Blogia
josemarco

VIVENCIAS DEL PASADO

VIVENCIAS DEL PASADO

     A veces, cuando el presente nos resulta anodino, cuando el futuro muestra desafiante la espada de la incertidumbre, reviso de manera retrospectiva los escritos de esta bitácota de noviembre de 2007. Por esas fechas, no me imaginaba aún lo que me iba a deparar el último mes del año, con el adiós definitivo de Nieves. Eran días de tranquilidad, de grata compañía, de discretos silencios, de esperanza. La ascensión al Moncayo con Javier - el domingo, día 11 - y la visita al Monasterio de Veruela (en la fotografía) marcó el ecuador de un mes en el que se marcharon para siempre Fernando Fernán Gómez y Antonio Candel. Durante esos días se comenzó a plantear el ambicioso proyecto de Gran Scala. Lo reflejé en el artículo Esto no es América. Y a finales de mes, una tórtola vino a anidar durante unos días en uno de los plataneros que limitan con mi galería. Fue una estancia fugaz.

     En tan sólo doce meses mi vida ha dado un vuelco radical. Con la ausencia de Nieves, el final de año se presenta de manera muy distinta. Ya no tengo la ilusión de esquiar en Valdelinares para el puente de la Constitución. Y las Navidades se acercan como unos días agridulces en los que el peso de los recuerdos actúa como un lastre difícil de sortear. Tampoco me hace ilusión la tan cacareada Lotería de Navidad. Eso sí, intento vivir el presente con el mejor talante, con la mejor disposición, con sosiego y calma, a pesar de todo.

     Se esfuma un mes anodino, marcado por la palabra crisis. Numerosos ciudadanos contienen el aliento, porque están viviendo en sus carnes una etapa de vacas flacas. Se nota en el consumo y en la manera de actuar de la gente. Quizás el paréntesis navideño alivie un poco la situación - con la paga extra y los regalos -. Pero la cuesta de enero se adivina más dura y cruel. Muchos han intentado vivir por encima de sus posibilidades y consumir por consumir. Esperemos que la crisis sea breve y aprendamos de los errores. De momento, lo mejor es centrarse en el presente y vivir este domingo tranquilo. Con el poso de los recuerdos, con la reflexión sosegada, con la esperanza en el futuro. 

3 comentarios

ana a. -

Los recuerdos mantienen vivo el pasado. El presente, por tanto, mantiene vivo el pasado. El pasado camina con nosotros, es parte de nosotros, de nuestro presente. Nos hace, y nos hace también fuertes, José María. Un beso.

José María -

Gracias por tus palabras de ánimo, Luis.

Luis Antonio -

Ánimo José Mª. Lo único evidente es el presente y hay que vivirlo ocn plenitud. Y del pasado, recordar sólo lo bueno. Un abrazo solidario