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josemarco

IMPRESIONES

LATIDOS COTIDIANOS (1)

LATIDOS COTIDIANOS (1)

     A pesar de que el fin de semana ha sido corto, - en lo que a cambio de ritmo y de actividad se refiere - veintiuna horas fuera de la ciudad han sido suficientes para llenar los pulmones de aire incontaminado, para contemplar con detención los primeros colores del otoño y para embeberte en un silencio crepuscular con la luna llena como mudo testigo.

     Has viajado de nuevo a la sierra, al valle que te vio nacer, a la casa de tus antepasados. Y has recordado con dificultad vivencias casi olvidadas de tu infancia. Te has imaginado el pueblo de los años sesenta, con sus calles animadas por el ir y venir de niños, jóvenes y ancianos. Te has asomado a la ventana del solanar y has contemplado la torre de la iglesia, iluminada como un faro perdido en alta mar. Hacia el norte, has adivinado la silueta inconfundible del castillo, de esa fortaleza sanjuanista que se desmorona año tras año.

      El domingo ha amanecido con todo su esplendor. El clima no parecía otoñal, aunque la hierba de los campos se haya vestido del blanco de una suave rosada. Un sol radiante inunda un valle surcado por el rumoroso Guadalope. Los chopos centenarios se resisten a vestirse de amarillo. Las laderas de las montañas muestran todavía la humedad de la lluvia que ha caído hace una semana. Una lluvia escasa, intermitente, necesaria. Pocos frutales muestran su habitual lozanía. Se nota el progresivo abandono de los campos, de la fecunda huerta, de la cada vez menos atractiva agricultura.

     Regresas a la ciudad después de este breve paréntesis. El sol de la tarde te ciega por momentos. Los pueblos de La Val se quedan vacíos. Un vacío de meses. Un vacío casi perpetuo. Por el espejo retrovisor contemplas un rebaño de ovejas. Apuran las últimas horas de un fin de semana fugaz, engañosamente otoñal, casi veraniego. Bebes agua cristalina de una fuente cercana. Un cartel informa de que es agua no potable. Nadie hace caso de este inútil anuncio. Ojalá todas las aguas que bebemos fueran como esta. La noche te recibe a la entrada de la ciudad. Tráfico denso. Semáforos por doquier. La radio anuncia las noticias de la semana que va a comenzar: reducción de plantilla en la Opel, oposición a las obras del tranvía, preámbulo de las fiestas del Pilar,... Pero tú te quedas con el latido del valle que te vio nacer. Un latido fugaz, un eco que permanecerá en tu interior hasta el próximo viaje, hasta un nuevo fin de semana.

 

AL FILO DEL OTOÑO

AL FILO DEL OTOÑO

                    Al filo del otoño

                    se desangra la tarde cenicienta

                    entre brumas y brisas

                    a orillas del humilde Guadalope

                   que surca alborozado

                   el valle silencioso

                   teñido de un color verdeamarillo

                   y de un poso agridulce de nostalgia.

                    Al filo del otoño

                   se va filtrando un sol crepuscular

                   entre nubes cárdenas

                   y humean las inquietas chimeneas

                   mientras la vida pasa

                   al borde del camino

                   flanqueado por chopos cabeceros

                   y por miles de arbustos

                   que adornan cual tapiz multicolor

                   los valles de la Val y Miravete.        

LODO TURBIO

LODO TURBIO

     Aprovecho esta tarde preotoñal para acercarme a las orillas del Ebro, atravesar el río por la pasarela del azud y contemplar a lo lejos la zona que parece va a ser elegida para la futura Expo Paisajes 2014. Parece ser que va ganando enteros la desembocadura del río Gállego, que acaba en el Ebro casi exhausto. Llega a Zaragoza después de un largo recorrido, cargado de residuos, lastrado por el lodo y casi irreconocible. Habrá que ver si la futura Exposición le da vida a este río, resucita sus riberas y contribuye a revitalizar su entorno.

     Viene como anillo al dedo un poema del albaceteño Manuel Terrín, perteneciente al poemario El lodo turbio de la desembocadura, que obtuvo el premio del concurso de poesía Ciudad de Zaragoza 2009:

                    Estoy buscando un árbol donde colgar el nido

                    y sólo encuentro al frente montículos de arena,

                    una luz apagada, una voz que no suena

                    y un sendero sin nombre que conduce al olvido.

                    Dura tierra paterna, bajo cielo dormido,

                    convierte en pedregales lo que era manantial.

                    Habla el mundo de amores y el amor es un mal,

                    un fracaso redondo de la vieja ruleta.

                    Todos hemos nacido con una metralleta

                    colgada a la manera de nudo umbilical.

SILENCIO E INCERTIDUMBRE

SILENCIO E INCERTIDUMBRE

     Han cambiado muchas cosas en Zaragoza - y en España - en los últimos doce meses. Ayer se "conmemoró" la clausura de la Exposición 2008. Ahora, un año después, el recinto permanece en silencio, como un esqueleto de cemento, a la espera de ese futuro parque empresarial que no acaba de llegar. La crisis económica - que comenzó hace aproximadamente un año - se está llevando por delante muchas ilusiones o proyectos para esta ciudad. Sólo las obras del futuro tranvía parecen romper con el silencio administrativo sobre temas como la tan cacareada Gran Scala, el nuevo campo de fúltbol o la segunda estación del AVE.

     La incertidumbre se agudiza todavía más cuando repercute en el futuro de las personas. Este silencio afecta a miles de trabajadores de la Opel de Figueruelas, que ven cada día más amenazada la continuidad de una factoría hasta ahora modélica en toda Europa. El ocaso del verano - palpable también en lo meteorológico - se puede llevar consigo las ilusiones que muchos zaragozanos y aragoneses pusieron en la Expo. Todavía queda un poco lejos la Exposición de Horticultura de 2014. Ni siquiera se ha precisado su ubicación. Está claro que las autoridades políticas no quieren hacer demasiados planes a largo plazo. Las sorpresas surgen cada semana y uno no sabe a qué carta quedarse. Por no hablar de la gripe A y de sus posibles consecuencias en Otoño. De momento, se ha esfumado el agobiante calor y los montes respiran tranquilos.

IMÁGENES INSÓLITAS

IMÁGENES INSÓLITAS

     Mañana de compras en el barrio de Las Fuentes. Algunos supermercados están a rebosar. "Parece que regalen los productos", comenta un cliente. En mi recorrido de unos quince minutos, hago una pequeña parada a orillas del Ebro, muy cerca del azud. Numerosos curiosos se agolpan en la barandilla para observar un espectáculo hasta hace poco inusual: presencia de siluros en el cauce del Ebro, peces importados de Alemania en 1974 y que desde el embalse de Mequinenza se han ido extendiendo por el Ebro y el Segre. Son peces depredadores, peces basura, peces espectáculo, peces para pescadores audaces y pacientes. Dicen que acaban con todo, hasta con las ingenuas palomas. Dicen que les gustan las aguas hediondas. Porque las aguas del Ebro dan una imagen lamentable en este final de verano.  Ya sabemos que la calidad de las aguas de un río se pueden medir por los peces que habitan en él.

     Ya hacia el supermercado, observo una imagen casi insólita hasta ahora: presencia de carritos de la compra por las calles casi intransitables del barrio. La inminente desaparición de las bolsas de plástico - ¡cuánto se ha tardado en tomar la decisión! - obligará a volver al carro de ruedas. Un medio de transporte de mercancías más cómodo y más discreto. Eso sí, el tráfico de las aceras se multiplicará, porque habrá un cruce de peatones, bicicletas, carritos de bebé, mochilas escolares y carros de la compra.

ECOS DEL VERANO

ECOS DEL VERANO

     Desde mi regreso a la gran ciudad, desde la vorágine de actividades de preparación del inicio de curso, desde la soledad de las cuatro paredes y la visión panorámica de asfalto y cemento, recuerdo los últimos días de un verano que está a punto de fenecer. Mi mente vuela hasta Aliaga. Los vecinos más afortunados estarán quemando los últimos cartuchos de las fiestas mayores en honor a la Virgen de la Zarza y esta noche cantarán el "pobre de mí" por la calle mayor. Esa calle mayor que el domingo pasado se vistió de gala para presenciar el ya clásico toro ensogado. El pueblo se llenó de animación. Niños, jóvenes y mayores contemplaban el espectáculo o se convertían en protagonistas de rápidas carreras y algún pequeño susto. Los balcones y ventanas estaban a rebosar y la gente se divirtió de lo lindo.

     A partir de mañana, el pueblo volverá a su fisonomía habitual: tranquilidad en las calles, soledad crepuscular y silencio por las noches. Menos mal que Neoelectra continuará funcionando, que la escuela acogerá a una veintena de alumnos, que el supermercado seguirá con sus provisiones y el centro de salud atenderá cualquier incidencia. El otoño llegará dulce, silencioso, amarillento. El preludio del invierno será progresivo y teñirá muchos corazones de melancolía. Los que vivimos en otro lugar, soñaremos con el próximo puente festivo, recordaremos los momentos más felices y esperaremos el próximo verano. Eso sí, todos desearemos que no se repita el pavoroso incendio de julio y que las lluvias sean mucho más generosas. La naturaleza lo necesita y el paisaje lo agradecerá.

 

TRINCHERAS URBANAS

TRINCHERAS URBANAS

     Cuando regresas a la ciudad, después de un mes de paréntesis estival, sueñas con encontrarte un entorno distinto al que dejaste a finales de julio. Pero, lamentablemente, no ha sido así. El Plan de Inversión Local continúa dejando a muchas calles patas arriba. El tráfico se complica, un olor nauseabundo recorre algunas avenidas y los ciudadanos de a pie echan mano de la paciencia y de la imaginación para acceder a sus lugares habituales.

     El problema se acrecienta si uno se acerca a los aledaños de la plaza del Portillo. Las aceras que lindan con el coso de la Misericordia están valladas porque hace dos días se desprendió un tejadillo de la azotea de la plaza y, milagrosamente, no dio de lleno con ningún viandante. Mucho tendrá que hacer la Diputación Provincial para solucionar este desaguisado. Uno más entre tantos. Cerca de la plaza, las obras del museo Pablo Serrano continúan a cámara lenta. Y, eso sí, como no todo es negativo, el colegio Joaquín Costa luce ya su nueva cara, después de una acertada restauración.

     Es de esperar que, con la llegada del otoño, se vayan adecentando calles y avenidas y el ciudadano transite sin sobresaltos debajo de tejados, balcones y cornisas. Es de esperar que la tan temida gripe A no se agudice. Es de esperar que el paso no vaya a más. Es de esperar que la ciudad no siga pareciendo una trinchera pacífica. Pero esto último resultará difícil porque ya van a comenzar las obras del futuro tranvía. ¿Cómo nos desplazaremos al hospital Miguel Servet? ¿Cómo iremos a la Romareda? El tiempo lo dirá. Y las cabezas pensantes.

LOS COLORES DEL VERANO

LOS COLORES DEL VERANO

     A medida que avanzan los días y las semanas de este efímero verano, una polifonía de colores se va adueñando de la realidad, cruda y descarnada, a pesar de las tan cacareadas vacaciones de agosto. Cual si fuera un caleidoscopio cromático, la vida cotidiana se va tiñiendo de los tonos más dispares e inverosímiles. Del color rojo agrisado de los incendios forestales, se ha pasado al tono amarronado de las tormentas, riadas y avenidas. Del color rosa de las vacaciones idílicas en una isla tranquila, se ha pasado al color negro de la dictadura del terror, que acaba de ’celebrar’ así sus bodas de oro. Del color azul del cielo, con continuos avisos de olas de calor, se ha pasado al color gris de las nubes, que se han enseñoreado por unos días de las playas del Levante. Del color blanco de la concordia y de una utópica paz social, se ha pasado al color amarillo de la envidia, del victimismo, de la sospecha continua y de las acusaciones infundadas.

     Así discurre el verano. Así discurre el mes de agosto. Así discurre la vida. La gripe A continúa amenzante como una espada de Dámocles, la muerte se lleva por delante - con su dictadura incomprensible - la vida de de un deportista joven, la crisis económica se toma unos días de vacaciones antes de la inminencia del otoño, la jerarquía eclesiástica se mantiene erre que erre en sus principios trasnochados,  algunas autoridades locales se empeñan en prohibir lo que ya está asumido por todos los ciudadanos, los responsables del tráfico siguen obsesionados por el exceso de velocidad y por el afán de recaudar, algunos retrógrados quieren volver a la segregación por sexos en la educación como hace más de treinta años, las obras del Fondo de Inversión Local continúan a marchas forzadas y, mientras tanto, los ciudadanos que pueden huyen de las grandes ciudades hacia las playas - que cada  vez son menos paradisíacas - o hacia las montañas - que sufren año tras año la enfermedad del desarrollismo. Son los colores del verano, ahora que los calores nos han dejado, aunque sólo sea por unos días.

PUNTO Y APARTE

PUNTO Y APARTE

     Tengo ganas de abandonar la ciudad durante el mes de agosto. Porque Zaragoza muestra en agosto todas sus inclemencias y miserias - tal como afirmaba Manuel Vilas en su excelente columna de Heraldo -. Las ciudades en agosto se disfrazan de polvo, sufren el asedio de las obras, se vacían de viandantes y sólo muestran su cara más amable durante las primeras horas del día o en las dilatadas noches de terrazas y de paseos sin rumbo.

      Esta mañana he comenzado a despedirme por unos días de la ciudad del Ebro. Nada más salir de casa, he comprobado cómo talaban varios pinos de la calle Monasterio de la Oliva en el barrio de Las Fuentes. Los árboles estorban en la ciudad. Y en el campo son víctimas de devastadores incendios. Me dan pena las calles sin árboles. Me dan pena las calles invadidas por el cemento y acosadas por el tráfico. He caminado después por el centro de la ciudad y he observado un movimiento inusual de maletas sobre ruedas, de equipajes cargados de ilusión, de maleteros casi atestados. Es el inicio anticipado de un mes de vacaciones para muchos, un mes de huida de lo cotidiano, un mes para olvidarse de la gran ciudad.

      Mientras regreso a casa para preparar mi huida veraniega, un sol inclemente cae sobre las aceras. Resulta difícil encontrar una sombra a esas horas del medio día. Ni siquiera los parques se han librado de las obras. Más cemento en el parque Bruil, más asfalto en el Camino de las Torres. ¿Cómo estará Zaragoza en septiembre? ¿Habrán avanzado las obras? ¿Se podrá transitar por la calle Salvador Minguijón? ¿Disfrutaremos de más kilómetros de carriles bici? ¿Habrán replantado alguno de los árboles talados indiscriminadamente? Estos y otros interrogantes sobrevuelan por mi mente mientras me dirijo hacia Aliaga. Encuentro literario el fin de semana y ruta ciclista hacia Cirugeda a través de un paisaje desolado y ceniciento.

DESOLACIÓN EN ALIAGA

DESOLACIÓN EN ALIAGA

     Regresas a tu pueblo a disfrutar de unas horas de descanso y te encuentras con un paisaje triste, desolado, casi irreconocible. Tenías previsto realizar un recorrido en bicicleta desde Aliaga hasta Cirugeda, pero has tenido que cambiar de ruta. Si te acercas a una eminencia desde la que se contempla la Muela Cerra, te vas a llevar un tremendo disgusto. Las piedras que coronan la cima están heridas por el humo y terriblemente huérfanas. Todavía no has bajado hasta Las Erías - ¿cómo estará la masada? -. Tampoco te has acercado a La Cañadilla, ese rincón idílico en el que has pasado tardes maravillosas recogiendo rebollones y disfrutando del paisaje.  De momento, prefieres esperar a que la situación se calme. Y guardas silencio. Tienes un nudo en la garganta y un ahogo en el corazón. Porque este paisaje ha alegrado los días de tu infancia, las tardes de tu juventud. Aún recuerdas tenuemente un incendio similar hace unos veinte años. Partió de la zona de Boca del Infierno. Ahora que empezaba a recuperarse la naturaleza... Los pinos y las sabinas volverán a surgir, como un ave fénix, de sus propias cenizas. Los buitres comenzarán una huida hacia ninguna parte. Pero la zona tardará, al menos, otros veinte años en recuperarse.

     Es una catástrofe ecológica impresionante. Es una catástrofe natural que tardarás en asimilar. De momento, predomina el silencio y la tristeza en las caras de tus vecinos y amigos. Alguno se consuela porque podía haber sido peor.  Hasta Neoelectra ha estado amenazada. Sólo hubiera faltado eso, después de los esfuerzos que ha costado mantenerla en funcionamiento. Aunque parezca duro y contundente, nada será igual en esta zona a partir de julio de 2009. Otro verano fatal. Como el de 1994 en una zona cercana. Regresas a casa. Hablas de estos incendios con los tuyos. Y piensas si se podrían haber evitado. Porque es una pena que lo que la naturaleza ha labrado durante siglos, quede asolado en pocas horas a causa de las condiciones atmosféricas de un verano inclemente.

TARDE DE FUEGO

TARDE DE FUEGO

     Tarde de fuego en Zaragoza. Aire caliente del sureste. Bochorno en el ambiente. Aluvión de noticias preocupantes en este mes de verano duro e implacable. Jornadas de incendios en nuestros bosques y cultivos. Vuelve otra vez el azote del verano - como ya escribí en este blog el 5 de agosto de 2006 -, vuelven los incendios a España, vuelven los incendios al este peninsular, cerca del valle del Ebro.

     La semana pasada ardieron mil hectáreas en los municipios zaragozanos de Mequinenza y Fayón. El inicio de esta semana se abre con otro incendio trágico, ya que se ha llevado por delante cuatro vidas humanas. El fuego está localizado cerca del hermoso pueblo tarraconense de Horta de Sant Joan, en la comarca de la Terra Alta, en el parque natural de Els Port. Precisamente hace dos semanas estuve muy cerca de esa zona y me marché con la intención de conocer esta comarca tan rica en patrimonio natural, histórico y cultural. Precisamente este paisaje que está siendo afectado por las llamas fue un mudo testigo de dos viajes del pintor Pablo Picasso a Horta, invitado por la familia de su amigo, Miguel Pallarés. Precisamente este año se cumple un siglo de su segundo viaje a este lugar. El pintor malagueño vuelve a Horta, huyendo del desapacible clima de París con Fernande Olivier, su primera compañera. El artista toma numerosas fotografías, tanto de personas como de animales  que luego transforma en excelentes pinturas - en el cuadro adjunto, "El mulo" -. También se hace eco del paisaje, que utilizará para obras posteriores. El regreso de Horta supuso para el artista la superación de las etapas "azul" y "rosa" y el comienzo del cubismo.

     No sé cómo encontraré esta preciosa comarca cuando decida acercarme seguramente en otoño. Me imagino que, en estos momentos, la desolación reina en el pueblo y en su entorno. Es una pena que el recuerdo de Picasso salga a la luz a raíz de este luctuoso suceso. No sé qué diría el genio andaluz si levantara la cabeza.

     Me entero por internet de que el rosario de incendios continúa y que afecta lamentablemente a zonas boscosas de la provincia de Teruel. Han vuelto los incendios a Aliaga y, según he leído, amenazan la planta de cogeneración. Un desastre natural en la zona que no se repetía desde hace quince años. Las noticias son todavía muy confusas y preocupantes. Esperemos no se confirmen los peores augurios y puedan ser controlados estos incendios.

 

DÍAS DE AVENTURA EN EL PIRINEO

DÍAS DE AVENTURA EN EL PIRINEO

    Desde el calor del asfalto, desde el agobio de la ciudad, desde la pantalla de mi ordenador, contemplo las fotografías que, por fin, han colgado los monitores en la página de Altabán. Y observo a los chicos y chicas felices, contentos, con el esfuerzo por bandera y con la ilusión a flor de piel.

     Me imagino a Javier disfrutando de ese clima de convivencia y saboreando cada minuto de estos trece días que se escapan de los dedos. Me imagino a los más de sesenta acampados contemplando las estrellas como testigos de una noche clara, serena, silenciosa. Me imagino a los monitores motivando a todos y cada uno de los adolescentes y programando día a día las actividades más variadas.

     El próximo viernes regresarán a Zaragoza cansados, satisfechos, quizás pletóricos. Y volverán al calor del asfalto, a la pantalla del ordenador, a los ruidos, a las obras, a las noticias agridulces de este verano. Les quedará para siempre el recuerdo de estas dos semanas en Pineta, lejos de la rutina, lejos de las cuatro paredes, lejos de esta vida cada vez más artificial. Son días de aventura. Y de felicidad compartida.

REGRESO A ZARAGOZA

REGRESO A ZARAGOZA

     Regreso a la capital del Ebro. Bofetada de calor al descender del coche. Ganas de dar media vuelta. Paseo por las calles del barrio de Las Fuentes. Inmigrantes por doquier. Calles en obras. Escaparate molesto del Fondo de Inversión Local. ¿Medicina contra la crisis? ¿Antídoto contra el paro?

     Regreso a Zaragoza. Manojo de recuerdos en la mente. Gratitud en el corazón. Imágenes para el recuerdo. Fotografías para la posteridad. Fin de unas minivacaciones por tierras catalanas.

     Vuelta de nuevo a la rutina hasta finales de mes. Hay que dejar el curso en marcha para el próximo mes de septiembre. Javier sigue en Pineta. En tienda de campaña y al aire libre. Sin el calor sofocante de estas noches de julio. Contemplando las estrellas y las cumbres eternas del Pirineo aragonés. Sopla una ligera brisa de viento que alivia el fogonazo de calor. La semana ha sido muy agradable. Tal vez se haya tratado de un paréntesis. O de un espejismo. De momento, aguantaremos la insolencia del clima estival hasta una nueva escapada en agosto. Aún quedan unos días para soñar.

(Fotografía: En un pueblo semiabandonado de la comarca del Baix Camp)

LEJOS DE ZARAGOZA

LEJOS DE ZARAGOZA

     Es positivo, en ocasiones, abandonar la ciudad habitual de residencia y de trabajo y desplazarse hacia otros lugares. Es positivo reencontrarse con los amigos, compartir experiencias con familiares cercanos, evocar recuerdos y volver al pasado.

     Mientras Javier está disfrutando de unos días al aire libre en Pineta, me acerco a la vecina comunidad catalana, haciendo una breve parada en Alcañiz. Alcañiz es una ciudad que crece día a día, que ha adquirido ya su propia personalidad, que conserva sus costumbres y tradiciones y se abre hacia un futuro prometedor.

     Después de una breve estancia en la ciudad bajoaragonesa, me dirijo hacia Reus, ciudad natal del arquitecto Antoni Gaudí, del pintor Mariano Fortuny y del poeta y dramaturgo Joaquín Bartrina, ciudad monumental y cultural, ciudad con encanto en su parte más antigua y con sabor a progreso. Reus rivaliza con Tarragona en muchos aspectos, pero no tiene nada que envidiar a la capital. La única ventaja de Tarragona es su proximidad al mar Mediterráneo, que lame sus cimientos y regala a los visitantes una vista inmejorable. Otra de las ventajas de la capital es su pasado romano, uno de los mejores de España. La historia de la antigua Tarraco está llena de sorpresas y de sobresaltos. Recorrer su parte más antigua, desde el circo romano hasta la impresionante catedral es un regalo para los sentidos.

     De momento, el tiempo nos ha regalado unos días otoñales, aunque las playas hayan quedado vacías durante unos días. Me llegan unas fotografías del blog de Pineta - www.altaban.com - y compruebo la felicidad de los acampados y la sonrisa de satisfacción de Javier. Espero que las tormentas no alteren mucho la marcha del campamento y puedan realizar las travesías previstas.

AL FILO DEL VERANO

AL FILO DEL VERANO

     Para una gran mayoría, el verano no comienza el 21 de junio, ni siquiera cuando aprietan las altas temperaturas. El verano comienza cuando se dobla la esquina del 30 de junio y se abre un horizonte de uno o dos meses para disfrutar, cambiar de hábitos o, simplemente, cerrar una etapa.

     Porque el 30 de junio suele ser una fecha bisagra. Una fecha ambivalente para muchos. Un día para recordar y acaso para olvidar. Precisamente un 30 de junio de 1984 - hace ya la friolera de 25 años - abandoné un modo de vida y un lugar de residencia en Barcelona para desplazarme a la tierra que me vio nacer, al Aragón de mis amores. Veinte años fuera de esta tierra eran ya demasiados para mí. Y creo que acerté. Al menos, a fecha de hoy, no me arrepiento en absoluto.

     Con el inicio del mes de julio comenzaron las oposiciones a profesor de secundaria. Se sucedieron los viajes a Madrid y se crearon muchas expectativas de futuro. Me costó adaptarme a una nueva vida en Zaragoza. Aquí se vive de otra manera, con otro ritmo, con otro talante. Todo ello sucedió al filo de un verano diferente. Siempre recordaré esa fecha como otras muchas que tengo marcadas en mi calendario personal. De todos modos, el verano no ha sido siempre la panacea que había soñado. Julio y agosto han sido testigos de ausencias muy dolorosas, de vueltas de tuerca, de incertidumbre. Porque las ilusiones no siempre se cumplen como uno desea. Eso sí, este verano quiero que sea una etapa de reencuentros y de expectativas. Todo ello aderezado con un talante positivo y optimista.

UNAS FIESTAS DE PRIMERA

UNAS FIESTAS DE PRIMERA

    Regreso de Aliaga después de dos días de relativo reposo y tranquilidad. Este fin de semana culminaban las celebraciones en honor de San Juan Bautista, patrono de la localidad. Y, como suele ser habitual por estas fechas, se ha pasado de la calma al jolgorio, de la rutina cotidiana a la celebración colectiva.

     Porque las fiestas de San Juan 2009 van a pasar a la historia como unas de las mejores organizadas y de las más concurridas de los últimos años. Siempre han sido unas fiestas menores, por detrás de las fiestas mayores de septiembre en honor a la Virgen de la Zarza. Pero este año, gracias a diversos factores, entre los que hay que destacar el buen hacer de la comisión, Aliaga se ya vestido de gala durante cuatro días y el fin de semana ha convocado a visitantes de toda la provincia  y de otras autonomías limítrofes.

     Las dos noches de toro embolado han sido los actos más valorados, a pesar de los detractores de la fiesta taurina. También hay que destacar las actividades para los niños, el tradicional concurso de guiñote, las clásicas verbenas y, como novedad, la actuación del grupo de tambores de Alcalá de la Selva.

      Regreso de Aliaga con una cierta nostalgia. El pueblo se volverá a quedar semivacío hasta bien entrado el mes de agosto. Dejo atrás la suave brisa de las riberas del Guadalope, la visión agridulce de los campos abandonados, el lastre de una primavera con escasas lluvias y el paisaje eterno que rodea a este valle. Me detengo a llenar agua en la fuente de Escucha y me sorprende un cartel del Ministerio de Fomento en el que pone en grandes caracteres : AGUA NO POTABLE. Otro despropósito. ¿Nos van a engañar a los que llevamos más de veinte años bebiendo de este manantial? Ojalá fuera así el agua que sale de nuestros grifos. ¿Qué intentarán?¿Quién habrá dado la orden? A menos, podrían decir la verdad y poner, como en la fuente de Jarque de la Val, "Agua no tratada". Pero que no vengan con mentiras ni con prohibiciones vanas. Tal vez quieran cubrirse las espaldas, pero yo seguiré bebiendo de esta agua, que no tiene nada que envidiar a muchas de las que venden embotelladas.

UNA NOCHE MÁGICA

UNA NOCHE MÁGICA

     Hoy se celebra en muchos pueblos y ciudades de España la tradicional noche de San Juan. Es una noche mágica, una noche que cautiva por su brevedad, por su significado iniciático y por su riqueza cultural y literaria.

     En Zaragoza la noche de San Juan pasará casi desapercibida - salvo en algunos barrios como el de Casablanca. En otros lugares, en cambio, llegará altiva y serena acompañada de signos naturales y de ritos ancestrales. Uno de los más extendidos es el de las hogueras, especiamente en Cataluña y zonas del Levante. Tiene una explicación cercana al poder purificador del fuego y al olvido de todo lo negativo e indeseable. Hay, sin embargo, otras tradiciones de las que guardo un mejor recuerdo. Me refiero a la que se celebra y mantiene en muchos pueblos de Aragón: la fiesta de los quintos y la plantada del mayo.

     En Aliaga, a pesar de que no hay prácticamente jóvenes que entran en quintas - algo que ha cambiado más con la desaparición del servicio militar obligatorio - se sigue manteniendo la tradición de plantar el mayo. Los mozos del pueblo bajan uno de los pinos más erguidos del monte, le colocan una capotade enebro o sabina y lo plantan en una de las principales plazas del pueblo. Allí permanecerá como testigo mudo y vigía natural durante todo el verano, hasta el final de las fiestas de septiembre, dedicadas a la Virgen de la Zarza. San Juan es uno de los patronos de Aliaga y su fiesta constituye el pórtico del verano, el anuncio de los meses más apacibles, más jaraneros, más intensos.

     Recuerdo algunas noches de San Juan en Aliaga. Me emocionaba contemplar la llegada del mayo, arrastrado por caballerías o en un remolque. Me daba cierta pena contemplar ese pino sacrificado y condenado a un futuro caduco como el olmo seco de Antonio Machado. En esta noche mágica, he contemplado un pino abatido en la calle Fray Luis Urbano, en el barrio de Las Fuentes. Me ha recordado el pino de Aliaga. Y me ha dado cierta pena comprobar su destino, fatalmente anunciado desde hace más de treinta años, después de soportar vejaciones de todo tipo al lado del asfalto. No sé cuál será su destino. Tal vez arda esta noche en una de las hogueras que se encenderán en las plazas de los barrios. Es el final agridulce de este árbol que aún huele a resina, a brisa fresca y a esperanza verde.

     En esta noche mágica, con el árbol como protagonista, no puedo dejar de lado el eco literario de los árboles. En este caso quiero plasmar un fragmento en prosa poética de Mahmud Darwix, el poeta árabe más determinante del siglo XX, recientemente fallecido. Sus palabras son mágicas, como esta noche preñada de recuerdos y emociones:

      "El árbol es hermano del árbol, o un buen vecino. El grande se inclina sobre el pequeño, y le da la sombra que le falta. El alto se inclina sobre el bajo, y le envía un pájaro que le acompañe de noche. No hay árbol que hurte el fruto de otro, o que se mofe de él si es estéril. Ningún árbol mata a otro ni imita al leñador. Cuando se hace barca, aprende a nadar. Si se hace puerta, día y noche es guardián de los secretos. Si se hace banco, no olvida que antes tuvo un cielo. Y cuando se hace mesa, enseña al poeta a no ser leñador. El árbol es absolución y vigilia. No duerme ni sueña. Vela por los secretos de los soñadores, día y noche en pie. En pie protegiendo a los transeúntes y al cielo. El árbol es oración vertical. Implora a lo alto. Y cuando se dobla un poco por la tormenta, lo hace con el empaque de una monja, la mirada en lo alto...en lo alto". (De La huella de la mariposa)

TIEMPO DE DESPEDIDA

TIEMPO DE DESPEDIDA

     Tiempo de despedida. Días de adioses. Horas de incertidumbre. Cuando el curso escolar llega a su fin, cuando se aproxima el cada vez más simbólico 30 de junio, cuando el calor del verano aprieta sus fauces y miramos de reojo las vacaciones, se preparan actos de despedida para trabajadores que se van a jubilar, se organizan comidas o cenas de cierre de etapa y se evalúan los conocimientos de miles de alumnos de primaria, secundaria, bachillerato y universidad.

     Los alumnos de segundo de bachillerato soñarán impacientes con la nota de selectividad que recibirán mañana, la mayoría con satisfacción. Los profesores que se van a jubilar experimentarán un sabor agridulce cuando impartan las últimas clases de su vida y dejen definitivamente la tiza, la pizarra, los horarios y las programaciones. En otros ámbitos ocurre algo similar por estas fechas. Así, el Real Zaragoza, después de su merecido regreso a primera división, anuncia cambios, reestructuraciones y algún que otro despido más o menos amistoso. Uno de las personas más allegadas al club, Manolo Villanova, va a ser despedido por el accionista mayor, Agapito Iglesias. Me ha sorprendido la noticia. Creo que Manolo no se merecía esto. Ni mucho menos. Es verdad que esto les ocurrirá durante estos días a miles de trabajadores. Pero cuando conocemos de cerca a una persona y la apreciamos, nos duele más esta cruda realidad.

     Tiempo de despedida. Oleadas de calor al filo de la tarde. Piscinas a rebosar. Playas casi atestadas. Viajes programados. Festejos populares en auge. A pesar de la crisis. Adioses dolorosos. Adioses agridulces. Adioses ingratos. Adioses calurosos. Despedidas con un hasta siempre. Eso sí, sin el desgarro que supone que prescindan de ti sin más a la primera de cambio. Ánimo, Manolo. No te mereces un adiós por la puerta pequeña. Tal vez recapaciten y rectifiquen. De lo contrario, volverían a tropezar en la misma piedra.

UNA NUEVA ETAPA

UNA NUEVA ETAPA

     Me he acercado de nuevo al campus de la plaza San Francisco de Zaragoza. He recordado mis tiempos de estudiante de Tercer Grado en la facultad de Filosofía y Letras y he saludado a algunos profesores que siguen al pie del cañón. Pero el motivo que me ha llevado a la zona universitaria ha sido el inicio de las pruebas de selectividad para mis alumnos de Lengua y Literatura Castellana del Instituto "Ramón y Cajal". Hoy, con la prueba de Lengua, iniciaban una nueva etapa: la vida universitaria. A partir de septiembre se encontrarán en una ambiente distinto, con nuevos compañeros, con nuevas aulas y con un montón de ilusiones por delante. Hoy estaban un poco inquietos, al menos en los momentos previos al inicio del primer examen. Me imagino se habrán calmado un poco cuando lean un texto asequible sobre la polémica asignatura "Educación para la Ciudadanía" y cuando comprueben que la oración para analizar es de dificultad media. Les habrá alegrado también comprobar cómo les preguntaban sobre Machado y su trayectoria poética. Los versos para comentar son los que inician su inolvidable poema Retrato: "Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla..."

     Ya veremos cómo afrontan esta tarde las pruebas de Filosofía o Historia y el examen de Inglés. Luego vendrán las asignaturas optativas y las de modalidad. Un maratón de tres días que les permitirá acceder a una u otra carrera según la media aritmética de estas pruebas y de su expediente de Bachillerato. A veces hasta las décimas cuentan. Y unas décimas menos pueden juegar una mala pasada. De todos modos, los futuros universitarios están pensando ya en los merecidos días de descanso que se van a tomar hasta el día 18. Luego, a esperar y a elegir. El camino está abierto. Y la  libertad es cada vez más amplia.

CITA CULTURAL EN EL PASEO INDEPENDENCIA

CITA CULTURAL EN EL PASEO INDEPENDENCIA

     Me acerco caminando desde el barrio de San José hasta el Paseo de la Independencia en esta casi bochornosa tarde de junio. Junio siempre trae a Zaragoza la Feria del Libro, que desde hace unos años se ha adueñado de la avenida más céntrica de la ciudad. La cultura vuelve de nuevo a la calle. Los editores se acercan más al cliente y los autores intercambian impresiones con el lector ávido e interesado.

     Hay poca gente en las casetas en esta tarde de martes. En cambio, las tiendas de moda del Paseo de las Damas están mucho más concurridas. En el centro se nota menos la crisis. En el centro se respira otro aire, otras sensaciones. Me acerco a la carpa de la Feria y leo los carteles dedicados al oscense Ramón Gil Novales, Premio de las Letras Aragonesas 2008. Ya era hora que se reconociera a este escritor polifacético, un niño de la guerra y un superviviente de la oscura posguerra. Se marchó de Huesca desde muy pequeño y se ha afincado en Barcelona, donde todavía vive. Una frase de este autor me llama la atención: "Cuando me fui de Aragón, me lo llevé a cuestas y sobre todo el idioma, que es lo fundamental; es la patria de un escritor".

    Me acerco a alguna de las casetas. Hojeo algunos libros, algunas publicaciones aragonesas. Compruebo con satisfacción que también está presente en la Feria la librería de las Fuentes "El pequeño teatro de los libros". Me detengo en la caseta de Prensas Universitarias de Zaragoza y compro la última obra de teatro de Gil Novales. Su título es sugerente y revelador: El penúltimo viaje. Es la última obra de este autor minoritario que ha visto cómo algunas de sus obras han llegado con éxito a escenarios de Barcelona y de Madrid. Pocos conocían a Ramón hasta hace unos meses. Guara editorial publicó sin mucho éxito algunas de sus obras. Es una pena que no se sepa valorar la calidad, la originalidad, el enfoque distinto, audaz e innovador.

     Regreso hacia el barrio de San José con el libro de Ramón entre las manos. Buscaré un hueco en los próximos días para acercarme a sus obras. De momento, me quedo con la lectura de una excelente entrevista que Víctor Pardo Lancina realizó a Gil Novales y que se puede encontrar en la página web de Víctor Juan- http://www.victorjuan.net.