coche? ¿Os imagináis una visita nocturna al Panteón de Sevillanos Ilustres, en la iglesia sevillana de la Anunciación para apoderarse de los restos de Gustavo Adolfo Bécquer? Todo esto y mucho más podemos encontrar en la última novela de Miguel Mena, Alerta Bécquer, presentada el pasado mes de junio en el recinto del Teatro Romano de Zaragoza.

     El autor de novelas como Bendita calamidad o Piedad, vuelve a las inmediaciones del Moncayo, ese "dios que ya no ampara", para ofrecernos una novela de aventuras, divertida e ingeniosa. Con un estilo ágil y una acertada ambientación espacio-temporal, este locutor de radio y colaborador de varios medios escritos nos sumerge en un relato itinerante que va desde la capital hispalense hasta el pequeño pueblo de Trasmoz, que visitó varias veces el poeta sevillano durante su estancia en Veruela.

      El robo de los restos del poeta por Eduardo y Óscar y su traslado a tierras del Moncayo son el hilo conductor de un relato en el que aparecen los medios de comunicación, un inspector a punto de jubilarse y  nos acercan a diversos ambientes que recrean la época medieval, entre ellos la capital turolense como marco ideal de una historia de amor con final trágico.

     Hay otros entresijos en la novela que vale la pena tener en cuenta: el amor de Eduardo por Dafne que motiva esta locura juvenil; el recorrido por La Mancha, por Cuenca y por tierras aragonesas; la pareja de protagonistas -trasuntos de don Quijote y Sancho; los guiños a Edgar Allan Poe; la alusión a Bigas Luna; la evocación de Alerta OVNI, un programa televisivo de los años 70...

     Una novela que están leyendo con mucho interés jóvenes y adultos. Una manera distinta de acercarse al autor de las Rimas y de las Cartas desde mi celda, un relato inspirado en hechos reales - robo del cráneo del Papa Luna hace unos diez años y pérdida del cráneo de los restos de Goya en Burdeos, en el siglo XIX -. Con esta novela Miguel Mena recupera el estilo y el tono jocoso de Bendita Calamidad y nos devuelve a un Bécquer más cercano, más del siglo XXI.

LA VOZ DEL TIEMPO

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     Tengo entre mis manos un poemario exquisito, personal, de una delicadeza conmovedora. Son adjetivos que la escritora Espido Freire ha escrito en la faja del libro de fotografías y poesía, titulado La voz del tiempo.

     Julia Moreno es una escritora madrileña, aunque reside en Cartagena desde hace más de diez años. Ha compaginado la poesía con la imagen y en ambas disciplinas ha obtenido premios importantes y ha realizado exposiciones individuales y colectivas.

     En La voz del tiempo Julia nos regala 49 fotografías personales – fruto de sus viajes por varios países de Europa y por muchas ciudades y pueblos de España – acompañadas de 49 poemas desnudos, profundos, despojados de artificio, sugerentes, vitales. La simbiosis entre lo visual y lo poético es total. No se puede leer un poema sin deleitarse en la contemplación de un paisaje, de un edificio o de un objeto preñado de simbolismo.

     Tal como afirma la autora en una dedicatoria con su puño y letra, cada uno de los versos trata de robar la magia de cada instante, de “dejarse llevar por la voz del tiempo”. Una voz que se multiplica, que se metamorfosea como un rico caleidoscopio, una VOZ ROTA (“Dentro de mi soledad desordenada , hay un pequeño rincón donde siempre voy a encontrarme”), una voz HUIDA (“Descubriste mis alas de sal…y ahora eres ola furiosa ávida de abrazos”), una VOZ CERCANA (“Nacen flores negras de un rojo corazón libre, pero sin alas”), una VOZ PERDIDA (“La multitud es una soledad tan infinita / que no te reconoces la mirada”), una VOZ QUE GRITA (“Sigo buscando esquinas para huir./ Definitivamente tu corazón es redondo”), una VOZ QUE ABRAZA (“Así que decidí disfrutar cada paso, cada instante / como si del último se tratara…), una VOZ QUE GUÍA (“He aprendido a que tal vez lo importante no es dónde vas, / sino disfrutar de cada instante en el viaje, corto o largo”).

       He disfrutado con la lectura y relectura de estos poemas de Julia Moreno. Y a través de las selectas imágenes, he viajado a Londres, a Lisboa, a Ámsterdam, a Estambul. He recordado mis fugaces estancias en Bilbao, en Cartagena, en Santander, en Madrid. Pero, sobre todo, he compartido el aliento poético de una poeta que despierta la sensibilidad ante los pequeños detalles que contempla como esa arpa dormida de la famosa rima de Bécquer. Un libro que ayuda a recuperar el pulso acelerado de las horas, que invita al sosiego, a los sueños de futuro, a un soplo de libertad, a un latido profundo del corazón, a una soledad enriquecida, a la utopía de una vida plena.

01/09/2011 08:56 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

NOVELA NEGRA EN TERUEL

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    Cualquier  lugar, cualquier época pueden ser  testigos silenciosos de un crimen, de un secuestro o de un delito de mayor o menor trascendencia. Y Teruel, la ciudad de los Amantes, esta capital pintoresca y hospitalaria, con ecos medievales y perfiles modernistas, se ha convertido durante la última semana de julio en un foro de debate, reflexión y creación colectiva sobre un tema cada día más actual como es la NOVELA NEGRA.

     Un grupo de alumnos, profesores y amantes de la literatura, procedentes de toda España, nos hemos reunido bajo la experta batuta de la escritora Espido Freire para desentrañar las claves de este subgénero narrativo que, aunque surgió con fuerza durante la tercera década del siglo pasado, tiene sus raíces hacia mediados del siglo XIX en los relatos del escritor norteamericano Edgar Allan Poe. En sus breves e ingeniosas narraciones, como en Los crímenes de la calle Morgue, se esbozan los ingredientes de una futura novela en la que, además de los rasgos propios de la novela policíaca y de misterio – investigación criminal, resolución de enigmas, casos sin resolver – predomina el peso de la actualidad, el realismo descarnado y una dosis importante de verosimilitud.

     En España el género cuajó décadas más tarde que en Estados Unidos e Inglaterra – que pueden considerarse las cunas de la novela negra -. Aunque en alguna novela de Camilo José Cela – como La familia de Pascual Duarte – ya se advierten rasgos propios del género, – lo que se llamó tremendismo en muchas narraciones de posguerra –, no fue hasta muy bien entrado el siglo XX cuando autores como Juan Madrid, Andreu Martín, Lorenzo Silva y Fernando Marías, comenzaron a cultivar un género que se alimentó también de la novela nórdica y no eludió la tradición picaresca y tremendista de la narrativa peninsular. Un género que convive con la actualidad, que linda con el policíaco, que se nutre de noticias de la prensa y que se hace eco de la vertiente más trágica del devenir cotidiano. Se dice con frecuencia que la realidad supera a la ficción. Y, en muchas ocasiones, por muy sórdidas que nos parezcan estas novelas, no llegan a alcanzar la crueldad de hechos tan impactantes como el reciente crimen de la aparentemente tranquila capital noruega.

         El Taller de Novela Negra se ha celebrado en la Universidad de Verano de Teruel – que ya va por su vigesimoséptima edición. Han sido cinco días en los que la literatura y el periodismo se han dado la mano. La presencia del escritor Fernando Marías nos abrió las puertas a otro tipo de novela en la que juegan un papel importante las nuevas tecnologías, y las palabras de Lorenzo Silva – que no pudo estar presente – nos perfilaron las líneas maestras de la novela negra americana, europea y española. El curso terminó con la elaboración colectiva de un crimen mediático que tuvo lugar en la ciudad de Teruel a finales de 2010. Una ciudad tranquila que se ha convertido durante cinco días en testigo silencioso de dos crímenes que todavía están sin resolver. Novela negra pura y vivero creativo para futuros creadores literarios.

 

      

 

 

 

   

LA MUJER ANOCHECÍA

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     Tengo entre mis manos La mujer anochecía, último poemario de la poeta asturiana Ada Menéndez (Gijón, 1972). Ada presentó en el fórum Fnac de Zaragoza el pasado 7 de junio esta obra escueta, densa, profunda, casi visceral. Tuve la suerte de acompañarla en el acto y escuchar algunos de sus poemas. Tal como dice Óscar D’aniello en el Epílogo del libro: "Mujer arrebatadora, provocadora, sincera". Esa fue mi impresión cuando la saludé y esa ha sido mi impresión después de leer y releer sus poemas.

     Ada Menéndez es - afirma en el prólogo José Luis Piquero - "sufriente pero lúcida, pisoteada pero no vencida, ofendida pero orgullosa: desafiante". Este inconformismo se advierte desde los primeros poemas - SUEÑOS Y PESADILLAS de la mujer anochecía - hasta los que cierran el libro con un broche de ternura - LAS MUJERES ORTO de una mujer anochecía -. Inconformismo y rebeldía ante las situaciones absurdas de la vida en la gran ciudad: Godzilla arrancó de cuajo los puentes de los hombres... Hay un sorteo de aviones por la carretera de Burgos...Zombis en mi ciudad quieren morderme...

     El inconformismo se transforma a veces en una indagación en su propio yo, en un autorretrato poético de color grisáceo: Los poetas olemos a basura. O en rebeldía ante el hechizo engañoso del amor: Reniego a ser una amante pinchada sobre el corcho / de tu colección. Hay una cara oculta y otra cara desenfadada, preñada de tristes presagios: Se me estropea el cutis con los años las / decepciones el tiempo mal invertido / he presagiado un entierro donde nadie llora / donde yo descanso en paz y / se me afea el espíritu.

     Un espíritu que se tiñe de ternura en los tres últimos poemas, broche esperanzador y aspiración personal. Un homenaje a sus seres más queridos a los que admira y mitifica: Quiero ser tú como tú multiplicarme para llegar a ti. Emoción poética, desnudez retórica, espontaneidad, amor, desamor y un sinfín de sentimientos en ocasiones contradictorios, como la vida misma. Un libro para leer y releer durante los cálidos días estivales.

 

12/07/2011 18:55 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

EL FINAL DEL AMOR

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     Hace poco más de tres meses, leí con entusiasmo y comenté en este blog la impresión positiva que me produjo la novela Tiempo de vida del escritor madrileño Marcos Giralt Torrente. Acababa de descubrir - gracias al grupo de lectura Garamond - a un narrador con mayúscula, a un autor cuyas obras han sido acogidas con un aplauso unánime tanto por los lectores como por la crítica.

     Y hace poco más de dos semanas tuve la oportunidad de asistir en Zaragoza a la presentación de su último libro de relatos, El final del amor, en la librería Portadores de Sueños. Una obra que me dedicó el autor y que ha obtenido el Premio Internacional Narrativa Breve Ribera del Duero. Una obra editada por Páginas de Espuma, que consta de cuatro cuentos o relatos breves. Cada uno de ellos nos sumerge en una ambiente distinto. Pero en todos ellos predomina la emoción, la incertidumbre, el recuerdo y todas aquellas circunstancias que atenazan o alteran la vida aparentemente tranquila de una pareja o núcleo familiar.

     Este fin de semana he disfrutado con la lectura de estos cuentos que ofrecen al lector todos los ingredientes propios de un relato breve. El primero de ellos - Nos rodeaban palmeras - nos traslada a una isla exótica del sudeste africano en la que una pareja experimenta sensaciones nuevas, soledad compartida y un miedo incomprensible: El cobertizo, donde la noche anterior nos había recibido el jefe de la aldea cenando en compañía de su amigo, estaba cerrado. Llamamos, pero nadie abrió. En el segundo relato - Cautivos - la narración evocadora en primera persona arranca en una cena de Nochebuena y culmina con un final trágico y misterioso en el que el amor confluye con la soledad y con la indiferencia: Al fondo de la noche, la frágil luz en la ventana de Guillermo titilaba como la linterna de una chalupa en la oscuridad del mar.

     El tercer y cuarto relato tienen en común a dos protagonistas adolescentes, acuciados por problemas familiares e inmersos en una adolescencia controvertida y paradójica. En Joanna el amor nunca dejó de crecer, a pesar de las ausencias y prohibiciones de un entorno familiar y social anclado en el pasado. El inicio del relato es reflexivo y profundo: Es curioso que la vida nos ofrezca un número indeterminado de alternativas a cada momento, que constantemente tomemos decisiones que nos modifican, cogiendo unos trenes y desechando otros, y que sin embargo la mayor parte de los adultos, cuando echamos la vista atrás, nos recordemos de niños sustancialmente iguales a como somos hoy. El relato que cierra el libro - Última gota fría - es el que más me ha impresionado y el que más me ha recordado a la novela Tiempo de vida. El protagonista se remonta a principios de los años ochenta y presenta la nueva relación amorosa de su madre y el progresivo distanciamiento de la figura paterna, siempre omnipresente. La tormentosa relación de su madre con su nueva pareja, el desconcierto del muchado de catorce años reaparecen veinticinco años después con interrogantes sin resolver y misterios inquietantes: Agosto de 1983 había empezado en el norte con la misma incertidumbre de otros años acerca de los días de playa que depararía y  terminó en catástrofe.

     Marcos Giralt ha vuelto a demostrar con El final del amor que es un maestro del relato breve, que sabe crear atmósferas cargadas de emoción, que transforma lo aparentemente cotidinano en algo sublime, irreal y, en ocasiones, onírico.

    

04/07/2011 17:37 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

REVELADO POÉTICO

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     "Todos parecemos más fuertes en las fotografías". Este es el subtítulo de Polaroid, último poemario de la poeta y periodista aragonesa Carmen Ruiz Fleta, publicado por Olifante. Es el cuarto libro de poemas de una escritora que cada vez nos sorprende más por la fuerza interior de sus versos, por la autenticidad de sus palabras y por una sinceridad a flor de piel. Desde su primera publicación Música para perros (2006) hasta esta última, pasando por Cinco días de agosto (2008) y Mapas y disfraces (2010), Carmen va diseñando un mapa poético cada vez más rico en matices, con más fuerza rítmica y con una visión del mundo y de la vida rabiosamente original.

     Los 52 poemas que componen esta antología sugieren una variopinta gama de sensaciones que van del amor al desamor, de la apariencia a la realidad, de la desnudez interior a los oropeles del vestido y del maquillaje, de la luz a la oscuridad, del ser al estar, de la placidez al desasosiego, de la vida a la muerte. Ya el primer poema sirve de pórtico al resto de las composiciones: Escribiendo desnuda lo que callo vestida. / Así me vengo de las tardes de agosto. Esta propuesta poética se complementa con los versos que cierran el último poema: Y también sé / que no importan mis palabras / porque me vais a aplaudir igual. / Voy desnuda, pero todos alabáis mi vestido.

     Y es que llega un momento en que las palabras no importan - Todas las palabras se equivocan -. A veces sólo subsiste el halo del recuerdo - Me recordaré torpe estrenando las calles - o la fragilidad de la memoria - Ahora que se escurre la memoria / no sé recogerla. Una fragilidad que se revela en un cuerpo voluble, heredado e inconsistente: Si tan hábil eres, / toma este cuerpo heredado / a ver si me encuentras en él. Poesía como búsqueda, poesía como ensoñación, poesía como un revelado interior en el que las fotografías son sólo una imagen aparente y efímera de algo que bulle en nuestro interior: Me canso de este contenedor de miedos / llamado cuerpo. Quiero ser un cuerpo amable / amablemente desnudo o desangrado. Por ello, la poeta dialoga consigo misma o con un tú amoroso y pasional para huir de esa cruda realidad cotidiana latente en los vericuetos de la ciudad: Este viento nocturno que silva arrullos / a los pies de las madrigueras urbanas / malolientes. Y reclama una metamorfosis - Todos necesitamos cambios - para buscar esa luz liberadora, para encaramarse a lo más alto, para huir de la monotonía gris de lo cotidiano: Empiezo a oler a agua estancada / a instante detenido demasiado tiempo.

     La lectura y relectura de los poemas de Polaroid - metáfora de un momento salvado - me ha permitido a una poeta que camina hacia la madurez expresiva. Sus versos son un vaivén de sensaciones y vivencias que llegan en ocasiones a estremecer al lector y a contagiarnos de una serie de sentimientos paradójicos y contradictorios, como la vida misma.

    

LA NOCHE MÁS OSCURA

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     Acabo de leer la última novela de la escritora zaragozana Ana Alcolea. Con el título La noche más oscura, Ana nos acerca a un lugar solitario y peculiar del norte de Noruega dominado por un faro sobre el que se entremezclan como en un mágico laberinto historias del pasado y vivencias del presente.

     Con esta novela, la narradora aragonesa ha ganado el VIII Premio Anaya de Literatura Infantil y Juvenil. Fue en Anaya donde Ana comenzó su carrera literaria con aquella excelente novela El medallón perdido (2001) que ha cautivado a cientos de adolescentes y que ya va por su decimosexta edición.

     En La noche más oscura la autora retoma el escenario de otro de sus inolvidables relatos: Donde aprenden a volar las gaviotas (2007). Tanto en una como en otra nos acerca a través de tres caminos distintos: la experiencia personal, los sueños de la protagonista - la adolescente Valeria - y los documentos guardados en las vitrinas de un almacén convertido en museo de la guerra. Pero la novela va mucho más allá de la historia de una breve estancia en un faro abandonado en el país nórdico. Con una prosa ágil, precisa e incisiva, Ana Alcolea nos invita a sumergirnos en una atmósfera de inquietud, de incertidumbre y de trágicas premoniciones. El entorno es realista y las vivencias de Mercedes y su hija adoptada Valeria son aparentemente intranscendentes. Pero el ritmo narrativo se ralentiza de vez en cuando y nos ofrece reflexiones sobre las consecuencias trágicas de la Segunda Guerra Mundial, sobre las ambivalencias del amor, sobre los efectos balsámicos de un paisaje casi idílico, sobre el significado profundo de los sueños, sobre la soledad, sobre los primeros idilios de la adolescencia y sobre otros motivos tan humanos como la vida misma.
         La autora, casada con un profesor noruego, suele pasar dos meses en Trondheim, un lugar en el que se ha inspirado para escribir su última novela. En La noche más oscura hay una atmósfera similar a la película de Bergman "Fanny y Alexander". Pero, tal como afirma Ana, "He titulado La noche más oscura porque quizás haya un homenaje a San Juan de la Cruz. En mi novela también hay ráfagas de claridad, de iluminación, fuegos, como sucede en la poesía del místico español".

     He disfrutado con la lectura de esta novela que, aunque va dirigida a un público juvenil, ofrece a los adultos un estilo depurado, unas incursiones históricas bien documentadas y un acertado maridaje entre la realidad y la ficción. La silueta inconfundible del faro misterioso y los nombres de Mercedes, Valeria, William, Lars, Ernest Nilsen y, sobre todo, del soldado Nicolaj Dubrowski quedarán siempre en mi memoria.

RECUPERAR LA MEMORIA

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      La lectura de Dime quién soy, última novela de la escritora y periodista Julia Navarro, me ha sumergido en el mundo convulso del siglo XX, un mundo de vaivenes políticos, de ideologías engañosas y, sobre todo, un mundo preñado de misterio, amor, tragedia, soledad y lucha por la vida. Después de la exitosa trilogía La hermandad de la sábana santa, La Biblia de barro y La sangre de los inocentes, la escritora madrileña nos ha regalado una novela densa, profunda y muy bien documentada.

    El periodista Guillermo Albí, nos adentra en la azarosa vida de su bisabuela, Amelia Garayoa, que surge desde las sombras en los últimos meses de la segunda República española y comienza una vida llena de avatares que se prolongará hasta los últimos años del siglo XX con el hito simbólico de la caída del muro de Berlín en 1989. La joven Amelia decide romper con su pasado burgués y comienza un camino sin retorno como luchadora por las libertades y como enemiga de todo atisbo de totalitarismo.

     La ruptura de Amelia con su pasado es total. No sólo abandona a su marido Santiago, militante de la izquierda republicana, sino que se aleja casi definitivamente de su familia, en especial de su hijo Javier. El itinerario vital de la joven protagonista la lleva primero a la Rusia de Stalin y después a la Alemania de Hitler y a la Italia de Mussolini. Casi milagrosamente logra sobrevivir de todos estos infiernos, aunque la huella de las heridas del totalitarismo y de los fracasos amorosos quedará indeleble para siempre en su cuerpo y en su espíritu. 

     La novela es densa, profunda pero, tal vez, demasiado larga. Tan dilatada como la vida de su protagonista que, ya nonagenaria y atenazada por una enfermedad mental, no logra valorar y apreciar el fruto de las investigaciones de su biznieto. De todos modos, me ha convencido esa prosa sinuosa, atrevida y llena de vaivenes emocionales e históricos. Y me ha ayudado a reflexionar sobre esa Europa del siglo XX que desde el triunfo de la revolución rusa, en 1917, hasta la caída del muro de Berlín, en 1989, camina paralela al itinerario vital de Amelia, inquieta heroína, decicida luchadora por la justicia y espía al servicio de la libertad.

NUEVO POEMARIO DE OLGA BERNAD

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     La poeta aragonesa Olga Bernad (Zaragoza, 1969) acaba de presentar su nuevo poemario Nostalgia Armada (Ediciones de la Isla de Sistolá). Después de la publicación de su primera antología poética - Caricias perplejas - con excelente acogida por parte de los lectores y de la crítica, Olga se sumerge en un mundo teñido de nostalgias y de recuerdos. La autora defiende la nostalgia, abraza los recuerdos y desnuda su propia alma a lo largo de 35 poemas distribuidos en tres partes armónicas y equilibradas.

     Lo primero que llama la atención de la poesía de Olga Bernad es esa aparente sencillez que nos acerca a lo más vital, a lo más íntimo, a lo más profundo. El poder del endecasílabo, la fuerza de las metáforas, las acertadas interrogaciones retóricas, los juegos fónicos y los originales símiles contribuyen a edificar un entramado poético coherente, sincero y profundo.

     Podría citar versos y versos de esta excelente obra. Pero como botón de muestra voy a plasmar unos versos del poema que sirve de pórtico - NOSTALGIA ARMADA - y el excelente poema que cierra el libro - TERCO MAYO. Entre ellos se suceden otros poemas que nos hablan de la tristeza otoñal de noviembre, de viajes metafóricos al infiernos, de evocaciones de Belchite o Estocolmo, de la negrura de la noche o de la incertidumbre amenazante del azar cotidiano.

     Desde el día de la presentación en Zaragoza - como muestra la fotografía adjunta - Nostalgia armada me acompaña como libro de cabecera. Sus versos van dejando un poso en mi interior y me regalan esa nostalgia que es en cierto modo un bálsamo en los momentos de tristeza y soledad.

                                     NOSTALGIA ARMADA (Fragmento)

                                    Te veo caminar serenamente

                                   por una calle en la que nunca estuve.

                                    Háblame de las cosas que no veo,

                                   vuelve tus ojos hacia mí, y perdona.

                                    Mi corazón no tuvo más remedio:

                                   te inventé porque el mundo me sabe a hambre atrasada,

                                   y porque el tiempo es poco

                                   y hubiese sido absurdo

                                   medirlo con simpleza de usurero,

                                   encerrarlo en relojes,

                                   dilapidar mi esfuerzo y tu cordura...

 

                                             TERCO MAYO

                                    TERCO MAYO de ritos repetidos,

                                    olvidaré el invierno entre tus brazos.

                                    Porque vuelves, y no para salvarme:

                                    vuelves para robarme el pulso oscuro

                                    que ha sabido dormir entre mis venas.

                                    El saludo de mayo es la intemperie,

                                    el corazón temblando en la explanada,

                                    desnudo y expectante. Será hermoso

                                    encontrarte en el llano mientras siento

                                    un río antiguo y un temblor de tierra

                                    en el circuito ciego de la sangre.

21/05/2011 18:06 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

EL TIEMPO ENTRE COSTURAS

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     La lectura de El tiempo entre costuras (2009), primera novela de la escritora manchega María Dueñas, me ha sorprendido gratamente.

     Aunque el hilo conductor corresponde a la ficción, el contexto histórico - fruto de una excelente documentación - nos acerca a la España colonial del norte de África, a los meses previos a la guerra civil y a los durísimos años de posguerra.  La joven modista Sira Quiroga, protagonista de la obra, es empujada por el destino hacia Tetuán y hacia Tánger, después de abandonar el Madrid convulso de los últimos meses de la República. En el Protectorado español marroquí se relacionará con personajes históricos entre los que destacan Juan Luis Beigbeder, primer ministro de asuntos exteriores de Franco; Ramón Serrano Suñer, el cuñadísimo; Alan Hillgarth, coordinador de actividades del servicio secreto inglés en España y Rosalinda Powell Fox, amante secreta de Beigbeder.

     Pero la novela va más allá de una trama perfectamente engarzada. Su lectura me ha recordado a Galdós y al mejor Baroja. Porque es una novela realista, una novela de superación personal, una novela colonial, una novela de amor, una novela de espías. Muy pocos novelistas se han internado en el escabroso territorio norteafricano de principios del siglo XX. Recuerdo en este momento la novela Imán, del aragonés Ramón J. Sender. Y pocas más.

     Para completar esta breve valoración, voy a insertar, a modo de aperitivo literario, dos fragmentos de esta ópera prima de María Dueñas. Su estilo ágil no supone superficialidad, sino todo lo contrario. La reflexión existencial y la crítica social subyacen en muchas de sus páginas.

     A lo largo de los años hubo momentos en los que el destino me preparó quiebros insospechados, sorpresas y esquinazos imprevistos que hube de afrontar a matacaballo según fueran viniendo... Atrás quedaba un pasado complejo y, como en una premonición, al frente se abría una magnitud de espacio desnudo que el tiempo se encargaría de ir llenando...

     La normalidad no era más que lo que mi propia voluntad, mi compromiso y mi palabra aceptaran que fuera y, por eso, siempre estaría conmigo. Buscarla en otro sitio o quererla recuperar del ayer no tendría ningún sentido.

11/05/2011 19:32 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

UNA NUEVA REVISTA LITERARIA

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     Me llega desde Salamanca el primer número de EL ESPANTAPÁJAROS, una nueva revista literaria impulsada y promovida por Ainara Méndez, José María  Huerga y Elisabeth H. Jorge. En una breve presentación comentan que el nombre de la publicación alude a ese escritor invisible, el no valorado, al que no se le reconoce su trabajo y que trabaja de forma gratuita, simplemente porque es lo que le gusta hacer.

      He seleccionado un poema como botón de muestra de lo que pretende ser esta revista literaria que, sin grandes pretensiones, quiere abrirse paso entre el intrincado mundo de la creación literaria.

                                           Nos embriagaremos

                                               todo el camino

                                            mientras cantamos.

                                          Yo seré Jack Sparrow,

                                      y tú serás quien quieras ser.

 

                                                 No olvides

                                                ser puntual.

                                                No hagamos

                                            esperar a los sueños.

 

                                       Que como tú y yo sabemos,

                                             basta con tenerlos

                                           para que sean realidad.

                                                      (Ainara Méndez)

 

 

 

 


           



UN GRAN NOVELISTA ARGENTINO

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     Ayer, 30 de abril, falleció en su hogar, en Santos Lugares, el escritor, ensayista, físico y pintor argentino Ernesto Sábato. Le faltaban menos de dos meses para cumplir los 100 años. Su muerte coincidió con la celebración de Buenos Aires como la Capital Mundial del Libro 2011. He leído sus tres novelas: El túnel, Sobre héroes y tumbas y Ababdón el exterminador. Me quedo con la primera: una novela psicológica narrada en primera persona y enmarcada en la corriente existencialista posterior a la segunda guerra mundial. El escritor francés Albert Camus la elogió y publicó críticas muy favorables.

     El mejor homenaje que podemos hacer a este pensador inquieto, luchador por la libertad e innovador literario es leernos o releernos alguno de sus textos narrativos y ensayísticos. Como aperitivo, inserto aquí tres fragmentos que nos pueden dar una idea de la profundidad de sus escritos y de su originalidad creativa.

     Fué una espera interminable. No sé cuanto tiempo pasó en los relojes, de ese tiempo anónimo y universal de los relojes, que es ajeno a nuestros sentimientos, a nuestros destinos, a la formación o al derrumbe de un amor, a la espera de una muerte. Pero de mi propio tiempo fué una cantidad inmensa y complicada, lleno de cosas y vueltas atrás, un río oscuro y tumultuoso a veces, y a veces extrañamente calmo y casi mar inmóvil y perpetuo donde María y yo estábamos frente a frente contemplándonos estáticamente, y otras veces volvía a ser río y nos arrastraba como en un sueño a tiempos de infancia y yo la veía correr desenfrenadamente en su caballo, con los cabellos al viento y los ojos alucinados, y yo me veía en mi pueblo del sur, en mi pieza de enfermo, con la cara pegada al vidrio de la ventana, mirando la nieve con ojos también alucinados. (EL TÚNEL)

     Ya se alejan en medio del polvo, en la soledad mineral, en aquella desolada región planetaria. Y pronto no se distinguirán, polvo entre el polvo. Ya nada queda en la quebrada de aquella Legión, de aquellos míseros restos de la Legión: el eco de sus caballadas se ha apagado; la tierra que desprendieron en su furioso galope ha vuelto a su seno, lenta pero inexorablemente; la carne de Lavalle ha sido arrastrada hacia el sur por las aguas de un río (¿para convertirse en árbol, en planta, en perfume?). Sólo permanecerá el recuerdo brumoso y cada día más impreciso de aquella Legión fantasma. "En las noches de luna --cuenta un viejo indio-- yo también los he visto. Se oyen primero las nazarenas y el relincho de un caballo. Luego aparece, es un caballo muy brioso y lo muenta el general, un blanco como la nieve (así ve el indio al caballo del general). Él lleva un gran sable de caballería y un morrión alto, de granadero." (¡Pobre indio, si el general era un rotoso paisano, con un chambergo de paja sucia y un poncho que ya había olvidado el color simbólico! ¡Si aquel desdichado no tenía ni uniforme de grandero ni morrión, ni nada! ¡Si era un miserable entre miserables!) Pero es como un sueño: un momento más y en seguida desaparece en la sombra de la noche, cruzando el río hacia los cerros del poniente. (SOBRE HÉROES Y TUMBAS)

     He vivido en un tiempo histórico de ruptura y tan viejo soy, que hay en mi distintos sedimentos, como en las montañas. Así, todavía guardo de mi juventud las marcas de las luchas sociales. Pienso que los chicos me querrán porque nunca dejé de luchar, porque no conseguí instalarme en ninguna época, y hoy, trastabillando, me siento cerca de la gente que aprendió a vivir de otra manera. Y muy cerca de los jóvenes que después de este horror de mediocridad, indecencia y ferocidad, pujan por nacer a otra cultura que vuelva a echar raíces en un suelo más humano. (DIARIOS DE MI VEJEZ)

01/05/2011 19:54 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

UN POETA DEL ENTUSIASMO

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     Ha fallecido recientemente el poeta chileno Gonzalo Rojas, que siguió la estela de Pablo Neruda y de César Vallejo. Gonzalo Rojas - premio Cervantes en 2003 - representa la coherencia, el entusiasmo, el buceador en lo enigmático. Desde su humildad, va perfilando una trayectoria poética rica en matices y profunda en sentimientos, de corte surrealista y de posterior libertad creadora.

     El mejor homenaje que podemos hacerle a este poeta es la lectura de sus versos. Por ello, plasmo el poema Carbón, en homenaje a su padre, que despierta mi sensibilidad y mi eterno cariño hacia el mío, también minero.

 

Carbón

Veo un río veloz brillar como un cuchillo, partir
mi Lebú en dos mitades de fragancia, lo escucho,
lo huelo, lo acaricio, lo recorro en un beso de niño como entonces,
cuando el viento y la lluvia me mecían, lo siento
como una arteria más entre mis sienes y mi almohada.

Es él. Está lloviendo.
Es él. Mi padre viene mojado. Es un olor
a caballo mojado. Es Juan Antonio
Rojas sobre un caballo atravesando un río.
No hay novedad. La noche torrencial se derrumba
como mina inundada, y un rayo la estremece.

Madre, ya va a llegar: abramos el portón,
dame esa luz, yo quiero recibirlo
antes que mis hermanos. Déjame que le lleve un buen vaso de vino
para que se reponga, y me estreche en un beso,
y me clave las púas de su barba.

Ahí viene el hombre, ahí viene
embarrado, enrabiado contra la desventura, furioso
contra la explotación, muerto de hambre, allí viene
debajo de su poncho de Castilla.

Ah, minero inmortal, ésta es tu casa
de roble, que tú mismo construiste. Adelante:
te he venido a esperar, yo soy el séptimo
de tus hijos. No importa
que hayan pasado tantas estrellas por el cielo de estos años,
que hayamos enterrado a tu mujer en un terrible agosto,
porque tú y ella estáis multiplicados. No
importa que la noche nos haya sido negra
por igual a los dos.
-Pasa, no estés ahí
mirándome, sin verme, debajo de la lluvia.

 

 

27/04/2011 19:57 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

LA MONTAÑA DE LOS OLVIDOS

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     La joven escritora Karen Díaz - Kadia - publicó en el 2009 su primera novela, creó su propia editorial y se está acercando cada día al potencial lector - especialmente a niños y adolescentes - para contagiarles ese espíritu soñador, ese soplo de optimismo y esos valores que son tan importantes en la vida.

     El título de este breve relato - La Montaña de los olvidos - nos invita a un viaje de manos de la fantasía pra acercarnos a un mundo donde los sueños tienen un lugar privilegiado en esa Biblioteca que guarda nuestros tesoros más preciados.

     Valores como respeto, amistad, lealtad, sacrificio, solidaridad,...quedan reflejados en unas páginas que nos invitan a un viaje metafórico a esta montaña en la que la vida es muy distinta a la de los humanos del siglo XXI. El relato nos invita a una lucha constante por conseguir nuestros sueños, a un regreso al mundo de la autenticidad, a intentar conseguir día tras día todos nuestros retos.

     Karen Díaz estuvo ayer en el instituto Ramón y Cajal de Zaragoza y dialogó con los alumnos de primero y segundo de Secundaria. Les invitó a reflexionar sobre su vida, sus aspiraciones, sus sueños, la autoestima y la percepción de los valores en la sociedad actual. Además, les contagió su entusiasmo y les motivó para ser creativos e imaginativos. Para ello, elaboraron dos relatos colectivos e intentaron buscar un final distinto para el libro que habían leído y trabajado en clase. Tanto la autora como los alumnos se fueron satisfechos de este encuentro literario.

     Para aquellos que tienen que enfrentarse a la realidad cotidiana, para los que tiran la toalla a la primera de cambio, las palabras que cierran el libro pueden servir de impulso y de motivación:

     Nunca dejes de soñar. Tus sueños, por muy pequeños que sean, alimentan este mundo y nos llenan de alegría y optimismo. Cualquier sueño se puede realizar. Sólo necesitas mucha fe, esperanza y perseverancia, pues es posible que no lo consigas a la primera. Mas el esfuerzo siempre se premia y las oportunidades vendrán.

     Karen nos demostró este entusiasmo y reconoció que el afán por conseguir sus sueños le había llevado a escribir y autopublicar una novela que invito a leer a niños, jóvenes, padres y educadores.


RIÑA DE GATOS

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     Cualquier lector que vea el título y contemple la ilustración de la portada de la última novela de Eduardo Mendoza, Riña de gatos, Madrid 1936 (Premio Planeta 2010) pensará que es una novela más sobre el tópico de la guerra civil española. Nada más lejos de la realidad. La última novela del escritor barcelonés nos acerca a un Madrid convulso en los primeros días de marzo de 1936, tras el reciente triunfo en las elecciones del Frente Popular y en medio de continuas algaradas, conspiraciones e intrigas.

    La novela comienza con una carta fechada el 4 de marzo de 1936. La escribe Anthony Whitelands, protagonista de la novela. Este experto en datación y autentificación de obras de arte - curador - se traslada a Madrid para comprobar de cerca un cuadro de Velázquez de gran valor, guardado en uno de los sótanos de la casa del duque de la Igualada, amigo personal de José Antonio Primo de Rivera. A partir de ese momento, el experto inglés deja atrás su vida anterior e inicia un recorrido fatal por un Madrid laberíntico, suburbial y casi fantasmal.

   Eduardo Mendoza vuelve a ser con esta novela el gran narrador de sus primeras obras - especialmente La verdad sobre el caso Savolta y La ciudad de los prodigios. Eso sí, cambia de época y de ciudad. De su Barcelona natal se traslada al Madrid republicano. Y da muestras de nuevo de sus excelentes dotes de narrador, de su arte para describir sin excesivo detallismo y, sobre todo, de su acierto en la plasmación de unos diálogos vivos y realistas. Además, nos deja el fruto de una gran labor documental - acercándonos a políticos relevantes de la época como Manuel Azaña o José Antonio Primo de Rivera - y nos regala el fruto de su admiración por Velázquez y por la época que le tocó vivir.

    El viaje con el que comienza la novela, al ritmo monótono del traquetreo del tren por la yerma meseta castellana, culmina con otro viaje que se convierte en una nueva huida. Una huida muy distinta a la anterior. Una huida urgente de la España convulsa de la primavera del 36, una huida de los azares del destino, una huida agridulce que deja al lector con la incertidumbre de un final truncado y tan real como la vida misma.

TIEMPO DE VIDA

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     El escritor Marcos Giralt Torrente (Madrid, 1968) sorprendió el año pasado a la crítica y a los lectores con la publicación de su novela Tiempo de vida en la editorial Anagrama.

     El autor de novelas como París - que obtuvo el premio Herralde - y Los seres felices, ha escrito una novela autobiográfica, descarnada, abiertamente sincera y decididamente reflexiva.

     El nieto de Gonzalo Torrente Ballester rinde un homenaje literario a su padre, el pintor Juan Giralt (1940-2007) a quien acompaña durante los últimos meses antes de una muerte anunciada.

     Hay que valorar en la novela la sencillez de su prosa, la profundidad de sus reflexiones y la metaliteratura, esas dudas iniciales sobre la tarea a la que se enfrenta, ese pudor del que va a desnudar su alma, esa verosimilitud buscada y lograda.

    Me hago eco de las últimas líneas de la novela. En ellas podemos mirarnos como en un espejo los que hemos sufrido ya la pérdida de nuestro progenitor y hemos heredado el papel de padres:

      Pienso, entonces, en mi hijo aún no nacido, que llevará su nombre, y me pregunto en qué lo condicionaré, en qué le fallaré, qué deberé yo perdonarle y qué deberá él perdonarme, si no lo hace antes, cuando como mi padre me diluya en la nada.

     Qué recordará de mí con nostalgia.

     Me gustaría conservar algo de lo mejor de mi padre para que le llegue a través de mí.

26/03/2011 19:04 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

JOSEFINA ALDECOA, LITERATA Y PEDAGOGA

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     Acaba de dejarnos en un pueblecito de Cantabria la escritora Josefina Aldecoa, que hace pocos días cumplió ochenta y cinco años. La literata de la llamada Generación de los Cincuenta, compartió con su esposo Ignacio Aldecoa, con Jesús Fernández Santos, con Carmen Martín Gaite y con Alfonso Sastre, entre otros, una serie de inquietudes sociales que germinaron en plena posguerra y que tenían sus raíces en los años de la efímera Segunda República.

     La escritora leonesa (La Robla, León, 1944) fue hija y nieta de maestras republicanas. Por ello la pasión por la educación marcó su vida y esta pasión se refleja tanto en sus obras como en sus ideas pedagógicas, plasmadas en numerosas reflexiones y puestas en práctica en la fundación del colegio Estilo, pionero en pedagogía y heredero directo de las ideas de la Institución Libre de Enseñanza.

     He leído muchas obras de Josefina, pero entre todas ellas me quedo con Los niños de la guerra (1983) e Historia de una maestra (1990). En ambas novelas están presentes sus inquietudes personales, su difícil andadura como maestra rural y sus preocupaciones por un entorno social y cultural pobre y degradado. Sus ideas sobre la educación están esparcidas en sus novelas, ensayos y numerosísimos artículos. He espigado algunas de ellas como educador y admirador de su manera de llevar a la práctica esta difícil tarea:

     EDUCAR ES AYUDAR A DESCUBRIR LO QUE EL NIÑO LLEVA DENTRO.

     ES NECESARIO DESPERTAR EN LOS NIÑOS EL SENTIDO CRÍTICO, LA FUERZA DE RAZONAR Y, SOBRE TODO, LA IMAGINACIÓN. HACER DE ELLOS PERSONAS TOLERANTES.

     CADA NIÑO ES ÚNICO Y DIFERENTE A TODOS LOS DEMÁS, Y TIENE QUE ADAPTARSE A UNA SOCIEDAD DIFERENTE.

16/03/2011 18:18 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

DULCES AUSENCIAS

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                                        Como un tenue Leteo

                                       que fluye por las sendas del olvido

                                       se cruzan muchas vidas

                                       en tu camino incierto

                                       y dejan una estela,

                                       un recuerdo fugaz.

 

                                        Son vidas como huellas,

                                       como dulces ausencias

                                       vidas enamoradas,

                                       vidas apasionadas,

                                       vidas con la mirada en el futuro.

 

                                       Y un día,

                                      como en sueños,

                                      reaparecen todas las personas

                                      que encendieron la luz

                                      de tu mirada

                                      en un fugaz instante.

                                       Y vuelven al presente

                                      desafiando al tiempo

                                      y rompen ese lazo

                                      que te ataba al pasado

                                      como un espejo roto.

 

                                      Espejos, sueños rotos

                                     y una mira azul hacia el mañana

                                     mientras el tiempo pasa

                                     y la memoria

                                     desafía el olvido

                                     y abraza el infinito.

LA NOCHE DE LOS TIEMPOS

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     Leer la última novela de Antonio Muñoz Molina es adentrarse en un mundo sinuoso, carnavalesco y, en ocasiones, espectral. La noche de los tiempos, un libro que se acerca a las mil páginas, me ha envuelto desde el principio por su portentosa capacidad para el detalle, por su prosa envolvente y por su estilo limpio, nítido y sugerente.

    Sin llegar a la altura de su obra maestra, El jinete polaco, esta novela supone un regreso a las mejores páginas de un maestro de la narrativa y de un gran conocedor de la lengua con todos sus registros. Porque la historia del arquitecto madrileño Ignacio Abel es sólo un pretexto para acercarnos a los primeros meses de 1936 y a las semanas posteriores al inicio de la guerra civil.

     El tejido narrativo y la trama amorosa no deben cegar a los buenos lectores e inducirlos al desprecio o al olvido de un relato coherente y deliberadamente poético. Es verdad que a la novela pueden sobrarle algunas páginas, es verdad que el tema de la guerra civil ya está trillado y saturado. Pero también es cierto que pocos autores como el narrador de Úbeda han sido capaces de crear un clima intrahistórico, olvidado con frecuencia por las jóvenes generaciones.

    Me han cautivado las descripciones de ese Madrid prebélico y desconcertante. Me han llegado muy adentro las reflexiones sobre la inutilidad de las guerras, sobre los falsos fanatismos y sobre las secuelas de la cruedad. Pero lo que más me ha seducido es ese fluido de la prosa, ese dominio del arte de narrar, esa deliberada reiteración de atmósferas, de sentimientos, de vidas truncadas, de futuros inciertos, de viajes sin retorno.

    Es verdad que los personajes no están tan perfilados como quisiera el lector, es verdad que la trama no es original, es verdad que el final es bastante previsible.  Pero los que leemos una novela bien escrita, pasamos de puntillas por encima de estos perfiles anecdóticos y nos adentramos en lo que realmente importa: el arte de escribir bien, la tenue frontera entre la narración y el ensayo, el latido poético de cada párrafo, la agilidad de una prosa que pocos escritores actuales pueden igualar. 

UNA UTOPÍA CULTURAL

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     A veces, y con demasiada frecuencia, embarcarse en una empresa cultural puede rozar lo utópico y lo inverosímil. Esto es lo que le ocurre a Florence Green, protagonista de La librería, novela escrita en 1977 por la autora inglesa Penelope Fitzgerald (1916-2000) y traducida al español para la editorial Impedimenta por Ana Bustelo.

     La librería es una novela sencilla, pero no simple. Su lectura nos invita a reflexionar sobre los problemas que una apuesta desinteresada por la cultura desencadena en un minúsculo pueblo costero de Suffolk hacia 1959. Una viuda decide abrir una librería-biblioteca en una mansión deshabitada y corroída por la humedad. Sólo tiene la ayuda de una niña de diez años y el apoyo de un viejo amigo. Pero esta empresa ilusionante sólo dura apenas doce meses. Las fuerzas vivas del lugar, el caciquismo, la envidia y la hipocresía moral reinante van socavando poco a poco el entusiasmo inicial de la protagonista. Florence, cansada y acorralada, decide abandonar el pueblo y dejar a sus habitantes sin este proyecto utópico e ilusionante. La casa vuelve a quedarse vacía, con sus extraños fantasmas y en manos de especuladores que la dotarán de un uso más práctico y lucrativo.

      La lectura de esta pequeña novela, aunque no me ha entusiasmado, me ha llevado a evocar esa España rural de los años sesenta, huérfana de cultura, desconfiada con todas las novedades editoriales, caciquil, corroída por la envidia y dominada por el qué dirán. Sin embargo, no hay que remontarse a esos años tan grises para volver a vivir situaciones similares a la que narra Penelope Fitzgerald. Tanto en el medio rural como en determinadas zonas urbanas, se sigue viendo con extrañeza, e incluso con recelo, una apuesta por la cultura sin otros intereses lucrativos o políticos. Y ahora, con la crisis económica como espada de dámocles, apostar por la cultura es más que nunca una utopía, una aventura llena de incertidumbre.  

27/02/2011 12:08 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

ÁNGEL PARÍS

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     Me considero afortunado al tener entre mis manos el primer poemario de la poeta aragonesa Clara Santafé (Zaragoza, 1985), publicado en 2009 por la editorial Comuniter en su colección Resurrección. Ángel París es un libro de pequeño tamaño, pero de gran aliento poético. La autora aborda en 52 poemas la vida de la actriz de porno francesa Karen Bach, conocida también como Karen Lancaume y como Ángel París.

    Son versos que fluyen entre la tristeza y la angustia de una mujer desgraciada y desengañada de la vida - se suicidó a los 31 años - El acierto de los poemas de Clara Santafé reside sobre todo en el tratamiento poético de un tema tabú de un modo profundo, sugerente y entrañable. Poemas como Abierta hasta el amanecer - Pero hay días en que necesito /vengarme de la Humanidad - Garganta profunda - Toda la melancolía del mundo / nació en la primera noche febril de la tierra - o Cronos (carta del suicida necesario) - Pero para no vivir hay que morir / y no es tan sencillo el verbo - nos sumergen en un microcosmos de miedos, recuerdos, soledad y hastío. La vida y la muerte se dan la mano. El placer y el dolor se hermanan en una profunda y descarnada paradoja: Muero y soy un esqueleto de tierra / y entonces descubro la felicidad / estrenando el regalo tardío / de lo opaco.

     La autora - que se declara admiradora de Bertolt Bretch,  de los poetas del 27 y de Ángel González - nos regala además un ramillete de aforismos poéticos que se acercan a las greguerías vanguardistas de Ramón Gómez de la Serna: LA LENGUA: Beluga / amaestrada; LOS OJOS: Carrillón / por el que a veces / se asoman / panteras / o medusas; LOS LABIOS: La luna / articulada; EL CLÍTORIS: Mosca a punto / de morir ahogada / en gelatina.

     Después de saborear los versos de este rico poemario, nos queda el sabor agridulce de una vida desdichada  de la venganza poética, del triunfo de lo vital sobre lo efímero y vulnerable. Nos queda además el sorprendente impacto visual de unos versos que se deslizan con una sensibilidad a flor de piel, a flor de palabra, a flor de sentimiento. Ángel París es el fruto poético de una historia febril y desgarradora, es la invitación a un viaje metafórico por los suburbios de un París nocturno y paradójico, es un homenaje a la vida como camino fugaz e imprevisible.

13/02/2011 20:26 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

LENGUA DE MAPA

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     La joven poeta Almudena Vidorreta (Zaragoza, 1986) acaba de presentar su tercer poemario - Lengua de mapa - que obtuvo el año pasado el primer premio de poesía en castellano de la Universidad de Zaragoza. Después de los dos libros anteriores - Tintación y Algunos hombres insaciables -, esta antología se adentra de nuevo en un lenguaje metafórico, alegórico y decididamente coloquial.

     Lengua de mapa nos propone varios viajes, diversas aventuras por un entorno urbano, por una andadura literaria y por los entresijos de la pasión y el erotismo. Es una geografía íntima llena de incertidumbre y preñada de presagios. Una lengua que requiere un aprendizaje, pero que nos cautiva "con el suave bálsamo de la palabra". Una lengua que se remonta a los tiempos más remotos, pero que nos reclama desde el silencio. Una lengua que diseña los caminos secretos del amor, los vericuetos de los sueños, las trampas del destino.

    Almudena llega con este libro a una madurez poética digna de tenerse en cuenta. En alguno de sus poemas hace un guiño a José de Espronceda, a Cavafis, a Brenda Ascoz, a Ángel Petisme. Porque en esta geografía urbana, humana e íntima se trasluce un aliento literario, una admiración por la palabra con mayúscula, un homenaje a los que día a día realzan el idioma. El camino está abierto,la senda está marcada. Sólo nos queda disfrutar con la lectura cadenciosa de este regalo poético y encontrar nuestro lugar en el mapa de la vida.

     He elegido uno de los poemas que leyó la autora el pasado miércoles, durante la presentación del libro en la librería Cálamo de Zaragoza:

                                             CAMINO

                                 Pies para caminar una senda mojada

                                por el sudor de los otros y tus propias lágrimas,

                                el camino que a veces se desentraña en mis brazos

                                y se abre para ti en lo profundo de mis piernas.

                                 Te daré mis pies para los recados incómodos,

                                para los caminos que no estaban previstos

                                y si hay que dar la cara ante el enemigo nuevo

                                también te daré mis pies.

                                 Todo para que sean las llagas de mis dedos

                                y las grietas de mis plantas

                                las que recojan las semillas secas

                                mientras caminan tus pies por las hojas verdes

                                de los valles que sembramos en otoño

                                cuando todos los demás se lamentaban

                                creyendo ver morir al último árbol.

30/01/2011 17:58 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

EL SUEÑO DEL CELTA

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     Acabo de leer El sueño del celta, la última novela del escritor peruano Mario Vargas Llosa, premio Nobel de Literatura en el 2010. Es una novela muy trabajada, para degustarla, como los buenos postres. Una novela para los amantes de la buena literatura. No tiene que envidiar nada a La ciudad y los perros, La guerra del fin del mundo o la extraordinaria La fiesta del Chivo.

     Mario Vargas Llosa nos regala un relato en el que destaca, ante todo, la figura de un soñador, de un héroe del siglo XX, de un hombre lleno de contradicciones y paradojas. El irlandés Roger Casement, uno de los primeros europeos en denunciar los horrores del colonialismo, se convierte en el eje de vivencias, peripecias históricas e inquietudes existenciales. Condenado a muerte en una cárcel de Londres en 1916, evoca los primeros años de su infancia en Irlanda, sus viajes al congo belga y su estancia de casi un año en la Amazonía peruana.

     Los amantes de la buena literatura podrán disfrutar de párrafos inolvidables, de descripciones magistrales y de acertadas reflexiones críticas. Los que leímos en su día El corazón de las tinieblas de Joseph Conrad y nos conmovimos con la película Apocalyse now, podemos hacernos una idea de la explotación de los indígenas en dos zonas del planeta, a principios del siglo XX. La terrible explotación del Congo  de Leopoldo II y del Putumayo peruano de Julio C. Arana es la punta del iceberg de una situaciónn de esclavitud humana rayana en la crueldad más espantosa. Todo por la codicia y el capitalismo salvaje.

     Pero el protagonista va más allá de estos lamentables hechos y nos revela una aventura existencial que tiene como norte y guía la causa del nacionalismo irlandés en la que trabaja sin descanso. Esta obsesión casi utópica le costará la vida. Pero será la semilla de una futura liberación para tantos seres humanos humillados, ninguneados y discriminados.

     De esta densa y rica novela, me quedo con el inicio del Epílogo. La metáfora del escritor peruano nos acerca a un héroe de carne y hueso, a un soñador, a una persona que dedicó su vida a ideales sublimes y permanentes. Ideales que  pervivirán, a pesar del paso del tiempo:

     La historia de Roger Casement se proyecta, se apaga y renace después de la muerte como esos fuegos de artificio que, luego de remontarse y estallar en la noche en una lluvia de estrellas y truenos, se apagan, callan y, momentos después, resucitan en una trompetería que llena el cielo de incencios.

LA CANCIÓN DEL SILENCIO

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     Los Reyes Magos han vuelto a ser generosos. Porque me han regalado, un año más, buenos libros, buena literatura. Uno de los regalos anticipados ha sido La canción del silencio, novela de la joven escritora Leara Martell (Málaga, 1988). Leara escribía desde pequeña sus propias historias en el autobús, camino de la escuela. Y quedó finalista en 2006 en el premio literario Jordi Sierra i Fabra con El enigma de Isis, su primera novela.

     La canción del silencio gira en torno a un tema desgraciadamente cada vez más actual, la violencia de género. Pero lo que más me ha llamado la atención de la novela es su planteamiento estructural, ya que está dividida en cinco actos, y el punto de vista múltiple que aporta cada uno de los personajes - Aída, la protagonista; Fran Dávalos, el abogado defensor; Violeta, la amiga; Bruno, el enfermero, y el pequeño Canio, que toma el protagonismo desde el vientre materno. Todos estos personajes conforman un coro dramático e intentan salir del túnel oscuro en que se encuentran  a raíz del asesinato de Carlo Delveccio, un marido violento y maltratador.

    Este coro de voces, cual una sinfonía silenciosa, busca una complicidad para defender lo aparentemente indefendible. Porque Aída, que supuestamente ha matado a su marido, no sólo no se reconoce culpable, sino que reclama una absolución casi milagrosa. Su acto delictivo ha sido la consecuencia fatal de una situación insostenible, como la que viven tantas y tantas mujeres en pleno siglo XXI.

     La novela es también un guiño deliberado a la famosa ópera de Giuseppe Verdi, que aglutina a sus personajes en un coro dramático y se desarrolla entre la fatalidad y la incomprención. Precisamente la última frase de la famosa ópera aparece al principio y al final de la novela como un leit motiv asociado a las vivencias interiores, al silencio del alma y a esa eterna canción que alivia con frecuencia los momentos más crueles de la vida cotidiana: "Se abre el cielo y las almas errantes vuelan hacia la luz del día sin fin".

     La editorial malagueña Aladena nos brinda una novela para reflexionar sobre esta problemática social. Pero, sobre todo, nos ofrece la oportunidad de disfrutar de una lectura a caballo entre la narración, la introspección y la acción dramática.

LA IRREALIDAD NUESTRA

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    Tengo entre mis manos el primer poemario de la joven poeta aragonesa Clara Dávila Mateo (Zaragoza, 1987). Su título, La irrealidad nuestra, nos sumerge en un mundo personal que oscila entre el sosiego agridulce de la soledad y la tormenta interior de un amor que hiere y cicatriza.

     Es precisamente el amor el gozne sobre el que giran las tres partes de esta antología de poemas, editados por le leonesa Puente de Letras. El amor aparece y desaparece entre la niebla de un tiempo machadiano en una primera parte - "Búsqueda del tiempo" - en que las experiencias vividas trazan un camino efímero y evanescente. Esa búsqueda del tiempo se convertirá en esperanza, en incertidumbre y en afán de apresar lo efímero.

     Por eso en la segunda parte - "Desde lo más profundo" - la autora se agarra a la escritura, se aferra a la poesía - esa "palabra en el tiempo" - para desterrar la soledad y curar las heridas que van dejando las arenas movedizas de la memoria.

     Todo ello culmina en "Batallas y aventuras", esa tercera parte que intenta hermanar las contradicciones del amor, las huellas del desamor y el hechizo de los sueños de futuro. Los versos se van desgranando cual juegos infantiles que se transforman en latidos profundos de un corazón enamorado. Es la síntesis de un canto a la presencia del otro, del duro lastre de la ausencia, de la huella brumosa de un recuerdo efímero.

     Elijo uno de los poemas más representativos del libro como acercamiento a la obra de esta poeta zaragoza;

                                                DUELE

                               Una vida para sentirme mejor.

                               Daría mil veces, mil, lo que pidieras

                               porque dejara de llover

                               y la araña que teje nuestros corazones

                               quedase intacta, tejiendo y tejiendo...

                               Paseos por el súper mientras elijo nuestra cena

                               desterrando así la soledad que nos anochece.

                               Un eco de lo que tal vez pudo ser.

                               Ya no tengo nada que perder, y me duele.

LA MEMORIA DE AGOSTO

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     Una fecha del mes de agosto de principios del siglo XXI, un episodio de amor laberíntico e intermitente, un buceo en la España del siglo XIX, un apasionante viaje en el tiempo, una novela sobre el azar, los sentimientos y esos instantes fugaces que se recuerdan para siempre.

     Lo que más me ha impresionado de La memoria de agosto, primera novela de la granadina Cristina Pérez Valverde (Loja, 1966) es su sorprendente originalidad. Una originalidad que no sólo se manifiesta en su estructura no lineal o en su deconstrucción del tiempo. Los sentimientos afloran línea tras línea. Unos sentimientos que van más allá de la relación entre Belén y César. El laberinto del amor se bifurca y va más allá del momento fugaz para hermanarse con el destino y bucear en las relaciones entre los antepasados. Una historia de espejos, de enigmas, sin resolver, de viajes apasionantes en el tiempo y el espacio.

    Pero la ópera prima de esta profesora de la universidad de Granada, ofrece además al lector retazos literarios, excelentes muestras del género epistolar y detalladas descripciones de Granada, La Coruña o Viena. Desde los poemas amorosos en francés hasta fragmentos de los sonetos de Shakespeare, la novela nos acerca a una narrativa intelectual, con guiños a la música, al cine y al arte.

     En La memoria de agosto los recuerdos se entrelazan con los sueños de futuro. Ese 11 de agosto de 2004, día de santa Clara volverá como un carrusel sentimental un año después. Todo ha cambiado, a pesar del afán por revivir el pasado. Lo único que no cambia es ese historia enigmática que aflora desde el fondo de un corazón que palpita a destiempo. Por eso las casualidades  extrañas y los azares recurrentes son las señas de identidad de esta novela.

26/12/2010 17:46 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

UN MUNDO QUE NO SE DETIENE

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     La poeta soriana, afincada en Zaragoza, Maribel Hernández del Rincón acaba de publicar el poemario Sonora en la editorial Eclipsados. No pude asistir a la presentación del libro en la capital aragonesa, pero sí que estuve presente el pasado día 9 en la presentación de la antología YIN. Poetas aragonesas 1960-2010, elaborada por Ángel Guinda e introducida por Ignacio Escuín Borao. Maribel participa con sesenta y tres poetas más en esta antología dedicada a las mujeres que han publicado algún poema en los últimos cincuenta años.

    Tengo entre mis manos la obra colectiva, pero también me acaba de llegar el número 96 de la revista cultural TURIA, dedicado a Miguel Labordeta y a Luis Landero. En Poesía, una de sus secciones, aparece un poema de Maribel que quiero plasmar en esta página por su calidad expresiva, su audacia metafórica y por su profunda reflexión sobre un retazo de la vida cotidiana:

                                       Me levanto y sigo. Golpeo las vías del tren

                                     con el acero intermitente de unos tacones de aguja.

                                     La ciudad, supura de sí misma una mancha de humo

                                     fosforescente.

                                     Algunas luciérnagas brillan,

                                     atormentadas

                                     en una oscuridad de piedra sobre piedra.

                                     A bocajarro, las horas callan. Se precipitan

                                     sobre el suelo. De bruces

                                     contra su existir nimio de ida sin vuelta.

                                     La sonrisa de Marilyn, quizá

                                     disimulando la muerte,

                                     pende de un clavo diminuto

                                     sobre la cama, y en el insomnio

                                     una gota de luz

                                     agujerea la mano que levanto

                                     en señal de stop contra el mundo,

                                     que no se detiene.

* La fotografía de Maribel es del perfil de su blog BUSCADORES DE PALABRAS.

 

 

 

 

 

 

 


LA POESÍA DE CARMEN RUIZ

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    Como cada otoño, la Asociación Aragonesa de Escritores, con la colaboración del Gobierno de Aragón, organiza un ciclo de poesía en el local zaragozano La Campana de los Perdidos. El viernes pasado se dieron cita en el local los jóvenes poetas Octavio Gómez Milián, Carmen Ruiz Fleta y el músico y compositor Juan Luis Saldaña. Los ecos de los poemas de estos autores resonaron en las paredes de un local que acoge cada dos semanas el ciclo "Poesía para Perdidos".

    Me entusiamó la música de un Juan Luis comprometido y crítico, me llegó muy adentro la voz profunda del escritor Octavio Gómez. Pero lo que más me emocionó fueron los versos de Carmen Ruiz, una poeta de lo cotidiano, una escritora que crece día tras día y prepara con ilusión su próximo poemario. La joven compositora zaragozana - incluida en la Antología de Ángel Guinda que será presentada el próximo día 9 en la Biblioteca de Aragón - vive cada uno de sus poemas, explota cada palabra, nos hechiza con un entusiasmo desbordante. Lo demostró anoche en este acto poético y lo ha demostrado en las obras que ha publicado hasta la fecha. Los poemas de Carmen hablan del amor, de la vida, del latido cotidiano, del surco de los días, de las relaciones humanas, del entorno, de los sueños de futuro.

    Plasmo uno de los poemas que leyó ayer la autora aragonesa:

                              

Hace ya unos días que no creo en las películas,
en el mutuo entendimiento de ojos.
Hace unas noches que sólo sueño con párpados ardientes
que supuran rocío negro.
Se me ocurre preguntarle a la espalda que duerme junto a la mía
si alguna vez se quebró de amor,
si se hernió de costumbres
y si alguna vez soñó con párpados al borde del suicidio.
Pero pocas veces encuentro algo más que silencio.
Eres un ovillo de pan caliente
al que pregunto confundida,
sedienta de palabras que nunca me dirás,
que ni siquiera conoces.
Estúpida vuelta de tuerca,
cabeza aprisionada de deseos,
perfecta sonrisa.
Mírame bien.
¿no ves que estoy llorando?

                         

28/11/2010 17:08 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

CARLOS EDMUNDO DE ORY, POETA ICONOCLASTA

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     Acaba de fallecer en la localidad francesa de Thezy-Glimont el poeta gaditano Carlos Edmundo de Ory, fundador el postismo, iconoclasta, original, vital.

    Conocí a Carlos en abril de 1994 en el congreso celebrado en Zaragoza en homenaje a otro gran iconoclasta, Miguel Labordeta. A pesar de su edad, Carlos respiraba juventud y entusiasmo por los cuatro costados.

    Plasmo un poema de su antología como homenaje póstumo a este escritor injustamente olvidado y poco conocido:

Olor de amor

Hueles de una manera diferente.
Amar es una forma de olor. El cuerpo impone
su presencia de aroma que subleva
esa selva, ese bosque
que somos.
No te veo.
No llego a tu contacto. Llegan flores
raras, deshechas, invisibles.
Certidumbre de ti en medio de la noche.

Un salvaje rosal es tu olor. Una
paloma es, y su vuelo recorre
hasta mí el aire. Una
profunda cabellera esparcida en el borde
de mi memoria.

Tu enredado aroma
entre mis dedos algo tuyo esconde.
Hasta mi llegas cada día hecha
olor enmarañado de azucenas y áloes.

Trasminas existencias. Te declaras
realidad amorosa que responde
a mi busca. Llamada
que su contestación en mi recoge.

Rastro exhalado, huella
reconocible, evanescente torre 
de olorosa verdad. Humano aroma
de mujer junto al hombre.

Amar es una forma de olor. Llegas
fragante. Llego. Nos acoge
la onda que huele a vida enamorada,
a claveles que en dos bocas se rompen.

 (FOTOGRAFÍA: Carlos Edmundo con Petisme en la fiesta final del congreso sobre Miguel Labordeta)

13/11/2010 20:06 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

EL VIOLÍN NEGRO

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     El corazón de París y los subterráneos de la Ópera Garnier son el marco privilegiado que ha elegido la joven escritora zaragozana Sandra Andrés Belenguer para ambientar su primera novela El violín negro.

     El violín negro no sólo es un homenaje a Gastón Leroux, autor de la famosa obra El Fantasma de la Ópera. Es, además, un buceo original e inteligente en uno de los mitos que, hace ya más de cien años, corrieron de boca en boca por los mentideros de la capital francesa. La novela de Sandra Andrés nos sumerge desde el principio en un mundo de leyenda, en un ambiente esotérico, en una ciudad llena de edificios emblemáticos y surcada por catacumbas pestilentes.

    Así comienza la novela: Atardecía ya en París. Enfundado en un abrigo negro y una desgastada gorra, un hombre atravesaba precipitadamente Le Pont des Arts dirigiéndose hacia el lado derecho del Sena. La ciudad entera sufría el temporal propio de diciembre y el frío se dejaba sentir con intensidad por los escasos viandantes que aún circulaban. París se sepultaba poco a poco bajo la nieve, y sus calles, casi desiertas, le conferían un aspecto gris y fantasmal. El único sonido existente era el inquietante bramido del gélido viento y el ruido de las ruedas de los carruajes sobre los blancos adoquines.

    Una novela dirigida a todo tipo de lectores, especialmente a aquéllos que se sienten atraídos por un mundo distinto al que vivimos todos los días. Bajo una apariencia rutinaria, puede surgir un secreto o una pista inefable que nos hermane misteriosamente con nuestros antepasados. Es lo que le pasa a Christelle, la joven protagonista, que intenta averiguar cuál es el secreto del violín que llega a sus manos. La intriga está servida. Además, hay un movimiento pendular que nos sumerge alternativamente en el París de mediados del siglo XIX, en la ciudad preindustrializada de inicios del siglo XX y en la actual capital europea de principios del siglo XXI.

     Hay que destacar, además, que la redacción de la novela es fluida, sin aderezos inútiles y con una prosa clara, con acertadas descripciones detallistas y diálogos ágiles. Cualquier lector interesado en la buena literatura disfrutará con la lectura de una novela que está despertando gran interés entre jóvenes y adultos.

25/10/2010 11:32 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

FERNANDO LALANA, PREMIO CERVANTES CHICO

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     El escritor aragonés Fernando Lalana (Zaragoza, 1958) recibió ayer en Alcalá de Henares de manos de la princesa doña Letizia el premio Cervantes "chico". Con este galardón - que no tiene compensación económica - se quiere reconocer la labor de un autor que ha escrito más de cien obras dirigidas especialmente a un lector juvenil.

     Desde que escribió El secreto de la arboleda (finalista premio Barco de Vapor en 1981) y El zulo (premio Gran Angular en 1984), Fernando se ha dedicado a la creación literaria con el objetivo de despertar en los niños y jóvenes el amor a la lectura y las inquietudes literarias. 
     Una de las novelas que más me impactaron fue Morirás en Chafarinas, llevada a la pantalla por el director Pedro Olea en 1995. Lalana vino al instituto zaragozano de Miralbueno a dialogar con unos jóvenes encantados con una obra que reflejaba en cierto modo su etapa de servicio militar en este enclave melillense. Después siguieron muchas otras obras, todas caracterizadas por ese lenguaje fluido, terso, directo, sin concesiones a la galería ni a la literatura fácil.

     Porque si algo caracteriza a las novelas de Fernando Lalana es - según han manifestado los que le han concedido este prestigioso premio - "la capacidad de crear obras que cautivan a los jóvenes por la profundidad de sus protagonistas y por ser tan bien contadas, además de tener una gran aceptación en el ámbito escolar y educativo". Porque han sido muchos los niños y jóvenes que, gracias a Fernando, se han enganchado a un hábito lector que tal vez no abandonen nunca. Lalana lo sabe y por eso escribe lo que le gustaría leer. Y, aunque sus obras vayan dirigidas a un público juvenil, también los adultos pueden sumergirse en un mundo de aventuras, teñido de un enfoque humorístico y aderezado de reflexiones sobre la historia, el presente y el porvenir.

NUEVA NOVELA DE ANA ALCOLEA

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     Acabo de leer de un tirón la última novela de la escritora y profesora zaragozana, Ana Alcolea. Me ha parecido simplemente genial y me ha recordado pasajes de sus tres primeras novelas juveniles, en especial de El medallón perdido (2001), esa novela que entusiasmó a tantos adolescentes y que despertó el hábito de la lectura en tantos alumnos y alumnas de nuestra geografía.

     La sonrisa perdida de Paolo Malatesta - así reza el título del octavo libro de la autora - forma parte de la colección "El árbol de la Lectura" que presentó la editorial Oxford en la Feria del Libro de Huesca el pasado mes de junio. Es una novela dirigida a lectores jóvenes, pero que merece la pena ser leída por cualquier adulto interesado por el arte, por el teatro y, sobre todo, por las reflexiones profundas sobre la vida, el amor y los sueños de futuro.

     La novela surgió de un viaje a Zurich de la autora en mayo de 2009 para asistir al cumpleños de una amiga. Este será el punto de partida de casi trescientas páginas de intriga policíaca, entremezclada con retazos de literatura, de arte y de teatro. Ana Alcolea alcanza con esta novela un escalón más en su trayectoria creativa. Su prosa diáfana, sus descripciones exquisitas y sus acertadas reflexiones  convierten a los personajes en seres cercanos, personas de carne y hueso que podemos encontrar cualquier día en nuestro camino.

    Como decía Ana el día de la presentación: "Todos llevamos un adolescente dentro. Quizá es lo que nos ayuda a escribir estos libros". En La sonrisa perdida de Paolo Malatesta confluyen tantos caminos, se dan cita tantas inquietudes, que yo diría que es una síntesis creativa de sus tres primeras novelas.

    Quiero acabar esta modesta y cariñosa valoración de la obra con una reflexión que la autora pone en boca de Carolina, la joven coprotagonista, en los primeros compases de la novela: A veces es difícil asomarse a la vida. A veces, la vida es un acantilado del otro lado de la terraza a la que nos da vértigo asomarnos. En cambio, otras, la vida tiene vidrieras que nos pintan de colores los momentos que nos parecen más grises.

 

 

18/10/2010 18:25 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

EDUARDO MENDOZA, UN EXCELENTE FABULADOR

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    En poco más de dos semanas, han sido galardonados con tres merecidos reconocimientos los escritores Mario Vargas Llosa, premio Nobel; Javier Cercas, premio Nacional de Narrativa y Eduardo Mendoza, premio Planeta. En mi modesta opinión son tres escritores de primera fila, tres narradores densos, profundos, tres literatos que se convertirán en clásicos de las letras castellanas.

    ¿Qué voy a decir de Eduardo Mendoza que no hayan publicado durante las últimas horas los distintos medios de comunicación? En su página web podemos encontrar toda la información relativa a este escritor barcelonés que ha elevado la narrativa de las últimas décadas a la categoría de lo exquisito.

    Voy a hablar brevemente de ese autor que descubrí con la lectura de su novela La verdad sobre el caso Savolta (1975), que marcó un antes y un después en la narrativa española. El autor se vio obligado por la censura - todavía vivía Franco - a cambiar su título original Los soldados de Cataluña. Vendrían después una serie de novelas detectivescas plasmadas en una trilogía encabezada por El misterio de la cripta embrujada (1979). Pero momento culminante de su trayectoria literaria le llegó con la publicación en 1986 de su obra maestra - injustamente valorada por algunos medios - La ciudad de los prodigios (1986). Luego vendrían obras "menores" como Sin noticias de Gurb (1991), El año del diluvio (1992) o Una comedia ligera (1996). Pero la novela en la que se muestra la evolución social y humana de Barcelona entre las dos exposiciones universales de 1888 y 1929 merece un capítulo especial. La he leído y releído, la he trabajado con alumnos de bachillerato. Y nunca, nunca me ha decepcionado. Si tuviera que ponerla entre las diez mejores novelas en lengua castellana del siglo XX, allí estaría, sin lugar a dudas.

    No sé cómo será su última novela, Riña de gatos. Madrid 1936. Creo que no me decepcionará. Eduardo Mendoza se mueve como un pez en el agua en los terrenos de la historia y las convulsiones sociales. Y la obtención de este merecido premio dará a conocer el resto de sus obras. Una buena noticia para Eduardo; una buena noticia para la editorial Planeta.

16/10/2010 18:09 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

JAVIER CERCAS, NARRADOR Y ENSAYISTA

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     No es la primera vez que dedico unas líneas a este escritor extremeño (Ibahernando, Cáceres, 1962), afincado en Barcelona. Conozco sus cuentos, he leído sus novelas y me acerco con frecuencia a sus artículos sobre la actualidad.

     Me fascinó su novela Soldados de Salamina (2001), adaptada al cine de manera magistral por David Trueba dos años después, y me gustó su última novela Anatomía de un instante (2009), una crónica novelada del intento de golpe de estado del 23 de febrero de 1981 y un acercamiento lúcido, profundo y muy bien documentado a tres figuras clave de la transición a la democracia: Adolfo Suárez, Santiago Carrillo y Gutiérrez Mellado.

     No me sedujo tanto esta novela como Soldados de Salamina, pero me atrajo esa mezcla de crónica, ensayo y ficción. Es una novela híbrida, una narración de ideas y una apuesta por un modo distinto de escribir y relatar.

     Tengo que reconocer que me costó meterme en la trama. Esperaba un relato de ficción y me encontré con lo que sugiere el título. Eso sí, me abrió los ojos a una nueva visión de la transición y a una nueva e inquietante interpretación de la historia reciente de nuestro país. En mi post del 6 de febrero de 2010 hablaba de la soledad de  Adolfo Suárez y la comparaba con la soledad de José Luis Rodríguez Zapatero. Son situaciones difíciles, a veces paradójicas, del que está en el poder. Es la intrahistoria de España a través de los ojos clarividentes de este narrador que, en mi modesta opinión, se defiende mejor en las distancias cortas.

VARGAS LLOSA, UN NOVELISTA INNOVADOR

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    Me acabo de enterar que han concedido el Premio Nobel de Literatura 2010 al escritor peruano Mario Vargas Llosa. Dejando de lado los dimes y diretes y las polémicas gratuitas que despierta año tras año la concesión de este prestigioso galardón, hay que reconocer que el autor de obras como La ciudad y los perros (1963), La guerra del fin del mundo (1981) o La fiesta del chivo (2001) merece con creces este reconocimiento mundial.

    Este premio es también un reconocimiento para las letras españolas que no eran reconocidas por la Academia Sueca desde hace nada más ni nada menos que 20 años, cuano lo recibió el poeta y ensayista Mexicano Octavio Paz.

     Siempre he leído con interés las novelas de Vargas Llosa. Desde el primer relato, Los jefes (1959) hasta sus últimas narraciones, he seguido con interés los escritos de este peruano que recaló en España a principios de los años sesenta y, gracias al apoyo de la agente literaria Carmen Balcells, comenzó a darse a conocer junto con Gabriel García Márquez y otros jóvenes creadores que formaron el llamado "boom" de la novela hispanoamericana.

     Mi mejor homenaje a Mario es releerme una de sus novelas. He elegido Los cachorros (1967). Mis alumnos de segundo de Bachillerato la tienen que leer este año para preparar la prueba de selectividad. Ahora quizás lo hagan con más interés. Y con más motivación.

* La fotografía es del diario digital EL PAÍS

JAVIER RUESCAS EN ZARAGOZA

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     Los lectores de las obras del joven escritor madrileño Javier Ruescas van a poder conversar con el autor de los dos volúmenes de Cuentos de Bereth y de Tempus fugit, su última novela.

     El primer acto de esta visita de Javier Ruescas a Zaragoza - motivada por el interesante proyecto Vía Libre a la Lectura - ha tenido lugar en la acogedora librería zaragozana "El Pequeño Teatro de los Libros", situada en el barrio de Las Fuentes. Javier ha sido entrevistado por Nerea Marco, una de las organizadoras de estas jornadas de literatura juvenil y redactora de la revista "El templo de las Mil Puertas". El coloquio ha sido fluido y todos los asistentes - especialmente jóvenes admiradoras - han intervenido con preguntas al autor sobre su último libro y sobre la tercera parte de Cuentos de Bereth, cuya aparición está prevista para marzo de 2011.

     Javier ha hablado de su temprana vocación como escritor, de lector infantil de los cuentos de hadas, de admirador de las películas de Disney y de seguidor de Harry Potter. Nerea le ha preguntado sobre el futuro distópico e inquietante que se perfila en Tempus fugit, y el joven autor ha dicho que preferiría no se cumplieran determinadas premoniciones, todavía en la ficción-

     Los tres libros que ha publicado hasta el momento Javier Ruescas están teniendo un gran éxito, tanto para lectores adolescentes como para adultos. Durante este fin de semana va a conocer a los lectores de la capital del Ebro y va a compartir inquietudes literarias con la escritora Susana Vallejo.

POEMAS OTOÑALES DE LABORDETA

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     Busco en mis estanterías algún libro de José Antonio Labordeta para una exposición de la biblioteca del instituto Ramón y Cajal y me encuentro entre otros una joya poética de este aragonés universal recientemente fallecido. El libro se titula Jardín de la memoria y su primera edición es de octubre de 1985.

     Me ha colmado de ilusión la dedicatoria personal del autor, escrita con trazo firme y seguro: "Para José María, con un fuerte abrazo y mi amistad. Por el recuerdo de los veranos en Jorcas". Todo ello acompañado de su firma inconfundible. Quiero añadir también unos versos de su hermano Miguel, que sirven de pórtico a una de las mejores antologías del autor zaragozano: Huérfano de mi alrededor / y ojo de extrañeza eterna / inmensos cielos como mi corazón secreto / urden el día y el ansia de la noche.

     No sé qué poemas elegir para compartir con los que me siguen a menudo. Pero, después de hojear el libro y releer sus profundos versos, he seleccionado tres poemas de José Antonio que hablan del otoño, una de sus estaciones preferidas.

                                        ESPERAD EN LA ORILLA

                                        los instantes precisos de tu voz

                                        llamándose como se llaman

                                        los amantes y no olvidarte nunca

                                        a pesar del silencio,

                                        la ciudad infinita y el camino.

                                        Dejar sobre su rostro

                                        el delicado beso de la aurora

                                        y partir. Amor mío, amor mío:

                                        qué lejanos ahora aquellos largos besos

                                        clandestinos y qué próxima, en cambio,

                                        la quietud del otoño

                                        en nuestros ojos.

 

                                        TE VI EN EL JARDÍN DE LA MEMORIA

                                        llamándome como cuando de niños

                                        íbamos hasta el río a merendar.

                                             Te vi oculta en los trigales

                                        secos y duros de mi tierra

                                        abandonando tus lágrimas de adiós

                                        eternamente. Te vi.

                                        Te veo a cotidiano modo

                                        llamándome como nunca lo hiciste

                                        cuando estuviste aquí junto a nosotros.

                                                              Luego todo se pierde

                                         y la voz de los amantes vecinos

                                         me derrumban tu imagen

                                         perdida en el otoño.

 

                                                SE HACE TARDE

                                           Se hace tarde ahora en el otoño

                                        cuando navegan nubes hacia el mar

                                        y los ojos se estremecen de luces

                                        infinitas. Se hace tarde

                                        al tiempo que en corazón de una adolescente

                                        crece el ímpetu febril

                                        de sus amores. Se hace tarde

                                        en las calles que pueblan los olvidos,

                                        en los pequeños gestos del silencio

                                        y en la lejana magnitud

                                        del viento.

                                                                                                                             

EL RESPLANDOR DE LA LÁGRIMA

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     Ha llegado a mis manos uno de los libros de poemas de la poeta sevillana Belén Núñez. Su título, El resplandor de la lágrima, anticipa unos versos de huella surrealista, salpicados de imágenes inquietantes y con un profundo aliento lírico.

     Porque la poesía de Belén Núñez, que comenzó con La música del sol (1996) y ha culminado, de momento con Letras habladas (Feria del Libro de Sevilla, 2010) se caracteriza por una cercanía a lo cotidiano y, al mismo tiempo, por una fusión entre la memoria y las sensaciones tangibles.

     El poema que voy a plasmar refleja lo otoñal como motivo, como vivencia y como sensación. Las metáforas alimentan la sugerencia y dotan de aliento mágico a cada uno de los versos. Un poema para leer y releer con calma en estas tardes otoñales.

La pizarra de las pitas enardeciendo la tarde,
el otoño,
los ítems de los árboles besando el río,
llorones,
las serpientes de plata que ondean el agua,
el mar acerado del aire
y besos a punto de nacer, sensibles.
Las pestañas salpicadas de gotas de luz
vuelven a crepitar,
mientras un aleteo imperceptible e invisible
me calienta los labios.

27/09/2010 19:35 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

IMAGEN, IMAGINACIÓN Y TEXTO

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    La biblioteca municipal de Aliaga lleva ya diez años organizando unas actividades culturales y literarias durante la segunda quincena de agosto. Niños, jóvenes y adultos participan activamente en diversos talleres, charlas o conferencias de todo tipo.

     Una de las actividades programadas es un taller de creación literaria que coordina año tras año la poeta Rosa María Ayora. Este año se trataba de escribir en poesía o en prosa a partir de la contemplación de una fotografía o un dibujo. Todos los participantes tuvimos en cuenta la importancia de la imaginación para transformar la imagen en algo sugerente y creativo. En mi fotografía aparecía una visión crepuscular del Monasterio de Rueda (Zaragoza) con su torre erguida y solitaria. A raíz de su contemplación escribí estos versos:

                                              Erguida y empujada por los siglos

                                             surges desde el silencio aureolado

                                             por una soledad suave y fecunda

                                             al filo del ocaso.

     A continuación trabajamos en grupos de tres personas e intentamos crear un camino inverso: del texto a la imagen. A pesar de no ser buenos dibujantes, logramos plasmar en un pequeño dibujo lo que nos sugería este hermoso poema:

                                                            ALAS

                                                Déjame ignorada

                                                como a la amapola,

                                                como al pajarillo,

                                                como a la crisálida.

                                            Hasta que me convierta

                                                en luciérnaga y sean

                                                alas mis palabras.

ESPIDO FREIRE EN TERUEL

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     Ayer hicimos las maletas y regresamos cada uno a nuestra ciudad, pueblo o lugar de vacación. Y lo hicimos después de compartir cinco días con la escritora Espido Freire y su hermana Mila. El curso Cómo acercar la Literatura a los jóvenes nos ha abierto a todos los participantes - universitarios y docentes - un camino lleno de posibilidades didácticas y comunicativas.

     No conocía personalmente a Espido. Había leído gran parte de sus obras, columnas y artículos. Pero no la conocía como comunicadora, como persona que motiva, aglutina y siembra inquietudes. Porque Espido Freire ha sido el alma de un curso en el que hemos ampliado nuestros conocimientos literarios, hemos trabajado en equipo, hemos presentado proyectos didácticos, hemos explotado el valor de los símbolos, hemos redescubierto a los clásicos y hemos intercambiado experiencias docentes.

    Durante la tarde del jueves la actriz montisonense Inma Isla impartió un taller práctico de expresión corporal - como se muestra en la fotografía adjunta. Durante cuatro horas aprendimos a compartir el espacio, a expresarnos con el cuerpo, a teatralizar situaciones reales y a conocernos mejor. La experiencia ha sido altamente positiva.

     Hemos dejado la Ciudad de los Amantes con la maleta llena de ilusiones y proyectos. Habrá que poner en práctica en el aula tantas y tantas ideas nuevas o, al menos, planteadas de una manera distinta. Hemos conocido a personas inquietas, preocupadas por la educación, enamoradas de la Literatura. Y hemos quedado muy satisfechos de la atención de todas las personas de la Universidad de Teruel.

UN POEMA DE RAQUEL LANSEROS

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     La poeta gaditana Raquel Lanseros está abriendo día a día nuevos caminos con unas composiciones frescas, audaces, sólidas y penetrantes. En un gran gesto de generosidad, me ha enviado dedicados tres de sus libros de poemas más representativos: Diario de un destello (Colección Adonais, 2006), Los ojos de la niebla (Colección Visor, 2008) y Croniria (Hiperión, 2009), con el que obtuvo en diciembre de ese año el XIII Premio Internacional "Antonio Machado en Baeza".

    Todos y cada uno de los poemas de esta última antología de Raquel Lanseros tienen un sabor especial, un aliento personal propio. Pero hoy, en esta tarde de bochorno veraniego, en este día teñido de un azul intenso, quiero compartir con los que os acercáis a menudo a estas páginas un poema de Raquel dedicado precisamente al gran poeta Antonio Machado que tanto disfrutó de la naturaleza, de los días azules y de las tardes dilatadas del verano castellano o andaluz.

                                           22 DE FEBRERO

                                                   "Estos días azules y este sol de la infancia".

                                                                    (Antonio Machado)

                                La poesía es azul

                                              aunque a veces la vistan de luto.

                                Viento del sur escultor de cipreses

                                ahoga la tierra honda de dolor y de rabia.

                                Abel Martín, conciencia en desbandada

                                pájaro entre dos astros

                                nombrador primigenio de las cosas.

                                Juan de Mairena íntegro

                                espejo limpio donde se refleja

                                                       el rostro que tenemos de verdad.

 

                                Nos dejaste la vida

                                la palabra fecunda

                                la desnudez, la brisa.

                                Nos dejaste las hojas y el rocío

                                el mar

                                las instrucciones

                                             para aprender a andar sobre las aguas.

 

                                Y después te marchaste.

                                Mejor dicho: te echaron a empujones.

                                Siempre molestan los ángeles perdidos.

                                Dicen que desde entonces en Collioure

                                   no ha dejado jamás de ser invierno.

21/07/2010 18:11 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

SOL ACÍN, UNA POETA ARAGONESA

     Gracias al escritor Javier Barreiro, los lectores de la revista cultural TURIA podemos leer cuatro poemas olvidados de la oscense Sol Acín (1925-1998), hija menor de Ramón Acín y Concha Monrás.

      Estas cuatro composiciones aparecieron originalmente en la revista "Verde Viento", en 1948. Los títulos de los poemas eran los siguientes: "Pan", "Canción", "Poema" y "Creación total". De entre ellos me quedo con el primero, por su aliento vital expresado mediante reiteradas interrogaciones retóricas, por su original tejido metafórico, por su sustrato existencialista y por su desolación juvenil.

                                               PAN

                ¿Dónde nacieron las amarillas flores,

               las tristes y enconadas perspectivas del vino reluciente?

                ¿Dónde nacieron tus corales pardos, oh delirios de vida

                                                   y de furiosa trabazón sin mando?]

                ¡Qué reflejos de sol han goteado sobre los huecos suaves de las piedras

                y qué quieren los gritos, atesorados y perdidos siempre bajo el

                                                         misterio mudo de las hojas]

                y en el sereno musgo de cortezas protegidas del tronco por las

                                                                          dormidas sombras?]

                 ¿Por dónde es cierto que se entrega el viento

                a los tornados ojos del infinito mármol indolente

                y a las agudas llamas subterráneas de su congoja muda?

                 ¿Qué remeros de Dios van escalando

                la más inverosímil cortadura de una frente tallada,

                y qué cadencia en desamor gozoso es la que cubre el corazón del valle,

                la que despierta introduciendo ritmos en llanuras sin mancha,

                en terrones de tierra humedecida?

                 ¿Quién ha mecido el día para entregar orillas de sonrisas

                y ha doblado contornos con la caricia de cortados gestos,

                con el amor rasgado de resonancias libres?

                 ¿Quién ha tendido los resortes puros para después doblarlos y recibir

                su vida, o introducir sin miedo en cada tiempo su nítida presencia?

                 ¿Quién ha visto el silencio y lo ha mordido

                y ha rociado los filos de la noche donde reposa el hombre y

                                                           desampara sus dormidas manos?]

                ¿Quién ha entregado el centro de las cosas a la despierta boca de

                                                                                       los hombres?]

                y ha besado su sangre?

                 ¿Quién ha visto la vida?

19/07/2010 23:15 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

EL REGRESO DE ROBERT FROST

     Una de mis lecturas preferidas de cada verano es el número correspondiente de la revista cultural TURIA. En su entrega 95, esta excelente publicación periódica dedica uno de sus artículos al poeta americano Robert Frost. Martín Merino Ruiz-Funes analiza con detención la trayectoria poética de este creador,  enamorado de los bosques de Nueva Inglaterra. A pesar de la fama que tuvo durante su dilatada vida (San Francisco, 1874 - Boston, 1963), sorprende - como dice el articulista - que, a fecha de hoy, no haya ningún libro ni antología de Frost traducidos al español.

    La lectura de estas líneas ha supuesto para mí el descubrimiento de un gran poeta - admirado por W.H. Auden, Ezra Pound y Juan Ramón Jiménez - que utiliza magistralmente la alegoría en sus versos y que deja siempre un aliento filosófico y existencial en cada uno de sus poemas. Plasmo unos versos de su poema Abedules, traducido poar Agustí Bartra. Frost parte de una imagen de su infancia - los árboles como gigantescos columpios - y expresa su cansancio y desorientación en medio del bosque como metáfora de la vida.

                            Yo fui también, antaño, un columpiador de árboles,

                            y muy a menudo sueño que volveré a serlo;

                            cuando me hallo cansado de mis meditaciones

                            y la vida parece un bosque sin caminos

                            donde, al vagar por él, sentimos en la cara

                            ardiente el cosquilleo de rotas telarañas,

                            y un ojo lagrimea a causa de una brizna,

                            y quisiera alejarme de la tierra algún tiempo,

                            para luego volver y empezar otra vez.

                            Que jamás el destino, comprendiéndome mal,

                            me otorgue la mitad de lo que anhelo

                            y me niegue el regreso. Nada hay, para el amor,

                            como la tierra: ignoro si existe mejor sitio.

                            Quisiera encaramarme a un abedul, trepar

                            por las ramas oscuras del blanquecino tronco,

                            y subir hacia el cielo, hasta que el abedul,

                            doblándose vencido, me devolviese a la tierra.

                            Subir y regresar sería muy hermoso,

                            pues hay cosas peores en la vida que ser

                            un columpiador de árboles.

UN INTELECTUAL CLARIVIDENTE

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    He leído casi todas las obras de Antonio Muñoz Molina, he seguido de cerca casi todos sus ensayos y artículos, pero no me imaginaba hace veinticuatro horas que, en mi primer día de estancia en El Escorial con motivo del curso de verano para profesores "Leer para aprender en Educación Secundaria", iba a tener la oportunidad de asistir a la inauguración oficial de los cursos de verano de la Universidad Complutense y a oír una de las conferencias más brillantes y coherentes de los últimos años.

    El autor de El jinete polaco (1991) ha realizado un elogio del conocimiento en estos momentos en "los que se valora tan poco la democracia y en los que se concede tan poco prestigio al saber".  El escritor jienense (Úbeda, 1956) ha elogiado desde el principio el instinto de aprender de los niños y ha hecho hincapié en la importancia de la educación, en la democratización de la enseñanza y en el espíritu crítico, que tanto se echa en falta en las nuevas generaciones.

     Muñoz Molina no ha dejado de lado la real¡dad actual de la sociedad española, después de volver la vista atrás y recordar - como en muchas de sus novelas - los duros años de posguerra de la generación de sus padres, los últimos coletazos del franquismo y la fragilidad de la incipiente democracia.  Ha afirmado al respecto: "Por muy defectuosa que sea la democracia, nunca es lícito renegar de ella". Ha insistido en lo poco que valoran los más jóvenes esa conquista del estatus de ciudadanos libres - nunca súbditos - y ha recordado con nostalgia el legado de saberes populares que heredamos de nuestros padres como esa gran cultura universal de los pobres que a veces ignoramos y menospreciamos.

     En un discurso lleno de sentido común, se ha quejado de la baja calidad de la enseñanza en España y de la desolación que experimentan tantos profesores al comprobar el desinterés de los alumnos y la poca inquietud por la cultura. Ha aludido, por úlimio, a los cambios vertiginosos en el mundo actual y a la incertidumbre ante el futuro

PATRICIA ESTEBAN, PREMIADA POR LA REVISTA EÑE

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     Ha sido una grata sorpresa para mí la noticia de la obtención del primer premio del concurso de micro relatos, organizado por la Revista Eñe de Literatura Móvil, por la escritora y profesora zaragozana Patricia Esteban Erlés.

     Conocía a Patricia hace unos meses con motivo de la presentación de su tercer libro de relatos, Azul ruso (Páginas de Espuma), en la librería Los Portadores de Sueños. Sin embargo, la tenía enlazada en este blog desde hace unos tres años y consultaba con frecuencia unos escritos breves, intensos, originales y muy sugerentes. En su blog - http://toditoslosdias.blogspot.com - Patricia desgrana día tras día sus vivencias y comparte su maestría por el relato corto.

    Este acierto narrativo, que ha demostrado también en Manderley en venta (Tropo Editores) y Abierto para fantoches (Diputación Provincial de Zaragoza), ha culminado con la obtención de este galardón que ha sido el mejor, a juicio del jurado, entre más de doce mil micro relatos. La obra, compuesta de apenas 18 palabras es ésta: "Tienes las manos pequeñas, le dijo ella, con un deje de decepción en la voz, a su asesino".

     La autora habla de que su relato tiene tintes policíacos y que estaba pensando en un crimen y en las palabras que podrían cruzar una víctima y su asesino. Andrés Neuman, uno de los miembros del jurado, destacó "la potente capacidad de inquietud en un mínimo espacio y la brutal eficacia con que abre y cierra una historia en una misma frase sintáctica".

     Todo un regalo para los amantes de la lectura y para los que disfrutamos con la literatura de vuelos cortos pero profundos como puñales hendidos en la tierra.


ADIÓS A JOSÉ SARAMAGO

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     A primeros de marzo escribí en este mismo blog un pequeño artículo titulado "El  Evangelio según Saramago". No sabía que el autor de El evangelio según Jesucristo se encontraba tan mal. A pesar de su avanzada edad, en mi fuero interno, deseaba que no se muriera nunca, porque con su ausencia se perdería una voz personal, insustituible, crítica y comprometida.

     Precisamente tengo preparada como lectura para este verano la última obra del nobel portugués. Se titula Caín y es una original interpretación del malo del Antiguo Testamento muy distinta a la que hemos aprendido de las Escrituras. Algo similar a lo que hizo con la figura de Jesucristo en esa novela, que en 1991 despertó tanta polémica. Porque la vida cambia, los tiempos evolucionan y, paradójicamente, este eximio escritor autodesterrado en Lanzarote en momentos más difíciles va a recibir mañana en su país los máximos honores. Se lo merece. Aunque sea a título póstumo.

     Quiero rendir mi modesto homenaje a este novelista - también poeta - plasmando un fragmento de su blog, que está extraido de una entrevista de la revista Expresso, en octubre de 2008. Creo que resume con buen tino la filosofía y el talante de este escritor que dotó a la narrativa de un tono reflexivo y de unas inquietudes muy cercanas a la sociedad que le tocó vivir:

     Creo que en la sociedad actual nos falta filosofía. Filosofía como espacio, lugar, método de reflexión, que puede no tener un objetivo concreto, como la ciencia, que avanza para satisfacer objetivos. Nos falta reflexión, pensar, necesitamos el trabajo de pensar, y me parece que, sin ideas, no vamos a ninguna parte.

 

 

 

POÉTICA DE LO BREVE

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     Hay que volver de nuevo al aforismo gracianesco para poder valorar adecuadamente el último libro de relatos publicado por la escritora monegrina Cristina Grande y presentado recientemente en la Feria del Libro de Huesca.

     Y es que Lo breve es un libro peculiar que recoge parte de la obra dispersa de esta gran novelista, articulista y maestra el relato corto. Cristina Grande desgrana en 53 textos retazos de du propia biografía, bucea con nostalgia y con excelente sentido del humor en el baúl de los recuerdos familiar y evoca vivencias imborrables de su infancia y juventud trufadas de viajes al Pirineo, de horas en la rebotica de la farmacia familiar, de evocación del paisaje humanizado de Los Monegros y de paseos cotidianos por las calles de su querida Zaragoza.

     La escritora de Lanaja evoca en estas pequeñas píldoras literarias el recuerdo familiar de las pajaritas de Ramón Acín, la magia del Pirineo, el encanto de los otoños dulces del valle del Ebro, loa inicios de año con los consabidos buenos propósitos, el bloqueo de la devolución de los bienes al museo de Barbastro, los fastos de la Exposición de Zaragoza en el verano de 2008, el Museo Pedagógico de Huesca, los viajes culturales, los encuentros literarios y la vida que fluye paulatina dejando surcos agridulces en la memoria.

    En Lo breve juegan también un papel esencial los silencios, las elipsis. Es un libro lleno de sugerencias, tocado por la magia de lo cotidiano, teñido de emociones y nostalgias. Cristina Grande, que acaba de cerrar el cuento en cadena "Silla para alguien" para el suplemento Babelia de El País, nos regala en este libro de bolsillo esos "trozos de realidad" que pueden llevarnos a un sitio verdadero, esos "pequeños relámpagos - afirma la autora - que por un momento te permiten ver más allá". Todo un regalo de primavera para los que disfrutamos a menudo de sus columnas en prensa, textos que perviven más allá del destino efímero de la más rabiosa actualidad.

 

 

14/06/2010 23:14 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

UN PREMIO A LA TOLERANCIA

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     Ha sido para mí una grata sorpresa la concesión del Premio Príncipe de Asturias de las Letras al escritor libanés Amin Maalouf. Este maestro del ensayo, nacido en Beirut en 1949 y afincado en Francia desde hace décadas, está dotado de una imaginación sin límites y de una rigurosidad histórica libre de interpretaciones antojadizas. Maalouf representa la tolerancia entre las culturas, el diálogo entre opuestos y una visión de la historia despojada de prejuicios.

    La escritora Maruja Torres, gran conocedora del Líbano, afirma hoy en su columna de El País: "Este escritor de ética global y estética mestiza no se desentiende nunca del ser humano ni de los conflictos que larvan sus discordias".

    A raíz de la publicación de su última obra, el clarividente ensayo El desajuste del mundo, escribí un pequeño artículo del que voy a extraer dos fragmentos. Quiero que sirvan de modesto homenaje a este escritor comprometido con el mundo que le rodea:

"El autor de novelas como León el africano, Samarcanda o La roca de Tanios reflexiona en este jugoso ensayo sobre algunos aspectos que ya había esbozado en libros anteriores: la intolerancia religiosa, en Los jardines de la luz, o los nacionalismos exacerbados, en Identidades asesinas. Pero ahora va mucho más allá. En una breve presentación, hace partícipe al anónimo lector de la difícil y confusa andadura de este siglo que acaba de comenzar: “Hemos entrado en este siglo nuevo sin brújula”. Una brújula que está condicionada por varios desajustes: intelectual, financiero, climático, geopolítico y ético. Con un lenguaje metafórico, Maalouf habla de turbulencias, de vuelcos o de callejones sin salida. Y se lamenta de este estado de inconsciencia en el que han desembocado las actuales generaciones: “Y volvemos a preguntarnos si nuestra especie no ha llegado al umbral de la incompetencia ética, si no acaba quizá de iniciar una regresión que pone en entredicho lo que tantas generaciones sucesivas se habían esforzado por edificar”.

El ensayista libanés, afincado en Francia desde 1975, se declara desde el principio un adepto de la Ilustración, un apasionado de la libertad y un enamorado de la vida. Este talante abierto y optimista no le impide reconocer que el desajuste del mundo está en fase avanzada y que será difícil dar marcha atrás. La primera parte del libro – con el epígrafe “La victorias engañosas” – centra su interés en un momento histórico importante no sólo en Europa sino a nivel mundial: la caída del muro de Berlín, en 1989. Maalouf no olvida la importancia de este evento, pero reconoce – y el tiempo le está dando la razón – que el final de la guerra fría fue un acontecimiento engañoso. Se basa para ello en hechos incontestables: la escalada continua de conflictos de identidades, el aumento del radicalismo religioso en el área de la cultura árabe-musulmana y los enfrentamientos entre la civilización árabe y la occidental. Todo ello ha convertido al siglo XX en una etapa de contradicciones: el progreso y el totalitarismo se dan la mano y la rápida evolución material contrasta con la lenta evolución moral."

*La imagen procede de www.linternaute.com

 

10/06/2010 17:57 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

ANTÓN CHÉJOV, MAESTRO DEL CUENTO

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     Estoy releyendo durante estos días una antología de cuentos del escritor ruso Antón Chéjov, editada por Alba editorial y traducida por Víctor Gallego. Es el mejor homenaje que podemos hacer los amantes de la buena literatura a este autor realista, nacido en Taganrog, al sur de Rusia, en 1860, hace ciento cincuenta años.

     Siempre se ha conocido más a Chéjov como dramaturgo y quizás sea el momento de redescubrirlo como un maestro del relato breve, en la línea de Edgar Allan Poe y admirado por grandes narradores como Katharine Mansfield y Raymond Carver.

     El autor de excelentes obras de teatro como Ivanov, La gaviota, El tío Vania, Tres hermanas o El jardín de los cerezos, aunque cursó Medicina, se enamoró pronto de la Literatura. Esta antología, que reúne sesenta de sus cuentos más representativos, ofrece una panorámica amplia, desde las implacables piezas humorísticas de sus primeros años hasta sus complejas composiciones de su última época. Relatos como La cerilla sueca, Las ostras, Cirugía o Noche de Pascua, nos acercan con un estilo preciso y sencillo a unos personajes entrañables, lastrados por el peso de lo cotidiano, aguijoneados por la soledad y aplastados por la incertidumbre. Porque Chéjov buscaba transmitir, reproducir la fluidez acaso sin rumbo de la vida, no sólo pintando estados de ánimo, sino siendo capaz de crearlos en el lector.

    Nabokov, uno de sus admiradores, definía al héroe chejoviano como "un hombre bueno, incapaz de hacer el bien", que "combina la más profunda decencia de que es capaz el ser humano con una incapacidad casi ridícula para poner en práctica sus ideas y principios". A pesar de su muerte prematura a los 44 años, Chéjov ha dejado unos relatos que reflejan la vida de una sociedad estamental, con prejuicios e ideas tradicionales. Su crítica es acerada, inteligente y sutil. Sabe extraer de lo cotidiano la magia del relato y el hechizo de los personajes.

LITERATURA E INTERNET

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     Mientras la tarde avanza en Zaragoza bajo un bochorno preveraniego, en la carpa de la Feria del Libro, un grupo de escritores, ilustradores y libreros reflexiona en voz alta sobre el papel de la red de redes como nuevo vehículo literario. Todos sabemos que internet no es la panacea. Pero los protagonistas de este coloquio encuentro titulado Quiero leer y quiero escribir han intentado exponer los aspectos positivos de las páginas de internet, de los blogs y de las redes sociales para acercar los libros a los lectores y para hacer de la red un medio de comunicación entre el editor, el autor y el lector.

     Las moderadoras de este encuentro cultural - la joven escritora Nerea Marco y la profesora y autora de cuentos Patricia Esteban - han insistido en la importancia de internet para que los jóvenes se acerquen al mundo de la creación literaria y adquieran el hábito de la lectura. Nerea - coordinadora de la revista juvenil El Templo de las Mil Puertas y autora de un excelente blog literario - ha echado de menos la presencia de algunas grandes editoriales en los foros de internet y Patricia - alumna y profesora de talleres literarios y creadora en su blog personal - ha insistido en que no existe una fórmula mágica para escribir y en que no hay que obsesionarse con la publicación de la obra.

     La escritora Sandra Andrés Berenguer, que acaba de publicar El violín negro, ha valorado el papel de internet para comunicarse con sus lectores y ha reconocido el aspecto positivo de la red como vehículo de comentarios o interpretaciones diversas de las creaciones literarias. El periodista Sergio del Molino - que tiene también una excelente página en internet - ha insistido en separar con nitidez el periodismo de la literatura. Se trata, según él, de dos ámbitos creativos distintos.

     Los ilustradores Juan Bauty y Blanca BK han expresado su deseo de ser reconocidos como autores y han hecho especial hincapié en la coordinación entre el autor literario y el ilustrador. Para ellos internet es un excelente medio, aunque tiene también riesgos evidentes. El librero Ciro Soriano - co-responsable de la innovadora librería zaragozana El Pequeño Teatro de los Libros - ha hablado desde su propia experiencia de la importancia de orientar bien a los jóvenes lectores y de crear una ambiente fluido entre editores, libreros y lectores.

     Al filo de las siete y media de la tarde, abandonaba la carpa y me acercaba a las casetas de la feria. Estaban casi vacías. Un librero se quejaba de la poca afluencia durante los días laborables. Otro le animaba diciéndole que ya estaba aquí el fin de semana. Todos confían en estos tres últimos días.  De todos modos, la Feria del Libro de Zaragoza, aunque va creciendo poco a poco, no acaba de cuajar como cita cultural a nivel nacional. Habrá que dar tiempo al tiempo y avivar un poco más la imaginación.

* La fotografía es del blog del ilustrador JUAN BAUTY.

 

HOMBRES Y MUJERES DE PAPEL

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     Una nueva sesión dedicada a los personajes de las novelas más representativas de la literatura aragonesa ha tenido lugar esta tarde en el FNAC de Zaragoza. Mónica Goremberg, que representa a la Asociación Aragonesa de Escritores, dirige un ciclo que intenta acercar al lector las novelas más relevantes de cada escritor y pretende un estudio de los distintos personajes desde varios puntos de vista, especialmente desde la óptica del autor o autora.

     Esta tarde estaba con Mónica la escritora Ana Alcolea (Zaragoza, 1962) que, después de dedicarse a la literatura juvenil, se consagró como novelista para adultos - si se puede llamar así - con la novela veneciana Bajo el león de San Marcos. Ana nos ha hablado de su primera novela El medallón perdido como una novela iniciática, como un viaje hacia el conocimiento y hacia la maduración personal. El diálogo entre Mónica y Ana ha sido enriquecedor para los que conocemos estas dos novelas ya que nos ha abierto los ojos a una realidad que a veces dejamos de lado: los personajes. Porque cada personaje representa un mundo interior, una aventura peculiar, un latido profundo.

     Y Ana Alcolea logra en todas sus novelas que buceemos en el interior de los personajes y que nos acerquemos al Benjamín de El medallón perdido o al Roberto de Bajo el león de San Marcos. Los personajes marcan la pauta del relato, representan lo más humano de la realidad o de la ficción y, en ocasiones, abandonan el papel y se entrecruzan con nuestra realidad cotidiana. Ana Alcolea lo ha logrado en todas sus novelas.

     El coloquio de esta tarde me ha ayudado a reflexionar sobre el papel de los personajes en las novelas y sobre la importancia de crear un carácter que, como un espejo, refleja muchos aspectos de la realidad.

 

24/05/2010 23:11 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

ROBERTO MALO EN TARDES DE BLOG

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     Esta tarde-noche tormentosa del último día de abril ha visitado El Pequeño Teatro de los Libros - la flamante librería del zaragozano barrio de Las Fuentes - el escritor Roberto Malo para participar en una nueva edición de Tardes de Blog. Javier López Clemente ha vuelto a ejercer de maestro de ceremonias y durante una hora ha dialogado con Roberto, una persona polifacética.

     Porque el blog de Roberto Malo - http://robertomalo.blogspot.com - es una bitacora de escritor, de creador literario en el sentido más amplio de la palabra. Aunque Roberto se dedica sobre todo a la animación sociocultural para personas de todas las edades y en los más diversos ámbitos, también encuentra tiempo para escribir novelas y, sobre todo, relatos cortos. Roberto ha publicado entre otras obras Malos sueños (Certeza, 2006), Maldita novela (Mira, 2007), La luz del diablo (Mira, 2008) y Los guionistas (Eclipsados, 2009). También ha hecho incursiones en la literatura infantil - ha publicado con gran éxito el libro Tanga y el gran leopardo (Comanegra, 2009) y se dedica con asiduidad a la actividad de Cuentacuentos.

     El blog de Roberto nos acerca a un escritor amante del cine, gran admirador del cantautor español Javier Krahe, inclinado a aderezar con un humor peculiar muchos de sus textos y cultivador de relatos de terror siguiendo el camino iniciado por el gran Edgar Allan Poe. En sus páginas virtuales encontramos pequeños microrrelatos, algún poema - aunque confiesa que para él son "Sueños", es decir, relatos con estructura poética - y fotografías propias del propio escritor.

    De este blog tan rico y variopinto, voy a extraer uno de esos "Sueños" como homenaje a este animador cultural, amante de la literatura e impenitente cinéfilo:

                                             En mi sueño
                                           tengo que entrar
                                           en una casa siniestra,
                                           no sé por qué,
                                           pero tengo que hacerlo

                                            tengo miedo,
                                           mucho miedo,
                                           pero en mi fuero interno
                                           sé que tengo que hacerlo,
                                           que tengo que entrar

                                            subo por un largo tablón de madera,
                                           inclinado contra
                                           la casa de mis horrores:
                                           es una casa deshabitada,
                                           medio derruida;
                                           el extremo del tablón
                                           da a una ventana abierta
                                           de la vieja casa

                                            la ventana se me antoja
                                           como una boca,
                                           una boca negra;
                                           no se ve nada a través de ella,
                                           sólo la más infinita negrura,
                                           y sé que tengo que entrar por ella,
                                           y tengo miedo,
                                           y no sé lo que me puedo encontrar
                                           en el amenazante interior;
                                           nada bueno, me digo

                                            subo despacio, poco a poco,
                                           con sigilo, con miedo,
                                           y la ventana negra
                                           se acerca a mí,
                                           cada vez más,
                                           rodeándome con su misterio

                                            cuando ya estoy
                                           en la ventana,
                                           siento que algo corre detrás de mí,
                                           que algo sube como una bala por el tablón,
                                           y una mano viscosa
                                           me agarra con fuerza
                                           por la espalda

                                            grito aterrado,
                                          una, dos veces,
                                          y mi segundo grito
                                          me lleva al despertar

 

 

VOLVER A GALDÓS

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     Gracias al club de lectura Garamond voy a tener la oportunidad de releer una de las novelas más emblemáticas del escritor canario Benito Pérez Galdós (1843-1920) Se trata de La desheredada, escrita en 1881. Esta obra ocupa un lugar esencial en su trayectoria narrativa ya que presenta una rica galería de personajes y utiliza una técnica innovadora en el desarrollo de la trama.

      No he podido localizar un trabajo que realicé en mi época de estudiante en la Universidad Central de Barcelona. Se titulaba "Lo cursi en La desheredada". Se centra en la figura de Isidora Rufete, uno de los personajes más peculiares de la novela. Pero lo que más me ha llamado la atención en esta relectura que acabo de comenzar es la dedicatoria del autor. Galdós dedica la obra a los maestros. No es de extrañar en un autor que mostró su inquietud por la educación en numerosas novelas y artículos. Plasmo aquí esta breve dedicatoria como homenaje a los que se dedican a esta labor ardua y meritoria:

          Saliendo a relucir aquí, sin saber cómo ni por qué, algunas dolencias sociales nacidas de la falta de nutrición y del poco uso que se viene haciendo de los beneficios reconstituyentes llamados Aritmética, Lógica, Moral y Sentido común, convendría dedicar estas páginas...,¿a quién? ¿Al infeliz paciente, a los curanderos y droguistas que, llamándose filósofos y políticos, le recetan uno y otro día?...No; las dedico a los que son o deben ser sus verdaderos médicos: a los maestros de escuela.

                                                                                                                                                               (B.P.G., Enero de 1881)

 

NOCHES DE LIBROS ABIERTOS

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     Como aperitivo del Día del Libro - que en Aragón coincide con la fiesta autonómica - el Departamento de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de Aragón ha organizado una serie de actos para fomentar la lectura y acercar más los escritores al lector. Desde hace 25 años numerosos escritores nacionales e internacionales se han acercado a los colegios e institutos para dialogar con los alumnos y alumnas. Es una tarea que está dando sus frutos, pero que necesita nuevos impulsos.

      Una de estas inquietudes culturales y literarias comenzó a plasmarse ayer con el programa "Noches de Libros Abiertos". En las principales librerías zaragozanas numerosos escritores se acercarán al lector, firmarán ejemplares y hablarán de sus obras. En la Biblioteca de Aragón organizararán mesas redondas y en el Paraninfo de la Universidad celebrarán unas "rondas nocturnas" al son de la música.

      Ayer tuve la oportunidad de asistir a una mesa redonda en la Biblioteca de Aragón. En ella participaban los escritores Carlos Marzal, Raquel Lanseros, Luis García Jambrina, Amalia Iglesias, Francisco Ferrer Lerín y José María Conget. Manuel Vilas, escritor aragonés que presentaba el acto, les sugirió que expusieran su poética, algo tan personal como difícil de definir. La escritora palentina Amalia Iglesias habló de la escritura como cultivo, como siembra, metáfora que utilizó como descendiente de una familia de labradores. Fue más explícita la poeta gaditana Raquel Lanseros que habló de la poesía como "una herramienta contra el paso del tiempo" y "algo tan necesario como el pan". Raquel - ganadora entre otros premios del Antonio Machado de Baeza - explicó que los versos son traducciones de las distintas almas y que escribiendo "exorcizamos fantasmas y eludimos el vacío". Habló de la poesía como de un milagro o de un puente, citó a Rilke - que hablaba de la infancia como patria del poeta - y de la Odisea - aludiendo a ese tapiz que se teje y desteje a lo largo del tiempo.

      No pude escuchar al resto de los participantes, pero me imagino insistirían en la importancia de la creación literaria en su vida y de la labor de escribir como tarea gratificante y solidaria. Hoy continúan los actos, con dos momentos clave: El encuentro con el escritor Javier Cercas, entrevistado por Julián Casanova en el Paraninfo de la Universidad, y la entrega el Premio de las Letras Aragonesas al cineasta y escritor José Luis Borau.

(La imagen es del blog El Cultural de Nerea)

 

16/04/2010 18:31 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

AMOR A PRIMERA VISTA

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     Hasta ese día nunca se había enamorado de ese modo. Fue un flechazo instantáneo, repentino, fulminante. Un amor a primera vista. Desde que lo atisbó a lo lejos, detrás de aquella puerta transparente, no le quitó la vista de encima, a pesar de su supuesta indiferencia y altivez. Pero ella fue constante y actuó con tacto y discreción. Por eso, a los pocos días, fue suyo, exclusivamente suyo. No lo quería perder. De ninguna manera. Y eso supuso desde el primer momento ganárselo a base de mimos, atenciones y trato exquisito. No se separaba de él en todo el día y, por las noches, mientras recuperaba fuerzas para afrontar su trabajo de ejecutiva, soñaba con él e imaginaba con temor una supuesta infidelidad. Pero el amor fue efímero; el idilio, pasajero. Una madrugada desapareció para siempre. Alguien se lo arrebató herido de celos. Buscó y rebuscó por calles y avenidas. Nadie le daba razón. Al final, cansada de indagar, casi desesperada, recibió un mensaje en su móvil que le informaba del paradero de su amado. Reaccionó con angustia e incredulidad ante un final que ya adivinaba. Pero nada pudo hacer por volverlo a la vida, a su vida feliz de compañera inseparable.

     Han pasado diez meses y todavía deposita cada semana un ramo de flores silvestres en la cerca metálica del desguace. Lo que más le duele no es la soledad, que comienza a sobrellevar con resignación, sino la imposibilidad de darle sepultura en el cementerio de la localidad o, al menos, esparcir sus cenizas en el cerro que custodia aquella comarca costera.

* La fotografía pertenece a flickr.com.

EL CERRO DE LOS OLIVOS

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     Lo llamaban el Cerro de los Olivos. Pero los más jóvenes no acababan de conocer el porqué. Sólo un ejemplar centenario coronaba la única eminencia que servía de parapeto a la aldea y rompía la monotonía de un paisaje sin ríos, sin montañas, sin valles quebrados. Únicamente los más ancianos del lugar recordaban a duras penas esa hileras casi infinitas de olivares que alcanzaban la cumbre con una geometría perfecta. Un pavoroso incendio asoló hace más de cincuenta años esos árboles añosos que eran la envidia de las poblaciones colindantes.

     Todo ocurrió una tarde de Viernes Santo. Un viento inesperado de poniente comenzó a soplar con violencia bamboleando antenas, derribando postes de electricidad y  azotando los pocos arbustos que habían sobrevivido al voraz incendio. A lo lejos, en lo más alto del cerro, el viejo olivo se mantenía en pie, altivo, enhiesto, como si la violencia del viento no fuera consigo. Algunos vecinos se quedaron sorprendidos al observar ese fenómeno que se solía repetir sólo durante  algunos días de la Semana Santa. Pero este año la imagen que se apreciaba a lo lejos era totalmente distinta: el ulular del viento semejaba el aullido de un lobo y de la rama más recia del olivo pendía una cuerda con la silueta de una persona que se bamboleaba como un espantapájaros. Nadie se atrevió a acercarse aquella tarde. Hasta bien entrada la mañana del sábado, nadie tuvo la osadía de atravesar ese mar de matorrales y averiguar de quién era ese cuerpo inerte, ya cadáver. Hacia el mediodía, un perro salvaje salió despavorido de esa pequeña selva, casi impenetrable. En su boca llevaba un sobre amarronado que dejó abandonado en medio de la plaza. En su interior había un papel con esta escueta leyenda: "He sido un traidor. Perdonadme".

      Todos los habitantes del pueblo, incluso los más escépticos, agacharon la cabeza. A nadie le sorprendió el macabro hallazgo. "Se veía venir", murmuraban algunos en voz baja. Desde entonces, nadie se atreve a ascender a aquel mítico promontorio. Desde entonces, unos lo llaman el Cerro de Judas; otros, el Cerro del Traidor.

ALMUDENA VIDORRETA EN EL INSTITUTO

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     Almudena Vidorreta, joven poeta zaragozana,  ha mantenido un encuentro esta mañana con los alumnos de 3º y 4º de secundaria del Instituto Ramón y Cajal. Con la frase "La poesía te hace ver la vida de manera distinta", ha intentado expresar el porqué de su vocación poética. Una vocación que comenzó a germinar prácticamente desde su infancia y que, recién licenciada en Filología, ha fructificado ya en varios poemarios.

     Después de una detallada presentación de la escritora por parte de un grupo de alumnos, Almudena nos ha dado las claves de su poesía. Una poesía que se alimenta de la música y el teatro. Una poesía que rezuma vida por todos los poros. Una poesía que intenta aportar su granito de arena para cambiar la sociedad o, al menos, influir en ella.

     Han sido muy diversas las preguntas que le han planteado los adolescentes. Almudena ha respondido a todas ellas con soltura y sinceridad. Ha hablado de la presencia simbólica y ambivalente de la lluvia en sus poemas; ha reconocido la influencia de la Biblia en Algunos hombres insaciables, especialmente del libro del Apocalipsis; ha citado a alguno de sus poetas preferidos - San Juan de la Cruz, Quevedo,  Luis Cernuda, Antonio Gamoneda, Luis Alberto de Cuenca - y a alguna de sus poetas más influyentes - Miriam Reyes, Isabel Bono, Elena Medel y Brenda Ascoz.

     Tengo sobre mi mesa dos poemarios de Almudena y, como reconocimiento a esa labor creativa callada y constante, voy a plasmar algunos de los versos que más me han impactado.

                                                          Soy una mujer polivalente y puedes medirme en letras.

                                                          De cien a doscientos versos de mi carne

                                                          esparcidos en papel cuadriculado a tinta verde. (De Tintación)

 

                                                          Vendrás a besarme la nuca y te clavarás para siempre,

                                                          diré que me venciste por la espalda y que te dejé ganar,

                                                          y cuando explique por qué no puedo pensar en otra cosa

                                       que no sea tu abrazo de amante complaciente

                                       será porque añoro morirme para resucitar en tu verbo. (De Tintación)

 

                                                           Cuando pase la tempestad

                                                           quedarán sedimentos impolutos de tu cuerpo desmigajado,

                                                           yo habré sido huracán después de beber los vientos por ti

                                                           aunque el vómito y la náusea dulce me hayan acomplejado por completo.

                                                                                                                                                   (De Algunos hombres insaciables)

 

                                                           Los hombres insaciables  dejaban el territorio marcado,

                                                           las huellas de su paso por el mundo

                                                           con un par de charcos diminutos de semen sobre el gres  y en mi vientre.

                                                           Tal vez resbalé, caí al suelo.

                                                           Llueve y recuerdo que me ahogaba cuando supe que llegaba el agua,

                                                           y entonces temblé.  (De Algunos hombres insaciables)

 

 

UNA NUEVA CITA CON LA CULTURA

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     Como todos los meses, la acogedora librería El Pequeño Teatro de los Libros del zaragozano barrio de Las Fuentes, ha sido el escenario de una nueva sesión de Tardes de Blog. La persona invitada a este coloquio que dirige magistralmente Javier López ha sido la joven Nerea Marco, estudiante de tercer curso de Filología Hispánica en la Universidad de Zaragoza.

     Nerea es una joven polifacética, con inquietudes culturales y con una inusual madurez intelectual. En su blog - http://elculturaldenerea.com - plasma día a día sus plurales vivencias: comentarios de sus lecturas, ecos literarios, el fluir de lo cotidiano, la amistad, el paso del tiempo, la música, el cine, los viajes y otras experiencias.

     Pero el blog de Nerea es sólo la punta del iceberg de otras actividades relacionadas con la literatura. Admiradora de Laura Gallego y de Jordi Sierra i Fabra, se dedica a asesorar a una editorial de libros juveniles. Colabora también en la sección cultural del diario virtual zaragózame, colabora en la revista juvenil El templo de las mil puertas y pertenece al consejo editorial de la revista literaria Narrativas. 

      Durante una hora de coloquio, Javier le ha preguntado a Nerea sobre la importancia de los blogs, el valor de los foros de internet, sus novelas preferidas, sus aficiones musicales y su vida académica. Nerea ha valorado la importancia de la carrera que está cursando, ha hecho referencia a las redes sociales en internet, ha elogiado algunas obras clásicas, especialmente El Quijote, y ha reconocido su precocidad como lectora y escritora.

     He salido de la librería con un buen sabor de boca y, aunque ya conocía a Nerea, he descubierto nuevas facetas de su personalidad. Javier López ha vuelto a demostrar su saber hacer como "maestro de ceremonias" y nos ha regalado una tarde de cultura en un marco cada vez más familiar.

 

 

LLUVIA DE PRIMAVERA

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                           Una fina lluvia de primavera

                    se desliza fugaz y cantarina

                    por el ocre paisaje de la aldea

                    olvidado de Dios y de los hombres.

                     Cual mano de barniz almibarado

                    acaricia el alféizar

                    y da un beso de luz a los cristales

                    de aquella vieja casa

                    perdida en el ocaso.

                    Desde dentro,

                    sumida en el silencio y el olvido,

                    se adivina el perfil de una silueta

                    que contempla extasiada

                    el fugaz aleteo de las gotas

                    y el anuncio impaciente

                    de la estación de luz y amaneceres.

                     Sólo se advierte entonces

                    el esbozo pueril de una sonrisa

                    henchida de esperanza.

                   

 

UN POETA TUROLENSE DEL NIKÉ

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     Acaba de fallecer en Zaragoza el poeta turolense Benedicto Lorenzo de Blancas, que partició activamente en la tertulia Niké y fue uno de sus fundadores. Como homenaje a este poeta turolense, acaso eclipsado por otros de su generación, transcribo una breve biografía escrita por Luis Negro Marco en el número 26 de la revista Xiloca:

Benedicto Lorenzo de Blancas es uno de los poetas contemporáneos más importantes de Aragón. Turolense, nació en 1920, en la localidad de Blancas, situada en la margen izquierda del río Jiloca, en la comarca de Calamocha. Su amor hacia la poesía, (concebida por el como un arte caracterizado por la cercanía y el compromiso social) hizo de blancas una pieza clave e indiscutible del "grupo de poetas del Niké", un núcleo de intelectuales aragoneses que bajo el liderazgo de Miguel Labordeta, desafiando la censura y la represión franquista es, fue el germen durante la década de los 60, de las inquietudes culturales que en la actualidad están dando como fruto esta edad de oro de la que gozan las letras aragonesas. Además de Benedicto Lorenzo de blancas y Miguel Labordeta, del "Niké" formaron parte de personalidades tan destacadas del panorama cultural aragonés como: Luciano gracia, Guillermo Gúdel, José Antonio Labordeta, José Antonio Rey del Corral, Emilio Gastón, Julio Antonio Gómez, Luesma y Rosendo Tello.

Con la firme voluntad de impulsar la identidad aragonesa, pero a la vez con una fuerte vocación de expansión y conocimiento de la realidad exterior, el "Niké" pronto adquirió proyección internacional, precisamente de la mano del poeta de Blancas, Benedicto Lorenzo, quien, a través de su amistad con la escritora estadounidense Daisy Aldan, impulsó en el seno del "Niké", la OPI (Oficina Poética Internacional), teniendo como corresponsal en Nueva York a dicha escritora, quien ejerciendo fielmente con su cometido, promovió a finales de los 60, un ciclo de conferencias en Los Ángeles, San Francisco y Nueva York sobre poetas hispanos, con especial referencia a los aragoneses del círculo del "Niké".

Por su compromiso con la literatura y la cultura aragonesa en general, la figura poética intelectual de Benedicto Lorenzo de Blancas, se convierten de este modo en una de las más importantes de Aragón, y en destacada del panorama nacional, a pesar de que, de manera incomprensible, el reconocimiento a su labor no haya sido ni mucho menos, el que por méritos propios ha merecido tanto en su tierra como fuera de ella.

      Quiero plasmar también uno de sus poemas más representativos. Pertenece a su libro "Las cuatro estaciones:

Después será la sombra;

un grito fósil en la noche prehistórica

perforando los tímpanos ausentes

del amor congelado;

sólo un nombre en la piedra.

 

Después será el silencio,

tras el largo desierto de las dudas

y la esperanza núbil.

Un temblor de nostalgia

recorrerá las jóvenes riberas.

 

Luego será el olvido.

Una lluvia de siglos de ceniza

sepultará las ruinas arrogantes.

Ganar la eternidad sólo habrá sido

                                        un vano intento de la nada.

UN MUNDO QUE AGONIZA

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     El reciente fallecimiento del escritor vallisoletano Miguel Delibes coincide con la celebración del Año Internacional de la Biodiversidad y con el trigésimo aniversario de la muerte de Félix Rodríguez de la Fuente. Delibes manifestó en casi todas sus obras su honda preocupación por la Naturaleza y su oposición a los "culatazos" del progreso, al consumismo compulsivo y al desarrollismo irracional.

     He releído durante estos días un breve texto - que oscila entre la novela y el ensayo - que publicó Miguel en 1979, como fruto de su discurso de ingreso en la Real Academia Española de la Lengua. Su título, Un mundo que agoniza, es elocuente y quizás se nos antoje pesimista y hasta catastrofista. El escritor vallisoletano habla en diez sugerentes capítulos de las consecuencias del progreso y la industrialización para el futuro del Planeta. Sus reflexiones son realistas y se basan en su experiencia personal y en las opiniones de numerosos expertos, de las que se hace eco.

     El prefacio de este libro - con el epígrafe Mi credo - sintetiza unas ideas que, treinta años después, son todavía más actuales y reclaman actuaciones más urgentes y contundentes. Espigo algunas de estas reflexiones para compartirlas con aquellos que tenéis inquietudes similares:

     . Llegará un día en que la naturaleza sea sacrificada a la tecnología.

     . El verdadero progresismo no estriba en un desarrollo ilimitado y competitivo, ni en fabricar cada día más cosas, ni en inventar necesidades al hombre, ni en destruir la Naturaleza, ni en sostener a un tercio de la Humanidad en el delirio del despilfarro mientras otros dos tercios se mueren de hambre, sino en racionalizar la utilización de la técnica, facilitar el acceso de toda la comunidad a lo  necesario, revitalizar los valores humanos, hoy en crisis y establecer las relaciones Hombre-Naturaleza en un plano de concordia.

     . El hombre, arrullado en su confortabilidad, apenas se preocupa del entorno. Todo progreso, todo impulso hacia adelante comporta un retroceso, un paso atrás.

     . Al teocentrismo medieval y al antropocentrismo renacentista ha sucedido un objeto-centrismo que, al eliminar todo sentido de elevación en el hombre le ha hecho caer en la abyección y en la egolatría.

21/03/2010 14:06 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

APRENDIZ DE POETA

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                              Pensabas que el poema

                          era un acto sublime

                          inalcanzable,

                          un sueño de utopías,

                          un balcón al abismo.

                                           Creías que el poeta

                          era un ser encriptado que vivía

                          en lejano obelisco,

                          dominando orgulloso

                          el fluir silencioso de la vida.

                                           Pero te has dado cuenta

                          - aprendiz de poeta -

                          de que el latido gris de las mañanas

                          alimenta tus versos,

                          de que el aliento azul del mediodía

                          entreteje palabras hilvanadas,

                          de que el tenue fluido cotidiano

                          engrendra de la nada unos vocablos

                          teñidos de pasión y de esperanza.

  

LA ACTUALIDAD DE IBSEN

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     Podemos considerar al autor noruego Henrik Ibsen (1828-1906) como el padre del teatro moderno. En la Europa de finales del siglo XIX, la representación de su mejor obra, Casa de muñecas (1879), no sólo no dejó indiferente a nadie, sino creó un clima de controversia en una sociedad donde la condición de la mujer - especialmente  de la mujer casada - era aplastada por maridos autoritarios e intransigentes.

     Los alumnos de Literatura Universal de segundo de bachillerato están realizando un trabajo sobre la obra y han visto con interés la versión de televisión española del año. El papel de la protagonista, Nora - mujer alegre, amante madre y atenta esposa, pero que esconde una fortaleza  y determinación admirables tras  su carácter inocente e infantil - está representado por la excelente actriz Amparo Larrañaga. Pedro María Sánchez interpreta el papel de Torvald, mario de Nora, dueño y señor del domicilio de los Helmer.Y el veterano Juan Diego encarna al doctor Rank, gran amigo y confidente de Nora, a la que ama en silencio. La obra está ambientada en la época de Navidad, momento en que las relaciones familiares se intensifican y, con frecuencia, suelen surgir los conflictos y desencuentros. El desarrollo de la acción y la exposición de las ideas  se ven apoyados por objetos cargados de simbolismo como el árbol de Navidad, el dinero o el despacho de Helmer, símbolo del poder supremo del hombre en su casa.

      En una época de crisis económica como la actual, en un momento en que la mujer se emancipa cada día más de su pareja para vivir su propia aventura personal, en un ambiente familiar donde abundan los conflictos, los engaños, los silencios y la hipocresía, Casa de muñecas es una invitación a la reflexión sobre los demonios familiares, los conflictos sociales y la lucha por la igualdad entre el hombre y la mujer en todos los ámbitos de la vida. Ibsen nos lo recuerda y, por eso, su obra no ha perdido actualidad después de más de un siglo de su publicación.

17/03/2010 15:46 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

DOS EXILIOS PARALELOS

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     Me llega un correo de mi querido amigo Fernando Aínsa para invitarme a la presentación de su último libro Los que han vuelto, en la Casa de Cultura de Andorra (Teruel) mañana, martes, a las 19 horas. Lamento no poder asistir a este acto - tampoco pude hacerlo en Zaragoza - que será presentado por el escritor y periodista Antón Castro.

    De todos modos, quiero hacerme eco de esta novela que tiene evidentes raíces históricas y autobiográficas. El autor nos sitúa en dos momentos de la historia del siglo XX: España, 1936; Uruguay, 1973. En estos dos hitos históricos se escenifican de modo paralelo el heroísmo y la derrota. Un padre y un hijo, víctimas de la Guerra Civil y del golpe de estado, son empujados de un lado a otro del océano en un viaje de ida y vuelta dilatado en el tiempo. Una intensa relación marcada por la admiración y luego el desencanto los une y los separa en la adversidad, para reunirlos finalmente en Zaragoza.

     Fernando Aínsa ha sabido entretejer con maestría estas dos historias que se hacen eco de sus dos patrias o "terruños". El autor, aunque nacido en Mallorca, se considera uruguayo, país en el que permaneció veintidós años y aragonés, ya que ha regresado a Oliete, la tierra de sus antepasados paternos, en cuyo paisaje se ha integrado y ha echado profundas raíces. Afirma Fernando en Fragmentos para una biografía: "En Oliete no sólo he encontrado el ritmo de las plantas y árboles, cuyos secretos he ido descubriendo con asombro y respeto, sino el de sus gentes, su amistad y su sabiduría profundamente enraizada en la tierra.

      En este pueblo turolense escribió su primer poemario Aprendizajes tardíos. Como afirma el autor, un tripe aprendizaje: "el de la poesía, que nunca había practicado más allá de la admirada lectura de los clásicos; el de un sentido de una vida más sosegada y menos ambiciosa; y el descubrimiento de los ciclos de la naturaleza a través de la práctica horaciana de las tareas del campo".

     Hay que recordar que Fernando Aínsa ha escrito numerosas obras críticas y ensayísticas. Sus relatos figuran en varias antologías del cuento hispanoamericano y sus cuentos y artículos han sido traducidos a más de treinta lenguas.

15/03/2010 21:09 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

ADIÓS A UN GRAN NOVELISTA

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    A primeras horas de la mañana se ha agotado la vida de uno de los novelistas más representativos de la literatura española del siglo XX. Nos ha dejado, acompañado por sus seres queridos, Miguel Delibes, escritor vallisoletano que comenzó su andadura como redactor del periódico "El Norte de Castilla" y culminó su dilatada trayectoria creativa con una de sus mejores novelas, El hereje.

     No es la primera vez que escribo en esta bitácora sobre el autor de Los santos inocentes. (Ya hablé de Miguel el 21 de mayo de 2007 y el 4 de noviembre de 2008). En mis últimos años de Bachillerato y en mi primera etapa de Magisterio descubrí a este escritor que me sedujo de inmediato por su ética y por su estética. Me atrajeron algunas de sus primeras novelas, como La sombra del ciprés es alargada, El camino, Las ratas o Diario de un cazador. Encontraba en su prosa algo distinto. Me identificaba con su valoración del mundo rural y me calaba hondo la caracterización de algunos de sus personajes, en especial los niños o los seres intrahistóricos olvidados en el anonimato. Más tarde continué con la lectura del resto de sus novelas - me quedan pocas por conocer - y me emocioné con Cinco horas con Mario, El disputado voto del señor Cayo, Señora de rojo sobre fondo gris o El hereje.

     Tengo entre mis manos tres de sus primeras novelas. Una de ellas - Las ratas - dedicada por el propio autor en el Paraninfo de la Universidad Central de Barcelona. Con su dedicatoria - "Para José María, con mi afecto" - recuerdo hoy los momentos felices que me ha brindado la lectura de sus novelas, el léxico castizo que he ido asimilando, el talante vital que me ha transmitido, su preocupación por el planeta, su amor a la naturaleza, su concepción realista de la vida. Las novelas de Miguel Delibes son como un espejo que refleja gran parte de la vida española de la segunda mitad del siglo XX. Son un tesoro para los amantes de la buena prosa y para los que se dedican a fomentar la cultura.

     Como homenaje a Miguel, voy a transcribir tres fragmentos de sus primeras novelas. Pueden ser representativos de su prosa ágil, coherente y preñada de honda sensibilidad.

      Fragmento de La sombra del ciprés es alargada (Premio Nadal, 1947):

       Por las contraventanas abiertas penetraba el alba; un alba triste y espantosamente anodina; un amanecer bajo de color, desmejorado, gris... Me poseía la impresión de estar viviendo unas horas ya vividas. Como si no recordase más que estos instantes de otra existencia anterior, diluida ya en la madeja del tiempo. Mis sentimientos estaban como adormilados. Tenía los ojos y el corazón atrozmente secos, como si alguien previamente me los hubiera estrujado hasta sacarles la última gota, de hiel o de sangre.

      Fragmento de El camino (1950):

      Le gustaba al Mochuelo sentir sobre sí la quietud serena y reposada del valle, contemplar el conglomerado de prados, divididos en parcelas, y salpicados de caseríos dispersos. Y, de vez en cuando, las manchas oscuras y espesas de los bosques de castaños o la tonalidad clara y mate de las aglomeraciones de eucaliptos. A lo lejos, por todas partes, las montañas, que, según la estación o el clima alteraban su contextura, pasando de una extraña ingravidez vegetal a una solidez densa, mineral y plomiza en los días oscuros.

     Fragmento de Las ratas (1962):

     Poco después de amanecer, el Nini se asomó a la boca de la cueva y contempló la nube de cuervos reunidos en consejo. Los tres chopos desmochados de la ribera cubiertos de pajarracos, parecían tres paraguas cerrados con las puntas hacia el cielo. Las tierras bajas de don Antero, el Poderoso, negreaban en la distancia como una extensa tizonera.

 

UN VIAJE A LA MEMORIA

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     Acabo de leer en edición digital la novela El susurro de los árboles. Con ella, la periodista y escritora María Dolores García Pastor ha obtenido en 2009 el primer premio del VII certamen Yo Escribo.com. Tengo que confesar que es la primera obra que leo íntegramente en formato electrónico y que, a pesar de no estar muy habituado, me ha entusiasmado desde el primer momento.

     La escritora catalana, licenciada en Ciencias de la Información, realiza en este conmovedor relato un viaje a la memoria, un viaje al dolor, un viaje al corazón de Chile.

     Son varios los aspectos que quisiera destacar en esta narración: la autora recupera al contador de historias, ese anciano que vive en Arica y que le abre las puertas de la memoria a una inquieta buscadora de historias.  Se podría hablar de una novela dentro de la novela, porque lo que impulsa la trama argumental es el propio proceso creador de la periodista, que aprovecha al cien por cien su viaje al país más largo del mundo. No podemos olvidar cómo va profundizando, con la inestimable ayuda de testigos privilegiados, en los hechos que desencadenaron el golpe militar del general Pinochet aquel fatídico 11 de septiembre de 1973 y la desaparición del líder democrático Salvador Allende.

     "El susurro de los árboles nos librará de la desmemoria". Son las palabras finales de una novela que representan metafóricamente a esos testigos mudos que nos ayudan a recordar una tragedia que nunca se debería repetir. La reaparición de Roberto Rivas, gracias al esfuerzo de la protagonista, es sólo una gota de agua en medio del océano de torturas, secuestros indiscriminados, desapariciones, mentiras e hipocresía.

     La lectura de El susurro de los árboles ha sido un nuevo aldabonazo a mi conciencia y a mi solidaridad con tantas familias de chilenos, que hace más de treinta años quedaron rotas por la tristeza y el dolor. Adela, la protagonista, me ha recordado a otros periodistas y escritores que han arriesgado su vida por la justicia y la verdad. Por la libertad. Los demás personajes representan a un pueblo solidario, hospitalario y casi resignado a convivir con el dolor. También he vuelto a comprobar cómo Pinochet tenía atenazados a los suyos y utilizó el soborno y toda clase de artimañas para convencer al mundo de la necesidad de una asonada que acabó con miles de vidas de jóvenes misteriosamente desaparecidos.

     En la novela, escrita con un estilo ágil y sugerente, también aparece la amistad, la generosidad, el amor, el sacrificio,...Me quedo con esta frase de Víctor Jara: "El amor es un camino que, de repente, aparece". Y, como dice la protagonista, "El amor puebla cada rincón de este mundo y sólo es necesario que sepamos verlo y apreciarlo". Un amor que se debería expandir como ese susurro silencioso de los árboles plantados en el Parque de la Paz, en homenaje a los desaparecidos durante la dictadura de Pinochet.

 

JESUCRISTO SEGÚN SARAMAGO

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     Aunque no es la mejor obra del escritor portugués, El Evangelio según Jesucristo (1991) es una historia novelada de la vida del hombre que nació en Belén hace poco más de dos mil años, es la consagración del humanismo laico de este magistral escritor y es una obra ideológica en la que el autor deja entrever una concepción agnóstica e iconoclasta.

     En el club de lectura Garamond, que modera con carisma Patricia Esteban Erlés, hemos reflexionado esta tarde-noche sobre esta novela. Me hago eco de alguno de los aspectos más relevantes de esta tertulia cultural: José Saramago hace gala de un profundo conocimiento del Nuevo Testamento, aunque centra su atención en personajes secundarios, dando especial relevancia a la figura de José, el padre de Jesús, que muere crucificado a los treinta y tres años y a la de María Magdalena, que comparte parte de su vida con el Joven Jesús de Nazaret.

     La novela ofrece una lectura ágil y dinámica, a pesar de las continuas digresiones y de la desaparición de los párrafos tradicionales. Nos ha llamado la atención la relación entre María y su hijo Jesús, el papel del Diablo que se sitúa a la misma altura que Dios, la mirada amorosa del narrador sobre algunos personajes, la complicidad de Saramago con el lector, el tema de la culpa, la crueldad y el castigo y, sobre todo, la desmitificación de la figura de Jesús, tal como aparece en los cuatro evangelios.

     El Evangelio según Jesucristo presenta otros aspectos que pueden sorprender tanto al creyente como al no creyente. La desmitificación de la figura de Jesús, que llega a poner en tela de juicio su misión en esta tierra, se centra en la personalidad de un hijo rebelde, desarraigado y abierto a las voces discordantes del bien y del mal. Esta idea de un Jesús terrenal va unida a otras reflexiones que anticipan el futuro del fanatismo religioso, de la intolerancia, de la radicalidad de la fe, de la Inquisición y de la ambivalencia de todas las creencias. Así lo plantea el escritor portugués, aunque valdría la pena releer algunos párrafos y conocer más al autor para extraer de esta obra todo el jugo ideológico que contiene.

DONDE SURGEN LAS SOMBRAS

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    "Uno ignora su propia fuerza interior hasta que la pone a prueba".  Esta es una de las frases que han seleccionado los alumnos de tercero y cuarto de Secundaria del Instituto "Ramón y Cajal" de Zaragoza del libro Donde surgen las sombras, del escritor aragonés David Lozano. Con esta novela obtuvo el premio Gran Angular de la editorial SM en el año 2006.

     David Lozano ha vuelto a nuestro Instituto con el entusiasmo que le caracteriza y con el deseo de compartir una hora larga con un centenar de alumnos de este Centro. El joven novelista, que acaba de publicar Réquiem, el último libro de la trilogía "La puerta oscura" ha explicado a los alumnos y alumnas, al hilo del argumento de su novela, los riesgos evidentes del acceso a internet, si no se hace con la debida precaución y buen criterio. "Mi novela - ha dicho - es una novela de atmósferas tenebrosas, un relato donde triunfa la amistad y donde se entremezclan las emociones y el suspense".

     Como respuesta a las numerosas preguntas que le han planteado los adolescentes, ha reflexionado en voz alta sobre el proceso de escribir: un camino laborioso, como un puzzle o como el que mueve las piezas del ajedrez. Ha insistido en la coherencia del narrador y en la observación de la realidad como fuente de inspiración.  Algunos alumnos le han preguntado si va ha escribir una segunda parte - esta obra ya va por la octava edición -. David ha respondido que, de momento, no lo va a intentar ni se va a dejar llevar por el éxito de su tercera novela. Eso sí, espera que la trilogía "La puerta oscura", consiga la misma respuesta de los lectores que la que ha presentado esta mañana.

AZUL RUSO

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     "EMMA ZUNZ FUE CONVIRTIENDO EN GATOS a todos los hombres que cruzaron la puerta del viejo edificio con aires de teatro cerrado donde vivía, en la parte antigua de cierta ciudad de cúpulas afiladas que tenía por costumbre reflejarse a cada paso en charcos y capós mojados de automóvil, como una dama en ruinas que no pudiera terminar de creerse los signos externos de su decadencia"...

     Así comienza uno de los trece relatos que, con este mismo título, acaba de presentar la escritora zaragozana  Patricia Esteban Erlés en la librería "Los portadores de sueños". Acompañada por el editor de Páginas de Espuma Juan Casamayor y por el escritor Manuel Vilas, Patricia no ha dejado en ningún momento de esbozar su enigmática sonrisa y de mostrar un gesto de gratitud hacia todos aquellos que abarrotábamos la acogedora librería.

     Juan Casamayor ha hablado del proceso de elaboración de estos relatos y ha recordado el simbolismo literario y vital del color azul, omnipresente en los cuentos de Patricia, que recoge una rica y plural herencia literaria. Manuel Vilas ha expresado su propia experiencia como lector y ha hecho hincapié en el simbolismo baudeleriano de los gatos, en la influencia de Borges - recordemos a Emma Zunz -, en la brujería que destilan estas páginas, en el terror lírico, en la claustrofobia, en la alquimia, en lo terrible, en lo misterioso, en la omnipresencia de la muerte y en el motivo de las relaciones amorosas rotas. El poeta y novelista aragonés ha elogiado esta prosa esteticista en la que conviven la narración y la descripción, la realidad y la fantasía. Se ha hecho eco, además de esos grandes autores - Poe, Borges, Cortázar, Silvina Ocampo,... - que han convertido al gato en símbolo literario y en testigo silencioso de la andadura inquieta e incierta de los seres humanos.

     La autora ha explicado el por qué de un título que aglutina y sintetiza el mundo de unos animales que le fascinan y le inquietan. Un título que evoca, además, el color azul, tan presente en la literatura  y en la vida. Recuerdo en este momento el libro Azul del poeta nicaraguense Rubén Darío o el Periodo azul en la trayectoria pictórica de Pablo Picasso. El azul nos acerca al mar misterioso, al cielo sublime, a este planeta azul cada vez más convulsionado. Patricia Esteban me ha hecho recordar en esta tarde de febrero el artículo "Una vida en libertad", que escribí en esta bitácora el 16 de julio de 2009. En él recordaba la experiencia vivida en L’Aixavega, a treinta kilómetros de Reus. En una casa solariega más de treinta gatos conviven en armonía y libertad. Recordé también los gatos con los que compartí mi infancia en Aliaga y plasmé el poema "A un gato" del argentino Jorge Luis Borges.

     En mi viaje de regreso en el autobús he leído el cuento "Azul ruso" casi sin parpadear. El ambiente de misterio y fantasía que respira esa casa de la calle Klementina me ha acompañado durante el trayecto. Estaba tan ensimismado en la historia que casi me olvido de la parada. Mañana continuaré con la lectura de estos relatos. Prefiero saborearlos y dejarme hechizar por este estilo cuidado, por esta prosa envolvente, por esos finales que reclaman la complicidad del lector.

HOMENAJE A MIGUEL MENA

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    El escritor y periodista Miguel Mena recibió ayer tarde un original homenaje el la librería zaragozana El Pequeño Teatro de los Libros. Esta excelente librería, ubicada en el barrio de Las Fuentes, ha decidido dedicar un estante a los profesionales de la cultura que destaquen por su trayectoria y por su dedicación.

     Miguel Mena (Carabanchel, 1959) vive en Zaragoza desde 1983 y se siente como un aragonés más. Como escritor se dio a conocer con Vinagre en las venas (1992), aunque fue con Paisaje del ciclista (1993) y con Bendita calamidad (1994) con los que reclamó con más fuerza la atención de los lectores y de la crítica. Sus últimas novelas - Días sin tregua (2006) y Piedad lo han consagrado como un escritor con un estilo propio e inconfundible.

     Otra de las facetas de Miguel es su dedicación a las ondas como locutor. Trabaja desde hace años en Radio Zaragoza, Cadena Ser. ¿Qué zaragozano no recuerda el famoso programa "Estudio de Guardia? Ahora realiza el programa de fin de semana "A vivir Aragón" y colabora, además, en la revista "La Magia de Viajar" y en el suplemento "Artes y Letras" de Heraldo de Aragón. Una trayectoria que merece, cómo no, un reconocimiento.

    Precisamente ayer, acompañado de sus amigos y admiradores, descubrió el estante que llevará su nombre. En él aparecían todas sus obras y otras de autores admirados como Verlaine o Rilke. Mena agradeció este homenaje con unas sentidas palabras. Recordó a su padre, que era ebanista, y le regaló en su infancia un estante de cuatro baldas. Esa fue su primera biblioteca y allí comenzó, tal vez, su afición por la lectura. Otra de sus aficiones es el ciclismo. Con su bicicleta ha recorrido casi todo Aragón. Ayer nos habló de sus viajes a pueblos deshabitados de Zaragoza, a pequeños núcleos rurales de Huesca y a aldeas casi deshabitadas de la provincia de Teruel, como Armillas y El Salcedillo.

    Un acto cultural entrañable en un ámbito que cada día conocen más zaragozanos y en el que muchos nos sentimos ya como en nuestra segunda casa. Este hijo adoptivo de la ciudad del Ebro desde 2006 se merece esto y mucho más. De vez en cuando visitaré su estante, colindante con el de Ángel Petisme.

 

UNA OBRA CON RAÍCES HISTÓRICAS

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     Ayer estuvo en el Instituto Ramón y Cajal el escritor Antoni García Llorca (Barcelona, 1971). Su última novela El salvaje ha obtenido el Premio Gran Angular 2009 de narrativa juvenil que convoca cada año la editorial SM. Esta obra está basada en hechos reales, ya que se hace eco de las vivencias en la Sierra Morena cordobesa de un niño de siete años, Marcos Rodríguez Pantoja, que estuvo doce años en el monte compartiendo su vida en soledad con un hurón, un búho real y un lince.

     El escritor catalán supo conectar con facilidad con los alumnos de primero y segundo de ESO y contestó con soltura y franqueza a las numerosas preguntas que le plantearon. Se refirió a sus preferencias como lector e insistió de modo especial en laa importancia de La Odisea como una de sus fuentes de inspiración. También se refirió a escritores como Tolkien o Italo Calvino. Los niños y niñas estuvieron muy receptivos en todo momento y valoraban como muy positiva la lectura de un relato que, a la mayoría les impactó.

     García Llorca se refirió también a la película Entrelobos, que está preparando Gerardo Olivares y que llevará a la pantalla los hechos acaecidos al ya llamado "niño salvaje de Sierra Morena". La realidad se entrecruza de nuevo con la ficción. Y tanto la novela como la película ahondan el en mito del hombre lobo, en el mito de la caverna y en el mito rousseauniano del "buen salvaje".

 

LA ACTUALIDAD DEL ESPERPENTO

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     He vuelto a disfrutar esta mañana - una vez más - con la representación de Luces de Bohemia en el Teatro Principal de Zaragoza. Los actores del Teatro del Temple han mejorado su puesta en escena y nos han acercado de nuevo a los espejos cóncavos del callejón del Gato. Vuelvo a escribir lo que publiqué hace más de dos años, porque las sensaciones son similares o, tal vez, más positivas:

     El grupo aragonés Teatro del Temple, fundado en 1994 y con una dilatada trayectoria nacional e internacional, ha elaborado un montaje sobrio pero eficaz. Me ha llamado la atención la casi perfecta dicción de los protagonistas y la sencilla puesta en escena de una obra aparentemente complicada. El reparto, aunque desigual, está bastante acertado. Destaca la interpretación del actor Ricardo Joven en el papel de Max Estrella, el protagonista, y la meritoria presencia del veterano y curtido en mil batallas Gabriel Latorre que asume varios papeles secundarios, entre otros el del redactor don Filiberto y el del ministro don Paco.

     A pesar de las veces que he leído la obra, a pesar de que esta es la cuarta o quinta representación a la que asisto, siempre encuentro algo nuevo, algo distinto en el famoso esperpento valleinclanesco. Me he vuelto a dar cuenta esta mañana de la rabiosa actualidad del teatro de don Ramón, casi un siglo después de su primera puesta en escena. Desde el ya lejano 1920 - año de su publicación - Luces de Bohemia ha llegado al espectador en diferentes contextos políticos, sociales y culturales. Pero, desgraciadamente, la sociedad imperfecta que describe es muy similar a la actual. Plantea problemas que todavía están muy presentes en estos inicios del siglo XXI: la injusticia social, el capitalismo, el desprecio de la inteligencia, la marginación, las actitudes inquisitoriales, las algaradas callejeras,... El escritor gallego pone el dedo en la llaga de la España de la época y, al mismo tiempo, crea un nuevo género teatral: el esperpento. La deformación sistemática de la realidad, la animalización, la degradación de los personajes, lo grotesco y lo marginal conforman una estética anticlásica que abrirá los ojos a las generaciones posteriores. Sus raíces estéticas se remontan al gran pintor aragonés Francisco de Goya.

     Está claro, por tanto, que los clásicos nunca mueren. Y don Ramón del Valle-Inclán es uno de ellos. El Teatro del Temple nos ha vuelto a recordar esa España paradójica y contradictoria, tan lejana y tan cercana al mismo tiempo. Además, han programado sesiones para estudiantes de Bachillerato, a un precio bastante asequible. Es de esperar que otras compañías sigan en esta línea e intenten salvar al teatro de un aparente declive. Hoy creo que lo han conseguido.

UN POETA DEL PUEBLO

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    Hace casi cien años nació en Orihuela uno de los poetas más representativos de la literatura española de la primera mitad del siglo XX. Miguel Hernández (1910-1942), considerado por algunos críticos miembro de la llamada "Generación del 36" y, por otros, "genial epígono de la Generación del 27, ocupa un lugar relevante en las letras españolas y tuvo mucho que ver en la renovación poética de los años treinta del siglo pasado.

     No voy a repasar la vida de uno de mis poetas preferidos. Pero quiero rendir un sencillo homenaje a este cantor del pueblo, poeta de la tierra, autodidacta, apasionado y enamorado de la libertad. He rescatado de mi estantería una edición de Cátedra a cargo de Juan Cano Ballesta. Tiene la fecha de 1981 y lo adquirí durante mis estudios universitarios en Barcelona. El título es elocuente: El hombre y su poesía. En esta antología se recogen los principales poemas del poeta alicantino, incluso "El hombre acecha", que se salvó milagrosamente de la depuración de la censura franquista.

     Son muchos los homenajes que se van a rendir durante este año a este poeta del amor y de la libertad. Quiero expresar mi reconocimiento y admiración por su poesía escribiendo algunas estrofas de sus composiciones más conocidas. Son el fruto de mi relectura de los versos de un poeta injustamente tratado en vida y poco reconocido hasta fechas recientes.

                                                                      Me llamo barro aunque Miguel me llame.

                                                                      Barro es mi profesión y mi destino

                                                                      que mancha con su lengua cuanto lame.

                                                                                             ................

                                                                      Como el toro he nacido para el luto

                                                                      y el dolor, como el toro estoy marcado

                                                                      por un hierro infernal en el costado

                                                                      y por varón en la ingle con un fruto.

                                                                                            (De El rayo que no cesa. 1934-35)

                                                                      Yo quiero ser llorando el hortelano

                                                                      de la tierra que ocupas y estercolas,

                                                                      compañero del alma, tan temprano.

                                                                                             (De Elegía a Ramón Sijé)

                                                                       Vientos del pueblo me llevan,

                                                                       vientos del pueblo me arrastran,

                                                                       me esparcen el corazón

                                                                       y me aventan la garganta.

                                                                                             (De Viento del pueblo. 1936-37)

                                                                       Para la libertad sangro, lucho, pervivo.

                                                                       Para la libertad, mis ojos y mis manos,

                                                                       como un árbol carnal, generoso y cautivo,

                                                                       doy a los cirujanos.

                                                                                       (De El hombre acecha. 1938-39)

                                                                         TRISTES GUERRAS

                                                                         si no es amor la empresa.

                                                                         Tristes, tristes.

                                                                          Tristes armas

                                                                         si no son las palabras.

                                                                         Tristes, tristes.

                                                                          Tristes hombres

                                                                         si no mueren de amores.

                                                                         Tristes, tristes.

                                                             (De Cancionero y romancero de ausencias. 1939-41)

 

 

 

 

 

                                                                      

 

ORFEO ERRANTE

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     Los Reyes Magos de Oriente me han regalado la última antología poética de Antonio Fernández Molina (Alcázar de San Juan, 1927 - Zaragoza, 2005). Con el sugerente título Orfeo errante, la cuidada edición de los "Libros del Innombrable", a cargo de Raúl Herrero nos acerca de nuevo a un poeta con una riquísima trayectoria creadora y, paradójicamente, olvidado por la crítica y por los manuales literarios al uso.

   Tuve la suerte de conocer a Antonio en los últimos años de su vida. Mi colaboración en la desaparecida revista Trébede, ME llevó a elaborar una reseña de su obra Fragmentos de una elegía permanente, que no llegó a aparecer en la revista y que publiqué en este mismo blog el 27 de mayo de 2005, con el título "Poemas de la esperanza a golpes de corazón".

    Gracias a la gentileza de Sus Majestades - que siempre me obsequian con cultura - he vuelto a reencontrarme con la poesía del autor manchego afincado en Zaragoza. Una poesía que oscila entre el surrealismo clásico, la tradición de la metáfora negra y el absurdo cotidiano. Una poesía imaginativa, lúdica y espontánea.

     Me ha resultado difícil seleccionar un poema de esta ambiciosa antología. Al final me he decidido por el poema Cada día que pasa el tiempo pesa, que considero acorde con estas fechas de sueños, de recuerdos, de reflexión y de buceo casi inconsciente en el mundo de la infancia. El poema pertenece al libro Platos de amargo alpiste, publicado por la colección Ocnos, dirigida por Joaquín Marco, en 1973.

                                                                     Cada día que pasa el tiempo pesa,

                                                                     el sombrero es de plata sucia y frágil,

                                                                     su testamento el buey hace en la dehesa

                                                                     y el río en la cabaña duerme grácil.

                                                                      Cual mosca de septiembre, la quimera

                                                                     en forma de medusa. Aúlla el gato.

                                                                      La cuchara se espera que se muera.

                                                                      En el campo del moro duerme un rato.

                                                                       La ventana da al bosque de las dudas.

                                                                      Los niños se meriendan una estela.

                                                                      Marchan  cantando las camisas crudas.

                                                                      En la alta noche la maleta vuela.

                                                                       Merlín pone la llave en la cornisa,

                                                                      el céfiro presenta sus excusas,

                                                                      algunas musas bailan en camisa,

                                                                      y deprisa el poeta va a la escuela.

06/01/2010 18:10 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

NAVIDAD LITERARIA (5)

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     Gloria Fuertes, poeta autodidacta madrileña (1917-1998) fue una escritora polifacética que destacó por sus composiciones dirigidas a los niños. La Navidad siempre ha sido un tiempo de evocación de nuestras vivencias infantiles y los niños siempre han vivido estas fechas de una manera más ingenua e incontaminada.

      Este último poema de la serie Navidad Literaria, titulado María Madre, es un homenaje a todos los niños que no pueden disfrutar durante estas fechas de la presencia cálida y amorosa de sus madres.

                                                               

                                                       La Virgen,
                                                       sonríe muy bella.
                                                       ¡Ya brotó el Rosal,
                                                       que bajó a la tierra
                                                       para perfumar!

                                                       La Virgen María
                                                       canta nanas ya.
                                                       Y canta a una estrella
                                                       que supo bajar
                                                       a Belén volando
                                                       como un pastor más.

                                                       Tres Reyes llegaron;
                                                       cesa de nevar.
                                                       ¡La luna le ha visto,
                                                       cesa de llorar!
                                                       Su llanto de nieve
                                                       cuajó en el pinar.

                                                       Mil ángeles cantan
                                                      canción de cristal
                                                      que un Clavel nació
                                                      de un suave Rosal.

NAVIDAD LITERARIA (4)

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     El poeta santanderino Gerardo Diego (1896-1987) fue uno de los representantes de la Generación del 27. Su trayectoria poética se enriqueció de diversas tendencias, entre ellas el Ultraismo y el Creacionismo. De todos modos, su poesía se centró más en el acercamiento a los metros tradicionales y en la exaltación del paisaje y de determinados valores.

     El poema ¿Quién ha entrado en el portal de Belén? revela con claridad el dominico de la métrica y de las figuras literarias. Gerardo Diego enfatiza la emoción ante un hecho extraordinario y despierta la reflexión del lector.

 

                                                         ¿Quién ha entrado en el portal,
                                                        en el portal de Belén?
                                                         ¿Quién ha entrado por la puerta?
                                                        ¿quién ha entrado, quién?.

                                                         La noche, el frío, la escarcha
                                                        y la espada de una estrella.
                                                         Un varón -vara florida-
                                                        y una doncella.

                                                         ¿Quién ha entrado en el portal
                                                        por el techo abierto y roto?
                                                         ¿Quién ha entrado que así suena
                                                        celeste alboroto?

                                                         Una escala de oro y música,
                                                        sostenidos y bemoles
                                                        y ángeles con panderetas
                                                        dorremifasoles.

                                                         ¿Quién ha entrado en el portal,
                                                        en el portal de Belén,
                                                        no por la puerta y el techo
                                                        ni el aire del aire, quién?.

                                                         Flor sobre impacto capullo,
                                                        rocío sobre la flor.
                                                         Nadie sabe cómo vino
                                                        mi Niño, mi amor.

27/12/2009 12:40 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

NAVIDAD LITERARIA (3)

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     El poeta Juan Ramón Jiménez (1881-1958), premio Nobel de Literatura en 1956, encontró también en su larga trayectoria poética motivos navideños que plasmó en breves y sentidos poemas.

     La figura de Jesús, salvador de los hombres, adquiere con frecuencia ribetes de ternura. El poeta onubense asocia esta venida a la exaltación de la naturaleza, que personifica con acertadas metáforas y con sugerentes epítetos.

                                                                             

                      Jesús, el dulce, viene...
            Las noches huelen a romero...
                      ¡Oh, qué pureza tiene
            la luna en el sendero!

                     Palacios, catedrales,
            tienden la luz de sus cristales
           insomnes en la sombra dura y fría...
                   Mas la celeste melodía
           suena fuera...
                   Celeste primavera
   que la nieve, al pasar, blanda, deshace,
            y deja atrás eterna calma...
                 ¡Señor del cielo, nace
                esta vez en mi alma!

26/12/2009 11:09 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

NAVIDAD LITERARIA (2)

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     El poeta místico del Renacimiento español San Juan de la Cruz (1542-1591), autor de excelentes obras como Noche oscura del alma, LLama de amor viva y Cántico espiritual, escribió también otros poemas menores. Hoy, día de Navidad, reproduzco un sencillo y sugerente romance, dedicado al nacimiento del Niño Jesús. Se titula Romance del Nacimiento.

                                                                          Ya que era llegado el tiempo
                                                                         en que de nacer había,
                                                                         así como desposado
                                                                         de su tálamo salía,

                                                                         abrazado con su esposa,
                                                                         que en sus brazos la traía,
                                                                         al cual la graciosa Madre
                                                                         en su pesebre ponía,

                                                                         entre unos animales
                                                                         que a la sazón allí había,
                                                                         los hombres decían cantares,
                                                                         los ángeles melodía,

                                                                         festejando el desposorio
                                                                         que entre tales dos había,
                                                                         pero Dios en el pesebre
                                                                         allí lloraba y gemía,

                                                                         que eran joyas que la esposa
                                                                         al desposorio traía,
                                                                         y la Madre estaba en pasmo
                                                                         de que tal trueque veía:

                                                                         el llanto del hombre en Dios,
                                                                         y en el hombre la alegría,
                                                                         lo cual del uno y del otro
                                                                         tan ajeno ser solía.

25/12/2009 11:19 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

NAVIDAD LITERARIA (1)

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     La celebración de la Navidad está dando un vuelco durante los últimos años. Al menos, aparentemente. En el contexto social  y multicultural en que vivimos, se tiende a eludir los tradicionales símbolos de la Navidad. Parece que nos hemos olvidado de nuestras tradiciones, de nuestra cultura, de nuestras señas de identidad.

    Por eso, durante estos días de jolgorio, celebración y consumismo desaforado, quiero poner el contrapunto literario mediante la evocación de los sentimientos de nuestros literatos ante el misterio de la Navidad y ante los recuerdos y sentimientos que nos transmiten estos días.

    El poema de hoy es uno de los más conocidos del escritor madrileño Lope de Vega. Su título es LAS PAJAS DEL PESEBRE.

 

                                                         Las pajas del pesebre
                                                        niño de Belén
                                                        hoy son flores y rosas,
                                                        mañana serán hiel.
                                                        Lloráis entre pajas,
                                                        del frío que tenéis,
                                                        hermoso niño mío,
                                                        y del calor también.
                                                         Dormid, Cordero santo;
                                                        mi vida, no lloréis;
                                                        que si os escucha el lobo,
                                                        vendrá por vos, mi bien.
                                                         Dormid entre pajas
                                                        que, aunque frías las veis,
                                                        hoy son flores y rosas,
                                                        mañana serán hiel.
                                                         Las que para abrigaros
                                                        tan blandas hoy se ven,
                                                        serán mañana espinas
                                                        en corona crüel.
                                                         Mas no quiero deciros,
                                                        aunque vos lo sabéis,
                                                        palabras de pesar
                                                        en días de placer;
                                                        que aunque tan grandes deudas
                                                        en pajas las cobréis,
                                                        hoy son flores y rosas,
                                                        mañana serán hiel.
                                                         Dejad en tierno llanto,
                                                        divino Emmanüel;
                                                        que perlas entre pajas
                                                        se pierden sin por qué.
                                                         No piense vuestra Madre
                                                        que ya Jerusalén
                                                        previente sus dolores
                                                        y llora con José;
                                                        que aunque pajas no sean
                                                        corona para rey,
                                                        hoy son flores y rosas,
                                                        mañana serán hiel.

 


 

EL VUELO DE LAS LUCIÉRNAGAS

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     De pequeño, me encantaba buscar gusanos de luz en los lugares húmedos de Aliaga, cercanos al río o lindantes con las acequias. Más tarde me enteré de su nombre científico - luciérnagas - pero preferí seguirlos llamando gusanos de luz. Esa luz verdeamarilla despertaba en mí curiosidad y avivaba mi imaginación.

     Ana Alcolea - escritora y profesora zaragozana - presentó ayer en la librería San Pablo su última novela. Su título es elocuente y muy sugerente: El vuelo de las luciérnagas. Es un libro de literatura juvenil, destinado a niños de diez a doce años. Es un libro de aventuras, de misterio, de fantasía, de ecos autobiográficos, de amor a la familia y a la vida. Su autora evoca en él sus estancias durante los veranos de su infancia en una casa de la región de la Liguria italiana, cerca de Géneva. A partir de ese eco de la memoria, construye un relato fluido, con una prosa tersa, clara, sin didactismo fácil ni digresiones innecesarias.

     Ana estuvo acompañada en el acto por numerosos familiares, amigos y profesionales de la docencia.  Fermín Ezpeleta, escritor y profesor de Lengua y Literatura glosó con acierto la obra y destacó sus aspectos más relevantes.  También intervino Paloma Orozco, directora de la colección "La Brújula" y Juan Bauty, ilustrador de la obra.

     No tengo la menor duda de que esta nueva novela de Ana Alcolea hará las delicias de muchos  niños y creará - como ya lo hizo con su primera obra El medallón perdido - nuevos lectores. Porque Ana escribe desde dentro y cada línea, cada párrafo, cada capítulo envuelve al lector en un mundo diferente y colma su sed de aprender, de conocer otros mundos y, por qué no, de reflexionar sobre la vida y sus entresijos.

LA VIDA DE LOS LIBROS

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     ¿Tienen vida los libros? ¿Qué futuro le espera a la letra impresa? Son preguntas que nos solemos hacer con frecuencia y que nos planteamos cuando comprobamos cómo se cierra una librería de viejo o cómo se dejan de reeditar joyas de la literatura.

    José Luis Melero Rivas (Zaragoza, 1956) responde a estas inquietudes y a otras más en su última obra La vida de los libros, que presentó el pasado viernes en la librería zaragozana "Los portadores de sueños". Y es que José Luis - Pepe Melero para los amigos - es un enamorado de los libros, un enamorado de la vida, un enamorado de las palabras. El bibliófilo aragonés estuvo acompañado por sus numerosos amigos y admiradores y llevaron la voz cantante de esta presentación dos pesos pesados de la cultura aragonesa: Luis Alegre y Félix Romeo.

     José Luis nos habló de su afición por coleccionar libros - cuanto más raros, mejor -, de su amor por la lectura, de su fe en la amistad, de su apasionamiento por el Real Zaragoza - del que es consejero - de su afán por descubrir, por investigar, por aprender. Porque Pepe Melero se considera polifacético y, como enamorado de la vida, aprovecha todos los minutos del día para empaparse de cultura y compartir inquietudes con los que le rodean.

     Después de la publicación de Leer para contarlo. Memorias de un bibliófilo aragonés (2003), José Luis nos regala estos artículos, publicados en el suplemento "Artes y Letras" de Heraldo de Aragón. Un regalo para los que seguimos teniendo fe en los libros y en la letra impresa, un regalo para los que amamos Aragón, un regalo para los que valoramos la literatura y los creadores menos conocidos, más olvidados y acaso marginados.

09/12/2009 09:28 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

EL EMBRUJO DE LISBOA

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     Me acerco a primera hora de la mañana a la oficina de correos de Las Fuentes para recoger un paquete muy especial: el último número de la revista cultural TURIA. En más de quinientas páginas, el número 92, dedicado en la sección Cartapacio al poeta Ángel Crespo, nos ofrece un variado banquete cultural y literario que estoy dispuesto a saborear durante los próximos días de descanso.

     De su oferta variopinta, elijo casi siempre la sección Poesía, como aperitivo exquisito y selecto. Y elijo para compartir con los lectores de esta página un poema de Mario Hinojosa dedicado a A Brasileira, uno de los cafés más emblemáticos de la capital portuguesa. Sólo he visitado una vez Lisboa y aún queda en mi retina esa visión panorámica de la ciudad, ese encanto de lo antiguo y esa huella que queda en las ciudades costeras. Este poema me ha llevado otra vez  a la ciudad del Tajo, esa ciudad escupida de literarura e historia, y ha despertado mi intención de viajar de nuevo a Lisboa, la patria de Pessoa y de Camoens.

                                                                    A BRASILEIRA

                                                         Lisboa es el fantasma

                                                         donde juegan Pessoa y Camoens

                                                         donde Dulce Pontes y Rodrigo Leao

                                                         inventan la tristeza.

                                                          La plaza do Rossío y un limpiabotas

                                                         acordeones mojados de café amargo,

                                                         y subimos a tu cielo metálico

                                                         en Santa Bárbara

                                                         esperando la catarsis de la muerte.

                                                          Lisboa es el fantasma

                                                         donde las casas son de pastel

                                                         los tranvías orugas inciertas

                                                         y los atardeceres espejos de corazones vencidos.

                                                          Lisboa es el fantasma

                                                         de abriles y claveles,

                                                         de heterónimos y ensayos sobre cegueras,

                                                         a lo lejos Belem

                                                         y en tus labios un fado.

                                                          En los arcos de la Plaza do Comercio

                                                        se ha perdido un viento de sardinas y Oporto

                                                        la sonrisa de un tullido

                                                        y el paso desahuciado de un poeta,

                                                        ahora Lisboa es el fantasma

                                                        donde el mar cena a lo lejos

                                                        donde la hermosura lleva marcha de cangrejo,

                                                        donde el paraíso está más cerca.

                                                         Miro en derredor

                                                        y siento la baba de un sapo,

                                                        es 25 de abril

                                                        y el desasosiego me lleva a A Brasileira

                                                        y converso con una estatua.

02/12/2009 20:03 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

LUIS ALBERTO DE CUENCA

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     El poeta, ensayista y traductor Luis Alberto de Cuenca (Madrid, 1950) ha mantenido un distendido encuentro con los alumnos de Bachillerato del Instituto "Ramón y Cajal" de Zaragoza. El que fuera Director de la Biblioteca Nacional se ha mostrado en todo momento cercano y muy comunicativo. Su poesía ha sorprendido positivamente a la mayoría de los jóvenes, que están acostumbrados a considerar a los poetas como seres de otra galaxia.

     La lectura de poemas de Luis Alberto, recitados con unción y con profesionalidad, ha dado paso a la lectura de composiciones del propio autor. Han sido muchos los poemas que han resonado en una biblioteca que rezumaba sabor literario. Las preguntas y el coloquio final también han sido de especial interés. Lástima el apremio del tiempo y las servidumbres de la agenda. El poeta madrileño hubiera prolongado con gusto su estancia en el Centro. Pero en Borja le esperaba otro grupo de alumnos.

     Eso sí, como colofón nos ha dejado el regalo de la lectura de uno de sus últimos poemas: Paseo vespertino. Esta composición, dedicada a su mujer, Alicia, ha sido galardonada recientemente con el premio de poesía Manuel Alcántara de Málaga. Es un botón de muestra de una poesía que se hace eco de la realidad en la que vive el poeta, que respira contemporaneidad y que nos regala una expresión a caballo entre la tradición y la modernidad. El verso endecasílabo fluye con suavidad y el trasfondo medieval sirve de contrapunto a una vivencia efímera y, a la vez, permanente.

                                                               Paseo vespertino
                                                                                                                             para Alicia

                                                                                               Tú y yo, amor, a caballo, por las suaves
                                                                           laderas de un crepúsculo dorado
                                                                           que vira a negro, tú y yo, luces tibias
                                                                           frente a la oscuridad que va anegando
                                                                           esta parte del mundo, rienda suelta,
                                                                           sendos halcones en los puños, campo
                                                                           a través, contra el tiempo de la muerte,
                                                                           a favor de la vida y del verano,
                                                                           contra cerrojos, contra cicatrices,
                                                                           contra el silencio, contra el desamparo,
                                                                           contra esos templos donde se refugian,
                                                                           ávidos de mentiras, los malvados,
                                                                           tú y yo solos en busca de emociones,
                                                                           medievales y eternos, a caballo,
                                                                           rumbo a ninguna parte, mientras brota
                                                                           la orquídea de la noche a cada tranco
                                                                           y queda atrás, hundiéndose en el polvo,
                                                                          la borrosa silueta del ocaso,
                                                                          tú y yo por los países de la bruma,
                                                                          picando espuelas, dos enamorados
                                                                          que unen sus corazones en la fronda
                                                                          donde alumbran, gloriosos, los relámpagos,
                                                                          y cabalgan oscuros por lo oscuro,
                                                                          como un rey y una reina destronados.

                                                                                                           
                   

01/12/2009 19:40 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

UN POETA DE LO COTIDIANO

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     No sé si el Cervantes le llega pronto o tarde. Pero le llega a tiempo. A sus setenta años recién cumplidos, el polifacético escritor mexicano José Emilio Pacheco ha recibido el Premio Cervantes, máximo galardón de las letras en lengua castellana. Había leído muy poco de este poeta, que se sitúa en la línea de su paisano Octavio Paz, aunque va más allá: es un poeta cercano, asequible, plural. Un poeta de lo cotidiano.

     Su premio es uno más de los muchos que ha recibido - entre ellos el Premio Reina Sofía de Poesía Hispanoamericana este mismo año -, especialmente en su país natal. A su edad, sigue manteniendo una mente despierta, inquieta, juvenil. De entre sus poemas, he seleccionado uno que sintetiza su poética, es decir, su concepción de la poesía. Su título es sugerente, directo y pragmático:

 

 

 

 

                                                                 A quien pueda interesar

                                                                 Que otros hagan aún
                                                                       el gran poema
                                                                 los libros unitarios
                                                                      las rotundas
                                                                 obras que sean espejo
                                                                      de armonía.

                                                                 A mí sólo me importa
                                                                       el testimonio
                                                                 del momento que pasa
                                                                       las palabras
                                                                 que dicta en su fluir
                                                                  el tiempo en vuelo.

                                                                  La poesía que busco
                                                                     es como un diario
                                                                  en donde no hay proyecto ni medida.

NOVIEMBRE GRIS

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     Siempre he considerado noviembre como un mes frío, anodino, decadente. Al filo del crepúsculo, mientras se desvanece la luz natural y se van encendiendo las farolas de las calles adyacentes, contemplo desde mi ventana el gris rosáceo del cielo, que se confunde con el gris del cemento de los edificios y con el gris de los pocos árboles que luchan contra el asfalto, casi despojados de sus hojas verdeamarillas.

     Noviembre es un mes asociado inevitablemente al otoño, a este otoño tardío pero irreversible. Noviembre es un mes asociado a los difuntos, a los que nos dejaron, a los que permanecen en nuestra memoria a pesar del paso del tiempo. Esta estación nos remite a las Leyendas de Gustavo Adolfo Bécquer, a los poemas casi decadentes de Juan Ramón Jiménez, a los viajeros románticos que se acercaron al monasterio de Veruela en el otoño de 1944.

     Estas tardes de sábado desapacibles invitan a la lectura reposada, a la reflexión, al sosiego. Tengo entre mis manos la última novela de la escritora y profesora Ana Alcolea, con la que comparto algunas inquietudes literarias. Se titula Bajo el león de San Marcos. Y es una novela de Venecia, como El retrato de Carlota. Mientras leo con fruición sus primeros capítulos, me sumerjo con la protagonista en ese otoño veneciano, evocador de tantas historias, vivencias y vicisitudes. No puedo evitar en esta tarde otoñal citar un pequeño párrafo de esta novela, la cuarta de la autora zaragozana:

     Me parece que el único principio al que me mantengo fiel es el de volver a Venecia. Vuelvo todos los años en noviembre. Me gusta la luz de otoño sobre los canales, las primeras nieblas que diluyen todavía más los palacios y las torres de las iglesias de la ciudad. Me gusta mirar a través de las ventanas, y la luz del día las oculta.Sólo por la noche se puede observar y adivinar toda la colección de vidas que aman, se acuestan y miran.

     Seguiré viajando por Venecia de la mano de la escritora protagonista de esta novela. Será un viaje virtual, metafórico, casi alegórico. Un viaje como la vida misma. Un viaje hacia el pasado y - ¿por qué no? - hacia un incierto e insospechado futuro. Un futuro agazapado debajo de los espejos, tan venecianos, tan carnavalescos.

07/11/2009 18:27 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

EL PASO DEL TIEMPO

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     Cuando el otoño va acelerando su paso, cuando las tardes se tornan crepusculares, cuando el final del año 2009 se adivina en el horizonte, hay personas que no sólo saben captar el tenue latido cotidiano del día a día, sino que consiguen comunicarlo a los demás con sencillez, con naturalidad, con depurado estilo literario.

     Cristina Grande, la escritora de Lanaja, de la que ya me hice eco el 2 de abril de 2009 en estas mismas páginas con motivo de su encuentro-coloquio con los alumnos del instituto "Ramón y Cajal" de Zaragoza, aparece semanalmente en la prensa zaragozana con una columna semanal en el Heraldo. Soy un asiduo lector de las columnas de determinados periódicos porque, a diferencia de los editoriales o de los artículos de opinión, estos breves escritos aglutinan vivencias personales, ecos de actualidad y un peculiar e inconfundible estilo.

     La escritora aragonesa logra cada semana atraer mi atención y consigue que, en numerosas ocasiones, me identifique con su manera de pensar y con su modo de redactar. En la columna de hoy - titulada Agendas - Cristina nos ofrece un peculiar punto de vista - acertadísimo - en segunda persona y reflexiona sobre el papel de las agendas, la dificultad de hacer planes a largo plazo - por motivos evidentes - y las "fechas a recordar", que te producen en ocasiones un escalofrío de nostalgia. Nostalgia del futuro y melancolía otoñal. Simplemente genial.

     Cristina Grande nos remite a este cada vez más ancho mundo de los blogs y de los correos electrónicos. Pero, en definitiva, ella se queda con el latido oculto de esa agenda de 2010, todavía virgen, todavía preñada de incertidumbre, de agridulces ilusiones y de una casi secreta esperanza.

 

UNA ESCRITORA COMPROMETIDA

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     Por fin, la escritora asturiana Ángeles Caso (Gijón, 1959) ha ganado el prestigioso Premio Planeta. Esta licenciada en Geografía e Historia, curtida en los medios de comunicación ha obtenido, por fin, un premio al que se hizo merecedora hace ya quince años con su novela El peso de las sombras. Pero se cruzó en su camino una vaca sagrada, el casi octogenario Camilo José Cela, que obtuvo su premio con la polémica y sospechosa de plagio La cruz de San Andrés.

     Ángeles caso continuó con sus novelas de fondo histórico y comprometidas con la sociedad que le rodea. Recuerdo la lectura de Un largo silencio, obra en la que tres generaciones de mujeres reviven de distinto modo la posguerra española. La novela con la que acaba de obtener el galardón se titula Contra el viento. En ella narra la historia de una joven de Cabo Verde que, tras años de infortunio en su país, decide emigrar a Europa. Primera escala, Portugal; segunda, España. Pero las cosas no mejoran. La vida, y los hombres de su vida, la maltratan. "Es una novela en la que rindo homenaje a las heroínas del siglo XXI, en ese caso a las mujeres caboverdianas inmigrantes que vienen a nuestras casas a ayudarnos, a cuidar a nuestros hijos y de nosotros para que las mujeres podamos seguir con nuestras vidas", explicó la escritora, que añadió que se trata de "una novela coral, donde intervienen muchísimas mujeres y tiene final feliz".

17/10/2009 17:27 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

EL ARTE DE LA PALABRA

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     Son muchos los poetas que se han dedicado también al arte de la pintura.  Pero son pocos los que han logrado fundir en una única expresión la imagen y la palabra, la expresión visual y la estética literaria. Uno de ellos es el poeta leonés Juan Carlos Mestre (Villafranca del Bierzo, 1957), que acaba de obtener el Premio Nacional de Poesía por su libro La casa roja.

     En su ya dilatada trayectoria, Juan Carlos Mestre ha escrito numerosos poemarios llenos de sensibilidad, preñados de simbolismo y de sugerencias. "El poeta - ha afirmado el escritor al recibir el galardón - llega con su palabra a buscar la sonrisa de sus antepasados a quienes debe la voz y han hecho el camino antes".

     El siguiente fragmento en prosa poética nos acerca al lenguaje metafórico, cincelado y original de este poeta leonés, que sigue el camino abierto por tantos otros creadores de la comarca del Bierzo:

 

     Alguien anda diciendo que en las afueras de la ciudad hay una casa roja. Una casa donde los cardenales negros sacrifican papagayos a la voz del diluvio. El diluvio tiene las barbas blancas como el sauce de la jurisprudencia un domingo de bodas. Los predicadores aman la tempestad y golpean con sus Biblias de nácar la erección de los guardiamarinas. Las familias beben alcohol, se santiguan, recolectan insectos. El niño de la lámina se masturba plácidamente con la transparencia. La rosa de Jericó huele a vainilla. Alguien anda diciendo que en las afueras de la ciudad hay una casa roja. Una casa cuya ilusión está llena de peces, el pez de San Pedro, la conciencia del delfín encerrada en el aro de la bahía desierta. Lorenzo de Médicis tenía una casa roja, las maniquís de Bizancio tenían una casa roja. Mi corazón es una casa roja con escamas de vidrio, mi corazón es la caseta de los bañistas cuya eternidad es breve como columna de lágrimas. El minotauro hace rodar sus ojos por el acantilado de las estrellas, la herida del anochecer hace su nido en la arena. Yo hablo con alas, yo hablo con humo de lo ardido y lava de diamante. La geometría bebe veneno, en el canto de los pájaros suena la armonía del baile de los muertos. En la casa roja hay una mesa blanca, en la mesa blanca hay una caja de plata con la nada del sábado. La intemperie gime contra los muros, la tristeza gime contra los mármoles. El profeta tuvo una casa de papiro a la orilla del lago, la muchacha del ghetto vivió en la casa de las preguntas. Mi mano izquierda luce un anillo de agua, en el camafeo de la supersticiosa brilla el mercurio de la temperatura. Lo que canto es lumbre, caballos lo que canto contra la aritmética y los números. Alguien anda diciendo que en las afueras de la ciudad hay una casa roja, una casa bajo el índice del cielo y el negro nenúfar de la amante devota. El muchacho con ojos de ebonita ama la enfermedad y el rubí de los reyes. Las mujeres hermosas sueñan con acuarelas, sueñan con garzas y volúmenes y súbitos prodigios sobre las alfombras de lana. Yo vivo extraviado entre dos rosas de sangre, la que tiñe la calamidad de impaciente belleza, la que tiñe la aurora con su astro eucarístico. Mi voluntad tiene la cólera del orfebre, mi capricho tiene el óxido de una frente de hierro. Nadie cruza los bosques malignos, nadie sobre la yerba de la muerte escucha el desconsolado discurso de las ceremonias asiduas. Yo veo el arco iris, yo veo la patria de los músicos y el olivo de los evangelios. Mi casa es una casa roja bajo la fibra de un rayo, mi casa es la visión y la beldad de una isla. Aquí cabe la gala del mandarín y la escrupulosa usura de las edades antiguas. Esta casa mira al norte hacia las lagunas de helechos, esta casa mira al sudeste azotada por el aliento de los que piden limosna.

UN POETA CERCANO

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     Me acabo de enterar del fallecimiento del poeta malagueño José Antonio Muñoz Rojas. Nació en Antequera hace casi cien años y vivió para la literatura. No sólo cultivó la poesía, sino que escribió una prosa cuidada y elegante e incluso se adentró en el teatro. Su poesía tiene ecos de Horacio y de Machado, aunque no se libró de la fiebre vanguardista. Sus preocupaciones giran en torno al recuerdo, la soledad y el paso del tiempo.

     Plasmo aquí un breve poema como homenaje a este poeta andaluz, que en 1998 obtuvo el Premio Nacional de Poesía por su libro Objetos perdidos.

 

                    Quiero contarte cosas que me pasan.
                   Cuando digo me pasan tiemblo, Rosa,
                    porque «me pasan» dice muchas cosas.
                    Esto de las palabras, Rosa, siempre
                   induce a confusión. Hablo, tropiezo,
                   caigo, me repongo, vuelvo a caer.
                    Hablar, Rosa, es darse trompicones
                  de palabra en palabra. La lengua dice
                  cosas que no quisiera, a tientas anda.
                   ¿No ves, Rosa, que hablando, como hablo,
                   caigo en lo mismo y a lo mismo vuelvo?
                   Cosas que pasan. Te diré que anoche
                   ardieron los rastrojos, una hermosura
                   de fuego que en festones se corría
                   de gozo, dando saltos, crepitando,
                   la llama daba brincos, le ponía
                   un rostro diferente a los contornos,
                   sorprendida la noche en sus silencios
                  por la herida que abría en sus costados
                  la navaja de las llamas alegres.
                  Era una fiesta de purificación.

29/09/2009 20:03 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

LA NOCHE COMO MOTIVO POÉTICO

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      Desde los primeros momentos de la poesía, la noche ha ocupado un lugar preferente entre los compositores de todos las épocas. Todos recordamos la Noche oscura del alma de San Juan de La Cruz. Aunque habría que remontarse al Romanticismo para encontrar los poemas más profundos y más reveladores. Bucear en la noche es bucear en la soledad, es bucear en el amor, es bucear en la muerte.

     Uno de los poetas del siglo XX que mejor han versificado sobre la noche es el escritor chileno Alfonso Calderón, recientemente fallecido. Este novelista, crítico y poeta, Premio Nacional de Literatura de Chile en 1998, escribió composiciones breves en la línea de los poetas renacentistas y románticos más universales.

     Transcribo tres poemas de Alfonso Calderón, como homenaje a este escritor chileno. Su poesía es poco conocida al otro lado del Atlántico. Su ritmo, su cadencia, su musicalidad revelan las cualidades de un buen creador.

                                                 Tú...
                                                 en las estrellas.
                                                 Yo...
                                                 en el agua.

                                                 Y así para nosotros
                                                 la noche entró a los caminos
                                                 como un buey de sombra.

                                                 Se aquietaron las voces azules
                                                 de los astros lejanos,
                                                  y en un temblor de labios
                                                  presentí el silencio.

                                                         *    *     *

 

                                                 La noche comprende esa música total
                                                 de la boca creciendo en el tiempo.

                                                 Por eso,
                                                 nunca estamos solos,
                                                 corazones ignorados,
                                                 porque siempre una estrella nace en círculos
                                                 deslizándose en la geometría de las manos,
                                                 y la noche nos ubica como la sangre perdida
                                                 que la pupila no entiende.

                                                                     *     *      *

                                                 ¿Quién se acerca
                                                 a los designios del labio?
                                                 ¿Quién desnuda tus manos
                                                 en un brillar de venas?

                                                 Y al fin de la noche,
                                                 ¿qué misterio párpado
                                                 Vio ocultarse la última estrella
                                                 tras el límite de tus ojos?

                                                               *     *     *

09/08/2009 20:11 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

EL PODER DE LA PALABRA (II)

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     Me he reencontrado esta tarde en el lugar más insospechado con unos discos de vinilo que llenaron muchas de mis momentos de ocio durante los años ochenta: Aute, Labordeta, Sabina, Loquillo, Juan Luis Guerra, Patxi Andión,... De entre ellos, he prestado especial atención al más antiguo y quizás a uno de los más poéticos. Son las 24 canciones breves de Luis Eduardo Aute. Este polifacético cantautor filipino compuso estos breves poemas en una época de efervescencia política en Europa - mayo del 68 en París - y de aislados intentos en España por salir poco a poco del pozo de la dictadura. Aute elige como un motivo recurrente la palabra. Porque el artista conoce la fuerza de la palabra y - en la línea de otros poetas comprometidos de la época - sabe que la palabra sincera, afilada, cargada de simbolismo, puede contribuir a cambiar el mundo.

     Por razones obvias, no he podido volver a oír estas canciones. Lo que sí conservo son sus letras. He seleccionado cuatro pequeños poemas para evocar una actitud comprometida y revivir la fuerza de la palabra. Además, he podido comprobar que, en este tórrido verano de incendios y olas de calor, la metáfora de la palabra cobra un relieve especial.

                    LA POESÍA ES PALABRA

                  La poesía es palabra

                 que vela despierta.

                  La poesía es palabra

                 que toma conciencia.

                  La poesía es palabra

                 que mueve a las piedras.

                  La poesía

                 es palabra que debe alumbrar.

                   PÁJAROS DE ALAS CORTADAS

                 Surcaban ayer sus plumas los aires

                 los pájaros de altivas alas,

                 poetas del trigo y del alma.

                 Sus alas de hoy no vuelan, no tañen,

                 hay voces que mandan cortarlas

                 por miedo a sus justas palabras.

                  De hastío se viste la cálida tarde

                 por voces que rezan y matan

                 pájaros de alas cortadas.

                      ÁRBOL

                  La vida que fluye en las ramas

               del árbol que tengo en el cuerpo,

               las hondas raíces del alma

               se pudren si está seco el huerto.

                    DE TANTO

               De tanto quemar las palabras,

             la voz se hace llama,

             el viento no apaga la hoguera,

             le ayuda a que crezca.

              De tanto matar la esperanza,

             la fe se hace espada,

             el cuerpo que arrastra cadenas,

             se arrecia con ellas.

07/08/2009 18:24 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

EL VIENTO DE LA LUNA

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     En el año 2006, el escritor y periodista jienense Antonio Muñoz Molina publicó una excelente novela en la que recuerda sus años adolescentes en su Úbeda natal - Mágina en la ficción - y en la que evoca esas horas del 20 de julio de 1969 en las que, agobiado por el calor y por una situación social detestable, contempla con expectación y un cierto escepticismo el alunizaje del Apolo XI y el descenso cadencioso y frágil de Neil Amstrong, el primer hombre que pisó el satélite de la Tierra.

     Soy de la misma generación que Muñoz Molina y, aunque mi recuerdo de esas fechas no es muy nítido, acogí la llegada del hombre a la luna con expectación contenida y con no pocas reservas. En plena adolescencia, me encontraba en mi Aliaga natal disfrutando de unos días de vacaciones de verano. Hace ya nada más ni nada menos que cuarenta años. Recuerdo tenuemente cómo contemplé en un televisor en blanco y negro esa escena histórica. Lo que no ha quedado grabado en mi memoria es el lugar y el momento en que contemplé los hechos. ¿Dónde estaba? ¿Con quién compartí este acontecimiento científico? Tal vez lo vi en el antiguo bar La Parra o quizás en casa. De todos modos, no recuerdo si ya teníamos televisor en la pequeña sala de estar. Lo que sí recuerdo es la incredulidad con que contemplé las imágenes y el sueño que me invadió después del momento más esperado.

     Durante estos días, muchas personas vuelven a manifestar su incredulidad ante este evento y opinan que todo fue un montaje de la Nasa. Otros lo comparan con el asesinato del presidente Kennedy, que también ponen en tela de juicio. Muñoz Molina salva esa situación de escepticismo y utiliza ese alunizaje como metáfora del inicio de una nueva era y como indicio esperanzador de un cambio político y social en esa España rural casposa e inmovilista. He releído un fragmento del principio de la novela, una obra que se acerca a la mejor del autor, El jinete polaco. Muñoz Molina me ha ayudado a refrescar mi memoria y, gracias a la lectura de esta novela, me he acercado con más nitidez a esos años de mi adolescencia con mi mente y mi corazón muy lejos de la nave Apolo.

 

20/07/2009 19:38 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

EL HECHIZO DE VENECIA

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     La ciudad italiana de Venecia siempre ha atraído a viajeros, artistas y literatos. Podemos afirmar sin temor a equivocarnos que se ha escrito más sobre Venecia que sobre cualquier otra ciudad del mundo. Desde Petrarca hasta Thomas Mann, han sido muchos los literatos que han evocado su paso por esta ciudad laberíntica y misteriosa.
      Sólo he estado una vez en Venecia. Fueron dos días extraordinarios. La contemplación de los canales con sus góndolas, los suntuosos palacios y la famosísima Plaza de San Marcos han quedado grabados para siempre en mi retina. Espero volver pronto a la ciudad de los canales. De todos modos, si no puedo visitarla físicamente, lo haré por medio de la literatura. La última novela de la escritora zaragozana Ana Alcolea, Bajo el león de San Marcos, que acaba de salir al mercado en plena Feria del Libro, me ayudará sin duda alguna a revivir momentos ya lejanos y a volver con la mente y el corazón a esta ciudad italiana.
      La segunda novela de Ana, El retrato de Carlota (2003), ya estaba ambientada en Venecia. Es una novela misteriosa, romántica, con ecos autobiográficos. La autora vuelve de nuevo a esta ciudad que elige una vez más como marco de su cuarta novela, después del éxito de Donde aprenden a volar las gaviotas (2007). Espero con ilusión tenerla pronto entre mis manos y volver a disfrutar con esa prosa nítida, sugerente y teñida de poesía.

LA AVENTURA DE LEER JUNTOS

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     La lectura debería convertirse en algo apasionante, en una aventura continua, en un placer intelectual, en una experiencia compartida. Eso es lo que nos recordó el pasado martes Toni Martínez a un grupo de padres y profesores del instituto "Ramón y Cajal" de Zaragoza. Este joven profesor de secundaria, que imparte clases de lengua en un instituto de Fraga, está convencido de que los buenos lectores se forjan desde la infancia y sus hábitos son positivamente contagiosos
     Toni Martínez nos habló de Daniel Pennac y de su excelente obra Como una novela, que habla de un catálogo de derechos para cualquier lector. También nos recordó la página de internet de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez - http://www.sol-e.com - en la que figura un excelente servicio de orientación para lectores de todas las edades.
     Una de las experiencias más positivas que nos comunicó Toni Martínez fue la actividad "Leer juntos": un grupo de lectura que puso en marcha en Cifuentes (Guadalajara) y que convirtió la lectura en motivo de encuentro, tertulia y cambio de impresiones. La biblioteca de Cifuentes ha sido testigo durante cinco años de un grupo de lectura dinámico y heterogéneo. Toda una aventura a exportar y mejorar.
     Escribo unas líneas del libro de Daniel Pennac, que hacen referencia al punto 5 del catálogo - "El derecho a leer cualquier cosa" - y que intentan diferenciar la novela comercial del auténtico relato:

…digamos que existe lo que llamaré una ‘literatura industrial’ que se contenta con reproducir hasta la saciedad los mismos tipos de relatos, despacha estereotipos a granel, comercia con buenos sentimientos y sensaciones fuertes, se lanza sobre todos los pretextos ofrecidos por la actualidad para parir una ficción de circunstancias, se entrega a ‘estudios de mercado’ para vender, según la ‘coyuntura’, tal o cual tipo de ‘producto’ que se supone excita a tal o cual categoría de lectores.
Sin lugar a dudas malas novelas.
¿Por qué? Porque no dependen de la creación sino de la reproducción de ‘formas’ preestablecidas, porque son una empresa de simplificación (es decir, de mentira), cuando la novela es arte de la verdad y (es decir, de complejidad), porque al apelar a nuestro automatismo adormecen nuestra curiosidad, y finalmente, y sobre todo, porque el autor no se encuentra en ellas, así como tampoco la realidad que pretende describirnos.
En suma, una literatura del “prêt a disfrutar”, hecha en moldes y que querría meternos en un molde.
No creamos que estas idioteces son un fenómeno reciente, vinculado a la industrialización del libro. En absoluto. La explotación de lo sensacional, de la obrita ingeniosa, del estremecimiento fácil en una frase sin autor no es cosa de ayer. Por citar únicamente dos ejemplos, tanto la novela de caballerías como, mucho tiempo después, el romanticismo se empantanaron ahí. Y como no hay mal que por bien no venga, la reacción a esta literatura desviada nos dio dos de las más hermosas novelas del mundo: “Don Quijote” y “Madame Bovary”.
Así pues, hay ‘buenas’ y ‘malas’ novelas.
Las más de las veces comenzamos a tropezarnos en nuestro camino con las segundas [...]. Durante cierto tiempo leemos indiscriminadamente las buenas y las malas [...]. Y después, cierto día, sin darnos cuenta, nuestros deseos nos llevan a la frecuentación de los buenos. Buscamos escritores, buscamos escrituras. La mera anécdota ya no nos basta. Ha llegado el momento de que pidamos a la novela algo más que la satisfacción inmediata y exclusiva de nuestras sensaciones.

28/05/2009 19:00 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

ADIÓS A UN POETA COMPROMETIDO

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     Anoche falleció en Montevideo el poeta uruguayo Mario Benedetti. Su dilatada vida - había nacido en 1920 - le permitió comenzar a los 14 años su vida laboral, compaginar los estudios con el trabajo, iniciar el camino del autodidacta y embeberse de la vida y de la literatura.
     Nos acaba de dejar un poeta comprometido, cercano, un escritor de tasca, un cronista de barrio. Con Mario se nos va toda una generación de escritores cercanos, cálidos, auténticos. Su legado es extenso, variado y exquisito. No sólo nos quedan sus poemas - tal vez lo más conocido y divulgado -, nos quedan también sus novelas, sus ensayos, sus cuentos sobre el fútbol, sus impresiones de viajes.
     Me hubiera gustado conocer personalmente a este escritor de la misma edad que mi padre. Me hubiera gustado escuchar sus impresiones, el relato de sus vivencias, la crónica de sus luces y sus sombras. Por eso, mi homenaje quiere ser una relectura de alguno de sus poemas y un acercamiento a sus mejores artículos.
     Transcribo un poema del escritor uruguayo, que sintetiza un poco su trayectoria vital y su pecepción del paso del tiempo:

Cuando éramos niños
los viejos tenían como treinta
un charco era un océano
la muerte lisa y llana
no existía.

luego cuando muchachos
los viejos eran gente de cuarenta
un estanque era un océano
la muerte solamente
una palabra

ya cuando nos casamos
los ancianos estaban en los cincuenta
un lago era un océano
la muerte era la muerte
de los otros.

ahora veteranos
ya le dimos alcance a la verdad
el océano es por fin el océano
pero la muerte empieza a ser
la nuestra.

VEINTE AÑOS DE CULTURA

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     Llega a mis manos la revista cultural Cuadernos del Matemático, editada por el I.E.S. "Matemático Puig Adam" de Getafe. Esta Revista Ilustrada de Creación acaba de cumplir sus veinte primeros años. Es una buena noticia, porque en nuestro país hay pocas publicaciones culturales - entre las que destaca Turia - que superen esa dilatada andadura.

     Esta publicación semestral, dirigida por Ezequías Blanco, reúne una selecta antología de relatos breves. Destacan, entre otros, los textos de Raúl Guerra Garrido o Medardo Fraile. Su sección de Ensayos y Reseñas  se hace eco de colaboraciones y opiniones sobre temas tan diversos y sugerentes como la bohemia, lo sublime o las impresiones de la plaza Mayor de Salamanca, que tan bien plasma el poeta leonés Antonio Colinas. La sección poética es variada y presenta poemas de calidad, la mayoría inéditos. Espigo, entre otros, este poema del zaragozano Ángel Guinda:

                                            ANIVERSARIO

                             Dentro de nada

                           ya no tendré 59 años.

                          Y eso es grave. Y duele. Y deja rastro.

                           Haber vivido velozmente

                           sabe a poco.

                           Sobrevivir a tanta realidad

                           fue demasiado.

                           Y es ya todo

                           la eternidad de haberte conocido.

        

09/05/2009 11:48 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

SENDERO DE AMOR Y OLVIDO

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     Este es el título del último poemario del zaragozano Miguel Ángel Yusta. Ayer tarde, en la librería FNAC de Zaragoza presentó una obra que refleja sentimientos profundos, capacidad expresiva y sorprendente musicalidad. Sus obras anteriores - Peregrino de ausencias, Teoría de luz y Reloj de arena ofrecen al lector ya visión agridulce de la vida y una peculiar sensibilidad para captar el latido tenue de lo cotidiano.

     El poeta estuvo acompañado del periodista y crítico Ricardo Vázquez Prada y de la poeta Carmen Aliaga que leyó alguno de los poemas de Sendero de amor y olvido. No pudo asistir al acto José Verón Gormaz, autor del prólogo. Pero se dio lectura a un fragmento sobre este poemario de Yusta: "Los senderos de la poesía son los mismos que los de la vida, aunque en bastantes ocasiones parecen ir más allá de la realidad. Es la magia del poema, capaz de expresar lo inexpresable. Miguel Ángel Yusta lo afirma con este nuevo poemario de piezas breves, como relámpagos que iluminan los más bellos instantes del amor pasado, para regresar después a la sombra de la duda".

     Copio un poema del libro, que refleja sentimientos cotidianos y un sugerente lirismo:

                                                Has llegado hasta aquí y has dicho basta.

                                                Y has amado otra vez.

                                                Se ha encendido en tus ojos la luz nueva

                                                que acompaña el silencio de las almas.

                                                Porque ya no hay palabras

                                                y no nos justifican

                                                las que ayer pronunciamos en la espera.

                                                Por eso en el silencio

                                                está toda una vida apaciguada.

 

 

29/04/2009 08:57 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

LUISA MIÑANA EN TARDES DE BLOG

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      Ayer tarde se celebró en la librería zaragozana "El Pequeño Teatro de los Libros" una nueva edición de Tardes de Blog. Javier López Clemente dialogó en esta ocación con la escritora Luisa Miñana. Luisa recordó sus inicios como novelista - publicó Pan de oro en 2006 - y habló de sus proyectos e inquietudes. Javier valoró las inquietudes literarias de esta amante de la arquitectura y le preguntó sobre su último trabajo - abierto, vivo y dinámico - "La arquitectura de tus huesos".

      Entrar en el blog de Luisa Miñana es iniciar un viaje apasionante por la literatura, el arte, la poesía y otras muchas experiencias personales. Es, además, una bitácora con muchos enlaces. Una viaje a Nápoles puede animarte a visitar sus calles y monumentos.

     Una de las novedades de esta última edición fue la lectura de algunos post por Susana Mazo y Elena Val. Ambas jóvenes dieron vida por unos momentos a algunas páginas de esta bitácora: "Piazza dei Martiri", "La otra", "La azotea", "Cambiar de vida" y de dos poemas de Fernando Sarriá: "Las calles de mi ciudad" y "Punto en boca". Hay que valorar también en este proyecto la aportación de Miguel Ángel Latorre con sus excelentes fotografías de monumentos artísticos.

    

ACTUALIDAD DE SENDER

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     El novelista aragonés Ramón J. Sender es uno de los narradores más importantes de la segunda mitad del siglo XX. Sin embargo, no sé por qué motivos, está injustamente olvidado. Por eso, es una buena noticia que la Asociación Aragonesa de Escritores haya organizado, con motivo del Día del Libro, una lectura continuada de una de las obras más emblemáticas del escritor oscense, la pequeña obra maestra Réquiem por un campesino español.

     La breve novela, publicada en 1953 con el título inicial de Mosén Millán, nos acerca a los momentos más trágicos de la guerra civil española en un pequeño pueblo altoaragonés. Sender no sólo evoca la injusta condena de Paco el del molino, sino que muestra su ideología y critica el papel de la Iglesia en esos años tan convulsos.

     Voy a tener la oportunidad de participar en esta lectura colectiva y, aunque no sé qué fragmento me corresponderá, estoy dispuesto a releer con ilusión una de las mejores obras de Sender. El acto tendrá lugar de cinco a ocho de la tarde en el edificio Paraninfo, en la sala Pilar Sinués. Estáis todos invitados.

     Tengo entre mis manos un ejemplar de Réquiem, firmado por Jesús Vived Mairal, estudioso de Sender, a quien dedicó la obra. Es de la colección destinolibro y corresponde al número 15. Es de febrero de 1980 y ya iba por su sexta edición. Luego se multiplicarían las ediciones y reediciones con motivo de la muerte del autor, en 1982, y después de la adaptación cinematográfica de Francesc Betriu.

    Pero el mayor homenaje que le podemos brindar a uno de los mejores novelistas de todos los tiempos es leer o releer su obra. Una pequeña y gran novela que comienza con estas pinceladas de realismo y sencillez expresiva:

     "El cura esperaba sentado en un sillón con la cabeza inclinada sobre la casulla de los oficios de réquiem. La sacristía olía a incienso. En un rincón había un fajo de ramitas de olivo de las que habían sobrado el Domingo de Ramos. Las hojas estaban muy secas, y parecían de metal. Al pasar cerca, Mosén Millán evitaba rozarlas porque se desprendían y caían al suelo. Iba y venía el monaguillo con su roquete blanco. La sacristía tenía dos ventanas que daban al pequeño huerto de la abadía. Llegaban del otro lado de los cristales rumores humildes".

22/04/2009 09:00 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

CON VISTAS AL CIELO

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     Con vistas al cielo. Con la mirada puesta en el infinito. Con la ilusión a flor de piel. Con la esperanza por bandera. Con la sonrisa a flor de labios. Con la tenacidad a prueba de bomba. Así se presentó ayer África Vázquez (Zaragoza, 1990) en el Instituto "Ramón y Cajal" de Zaragoza. Esta joven promesa literaria - tal como escribí en esta misma bitácora el 14 de julio de 2008 - obtuvo el año pasado el premio Jordi Sierra i Fabra para jóvenes. Su novela, Con vistas al cielo, mezcla la realidad con la fantasía. La autora ha mezclado el tema del Holocausto nazi con preocupaciones de los jóvenes del siglo XXI: la familia, la amistad, la paz, la libertad,...

     África, que fue alumna mía en el Instituto "Miguel Catalán" durante el curso 2002-2003, se mostró entusiasmada desde el primer momento. Presentar su "ópera prima" ante un centenar de alumnos de primero y segundo de Secundaria era al mismo tiempo un reto y una ilusión. Y superó el reto con creces. Y compartió la ilusión de estos jóvenes lectores que, mediante la lectura de la novela, conocieron un aspecto gris del pasado de Europa y se aproximaron a los sentimientos de la joven Alba - protagonista de la novela - que busca con inquietud la intrahistoria de sus antepasados.

     Los alumnos y alumnas habían preparado una serie de preguntas, fruto de su lectura de la obra. Elaboraron, además, originales marcadores  e intentaron crear relatos breves. Uno de los trabajos que más impresionó a África fue un diario de un prisionero en un campo de concentración. La semilla de futuros escritores está sembrada. Muchos soñaron ayer en un futuro como el de África. Aunque ella, con su habitual modestia y naturalidad, tiene los pies en el suelo y sólo piensa en la carrera de Historia que acaba de comenzar y en un futuro dedicado a la docencia de esta disciplina. Tiene por delante todo el tiempo del mundo. Y toda la ilusión. Ayer fue un paso más en este camino. Un paso muy enriquecedor. Para ella y para estos jóvenes lectores que sueñan, reflexionan y muestran sus inquietudes más allá de su vida cotidiana

ENCUENTRO CON CRISTINA GRANDE

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    Esta mañana la escritora aragonesa Cristina Grande (Lanaja, 1962) se ha acercado al Instituto "Ramón y Cajal" de Zaragoza para dialogar con los alumnos y alumnas de tercero y cuarto de Secundaria. El programa "Invitación a la Lectura" nos ha brindado de nuevo la oportunidad de conocer a una escritora que, a pesar de su corta trayectoria creadora, ha encontrado un lugar relevante en las letras aragonesas y entre los narradores en lengua castellana.

    Algunos alumnos habían leído los relatos que componen el segundo libro de Cristina, Dirección noche (2006); otros conocían alguno de los cuentos de su primer libro, La novia parapente (2002); y los más atrevidos e inquietos han leído y comentado su primera novela, Naturaleza infiel (2008). La escritora oscense se ha mostrado natural y espontánea durante la larga hora de encuentro literario y los alumnos han manifestado  con sinceridad sus dudas e inquietudes. A la mayoría les ha cautivado esa prosa sencilla y esa intuición creativa de la narradora, esa manera de escribir con la que consigue conectar de inmediato con el lector.

     Lo que más les ha llamado la atención a los alumnos es ese buceo en la vida familiar, ese tratamiento tan realista de la amistad y esa preocupación por tantos problemas que nos plantea la vida cotidiana. La memoria, los recuerdos, las vivencias del pasado van trenzando cada uno de los relatos de Dirección noche, un título que - como ha confesado Cristina - sugiere momentos difíciles y apunta vivencias agridulces. Porque la prosa de Cristina se desliza tan natural como la vida misma. No busca la retórica, ni la grandilocuencia. Es una prosa llana, al alcance de todos. Eso sí, preñada de sensibilidad y de amor a la vida. En sus relatos se percibe también su pasión por la fotografía, su amor a la naturaleza y su debilidad por el cine.

     Los alumnos han disfrutado con la lectura de esos 24 relatos y han reflexionado sobre el valor de la amistad y la importancia de las relaciones personales. Cristina Grande ha mostrado su satisfacción por este encuentro y ha agradecido la labor crítica e investigadora de algún alumno a la hora de analizar los motivos recurrentes y la intertextualidad de los relatos de la escritora de Lanaja. Todos esperan su próxima novela. Aunque algunos han prometido leerse más adelante Naturaleza infiel, la obra que ha consagrado a Cristina como narradora a nivel nacional.

TARDE DE POESÍA EN LAS FUENTES

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     En la librería El Pequeño Teatro de los Libros del barrio de las Fuentes tuvo lugar ayer un acto de reencuentro de poetas, una celebración del vigésimo aniversario de Lola Editorial. Manuel Martínez Forega dirigió y coordinó la lectura cronológica de todos los autores aparecidos en las colecciones de Lola Editorial: Cancana (1989-1994) y Libros de Berna (1994-2009).

     El crítico y filólogo Manuel Martínez Forega actuó de maestro de ceremonias como impulsor de estos cuarenta y tres volúmenes de poesía que han dado a conocer a representantes de la joven poesía aragonesa, sin la clásica endogamia. Poetas italianos, franceses, checos, persas, argentinos, estadounidenses y británicos han tenido también un hueco en esta excelente colección.

    La librería acogió de nuevo un importante evento cultural y por su improvisado escenario defilaron Benito Muñoz Montes - que inauguró la colección - Ángel Guinda, Alfredo Saldaña, Carmen Solsona, Javier Lopez, Clemente, Miguel Ángel Yusta,... Y se recordó también al llorado Sergio Algora y al ausente Mariano Esquillor. La palabra resonó en las bóvedas del Pequeño Teatro de los Libros y el recuerdo y la nostalgia se alternaron con la emoción y un sentimiento de alivio al comprobar que sigue viva la poesía. Fernando Sarriá y Ana Muñoz fueron algunos de los poetas jóvenes que tomaron el relevo de esta generación que se ha ido dando a conocer durante veinte años en una modesta y cuidada colección. Nuestro mejor deseo: larga vida a la poesía y que no cese la inquietud de las nuevas generaciones.

 

27/03/2009 19:10 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

EL CUARTO DE ATRÁS

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     Estoy releyendo esta novela de Carmen Martín Gaite (1925-2000), que obtuvo el Premio Nacional de Literatura en 1978. La escritora salmantina bucea en el desván de los recuerdos y nos brinda una densa autobiografía novelada. Por sus casi doscientas páginas desfilan numerosos personajes del siglo XX - Maura, Alfonso XIII, Azaña, Francisco Franco - y se condensan recuerdos de la intrahistoria de este siglo convulso y acelerado.

     Los recuerdos de la infancia y juventud de Carmen se entrelazan con reflexiones sobre los sueños, el amor y la memoria. Es la memoria la que nos acerca mediante un original diálogo con un misterioso hombre de negro a los años más oscuros de la dictadura franquista, a un modo de vida muy alejado del actual, a la penuria económica, a la miseria moral, a las rencillas, a las represalias de la posguerra, al tono grisáceo de la vida cotidiana en una ciudad de provincias.

     Es una novela de contrastes, de claroscuros, de sugerencias, de retazos de historia. No sé si mis alumnos de segundo de bachillerato lograrán entender bien las claves de este relato. Quizás les resulte aburrido. Tal vez los hechos estén demasiado lejos de sus propias vivencias. Esa es precisamente la labor del docente: guiar al lector interesado, plantearle la lectura como un buceo hacia un pasado no demasiado lejano, ayudarle a descubrir los filones intrahistóricos, explicarle el significado múltiple de ese "cuarto de atrás" que todos albergamos en nuestro interior, de esa trastienda vital que va entretejiendo nuestras vidas y va conformando nuestra personalidad.

     Una gran novela, casi olvidada por la crítica. Por algo recibió en su momento un merecido galardón. Es una lástima que haya quedado eclipsada por otros relatos de la autora y que ni siquiera aparezca en algunos libros de texto de secundaria o bachillerato.

PRIMAVERA EN EL ASFALTO

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                               Se desliza desnuda

                               por las grietas grises del asfalto.

                               Transita por las aceras,

                               invade las calzadas,

                               se acurruca en los alcorques,

                               se refugia en los parques.

                               Huye ya sin recato

                               de este mundo de prisas sin sentido,

                               de un mundo a ras de suelo.

                                En medio del olvido,

                                decide entre suspiros acotados

                                romper la hegemonía del asfalto

                                y refugiarse sola,

                               aunque sea unas horas,

                               en ese arbusto gris de la avenida

                               que soporta sin tregua

                               el bullicio infernal de tantos seres

                               que no gozan del cielo o de la brisa

                               o del trino infantil de un pajarillo.

                               ¿Quién adivina acaso

                               el perfil azulado o el aroma silente

                               del brote efervescente de la vida

                               entre paredes grises

                               huérfanas del latido de los astros?

AL FILO DE LA VIDA

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                          Descienden al abismo

                         las mariposas alborotadas por la ceguera

                         con la esperanza azul de las mañanas

                         y un olor permanente a primavera

                         al filo de la vida.

                          Nada, nada detiene

                         el fluir de esa huella incandescente

                         agarrada a las horas

                         cual un Sísifo ya desesperado

                         en busca de algo nuevo,

                         de un nosequé sin rumbo

                         al filo de la vida.

                          Al filo de la vida ( o de la muerte)

                         avanza sin un norte ni horizonte

                         el presente fugaz,

                         cual latido efímero

                         buscando torpemente la esperanza

                         más allá de los sueños.

 

 

HOMENAJE A ANA MARÍA NAVALES

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     Me acabo de enterar por la prensa del fallecimiento de la escritora aragonesa Ana María Navales, esposa del periodista Juan Domínguez Lasierra. Conocí a Ana María hace unos veinte años en el Centro de Profesores de Zaragoza. Impartía un cursillo de escritura creativa y me cautivó su pasión por la literatura y su maestría a la hora de componer relatos breves y sugerentes poemas. Porque Ana María vivía por y para la literatura. Su inquietud cultural la llevó a colaborar en numerosas revistas y a fundar e impulsar la excelente publicación turolense TURIA, que codirigió con el incansable Raúl Carlos Maícas.

     Como homenaje a esta escritora aragonesa, plasmo un poema de Contar las palabras, una composición del año 2000, recogida posteriormente, en 2006, en Travesía del viento, libro de poemas que recoge sus 28 años de poesía.

                                                                           Antes de escribir el poema,
                                                                          con el lápiz en la mano
                                                                          y el silencio hecho palabra,
                                                                          me pregunto a quién demonios
                                                                          interesa si este mar
                                                                          ya no es azul ni si mi vida
                                                                          de hoy es la que antes era.
                                                                          Y si es lamento
                                                                           o violín lo que suena
                                                                           ahora en mi casa.
                                                                           O a quién irán estos versos
                                                                           y quién se aventurará conmigo
                                                                           buscando esa luz inútil
                                                                           que conduzca a una salida.
                                                                            Éste es un viaje
                                                                           sin más brújula que el viento
                                                                           ni más compañía que
                                                                           este miedo y esta noche.
12/03/2009 13:34 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

APRENDIZAJE TARDÍO

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     Recibo un correo de la Universidad de Lille. Me comunican que están preparando un Homenaje Internacional a Fernando Aínsa para los días 5 y 6 de junio. Bajo el título El escritor y el intelectual entre dos mundos, se quiere reconocer la labor creativa e investigadora de este hispano-uruguayo, afincado en Oliete (Teruel) y residente en Zaragoza.

     Pocas personas como Fernando Aínsa se han dedicado en los últimos treinta años a estudiar, reflexionar y elaborar síntesis sobre el pensamiento latinoamericano y las representaciones literarias que han contribuido a construir su identidad en movimiento. Fernando Aínsa se comporta como un humanista renacentista de los tiempos modernos:  es el hombreculto que deambula por los ámbitos más variados de la cultura, un intelectual reflexivo y pleno de referencias cuyo pensamiento sin anteojeras fluye tanto en la obra del crítico como en la del escritor.

     En el año 2007 la editorial Renacimiento publicó Aprendizajes tardíos, su primer y único libro de poemas. En sus poemas refleja la experiencia de su convalecencia en Oliete, en el año 2005, y plasma con acierto y sensibilidad su amor a la tierra y al mundo rural. Copio aquí el poema que da título a la obra:

                   Cuando florece el cerezo

                   y se cubre del presentimiento  blanco de fruta,

                   empieza realmente la primavera.

                   Porque el almendro pudo confundir su flor

                   con las nieves de febrero

                   y el melocotón darnos falsa esperanza

                   de bonanza en el ventoso marzo,

                   tantos trajes tiene el vestuario de la naturaleza.

                    Son estos aprendizajes tardíos

                                - en realidad de hortelano improvisado -

                     los que ahora me ocupan:

                     descubrir el ritmo secreto de lo que me rodea,

                     la tenaz indiferencia con que llevan adelante su empeño

                     los árboles frutales de la huerta.

27/02/2009 17:13 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

LOS BLOGS EDUCATIVOS

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     Llega a mis manos el número 8 de la revista literaria cuatrimestral Per Abbat, dirigida especialmente al profesorado de Lengua y Literatura. En uno de sus artículos, el profesor de Secundaria Patxo Landa habla del estado de la cuestión de los blogs, conocidos también como bitácoras o cuadernos de bitácora y plantea alternativas educativas y didácticas al blog tradicional, convertido con frecuencia en un mero tablón de anuncios en el que la interacción con el lector es mínima.

     El autor del escrito plantea y propone una bitácora educativa, un edublog, que consistiría en diseñar trabajos, facilitar apuntes, intercambiar experiencias didácticas, debatir sobre la actualidad, sin renunciar a la libre expresión de ideas. Se pueden orientar los edublogs hacia una finalidad didáctica que serviría de alternativa al papel cada vez menos interactivo del libro de texto.

     La lectura de estas páginas me ha hecho reflexionar como docente. Creo que es una buena alternativa al planteamiento actual de la mayoría de las bitácoras. Todo es ponerse en camino y aprender de los que ya han comenzado con esta nueva experiencia. Cito, al respecto, los diez blogs imprescindibles que propone este profesor de Instituto. Pueden servir de pauta y de reflexión a todos los que intentamos compaginar el mundo de la docencia con el de la creación literaria Ahí va la lista de enlaces: http://apiedeaula.blogspot.com, http://repasodelengua.blogspot.com, http://www.fzayas.com/darlealalengua, http://bloggeandolenguas.com, http://cerrodelaslombardas.blogspot.com, http://olahjl2.blogspot.com, http://blogdeunapfrofedim.blogspot.com, http://www.angusiglesias.com/cuaderno-amarillo, http://www.auladeletras.net/blog, http://trestizas.com

 

 

 

 

 

 

 

 

 

VIDA Y ECOLOGÍA

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     Los relatos de Luis Sepúlveda (Ovalle, Chile, 1949) llegan al fondo del corazón y remueven los sentimientos de los lectores. Son textos breves que rezuman vida, son apuntes casi autobiográficos, son narraciones con un trasfondo ecologista. Porque el escritor chileno, que ha viajado por todos los continentes y conoce muy bien Sudamérica, piensa cuando escribe en el lector moderno, con prisas, con otras preocupaciones, con mil inquietudes.

     Luis Sepúlveda acaba de obtener el premio Primavera de la editorial Espasa Calpe con la novela inédita La sombra de lo que fuimos. La novela - que será lanzada al mercado el próximo 21 de marzo - muestra a cuatro amigos sexagenarios que se reencuentran en Santiago de Chile, tras una larga distancia provocada por el exilio, y emprenden una nueva aventura juntos. Sus protagonistas son seres marginales, perdedores que saben por qué perdieron.

    He leído bastantes relatos y cuentos de Luis Sepúlveda. Recuerdo de modo especial Un viejo que leía novelas de amor (Premio Tigre Juan de novela en 1989) e Historia de una gaviota y del gato que le enseñó a volar (1996). En ambas novelas critica las amenazas del progreso y del desarrollismo en dos ecosistemas vitales para el Planeta: la Amazonia y el mar. Mi intención es leer su última novela y acercarme a sus diarios y a sus libros de viajes.

TRAS LAS HUELLAS DE BÉCQUER

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     El poeta aragonés Ángel Guinda (Zaragoza, 1948) intervino ayer en el Salón de Actos de la Biblioteca de Aragón para hablarnos de Gustavo Adolfo Bécquer y de su huella en la poesía posterior del siglo XX. En el marco de los actos organizados por la tertulia literaria Fuentes de la Mentira, Guinda disertó con acierto y brevedad sobre "El eco errante de Bécquer". Comenzó el acto con la lectura de dos poemas con temática amorosa: el famoso soneto de Quevedo Amor más allá de la muerte y una de las Rimas más conocidas del poeta romántico.

     La huella de Bécquer llegó a los poetas modernistas, especialmente a Rubén Darío, Juan Ramón Jiménez y Antonio Machado en su primera etapa. Impactó  después en la mayoría de los poetas de la Generación del 27 - Aleixandre, Salinas, Guillén, Cernuda - y siguió influyendo en las generaciones posteriores. Poetas como José Hierro, Jaime Gil de Biedma, Ángel González, Leopoldo Panero y el propio Ángel Guinda siguieron esa estela becqueriana que todavía está viva casi un siglo y medio después.

           Bécquer se reveló desde sus primeras composiciones como el poeta del amor. Aunque se podría hablar de una poesía del desamor, ya que toda su andadura sentimental estuvo sembrada de desengaños y fracasos. El poeta sevillano plasmó en sus rimas ese vaivén amoroso: desde la calidez de una sonrisa hasta la frialdad de la indiferencia y el desprecio. Bécquer se sintió solo al final de su vida y apareció en sus últimos poemas la sombra de la muerte. Es una poesía existencial, es una poesía agridulce, es una poesía preñada de sinceridad.

     Una de las Rimas de Gustavo Adolfo Bécquer refleja este estado de ánimo y es una muestra de la aparente sencillez poética y la hondura de su contenido:

                    Tu aliento es el aliento de las flores,
                   tu voz es de los cisnes la armonía;
                   es tu mirada el esplendor del día,
                  y el color de la rosa es tu color.
                  Tú prestas nueva vida y esperanza
                 a un corazón para el amor ya muerto:
                 tú creces de mi vida en el desierto
                 como crece en un páramo la flor.

14/02/2009 18:58 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

MAESTRO DEL RELATO CORTO

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     Siempre he admirado la obra del escritor, poeta y crítico estadounidense Edgar Allan Poe. No sólo me han atraído sus excelentes poemas, como El cuervo o Las campanas. He surcado también con interés sus páginas en prosa poética, teñidas de un tenue hilo de misterio y terror. Sus cuentos o relatos breves - como Los crímenes de la calle Morgue, El escarabajo de oro o La carta robada han despertado durante décadas el interés de millones de lectores. Porque Edgar Allan Poe supo renacer de sus cenizas y, a pesar de su vida turbulenta y efímera, - falleció a los 40 años - ha dejado un legado imborrable a todos aquellos que buscan en la literatura el suspense, la originalidad y el aliento de la prosa poética.

     Ayer tuve la oportunidad de asistir en FNAC de Zaragoza a la presentación de una nueva edición de "Cuentos Completos" de Poe, con motivo del bicentenario del escritor. Juan Casamayor, editor de Páginas de Espuma, estuvo acompañado de los creadores aragoneses Manuel Vilas y Patricia Esteban, autores de sendos prólogos a dos cuentos de Poe. No pude quedarme a la mesa redonda posterior sobre "Poe en la literatura de terror actual". Me comenta un amigo que fue jugosa y muy participativa.

     Como homenaje a este genio del relato corto, plasmo un fragmento del texto  Silencio, que puede servir de contraste y de bálsamo para los que vivimos abocados al estrés, ruido y urbanismo incontrolado de la gran ciudad. Poe se revela como un maestro de la descripción en prosa poética.

" - Escúchame - dijo el demonio apoyando la mano en mi cabeza -; la región de que hablo es una sombría región de Libia a orillas del río Zaire. Y allí no hay ni calma ni silencio. Las aguas del río son de un tinte azafranado y enfermizo y no corren hacia el mar, sino que palpitan eternamente bajo la pupila roja del sol con un movimiento tumultuoso y convulsivo. A lo largo de muchas millas, a ambos lados del legamoso lecho del río, se extiende un pálido desierto de gigantescos nenúfares. Suspiran entre sí en esa soledad y dirigen hacia el cielo sus largos cuellos espectrales, mientras inclinan a uno y otro lado sus cabezas sempiternas. De ellos se levanta un rumor confuso que se parece al rugido de un torrente subterráneo. Y entre sí, suspiran. Pero su reino tiene un límite, el límite de la oscura, densa, horrible selva. Allí, como las olas en torno a las Hébridas, la maleza está en perpetua agitación. Pero ningún viento agita el cielo. "

11/02/2009 18:15 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

EL PLACER DE LA LECTURA

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     En una época como la que estamos viviendo, dominada por los medios audiovisuales, las nuevas tecnologías, los teléfonos móviles y los videojuegos, sorprende gratamente que personas entusiastas y vocacionales se dediquen a fomentar el hábito de la lectura en los niños y jóvenes y a intentar que los estudiantes no consideren la lectura como una obligación gravosa, sino que se acerquen a los libros con un talante lúdico y desinteresado.

     Durante este largo fin de semana, me he reencontrado en Coslada con Prudencio Herrera, compañero de infancia en Aliaga y docente enamorado de la Literatura. Este Maestro, Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad Complutense y Catedrático de Lengua y Literatura ocupa gran parte de su tiempo libre en organizar Jornadas de Animación a la Lectura, en pronunciar conferencias y, sobre todo, en difundir el cariño por los libros y la lectura/escritura en distintos colegios,  ayuntamientos y comunidades de nuestra geografía y de otros países.

     Tengo entre mis manos una de las ediciones que ha preparado Prudencio con su habitual tino y exquisitez. Se trata de Trafalgar, el primer libro de la serie Episodios Nacionales del escritor canario Benito Pérez Galdós. Pertenece a la colección Castalia Prima, que nació en 1999 con la intención de acercar los clásicos a los estudiantes. Desde la cercana Presentación hasta la elaborada Guía de Lectura, sin dejar de lado las ilustraciones y las notas aclaratorias a pie de página, esta edición - como tantas otras similares - ayuda a reconciliar a los jóvenes  y a los adultos  con la buena literatura. Porque los clásicos están siempre ahí. Lo importante es saber adaptarlos a la mentalidad del niño o adolescente, sin alterar su contenido ni su riqueza expresiva. La edición de esta obra de Galdós y de otras obras clásicas es un ejemplo de la labor que está llevando a cabo Fernando Carratalá, coordinador de esta colección.

     Prudencio me habló, además, de la Psicoliteratura, esa tarea reservada a educadores y padres, que consiste en saber elegir el libro adecuado no sólo para la edad del niño o adolescente sino, sobre todo, para sus intereses, aptitudes, evolución psicológica y madurez mental. Todo esto supone un diálogo con el alumno y una sintonía con el niño o adolescente. Plasmo algunos consejos de Prudencio Herrera para los que los padres y educadores no se olviden de esta tarea educativa y cultural tan importante:

“Hay acciones como amar, soñar, vivir o leer que no admiten órdenes. Todo aquello que implique un acto de voluntad personal no soporta el mandato. [...]

Los padres caemos, fácilmente, en el dogmatismo cuando decimos a nuestros hijos que hay que leer para aprender, para triunfar en los estudios o ser alguien el día de mañana. Al expresar estas ideas, nos olvidamos de que el adolescente va sistemáticamente contra las normas. [...] Cualquier acto de leer o escribir debe estar precedido por el placer, por el deseo de pasarlo bien.

Los adolescentes de hoy consideran que leer es una pérdida de tiempo. Entre otras cosas, la lectura les exige mayor esfuerzo que la consola o la TV”

EL NIÑO CON EL PIJAMA DE RAYAS

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     Hay novelas que, a pesar de su aparente sencillez, alientan en los niños y en los adultos el hábito por la lectura. Hay libros que nos sumergen durante unas horas en un mundo caduco, decadente, casi irreconocible. Hay relatos que nos recuerdan valores que, contra viento y marea, no pasan nunca de moda: la amistad, la solidaridad y, sobre todo, la libertad.

     En la novela El niño con el pijama de rayas, el irlandés John Boyne nos acerca, a través de los ojos de un niño de 9 años, al campo de concentración de Auschwitz, en plena Segunda Guerra Mundial. La amistad con el muchacho judío Shmuel, que está al otro lado de la valla, es capaz de romper todos los esquemas familiares, educativos y sociales. Bruno se lanza al vacío y desafía todos los impedimentos hasta que llega a identificarse con las víctimas de la tragedia y el horror.

     No he visto todavía la versión cinematográfica. La lectura de libro durante el fin de semana me ha hecho recordar películas como El pianista o La vida es bella. A Javier le ha encantado. Aunque, eso sí, el triste e inevitable final dejan en el lector un sabor de boca agridulce y un poso amargo.

 

LOS GIRASOLES CIEGOS

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    "Superar exige asumir, no pasar página o echar en el olvido". Así comienza la cita de Carlos Piera, que sirve de antesala reflexiva a las cuatro historias entrelazadas - o cuatro derrotas - que conforman el único libro del madrileño Alberto Méndez (1941-2004). Los girasoles ciegos ya tuvo éxito desde su primera edición en el año 2004. Pero ha sido una excelente versión cinematográfica, dirigida por José Luis Cuerda, la que ha relanzado esta mirada retrospectiva a la época más oscura de la posguerra - desde 1939 hasta 1942 - como un aldabonazo inteligente a la memoria colectiva.

     Acabo de releer estas páginas redactadas con sencillez, con realismo y con una cuidada composición literaria. De entre las cuatro historias, me quedo con la última, la que da título al pequeño volumen. En la confesión escrita del diácono protagonista habla que está desorientado como los girasoles ciegos. Son páginas que reflejan como en un espejo cóncavo la crudeza de las situaciones, los contrastes ambientales, la sutil capa de la hipocresía social, la oscura sombra del terror, la eterna amenza de la muerte.

      Para abrir boca y despertar la curiosidad de aquellos lectores interesados - hayan visto o no la película - plasmo un fragmento de las palabras que evoca el niño coprotagonista. Estas líneas dibujan el perfil inconfundible de un país sepultado en el silencio, de una España de represión, marchas militares y ruido de sables. Son ecos intrahistóricos que se prolongarían tres décadas más:

     "Una de las cosas que más me sorprende es que, inevitablemente, todos teníamos recuerdos de la guerra civil, del cerco de Madrid, de los acosos de las bombas y de los obuses. Sin embargo nunca hablábamos de ello.

     En el colegio, Franco, José Antonio Primo de Rivera, la Falange, el Movimiento eran cosas que habían aparecido como por ensalmo, que habían caído del cielo para poner orden en el caos, para devolver a los hombres la gloria y la cordura. No había víctimas, eran héroes, no había muertos, eran caídos por Dios y por España, y no había guerra porque la Victoria, al escribirse con mayúscula, era algo más parecido a la fuerza de la gravedad que a la resolución de un conflicto entre los hombres".

      Los que vivimos la infancia en los años sesenta, todavía recordamos la fisonomía de la escuela rural de la época, las efigies de los "vencedores", el clima de silencio y la glorificación de todas las hazañas de esa guerra "incivil". La celebración de los "Veinticinco años de paz", en 1964 fue un hito glorioso que siempre quedará en mi memoria. Eso sí, hace tiempo que ha sido desmitificado por los hechos y vivencias posteriores.

 

12/01/2009 22:35 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

UN NADAL AGRIDULCE

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     La periodista y escritora Maruja Torres (Barcelona, 1943) obtuvo anoche el premio Nadal de narrativa, que concede la editorial Destino. Un premio que va ya por su 65 edición y que comenzó ganando otra novelista afincada en Barcelona, Carmen Laforet, con la novela Nada. Maruja Torres - que reside en Beirut desde hace cuatro años - se ha consolidado como una excelente periodista y como una narradora comprometida. Con su novela Esperadme en el cielo, la autora inicia un viaje "fantasmal" al más allá y se reencuentra con dos grandes amigos, ya fallecidos: Terenci Moix y Manuel Vázquez Montalbán. A partir de esta ensoñación Maruja hilvana los recuerdos y trenza la memoria de tantas vivencias compartidas en el barrio barcelonés del Raval o en el madrileño parque del Retiro. Maruja confesó anoche después de recibir el galardón, que era un Nadal agridulce porque evoca la ausencia de dos amigos y porque, si no hubieran fallecido, no habría escrito esta novela.

     Tuve la suerte de compartir unas horas con Maruja Torres hace cuatro años. Estuvo en el instituto "Ramón y Cajal" de Zaragoza con los alumnos de bachillerato. Se mostró natural, crítica, incisiva y con gran sentido del humor. Nos desveló su faceta de periodista y su intención de publicar alguna nueva novela. Había obtenido recientemente el premio Planeta con su obra Mientras vivimos y acababa de publicar la novela Hombres de lluvia. A los alumnos les impresionó la personalidad de esta escritora y su capacidad para comunicarse. La periodista barcelonesa no tuvo inconveniente en prolongar su estancia en Zaragoza. Confesó que se sentía muy a gusto y que estos encuentros literarios le ayudaban a romper con la rutina de columnista o colaboradora en distintos medios de comunicación.

07/01/2009 11:44 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

UNAMUNO Y ARAGÓN

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     Hoy hemos hablado de Miguel de Unamuno en la clase de Literatura de segundo de bachillerato. Hemos leído un fragmento de su novela Niebla, una de sus creaciones más audaces y originales. Y hemos buceado no sólo en sus inquietudes existenciales sino en su amor por el paisaje de Castilla, como buen noventayochista. Pero don Miguel no sólo escribió sobre su querida Salamanca y sobre Portugal. Recorrió también otras regiones de España. Su estancia en Aragón la plasmó en este artículo publicado en el diario "El Sol" en 1932:

                                         EN SAN JUAN DE LA PEÑA
       ESTUVIMOS en Jaca, envuelta en reciente leyenda republicana, en encumbradas laderas pirenaico–aragonesas. La peña de Oruel, monumento —esto es: amonestamiento— natural, prehumano, por ser prehistórico, domina a la ciudad, y como que la ampara. Una ruda catedral, a base románica, montañesa. Y a su sombra los porches donde estalló la última contienda, de que guarda impactos la casa–cuartel de la Guardia Civil. Por Jaca fluye el Aragón, el río que dio nombre al reino y el que ensartaba dos reinos, el de Aragón con el de Navarra, pues en tierras de ésta rinde sus aguas al Ebro, al río ibérico que va de Cantabria a Cataluña.
    Nos fuimos, en privada romería, al monasterio de San Juan de la Peña, al que alguien llamó, con dudosa propiedad, la Covadonga aragonesa. Cruzamos arboledas de leño, de madera, no de frutos, donde el acebo hacía brillar sus erizadas hojas, como un arma. Y bajamos al viejo y venerable santuario. En un socavón de las entrañas rocosas de la tierra, en una gran cueva abierta, una argamasa de pedruscos que se corona con cimera de pinos. Y allí en aquella hendidura, remendado con sucesivos remiendos, el santuario medieval en que se recogieron monjes benedictinos, laya de jabalíes místicos, entre anacoretas y guerreros, que verían pasar en invierno, hollando nieve, jabalíes irracionales de bosque, osos, lobos y otras alimañas salvajes. Bajo aquel enorme dosel rocoso sentirían que pasaban las tormentas.    Los capiteles románicos del destechado claustro —le basta la roca por cobertor— les recordarían el mundo, un mundo no de mármol ni de bronce helénicos o latinos, sino de piedra, un mundo berroqueño, en que la humanidad se muestra pegada a la roca —como entre los egipcios— y no exenta de ella. En uno de aquellos capiteles, Eva hilando en rueca y su Adán guiando la yunta de bueyes —o toros—de labor, condenados a vestirse y a comer con trabajo. Y allí los monjes escribían en paz hechos de guerra, y al escribir historia la hacían. Que el hecho histórico es espiritual y consiste en lo que a los hombres se les hace creer que queda de lo que pasó en la leyenda. La leyenda empieza con el documento fehaciente, que hace fe, que hace creencia, y se agranda con la crónica. Como aquella del anónimo monje pinatense a la que Zurita llamó la más antigua historia general del reino de Aragón.
       En aquel refugio, casi caverna, bajo la pesadumbre visual de la peña colgada, se le venía a uno encima una argamasa de relatos históricos, de leyendas. Ramiros de Aragón y Sanchos de Navarra, cuando, en reconquista, brotaron mellizos los dos reinos pirenaicos. Y todo ello confusión. Bajo la peña, en la caverna, sepulturas de nobles y de reyes. Y un medallón con la efigie —característico perfil de carnero— del rey Carlos III, que hizo reparar el viejo santuario. Y entre las tumbas, a su pie, en el suelo, rota la losa, la de aquel don Pedro Pablo Abarca de Bolea, recio aragonés de rancio linaje, aquel conde de Aranda que llena el reinado del Borbón. En la rota losa se nos dice que habían de haber sido trasladados sus restos al panteón de hombres ilustres de Madrid, pero que allá volvieron. Y allí está, en el suelo, no en el muro, como su presunto antepasado. Allí el conde de Aranda enciclopedista, gran maestre de la masonería española, amigo de Voltaire, el que primero expulsó a los jesuitas de España, y consiguió, con Floridablanca, que el Romano Pontífice disolviera la Compañía de Jesús. Y allí desterrado en su nativa tierra, rindió su espíritu el último año del siglo XVIII. En el suelo de un claustro cavernoso, al abrigo de una peña, en las faldas del Pirineo que une a España con Francia, descansó el que nos trajo el revolucionario despotismo liberal. Su temple no fue otro que  el de los monjes que para historiar sus leyendas se cobijaron bajo la peña, en la caverna.                                                           
       Y allí, lejos de la engañosa actualidad que pasa y no queda —y su paso no nos deja verla—, se sintió uno envuelto en un nubarrón de visiones que pasaban como las sombras infernales y celestiales del Dante. San Juan de la Peña era la boca de un mundo de roca espiritual revestida de bosque de leyendas. Y empezó uno a meditar en cómo vuelve lo que se fue, y es la repetición el alma de la Historia, que se produce, como los vastos mundos estelares, en espiral. Vanse las leyendas, dando paso a lo que creemos historia. ¡Pero esté de Dios que se vaya la historia, la que creemos tal, dando paso a las leyendas! No nos quede lo que paso, lo que sucedió, sino lo que los hombres, por haberlo vivido, soñaron que pasaba, que sucedía, y trasmitieron, con sus sueños creadores, a sus sucesores.
      Sin detenernos en el monasterio de arriba, el del siglo XVIII, más que a tomar un tentempié, nos volvimos a Jaca. Y luego, pasado Hecho y aquel rudo monasterio de Siresa —cuna, dicen, de Alfonso el Batallador—, aquel templo sin capite- les ni adornos, especie de caverna hecha a mano de hombre, en el alto valle de Oza, entre hayas y abetos y pinos, al pie de los tajantes picachos de la frontera, que apenas huellan sino los sarrios —y alguna vez los contrabandistas—, oímos a uno de los protagonistas de la última proeza leyendaria, la de la sublevación de Fermín Galán, narrar lo que soñó que hizo mientras lo hacía y soñaba. Y todas las figuras leyendarias, todas las que soñamos para poder vivir historia, se perdieron en el bosque augusto que nos ceñía y que soñaba la tierra perdida en el cielo.

                                                                                 En El Sol, Madrid, 4 de setiembre, 1932.

     La descripción de la Jaca republicana y de San Juan de la Peña es sugerente, profunda y de un gran aliento lírico.

 

LEER EN VOZ ALTA

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     Hoy dedica un artículo El Periódico de Aragón a hablar de los libros. Bajo el epígrafe El buen momento del libro en el mundo, el autor afirma: "El libro resiste, y muy bien. En los países desarrollados y en los que están en vías de desarrollo. La novela y el ensayo. Los dirigidos a públicos exigentes y los destinados al consumo masivo. Se lee mucho, se escribe mucho, de casi todo, y, sobre todo, se edita mucho. El libro sigue siendo la primera referencia cultural en el mundo".

     Sorprenden estas afirmaciones en la era de internet y en un momento de total dominio de los medios audiovisuales y digitales. Pero, aunque parezca una paradoja, estos mismos medios pueden contribuir a potenciar la cultura impresa. El problema es cuándo se lee, dónde se lee y cómo se lee. Luis Alberto de Cuenca conoce perfectamente la realidad de la letra impresa y va más allá de ediciones, ventas o certámenes literarios. En un sugerente poema que publica la revista cultural Turia - en su número 88 - aboga por compartir la lectura, por volver a la lectura en voz alta, con su entonación, su énfasis y su rescoldo emocional.

                     Siempre ando con un libro en las manos. Ya sea

                     uno viejo y gastado del siglo XIX

                     con láminas y pauta final para ubicarlas

                     en el texto, ya sea otro nuevo e intrépido

                     que recibí ayer mismo y huele todavía

                     a tinta fresca y joven, ya sea un libro antiguo

                     que viajó por el tiempo hasta esa estantería

                     de mi cada vez más poblada biblioteca...

                      El vicio de leer suele ser solitario,

                     pero puede, también, compartirse. Los griegos

                     de la época de Sócrates leían en voz alta.

                     Lo mismo hacía Nietzsche. A mí me gusta mucho

                     leer en compañía y en voz alta los grandes

                     libros de nuestra tribu, esa tribu perversa,

                     racista y miserable que disfruta creyéndose

                     superior. De ese modo, recuerdo haber leído

                     el Poema del Cid, Beowulf, los Nibelungos,

                     la Divina Comedia, los Salmos, la Canción

                     de Rolando, La isla del tesoro y la Ilíada,

                     tal y como los griegos leían hace siglos,

                     alto y claro, lanzando las palabras al aire,

                     porque la voz añade temblor de biografía

                     personal y caduca a tanta eternidad,

                     al vértigo solemne de tanta permanencia.

14/12/2008 17:04 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

UN ESPACIO PARA LA LITERATURA

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     Cuando se acerca un fin de semana invernal, sin compromiso alguno y con tiempo por delante, rescato mis libros casi olvidados en la estantería y vuelvo a mi pasión de siempre: la literatura.

     Esta semana ha estado marcada de modo especial por la literatura. Literatura en el aula, literatura en la biblioteca, literatura en la calle, literatura en Cálamo, literatura en la universidad, literatura en la red, literatura en la vida.

     Comenzó la semana con la lectura de algunos relatos y poemas del último número de la revista cultural Turia. El martes tuvo lugar en la librería Cálamo la presentación de Fotografías veladas, último libro de relatos de Antón Castro. El miércoles, dentro del programa Invitación a la Lectura, estuvo en el Instituto Ramón y Cajal el escritor madrileño Lorenzo Silva. El jueves contacté por correo electrónico con la joven promesa literaria África Vázquez, ganadora del premio de novela juvenil Jori Sierra i Fabra con su novela Con vistas al cielo para preparar un encuentro con los alumnos de primero y segundo de ESO, que se están leyendo la obra con mucho interés. Me ha respondido que vendrá con mucho gusto en marzo o abril. El viernes se habla también de literatura en la reunión anual de profesores de segundo de Bachillerato con los armonizadores de la selectividad. Se nos habla de cambios de cara al futuro, de nuevos planes, de proyectos inciertos. En el autobús dialogo sobre literatura con un profesor de la Universidad de Zaragoza. Compagina la docencia con la investigación literaria. Nos preguntamos por el futuro incierto de la Literatura. Y de las Humanidades.

     Esta tarde he dedicado unos minutos a leer mis blogs amigos, casi todos culturales y literarios. Nerea habla en sus últimas entradas de la literatura de los Siglos de Oro. Y del Lazarillo. Se va a Salamanca a contemplar lo que queda del toro de piedra que cita el autor anónimo. Tal vez le decepcione. Al menos, eso me pasó a mí. Pero Salamanca es una ciudad literaria y cultural. La literatura lo impregna todo. Merece la pena un viaje de fin de semana. En este mismo blog leo un breve y claro resumen el Plan Bolonia. Parece que las ideas de nuestros dirigentes políticos no van por el buen camino. Sólo buscan la rentabilidad económica. Todo se supedita a las empresas más rentables. Eso quiere decir - esperemos que no ocurra - que las Humanidades van a acabar postergadas, olvidadas, marginadas. Es una lástima que la literatura acabe así, sin espacio, sin apoyos, sin protagonismo.

     De momento, me voy a olvidar de esta controvertida ley y voy a comenzar este fin de semana literario con la lectura al alimón de Fotografías veladas, de Antón Castro y de algunos artículos de la revista Turia. La literatura se ha convertido en un espacio personal, al margen de leyes, normas y programas educativos.

LORENZO SILVA EN ZARAGOZA

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     Los alumnos de bachillerato del Instituto Ramón y Cajal de Zaragoza han tenido la oportunidad de conocer y dialogar con el escritor madrileño Lorenzo Silva. El novelista de Getafe se ha mostrado tal como es. Su naturalidad y su saber estar nos ha cautivado a todos.

     Tras la presentación del escritor y periodista, Lorenzo nos ha hablado de su trayectoria literaria, de sus creaciones más importantes y de su colaboración en la revista "XLSemanal". A continuación, ha atendido gustoso a todas las preguntas que se le han planteado. La mayoría de las cuestiones giraban en torno a dos de sus novelas más representativas: El alquimista impaciente y La reina sin espejo. El autor ha comentado que la vida cotidiana le proporciona gran parte de sus argumentos y que desde muy pequeño disfrutó con la lectura. Los alumnos se han quedado impresionados por los protagonistas de los relatos y se han mostrado interesados por el cariz policiaco de sus novelas.

     La última obra de Lorenzo Silva, El blog del inquisidor, es un guiño de complicidad a las nuevas tecnologías y un buceo en la novela histórica. Eso sí, sin abandonar el afán investigador. Lorenzo ha confesado que sus estudios de Derecho le ayudaron a desenvolverse por esta vertiente de indagación, de suspense y de un cierto misterio.

10/12/2008 22:21 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

NUEVO LIBRO DE ANTÓN CASTRO

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     Acabo de asistir al acto de presentación de Fotografías veladas, último libro de relatos del escritor y periodista gallego, afincado en Zaragoza, Antón Castro. La librería Cálamo, en la plaza de San Francisco, se ha quedado pequeña para acoger a tantos amigos, admiradores, compañeros y familiares de este animador cultural, de este inquieto escritor enamorado de Zaragoza, de Aragón y de la literatura.

     Tengo entre mis manos un ejemplar - dedicado por el autor - de este libro de fantasmas, de sueños y de fotografías. Porque por sus páginas desfilan personajes reales y espectros de ultratumba. Antón ha sido capaz de crear una atmósfera de misterio ligada paradójicamente a la realidad más cotidiana. Hay personajes que reaparecen, como Patricio Julve, el retratista cojo turolense, y hay otros protagonistas que rasgan las fronteras del espacio y del tiempo para manifestar sus deseos más íntimos, como Gustavo Adolfo Bécquer.

     Voy a saborear durante los próximos días estos diecinueve relatos. Como decía Roberto Miranda en la presentación, Antón es capaz de crear ambientes únicos y personajes inolvidables. Como afirmaba Encarna Samitier, Antón construye una prosa preciosa y precisa, tras las huellas, como buen gallego, de Cunqueiro, Dieste y  de Wenceslao Fernández Florez.

    He leído la Nota Final del autor y quiero reproducir las últimas líneas: "Vistos así, ahora reunidos en una editorial como Xordica, a la que siempre le he tenido un inmenso cariño, compruebo que quizá haya una unidad de fondo, temas recurrentes: la fotografía, la interferencia entre Aragón y Galicia, la huella del mar y de la naturaleza, y la presencia constante de la novia del viento".

ROSENDO TELLO EN LA REVISTA TURIA

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     No es la primera vez que escribo en este blog del poeta aragonés Rosendo Tello Aína (Letux, 1931), Premio de las Letras Aragonesas en 2005.  Me referí a él cuando le concedieron el premio (CINCUENTA AÑOS DE POESÍA, 14-12-2005), cuando participó en una campaña de poesía en la calle (CON LA VOZ Y LA PALABRA, 20-3-2006) y cuando realizó una lectura de sus poemas ante un público variopinto (LECTURA POÉTICA EN EL COSO, 8-11-2006).

     Esta tarde, al comenzar la lectura de la sección Poesía del último número de la revista cultural TURIA - que cumple nada más y nada menos que 25 años - me encuentro con un poema del veterano compositor que  me llama poderosamente la atención por su cadencia, profundidad, poder de sugerencia y trasfondo existencial. Su título, Rosas, piedras que germinan anticipa al lector unos versos que ahondan en el alma de las cosas, en la sensibilidad de lo aparentemente insensible, en el poder de lo inmaterial. Espigo las estrofas más sugerentes:

                    Hay días en que ocurren cosas raras:

                    el aire azul negrea de repente

                    y se quiebran los muros del jardín,

                    una blanca carroza arranca pedernales

                    de las nubes sombrías y las almas sombrean,

                    destiñendo la luz y cegando los ojos,

                    y los cuerpos se cubren de cerda transparente...

                    El tiempo que creímos ya desaparecido

                    resplandece de nuevo

                    a la luz virginal de la mañana,

                    con la música íntima de las rosas que aspiran

                    las fragancias del aire que regresa

                    para orientar los pasos borrados por la lluvia.

                    Eso tiene que ser y no un milagro

                    o fenómeno raro de la naturaleza.

                    Que el desconocimiento que tenemos

                    del alma de las cosas

                    no nos permite oír voces indescifrables

                    que suenan en el fondo de nuestras experiencias

                    cotidianas. Así en las soledades

                    de amarga despedida que sentimos llorando,

                    o en la materia frágil de una fotografía

                    que el tiempo amarillea y amarilleó la sangre

                    sagrada de los muertos y despiertan riendo

                    y diciendo en silencio:

                    "La vida sigue si el amor perdura"

                    Seres extraviados que en los trances de luz

                    reconocen la huella de sus almas ausentes

                    hablándonos en sueños y despiertos guiándonos.

                    Eso debe de ser y no tristeza,

                    según la convicción de que nunca entendemos

                    tantas cosas extrañas, o la melancolía

                    ahogada en el sollozo del recuerdo

                    que nos dice: "Sólo el amor perdura".

                    Rosas que mueren, piedras que germinan

                    y verdean al sol con fulgor de esmeraldas.

LABERINTOS LITERARIOS

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    Llega a mis manos el número 18 de la revista trimestral Laberintos, que edita semestralmente el Instituo de Educación Secundaria Elaios, de Zaragoza.   Este ejemplar está dedicado a los últimos doscientos años de la historia de una ciudad que acaba de celebrar el Bicentenario de los Sitios y la Exposición Internacional 2008.

     Leo, en primer lugar, un excelente artículo editorial titulado "La ciudad soñada" y continúo con las páginas de mayor sabor literario. La sección "Tres visiones literarias de Zaragoza" destaca por su originalidad. Los escritores zaragozanos Daniel Gascón, Ángel Gracia y Miguel Serrano Larraz desgranan sus recuerdos de infancia y juventud en distintas zonas de una ciudad que cambia día a día su fisonomía y aterosa los recuerdos.

    Al final de la revista, las páginas poéticas están dedicadas al joven compositor zaragozano Jesús Jiménez Domínguez. El autor de Diario de la anemia y Fermentaciones (Olifante, 2000) y Fundido en negro (Premio Internacional de Poesía Hermanos Argensola 2007) escribe dos poemas: "Las luces de Messina" y "Nocturno de Lisboa". Reproduzco el primero por su riqueza metafórica y por su aliento existencial.

                    El presente está tan cerca que a veces es difícil verlo.

                               Entonces el collar de los días nos estorba,

                               nos estrangula y sus cuentas nos queman.

                          Yo viajé hasta Italia para verme en la distancia,

                   para contemplar desde el otro lado las luces de la isla

                     como un extraño que ve las velas de un pastel ajerno.

                           También yo soy una isla en medio de la noche,

                     escribí en la postal que nunca envié a ninguna parte.

               El mar, como un cleptómano arrepentido, dejaba en la arena

                     las cáscaras, los restos de un tiempo consumido.

                   Los tomé y en un bar armé el cadáver, pero el muerto

                     se levantó como el viento se levanta de los árboles.

                         Lo vi salir por la puerta y era como si yo saliera

                               de mi piel o de un hospital de campaña.

                         De aquellos días que se fueron hoy recuerdo

                    las luces de Messina y los volcanes de las islas Lípari.

                        Y ahora, de nuevo, mi imagen en el espejo es ésta:

                        la de un ciego que se asomara al vacío de un cráter.

JUAN MARSÉ, PREMIO CERVANTES

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     El escritor barcelonés Juan Marsé acaba de obtener merecidamente el Premio Cervantes, uno de los máximos galardones de las lengua castellana. Son varios los motivos que ha aducido el jurado, presidido por José Manuel Blecua, para premiar a este novelista autodidacta que suma un reconocimiento más a su larga trayectoria literaria. Entre otros argumentos, el jurado ha valorado su vocación de escritor comprometido y el reflejo en sus novelas del castellano hablado en Cataluña.

    Desde la lectura de Últimas tardes con Teresa, novela inolvidable por su lenguaje, su presentación de personajes - especialmente Manolo, Pijoaparte - y por su recreación de una época de la posguerra, me he acercado con frecuencia a una prosa a caballo entre la tradición y la innovación. Obras como Si te dicen que caí o Rabos de lagartija me han dejado un buen sabor de boca como lector. Sus novelas se acercan sin recato a un entorno marginal y conflictivo e intentan renovar la narrativa acartonada de los años cincuenta. Al igual que su paisano y coetáneo, Juan Goytisolo, Marsé merece este reconocimiento como uno de los mejores narradores de la segunda mitad del siglo XX.

     Plasmo a continuación un artículo de Almudena Grandes en El País. Estoy totalmente de acuerdo con la opinión de esta periodista y novelista.

     Cuando llegué a la universidad, no lo había leído. Entonces, yo, como muchos españoles de mi edad -ya sé que otros no, que ellos eran lumbreras desde pequeñitos-, padecía una grotesca variedad de la estupidez, que me impulsaba a oponerme por principio a la cultura española. Como el franquismo envilecía cuanto tocaba, creía mantenerme al margen al opinar que los creadores nacionales eran mediocres, provincianos y, sobre todo, sospechosos de oscuras connivencias con la dictadura. Así de tonta era yo, así de equivocada pasé la adolescencia, hasta que unos años después, casi por azar, descubrí, entre otros autores de su generación, a Juan Marsé, y sus libros me cambiaron la vida.

     No se puede escribir desde la nada. La literatura es una tradición, y escribimos porque otros han escrito antes, y para que otros escriban después. Pero Marsé es mucho más que mi tradición literaria. Libros como Un día volveré, forjaron también mi conciencia cívica, mi compromiso político, y me enseñaron quién era yo y en qué país vivía. En sus páginas aprendí a colocar bien los adjetivos, pero también a dejarme llevar por la emoción, esa emoción oscura y ambigua, tierna y cruel, honda y, sobre todas las cosas, verdadera, que palpita en la mirada confusa de unos niños que juegan en la calle y miman sus secretos, exóticas postales del extranjero que son la libertad, la puerta imaginaria por donde escapar de la implacable sordidez de una realidad que termina atrapando por igual a las bellezas de barrio teñidas de rubio platino, y a los viejos revolucionarios incapaces de mantener vivos sus sueños.

     El Premio Cervantes no ha reconocido sólo la trayectoria de un escritor enorme. Para mí, y para otros novelistas de mi edad, Juan Marsé ha sido también un maestro imprescindible. Si no lo hubiera leído, quizás nunca habría llegado a escribir. Bendito sea.

JUAN GOYTISOLO

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     Noviembre, ese mes anodino, ese mes de transición, es sin embargo un mes de reconocimientos literarios. El primero de ellos ha sido la concesión al escritor e intelectual Juan Goytisolo (Barcelona, 1931)  del Premio Nacional de las Letras Españolas, que concede el Ministerio de Cultura.

     Siempre he admirado la prosa de este barcelonés rebelde y desarraigado. Durante mis tiempos de universitario en Barcelona, conocí al autor de Señas de Identidad, que acababa de publicar la originalísima Makbara y la presentaba en el paraninfo de la Universidad Central. El local estaba abarrotado y los estudiantes de Filosofía y Letras nos quedamos gratamente sorprendidos al escuchar la lectura en voz alta, clara y contundente de esta novela iconoclasta.

    Años después he vuelto a leer alguna de sus novelas, como la sugerente y alegórica Duelo en el Paraíso y he seguido con interés sus numerosos ensayos y artículos. El premio que ha recibido es un merecido reconocimiento a su dilatada trayectoria literaria. Creo que, sin duda alguna, Juan Goytiloso quedará para la historia como uno de los mejores intelectuales de la segunda mitad del siglo XX.

UN POETA SIN FISURAS

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     No conocía a José Antonio Conde (Sierra de Luna, 1961). Este poeta zaragozano, que compagina su labor poética con la de artista plástico, ha presentado hoy en el Fórum de la FNAC el poemario La diferencia que cubre la trampa, su cuarto libro de poemas. Anteriormente había sacado a la luz La memoria del mármol (2003), Entre paréntesis (2004) y Exilios (2007).

     Tal como afirma en el prólogo Fernando Sanmartín: "José Antonio Conde es un poeta que escribe sin trucos; un poeta que conoce el himno de la caricia, lo profano; un poeta preocupado, a la vez, por la esencia, la caricia y la confusión".

    En el acto le han acompañado Manuel Forega y la joven poeta Almudena Vidorreta. La lectura de sus poemas ha sido breve e intensa como sus propias composiciones. Es un libro en el que José Antonio juega con el fuego y enciende la antorcha del amor, del erotismo y de la relación más profunda.

     Escribo dos poemas de esta publicación que, como afirmaba Manuel Forega el principio del acto, revela, una vez más, el buen estado de salud de la poesía aragonesa.

         Fingía,

Cuando la noche quebraba el halago,

La palabra más débil entre el cabello.

Fingía,

Cuando el mar dictaba sus pigmentos,

Con la voz anclada en el litoral del sueño.

No importa el vaivén homogéneo

Ni la cólera de Perseo.

La súplica del oleaje apenas duele.

 

 

He sido medalla en el hambriento,

Placenta consagrada a los perros

En el almanaque del roce.
 
He sido barro en la ingle,

Oración en el surco del placer,

Diluvio en la sed del masto.

He sido la diferencia que cubre la trampa.

14/11/2008 22:38 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

UNA TRISTE NOTICIA

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     Leo en un medio de comunicación que el poeta granadino Luis García Montero abandonará su labor docente en la Universidad de Granada cuando termine el presente curso. Después de 27 años como catedrático de Literatura Española, el excelente poeta andaluz dice que no puede soportar más el ambiente hostil que se ha creado, debido al enfrentamiento dialéctico con un colega.

     Conocí a Luis la pasada primavera. Nos visitó en el Instituto Ramón y Cajal de Zaragoza dentro del programa Invitación a la Lectura. Los alumnos de bachillerato terminaron encantados de su capacidad para el diálogo y de su facilidad para contagiar el amor a la poesía. Es una pena que este poeta y crítico no pueda seguir derramando su sabiduría literaria en las aulas de la Universidad de Granada. Me entristece esta decisión. Y me entristece que el poeta y profesor no haya recibido los suficientes apoyos por parte de la institución docente.

     Seguro que a Luis no le va a faltar trabajo - en España o en el extranjero -. Pero es una pena que la envidia, el resentimiento y la falta de solidaridad originen estos problemas y acaben con tan lamentable decisión. Sus alumnos lo notarán. Y sus futuros alumnos no podrán disfrutar de esa prosa limpia y diáfana, de ese talante tolerante, de esa cercanía humana, de este talento poético.

    Plasmo una composición del poeta granadino como muestra de cariño y admiración:

                  RECUERDA QUE TÚ EXISTES TAN SÓLO EN ESTE LIBRO...

                    Recuerda que tú existes tan sólo en este libro,
                   agradece tu vida a mis fantasmas,
                   a la pasión que pongo en cada verso
                   por recordar el aire que respiras,
                   la ropa que te pones y me quitas,
                   los taxis en que viajas cada noche,
                   sirena y corazón de los taxistas,
                   las copas que compartes por los bares
                   con las gentes que viven en sus barras.
                    Recuerda que yo espero al otro lado
                  de los tranvías cuando llegas tarde,
                  que, centinela incómodo, el teléfono
                  se convierte en un huésped sin noticias,
                  que hay un rumor vacío de ascensores
                  querellándose solos, convocando
                  mientras suben o bajan tu nostalgia.
                   Recuerda que mi reino son las dudas
                  de esta ciudad con prisa solamente,
                  y que la libertad, cisne terrible,
                  no es el ave nocturna de los sueños,
                  sí la complicidad, su mantenerse
                  herida por el sable que nos hace
                  sabemos personajes literarios,
                  mentiras de verdad, verdades de mentira.

                   Recuerda que yo existo porque existe este libro,
                 que puedo suicidarnos con romper una página

 

 

 

MIGUEL DELIBES, UN ESCRITOR PARA LA HISTORIA

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     No es la primera vez que escribo sobre Miguel Delibes. El novelista vallisoletano sigue siendo uno de mis preferidos. No en vano consolidé mi hábito lector con la lectura de algunas de sus novelas. El Camino, Las ratas, Diario de un cazador y muchas otras me acercaron a una prosa ágil, fluida y a un léxico preciso.

     Ayer aparecía en un medio de comunicación una entrevista al escritor, que va camino de sus noventa años. Se lamenta de no poder dedicarse a la caza y a escribir, dos de sus actividades preferidas. Pero sigue manteniendo la mente despierta y el espíritu permeable. Es una buena noticia la próxima reedición de El hereje, su última novela. Su legado narrativo y sus artículos quedarán para la posteridad. Esta es la entrevista:

-¿Cómo recuerda la experiencia creativa de esta obra que acaba de reeditar, El hereje? ¿Fue muy diferente la elaboración de este libro a otros anteriores suyos?

--No tuve conciencia de estar iniciando algo nuevo. Se me representó la historia como una novela más. Y así la cogí y le di forma. Tenía, sí, una secreta fidelidad a la Historia Grande, pero esta misma fidelidad ni me agarrotaba a mí, ni se imponía a la historia principal.

--¿Piensa a menudo en esta obra? ¿Qué siente hacia este libro? ¿Qué lugar cree que ocupa El hereje en su bibliografía?

--La pienso mucho, quizá demasiado. No puedo negar que quedé satisfecho de este libro y hoy día sigo satisfecho. Para mí, la mejor de mis novelas cortas es Viejas historias de Castilla la Vieja y, sin duda, mi mejor novela larga es El hereje. Tal vez sea un absurdo considerar a la misma altura un relato que tiene 60 páginas y otro de 500 páginas, pero esa es mi opinión.

--Usted es autor de ficciones, pero El hereje fue una inmersión en la novela de encuadre histórico? ¿Le dejó buen sabor de boca aquella experiencia?

--Le digo que no lo tomé en cuenta. Me embarqué en esta aventura como en otras muchas. Pensando sobre ello, he llegado a la conclusión de que todas las novelas son históricas, pues responden a momentos históricos reales. No hay pues novedad en esto.

--La novela histórica ha seguido dando importantes títulos a la literatura española. ¿Cómo ve ese género en estos momentos? ¿Diría que la novela histórica goza actualmente de buena salud?

--Ya me he pronunciado sobre eso en otras ocasiones. Acostumbrado a hablar de caza, decía que en los últimos años la novela histórica "ha criado bien". Creo que esto es exacto. No soy quién para decir por qué razón.

--¿Hay algún acontecimiento histórico que de buena gana le gustaría novelar? ¿De ser así, cuál sería ese hecho?

--Más que hechos hay tipos grandes en la Historia. La revolución francesa, el 2 de Mayo, la propia guerra civil, dan tipos humanos importantes. Pero el tiempo corre demasiado deprisa para poder dedicarles tres años --lo que se tarda en hacer una novela-- a cada uno de ellos. Antes hacían las monedas redondas para que rodaran, ahora el dinero es de papel para que vuele.

--Prometió que El hereje sería su última novela y hasta la fecha lo ha cumplido. ¿Cómo ha sido su relación con la creación literaria estos años? ¿Cuánto hay de físico y cuánto de anímico en la distancia que le separó estos años de la creación literaria?

--Puede usted asegurar que esta promesa está cumplida. No habrá más novelas de Delibes. La operación de cáncer me respetó la vida pero modificó mi manera de ser. Fui sincero cuando dije que entró en el quirófano un hombre inteligente, y salió un lerdo. Esto fue exactamente así. Además de salud física, perdí también capacidad de concentración, orden mental, memoria y voluntad. Aunque intenté luchar, estaba acabado, mis esfuerzos eran inútiles. Tan torpe estoy que no me reconozco. Figúrese un Delibes retirado de escribir y de cazar perdices rojas. Ese no es Delibes, dirá usted con razón. Yo pienso lo mismo.

--¿Echa de menos escribir? Si volviera a hacerlo, ¿qué sería lo próximo que sus lectores tendríamos en nuestras manos?

--¿Qué hubiera escrito si hubiese seguido? Ni eso lo he podido averiguar. En mi cabeza solo cabe una seguridad: El escritor ha muerto antes que el hombre. Y ya va para 12 años.

--¿Qué pasajes de su obra literaria son los que les producen más satisfacción? ¿Hay alguno que cambiaría si pudiera volver atrás?

--Si algo tiene valor, es la obra en su conjunto. Hoy no cambiaría nada, o la haría otra vez nueva.

--El hereje retrata un momento y unos personajes cruciales para la historia. Le propongo trasladar esta trama a la actualidad. ¿Qué institución sería actualmente la Inquisición y quién sería hoy Cipriano Salcedo?

--Prefiero pensar que la historia no se repite y que algo aprendemos de los errores del pasado.

--Llevamos ocho años de nuevo milenio. ¿Qué impresión tiene de este mundo que está creando el hombre? ¿Qué cree que escribirá en su diario su nieto menor cuando tenga la edad que usted tiene hoy?

--No me gusta como va el mundo. Me dan lástima mis nietos, demasiado sensibles.

--¿Qué relación mantiene con la actualidad pública? ¿Permanece informado, sigue las noticias, ve la tele, lee periódicos?

--Informado, sí. Veo la tele, leo los periódicos y sigo las tertulias... Me entretienen.

--¿Y con la literatura cómo se lleva? ¿Lee mucho actualmente? ¿Qué títulos, géneros, autores o novedades recientes le interesan actualmente?

--Esta es la guinda de la tarta. Me falta vista. He tardado más de un mes en leer un libro de 500 páginas. Me temo que es una actividad a la que también tendré que renunciar.

 

    

04/11/2008 18:12 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

HISTRIÓNICO

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     Hay muchas palabras en la lengua castellana desconocidas para el hablante medio, incluso para el hablante culto. Una de ellas es la que encabeza este post. Histriónico - según el Diccionario de la Real Academia - es un adjetivo que deriva de histrión. Este vocablo de origen latino presenta las siguientes acepciones: 1) Actor teatral. 2) Persona que se expresa con afectación o exageración propia de un actor teatral. 3) Hombre que representaba disfrazado en la comedia o tragedia antigua. 4) Prestidigitador, acróbata o cualquier otra persona que divertía al público con disfraces.

     Como esta palabra, hay miles en el diccionario - el "mausoleo de las palabras" - que el hablante medio desconoce y, por tanto, nunca utiliza. Por eso, cuando un grupo de alumnos de segundo de bachillerato se han de presentar al Concurso Hispanoamericano de Ortografía en su novena edición, necesitan haber leído mucho, tener conocimientos de las lenguas clásicas - cada vez menos valoradas - y demostrar una buena intuición.

      Esta mañana ha tenido lugar la fase autonómica de este concurso en el instituto "Corona de Aragón" de Zaragoza. Ignoro qué alumno o alumna ha ganado y participará el mes que viene en la fase nacional. Lo que he observado es que las dificultades no estaban tanto en las socorridas tildes o en las palabras homófonas. El problema ha residido en vocablos poco usados o casi desconocidos como el que encabeza este escrito. Esta ignorancia puede achacarse a muchos motivos, pero el más importante tal vez sea el olvido de nuestros clásicos en la enseñanza secundaria y en el bachillerato. Todo un reto para la palabra de moda en la enseñanza: competencias básicas. La ortografía - corrección expresiva - es una de ellas. Y es una pena que alumnos de segundo de bachillerato no escriban con corrección. Algo falla. El concurso de esta mañana nos ha vuelto a abrir los ojos a la realidad. Y, al parecer, lo ha logrado con creces.

23/10/2008 19:34 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

ESCRIBIR EN LIBERTAD

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     La palabra es como un dardo afilado, sutil y penetrante, que se introduce silenciosamente en los entresijos del alma. La palabra escrita - poesía o prosa - ha sido siempre a lo largo de la historia - parafraseando a Gabriel Celaya - "un arma cargada de futuro".

     Casi todos los escritores comprometidos - ¿hay alguno que no lo sea? - han tenido algún que otro problema con la censura o con la intransigencia a lo largo de su vida. Los escritos despiertan las conciencias adormecidas, incitan a la lucha legítima por la libertad, insuflan valentía de espíritu, alientan la autocrítica, denuncian las injusticias y ponen la engañosa realidad patas arriba.

     El último episodio de un escritor perseguido y amenazado por decir la verdad y sacar a la luz la cara oculta del crimen y de la barbarie ha sido el italiano Roberto Saviano. Con su obra Gomorra, un documentado reportaje sobre la Mafia ha despertado muchas conciencias y alertado de los peligros de esta organización criminal en el país europeo. El escritor está considerando la posibilidad de abandonar su país para salvar su vida. No sé si du decisión será la más correcta. Tal vez aliente más a los mafiosos. Pero está claro que, de tener que autoexiliarse, seguiría la pista de cientos de escritores que, a lo largo de la historia, han tenido que abandonar sus raíces para huir de la intransigencia.

     Es una pena que esto ocurra en pleno siglo XXI, en un país civilizado. En España ha habido varios ejemplos similares. Desde la Edad Media, muchos escritores tenían que ocultar su identidad o refugiarse en la clandestinidad. Algunos terminaron en la cárcel; otros, en el exilio. Una de las épocas más oscuras fue la de la dictadura de Franco. Pero ha habido otras más negras e intolerantes. Afortunadamente, se han superado los tiempos de la Inquisición. Pero la censura está ahí, agazapada y arbitraria. Y si no que se lo pregunten al escritor británico Salman Rushdie.

18/10/2008 22:08 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

LA BARCELONA DE PRINCIPIOS DEL SIGLO XX

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     Estoy leyendo durante estos días la novela El juego del ángel, de Carlos Ruiz Zafón. Aunque el éxito de su obra La sombra del viento ha podido eclipsar este último relato, en algunos aspectos estilísticos y literarios no tiene nada que envidiar a la anterior.

     Hay dos protagonistas esenciales en la narración autobiográfica del joven David Martín: la ciudad de Barcelona y el libro como creación para la posteridad.  Cuando Ruiz Zafón describe Barcelona, su ciudad, evoca con maestría los avatares y vivencias de esta urbe durante la segunda década del siglo XX. Hay un párrafo inolvidable que quiero plasmar y en el que Zafón emula al mejor Eduardo Mendoza de La ciudad de los prodigios y a otros grandes novelistas europeos y americanos que han inmortalizado ciudades como Londres, París o Nueva York. El libro tiene sus lagunas y sus excesos: concesiones al folletín, descripciones repetitivas, morosos diálogos,... pero también presenta páginas inolvidables que quedarán para siempre en el haber de este joven escritor. Este fragmento es una de ellas.

     Aquellos eran años en que la sangre y la violencia en las calles de Barcelona empezaban a ser el pan de cada día. Días de octavillas y bombas que dejaban pedazos de cuerpos temblando y husmeando en las calles del Raval, de bandas de figuras negras que recorrían la noche derramando sangre, de procesiones y desfiles de santos y generales que olían a muerte y a engaño, de discursos incendiarios donde todos mentían y donde todos tenían la razón. La rabia y el odio que años más tarde llevaría a unos y a otros a asesinarse en nombre de consignas grandiosas y trapos de colores se empezaba ya a saborear en el aire envenenado. La bruma perpetua de las fábricas reptaba sobre la ciudad y enmascaraba sus avenidas empedradas y surcadas por tranvías y carruajes. La noche pertenecía a la luz de gas, a las sombras de callejones quebradas por el destello de disparos y el trazo azul de la pólvora quemada. Eran años en que se crecía aprisa, y para cuando la infancia se les caía de las manos, muchos niños ya tenían mirada de viejo.

PARÉNTESIS ESTIVAL

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Se desliza el verano entre naranjos.

Caminos polvorientos

surcados del silencio

de una tarde de agosto.

A lo lejos,

una ligera bruma

envuelve las pequeñas montañas

del Levante.

Eminencias desnudas.

Amenaza constante de cemento y asfalto en lugares

recónditos.

Se desliza el verano sosegado.

Verano de contrastes,

de altibajos,

de crudas paradojas.

Las playas, atestadas.

Las terrazas pobladas de turistas.

La crisis aparcada

indefinidamente.

Se desliza el verano entre quimeras.

Entre sueños, recuerdos

y nostalgia.

Un verano que apunta hacia el futuro.

Crepúsculo estival en el Levante.

La brisa es un regalo en estas

horas muertas.

Mientras tanto,

los problemas esperan,

se toman un respiro.

Y la vida discurre por caminos

abiertos.

02/08/2008 21:54 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

ADIÓS A UN POETA

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Ha fallecido el gran poeta y dramaturgo mejicano Alejandro Aura. Quiero rendirle un modesto y sincero homenaje, publicando uno de los últimos poemas de su blog. Se titula: CASA DEMOLIDA.

Del viejo señorío sólo quedan estos viejos escombros que veo
y que celebro.
Aquí habrá estado la sala donde se recibía
(alguien aparecía con el servicio del té),
se hablaba en esta sala, de seguro, de los caminos del tiempo;
alguna mano rozó alguna mejilla,
alguna mirada rozó el lindero del silencio
y se concertaron almas con encanto.
Se habrán tratado también asuntos de negocios,
herencias, ires y venires de otras propiedades,
cuestiones entre caballeros,
damas en juego…

Me acuerdo de las plantas que escurrían por las ventanas
y de las que subían y bajaban por la fachada,
las trepadoras y las buganvilias.
Yo por aquí pasaba:
las rodillas raspadas, el cabello corto,
el miedo a los fantasmas,
el amor al diablo y el temor a Dios.
No se veía la gente de esta casa.

En esa parte llena de escombros
pudo haber estado el comedor
con una mesa de roble al centro,
y a la pared, una vitrina grande con las cristalerías;
quizás la familia tenía escudo de armas
que presidiera las horas de los sagrados alimentos.
En aquella otra parte, una escaler