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josemarco

LITERATURA

LOS IBONES

LOS IBONES En estos días de bochorno en la ciudad y de extrema sequía y amenaza de incendios, alivian el panorama cotidiano los recuerdos de alguna excursión por el Pirineo. Recuerdo de modo especial una excursión al Ibón de Plan, perdido entre las montañas, misterioso y seductor. No conozco más ibones, aunque sé que en el Pirineo hay casi un centenar. Ángel Gracia, ganador el pasado mes de mayor del primer premio de poesía Delegación del Gobierno en Aragón, me invita a evocar esos parajes idílicos y solitarios. Me ha encantado el poemario y extraigo un breve poema para refrescar este verano:
"Los árboles han descendido.
Mis manos han medido la montaña.
Doy celos a la tierra
besando el agua.

El ibón y yo
nos hacemos hielo,
velamos
en la última luz del día"

TURIA

Acabo de recibir el último número de la revista Turia, que dirigen magistralmente desde hace más de veinte años Raúl Maicas y Ana María Navales y que es la publicación aragonesa de más dilatada trayectoria. Como turolense, me siento orgulloso de esta publicación, de la que colecciono y archivo todos los números desde el humilde número "cero". Ahora ya va por el número 75 y cada tres meses nos sorprende con nuevas firmas, excelentes colaboraciones y acertadas investigaciones. Como amante de la cultura y de la buena literatura valoro las páginas de creación ("Taller") y los monográficos, que constituyen en cierto modo su columna vertebral. El último número estuvo dedicado a Cervantes y este se centra en la figura del escritor chileno Roberto Bolaño, fallecido prematuramente en julio de 2003. Su novela póstuma "2666" merece la atención de lectores y críticos. Turia más que una revista es un libro - no sólo por su extensión - cuyas páginas pueden llenar de contenido cultural y literario estos meses de verano en los que siempre podemos encontrar unos minutos para este tipo de ocio.

CARMEN LAFORET

En mi primer viaje en autobús después de unos días fuera de Zaragoza, me encuentro con la agradable sorpresa, ya anunciada en prensa y televisión, de la presencia cercana y atractiva de textos literarios en los cristales de las ventanas. Me sorprende gratamente un fragmento de la novela "Nada" de Carmen Laforet, escrita en 1944 y ganadora en 1945 del primer Premio Nadal. Me sorprende también que, después de año y medio de su muerte, su figura ha pasado prácticamente inadvertida en los medios de comunicación. Sólo alguna pequeña reseña en los diarios del día siguiente y el olvido más absoluto después. Menos mal que la novela "Nada" marcó un hito y se sigue venciendo bien, aunque sólo sea para lecturas escolares. De todos modos, nuestros alumnos de segundo de bachillerato en el examen de selectividad de junio de 2002, desconocían totalmente esta novela, a su autora y la existencia de un premio Nadal. ¿No será la causa de todo esto la exclusión de la Literatura del bachillerato y la cada vez mayor marginación de las Humanidades en el sistema educativo?
Nos puede servir como consuelo este fragmento de "Nada" en los autobuses de Zaragoza y la reciente publicación de su novela póstuma "Al volver la esquina" de la que he espigado, para abrir boca, este sugerente fragmento:
"El sueño se me está escapando como el humo de una hoguera. (Humo de hogueras. San Juan, las vacaciones de la infancia. Saltos sobre el fuego). En el sueño estoy en mi casa: puertas blancas, cortinas blancas del techo al suelo, pasillos empapelados con papeles de rosas rojas o rosas azules sobre fondo gris".

LITERATURA EN EL AUTOBÚS

Como literato y como amante de las letras, me estimula la noticia de que en los autobuses urbanos de Zaragoza van a aparecer poemas y fragmentos en prosa de nuestros autores más conocidos, clásicos y modernos. Es una buena noticia acercar la cultura a la gente cuando la gente no suele acercarse a la cultura. Al menos, los que tengan una mínima curiosidad intelectual, no podrán afirmar que no han leído nunca las "Nanas de la cebolla" de Miguel Hernández o algún soneto de Quevedo. La experiencia ya se ha llevado a cabo en otras ciudades. En Madrid, por ejemplo, ahora que está a las puertas de conocer si va a organizar los Juegos de 2012, ya aparecían en el metro fragmentos sugerentes de "El Quijote" o poemas de amor de Pablo Neruda. A mí me sorprendió gratamente y eso mismo espero ocurra a los zaragozanos de a pie: que en vez de contemplar el anodino paisaje urbano o cómo bosteza su vecino o vecina de asiento, se deleiten con nuestros poetas y novelistas y tal vez ( o eso quizás sea pedir mucho) se animen a comprar el libro y seguir con la lectura en su contexto. Mi enhorabuena a los que han importado esta idea cultural.

LAS VÍAS MUERTAS

Con este epígrafe inicia Miguel Mena su última novela "1863 pasos". Y reflexiona sobre la profunda tristeza y nostalgia que le produce contemplar las vías de tren desmanteladas desde la estación de Utrillas de Zaragoza hasta la comarca Cuencas Mineras de Teruel. Con gran acierto y sensibilidad poética compara este paisaje desolado con los cauces fluviales secos, ahora que la sequía es tan acuciante. Todo un inicio prometedor de una novela en la que Miguel Mena desnuda su intimidad y ahonda en la vida con importantes reflexiones filosóficas.
Mi infancia turolense está muy ligada al descubrimiento del tren. Algo ya lejano, romántico e idealizado. Cuando era pequeño, a mis cuatro años, recuerdo mi primer viaje a Teruel para operarme de las amígdalas y mi padre me llevó al viaducto para contemplar el pequeño y gran tren desde las alturas. Me impresionó vivamente. Pero me quedé con las ganas de subir a esos rudimentarios vagones y de percibir de cerca el humo acre de las máquinas, llamadas "cafeteras". Tuve que esperar siete años, en ni primer viaje a Barcelona - abandono cruel de mi infancia en Aliaga - cuando en la estación de Caspe subí al primer tren: ruidoso, rudimentario, lento y mitificado. Fue un viaje iniciático al mundo del progreso, a la Barcelona de los años sesenta, una ventana al mundo que desgarró mi alma infantil.
Hoy día, cuando vuelvo a las Cuencas Mineras y paso por Muniesa, Utrillas, Escucha, Valdeconejos,...contemplo la desolación del paisaje y esas vías muertas que evoca Miguel Mena. Y me pregunto qué hubiera sucedido si esos andenes, esos apeaderos, esas estaciones, hubieran seguido en pie. La vida nos enseña cada día algo y el paisaje nos invita a reflexionar sobre el pasado y sobre el futuro.

ENTERRAR A LOS MUERTOS

De entre las numerosas novelas,muchas de ellas excelentes, que hemos podido hojear y adquirir en la reciente y exitosa Feria del Libro de Zaragoza, quiero destacar la última obra de Ignacio Martínez de Pisón, aragonés afincado en Barcelona. Hay tres aspectos positivos que me han llamado la atención: la maestría narrativa, que supera en madurez expresiva a la ya lejana "Carreteras secundarias"; la cuidada y rigurosa documentación, que nos acerca con realismo y con meticulosidad a los años 20 y 30 del siglo XX, y, sobre todo, la cuidada estructura que facilita una lectura amena, profunda y de disfrute estético.
Esta novela puede ser entre otras cosas el hilo por el que se saca el ovillo del mundo cultural de estas décadas tan ricas, especialmente los años de la efímera República; de las relaciones entre intelectuales españoles y americanos, y del tejido social europeo, que explica el por qué de tantos conflictos armados a lo largo del siglo XX. Os la recomiendo para este inminente verano.

LOS LIBROS

El texto del Comentario de la prueba de selectividad ha sido sobre los libros. No podía ser de otro modo, en el cuarto centenario de la obra de Cervantes. Habla de la feria del libro de Madrid, de las consignas y del libro como "herramienta" para mejorar el mundo. Las reflexiones son evidentes: ¿Cuál es el futuro del libro a medio plazo? ¿Podrá superar la competencia de los medios audiovisuales? ¿Quedará sólo el libro virtual en internet? Son algunas de las cuestines que surgen al hilo de este texto y en un mes en que preparamos los libros que nos van a llenar muchas horas de ocio durante el verano. Javier, a sus diez años, tiene una pequeña biblioteca que cuida y mima. Es un lector potencial.El hábito de la lectura comienza en la infancia, sufre altibajos en la adolescencia y se afianza en la juventud. El problema es encontrar el momento y lugar adecuado para recrearse con un libro.