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Se muestran los artículos pertenecientes al tema PUEBLOS.

AGOSTO EN ALIAGA (1)

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      Todos hemos soñado con un pueblo de Teruel en agosto. Unos pueblos que renacen, que parece que vuelven a sus orígenes, que recobran la vida que perdieron hace ya varias décadas. Y Aliaga no podía ser la excepción. Ni mucho menos. La mayoría de sus casas vuelven a abrir sus puertas. Y llegan las reformas, la limpieza general y la charla animada con los vecinos. Unos vecinos a los que sólo se suele ver una vez a año. Y los niños animan las calles, y las pocas huertas que se siguen cultivando están en su plena lozanía. Y se suceden las fiestas,las verbenas populares, los concursos de guiñote y las cenas eternas.

      Porque en agosto hay tiempo para todo. Los paseos matinales por las orillas del Guadalope y las rutas en bicicleta también sirven para respirar un aire incontaminado y dejar atrás el estrés y la rutina de la ciudad. Una de estas pequeñas excursiones nos acerca a la recoleta y humilde fuente del Molar, que apenas sobrevive a la sequía de este verano y nos regala un agua fresca e incontaminada. Son muchas las rutas como ésta. Y poco a poco iremos desgranando otras. Porque es en verano cuando más se puede disfrutar de estos parajes, cada vez más olvidados.

      Incluso días cenicientos como hoy tienen un atractivo especial. Parecen un anticipo del otoño. Pero no. Aún queda mucho verano por delante, muchos amigos a los que saludar, muchos momentos que compartir, muchos senderos que recorrer, muchos momentos que recordar, muchos proyectos con los que soñar. De momento, aún estamos en el ecuador del verano. Y es tan efímero que habrá que aprovechar hasta el último suspiro.

(Foto: Fuente del Molar en Aliaga)

10/08/2016 10:34 josemarco Enlace permanente. PUEBLOS No hay comentarios. Comentar.

CAMPOS EN AGOSTO

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     Cuando llega el tercer fin de semana de agosto, el pueblo turolense de Campos - perteneciente al municipio de Aliaga - cambia de fisonomía y sus casas vuelven a acoger a tantos vecinos dispersos por Barcelona, Madrid, Zaragoza o Valencia. Da gusto contemplar la plaza llena de niños, jóvenes y mayores. Aunque sólo sea por unos días. Mientras se juega un consolidado campeonato de guiñote en una sala cultural ubicada en el edificio del antiguo ayuntamiento, los niños saltan en las colchonetas hinchables y los jóvenes bailan al compás de la música de una dico móvil. Eso sí, en la plaza ya no está el viejo olmo, símbolo ancestral de este pueblo. Un pueblo que en los años cincuenta llegó a superar los trescientos habitantes y ahora apenas llega a veinte. En las paredes de un cuidado salón-biblioteca observo fotos en blanco y negro de finales de los años cincuenta y primeros de los sesenta. En ellas aparecen niños de mi tiempo en edad escolar, jóvenes agricultores, escenas de diversión en las calles, ceremonias religiosas... Eran momentos importantes para este pueblo eminentemente agrícola y con una mina de carbón que tuvo vida efímera. A partir de los años sesenta, se comenzó a desangrar como tantos pueblos de su entorno. Sus habitantes tuvieron que emigrar para encontrar una salida laboral o profesional. Y las calles se llenaron de silencio y soledad. Un silencio que se rompe por unos días. Porque los vecinos de Campos aman su pueblo y tienen intención de mejorar sus servicios culturales y sociales.

    Ayer tarde pude comprobar de nuevo esta paradoja: ahora que los pueblos se quedan vacíos, se mejoran las infraestructuras y dotaciones. De todos modos, hay mucho camino por recorrer. Y en ello están los habitantes de este lugar encantador situado a casi mil trescientos metros de altitud.

23/08/2015 11:27 josemarco Enlace permanente. PUEBLOS No hay comentarios. Comentar.

MIRAVETE EN AGOSTO

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     Miravete de la Sierra, ese pueblo de la comarca del Maestrazgo en el que "nunca pasa nada" renace de sus cenizas de soledad y silencio durante el mes de agosto y se convierte en un lugar atractivo desde todos los puntos de vista.

    Aprovechando las celebraciones de mediados de agosto en honor de san Cristóbal y san Roque, nos acercamos desde Aliaga para disfrutar de una tarde de concursos, animaciones y, ya al filo de las doce de la noche, el toro embolado. Y nos damos cuenta de que Miravete tiene su encanto: un enorno natural privilegiado, un trazado urbanístico peculiar, un sabor a pasado, un multiservicio rural, una huerta regada por el Guadalope, una esbelta torre de la parroquia de nuestra señora de las Nieves, una fuente circular con cuatro caños, un puente medieval, unas calles empedradas, unas casas rurales muy bien conservadas y un molino harinero recién restaurado.

    Por todos estos motivos, Miravete puede considerarse como símbolo de muchos pueblos turolenses en los que la despoblación ha hecho esgtragos. Casi todos sus vecinos emigraron hacia Valencia o hacia Cataluña en la segunda mitad del siglo pasado y ahora sólo se reúnen en determinadas fechas. Sus hijos y nietos ya no han nacido allí, aunque visitan el pueblo de sus padres y abuelos, al menos una vez al año. Da gusto recorrer las calles de Miravete durante estas fechas. Un pueblo que respira silencio y tranquilidad por los cuatro costados.

     Todos nos preguntamos qué será de Miravete en un futuro no muy lejano. Qué ocurrirá cuando sus ocho habitantes que permanecen allí durante todo el año ya no estén. ¿Será un pueblo vacío y solitario? ¿Su potencial turístico volverá a atraer nuevos habitantes? Estas y otras preguntas nos planteamos mientras nos dirigimos al antiguo molino harinero por un camino surcado de chopos cabeceros, de avellanos, de pequeños olmos y de algún azarollo.

18/08/2015 10:19 josemarco Enlace permanente. PUEBLOS No hay comentarios. Comentar.

TARDE FESTIVA EN CAMARILLAS

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     A poco más de diez kilómetros de Aliaga se encuentra Camarillas, ya en la comarca de Teruel. Situada en una eminencia de más de 1300 metros, exhibe su arquitectura civil y sus monumentos religiosos, entre los que destaca la ermita de la Virgen del Campo. Antes de entrar en el pueblo, a mano derecha, se puede contemplar el nevero, uno de los pocos que quedan en la provincia. Ya en el pueblo, surcado por una larga calle, se advierte el bullicio de las fiestas patronales en honor de San Roque. A lo lejos, se oye el sonido de las jotas que amenizan la sobremesa en el pabellón municipal y el parque de atracciones muestra una imagen poco frecuente durante el resto del año: niños en los columpios, con la bicicleta o dándose un remojón en la piscina.

     Nos detenemos delante de la iglesia de la Virgen del Castillo, un monumento barroco del siglo XVII que se hundió a finales del siglo XX. Su restauración será costosa, como la de tantos otros edificios civiles o religiosos. Al contemplar su esbelta torre cuadrada que emerge cual centinela entre las ruinas, nos imaginamos un pasado no muy lejano con las bóvedas intactas y el recinto lleno de fieles. Eso ya ha pasado a la historia y, lamentablemente, el edificio se va desmoronando paulatinamente y se va cubriendo de zarzas y maleza. Si estuviéramos en la época del Romanticismo, podríamos hablar de una poética de las ruinas. Unas ruinas que comparte con la iglesia primitiva, situada junto al castillo en lo más alto de la población.

    En nuestro recorrido por Camarillas llaman la atención las casas de piedra que están siendo restauradas o edificadas de nuevo. Paradójicamente, podemos comprobar que ahora que los pueblos se quedan casi sin habitantes durante los largos meses de invierno, es cuando mejor fisonomía presentan. Sus vecinos cuidan de las casas de sus antepasados, las restauran e invierten en el lugar que les vio nacer. Eso sí, los monumentos civiles o religiosos que sustentan sus raíces tendrán que esperar para ser restaurados. ¿Se hará realidad algún día este sueño?

  

10/08/2015 11:57 josemarco Enlace permanente. PUEBLOS No hay comentarios. Comentar.

TARDE TAURINA EN VILLARROYA

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     Como todos los años, Villarroya de los Pinares ha celebrado las fiestas patronales en honor de Santiago Apóstol. Han sido unos días intensos, repletos de actos lúdicos y muy bien organizados por la comisión de fiestas. El fin de semana ha atraído a este pueblo de la sierra turolense a muchos vecinos de los pueblos cercanos, especialmente de Aliaga.

     Los festejos taurinos son los que atraen a más visitantes. No sólo el toro embolado de las noches del viernes y del sábado, sino las vaquillas de la tarde. Precisamente la tarde del sábado nos deparó un evento singular, organizado por una empresa de actos taurinos. Las vaquillas de la empresa Navarre de Mora de Rubielos fueron toreadas como si de una corrida se tratara por cuatro cuadrillas de jóvenes adecuadamente uniformadas. Cada una de ellas se distinguía por el color de sus trajes. Una de las que más atrajo las miradas del público fue la compuesta por seis miembros de la peña "Los zumbaos" de Aliaga. Con Pablo como torero principal, Javier como picador, Jorge como espada y tres excelentes banderilleros llevaron a cabo una faena incruenta y totalmente lúdica. Las vaquillas contribuyeron al festejo con una inusual nobleza y todas las cuadrillas fueron ovacionadas y recibieron los correspondientes trofeos en orejas y rabo.

    Es verdad que este tipo de festejos tiene cada vez más detractores. Pero es una tradición que, de momento, no se quiere perder. Además, se tiende cada vez más a que los festejos no hagan sufrir al animal y sean cada vez más lúdicos. Así se demostró el sábado en Villarroya y esperemos se repita en Aliaga el próximo mes de septiembre.

Fofografías: Los componentes de la cuadrilla de Aliaga.

27/07/2015 12:21 josemarco Enlace permanente. PUEBLOS No hay comentarios. Comentar.

AGOSTO EN ALIAGA (IV)

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     Tengo entre mis manos el programa de fiestas de Aliaga de este año. Del 5 al 9 de septiembre tendrán lugar todo tipo de actos con motivo de la celebración de la Virgen de la Zarza. En este programa me han publicado un soneto acompañado de una excelente fotografía. Lo quiero compartir con todos los que os asomáis de vez en cuándo a este blog.

                                    

                                    SONETO A ALIAGA

                         

                           Oculta entre montañas escarpadas

                         y acunada en silencio en valle agreste

                         te orientas sin recato hacia el este

                         para que el sol te encuentre engalanada.

                       

                          Enraizada entre ibera y musulmana

                         te sientes orgullosa de tu historia

                         y en tus piedras reside la memoria

                         de siglos y de vidas olvidadas.

 

                           Un testigo pregona mil vivencias

                          de la que fue castillo y fortaleza

                          y la porra se erige en eminencia

 

                          de esta villa que aún muestra su nobleza

                          surcada por dos ríos hermanados

                          y rica en minerales, agua y huertas.


 


22/08/2014 11:18 josemarco Enlace permanente. PUEBLOS No hay comentarios. Comentar.

CERVERA DEL RINCÓN

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     Cada mes de agosto aprovecho para acercarme a pueblos casi olvidados que conforman la geografía del Teruel profundo. Son enclaves solitarios, pintorescos, perdidos entre las montañas agrestes y los valles profundos. Uno de estos pueblos es Cervera del Rincón, situado al abrigo de una de las estribaciones de la sierra de San Just y envuelto en el silencio y la soledad, incluso en pleno verano.

     En invierno no llega a la veintena de habitantes, pero en verano los hijos del pueblo o sus descendientes vuelven unos días a la tierra que les vio nacer y recorren sus campos, ascienden a sus montañas o se acercan a lugares que ha mimado la naturaleza como Las Parras de Martín. Sus más de mil doscientos metros de altitud lo emparentan con localidades cercanas como Son del Puerto, Pancrudo, Rillo, Fuentes Calientes o Mezquita de Jarque. Pero Cervera es peculiar. Destaca su torreón medieval, sus peirones y el frontispicio de la iglesia de la Asunción.

    Para ir desde Aliaga a Cervera tomamos una pista forestal asfaltada que parte desde Mezquita de Jarque. A la izquierda dejamos el nacimiento del río La Val y a la derecha se asoma Son del Puerto, entre altivas rocas y oscuros pinares. Pero todavía hay que acercarse hasta las abandonadas minas de Rillo y dirigirse hacia Pancrudo, municipio al que pertenece Cervera. Todo han sido malabarismos para visitar a unos familiares que residen en Valencia y buscan en verano unas temperaturas suaves y una inusual tranquilidad.

    Ahora Cervera del Rincón ya no es un pueblo perdido al final de la carretera. Me comenta mi primo que han asfaltado la pista que se dirige a Las Parras de Martín y desde allí pueden acercarse a Utrillas para comprar o para pasar un día de ocio. Decidimos por eso regresar a Aliaga por Las Parras y, de paso, conocer un nuevo pueblo de la provincia. Un lugar casi desconocido para muchos aragoneses y muy valorado por la orografía que dibuja el cauce del río Martín: cascadas, cuevas y pozos imponentes. La ruta es difícil y complicada, pero el paisaje que observamos merece una nueva visita con más calma. Ya anochece cuando dejamos a la izquierda la factoría Casting Ross y llegamos a Utrillas. Ahora sólo nos queda una parada casi obligada: la fuente del vaso. Saboreamos el agua fresca y cristalina que baja de la sierra y llegamos a casa con una sensación agridulce. Dentro de pocos días estos pueblos volverán a quedarse casi vacíos: sin niños en las calles, sin chimeneas humeantes en invierno, sin un bar donde charlar o jugar la partida de guiñote.

OLIETE

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     Pocas veces son noticia a nivel nacional pueblos de la olvidada y cada vez más despoblada provincia de Teruel. Y cuando aparecen en las portadas de los principales medios de comunicación es para hablarnos de anomalías climáticas como temperaturas extremas en invierno, problemas en infraestructuras, conflictos laborales o - como en este caso - desastres naturales producidos por los caprichos de la meteorología.

     Uno de los municipios más afectados ha sido Oliete, pueblo que ronda los cuatrocientos habitantes, que está situado en la comarca de Andorra-Sierra de Arcos y que, como tantos otros, sufrió una brutal emigración de sus vecinos durante los años 60 y 70 del siglo XX. Esta vez los daños no han sido sólo materiales. Las consecuencias han sido mucho peores, ya que uno de sus vecinos está desaparecido desde el pasado sábado y se teme lo peor. Sorprende y atemoriza contemplar las imágenes de dos ríos, el Seco y el Martín, que han roto su caudal apacible y normalmente escaso en los meses de verano para rebelarse contra todo y contra todos.

      Sólo he estado en una ocasión en Oliete. Fue en el verano de 2006, a finales de agosto, para visitar a mi amigo Fernando Aínsa, escritor hispano-uruguayo de origen aragonés que ha vuelto a las raíces de sus antepasados y ha recuperado la casa de sus abuelos. Después de visitar a Fernando, nos acercamos al pantano de la Cueva de la Foradada y contemplamos ese río, el río Seco que paradójicamente se convirtió el sábado en un torrente incontrolado. Precisamente ese mismo día comenzaban las fiestas mayores de la localidad y después del pregón una tormenta anegó las calles y removió los barrancos. Ante esa perspectiva, decidimos volver enseguida a Aliaga. Eso sí, durante el viaje por la comarca de las Cuencas Mineras los rayos y los truenos nos llenaron de inquietud.

     Oliete tampoco me trae buenos recuerdos. Un exalumno mío del instituto de Miralbueno quedó atrapado en la sima de San Pedro mientras realizaba una actividad lúdica de espeleología.  Entonces, en la década de los 90, todavía no conocía Oliete. Había oído hablar mucho de ese pueblo porque uno de mis amigos nació allí. Pero lo más curioso es que la última vez que coincidí con Fernando en la presentación de su último libro de ensayos, le pregunté por Oliete, por su casa, por su huerta, por sus frutales y me comentó que últimamente la lluvia era escasa y la sequía avanzaba. Ahora les ha llegado el agua. Pero para mal. Ni los más ancianos del lugar recuerdan una avenida tan vilolenta. Las imágenes de la televisión hablan por sí solas. Es de esperar se encuentre con vida al vecino desaparecido. Sería la mejor noticia de este mes de agosto.

06/08/2013 12:41 josemarco Enlace permanente. PUEBLOS No hay comentarios. Comentar.

DONDE REPOSA EL SILENCIO

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     Desde hace pocos días, Aliaga ofrece a sus vecinos y visitantes un nuevo atractivo turístico. Por fin, el antiguo Molino Alto de esta pintoresca localidad turolense, cuyo edificio data del siglo XII y que conserva utensilios únicos que han sido utilizados por cuatro generaciones de molineros, se ha convertido en un nuevo lugar con encanto.

     Hace casi un año, un incendio con indicios de sabotaje se llevó por delante parte de la maquinaria. Pero esto no ha impedido que el Hotel-Museo siga adelante y acoja a turistas y visitantes tanto en verano como en invierno.

     El hotel mantiene la esencia del antiguo molino, aunque ha sido reformado en su totalidad. Dispone de trece habitaciones ambientadas con elementos que intervienen en el proceso de la molienda. Cuenta, además, con una zona de juegos infantiles, anfiteatro para audiciones de grupos, salón social y un restaurante cafetería.

    Su entorno es mágico. A orillas del Guadalope, que murmura alegre con sus aguas cristalinas; dentro del entorno del Parque Geológico, con formaciones rocosas únicas y excepcionales. Es un lugar onírico, Donde reposa el silencio. Un lema que me recuerda a otro similar de Aliaga hace unas décadas: Donde el silencio habla. Y es la pura verdad. En este enclave arcádico, parece que se detiene el tiempo, algo que hechiza al viajero y seduce al visitante.

    Es de desear que esta iniciativa no permanezca aislada sino que sirva para dar algo más de vida a una comarca castigada por la emigración y a un pueblo venido a menos.

25/06/2013 13:16 josemarco Enlace permanente. PUEBLOS No hay comentarios. Comentar.

EN VILLAMAYOR

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     A unos quince kilómetros de Zaragoza se encuentra el municipio de Villamayor - barrio de la capital hasta hace pocos años -. Hoy nos esperaba el equipo de fútbol local para disputar el primer partido de la segunda vuelta de juveniles. El San José, en el que milita Javier desde hace 9 años, se ha impuesto con autoridad por cuatro goles a uno. Ha sido un partido disputado, entretenido y competido, a pesar de la diferencia en el marcador. Javier llevaba el brazalete de capitán y, desde el principio, ha intentado animar, motivar y dar algún pequeño consejo. Todo el equipo ha brillado a buen nivel, especialmente Alex, portero del San José, que ha realizado tres paradas providenciales. Lástima que el viento y el estado del terreno de juego hayan deslucido el espectáculo.

    Desde el recinto deportivo, se veía la cumbre nevada del Moncayo - esa espalda machadiana - y un poco más cerca, se divisaba la torre mudéjar de este municipio, enhiesta, altiva, contundente. Mientras los jugadores preparaban el encuentro, me ha acercado hasta la base de esta torre y he hecho esta foto desde una perspectiva cercana y desafiante. La calles de la parte antigua todavía guardan un encanto de otros siglos y la amplia plaza aparece desierta en esta mañana no tan desapacible ni invernal como pronosticaban nuestros hombres y mujeres del tiempo.

    Mañana deportiva, recreativa, lúdica e invernal. Mañana dominical algo desapacible, pero con un cielo claro u límpido. Eso sí, la papelera de Montañana continuaba humeando y llegaban hasta este lugar elevado los efluvios tan conocidos y, al parecer, inevitables en la comarca.

    

13/01/2013 17:59 josemarco Enlace permanente. PUEBLOS No hay comentarios. Comentar.

FIESTAS

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      ¿Qué sería de los pequeños pueblos de nuestra geografía sin la celebración de las fiestas patronales? ¿Qué quedaría de tantos núcleos rurales si desapareciera es fecha que todos los vecinos tienen marcada con rojo en su calendario?

     La celebración de las fiestas anuales en los pueblos turolenses - la mayoría en agosto - supone un motivo de reencuentro para vecinos, amigos, familiares y simpatizantes. Durante tres o cuatro días el pueblo se engalana para recibir a cientos de visitantes que intentan disfrutar de unos días de solaz, de diversión y - ¿por qué no? - de aliento cultural. Porque las fiestas patronales son cada vez más diversificadas y, a pesar de la crisis, intentan mantener un difícil equilibrio entre la tradición y la modernidad, entre lo lúdico y lo cultural, entre el jolgorio desbocado de los jóvenes y el ocio más sosegado de los mayores.

     Las fechas de estas celebraciones suponen, en muchos casos, un antes y un después en el latido vital de los pequeños núcleos rurales. Al ver las plazas y calles llenas de personas de todas las edades con ganas de divertirse, al ver la alegría de los niños, el bullicio de las peñas o las noches de verbena interminables, algunos piensan ya en el día después, en las próximas semanas, en los meses otoñales. Y se preguntan si todo este ambiente es un espejismo que contrasta brutalmente con la realidad cotidiana de los pueblos, con las calles vacías, con las casas cerradas, con los adioses fugaces y llenos de nostalgia. Esa es la realidad. Pero, mientras tanto, habrá que disfrutar de estas celebraciones que mantienen viva la llama de los pueblos aunque sólo sea por unas semanas.

     En el entorno de Aliaga, son muchas las fiestas que se celebran durante las semanas centrales de agosto. Y en todas ellas hay algo peculiar: el Dance de Jorcas, el Reinao de Miravete de La Sierra, las vaquillas de La Cañada de Benatanduz, el toro embolado de Aguilar o las actividades culturales de Campos o de Cirugeda. Todos estos actos suponen una preparación previa a cargo de las comisiones de fiestas y con el respaldo de los ayuntamientos. Si no fuera por el impulso de las jóvenes generaciones, las fiestas irían languideciendo, pero todavía se mantienen vivas, en muchos casos a contracorriente.

(Fotografía: Anuncio de las fiestas de La Cañada)

LUCES Y SOMBRAS EN ALIAGA

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      Después de un fin de semana intenso en Aliaga, después de disfrutar de las cada vez más concurridas fiestas de San Juan, patrono de la parroquia de Aliaga; después de asistir a la inauguración del "porchegao" de la iglesia con la asistencia de las autoridades civiles y religiosas; en la madrugada del domingo surgió la alarma entre los vecinos y se confirmó lo peor: el antiguo molino harinero de Aliaga - que se remonta a 1920 - ha quedado casi destruido por un incendio del que, de momento, se desconocen las causas. Las investigaciones siguen su curso. Es de esperar que no sea intencionado. En ese caso, se encenderían todas las alarmas.

     Este molino estaba siendo rehabilitado para convertirlo en museo, en hostal y en restaurante. El presupuesto rondaba los dos millones de euros y estaba subvencionado por el Plan Miner. De momento, mientras se evalúan los daños, parece que lo más afectado es la maquinaria de madera y todos los elementos que iban a formar parte de este original museo. El hostal y el restaurante han quedado menos afectados y es de desear que el proyecto siga adelante. Eso sí, sin los retazos de historia artesanal que se podrían haber contemplado en su ubicación original.

     Las luces son muchas, el optimismo, también. Pero es una pena que esa sombra oscurezca la alegría que los vecinos compartieron durante tres días en los que la colocación del mayo, los toros embolados, las vaquillas, las verbenas, la enramada y la comida familiar volvieron a convocar a los que apreciamos este pueblo y lo llevamos muy adentro. Es una pena que Aliaga sólo aparezca en la prensa cuando las noticias son tristes, como ya ocurrió en el trágico incendio del verano de 2009.

 

POR LA RIBERA DEL GÁLLEGO

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     Este año el sorteo ha querido que casi la mitad de los partidos que el equipo juvenil B de la Unión Deportiva San José de Zaragoza se celebren en la ribera de este río que nace en las inmediaciones del Portalet y, después de recorrer casi 200 kilómetros, desemboca tímidamente poco más abajo de la capital aragonesa.

    Ayer tarde, mientras los Javier y sus compañeros de equipo preparaban el interesante encuentro en un terreno de juego inmejorable, recorrí la calle del Río de este barrio rural zaragozano y contemplé a lo lejos la torre de la iglesia del siglo XIV y el edificio semiabandonado de una importante fábrica de ladrillos. En esa tarde invernal del sábado, el silencio envolvía las pocas casas antiguas que bordean la carretera y los nuevos chalets que, al parecer, son una segunda vivienda para algunos zaragozanos. En una de las fachadas de estas casas me llamó la atención que, en lugar de los importados y comerciales papásnoeles, estaban los tres reyes magos ascendiendo hacia una de las ventanas, como podemos contemplar en la fotografía adjunta.

     Durante el paseo de vuelta, me acerqué a la orilla del Gállego, que se deslizaba cansado, mermado de fuerzas, después de ese largo recorrido desde los Pirineos. A lo lejos, San Mateo; un poco más cerca la torre de Peñaflor y de la cartuja del Aula Dei; hacia el sur, Montañana, con la imagen omnipresente de la papelera humeante y contaminante; y después Santa Isabel. Rivales deportivos que nos brindan la ocasión de conocer estos pueblos o barrios rurales. Estampa invernal en las orillas de un río que invitan a la reflexión y a la contemplación silenciosa.

     El partido está a punto de comenzar y no me quiero perder un encuentro mucho más atractivo que algunos de nuestro querido Real Zaragoza, con un pie en segunda división debido a una política de fichajes aberrante y a un desmantelamiento de un club venido a menos. ¡Qué lástima! ¿Hasta cuándo seguirá Agapito Iglesias el frente de esta nave a la deriva? Sería conveniente reflexionara y dejara al club en mejores manos. Aunque haya que comenzar desde cero. El final del encuentro nos deja un buen sabor de boca. Ha sido una tarde invernal por la ribera del Gállego. En enero volveremos a Montañana.

18/12/2011 20:30 josemarco Enlace permanente. PUEBLOS No hay comentarios. Comentar.

DÍAS INVERNALES EN ALIAGA

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    Aliaga siempre reserva una sorpresa paisajística a sus vecinos y visitantes. En estos días preinvernales, este valle del alto Guadalope exhibe sin pudores el color grisáceo de sus montañas milenarias, el color amarronado de sus chopos desnudos, el color azul de un cielo transparente, diáfano, sin fisuras.

    El clima invernal invita a cobijarse durante el crepúsculo al lado de la estufa o junto al hogar de leña crepitante. Y esas horas se dilatan en este valle que invita cada día al silencio, a la soledad sosegada o a la tertulia improvisada.

    Además, es bueno y saludable, dejar de lado durante 48 horas el envolvente mundo virtual de internet, los mensajes o llamadas del móvil e, incluso, la rutina televisiva de todas las semanas. Aislado, con un buen libro entre las manos, uno puede evocar el pasado, disfrutar del presente o afrontar un futuro preñado de incertidumbre.

     Y cuando despunta el día, se agradece ese rayo de sol matinal que se despereza desde el horizonte de las colinas y reblandece lentamente el hielo de la madrugada. Una luz cegadora que alegra la vida de este valle y compite con las madejas grises del humo de las chimeneas o la bruma matinal efímera y huidiza.

      Han sido sólo dos días. Lo suficiente para reconciliarnos de nuevo con la naturaleza invernal, con el caudal cristalino del río, con la sonrisa del amanecer, con las huellas grisáceas de un crepúsculo interminable, con un ritmo vital pausado, sin los agobios cotidianos de la gran ciudad, sin la agenda alborotada, sin el vaívén de las cotizaciones, sin el hechizo prenavideño de los centros comerciales. Un paréntesis de sensaciones contrastadas, de renacer de la vida al filo del invierno.

12/12/2011 18:50 josemarco Enlace permanente. PUEBLOS No hay comentarios. Comentar.

JORCAS RECUERDA A LABORDETA

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     El sábado, 20 de agosto, este pequeño pueblo de la sierra de Teruel quiso rendir un homenaje al cantautor aragonés José Antonio Labordeta, once meses después de su fallecimiento. Bajo la batuta de Lucía Pérez y con la presencia de más de 500 personas del pueblo y de toda la comarca, se rindió un merecido homenaje a quien durante 25 años acudió cada 15 de agosto a este enclave turolense que inspiró alguna de sus primeras canciones (Las arcillas, Los masoveros, Los leñeros,...)

     Desde primeras horas de la mañana, las letras de sus canciones y poemas adornaban las fachadas de la calle mayor de la localidad. Jóvenes, mayores y niños leyeron por la tarde algunos poemas en el mismo escenario en el que "el abuelo" cantó con una guitarra y apoyado en una silla sus primeras canciones. Algunos recordaban este primer recital y recordaron también a su amigo Luis Ariño, que se fue prematuramente. En el acto se pudo ver a Luis Granell Pérez, gran amigo del cantautor y uno de los impulsores de Andalán. Había muchas caras conocidas, como la de Clemente Alonso Crespo, amigo de José Antonio y estudioso de su hemano Miguel. Todo rezumaba emoción, sensibilidad, cariño, en esa calurosa tarde de la sierra callada.

     Lucía Pérez estaba satisfecha de la colaboración de los jorquinos y explicó que era una forma de agradecer a Labordeta su fidelidad a Jorcas. A las 8 de la tarde, desde lo alto del castillo, José Manuel Ros interpretó con la dulzaina la Albada. La velada continuó con la lectura de mensajes, poemas y anécdotas relacionadas con José Antonio. Luego se proyectó un audiovisual sobre los distintos recitales de Labordeta en Jorcas y culminó el acto con el emblemático "Canto a la Libertad", que hizo brotar las lágrimas a algunos de los presentes.

     Labordeta quedará para siempre en el recuerdo de los habitantes de este pueblo. En mayo de 2010 se plantó un árbol en su nombre en lo alto del castillo. Pero, eso sí, las canciones y poemas de Labordeta seguirán resonando por las calles solitarias y por las veredas agrestes de esta zona de Teruel durante muchos años, desafiando el frío y la dureza de los inviernos.  

EN BICICLETA POR TERUEL

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     Una de mis actividades preferidas durante estos días de agosto en Aliaga es subirme a la bicicleta de montaña por la mañana y recorrer los pueblos más cercanos. Casi todas las rutas son exigentes, dadas las condiciones del terreno. Vayas por donde vayas, hay que subir empinadas pendientes y sortear pequeñas lomas. Quizás una de las más llevaderas - en cuanto a pendientes y puertos de montaña se refiere - fue la que realicé ayer. Fueron más de cuatro horas montado en el sillín, pero valió la pena.

    Esta ruta no la había recorrido nunca en bicicleta. Y lo más curioso es que, sobre la marcha, tuve que cambiar de opinión. Además, una parte del trayecto transcurre por un camino rural asfaltado, que enlaza Mezquita con el cruce que conduce o a Son del Puerto o a Rillo, Pancrudo y Cervera del Rincón. Mi idea era acercarme hasta Cervera, pero poco antes de llegar a Rillo cambié de opinión. De vez en cuando hay que mirar el reloj, controlar el cansancio y pensar en el regreso. Y eso motivó un cambio de ruta radical. Una vez en Rillo, pequeño pueblo acogedor y pintoresco, me encaminé por la carretera que conduce a Perales de Alfambra y, a pocos kilómetros, giré a la izquierda para acercarme a Fuentes Calientes. A la entrada de este bonito pueblo, realicé la fotografía que contemplas, recordé mi única estancia hace ya bastantes años y fui pensando en los pueblos aragoneses que comienzan por Fuentes - Fuentes de Ebro, Fuentes Claras, Fuentes de Rubielos e incluso Fonfría -. Después de un tentempié, crucé por el centro del pueblo, que prepara sus fiestas patronales para el 24 de agosto, día de San Bartolomé. Me habría gustado visitar su iglesia renacentista, el silo ibérico y el Centro de Interpretación de los Molinos de Agua, pero el tiempo apremiaba, el sol comenzaba a calentar y aún me quedaba una dura pendiente hasta llegar a la carretera general que une Teruel con Alcañiz. Un tramo amplio, sinuoso, pero con demasiado tráfico para circular por el arcén. Menos mal que, tras el rápido descenso del puerto del Espinazo, dejé atrás Mezquita de Jarque y volví a mi tramo preferido, por la ribera del río de la Val, por esa ruta, cercana, familiar, cada día más apreciada.

     Llegué al filo del mediodía a Aliaga, con el cansancio en las piernas. Pero con la alegría de haber recorrido una ruta nueva, de haber observado el paisaje veraniego de este rincón de la provincia de Teruel, de haber disfrutado de un pedaleo constante, suave, exigente y gratificante. El viernes volveré a montar en la bicicleta. La ruta será muy distinta y tal vez más corta. Pero más dura y atractiva. Me espera Cirugeda, un pueblo que ya pertenece al ayuntamiento de Aliaga y que posee un entorno paisajístico envidiable, al sur de la sierra de San Just.

TORMÓN, UN PARAÍSO EN TERUEL

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        La semana pasada me desplacé desde Teruel hasta Tormón a visitar a unos amigos. No conocía esta zona del suroeste  turolense, que se reparte entre dos comarcas: la Comunidad de Teruel y la Sierra de Albarracín. La carretera atraviesa San Blas, deja atrás el cruce de Toril y el de Rubiales y se sumerge en un mar de verdor presidido por los pinares de Rodeno y por esas eminencias pedregosas ocres que dotan al paisaje de un no sé qué de originalidad y pintoresquismo.

      La carretera dibuja perfiles grisáceos y zigzaguea de continuo. Es una ruta para el viajero apacible, para el visitante que es capaz de saborear el silencio de los bosques, la soledad de los valles, la belleza de un horizonte caprichoso y seductor.  Después de casi cuarenta kilómetros de ruta, desde una eminencia privilegiada, aparece Tormón, este pequeño pueblo de la provincia de Teruel surcado por el río Ebrón – émulo humilde del padre Ebro –, entre las sierras de Javalón y Peñarredonda, y presidido por una piedra enhiesta, el tormo que dio origen al nombre actual del pueblo.

      Recorrer las calles de Tormón, subir hasta la ermita de San Cristóbal, adentrarse en la umbría de las recoletas huertas, acercarse a la cascada del río Ebrón y saborear el silencio jugoso de sus calles empinadas tiene un encanto especial. Eso sin olvidar el talante hospitalario de sus vecinos, el empeño en fomentar el atractivo turístico de esta joya paisajística y las iniciativas que van surgiendo y que poco a poco se van llevando a la práctica como la reciente restauración del antiguo horno, transformado en pequeño centro cultural.

       La visita a Tormón me dejó un buen sabor de boca. Espero regresar pronto para conocer mejor su entorno. De momento, os dejo una fotografía del  pueblo desde la ermita de San Cristóbal y os invito a acercaros a visitarlo cualquier fin de semana.

     Quiero acabar con unas palabras del poeta Luis Cernuda refiriéndose a este bello rincón:  “El pueblo es verdaderamente bonito, con sus casas de piedra en pendiente, sus tejados bien conservados. Es un pueblo sobrio y montañés, un pueblo serrano y de acceso dificultoso”.

 

01/08/2011 11:02 josemarco Enlace permanente. PUEBLOS No hay comentarios. Comentar.

EL ENCANTO DE ALCARAZ

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     Volver a Alcaraz dos décadas después me provoca sentimientos encontrados. Regresar a este pueblo de la sierra albaceteña en el que residí durante dos años como profesor de secundaria despierta en mí sensaciones agridulces y un poso de nostalgia difícil de evitar.

      A medida que me voy acercando a la sierra por la carretera de Jaén, las curvas se multiplican, el paisaje se enriquece de matices cromáticos y los pueblos y pedanías apacecen casi de forma mágica después de un recodo o en la ladera de una colina: El Jardín, Los Chospes, El Cubillo, Robledo, El Horcajo y, a lo lejos, el arco semiderruido de la ciudad de Alcaraz, que airea en el horizonte su silueta inconfundible y su color ocre, herencia medieval y renacentista de este pueblo tan rico en historia como en arte.

      Porque Alcaraz no es sólo arte e historia. Alcaraz es remanso de paz. Alcaraz es lugar de acogida. Alcaraz es oasis natural. Alcaraz es trampolín para la ensoñación y el recuerdo. Al anochecer, nos acercamos con mi amigo Pepe hasta la monumental Plaza Mayor recorriendo con parsimonia esa calle empedrada y silenciosa en la que cada casa conserva un recuerdo, una vivencia, un latido vital. Ya en la plaza, contemplamos las torres del Tardón y de la Trinidad, como dos hermanas gemelas, nos detenemos en la puerta de la Aduana, del arquitecto local Andrés de Vandelvira y experimentamos una sensación de paz y sosiego, como si el tiempo se hubiera detenido.

      Dejamos para la mañana la visita al santuario de la Virgen de Cortes, patrona de la comarca, el recorrido matinal por el paraje de los Batanes, con sus impresionantes cascadas, sus estalagtitas, sus canteras de piedra rojiza, sus olores y colores, su silencio natural. No nos olvidamos de visitar el nuevo instituto de Secundaria con el nombre de Pedro Simón Abril, humanista y pedagogo local. Y conocemos la recién restaurada Casa de la Vicaría, que será biblioteca local, centro cultural y hogar de jubilados. Precisamente residí en la calle de la Vicaría durante esos años cada vez más lejanos.

      Abandono Alcaraz al atardecer y, mientras desciendo la cuesta que da acceso al pueblo, recuerdo las vivencias de esos meses, las rutas en bicicleta a Vianos, al Ballestero, al Salobre; las tertulias en la plaza; las comidas en el hostal Alfonso;los aperitivos en la Cueva del Pernales; los cafés en la confitería; las partidas de billar en casa de Diego...Dejo atrás dos días de vivencias, de recuerdos. No sé cuándo volveré. Pero espero no demorar tanto mi visita a este lugar querido y añorado.

21/04/2011 11:53 josemarco Enlace permanente. PUEBLOS No hay comentarios. Comentar.

PUEBLOS DORMIDOS

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    Siempre me ha gustado viajar por carreteras secundarias, al margen de los caminos más trillados, siguiendo la sabia estela de los viajeros románticos. Siempre han despertado mi curiosidad esos pequeños núcleos rurales situados en una pequeña eminencia al borde del camino, a la orilla de un riachuelo, semiocultos tras una colina o un humilde cerro. Siempre me han cautivado esos paisajes azorinianos, esos senderos machadianos, esas rutas románticas recoletas y sorprendentes.

     En mi viaje navideño hacia Levante, me detuve en un pequeño pueblo muy pintoresco, situado a sólo trece kilómetros de Teruel. A pesar que desde mi infancia su nombre resonaba en mis oídos, nunca había tomado ese desvío de un kilómetro escaso para acercarme a Cuevas Labradas, a la orilla del río Alfambra.

     Y me sorprendió gratamente en una mañana soleada de invierno, el silencio de sus calles, la soledad de sus casas, el humear de algunas chimeneas, la enhiesta torre de la iglesia de San Juan Evangelista, su plaza recoleta y, sobre todo, ese olmo milenario que, como el famoso olmo de Antono Machado en Soria, es un testigo mudo del paso inexorable del tiempo, del éxodo de sus habitantes en la segunda mitad del siglo XX, de la inclemencia de un clima invernal duro e implacable.

     En la provincia de Teruel hay muchos pueblos dormidos, muchos núcleos rurales que soportan año tras año el lento discurrir de los días invernales, el poso blanquecino de las rosadas, el brillo claroscuro de los hielos, el fantasma de la soledad y el abandono. Todos ellos intentan renacer de sus cenizas y, como Cuevas Labradas, cuidan cada vez más su entorno, atraen el turismo rural y potencian al máximo sus señas de identidad.

09/01/2011 12:58 josemarco Enlace permanente. PUEBLOS No hay comentarios. Comentar.

MONTALBÁN, LUGAR DE ENCUENTRO

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     Siempre hay un motivo para viajar a Montalbán, esta villa turolense situada a orillas del río Martín, que comparte con Utrillas la capitalidad de la comarca de las Cuencas Mineras. Hoy se clausura un fin de semana intenso, unos días marcados por el ruido de los motores, la presencia variopinta de visitantes y las tiendas de campaña esparcidas por el verde césped del campo de fútbol.

     Porque desde hace ya diecisiete años, Montalbán celebra una concentración motera que, según nos decían ayer los organizadores - Motoclub Despiste - cada año va a más. No sólo por la cantidad de participantes sino por la mejora en la organización, en la acogida y en los servicios.

     Ayer, sábado, hacia las ocho de la tarde, cientos de motoristas se concentraron en la zona de acampada y recorrieron las calles más emblemáticas de este pueblo, que ofrece al visitante rincones pintorescos, entre los que destaca su iglesia-fortaleza, que se eleva hacia el cielo y se puede contemplar desde cualquier rincón de la villa.

     Este encuentro se convierte cada año en un reencuentro. La mayoría de los moteros repiten la experiencia. Muchos se desplazan en grupo y hacen un alto en el camino para conocer esta zona de Teruel. En el recorrido por las calles se pueden contemplar motocicletas de todo tipo. Hay premios para lo exótico, lo original, lo creativo, lo antiguo, lo audaz,... Un fin de seman completo para los amantes de las dos ruedas y para los que aprovechan para volver a ver a sus amigos o visitar una zona que, entre otros atractivos, tiene un importante Parque Cultural.

29/08/2010 10:00 josemarco Enlace permanente. PUEBLOS No hay comentarios. Comentar.

UNA BUENA INICIATIVA

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     No sé cuáles serán los resultados, pero la iniciativa del ayuntamiento de Castelnou, pueblo turolense del Bajo Aragón situado a orillas del río Martín es, en principio, loable  y digna de tenerse en cuenta.

      Se trata, ni más ni menos, que de una caravana de niños para atraer habitantes a este pequeño pueblo que ronda los 150 y, al mismo tiempo, crear empleo, dinamizar la escuela y - ¡cómo no! - llenar de alegría sus calles.

       Hace 25 años los habitantes de San Juan de Plan organizaron una caravana de mujeres. Este pequeño pueblo del Pirineo de Huesca se dio a conocer a nivel nacional e internacional. Algunas mujeres se casaron con solteros del pueblo y, durante unos años, el turismo se ha incrementado en la comarca. Eso sí, hay que reconocer que algunos se cansaron de la dureza de los inviernos, del clima adverso, de la soledad. Y sólo unos pocos recuerdan con nostalgia esa buena iniciativa.

      La caravana de Castelnou presenta matices muy distintos. Se trata de crear industrias y trabajo estable. Se trata de que las personas que decidan instalarse en el pueblo - el miércoles lo visitaron más de quinientas - lo hagan con un propósito de continuidad y no abandonen la idea a la primera de cambio. Eso es lo difícil, convencer a un urbanita que cambie la ciudad por el pueblo o intentar que una persona de otra cultura se adapte sin problemas al medio rural.

      Eso sí, de momento los ediles de Castelnou pueden estar satisfechos porque este pequeño núcleo rutal turolense ha saltado a los medios. Y mucha gente - curiosos y menos curiosos - se darán una vuelta por las riberas del río Martín, aprovecharán para hacer senderismo y quizás hasta se animen a montar algún pequeño negocio. Todo sea por llevar la alegría infantil a las calles vacías y solitarias de este pintoresco rincón.

AGOSTO EN ALIAGA

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     Durante el mes de agosto, Aliaga presenta una fisonomía diferente. La animación de sus calles contrasta con la soledad del resto del año. Porque en Aliaga, al igual que en otros pueblos de Aragón y de España, durante este mes se suceden los reencuentros, las semanas culturales, los actos lúdicos y festivos.

     Agosto se despereza cada mañana y se resiste a ese fluir efímero de los días. Porque a la belleza del entorno se une un clima envidiable, sobre todo por las noches. Los paseos por la vega o el cascajar hasta el camping bajo un cielo tapizado de estrellas son la mejor medicina contra el estrés o el cemento urbano.

    Este mes parece que hay más gente en Aliaga que otros años. Al menos, esa es mi impresión. No sé si será la crisis, el calor agobiante de otras zonas o el atractivo turístico de este pueblo tan pintoresco.

    A todos nos gustaría que se eternizaran ciertos momentos, ciertas vivencias, ciertas celebraciones. Mientras escribo en la biblioteca, compruebo cómo niños, jóvenes y adultos consultan libros, leen la prensa o navegan por la red. Porque la cultura también está presente en Aliaga durante este mes. La Asociación de Jubilados y Pensionistas celebró la semana pasada unas Jornadas Culturales y el barrio de la Aldehuela prepara también unos días festivos y lúdicos. Es el contrapunto de la vida de las ciudades que, durante el próximo fin de semana, se quedarán semivacías.

    De momento, habrá que aprovechar el latido de la tarde, la dulzura del crepúsculo y ese ambiente inusual que a todos nos gustaría se prolongara unos meses más.

UN ALTO EN EL CAMINO

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     En ocasiones, y si se dispone de tiempo, viene muy bien alejarse por unas horas de los caminos trillados y lanzarse en busca de lugares nuevos, más o menos recónditos y muy pintorescos.

     El viernes por la tarde, de regreso hacia Valencia desde Teruel, dejamos la autovía mudéjar poco después de Sarrión y nos encaminamos hacia el pueblo turolense de Manzanera. Había oído hablar de este núcleo rural pero nunca me había decidirlo a visitarlo. Me lo imaginaba así. Y no me decepcionó. Este municipio de la comarca de Gúdar-Javalambre aparece casi de repente después de una eminencia montañosa moteada de sabinas y carrascas. Antes de recorrer los diez kilómetros que lo separan de la autovía, dejamos a un lado la estación de Rubielos de Mora y el pequeño pueblo de Albentosa.

    Una vez en el pueblo, me llamaron la atención los vestigios antiguos, casi todos medievales. Se conserva muy bien el Portal de Abajo - en la fotografía -, el Portal de Arriba y el Pilón del Esclavo. Queda un torreón semiderruido de las ruinas de un castillo, testigo mudo de la historia antigua y de las guerras más recientes. De todos modos, me encantó la fisonomía de Manzanera en agosto, el ambiente estival, la vida en las casas, el parque acogedor, la animación en la calle mayor, la preparación de las fiestas. Es el mejor momento del año para Manzanera, como para tantos pueblos de Teruel, castigados por la tremenda emigración de los años sesenta del siglo XX.

    Abandonamos el pueblo al filo del crepúsculo y elegimos una ruta distinta, más agreste, más solitaria. Para volver a la autovía, a la altura de Barracas, tomamos la carretera que se dirige a Alcotas, el último núcleo habitado de la provincia de Teruel. Durante los kilómetros que separan Manzanera de El Toro, ya en Castellón, me recreo en la contemplación de unas sabinas impresionantes, casi centenarias. Toda una riqueza natural y paisajística. Mientras tanto, el coche se desliza por una carretera sinuosa, parcheada, erizada de curvas. Una ruta de mediados del siglo XX. Parece que nos encontremos en otro mundo, en otra época, en otro ambiente. Pero la realidad cambia cuando, a lo lejos, se divisa la cicatriz de la autovía que nos invita a volver al progreso, al vértigo, a la civilización. Desde hoy, Manzanera ya no será un punto en el mapa. Me he prometido volver con más tiempo en otra ocasión.

LA SONRISA DEL PAISAJE

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     Gracias a la invitación de unos amigos, he vuelto de nuevo a Castel de Cabra, pequeño pueblo de la comarca turolense de las Cuencas Mineras. La mañana del sábado anunciaba un día de tormenta, como todos los anteriores, pero las nubes grisáceas se han ido disipando y nos han brindado un día primaveral aunque, eso sí, con una fisonomía más de marzo que de junio.

     El entorno de este tranquilo y pintoresco pueblo brinda al que lo visita lugares insospechados y rincones acogedores. Hoy hemos elegido el paraje del río Ancho, la fuente de la Cascada y el antiguo molino harinero. Después de una primavera excepcionalmente húmeda y lluviosa, el pequeño río desciende embravecido desde las inmediaciones de Palomar de Arroyos y surca el paisaje solitario formando caprichosas cascadas y cristalinas pozas. A ambos lados del cauce, la hierba se arremolina en torno a nogales, cerezos, chopos cabeceros, encinas y enebros. Las plantas aromáticas desprenden aromas casi inapreciables y los buitres sobrevuelan altivos las peñas amarronadas que les sirven de cobijo.

    De regreso hacia Castel, después de una tranquila comida en la fuente de la Cascada, nos acercamos a la ermita dedicada a Santa María Magdalena con una espadaña majestuosa y un pórtico de estilo mozárabe.  A pocos metros, todavía quedan huellas de un despoblado conocido como el barrio Adobas. Antes de llegar al pueblo, contemplamos los campos de cebada esmaltados de amapolas, los campos de almendros y las huellas de algún hatajo que ha estado pastando recientemente. 

     Ha sido un día en el que hemos disfrutado de la sonrisa del paisaje, de la exuberancia de la naturaleza, del entorno de este pueblo de Teruel que seduce al viajero desde lejos con esa torre erigida con piedra blanca y esas casas apiñadas, como si buscaran cobijo después de una primavera que ha dejado una huella imborrable en el entorno.

 

20/06/2010 22:55 josemarco Enlace permanente. PUEBLOS No hay comentarios. Comentar.

UN ALIVIO PARA ALIAGA

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     Tal como he manifestado en esta bitácora en alguna ocasión haciéndome eco de la opinión de muchos vecinos de Aliaga, resultaba altamente peligroso para esta villa turolense que día tras día tres camiones cisterna atravesaran la población con veinte toneladas de gas licuado con destino a las plantas de cogeneración eléctrica y de recuperación de CO2 que la empresa Neoelectra tiene instaladas en el término municipal de Aliaga.

     El camino ha sido difícil, las gestiones, arduas y las expectativas, dudosas. Pero, por fin, se ha llegado a un acuerdo para que la CHE (Confederación Hidrográfica del Ebro) conceda el permiso para que la tubería de gas - que estaba a sólo 200 metros de la factoría - cruce el Guadalope y suministre directamente este producto.

     Ignoro cuáles han sido las dificultades reales. Me imagino que han predominado más los criterios ambientales y ecológicos que la seguridad de trescientos vecinos. Creo que ha triunfado el sentido común y que esta decisión es un paso más para consolidar la única plataforma industrial de Aliaga. Como ya he dicho otras veces, tal vez su ubicación no sea la mejor. Pero desmantelarla hubiera supuesto un gran perjuicio para el pueblo y para la comarca. Por eso pienso que esta noticia es un alivio y un pequeño impulso para el futuro.

EL DANCE DEL REINAO

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     La tarde del día 15 de agosto se desliza cálida, casi bochornosa. Por la ribera del río Guadalope nos acercamos a Miravete de la Sierra, ese pueblo "dondenuncapasanada". Los vecinos de este pueblo turolense nos acogen con alegría y entusiasmo. No es para menos. Están en plena celebración de las fiestas en honor de San Cristóbal y de San Roque y, como se dice vulgarmente, han echado la casa por la ventana, a pesar de la crisis.

     Son muchas las personas que se reúnen en Miravete durante este fin de semana. Los que nos hemos acercado esta tarde, lo hemos hecho con la intención de contemplar un dance tradicional de este pueblo. Se denomina el "Reinao" o "Reinau" y es un baile que recorre las principales calles del pueblo al son de la dulzaina y el tamboril. Doce parejas de mujeres interpretan diversas danzas tradicionales aragonesas y, casi al final, cada una de las damas elige du pareja de entre los numerosos varones que contemplan desde la primera fila este espectáculo singular.

     Pero la visita a Miravete da para mucho más. Pasear por sus calles empedradas es un placer reservado a unos pocos. Contemplar la silueta de la iglesia de Santa María de las Nieves y caminar bajo sus arcos es como viajar hacia épocas casi olvidadas. Pero la modernidad también ha llegado a Miravete: un centro cultural y lúdico muy acogedor, una piscina recientemente inaugurada y otras inquietudes a corto y medio plazo. Porque los habitantes de Miravete se preocupan por el futuro de este lugar tan encantador, con una naturaleza privilegiada y numerosos rincones pintorescos por descubrir.

EN BICICLETA HASTA CIRUGEDA

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     Cirugeda es uno de los barrios más pintorescos del municipio de Aliaga. Sus casas se apiñan en el fondo de un pequeño valle, resguardadas por la iglesia de la Asunción y coronadas por la ermita de San Eloy. Para llegar a Cirugeda desde Aliaga, hay que recorrer quince kilómetros de carretera. Es una ruta tortuosa, llena de altibajos y flanqueada de una vegetación envidiable. De todos modos, después del incendio de finales de junio, nada será lo mismo en este valle que, una vez atravesado el río Campos, se aproxima a la Muela Cerra, una cumbre que aparece calcinada - fotografía adjunta - en contraste con el pino que milagrosamente se ha salvado.

     Mientras asciendo la empinada pendiente, agacho con frecuencia la cabeza para no contemplar tanta desolación. Todavía me llega un amargo olor a ceniza. Durante unos tres kilómetros no aparece ni un brote verde, no se contempla ningún aliento de vida, no se oyen como antaño los trinos de los pájaros ni se percibe el vuelo majestuoso de los buitres. Sólo al final de esta prolongada cuesta puedo contemplar con alivio la masada de Las Erías, salvada del fuego, y advierto que todavía hay vida y esperanza. Unos agricultores están cosechando la mies de los campos cercanos. Desde allí hasta Cirugeda, la vegetación se mantiene en pie. El fuego se ha dirigido más hacia La Cañadilla y hacia Ejulve.

     Una vez coronados los últimos cerros, el paisaje vuelve a ser el de antes: campos de cereal, pequeñas huertas e hileras de chopos que indican la cercanía de alguna fuente. Cirugeda aparece finalmente desde un último cerro, contemplada a vista de pájaro. Un descenso suave nos lleva a la entrada de este pequeño núcleo rural. Me quedo en un pequeño recinto sombreado, cerca del lavadero y al lado de la fuente, que ha sido testigo durante tantos años de reuniones festivas y de meriendas familiares. De sus cuatro caños brota un agua fresca, cristalina, vital. Me agacho para refrescarme y saboreo este bien cada vez más escaso. Tomo fuerzas para el regreso a Aliaga. Será una hora más pedaleando, con el agravante de un sol de fuego de primeros de agosto. Vuelvo a contemplar el paisaje, salvado milagrosamente de la quema. En mi retina queda este rincón pintoresco que sus pocos habitantes miman  y cuidan. Dentro de unos días celebrarán la fiesta anual en honor de la Virgen de la Asunción. El valle se llenará de vida durante unos días. Un valle que merece, al menos, una visita anual para disfrutar de su paisaje y saborear el agua de su fuente.

RUTA CICLISTA A MEZQUITA DE JARQUE

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     Siempre resulta especialmente duro comenzar la temporada ciclista veraniega después de más de medio año sin pedalear. Por eso, la ruta que solemos elegir es la que va desde Aliaga a Mezquita de Jarque. Son 18 kilómetros de trazado bastante llano y homogéneo con tres o cuatro pequeños repechos. La carretera serpentea entre campos de cereal y el viento sopla de costado del sureste en esta mañana calusosa de domingo. La ida resulta especialmente sosegada, excepto la subida de la cuesta de Cuevas de Almudén. Lo demás es más bien asequible para los que estamos habituados a este deporte.

     En poco menos de una hora llegamos a Mezquita. Nuestra parada habitual tiene lugar en la conocida fuente de la entrada al pueblo, aneja a un cuidado parque y a una pista polideportiva. Los vecinos comienzan a pasear por las calles después de una tarde-noche de celebración. Con motivo de las fiestas de San Antonio, se ha recuperado el "Tamborilé", un festival de calle que ha reunido a personas de toda la provincia y de otras autonomías. Se ha celebrado por primera vez en este pueblo situado en el centro de la provincia de Teruel y ha resultado un éxito en todos los sentidos. Un vecino me comenta que a los habitantes de Mezquita se les conoce por tamborileros, aunque no sabe decirme cuál es la razón. Las calles y fachadas siguen engalanadas, como muestra la fotografía adjunta.

     Regresamos a Aliaga con el viento en contra y las piernas un poco agarrotadas. Nos detenemos en la fuente de cuatro caños de Jarque de la Val  y contemplamos la procesión del Corpus de Hinojosa de Jarque. Ha sido una ruta interesante y muy aconsejable para los que quieran comenzar una nueva temporada del deporte de los pedales. Ánimo a todos los ciclistas.

14/06/2009 20:44 josemarco Enlace permanente. PUEBLOS No hay comentarios. Comentar.

MEJORAS EN JARQUE DEL VAL

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     El valle del río La Val es uno de los más pintorescos de la comarca turolense de las Cuencas Mineras. Desde Mezquita hasta Aliaga, la carretera discurre sinuosa dejando a ambos lados los pequeños núcleos rurales y flanqueada por campos de cereal, recoletas huertas y, cómo no, del omnipresente y humilde río que nace unos kilómetros más arriba.

     Cuando abandono la carretera general y tomo la que conduce a Aliaga, el corazón se me acelera suavemente y manifiesta un inusual entusiasmo. Son los dieciséis kilómetros más agradables de mi viaje desde Zaragoza. Podría decir que conozco su trazado metro a metro. El primer pueblo que queda a derecha es Cuevas de Almudén, surcado por un pequeño río y situado, como casi todos los de esta zona en un aislado promontorio. Pocos kilómetros más adelante, aparece la silueta inconfundible de Jarque de la Val (fotografía). Después de una pequeña curva, asoma el pueblo y surge una huerta muy cuidada y rica en hortalizas. Aparecen también algunas granjas y, en la parte baja del pueblo, el edificio nuevo de la iglesia  de la Asunción y un pabellón polideportivo recientemente construido.

     Uno de los lugares más atractivos de Jarque es la plaza, situada en la parte baja del pueblo. De su fuente de cuatro chorros mana agua cristalina durante los doce meses del año. Cuando recorremos esta ruta con bicicleta durante los calurosos meses del verano, una de las paradas obligadas es esta fuente, contigua al lavadero y cercana a un cuidado parque. Jarque de la Val va a poder disfrutar dentro de unos meses de un salón social para determinados eventos y de un apartamento para alquiler. Esto será posible gracias a unos fondos de ayuda a las Cuencas Mineras y del Plan Específico para Teruel. El edificio de un antiguo horno, ya en ruinas, servirá de solar para esta iniciativa que supone un impulso más al pueblo. Hay otros edificios por restaurar, especialmente la antigua iglesia de la Asunción, del siglo XVI. Desde los años 40 está en ruinas. Es una pena que sólo se conserve su esqueleto y poco más. De momento,  su restauración tendrá que esperar.

11/06/2009 17:36 josemarco Enlace permanente. PUEBLOS No hay comentarios. Comentar.

UN NUEVO SERVICIO EN ALIAGA

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     Una de las apuestas de Aliaga de cara al futuro es su innegable atractivo para los turistas y visitantes. Por eso, desde los organismos oficiales - especialmente el Ayuntamiento - se están haciendo esfuerzos para dotar a este municipio turolense de infraestructuras y servicios adecuados para que los que visiten la localidad puedan sentirse lo más a gusto posible. Son evidentes en los últimos meses las mejoras en el acondicionamiento del merendero, la restauración de la residencia de Santa Bárbara, la conexión por carretera entre Aliaga y Pitarque y otros muchos proyectos entre los que destaca la reconversión del molino harinero de la localidad en una hospedería y en un pequeño museo.
     También desde la iniciativa privada surgen mejoras que van a redundar en la promoción de esta localidad y de su entorno. Me refiero a la última obra de modélica restauración: la casa rural El Horno de Aliaga, antiguo horno de leña para la elaboración del pan que sus actuales propietarios han restaurado, conservando vestigios de construcción de siglos pasados - se remonta al siglo XIX - y reconstruyéndola con materiales nobles de la zona.
     Para los que desde niños hemos conocido y visitado el horno de Vicente y Palmira para comprar una barra de pan o para contemplar cómo se elaboraban las magdalenas, supone una alegría contemplar una fachada original, con su antigua puerta y con una estructura que recuerda a las casas antiguas del Maestrazgo turolense. La casa rural se inaugurará a principios de julio, coincidiendo con el inicio del verano. Aliaga multiplica su población durante esas fechas y es de esperar que este alojamiento complemente a los ya existentes.

     De momento ya se puede consultar su página web - http://elhornodealiaga.com -. En ella podemos encontrar una detallada información tanto de la casa como del entorno. Mi enhorabuena a los nuevos propietarios y mis mejores deseos para esta iniciativa turística.

04/06/2009 19:28 josemarco Enlace permanente. PUEBLOS No hay comentarios. Comentar.

ALIVIO Y SATISFACCIÓN EN ALIAGA

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     Después de un año de incertidumbre, después de doce meses de reuniones, entrevistas, movilizaciones, recursos y acciones colectivas eficaces, el Consejo del Gobierno de la DGA ha dado luz verde al proyecto de la empresa Neoelectra.

     Hoy es un día importante para este municipio turolense. La fecha de hoy de debe ser un punto y seguido para la reflexión, el optimismo y la planificación sensata y coherente de un futuro para un pueblo tan castigado por la emigración y para una comarca cada vez más abandonada.

     Aunque el Consejo de Gobierno marca algunas prescripciones que la empresa se compromete a ir resolviendo,  la resolución favorable del recurso de alzada interpuesto por la compañía al informe del Inaga (Instituto Aragonés de Gestión Ambiental), es un premio al tesón de los vecinos, al compromiso de un grupo de personas unidas, a la labor callada de los que han apostado por un futuro para su pueblo y, sobre todo, a la plataforma "Salvemos Aliaga".

     Lo importante en estos momentos es seguir adelante. Y convencerse de que la industria también tiene un hueco en Aliaga. Y darse cuenta de que el turismo no es suficiente para garantizar un futuro demográfico estable. Y seguir apostando por iniciativas privadas consensuadas y realista. Como aliaguense, me congratulo de esta decisión y deseo lo mejor para mi pueblo. Este espaldarazo puede ser un punto de partida.

27/05/2009 20:05 josemarco Enlace permanente. PUEBLOS No hay comentarios. Comentar.

LAS ONDAS LLEGARÁN MEJOR A ALIAGA

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     La situación geográfica del municipio tulolense de Aliaga, prácticamente rodeado de montañas y situado en un valle aislado, ha dificultado durante décadas que las señales de radio, televisión o telefonía móvil llegaran con nitidez a todos los hogares del pueblo. Se solucionó hace unos años el tema de la televisión y se ha logrado que la cobertura telefónica sea, al menos, aceptable. Lo que no se había conseguido todavía es que las señales de las emisoras de radio llegaran a este pueblo con claridad y nitidez. Esta situación podrá parecer sorprendente a los que lean estas líneas, pero esa es la realidad, a principios del siglo XXI.

     A pesar de los avances de la televisión y de las ventajas evidentes de internet, la radio sigue siendo un vehículo privilegiado de comunicación entre los diversos países del planeta. No voy a defender las ventajas de la radio sobre otros medios de comunicación. Lo que quiero dejar claro es que la radio se puede escuchar - a diferencia de otros medios - mientras se realiza algún trabajo o mientras se conduce. En mi caso, y por razones obvias, utilizo la radio cuando me desplazo con mi vehículo hacia Aliaga o hacia otros puntos de la geografía española. He podido comprobar que, poco antes de llegar a Aliaga, concretamente antes de cruzar el túnel de Cobatillas, la señal de la emisora que estoy sintonizando desaparece por arte de magia y tengo que apagar la radio.

      Es una buena noticia que la señal llegue mejor a Aliaga en los próximos meses - aunque sólo sea la de dos emisoras - porque los vecinos de la población turolense que viven allí durante los doce meses del año podrán escuchar sin problemas su programa preferido o aderezar con música sus horas de trabajo o de ocio. El mérito de esta mejora, que surgió mediante una moción presentada por el grupo municipal del PAR en Aliaga, hay que atribuírselo a la Delegación Territorial del Gobierno de Aragón en Teruel, que financiará las infraestructuras necesarias.

UN ALIVIO PARA PALOMAR

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     Palomar de Arroyos es un pequeño y pintoresco pueblo de la provincia de Teruel, perteneciente a la comarca de las Cuencas Mineras. Como muchos otros pueblos de la zona - con contadas excepciones - ha ido perdiendo habitantes paulatinamente y se ha quedado con poco más de doscientos cincuenta vecinos censados. El cierre de las minas de carbón y la escasa producción agrícola y ganadera han pasado factura a este pueblo casi equidistante de Escucha y de Castel de Cabra. Hasta hace pocos años, sólo se podía viajar a Palomar desde Montalbán, dando un rodeo increíble. Ahora se puede acceder desde Escucha circulando por una buena carretera.

     A pesar de la cercanía de Aliaga, no conocí Palomar hasta el verano pasado. Decidí evitar el rodeo desde Montalbán y elegí el atajo que parte de Escucha. Pero mi sorpresa fue mayúscula cuando me encontré con una pendiente casi inverosímil. Aunque, poco después, todavía me sorprendió más la pendiente que accedía al centro del pueblo y el lamentable estado del firme en esos últimos kilómetros. Sin embargo, esto no volverá a ocurrir. Se acaba de inaugurar la tan solicitada circunvalación de casi tres kilómetros que evitará cruzar el casco urbano y eliminará un acceso peligroso. Eso sí, el pueblo quedará algo más aislado del tráfico rodado y, eso sí, mucho más tranquilo.

     De mi estancia en Palomar recuerdo la nueva perspectiva de la sierra de San Just, la panorámica de las casas apiñadas en un cerro a mil doscientos metros de altitud y el edificio de la vieja estación de tren, -tal como aparece en la fotgrafía -de esa línea férrea que nunca se llegó a construir, y que quizás habría cambiado la fisonomía de la provincia, y de un paisaje agreste y solitario.

26/03/2009 18:52 josemarco Enlace permanente. PUEBLOS No hay comentarios. Comentar.

PUEBLOS DORMIDOS

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     Esta tarde hemos regresado a Zaragoza, después de veinticuatro horas en Aliaga. Nos ha acompañado un clima frío, invernal. Eso sí, durante las horas centrales del día - desde las 12 hasta las 16 - el sol brillaba inclemente y el pueblo mostraba la cara más amable de este otoño.

     Durante el viaje de vuelta, avanzábamos hacia la capital del Ebro al mismo ritmo que el crepúsculo. Las colinas mostraban su inconfundible perfil y los campanarios de los pueblos  brillaban a lo lejos. Al llegar a la provincia de Zaragoza, la noche se ha enseñoreado y sólo las luces permitían adivinar un pequeño núcleo rural o una granja o pequeña explotación. Javier hablaba de "pueblos muertos" al contemplar el perfil oscuro de Mediana de Aragón, con un único testigo visible: el campanario. He preferido matizar la expresión y le ha hablado de los pueblos dormidos azorinianos. Azorín describió en su libro Castilla retazos insuperables del mundo rural de la España de principios del siglo XX. Lo mismo hizo Antonio Machado, pero en verso. Ambas obras salieron a la luz hace casi un siglo, en 1912. Cien años después, lo rural sigue mostrando su perfir agridulce, su triste cara otoñal, su melancólico ocaso crepuscular.

     Lécera, Belchite, Mediana...Y el Burgo de Ebro, que se beneficia indirectamente de su cercanía a la capital. Aunque, eso sí, comienzan los atascos, aglomeraciones y reclamos luminosos de los complejos industriales. Es la otra cara del mundo civilizado. Pero la cara oculta, la auténtica, la rural, sigue sin ser descubierta y valorada. Azorín lo logró hace casi cien años. Pero, ¿quién lee o relee al prosista de Orihuela?

EL TRIUNFO DEL SENTIDO COMÚN

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     "Empezamos a tener alguna esperanza de que haya triunfado, por fin, la razón, la lógica y el sentido común", ha declarado uno de los representantes de la plataforma Salvemos Aliaga, que tanto está luchando por el mantenimiento en la localidad turolense de la empresa Neoelectra y, por supuesto, por el futuro del pueblo.

     Ayer, el pleno de las Cortes de Aragón aprobó por unanimidad una resolución mediante la que se insta al Gobierno a buscar una solución para la factoría de Neoelectra en Aliaga. Se abre, por tanto un periodo de incertidumbre y un pequeño resquicio a la esperanza. Es de esperar que los órganos correspondientes - especialmente el Departamento de Medio Ambiente y la Confederación Hidrográfica del Ebro - se pongan, por fin, de acuerdo y cese ya la pesadilla que desde hace unos meses quita el sueño a once trabajadores y a sus familias y ha sembrado la inquietud en todo el pueblo.

     Si al final todo se resuelve positivamente - lo que todos deseamos fervientemente - será debido a la unidad, la constancia, el empeño y la actitud reivindicativa de un colectivo que no ha descansado ni un solo momento. A pesar de todo, aún quedan en el aire algunas preguntas: ¿Cederá más caudal la Confederación Hidrográfica del Ebro? ¿Realizará la empresa las inversiones exigidas por Medio Ambiente para reducir al máximo el impacto ambiental? ¿Se permitirá, por fin, que la conducción de gas llegue hasta la planta? Todo es cuestión de unos días, que para algunos serán eternos.

07/11/2008 22:39 josemarco Enlace permanente. PUEBLOS No hay comentarios. Comentar.

¡VIVA LA INCONGRUENCIA!

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     Durante estas últimas semanas han sido muchas las personas - compañeros de trabajo, vecinos, conocidos - que me han preguntado por la situación de la planta eléctrica de Aliaga. La mayoría no entiende cómo una empresa que ha estado funcionado durante siete años tenga que cerrar sus puertas de la noche a la mañana porque ha habido una sorprendente falta de comunicación entre distintos órganos de la Administración y una ausencia total de diálogo entre los representantes de la empresa y los responsables políticos.

     Casi todos coinciden en la incongruencia de la situación. Y es que, cuando se encadenan los despropósitos y la incoherencia se convierte en el pan de cada día, los problemas, en vez de solucionarse, se multiplican. Porque todos nos hemos hecho alguna de estas preguntas: ¿Por qué la Confederación Hidrográfica del Ebro permite la construcción de las instalaciones y de un azud en mitad del Guadalope, sin haber otorgado la concesión de caudal? ¿Por qué el Departamento de Medio Ambiente del Gobierno de Aragón autorizó la construcción de la industria sin tener asegurada su materia prima y obvió una evaluación previa del Impacto Ambiental? ¿Por qué el Departamento de Industria permitió que la empresa vendiera electricidad durante años en régimen especial con una autorización provisional?

     Las preguntas podrían sucederse indefinidamente. Pero la cruda realidad está ahí: once trabajadores en el paro, el futuro de Aliaga cada vez más negro y todo el esfuerzo y la inversión de varios años en el saco del olvido. Dicen algunos medios de comunicación que los empleados aún tienen un rayo de esperanza. Mientras tanto, el vicepresidente Biel habla de que es un tema controvertido y el Justicia de Aragón ruega al Departamento de Medio Ambiente que revise las razones que le llevaron a denegar a Neoelectra la Autorización Ambiental Integrada. El Justicia habla tambiénde incoherencia y reprocha a la Administración no haber valorado las repercusiones del cierre en una población como Aliaga, castigada por la reconversión minera.

     Todo son paradojas, contradicciones, sinsentidos. Y, mientras tanto, el consejero de Medio Ambiente intenta poner paños calientes ofreciendo a los trabajadores un puesto en la brigada contra incendios de la comarca de las Cuencas Mineras. Porque sabe el señor Boné que el problema es mucho más profundo que los once puestos de trabajo. Porque los empleados quieren trabajar en la industria y en Aliaga, que para eso regresaron al pueblo e iniciaron una nueva vida. Su futuro personal y familiar es lo más importante. Pero también es importante que en Aliaga se cree un tejido industrial y que sirva para generaciones venideras.

EL MUDÉJAR DE TOBED

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     En diciembre de 2001 la iglesia gótico-mudéjar de Tobed, municipio zaragozano de la comarca de Calatayud, fue declarada Patrimonio de la Humanidad. Casi siete años después, se acaba de inaugurar un Centro de Interpretación del Mudéjar, ubicado en una parte del edificio que acoge la Casa Consistorial.

     Y es que hablar de Tobed no sólo es hablar de paisajes pintorescos o de sabrosas cerezas y jugosos melocotones. Hablar de Tobed es referirse a una de las joyas del mudéjar aragonés: la iglesia de Santa María. Vale la pena dedicar un fin de semana a visitar este pueblo, situado en el valle del río Grio y al pie de la sierra de Vicor.

     He pasado bastantes fines de semana en Tobed y recuerdo con una cierta nostalgia el carácter hospitalario de sus habitantes y el encanto de sus calles estrechas o empinadas. Pienso volver pronto para contemplar la iglesia restaurada y visitar sus acogedores parajes, sus manantiales y la ermita de San Valentín.

ALIAGA SIGUE EN PIE

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     A pesar del ninguneo de las autoridades aragonesas. A pesar del sospechoso y desesperante silencio administrativo. A pesar de los desplantes y reacciones casi esperpénticas de algunos políticos, ALIAGA SIGUE EN PIE.

     Muchos amigos y conocidos me comentan que, por fin, Aliaga ha saltado a las primeras páginas de los medios de comunicación aragoneses. Les respondo que, por una parte, me da mala espina. Eso de ser portada debido a protestas y manifestaciones no suele augurar nada bueno. Pero, eso sí, contra viento y marea, ALIAGA SIGUE EN PIE.

     Numerosas personas que conocen este pueblo turolense de las Cuencas Mineras se sorprenden de la constancia y unidad de estas movilizaciones y se extrañan de que, hace casi treinta años, no se hiciera lo mismo cuando se desangró el pueblo debido al cierre de las minas y a la traumática clausura de la Térmica. ¿Qué habría ocurrido si en la década de los setenta se hubiera hecho lo mismo?

     Hoy se han manifestado en una céntrica plaza de Teruel más de doscientas personas de Aliaga. La plataforma "Salvemos Aliaga" gana fuerza y apoyos día a día. Pero, al parecer, las autoridades no están por la labor. Se encuentran de fin de semana o preparando los festejos del Pilar. Sin embargo, a pesar de la pasividad de Marcelino Iglesias, José Ángel Biel y Alfredo Boné - sobre todo de este último -, ALIAGA SIGUE EN PIE.

     Para que se hagan una idea los que no conocen Aliaga, ni conocen la comarca de las Cuencas Mineras, ni conocen Teruel, el cierre de esta industria de Neoelectra se podría comparar proporcionalmente al cierre de la factoría Opel de Figueruelas. ¿Se imaginan el desastre para Zaragoza y para Aragón?

     Pero Aliaga es diferente. Es uno de los parientes pobres de Aragón. Es un cero a la izquierda para algunos políticos de alto rango. Por eso luchan y protestan. Porque les asiste la razón. Y se sienten discriminados. Por eso, hasta que llegue una respuesta razonable, ALIAGA SEGUIRÁ EN PIE.

COMPÁS DE ESPERA EN ALIAGA

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     Con la llegada del otoño, Aliaga recupera su fisonomía habitual: silencio en las calles, poca gente en los bares y tranquilidad en el ambiente. Pero este otoño llega con la incertidumbre sobre el futuro de la planta de cogeneración de gas - producción de electricidad quemando gas natural - que la empresa Cinca Verde tiene instalada en la orilla derecha del río Guadalope, a ocho kilómetros de la población. Después de doce años de proyectos, aprobaciones, permisos y denegaciones, esta pequeña industria, que supone un pequeña esperanza de futuro para el pueblo, corre el riesgo de ser clausurada.

     Todos los vecinos de Aliaga esperan que las alegaciones de la empresa Cinca Verde ante el INAGA (Instituto Aragonés de Gestión Ambiental) sean favorable a la continuidad del proyecto. En caso contrario, se perderán los quince puestos de trabajo - diez directos y 5 indirectos - y se cerrará de nuevo la puerta a la esperanza de un pueblo y de una comarca como las Cuencas Mineras, tan castigada históricamente por la despoblación y del cierre de minas y pequeñas industrias. En la página de internet http://www.salvemosaliaga.org se recoge el sentir de los habitantes de este pueblo turolense que lucha una vez más por su supervivencia.

     Precisamente ayer y hoy Juan Paricio escribe en la sección de opinión del Diario de Teruel sendos artículos que intentan reflejar con objetividad la problemática y las trabas que el proyecto ha encontrado desde los primeros momentos. El final del artículo - recogido en el blog http://fiatluxhispania.blogspot.com - deja un pequeño resquicio a una solución dialogada. Ojalá se logre encaminar el problema y se consiga seguir adelante con el proyecto. Aunque sea cediendo un poco por ambas partes. Aliaga no se merece este cierre. Sería volver de nuevo a la situación de los años ochenta. Y lo que está claro es que el tejido industrial es indispensable para que este pueblo vea con optimismo su futuro.

 

 

 

ALCARAZ EN EL RECUERDO

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     A veces una carta, una noticia o una llamada son la chispa que enciende la tenue y difuminada luz de la memoria y nos remite a vivencias cada vez más lejanas. He recibido unas líneas de un amigo de Alcaraz, esta histórica villa de la provincia de Albacete y mi mente ha empezado a rebobinar lo que fueron dos cursos de docencia en el Instituto Pedro Simón Abril y dos años de amistades, inquietudes y experiencias.

     No puedo olvidar las rutas en bicicleta por Vianos, El Jardín o el Bonillo. Recuerdo con cariño las noches de verano en la monumental plaza mayor de la población albaceteña. Mi mente viaja de nuevo a ese pequeño balcón de la calle Vicaría, desde el que se contemplaba la lozana huerta y el monte cercano tachonado de olivos. Porque Alcaraz se mantenía vivo, a pesar del riguroso clima invernal. Numerosas celebraciones quedaban señaladas en el calendario para los vecinos y visitantes: las ferias y fiestas de septiembre, la noche de San Antón, la noche de San Ignacio (en la fotografía), los mayos del treinta de abril, la romería del uno de mayo al santuario de la Virgen de Cortes, las fiestas de Carnaval,... Pero Alcaraz es mucho más que eso: es historia, es tradición y es arte. Fue la cuna de Pedro Simón Abril y en su cementerio reposa el famoso bandido "El Pernales", abatido por la guardia civil a principios del siglo XX. en una zona cercana. Alcaraz fue también una importante fortaleza en la reconquista. También hay que destacar su entorno natural y su cercanía a la sierra de Riopar y al pico Almenara.Todo un reclamo para los turistas y visitantes.

     En mi memoria quedan dos años de vida en esta comarca del sur de España, colindante con Andalucía. Una carta me ha hecho revivir vivencias que ya no volverán. Eso sí, espero volver pronto a Alcaraz. Aunque sé que ya no será lo mismo.

DÍA DE LA VIRGEN DE LA ZARZA

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Hoy muchos vecinos de Aliaga nos encontramos lejos de nuestro pueblo por diversos motivos, especialmente por razones laborales. Otros tienen la suerte de celebrar en el pueblo el día grande de su patrona, la Virgen de la Zarza. Mi mente vuela en estos momentos a la ermita barroca del siglo XVII, al santuario del siglo XX, para recordar momentos inolvidables de este día 8 de septiembre: los versos del día de la primera comunión, la solemne procesión, la ofrenda de flores, los fuegos artificiales de la víspera,...

Mi mejor homenaje a la patrona de Aliaga en este día tan señalado son este manojo de versos que nacen de lo más profundo y quieren ser un modesto eco de tantos devotos, cofrades y peregrinos.

                        Virgen de la Zarza, sencilla y humilde,

                        madre de los pobres, mujer elegida

                        que veneran tantos vecinos de Aliaga

                        en este santuario, ermita de piedra,

                        muy cerca del pueblo, muy cerca del río.

 

                       Hoy te ofrecen flores cientos de devotos:

                       Es tu día grande, patrona de Aliaga.

                       Desde la distancia, vuela mi recuerdo

                       al lugar tranquilo que un día elegiste

                       para que tu imagen fuera venerada.

 

                       Son más de tres siglos de historia y plegarias,

                       pues año tras año llegan peregrinos

y muchos cofrades proclaman tu nombre

más allá del valle que en calma te acoge,

cerca de los campos, cerca de los montes.

 

                       Virgen de la Zarza, hoy el Guadalope

                       sonríe y murmura plegarias al cielo.

                       La porra se inclina, los chopos se humillan

                       porque su patrona bendice a los suyos

                       que cantan la jota mirando al futuro.

DE CASTEL DE CABRA A ALIAGA

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      Aprovechamos las primeras horas de una mañana soleada para ascender, como aperitivo, el puerto de Las Traviesas en dirección a Alcañiz. Son casi dos kilómetros de cuesta progresiva. Las piernas responden, aunque todavía están algo agarrotadas. El descenso hacia el cruce de La Zoma es un pequeño alivio antes de cambiar totalmente de dirección. Tomamos una carretera estrecha y sinuosa. Eso sí, el paisaje es muy distinto: pinos y pequeñas carrascas nos acompañan durante una dura y exigente ascensión hasta que contemplamos las primeras huertas y aparece La Zoma, pequeño y tranquilo pueblo situado en una pequeña eminencia.

      Después de un pequeño tentempié, continuamos la ruta hacia Ejulve. Este tramo de siete kilómetros es más llevadero que el anterior. A lo lejos, ya se contemplan las antenas que coronan el puerto de Majalinos (1450 metros). Es nuestra próxima meta, el reto de este día de regreso a Aliaga desde Castel de Cabra. La ascensión es dura y tomamos un ritmo lento. Comienza a apretar el calor. De todos modos, al filo de las once coronamos el puerto y respiramos aliviados: lo peor de la etapa ha pasado. Ya sólo quedan menos de veinte kilómetros, la mayor parte de descenso. Eso sí, la última ascensión desde el cruce de la piscifactoría hasta el embalse de la térmica de Aliaga nos hace sudar de lo lindo. Pero, ya en la Aldehuela incrementamos el ritmo. El final de la etapa se acerca y volvemos al punto de partida dos días después. Nos queda la experiencia de casi cien kilómetros en bicicleta, de dos días maravillosos en Castel de Cabra y del cumplimiento de uno de los sueños de este verano.

PARAJES CON ENCANTO

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Amanece en Castel de Cabra. Cielos azules, diáfanos, limpios. Silencio en las calles, paz en el ambiente. Después de la ruta de ayer por el camino de los peirones hasta la ermita de Santa María Magdalena, en la zona de Adobas, donde se encuentra el molino viejo que tiene tallado en piedra el escudo de la localidad y hasta la famosa cascada situada en un estrecho valle, nos preparamos para una nueva excursión por los lugares más emblemáticos y pintorescos de este pueblo turolense.

La ruta de hoy es más variada y ambiciosa. Iniciamos la ascensión al cerro de Santa Bárbara, que ya contaba con civilización en la Edad de Hierro y en el que todavía quedan ruinas del antiguo castillo que da nombre a la primera parte del pueblo. Antes de ascender a este pequeño monte, visitamos dos túneles de la proyectada línea de ferrocarril de los años veinte del siglo pasado entre Teruel y Alcañiz. Un proyecto que nunca se llegó a realizar. Es una pena observar esta ambiciosa obra y pensar en las posibles consecuencias positivas para una provincia cada vez más despoblada.

Ya hacia el mediodía, nos acercamos hasta uno de los lugares más encantadores. Es un valle recoleto, discreto, orlado de chopos cabeceros, en el que nace el pequeño río Hurón. Desde allí se toma el agua potable para la población. Una comida campestre con los amigos Castel y un rato de descanso nos ayudan a recuperara fuerzas. Se respira el aire fresco de la sierra y se agradecen los rayos de sol. La tarde anuncia tormenta y regresamos al pueblo contemplando las huertas semiabandonadas y el antiguo apeadero del ferrocarril del que sólo quedan las paredes.

Se dilata la tarde estival. Por las calles del pueblo juegan los niños con sus bicicletas. Un grupo de ancianos disfruta de la buena temperatura en un banco del paseo principal. Los jóvenes apuran las últimas horas del día en la terraza de la piscina municipal. El verano comienza a dar sus últimos coletazos. Dentro de pocos días, Castel se quedará mucho más tranquilo, con sus calles silenciosas y el inicio de largos meses de invierno. Al igual que Aliaga. Al igual que tantos pueblos de Teruel.

22/08/2008 13:25 josemarco Enlace permanente. PUEBLOS No hay comentarios. Comentar.

DE ALIAGA A CASTEL DE CABRA

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Recorrer en bicicleta una parte de la comarca turolense de las Cuencas Mineras es una sugerente actividad lúdica y deportiva que hemos realizado en estos días de agosto. Una de las rutas elegidas ha sido la que enlaza Aliaga con Castel de Cabra, dos pueblos que tienen ciertas similitudes. El paisaje es similar - los dos están en las inmediaciones de la sierra de San Just -, pequeños ríos surcan sus huertas y están flanqueados por chopos centenarios - Aliaga recibe al río Miravete y al río La Val, que confluyen en el Guadalope -, Castel recibe en sus inmediaciones los cauces de los ríos Cañaperera y Hurón que forman el río Cabra, que desemboca en el río Martín. Aliaga puede estar orgullosa de su ermita dedicada a la Virgen de la Zarza, Castel conserva la ermita de Santa María Magdalena, gracias al esfuerzo y preocupación de todos sus vecinos.

La ruta elegida para llegar a Castel de Cabra comienza por el valle del río La Val, continúa por el ascenso al puerto de San Just (1406 metros) y atraviesa el pueblo de Escucha. Antes de llegar a esta última población, hay que hacer una parada obligada en la fuente que mana de la sierra y que está a pocos metros del túnel después de coronar el puerto. Es un agua deliciosa. Desde Escucha una carretera en obras nos encamina a Palomar de Arroyos, un pueblo situado en un promontorio. La ruta está llegando a su fin. Queda lo más sencillo: un descenso desde Palomar hasta Castel de Cabra, que aparece en todo su esplendor y de modo inesperado después de la última curva. El recorrido termina hacia las 12 horas. Han sido casi tres horas de pedaleo, de contemplación del paisaje y de esfuerzo intermitente. En Castel nos esperan unos amigos. Ellos nos acompañan a visitar los lugares más pintorescos de este municipio situado a casi 1.100 metros de altitud. Ha valido la pena la ruta elegida. El regreso será por otra muy distinta.

FOTOGRAFÍA: Vista panorámica de Castel de Cabra

21/08/2008 23:12 josemarco Enlace permanente. PUEBLOS No hay comentarios. Comentar.

BAÑOS DE SEGURA

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     A cinco kilómetros de Segura de Baños, pequeño pueblo de la comarca de las Cuencas Mineras en la provincia de Teruel, se encuentra un balneario de aguas termales con propiedades terapéuticas que tuvo sus mejores momentos durante los siglos XIX y XX. El balneario, emplazado a mil metros de altitud, a orillas del río Aguasvivas, conforma un enclave agreste y pintoresco.

      Después de treinta años cerrado y casi abandonado y tras superar diversas dificultades de tipo burocrático y escollos económicos, este manantial de aguas que se remonta al siglo XVIII va a ser restaurado y rehabilitado casi en su totalidad. Es una buena noticia para este pueblo turolense y para su comarca, una de las más deprimidas y deshabitadas de Aragón. Si se cumplen las previsiones y los plazos, el balneario comenzará a funcionar dentro de dos o tres años. Todo ello supondrá un impulso turístico para esta zona aislada y castigada por la emigración.

        Segura de Baños fue destruida en su mayor parte durante las guerras carlistas por el general Espartero. Cabrera, el famoso líder carlista, eligió este enclave como refugio y fortificación. Hoy queda como recuerdo un castillo en ruinas y un grupo de casas apiñadas a su alrededor. Pero Segura tiene su encanto en el paisaje que le rodea. Vale la pena desviarse de la ruta habitual desde Cortes de Aragón y acercarse a estos pequeños núcleos rurales: Maicas, El Salcedillo, Segura. Con la reapertura de los Baños se puede dar un pequeño impulso a esta zona de Teruel. El auge del turismo rural puede contribuir a ello. Y la voluntad de hacer las cosas bien por parte de los políticos locales y provinciales.

10/08/2008 13:19 josemarco Enlace permanente. PUEBLOS No hay comentarios. Comentar.

TARAZONA, CIUDAD MONUMENTAL

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     Suelo viajar con frecuencia a Tarazona. En la ciudad del Queiles tengo muy buenos amigos y, cuando nos vemos allí, aprovecho para pasearme por las empinadas calles del casco histórico, orladas de edificios antiguos y preñadas de historia. Tarazona es comparable a Zaragoza en la cantidad de torres que apuntan hacia el cielo desde diversos puntos de la ciudad. Si la capital del Ebro era denominada hace tres siglos la ciudad de las torres, Tarazona merece también este apelativo y otros más.

     Los turiasonenses están, además, de suerte porque dentro de unos meses - en la primavera de 2009 - abrirá de nuevo sus puertas este edificio religioso del siglo XIII, declarado en 1931 bien de interés cultural. Tuve la suerte de visitar la catedral antes del inicio de su profunda restauración e 1991. Es una joya artística por la que vale la pena desplazarse a esta ciudad cercana a las laderas del Moncayo. Gustavo Adolfo Bécquer habló de Tarazona en una de las Cartas desde mi celda y otros literatos han elegido este pintoresco lugar como marco ambiental de sus relatos. Recuerdo en este momento la excelente novela de Miguel Mena, Bendita calamidad, ambientada en la comarca del Moncayo. En ella dos hermanos con apuros económicos secuestran por error al obispo de Tarazona. El lector es invitado al final del relato a viajar con la imaginación a un recinto secreto de la catedral

     Pero en el 2009 el viaje será real y los visitantes podrán disfrutar con la contemplación de las tres naves con crucero, la cabecera semicircular y la girola con capillas radiales. También podrán aprovechar para pasear por el claustro y, posteriormente, acercarse al casco histórico y conocer su amplio patrimonio mudéjar. Eso sí, para aquéllos que no conocen Tarazona, no pueden marcharse sin ver la fachada renacentista del Ayuntamiento y la Plaza de Toros vieja, de estructura octogonal y tantos otros edificios que son testigos mudos de la historia de esta ciudad.

   

PEDRAZA DE LA SIERRA

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     En la provincia de Segovia, cerca de la sierra de Guadarrama y a una hora de la capital de España, se levanta en una pequeña colina un pueblo castellano pintoresco y encantador.

     Me habían hablado muy bien de Pedraza de la Sierra, pero hasta que me decidí a visitarlo el pasado sábado nunca me hubiera imaginado el porqué de su bien merecida fama.

     Pedraza recibe al viajero con un aliento medieval. Su arco de entrada, asentado en la piedra, le da la bienvenida. A partir de ese momento, comienza una sinfonía inacabable de arte e historia. Su castillo medieval, la iglesia de Santa María y, sobre todo, su magnífica plaza de la Edad Media seducen al viajero y le envuelven en un halo de misterio. Porque visitar Pedraza es viajar inesperadamente hacia el pasado, es embeberse de las raíces castellanas, es bucear hacia épocas casi olvidadas.

     Además, ese mismo coincidía con una celebración especial que sólo se repite dos veces al año. Los vecinos y visitantes de Pedraza preparan durante toda la tarde cuarenta mil velas a lo largo y ancho de las calles del pueblo. Al caer la tarde, se encenderán estas pequeñas lámparas y se apagará la iluminación artificial. Es un viaje más hacia lo medieval, hacia la historia, hacia el silencio, hacia el encanto de un pueblo que atrae año tras año a miles de turistas.

08/07/2008 18:39 josemarco Enlace permanente. PUEBLOS No hay comentarios. Comentar.

BONILLA DE LA SIERRA

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La provincia de Ávila esta salpicada de pequeños núcleos rurales llenos de encanto y preñados de historia. Al pie de la sierra de Gredos se encuentra un pequeña localidad: Bonilla de la Sierra. Su historia se remonta a la época medieval. Formó parte del señorío abulense y su castillo fue utilizado como residencia de verano del obispado hasta el siglo XIX.

Hoy el viajero puede contemplar la enorme iglesia castrense, las murallas y el actual castillo. Lo que más llama la atención es la soledad del entorno, una especie de "locus amoenus" renacentista. Sólo tres o cuatro habitantes deambulan por sus empedradas calles. Desde la torre de la iglesia, morada habitual de las cigüeñas, se divisa un paisaje casi infinito. La luz de la tarde alarga las sombras y prolonga la mirada. Unos albañiles están reparando un tejado. Una anciana tiende la ropa en una pequeña era verde. No se ven niños, ni jóvenes. Sólo el silencio y la soledad vuelven a reinar en este pequeño pueblo abulense cuando los autobuses dejan atrás la puerta de la antigua muralla.

Pero Bonilla de la Sierra seguirá ahí, cual testigo mudo del paso del tiempo. La iglesia pide a gritos una restauración. No sé si volverá a ser lo que fue. Con la desamortización de Mendizábal, en el siglo XIX, perdió sus privilegios y esta Bona-Villa se fue quedando despoblada y quedó a merced del destino, castigada por el progreso y por la emigración. Como tantos núcleos rurales de Castilla y León, de esa España interior tan olvidada.

04/07/2008 09:09 josemarco Enlace permanente. PUEBLOS No hay comentarios. Comentar.

POR UN FUTURO PARA ALIAGA

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Aliaga está saliendo de su letargo invernal. Han sido unos meses largos, marcados por la ausencia de lluvias. Pero el mes de mayo ha sido generoso y nos ha regalado el agua para beneficio del monte, de los campos y del paisaje pintoresco que rodea a este pueblo turolense.

Pero, como todo tiene su claroscuro, los vecinos de Aliaga están preocupados por el desmantelamiento de un proyecto que puede ser un primer motor del desarrollo industrial de esta localidad. Se trata de la planta de cogeneración de CO2 que se quiere instalar a orillas del Guadalope. Por eso, bajo el lema "Salvemos la planta de cogeneración de Aliaga", se reunieron ayer en el Ayuntamiento más de 300 vecinos para desbloquear el proyecto y pedirle al Gobierno de Aragón que dé el visto bueno a un plan que puede ser parte del futuro de un pueblo que ya sufrió algo similar - aunque mucho más grave - al inicio de la década de los ochenta, con el desmantelamiento definitivo de la central térmica.

Las numerosas entidades firmantes del manifiesto, en colaboración con el Ayuntamiento, piden el apoyo de y defensa para un proyecto que es compatible con el desarrollo turístico de la localidad, que es compatible con el respeto al medio ambiente, que es un factor clave para el desarrollo de nuevas oportunidades laborales en Aliaga, que contribuye a asentar la población y a mejorar la calidad de vida de sus habitantes y que es una necesidad irrenunciable para garantizar el futuro de los ciudadanos que viven y residen en el pueblo durante los doce meses del año.

Por eso, en la página www.salvemosaliaga.org se pueden manifestar muestras de adhesión a este proyecto y apoyar desde todos los ámbitos algo que puede ser muy importante. ¿Se logrará consolidar el proyecto? Esperemos no ocurra lo mismo que en 1981. Aunque entonces el contexto social y político era muy distinto y prevaleció más el silencio que la reivindicación solidaria. Los tiempos, afortunadamente, han cambiado. Es de esperar no sea demasiado tarde para regenerar una población y una comarca demasiado castigada por la emigración desde los años sesenta.

24/05/2008 19:12 josemarco Enlace permanente. PUEBLOS No hay comentarios. Comentar.

EL ENCANTO DE COBATILLAS

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     Cobatillas es una pequeña localidad de la provincia de Teruel, perteneciente al municipio de Hinojosa de Jarque, que ofrece un especial encanto, sobre todo en otoño y en primavera. Por estas fechas de finales de mayo, cuando el cereal está en todo su esplendor, cuando los chopos centenarios engalanan el humilde río de La Val, cuando el cauce del río Seco parece despertar de su letargo invernal, este rincón turolense de unos cuarenta habitantes acoge a todos los visitantes que se dirigen desde el cruce de Mezquita a la cercana villa de Aliaga.

     Aunque la carretera comarcal ya no atraviesa el pueblo como antes - con aquellas peligrosas curvas que han motivado varios accidentes - Cobatillas queda a la vera del camino. Desde Aliaga me he acercado andando, en bicicleta o en turismo a este pequeño núcleo rural y he contemplado su huerta - cada vez más reducida - su caserío pintoresco, su iglesia dedicada a la Inmaculada y esa fuente que concita a los pocos vecinos en la plaza del pueblo.

     Cuando se aproxima el 22 de mayo, fiesta de Santa Quiteria - que ahora se celebra durante el fin de semana más cercano - sus vecinos se reúnen a jugar al guiñote y a compartir una comida popular. Intentan, además, recuperar algunas tradiciones, como el baile de la zorra o las enramadas. Pero lo más importante es el buen ambiente que se respira durante estos días, que anticipan unos meses con más vecinos y visitantes.

     Este año - tal como se observa en la fotografía - la hoguera vespertina marcará el inicio de unas fiestas que tuvieron su apogeo durante los años sesenta. Los pocos vecinos que quedan durante el año no están dispuestos a perder estas costumbres. Lástima que la fiesta sólo dure un fugaz fin de semana.

21/05/2008 18:36 josemarco Enlace permanente. PUEBLOS No hay comentarios. Comentar.

UN ALTO A ORILLAS DEL HUERVA

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     Desde Fonfría (Teruel), en la sierra de Cucalón (1.280 m.) hasta Zaragoza, donde desemboca en el Ebro, el río Huerva sigue un itinerario más bien corto y con caudales normalmente exiguos e irregulares. Hoy, de regreso desde Valencia, nos hemos acercado a una de las localidades bañada por este río en sus primeros kilómetros de recorrido. En un mediodía caluroso, a falta de zonas de descanso en el recién inaugurado tramo de la Autovía Mudéjar, hemos hecho un alto en el camino en Ferreruela de Huerva, pequeña localidad turolense de la comarca del Jiloca.

     Ferreruela me ha causado una grata impresión. No sólo por la limpieza de sus calles o por sus casas restauradas. Me ha llamado la atención sobre todo la Iglesia dedicada a Nuestra Señora de la Asunción. Como podéis ver en la fotografía tomada por Javier, es de un estilo barroco-mudéjar. Algo original, sugerente y que llama la atención a los que admiramos el mudéjar de humilde ladrillo y no comulgamos demasiado con el barroco excesivamente ornamental. Esta mezcla de estilos - que tanto agradaba a Quadrado y Parcerisa cuando recorrieron parte de Aragón en 1844 - rompe la monotonía y sugiere algo elemental en el arte: que no existe un arte puro, que hay etapas de transición y vaivenes estilísticos. Este pórtico barroco y este campanario más cercano al arte mudéjar, conforman algo que los entendidos denominan  isla o islote barroco-mudéjar.

     Pero Ferreruela tiene otros monumentos que despiertan la admiración de los vecinos y visitantes: los peirones. Todavía se conservan dos: el de San José y el del Cristo de Ribota. Lástima no se conserve un tercero, demolido en los años sesenta del pasado siglo. Eso sí, una calle recibe su nombre como vestigio de este monumento mágico, simbólico y con connotaciones religiosas. Ahora, con la autovía a sólo tres kilómetros del pueblo, quizás Ferreruela sea más conocida y visitada. En el ecuador de la primavera, sus extensos campos de cereal verdean en el horizonte y contrastan con otras extensiones de tierra rojiza. Otro paisaje distinto al que recorría habitualmente la desierta carretera nacional.

04/05/2008 21:07 josemarco Enlace permanente. PUEBLOS No hay comentarios. Comentar.

AGUA PARA TODOS

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Más que un lema, parece ya un tópico. Algunos recurren a él desde hace unos años como si fuera la bandera reivindicativa a la que tienen que agarrarse con las dos manos, sin importarles lo que les ocurre a los demás. Y es que, en determinadas ocasiones, es muy fácil pedir. Aunque sea sin motivo. Aunque suponga un agravio comparativo. Aunque otros tengan más motivos que yo para exponer quejas y lamentos.

La última vez que contemplé estas palabras - que suenan ya a eslogan publicitario - fue en la Televisión Autonómica Aragonesa, mientras veía durante unos minutos un aburrido partido de fútbol entre el Real Murcia y el Sevilla. Aparecía intermitentemente el cartel, sobre fondo azul, para llamar más la atención del espectador. Los que han diseñado el mensaje, lo han hecho convencidos. Pero quizás no conozcan la realidad de otras regiones con la misma necesidad de agua o más que ellos. Hoy nos lo recuerda una vez más la prensa: hay más de ciento cincuenta pueblos en Aragón sin el suministro de boca asegurado para los próximos meses. Sí, de boca, como los habitantes de Barcelona. Porque también Aragón tiene sed, como rezaba un lema, hace unas décadas. Y todo ello sin demagogias, sin proyectos macrodeportivos, sin urbanizaciones sin control, sin campos de golf y sin puro y duro desarrollismo.

Uno de estos pueblos es Blesa, pequeña localidad de la comarca de las Cuencas Mineras de la provincia de Teruel, que lleva más de dos meses sin poder disfrutar de algo tan elemental como es el agua corriente. Se ha secado el pozo de suministro y los vecinos se las van arreglando como mejor pueden. Los bomberos suministran casi 200.000 litros de agua semanales, pero los pocos habitantes que quedan en invierno sólo pueden abrir el grifo cuatro horas al día. La situación podría agravarse el próximo verano, si no viene la tan esperada lluvia. Y, aunque se están realizando prospecciones para encontrar otro pozo, las obras serán lentas y costosas. Mientras tanto, nos olvidamos de Blesa y miramos hacia Barcelona, Valencia o Murcia. Como si Aragón no tuviera sed. Decir "agua para todos" supone expresar una necesidad urgente en muchos casos. En otras circunstancias, puede ser hasta un arma política.

De momento, prefiero quedarme con los encantos de Blesa y desear que se solucione pronto esta lamentable situación. En la página http://www.blesa.info/ podemos encontrar la intrahistoria de un pueblo inquieto, pintoresco y acogedor.

 

 

29/04/2008 18:04 josemarco Enlace permanente. PUEBLOS No hay comentarios. Comentar.

PAISAJE DE MI INFANCIA

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     Hoy he vuelto a contemplar el paisaje de mi infancia desde un lugar privilegiado. He divisado a lo lejos la fisonomía callada y silenciosa de Aliaga. Y he contemplado las montañas que rodean al pueblo que me vio nacer desde otra eminencia rocosa, desde el túnel artificial construido encima del cruce de la carretera de Campos en los años cincuenta. Todavía quedan restos del armazón de hierro que sostenía las guías y las maromas de las que colgaban las vagonetas que transportaban el carbón desde la mina de Hoya Marina hasta la central térmica en el barrio de La Aldehuela. Eran años de trabajo, de un cierto impulso para la población minera.

     En este día de San Jorge de 2008, mientras observo los detalles de mi pueblo desde lo alto, pienso en el pasado, me detengo en el presente e intento adivinar el porvenir. Me queda un sabor agridulce cuando atravieso el túnel  con Javier - ¡qué buen trabajo realizaron en aquellos años! - y contemplo el pantano cada vez más anegado, la central cada vez más ruinosa y, a lo lejos, los montes que me resultan todavía muy familiares.

    Ya en el pueblo, antes de regresar a la ciudad, camino por las calles solitarias y silenciosas. Contemplo las casas cerradas, muchas de ellas a cal y canto. Y, ya en mi calle, la calle de la Luna, recuerdo a los vecinos de mi infancia, el bullicio de los años sesenta, la ilusión de los juegos infantiles y la relativa libertad de los diez años.

     En Aliaga todavía no ha llegado la primavera en todo su esplendor. Las casas conservan aún la temperatura invernal y los brotes de los chopos y de los manzanos asoman tímidamente. Sólo la flor blanca de los cerezos y de los perales anticipa una primavera marcada por la sequía y el vendaval. Pero todavía quedan dos meses para disfrutar de un paisaje verde y salpicado de aromas y colores.

23/04/2008 20:57 josemarco Enlace permanente. PUEBLOS No hay comentarios. Comentar.

PREOCUPACIÓN EN CALAMOCHA

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     Los vecinos de la localidad turolense de Calamocha están preocupados por las posibles consecuencias que puede tener la apertura del último tramo de la autovía Mudéjar para la hostelería y los servicios. Calamocha siempre ha sido un lugar ideal para que los conductores que viajan desde el norte hasta la costa valenciana o desde la costa hacia el norte se detengan a tomar un bocadillo, comer o cenar. También es importante en esta ciudad que sobrepasa los cuatro mil habitantes la industria del jamón, cada vez más consolidada en este municipio.
      Pero, desde el mes de febrero, la carretera Nacional 234 entre Sagunto y Burgos ya no surca el centro de la población. La autovía pasa bastante más lejos y los conductores se lo piensan dos veces antes de acercarse a la localidad. Porque, aunque la autovía es una ventaja, puede ser un inconveniente en cierto sentido. Los vecinos se quejan, por boca del alcalde, de la deficiente señalización de las salidas y entradas desde la autovía a Calamocha, de la limitación de las direcciones en la rotonda y de la escasa iluminación de esos tramos finales.
     Sería conveniente reflexionar sobre el problema. Es verdad que los calamochinos se podían imaginar desde hace años lo que iba a ocurrir. Es cierto que algunos tendrán que adaptarse poco a poco a la nueva situación y tendrán que ganarse a pulso a la clientela. Pero también es evidente que los responsables de estas vías de comunicación deben facilitar los accesos, en lugar de entorpecerlo.
Los vecinos de esta simpática e inquieta localidad turolense tienen un reto. Y creo que lograrán lo que pretenden con tesón y con un poco de imaginación.

16/04/2008 21:09 josemarco Enlace permanente. PUEBLOS No hay comentarios. Comentar.

NOTICIA PREOCUPANTE

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     Un gran camión de 40 toneladas que transportaba gas licuado volcó el pasado domingo en el término de Aliaga y ha sembrado la alarma entre la población. El tráiler se dirigía a abastecer a la planta de cogeneración eléctrica instalada en los Estrechos del río Guadalope. Como consecuencia del accidente el camino asfaltado a la planta de cogeneración permaneció ayer cortado.
     Vecinos de Aliaga informaron ayer del vuelco de un gran camión que transportaba gas licuado para la planta de cogeneración eléctrica situada en los Estrechos del río Guadalope. Los vecinos denunciaban el peligro que supone el paso a diario de los camiones cisterna de gas licuado por medio de la población, que puede ocasionar una gran e irreparable tragedia, por lo que pidieron que se concedan los permisos para que el gasoducto pueda cruzar el río Guadalope y llegue hasta la planta de cogeneración eléctrica.
    
     Gracias a un blog amigo, me llega esta noticia que apareció en el Diario de Teruel el día 13 de febrero. No deja de ser una situación preocupante. En varias ocasiones lo había comentado en el pueblo con algún vecino o con algún visitante. En agosto, cuando Aliaga triplica su población, sorprendía a propios o extraños que camiones de gran tonelaje atravesaran el casco urbano con el consiguiente peligro para personas o viviendas.       
     Desconozco el lugar donde ha ocurrido el accidente. Y espero que sólo haya sido un aviso. Eso sí, un aviso serio para que los responsables de tal incongruencia tomen cartas en el asunto cuanto antes. No sé si lo han hecho ya. Ya tardan... Lo lógico es que actúen de inmediato. Antes de que ocurra una tragedia y todo sean lamentaciones. Porque cuando las cosas se hacen mal desde un principio, es difícil encontrar la línea recta y rectificar a tiempo. ¿Será demasiado tarde? 

REFORESTACIÓN EN VILLARQUEMADO

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     Al parecer, gracias al impulso de la Exposición Universal de 2008 en Zaragoza, se quiere volver a una costumbre aparentemente olvidada: reforestar Aragón. Durante los años sesenta, hubo un impulso a la reforestación en algunas zonas montañosas de la provincia de Teruel. Muchos jóvenes trabajaban durante unos meses en esta tarea. Se realizaba con yuntas de bueyes y se plantaban, sobre todo, pequeños pinos. Hoy, cuarenta años después, esos pintos han crecido y dotan de vitalidad a un paisaje, antes desolado.

     En la escuela también dedicábamos algunos días de la primavera - cercanos a la celebración del "Día del árbol" - para plantar un pequeño chopo a la orilla del río Guadalope. Algunos no prosperaron, pero otros orlan la ribera del río y los contemplamos con orgullo y satisfacción. Los niños de Villarquemado, pueblo situado en el llano turolense, equidistante entre Valencia y Zaragoza y muy cercano a la capital de los Amantes, van a dedicar unas horas de su tiempo libre durante este fin de semana a plantar seis mil árboles - no especifica la especie - en la laguna del Cañizar. Es una idea excelente y una actividad que vale la pena. Parece que va a ser sólo el principio de un proyecto que se extenderá luego a todo Aragón. ¡Qué satisfacción produciría a los habitantes de esta región contemplar las estepas de Belchite, las colinas de los Monegros o los montes de la comarca de Daroca llenos de pinos, abetos u otro tipo de arbolado! El paisaje no se presentaría tan desolado y quizás el aire que respiramos sería más saludable.

     Villarquemado quiere embellecer uno de sus parajes más pintorescos. Ahora que la carretera nacional 234 ha quedado sólo como vía de servicio. Ahora que el continuo tráfico no atraviesa el pueblo, Villarquemado puede convertirse en un lugar acogedor. Eso sí, habrá que esperar unas décadas hasta que esos pequeños árboles se hagan adultos. Entonces el entorno ya no será tan desolado como hasta ahora. Su cercanía a la capital - a 25 kilómetros de Teruel - puede incluso facilitar pequeñas escapadas a la laguna del Cañizar. Y la autovía mudéjar pasa sólo a 500 metros del pueblo. Bienvenido sea este inicio de reforestación. Que no quede sólo en un gesto simbólico o en un impulso aislado.

CRUCE DE CAMINOS

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     En el camino de regreso desde Valencia a Zaragoza, decidimos dejar de lado la autovía mudéjar a la altura de Teruel y acercarnos a la comarca de las Cuencas Mineras para contemplar un paisaje aparentemente desolado pero muy entrañable para los que hemos nacido en esta zona.

     Al llegar a la altura de Mezquita de Jarque, Javier hace una foto en blanco y negro mientras descendemos el puerto del Esquinazo, levemente tapizado por la nieve. La instantánea me recuerda los años sesenta, la década de mi infancia. Tenía la misma edad que tiene ahora Javier, pero contemplaba el paisaje de otra manera. Mezquita estaba lejos de Aliaga. Era un cruce de caminos. En este pueblo turolense de poco más de un centenar de habitantes se detenía el coche de línea que unía Teruel con Reus y, más tarde, Teruel con Barcelona. Mezquita sigue ahí, impasible. Parece que el paso del tiempo no ha alterado demasiado su inconfundible silueta. Todavía se agrupa su caserío entre la iglesia de San Lorenzo y la ermita de Santa Rosa. La localidad, ubicada entre dos lomas de ligera pendiente, está surcada por el casi recién nacido río de La Val y rodeada de extensos campos de cereal. Su población se está manteniendo, aunque el impulso agrario e industrial está todavía por despegar.

     Dejamos atrás Mezquita, rodeada de un pequeño manto de nieve. Ahora no nieva como antes - le comento a Javier, que contempla ilusionado la panorámica blanquiverde. Ahora hay mejores comunicaciones. Aunque, paradójicamente, estas vías más rápidas parecen invitar a la gente a acercarse a los pueblos sólo fugazmente. Y es que el invierno es muy crudo en esta zona. Y hoy ha hecho un día verdaderamente invernal. Dejamos atrás Mezquita y nos encaminamos hacia el alto de San Just. A la izquierda, Valdeconejos y, un poco antes, una estación de ferrocarril abandonada desde hace casi un siglo. Un nuevo monumento a la soledad.

TARDE DE PODA EN ALIAGA

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     La primavera parece querer anticiparse en este valle turolense. La tarde es plácida, serena, adolescente. Sopla una pequeña brisa a la orilla del río La Val, que murmura humildemente antes de confluir con el río Miravete y emprender juntos la aventura del Guadalope hasta las aguas del Ebro en Caspe. Tarde de poda en Aliaga. Estos días de asueto nos permiten compaginar el descanso con esta actividad casi lúdica pero exigente. Me sujeto a una de las ramas con un arnés y, hacha en mano, comienzo a eliminar aquellas ramas que no van a llegar a nada. Caen al suelo sosegadas, rendidas. Nadie las recogerá, como se hacía antaño. Antes se rebuscaban hasta las más pequeñas para alimento de nuestras estufas en invierno.

     De frente contemplo el barrio de Santa Bárbara, casi deshabitado en estos meses invernales. El río - más bien aprendiz de río - alegra el paisaje amarronado y surca de lado a lado las casas bajas de lo que fue un barrio minero bullidor durante los años cincuenta y sesenta. A mi espalda, el castillo semiderruido. Es la cara más oculta de esta fortaleza que jugó un papel importante durante las guerras carlistas. Después se fue desmoronando. ¿Llegarán tiempos mejores de restauración?

     Desde lo alto del chopo - carcomido por dentro como el olmo machadiano - contemplo la tarde serena y reflexiono sobre el paso del tiempo. En estos pueblos parece que el tiempo se ralentiza, que las horas se multiplican por dos. Algún coche surca veloz la vecina carretera en dirección a Teruel o a Zaragoza. Poco más abajo, un agricultor prepara con mimo la tierra para la próxima siembra. De vez en cuando dirige la mirada hacia el cielo. La lluvia no acaba de llegar a estos valles. Casi no ha llovido nada desde la pasada primavera. Y las fuentes lo notan, los ríos lo sufren y el monte muestra, de momento, su cara más triste. Sólo el verdor de una pequeña pineda da una nota de vida al paisaje. Porque la primavera llegará algo más tarde, como la de Soria en los poemas de Machado. Todavía vendrán algunas heladas. ¿Volverá, por fin, la tan ansiada lluvia?

POR LA RIBERA BAJA DEL EBRO

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     En una tarde primaveral nos hemos dirigido en autobús por la Ribera Baja del Ebro hacia la pintoresca localidad de Quinto de Ebro. El motivo de este viaje ha sido el encuentro de fútbol entre los infantiles del Club Deportivo San José y los jugadores del Quinto. En lo deportivo, el choque ha sido muy igualado y, de no haber sido por dos despistes defensivos en los últimos cinco minutos, habría terminado en tablas. Eso habría sido lo más justo. Pero de la victoria visitante - se ha estrellado un balón en el larguero - a la victoria local ha mediado sólo un contraataque. Es decir, que hemos regresado con la sensación de haber perdido lo que teníamos ganado o, al menos, empatado. A partir de ahora, habrá que apretar mucho el acelerador para mantener ese privilegiado segundo puesto que con tanta ilusión estaban defendiendo nuestros chavales.

     Pero la apacible tarde ha dado mucho más de sí. Contemplar la ribera del Ebro teñida de un verde primaveral - especialmente a partir de Fuentes de Ebro - en estos tiempos de sequía, es algo que alegra la vista y levanta el ánimo. Llegar después a Quinto de Ebro, después de dejar a la izquierda el cruce de Pina y contemplar el paisaje ribereño en lontananza es algo de lo que no se disfruta todos los días. Quinto nos ha recibido a la hora de la siesta, con el arco de San Miguel, al final de la calle Mayor. Las calles son sinuosas, y casi todas van a morir a la carretera de Alcañiz. Al derecha, en dirección al campo de deportes, nos indica cómo llegar hasta el monumento más representativo de Quinto, el Piquete, situado en lo alto de este mismo cerro. Esta joya artística, castigada duramente durante la última guerra civil y restaurada recientemente en su parte exterior, no es otra que la iglesia mudéjar de Nuestra Señora de la Asunción. Vale la pena subir por una empinada calle para contemplar un panorama de la villa y de gran parte de este valle, surcado por el Ebro y beneficiado por sus cada vez más preciadas aguas.

     Quiero plasmar a continuación una pequeña síntesis de un gran conocedor de este municipio zaragozano para aquellos que no conozcan Quinto de Ebro y quieran animarse a visitar sus calles, su entorno y sus monumentos: 

    Lo primero que llama la atención de Quinto son sus sinuosas calles, de origen morisco, que serpentean para desembocar siempre en el lugar más inesperado. Adornan el camino unos arcos sencillos y hermosos, que dignifican los pasos del caminante.

     Tal vez no son tan espectaculares como los de otras localidades, pero los arcos de Quinto tienen un sabor humilde y austero, propio de las gentes de la zona, acostumbradas a luchar contra la inclemente naturaleza y su poca dadivosidad.

       Pero la joya más preciada del municipio, que seguro valorará el viajero con la misma intensidad que los propios quintanos, es el conocido como "Piquete".   Se trata de un templo mudéjar situado en lo alto de la localidad, cuya silueta conforma su paisaje más característico. La iglesia de la Asunción (ese fue su verdadero nombre) sufrió graves destrozos durante la Guerra Civil, pero hoy todavía conserva una abigarrada decoración mudéjar, formada por amplios paños de "sebka", en la antigua torre de planta cuadrada.

    Quinto recibe al visitante con el rumor de los viejos muros, que entrañan miles de historias que se intuyen claramente y demuestran la riqueza de su patrimonio a pesar del abandono y de la dejadez de aquellos que han permitido y consentido la perdida irreversible de los Baños de Quinto que fueron referente internacional en el siglo XIX, el total abandono del palacio renacentista conocido como "la casa del cura" o las continuas agresiones de las que han sido y son objeto el "Piquete" (hoy restaurado en su exterior) y los Arcos de Quinto.

     Pasear por sus aceras es acercarse un poco más, de manera más fértil, a los orígenes que Quinto comparte con otras muchas localidades, entre ellas Salduie, que tras otros nombres es hoy Zaragoza. 

23/02/2008 20:33 josemarco Enlace permanente. PUEBLOS No hay comentarios. Comentar.

INICIATIVAS INDUSTRIALES PARA TERUEL

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      El gobierno central ha presentado esta semana un Plan de Actuación Específico para la provincia de Teruel. La idea es buena e incluso loable. Lo que ocurre es que estos 19 millones de euros para proyectos empresariales no vayan a parar adonde todos quisiéramos y se concentren en pocas poblaciones, especialmente en Andorra y en Utrillas. Es verdad que las infraestructuras ya están preparadas, es verdad que el proceso ya está en marcha, es verdad que ya tienen una cierta tradición industrial. Lo que ocurre, sin embargo, es que la tarta siempre se la reparten entre unos pocos. Y la verdad es que no hay demasido que repartir.

     He leído con detención la noticia, he comprobado los proyectos y las adjudicaciones y me ha quedado un sabor agridulce. No sé cuál puede ser la causa: si la ausencia de propuestas, la escasez de población o las deficientes comunicaciones. El caso es que - con excepción de Villarroya de los Pinares y la citada Utrillas - las comarcas del Maestrazgo y las Cuencas Mineras se quedan prácticamente como estaban: huérfanas de proyectos  industriales. Es cierto que el plan habla de reindustrialización, es decir, de una acción sobre algo que ya funciona de antemano. Y esto es como el pez que se muerde la cola: las zonas con una pequeña industria se verán revitalizadas - Alcorisa, Andorra, Cedrillas, Mora de Rubielos - y las demás (la inmensa mayoría) seguirán unos años más en el olvido. Al menos en lo que a infraestructuras industriales se refiere. Aliaga, en concreto, no figura en esta relación. No sé cuál será la causa. Inquietudes creo que no faltan. Pero, si se sigue esperando, tal vez sea demasiado tarde.

     Mientras tanto, se habla de turismo, de restauración de rehabilitación de edificios antiguos o de adecentamiento de monumentos históricos. Sin embargo, quizás sean insuficientes estas actuaciones para fijar la población o para crear nuevos empleos. La industria es, sin embargo, el complemento ideal para el turismo y los servicios. Porque sin un mínimo tejido industrial, desaparecen los comercios, se cierran las entidades bancarias, se clausuran las escuelas y los pueblos de convierten en un atractivo turístico sólo para los cortos meses de verano.  Y en un oasis para los jubilados.  Esa es la realidad. No deja de alegrarnos, de todos modos, la rehabilitación del antiguo horno de pan de la Cañada de Benatanduz. Pero nos gustaría que fuera el indicio de la recuperación de una de las comarcas turolenses más castigadas por la emigración durante las décadas de los sesenta y de los setenta. El reto es difícil. Y va mucho más allá de un plan de reindustrialización que no le vendrá mal a la provincia.

 

UN PUEBLO DE CONTRASTES

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     Hoy he tenido la oportunidad de visitar Villanueva de Gállego y de comprobar in situ cómo ha evolucionado esta pequeña localidad en las últimas dos décadas. Es un pueblo de contrastes, en continuo crecimiento. La parte antigua y más pintoresca queda cada día más desdibujada por la cantidad de adosados que la convierten en ciudad dormitorio de la cada vez más cercana Zaragoza. Su población se incrementa día tras día, tal vez con demasiada rapidez. Y es que muy pocos conocen el auténtico pueblo, que fue barrio de Zaragoza en el siglo XIX y que en 1848 vio nacer a uno de los mejores pintores aragoneses de la época: don Francisco Pradilla. He recorrido las calles de Villanueva, el entorno del Sella (algunos sólo conocen la población gracias al complejo hotelero) y me he acercado luego a la recién inaugurada Universidad de San Jorge. Me ha recibido un golpe frío de cierzo y desde su vestíbulo he contemplado los campos que todavía se cultivan, las ovejas pastando en busca del sol otoñal y el trazado del AVE, como un intruso en la apacible ribera del Ebro.

    El campus de San Jorge empieza con vocación de futuro e intenta cubrir aquellas demandas académicas que no oferta, de momento, la universidad pública. El interior es todo blanco, luminoso, casi inmaculado, tal vez algo aséptico. Amabilidad por doquier y luminosidad a raudales. Calidad como objetivo y estrategias creativas. Los accesos todavía no están acabados y las obras de los polígonos industriales entorpecen la llegada al recinto. Buenas instalaciones deportivas y, tal vez, demasiado cemento y poco arbolado. Pero todavía es pronto para juzgar a una entidad que acaba de nacer. Hay que dar tiempo al tiempo. De momento, me he quedado sorprendido por su ubicación. El rigor de los inviernos y de los veranos del valle del Ebro se dejará notar. Pero aún hay proyectos pendientes. Todo se andará. De momento, los futuros periodistas no tendrán que estudiar en Madrid o en otras provincias. A no ser que apuesten por la universidad pública. Todo es cuestión de gustos, intereses y maneras de pensar.

16/11/2007 19:14 josemarco Enlace permanente. PUEBLOS No hay comentarios. Comentar.

LA ESPAÑA OLVIDADA

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     En estos tiempos de progreso, de prisas, de estrés, de innovaciones tecnológicas y mejoras a golpe de talonario, en estos tiempos de contrastes, de desigualdades y de sonrojantes diferencias en todos los ámbitos, he aprovechado para reflexionar - al hilo del programa de anoche en Antena 3 "360 grados" - sobre la España rural, sobre el Aragón rural, sobre el Teruel rural. Porque, aunque el AVE no es la panacea ni unas buenas comunicaciones lo solucionan todo, la soledad en que se quedan nuestros pueblos desde noviembre hasta bien entrada la primavera obedece, en cierto modo, a las deficientes comunicaciones. Porque las autovías llevan consigo mejoras en todos los aspectos de la vida. Y si no, que se lo pregunten a los que se han visto favorecidos por ellas. De todos modos, la paradoja continúa. Pues las comunicaciones también sirven para que a los pueblos se viaje en el día desde la capital y, por lo tanto, no consigan una vida propia. En los pequeños núcleos rurales de la España interior unamuniana sólo quedan los mayores y unos pocos más. Allí encuentran lo que falta en las grandes urbes: tranquilidad, sosiego y calidad de vida. Pero la cruda realidad es que el que se va del pueblo difícilmente vuelve a él. Es casi siempre un viaje sin retorno.

    Voy a plasmar un poema de mi amigo Fernando Ainsa, que en su obra Aprendizajes tardíos reflexiona con un tono distante e irónico sobre el dilatado período invernal en un pueblo de Teruel, alejado de AVES y de autovías.

                                                                      EN ESTE PUEBLO

                                                             En este pueblo

                                                                    - dicen los mayores -

                                                             se llega a viejo

                                                             subiendo cuestas empinadas

                                                             y comiendo acelgas todo el año.

                                                             Siguiendo el consejo

                                                             emprendes airoso el ascenso

                                                             pero dejas el resuello

                                                             entre la panadería cerrada para siempre

                                                             y la plaza de la iglesia de la que parten

                                                                             - con un adiós definitivo -

                                                             los que van al camposanto.

                                                             Tal vez

                                                                            - te dices a modo de consuelo-

                                                              la decisión de pasar aquí inviernos solitarios

                                                              sospechar murmullos en el corazón de la noche

                                                                             leer tantos libros postergados

                                                                             recoger las hojas secas

                                                                             (que todavía no se ha llevado el viento)

                                                              la has tomado demasiado tarde,

                                                              cuando ya estabas cansado.

08/11/2007 19:35 josemarco Enlace permanente. PUEBLOS No hay comentarios. Comentar.

POR LA SIERRA DE GÚDAR

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    La comarca Gúdar-Javalambre es una de las más atractivas de la provincia de Teruel desde el punto de vista paisajístico. Uno de los pueblos más pintorescos de esta comarca es Gúdar, situado a casi 1600 metros de altitud y  asentado sobre una eminencia rocosa que lo convierte en un lugar atractivo para el visitante que se acerca desde la vecina localidad de Allepuz.

     Esta mañana me he acercado desde Aliaga a las inmediaciones de este pueblo para disfrutar del paisaje que rodea al cauce el casi recién nacido río Alfambra. El verdor de sus pinares, el amarillo de los chopos que flanquean el cauce el río y el gris otoñal de las rocas contrastan con el tono blanco de las fachadas y el color rojizo de los tejados de un pueblo acogedor y hospitalario. Aunque ha disminuido notablemente su población a lo largo del siglo XX - llegó a tener casi 600 habitantes en 1900 y ahora ni siquiera alcanza los 100 - la actividad ganadera y agrícola se ve complementada con el auge del turismo durante todo el año, especialmente en verano y en invierno, cuando la nieve invita a acercarse a la vecina estación de Valdelinares.

    Lo que más llama la atención antes de llegar a Gúdar desde Allepuz es el lamentable estado de la carretera que pide una urgente remodelación. Aunque el tráfico es escaso, después de cada curva puedes encontrarte con un turismo o un camión en sentido contrario y puedes tener problemas si no te conoces bien el trazado. De todos modos, el paisaje que se contempla a ambos lados de la ruta, invita a conducir con parsimonia y a disfrutar de los colores del otoño, tan efímeros como inesperados. Cualquier recodo del camino invita a dejar el coche y caminar por las diversas sendas que conducen a fuentes, merenderos o a alguna de las masadas que aún continúan habitadas. La subida a Gúdar es más exigente. La empinada cuesta es un reto para los buenos ciclistas y los animosos escaladores. Los dos kilómetros de carretera desde el cruce hasta el pueblo están más arreglados y uno no puede evitar acercarse al centro de la población que se convierte en improvisado mirador hacia esta parte privilegiada de la sierra turolense. Gúdar es como el portal de esta comarca que se extiende hasta la provincia de Castellón y que nos reserva sorpresas inesperadas. Su capital, Mora de Rubielos, destaca por su arquitectura y es también un enclave privilegiado. Aunque es Rubielos de Mora la que atesora más historia, más tradición y más riqueza arquitectónica.

DESPEDIDA NOSTÁLGICA

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     Cae la noche sobre Aliaga. Un dulce crepúsculo comienza a envolver paulatinamente este pintoresco valle, surcado por el inquieto Guadalope. Se acerca el final de tres días intensos de fiesta, de celebración, de diversión para todos. Si ayer fue el día dedicado a la patrona, la Virgen de la Zarza, hoy ha sido el día de la comida de hermandad y del toro ensogado por las calles de la localidad.

     El toro ensogado va ganando enteros año tras año. Tal vez sea uno de los mejores aciertos de las últimas comisiones. Las calle mayor se engalana, la gente se agolpa en los balcones o en la barbacana. Y los más audaces corren calle arriba o calle abajo buscando la mejor perspectiva, el mejor quiebro o incluso el mejor pase. Si anoche estaba la plaza de la Iglesia abarrotada para contemplar el segundo toro embolado, hoy la calle principal se ha llenado de colorido, de alegría, de euforia y de algún pequeño sobresalto.

     Esta noche a las doce, una potente traca surcará la calle mayor de Aliaga. Y luego, los que aún pueden permitirse algún día más de vacaciones, entonarán el pobre de mí, ese canto nostálgico que tiene año tras año un sabor agridulce. Mientras tanto, las peñas - que son un motor importante de las fiestas - preparan las últimas cenas, los últimos encuentros. Y una noche dulce, más veraniega que la mayoría del pasado agosto, caerá como un oscuro telón sobre este valle, mientras resuenan los sonidos alegres de la orquesta Caramelo y, entre lágrimas de alegría o de tristeza, la mayoría comienza a soñar en el próximo verano, en las próximas fiestas. Aunque todavía queda por delante la retirada del mayo que se plantó en San Juan. Otro motivo de reencuentro para el próximo fin de semana.

AMARGA MEMORIA

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    Cuando me dirijo a Aliaga, o incluso a Teruel o a tierras valencianas, paso por la carretera comarcal que deja a la derecha el viejo Belchite, contemplo la torre de la iglesia semiderruida y apuntalada y no puedo evitar un recuerdo agridulce hacia las más de tres mil personas que perdieron la vida en el verano de 1937, durante la ofensiva republicana y seis meses después, durante la toma del pueblo por el bando franquista.

     Precisamente esta semana se cumplen setenta años de la sangrienta batalla y el Gobierno de Aragón, junto con el ayuntamiento de la localidad zaragozana, quiere recordar esos días para que la memoria nos impulse a no repetir hechos tan lamentables. Es verdad que la memoria es ingrata, que la memoria es amarga, que la memoria es traicionera. Pero el viejo Belchite merece no sólo este fugaz recuerdo, mecere además que los casi derruidos edificios se rehabiliten o se derriben, si están muy deteriorados. Y que se pueda transitar por sus antiguas calles sin correr riesgos innecesarios. Y que las nuevas generaciones aprendan de los desastres de la incivil guerra.

FIESTA Y DIVERSIÓN PARA TODOS

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     Mientras los ecos del verano se van apagando poco a poco, numerosos pueblos de Aragón mantienen aún la antorcha encendida de los festejos populares y tradicionales. Uno de estos lugares es Aliaga, encantador enclave de la provincia de Teruel. Desde hace muchos años, las fiestas de septiembre en honor de la Virgen de la Zarza concitan a los vecinos y atraen a numerosos visitantes.

     Los que, debido a nuestras obligaciones laborales, vivimos estos días en la distancia, recordamos las fiestas de nuestro pueblo, especialmente de aquellos años de nuestra infancia, que han quedado grabados para siempre en el disco duro de nuestra memoria. Uno recuerda los peligrosos y bravos toros, las divertidas vaquillas, el baile en la puerta de los bares o en el Bote. Uno recuerda los fuegos artificiales después de la Ofrenda de Flores a la Virgen de la Zarza y los pasacalles por la banda Esparell y tantos y tantos momentos de diversión. Se trataba de romper la rutina cotidiana y de llenar la calle de alegría y reencuentros.

     Esta tarde a las siete, volverá a oírse el pregón desde el balcón del ayuntamiento. Las peñas acompañarán a la charanga por las calles del pueblo y las jotas de ronda resonarán en los portales casi a la medianoche. El recuerdo de los que amamos este pueblo volará hacia esos lugares que nos vieron crecer. E intentaremos unirnos a la fiesta durante el fin de semana. Aunque sólo sean dos días. El ambicioso programa presenta actos para todas las edades y gustos. Así que a divertirse toca, que el verano se esfuma y el invierno se eterniza en esos valles.

06/09/2007 14:13 josemarco Enlace permanente. PUEBLOS No hay comentarios. Comentar.

BREVE ESTANCIA EN CEDRILLAS

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     Hace unos años, cuando uno era más joven y estaba en mejor forma física, realizábamos la ruta en bicicleta desde Aliaga hasta Cedrillas. La ida era bastante exigente, pero el regreso compensaba todo el esfuerzo inicial. Este pueblo de la sierra de Teruel siempre ha tenido gran tradición agrícola y ganadera. Las ferias de abril y de octubre eran famosas más allá de Aragón. Ahora sólo queda la segunda, que no tiene el eco de los años sesenta, por motivos obvios.

     La semana pasada nos acercamos a Cedrillas a realizar unas compras. Hace bastante que no visitaba el pueblo y me sorprendió su dinamismo, los diversos establecimientos comerciales y las ganas de agradar a los turistas y visitantes. La población de Cedrillas se ha mantenido en las últimas dos décadas. Hay una leve tendencia a recuperarse, pero la dureza del clima y del terreno - está a más de 1300 metros de altitud- alejan a muchas personas durante los crudos meses del invierno. De todos modos, Cedrillas sigue explotando sus recursos. Un paseo entre pinos hasta el nacimiento del río Mijares bien merece una excursión, aunque no sea en bicicleta.

30/08/2007 23:01 josemarco Enlace permanente. PUEBLOS No hay comentarios. Comentar.

EL PORTAL DEL MAESTRAZGO

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     Castellote es un pueblo de casi ochocientos habitantes, que está situado en el límite de las comarcas del Maestrazgo y del Bajo Aragón. Su clima es bastante más agradable que en los cercanos pueblos de la sierra. Su historia está cargada de acontecimientos trágicos y de importantes efemérides. Su entorno natural es envidiable y su gastronomía es famosa más allá de la comarca.

     Ayer nos acercamos a este encantador lugar del Maestrazgo turolense, que se adivina desde un túnel y se asienta a los pies de una enriscada montaña coronada por un histórico castillo. Castellote está creciendo y cada vez se abre con más generosidad al turismo. Hasta allí llega el parque Dinópolis y sus servicios son tan completos, que cuenta incluso con una nueva y flamante plaza de toros. Desde el mirador se divisa una comarca agreste, sublime, original. Sus numerosos barrios rurales complementan un centro urbano que está empezando a crecer. Al mediodía, comimos en el Hostal Castellote, que con tanto acierto dirige Mariano Lecha. El trato fue exquisito y la cocina muy cuidada. Lástima que la estancia fuera tan breve. Eso sí, volveremos en otra ocasión para conocer más este entorno maravilloso y poco conocido.

26/08/2007 22:48 josemarco Enlace permanente. PUEBLOS No hay comentarios. Comentar.

UNA JOYA OLVIDADA

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     Cada verano realizamos una ruta en coche por algunos de los lugares más pintorescos de la provincia de Teruel. Hoy hemos elegido la ruta que conduce al Bajo Aragón y hemos aprovechado para visitar un pueblo con historia, con arte, con gastronomía y con un extraordinario entorno natural. Es el pequeño núcleo rural de Cuevas de Cañart, esa joya olvidada, uno de los cuarenta y tres pueblos del Parque Cultural del Maestrazgo Turolense. Desde Aliaga se llega en poco más de una hora por la carretera de Ejulve, la Venta de la Pintada y Molinos. La carretera está en general en buen estado y la ruta se hace amena gracias al paisaje agreste de esta comarca.

     Cuevas de Cañart es un lugar para los amantes de la tranquilidad y de una naturaleza salvaje, casi incontaminada. Cada rincón de sus calles nos evoca su pasado templario. Sus silencios guardan la memoria de un pueblo que ha conservado intacta su alma medieval. Hemos aparcado en la plaza que evoca siglos pasados con los palacios de Don Iñigo de Aragón - rehabilitado en un gran hotel - y Moliner. La iglesia parroquial barroca es impresionante. Hay que recordar que Cuevas de Cañart llegó a tener ochocientos habitantes en sus mejores tiempos. En el casco urbano destaca un magnífico horno medieval y numerosos arcos apuntados. Ya en las afueras, llaman la atención las cuevas excavadas en la montaña - posible origen del nombre del pueblo - su intacto lavadero y el derruido y abandonado convento de los monjes servitas, ejemplo de barroco tardío con decoraciones tipo rococó.

     De todos modos, la sensación que recibe el visitante al abandonar este tranquilo rincón del Maestrazgo es que tuvo una época de auge que difícilmente se va a recuperar. Hay intentos e iniciativas privadas , como el hotel de Don Iñigo de Aragón, pero el peso de la decrepitud y el abandono de muchas casas deja un poso agridulce. El esfuerzo por atraer un turismo de calidad puede ser el inicio de la recuperación de este pueblo. Sin embargo, Cuevas de Cañart merece no sólo una visita sino un impulso desde todos los estamentos. 

25/08/2007 18:52 josemarco Enlace permanente. PUEBLOS No hay comentarios. Comentar.

OBÓN Y SU ENTORNO

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     Nunca he estado en esta pequeña población de mi comarca, de la comarca turolense de las Cuencas Mineras. Tenía pensado recorrer la ruta cultural y paisajística del Río Martín el verano pasado pero, a última hora, tuve que posponer la visita. Cuando me acerque a conocer este pueblo - que en 1900 llegó a tener más de mil habitantes y ahora ronda la cicuentena - no sé si encontraré el mismo valle que muestran las imágenes de una de sus páginas de internet. Espero que la huella del reciente incendio vaya quedando poco a poco olvidada. Aunque me temo que tendrán que pasar unos años - o quizás décadas - para que Obón vuelva a ser un enclave pintoresco entre los ríos Aguas y Moyuela y un lugar digno de ser visitado y fotografiado.

     Me entero por la Gran Enciclopedia Aragonesa que muy cerca de Obón se localiza un espléndido conjunto de pinturas rupestres. Destacan especialmente los yacimientos levantinos del Hocino de Chornas y El Cerro. Espero que estos restos arqueológicos no hayan sido dañados por las llamas y por el humo. En principio, me consta que no. Obón, de todos modos, bien merece una visita. Las comunicaciones no son las más idóneas, pero este rincón oculto de la provincia de Teruel mantiene su propia entidad, a pesar de estar un poco a la sombra de la cercana Montalbán.

TORO ENSOGADO EN ALIAGA

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     Nuevamente, en esta espléndida y apacible tarde de la víspera de San Juan, dos toros ensogados han recorrido varias veces la calle Mayor de Aliaga. Ha sido un día intenso, con actos festivos para todos los gustos. Entre ellos hay que destacar el tradicional concurso de guiñote en los porches de la localidad y el toro de fuego o toro embolado, que resultó todo un espectáculo en la noche del viernes y que volverá hoy de nuevo a la plaza de la Iglesia.

     La localidad de Aliaga recupera así un poco el ritmo y se llena de visitantes que acuden a conocer este entorno paisajístico privilegiado o a saludar a los amigos y familiares. Esta misma noche se plantará el mayo. Hace unos veinte años lo hacían los jóvenes que entraban en quintas. Hoy lo van a levantar los más jóvenes y fornidos. Permanecerá en una de las plazas del pueblo hasta que finalicen las fiestas de septiembre.

    Todos los que apreciamos este pueblo nos acercamos en estas fechas tan señaladas a compartir unas horas con los amigos, vecinos o familiares. El excelente clima de esta comarca nos está acompañando y se rompe por momentos la tranquilidad cotidiana para dar paso al bullicio, el jolgorio y la celebración. Es la mejor manera de desconectar del ajetreo y la rutina de la gran ciudad. Y, además, se inician los mejores meses para esta villa. Los reclamos paisajísticos son evidentes. Lo demás, el propio visitante lo podrá comprobar.

UNA BUENA NOTICIA

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     Nos llegan buenas noticias de Aliaga: las cenizas de la gigantesca escombrera de la central térmica - cerrada en 1982 - serán retiradas y las toneladas de estos residuos contaminantes se aprovecharán como material de construcción para una cementera que se va a instalar en el cercano municipio de Andorra. Es una buena noticia para los vecinos de la localidad, especialmente para los que residen o veranean en La Aldehuela, y también para todos los amantes del este singular paisaje, del cada vez más amenazado cauce del Guadalope y de los que visitan este enclave pintoresco.

     Es de esperar que se produzcan actuaciones similares para aprovechar este paraje, cada vez más degradado. El embalse va perdiendo cada vez su fisonomía habitual, el edificio de la antigua térmica semeja un esqueleto grotesco y los alrededores del pantano están sembrados de chatarra, cemento y residuos peligrosos. Al parecer, las autoridades autonómicas y municipales están por la labor. Y eso es bueno para el pueblo, para la comarca de las Cuencas Mineras y para la Provincia de Teruel.

     Ha habido otras actuaciones similares en Utrillas y Escucha. Y han dado buen resultado. La lástima es que, en el caso de Aliaga, estas cenizas no se aprovechen para construir alguna industria en la localidad o supongan alguna contrapartida beneficiosa para el municipio. De momento, hay que ser cauto y pensar que La Aldehuela se puede recuperar para uso turístico y recreativo. Sería interesante que algún empresario se implicara en el proyecto. Al parecer, ya ha habido intentos. Pero no han acabado de cuajar. De momento, esta actuación es un pequeño paso hacia adelante.

01/06/2007 20:55 josemarco Enlace permanente. PUEBLOS No hay comentarios. Comentar.

ESCUELA DE PASTORES

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     En Fortanete, un pequeño y pintoresco pueblo de la provincia de Teruel enclavado en la zona oriental de la sierra de Gúdar en el Alto Maestrazgo turolense, se está llevando a cabo un ambicioso proyecto para incorporar a los jóvenes - sobre todo a las mujeres - al sector agroalimentario. Por eso, se ha creado una Escuela de Pastores y Pastoras. Este proyecto, impulsado por Savia Femenina, está dando sus primeros frutos. Precisamente durante estos últimos días de la primavera se está impartiendo un curso para la elaboración de quesos de manera artesanal. Todo un logro de los organizadores y de los alumnos y alumnas, que manifiestan esta inquietud por aprender y formarse en un campo tradicionalmente autodidacta.

     Siempre he sentido admiración por los pastores. Admiro su soledad, su vida aparentemente monótona, sus horarios interminables, su espíritu aventurero... Me alegra, por tanto, que se asocien, que se unan, que intercambien experiencias y que intenten eliminar tópicos que no encajan en la sociedad actual. Hay que reconocer que en determinadas zonas de Aragón es uno de los pocos medios de vida que podrían perdurar. Aunque la figura del pastor solitario, en la falda de un monte o en el ribazo de un bancal, vaya poco a poco desapareciendo del paisaje rural aragonés. En Fortanete son pioneros en esta inquietud. A ver si se hace extensiva esta preocupación a otras comarcas de Zaragoza, Huesca y Teruel.

OTRA VUELTA DE TUERCA

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     Me llegan de Aliaga noticias esperanzadoras, al menos en lo que al medio ambiente se refiere y en algo más importante todavía: la creación de puestos de trabajo. Es una labor lenta pero constante la que están realizando los ediles del ayuntamiento. Miran hacia el futuro e intentan ser realistas. Y quieren que el fracaso de la soñada piscifactoría de truchas sea en un futuro una realidad: piscifactoría de esturión. E intentan romper todas las trabas para que las 30 toneladas diarias de gas licuado para la planta de cogeneración no pasen por medio del pueblo, sino que lleguen a través de un ramal del gasoducto de las Cuencas Mineras. Pero la mayor novedad está en la instalación de una planta de recuperación de CO2 junto a la planta de cogeneración. Todo ello a cargo de la empresa Carboneco Aliaga. Esta planta convertirá las emisiones de CO2 en anhídrido carbónico para venderlo a las empresas de bebidas gaseosas.

     El plan parece pionero. Y realista. Aunque sólo creará 4 ó 5 puestos de trabajo, no deja de ser un impulso más a esta zona cada vez más despoblada. Faltan trámites, permisos... Y pueden presentarse algunos riesgos para la fauna autóctona del río Guadalope. Me imagino se estudiarán todos estos posibles impactos ambientales. El progreso conlleva estos riesgos, pero lo importante es no cruzarse de brazos y potenciar la industria. Turismo e industria pueden ir de la mano en una zona donde la agricultura ha quedado reducida a la más mínima expresión. El terreno y el clima no son favorables. De todos modos, bienvenidos sean los proyectos de futuro en la comarca turolense de las Cuencas Mineras.

AINIELLE EN LA MEMORIA

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     No pude ver el documental del martes en Televisión Española sobre la despoblación definitiva del pueblo oscense de Ainielle. Pero conozco la historia de esta aldea abandonada y disfruté con la lectura de la excelente novela del escritor leonés La lluvia amarilla, inspirada en el abandono de este núcleo rural del Pirineo por su último habitante en 1970.

     Ainielle es, desde entonces, el símbolo de la despoblación y de la pérdida de identidad. No sé si tendrá la suerte de otros núcleos rurales aragoneses que se están recuperando gracias a la iniciativa de algunas asociaciones o de algunos particulares. Lamentablemente, hay muchos pueblos que siguen el camino de Ainielle. Un camino irreversible en la mayoría de los casos. La maleza, las zarzas, los animales salvajes se adueñarán en pocos años de lo que fueron casas solariegas, escuelas unitarias, molinos harineros o talleres artesanales. Los campos hace tiempo que se han quedado yermos y el paisaje se torna hosco y lleno de fragosidades.

    Como contraste casi brutal, la gente se arracima - incluso a veces se hacina - en las grandes urbes. Se busca la cultura, el ocio, buenos servicios médicos, grandes comercios, mejor educación. Pero nos alejamos de la naturaleza, del paisaje plácido, de las noches estrelladas, del murmullo de los torrentes, del rumor del viento. La memoria se transformará en olvido. Sólo quedarán algunas novelas que nos den fe de un pasado cada vez más remoto y algún documental como el de Reyes Ramos y Miguel Ángel Viñas que nos devuelvan a ese pasado. Lo contemplaremos con una cierta estupefacción, entre la nostalgia y el olvido.  

 

IMPULSO TURÍSTICO EN ANENTO

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     Anento es un pequeño pueblo de la provincia de Zaragoza, situado casi en el límite con la provincia de Teruel. Su población es reducida y ha sufrido en las últimas décadas la casi masiva emigración de otros pequeños núcleos rurales de esta comarca de Daroca. Pero no todo son malas noticias. Sus habitantes tienen esperanza en la futura autovía mudéjar, que pasará muy cerca del pueblo. Además, Anento dispone de especiales recursos naturales - en su término se encuentra el manantial natural Aguallueve - y su paisaje es muy pintoresco.

    Por eso, el ayuntamiento de Anento ha decidido adecuar el horno tradicional y transformarlo en dos servicios turísticos básicos: una cafetería y un restaurante. Todo ello está incluido en el Plan de Dinamización Turística de la comarca del Campo de Daroca. Es una iniciativa digna de elogio y un reclamo para los posibles visitantes. Además, la ruta turística puede incluir la ruta de los castillos, la cercana ciudad medieval de Daroca o la laguna de Gallocanta. No hay que olvidar tampoco los recorridos a pie por sendas naturales y la visita a la iglesia de San Blas, del siglo XIII, con uno de los retablos góticos más antiguos de Aragón.

09/05/2007 14:04 josemarco Enlace permanente. PUEBLOS No hay comentarios. Comentar.

LA HISTORIA RECUPERADA

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     Aunque parezca un poco tarde, aunque se considere una tarea inútil, aunque se les tache de nostálgicos, unos vecinos de Cerveruela - pequeño núcleo rural de la comarca zaragozana de Daroca - presentan esta tarde en Zaragoza un documental sobre una actividad de los años cincuenta, que ayudaba vivir a los habitantes de este pueblo aragonés, hoy casi deshabitado.  "El desarrollismo de los años 60 se llevó todo - comenta uno de los protagonistas del documental -. Hoy el pueblo está muy despoblado, y sólo recobra algo de vida durante el verano y en los fines de semana".

     No sé si el nuevo y polémico trazado de la autovía mudéjar Calamocha-Romanos dará algo de vida a Cerveruela y a otros pueblos de la comarca de Daroca - Romanos, Fombuena, Villadoz... -, una de las más deprimidas de la provincia de Zaragoza. Al parecer, la pérdida de población es casi irreversible. Ahora la preocupación de los pocos habitantes es de tipo ecológico y cultural. Les preocupa la destrucción del paisaje, la alteración de la calidad ambiental y la posible desaparición de algunos peirones.

     En definitiva, este documental quiere ser una reflexión sobre la desintegración cultural de tantos pueblos de Aragón y de España, que parecen morirse sin remedio.

07/05/2007 19:26 josemarco Enlace permanente. PUEBLOS No hay comentarios. Comentar.

REFORMAS EN LOS PUEBLOS

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     Hay bastante animación en los pueblos durante este largo puente del Primero de Mayo. Aunque no están acompañando las condiciones climatológicas, la gente viaja, se desplaza y, si puede, huye de la capital. Como tampoco son días muy propicios para disfrutar de las playas - ya llegará el verano - y se ha terminado la temporada de esquí, los que tienen una casa en los pueblos de la sierra turolense aprovechan para reunirse con las familias y para realizar pequeñas reformas en sus casas de cara al próximo verano.

     Estas reformas pueden ser de muchos tipos. No es lo mismo una restauración que una rehabilitación. No es lo mismo reformar respetando la estructura original que hacerlo sin dejar huella de lo antiguo o tradicional. De todos modos, el progreso exige que la segunda residencia sea cada vez más confortable. Ello supone, con frecuencia, la desaparición de algunas dependencias que han dejado de tener un uso práctico y que sólo son huellas sentimentales del pasado. Podemos comprobar que, poco a poco, han ido desapareciendo los clásicos solanares, las tradicionales falsas o los casi imprescindibles graneros. En su lugar se han construido cómodos áticos, originales salas de estar o modernos miradores. Se gana en comodidad, pero se pierde en tradición y en romanticismo. Muchas casas ya no son lo que eran, aunque siempre quedan algunas mansiones solariegas que, después de una meticulosa restauración, mantienen sus dependencias originales y constituyen un orgullo para sus dueños. La villa turolense de Rubielos de Mora es un ejemplo de ello. Hay casas de más de cien años perfectamente conservadas y dignas de admiración. El turista lo agradece y la población puede presentarlas como reclamo para los visitantes. Para ello se necesita lógicamente un gran presupuesto y quizás alguna ayuda oficial. Pero, al fin y al cabo, se logra lo que se pretende: compaginar lo tradicional con lo moderno, la historia con el progreso.

30/04/2007 20:47 josemarco Enlace permanente. PUEBLOS No hay comentarios. Comentar.

ALBERGUE JUVENIL EN ALIAGA

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     La próxima inauguración de un albergue juvenil es una buena noticia para la comarca de las Cuencas Mineras y, especialmente, para la localidad turolense de Aliaga. Gracias al proyecto Ítaca y al Plan Miner, se va a lograr culminar la restauración y rehabilitación de la antigua fonda para trabajadores de las minas y de la central térmica, situada en el barrio Santa Bárbara de esta pintoresco pueblo. Hace ya algunas décadas, esta fonda se aprovechaba durante los veranos como albergue para los hijos de empleados de Eléctricas, que se desplazaban a disfrutar de unos días de vacaciones, aprovechando el excelente clima de esta zona.

     El albergue dispondrá de 72 plazas, distribuidas en habitaciones para dos o cuatro personas. Ofrecerá, además, todas las instalaciones propias para que los jóvenes ocupen adecuadamente sus ratos de ocio. En principio, el albergue estará a disposición de grupos de estudiantes europeos - sobre todo holandeses - que se desplazan a Aliaga año tras año para completar sus estudios de geología. Hay que recordar que en Aliaga está situado uno de los mejores Parques Geológicos de Europa con un moderno Centro de Interpretación y con rutas diseñadas para observaciones y análisis de tipo geológico.  Hasta ahora, estos jóvenes estudiantes se alojaban en el cámping de la localidad, pero las condiciones meteorológicas y las limitaciones del lugar no bastaban para cubrir todas sus necesidades.

     Es un buen impulso para el turismo y para la regeneración de esta zona de Teruel. Y, al parecer, no va a ser el único ni el último. Todo puede redundar en la recuperación de una comarca cada vez más despoblada, especialmente en los meses de invierno.

 

VALDECONEJOS

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     El consejero de industria del Gobierno de Aragón, Arturo Aliaga, se desplazó ayer hasta el puerto turolense de San Just para inaugurar, muy cerca de Valdeconejos, el tercer parque eólico de Teruel. A falta de árboles, a falta de cultivos, a falta de habitantes, nuestras autoridades están buscando con la mejor voluntad del mundo nuevas alternativas para  - según dicen - "asentar la población" y, si es posible, crear algún puesto de trabajo.

    Pero Valdeconejos no avanza. Valdeconejos ha sufrido la sangría de tantos núcleos rurales turolenses y de los más de cien habitantes que tenía en 1980 ha pasado a los veintitantos a principios del siglo XXI. Ahora ni siquiera aparecen las estadísticas de población, porque desde hace unos años, este pequeño pueblo ha pasado a depender administrativamente del municipio y del ayuntamiento de Escucha con las consiguientes ventajas y los numerosos inconvenientes.

    Siempre me ha llamado la atención el topónimo Valdeconejos. Es probable tenga relación con "valle de los conejos". Don Antonio Beltrán nos daría una explicación fiable. Conozco esta localidad por ser una de mis etapas en mis rutas ciclistas veraniegas y porque tuve allí una efímera amistad. Todavía recuerdo que se cultivaban campos de cereal y se cosechaba al modo tradicional. En Santa Águeda - con el frío de febrero - se celebran las fiestas patronales. Ahora los vecinos se reúnen en julio y agosto. La mayoría están en Valencia, Barcelona y Zaragoza. Pero tienen un foro muy activo como medio de comunicación y vehículo de inquietudes. Precisamente en este foro algunos vecinos de Valdeconejos muestran su escepticismo ante las instalación de estos 38 aerogeneradores que pueden abastecer de energía doméstica a media provincia de Teruel.

     La silueta de Valdeconejos cambiará notablemente. Pero la soledad seguirá reinando en este valle. Su tranquilidad se verá alterada de vez en cuando por estos modernos molinos de viento, símbolo del progreso y de la deshumanización.

01/03/2007 19:21 josemarco Enlace permanente. PUEBLOS No hay comentarios. Comentar.

TRAGEDIA EN TORRECILLA DE ALCAÑIZ

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     Hasta ayer, este pequeño pueblo de la provincia de Teruel era casi desconocido para la mayoría de los españoles e incluso para gran parte de los aragoneses. Pero, una vez más, tiene que ser la tragedia la que ponga a Torrecilla de Alcañiz en primer plano de la actualidad autonómica y nacional. La situación es similar a la del pequeño pueblo oscense de Fanlo. También fue un hecho trágico - muy distinto del actual - el que nos movió a consultar el mapa y a ubicar adecuadamente ese núcleo rural.
     Me gustaría conocer Torrecilla de Alcañiz por otros motivos. Estuve fugazmente en los años sesenta, acompañando a Fanlo y Alquézar, dos de mis compañeros de estudios en Llinás del Vallés. Pero no tuve tiempo de visitar el pueblo. La trágica muerte de tres bebés me ha devuelto a la memoria un pueblo llano, cercano al río Mezquín y rodeado de amenas colinas.

     De todos modos, preferiría seguir recordando a Torrecilla de Alcañiz como el lugar de origen de José Pardo Sastrón, famoso botánico aragonés del siglo XIX y como un pueblo tranquilo, hospitalario y celoso de sus costumbres y tradiciones.

30/01/2007 13:56 josemarco Enlace permanente. PUEBLOS No hay comentarios. Comentar.

LA IMAGEN DE FAGO

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     Muy pocos españoles y pocos aragoneses conocían la pequeña localidad de Fago hasta hace unos días. El trágico asesinato de su alcalde en una emboscada - que nos recuerda tiempos pretéritos - nos ha movido a algunos a consultar las encliclopedias o los buscadores de internet para situarnos adecuadamente en ese diminuto núcleo rural. Se nos habla de un pueblo del valle de Ansó, situado en un paraje encantador. Su casco urbano es un cuidado conjunto arquitectónico. Y su población no ha variado mucho en los últimos años, ya que se ha frenado en movimiento migratorio - sobre todo femenino - hacia Francia, a mediados del siglo XX. La ribera del río Majones enriquece el paisaje y la Foz de Fago es un excelente reclamo turístico.

     Pero, de la noche a la mañana, pueden cambiar las cosas. Y lo que era un núcleo rural tranquilo y apacible - casi arcádico - se ha convertido por momentos en una especie de infierno metafórico donde la convivenica es una utopía y las relaciones son tensas e insostenibles. De todos modos, nadie quiere pensar en una aldea maldita como las de la literatura decimonónica. El tiempo curará las heridas y Fago volverá a ser un lugar encantador. Lo que no se borrará es la memoria de un alcalde democrático asesinado en una noche de enero. Eso es lo más trágico e incomprensible.

     Los vecinos de la comarca de Ansó están preocupados por la imagen de la zona. Y tienen algo de razón. Pero también puede ocurrir que los que no conocían Fago se animen a visitarlo para comprobar la belleza de este pueblo del pirineo aragonés. Podrán de ese modo romper cualquier maleficio y considerar la trágica muerte como algo aislado en el espacio y en el tiempo.

ESCUELA INFANTIL EN CANTAVIEJA

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    Hay pueblos de la provincia de Teruel que intentar mantener su población. A pesar del clima. A pesar de las pésimas comunicaciones. A pesar del hechizo de la gran ciudad. Uno de ellos es Cantavieja, en pleno corazón del Maestrazgo turolense. Aunque llegó a rozar los dos mil habitantes a principios del siglo XX, desde hace 25 años sus vecinos se acercan a los ochocientos, cifra nada despreciable si pensamos en otros núcleos rurales del Maestrazgo, de las Cuencas Mineras o de la Sierra de Teruel.

   Leo en la prensa que la que fue reducto carlista a mediados del siglo XIX y cuartel general de Ramón Cabrera durante tres años, acaba de inaugurar una escuela infantil para niños de uno a tres años. Es una buena noticia. La coordinación entre el ayuntamiento y la DGA han hecho posible que los niños no tengan que quedarse en casa o desplazarse a Mora de Rubielos o a Teruel. Esperemos no sea flor de un día y esta "cantera" dé sus frutos y se mantenga y, si es posible vaya á más. La ciudad histórica y monumental del Maestrazgo se lo merece.

18/10/2006 16:59 josemarco Enlace permanente. PUEBLOS No hay comentarios. Comentar.

LAS GRUTAS DE CRISTAL

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   He visitado en varias ocasiones las Grutas de Cristal, pertenecientes a Molinos, pequeña localidad del Maestrazgo turolense. Han pasado más de veinte años desde que viajé por primera vez con mi padre, en un pequeño Renault 4, a conocer esta maravilla natural. Desde ese lejano 1983 han pasado muchas cosas. Pero las cuevas permanecen y, al parecer, se está apostando por ellas, así como por otras zonas casi olvidadas de esta comarca de Teruel

   Regresé a Molinos hace dos años y observé mejoras en las comunicaciones, en los accesos a las cuevas y en la atención personal. Aunque todavía queda mucho por hacer. De todos modos, la aprobación de estas famosas cuevas como Monumento Natural - junto con el Puente de la Fonseca - por el gobierno aragonés, es un espaldarazo a un proyecto que empezó con el impulso, la ilusión y la buena voluntad de unos pocos y que, al parecer, va creciendo aunque muy lentamente.

20/09/2006 15:07 josemarco Enlace permanente. PUEBLOS No hay comentarios. Comentar.

TORO ENSOGADO EN ALIAGA

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  Emoción, riesgo, carreras calle arriba calle abajo. Este ha sido el espectáculo que hemos podido presenciar esta tarde en la villa turolense de Aliaga. El "toro ensogao", de gran arraigo y tradición en la capital turolense, ha recorrido la calle mayor de Aliaga y ha respondido a las expectativas. "Nunca había visto tanta gente en el pueblo" -  comentaban los más jóvenes. "Hacía años que no estaba el pueblo tan animado" - decían los mayores. Y pasados los primeros sustos (que esperemos se queden sólo ahí) los tres toros que han salido a la calle han dado un juego excelente.

   Es el momento de recordar que los espectáculos taurinos en Aliaga siempre han atraído a vecinos de la comarca, de la provincia e incluso de provincias limítrofes. La lástima es que las fiestas en honor de la Virgen de la Zarza terminan mañana y la calle mayor volverá a su triste y solitaria normalidad. Hasta el próximo año. Hasta el próximo verano. Esperemos que con la misma emoción y con menos sustos y sobresaltos

 

 

 

10/09/2006 10:51 josemarco Enlace permanente. PUEBLOS No hay comentarios. Comentar.

AMBIENTE FESTIVO EN ALIAGA

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   Mientras en la capital seguimos aguantando estoicamente el calor - ¿quién dijo que bajaban las temperaturas? -, mientras los amantes del deporte sufren la enésima decepción de la selección de fútbol - ¿Hasta cuándo va a seguir el actual entrenador? -, mientras la mañana transcurre entre reclamaciones, matrículas y síndrome del comienzo inmediato del curso, en Aliaga acaba de retumbar el chupinazo que da comienzo a cuatro días de fiesta, sin tregua, sin agobios, sin calor, sin preocupaciones.

   Ya que los dos periódicos aragoneses más importantes ignoran la localidad y sus fiestas, adjunto la pequeña nota que le dedica el "Diario de Teruel":

El tradicional volteo de campanas dará hoy el pistoletazo de salida a las fiestas en honor a Nuestra Señora de la Virgen de la Zarza. Después tendrá lugar el pregón a cargo de la peña El Porrón y a continuación vino español para todos los presentes. A las 17:00 horas habrá una suelta de vaquillas. Los actos tradicionales coparán la tarde del hoy con la ofrenda y las jotas de ronda. Por la noche sonará la orquesta  Tijuana.

Mañana, tras la Misa Baturra habrá vino de honor para nuestros mayores. Por a tarde, concurso de guiñote y festival de jotas. A medianoche, los jóvenes de Aliaga podrán medir sus habilidades taurinas en el toro embolado. A continuación orquesta y discomóvil con gogós.

El sábado los más pequeños disfrutarán en la cucañas en el los juegos infantiles. Tras haber llenado el estómago en la comida popular, los vecinos de Aliaga correrán el toro ensogado, después habrá merienda con regañados. La orquesta Liverpool será la encargada de traer a música esa noche.

El domingo los monólogos de Riky López llenarán de humor la localidad. Y la traca fin de fiestas sonará a medianoche.
  

 

07/09/2006 13:35 josemarco Enlace permanente. PUEBLOS No hay comentarios. Comentar.

MEZALOCHA

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    A treinta kilómetros de Zaragoza, y muy cerca de Muel, se encuentra Mezalocha, un pequeño núcleo rural que apenas supera los cien habitantes en pleno invierno. Este pequeño pueblo, al que viajo a menudo, es sumamente pintoresco y original. Su panorámica está llena de contrastes. Sus calles tienen nombres castizos, sencillos – calle Mayor, calle del Horno, calle del Barranco, calle del Calvario,…-, su entorno arcilloso es atractivo y sus habitantes son hospitalarios y abiertos.   Nada más llegar al pueblo se encuentra la cooperativa vitinícola San Antonio de Padua, al que se le dedica una ermita y un pequeño parque rústico. La calle Mayor atraviesa el pueblo de sur a norte y en ella destaca sobre todo la cortina de tela a rayas de colores que protege en verano y en invierno las puertas de las casas. En medio del núcleo de viviendas está la iglesia parroquial dedicada a San Miguel, con una torre bastante deteriorada, de un mudéjar pobre. El recorrido por el pueblo invita al solaz, el sosiego y la tranquilidad, alterada un poco por los niños y jóvenes que se desplazan desde Zaragoza cada fin de semana.   Pero lo más curioso, lo que más llama la atención en Mezalocha es la ausencia de grúas, de edificaciones nuevas, de nuevas viviendas. Me comentan unos jubilados que el pueblo no sólo no crece sino que va hacia peor. Antes era mejor que Botorrita y ahora ha perdido habitantes y, por tanto, servicios y mejoras. De todos modos, aún funciona un pequeño colegio de infantil y primaria con 16 alumnos. (Algunos prefieren ir a colegios concertados de Zaragoza) Y recientemente se han inaugurado unas piscinas, un pequeño pabellón y una pista polideportiva.

  Mezalocha tiene, además, otros atractivos: la vega cercana al río Huerva, las huertas sembradas de todo tipo de hortalizas, las grandes extensiones de vid y, sobre todo, el pantano, limpio y bastante lleno a pesar de la sequía. Sólo hay un pequeño problema que impide que Mezalocha vaya a más: los cinco kilómetros que la separan de la autovía mudéjar. En eso coinciden la mayoría de los vecinos. De todos modos, aún mantienen la esperanza. Su pueblo puede renacer como tantos núcleos rurales cercanos a Zaragoza. Si no que se lo pregunten a los vecinos de Mozota, de María de Huerva o de Botorrita.       

                                                                                                       

POR TIERRAS DE GALVE

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   La ruta ciclista de ayer discurrió por las tierras de Galve, pueblo turolense que ronda los cien habitantes y que posee uno de los Parques Paleontológicos más importantes de España. Pero para llegar a este pequeño enclave rural, situado en una hondonada muy cerca del río Alfambra, hay que ascender desde Aliaga hasta Camarillas por una cuesta empinada y sinuosa. La dificultad es mayor si esto sucede en los primeros kilómetros, cuando las piernas están aún un poco agarrotadas. La mañana es fresca y apacible y el paisaje que se contempla durante la ascensión alivia en cierto modo los sudores del pedaleo: el barrio de Santa Bárbara con sus pequeñas casas alineadas, el cauce del cada vez más mermado río La Val y, al fondo, la silueta de Jarque de la Val. Dejamos Camarillas a la izquierda y, después de atravesar la ermita de la Virgen del Campo, cambiamos de carretera - ¡qué diferencia de asfalto y de trazado! - y nos encaminamos hacia Galve. Allí hacemos un alto en el camino para visitar el Museo Paleontológico y la Ruta de los Dinosaurios. Elegimos dos de las posibles rutas que se pueden realizar: la ruta de las huellas de los dinosaurios y la ruta del río Alfambra. Sorpresa, admiración y evocación de épocas muy lejanas, cuando la tierra estaba habitada por estos extraños animales y entre estos roquedales había agua y, tal vez, abundante vegetación.

  Continuamos esta travesía de 52 kilómetros ascendiendo de nuevo a la carretera general y realizando una pequeña parada en el puerto del Esquinazo (1380 metros). El descenso es apasionante, a pesar del viento en contra. Lo demás, coser y cantar. De Mezquita a Aliaga en conversación amigable y con el pedaleo constante. Una buena ruta para un día tranquilo y apacible de agosto.

POR LA SIERRA DE SAN JUST

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   Hoy la ruta ciclista ha sido un poco más llevadera que la de ayer. He ascendido con dos amigos al puerto de San Just (1406 metros) muy cerca de Valdeconejos y entre Mezquita de Jarque y Escucha. Ir acompañado en bicicleta resulta más ameno y llevadero. Cuando la ruta es llana, puedes comentar algo, recordar vivencias o intercambiar opiniones. La parada en la fuente de Jarque de la Val es casi un ritual. Una fuente de cuatro caños que es la envidia de muchos visitantes. Pero hemos realizado otra pausa imprevista: muy cerca de Hinojosa de Jarque, junto a una granja de cerdos, unos dos centenares de buitres celebraban un festín a costa del cadáver de un cerdo en la ladera de un monte. Ha sido impresionante. Para filmarlo. Parecía una escena de alguna película del oeste americano.

   El regreso ha sido apacible y bastante rápido, a pesar de que las piernas pedían a gritos una tregua. Como recuerdo, los artilugios eólicos - molinos del progreso - que coronan las cumbres de la sierra turolense. ¿Qué beneficio aportan a los municipios cercanos? ¿Ocurrirá algo similar a La Muela? Habría que preguntárselo a los escasos habitantes de Valdeconejos. Al parecer, no se ve nada significativo en el entorno. Todo permanece igual: silencio, soledad y síntomas de abandono

CASAS DE PUEBLO

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    Me he acercado esta tarde a Tous desde Massalavés. Un agradable paseo en bicicleta, a pesar del calor. No había oído hablar de Tous hasta octubre de 1982, fecha trágica para todos los habitantes de esta comarca de la Ribera del Júcar. La presa estuvo a punto de reventarse, y a raíz de su construcción, se levantó un nuevo pueblo en la vertiente este, hacia Alberique. El dolor y la tristeza por tener que abandonar sus raíces, se vio compensado con la construcción de un pueblo de casas encaladas, de casas con patio, corral o jardín, de amplias casas de pueblo.

    En mi visita a Tous, me he acercado a la casa de estos amigos, ya jubilados. Me comentan que viven felices en esta casa amplia y tranquila. Así viven los casi mil quinientos habitantes de este nuevo enclave rural. Con todos los servicios, con buenas comunicaciones y con la sensación de encontrarse en medio de la naturaleza.

    Ahora ya no se construyen casas de pueblo como las de antes. A Tous ha llegado tambión la moda de los adosados, de los dúplex o de las casas en hilera. No es lo mismo. Aunque cada una puede tener sus gustos. De todos modos, si te gusta el campo, si amas los animales y la vida tranquila, una casa de pueblo como las de Tous puede colmar tus aspiraciones.

21/07/2006 19:44 josemarco Enlace permanente. PUEBLOS No hay comentarios. Comentar.

VIAJE HACIA LA MEMORIA

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            Volver a Aliaga es regresar a un pasado cada vez más lejano y difuminado por el tiempo. Volver a Aliaga es alimentar los recuerdos y ahuyentar los olvidos. Volver a Aliaga es intentar recorrer el camino de los primeros años de mi infancia; es caminar en silencio por sus calles empinadas, ahora invadidas por el cemento; es pasear pausadamente por el cascajar y acercarme a las orillas del Guadalope, que me regala su suave murmullo estival y me convida a compartir la sombra permanente de sus chopos centenarios; es trepar hacia la altiva cumbre del castillo y contemplar el valle en el que está asentada la villa: hileras de casas arracimadas y orientadas hacia el sur, nuevas edificaciones en los aledaños del campo de fútbol, algunas huertas cultivadas, otros espacios yermos, desolados, abandonados, rebosantes de verdor en este verano de tormentas.

            Todo viaje tiene un triple valor: bucear hacia el pasado, recrear el presente y anticipar el futuro. ¿Cuál fue el pasado de este valle azotado por un clima inclemente y escaso en tierras de cultivo? ¿Cuál es el presente de este pueblo, venido a menos demográficamente y castigado por el éxodo incesante de sus vecinos? ¿Qué le deparará el futuro a este núcleo de población cada vez mejor comunicado pero con una pirámide de edad invertida?

            Momentos de reflexión, tiempo de silencio en esta mañana estival. Los años se deslizan presurosos como este río que lucha día a día por sobrevivir. Tiempo para el reposo, tiempo para la calma y tiempo para hablar con los vecinos que permanecen aquí todo el año, a pesar del rigor de los inviernos, a pesar de la tristeza otoñal del paisaje, a pesar de la ausencia de tantos seres queridos.

16/07/2006 12:23 josemarco Enlace permanente. PUEBLOS No hay comentarios. Comentar.

NOCHE DE SAN JUAN

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       Huida de la ciudad. Aceleración permanente. Búsqueda de solaz, de refugio, ¿de qué? Todos esperamos ansiosos este viernes de San Juan. Especialmente aquellos que tenemos una cita con nuestras raíces o con nuestras tradiciones. En muchos pueblos se enciende una hoguera para quemar todo lo negativo; en otros se planta un chopo o un pino, con una cucaña en su capota difícil de alcanzar.

        En Aliaga se celebran las fiestas dedicadas a su patrono San Juan Bautista. Hace bastantes años los quintos del pueblo plantaban el mayo, uno de los mejores pinos del término municipal. Era una noche mágica, compartida con todos con entusiasmo. Ahora casi no quedan jóvenes en el pueblo, pero los pocos jóvenes que cumplen dieciocho años, casi todos residentes en la capital, se reúnen esta tarde-noche y preparan su fiesta, y plantan el mayo, que estará en la entrada del pueblo hasta que finalicen las fiestas de septiembre. Esta noche, a las doce, todo el pueblo vibrará con ellos. Y tal vez se encienda una hoguera de esperanza o de ilusión. Y muchos recordarán tiempos pasados. Pero nada será igual. Aunque intentemos darle el mismo sentido.

LA DESPOBLACIÓN RURAL

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No es un fenómeno nuevo, ni mucho menos. Se remonta a las primeras décadas del siglo XX. Ayer se hacía eco la prensa de este trasvase, al parecer irreversible, de los habitantes del medio rural hacia las dos grandes ciudades españolas y hacia las zonas costeras. Entre las comunidades autonómicas más afectadas por este éxodo de los jóvenes y menos jóvenes hacia los grandes núcleos de población estaba Aragón - con la excepción de su capital, Zaragoza - y entre las provincias figuraba - ¡cómo no! - nuestra querida provincia de Teruel, una de las más extensas de España. Este farolillo rojo en el número de habitantes lo comparte con Soria, Lugo y Zamora. Son provincias del interior, con un clima frío, con pocas perspectivas de crecimiento industrial, con un progresivo declive de sectores como la agricultura o la ganadería.

Teruel comenzó a disminuir su población hacia 1910. Y en casi un siglo ha perdido la friolera de 116.000 habitantes, casi tantos como tiene en la actualidad. Lo más grave es que este goteo no cesa: se van muriendo los ancianos, los jóvenes huyen a la capital, casi no hay nacimientos y las perspectivas de futuro son poco halagüeñas. Si no que se lo pregunten a los escasos vecinos de pueblos como Maicas, Armillas, Fonfría, El Salcedillo o Segura de Baños.

Aliaga es un ejemplo claro de esta despoblación. Un caso similar al de Ojos Negros. Cesaron las explotaciones mineras, caducó la central térmica y, de una población que rondaba los dos mil habitantes en los años cincuenta, ha pasado a poco más de trescientos en el 2006. Hay que tener en cuenta, además, que muchos de estos habitantes no residen habitualmente en el pueblo, sólo están censados allí y acuden, sobre todo, durante los meses de verano. Y también hay que comprobar que se han anexionado a Aliaga los núcleos de Campos, Cirugeda y La Cañadilla. Desplazarse a Aliaga, o a cualquier pueblo de estas zonas deprimidas, en otra época del año es topar de lleno con la soledad, el silencio y la decrepitud. Quedan algunas familias jóvenes inquietas y emprendedoras. Pero son una minoría y, cuando sus hijos comiencen la Enseñanza Secundaria o el Bachillerato, tendrán que buscar otra solución: Teruel o Zaragoza. Lo más preocupante es que la mayoría de los habitantes de nuestros pueblos son jubilados y superan los sesenta años. Ilusión no les falta, pero notan la ausencia de un relevo generacional y de la alegría y el entusiasmo de los niños y jóvenes.

03/06/2006 11:05 josemarco Enlace permanente. PUEBLOS No hay comentarios. Comentar.

MARTÍN DEL RÍO

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Me llega un correo de Martín del Río. Allí reside y trabaja mi buen amigo y excelente fotógrafo Ignacio Gómez. Ignacio es el responsable del Telecentro de este pueblo turolense de la comarca de las Cuencas Mineras, cerca de Montalbán, y realiza una labor encomiable con niños, jóvenes y adultos. Este centro ha sido elegido recientemente junto a trece pueblos más de toda España para eleborar un Fotoblog. La tarea consiste en plasmar fotos antiguas en la página correspondiente al pueblo y ponerles un pie de foto adecuado. Ignacio ha colgado más de cien fotografías de este pintoresco pueblo. Podéis acceder a ellas en la siguiente dirección: http://tupuebloeninternet.telecentros.es

Espero cunda el ejemplo y nos animemos a rescatar el pasado de este mundo rural cada vez más amenazado y olvidado.

(La fotografía corresponde al área de acampada "Las Cabañas", con capacidad para 400 personas)

29/05/2006 19:06 josemarco Enlace permanente. PUEBLOS No hay comentarios. Comentar.

LA ALMUNIA DE DOÑA GODINA

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            El partido de fútbol semanal está programado en La Almunia de Doña Godina. Hacia allí nos dirigimos en autobús, sin desviar nuestra atención de los terrenos desolados que bordean el Cuarto Cinturón, del aspecto casi estepario de la futura Valdespartera, de la imagen desmitificada de Cuarte de Huerva a vista de pájaro, y de la extraña y casi pintoresca panorámica del alto de La Muela, poblado de un bosque de aparatos que parecen gigantescos árboles, destinados a fabricar energía eólica y que, según me cuentan, han enriquecido a un pueblo, olvidado hasta hace poco de la mano de Dios y de los hombres.

            Poco después, aparece La Almunia, en un valle fértil poblado de manzanos y otros frutales y hortalizas. Nadie me sabe decir exactamente quién fue Doña Godina. Algunos lugareños hablan de una mujer muy rica que enriqueció este pequeño enclave zaragozano. Lo que sí contemplo es un pueblo que no llega a la categoría de ciudad y que se mantiene gracias a la Escuela Politécnica, al Instituto de Secundaria, a la industria hortofrutícola y a otros servicios comarcales. De todos modos, hay un movimiento inusual para dinamizar a niños, jóvenes y adultos de la comarca: Jornadas de Cine, Media Maratón de Valdejalón, Campeonato de Patinaje y algún otro pequeño evento comarcal y local.

            Me encuentro con Patricio que, aunque nació en Morés, lleva casi toda su vida en La Almunia. A sus casi ochenta años, y con una ceguera irreversible, me comenta desde un banco de la Plaza de los Obispos – llamada popularmente Plaza de Toros – que las escuelas fueron fundadas por el general Primo de Rivera (aún conservan este controvertido nombre), que la construcción de la autovía de Madrid no ha perjudicado aparentemente a la hostelería y a los servicios, que vienen hasta diecisiete autocares diarios de estudiantes desde Zaragoza a la Politécnica, que su hijo trabaja en la capital pero regresa todos los días, que la agricultura es pujante y los inmigrantes se han incorporado de manera progresiva.

            Patricio ve el futuro con optimismo, a pesar de su edad y de sus condiciones. Mi visión es algo distinta y, tal vez, sesgada: La Almunia va perdiendo terreno a costa de La Muela, su parte antigua está descuidada y cada vez más deshabitada, la horrible mole de su Iglesia Parroquial contrasta con una esbelta torre mudéjar,… Lo que ocurre es que el fin de semana deja a La Almunia sin vida. Los estudiantes regresan a Zaragoza o a sus pueblos de origen, las industrias interrumpen su actividad y sólo quedan los pocos habitantes fijos de este pueblo que, al parecer, se ha estancado. Hasta la Oficina de Turismo permanece cerrada. Eso sí, tiene un excelente polideportivo y un magnífico campo de fútbol. Por algo su equipo milita en tercera división.

 

BOTORRITA, PUEBLO DE CONTRASTES

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            Siempre me ha llamado la atención el nombre de este pueblo zaragozano, que visito en la tarde del sábado, invitado por unos amigos que han decidido dejar la vida de la ciudad e instalarse en un enclave rural muy cercano a la capital. Recorrer las calles de Botorrita es entrar en un camino de contrastes. Porque contrasta la situación de la parte antigua del pueblo en una colina asentada sobre tierra rojiza y la extensión de la población hacia el interior con la construcción de chalés, torres o vulgares bungalós. Tierra de contrastes y de espectáculos inesperados: el cementerio en una pequeña vaguada y el campo de fútbol casi oculto en un valle. Eso sí, las piscinas municipales nos dan la bienvenida y el frontón es plaza, lugar de reunión y sala de baile.

            Sus habitantes son hospitalarios, saludadores y algo curiosos. Les preocupan los problemas que comparten con otros núcleos rurales: la escasa población fija, los pocos alumnos que asisten al colegio o escuela del pueblo, los pocos establecimientos comerciales, la escasez de servicios. Y la soledad de los largos inviernos… Aunque la autovía ha acercado más el pueblo a Zaragoza – unos veinte minutos de coche – los problemas siguen ahí o quizás se han agravado: para muchas personas Botorrita es una especie de ciudad dormitorio o un lugar para pasar unas horas de ocio los fines de semana. Porque los niños van a colegios de Zaragoza, – la mayoría concertados – los padres trabajan en la capital, comen en la capital y compran en la capital. Y el pueblo sigue vacío, con sus apenas trescientos habitantes. Se construye, se mejora, pero las personas no parecen decidirse por asentarse en este pintoresco pueblo y seguir el ejemplo de mis amigos. Prefieren otros núcleos cercanos como Cuarte, María de Huerva o Santa Fe. Hasta la huerta desaparece y las tierras se van quedando yermas. Y eso que el río Huerva bordea generoso la parte interior de este pueblo cuyo campanario destaca en la lejanía. Este es el presente de Botorrita, ¿cuál será su futuro?

MASSALAVÉS

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            Massalavés es un pequeño pueblo de comarca valenciana de la Ribera Baja, cercano a Alcira, que puede considerarse como la capital de esta hermosa zona de la desembocadura del Júcar. Aunque ronda los dos mil habitantes, es un pequeño núcleo rural que queda eclipsado por poblaciones más cercanas como Alberique, Alcudia o Carlet. En Aragón sería un núcleo de población bastante grande, sobre todo en Teruel, donde hay muy pocos pueblos que superen los dos mil vecinos.

            Desde siempre ha sido un pueblo campesino con generosas tierras y abundante agua, pues además de la cercanía del Júcar, nace en sus proximidades el río Verde, que llena de verdor las orillas de su corto trayecto. Sin embargo, poco a poco los campos más cercanos al pueblo se van quedando yermos y se van transformando en solares edificables y en futuras fábricas o urbanizaciones. Todo ello es fruto de un desarrollismo que mira al presente y se olvida del futuro. ¿Será pan para hoy y hambre para mañana? El tiempo lo dirá. De momento, hay proyectado un gran parque logístico como almacén y soporte de la famosa Copa América 2007, que se va a celebrar en Valencia.

            La fisonomía de los pueblos va cambiando y la huerta cede paso al cemento o al asfalto. El turismo parece más rentable que las hortalizas o las naranjas. Y los jóvenes no quieren saber nada de la agricultura, salvo contadas excepciones. Massalavés es un claro ejemplo de este proceso que parece irreversible. Al menos, a medio plazo.

EL POBO TAMBIÉN EXISTE

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Estos días El Pobo, pueblo turolense de la sierra, ha sido noticia a nivel nacional por la impresionante nevada que cayó el fin de semana. No es normal que El Pobo, este pequeño núcleo rural de la comarca de Teruel, aparezca en los informativos nacionales. Lo extraño es que se hable de El Pobo y de los pobinos, aunque sólo sea por motivos meteorológicos. Mejor sería que se hablara de este pueblo y de otros cercanos, casi deshabitados en invierno, por la creación de industrias, el incremento de la población escolar o la creación de un parque natural. Pero la realidad es cruda, como todos los inviernos.

De todos modos, las nevadas no son las de antes. Recuerdo nevadas en Aliaga mucho más copiosas y recuerdo días y semanas de aislamiento con la capital. Ahora todo lo mitificamos. Aunque en este caso haya servido para dar a conocer la cruda realidad de un pueblo de Teruel, al que tengo especial cariño por la proximidad al mío y por las amistades que aún mantengo.

01/03/2006 13:31 josemarco Enlace permanente. PUEBLOS No hay comentarios. Comentar.

HINOJOSA DE JARQUE

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Hinojosa de Jarque es un pequeño pueblo situado en la ribera de la Val, junto a la carretera que comunica Mezquita de Jarque con Aliaga. Es un pueblo aparentemente con pocos atractivos paisajísticos. Pero ha suplido esta carencia con la creación de un original Parque Escultórico, impulsado por la Asociación Cultural de la localidad. Este parque se compone de 38 esculturas del artista local Florencio de Pedro, que están estratégicamente repartidas por todo el término municipal.

Esta iniciativa es digna de encomio en una comarca tan deprimida como las Cuencas Mineras. Comprobamos, además, que la presidenta de esta Asociación, la profesora Lucía Torres, intenta ir más allá en sus inquietudes culturales: crear en la torre-fortaleza de la iglesia un museo que acogería las maquetas del artista Florencio de Pedro y, al mismo tiempo, editar un libro educativo y didáctico sobre estas esculturas para intentar promocionar el pueblo y potenciar las inquietudes culturales y artísticas en la comarca. Todo ello se complementaría con el adecentamiento del entorno de Hinojosa consistente en crear un sendero, colocar bancos y mejorar estéticamente el marco natural de las esculturas.

Un pequeño reto para esa población inquieta y un ejemplo a seguir por tantos núcleos rurales turolenses y aragoneses. El invierno es demasiado largo y las inquietudes escasas. Aunque también es importante la aportación económica de las instituciones y entidades privadas.

27/02/2006 19:59 josemarco Enlace permanente. PUEBLOS No hay comentarios. Comentar.

CASPE Y SU COMARCA

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He aprovechado esta ventosa mañana del sábado para viajar a la capital zaragozana del Bajo Aragón, donde no estaba prácticamente desde una mañana gris de 1964 cuando cogía el tren que me llevaría a Barcelona y luego a Llinás del Vallés. Fue un agridulce 11 de septiembre. Y Caspe ha cambiado mucho: la parte nueva se está apoderando de su atractivo casco antiguo y la entrada en la ciudad es horrorosa. A ver si la cambian.

El equipo de Javier (alevines del San José) jugaba un partido de fútbol contra los locales - a los que han derrotado por cuatro a dos, con dos goles de Javier, marca de la casa -  y, aprovechando los prolegómenos, me he internado por la parte antigua de la ciudad, no sin antes contemplar con alegría que hay una calle dedicada al escritor de Alcolea de Cinca Ramón J. Sender, bastante olvidado últimamente. (¿Qué ocurre con el autor de Crónica del Alba? ¿Cuántas ciudades o pueblos le han dedicado una calle o un monumento?)

En la Plaza de España he admirado la fachada de la Casa Consistorial, de estilo neoclásico, y la Casa-Palacio de Piazuelo-Barberán, barroco-renacentista del siglo XVII. Por la aseada calle Mayor he llegado a la Plaza del Compromiso, desde la que se contempla la Colegiata de Santa María, con su pórtico gótico del siglo XIII, que necesita una urgente restauración. Lástima que estuviera cerrada y no haya podido visitar su interior. Junto a ella está el Mausoleo Romano de Miralpeix, rescatado por los caspolinos de las aguas del embalse en 1962, y el Palau del Bisbe, de estilo renacentista.

Un alto en el camino en una acogedora cafetería me ha permitido, mientras degustaba un café, hojear el periódico La Comarca, publicación semanal que refleja las inquietudes de los habitantes de estas tierras bajoaragonesas. Camino Ibarz en su columna de opinión se lamenta de la ausencia de cines en Alcañiz y propone la original idea del "cine-bus". Otros articulistas hablan de la despoblación de la mayoría de los núcleos rurales de la comarca y, en la sección cultural, se glosa la visita del escritor Juan Bolea al Instituto "Mar de Aragón", para animar a los alumnos y alumnas a disfrutar con la lectura y a iniciarse en la tarea de escribir.

Mi despedida de Caspe ha sido bastante dulce, después de la victoria deportiva del equipo de Javier y de la provechosa, aunque breve, visita cultural. He dejado para otra ocasión las numerosas ermitas, las ruinas del Castillo del Compromiso y la Torre de Salamanca. Por el espejo retrovisor del autobús he contemplado de nuevo la entrada en la ciudad. Horrorosa. A ver si la mejoran.

ALCAÑIZ

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Siempre me ha cautivado la ciudad bajoaragonesa, capital de esta comarca y centro económico y cultural de su entorno, a pesar de la cercanía de otros núcleos de población como Calanda, Alcorisa o Andorra. A pesar de los amargos recuerdos que aún conservo, allá por el lejano enero de 1976, Alcañiz aún sigue siendo una ruta en mi itinerario cultural por mi provincia y una ciudad llena de contrastes y atractivos. Sería prolijo describir con detalle todos los encantos de esta villa. Merece la pena sin embargo una visita a la Colegiata de Santa María, al Castillo-Parador de la Orden de Calatrava y a los singulares edificios de la Plaza de España y de la calle Mayor. Toda la parte antigua de la ciudad es un encanto: calles de trazado sinuoso, singulares fachadas y panorámicas pintorescas. La parte nueva ya es otro cantar: destaca, sin embargo, su flamante Ciudad Deportiva y todo el entorno del Guadalope, que se remansa en sus aledaños. Como acontecimientos culturales y deportivos hay que valorar también su Semana Santa con sus silenciosas procesiones y el Circuito Automovilístico del Guadalope, único de sus características en España.

Mañana nos desplazaremos a la capital del Bajo Aragón para presenciar un encuentro deportivo entre los alevines de la Unión Deportiva San José - equipo al que pertenece Javier - y el club local de esta categoría. Será un día emotivo y agridulce: recuerdos, reencuentros y la silueta inconfundible de esta ciudad, medieval y moderna al mismo tiempo.

28/10/2005 13:26 Enlace permanente. PUEBLOS No hay comentarios. Comentar.

MEQUINENZA

Mequinenza.jpgEste fin de semana he podido releer la primera obra del escritor aragonés, recientemente fallecido, Jesús Moncada,"Historias de la mano izquierda" escrita, como todas sus creaciones, en catalán y editada por Xordica en 1996. Es un libro de excelentes relatos que junto con "El café de la granota" sientan las bases de una de sus obras maestras: "Camino de sirga". Jesús Moncada recrea en esta obra su pueblo natal, en la franja que divide Aragón de Cataluña y muy cerca de la desembocadura del río Cinca en el Ebro. Este hermoso y pintoresco pueblo quedó anegado por el embalse de Ribarroja y se construyó uno nuevo en las proximidades.
Jesús Moncada recuerda con nostalgia los pequeños "héroes" de la intrahistoria local, entre los que destaca el viejo alguacil, el dueño del café o el valiente conductor de laúdes de una orilla a otra del Ebro. El autor se revela como un excelente narrador y manifiesta su interés por conservar tradiciones lamentablemente desaparecidas.
Es una pena que la fama de Jesús Moncada haya llegado a Aragón demasiado tarde. Como decía Juan Bolea en el Periódico de Aragón de ayer: "Moncada hizo más por la normalización de la convivencia lingüística en Aragón que cualquier campaña oficial".

En el BLOG de Antón Castro (http://blogia.com/antoncastro)podemos encontrar muchos comentarios y críticas del escritor de Mequinenza.
21/09/2005 19:01 Enlace permanente. PUEBLOS Hay 1 comentario.

CAMARILLAS

Camarillas.jpgEste pueblo de la provincia de Teruel, a 47 kilómetros de la capital y a más de 1300 metros de altitud, tiene un aspecto triste en estos primeros días de septiembre: sus calles están vacías, casi todas sus casas deshabitadas y la iglesia totalmente en ruinas, esperando unos fondos que nunca llegan para ser restaurada.

Pero, además, Camarillas ha aparecido en la prensa durante estos días no por la celebración de sus fiestas patronales ni por la romería anual a la ermita de la Virgen del Campo. Camarillas - nos dicen los periódicos y los informativos - se va a quedar sin escuela. Se va a quedar sin niños. Y es una pena, porque refleja de nuevo la progresiva despoblación de la provincia de Teruel. En este pueblo de la sierra, como en tantos otros, sólo quedan jubilados y pensionistas. Son pueblos de un mes en verano y de algunos fines de semana. Como Jorcas, que ya perdió la escuela hace años; como Miravete de la Sierra, solitario en su encanto y pintoresquismo.

La escuela de Camarillas no llega a los cinco alumnos para poder ser mantenida. Los que queden se tendrán que desplazar a Aguilar o quizás más lejos. Un pueblo que tenía casi 800 habitantes en 1900 apenas supera los 100 censados, porque en la práctica son bastante menos. ¿Volverá la población a estas sierras solitarias? Lo más probable es que se quede en Valencia, Zaragoza o Barcelona y sólo regresen para alguna escapada y ,eso sí, para enterrar a sus seres queridos.
13/09/2005 09:24 Enlace permanente. PUEBLOS Hay 2 comentarios.

LA IGLESUELA DEL CID

126[1].jpgLa Iglesuela del Cid es un pueblo encantador del Maestrazgo turolense. Supone una buena noticia la reapertura de su hospedería porque va a dar ocupación a 25 trabajadores de la zona y, además, el grupo Arturo que la va a gestionar, parece que ofrece más garantías que sus anteriores gestores, el grupo HUSA, que no consiguieron atraer a los posibles clientes.
La verdad es que el Alto Maestrazgo, a pesar de sus encantos, es poco atractivo para el veraneante medio, que busca la playa o los Pirineos. Lo lamento y lo siento, como turolense que soy, pero esa es la triste y cruda realidad. ¿Qué habría que hacer? Mejorar las infraestructuras, especialmente las carreteras de acceso, tanto desde Valencia como desde el resto de Aragón. También es necesario invertir más en zonas recreativas en cada pueblo: piscinas, pistas polideportivas. Y potenciar con imaginación y más inversiones las rutas turísticas de la comarca. Porque el turista es cada vez más exigente. Y hay que ofrecer ofertas al visitante fiel y ajustar más los precios - en la hostelería son muy elevados - y cuidar más al personal.
Todo esto ya lo saben los hosteleros, pero deberían tomar ejemplo de restaurantes como "Casa Amada" en la misma Iglesuela o el de otros restaurantes en Villarroya de los Pinares o en Puertomingalvo. A ver si el grupo Arturo toma nota y promociona este hermoso rincón del maestrazgo turolense.
29/07/2005 12:50 Enlace permanente. PUEBLOS Hay 2 comentarios.

FARLETE

Farlete es un pueblo de Zaragoza, al pie de la sierra de Alcubierre y cerca del límite con la provincia de Huesca. Este pequeño núcleo rural, que ronda los 400 habitantes, tiene su encanto cuando en una excursión dominical en bilicleta optas por dejar la carretera de Villamayor a Leciñena y Perdiguera y te sumerges en un mundo distinto: trozos interminables de secano y, casi milagrosamente, algún campo de almendros que, por estas fechas y a pesar de la sequía, están dando sus frutos. Farlete simboliza aislamiento y, por ello, invita al reposo al ciclista para contemplar la cercana sierra de Alcubierre y reflexionar sobre el milagro de la supervivencia para las pocas familias que permanecen allí durante todo el año cultivando sus campos o pastoreando sus rebaños. ¿Podrá favorecerle en un futuro la cercanía relativa de Zaragoza? Lo dudo. Tal vez se vaya muriendo poco a poco de inanición, como Monegrillo o Valmadrid. No hay ningún río que vivifique sus tierras y el calor en verano ahuyenta a los pocos veraneantes. Sólo algunos coches circulan por la estrecha carretera. Tal vez vecinos del pueblo que van a pasar unas horas o un fugaz fin de semana. Abundan más los ciclistas que, como yo, deciden acercarse a este pequeño pueblo zaragozano hospitalario y pintoresco.
18/07/2005 11:55 Enlace permanente. PUEBLOS Hay 3 comentarios.

TERUEL

Teruel es una provincia marginada desde hace muchas décadas - por no decir siglos -. Ayer la prensa regional dedicaba unas páginas a nuestra querida tierra turolense y en "El Periódico de Aragón" Juan Bolea escribía un certero artículo poniendo en dedo en la llaga de las carencias de esta zona rica sólo potencialmente. Y es que, desde los primeros años de la democracia, el lema "Salvemos Teruel" recorrió las tierras altas del Maestrazgo y caló hondo en un encuentro memorable en Miravete de la Sierra. Y es que, desde hace casi diez años, el movimiento "Teruel Existe" intenta despertar las conciencias de los aragoneses y de los españoles para que volvamos la vista y actuemos sin demora para solucionar las carencias de esta tierra olvidada.
Ha habido pequeñas mejoras en los últimos años: ambulancias medicalizadas, avances en las comunicaciones e inicio de la eterna autovía mudéjar que lleva ya casi dos años de retraso y que parece el cuento de nunca acabar. Se ha perdido la oportunidad del AVE y nos han prometido una alta velocidad de segunda o tercera categoría. Las carencias, sin embargo, siguen siendo importantes: muy pocas instalaciones industriales, descuido y abandono progresivo de la agricultura y poca potenciación de un sector turístico que es lo único que, por el momento, puede funcionar. Todo lo demás son promesas mientras la provincia se sigue despoblando y, como decía Labordeta en una famosa canción, "vamos camino de nada".
La realidad es ésta: Teruel sigue de espaldas a Madrid y de espaldas al mar, mirándose en el espejo de su propia inmovilidad casi secular.
13/07/2005 10:30 Enlace permanente. PUEBLOS Hay 1 comentario.

LOS PUEBLOS DE TERUEL

Pueblo de Teruel 5.jpgAlgunos pueblos de Teruel, en especial de la comarca del Maestrazgo, brindan al viajero un encanto especial. Sus calles estrechas y empinadas respiran todavía un aire medieval. Sus casas nos acogen entre la penumbra y nos ofrecen el solaz que escasea en las grandes ciudades. Algunos pueblos de Teruel nos llenan de melancolía y sólo cuando la primavera avanza - siempre un poco tarde - despiertan del largo letargo invernal y nos invitan a gozar de la vida con calma, sin estrés y con un horizonte distinto al del cemento y el asfalto. En algunos pueblos de Teruel, como en Aliaga, el silencio habla y las estrellas se multiplican con el crepúsculo.
26/05/2005 11:31 Enlace permanente. PUEBLOS Hay 3 comentarios.


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