LA LOCURA DE IRAK

Los datos son elocuentes y escalofriantes: 1800 muertos desde junio y una sangría de heridos día tras día. Es mucho peor que una guerra. Porque las víctimas son casi siempre los más inocentes y no se ve salida a la situación. Todo apunta a una cruel e indefinida guerra civil entre chiítas y suníes. Y no hay quien vea una salida airosa por ninguna parte.
Bush es consciente de la situación. Pero, ¿cómo va a volverse atrás? Sería empezar a cavar su tumba política y el final de su liderazgo, muy minado desde el reciente desastre de Nueva Orleans. La solución es compleja. Pero una verdad es palpable: Si millones de europeos nos opusimos a la guerra-invasión, ¿por qué los respectivos gobiernos no se unen y hacen algo por evitar el desastre?
Sólo hay una cruda realidad: que Bush y sus aliados se equivocaron. Lo malo es que ni lo quieren reconocer ni lo reconocerán.
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