Se muestran los artículos pertenecientes al tema EDUCACIÓN.

Mientras los aviones militares surcaban el cielo gris de Zaragoza, mientras miles de personas se agolpaban en el Paseo de la Independencia para contemplar un desfile militar más, mientras una tormenta más se avecinaba para tapar la boca a los agoreros y escépticos en sequías y restricciones, mientras junio se estrenaba casi de puntillas y entre bastidores, hemos vuelto a la Feria de Educación para disfrutar del aspecto lúdico y deportivo de esta muestra.
Ha sido una empresa privada, la Escuela Superior de Márketing (ESIC), la que ha dado un paso adelante hacia una propuesta educativa y profesional ligada al ocio. Un tiempo de ocio que se abre como una incógnita ante nuestros niños y adolescentes, especialmente en esta antesala del verano. Por eso, en esta muestra educativa, además del impulso de las Nuevas Tecnologías (TIC) hay que valorar la propuesta deportiva como algo complementario de la educación de nuestros muchachos y jóvenes.
Con Javier hemos disfrutado durante unos minutos jugando al paddle (fotografía) y al ping-pong. Muchas familias han compartido con sus hijos esta mañana dominical en los pabellones 6 y 8 de la Feria de Zaragoza. A lo lejos, se confundía el ruido de los aviones militares con el estruendo de los truenos. Son símbolos inevitables de violencia. Y es que lo militar, aunque nos lo presenten con su cara más amable y solidaria, siempre tiene un lastre histórico y social difícil de eliminar. Son dignas de elogio sus empresas humanitarias en diferentes países en conflicto. Pero, al fin y al cabo, es un pez que se muerde la cola: las guerras producen desastres que reclaman ayuda humanitaria. Es como volver al empezar.
Por eso, he preferido comenzar el mes compartiendo con mi hijo esa cara más amable de la educación y de la sociedad. Lejos del bullicio del centro de la ciudad y al margen de los eventos que anticipan la Expo. Y lejos, muy lejos, de un bicentenario más digno del olvido y del silencio respetuoso que de fastos y celebraciones.

Hemos visitado esta tarde el 4º Salón de Educación, Formación y Empleo en la Feria de Muestras de Zaragoza. He ido recorriendo con calma cada uno de los stands informativos y me he dado cuenta de cuánto ha cambiado la educación en los últimos quince o veinte años.
Sorprende positivamente el giro casi copernicano que ha dado la Formación Profesional. Los centros educativos públicos de Educación Secundaria de Aragón pueden presumir de tener buenos profesionales en las distintas vertientes formativas y de preparar bien a su alumnado para un futuro profesional próximo, casi inmediato. Desde los módulos de estética hasta los de automoción, pasando por los de electrónica o imagen y sonido, los institutos aragoneses proponen una oferta formativa de calidad.
En otro pabellón estaba algunas universidades y otras entidades privadas. Aunque la tarde lluviosa y desapacible ha restado animación al recinto, los distintos organismos ofrecen diversa información para múltiples itinerarios académicos o profesionales. Lo importante es que nuestros niños y jóvenes sepan elegir lo más adecuado y se entusiasmen por ese futuro con el que podrían incluso soñar. Medios no les faltarán. Y eso ya es un buen punto de partida. De todos modos, lo esencial es la ilusión, la voluntad y la dedicación. Pero esos ingredientes no suelen estar a la orden del día.

No está nada mal comenzar el día con un desayuno saludable en tu centro educativo. Así han inaugurado la jornada los alumnos de 1º de ESO del instituto "Ramón y Cajal" de Zaragoza. Es una actividad anual que figura dentro del programa "Salud y Consumo" y que intenta crear en el preadolescente unos hábitos de consumo saludable.
Después del primer recreo, han vuelto a la rutina de las clases, los exámenes y otras actividades lectivas. Cada vez están más inquietos, porque se acerca el final de curso. Cada vez les cuesta más levantarse por las mañanas. Cada vez les exige más esfuerzo aguantar de manera activa esas seis horas intensas de aprendizaje.
Pronto, muy pronto llegará el verano. Algunos se abrurrirán a los dos días. Otros se enrolarán en alguna actividad lúdica o recreativa. Y un pequeño grupo se quedará en la ciudad aguantando el calor, los ruidos y el aluvión de visitantes de la Expo. Eso sí, todos dejarán aparcada la mochila y devolverán los libros a finales de junio para que los reutilicen otros compañeros el próximo curso. Pocos, muy pocos, se matricularán en alguna academia de verano. Ya llegará septiembre. Entonces comenzará de nuevo la rueda de los 175 días lectivos. Menos mal que habrá pausas para la fiesta, para la celebración y para el reencuentro con los compañeros de aula o de recreo.

No es un juego de palabras. Ni una mera expresión redundante. Se trata, ni más ni menos, de una de las ocho competencias básicas que quieren impulsar el Ministerio de Educación y el Departamento de Educación del Gobierno de Aragón. A los rectores educativos les preocupa la enseñanza y quieren evitar de una vez por todas que los alumnos de primaria y de secundaria se limiten a aprender unos contenidos sin ninguna conexión con la realidad.
Por eso, esta mañana nos han hablado a los responsables de los centros educativos de esas competencias básicas que hay que lograr al acabar cada una de las etapas. Para ello no hay que incidir tanto en los contenidos sino en las tareas. Es más importante aprender a hablar y escribir bien una determinada lengua que conocer una serie de conceptos deslavazados y memorizados. Es más importante resolver un problema en la vida cotidiana que aprenderse de memoria farragosas fórmulas matemáticas.
Es todo un reto lo que es está planteando a nivel europeo. Es una apuesta valiente, difícil y complicada. Se trata de un proceso que se nos antoja lento y laborioso. No valen las prisas, ni el cumplir un expediente, ni la improvisación. Es necesario incentivar más al docente. Y a los equipos directivos. Es necesario motivar más al profesorado y facilitar su difícil tarea. Es necesario cambiar poco a poco la mentalidad del alumno, que está acostumbrado más a los conceptos que a las tareas o a los procedimientos.
Se ha hablado esta mañana de una educación para la vida, de una enseñanza útil, del uso del conocimiento para resolver situaciones cotidianas. La teoría está muy bien. Pero no va a ser fácil aplicarla en el día a día del aula. Y no soy de los más pesimistas. Quiero plantear el tema con realismo y desde mi experiencia como docente. Porque al alumno le va a seguir preocupando la nota de cada examen, la calificación de cada evaluación, la valoración numérica final.
Es bueno, de todos modos, intentar cambiar el modo de enseñar de una vez por todas. Es positivo aspirar a que el alumno no se siga preguntando para qué sirve esta asignatura o esa otra. Es loable se intente conjugar la competencia con una sana competitividad. Eso sí, sin obsesionarse con esas evaluaciones tipo Pisa, que a veces se tergiversan y se politizan en exceso. Y al alumno le preocupan más sus notas que los titulares de prensa sobre estadísticas y resultados.
Bienvenida sea, por tanto, esta apuesta. Eso sí, sólo será eficaz si se realiza con cautela. Y con los pies en el suelo. Porque teóricos de la educación los ha habido siempre y los habrá. Pero en el ruedo educativo es donde hay que lidiar con un alumnado cada vez más heterogéneo, cada vez más disperso y cada vez más problemático.

Una de las mejores maneras de educar a nuestros niños y adolescentes en la solidaridad es mediante actividades prácticas en las que actúen como protagonistas. Son muchas las actividades que se pueden realizar dentro y fuera de los centros educativos. Una de ellas es la denominada Semana del Comercio Justo. Se acaba de celebrar en el Instituto de Educación Secundaria "Ramón y Cajal" de Zaragoza y ha sido todo un éxito. Los alumnos, profesores, personal no docente y las familias han acudido al vestíbulo del Centro. Allí, durante los dos recreos y por las tardes, se han puesto a la venta productos solidarios, especialmente diversos tipos de chocolate, todos muy ricos.
Hay que tener en cuenta que actualmente una de las mayores causas de empobrecimiento de los países del Sur es el comercio, que provoca un intecambio desigual entre el Sur y el Norte. Y hay que conocer que el Comercio Justo es un tipo de comercio que surge de una relación libre, directa y honesta entre tres nuevos sujetos económicos: los productores en vías de empobrecimiento, los consumidores solidarios y responsables y los intermediarios sin ánimo de lucro. Por eso, la finalidad del Comercio Justo es liberar a los campesinos y artesanos del Sur, que producen para el Norte, del yugo de la explotación y de la especulación, tejidas por comerciantes locales e internacionales. La solución propuesta es distribuir productos comprados directamente a campesinos y artesanos para que se beneficien de todo el precio que se paga.
Pero el Comercio Justo se basa, además, en otros principios:
Poco a poco van aumentando los establecimientos que se dedican a vender estos productos solidarios. Lo importante es que los adultos tomemos también conciencia del problema y eduquemos a nuestros hijos en la solidaridad, palabra clave en un mundo cada vez más egoista, autónomo e individualizado.

La educación siempre ha sido un motivo de polémica, de controversia y un terreno abonado para la crítica más o menos objetiva. No sólo opinan de la educacíón los propios educadores - que son los que, en teoría, mejor conocen el tema - sino que se atreven a opinar del tema políticos de todos los rangos e ideologías, escritores, críticos, periodistas y ciudadanos de a pie. Algunos lo hacen con cautela, con coherencia y con un mínimo de sentido común; pero otros desenvainan la afilada espada de la crítica indiscriminada y arremeten con contundencia contra los protagonistas más directos de una tarea cada vez más difícil y más compleja.
Una de las críticas más recientes es la que ha realizado el novelista, periodista y académico de la lengua Arturo Pérez Reverte (Cartagena, 1951). El escritor murciano, brillante narrador y agudo articulista, ataca sin mucho fundamento a los psicólogos y psicoterapeutas de los centros educativos tildándolos nada más ni nada menos que de Psicoterapeutos y de psicopedagilipollas. Todo ello a raíz de unas subvenciones de la Junta de Andalucía a los maestros con el fin de mejorar la educación de los alumnos de primaria. Hace muy bien Pérez Reverte en defender el fomento de la lectura en las aulas y en recabar un cultivo de esta actividad en todas las materias y niveles; pero se extralimita, en mi modesta opinión, cuando culpa a los orientadores de esta deficiencia curricular y cuando menosprecia a los Servicios de Orientación, que desempeñan cada vez más un papel casi insustituible en los colegios e institutos.
Pérez Reverte es un escritor original. Conoce muy bien el idioma y maneja a la perfección todos los registros. Pero, en ocasiones, le fallan las formas. Y es que se puede ser original sin generalizar a partir de un anecdotario más o menos gracioso; se puede ser original sin recurrir a expresiones malsonantes y fuera de lugar - los nuevos planes de la puta que te parió; los infames maestros; tanto delincuente psicopedagógico - ; se puede ser original sin proferir insultos e improperios a diestra y siniestra. Siempre he admirado al escritor de Cartagena como novelista - El maestro de esgrima; La tabla de Falndes; El club Dumas; La piel del tambor... - pero como articulista me convence cada vez menos. No tanto por lo que dice (casi siempre con razón) sino por cómo lo dice y cómo profiere en ocasiones, afirmaciones gratuitas. Y es que la educación es un tema tan complejo que exige opiniones más cautelosas y con más conocimiento de causa. Es decir, desde dentro.

Javier ha iniciado hoy una nueva experiencia académica y personal. Se ha desplazado con treinta y siete alumnos más de primero y segundo de secundaria del instituto Pablo Serrano de Zaragoza a la ciudad Francesa de Nay. Esta hermosa localidad está situada entre Pau, Tarbes y Lourdes. El lema de los lugareños es el siguiente: "el campo levanta a las montañas". Y es que el enclave privilegiado en el que se encuentra merece una visita turística y cultural.
Los alumnos de la sección bilingüe de francés del Pablo Serrano van a tener la oportunidad de iniciarse en el francés hablado, de perfeccionar su expresión y, sobre todo, de conocer otra cultura, otra idiosincrasia, otras costumbres y otra manera de pensar. Puede ser una experiencia muy positiva siempre que se complemente posteriormente y se continúe esta interrelación entre alumnos de la misma edad.
Van a ser cinco días intensos: visitas culturales, asistencia a algunas clases, estancia en familia, fiesta de despedida,... Son varios los institutos de Aragón que están potenciando estos intercambios, tanto en francés como en inglés o alemán. Lo deseable es que luego ese idioma se siga practicando en España. Hoy día hay muchos más medios que hace veinte o treinta años para aprender o perfeccionar una lengua. Eso sí, lo fundamental es sentar las bases cuanto antes mejor. Y en el Pablo Serrano van por el buen camino.

En la vecina comunidad autónoma de Catalunya soplan vientos revueltos en el ámbito educativo. Ochenta y cinco mil docentes han sido convocados hoy a una huelga para protestar contra las nuevas fórmulas de gestión en los centros escolares. Los representantes del profesorado opinan que las bases de esta ley (LEC) abrirán la puerta a la privatización y supondrán un empeoramiento de las condiciones de trabajo de los docentes.
No es la primera vez que los docentes se manifiestan reclamando algo que es de sentido común: que se les deje participar y que se les escuche a la hora de elaborar las bases de una futura ley de educación. En Aragón se ha intentado que la futura ley de educación (LEA) sea fruto de las aportaciones de todos los protagonistas de la tarea educativa: padres, profesores, alumnado y, por supuesto, la Administración Educativa. Sin embargo, lo que no está tan claro es hasta qué punto las propuestas del personal docente han tenido suficiente eco en los ámbitos del Departamento. Sería conveniente fuera así, no sea que el asunto termine como en la comunidad vecina.
Habrá que volver a recordar que el profesor es el protagonista más directo de la tarea educativa. Es el que mejor conoce el contexto, es el que lidia día tras día en el ruedo de las aulas y el que posee más elementos de juicio para sentar las futuras bases educativas. Es verdad que hay que escuchar también a los padres, que hay que oír a los representantes de los alumnos. Pero, sobre todo, hay que mimar al docente. Un colegio, un instituto, una escuela rural, un centro de educación de adultos funcionan mejor cuando el profesorado está más comprometido. Y ese compromiso conlleva no sólo buena voluntad, sino adecuada formación, tolerancia, flexibilidad y diálogo. Por eso los docentes quiere que se les escuche, se les consulte y, de vez en cuando, se les haga caso.

Se ha inaugurado esta tarde en el Centro de Historia de Zaragoza - Plaza de San Agustín, 2 - una exposición dedicada a evocar y reflexionar sobre la actividad educativa en el siglo XX. El subtítulo de la muestra es sugerente y revelador: Educar ciudadanos o educar súbditos. Este lema, aparentemente contradictorio, refleja los vaivenes de la educación en España a lo largo de un siglo confuso, cambiante y no exento de conflictos.
Herminio Lafoz y Javier Vicente, comisarios de esta exposición, han culminado una iniciativa con realismo y objetividad. La muestra consta de tres grandes bloques:
PRIMER BLOQUE: La educación antes de 1931 y la Escuela de la II República.
SEGUNDO BLOQUE: La Escuela en Los Años del Silencio.
TERCER BLOQUE: La Escuela en la Democracia.
El recorrido por la exposición exige calma, morosidad y lleva a la reflexión. Es digna de encomio y admiración la labor de los maestros y maestras en una época difícil. Desde las penurias de principios del siglo XX, hasta las dificultades de los años de la dictadura, pasando por la efímera y luminosa etapa de la Segunda República, se dibuja una trayectoria de vaivenes, de afán de mejora, de oscuros episodios de depuración, de lucha por la libertad. La educación recibió un impulso en los años de la República - 1931-1936- : se crearon miles de escuelas, se combatió el analfabetismo el mundo rural, se impulsaron las Misiones Pedagógicas y se comenzó a educar en libertad.
Para los que estamos comprometidos en la tarea educativa - como profesores o como padres - el reto es espigar lo mejor de la enseñanza del siglo XX e intentar recuperar ese espíritu de libertad que presidió la escuela de los primeros años de la década de los 30. Han cambiado mucho los tiempos. Ahora hay más medios y quizás nuevos problemas. Pero lo importante es mantener la ilusión, la vocación de los grandes maestros y un talante abierto y tolerante. Es la única manera de educar a los ciudadanos del futuro y de alejar de las escuelas el rigor autoritario de los años del silencio.

En el último informe PISA, correspondiente al año 2006, los alumnos españoles de secundaria vuelven a mostrar una notable carencia en comprensión lectora. Como docente, no me sorprenden en absoluto estos datos, que se darán a conocer oficialmente el próximo martes. Y es que la lectura debe dejar de ser una actividad ligada solamente a la asignatura de Lengua Castellana para hacerse extensiva a todas las materias del currículo. Y, además, hay que formar a los alumnos de secundaria en un hábito provechoso, que puede llenar sus prolongados periodos de ocio. Pero, desgraciadamente, ocurre lo contrario: nuestros adolescentes valoran la lectura como algo obligatorio, no hallan ninguna motivación en la lectura de libros o de artículos de prensa y prefieren ocupar sus ratos de ocio en navegar por internet, chatear con los amigos, jugar con los videojuegos o enredar con los cada vez más sofisticados teléfonos móviles.
Es una pena que los estudiantes de secundaria abandonen un hábito que habían adquirido durante los nueve años de estudios primarios. ¿Qué ha ocurrido, entonces? El adolescente se dispersa en múltiples actividades e intereses y - todo hay que decirlo - tampoco advierte en su entorno más cercano - sobre todo en la familia - una afición por la lectura como hábito y como actividad cultural interesante. El problema está ahí. Y las encuestas no suelen mentir, a pesar de que necesitan muchas matizaciones. Porque ahora no será por falta de medios. En los años sesenta leíamos poco, porque había pocos libros y muchos de ellos estaban censurados. En estos años de abundancia y de saturación de letra impresa ocurre lo contrario: un libro ya no atrae, un libro suele crear una actitud de indiferencia e incluso de rechazo entre nuestros adolescentes. Algo falla y habrá que preguntarse el porqué.
En el currículo aragonés se va a impulsar desde todos los departamentos didácticos el hábito de la lectura. Debe ser una actividad interdisciplinar. El programa Invitación a la lectura - que lleva ya más de veinte años en Aragón - ha conseguido elevar el nivel de lectores en cantidad y en calidad. Pero esto no basta: el papel de la familia es fundamental y también es importante la influencia de los medios de comunicación. De momento, la televisión le gana la partida a la prensa. Porque, ¿quién lee las páginas de Opinión? Mis alumnos de bachillerato dicen que sólo leen algún periódico deportivo y los titulares de la prensa gratuita. Eso sí, hay algunas excepciones. A ver si cunde el ejemplo y mejoran poco a poco los datos estadísticos.

"Cada país es lo que es por la educación que nos ofrece". Con estas palabras ha comenzado doña Mariana Ferrari Quijano, profesora de ESIC - BUSINESS&MARKETING SCHOOL - la conferencia impartida en la sede de esta empresa en Zaragoza, con motivo del XIII Encuentro de Centros de Enseñanza. El título de la charla es también sugerente e invita a la reflexión: "¿Quién dijo que quería ser educador?". A partir de esta interrogación retórica, se han sucedido las propuestas, los consejos y las orientaciones.
Uno de los puntos de partida ha sido la enumeración de algunos de los problemas con que se encuentra el educador en el día a día: presión de los padres, alumnos escasamente respetuosos, profesores desmotivados, cambios frecuentes en las reglas impuestas por la administración, poco reconocimiento profesional,... Con todos estos obstáculos, ¿quién dijo que quería ser educador? - se ha preguntado la conferenciante. Las opciones son pocas y limitadas. Eso sí, hay que tener un plan, unos objetivos claros y una estrategia de mejora, tanto personal como profesional. Y seguir unos pasos, aunque sea a ritmo de tortuga. Y soñar. E ilusionarse. Y creer en la utopía.
En el resumen escrito de su intervención, nos ha dejado unas frases que pueden ilustrar alguna de estas aspiraciones y pueden ayudarnos a seguir adelante en esta tarea cada vez más difícil y menos gratificante:
. "Tanto si crees que puedes, como si crees que no puedes, estás en lo cierto". (Henry Ford)
. "Cuando quieres algo, todo el universo conspira para que realices tu sueño". (Paulo Coelho en El Alquimista)
. "Algunas personas miran al mundo y dicen: ¿por qué? Otras miran al mundo y dicen: ¿por qué no? (George Bernard Shaw)

Esta tarde he tenido la oportunidad de participar en un coloquio sobre el tema del liderazgo en el cada vez más complejo ámbito de la educación. La tertulia ha tenido lugar en Facultad de Ciencias de la Educación, de la Universidad de Zaragoza. Junto con otras personas que desempeñan tareas directivas en los centros de enseñanza hemos reflexionado sobre el papel del líder en la sociedad actual, sobre si el líder nace o se hace y sobre las cualidades que pensamos debe poseer la persona que está al frente de un grupo de trabajo como guía, jefe u orientador.
Lo que más me ha gustado de este pequeño debate es el diálogo fluido entre cada uno de los ocho partícipes, la capacidad para escuchar las opiniones de los demás y, sobre todo, la valoración positiva de la discrepancia como ingrediente esencial de todo acto en el que se expresan ideas más o menos subjetivas. En realidad, no sé si hemos llegado a conclusiones demasiado claras sobre el liderazgo en la educación. De todos modos, han surgido una serie de valoraciones, nacidas de la propia experiencia, que pueden ayudar a conformar ese concepto tan difícil de definir y que tantas acepciones adquiere en la sociedad actual.
Entre otras cualidades exigibles a un líder se han citado las siguientes: que sepa manejar bien las habilidades sociales, que ejercite el control emotivo, que actúe con coherencia, que domine el estrés, que tenga capacidad organizativa, que manifieste actitudes de innovación, dinamismo y creatividad, que acepte las críticas y sea autocrítico, que sugiera y presente proyectos, ideas y mejoras, que no entorpezca a los demás, ni avasalle, ni agobie, que aglutine e implique a sus colaboradores, que muestre autoridad moral y no autoritarismo, que sepa delegar sus funciones, que sea inquieto, comunicador, que contagie ilusión e inquietudes,...
No sé lo que opinará de los líderes el ciudadano de a pie. Quizás estemos demasiado acostumbrados a asociar el liderazgo a los políticos de primera fila y, en cambio, no nos interesen en absoluto otro tipo de líderes. Acaso la palabra pueda asustar de por sí o tal vez esté demasiado trillado el vocablo. En lo deportivo, el líder se identifica como el primero, el mejor. En lo político, líder es el abanderado de un partido o de una organización. No sé si los líderes políticos son el mejor espejo para mirarse cara a cara. De todos modos, estas dos horas de tertulia han valido la pena. Siempre es bueno reflexionar sobre lo que uno hace y comprobar cómo lo hacen los demás. Para aprender algo, por supuesto. ¿O no es la vida un continuo aprendizaje?

Cuando llegan estas fechas de inicio del curso escolar, aparecen numerosas estadísticas en los medios de comunicación sobre la educación en España, sus aciertos y sus lagunas. Aunque las estadísticas son frías y hay que analizarlas en su contexto, está claro que una de las asignaturas pendientes de la tarea educativa en nuestro país es el alto nivel de alumnos - en torno a un treinta por ciento - que no llegan a culminar los cuatro cursos de Enseñanza Secundaria. Los motivos son muy diversos y, en ocasiones, complejos y difíciles de desentrañar. Desde mi dilatada experiencia docente observo que los contenidos son cada vez más asequibles, que los libros de texto han mejorado notablemente y que los alumnos de Secundaria están cada día más desmotivados. Tienen demasiados reclamos extenos que los alejan de la concentración, de la lectura, de la reflexión y de un trabajo metódico. Porque ahora lo que se lleva es el trabajo rápido y sin esfuerzo, el vivir de rentas, la falta de motivación y el nulo afán de superación.
En estas fechas, cuando saludo de nuevo a mis alumnos, - este año de Primero de Bachillerato - les recuerdo la importancia de la curiosidad intelectual - inherente a tantos intelectuales y científicos -, la inquietud por aprender y el deseo de superarse día a día. Me da la impresión de que a la gran mayoría esto les suena a música celestial. Porque en el mundo que les rodea - el mundo real y el virtual - hallan modelos que con su conducta les ofrecen todo lo contrario. ¿Para qué esforzarse si el dinero fácil se puede conseguir de otra manera? ¿Para qué perder el tiempo en la lectura o en cualquier actividad cultural? ¿Para qué sirve un título si puedes encontrar un trabajo decente sin mucha formación? Son preguntas que se puede plantear culaquier adolescente cuando se mira en el espejo cada vez más cóncavo de esta sociedad capitalista. Y aquí es donde puede tener cabida el papel de los docentes - educadores - y, sobre todo, el papel de los padres. Sin la colaboración activa e implicada de la familia, la educación del hijo o de la hija irá a la deriva desde los primeros años de primaria. Porque hay que ser claros: el fracaso de secundaria se fragua desde los primeros cursos de primaria. Los buenos hábitos se adquieren durante esos años. Lo demás son paños calientes. De todos modos, las estadísticas son tan frías que merecen todavía más estudios e interpretaciones. Todos conocemos las causas. Pero nadie se atreve a afrontar el problema sin rodeos, sin tapujos y sin paños calientes.

Cuando se habla de recetas, todos pensamos en la gastronomía y en una buena cocina. En este caso no es así. Voy a plasmar una receta educativa para docentes y alumnos en este inicio de un nuevo curso. Está expuesta en el tablón de anuncios del Instituto de Educación Secundaria "Ramón y Cajal" de Zaragoza:
RECETA PARA UN FELIZ CURSO
Ingredientes:
a. Tómese nueve buenos meses.
b. Téngase cuidado que estén plenamente libres de antiguos restos de ignorancia, prejuicios, odios y celos. Límpiese de todo resentimiento.
c. Extráigaseles todas las manchas de pereza y desinterés. En resumen: asegúrense de que estos meses están cargados de entusiasmo.
Modo de preparación:
. Divídanse cada uno de estos meses en 30 ó 31 partes iguales, con excepción del sexto, que habrá que dividirlo entre 28.
. No trate de preparar la receta del año de una sola vez (muchos la echan a perder al proceder de esta manera), sino prepárese cada día por separado.
. Pónganse en cada día doce partes de ilusión, once de responsabilidad, diez de confianza, nueve de trabajo (algunos omiten este ingrediente y echan a perder todo el resto), ocho de descanso (no se rebaje este ingrediente), siete de esperanza, seis de generosidad, cinco de amabilidad, cuatro de lealtad, tres de amistad, dos de actividad física y una de compañerismo bien seleccionado.
. Añádasele a todo esto una pizca de alegría, otra de juego y una cucharada bien llena de buen humor.
. Agregue a la mezcla confianza al gusto y mézclese todo con mucho brío.
. Cocínese con corazón ardiente, adórnelo con sonrisas y una pizca de regocijo.
. Sírvalo en junio, acompañado de muy buena copa de satisfacción, y ciertamente obtendrá un MUY FELIZ CURSO.

Durante esta semana de vuelta a la normalidad, encontramos en la prensa nacional y regional noticias relativas al mundo educativo. Algunas son positivas, otras negativas y unas pocas, sorprendentes. Hoy me voy a ceñir a dos pueblos de la provincia de Teruel y a una situación que se viene repitiendo año tras año: el cierre de colegios por falta de alumnos - en este caso no llegan a cinco- y la apertura de colegios - mejor dicho, reapertura - gracias al aumento del número de niños en el pueblo.
En el primer caso se halla el pueblo de Cortes de Aragón, situado entre las cuencas del río Aguasvivas y el río Martín y con un censo que ronda los cien habitantes. Pertenece a la comarca turolense de las Cuencas Mineras, una de las más castigadas por la despoblación y, como dato curioso que da nombre a la localidad, allí se celebró la primera sesión del parlamento aragonés tras la expulsión de los árabes. Este pueblo se va a quedar sin escuela para el curso 2007-2008 y los pocos niños tendrán que desplazarse a Muniesa cada día para estudiar infantil o primaria.
Otra situación muy distinta y, en este caso, halagüeña es la de Torrelacárcel, un pueblo turolense de la comarca del Alto Jiloca que, tras la llegada de cinco alumnos inmigrantes, vuelve a reabrir su escuela, cerrada desde hace tres años. Es una buena noticia para estos niños y para sus familias. Ya no tendrán que desplazarse a Torremocha cada día. Es curioso comprobar cómo este pueblo tiene el cien por cien de alumnos inmigrantes. La tónica es similar en muchos colegios rurales aragoneses. Gracias a familias de rumanos, ecuatorianos o marroquís logran levantar el vuelo.
Lo malo es que sea pan para hoy y hambre para mañana. En pueblos como Aliaga ya se ha encendido una pequeña luz de alarma y están preocupados: hace diez años había casi sesenta alumnos en este colegio rural agrupado. Este curso ha iniciado con dieciséis alumnos. Eso sí, gracias al diálogo y al sentido común, seguirán en el colegio los niños de la primera etapa de secundaria. Una buena noticia. Aunque de cara al futuro no sé si la medida será suficiente.
¡Qué distintos fueron para los pueblos los años cincuenta y sesenta del siglo pasado! Las escuelas estaban casi a rebosar y los niños estaban bien atendidos, dentro de las posibilidades de la época. En la fotografía podemos ver lo que fue mi primera escuela de párvulos en Aliaga - de cuatro a seis años -. Luego se transformó en biblioteca y actualmente es un local para la Asociación de Jubilados y Pensionistas. ¡Cómo han cambiado los tiempos!

Se veía venir. La polémica está servida. Con la Iglesia hemos topado... Y los obispos y los católicos más acérrimos están dispuestos a llevar el asunto hasta el final. Amenazan con una objeción de conciencia y se sirven de los medios de comunicación para confundir al ciudadano de a pie, para alimentar prejuicios y para expresar su opinión sobre algo que aún está en ciernes.
Cada vez comprendo menos la actitud del clero español. No es que esté de acuerdo al cien por cien con esta asignatura y con sun contenidos. Pero lo que no entiendo es que comiencen a despotricar a diestra y siniestra y mencionen al demonio y al mal a la primera de cambio. No sé lo que conseguirán con estos métodos tan obsoletos. Pero el clima que están creando no es nada positivo. ¿No sería más conveniente que regresaran a sus cuarteles de invierno y reflexionaran sobre temas más candentes como el hambre, la injusticia, la marginación, las guerras o la violencia gratuita?
Lo que creo que todos tenemos claro - a no ser que seamos de otra galaxia - es que hay que educar a nuestros niños y jóvenes para que sean buenos ciudadanos. Hay que abrirles los ojos al mundo que les rodea. Hay que enriquecer su espíritu crítico y no hay que dar la espalda a la realidad que nos rodea, por muy cruda que sea. Al parecer, la Iglesia va por otro camino. ¿Hasta cuándo?

Cientos de alumnos aragoneses han comenzado hoy la tan temida prueba de la selectividad. Muchos habrán llegado con horas de insomnio, con mucha ansiedad y con los nervios a flor de piel. Los motivos de esta situación no residen tanto en el tipo de prueba - mucho más asequible y racional que la antigua selectividad - ni en el contenido de las distintas materias - casi siempre previsible y bien orientado por los coordinadores y coordinadoras entre la Universidad y los Centros de Secundaria -. Lo peor de este maratón de dos días y medio es la incertidumbre, el temor al fracaso, el enfrentamiento a una situación distinta a la habitual, casi irrepetible.
Las estadísticas son claras y palmarias: en torno a un noventa por ciento de los alumnos y alumnas supera esta prueba con mayor o menor fortuna. Otro problema, que habría que matizar, son las notas de cada examen. Por lo general, las calificaciones de la prueba de selectividad favorecen al alumno que llega muy ajustado y perjudican al alumno brillante. Pocas veces estas notas igualan o superan a las del expediente de los dos cursos de bachillerato. La explicación es lógica: no es lo mismo jugárselo todo en una hora y media que en nueve meses de trabajo y de superación. De todos modos, casi todos los alumnos suelen salir satisfechos. Y la mayoría no dudan en reconocer que podrían haber hecho bastante más desde septiembre a mayo. Ya sabemos que los acelerones de última hora no suelen ser muy buenos. Pero eso entra, al parecer, en el carácter hispano: demasiado improvisador y propenso a los impulsos de última hora.
Mientras escribo estas líneas, los estudiantes estarán terminando la segunda prueba del día. Normalmente predominan las sonrisas sobre las lágrimas. Todos pensarán ya en el próximo examen. Aunque la mayoría soñarán con el día 14 por la tarde y, sobre todo, con el día 21, cuando les comuniquen que están aptos y que pueden acceder a la Universidad. Luego llegarán otros problemas: ¿qué carrera van a poder elegir? ¿tendrán la media suficiente? De nuevo, el peso de la incertidumbre. Como la vida misma.

El Instituto Segundo de Chomón de Teruel comenzó hace unos años una actividad en torno un uso eficaz, pedagógico y educativo de la Agenda Escolar. La experiencia, impulsada por el Departamento de Educación del Gobierno de Aragón, coordinada por Teresa Pérez y con la colaboración de la CAI, ha sido tan positiva que, en pocos años, se ha extendido a casi todos los centros de la red pública aragonesa.
Esta mañana se han entregado los premios a los ganadores del concurso Agenda Escolar 2006-2007 en el salón de actos de la Biblioteca de Aragón. La Directora General de Política Educativa, Carmen Martínez Urtasun, que ha presidido este acto, ha insistido en la importancia de la Agenda como medio de comunicación entre los profesores y las familias y como un elemento muy útil para organizarse el trabajo personal.
Los coordinadores de esta actividad han aprovechado la ocasión para anticipar el contenido del reto de la Agenda Escolar 2007-2008. Para los alumnos de Primaria, el tema no podía ser otro que el agua, en el año de la Expo; para los alumnos de Secundaria, el tema versará sobre los viajes y viajeros por Aragón. Dos buenos motivos para que los niños y adolescentes valoren mejor nuestra tierra, conozcan sus rincones y sepan aprovechar desde pequeños los recursos naturales, cada vez más escasos.

Adjunto una Carta al director de un profesor de instituto de Zaragoza. En ella plantea una situación de conflicto que, lamentablemente, está cada día más extendida:
Soy profesor de instituto desde hace treinta años. En tiempo de calor, suelo protegerme del sol con un sombrero de paja. ¿Es una extravagancia?El pasado viernes 11 de mayo sufrí un incidente desagradable. Al salir de mi instituto, había a la puerta una pandillita de adolescentes. Pues bien, al pasar yo por su lado, uno de los muchachos vino hacia mí y me derribó el sombrero de un tremendo papirotazo. Hizo la gracia para sus "colegas". Al recriminarle yo su conducta, se me enfrentó chulescamente. Recuerdo que le llamé "tonto" e "imbécil", y él se reía, seguramente de la blandura de mis insultos. En fin, que con eso me quedé. Aunque ahora no puedo evitar cierto temor ante la posibilidad de que se repitan los hechos. Luego supe que esa "pandillita" (no son alumnos de mi centro) no era la primera vez que acudía a la salida del instituto, sobre todo a insultar y a agredir a una alumna determinada. Se ha llamado a la policía, que, desgraciadamente, no puede hacer casi nada: son menores.
Aprovecho este tiempo de elecciones para preguntar a quién hay que votar para impedir que pacíficos ciudadanos sean vejados impunemente por chavales hiperprotegidos por la ley. Añadiré que no me cabe duda de que parte de la culpa la tiene el sistemático desmantelamiento de la enseñanza pública promovido desde hace lustros por los gobiernos de uno u otro color.
En serio: ¿a quién hay que votar? Porque me niego a admitir que la solución pase por el regreso a un régimen autoritario.

Los Directores y los Jefes de Estudio de los institutos y centros concertados tendrán que hacer un encaje de bolillos cuando programen los horarios de Bachillerato para el curso 2008-2009 si el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte sigue adelante con la propuesta de permitir que los alumnos que suspenden alguna asignatura de primero de Bachillerato puedan cursar al mismo tiempo alguna de segundo y realizar así, en tres años, lo que está previsto en dos.
En vez de recurrir a la solución más racional - aunque más costosa - que es ampliar el Bachillerato a tres años - como el antiguo BUP - el Ministerio ha optado por al vía más fácil, más conflictiva y menos operativa, al menos a priori. El Gobierno aún no ha explicado cómo se llevará a cabo esta propuesta. Quizás tengan la varita mágica y nos proporcionen la receta de antemano. De todos modos, lo que está claro es que hay división de opiniones entre los docentes, los padres y los sindicatos. Lo demás está más oscuro que una noche sin luna. Habrá que seguir con el debate. Habrá que tener autocrítica y, si es preciso, rectificar. Eso que dicen que sólo hacen los sabios. Está claro que los dirigentes educativos han entrado en un terreno de arenas movedizas y que quieren contentar a todos. Pero, en estos casos, suele ocurrir que no se contenta ni a unos ni a otros. La polémica está servida. ¿Cuál será el próximo capítulo?

Estoy trabajando con mis alumnos y alumnas en el tema de la prensa. Me parece un motivo importante para acercar a los estudiantes de Secundaria a una de las manifestaciones más vivas del lenguaje actual. Hay que tener en cuenta, además, que la gran mayoría no leen asiduamente los periódicos y que algunos sólo se limitan a hojear los titulares de las noticias más relevantes o a consultar las secciones de deportes o de espectáculos. Es una lástima, porque dejan de lado la parte esencial de un periódico: las páginas de opinión. Por eso durante estos días nos hemos acercado a las diversas secciones que conforman estas páginas y hemos intentado analizar tanto los aspectos formales como los contenidos de cada Editorial, Artículo, Columna, Crítica o Carta al director. Al menos, se han dado cuenta de la importancia de estas secciones y se han mostrado más dispuestos a perder un poco de tiempo en pulsar la actualidad más allá de la breve noticia de agencia o de los titulares del teletexto.
¿Qué sería de la prensa sin las páginas de opinión? La despojaríamos de su parte esencial. Se quedaría en una mera sucesión de noticias y de reportajes sin más. Casi todos las publicaciones periódicas serían iguales. Y no valdría la pena ir más allá de la lectura rápida de titulares. Pero, afortunadamente, la opinión está ahí. Y los diversos enfoques nos ayudan a pensar, nos ayudan a polemizar y fomentan el espíritu crítico, tan necesario para la formación de los niños y de los jóvenes. Eso sí, hay que ir entrando poco a poco en estas páginas y hay que ir ayudando a los alumnos y alumnas en esta tarea de comprender, razonar para lograr después el objetivo de expresarse con corrección y fluidez.

Es triste, muy triste y muy trágico el suceso que ocurrió ayer en la Universidad Politécnica de Virginia. Nadie entiende nada. Nadie comprende nada. Pero las 32 víctimas están ahí, sumándose a la larga lista de sucesos similares en Estados Unidos, en el país más "civilizado" del mundo. (Destaco las comillas).
Las preguntas se sucederán en los próximos días: ¿Cómo no actuaron antes contra el asesino surcoreano que evidenciaba graves problemas psicológicos? ¿Por qué la policía se despistó claramente en el primer momento? ¿Cómo siguen permitiendo que ciertas personas posean y lleven armas? ¿Por qué permiten introducir armas en centros educativos?
Un hechos lamentable. Unas consecuencias muy graves y otro motivo de reflexión para padres, educadores, medios de comunicación,... Porque la violencia gratuita está llegando a tales extremos que va a resultar muy difícil luchar contra esta bola de nieve. Y todos tenemos una cierta culpa en este asunto, tanto por acción como, sobre todo, por omisión.

Están de moda hoy día los lavados de cara, tanto en el mundo de la publicidad como en el mundo de la política o de la moda. El mal llamado marketing (a ver cuándo castellanizan el término) está en progresivo auge. Para convencer al potencial cliente de las bondades de un determinado producto o para que el electorado se incline por una determinada opción política, se dedican horas y horas a una especie de estética o lavado de cara de productos, campañas, programas o iniciativas.
Este supuesto marketing ha llegado también al ámbito educativo. Y ha llegado precisamente a las aulas. Se trata de una medida que puede sorprender de entrada, pero que no deja de ser un lavado de cara o de imagen. En esencia, parece algo muy simple: la eliminación del ingrato, denigrante, cruel, obsoleto... cero pelotero en las calificaciones parciales o finales de los alumnos de Secundaria.
Surgen, de entrada, una serie de lógicos interrogantes: ¿cómo se calificará al alumno o alumna que deje totalmente en blanco el examen? ¿se "premiará" con un punto al que se limite simplemente a escribir su nombre? ¿Se valorará con un punto al alumno o alumna que falte reiteradamente a las clases de una determinada materia?
Podríamos plantearnos muchas cuestiones más. Esta es la decisión de las autoridades educativas y quizás el tiempo hasta les dé la razón. De momento, ni padres ni profesores ven con buenos ojos una medida ambigua y poco razonada. Según esa regla de tres, tampoco es demasiado justo calificar con un diez al alumno o alumna que ha realizado un examen perfecto. ¿Es que la perfección existe? ¿Es que ya no puede superar una determinada prueba? Veremos en la práctica si la medida ha resultado positiva. Tengo mis dudas al respecto, porque podría favorecer aún más al vago y absentista.
Quiero plasmar una Carta al Director sobre la educación de los hijos, que ha enviado Arturo Ramo desde Teruel al periódico digital Aragondigital.com:
Con frecuencia aparecen en los medios de comunicación, noticias que hablan de hijos que amenazan o incluso pegan a sus padres o a sus abuelos. Se está escribiendo sobre la ‘tiranía de los hijos'. ¿Cómo se llega a esta situación? En bastantes ocasiones por transigir, por ceder en situaciones en que se debía mantener la autoridad de los padres. En el fondo puede haber el miedo que tienen los padres de perder el amor de sus hijos y llegan a dejarse tiranizar por éstos como esclavos dóciles y angustiados. Pero los padres tienen la capacidad de educar a sus hijos, con una libertad responsable, no una libertad esclava, y con verdadero amor a los pequeños, no un amor esclavo. Esta capacidad de los padres debe ser cultivada constantemente.
Educar es prestar una ayuda al protagonista precario de quien se educa. El chico es el agente de su propia educación, pero necesita la ayuda de los mayores.
La educación se propone la mejora de todo el ser humano en su conjunto, en todas las dimensiones de su existencia. El profesor Víctor García Hoz destaca estos aspectos: intelectual, ético, estético, técnico y religioso. La educación intelectual pretende alcanzar la verdad, el aspecto ético busca el bien en todas sus manifestaciones; la educación estética desarrolla la capacidad de descubrir y saborear la belleza; el aspecto técnico pretende alcanzar lo útil y la educación religiosa pretende conocer y vivir las relaciones con Dios como Creador del hombre.
Si falta alguna de estas dimensiones, la educación es incompleta y parcial, y puede darse por cualquier modalidad manipulativa o por ‘miopía educativa'.
No puede limitarse la educación a las posibilidades humanas del tener y del hacer, con olvido del ser. En ocasiones la educación se enfoca hacia el hacer y se pretende que el chico sepa hacer operaciones aritméticas, problemas, redacciones, exámenes, oposiciones, etc. con el fin de alcanzar el éxito social y el progreso material. Se trataría de saber hacer más para tener más cosas (casas, coches, electrodomésticos, etc.) De esta forma la educación se reduce a una relación hacer-tener y en muchos sectores sociales ésta es la educación solicitada, porque es la educación para la eficacia.
Pero la educación completa exige la consideración de la educación de personas. Y éste requiere relacionar el ser humano no sólo con el tener, sino también con el ser.

Ayer por la mañana comenzaron en el Instituto de Educación Secundaria “Virgen del Pilar” los actos de celebración del cincuentenario de este Centro, que comenzó su ya dilatada andadura en el ya lejano curso 1956-1957. Este complejo educativo, que comenzó como Instituto Sindical de Formación Profesional, con 450 alumnos, muchos de ellos internos, ha crecido, ha mejorado y es hoy un Instituto moderno y acogedor.Hasta principios de mayo, la Comunidad Educativa ha programado una serie de actos conmemorativos, entre los que destacan las Exposiciones, Mesas Redondas, Encuentros de Empresas y Jornada de Puertas Abiertas.
En el Acto Inaugural de esta mañana han intervenido la Consejera de Educación, Cultura y Deporte, doña Eva Almunia y el Secretario de Estado de Educación, Alejandro Tiana. Éste ha impartido una conferencia sobre los últimos cincuenta años de la educación en España. Ha proporcionado datos y hemos podido comprobar cómo han cambiado las cosas desde entonces. Afortunadamente, para bien. A pesar de las luces y sombras de la educación actual. A pesar de las carencias de la LOE. A pesar de las críticas de los que siempre se sitúan en las antípodas.Por citar sólo algunos datos: en el curso 1956-57, sólo un treinta por ciento de alumnos terminaba los estudios de Bachillerato Elemental (actual Secundaria). Sólo un quince por ciento del alumnado asistía a clases en Institutos públicos. Sólo había en España poco más de cien Institutos – dos por provincia –. La enseñanza obligatoria llegaba sólo hasta los doce años. Luego llegó la Ley General de Educación de 1970, la LOGSE de 1990, la LODE, la efímera LOCE y la reciente LOE. ¿Cuánto durará la Ley Actual? Esperemos sea para el bien de todos. Y que los próximos cincuenta años no sean tan volubles ni cambiantes.

Dicen que la política es muy importante en la vida. Y algo de razón creo que tienen. Dicen que el dinero es muy importante en la vida. Y no les falta razón. Sin embargo, cuando la política y la economía se erigen en pautas y directrices dentro del campo educativo, todo se relativiza y todo se tergiversa.
¿Vale la pena entonces el esfuerzo? ¿Vale la pena la motivación? ¿Vale la pena el trabajo desinteresado? Empiezo a ponerlo en duda, aunque me resisto a ello. Quizás siga siendo demasiado idealista. Pero prefiero este punto de vista y esta situación privilegiada.
El realismo está tan contaminado que uno no acaba de decidirse a entrar en el juego de los intereses creados, de la perversión de la política, del incómodo sustrato económico. Hay opiniones para todos los gustos. Pero esta es la cruda realidad.

La vida es un aprendizaje. Cualquier acto que realizamos - por muy repetitivo que parezca - puede llevarse a cabo de un modo distinto. Hay actos rutinarios y actos extraordinarios. Y el acto de votar cada dos o cuatro años a los alumnos, profesores o padres representantes de cada estamento educativo en el Consejo Escolar del Centro merece un tratamiento especial.
Durante estos días muchos alumnos se acercarán por primera vez en su vida a depositar su voto en una urna. Algunos no sabrán a quién votar; otros tendrán en la mente su candidato/a desde hace varios días. Pero lo más importante es ese aprendizaje democrático, ese hábito de participación, esa reflexión sobre un acto personal que puede repercutir en la colectividad.
En el Instituto Ramón y Cajal de Zaragoza la mayoría de los alumnos han ejercido el derecno al voto, conscientes de que sus representantes en el Consejo Escolar van a intentar hacerlo lo mejor posible. Ha sido un ejercicio de libertad y de responsabilidad. Por la tarde les toca el turno a los padres que, aunque están más habituados, su participación sigue siendo muy importante.

Numerosas personas de mi entorno – padres de alumnos de secundaria, madres de alumnos de primaria, trabajadores de la construcción, taxistas, camioneros, jubilados,... – me plantean con relativa frecuencia esta pregunta: ¿qué sucede en los institutos últimamente? Les comento, en primer lugar, que la pregunta es difícil de responder en pocas palabras y que para hacerlo adecuadamente habría que analizar los factores, las causas y, sobre todo, el contexto educativo, familiar y social.
Cuando la conversación avanza – porque el tiempo y el interés lo permiten – me hago algunas reflexiones en voz alta, que no todos comparten. Pienso, ante todo, que siempre ha habido problemas de disciplina, de falta de respeto, de acoso y de violencia. Lo que ocurre es que ahora se han agudizado por varios motivos: los padres somos demasiado complacientes con nuestros hijos, a veces perdemos la autoridad y casi nunca les decimos que no, porque es muy incómodo y puede crear conflictos; los profesores no tenemos la autoridad y el respaldo de hace dos décadas y muchos alumnos nos toman por el pito de un sereno; nuestra sociedad cada vez se parece más a la norteamericana: violencia generalizada, individualismo sin cortapisas y egocentrismo a raudales. Todo ello, condimentado por un ambiente de comodidad, dejadez, mínimo esfuerzo, ausencia de alicientes, futuro sin horizontes,…conforma un cóctel que por algún sitio tiene que explotar. Y los colegios o institutos son el lugar idóneo para que los niños y adolescentes se salgan de sus casillas, se rebelen con cualquiera que les pare los pies y hagan caso omiso de cualquier sugerencia, orden o reglamentación.
Pero hay un detalle que entra también dentro de este cóctel explosivo: los medios de comunicación. Algunos – no todos – se complacen en magnificar los hechos, en cargar las tintas, en alimentar el morbo. Es un filón excelente para sus portadas o cabeceras informativas. Y la educación vende mucho. Esa es la triste y cruda realidad. Cuando la prensa mire para otro lado, seguirá habiendo acoso pero nadie le dará más importancia de la que tiene (que es mucha). También sigue habiendo vacas locas o gripe aviar, pero la prensa ha dejado los problemas al margen y todos pensamos que han desaparecido.

Siempre he admirado el teatro de Lorca. No sólo por su fondo poético, sino por su compromiso social. Además de la famosa trilogía, recuerdo de modo especial la representación en un teatro de Barcelona - lamentablemente desaparecido - de la obra Doña Rosita la soltera de manos de la compañía de Nuria Espert. Me entero por la prensa de la enésima puesta en escena de esta obra en un teatro de Madrid. Elvira Lindo le dedica una excelente columna a este evento. Pero la escritora no se detiene en la puesta en escena, ni en el arte de los personajes o el acierto de la adaptación. Elvira acerca su lente de aumento al tema de la educación, presente en la obra de Lorca y de actualidad entre los espectadores.
La situación es la siguiente: un grupo de alumnos de secundaria asiste a la representación y unos pocos muestran sus malos modales antes de iniciar la función. Un joven hace caso omiso de las advertencias del presentador y otro grupo de chicas se mofan de los avisos de una señora. La situación se deteriora hasta que aparecen en escena el viejo maestro que visita a Doña Rosita. Sus palabras son elocuentes y revelan que la educación ha sido siempre una tarea difícil. Cuando le preguntan por su labor docente, responde resignado y abatido: “Como son los hijos de los ricos, nos tenemos que aguantar”.
Elvira Lindo pone el dedo en la llaga. Los padres y profesores debemos tomar nota de esta situación que, al parecer, cada vez se deteriora más. El teatro de Lorca quizás haya servido de espejo a estos jóvenes para darse cuenta de su actitud rebelde y quizás inconsciente. Al parecer, el teatro también puede servir para hacer reflexionar a los niños y jóvenes. Y la literatura. Lástima que los intereses de la mayoría vayan por otros caminos.
No sé cuál es el motivo. Quizás sean las próximas elecciones sindicales en la enseñanza o las cada vez más cercanas elecciones autonómicas y municipales. El caso es que la prensa airea semana tras semana - sobre todo, los domingos - temas relacionados con la educación. Ahora le ha tocado el turno a la polémica con la jornada continua en Educación Primaria - y quizás en Secundaria -. creo que no se puede plantear este asunto como un enfrentamiento entre Administración, Padres y Profesores. Todos estamos en el mismo barco y, a veces, da la sensación de que no es así. No es fácil tomar una decisión sobre este tema. Hay múltiples condicionantes: situación geográfica del centro, contexto social, clima, trabajo de los padres, cercanía del domicilio,... Y no se puede decidir por decreto algo que correspondería a cada centro o a cada Consejo Escolar.
De todos modos, hay problemas mucho más importantes que resolver y que pasan inadvertidos a la opinión pública. Entre otros muchos podríamos citar los siguientes: la ratio (número de alumnos por clase en Infantil, Primaria y Secundaria), la Atención a la Diversidad, el excesivo número de repetidores por curso, el progresivo descenso en el nivel de conocimientos, el fracaso escolar al finalizar cada una de las etapas educativas, la problemática de las escuelas rurales,... Son asuntos a debatir y a intentar resolver. Porque no sólo se trata de debatir un tipo u otro de jornada. El escaparate es importante. Pero lo esencial está en la trastienda educativa.

Noviembre es un mes aparentemente anodino en casi todos los sentidos de la palabra. Sin embargo, en el ámbito educativo el ambiente está bastante caldeado. No sé si será por la proximidad de las elecciones sindicales, porque está abierto el plazo de presentación de propuestas para un proyecto de Ley Aragonesa de Educación o porque el tema es de por sí muy importante. He comprobado con cierto estupor que la polémica educativa está relacionada con la conciliación de la vida laboral y familiar. Y me he dado cuenta de que los profesores son los peor parados. ¿Por qué?
El problema no es tan simple como para resumirlo en unas líneas. Me gustaría, sin embargo, expresar mi modesta opinión como profesor y como padre. Me siento muy satisfecho de haberme dedicado a la docencia. Y puedo afirmar que la mayoría de mis compañeros dedican a la tarea educativa más horas que las que marca su horario laboral. He comprobado también que hay flexibilidad para atender a los padres y a los alumnos, incluso fuera del horario lectivo. Por esto me sorprende el cariz de una polémica que intenta enfrentar a padres contra profesores. Y ese no es el camino. Como tampoco es coherente proponer por ambas partes reformas educativas que pertenecen al marco de la utopía y que incluso pueden ser hasta regresivas. Porque... ¿Se imaginan centros integrados de infantil, primaria y secundaria al estilo de los macrocentros de los años sesenta? ¿Les vendría bien una jornada partida en Secundaria cuando la tendencia parece ser la contraria?
Respeto y comprendo todas las iniciativas. Pero lo que no acepto es que al cuerpo de profesores se le tilde de interesado, acomodaticio y poco comprometido con su labor. Y eso ha aparecido en algunos medios. Sin embargo, lo peor es la crispación y el enfrentamiento de dos colectivos que deben complementarse. Porque, en caso contrario, los perjudicados serán los de siempre: nuestros hijos.

Quizás pueda sorprendernos este titular. No es esa mi intención. Ahora más que nunca, la educación está de moda tanto en el tejido social como en los medios de comunicación. Los periódicos airean temas de convivencia y nos abruman con estadísticas orientativas y no del todo fiables. De todos modos, es importante que la sociedad se preocupe por la educación de los niños y jóvenes. Y es esencial que los padres dediquen más tiempo de ocio a sus hijos. Y que los profesores tomen más conciencia de su gran responsabilidad.
El pasado jueves estuvo en el nuevo auditorio del Conservatorio de Música de Zaragoza Alejandro Tiana, Secretario General de Educación. Su discurso fue de total apoyo a la LOE (Ley Orgánica de Educación) y de total impulso a una educación de calidad equitativa y compartida por todos los componentes del contexto educativo.
Esta Ley se quiere aplicar en Aragón y adaptarla a nuestras peculiaridades. Por eso, Eva Almunia, Consejera de Educación y Cultura, propuso un Proyecto de Ley de Educación Aragonesa a los directores de todos los centros de Zaragoza para que lo transmitieran al resto de la Comunidad Educativa y comenzara una etapa de debate, reflexión y propuesta de sugerencias. El espíritu de Aragón Educa quiere hacer hincapié en el compromiso de las familias, en la importancia de la etapa de educación primaria y en los problemas de convivencia.
No sé si estas buenas intenciones y propuestas caerán en saco roto. De momento, la ley está ahí y es bueno el debate sosegado y el consenso. Algo habrá que mejorar. Las lagunas y problemas son muchos, aunque quizás no tantos como airean algunos medios de comunicación. Al menos, en Aragón.

Conocí a Ángeles de Irisarri hace unos cinco años al terminar un acto de la presentación de un libro en la Biblioteca de Aragón. Intercambiamos unas palabras sobre la literatura y, al comentarle mi dedicación a la enseñanza, manifestó su admiración por una labor que cada día resulta más difícil, ingrata y, en ocasiones, descorazonadora.
La escritora aragonesa ha escrito algunas obras excelentes de temática histórica. De todos modos, prefiero sus artículos a sus novelas, aunque no siempre comparta sus ideas. Hoy, en la columna de la contraportada de Heraldo de Aragón manifiesta su opinión sobre la docencia. Aunque da la impresión de que generaliza un poco, (no sé si habla por propia experiencia) en lo esencial da con el dedo en la llaga: situación de desamparo de los docentes por parte de la Administración, situaciones de impotencia por parte de los Equipos Directivos, transformación de las aulas en una especie de guardería infantil, cansancio generalizado de los docentes y deseo de acogerse cuanto antes a la jubilación anticipada.
Con algunos matices, la articulista retrata con bastante precisión lo que ocurre en las aulas y en los centros educativos: padres que apoyan a sus hijos y reclaman a los profesores un aprobado sin esfuerzo y alumnos indisciplinados, insolentes y cargados de prepotencia.
Menos mal que la sociedad se va concienciando de lo difícil de esta tarea y empieza a entender las razones de los períodos vacacionales de los docentes y la dificultad de una tarea que, de no cambiar radicalmente, se está convirtiendo en profesión de riesgo.

Hoy ha sido un día importante para el Instituto de Educación Secundaria “Ramón y Cajal” de Zaragoza. Esta mañana, seis alumnos de segundo curso de ESO han recibido en Madrid, en la sede del Instituto Nacional de Consumo, el primer premio del concurso “Consumópolis” en su categoría, primer ciclo de secundaria.
El acto ha sido solemne, como en las mejores ocasiones. Y, aunque al final no ha podido asistir Elena Salgado, Ministra de Sanidad y Consumo, sí que ha estado el subsecretario del ministerio y varios directores generales, entre ellos Ángel Luis Monge, director general de Consumo del Gobierno de Aragón.
El grupo de los Mononeuronales – formado por Adrián, Víctor, Jorge, Óscar, Monir y Diego – ha representado no sólo al Instituto, sino a Zaragoza y a Aragón. Con su juego “Consumopatía”, nos invitan a todos a consumir de modo responsable y a no dejarnos llevar por el consumismo irrefrenable y compulsivo. Nos invitan también a cuidar más los recursos del Planeta, que son limitados, y a mimar el medio ambiente.
Esta tarde, mientras regresaban a Zaragoza en el AVE, acompañados por sus padres y por la profesora Teresa Navarrete, desembalaban con ilusión los ordenadores portátiles que han recibido como premio. Un merecido premio a la constancia, al trabajo en equipo y a la creatividad. A ver si en próximas ediciones vuelven a presentar sus trabajos y, si es posible, desplazarse de nuevo a Madrid.

Coincidiendo con el inicio de la Feria del Libro de Zaragoza, se ha celebrado en el salón de actos del instituto “Goya” la fase final del IV Concurso de Lectura en Público. Han participado tres centros educativos en cada categoría. En la categoría B – segundo ciclo de ESO – leían cuatro alumnos del instituto “Ramón y Cajal” de Zaragoza. Clara, David, Fernanda y Violeta llegaban a la final de este certamen con un texto de la obra La historia del amor, de Nicole Graus. Y lo han leído con unción, con claridad, con entonación, con ritmo, sin efectismos. Se ha notado la labor de Olivia Albá, que ha estado ensayando con ellos durante las últimas semanas. Los otros centros han presentado fragmentos de obras de teatro: Tres sombreros de copa, de Miguel Mihura y El amor del gato y el perro, de Enrique Jardiel Poncela. Ha sido una lectura correcta, pero demasiado teatralizada y algo efectista. De todos modos, todos los participantes han brillado a gran altura.
Los representantes del “Ramón y Cajal” han obtenido un merecido primer premio en esta categoría. No sólo por la lectura que tenían preparada. El segundo texto, entregado una hora antes por los organizadores, pertenecía a la novela Temblor de la escritora Rosa Montero. Con esta segunda lectura han vuelto a demostrar su compenetración, sus aptitudes para interpretar en voz alta un diálogo vivo y coloquial – no teatral – y su facilidad para reflejar el sentir del narrador o narradora. Toda una lección de buen hacer, de buen leer y de buen transmitir, a las puertas de la Feria del Libro y en la recta final de un curso intenso y fecundo.
Un broche más para cerrar la celebración del “Décimo Cumpleaños” del Instituto. Si lo sumamos al premio nacional de los Mononeuronales de 2º de ESO en Consumópolis, al premio Dibercaja, a la participación en el IV Encuentro del Parlamento Europeo o a otros galardones menores, podemos pensar, sin un ápice de autocomplacencia, que tal vez este sea uno de los buenos caminos para educar en calidad y seguir con la tarea cotidiana a veces agridulce pero, en ocasiones, gratificante.

Al ritmo acelerado de este final de curso, se une la preparación del próximo. Siempre pendientes de las modificaciones legales, con la LOE recién aprobada y pendientes también de solicitudes, plazas, sorteos y adjudicaciones.
Durante estos días, estoy viviendo de cerca el proceso de escolarización y la asignación de plazas a los que no han obtenido el colegio o instituto solicitado en primera instancia. Es un proceso lento y meticuloso y, dentro de lo que cabe, se intenta asignar al alumno el centro que mejor le convenga. Se satisface a casi un noventa y nueve por cien. Pero siempre queda un uno por ciento descontento e insatisfecho. Es entonces cuando se recurre a lo justo e injusto del proceso, a la conveniencia o no del sorteo de letras, a las preferencias por zonas o a la arbitrariedad de la división del mapa escolar de Zaragoza.
Hay que decir, de todos modos, que la Comisión de Escolarización trabaja a conciencia e intensamente durante esta semana para que el día 29 de mayo todos o la mayoría se conformen con el centro asignado. Habrá disidentes,... pero para eso queda la famosa "repesca".

Una de las actividades estables que más aceptación tienen en el Instituto "Ramón y Cajal" es el "Desayuno Saludable". Dentro del programa "Salud y Consumo" se intenta inculcar a los alumnos más pequeños, los de 1º. de ESO la alimentación sana y abundante a primeras horas de la mañana. Se intenta así que adquieran el hábito de alimentarse bien y, además, que acudan a las primeras clases del día con una cierta energía y actitud positiva para el trabajo. Ya sabemos que los niños y adolescentes somatizan casi todo y que si el organismo funciona correctamente, la mente estará más despierta. Esto supone seguir con la difícil batalla contra bollicaos, chocolatinas, bebidas artificiales y todo lo que favorezca el colesterol. Por eso, hoy, cincuenta y dos alumnos han empezado el día con un buen desayuno. ¿Intentarán practicarlo por su cuenta?

Tres grupos de alumnos y alumnas de 2º de ESO del Instituto Ramón y Cajal de Zaragoza se han tomado en serio el tema del consumo y han elaborado unos trabajos lúdicos para mentalizarse y mentalizar a los que los consulten sobre el cada vez más grave problema del consumismo irracional. El concurso, que organizan el Instituto Nacional de Consumo y el Departamento de Salud y Consumo del Gobierno de Aragón, tiene como finalidad acercar a los niños y jóvenes a esta problemática a nivel mundial, teniendo en cuenta que van a ser los adultos del futuro.