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Se muestran los artículos pertenecientes al tema IMPRESIONES.

AL HILO DE ESTE MES LOCO

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      Muchos son los refranes que ha recogido la sabiduría popular sobre el mes de febrero. Un mes loco, irregular, caprichoso, imprevisible. Hasta el invierno rezagado se recrudece durante estos días previos a los Carnavales, a la Cuaresma y a la postiza celebración de San Valentín. Cito algunos dichos populares: "En febrero loco, ningún día se parece a otro". "En febrero, un día al sol y otro al brasero". "En febrero, guarda leña en tu leñero".

      No sé si será pura casualidad, pero en febrero tuvo lugar la asonada esperpéntica de Tejero en 1981 y en febrero acaban de conocerse decisiones judiciales que han caído como una bomba sobre gran parte de los ciudadanos progresistas y auténticos demócratas de este país. Tanto es así, que uno se pregunta con frecuencia si existe la justicia y si el Tribunal Supremo decide con la objetividad y el sentido común que se espera de él.

     La inhabilitación al juez Garzón durante once años, que ha arruinado definitivamente su carrera, la absolución de Camps y la esperpéntica sanción a Contador son la punta del iceberg de un trasfondo revanchista, sibilino y, a todas luces, incongruente.

      Es verdad que la vida está hecha de incongruencias, que la realidad está tejida de paradojas, que el día a día nos confirma que la realidad supera con frecuencia a la ficción. Y todo ello está ocurriendo en este mes convulso, que renace año tras año como un paréntesis invernal difícil de olvidar. Eso sí, todavía queda mucho mes por delante y se nos viene encima una nueva y polémica Reforma Laboral, cambios sorprendentes en Educación y en Sanidad, Grecia al borde de la bancarrota, el petróleo en alza, el paro en un incremento imparable y la incertidumbre aderezando las frías mañanas como una espada de dámocles.

     Uno reflexiona sobre esta oleada de acontecimientos y, en lugar de liarse la manta a la cabeza, prefiere vivir el día a día, contemplar el cielo azul desde la ventana, leer un buen libro, quedar con los amigos y esperar a que quizás algún día las noticias dejen este tono gris invernal y anticipen una primavera añorada y deseada.

11/02/2012 12:22 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

FELIZ AÑO NUEVO

    Agazapado, huidizo y algo cabizbajo se ha asomado a nuestras vidas este año 2012. Un año bisiesto y lleno de incertidumbre. 365 días para sembrar, para soñar, para encender llamas de ilusión y de esperanza. 12 meses para cobijarse a la sombra de este árbol del amor y de los buenos deseos.

                                

                                                   Ríe
                                                Relájate
                                                Perdona
                                               Pide ayuda
                                              Haz un favor
                                             Delega tareas
                                           Rompe un hábito
                                           Expresa tus ideas

                                           Haz una caminata
                                                 Sal a correr
                                     Pinta un cuadro. Sonríe a tu hijo
                                   Permítete brillar. Mira viejas fotos
                                  Lee un buen libro. Canta en la ducha
                                Escucha a un amigo. Acepta un cumplido
                             Ayuda a un anciano. Cumple con tus promesas

                                        Termina un proyecto deseado
                                  Sé niño otra vez. Escucha la naturaleza
                                 Muestra tu felicidad. Escribe en tu diario
                              Trátate como un amigo. Ama a los animales
                           Haz un álbum familiar. Date un baño prolongado
                         Por hoy no te preocupes. Deja que alguien te ayude
                       Apaga el televisor y habla. Escucha tu música preferida

                       Mira una flor con atención. Dedica tiempo a los demás
               Haz una buena acción cada día. Sonríe cada vez que alguien te mire

                                    Aprende algo que siempre deseaste
    Haz un pequeño cambio en tu vida. Cierra los ojos e imagina las olas de la playa

        Llama a tus amigo. Mejor, visítalos. Ve a la biblioteca y escucha el silencio

   Haz una lista de las cosas que haces bien. Haz que las personas  se sientan bien

                Diles a las personas amadas cuánto las quieres y demuéstraselo
                                        Dale un nombre a una estrella
                                             Piensa en lo que tienes
                                                  Planifica un viaje
                                                  Respira profundo

                                                   Hazte un regalo

                                                          Recicla

                                                    Cultiva el amor

      Muy feliz año 2012 a todos los que os acercáis por este blog y me animáis a seguir creando y recreando.


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FELIZ NAVIDAD 2011

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     Quisiera pasar de puntillas por estos días. En silencio. Sin ruido. Pero no puedo. Porque, a pesar del poso agridulce de la nostalgia, a pesar de los oscuros recuerdos, a pesar del paso inexorable del tiempo, tengo a mi lado a los seres queridos que me arropan, me animan, me llenan de esperanza.

     Quisiera trasladarme con sigilo a la rutina cotidiana de principios de enero, pero no puedo obviar las vivencias de estas fechas, el calor de mis amistades, los buenos deseos de tantas personas que he conocido a lo largo de este 2011 efímero y convulso.

     Quisiera olvidar el pasado. Y borrar de un plumazo las heridas del tiempo. Pero no puedo. La ilusión me empuja hacia delante. El amor revive como una brasa en mis entrañas. Y la vida me da una oportunidad más para compartir una sonrisa, un gesto de ternura o una mirada dulce.

     FELIZ NAVIDAD  a todos los que leéis habitualmente estas páginas. Y a los que me animáis a seguir expresando mis sentimientos, inquietudes y vivencias.

(La fotografía de La Porra de Aliaga es un regalo de mi amigo Juan Marqués)

¿REGRESO AL PASADO?

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     Nunca he creído en lo que he oído cientos de veces - "Cualquier tiempo pasado fue mejor" -. Al contrario, tengo fe en el progreso, en los avances de la ciencia y, sobre todo, en la mejora de las condiciones de vida de las personas.  

     De todos modos, cada vez nos amenazan más fantasmas disfrazados de crisis económica, de un paro galopante, de embargos o de deterioro de las condiciones de vida. A tal estado está llegando la situación en la Unión Europea, que hoy se hablaba en algunos medios informativos de la desparación del euro y de la vuelta a la moneda anterior. ¿Os imagináis una vuelta a la peseta? ¿Os imagináis un regreso a la segunda mitad del siglo XX con todo el lastre que ello supondría? A mí me resultaría extraño, paradójico y rocambolesco.

    Un amigo mío me hablaba incluso de una posible vuelta a la tierra, a los pueblos solitarios, a las casas vacías, al cultivo de los bancales yermos, a la explotación de minas abandonadas, a la mano de obra barata, al carbón, a la leña, a un nivel de vida de supervivencia.  Es de esperar que eso no llegue. Pero lo que está claro es que la situación de incertidumbre se podría prolongar durante unos años más. Porque, de momento, nadie encuentra la solución ni en Europa ni en Estados Unidos. Y la solución debería ser global, porque los problemas se han extendido como una mancha de aceite más allá de las fronteras.

    Paradojas de la vida en esta tarde de noviembre aderezada por la niebla. Una tarde de descanso dominical para la mayoría, de reflexión para los políticos, de tregua para los economistas. Una tarde otoñal, teñida de gris y ocre. Una tarde para seguir mirando al futuro, aunque por el espejo retrovisor de nuestra vida atisbemos el fantasma de la regresión, de una vuelta al pasado indeseable. Sería algo caótico. De todos modos, es bueno nos demos cuenta de que el estado del bienestar tiene un límite y no sería aconsejable sobrepasarlo.

   

27/11/2011 17:28 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

HOJAS DE OTOÑO

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                                   Oigo el susurro suave de las hojas

                                  sobre el asfalto envejecido

                                  en la  ciudad del cierzo

                                  y de la niebla.

                                  Percibo en el silencio matinal

                                 el eco de la vida en las aceras

                                 y el desolado gris de este noviembre

                                 herido de nostalgia.

 

                                 Son los despojos de un otoño dulce,

                                acerado y fugaz como la vida,

                                frágil como el amor en la distancia,

                                acurrucado bajo el cielo cárdeno

                                de esta mañana opaca.

 

                                 HOJAS DE OTOÑO.

                                Amarillo de amor y de nostalgia,

                                ocre de soledad y de silencio,

                                tenue verde de luz

                                sobre el asfalto gris,

                                sobre el alcorque suave, amarronado,

                                sobre la acera herida por las huellas

                                de vidas que se fueron,

                                de amores tan fugaces

                                como el alba.

TARDE DE NOVIEMBRE

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     Nunca me ha gustado el día de Todos los Santos. Ni siquiera cuando era pequeño. Ese ir y venir a los cementerios, esos simulacros encubiertos, esa solapada hipocresía, ese tener que recordar a nuestros seres queridos precisamente este primer día de noviembre. Flores y más flores; velas y más velas; recuerdos, nostalgias y sensación agridulce típicamente otoñal.

     Cada ver recuerdo más al gran escritor romántico Mariano José de Larra, que en su famoso artículo Noche de difuntos de 1836 caricaturizó y criticó con amargura esa peregrinación casi rutinaria al camposanto madrileño. Otros literatos como Leopoldo Alas Clarín en La Regenta han plasmado con realismo las vivencias, emociones y sentimientos que despierta este día. Un día presidido por el sonido lánguido de las campanas, por las hileras de nichos más o menos engalanados, por los recientes jardines de la memoria.

     Es verdad que no hay que olvidarse de los que han compartido parte de nuestra vida. Pero para ello no es necesario fijar un día en el que unánimemente les recordemos de uno u otro modo. No sé si se perderá esta tradición cristiana. Tal vez con las incineraciones - que en algunas ciudades como Zaragoza  ya superan el cincuenta por ciento - las flores y las velas vayan pasando poco a poco a segundo plano. Y los rituales y ceremonias cedan el paso al sentimiento auténtico del corazón. Lo malo es que, desde hace unos años, la tradición anglosajona del Halloween está alcanzando cada vez más protagonismo. ¿Es otra manera de recordar a los muertos? ¿O de caricaturizar a la dama de blando? ¿O de buscar un hueco más para el ocio y el consumismo? Eso me parece a mí. Pero está claro que la seriedad, la tristeza y el recogimiento van cediendo el puesto al jolgorio y la alegría desbocada. Es el signo de los tiempos. El triunfo de lo macabro y de lo grotesco.

     Pero, a pesar de todo, seguiré considerando a noviembre como un mes anodino y a este día inaugural como una fecha inoportuna y artificial. Como tantas otras.

01/11/2011 20:47 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

LA SONRISA DEL ALBA

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Ya huele a madrugada

ya platea la luna los caminos,...

Se despereza el alba.

 

Los sueños dulces ya se desvanecen

como una espuma blanca

y el alba recupera su sonrisa

cual dama engalanada.

 

Ya huele a madrugada

y el amor aletea en tu ventana

con su traje de gala.

 

La mañana te espera aserenada...

Deja el latido inquieto de tus sueños

y siembra de alegría tu mirada.

 

(La fotografía es de Sol Estevan López)

LOS COLORES DEL OTOÑO

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      Se derrama el otoño en generosos colores. Un otoño particularmente cálido, un otoño extremadamente seco, un otoño suave y sereno.

      Otoño verdeamarillo a orillas del río. Otoño de contrastes, de silencios, de amaneceres suaves, de crepúsculos silenciosos.

      Si caminas por las riberas del Guadalope  a mediados de octubre, podrás disfrutar de un paisaje muy pintoresco. Los chopos cabeceros intentan sobrevivir al paso del tiempo y a su progresivo abandono, para continuar como señas de identidad de tantos pueblos, de tantos valles, de tantos riachuelos.

      Los colores se mezclan con el susurro de las hojas, que van tapizando los caminos de una sinfonía multicolor. El murmullo del río acompaña esta melodía que se incrementa a medida que avanza el crepúsculo.

     El chopo cabecero es el rey del otoño. Dentro de pocos días se despojará totalmente de su ropaje verdearmarillo. Pero mientras tanto nos regala estas sensaciones efímeras y fugaces. Como el otoño, como la vida, como esta tarde teñida de la luz del sol y de las sombras del inminente crepúsculo.    

    Hay algunos chopos - como el de la fotografía - que se están desmoronando. Son símbolos de una época. Han sido testigos silenciosos de varias generaciones. Han proporcionado madera, sombra, cobijo. Y ahora están emprendiendo el triste camino del olvido. Es una pena que se pierda lo que se había convertido en un valioso patrimonio natural. Pero a muchos ya les ha llegado su último otoño. Un otoño amarillo, ocre, amarronado, nostálgico. Un otoño que seduce los sentidos y muestra la cara más dulce de lo efímero.

OCTUBRE VERANIEGO

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       Ambiente prefestivo en Zaragoza en esta tarde más veraniega que otoñal. El otoño mostró sus intenciones a finales de julio pero se ha retirado hasta no se sabe cuándo a sus escondrijos secretos. Seguramente vendrá sin avisar. Y tal vez acuda a la cita de los Pilares. Una cita ineludible para la lluvia, el cierzo y las madrugadas desapacibles.

     Pero, de momento, el fin de semana antes de las fiestas del Pilar se está convirtiendo en un aperitivo exquisito. Dicen que siempre son mejores los días previos a un acontecimiento que el acontecimiento mismo. La espera conlleva ilusión, planes utópicos, sueños desgranados. Aunque también supone incertidumbre, dudas, inquietudes agridulces.

     Como suele ser habitual últimamente en esta ciudad, las obras volverán a ser protagonistas de estos nueve días: desvíos de autobuses, excavaciones en pleno centro, raíles del futuro trazado del tranvía... Y, para colmo, los parques y jardines mostrarán su cara más desagradable debido a un conflicto que no acaba de encontrar solución.

     La plaza del Pilar será el centro neurálgico de multitud de actos. Un solo y único espacio para tanta gente ávida de pregones, jotas, ofrendas y actuaciones musicales. También está Valdespartera y el recinto de Interpeñas. Pero quedan demasiado lejos. La gente prefiere el centro. Y cuanto más alboroto, mejor. En pocas ciudades he visto tanta gente en la calle durante estos días como en Zaragoza. Tal vez sea, entre otros motivos, para decir adiós al otoño. Porque una vez acaban los Pilares, una sombra gris parece teñir el cielo azuleante de la ciudad del Ebro.

CAMINOS

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Caminos.

Senderos del amor o del olvido,

Veredas de ternura o desengaño.

Caminos de futuro.

 

ES TAN CORTO EL AMOR

Y TAN LARGO EL OLVIDO.

 

Un amor otoñal

o tal vez un amor de primavera,

efímero y fugaz como la niebla.

Un amor hermanado

con soledad y olvido.

 

Caminos.

Sendas de soledad crepusculares,

atajos de recuerdos arrumbados

en el suave fluir de las mañanas

o en el lento aleteo de la tarde

teñida de silencios.

 

ES TAN CORTO EL AMOR

Y TAN LARGA LA AUSENCIA.

 

 

26/09/2011 17:05 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

LA PORRA ILUMINADA

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     Te recuerdo desde que di mis primeros pasos. Has sido y sigues siendo un mito viviente en la memoria de todos los que hemos vivido nuestra infancia en este valle turolense surcado por el río La Val. Cual fantasma de piedra, cual milagro silencioso de la naturaleza, te eriges imponente y altiva al borde de un cruce de caminos y escuchas día tras día el susurro del río que lame tus pies ateridos.

     Tu piel amarronada y blanquecina ha soportado el sol de todos los veranos y ha desafiado el rigor de los largos inviernos de la sierra. Tu silueta muestra el orgullo inconfundible de los bravos habitantes de estos valles. Tu perfil airoso contrasta con el verde oscuro de las riberas y con la modesta elegancia y verticalidad de los chopos que te flanquean.

     Para los habitantes de Aliaga - que muchos llaman todavía porrinos - eres junto con el castillo y las montañas que rodean al pueblo uno de los milagros de la naturaleza asociados al latido cotidiano. Si no existieras, si desaparecieras de repente, te echaríamos de menos. Vecinos y visitantes te consideran una seña de identidad con muchos siglos a tus espaldas.

     Con motivo de las fiestas de septiembre, hemos podido contemplar tu silueta en la madrugada de las noches veraniegas. Iluminada, emulas con modestia a la luna llena y renaces cual un ave fénix de las cenizas de una secular oscuridad. Quizás se haya roto un poco el hechizo de lo fantasmal, pero la caricia de la luz sobre tu fisonomía eterna saluda sin recato al visitante y despide al viajero con adioses de luz y amaneceres.

(La fotografía es de Ramón Villarroya)

16/09/2011 17:01 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

UN BUEN SABOR DE BOCA

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     Aunque sólo he podido disfrutar de las últimas 48 horas de las fiestas de septiembre de Aliaga, tengo que decir que me he llevado un buen sabor de boca después de comprobar cómo la creatividad y la participación han sido la nota dominante en este último fin de semana.

     De entre todos los actos programados para estos tres últimos días, me quedaría con la ginkana de las peñas el viernes en el pabellón, con el concurso de tapas del sábado en la plaza del ayuntamiento y con el grand prix del domingo en la plaza de toros.

      Hay que destacar el trabajo de la comisión de fiestas, que se ha esmerado tanto en la elaboración del programa como en su puesta en práctica. Y hay que destacar la colaboración de las peñas para que las fiestas consigan sortear estos momentos de crisis y aglutinar a todos los vecinos y visitantes.

      Quiero mencionar, de todos modos, el programa taurino, de tanta tradición en este pueblo. Es encomiable el trabajo de los emboladores - en la foto - y el de aquellos que velan por el buen desarrollo de unos actos que suscitan siempre algunas críticas. Los amantes de la Fiesta - que son muchos en este pueblo - intentan que no desaparezca. Al contrario, que se potencie y que se defienda incluso con una declaración institucional.

     Es una lástima que estos días hayan pasado como un soplo. Pero así es la vida. La nueva comisión y los peñistas intentarán desde esta semana ir pensando en las fiestas de septiembre de 2012. De momento, a disfrutar de los buenos recuerdos y de los momentos más felices.

13/09/2011 19:02 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

EL FINAL DEL VERANO

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     Si me preguntaran cuándo pienso que es el final del verano, no sabría dar con la respuesta más atinada. Confluyen tantas vivencias. Y tantas circunstancias. Y tantos recuerdos Y tanta incertidumbre ante el futuro...

     De todos modos, hoy, día 7 de septiembre, inicio de las fiestas patronales de mi pueblo - Aliaga -  suele ser para mí un momento culminante de ese momento efímero y fugaz que mantendrá durante cinco días la llama encendida del verano en este rincón encantador de la sierra turolense. Desde mi despacho de Zaragoza, a sólo hora y media de mi pueblo, pienso en el pregón de esta mañana con el que habrán empezado las fiestas, en las vaquillas de esta tarde en la soleada plaza de la iglesia y - en este momento - en el inicio de la ofrenda de flores en el Santuario de la Virgen de la Zarza.

     Pero mi mente viaja una vez más hacia el pasado y evoca brumosamente un verano de los años sesenta que quería prolongar a toda costa hasta el 10 de septiembre, último día de las fiestas. Para un niño de once años, que no había salido prácticamente de su pueblo, las fiestas de septiembre suponían el final de una etapa feliz y el inicio de otra mucho más incierta, gris y anodina. Por eso, cuando me propusieron irme a estudiar fuera a principios de septiembre, puse como única condición que se me permitiera disfrutar de las que quizás iban a ser mis últimas fiestas durante muchos años. Luego las volví a vivir como adulto. Pero ya no iba a ser lo mismo. La ilusión de un niño no se puede cambiar por nada. Y esa ilusión suponía soñar con los toros, con las orquestas que desfilaban por la calle mayor, con los bailes en las plazas o en la carretera delante de los bares, con los fuegos artificiales desde el puente de la Virgen, con el bullicio que recorría día y noche la espina dorsal de un pueblo minero.

      Ese fue mi final de verano. Y ese será seguramente estos días el final del verano para los que han dejado atrás los festejos del pueblo, el solaz de las playas o las aventuras por montes y veredas. Un final que todos intentaremos prolongar de uno u otro modo. Lo ideal sería que ese poso de la melancolía sea dulce y nos invite a soñar con días inolvidables. Eso sí, a pesar del paso del tiempo.

REGRESO AGRIDULCE

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     Regresas a la ciudad bajo el cielo bochornoso de este septiembre disfrazado de falso enero. Has dejado atrás kilómetros y kilómetros de carreteras secundarias, de rutas solitarias por las comarcas turolenses del Maestrazgo y de las Cuencas Mineras. Carreteras que, dentro de pocos días, se quedarán huérfanas, esperando la llegada inalterable de un invierno cada vez más inclemente.

     Regresas a tu ciudad y contemplas el cauce del río desde un mirador privilegiado. Un río con su caudal bajo mínimos y con sus aguas cada vez más turbias y amarronadas. Y evocas el cauce del Guadalope, del río Campos, y el murmullo inalterable de la funte de la Cedrilla y de los cinco chorros de la fuente casi arcádica de Cirugeda.

     Regresas a la ciudad del Ebro y te sorprende un inusual caos circulatorio, unas obras casi interminables, un ruido en ocasiones ensordecedor. Y recuerdas ese silencio de los valles turolenses que te habla del pasado, de vivencias ya olvidadas, de momentos definitivamente idos.

     Regresas al asfalto y al cemento al filo del crepúsculo. Y miras al cielo intentando contemplar con nitidez el firmamento. Y no puedes evitar el recuerdo de las noches serenas de Aliaga, de los paseos al anochecer por la Vega y por el Cascajar. De la luz plateada de la luna llena, del cortejo de estrellas, cual pinceladas de luz en el horizonte, del rumor de las acequias, del suave fluir del tiempo al filo de la medianoche.

     Septiembre se perfila en el horizonte. Con su cortejo de reencuentros, de vuelta a la rutina, a la llamada normalidad. Pero las imágenes del último verano quedarán en tu retina durante meses y alimentarán el latido invernal de la ciudad, la contemplación de un horizonte caduco, el casi imperceptible declive de los días en beneficio de las noches, el final de un verano repleto de vivencias.

LLUVIA DE ESTRELLAS

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Pinceladas de luz y de silencio

en esta noche clara

cuajada de alfileres infinitos

y surcada de miles de caminos

en el tapiz de un cielo adolescente.

 

Pinceladas de luz,

pinceladas de amor,

pinceladas de vida

cual lluvia plateada en el ocaso

contemplada fugaz desde este valle

que surca el recatado Guadalope

herido de nostalgia.

 

Hay estrellas que bullen en silencio

y cual mudos testigos del pasado

nos regalan la herencia de los siglos

en estas noches suaves de verano

con la silueta gris de las montañas

que acunaron la infancia

de los que disfrutamos del remanso

de las fugaces noches estivales.

28/08/2011 12:19 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

AGOSTO CONVULSO

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      Llevamos menos de una semana del mes de agosto y se han sucedido más acontecimientos inesperados que en todo el mes pasado. Me refiero a las convulsiones económicas que amenazan a media Europa e incluso a los todopoderosos Estados Unidos, a la hambruna cada vez más cruel del cuerno de África y, a nivel doméstico, a un nuevo resurgir de los indignados que, cual un ave fénix, han vuelto a renacer de sus propias cenizas.

      Agosto siempre ha sido el mes de las vacaciones anuales por antonomasia. ¿Quién no recuerda ese "agosto y cierra España" que aparecía hace unos años en algunas tiras cómicas? Pero este año, al parecer, no está siendo un mes estival tranquilo y sosegado. Las ciudades no muestran la tranquilidad habitual, excepto los fines de semana - y si no que se lo digan a los madrileños -. Y los políticos están de vacaciones, pero con el teléfono móvil a mano y la mirada atenta a las noticias económicas que minuto a minuto alteran la tranquilidad de los políticos e inversores. Al parecer, todos tienen prisa: prisa para eliminar la incertidumbre, prisa para luchar contra la especulación, prisa para adelantar las elecciones (y si no que se lo pregunten a la nueva rectora de los destinos de Aragón).

     La única cara reconocible de agosto es su cita puntual con el calor agobiante, las playas repletas de veraneantes, las terrazas abarrotadas al filo de la tarde y las tormentas de verano, cada vez más escasas e inverosímiles. Es de esperar que el pequeño paréntesis del fin de semana calme a los mercados, modere las declaraciones de los políticos, ponga en su sitio a los especuladores y, sobre todo, suponga un avance sustancial en los planes de ayuda a Somalia y otros países africanos que tanto están sufriendo las consecuencias de una sequía letal.

     ¿Qué ocurrirá cuando dentro de tres o cuatro semanas regresemos a la rutina cotidiana, a la cruda realidad de primeros de septiembre? ¿Se habrán calmado los mercados? ¿Seguirán los especuladores con sus ataques al euro? ¿Continuarán los partidos de la oposición pidiendo un día sí y otro también elecciones anticipadas? ¿Seguirán los indignados en la calle? Todo son interrogantes. Todo son problemas que, cual espada de dámocles, están ahí. Y seguirán estando, a no ser que alguien con una vara mágica actúe de inmediato. Eso sí, sería algo improbable, utópico y, a todas luces, inverosímil.

06/08/2011 12:38 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

NOCHE DE LUNA LLENA

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Si miras a la luna

en esta noche clara aserenada

podrás ver mi mirada

herida por la luz de las estrellas,

preñada de nostalgia.

Si miras a la luna

desde el valle profundo y silencioso

podrás ver sin recato

el espejo profundo de mis sueños

y mi sed de futuro.

Si miras a la luna

y contemplas su pálida silueta

entablarás conmigo

un diálogo sin fin

y puede que revivas

los crepúsculos dulces de tu infancia,

el poso de una inquieta adolescencia

y el peso de la ausencia

de los seres ausentes

que vuelven cada noche

a iluminar las sombras del ocaso.

 

TARDE ESTIVAL EN ALIAGA

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     Me encantan las tardes de verano en Aliaga, sobre todo si en el horizonte van apareciendo grupos de nubes grisáceas y, a lo lejos, comienzan a retumbar sonoros truenos como indicio de una inminente tormenta.

     Esta tarde de sábado, mientras miles de turolenses y de visitantes han abarrotado la plaza del Torico de la capital para dar inicio oficial a las fiestas de la vaquilla con la puesta del pañolico, algunos nos hemos quedado en este pueblo de la sierra, contemplando un arcoiris casi inverosímil que ha dejado paso a una brisa serena y a unos cielos azules, casi crepusculares.

     Tarde estival en Aliaga. Desde el solanar contemplo un paisaje colmado de verdor, después de las lluvias generosas de la primavera. En este pequeña buhardilla me acompaña Susín, un gatito encantador, que apareció ayer por el corral y que buscaba cobijo, cariño y alimento. Susín es juguetón, dormilón, atrevido. Pero se ha acostumbrado en seguida a las normas de la casa y es capaz de comportarse como un animal doméstico y adiestrado.

     Mientras escribo estas líneas, un trueno seco y potente ha roto la tranquilidad del valle y ha eclipsado incluso el sonido cantarín de las campanas de la ermita. Pero, aunque ha desaparecido el arco iris, la lluvia vuelve a cobrar protagonismo. Una lluvia ligera que es un regalo del cielo en esta tarde que invita a la lectura, a la tertulia con los amigos o a un paseo sin rumbo por la orilla del Guadalope.

     La tarde se dilata en estos primeros días de julio. La tormenta va y viene por el oeste. Susín sigue sesteando. En las eras cercanas se oyen risas de niños y niñas que, desafiando a la tormenta, inventan mil juegos para llenar las horas de ocio. Una anciana se asoma al balcón y escruta el horizonte.  La tarde se resiste a desvanecerse. Todavía queda la dulzura del crepúsculo en este valle preñado de silencios. Todavía quedan miles de sueños en el horizonte aserenado.

NO SOBRAN LAS PALABRAS

     Los últimos días de junio son días de despedidas, de emociones, de adioses. Son muchos los docentes que culminan casi cuarenta años de dedicación a la docencia. Una vida laboral densa, dilatada, gratificante. Una dedicación vocacional en la que la palabra ocupa un lugar señero. Por ello dedico este poema a todos los docentes que se jubilan durante estos días y, especialmente, a mi compañera Carmen por su optimismo, simpatía y sincera amistad.

 

               Aunque dicen que sobran las palabras,

                      Aunque  alientan los ecos del silencio,

                      Aunque florecen grises como el plomo

                     El poso del recuerdo y la memoria,

                   

                     PREFIERO RECORDARTE

                     Con las voces que laten en la sombra

                     De un corazón abierto y generoso,

                     Con los sonidos claros y cercanos

                     De una honda amistad y simpatía,

                     Con tu sonrisa franca

                     Que invita a la ilusión y la esperanza.

                   

                      NO SOBRAN LAS PALABRAS

                      Cuando llegan cargadas de cariño

                      Y rompen el hechizo cotidiano.

                   

                      NO SOBRAN LAS PALABRAS

                      Cuando surcan caminos de futuro

                      Desde el alba al crepúsculo.

                    

                       NO SOBRAN LAS PALABRAS

                       Ni se las lleva el viento alborotado.

                       Están aquí.  Muy vivas.

                       Al filo de la vida,

                       Al filo del silencio.

29/06/2011 17:39 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

TOCANDO EL CIELO

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     Disfrutar de un domingo en el Pirineo de Huesca, acercarse a Villanúa y recordar cuatro veranos inolvidables, visitar las instalaciones del Campamento Cheso, recorrer con calma los caminos y veredas en un día veraniego, es un placer reservado a unos pocos.

     Pero la guinda de este delicioso pastel natural y ecológico fue la ascensión hasta las estribaciones de la Peña Collarada, uno de los picos más emblemáticos del Pirineo aragonés y uno de los retos más apasionantes para montañeros valientes y avezados. Las ocho horas de recorrido por estas montañas culminaron una jornada en la que estuvimos muy cerca de tocar el cielo con los dedos. Ese cielo azul, terso y claro que casi nos hería la vista y que rodeaba con un halo misterioso la cumbre inconfundible de este pico que alcanza casi los 2.900 metros y que no tiene nada que envidiar a otros tresmiles ilustres. Tal como se muestra en la fotografía, la Peña Collarada sirve de telón de fondo a una jornada de ilusión, de cansancio, de disfrute de la naturaleza, de soledad compartida, de parajes casi vírgenes y de valles inconmensurables.

    No pudimos hollar la cumbre. Nos faltaba poco más de una hora. Pero la tarde avanzaba sin tregua y había que regresar a Villanúa. Un descenso de 1.500 metros entre rocas, trochas y atajos inverosímiles. En el recuerdo quedará un día de aventura, de ilusión y de miradas hacia el infinito. Hacia ese cielo que nos recordaba momentos irrepetibles compartidos en Villanúa durante cuatro meses de julio inolvidables.

20/06/2011 17:32 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

CONVULSO MAYO

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     Tarde de bochorno en la capital del Ebro. Cielos azules y despejados. Al parecer, está de moda el color azul, ese azul modernista de Rubén Darío,  ese azul machadiano, ese azul de los sueños, ese azul de las utopías. Un sol inclemente se desploma sobre las casi trescientas tiendas de campaña que cubren las losas cálidas de la Plaza del Pilar. Son tiendas multicolores. Casi todas de la misma marca. Pero en ese recinto de indignación y reflexión no predomina el azul, ni el rojo. Es una mezcla cromática de sentimientos e intereses. Intereses en juego tienen los partidos políticos aragoneses para los próximos días. Porque, aunque el mapa de Aragón se ha teñido de azul - con un sorprendente mimetismo del mapa de España - las aguas de la política bajan revueltas, amarronadas y grisáceas. Porque el horizonte social y económico sigue pintando gris. Gris sobre azul y gris sobre rojo. El rojo que se esconde y que sólo aflora como metáfora de estas temperaturas inclementes de finales de mayo.

      Tarde azulada de mayo en Zaragoza. Sin cierzo, sin brisa, sin el agobio crepuscular de los otoños. Camino por la ribera del Ebro, cada vez más escuálido, de regreso de la plaza de las Catedrales. Llevo en la retina la imagen de esa nueva ciudad casi nómada, que se erigió el quince de mayo y que no quiere pensar en la fecha de caducidad. Parece un microcosmos surgido al margen del río de acontecimientos cotidianos, al margen de la brutal incertidumbre, al margen de pactos, promesas y favores mutuos. Su mirada va más allá del azul con que se ha teñido el horizonte político. Sus proyectos superan las barreras de partidos y organizaciones. Su intención trasluce inconformismo, rebeldía pacífica, mensajes de caducidad contra un capitalismo trasnochado y cruel. Ahí están, con la ilusión por bandera, muy cerca del balcón del ayuntamiento. En el entorno, la vida sigue igual y el verano asoma por el horizonte contra viento y marea. La tarde se prolonga para todos. Aunque el protagonismo sea, una vez más, para unos pocos.

 

25/05/2011 19:34 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

SINFONÍA PRIMAVERAL

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     Sinfonía primaveral en el valle del Guadalope. Concierto de aromas y colores. Murmullo monótono del agua. Eclosión de verdes y amarillos en un paisaje de ensueño. Silencio matinal en el camino que serpentea y asciende hasta una de las fuentes más conocidas de Aliaga: la Cedrilla. Desde allí se atisban los manzanos con su flor rosácea, los sembrados de cereal reverdecido, las montañas impasibles y la silueta inconfundible del castillo casi desmoronado.

     La primavera llega siempre rezagada a esta comarca de las Cuencas Mineras, muy cercana al Maestrazgo turolense. Este año ha llegado con lluvia, con un agua generosa que empapa cada tarde la tierra sedienta y transforma el color amarronado en un verde inusual. Desde Sollavientos hasta Caspe, el Guadalope se convierte en testigo de la historia cotidiana de estas tierras aragonesas, castigadas año tras año por un inclemente clima invernal y heridas de soledad y abandono. Sus orillas se engalanan con la presencia inmutable de los chopos centenarios, de la hierba fugaz, de las acequias cantarinas.

     Año tras año, el río renace con la primavera, las huertas vuelven a mostrar su mejor imagen y los amantes de la naturaleza pasean por sus riberas, contemplan el horizonte de montañas que flanquean un caserío silencioso, apiñado entre la montaña y el río, teñido de rojo y de blanco. Mientras tanto, en esta mañana soleada, uno se embebe de luz, se hace eco de los sonidos armoniosos de la naturaleza, disfruta de sus aromas y bucea en la soledad lejos de los agobios urbanos y del panorama grisáceo de las calles y avenidas.

 

05/05/2011 17:57 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

EL RUMOR DEL SILENCIO

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                                                    Abanico de luz y de diamantes

                                                    Tesoro de frescor y de armonía

                                                    Efímero, fugaz, amaneciente

                                                    Al filo de la vida.

                                                   

                                                    Derramas tus esencias plateadas

                                                    Entre la umbría verde amarronada

                                                    Y siembras el paisaje de murmullos

                                                    Del crepúsculo al alba.

                                                   

                                                    Tu sinfonía hechiza al caminante

                                                    Que disfruta de todas las esencias

                                                    De este oasis de luz y de misterio

                                                    Oculto en la maleza.

          * Cascada en Los Batanes (Alcaraz)                                          

AMAPOLAS URBANAS

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     Una primavera disfrazada de verano se cuela por todas las rendijas de la ciudad durante la hora de las siesta. El mes de abril, tradicionalmente lluvioso y desapacible, ha roto por unos días su costumbre para sorprendernos con una luminosidad inusual, con una temperatura preveraniega y con el polen inundando aceras, balcones y galerías.

     Desde mi ventana, diviso a lo lejos el cauce pausado de las aguas del río y unas flores silvestres rojizas y amarillas que orlan sus riberas cada vez más deterioradas. Me gustaría contemplar las amapolas silvestres que dentro de unas semanas teñirán de un rojo pasional los campos verdeamarillos del cereal. Pero no me da esa impresión. Antes de mi paseo vespertino, me tengo que conformar con releer a Machado, uno de los poetas que mejor han poetizado la primavera. Porque las flores que diviso en lontananza se muestran tímidas, recatadas,...como si no se atrevieran a plantarle cara al cemento y al asfalto que nos ahoga por doquier.

     Porque está claro que la primavera urbana no se vive de la misma manera que el despertar de abril en las sierras y en los valles. Ni mucho menos. Sólo de vez en cuando, el olor a hierba recién segada - que siempre ma ha seducido - el falso murmullo del río Huerva o las copas de los chopos esmaltadas de verde, que se asoman por encima de tejados y azoteas, nos muestran un retazo primaveral. Pero sólo es un esbozo, un sucedáneo, un anticipo cromático y visual de lo que serán las amapolas cuando despunten al filo del verano y se eleven desafiantes sobre las indolentes espigas .

* La fotografía es de las cercanías de Castel de Cabra (Teruel).

TIEMPO DE SUEÑOS

 

                                      Hace tiempo que sueñas primaveras

                               y besas el azul del horizonte

                               huyendo del presente.


                                Hace tiempo que anhelas un verano

                               con la pasión audaz y adolescente

                               surcada de amapolas.


                                Hace ya tiempo,

                              sí, hace tanto tiempo

                              que has roto las amarras del pasado

                              y  buceas sumido en un otoño

                              tan gris como anodino

                              que a pesar del latido de las horas

                              y de la luz crepuscular ausente

                              alientas la ilusión evanescente

                              al borde del silencio.


                               Mientras tanto,

                             te contagias del pulso acelerado

                             de estos días de luz

                             insolentes tal vez,

                             eternizados.

 

ECOS DE PRIMAVERA

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     Se despereza la mañana con una dulce insolencia primaveral. Todavía permanece en tu retina la esfera agigantada y blanquecina de la luna, con su halo mágico y su cercanía casi milagrosa. El sol se ha adueñado por fin del paisaje urbano y, mientras caminas por la zona alta de una ciudad casi adormecida, contemplas a lo lejos la silueta erizada de los Pirineos, cual un telón de fondo blanquinegro, con la nieve como reina de la primavera. Hacia el oeste, aparece el Moncayo machadiano y labordetiano, con su espalda coronada de nieve y con un aspecto de soledad y desamparo.

     El sonido de las campanas de una iglesia cercana rompe el silencio de esta mañana dominical. Una mañana que, a miles de kilómetros, se sigue vistiendo de incertidumbre y desolación en esa zona del noreste de Japón devastada por el maremoto y condenada a un futuro difícil con la amenaza nuclear como espada de dámocles. Una mañana que, a cientos de kilómetros, al oeste de Libia, se viste de terror bajo el estruendo indiscriminado de los bombardeos, fruto de la prepotencia, la intransigencia y el odio. ¿Hasta cuándo se prolongará esta terrible situación en pleno siglo XXI?

     Contemplas la ciudad desde una eminencia cercana al parque José Antonio Labordeta - antes Parque Primo de Rivera y Parque Grande -. Atisbas a lo lejos el perfil silencioso del nuevo tranvía, que hoy se viste de largo después de polémicas y desencuentros. Contemplas el viejo quiosco del parque, que va a ser derribado, dejando atrás sueños y vivencias infantiles de muchas generaciones. El día se presenta claro, diáfano, como esa luna que reinaba anoche en el horizonte. Unos niños juegan en el parque con la arena y los columpios. Unos jóvenes practican su deporte favorito. Montas en tu bicicleta después de tantos meses. Preparas un poco tus piernas para la nueva temporada. Para esta primavera que llama a la puerta de esta zona del planeta conmocionada también por la incertidumbre, el terror y la intransigencia.

EL TIEMPO DEL AMOR

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                               El tiempo del amor

                               es tan fugaz

                               como los sueños dulces

                               de la lejana adolescencia.

                               Es un tiempo azotado

                               por la rutina gris de las mañanas

                              y el crepúsculo triste

                              de noches solitarias,

                              cual una nube rota.

 

                              El tiempo del amor

                              reclama intensidad

                              y alienta melodías de futuro

                              porque es algo tran breve

                              como el latido azul

                              de un corazón

                              herido de esperanza.

 

                              Es un tiempo fugaz,

                              breve como la vida

                              de la rosa,

                              efímero y fatal,

                              contradictorio,

                              sembrado de deseos

                              y promesas.

 

                             Es un tiempo feliz,

                             pero tan frágil...

                             como las alas de esa mariposa

                             que anticipa sin más

                             la ansiada primavera.

17/02/2011 17:30 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

LA MAREA BLANCA

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                                       Cae la nieve fugaz

                                       en este valle gris asilenciado

                                       por los duros rigores del invierno.

                                       Se posa el manto blanco

                                       sobre el cauce del río

                                       y sobre los tejados relucientes

                                      de  casas encaladas

                                      que albergan silenciosas

                                      con ojos de nostalgia

                                      el eco de un pasado.

                                      Casas como personas,

                                      casas como azucenas

                                      ajadas por el tiempo.

 

                                     Mientras la nieve cubre

                                     las calles de tu infancia,

                                    contemplas la fachada de tu casa

                                    inundada de paz y de recuerdos.

                                    Una oleada azul

                                    revive aquellos días invernales

                                    de sueños e inquietudes,

                                    perdidos ya en la bruma

                                    de esta marea blanca

                                    que oculta el tono gris

                                    de los adioses

                                    y el poso de nostalgia

                                    eternizado.

 

                                 Cae la nieve fugaz.

                                Y el valle se recrea en los silencios

                                de vidas que se fueron

                                y alimentan el eco

                                de las casas con alma,

                                con ojos de pasado,

                                con ojos de nostalgia

                                heridas por el tiempo

                                y la memoria.

05/02/2011 10:39 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

SUEÑOS OCULTOS

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                                   Quisiera bucear

                                   en el perfil oculto de tus sueños

                                   y compartir contigo

                                   ese destello azul de tus pupilas,

                                   ese hechizo fugaz de tu sonrisa

                                   y ese tenue latido

                                   que acelera su ritmo

                                   cuando el amor te toca con sus alas.

 

                                  Pero prefiero, en cambio,

                                  adivinar tus sueños,

                                  vivir  la incertidumbre

                                  del futuro 

                                  y descubrir con calma

                                  lo que oculta la luz de tu mirada,

                                  lo que revelan todas tus palabras.

 

                                 Son tus sueños ocultos

                                 los que mantienen viva mi esperanza.

 

 

 

COMPÁS DE ESPERA

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     La tarde de San Silvestre siempre ha sido para mí una tarde de nostalgia, de recuerdos, de reflexión. Es verdad que el 31 de diciembre es un día más, que no es el final de ningún ciclo, ni el cierre de ningún proyecto. Pero el calendario lo ha elegido como una fecha simbólica y significativa.
     Esta tarde invernal, grisácea y húmeda me lleva año tras año a pensar en los trescientos sesenta y cinco días que han quedado atrás definitivamente. Y, como la memoria es muy selectiva, desfilan por mi mente los momentos positivos de estos doce meses. Recuerdo los pequeños logros personales, el crecimiento de mi hijo, las nuevas amistades, el calor de la familia, las ilusiones que siguen en pie, los sueños de futuro, el día a día esperanzado a pesar de los pesares.
     Esta tarde es también una tarde de deseos y de gratitud. De buenos deseos y de mil gracias para todos aquellos que han compartido conmigo estas líneas. Mi gratitud para los más de cien mil visitantes de esta bitácora desde el pasado mes de abril. Mis mejores deseos de felicidad para todos aquellos amigos y amigas que me empujan día tras día a vivir con ilusión el futuro más cercano.
     El año que termina no ha sido el mejor el el ámbito social y económico. Ni mucho menos. Es de desear que, a partir de mañana, la balanza se vaya inclinando hacia las cosas bien hechas, hacia la ausencia de hipocresía y victimismo, hacia la honradez de los políticos, hacia una economía más saneada y más justa. Es de desear que, más allá del limitado horizonte de nuestra ciudad, país o nación, los habitantes del planeta Tierra seamos cada vez más conscientes de que este capitalismo salvaje no conduce a ninguna parte. Es de desear que nos demos cuenta de que no es más feliz el que consume más, sino el que ama más, el que comparte más, el que contagia más entusiasmo e ilusión.
     Los problemas de este año no deben empañar una mirada limpia hacia el futuro, un talante cada vez más optimista, una actitud liberada de prejuicios. Por eso me gustaría brindar esta noche con la copa del optimismo, con las uvas de la generosidad, con los dulces de la felicidad de los pequeños momentos.


FELIZ AÑO 2011 PARA TODOS LOS QUE HABÉIS DADO MÁS VIDA A ESTAS PÁGINAS CON VUESTRO APOYO E INMENSO CARIÑO.

BRUMA PRENAVIDEÑA

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    Te levantas con talante reflexivo y espíritu crítico. Te encaminas hacia el centro de la ciudad. Una ciudad semidormida, cubierta por la bruma en estas primeras horas de la mañana. Una ciudad alejada por unos momentos del ajetreo de las compras compulsivas, del concierto de luces y música navideña, del falso hechizo de estos días cada vez más lastrados por el capitalismo y la paradoja del progreso.

     La bruma que adormece la ciudad es como una metáfora de estos tiempos que nos ha tocado vivir. Una metáfora de unos políticos adormecidos, de unos jóvenes sin iniciativas, de una sociedad resignada y conformista. Mientras surcas las calles más céntricas, observas una manifestación en una de las plazas más emblemáticas

y ves en las puertas de los comercios y de las entidades bancarias algún mendigo que llora de necesidad.

     Estás en vísperas de Navidad. Una Navidad más, cada vez más laica, cada vez más desprovista de todo ropaje tradicional, cada vez más comercializada. Hojeas la prensa y te sorprende que se hable poco de lo que crees esencial. Te extraña que se dediquen tantas páginas, tantos titulares, a la posible supresión de la liga el próximo 4 de enero, a los pocos agraciados con la lotería, a los falsos ídolos del espectáculo o del deporte.

     Mientras regresas a casa, se comenta una noticia en el autobús: esta noche se despide Iñaki Gabilondo de su programa en la cadena CNN+. Y piensas que es una despedida agridulce, un adiós decepcionante. Iñaki va a dejar un hueco difícil de cubrir. Algunos respirarán tranquilos. Pero los auténticos demócratas notarán un vacío, un tremendo hueco.

    Al filo del mediodía, la ciudad comienza a desperezarse. Se notan las vacaciones escolares, se nota el ajetreo de las últimas compras. Se nota la paga extra - tremendamente recortada en tu caso. Algún ciudadano lleva su aguinaldo en la mano y camina presuroso. Quizás piense en los suyos. Y en la cena de mañana. Una cena de ausencias, de recuerdos, de cálidos mensajes. Al margen de las servidumbres del progreso, al margen del consumo compulsivo.

NO HAY MÁS REMEDIO

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     En la vida hay veces en las que no hay más remedio que resignarse a lo inevitable. Pero esas ocasiones tienen que ser, en mi opinión, muy pocas e irreversibles. Porque es una pena que oigas cada día en boca de representantes del gobierno y en la de muchos políticos, economistas, intelectuales, e incluso periodistas, la frase "no hay más remedio", que aplican indiscriminadamente a las situaciones más dispares.

     Confiesan sin ningún tipo de atenuante y sin dejar un resquicio a la mejora o al cambio, que no hay más remedio que resignarse a las consecuencias del cambio climático, que no hay más remedio que aceptar un progresivo recorte salarial, que no hay más remedio que acatar determinados decretos, que no hay más remedio que mentalizarse para trabajar hasta los 67 años, que no hay más remedio que apretarse el cinturón...

     Y el ciudadano de a pie se pregunta si esto es una marcha atrás irreversible o si tiene alguna solución.

     Siempre me he inclinado a mirar la botella medio llena en lugar de medio vacía. Siempre he tendido al optimismo más que al derrotismo. Siempre he buscado la tenacidad por encima de la resignación. Siempre he intentado arañar algo de utopía al lastre de la rutina cotidiana. Por eso me sorprende que personas relevantes en la política nacional y autonómica se dejen llevar por la inercia del derrotismo, de la resignación o del quiero y no puedo.

     No sé lo que pensarán los futuros votantes. Pero me imagino buscarán a líderes más optimistas, más inquietos y más creativos. Todo un reto para los políticos. Toda una apuesta de futuro. ¿Alguien será capaz de superarla?

 

DESDE TU BALCÓN

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     Al filo del crepúsculo, contemplas ese cielo agrisado, caprichoso, casi insolente. Desde tu balcón - ese mirador privilegiado que te remite a tu infancia - observas el perfil de una de las montañas que circundan Aliaga, con sus pinos jóvenes, sus arbustos humildes, sus piedras eternas tejidas de un blanco agrisado.

    Desde tu balcón, percibes tenuemente el fluir de la tarde, herida de soledad y de nostalgia. Un lejano sonido se personifica por momentos y el silencio emite paulatinos latidos de melancolía.

    Desde tu balcón, te recreas atisbando a vista de pájaro el perfil de las casas deshabitadas, el color rojizo de los tejados humedecidos por las últimas lluvias, la chimenea humeante del antiguo horno de leña, hoy excelente casa rural.

    Desde tu balcón, adivinas el cauce del río, que discurre agazapado entre una hilera de chopos desnudos. Vuelves al pasado de este pueblo turolense, tu pueblo. Y no puedes evitar que el corazón se llene de emociones contenidas y que en tu mente se entrecucen caminos ya olvidados, senderos infinitos, sueños de futuro.

MÁS ALLÁ DE LOS SUEÑOS

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                                 Cada día que nace

                          se perfila un camino,

                          una andadura virgen

                          más allá de lo sueños.

 

                           Cada día que nace

                          se abre una nueva ruta

                          teñida de esperanza

                          y preñada de oscura

                          incertidumbre.

 

                           Cada día que nace

                          se esboza un horizonte

                          que besa el infinito

                          y anticipa sin tregua

                          vivencias no soñadas,

                          hechizos del azar

                          y un cruce de caminos

                          más allá del amor,

                          más allá del presente,

                          más allá del latido cotidiano.

BELLEZA SIN OCASO

Dicen que tu belleza es tu juventud.

 

Pero no.

 

Tu belleza es la dulzura de tus ojos,

profundos como el mar,

la tersura febril de tu mirada,

cual océano azul,

inabarcable.

 

Tu belleza es tu sonrisa recatada,

dulce como una nueva primavera,

sin el ocaso gris de los otoños

ni el letargo apagado del invierno.

 

Tu belleza son suspiros amorosos

que nacen como espigas

desde tu corazón,

más allá del ocaso,

más allá de lo efímero del tiempo.

 

Pero que no te engañen.

 

Llevas la juventud en tus entrañas.

No es una juventud de porcelana

ni de guiños postizos.

 

Tu belleza es quizás

un regalo secreto de los dioses.

OJOS DE NIÑO

Quisiera traspasar

esta niebla agrisada de los años

y volver a esa vida de la infancia

con mis ojos de niño,

ojos de soledad y de ternura,

ojos escrutadores,

ojos enamorados del futuro.

 

Quisiera revivir

esos años de luces y de sombras,

de sueños agridulces

vividos al compás del blanco y negro,

entre montañas grises

y un río enmarañado

sin rumbo ni destino.

 

Fue mi primera vida,

esa que sólo queda en una imagen,

casi difuminada,

con mis seres queridos,

con mis ojos de asombro,

con la esperanza azul de las mañanas.

 

Me cuesta recordar esos momentos,

cada vez más lejanos.

Sólo me gustaría

revivirlos sin más

en la memoria

de los pasos perdidos.

AMOR DE OTOÑO

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Como estas gotas de lluvia,

frágiles, recatadas, presurosas,

que repiquetean en mi ventana

en esta tarde otoñal,

así son tus caricias.

 

Como esta luz crepuscular,

que tiñe de color cárdeno el horizonte

en esta tarde dulce y silenciosa,

así son los destellos

de tu mirada densa, enamorada.

 

Como este paraje solitario,

inundado de verdes y amarillos

cual  una nueva arcadia,

así  es tu presencia,

fugaz e inadvertida

como la vida misma.

UN PASEO MATINAL

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     Volver a La Clara en una fresca mañana de finales del verano es un viaje hacia un auténtico oasis natural sólo reservado a unos pocos.

     Volver a este rincón de Aliaga es embeberse de belleza natural y disfrutar de una sinfonía plural de colores, aromas y sonidos.

     Volver a surcar este sinuoso camino, dejando a la izquierda un regato claro y cristalino, es disfrutar por unos instantes de un tiempo detenido, asilenciado.

      Te acercas a uno de los rincones más pintorescos de tu pueblo el domingo por la mañana y vuelves a disfrutar de un sol que acaricia, de una brisa que cosquillea, de un silencio que traspasa todas las fronteras.

       Dejas la bicicleta al borde de la carretera que conduce a Miravete de la Sierra y comienzas a caminar entre chopos, carrascas, sabinas y algún enebro. El camino serpentea y, como lo conoces casi de memoria, no te resulta pesado. Después de avanzar unos quinientos metros, contemplas la cascada que no cesa de entonar sobre el verde del musgo y sobre la piedra humedecida una eterna canción de sosiego y fugacidad heraclitiana.

      Contemplas el fluir del agua durante unos minutos. Unos buitres merodean en el horizonte nítido y azulado. El aroma de las plantas lo inunda todo. Las mariposas pregonan su libertad y, bajo el agua cristalina, dicen que aún queda algún cangrejo autóctono, incontaminado.

      Regresas de La Clara con los sentidos inundados de este plácido amanecer dominical. Te has saturado de luz, de claridad, de verdor. Te has embebido, un año más, de lo más natural. Este año el agua y la humedad lo dominan todo. El verano ha pasado sólo de puntillas por este bello rincón tan admirado por los habitantes de Aliaga y por todos los que disfrutan de su entorno.

HUELLAS DEL PASADO

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     Las tardes de los domingos se han convertido en momentos de nostalgia, en instantes de despedidas agridulces, en testigos mudos de adioses amargos.

      Mientras los coches desfilan hacia Zaragoza, paseas por la ribera del río La Val hacia los pequeños huertos cada vez más abandonados, cada vez más olvidados. A medida que te acercas a tu huerta y contemplas los perales semisecos, el manzano desmochado y el nogal agonizante, recuerdas cómo hace unas tres décadas esta huerta producía hortalizas de todo tipo, un agua clara surcaba la acequia y los frutales acudían cada otoño a su cita habitual. Manzanas, peras, nueces,  membrillos y alguna que otra ciruela alegraban la entrada del otoño e iban a parar a los graneros o falsas de las casas.

      Después de este verano lluvioso, la hierba se ha adueñado de casi todos los huertos. Las paredes se desmoronan, los caminos se desdibujan, los linderos desaparecen. En esta tarde de domingo, mientras contemplas este paisaje cada vez más asalvajado, un halo de nostalgia recorre tu espina dorsal y en el paisaje solitario adivinas el inicio del cercano otoño. Un otoño sin los frutos de antaño, un otoño sin el trasiego de carretillas, caballerías o pequeños tractores.

     Son las huellas del pasado, el inevitable poso del paso del tiempo. La naturaleza sigue su ritmo mientras la mano humana desaparece de estos caminos, de estas casetas abandonadas, de este río que desafía con su corriente el eco de lo efímero e irreversible.     

EL PULSO DE LA CIUDAD

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     La ciudad va recobrando su pulso cotidiano a medida que se acercan los últimos días de este atípico mes de agosto. Pero, al parecer, si paseas por las calles de Zaragoza durante un día cualquiera de esta semana de calor agobiante, compruebas que los establecimientos, las calles, las plazas, las avenidas, quieren renacer de un largo letargo, como si intentaran desperezarse después de una dulce siesta bruscamente interrumpida.

    En las terrazas todavía se habla del verano, de las fiestas de los pueblos, de las horas de playa, del "dolce far niente". Alguno pregunta por el hijo de la vecina, el que acaba de comprarse un coche de alta gama. Tener en lugar de ser. Apariencia en lugar de realidad. En los bancos del paseo, los ancianos aprovechan la sombra de la mañana, antes de que el sol vacíe las avenidas. Piensan ya en el otoño, en ese futuro tan cercano. Hablan del agua del embalse de Yesa, que es algo mejor que la que se bebía antes. Critican a los políticos, sean del partido que sean. Y esperan que la crisis se desvanezca. Pero la mayoría son escépticos e incluso pesimistas.

     Los niños y adolescentes comienzan a llenar las calles de los barrios. Barrios en fiestas, como el de San José. Barrios en vísperas de fiesta, como el de Las Fuentes. Es como si las fiestas de los pueblos se prolongaran. Como si todo el año fuera una fiesta eterna. Es la noria del tiempo. Es la evasión de la rutina, la lucha contracorriente. Todo para eludir esa espada de dámocles que pende de un hilo muy tenue y que marca el inicio de un nuevo curso: madrugar, ajustarse a un horario, organizarse un poco, intentar hacer algo para evitar el cada vez más extendido "ni-ni".

    El pulso de la ciudad se va acelerando poco a poco a medida que el pulso de los pueblos se desvanece, se ralentiza, pierde su intensidad. Contrastes profundos. Sensaciones opuestas. Vuelta a la rutina y a la cotidianeidad.

25/08/2010 22:46 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

LOS SECRETOS DEL BUZÓN

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     No me gustan los buzones actuales de las comunidades de vecinos. Parecen pequeños nichos entre cursis y decadentes. Prefiero los de las casas de campo americanas: amplios, independientes, casi solemnes. Tampoco me gustan los buzones como receptáculos pasivos de cartas. Prefería las cartas entregadas en la mano, después de un grito del cartero de Aliaga o las cartas debajo de la puerta durante mi breve estancia en Alcaraz.

    De todos modos, los buzones siempre guardan algún secreto, alguna pequeña sorpresa. Todo ello a pesar de que el corro electrónico y las redes sociales hayan dejado fuera de combate a esas cartas de amor, a esas misivas familiares, a esas epístolas profundas y dilatadas. Pero la cruda realidad es que mi buzón, después de cuatro semanas fuera de Zaragoza, estaba rebosante de cartas de bancos, de recibos y más recibos. Sólo alguna carta me ha interesado de modo especial: los abonos del Real Zaragoza para la próxima temporada liguera con dos acciones de Agapito Iglesias, la felicitación de El Corte Inglés en vísperas de mi cumpleaños, un vale de 12 euros de mi óptica por el mismo motivo y, como sorpresa final, el apunte detallado de mi nómina de julio con un importante y sensible descuento. ¡Qué le vamos a hacer! Todo sea para contribuir a salir de una crisis que no se ha dejado ver durante el verano, al menos en lo que a ocio y consumo se refiere.

    En dos o tres décadas, los buzones irán de capa caída. Todo nos llegará por la red. Quizás así ahorremos algo de papel y contribuyamos a la cada vez más precaria salud del Planeta. Quizás el buzón sólo quede como una nostálgica reliquia. Como esos buzones de las casas de los pueblos, que acogen polvo, agua y algún que otro papel publicitario durante los diez meses que está la casa vacía. Diez meses que en muchos pueblos están comenzando ya. Finales de agosto, regreso a la rutina y vuelta a la ciudad. ¡Menos mal que nos queda la ilusión de los fines de semana!

UN POEMA OLVIDADO

     Mientras ordenaba mi despacho, he rescatado un poema que escribí a principios de 1998. Es como una modesta declaración de intenciones y como una defensa de la vida del poeta caracterizada por la honestidad, el compromiso y el afán de desentrañar la emoción de lo cotidiano. Aunque hoy no lo escribiría así, lo rescato tal como lo creé en aquel día de enero, hace ya doce años.

                                                  SER POETA

                                  Ser poeta o mendigo o cualquier cosa,

                                  ser, en definitiva, un hombre honesto

                                  que se levanta audaz y enamorado

                                  embriagado de luz azul del alba.

 

                                  Ser poeta o bohemio o cualquier cosa         

                                  ser, en definitiva, un peregrino

                                  tras las huellas austeras de Machado

                                  o de León Felipe en el exilio.

 

                                  Ser o no ser más que hombre sincero,

                                  un hombre del montón de los mortales

                                  - en el mejor sentido del vocablo -

                                  si Dios y la Fortuna lo permiten.

 

                                   Lo demás son postizos añadidos

                                  que cual ropaje y frágil atavío

                                  hemos de renovar día tras día

                                  si no queremos ver cómo el hastío

                                  nos devora por dentro sin remedio.

14/07/2010 22:40 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

EL SABOR DEL VERANO

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     Paseo vespertino por la ciudad del cierzo y del bochorno. Surcas con la bicicleta las nuevas vías verdes - carriles bici - herencia de la Exposición Internacional de 2008. Contemplas el cauce del río, cada vez más escuálido, a pesar de las copiosas lluvias primaverales. La ciudad huele a madera quemada, a hierba socarrada, a cemento rusiente. Mientras pedaleas por una superficie llana y sinuosa - sin reloj, sin prisas, sin agobios - recuerdas otras tardes estivales, evocas otros ríos más vivos, más cercanos, y comienzas a saborear los primeros días de un verano que se te antoja fugaz y escurridizo, como tantos otros.

     El sabor del verano es diferente al de las demás estaciones. Es un sabor agridulce, es un sabor penetrante, es un sabor prolongado. Porque la tarde se prolonga hasta el infinito. Porque el crepúsculo se esfuma de los dedos y cede el paso a una noche efímera. Porque el sol se resiste a abandonar el horizonte y adquiere un protagonismo difícil de eludir. Regresas por el mismo camino tapizado de cemento verde. Sólo te detienes en los pasos de peatones. Observas de nuevo las riberas del Ebro y contemplas a lo lejos los edificios de la Expo, casi todos vacíos, silenciosos, como esqueletos de piedra.

     Al filo de la noche, desde la galería, muy cerca de los inevitables plataneros, vuelves a contemplar el cauce del río, esta vez más plateado, más idílico, más atractivo. Es el sabor de las noches estivales en una ciudad semidormida, sedada, casi irreconocible. Es el sabor del verano.

13/07/2010 22:55 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

AL FILO DEL VERANO

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     Como otros fines de semana, aprovechas la mañana soleada del domingo para pasear por las riberas del Guadalope. El agua fluye alegre, presurosa. Las lluvias de la primavera han alimentado el cauce de este río que suele tener problemas de estiaje.  Antes de iniciar tu recorrido bajo la sombra generosa de los chopos cabeceros, contemplas el pueblo desde las eras. La panorámica presenta un elemento nuevo, ocasional: una plaza de toros portátil que ha servido de lugar de encuentro para todos los aficionados durante las fiestas de San Juan, de gran tradición y arraigo en Aliaga. Los toros embolados, las vaquillas y el concurso de recortadores se han celebrado sobre la verde hierba del campo de fútbol, convertido durante unos días en ruedo improvisado. La gente ha disfrutado durante dos días con estos festejos. Eso sí, los toros y las vaquillas se han encontrado más cómodos en su terreno, como si estuvieran en el campo.

     Mientras te encaminas a la fuente de La Cedrilla, contemplas el paisaje primaveral. A pesar de que el calendario señala los primeros días del verano, todavía perduran las tormentas y la brisa fresca de las mañanas. Los árboles sonríen satisfechos. Algunos aún sobreviven, a pesar de la crudeza de los largos inviernos. Los que se encuentran enfrente del molino, fueron plantados hace cuatro décadas por los escolares del pueblo. En la ladera de las montañas, uno pinos jóvenes muestran toda su lozanía y las sabinas salpican la aparente aridez de algunas colinas pedregosas. Al filo del verano, todo se conjura para afrontar tres meses de temperaturas más altas, de crepúsculos dulces y dilatados, de noches interminables bajo el fresco rumor de la madrugada. La fiesta de San Juan marca un antes y un después en el devenir del pueblo. Y el mayo, como testigo mudo, dará la bienvenida a los vecinos y visitantes hasta que el verano vaya declinando, poco después de las fiestas de septiembre en honor de la Virgen de la Zarza.

27/06/2010 19:02 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

AMAPOLAS EN PRIMAVERA

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                                                       Mariposa de luz,

                                                     libélula escarlarta en la mañana

                                                     vestida de silencio.

                                                      Perla roja efímera

                                                     entre el verde armonioso de los campos

                                                     y el azul insolente de este cielo

                                                     sin nubes ni horizontes.

                                                      Brotas en los ribazos o en la acequia

                                                     o en medio de los trigos primerizos.

                                                      Surges desde la nada

                                                     - ababol de mi infancia -

                                                     cual desafío al tiempo,

                                                     con tus pétalos suaves

                                                      heridos de misterio.

                                                       Cuando llega la noche,

                                                      te ocultas tan sumisa como frágil

                                                      y cedes el relevo a las estrellas

                                                     que tapizan el cielo

                                                     y siembran de armonía este paisaje

                                                     que huele a primavera.

LISTAS DE ESPERA

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     Nunca me han gustado las listas de espera, ni las colas interminables, ni los números que te asignan en los mercados, ni el tener que pedir la vez, ni los inútiles minutos que uno tiene que esperar después de marcar un 902 mientras suena una monótona música de fondo y se repite como una cantinela la voz apergaminada de un empleado o empleada.

     Es tal la saturación de determinadas oficinas de la administración que, o te plantas en la puerta a horas intempestivas, o te quedas fuera de juego. En Zaragoza ocurre esto si quieres renovar el DNI. No hay manera de conseguir cita por internet, ni por teléfono. Y es casi imposible hacerlo por la mañana, a no ser que te ausentes horas y horas del trabajo. Menos mal que algunos de los que tenemos del documento de identidad caducado no tenemos que presentarnos ante notario ni viajar al extranjero a corto plazo. Lo mismo sucede con la declaración de la renta en las oficinas habilitadas por Hacienda. es impostible conseguir un número o una cita. Cada uno tiene que buscarse la vida como pueda. O paga a algún gestor particular o realiza un cursillo intensivo y acelerado.

     Pero las esperas y las largas colas no son sólo por motivos oficiales ni para apuntarse a las listas del Inem. Ayer por la mañana, mientras me desplazaba en coche a mi lugar de trabajo, me sorprendió una larga cola de jóvenes - sobre todo chicas - a las puertas de un céntrico hotel zaragozano. Me quedé con el interrogante. Hasta que hoy, hojeando el periódico, he comprobado que estos jóvenes no buscaban un trabajo o iban a comprar entradas para algún concierto. Nada de eso. ¿Sabéis a qué estaban esperando? A una prueba para llegar a ser nuevos "triunfitos", es decir, para participar en el enésimo programa de Operación Triunfo. Todos querían triunfar, hacer valer su autoestima, alcanzar la fama y, si es posible, llevar en el futuro una vida más o menos desahogada.

     En mi barrio ocurre desde hace unos meses un fenómeno curioso: una frutería que ha abierto recientemente está siempre tan llena que llama la atención a los que pasan por la calle. Los dueños han instalado bancos para que los clientes esperen sin cansarse ni impacientarse y, además, se puede coger un número y volver al cabo de un lapso de tiempo razonable. ¿Por qué será? ¿Mejores precios? ¿Mejor trato? Algo distingue a este estableciemiento de otros que están casi vacíos.

     Donde no había muchas colas esta tarde era en la Feria del Libro de Zaragoza. Algunas casetas estaban casi vacías. Y eso que el clima era ideal - no hacía calor ni amenazaba tormenta-. Un librero se quejaba de la falta de compradores y decía lo que parece ya un tópico: "muchos curiosos - mirones - y pocos compradores". ¿Será que la crisis se ha cebado con la cultura? Porque las terrazas adyacentes estaban bien nutridas. Y los clientes hacían cola en un mostrador. Paradojas de la vida. Es verdad que nada es lo que parece. Pero las apariencias, a veces, no engañan.

* La fotografía es de la página http://gizmodo.com

UN VALLE SILENCIOSO

                                                                          Cuando vayas a Aliaga

                                                                 camina por sus calles recoletas

                                                                 y goza del silencio

                                                                 bajo la sombra gris del mediodía

                                                                 al filo del verano.


                                                                  Cuando vayas a Aliaga

                                                                 embébete del verde del paisaje

                                                                 y saborea al alba

                                                                 el lento despertar de la jornada

                                                                 en las mañanas claras.


                                                                  Cuando vayas a Aliaga

                                                                  recorre el Cascajar y paladea

                                                                  el crepúsculo dulce

                                                                  que anticipa una noche tapizada

                                                                  de millones de estrellas.


                                                                   Cuando vayas a Aliaga

                                                                  no olvides la ascensión hasta el castillo

                                                                  y contempla el hechizo

                                                                  de este valle sublime y pintoresco

                                                                  herencia de los siglos.


                                                                   Cuando vayas a Aliaga

                                                                  busca el cauce del río Guadalope

                                                                  en los días de otoño

                                                                  y acaricia los chopos centenarios

                                                                  junto al rumor del agua.


                                                                   Cuando vayas a Aliaga

                                                                  acércate a la Porra, a la Cedrilla,

                                                                  saluda a la Virgen de la Zarza

                                                                  y disfruta en silencio

                                                                  de un entorno de luz en primavera.


                                                                    Cuando vayas a Aliaga

                                                                   no digas nunca adiós,

                                                                   sólo hasta luego,

                                                                   porque querrás volver cual peregrino

                                                                   hacia la senda azul de los recuerdos.


 

01/06/2010 14:06 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

CINCO AÑOS DE VIVENCIAS

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     He vuelto a navegar esta tarde por mi blog y he retrocedido cinco años en el tiempo. Un tiempo que se esfuma entre los dedos y que ha quedado plasmado en estas páginas como testigo mudo de vivencias, recuerdos e ilusiones. Aquel año 2005 lo recordaré porque el 22 de febrero, un día de nevada histórica en Zaragoza, leí mi tesis doctoral.

     Pero estos cinco años han traído también consigo sinsabores. Y ausencias. Grandes ausencias. Todo ello ha quedado reflejado en esta bitácora. Todo ello ha quedado como una huella, como un profundo poso, como el espejo más o menos deformado de la memoria cotidiana.

     Hoy quiero recuperar mis primeros escritos en este blog. Quiero plasmar mis primeras impresiones de finales de mayo y mis primeras vivencias y recuerdos. Eso sí, vuelvo a reiterar mi gratitud a los que dedican un poco de su tiempo a leer estas páginas, a los que escriben algún comentario y a los que me animan a seguir, de momento, un año más.

     Tarde dilatada de mayo, mientras se desgranan los recuerdos de otros mayos ya olvidados, entre el murmullo suave del Guadalope y los verdosos chopos que flanquean su frágil cauce. Tarde dilatada de mayo y mi mente divaga estremecida hacia ese Amazonas cada vez más amenazado, hacia la locura del tráfico, hacia este casi eterno final de trimestre. Tardes dilatadas de mayo y la esperanza convoca amaneceres nuevos, lluvias sosegadas y un ansiado callejear al estilo labordetiano. Lo demás es mejor dejarlo, de momento, en el tintero oscuro del olvido. (25 de mayo de 2005)

 

     Algunos pueblos de Teruel, en especial de la comarca del Maestrazgo, brindan al viajero un encanto especial. Sus calles estrechas y empinadas respiran todavía un aire medieval. Sus casas nos acogen entre la penumbra y nos ofrecen el solaz que escasea en las grandes ciudades. Algunos pueblos de Teruel nos llenan de melancolía y sólo cuando la primavera avanza - siempre un poco tarde - despiertan del largo letargo invernal y nos invitan a gozar de la vida con calma, sin estrés y con un horizonte distinto al del cemento y el asfalto. En algunos pueblos de Teruel, como en Aliaga, el silencio habla y las estrellas se multiplican con el crepúsculo. (26 de mayo de 2005)

* FOTOGRAFÍA: Vista de Aliaga desde el solanar de mi casa.

 

 

SÓLO QUEDA EL PAISAJE

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                                                                                 Sentado en un recodo el camino,

                                                            mientras las aguas surcan rumorosas

                                                            el valle solitario,

                                                            evocas con nostalgia ese pasado,

                                                            ese ayer tan distinto y tan distante,

                                                            al filo del olvido.

                                                              Te preguntas qué queda ya de aquello

                                                            que acompañó tu infancia

                                                            y fue un testigo mudo

                                                            de aquellos años tiernos y felices

                                                            teñidos por la bruma.

                                                              Queda tan poco ya

                                                             de aquel pequeño pueblo bullicioso,

                                                             con las calles repletas de sonrisas

                                                             y las casas abiertas a la vida.

                                                               Casi no queda nada

                                                             del pantano, la térmica, los huertos,

                                                             la cedrilla, las minas y el molino.

                                                                Pero queda el paisaje,

                                                             los chopos centenarios,

                                                             el río rumoroso

                                                             y la vida que fluye silenciosa

                                                             en la mañana azul de primavera

                                                             al borde del camino. 

23/05/2010 20:55 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

¿SÓLO UN JUEGO DE PALABRAS?

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    No voy a entrar a juzgar las reacciones de los diferentes medios de comunicación aragoneses a raíz de la fotografía que la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, ha publicado en su blog - "La luna de Valencia" - como graciosa anécdota de un viaje privado.

     Quizás la veterana política ignore que los aragoneses no tenemos el mismo sentido del humor que los valencianos. Tal vez no sepa que un cargo público debería actuar con discreción, incluso en su vida privada, y debería reflexionar antes de tomar algunas decisiones.

     De todos modos, ya que nos lo hemos de tomar con el fino e inteligente humor valenciano - que nos gustaría compartir algún día - es curioso observar en la fotografía,que  hemos tomado de un medio de comunicación, que el juego de palabras que llamó la atención a la alcaldesa valenciana está orientado - según ella - a animar a sus potenciales votantes para que en el 2011 vuelvan a volcarse en su candidatura. Pero no sé si sabe doña Rita que "botar" tiene varias acepciones en el diccionario de la Real Academia y que una de ellas es "arrojar, tirar, echar fuera a alguien o algo".  Por tanto, no es lo mismo Vota a Rita que Bota a Rita. En este caso, la anécdota de la alcaldesa se puede volver totalmente en su contra. Porque a ningún habitante de esta localidad zaragozana se le ocurriría pensar - y menos escribir - su topónimo con "v".

     Lo único positivo que tiene esta curiosa y sorprendente noticia es que nos ha sacado por unos momentos del pozo oscuro del panorama económico, de las sinrazones de la judicatura, de los rifirrafes entre los políticos y de la interminable recta final de un largo curso escolar.

LOS PAGANOS DE LA CRISIS

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     Se veía venir. Aunque casi nadie se esperaba que, de buenas a primeras, el presidente del gobierno, presionado por la Unión Europea y por Obama, iba a tomar una de las medidas más impopulares de sus seis años de mandato: rebajar el sueldo a los funcionarios.

     No se sabe todavía si la medida es la más acertada, aunque los expertos en economía han dado su visto bueno e, incluso, la han aplaudido. Pero lo que está en boca de todos es que los funcionarios seguimos siendo considerados como un grupo privilegiado - no sé por qué - y que, queramos o no, tenemos que pagar los platos rotos de una crisis que se ha desencadenado, al parecer, por motivos financieros.

      Uno se pregunta, además, qué ocurrirá a finales de julio, en plenas vacaciones de verano, si al previsible recorte en la nómina se añade una subida del IVA de dudosa eficacia. Está claro que, como dice el tópico, habrá que apretarse el cinturón. Y esto repercutirá en el consumo. Un consumo que ya está bastante afectado desde hace casi dos años.

      Al parecer, afirman los expertos, estas medidas han llegado demasiado tarde y son un mal menor. ¿Estamos, quizás, en el inicio de un nuevo ciclo de recesión? De momento, nadie es capaz de responder a esta pregunta. Lo que está claro es que, mientras los funcionarios cargamos con la cruz de la crisis, muchos especuladores están haciendo su agosto y numerosas empresas privadas aprovechan para mantener altos los precios y aumentar escandalosamente sus beneficios. Dicen que es la ley del mercado. Puede que sea así. Pero no sé si habrán pensado en bajar los precios de algunos productos de primera necesidad para aliviar un bolsillo cada vez más castigado por la crisis.

13/05/2010 09:57 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

RECUERDOS Y NOSTALGIAS

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     En la rueda incesante e irreversible de los días, hay momentos para el reencuentro, hay instantes para la nostalgia y hay pequeños resquicios para el recuerdo. Porque, si te pones a pensar un poco, tal día como hoy, hace nada más y nada menos que quince años - tu hijo era casi un recién nacido - tu Real Zaragoza, tu equipo de siempre, alcanzaba una de las metas históricas que han quedado guardadas en la hemeroteca de tu memoria: conquistaba frente al Arsenal inglés la Recopa en París, en el último suspiro de un encuentro inolvidable.

        Pero este 10 de mayo ha sido también una jornada de reencuentros: has vuelto a recuperar una antigua amistad gracias a una de estas redes sociales tan denostadas; has vuelto a leer en un periódico local una columna de Cristina Grande, con su habitual estilo lleno de sugerencias y palpitaciones; y has vuelto a ver, gracias a la gentileza de una compañera de trabajo, la grabación del programa Borradores, dirigido por Antón Castro, que había desaparecido misteriosamente de tu videoteca.

       Recuerdos, encuentros y nostalgias, como un abanico que se pliega misteriosamente. Porque la nostalgia está semioculta bajo el velo sutil de los recuerdos. Y has notado un escalofrío de nostalgia mientras contemplabas fotografías de tu hijo cuando era aún un bebé. Has sentido nostalgia cuando veías a tus alumnos fotografiados en primero de secundaria - todavía niños - y ya están a punto de acabar el bachillerato. Te has sumergido en un halo de nostalgia cuando, al filo de una tormenta vespertina, has recordado tu temor a las tormentas durante esos años de tu niñez en Aliaga.

       Porque, a decir verdad, hoy no ha sido un día más. Ninguna jornada es una jornada más. Todas muestran esa cara oculta, con frecuencia agridulce, que hermana los recuerdos con las nostalgias, los reencuentros con las vivencias efímeras de cada momento.

 

LA CIUDAD DORMIDA

                                                            Mientras la ciudad duerme,

                                       te sumerges en mares de silencio

                                       y acaricias las horas que se esfuman

                                       cual pájaros de espuma.


                                        Mientras la ciudad duerme,

                                       un huracán de luz azuleante

                                       se desata sin freno y sin recato

                                       al filo del futuro.


                                        Mientras la ciudad duerme,

                                       se condensan sin tregua los recuerdos

                                       y el eco de la vida

                                       se transforma en un grito de esperanza.


                                        Mientras la ciudad duerme

                                       cortejas a la noche enamorada.

PARAJES SOLITARIOS

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     Me gusta conducir por carreteras secundarias. Me gusta contemplar parajes, agrestes, solitarios, casi abandonados. Me gusta observar las siluetas de esos pequeños pueblos que intentan a duras penas renacer del duro invierno y olvidar la cruda realidad de soledad y aislamiento.

     La ruta elegida para viajar a Aliaga desde Belchite no es en esta ocasión la habitual. A veces es bueno dejar los caminos trillados y buscar veredas imprevistas - como diría en el siglo XIX el escritor e historiador romántico José María Quadrado -. A veces conviene volver a itinerarios casi olvidados y acercarse a Maicas - ese pueblo encantador que vemos en la fotografía - y recordar momentos felices vividos en su recoleta plaza. Y evocar momentos de tristeza, de ausencia de un amigo que se nos fue para siempre.

     La carretera serpentea entre pequeñas colinas sembradas de carrascas. Lo primero que se contempla en lontananza son los Baños de Segura un antiguo balneario que funcionó como centro de aguas termales desde el siglo XIX hasta 1986, y que tuvo momentos de apogeo hasta que quedó casi asolado después de las guerras carlistas. Se advierte desde lo alto una futura restauración del edificio antiguo. Poco después, aparece el pequeño pueblo de Segura de Baños, después de una curva que bordea las casas arracimadas en torno a una iglesia sin campanario, entre dos cerros, y cortejadas por sendas torres semiderruidas de antiguos castillos que sufrieron las consecuencias de las guerras carlistas. Toda esta zona de la comarca turolense de las Cuencas Mineras ha sufrido, como tantas otras, el éxodo casi masivo de sus habitantes hacia lugares más prósperos y con mejores servicios. En Maicas me comentan que sólo hay cuatro o cinco casas abiertas en invierno, habitadas por jubilados. En Segura de Baños ocurre algo similar. Hasta que salimos a una carretera más acorde con el siglo XXI, en Vivel del Río, cruce de caminos y entrada al valle del río Martín que se encamina rumoroso hacia Martín del Río y Montalbán.

      Me comenta un vecino de Segura que están preparando una romería para el próximo fin de semana. Que muchos vecinos se van a reunir en la ermita  de la Virgen del Pilar después de recorrer unos seis kilómetros, que es una fiesta muy tradicional y un inicio lejano del verano. Aunque este año no parece que el tiempo sea ni siquiera primaveral. Me cuenta también que esta zona atrae cada fin de semana muchos cazadores y que el turismo es el único reclamo - si se puede llamar así - para este recodo olvidado de la provincia de Teruel.

07/05/2010 11:25 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

EL REINO DEL VERDE

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     Te acercas a la ribera del Guadalope en una mañana fresca, soleada, levemente desapacible. La suave hierba, cada vez más verde, acaricia las plantas de tus pies y emite un susurro casi inapreciable. Es el reino del verde, el reino de la primavera, el reino de la frescura y la lozanía.

     El río desciende con orgullo, casi con altanería, hacia lugares más escabrosos y acaso inhóspitos. De momento, se alía con las riberas y se contagia de ese verdor milagroso, casi inverosímil. El último mes de abril - húmedo y lluvioso como pocos - ha dejado una estela de humedad en el ambiente que se extiende a todo el valle y acaricia incluso las laderas de las cercanas montañas.

    Llegas a un remanso del río, junto a un pequeño recodo. El agua parece que se detiene a reflexionar y renuncia, al menos en apariencia, a ese continuo fluir tan inquieto y efímero. Vuelves a comtemplar el paisaje más cercano: las huertas amarronadas, los chopos con sus primeras hojas diminutas verdeamarillas, que brotan con timidez, los frutales en flor, los arbustos que se desperezan después de un largo y monótono invierno. En el cielo, unas nubes blanquecinas parecen acudir a este reino primaveral como si estuvieran invitadas al festín visual y auditivo de la naturaleza.

     Por unos minutos, te refugias en el silencio sosegado del valle y te olvidas de la gran ciudad. Allí reina el gris y el verde de los árboles asiste como un convidado de piedra al triunfo de lo artificial, de lo amanerado, del bullicio del asfalto y de los amaneceres opacos.

 

RETAZOS POÉTICOS

                                                              La aurora dulce

                                        adquiere en el ocaso

                                            un poso amargo.


                                            La primavera

                                       se burla a carcajadas

                                           del crudo invierno.


                                             Noche serena

                                        con la luna cual duende

                                             desde la vega.


                                            Desde el otero

                                         contemplo aquel paisaje

                                            dormido y yerto.


                                               El río fluye

                                          entre los viejos chopos

                                              casi en silencio.


                                              Se esfuma el tiempo

                                            como gotas de lluvia

                                               entre los dedos.


                                                El amor pasa

                                             entre las amapolas

                                                y las carrascas.


                                               Cuando amanece

                                             parece que la vida

                                               vuelve a su cauce.

NIEVE EN PRIMAVERA

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     Caminar por el valle de Ordesa el día 23 de abril, en plena primavera, es un placer reservado a unos pocos. Y hollar la nieve casi virgen durante varios kilómetros hasta llegar al final de este valle - Parque Nacional desde 1918 - en el Circo de Soaso y contemplar la imponente, sublime, Cola de Caballo es algo para recordar y - ¿por qué no? - para recomendar a todos los amantes de la naturaleza.

     La ruta comienza al principio del valle, junto a un aparcamiento restringido. A partir de ahí, se nos  presentan quince kilómetros de camino a orillas del río Arazas, que nace en el macizo del Monte Perdido (3355 metros) y vierte sus aguas al río Ara que, esplendoroso y juvenil, con un color blanquiverde envidiable, recorre todo el valle de Broto, Boltaña y Aínsa. El camino es sinuoso, con altibajos, con pequeños repechos. Lo alfombran al principio pequeñas piedras grises, después uno va pisando suaves hojas amarronadas de los miles de hayedos que pueblan este valle y, al final, algo que no podíamos imaginar esta mañana: un camino de nieve, un sendero blanco que ofrecía una estampa invernal en esta primavera tardía y desapacible.

     Nos detenemos en cada una de las cuatro cascadas que forma el río en pugna con las piedras y otros elementos naturales. Admiramos la cascada de Arriba, la del Estrecho, la de la Cueva, las Gradas de Soaso - que podemos ver en la fotografía - y, por último, el espectáculo de la Cola de Caballo. Una cascada que rompe el silencio del final del valle y marca un camino vertical e inaccesible hacia el refugio de Góriz (2200 metros), lugar privilegiado para tantos montañeros que preparan su ascenso al Monte Perdido, visitan las Grutas de Casteret o descienden por Marboré al valle de Pineta.

     Es la tercera vez que recorro este valle. La primera de ellas fue para ascender por esas clavijas que hoy hemos contemplado hasta Góriz y luego hasta el Monte Perdido. Una jornada inolvidable, no exenta de riesgos y de algún pequeño susto. Un día para recordar. Como este 23 de abril, día de Aragón, en el año de la Biodiversidad.

23/04/2010 21:05 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

BAJO EL VOLCÁN

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     Tarde plácida de primavera a orillas del Ebro. El río se desliza con un color ceniciento, como si llevara hacia el mar las cenizas del tristemente famoso volcán islandés Eyjafjalla. Parece mentira que la erupción de un volcán con la consiguiente vomitina de cenizas y lava haya logrado paralizar casi todo el tráfico aéreo de la Europa posmoderna y civilizada. Bajo el volcán - parafraseo la novela de Malcom Lorry, llevada con éxito a la pantalla por John Huston en 1984 - han quedado sumergidos durante casi una semana muchos de los problemas que preocupan cada día al ciudadano de a pie. Bajo el volcán, y víctimas de sus cenizas, miles de ciudadanos europeos no han podido realizar el viaje soñado, regresar de vacaciones o acudir a sus obligaciones laborales. Las cenizas de ese volcán casi olvidado en las enciclopedias han logrado llamar tanto la atención, que muchos problemas hasta ahora candentes se han pospuesto o difuminado. Ni siquiera nos hemos dado cuenta de que la primavera ha llegado por fin a las riberas de este río tan histórico. Y, hablando de historia, recuerdo en este momento esa película romántica de tintes históricos que me cautivó en mis años infantiles: "Los últimos días de Pompeya" (1960). El Vesubio arrasó esa ciudad e hizo desaparecer de la faz de la tierra cientos y cientos de hectáreas. Los hombres y mujeres huyen despavoridos de los ríos de lava que descienden de esa montaña maldita, casi fantasmal. Entonces no había vuelos a través des espacio aéreo, pero las consecuencias fueron más trágicas que ahora. Las cenizas del volcán islandés nos han hecho olvidar con cierto alivio durante unos días el rifirrafe continuo de los políticos, las idas y vueltas con los casos de corrupción, la crisis griega, los problemas de la inmigración, los secuestros, la violencia de género, los accidentes de tráfico,... Pero, desde hace unas horas, cuando la situación parece que tiende a normalizarse, ha vuelto a reaparecer el fantasma del paro, las discusiones en el Senado y en el Congreso, la nueva Rumasa y los altibajos casi crónicos de la bolsa. Hasta en el deporte rey han dejado algo de rastro las cenizas nórdicas. Ayer noche casi ningún aficionado reconoció al auténtico Barcelona de Guardiola, estaban como aturdidos, timoratos, agarrotados. Y eso sorprende hasta a los menos aficionados. Menos mal que las cenizas toman otro rumbo. Tal vez así los grandes jugadores recuperen de nuevo su olfato y volvamos a disfrutar del buen fútbol de Messi y compañía.

     Todo ello surge bajo las cenizas, bajo el halo fantasmal de un volcán hasta ahora desconocido, en una plácida tarde de primavera.

(La fotografía es de bolivia24.com)

21/04/2010 22:39 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

OJOS DE MADRE

                                                           Ojos de madre,

                                       ojos enamorados,

                                       ventanas abiertas al mundo,

                                       abismos de nostalgia y de tristeza.

                                        Son esos ojos

                                       los que acunaron con ternura tus sueños

                                       infantiles.

                                        Son esos ojos

                                       los que restañaron las heridas

                                       de tu rebelde adolescencia.

                                        Son esos ojos

                                       los que te abrieron el camino

                                       hacia un horizonte de esperanza.

                                        Ojos de madre,

                                       eternos ojos femeninos,

                                       surcados por el paso de los años,

                                       efímeros, al fin,

                                       espejos del silencio del ocaso,

                                       abandonados al perenne sueño.

                                        Ojos de madre, sí,

                                       resucitados.

DÍA GRIS DE PRIMAVERA

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      La primavera viste de verde el paisaje de los campos y las laderas de las montañas. Pero, en la ciudad, en la urbe dominada por el cemento y el asfalto, viste de gris las avenidas, las siluetas de las personas que callejeann en esta tarde dominical, los paraguas, las farolas, las aceras, los visillos de las ventanas, el perfil de los árboles, la superficie del río, el cielo encapotado.

     Un cielo gris que en el horizonte más lejano se funde con el color cárdeno de las montañas y con el color blanquecino de esas nubes pasajeras, efímeras, casi inconsistentes. Desde mi ventana contemplo las altivas copas de unos chopos que pasan por encima de los tejados y dejan como regalo primaveral finas partículas de polen que producen las alergias y desencadenan una sinfonía de estornudos que rompen el aparente silencio de la tarde de este domingo de abril.

      Se dice con frecuencia que la primavera compite con el otoño, aunque sean dos estaciones aparentemente inversas. En cierto modo, es así. Al menos, cuando el sol brilla por su ausencia durante varios días y las nubes se enseñorean del paisaje. Primavera lluviosa, como las de antes. Primavera inestable y carprichosa. Primavera efímera y paradójica.

       Prefiero, de todos modos, estas tardes lluviosas que las insolentes tardes soleadas del mes de mayo. El tono gris del paisaje urbano invita a la reflexión, a la creación literaria, a la expresión de los sentimientos, al buceo en el mundo de los sueños, a un cierto perfil surrealista. En el fondo, el surrealismo aflora en casi todas las situaciones cotidinas y en casi todos los ambientes. Y en esta tarde de domingo se cuela la primavera por el recuadro gris de mi ventana como un fantasma silencioso y absurdo. Decididamente surrealista, como tantas escenas de las películas de Buñuel.

(La fotografía pertenece a la página taringa.net)

18/04/2010 18:02 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

AMOR O VENENO

                                                                       A veces me pregunto

                                               si tu sonrisa azul de las mañanas

                                               es hechizo de luz o es simulacro

                                               surgido de las sombras del ocaso.

                                               A veces me pregunto

                                               si el esbozo que brota de tus labios

                                               teñidos de amapolas

                                               es amor o veneno.

                                                A veces me pregunto

                                               qué se esconde en el fondo de tus sueños,

                                               qué oculta tu mirada entristecida

                                               al filo de una tarde sin retorno.

                                                Quisiera ser profeta,

                                               quisiera ser un duende o adivino

                                               para pulsar el ritmo

                                               de tus dulces secretos.

                                               Pienso, de todos modos,

                                               al filo de las horas deshojadas,

                                               que es mejor ignorar

                                               o alimentar la dócil fantasía

                                               del que sueña en silencio.

                                                                     

POR EL BARRIO DE GARRAPINILLOS

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     La celebración de un encuentro de fútbol en un campo distinto al que habitualmente utiliza el equipo visitante, me ha permitido volver a este barrio rural de Zaragoza - a 9 kilómetros de la capital y muy cerca del aeropuerto y de la plataforma logística PLAZA - que me trae pocos, pero buenos recuerdos.

     La mañana soleada y agradable de primavera invita a dar una vuelta por esta pedanía, que ha experimentado en los últimos años un notable crecimiento de población. Pero el crecimiento ha sido también en calidad de vida. Porque Garrapinillos tiene buenos servicios, selectos restaurantes, la Unión Musical y muchas peñas, como la de Jaime, ese amigo y compañero del Instituto de Miralbueno que nos invitaba a merendar a su peña, donde celebramos no pocas efemérides. Además, este barrio zaragozano ha peatonalizado recientemente la zona de las dos plazas, en el entorno del templo parroquial - cuya torre desafía al cielo en la fotografía - y del consultorio médico.

    En lo estrictamente deportivo, los cadetes del San José se han dado un auténtico paseo en un terreno de juego con hierba natural, bien cuidado. El resultado final - siete a uno para los visitantes - da una idea de la superioridad de la Unión Deportiva contra un Miralbueno que no ha tenido su día. Ha sido, por lo tanto, un partido de guante blanco y un impulso moral para un equipo que aspira a estar entre los cuatro primeros clasificados.

     Por lo demás, llama la atención la situación del campo al lado del cementerio, la mejora en los accesos al barrio por la carretera del aeropuerto - a costa de la tala de numerosos árboles - y las huertas que verdean a ambos lados del asfalto. Hemos pasado por Casa Justo, otro lugar de recuerdos y olvidos, y a lo lejos, hemos vuelto a contemplar casi eclipsado por tantos y tantos adosados, el antiguo Instituto de Formación Profesional de Miralbueno - hoy Instituto de Secundaria - en el que viví nueve felices años de mi vida docente.

10/04/2010 16:10 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

EL GATO SOLITARIO

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     Te acercas con cautela y miedo en el cuerpo a ese pequeño caserío que todavía conserva algunas paredes de adobe y algunos tejados rojizos. Durante los quince kilómetros que ha durado el viaje  has sentido un oscuro desasosiego que ha ido  aumentando a medida que te aproximabas a la zona quemada el verano pasado. Han pasado ya más de ocho meses, pero la huella del fuego y de la ceniza sigue omnipresente en ese paisaje tan familiar hasta hace poco. Pensabas que las lluvias del otoño y las nieves del invierno iban a borrar la huella de la fatalidad. Pero no ha sido así. Es verdad que algunos pequeños brotes de pino pugnan por renacer de las cenizas, es verdad que en el horizonte se divisa algún árbol salvado milagrosamente de la tragedia. Pero, en el fondo, todo está igual o peor de lo que te imaginabas.

     Por eso, al llegar a ese caserío solitario rodeado por los meandros de la estrecha carretera y casi oculto en el seno de un valle hasta hace poco pintoresco, no puedes evitar un gesto de tristeza y de decepción. Aunque ya te lo imaginabas, te das cuenta de que la vida en ese valle ya no será como antes. Ya no se oye el balido de las ovejas, ni el campanilleo de las vacas, ni el aullido de los perros. Un silencio de plomo contrasta con el azul celeste de esta tarde de abril algo desapacible. Te acercas a la primera casa y observas un pequeño regato que nace de las entrañas de la colina. Te gustaría beber un poco de agua como hacías antaño. Pero no te atreves. Todavía parece un agua cenicienta, plomiza, como oxidada. Y es que la vida que nace de las entrañas de la tierra lucha día a día contra el poso de los campos arrasados, contra la tiranía del fuego, contra el dolor del bosque castigado cruelmente hace menos de un año. Sólo oyes a lo lejos el maullido lastimero de un gato. Quizás busque a su amo o tal vez haya sobrevivido como testigo mudo de aquellos días grises e implacables.

* La fotografía pertenece a la web telecinco.es

LOS ECOS DEL SILENCIO

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                                                                     Todo me habla de ti

                                              en esta ya incipiente primavera

                                              teñida de recuerdos y nostalgia.

                                             

                                                                     Todo me habla de ti.

                                              El silencio sonoro de las calles,

                                              el rumor de mi río,

                                              nuestro río,

                                              el ocaso fugaz de la arboleda

                                              en este valle azul

                                              estremecido.

                                              

                                                                     Todo me habla de ti

                                              mientras contemplo

                                              el envidiable verde de las mieses

                                              y los brotes de luz

                                              adolescentes

                                              de los chopos eternos.

                                             

                                                                      Sin palabras, sin voces,

                                              bajo un manto de estrellas insolentes,

                                              evoco entre la bruma

                                              tu cercana presencia

                                              cual un eco de vida en el silencio.

TIEMPO DE REFLEXIÓN

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                                                                           El tiempo se te esfuma entre los dedos

                                                         y se posa, efímero,

                                                         en un turbio amasijo de recuerdos

                                                         o en un mar de silencio.

                                                         Las horas, los minutos, los segundos

                                                         marcan el devenir irrefrenable

                                                         de tus sueños sedientos de futuro.

                                                         La vida te atenaza ente los diques

                                                         de un pasado imposible

                                                         y de un futuro azul, sin horizontes.

                                                         Vuelves la vista atrás

                                                         y te recreas en lo que has vivido,

                                                         aunque hayan sido días agridulces,

                                                         horas de contraluz, minutos negros.

                                                         Por eso te emborrachas de presentes

                                                         sin pensar el el río heraclitiano

                                                         que te arrebata todos los segundos

                                                         sin que tengas apenas una brizna

                                                         de gozo aserenado.

29/03/2010 16:31 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

ENTRE EL ABANDONO Y EL OLVIDO

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     Caminas por las vías del canfranero, a la altura de Villanúa. La ruta ferroviaria serpentea entre suaves colinas, surca los barrancos y se encamina a su irremediable y frustante final. Es una tarde primaveral y te detienes a menudo a observar esa naturaleza exuberante, ese paisaje casi idílico aún no contaminado por el desarrollismo incontrolado. Esperas impaciente a que pase el último tren del día, el tren de la tarde, el tren de los románticos enamorados de esta vía que camina hacia la nada. A lo lejos, oyes el lento rumor de la máquina y emprendes con presteza una rápida escalada hacia un promontorio abrupto para observar ese pequeño convoy, casi sin pasajeros, surgiendo de la nada, caminando hacia su ocaso.

     Recuerdas durante unos segundos que, hace cuarenta años, esta línea dejó de atravesar la frontera y se quedó truncada, definitivamente amputada. Un accidente anunciado y casi esperado por algunos en tierras francesas sirvió de justificación al país vecino para clausurar una línea en la que casi nunca habían creído. Sólo los románticos y unos pocos más creían en ella. Sólo los de la región aquitana comienzan a creer en una difícil reapertura. Desde la estación de Canfranc, que va dejando su apariencia esquelética y fantasmal para transformarse en un pintoresco y acogedor hotel, observas los andenes, las vías, el reloj, la caseta del guardaagujas. Y evocas otros tiempos. E intentas imaginar esos cuarenta años de funcionamiento - desde 1928 hasta 1970 - con algún pequeño paréntesis. Y recuerdas la historia que guardan sus andenes. Y te viene a la mente la época de la segunda guerra mundial, con ese cargamento de lingotes de oro que llegaba a España y a Portugal por esta vía del Pirineo Central, todavía viva.

      Hoy todo huele a abandono e incertidumbre. Sólo queda una pancarta semidesgarrada como vestigio mudo de una manifestación - otra más - en defensa de este paso. Pero temes que todo caiga en saco roto. A no ser que algunos políticos se disfracen de romanticismo y afronten el futuro con otra mirada, con otro talante, con otra actitud.

LETARGO INVERNAL

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     Silencio y soledad a orillas del Guadalope. Silencio y soledad en Aliaga. Las riberas conservan todavía a duras penas el color verdeamarillo de la hierba, castigada por un invierno húmedo y desapacible. La naturaleza comienza a desperezarse en estos días de marzo previos al inicio oficial de la nueva estación. Aunque por estos valles, la primavera se asemeja más a la primavera soriana de Machado y se resiste a levantar el vuelo. El letargo invernal se prolonga, casi siempre, hasta principios de mayo.

    Pero las huertas parecen tener otro color, otra fisonomía, otra mirada. Es la sonrisa secreta del paisaje la que hechiza al viajero que se detiene con su cámara digital para inmortalizar ese instante fugaz y efímero como la vida misma. Mientras tanto, el río, aparentemente ajeno a las estaciones y a las luces y sombras, se desliza sin tregua hacia otros parajes menos agrestes, menos invernales, menos solitarios.

    Silencio y soledad en el valle del Guadalope. Silencio y soledad en la comarca de las Cuencas Mineras. Los pueblos todavía están semivacíos. Las calles muestran su imagen más melancólica. A lo lejos, las luces de un pequeño caserío. Sólo vive un pastor. Se retira con la luz del día y prepara en el fuego del hogar un hervido que le alivie de los fríos de estas sierras turolenses. Más adelante, la chimenea de la térmica de Escucha y, poco después, el torreón del castillo de Hoz de la Vieja. Caravana de coches que regresan a la gran ciudad. Ha quedado atrás la huella del invierno y el sueño de una esperada primavera.

DESAJUSTES COTIDIANOS

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     Hay días en los que a uno le gustaría escribir de novedades literarias, de logros culturales o de avances en la investigación. Pero, lamentablemente, el peso de los pequeños desajustes cotidianos puede más que la frescura de un relato o de una poesía preprimaveral.

    Hace tiempo que no escribo cartas a la prensa - las clásicas "cartas al director" - ¿para qué? Aunque me las solían publicar casi todas - algunas intencionadamente mutiladas - muy pocas lograban el objetivo propuesto: que se resolviera una situación anómala o, al menos, incómoda. Por eso he decidido mostrar mi pataleo en esta modesta bitácora y manifestar mi disconformidad con actos claramente arbitrarios e injustificados.

    Hoy podría hablar de la manifestación de ayer contra la prolongación de la edad de jubilación. Podría hablar de las interminables y polémicas obras del futuro tranvía, de los kamikazes que invaden las aceras con sus bicicletas, del recorte indiscriminado de las partidas dedicadas a la cultura, de las repetidas llamadas  a horas intempestivas de compañías de teléfono, de compañías de seguros o de entidades bancarias... Pero quiero comentar solamente lo que me ha ocurrido esta mañana en una entidad bancaria de la capital aragonesa. He acudido a hacer una transferencia interna de una cuenta a otra del mismo banco y cuál ha sido mi sorpresa cuando me han cobrado como comisión ¡un dos por ciento! de la cantidad ingresada. Menos mal que me he dado cuenta cuando ya no estaba en la sucursal. Si no, no sé cómo habría reaccionado. ¿Será también un efecto colateral de la tan cacareada crisis?

     Y es que la mayoría de las entidades bancarias - por no decir todas - se aprovechan del modesto ahorrador para sangrarle por donde pueden y cobrarle hasta por decir buenos días. Saben que tienen la sartén por el mango y actúan así, indiscriminadamente. Más les valdría cuidar mejor al cliente. Porque, al parecer, nos van a obligar a guardar el dinero debajo del colchón, como se hacía antaño. O a dilapidarlo de inmediato. Eso sí, los expertos en economía de este país aconsejan el ahorro a largo plazo por lo que pueda pasar. Pero, ¿cómo vamos a ahorrar si por una pequeña cuenta corriente te cobran anualmente comisiones de mantenimiento tan injustas como ilógicas? Luego se atreven a emplear el eufemismo "desajustes cotidianos" y se quedan tan tranquilos.

03/03/2010 20:32 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

EL PULSO DE LA ACTUALIDAD

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     Se despide enero, mes invernal por antonomasia, con su cortejo de miserias y su rosario de incertidumbres. Aunque sea un tópico caducado, el primer mes del año presenta du candidatura y desbroza el camino de los once restantes.

     Sin embargo, a uno cada vez le gusta menos programar por meses. Prefiere programar por semanas y, en ocasiones, incluso por días. Pero el mes de febrero es tan especial, es tan loco, tan imprevisible, que se presta a figurar como centro de actualidad y generador de eventos. A pesar de que no es mi mes preferido - ni mucho menos - en febrero nació mi hijo, en febrero leí y defendí mi Tesis Doctoral - un 22 de febrero que se recordará en Zaragoza por su última gran nevada -, y en febrero he disfrutado de viajes, efemérides y celebraciones.

     Pero el mes de febrero - que comienza por las fiestas de San Blas y de Santa Águeda, y alberga habitualmente la celebración del carnaval, ha sido testigo de uno de los momentos más difíciles de la democracia española. Precisamente durante ese mes tengo intención de leer la obra de Javier Cercas, Anatomía de un instante, basada en esos hechos cada vez más lejanos, pero muy presentes en la memoria colectiva de los que los vivimos más o menos cerca.

    No sé lo que nos deparará este próximo febrero en Zaragoza, en Aragón o en España. Tal vez sean días de incertidumbre, de debates, de contradicciones, de nuevas ideas, de nuevos retos, de nuevos desafíos. En la ciudad del Ebro muchos dirigiremos nuestra mirada hacia ese cauce del río Huerva, cubierto hace 86 años. Un cauce escuálido, desangelado, ninguneado, hundido en su propia miseria. ¿Se volverá a recuperar para la ciudad este aprendiz de río? Lo dudo mucho. En la autonomía se seguirá hablando de la candidatura para los Juegos de Invierno de 2022. Pero lo que todos los políticos tendrán entre ceja y ceja serán las elecciones de 2011. Va a comenzar la cuenta atrás y nadie quiere desligarse del carro electoral. En el ámbito nacional todo serán interrogantes, con la crisis económica como espada de dámocles. Es de desear que los dirigentes políticos - sean del partido que sean - no metan más la pata, moderen su lenguaje, se ahorren los exabruptos y pongan los pies en el suelo de una vez.

    Rescato un artículo sobre el río Huerva, que escribí en esa bitácora el 14 de noviembre de 2007:

 

     Tengo entre mis manos un libro de poemas de don Julio Monreal y Ximénez de Embún, una edición de lujo de 1994, editada con el título Aragón en poesías. En esta antología personal, este poeta zaragozano de noble familia aragonesa (1839-1890) desgrana con peculiar lirismo y con talento creativo treinta y dos composiciones sobre Zaragoza, su historia, sus tradiciones y sus efemérides más relevantes.

     Mientras Gustavo Adolfo Bécquer escribe sus Rimas, poco antes de que Galdós se diera a conocer con sus famosos Episodios Nacionales, este ilustre aragonés, colaborador literario de la prestigiosa revista "La Ilustración Española y Americana", dedica un breve romance al humilde río Huerva. Con un tono festivo y un enfoque irónico, el poeta zaragozano contempla desde la orilla un río que ya por aquel entonces - año 1861 - se deslizaba escuálido por la ciudad y presentaba los mismos problemas que ahora, siglo y medio después. No es para que nos sirva de consuelo, sino todo lo contrario. Transcribo unos versos para aquellos que quieran conocer a un poeta de la tierra, del que se conserva un pequeño monumento en la plaza Aragón de la capital y un busto en La Almunia de Doña Godina, ciudad de la que era oriundo.

                                                        ORILLA DEL GÜERVA

                                                         El Huerva, río famoso,

                                                        si famosos ríos hubo,

                                                        de la gran Cesaraugusta

                                                        las tapias lame o los muros.

                                                        Y no digo que los baña

                                                        porque fuera hacerle insulto

                                                        que a duras penas podrían

                                                        tomar unos pediluvios,

                                                        lavar tampoco supiera,

                                                        que lavar, según arguyo,

                                                        limpieza indica y él es

                                                        albañal de puro sucio.

                                                         Corre con sumo trabajo,

                                                        medio lírico y sin pulso,

                                                        aunque vergüenza le corre

                                                        de verse en un espejo, turbio,

                                                        padece de mal de ricos,

                                                        aunque es pobre en su flujo,

                                                        pues padece mal de gota,

                                                        que es en ríos mal anémico.

* FOTOGRAFÍA: El río Huerva a su paso por Zaragoza, del blog "Texto casi diario" de María Pilar Clau y Mariano Gistaín.

31/01/2010 17:00 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

UN DÍA DE RECUERDOS

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     No he estado esta mañana en la zaragozana plaza del Pilar para participar de esa fiesta colectiva en la que se degusta un pequeño trozo de roscón y medio vaso de chocolate caliente. Hoy, día de San Valero, patrono de la ciudad del Ebro, he aprovechado para viajar a Aliaga. Ha sido mi primer viaje del año a mi pueblo y he podido disfrutar de un día apacible, con un cierto poso de nostalgia y con el lastre agridulce de los recuerdos.

    Durante el viaje de ida, se podían contemplar manchas de nieve en las montañas, en las umbrías y en las cunetas. Nunca había visto zonas de nieve en las proximidades de Lecera. Tampoco son muy habituales en Muniesa, donde se atisba ya cómo repunta el cereal y cómo los campos están satisfechos, colmados de humedad. De todos modos, lo que más llama la atención es la sierra que corona el puerto de San Just, cerca de Valdeconejos.  La nieve tiñe de blanco todas las colinas. Parece que las nevadas se han ido acumulando una tras otra. Un paisaje invernal casi idílico.

    En Aliaga todavía queda nieve en algunos tejados, aunque el hielo ya ha desaparecido de las calles más empinadas. Al llegar a Cobatillas, el río Seco contradecía su nombre con un caudal alegre y cantarín. El río La Val bajaba copioso, más raudo que nunca. Y hasta el chorredor de Santa Bárbara vertía un pequeño hilo amarronado. En el pueblo, contraste invernal entre la desnudez de los chopos y el verdor casi opaco de los pinos. Los tímidos rayos de sol alegraban el atardecer e invitaban a dar un paseo. Porque está claro que en los pueblos el tiempo cunde más que en las ciudades, parece que los relojes se ralentizan y que el pasado nos guiña con complicidad. Porque es inevitable volver a la infancia y recorrer con la memoria los mismos caminos, las mismas calles, el mismo paisaje casi inamovible. Un día de recuerdos. Una jornada de nostalgia. Un paréntesis en la rutina casi enfebrecida de los días y de las semanas.

PÍLDORAS INVERNALES

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     El día acude perezoso a su cita y gana terreno a la noche invernal. El tono rosáceo compite con el gris diseñando un paisaje de contrastes. El alba se asemeja cada vez más al crepúsculo.

     Un manto blanco envuelve todavía los pueblos solitarios de la sierra turolense. A lo lejos, se divisan pequeños puntos negruzcos que rompen la monotonía de un paisaje casi desértico, incontaminado.

     En la ciudad, el invierno se disfraza de tonalidades grises y cárdenas. Sólo el silencio de los parques y el cuchillo del viento gélido alteran la monotonía de las avenidas y el molesto ruido de los motores.

     A medida que avanza el mes de enero, la luz va ganando terreno a la oscuridad. Es una pugna silenciosa, casi desapercibida. La tarde recupera su fisonomía preprimaveral y se engalana por momentos.

     La naturaleza permanece dormida, al menos aparentemente. Porque el cereal apunta con timidez y la savia de los árboles de hoja caduca se mantiene en continua ebullición.

NOCHE DE REYES

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      Noche de Reyes. Noche de esperanza. Noche de inquietud y de ilusiones para los niños. Queda lejos ya el importado papá Noel y los pequeños tienen una nueva oportunidad para disfrutar de los regalos de sus Majestades de Oriente.

      Recuerdo esta noche con especial cariño. En Aliaga los regalos llegaban al amanecer del día 6. Asocio esta fecha al frío y a las frecuentes nevadas. Me dejaban los regalos en la ventana. Pocos regalos, pero era lo que yo solía esperar y con lo que había soñado. Aún me emociono al recordar esos momentos.

     Han pasado los años y todo ha dado un giro copernicano. Los niños de los países desarrollados ya no saben lo que pedir, porque ya tienen de todo. Están saturados de juguetes y de medios informáticos. Los mayores queremos regalarles algo que les guste. Y, la verdad, es que no sabemos qué elegir. Es tan difícil acertar. Un amigo me decía que para muchos niños son reyes magos todos los fines de semana. Y, en cierto sentido, tenía razón.

     Esta noche los más pequeños tardarán en conciliar el sueño. Soñarán con camellos, con unos visitantes que vienen de países lejanos. Pero no sé si se acordarán de tantos y tantos niños que esta misma noche y todas las noches del año pedirán algo para llevarse a la boca. Quizás les falte también el cariño de sus seres queridos y estén esperando lo más elemental para sobrevivir.

     Noche de Reyes dispar. Noche de Reyes paradójica. Noche de Reyes de contrastes. Los recuerdos se entrecruzan con la realidad. Una realidad difícil para la mayoría. Por eso los mayores les pedimos a sus Majestades de Oriente toneladas de paz, quintales de justicia y miles de kilos de alegría e ilusión compartidas.

PEQUEÑOS PROPÓSITOS

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     La vida está hecha de pequeños propósitos. Sólo así se puede aspirar a modestos logros, a efímeras ilusiones, a esperanzadoras metas. Nunca me han gustado los manidos tópicos que salen a relucir cada año nuevo: voy a dejar de..., voy a empezar a..., voy a apuntarme a..., voy a realizar,... Prefiero los objetivos cercanos, casi del dia a día. Incluso la planificación semanal me parece, en ocasiones bastante ambiciosa. Hay tanta incertidumbre. Y tantas sorpresas. Y tantos acontecimientos imprevisibles.

     De todos modos, aunque me considero una persona organizada, cada vez dejo más de lado la pequeña servidumbre de la agenda. Y eso que las agendas me han atraído durante años y fueron uno de mis clásicos regalos de Reyes hasta hace poco. Pero, bien mirado, la agenda sólo es una pauta, un pequeño recordatorio. Como el calendario de bolsillo o el tradicional calendario de pared. Hay que reconocer  también que, aunque enero suene a estreno, no deja de ser un mes más. Que aunque el 2010 suene a estreno, no deja de ser un año más. Eso sí, un año redondo. Una nueva década. Parecía que fue ayer cuando comenzamos un nuevo siglo y un nuevo milenio.

     Todas estas reflexiones al filo del año nuevo - aunque ya han transcurrido casi tres días - pueden ir unidas a las grandes promesas de nuestros políticos, a los sinceros deseos de nuestras amistades, al pequeño propósito de cada día. Aunque hay muhas personas que prefieren evitar incluso estas pequeñas metas. Quizás así valoran más el momento presente y no se dejan llevar por ilusiones fáciles. Me gusta más valorar el paso del tiempo como una rueda, o como una sinuosa espiral. Eso sí prefiero la medieval rueda de la fortuna. Y es esa la que recomiendo a todos. FELIZ AÑO 2010.

* La fotografía es de la página web de Tomás Crespo.

03/01/2010 15:57 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

ADIÓS AL 2009

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     Siempre me ha resultado incómoda la última tarde del año. Suele ser una tarde gris, apagada, silenciosa. En realidad, debería ser como una tarde más. Pero no es así. Las horas se deslizan lánguidas y parece que nos dicen un adiós definitivo. Son los últimos minutos de un año que tiene poco que recordar y mucho que olvidar. Y nuestra memoria, como es tan selectiva, se quedará con lo positivo: con los excelentes nuevos amigos, con la entrada en la adolescencia de Javier, con el reencuentro con familiares a los que hace tiempo que no veía, con las inquietudes culturales y literarias, con el estreno de cada día con ilusión y esperanza.

     Aunque no me gusta hacer balances, no deja de ser una tarde de reflexión, de ojeada rápida hacia el pasado y de mirada sostenida en el horizonte del futuro. Es una tarde de interrogantes, de promesas y, por qué no, de expresiones de gratitud. Una tarde que quiero compartir con tantos amigos virtuales a través de estas más de mil páginas. Escribir me ayuda a crecer, a compartir y a exteriorizar aquello que pienso. En el horizonte, un año 2010 lleno de interrogantes. Es verdad que mañana será un día más en el calendario. Pero es bueno vivirlo como un estreno, como un trampolín privilegiado, como un nuevo impulso vital. Impulso que deseo compartir con todos los que os vais a seguir acercando a estas páginas que espero seguir creando y recreando.

     * La imagen es de la luna azul, que entrará esta tarde en eclipse parcial.

LA AUTÉNTICA NAVIDAD

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     Ha cambiado mucho la Navidad en las últimas décadas. En este mundo cada vez má globalizado en que vivimos, en esta sociedad cada vez más consumista, en este entorno cada vez más individualizado, es difícil reconocer la Navidad rural de nuestra infancia, la Navidad en familia, la Navidad sin lujos ni banalidades, la Navidad de villancicos y panderetas, la Navidad fría y desapacible junto al fuego del hogar, la Navidad sin teléfonos móviles, sin ordenadores, sin internet, con sólo dos canales de televisión.

     La reflexión que uno se hace durante estos días es evidente: ¿Cuál es la auténtica Navidad? ¿Qué Navidad preferimos los mayores? ¿Qué Navidad prefieren nuestros hijos? Si es que prefieren alguna,...

     Me inclino por unos días de celebración familiar sin inútiles despilfarros, sin comportamientos postizos para quedar bien, sin la fiebre compulsiva por comprar y comprar. Me inclino por una Navidad rural, con los ecos del silencio, con la compañia de la soledad, con la naturaleza como telón de fondo. Prefiero una Navidad que recupere las tradiciones, que no se deje llevar por el hechizo de papás noeles importados, que no pierda sus auténticos valores. Prefiero  una Navidad con belenes artesanales, con música de villancicos, con estrellas coronando árboles autóctonos. Prefiero una Navidad con Reyes Magos, con leyendas religiosas, con relatos tradicionales, una Navidad literaria.

     Uno es consciente de que no todos coincidirán en estas apreciaciones personales. Hay personas agnósticas, y hay que respetar sus ideas. No sé cuál será la celebración del futuro. No sé si se perderá - si no se ha perdido ya - la esencia de la palabra Navidad. En mi modesta opinión, vamos camino de unas celebraciones paganas, similares a las antiguas fiestas saturnales que celebraban los romanos con motivo del nacimiento del nuevo periodo de la luz. Sería una lástima, sin embargo, se perdiera la esencia de la auténtica Navidad cristiana, la que hemos heredado de nuestros mayores.

* La fotografía es de la colección de Albert Reyes Helguera.

29/12/2009 12:09 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

DÍA DE LA SALUD

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     Un compañero de trabajo me ha comentado al final de la mañana que hoy era el día de la salud. Al principio me he quedado perplejo, pero después me he dado cuenta de que es una gran verdad. La lotería ha pasado de largo, como todos los años. Sólo un pequeño pellizco - pedrea y terminación - se ha quedado en Aliaga. La lotería de la comisión de fiestas ha vuelto a dar una pequeña alegría a los que año tras año vendemos un talonario. Aunque suponga una pequeña molestia, me alegra poder repartir entre mis amigos y conocidos setecientos cincuenta euros. Menos es nada.

     El 22 de diciembre es para mí una fecha agridulce. Pero, como la memoria es selectiva - afortunadamente - me quedo con la parte positiva: con las fiestas de final de trimestre, con los sinceros buenos deseos de los amigos, con el brindis por la salud, con el reencuentro con los tuyos, con la ilusión de mi hijo, con la esperanza a flor de piel.

     Sólo me resta desear a todos los que os acercáis de vez en cuando a estas páginas unos días muy felices. Y del año 2010 tendremos tiempo de hablar y escribir más adelante. De todos modos, que sea, al menos, como este que está terminando. Y, si puede ser, mejor.

ENTRE EL RECUERDO Y LA NOSTALGIA

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     Este fin de semana me he desplazado de nuevo a Aliaga, al pueblo turolense que me vio nacer. Me gusta iniciar el viaje al filo del crepúsculo y atravesar la comarca de las Cuencas Mineras mientras cae la noche otoñal. Me gusta contemplar la silueta de los pueblos que emergen como pequeños planetas en medio de la oscuridad. A través del espejo retrovisor veo las casas de Cortes de Aragón, apiñadas formando un pequeño belén navideño. Luego se suceden los pueblos y los caseríos y las luces lejanas y las estrellas más madrugadoras. El castillo de Hoz de la Vieja exhibe su silueta inconfundible por encima de una pequeña colina. La torre de Montalbán - casi gemela de la de Aliaga - aparece en lontananza con su orgullo habitual. Utrillas, Escucha, Valdeconejos, Mezquita, Cuevas de Almudén, Jarque de la Val, Hinojosa de Jarque, Cobatillas y Aliaga. Casi me conozco el camino de memoria. A pesar de que es noche cerrada, el coche adivina las curvas, se acomoda a los recodos, surca raudo esa ruta casi habitual en los últimos años.

     En Aliaga nos espera la estufa de leña recién encendida. Unas patatas se asan lentamente en el pequeño horno casero. Son las ocho de la noche y parece que sean las doce. El termómetro señala ocho grados, algo agradable por estos pagos en esta época del año. Tenemos por delante un breve fin de semana. Un fin de semana de silencio. Un fin de semana al filo de la soledad. Un fin de semana de recuerdos. Un fin de semana de nostalgia. Me gusta pisar las hojas amarronadas de los chopos cabeceros mientras inicio mi paseo matinal por las riberas de La Val y del Guadalope. Me gusta contemplar cómo se desliza esa agua cristalina, escasa, casi testimonial. Me gusta caminar por las calles vacías y recordar la época de mi infancia. Observo los rótulos de algunas calles estrechas y empinadas: calle del Sol, calle de las Estrellas,... Me acerco a lo poco que queda de aquella Escuela de Niños Unitaria, donde entré con timidez a los seis años. Por unos momentos, vuelvo a los años sesenta, al alboroto de las calles, a la animación de la calle Mayor. Por unos momentos, pienso en lo que fue Aliaga durante esas décadas, y me imagino un futuro diferente, tal vez peor que este presente incierto.

    Han sido dos días sin ordenador, sin internet, sin teléfono móvil. Dos días alejado del ajetreo de la gran ciudad, del estrés, de la rutina cotidiana, de las inquietudes que nos plantea el día a día. A veces, el regreso a las raíces, aunque sea efímero y fugaz, sirve para restañar algunas heridas y para reencontrarnos con un pasado lejano y cercano a la vez.

OTOÑO CAPRICHOSO

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     Si no fuera porque los días se van acortando irremediablemente, si no fuera porque la brisa del amanecer penetra cada mañana de modo insolente por las rendijas más insospechadas, si no fuera porque el calendario señala sin margen de error que estamos a finales de noviembre, nadie diría que estamos en otoño.

     Mediada ya la estación, y a un mes de la llegada del invierno, podemos afirmar que el otoño está pasando de puntillas por la península Ibérica y por gran parte de Europa. Salvo las nieves caídas en las cumbres de las montañas a principios de noviembre y las lluvias generosas e irregulares en el norte de España, los meses de octubre y noviembre - que deberían ser húmedos - están presentando su cara más triste y anodina en cuanto a meteorogía se refiere.

     En Zaragoza ni siquiera han aparecido las molestas y prolongadas nieblas. El cierzo ha cedido su protagonismo a los vientos del sueste y, no es de extrañar, que hasta las grullas que llegan a la laguna de Gallocanta estén desorientadas.

     Unos hablan de algo excepcional, otros opinan que todo ello es consecuencia del calientamiento global. Pero todos miramos con desconcierto este clima inusual que, aunque puede retrasar las tan cacareadas gripes, no favorece en nada a la agricultura, a los embalses o al entorno natural.

     Eso sí, en diversas zonas naturales privilegiadas - como en los valles pirenaicos de Hecho y Ansó o en las faldas del Moncayo - han vuelto los colores del otoño, el manto de hojas orlando los caminos imposibles y los ecos del silencio ocultos en las ramas desnudas de los árboles caducos castigados por el viento.

UNA INQUIETANTE ALEGORÍA

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     El reciente fallecimiento del gran actor español José Luis López Vázquez ha motivado una serie de homenajes a su memoria. Mi mejor homenaje ha consistido en la visión - por segunda o tercera vez - del cortometraje La cabina, una película inquietante que me ha trasladado a la España de los años setenta, una España gris, casposa, aplastada por los tópicos y las convenciones; una España encerrada en su cáscara inaccesible, una España que pedía a gritos un nuevo clima de convivencia en libertad.

     No sé si su director, Antonio Mercero, - que se inspiró en un cuento de Juan José Plans - tuvo en su mente esa intención alegórica. Es verdad que tiene más peso el motivo del terror y de la ciencia ficción, pero, al contemplar la película casi cuarenta años después, uno se da cuenta de lo mucho que ha cambiado este país. El color rojizo de la nueva camina contrasta con el gris del entorno urbano, con el gris de la policía, con el gris de los empleados de Telefónica y con el negro de los bomberos.

      José Luis López Vázquez borda un papel difícil y agotador. Brinda al espectador una imagen cruda y realista. Una imagen que se podría repetir de nuevo en la actualidad, salvando las circunstancias históricas y sociales. La inquietante alegoría permanece en mi mente y podría aplicarse a este Planeta en el que estamos encerrados y en el que cada vez va a ser más difícil sobrevivir. No sé si Antonio Mercero u otro director se embarcará en una aventura similar. No le faltarán vivencias reales que evidencien la cerrazón ideológica y las cortapisas sociales. Eso en pleno siglo XXI.

FUTBOLISTAS PRIVILEGIADOS

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     Mientras espero en la peluquería del barrio, dos señores comentan una de las noticias deportivas de la jornada: la supresión por parte del gobierno de la llamada ley Beckham, que desde 2003 permite a los jugadores extranjeros que participan en nuestra liga tributar a Hacienda un 24 por ciento, casi la mitad que los españoles. Hablan además de lo que cobra uno de los últimos fichajes galácticos del Real Madrid: la friolera de 83.000 euros al día, juegue o no juegue, trabaje o no trabaje. Y se preguntan, ¿Por qué se ha llegado a estos extremos? ¿Quién paga a estos virtuosos del balón? La conclusión parece obvia: son los propios espectadores y telespectadores los que sostienen este negocio. Somos los aficionados los que, con nuestra presencia en los estadios o pagando por ver algunos partidos, alentamos esta dinámica y elevamos casi al infinito las ganancias de las estrellas.

     No sé si la crisis contribuirá a moderar las cifras. En algunos clubes parece que no ha influido mucho, al menos de momento. Lo que está claro es que debe desaparecer ese privilegio de Hacienda, aunque protesten los mandatarios de la Liga de Fútbol Profesional. Las razones que esgrime su presidente no son de peso, ni mucho menos. Hay equipos que, casi sin estrellas, están ofreciendo  un buen espectáculo. Hay aficionados al deporte rey que están deseando se reduzca el número de extranjeros y se potencie más la cantera. Un ejemplo claro es la selección española, que está en la élite, a pesar de los foráneos que juegan en los equipos españoles.

     Opino que esta polémica se zanjará por sí sola y volverá a reinar la sensatez. Porque a nadie se le oculta la diferencia abismal de sueldo entre un futbolista de élite y un investigador. Y la controvertida ley se hizo, sobre todo, para favorecer la llegada a España de investigadores de otros países y para recuperar cerebros establecidos en el extranjero. Es una pena que el fútbol sea cada vez más un negocio, que no se luche por los colores, que no se trabaje en equipo, que prime más el lucimiento personal de cara a la galería que el esfuerzo por ofrecer un buen espectáculo colectivo.

    La conversación sobre el tema continuaba cuando, media hora después, abandonaba la peluquería después de un moderado corte de pelo.

06/11/2009 18:18 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

EL CAUCE DEL OTOÑO

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     El otoño está llegando con timidez a las tierras turolenses. Es un otoño suave, dulce, cadencioso. El murmullo del escaso caudal del río Alfambra se entremezcla con el susurro espontáneo de las hojas de los chopos, que caen livianamente a las orillas de este río que nace en las inmediaciones del pico Peñarroya y se desliza por Aguilar de Alfambra, Galve, Orrios, Alfambra, Peralejos, Tortajada, Cuevas Labradas y Teruel, hasta desembocar en el río Turia, muy cerca de la capital.

     En Villalba Baja - como muestra la fotografía - el contraste entre verdes, ocres y amarillos es cada día más patente. El río ha abandonado ya su trazado salvaje y sinuoso y se ha ceñido a la geografía de un valle poblado de chopos  y salpicado de huertas. La temperatura es tan agradable que no parece otoñal. Los cerros desnudos y grisáceos muestran su inconfundible silueta. A lo lejos, los montes cercanos a Castelfrío, heridos de muerte el pasado verano, cuando los incendios se cebaron impunemente con esta provincia aragonesa.

     Pocas turismos transitan por esta carretera durante la mañana del sábado. Algunos coches se dirigen a los pueblos más cercanos para honrar a los familiares que ya se han ido. Otros años caían las primeras nevadas por estas fechas. Otros años las heladas vestían de blanco las orillas del río. Pero durante estos días, ya casi mediado el otoño, uno piensa que el tiempo se ha vuelto loco, que las lluvias han dado la espalda a estos valles, que estamos pagando muy caro el cambio climático. Tal vez haya otros motivos. De momento, disfrutaremos de la placidez de estos días y del paisaje otoñal que, tarde o temprano, llegará de nuevo a su cita.

03/11/2009 19:55 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

ODA AL REBOLLÓN

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                         Recatado, discreto, camuflado

                   bajo la verde capa que el otoño

                   viste de dulces ocres y amarillos

                   colmando los sentidos del viajero.

                         Con sangre anaranjada

                   y tu dibujo casi inconfundible,

                   asomas la cabeza engalanada

                   de musgos y despojos vegetales.

                         Te llaman níscalo - aunque tu nombre

                    no está en el diccionario.

                    Pero, los que conocen tu sabor

                    y ese suave rugoso inconfundible,

                    prefieren el agudo y contundente

                    apelativo familiar, cercano.

                          No todos los que buscan tu silueta

                   te tratan con ternura y con cariño.

                   Sólo los que conocen ese frágil

                    y efímero latido tan caduco

                    te acogen con calor de terciopelo

                   en la cesta que colmas como un nido

                   de esa sangre vinosa coagulada.  

27/10/2009 14:27 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

EL ARTE DE ESCRIBIR

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     Mientras escribo estas impresiones en mi ordenador, compruebo que ya escribo con más rapidez a mano que con la pluma, el bolígrafo o el lápiz. Y es que, como les ocurre a la mayoría de los creadores literarios, el bolígrafo o la pluma han dado paso al ordenador, previa etapa en la máquina de escribir. Lamentablemente la escritura manuscrita se va perdiendo a marchas forzadas. Con la irrupción de los teléfonos móviles y del correo electrónico, las nuevas generaciones cada vez usan menos el lápiz o el bolígrafo. Con la llegada de los Tablets PC a las aulas y de la pizarra digital, la caligrafía irá perdiendo terreno y la ortografía se convertirá en algo caduco e incluso obsoleto.

     Esta misma  mañana me he atrevido a poner a mis alumnos de Secundaria un pequeño dictado y muchos se han sorprendido. ¿Es que se está dejando de lado esta práctica? Lo mismo ocurre con las tradicionales redacciones que realizábamos a mano y con pluma estilográfica en el antiguo Bachillerato. Ahora, nuestros alumnos de Secundaria sólo son capaces de hilvanar cuatro o cinco líneas con coherencia y corrección. Por eso los armonizadores de las Pruebas de Acceso a la Universidad insisten tanto en la corrección expresiva, la coherencia de ideas y la correcta ortografía no sólo en la prueba de Lengua Castellana, sino en los demás ejercicios.

     Conservo cartas escritas a mano de mis seres queridos y siguen siendo para mí un tesoro. Ahora ya no recibo misivas manuscritas. Mi buzón está lleno de papeles anónimos y burocráticos de los bancos o de otras entidades. Es verdad que los tiempos han cambiado. Pero sería deseable que ni el libro impreso desapareciera absorbido por el soporte electrónico, ni la escritura a mano quedara como una reliquia de otros tiempos.

LATIDOS COTIDIANOS (5)

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     El otoño avanza lentamente en esta Zaragoza, hija del cierzo y del Moncayo. Aprovechas las últimas horas de la tarde del jueves para asistir en el salón de actos de FNAC a la presentación del poemario La voz en la memoria, del poeta albaceteño afincado en Zaragoza Ricardo Fernández Moyano. Como anticipa su presentador, el profesor y crítico Alfredo Saldaña, el libro contiene poemas sinceros, afilados como flechas, que llegan directamente al corazón. El poeta de Minaya evoca la pérdida de un ser querido y logra transmitir al lector un sentimiento de nostalgia, de melancolía y de secreta esperanza. Transcribo uno de los poemas, leídos por miembros de la Asociación Literaria Rey Fernando de Aragón:

 

                                                                LUZ EN LAS SOMBRAS

                                       Su inesperada ausencia

                                      dejó al mundo huérfano

                                      de su voz,

                                      pero no de su fuerza.

                                      Permanecerá fresca

                                     como un torrente de ternura

                                     que alentara nuestras huellas.

                                      Y cuando la vida nos pida

                                     reconciliar el alma y su destino,

                                     invadirá alegre los corazones

                                     un relámpago de primavera.

     A pesar del otoño, una brisa primaveral recorre tus entrañas cuando abandonas el salón y caminas por el Coso entre una multitud hechizada por la fiesta y deseosa de un callejeo perpetuo. Piensas, mientras tanto, en los seres queridos ausentes, en las personas solitarias, en los que bucean en la soledad en medio del falso y engañoso bullicio. A pesar del cierzo, la plaza de los Sitios está a rebosar. Poco después, mientras te diriges al barrio San José, atraviesas una de las cunas del botellón zaragozano: el maltrecho parque de Miraflores. Botellas, vasos, inmundicia por doquier. Restos de un consumo incontrolado. Huellas de una madrugada de evasión. Símbolos de una generación desnortada y rebelde. Ya al anochecer, continúas recordando esos versos que te han alejado momentáneamente del bullicio de unas fiestas en las que pesan más las ausencias que el deseo de divertirse porque sí, porque lo señala el calendario.


 

LATIDOS COTIDIANOS (4)

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     La semana se desliza plácidamente en Zaragoza. Unos días semifestivos siempre ayudan a sobrellevar las jornadas laborales. Además, aprovechas para realizar algunas actividades que esperaban en tu agenda desde hace varias semanas. Paseas por el centro de la ciudad y compruebas cómo avanzan las obras del polémico tranvía. Decides caminar, porque las principales líneas de autobús están desviadas. Y, además, es bueno de vez en cuando callejear sin prisas, sin agobios, sin la servidumbre del reloj.

     Los establecimientos funcionan a medio gas. La vida ciudadana está adormilada, a la espera de una tarde más bulliciosa y de una noche de verbenas y conciertos. Sólo por los medios de comunicación te enteras de la difícil negociación para que la Opel de Zaragoza no pierda ni un solo puesto de trabajo. A nivel nacional, las aguas del PP valenciano siguen convulsionadas. Por fin comienzan las dimisiones y renuncias - algo casi insólito en este partido. No sé hasta dónde llegará todo esta trama, que casi nadie comprende en esencia. Podría producirse un efecto dominó. Y quizás las consecuencias sean imprevisibles.

          Mientras tanto, te preparas para salir hacia la Plaza de los Sitios, un lugar ya clásico en las fiestas del Pilar. Cerámica y productos aragoneses son un reclamo para zaragozanos y visitantes. Prefieres el jamón de Ejulve y la cecina de Castellote. De vez en cuando, hay que barrer para casa. Después recorrerás el paseo de la Independencia y observarás la cantidad de vendedores ambulantes y artistas callejeros que recalan en Zaragoza por estas fechas. Es una vida dura, nómada. Es como una huida hacia adelante. Aún les quedan unos días de permanencia en Zaragoza. Luego se dirigirán a otra ciudad, o a otro país. Sempre en busca de una difícil supervivencia. Hasta que la vida les sonría, si es que eso ocurre alguna vez.

Y es que la vida está hecha de contrastes: la algarabía y la soledad; la sobreabundancia y la penuria; la seguridad y la inquietud; el despilfarro y la miseria; la euforia y la depresión...

14/10/2009 17:23 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

LATIDOS COTIDIANOS (3)

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    Hacía bastantes años que no te perdías el pregón de las Fiestas del Pilar de Zaragoza. Este año te ha sabido un poco mal porque volvía al balcón del Ayuntamiento el aragonés más carismático, José Antonio Labordeta. Y el polifacético cantautor zaragozano no defraudó, según has podido leer en diversos medios de comunicación. De todos modos, has aprovechado muy bien este fin de semana un poco más largo: viaje a Arros de Nay, pequeña localidad de la región francesa de Aquitania y del departamento de los Pirineos Atlánticos. Y te has desplazado por el Portalet, más agreste, más sinuoso, pero más pintoresco que el Somport. La lluvia ha hecho acto de presencia nada más entrar en el país vecino. Los campos verdes, los montes verdes, la naturaleza más lozana que a este lado de los Pirineos. Y ya en Arros de Nay, la hospitalidad de una familia de amigos, las visitas culturales a la cercana localidad de y el ascenso a una de las colinas más emblemáticas de los Pirineos franceses.

     El regreso a tu ciudad en el día de su fiesta grande, ha venido marcado de contrastes, como era de esperar: filas de turismos por doquier, calles atestadas de gente, la plaza del Pilar a rebosar y niños, jóvenes y no tan jóvenes vestidos de los trajes regionales para inundar de flores la pirámide blanquirroja, que cada año resulta más pequeña. Todavía quedan días de celebración por delante, aunque, en realidad, los días más grandes acaban con la jornada del día trece, más local, más tranquila y menos multitudinaria. No te perderás el Rosario de Cristal e intentarás acercarte a la plaza de los Sitios y a otros lugares emblemáticos del Casco Viejo. Valdespartera te queda demasiado lejos y los conciertos tampoco tienen el gancho de otros años. Eso sí, volverás a Arros de Nay en otra ocasión y te volverás a perder en plena naturaleza, observando la altivez de las montañas, el vuelo airoso de los alimoches y esa lluvia finísima que empapa la tierra y serena el ánimo, tu ánimo y el de los que te acompañan.

12/10/2009 22:13 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

LATIDOS COTIDIANOS (2)

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     Hoy la ciudad se ha despertado con otro aire, con otro talante. No sólo es la cercanía del siempre esperado fin de semana, es la inminencia de las fiestas de Zaragoza, de las fiestas del Pilar. En las calles se respira otro ambiente, los escaparates se engalanan y algunas avenidas - Coso Bajo, calle Mayor, paseo de las Damas - lucen ya el nuevo asfaltado y ese color blanco, casi níveo, de las señales de dirección o aparcamiento. En cambio, otras calles no tan céntricas tendrán que esperar unos días.

     En los aledaños de la plaza de toros el ambiente prefestivo es algo especial: barras de bar provisionales en las puertas de los establecimientos, churrería instalada en el mismo lugar de siempre, colas en las taquillas de la plaza, turistas que se fotografían delante del cartel que anuncia la feria y algún revendedor que intenta hacer su agosto.

     Zaragoza se vestirá de gala durante diez días. Algunos hablan de que son un poco largas las fiestas. Otros desearían se prolongaran hasta Navidad. Hay que reconocer, sin embargo, que los actos más importantes están programados en el centro de la ciudad. Eso sí, cada vez cobra más protagonismo el recinto ferial de Valdespartera y el entorno de la Expo. Hasta el buen tiempo parece que quiere acompañar. Este dulce otoño del que habla Labordeta. Estas tardes apacibles que se dilatan hasta el amanecer.

     Algunos aprovecharemos estos días para alejarnos del jolgorio festivo; otros se sumergirán en la vorágine de actos y celebraciones, especialmente los más jóvenes. Muchos no saben qué actuación elegir o qué concierto seleccionar en su agenda festiva. Porque la crisis sigue rondando en el ambiente y el bolsillo no está para muchos despilfarros. Eso sí, el ayuntamiento ha conseguido algo aparentemente milagroso: más actos con menos presupuesto. ¿Cómo ha sido esto posible? Que se lo pregunten a las autoridades municipales y al concejal de festejos. Y que viva la fiesta.

09/10/2009 13:54 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

LATIDOS COTIDIANOS (1)

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     A pesar de que el fin de semana ha sido corto, - en lo que a cambio de ritmo y de actividad se refiere - veintiuna horas fuera de la ciudad han sido suficientes para llenar los pulmones de aire incontaminado, para contemplar con detención los primeros colores del otoño y para embeberte en un silencio crepuscular con la luna llena como mudo testigo.

     Has viajado de nuevo a la sierra, al valle que te vio nacer, a la casa de tus antepasados. Y has recordado con dificultad vivencias casi olvidadas de tu infancia. Te has imaginado el pueblo de los años sesenta, con sus calles animadas por el ir y venir de niños, jóvenes y ancianos. Te has asomado a la ventana del solanar y has contemplado la torre de la iglesia, iluminada como un faro perdido en alta mar. Hacia el norte, has adivinado la silueta inconfundible del castillo, de esa fortaleza sanjuanista que se desmorona año tras año.

      El domingo ha amanecido con todo su esplendor. El clima no parecía otoñal, aunque la hierba de los campos se haya vestido del blanco de una suave rosada. Un sol radiante inunda un valle surcado por el rumoroso Guadalope. Los chopos centenarios se resisten a vestirse de amarillo. Las laderas de las montañas muestran todavía la humedad de la lluvia que ha caído hace una semana. Una lluvia escasa, intermitente, necesaria. Pocos frutales muestran su habitual lozanía. Se nota el progresivo abandono de los campos, de la fecunda huerta, de la cada vez menos atractiva agricultura.

     Regresas a la ciudad después de este breve paréntesis. El sol de la tarde te ciega por momentos. Los pueblos de La Val se quedan vacíos. Un vacío de meses. Un vacío casi perpetuo. Por el espejo retrovisor contemplas un rebaño de ovejas. Apuran las últimas horas de un fin de semana fugaz, engañosamente otoñal, casi veraniego. Bebes agua cristalina de una fuente cercana. Un cartel informa de que es agua no potable. Nadie hace caso de este inútil anuncio. Ojalá todas las aguas que bebemos fueran como esta. La noche te recibe a la entrada de la ciudad. Tráfico denso. Semáforos por doquier. La radio anuncia las noticias de la semana que va a comenzar: reducción de plantilla en la Opel, oposición a las obras del tranvía, preámbulo de las fiestas del Pilar,... Pero tú te quedas con el latido del valle que te vio nacer. Un latido fugaz, un eco que permanecerá en tu interior hasta el próximo viaje, hasta un nuevo fin de semana.

 

AL FILO DEL OTOÑO

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                    Al filo del otoño

                    se desangra la tarde cenicienta

                    entre brumas y brisas

                    a orillas del humilde Guadalope

                   que surca alborozado

                   el valle silencioso

                   teñido de un color verdeamarillo

                   y de un poso agridulce de nostalgia.

                    Al filo del otoño

                   se va filtrando un sol crepuscular

                   entre nubes cárdenas

                   y humean las inquietas chimeneas

                   mientras la vida pasa

                   al borde del camino

                   flanqueado por chopos cabeceros

                   y por miles de arbustos

                   que adornan cual tapiz multicolor

                   los valles de la Val y Miravete.        

LODO TURBIO

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     Aprovecho esta tarde preotoñal para acercarme a las orillas del Ebro, atravesar el río por la pasarela del azud y contemplar a lo lejos la zona que parece va a ser elegida para la futura Expo Paisajes 2014. Parece ser que va ganando enteros la desembocadura del río Gállego, que acaba en el Ebro casi exhausto. Llega a Zaragoza después de un largo recorrido, cargado de residuos, lastrado por el lodo y casi irreconocible. Habrá que ver si la futura Exposición le da vida a este río, resucita sus riberas y contribuye a revitalizar su entorno.

     Viene como anillo al dedo un poema del albaceteño Manuel Terrín, perteneciente al poemario El lodo turbio de la desembocadura, que obtuvo el premio del concurso de poesía Ciudad de Zaragoza 2009:

                    Estoy buscando un árbol donde colgar el nido

                    y sólo encuentro al frente montículos de arena,

                    una luz apagada, una voz que no suena

                    y un sendero sin nombre que conduce al olvido.

                    Dura tierra paterna, bajo cielo dormido,

                    convierte en pedregales lo que era manantial.

                    Habla el mundo de amores y el amor es un mal,

                    un fracaso redondo de la vieja ruleta.

                    Todos hemos nacido con una metralleta

                    colgada a la manera de nudo umbilical.

16/09/2009 19:10 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

SILENCIO E INCERTIDUMBRE

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     Han cambiado muchas cosas en Zaragoza - y en España - en los últimos doce meses. Ayer se "conmemoró" la clausura de la Exposición 2008. Ahora, un año después, el recinto permanece en silencio, como un esqueleto de cemento, a la espera de ese futuro parque empresarial que no acaba de llegar. La crisis económica - que comenzó hace aproximadamente un año - se está llevando por delante muchas ilusiones o proyectos para esta ciudad. Sólo las obras del futuro tranvía parecen romper con el silencio administrativo sobre temas como la tan cacareada Gran Scala, el nuevo campo de fúltbol o la segunda estación del AVE.

     La incertidumbre se agudiza todavía más cuando repercute en el futuro de las personas. Este silencio afecta a miles de trabajadores de la Opel de Figueruelas, que ven cada día más amenazada la continuidad de una factoría hasta ahora modélica en toda Europa. El ocaso del verano - palpable también en lo meteorológico - se puede llevar consigo las ilusiones que muchos zaragozanos y aragoneses pusieron en la Expo. Todavía queda un poco lejos la Exposición de Horticultura de 2014. Ni siquiera se ha precisado su ubicación. Está claro que las autoridades políticas no quieren hacer demasiados planes a largo plazo. Las sorpresas surgen cada semana y uno no sabe a qué carta quedarse. Por no hablar de la gripe A y de sus posibles consecuencias en Otoño. De momento, se ha esfumado el agobiante calor y los montes respiran tranquilos.

15/09/2009 07:30 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

IMÁGENES INSÓLITAS

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     Mañana de compras en el barrio de Las Fuentes. Algunos supermercados están a rebosar. "Parece que regalen los productos", comenta un cliente. En mi recorrido de unos quince minutos, hago una pequeña parada a orillas del Ebro, muy cerca del azud. Numerosos curiosos se agolpan en la barandilla para observar un espectáculo hasta hace poco inusual: presencia de siluros en el cauce del Ebro, peces importados de Alemania en 1974 y que desde el embalse de Mequinenza se han ido extendiendo por el Ebro y el Segre. Son peces depredadores, peces basura, peces espectáculo, peces para pescadores audaces y pacientes. Dicen que acaban con todo, hasta con las ingenuas palomas. Dicen que les gustan las aguas hediondas. Porque las aguas del Ebro dan una imagen lamentable en este final de verano.  Ya sabemos que la calidad de las aguas de un río se pueden medir por los peces que habitan en él.

     Ya hacia el supermercado, observo una imagen casi insólita hasta ahora: presencia de carritos de la compra por las calles casi intransitables del barrio. La inminente desaparición de las bolsas de plástico - ¡cuánto se ha tardado en tomar la decisión! - obligará a volver al carro de ruedas. Un medio de transporte de mercancías más cómodo y más discreto. Eso sí, el tráfico de las aceras se multiplicará, porque habrá un cruce de peatones, bicicletas, carritos de bebé, mochilas escolares y carros de la compra.

12/09/2009 13:36 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

ECOS DEL VERANO

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     Desde mi regreso a la gran ciudad, desde la vorágine de actividades de preparación del inicio de curso, desde la soledad de las cuatro paredes y la visión panorámica de asfalto y cemento, recuerdo los últimos días de un verano que está a punto de fenecer. Mi mente vuela hasta Aliaga. Los vecinos más afortunados estarán quemando los últimos cartuchos de las fiestas mayores en honor a la Virgen de la Zarza y esta noche cantarán el "pobre de mí" por la calle mayor. Esa calle mayor que el domingo pasado se vistió de gala para presenciar el ya clásico toro ensogado. El pueblo se llenó de animación. Niños, jóvenes y mayores contemplaban el espectáculo o se convertían en protagonistas de rápidas carreras y algún pequeño susto. Los balcones y ventanas estaban a rebosar y la gente se divirtió de lo lindo.

     A partir de mañana, el pueblo volverá a su fisonomía habitual: tranquilidad en las calles, soledad crepuscular y silencio por las noches. Menos mal que Neoelectra continuará funcionando, que la escuela acogerá a una veintena de alumnos, que el supermercado seguirá con sus provisiones y el centro de salud atenderá cualquier incidencia. El otoño llegará dulce, silencioso, amarillento. El preludio del invierno será progresivo y teñirá muchos corazones de melancolía. Los que vivimos en otro lugar, soñaremos con el próximo puente festivo, recordaremos los momentos más felices y esperaremos el próximo verano. Eso sí, todos desearemos que no se repita el pavoroso incendio de julio y que las lluvias sean mucho más generosas. La naturaleza lo necesita y el paisaje lo agradecerá.

 

09/09/2009 19:14 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

TRINCHERAS URBANAS

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     Cuando regresas a la ciudad, después de un mes de paréntesis estival, sueñas con encontrarte un entorno distinto al que dejaste a finales de julio. Pero, lamentablemente, no ha sido así. El Plan de Inversión Local continúa dejando a muchas calles patas arriba. El tráfico se complica, un olor nauseabundo recorre algunas avenidas y los ciudadanos de a pie echan mano de la paciencia y de la imaginación para acceder a sus lugares habituales.

     El problema se acrecienta si uno se acerca a los aledaños de la plaza del Portillo. Las aceras que lindan con el coso de la Misericordia están valladas porque hace dos días se desprendió un tejadillo de la azotea de la plaza y, milagrosamente, no dio de lleno con ningún viandante. Mucho tendrá que hacer la Diputación Provincial para solucionar este desaguisado. Uno más entre tantos. Cerca de la plaza, las obras del museo Pablo Serrano continúan a cámara lenta. Y, eso sí, como no todo es negativo, el colegio Joaquín Costa luce ya su nueva cara, después de una acertada restauración.

     Es de esperar que, con la llegada del otoño, se vayan adecentando calles y avenidas y el ciudadano transite sin sobresaltos debajo de tejados, balcones y cornisas. Es de esperar que la tan temida gripe A no se agudice. Es de esperar que el paso no vaya a más. Es de esperar que la ciudad no siga pareciendo una trinchera pacífica. Pero esto último resultará difícil porque ya van a comenzar las obras del futuro tranvía. ¿Cómo nos desplazaremos al hospital Miguel Servet? ¿Cómo iremos a la Romareda? El tiempo lo dirá. Y las cabezas pensantes.

03/09/2009 14:00 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

LOS COLORES DEL VERANO

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     A medida que avanzan los días y las semanas de este efímero verano, una polifonía de colores se va adueñando de la realidad, cruda y descarnada, a pesar de las tan cacareadas vacaciones de agosto. Cual si fuera un caleidoscopio cromático, la vida cotidiana se va tiñiendo de los tonos más dispares e inverosímiles. Del color rojo agrisado de los incendios forestales, se ha pasado al tono amarronado de las tormentas, riadas y avenidas. Del color rosa de las vacaciones idílicas en una isla tranquila, se ha pasado al color negro de la dictadura del terror, que acaba de ’celebrar’ así sus bodas de oro. Del color azul del cielo, con continuos avisos de olas de calor, se ha pasado al color gris de las nubes, que se han enseñoreado por unos días de las playas del Levante. Del color blanco de la concordia y de una utópica paz social, se ha pasado al color amarillo de la envidia, del victimismo, de la sospecha continua y de las acusaciones infundadas.

     Así discurre el verano. Así discurre el mes de agosto. Así discurre la vida. La gripe A continúa amenzante como una espada de Dámocles, la muerte se lleva por delante - con su dictadura incomprensible - la vida de de un deportista joven, la crisis económica se toma unos días de vacaciones antes de la inminencia del otoño, la jerarquía eclesiástica se mantiene erre que erre en sus principios trasnochados,  algunas autoridades locales se empeñan en prohibir lo que ya está asumido por todos los ciudadanos, los responsables del tráfico siguen obsesionados por el exceso de velocidad y por el afán de recaudar, algunos retrógrados quieren volver a la segregación por sexos en la educación como hace más de treinta años, las obras del Fondo de Inversión Local continúan a marchas forzadas y, mientras tanto, los ciudadanos que pueden huyen de las grandes ciudades hacia las playas - que cada  vez son menos paradisíacas - o hacia las montañas - que sufren año tras año la enfermedad del desarrollismo. Son los colores del verano, ahora que los calores nos han dejado, aunque sólo sea por unos días.

PUNTO Y APARTE

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     Tengo ganas de abandonar la ciudad durante el mes de agosto. Porque Zaragoza muestra en agosto todas sus inclemencias y miserias - tal como afirmaba Manuel Vilas en su excelente columna de Heraldo -. Las ciudades en agosto se disfrazan de polvo, sufren el asedio de las obras, se vacían de viandantes y sólo muestran su cara más amable durante las primeras horas del día o en las dilatadas noches de terrazas y de paseos sin rumbo.

      Esta mañana he comenzado a despedirme por unos días de la ciudad del Ebro. Nada más salir de casa, he comprobado cómo talaban varios pinos de la calle Monasterio de la Oliva en el barrio de Las Fuentes. Los árboles estorban en la ciudad. Y en el campo son víctimas de devastadores incendios. Me dan pena las calles sin árboles. Me dan pena las calles invadidas por el cemento y acosadas por el tráfico. He caminado después por el centro de la ciudad y he observado un movimiento inusual de maletas sobre ruedas, de equipajes cargados de ilusión, de maleteros casi atestados. Es el inicio anticipado de un mes de vacaciones para muchos, un mes de huida de lo cotidiano, un mes para olvidarse de la gran ciudad.

      Mientras regreso a casa para preparar mi huida veraniega, un sol inclemente cae sobre las aceras. Resulta difícil encontrar una sombra a esas horas del medio día. Ni siquiera los parques se han librado de las obras. Más cemento en el parque Bruil, más asfalto en el Camino de las Torres. ¿Cómo estará Zaragoza en septiembre? ¿Habrán avanzado las obras? ¿Se podrá transitar por la calle Salvador Minguijón? ¿Disfrutaremos de más kilómetros de carriles bici? ¿Habrán replantado alguno de los árboles talados indiscriminadamente? Estos y otros interrogantes sobrevuelan por mi mente mientras me dirijo hacia Aliaga. Encuentro literario el fin de semana y ruta ciclista hacia Cirugeda a través de un paisaje desolado y ceniciento.

31/07/2009 11:21 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

DESOLACIÓN EN ALIAGA

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     Regresas a tu pueblo a disfrutar de unas horas de descanso y te encuentras con un paisaje triste, desolado, casi irreconocible. Tenías previsto realizar un recorrido en bicicleta desde Aliaga hasta Cirugeda, pero has tenido que cambiar de ruta. Si te acercas a una eminencia desde la que se contempla la Muela Cerra, te vas a llevar un tremendo disgusto. Las piedras que coronan la cima están heridas por el humo y terriblemente huérfanas. Todavía no has bajado hasta Las Erías - ¿cómo estará la masada? -. Tampoco te has acercado a La Cañadilla, ese rincón idílico en el que has pasado tardes maravillosas recogiendo rebollones y disfrutando del paisaje.  De momento, prefieres esperar a que la situación se calme. Y guardas silencio. Tienes un nudo en la garganta y un ahogo en el corazón. Porque este paisaje ha alegrado los días de tu infancia, las tardes de tu juventud. Aún recuerdas tenuemente un incendio similar hace unos veinte años. Partió de la zona de Boca del Infierno. Ahora que empezaba a recuperarse la naturaleza... Los pinos y las sabinas volverán a surgir, como un ave fénix, de sus propias cenizas. Los buitres comenzarán una huida hacia ninguna parte. Pero la zona tardará, al menos, otros veinte años en recuperarse.

     Es una catástrofe ecológica impresionante. Es una catástrofe natural que tardarás en asimilar. De momento, predomina el silencio y la tristeza en las caras de tus vecinos y amigos. Alguno se consuela porque podía haber sido peor.  Hasta Neoelectra ha estado amenazada. Sólo hubiera faltado eso, después de los esfuerzos que ha costado mantenerla en funcionamiento. Aunque parezca duro y contundente, nada será igual en esta zona a partir de julio de 2009. Otro verano fatal. Como el de 1994 en una zona cercana. Regresas a casa. Hablas de estos incendios con los tuyos. Y piensas si se podrían haber evitado. Porque es una pena que lo que la naturaleza ha labrado durante siglos, quede asolado en pocas horas a causa de las condiciones atmosféricas de un verano inclemente.

23/07/2009 20:25 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

TARDE DE FUEGO

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     Tarde de fuego en Zaragoza. Aire caliente del sureste. Bochorno en el ambiente. Aluvión de noticias preocupantes en este mes de verano duro e implacable. Jornadas de incendios en nuestros bosques y cultivos. Vuelve otra vez el azote del verano - como ya escribí en este blog el 5 de agosto de 2006 -, vuelven los incendios a España, vuelven los incendios al este peninsular, cerca del valle del Ebro.

     La semana pasada ardieron mil hectáreas en los municipios zaragozanos de Mequinenza y Fayón. El inicio de esta semana se abre con otro incendio trágico, ya que se ha llevado por delante cuatro vidas humanas. El fuego está localizado cerca del hermoso pueblo tarraconense de Horta de Sant Joan, en la comarca de la Terra Alta, en el parque natural de Els Port. Precisamente hace dos semanas estuve muy cerca de esa zona y me marché con la intención de conocer esta comarca tan rica en patrimonio natural, histórico y cultural. Precisamente este paisaje que está siendo afectado por las llamas fue un mudo testigo de dos viajes del pintor Pablo Picasso a Horta, invitado por la familia de su amigo, Miguel Pallarés. Precisamente este año se cumple un siglo de su segundo viaje a este lugar. El pintor malagueño vuelve a Horta, huyendo del desapacible clima de París con Fernande Olivier, su primera compañera. El artista toma numerosas fotografías, tanto de personas como de animales  que luego transforma en excelentes pinturas - en el cuadro adjunto, "El mulo" -. También se hace eco del paisaje, que utilizará para obras posteriores. El regreso de Horta supuso para el artista la superación de las etapas "azul" y "rosa" y el comienzo del cubismo.

     No sé cómo encontraré esta preciosa comarca cuando decida acercarme seguramente en otoño. Me imagino que, en estos momentos, la desolación reina en el pueblo y en su entorno. Es una pena que el recuerdo de Picasso salga a la luz a raíz de este luctuoso suceso. No sé qué diría el genio andaluz si levantara la cabeza.

     Me entero por internet de que el rosario de incendios continúa y que afecta lamentablemente a zonas boscosas de la provincia de Teruel. Han vuelto los incendios a Aliaga y, según he leído, amenazan la planta de cogeneración. Un desastre natural en la zona que no se repetía desde hace quince años. Las noticias son todavía muy confusas y preocupantes. Esperemos no se confirmen los peores augurios y puedan ser controlados estos incendios.

 

DÍAS DE AVENTURA EN EL PIRINEO

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    Desde el calor del asfalto, desde el agobio de la ciudad, desde la pantalla de mi ordenador, contemplo las fotografías que, por fin, han colgado los monitores en la página de Altabán. Y observo a los chicos y chicas felices, contentos, con el esfuerzo por bandera y con la ilusión a flor de piel.

     Me imagino a Javier disfrutando de ese clima de convivencia y saboreando cada minuto de estos trece días que se escapan de los dedos. Me imagino a los más de sesenta acampados contemplando las estrellas como testigos de una noche clara, serena, silenciosa. Me imagino a los monitores motivando a todos y cada uno de los adolescentes y programando día a día las actividades más variadas.

     El próximo viernes regresarán a Zaragoza cansados, satisfechos, quizás pletóricos. Y volverán al calor del asfalto, a la pantalla del ordenador, a los ruidos, a las obras, a las noticias agridulces de este verano. Les quedará para siempre el recuerdo de estas dos semanas en Pineta, lejos de la rutina, lejos de las cuatro paredes, lejos de esta vida cada vez más artificial. Son días de aventura. Y de felicidad compartida.

14/07/2009 21:06 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

REGRESO A ZARAGOZA

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     Regreso a la capital del Ebro. Bofetada de calor al descender del coche. Ganas de dar media vuelta. Paseo por las calles del barrio de Las Fuentes. Inmigrantes por doquier. Calles en obras. Escaparate molesto del Fondo de Inversión Local. ¿Medicina contra la crisis? ¿Antídoto contra el paro?

     Regreso a Zaragoza. Manojo de recuerdos en la mente. Gratitud en el corazón. Imágenes para el recuerdo. Fotografías para la posteridad. Fin de unas minivacaciones por tierras catalanas.

     Vuelta de nuevo a la rutina hasta finales de mes. Hay que dejar el curso en marcha para el próximo mes de septiembre. Javier sigue en Pineta. En tienda de campaña y al aire libre. Sin el calor sofocante de estas noches de julio. Contemplando las estrellas y las cumbres eternas del Pirineo aragonés. Sopla una ligera brisa de viento que alivia el fogonazo de calor. La semana ha sido muy agradable. Tal vez se haya tratado de un paréntesis. O de un espejismo. De momento, aguantaremos la insolencia del clima estival hasta una nueva escapada en agosto. Aún quedan unos días para soñar.

(Fotografía: En un pueblo semiabandonado de la comarca del Baix Camp)

LEJOS DE ZARAGOZA

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     Es positivo, en ocasiones, abandonar la ciudad habitual de residencia y de trabajo y desplazarse hacia otros lugares. Es positivo reencontrarse con los amigos, compartir experiencias con familiares cercanos, evocar recuerdos y volver al pasado.

     Mientras Javier está disfrutando de unos días al aire libre en Pineta, me acerco a la vecina comunidad catalana, haciendo una breve parada en Alcañiz. Alcañiz es una ciudad que crece día a día, que ha adquirido ya su propia personalidad, que conserva sus costumbres y tradiciones y se abre hacia un futuro prometedor.

     Después de una breve estancia en la ciudad bajoaragonesa, me dirijo hacia Reus, ciudad natal del arquitecto Antoni Gaudí, del pintor Mariano Fortuny y del poeta y dramaturgo Joaquín Bartrina, ciudad monumental y cultural, ciudad con encanto en su parte más antigua y con sabor a progreso. Reus rivaliza con Tarragona en muchos aspectos, pero no tiene nada que envidiar a la capital. La única ventaja de Tarragona es su proximidad al mar Mediterráneo, que lame sus cimientos y regala a los visitantes una vista inmejorable. Otra de las ventajas de la capital es su pasado romano, uno de los mejores de España. La historia de la antigua Tarraco está llena de sorpresas y de sobresaltos. Recorrer su parte más antigua, desde el circo romano hasta la impresionante catedral es un regalo para los sentidos.

     De momento, el tiempo nos ha regalado unos días otoñales, aunque las playas hayan quedado vacías durante unos días. Me llegan unas fotografías del blog de Pineta - www.altaban.com - y compruebo la felicidad de los acampados y la sonrisa de satisfacción de Javier. Espero que las tormentas no alteren mucho la marcha del campamento y puedan realizar las travesías previstas.

09/07/2009 17:49 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

AL FILO DEL VERANO

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     Para una gran mayoría, el verano no comienza el 21 de junio, ni siquiera cuando aprietan las altas temperaturas. El verano comienza cuando se dobla la esquina del 30 de junio y se abre un horizonte de uno o dos meses para disfrutar, cambiar de hábitos o, simplemente, cerrar una etapa.

     Porque el 30 de junio suele ser una fecha bisagra. Una fecha ambivalente para muchos. Un día para recordar y acaso para olvidar. Precisamente un 30 de junio de 1984 - hace ya la friolera de 25 años - abandoné un modo de vida y un lugar de residencia en Barcelona para desplazarme a la tierra que me vio nacer, al Aragón de mis amores. Veinte años fuera de esta tierra eran ya demasiados para mí. Y creo que acerté. Al menos, a fecha de hoy, no me arrepiento en absoluto.

     Con el inicio del mes de julio comenzaron las oposiciones a profesor de secundaria. Se sucedieron los viajes a Madrid y se crearon muchas expectativas de futuro. Me costó adaptarme a una nueva vida en Zaragoza. Aquí se vive de otra manera, con otro ritmo, con otro talante. Todo ello sucedió al filo de un verano diferente. Siempre recordaré esa fecha como otras muchas que tengo marcadas en mi calendario personal. De todos modos, el verano no ha sido siempre la panacea que había soñado. Julio y agosto han sido testigos de ausencias muy dolorosas, de vueltas de tuerca, de incertidumbre. Porque las ilusiones no siempre se cumplen como uno desea. Eso sí, este verano quiero que sea una etapa de reencuentros y de expectativas. Todo ello aderezado con un talante positivo y optimista.

UNAS FIESTAS DE PRIMERA

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    Regreso de Aliaga después de dos días de relativo reposo y tranquilidad. Este fin de semana culminaban las celebraciones en honor de San Juan Bautista, patrono de la localidad. Y, como suele ser habitual por estas fechas, se ha pasado de la calma al jolgorio, de la rutina cotidiana a la celebración colectiva.

     Porque las fiestas de San Juan 2009 van a pasar a la historia como unas de las mejores organizadas y de las más concurridas de los últimos años. Siempre han sido unas fiestas menores, por detrás de las fiestas mayores de septiembre en honor a la Virgen de la Zarza. Pero este año, gracias a diversos factores, entre los que hay que destacar el buen hacer de la comisión, Aliaga se ya vestido de gala durante cuatro días y el fin de semana ha convocado a visitantes de toda la provincia  y de otras autonomías limítrofes.

     Las dos noches de toro embolado han sido los actos más valorados, a pesar de los detractores de la fiesta taurina. También hay que destacar las actividades para los niños, el tradicional concurso de guiñote, las clásicas verbenas y, como novedad, la actuación del grupo de tambores de Alcalá de la Selva.

      Regreso de Aliaga con una cierta nostalgia. El pueblo se volverá a quedar semivacío hasta bien entrado el mes de agosto. Dejo atrás la suave brisa de las riberas del Guadalope, la visión agridulce de los campos abandonados, el lastre de una primavera con escasas lluvias y el paisaje eterno que rodea a este valle. Me detengo a llenar agua en la fuente de Escucha y me sorprende un cartel del Ministerio de Fomento en el que pone en grandes caracteres : AGUA NO POTABLE. Otro despropósito. ¿Nos van a engañar a los que llevamos más de veinte años bebiendo de este manantial? Ojalá fuera así el agua que sale de nuestros grifos. ¿Qué intentarán?¿Quién habrá dado la orden? A menos, podrían decir la verdad y poner, como en la fuente de Jarque de la Val, "Agua no tratada". Pero que no vengan con mentiras ni con prohibiciones vanas. Tal vez quieran cubrirse las espaldas, pero yo seguiré bebiendo de esta agua, que no tiene nada que envidiar a muchas de las que venden embotelladas.

28/06/2009 20:15 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

UNA NOCHE MÁGICA

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     Hoy se celebra en muchos pueblos y ciudades de España la tradicional noche de San Juan. Es una noche mágica, una noche que cautiva por su brevedad, por su significado iniciático y por su riqueza cultural y literaria.

     En Zaragoza la noche de San Juan pasará casi desapercibida - salvo en algunos barrios como el de Casablanca. En otros lugares, en cambio, llegará altiva y serena acompañada de signos naturales y de ritos ancestrales. Uno de los más extendidos es el de las hogueras, especiamente en Cataluña y zonas del Levante. Tiene una explicación cercana al poder purificador del fuego y al olvido de todo lo negativo e indeseable. Hay, sin embargo, otras tradiciones de las que guardo un mejor recuerdo. Me refiero a la que se celebra y mantiene en muchos pueblos de Aragón: la fiesta de los quintos y la plantada del mayo.

     En Aliaga, a pesar de que no hay prácticamente jóvenes que entran en quintas - algo que ha cambiado más con la desaparición del servicio militar obligatorio - se sigue manteniendo la tradición de plantar el mayo. Los mozos del pueblo bajan uno de los pinos más erguidos del monte, le colocan una capotade enebro o sabina y lo plantan en una de las principales plazas del pueblo. Allí permanecerá como testigo mudo y vigía natural durante todo el verano, hasta el final de las fiestas de septiembre, dedicadas a la Virgen de la Zarza. San Juan es uno de los patronos de Aliaga y su fiesta constituye el pórtico del verano, el anuncio de los meses más apacibles, más jaraneros, más intensos.

     Recuerdo algunas noches de San Juan en Aliaga. Me emocionaba contemplar la llegada del mayo, arrastrado por caballerías o en un remolque. Me daba cierta pena contemplar ese pino sacrificado y condenado a un futuro caduco como el olmo seco de Antonio Machado. En esta noche mágica, he contemplado un pino abatido en la calle Fray Luis Urbano, en el barrio de Las Fuentes. Me ha recordado el pino de Aliaga. Y me ha dado cierta pena comprobar su destino, fatalmente anunciado desde hace más de treinta años, después de soportar vejaciones de todo tipo al lado del asfalto. No sé cuál será su destino. Tal vez arda esta noche en una de las hogueras que se encenderán en las plazas de los barrios. Es el final agridulce de este árbol que aún huele a resina, a brisa fresca y a esperanza verde.

     En esta noche mágica, con el árbol como protagonista, no puedo dejar de lado el eco literario de los árboles. En este caso quiero plasmar un fragmento en prosa poética de Mahmud Darwix, el poeta árabe más determinante del siglo XX, recientemente fallecido. Sus palabras son mágicas, como esta noche preñada de recuerdos y emociones:

      "El árbol es hermano del árbol, o un buen vecino. El grande se inclina sobre el pequeño, y le da la sombra que le falta. El alto se inclina sobre el bajo, y le envía un pájaro que le acompañe de noche. No hay árbol que hurte el fruto de otro, o que se mofe de él si es estéril. Ningún árbol mata a otro ni imita al leñador. Cuando se hace barca, aprende a nadar. Si se hace puerta, día y noche es guardián de los secretos. Si se hace banco, no olvida que antes tuvo un cielo. Y cuando se hace mesa, enseña al poeta a no ser leñador. El árbol es absolución y vigilia. No duerme ni sueña. Vela por los secretos de los soñadores, día y noche en pie. En pie protegiendo a los transeúntes y al cielo. El árbol es oración vertical. Implora a lo alto. Y cuando se dobla un poco por la tormenta, lo hace con el empaque de una monja, la mirada en lo alto...en lo alto". (De La huella de la mariposa)

23/06/2009 20:33 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

TIEMPO DE DESPEDIDA

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     Tiempo de despedida. Días de adioses. Horas de incertidumbre. Cuando el curso escolar llega a su fin, cuando se aproxima el cada vez más simbólico 30 de junio, cuando el calor del verano aprieta sus fauces y miramos de reojo las vacaciones, se preparan actos de despedida para trabajadores que se van a jubilar, se organizan comidas o cenas de cierre de etapa y se evalúan los conocimientos de miles de alumnos de primaria, secundaria, bachillerato y universidad.

     Los alumnos de segundo de bachillerato soñarán impacientes con la nota de selectividad que recibirán mañana, la mayoría con satisfacción. Los profesores que se van a jubilar experimentarán un sabor agridulce cuando impartan las últimas clases de su vida y dejen definitivamente la tiza, la pizarra, los horarios y las programaciones. En otros ámbitos ocurre algo similar por estas fechas. Así, el Real Zaragoza, después de su merecido regreso a primera división, anuncia cambios, reestructuraciones y algún que otro despido más o menos amistoso. Uno de las personas más allegadas al club, Manolo Villanova, va a ser despedido por el accionista mayor, Agapito Iglesias. Me ha sorprendido la noticia. Creo que Manolo no se merecía esto. Ni mucho menos. Es verdad que esto les ocurrirá durante estos días a miles de trabajadores. Pero cuando conocemos de cerca a una persona y la apreciamos, nos duele más esta cruda realidad.

     Tiempo de despedida. Oleadas de calor al filo de la tarde. Piscinas a rebosar. Playas casi atestadas. Viajes programados. Festejos populares en auge. A pesar de la crisis. Adioses dolorosos. Adioses agridulces. Adioses ingratos. Adioses calurosos. Despedidas con un hasta siempre. Eso sí, sin el desgarro que supone que prescindan de ti sin más a la primera de cambio. Ánimo, Manolo. No te mereces un adiós por la puerta pequeña. Tal vez recapaciten y rectifiquen. De lo contrario, volverían a tropezar en la misma piedra.

17/06/2009 19:25 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

UNA NUEVA ETAPA

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     Me he acercado de nuevo al campus de la plaza San Francisco de Zaragoza. He recordado mis tiempos de estudiante de Tercer Grado en la facultad de Filosofía y Letras y he saludado a algunos profesores que siguen al pie del cañón. Pero el motivo que me ha llevado a la zona universitaria ha sido el inicio de las pruebas de selectividad para mis alumnos de Lengua y Literatura Castellana del Instituto "Ramón y Cajal". Hoy, con la prueba de Lengua, iniciaban una nueva etapa: la vida universitaria. A partir de septiembre se encontrarán en una ambiente distinto, con nuevos compañeros, con nuevas aulas y con un montón de ilusiones por delante. Hoy estaban un poco inquietos, al menos en los momentos previos al inicio del primer examen. Me imagino se habrán calmado un poco cuando lean un texto asequible sobre la polémica asignatura "Educación para la Ciudadanía" y cuando comprueben que la oración para analizar es de dificultad media. Les habrá alegrado también comprobar cómo les preguntaban sobre Machado y su trayectoria poética. Los versos para comentar son los que inician su inolvidable poema Retrato: "Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla..."

     Ya veremos cómo afrontan esta tarde las pruebas de Filosofía o Historia y el examen de Inglés. Luego vendrán las asignaturas optativas y las de modalidad. Un maratón de tres días que les permitirá acceder a una u otra carrera según la media aritmética de estas pruebas y de su expediente de Bachillerato. A veces hasta las décimas cuentan. Y unas décimas menos pueden juegar una mala pasada. De todos modos, los futuros universitarios están pensando ya en los merecidos días de descanso que se van a tomar hasta el día 18. Luego, a esperar y a elegir. El camino está abierto. Y la  libertad es cada vez más amplia.

09/06/2009 13:36 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

CITA CULTURAL EN EL PASEO INDEPENDENCIA

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     Me acerco caminando desde el barrio de San José hasta el Paseo de la Independencia en esta casi bochornosa tarde de junio. Junio siempre trae a Zaragoza la Feria del Libro, que desde hace unos años se ha adueñado de la avenida más céntrica de la ciudad. La cultura vuelve de nuevo a la calle. Los editores se acercan más al cliente y los autores intercambian impresiones con el lector ávido e interesado.

     Hay poca gente en las casetas en esta tarde de martes. En cambio, las tiendas de moda del Paseo de las Damas están mucho más concurridas. En el centro se nota menos la crisis. En el centro se respira otro aire, otras sensaciones. Me acerco a la carpa de la Feria y leo los carteles dedicados al oscense Ramón Gil Novales, Premio de las Letras Aragonesas 2008. Ya era hora que se reconociera a este escritor polifacético, un niño de la guerra y un superviviente de la oscura posguerra. Se marchó de Huesca desde muy pequeño y se ha afincado en Barcelona, donde todavía vive. Una frase de este autor me llama la atención: "Cuando me fui de Aragón, me lo llevé a cuestas y sobre todo el idioma, que es lo fundamental; es la patria de un escritor".

    Me acerco a alguna de las casetas. Hojeo algunos libros, algunas publicaciones aragonesas. Compruebo con satisfacción que también está presente en la Feria la librería de las Fuentes "El pequeño teatro de los libros". Me detengo en la caseta de Prensas Universitarias de Zaragoza y compro la última obra de teatro de Gil Novales. Su título es sugerente y revelador: El penúltimo viaje. Es la última obra de este autor minoritario que ha visto cómo algunas de sus obras han llegado con éxito a escenarios de Barcelona y de Madrid. Pocos conocían a Ramón hasta hace unos meses. Guara editorial publicó sin mucho éxito algunas de sus obras. Es una pena que no se sepa valorar la calidad, la originalidad, el enfoque distinto, audaz e innovador.

     Regreso hacia el barrio de San José con el libro de Ramón entre las manos. Buscaré un hueco en los próximos días para acercarme a sus obras. De momento, me quedo con la lectura de una excelente entrevista que Víctor Pardo Lancina realizó a Gil Novales y que se puede encontrar en la página web de Víctor Juan- http://www.victorjuan.net.

 

 

OASIS PRIMAVERAL EN ALIAGA

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     Tardía, exuberante, llena de intensidad  y colorido ha llegado la primavera a este encantador pueblo de la provincia de Teruel, en la comarca de las Cuencas Mineras. La mañana dominical me ofrece una sinfonía sinigual de sonidos, de colores, de aromas y de paz, de profunda paz. Las riberas del río Guadalope exhiben sin pudor el verde manto de hierba multicolor y la sombra inconfundible de los chopos. El valle es un oasis primaveral. El río discurre rumoroso, sin prisas, sin agobios. Las huertas muestran su geometría inconfundible y los pocos campos de cereal exhiben sin recato el rojo insolente de las amapolas.

     Me he alejado por unas horas de la gran ciudad, del agobio de las obras, de la inevitable música de la campaña electoral, de la fría panorámica de cemento, asfalto e hileras de vehículos por doquier. En Aliaga la primavera me sonríe, me tutea, me acoge en su seno. Un pajarillo trina sin cesar en lo más alto de una acacia. Un pequeño rebaño de ovejas se desparrama por la ladera de una de las montañas que cortejan el valle. Unas vacas caminan pacientemente hacia el prado que han convertido en su reino por unos meses. El sol calienta más de lo normal. Tal vez vuelva de nuevo la tormenta, como suele ser habitual por estas fechas. Bebo un sorbo de agua cristalina en la fuente de la Cedrilla y, al filo del mediodía, busco una sombra muy cerca de la ermita, del lavadero y del merendero. Sigo por la orilla del río y me detengo en un pequeño remanso. El agua cristalina se mezcla con un aire incontaminado. Observo las flores amarillas de las aliagas y pienso en lo efímero de la vida de la naturaleza, en los ciclos del tiempo, en la vida cambiante, en lo que permanece, a pesar de las modas, a pesar de las costumbres, a pesar de la influencia inevitable de las costumbres de la gran ciudad.

CUATRO AÑOS DE BITÁCORA

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    Hace ya cuatro años comencé a teclear en esta pantalla en blanco y a plasmar mis vivencias, impresiones, recuerdos y experiencias. Han sido más de mil páginas en las que ha predominado el aliento cultural y literario. El día a día me ha proporcionado la materia prima suficiente para intentar que estas páginas sean variadas y, a ser posible, amenas. De todos modos, son los lectores los que tienen que dar su opinión.

     Quiero agradecer, una vez más, a todos los que se han acercado a este blog la atención que han prestado a su contenido y quiero dar las gracias especialmente a todos aquellos que con sus oportunos comentarios han enriquecido estas líneas y han alentado esta tarea.

     De momento, espero seguir adelante con esta ilusionante tarea creativa. Hay días en los que la rutina pasa como un rodilo por encima de la creatividad y de la inspiración. De todos modos, seguirán surgiendo oasis creativos y vivencias enriquecedoras que intentaré compartir con tantos anónimos lectores. Gracias a todos, de corazón.

UN BARRIO INCOMUNICADO

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     No sé cómo podré desplazarme mañana a mi lugar de trabajo. Tendré que aguzar el ingenio y poner a tono la imaginación. O tal vez me acerque esta noche dando un paseo por el itinerario habitual para comprobar si las paradas del autobús siguen en el mismo sitio, si alguna calle más ha sido cortada o si me obligan a dar un rodeo de película para desplazarme en coche hacia otro barrio de la ciudad. La cruda realidad es que el barrio de las Fuentes va a estar durante unos seis meses - que quizás sean nueve - casi incomunicado. Van a cortar una de sus principales arterias - la calle Salvador  Minguijón - y han acotado ya el tramo de la calle Compromiso de Caspe cercano a Miguel Servet. El asunto está complicado. Habrá que volver a la caminata matinal o a la bicicleta. Aunque este último medio de transporte presenta también sus inconvenientes.

    No me sorprende, por tanto, que el Ayuntamiento de Zaragoza, responsable de estas remodelaciones de calles, siempre inoportunas, se cuelgue la medalla del éxito por la promoción de la bicicleta  para desplazarse por la ciudad. La "bizi-Zaragoza" ha superado todas las previsiones. Hasta tal punto que te puede ocurrir que no encuentres ninguna bicicleta disponible en el lugar habitual o que no puedas dejarla en ningún sitio porque está todo saturado. Tenía intención de sacarme la correspondiente tarjeta, pero, de momento, y visto lo visto, me lo voy a pensar. Como dice un vecino, habrá que dejar el coche en casa y el bolsillo saldrá ganando. Sin embargo, hay que pensar en la cantidad de personas del barrio que tienen el coche o la furgoneta como herramienta de trabajo. Hay que pensar en los taxistas, en las autoescuelas, en las pequeñas empresas. Habrá que esperar y comprobar cuál es la alternativa. Esta noche lo intentaré. Y mañana tomaré una decisión al respecto. De todos modos, parece que llueve sobre mojado. Este barrio zaragozano se ha quedado casi sin aparcamientos públicos y, de momento, se va a quedar sin sus dos vías principales. ¿Habrá que recurrir a alguien?

UNA ESTACIÓN SOLITARIA

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     Regreso a la capital después de dos días de tranquilidad en Aliaga. Un paréntesis necesario. Tarde veraniega en Zaragoza. Entrenamiento vespertino de lo infantiles de primera del San José. Paseo por los aledaños del flamante recinto deportivo. Entorno lleno de contrastes: urbanización aceptable de los alrededores del pabellón Príncipe Felipe y dejadez absoluta del recinto de la estación de cercanías de Miraflores.

     De momento, la estación de Miraflores es un edificio - o aprendiz de edificio - producto de las prisas y de la improvisación. Para llegar a los andenes hay que bordear una huerta o saltar materialmente la valla del tercer cinturón. Luego llegan los caminos, senderos, atajos y obstáculos por doquier. Es difícil encontrar la única entrada - al parecer provisional - que parece la puerta de atrás. Luego vuelven los contrastes: andenes con buena señalización, trenes casi nuevos y, eso sí, soledad y desolación en el recinto.

      A las 19 horas y 31 minutos llega un tren procedente de Casetas. ¡Sin pasajeros! Nueve minutos después emprende su viaje de regreso con sólo tres personas en sus vagones. Es una lástima - comenta un vecino del barrio -. Y tiene toda la razón. Tanta inversión para nada o para casi nada. Al menos de momento. Cuando salgo de la estación para dirigirme al campo de la Unión Deportiva San José elijo otro camino: el llamado Camino de Miraflores. Otra vez el tercermundismo y la improvisación. De nuevo la dejadez municipal. Otra vez los intereses de unos pocos. Triste imagen de esta zona que, según dicen, podría ser una parte importante en la Zaragoza del futuro.

 

25/04/2009 17:26 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

NIEVE EN PRIMAVERA

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            Cae la nieve sobre el valle del Guadalope. Cae la nieve sobre la sierra. Cae la nieve sobre Aliaga. Antes era algo habitual que, incluso en el mes de abril, el precioso regalo blanco vistiera de claridad los montes, las calles, los tejados. Ahora no es tan frecuente ver nevar así en primavera.

            Un niño contempla atónito desde su balcón el moroso y constante descenso de los copos hacia la tierra, que los recibe agradecida. Se sorprende, se extraña, se alegra. Lástima que hoy sea día festivo. Pocas personas han salido a la calle en esta mañana blanca y desapacible. Muchos no habían visto nunca nevar así. Otros nos habíamos acostumbrado a la escasez de precipitaciones en forma de nieve. Porque contemplar la nieve desde el solanar es un espectáculo reservado a unos pocos. Son muchas las sensaciones que se dan cita en este momento. Sensaciones y emociones. Emociones y recuerdos. Recuerdos de la infancia en este valle cada vez más solitario. Recuerdos de los días de grandes nevadas y de alegría contenida en el rostro porque nos librábamos de la escuela. Recuerdos de tardes de juegos, de aventuras, de calles blancas y carreteras cortadas.

            Cae la nieve sin tregua. Todo un regalo para los sentidos. Aunque tenga sus inconvenientes. Sobre todo para los que, a pesar de ser sábado, han de trabajar. O para los que han de afrontar alguna emergencia o algún viaje inaplazable. Ayer tarde nos sorprendió en la puerto de Majalinos (1450 metros), de regreso de Calanda y de Alcorisa. El “Drama del Calvario” se tuvo que suspender debido a un gran chaparrón. No había ocurrido algo igual en 32 años. Todos nos fuimos de Alcorisa cabizbajos y resignados. Otra vez será. Era el preludio de un fin de semana desapacible, de una Pascua blanca, de una serena mañana de nieve y primavera. Una primavera tardía, como tantas otras en este valle del Guadalope, a más de mil metros de altitud.

 

13/04/2009 20:08 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

LLUVIA PRIMAVERAL

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     Cae la lluvia lenta sobre el tapiz verde de los campos de naranjos en la comarca valenciana de la Ribera Alta. Cae la lluvia copiosa y se deslizan sus gotas plateadas por las ramas repletas de flores de azahar. Aroma de azahar por doquier. Aroma de azahar en la ribera del río Verde, anegado en algunos tramos por residuos de todo tipo. De vez en cuando, un trueno rompe el silencio del paisaje y se filtra entre los caminos que conducen a las propiedades más recónditas. Color cárdeno en el horizonte. Color de Semana Santa. Color de un abril cambiante y caprichoso.

     La lluvia primaveral cesa casi de repente y da paso a un sol insolente, casi veraniego. Es el momento del paseo, de la contemplación de un paisaje típicamente mediterráneo, de dar rienda suelta a los sentidos, de disfrutar de este paréntesis primaveral. Con el crepúsculo, volverá la lluvia. Y la humedad se filtrará por las rendijas de las ventanas. Y quedará en el horizonte una tenue luz casi inapreciable.

     El largo y dilatado invierno ha cedido, por fin, el relevo a unos días de luz y de contrastes. Contraste entre el día y la noche, entre la mañana y el atardecer, entre el silencio del campo y el bullicio de la ciudad, entre la efervescencia de la naturaleza y el sopor del asfalto y el cemento. Porque abril es el pórtico de la primavera, el abanderado de la lluvia, el anticipo del verano. Por eso esta lluvia copiosa nos reconcilia con el paisaje y nos empuja, como un trampolín, hacia la vida y la esperanza.

07/04/2009 17:58 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

PARADOJAS COTIDIANAS

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     La vida está hecha de paradojas. El paso del tiempo es una paradoja continua: queremos que llegue el mañana, soñamos en el futuro, nos ilusionamos con el porvenir, pero en el fondo nos lamentamos de que se esfumen minuto a minuto las vivencias cotidianas. Cuando explico a mis alumnos la paradoja, les suelo poner este ejemplo: "Vivir es ir muriendo cada día", frase sentenciosa del genial poeta barroco Francisco de Quevedo. Y, bien pensado, esta afirmación aparentemente contradictoria encierra una gran verdad.

     Otras paradojas son menos evidentes, menos vitales y menos filosóficas. Hoy, por ejemplo, hemos adelantado a hora para ahorrar un poco de energía y hemos comezado el mal llamado "horario de verano". Pero, si nos asomamos a la galería o nos damos un paseo por la calle, podremos comprobar que el clima es más invernal que durante muchos días de febrero. Sorprende también que, en tiempos de crisis, los bares y restaurantes estén a rebosar, las carreteras se llenen de vehículos en cualquier puente o fin de semana y las playas comiencen a recibir a miles de turistas, a pesar del tiempo inestable y caprichoso.

     También hay paradojas en el mundo del deporte. Ayer el Real Zaragoza, sin hacer un buen partido - como ya es habitual - se encontró con dos regalos del portero visitante. Disfrutó, como se suele decir, de la suerte de los campeones. Algo similar le ocurrió a la selección española, que ganó por la mínima a Turquía sin demostrar claramente su superioridad y sin practicar el buen fútbol al que últimamente nos tenía acostumbrados.

     Las paradojas son como la salsa de la vida. Sería todo demasiado insulso, desmasiado rutinario, demasiado previsible, si no existiera esa contradicción, ese acontecimiento inesperado o esa ruptura abrupta de la lógica. Gracias a las paradojas hasta el amor puede mostrar su cara más oculta, su aliento de sorpresa, su irracionalidad.

 

MAÑANA PRIMAVERAL

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     Mañana primaveral en Zaragoza. El sol va ganando terreno a pocos días del equinoccio. Una suave brisa me acompaña en mi paseo por el barrio del Arrabal mientras los jugadores de la categoría infantil del San Gregorio y del San José preparan un encuentro muy importante para ambos equipos. Me acerco al edificio que queda de la antigua azucarera y contemplo las dos chimeneas, salvadas en el último momento de la piqueta. Me asomo a lo que será la futura biblioteca tecnológica y centro cultural del barrio. Nada de nada. Sólo puedo leer una placa que explica cómo en junio de 2008 se acabó la rehabilitación. Pero todo sigue igual desde entonces. ¿Será a causa de la crisis? Sigo mi camino por la calle de Mas de las Matas. Me gustan las calles dedicadas a pueblos y las dedicadas a ríos y a montes. Y a intelectuales. No me gustan; en cambio, las calles dedicadas a políticos, ni a santos, ni a militares. Porque luego las cambian y surge la inevitable polémica. Me aproximo al nuevo instituto de secundaria llamado también la Azucarera. Es un edificio amplio, funcional, aséptico. Mucho cemento y poco arbolado. Una nueva concesión a la dudosa modernidad urbanística.

     El encuentro entre el San Gregorio y el San José está muy trabado, con muchos minutos de tanteo. Hasta que los locales inauguran el marcador con un gol facilitado por un despiste de la defensa visitante. Luego llega el empate del San José. Pero dura muy poco la alegría. Un fallo en cadena de la defensa y el portero vuelven a poner por delante al San Gregorio. La segunda parte es más de lo mismo. Los locales incrementan su ventaja en dos ocasiones. Demasiado premio para tan pocos méritos. Ha sido una lástima, porque el cambio de entrenador en el San José ofrecía alguna esperanza. Pero todo ha sido un espejismo. A pesar de todo, Javier ha mantenido el tipo durante todo el encuentro y ha cumplido con creces en su nueva ubicación de lateral izquierdo. Una lástima la imagen y el resultado. Habrá que luchar mucho para mantener la categoría. De momento, a pensar en el Amistad. Toca, de nuevo, ganar o ganar.

14/03/2009 22:09 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

TIEMPOS DE INCERTIDUMBRE

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     "Lo peor es la incertidumbre". Se oye esta frase con demasiada frecuencia y en las situaciones más dispares. Se habla así cuando a uno le ronda una enfermedad que no se acaba de diagnosticar. Se utiliza esa expresión en estos tiempos oscuros y grisáceos - como la tarde de hoy- de galopante crisis económica, de hundimiento de la bolsa y de goteo progresivo de ERES, despidos y ajustes laborales. Se pronuncian estas palabras para expresar un malestar social y político que va dando bandazos y presenta nuevas caras, nuevas mayorías, nuevas coaliciones o nuevos líderes.

     La incertidumbre se ha apoderado ya de este mundo globalizado. Nadie está seguro en ninguna parte. Lo definitivo ha cedido el terreno a la provisionalidad, el largo plazo se ha convertido en una apuesta casi inmediata. La gente ha optado por hacer frente a la crisis intentando vivir el día a día. Nadie quiere sacrificar su tiempo de ocio, nadie quiere renunciar a sus caprichos, nadie quiere tirar por la borda las conquistas sociales y económicas.

    Al parecer, el gobierno - los gobiernos - ya no sabe por dónde hincar el diente a la crisis. Ahora está pensando en los funcionarios. Vuelven a la palestra con su papel de privilegiados y, en el horizonte, planea una nueva congelación de los sueldos. Siempre lo pagan los mismos. Uno se pregunta si esta medida será la más idónea o, tal vez, contribuya aún más a la drástica disminución del consumo. Porque, en estos tiempos de incertidumbre, ya no se venden coches, ya no se venden pisos. Eso sí, el que puede, no renuncia a su pequeño gasto cotidiano en ocio.

03/03/2009 18:19 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

OLOR A PRIMAVERA

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     Me alejo unos kilómetros de Zaragoza. Utilizo para ello la bicicleta de montaña, que ha dormido en el trastero durante este largo invierno. Después de una leve lluvia matinal, el campo huele a primavera, los primeros frutales - almendros y melocotoneros - comienzan a florecer, y los chopos muestran sin recato las yemas que albergan las futuras hojas. Falta ya muy poco para que termine el invierno. Ya ha quedado atrás febrero, ese mes caprichoso y cambiante, carnavalesco y paradójico. Marzo se presenta con otra cara, con otras perspectivas, con otros horizontes.

     Hace varios meses que no montaba en bicicleta. Lo notan mis piernas, lo notan mis pulmones. Mientras regreso por el tercer cinturón, un grupo de corredores se encamina en dirección contraria, hacia el barrio de San José. Me dicen que están celebrando el centenario de La Salle en España. Y es que el deporte cada día gana más adeptos de todas las edades. Al ejercicio físico no le afecta la crisis. Además, es una buena medicina para superar el estrés y la ansiedad. Es bueno practicar cualquier deporte, aunque sólo sea una vez a la semana. El sol de marzo invita a salir al campo, o a acercarse a la montaña, o a pasear por la ciudad.

     Mientras tanto, en el centro de Zaragoza se celebra el bicentenario de los Sitios. Una batalla simbólica para recordar un fracaso, una derrota, una tragedia. ¿Sirve para algo rememorar estos eventos? ¿Vale la pena quemar kilos de póvora para recordar unas jornadas sangrientas para la ciudad? Tengo mis dudas. Eso sí, la gente se divierte. Y la prensa habla de hermanamiento, de regreso al pasado, de acto lúdico. Todo es respetable. Y, como es habitual, hay opiniones para todos los gustos. En el fondo, es mejor potenciar lo festivo que regodearse en polémicas inútiles, como la de la famosa calle dedicada al fundador del Opus, el eterno proyecto de Gran Scala o la expansión urbanística de la ciudad del Ebro.

01/03/2009 12:47 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

EL EBRO SE AGIGANTA

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     El cauce del Ebro se está agigantando durante estos días a su paso por Zaragoza. Dicen los expertos que, si no fuera por las presas construidas aguas arriba, el Ebro alcanzaría cotas casi nunca vistas. Numerosos zaragozanos han aprovechado el paréntesis laboral del fin de semana para acercarse a las orillas del río más caudaloso de España y contemplar esa masa amarronada de agua que se desliza impasible hacia la desembocadura. Ayer tarde contemplé desde el azud - en el barrio de Las Fuentes - cómo las aguas anegaban el embarcadero construido con motivo de la Expo para un uso recreativo. Esta mañana me he acercado hasta el recinto de la Expo y he visto anegadas numerosas zonas de la Muestra. Menos mal que las avenidas han llegado en invierno.

     Los más perjudicados son, una vez más, los campesinos de aguas arriba del Ebro y algunos de aguas abajo. En Pradilla de Ebro están muy preocupados, no sólo por los efectos de esta riada, sino por los de la de hace dos semanas y de las que pueden volver a repetirse cuando la gran cantidad de nieve acumulada comience a fundirse en primavera. También están preocupados en Fuentes, en Pina y en Quinto de Ebro, aunque los agricultores comentan que están más preparados que en otras ocasiones. El caso es que siempre se pasa de la gran sequía a la gran remojada. Y que nunca llueve a gusto de todos. Menos mal que la lluvia nos va a dejar durante los próximos días y el anticiclón se va a adueñar de la Península. Eso sí, tal vez vuelva la niebla. Y las noches frías. A pesar de que la primavera ya se adivina en los árboles de los parques y paseos. Queda poco más de un mes. Aunque el clima no siempre suele coincidir con fechas y calendarios.

15/02/2009 19:47 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

DESDE EL FONDO DEL ESPEJO

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     Ayer tarde, en El Pequeño Teatro de los Libros, la nueva librería zaragozana del barrio de las Fuentes, se celebró el tercer encuentro del programa Tardes de Blog, que coordina Javier López Clemente. Fue un acto entrañable, familiar, sincero, en el que, al hilo de un guión exquisitamente preparado, buceamos en las más de mil páginas de este blog, que ya va camino de los cuatro años de vida. Una radiografía profunda, una disección inteligente, un viaje al fondo del espejo supuso rescatar los recuerdos, alimentar la memoria y dar vida a tantos latidos literarios.

    Durante una hora hemos reflexionado sobre la literatura -  Miguel Delibes, Luis García Montero, Manuel Vilas, Antón Castro, Maruja Torres, Miguel Mena, Ana Alcolea, Lorenzo Silva, Joan Gisbert, África Vázquez,... - recordamos las vivencias de mi infancia y juventud en Aliaga, viajamos desde la evocación romántica de José María Quadrado y Francisco Javier Parcerisa hasta los ecos más recientes de Jérica y Mora de Rubielos. La conversación ha sido fluida y se ha detenido en algunos meandros, como un río de sensaciones. De este modo, al filo del espejo, ha reaparecido el río Huerva tal como era valorado en el siglo XIX, han aflorado mis experiencias creativas en la revista Trébede y en la publicación cultural Turia, ha renacido de sus cenizas mi tesis doctoral "Recuerdos y Bellezas de España. Ideología y estética", y han surgido guadianescamente alusiones a la educación - con el juez Calatayud y Victoria Camps como protagonistas -, a los premios literarios, al programa "Invitación a la Lectura" y al aliento esperanzado de Obama.

    Al finalizar el acto, he tenido la sensación de  haber estado contemplando una etapa de mi vida desde el fondo del espejo. Un espejo a veces transparente, a veces borroso, a veces ligeramente cóncavo. Ha sido una valoración de mi blog desde la otra orilla, desde una óptica crítica, tolerante, solidaria y reflexiva. Javier, el maestro de ceremonias, ha sabido descubrir algún filón oculto que ni siquiera había advertido. Ha supuesto un pequeño impulso para seguir adelante al menos unos meses más, desde la variedad, desde la cultura, desde la autocrítica, desde el aliento literario.

 

TARDES DE BLOG

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     He comenzado a preparar con ilusión la entrevista-coloquio con Javier López Clemente en la tercera sesión de Tardes de Blog, que tendrá lugar el próximo sábado, 24 de enero, a las 19 horas, en la librería El pequeño Teatro de los Libros - http://teatrodelibros.blogspot.com - en la calle Silvestre Pérez, 21, del barrio zaragozano de las Fuentes. Durante una hora presentaré los aspectos más relevantes de esta aventura literaria que inicié en mayo del 2005 y que ha superado ya las mil páginas de creación.

     La nueva librería será un marco excepcional para hablar de todo aquello que he ido plasmando durante estos meses en las páginas de blogia, con el sobrenombre de JOSEMARCO. Javier llevará la voz cantante. Pero detrás estarán los responsables de este privilegiado ámbito cultural y el polifacético Nacho Escuín.

     No me va a resultar fácil seleccionar aquellos textos que más puedan interesar a los que se acerquen a compartir con nosotros el final de la tarde del sábado. Intentaré espigar algún fragmento de cada tema. Aragón, Pueblos, Impresiones, Cultura y, sobre todo, Literatura son los motivos que más páginas han ocupado. Pero también dejaremos un margen a la improvisación, al diálogo, a la creatividad, a la imaginación, a la poesía.

 

DESDE MI VENTANA

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     En esta tarde invernal de un domingo de enero, observo desde mi ventana que el día se prolonga paulatinamente y le va robando minutos al crepúsculo. Desde mi ventana, observo la copa de los árboles más altos de la calle Monasterio de Silos, en el barrio de las Fuentes. Es una calle corta, tranquila y muy oscura cuando llega la noche. Los chopos que orlan una de sus aceras parece que quieran despuntar antes de tiempo, como si quisieran anticipar con impaciencia una primavera todavía lejana. Se codean en las alturas con las antenas, con las chimeneas, con las azoteas más altas. Es la convivencia casi ilógica entre la naturaleza y el cemento, entre lo espontáneo y lo artificial, entre la vida y la muerte.

     Me gustan estos crepúsculos invernales. Invitan a la reflexión, a la creación literaria, a la lectura reposada, al silencio. De vez en cuando, un ruido de sirena rompe la calma. Tal vez sea una ambulancia, o un coche de policía, o un camión de bomberos. Son las servidumbres de vivir en una ciudad que cada vez se hace más grande e impersonal. Eso sí, en los barrios parece que se vive como en un pequeño pueblo. La gente se conoce por las calles. Cientos de fisonomías nos son familiares. Aunque nunca les hayamos dirigido una sola palabra, ni un saludo, ni un adiós. Es el anonimato de los núcleos urbanos. Un anonimato que tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Porque, a veces, nos apetecería hablar con unos y con otros, compartir sus inquitudes, intercambiar ideas. Pero, en otras ocasiones, preferimos que nadie nos detenga. Las prisas o la impaciencia nos empujan aquí o allí. Como la noche empuja al día en este crepúsculo de un domingo de enero.

11/01/2009 18:17 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

TARDE INVERNAL

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     Cae la nieve sobre Zaragoza. Los copos blancos se posan sosegadamente sobre los capós y los cristales de los coches que están aparcados en el garaje abierto de la comunidad. No acaba de cuajar esta especie de algodón blanco. Javier está esperando que cuaje, que la calles se vistan de blanco, que los tejados y azoteas se disfracen de blanco. Pero, al parecer, no va a ser así. No va a ocurrir lo mismo que en Madrid o en otras ciudades del norte de España. La nieve se ha convertido en aguanieve y, al final, sólo unas gotas de agua se deslizan por los cristales de las ventanas.

     Estamos en pleno invierno y a nadie deberían sorprender estos fenómenos, tan frecuentes hace unas décadas. La última nevada importante que cayó en Zaragoza nos sorprendió un 22 de febrero de 2005. Lo recuerdo perfectamente. Esa mañana estaba programada la lectura de mi Tesis Doctoral. A pesar de los problemas meteorológicos, se pudo celebrar el acto con bastante normalidad. Eso sí, algunos amigos y conocidos no pudieron asitir y un miembro del tribunal, que venía de Madrid, tuvo serios problemas para desplazarse desde la estación de Delicias hasta la plaza de San Francisco. La nieve permaneció durante unos días en tejados y jardines. Después se desvaneció como el rocío de la mañana.

     Siempre que veo nevar, recuerdo los inviernos de mi infancia en Aliaga, allá por los años sesenta. Caían auténticas nevadas. La carretera permanecía cortada durante varios días y la escuela tenía que cerrar sus puertas por falta de alumnos. Para los niños de entonces, era un auténtica diversión patinar por las calles heladas o fabricar muñecos por doquier. Aunque lo más interesante eran las peleas con bolos de nieve antes de entrar en la escuela o durante los recreos. Algunos chavales fabricaban bolas provistas de piedras, como munición oculta. Siempre surgía el pícaro que se saltaba las reglas del juego. También los profesores sufrían las consecuencias de estas pequeñas batallas. Era la diversión invernal, en una época sin televisiones, ni consolas, ni ordenadores. 

09/01/2009 17:37 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

EL COLOR DEL INVIERNO

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     Una tenue línea gris dibuja en el horizonte el perfil de una tarde apacible y fría de enero. La nieve no ha sido generosa en la provincia de Teruel. Casi no ha llegado ni a cuajar. Sólo, a lo lejos, las eminencias del Javalambre muestran orgullosas el tono blanquiverde de un invierno húmedo y prolongado. Avanzamos por la carretera hacia el puerto de El Esquinazo: soledad gris en los pueblos, soledad gris en los caminos solitarios, soledad gris en el cruce de Mezquita. El valle de La Val muestra sin recato algunos bancales recién labrados. Hay humedad en el ambiente. Hay soledad en los pueblos. Es el color de un invierno que se prolongará hasta bien entrado el mes de abril.

     Ya en Aliaga, atravesamos el pueblo al filo de las tres y vemos a algunos conocidos que se dirigen con puntualidad al bar a jugar al guiñote . Casi sin detenernos, enfilamos la carretera hacia la Aldehuela y, al llegar a la masada del Río, - o a lo que queda de ella - tomamos  un camino asfaltado para dirigirnos a la central de cogeneración de gas Neoelectra. Un perro ladrador nos aborda de inmediato. Comtemplamos la planta de la industria y tomamos algún apunte para realizar un trabajo. El río Guadalope se desliza limpio. No hay ningún indicio de contaminación, ni acústica, ni medioambiental.  ¿Qué pretendía el Inaga? Nos tomamos un bocadillo a la orilla del río y regresamos sin pausa a Aliaga.  El embalse de la Térrmica no está helado, simplemente sobrevive. La escombrera resiste el paso de los años y  airea por doquier el gris negruzco de la contaminación. La temperatura ronda los cinco grados. El sol luce con timidez y apura sus últimos rayos. Se ven coches aparcados en la plaza. Damos una vuelta por la casa, por mi casa de toda la vida. Está vacía, fría, solitaria. Rezuma humedad por todas partes. Una humedad gris. Un color gris. El color del invierno.

04/01/2009 18:53 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

SUEÑOS DE FUTURO

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     El escritor Juan Goytisolo escribe hoy en El País un sugerente artículo con el título "Sueños de Nochevieja para 2009". En breves y condensados párrafos, el novelista barcelonés se imagina un mundo al revés, una sociedad sin trabas, sin atavimos, sin gobernantes ineptos, sin crispación, sin corrupción, sin fanáticos, sin especuladores, sin mojigatos, sin aguafiestas, sin terroristas, sin guerras absurdas, sin prejuicios culturales, sin doble moral. 

     Goytisolo deja al lector la tarea de continuar por su cuenta este sueño de nunca acabar. Todos hemos deseado a nuestros familiares y amigos un año nuevo lleno de buenos deseos y propósitos. La mayoría anhelarán mantener o mejorar su estado de salud; otros intentarán mantenerse alejados del fantasma de la crisis y, por si acaso, procurarán apretarse el cinturón; tampoco faltarán los que aboguen por la armonía familiar, por el amor sincero, por la solidaridad. Serán trescientos sesenta y cinco días de vaivenes, de contrastes, de paradojas. De todos modos, lo más importante es intentar ser realistas y procurar que alguno de esos sueños - la mayoría utópicos - sean una feliz realidad a lo largo de los próximos doce meses.

02/01/2009 20:14 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

INSTALARSE EN LA COHERENCIA

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     Estoy leyendo durante estos días algunas páginas del último número de la revista cultural TURIA. Una de mis secciones preferidas es La isla. En ella, el codirector de la publicación, Raúl Carlos Maícas, plasma sus ideas y reflexiones sobre lo cotidiano en forma de diario. "Los diarios - afirma Raúl en La mano sobre los ojos - son los mapamundis del yo".

     De estas jugosas páginas, he seleccionado un párrafo en el que habla de la coherencia. Lo transcribo aquí - con permiso implícito del autor - porque, en este principio de año, puede servir de pequeña guía para aquellos que aspiran a actitudes coherentes y quieren estar por encima de tantos agoreros y de tantos falsos profetas:

     "Sólo vive el que sabe", dijo un inspirado Baltasar Gracián. Seamos sabios, pues, y esforcémonos en vivir como pensamos, sin ataduras ni hipocresías. Y hagámoslo con plenitud y con convicción. Sin miedos ni autoengaños. Sobre las cenizas de los viejos hábitos.Y dejemos a los murmuradores, a los chismosos, a los amargados, a los envidiosos, a los infelices, que hagan y digan lo que les plazca. No existe más poderoso antídoto que el desdén sin límites hacia quien envenena nuestras vidas. Al menos, comportándonos de acuerdo a nuestras convicciones, uno se vacuna contra tanta necedad como la que como la que contamina hoy el mundo y la convivencia".

01/01/2009 18:51 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

FELIZ AÑO 2009

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     Aunque parezca un tópico, quiero desear un feliz inicio de año a todos los que os asomáis con frecuencia a esta bitácora. El año que hoy termina ha sido un año difícil, sobre todo en el aspecto personal. Además, 2008 ha culminado con una crisis económica a nivel mundial que, en mayor o menor grado nos ha afectado a todos. 2008 ha sido también un año de contrastes, de claroscuros, de paradojas. Pero, en mi opinión, ha sido un año para olvidar.

     Por eso, desde estas páginas, quiero compartir con vosotros esa burbuja de esperanza que alienta en mi interior al acercarse un tiempo de estreno. Quiero que el 2009 colme con creces todas vuestras expectativas y proyectos. Quiero contagiaros un talante optimista y una visión positiva de la vida. Mañana nos despertaremos con una nueva página en blanco, la primera de 365 hojas para rellenar. Va a ser una tarea cotidiana y progresiva. Que triunfe la tolerancia, la tenacidad y el sentido común.

 

TARDE DE NAVIDAD

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     El fuego del hogar crepita con suavidad e intermitencia en esta dilatada tarde de Navidad. Nunca me ha gustado esta tarde festiva tradicionalmente familiar. Una vez están saturados los estómagos, el calor del salón o de la sala de estar invitan a una siesta reparadora. Mientras tanto, el sol pierde su intensidad - si la niebla no lo impide - y el crepúsculo se adueña de las calles y de las plazas de Massalavés, pequeño pueblo de la comunidad valenciana.

     La noche se prolonga más que nunca. Aunque dice un refrán catalán: "per Nadal, pas de pardal" -. Y el fuego del hogar concita a todos los habitantes de la casa a situarse en torno a unos troncos de naranjo o de olivo que se consumen con rapidez y mantienen el calor físico y el calor ambiental.

     La tarde de Navidad transcurre en silencio. Las calles del pueblo están casi desiertas y los establecimientos públicos permanecen cerrados a cal y canto. Los jóvenes se desplazan a Alzira o a Valencia. Las ciudades presentan más alicientes durante estos días de ocio y vacación. Menos mal que llevo siempre conmigo un par de libros y lleno algunas horas de estos días con buena literatura. Alguno se preguntará cuál es la buena literatura o si existe una buena literatura. Todo depende, en mi opinión, del momento, de la edad, de la disponibilidad y del afán de aprender. Eso sí, un buen libro tiene que estar bien escrito para que el lector disfrute no sólo con el contenido sino con la expresión sugerente, original y creativa.

25/12/2008 19:11 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

CONSUMO COMPULSIVO

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     Han llegado ya las fechas del consumo compulsivo, del comprar por comprar, del regalar por regalar, del malgastar, del despilfarrar. A veces uno se pregunta dónde está la crisis y reflexiona sobre la situación social de su entorno. Al parecer, los ricos son cada vez más ricos y los pobres se hunden progresivamente en la miseria.

     Va uno por la calle y contempla los mercados llenos, los centros comerciales saturados, las cafeterías o restaurantes a tope. Hay que reconocer que el consumo razonable es bueno y que impulsa el crecimiento económico, pero el consumismo irracional es negativo se mire por donde se mire.

     La Navidad va perdiendo paulatinamente su significado original cristiano y va volviendo a sus orígenes paganos. Muchas familias se reúnen por tradición, por compromiso, por rutina. Pero cada vez son más las personas que celebran la Nochebuena solas. Para muchos estos días se han convertido en jornadas normales. Porque no tienen nada que celebrar o no tienen a nadie con quien compartir sus vivencias. Por eso, el contraste entre los que se enganchan alegremente al tren del consumo y los que se refugian en su miseria o soledad es cada vez más evidente.

 

24/12/2008 09:49 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

ALEGRÍA EN EL BARRIO DE LAS FUENTES

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     En esta tarde de niebla, paseo una vez más por una de las principales arterias del barrio zaragozano de Las Fuentes, la calle de Salvador Minguijón. A estas horas todo está bastante tranquilo. Sólo un llamativo cartel, en la puerta de la administración de lotería número 56, pregona que esta administración ha repartido un pellizco del primer premio de la lotería nacional de 2008, del llamado coloquialmente "gordo" de Navidad.

     He pasado cientos de veces delante por delante de esta administración, pero nunca se me ha ocurrido entrar a comprar algún décimo de lotería o rellenar un boleto de la bonoloto o una quiniela. Me conozco la calle puerta a puerta, me conozco la manzana de memoria: la churrería Los Ángeles, el Mercado Ebro, el bar El Puente y la zapatería que hace esquina. Me han atendido en todos los establecimientos que colindan con la administración. Pero en el número 35 de la calle no me he detenido nunca. Ahora miraré ese pequeño local con otros ojos. Y pensaré con sana envidia en el centenar aproximado de agraciados que han sido tocados por la suerte. Son clientes habituales de la administración y les vendrá muy bien para tapar algún agujero o permitirse algún capricho.

     La suerte ha vuelto de nuevo a Zaragoza. Y se ha acercado a dos barrios obreros: Las Fuentes y San José. Son barrios con una importante densidad de población. Son barrios que necesitan reformas. Son barrios cercanos al centro de Zaragoza. De momento, los medios de comunicación han vuelto a estos rincones de la ciudad. Aunque sólo sea con la excusa de la lotería. Observo cuando regreso que hay una cola considerable de personas comprando lotería. No creo que sean los agraciados. Son los que confían en que la suerte regrese el próximo 6 de enero. Algo muy difícil, pero no imposible. Es tan caprichosa la diosa fortuna...

POR EL BARRIO DE TORRERO

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     No es la primera vez que dedico parte de la mañana del sábado a pasear por las tranquilas y empinadas calles del barrio zaragozano de Torrero. El encuentro de fútbol entre los infantiles del Stadium Venecia y los de la Unión Deportiva San José, me ha servido de pretexto para volver a uno de los enclaves más altos de Zaragoza. Después de aparcar muy cerca del cementerio, he bajado por la avenida de América y he vuelto a contemplar lo que queda de la antigua cárcel, hoy destinada a zona de equipamiento para el barrio. He descendido un poco más hasta atravesar el canal imperial y me he acercado a la iglesia de San Antonio de Padua.

     Desde que leí Dientes de leche, la excelente novela de Ignacio Martínez de Pisón, tenía intención de acercarme a conocer in situ este monumento religioso del siglo XX, junto al cual se alza el Sacrario Militare Italiano, patrocinado por el gobierno de Mussolini y construido en 1940 como monumental mausoleo de los combatientes italianos muertos durante la guerra civil española. No he podido acceder al museo, ni subir a la torre. Desde arriba habría podido contemplar una excelente panorámica de los Pirineos y del Moncayo, coronados de nieve, en una mañana serena y despejada. Lo que tampoco me ha quedado muy claro - aunque Martínez de Pisón lo comenta en su novela - es si todos los combatiente eran del bando fascista o había alguno - muy pocos - del bando republicano. Al parecer, por las fechas y el momento de su inauguración, así como por el arquitecto pamplonés Víctor Eusa, el mausoleo parece exclusivamente dedicado a los soldados que envió Mussolini para ayudar a Franco.

     A media mañana, vuelvo al Stadium Venecia. El equipo local domina claramente el partido y el tres a uno final refleja la superioridad de los de casa y ratifica su situación en los primeros puestos de la tabla. El entrenador del San José ha planteado un esquema muy defensivo y ha reaccionado tarde. Era el último partido del año y ahora vienen dos semanas de descanso. A todos nos vendrá bien para reflexionar y, si es preciso, rectificar.

* La fotografía es del blog de José Antonio Melendo (http://joseanmelendo.blogia.com)

 

UNA PELÍCULA MUTILADA

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     Nos soy muy aficionado al cine en televisión. Prefiero las películas en gran formato y en una sala comercial. Pero anoche hice una excepción - el viernes se dilata más la madrugada - para ver por segunda vez la película de David Trueba Soldados de Salamina. La primera vez que la vi, me impresionó. Luego leí la excelente novela de Javier Cercas y me conmovió esa historia que oscila entre la realidad y la ficción y que realimenta la memoria de tanto desmemoriado. Ayer, sin embargo, no tuve la misma impresión que la primera vez, ni mucho menos. ¿Cuál fue el motivo? No fue el conocimiento de los hechos, ni la relectura, ni el revisionado. Fue la insoportable, repetitiva, machacona e inoportuna publicidad.

     ¿Adónde vamos a llegar? ¿Quién se va a decidir a poner coto a este desmesurado incremento del tiempo de publicidad en todas las cadenas de televisión? Lo peor de todo fue que, después del penúltimo corte publicitario, - que duró quince minutos de reloj - apenas pudimos ver quince minutos más y, sorprendentemente, cortaron de nuevo. En ese momento, se agotó mi paciencia y apagué inmediatamente el televisor. Eso sí, ya tengo la lección bien aprendida: la próxima vez que me interese una películar iré al videoclub más cercano o recurriré a internet.

      Es una pena que ocurra esto en una cadena pública, que pagamos entre todos los contribuyentes. Es una pena que suceda en la segunda cadena, que debería ser la abanderada de la sensatez, la moderación y el equilibrio. Pero parece que en estas fechas todo roza la desmesura. Si al menos fuera en sentido positivo...

TREGUA OTOÑAL EN ALIAGA

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     Como si quisiera despedirse con un sabor dulce y apacible, el otoño nos ha brindado hoy una tregua para disfrutar del paisaje, del ambiente y de la soledad de este valle. La mañana se ha desperezado lentamente cegada por los labios de un sol casi insolente. La humedad del suelo, la alfombra amarillenta de las hojas y el verdor del césped orlan la ribera de los dos ríos que confluyen muy cerca del centro de la población.

     Aliaga vive en esta cercanía del invierno unos días de esperanza en su futuro. Aunque el visto bueno para que Neoelectra vuelva a reanudar su actividad es todavía provisional, todos pensamos que dentro de pocos días llegará el sí definitivo. En caso contrario, sería un duro golpe para este pintoresco pueblo, para la comarca de las Cuencas Mineras y para la provincia de Teruel.

     Anochece al filo de las seis de la tarde y un aleteo de vida recorre la calle mayor. Numeroros vecinos y visitantes han aprovechado este largo fin de semana para visitar su lugar de origen o compartir unas horas con los amigos. La calma predomina de todos modos al filo del crepúsculo. Desde el solanar observo los cielos cenicientos y las primeras estrellas. Hoy no se va a poder contemplar la luna. Eso sí, las siluetas de la porra y del castillo se siguen enseñoreando de un paisaje que me remite, una vez más, a los días más dorados de mi infancia. La melancolía va ganando terreno mientras las luces tenues se erigen en testigos silenciosos de una noche serena, apacible y otroñal.

07/12/2008 18:04 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

EL LATIDO DE LA ACTUALIDAD

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     Hay días en los que no tengo tiempo de leer el periódico con una cierta calma y sosiego. Los exámenes se acumulan encima de la mesa de mi despacho y tienen una cierta prioridad. Pero siempre me queda en estas ocasiones la consulta rápida de la prensa digital a través de la red. Intento consultar distintos medios de comunicación para hacerme eco de la actualidad con una cierta visión objetiva, aunque lo logro a medias.

     En el ámbito nacional, el aumento del paro encabeza todas las portadas.  Ya tiene a quién echar la culpa el partido de la oposición. Como noticia internacional tiene especial relevancia el hecho de que el presidente saliente de los Estados Unidos reconozca - ¡por fin! - que se equivocó al creer que en Irak había armas de destrucción masiva. ¡Qué ingenuo! Lo sabía casi todo el mundo menos él. En el ámbito autonómico, se entrecruzan el tema de los bienes eclesiásticos de Aragón, que no quiere devolver la diócesis de Lérida; el asunto de la Opel, que parece se va complicando y del que sólo asoma la punta del iceberg, y - ¡cómo no! - el tema de la discriminación, olvido y trato desigual a la provincia de Teruel.

     Este último asunto me da pie a algunas reflexiones: ¿Qué papel desempeñan en Madrid nuestros diputados y senadores provinciales? ¿Hasta cuándo nuestras cabezas pensantes seguirán buscando razones medioambientales para cortar las alas a todo lo que suponga progreso? ¿Cuándo tendrá la provincia unas redes de comunicación propias del siglo XXI? ¿Va a seguir teniendo la capital un campus universitario de tercera?

     Las preguntas podrían multiplicarse. Pero, como es mejor acabar con buen sabor de boca, consulto la prensa deportiva y habla ya del próximo derbi aragonés. Un encuentro por todo lo alto, el del sábado entre el Real Zaragoza y la Sociedad Deportiva Huesca. Aunque soy zaragocista desde siempre, sigo cada semana al Huesca y valoro lo que está haciendo con un presupuesto mucho menor. Los técnicos están trabajando bien, se han realizado buenos fichajes y el fútbol que practica es vistoso y eficaz. Eso sí, que gane el que mejor fútbol practique y que triunfe el espectáculo.

02/12/2008 20:41 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

VIVENCIAS DEL PASADO

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     A veces, cuando el presente nos resulta anodino, cuando el futuro muestra desafiante la espada de la incertidumbre, reviso de manera retrospectiva los escritos de esta bitácota de noviembre de 2007. Por esas fechas, no me imaginaba aún lo que me iba a deparar el último mes del año, con el adiós definitivo de Nieves. Eran días de tranquilidad, de grata compañía, de discretos silencios, de esperanza. La ascensión al Moncayo con Javier - el domingo, día 11 - y la visita al Monasterio de Veruela (en la fotografía) marcó el ecuador de un mes en el que se marcharon para siempre Fernando Fernán Gómez y Antonio Candel. Durante esos días se comenzó a plantear el ambicioso proyecto de Gran Scala. Lo reflejé en el artículo Esto no es América. Y a finales de mes, una tórtola vino a anidar durante unos días en uno de los plataneros que limitan con mi galería. Fue una estancia fugaz.

     En tan sólo doce meses mi vida ha dado un vuelco radical. Con la ausencia de Nieves, el final de año se presenta de manera muy distinta. Ya no tengo la ilusión de esquiar en Valdelinares para el puente de la Constitución. Y las Navidades se acercan como unos días agridulces en los que el peso de los recuerdos actúa como un lastre difícil de sortear. Tampoco me hace ilusión la tan cacareada Lotería de Navidad. Eso sí, intento vivir el presente con el mejor talante, con la mejor disposición, con sosiego y calma, a pesar de todo.

     Se esfuma un mes anodino, marcado por la palabra crisis. Numerosos ciudadanos contienen el aliento, porque están viviendo en sus carnes una etapa de vacas flacas. Se nota en el consumo y en la manera de actuar de la gente. Quizás el paréntesis navideño alivie un poco la situación - con la paga extra y los regalos -. Pero la cuesta de enero se adivina más dura y cruel. Muchos han intentado vivir por encima de sus posibilidades y consumir por consumir. Esperemos que la crisis sea breve y aprendamos de los errores. De momento, lo mejor es centrarse en el presente y vivir este domingo tranquilo. Con el poso de los recuerdos, con la reflexión sosegada, con la esperanza en el futuro. 

EL PULSO DE LA CIUDAD

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     La mejor manera de tomarle el pulso a una ciudad es caminando. Recorrer las calles de una urbe asiduamente, observar la fisonomía de sus edificios y descubrir rincones inesperados es un grato deporte para el ciudadano de a pie.

     En Zaragoza es fácil dedicarse a caminar por el centro histórico, siempre que las condiciones atmosféricas lo permitan. Sin embargo, las frecuentes obras y los inesperados cortes de algunas calles alteran un recorrido teóricamente fácil  y asequible. Lo mismo sucede si alquilamos una bicicleta y nos dedicamos a recorrer las principales arterias urbanas. Pero,en este caso, surgen más dificultades: o elegimos la calzada, con el riesgo consiguiente; o pedaleamos por la acera, con el conflicto entre ciclistas o peatones.

     Al parecer, las mentes bienpensantes, han decidido reformar algunas calles céntricas con muy buen criterio, según ellos. Han pensado que algunos árboles estorbaban, y no han dudado en hacerlos desaparecer con potentes motosierras. Esto ha ocurrido recientemente en la zaragozana calle del Coso. De la noche a la mañana, hemos podido contemplar la calle desnuda de vegetación y los antiguos plataneros abatidos y destinados a leña o a serrín. Nadie ha dicho nada. Nadie ha explicado nada. Sólo algún ciudadano observador se ha dado cuenta del despropósito y ha trasmitido su queja al Consistorio. Eso sí, el mal ya está hecho y no sé cómo lo van a reparar.

     La ciudad es frágil, la ciudad está enferma, la ciudad está saturada de cemento y asfalto, la ciudad se deshumaniza paulatinamente. Es la imagen de esta tarde de otoño en pleno centro de Zaragoza: árboles caídos, calles atestadas de vehículos, contaminación a raudales y predominio del color gris.

21/11/2008 17:28 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

SERVIDUMBRES DE LA INFORMÁTICA

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     En ocasiones, las llamadas Nuevas Tecnologías nos juegan malas pasadas: el ordenador portátil se niega a funcionar - ni siquiera los técnicos se explican los motivos -, el servidor de esta página tampoco responde,...

     Afortunadamente, después de cuatro días, vuelvo a teclear sobre esta página en blanco. Después de formatear todo el disco duro, parece que el sistema funcione mejor. Es como si estrenara un nuevo portátil - no un portátil nuevo -.

     Ya no voy a escribir lo mismo que tenía pensado hace tres días. Las noticias y las vivencias se acumulan, se atropellan, se eclipsan se solapan. Hoy toca hablar - o simplemente aludir - a algunas noticas curiosas  (de esas que sólo aparecen en algunos periódicos gratuitos y en algún informativo: en Santa Coloma de Gramanet han instalado placas solares en un cementerio. (La imaginación, al poder). Una discoteca valenciana sorteará el próximo 5 de diciembre, entre los asistentes, una operación de aumento de pecho. (¡Sorprendente!). Hunden un barco de piratas somalíes. (Menos sorprendente, pero más lamentable: piratas en el siglo XXI).

    De todos modos, hay noticias que - lamentablemente - casi nunca se apean de los primeros puestos de la parrilla informativa: la tan cacareada crisis, el interminable culebrón del terrorismo, la violencia doméstica,... Todas son noticias negativas e indeseables. Puede, incluso, que a muchos les amarguen los turrones. Eso sí - como diría alguno - siempre nos quedará la lotería de Navidad.

 

20/11/2008 17:46 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

JIRONES DE NIEBLA

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       Jirones de niebla sobre la ciudad

    en esta mañana despacible de noviembre.

    Retazos de niebla sobre el río ausente,

    como un tenue muro gris

    que oculta fugazmente la esperanza.

       El horizonte se viste de nostalgia

     y muchos se preguntan,

     con un inquieto acento machadiano,

     por ese Ser con mayúscula

     oculto por los siglos de los siglos.

       La niebla ya penetra hasta los huesos

     de aquellos ciudadanos que caminan

     - al borde de la crisis -

     hacia la rutina oscura de los lunes

     de noviembre,

     hacia el paraíso gris de la nostalgia,

     hacia el  negro iceberg de los recuerdos,

     hacia la sima cárdena de la memoria.

10/11/2008 18:12 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

NIEVE EN NOVIEMBRE

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     Las copiosas lluvias de este fin de semana en el levante español, se transformaron ayer en nieve en la provincia de Teruel. Ya de regreso hacia Zaragoza, pudimos contemplar ese manto blanco que coronaba las sierras de Gúdar y de Javalambre a ambos lados de la autovía mudéjar. Una vez abandonada la autovía, seguimos disfrutando de un paisaje invernal en los altos del Esquinazo y de San Just. La nieve caía copiosamente y, por fortuna, las máquinas quitanieves habían dejado limpia la calzada. En este último puerto los termómetros se aproximaron a los cero grados y el pueblo de Valdeconejos aparecía como en una postal de Navidad.

     No es la primera vez que nieva por estas fechas. Hace unos catorce o quince años, una nevada inoportuna el día de Todos los Santos nos obligó a permanecer un día más en Aliaga. La carretera que une esta población con el cruce de Mezquita quedó invadida por un ventisquero y resultó inútil luchar contra los elementos. Por eso, aunque la nevada de ayer nos sorprendió a la mayoría,  no es algo infrecuente por estas fechas. Hay que tener en cuenta que los inicios del penúltimo mes del año están llenos de refranes que aluden a este fenómeno más invernal que otoñal.

     Escribo algunos refranes que hacen referencia a este "oro blanco", tan beneficioso para el monte, los ríos y la agricultura:

 

                    Por Todos Santos, frío en los campos.
                    Por Todos Santos, los campos blancos.
                    Por Todos Santos, la nieve en los campos.
                    Por Todos los Santos, campos verdes y montes blancos.
                    Por Todos los Santos, hielo en los altos.

 

03/11/2008 13:20 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

TARDE DE TODOS LOS SANTOS

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     Tarde lluviosa y gris en Massalavés. Tarde de recuerdos. Tarde de cementerios. Nunca había estado aquí un 1 de noviembre. Este año nos hemos desplazado para recordar a Nieves. Hemos guardado silencio junto a su lápida, adornada con diez orquídeas blancas. La lluvia caía suavemente y el ambiente era de serenidad.

     Mientras regresaba del cementerio, mi mente ha viajado hasta Alcañiz, hasta Santa Coloma y hasta Aliaga. En esos camposantos reposan mis seres queridos. El destino ha querido que reposaran en lugares distintos. Hoy he viajado con el corazón a cada uno de ellos. Ha sido un día gris, de claroscuros, de paradojas, de esperanza.

     El campo está verde, los montes lucen en este otoño húmedo y las naranjas están todavía esperando una mano que las deposite en los cajones. La noche llega pronto y el calor del hogar se agradece en esta tarde dilatada. Mientras tanto, en la televisión, el deporte llena las tardes de muchos aficionados. El libro de Victoria Camps "Creer en la educación" me acompaña durante unos minutos. Prefiero la lectura reposada al runrún del televisor, con frecuencia molesto e inoportuno.

ATALAYA Y OASIS

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     El parque de atracciones de Zaragoza concluía esta tarde su temporada con la celebración de la Fiesta por la Integración. Disminuidos Físicos de Aragón ha colaborado en el evento y ha conseguido que este recinto de ocio se llenara de niños y adolescentes dispuestos a divertirse de la mejor manera posible.

     Pero este parque de atracciones es algo más que un lugar recreativo. Su posición privilegiada lo convierte en un mirador y en una atalaya. Desde lo alto de la noria se puede contemplar no sólo la ciudad y el extrarradio metropolitano. Si el día es claro y el cielo diáfano, como en este último domingo de octubre, se puede avistar el perfil inconfundible del Moncayo, que este año muestra ha su primera capa de nieve, esa calva de la que hablaba el gran poeta andaluz Antonio Machado.

     Pasear por el recinto de este parque, contemplar las atracciones, comprobar cómo disfrutan los más pequeños, es una especie de oasis al margen del cemento y del asfalto. Además, el marco privilegiado en que está ubicado - muy cerca del Parque Grande de la ciudad - facilita una atmósfera sana y un clima saludable. Eso sí, cuando sopla el cierzo, es uno de los puntos más castigados de la ciudad. Por eso, en esta tarde apacible de otoño, la contemplación del horizonte desde lo más alto ha sido la mejor medicina contra el estrés y contra la rutina cotidiana.

26/10/2008 20:16 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

VUELTA A LA NORMALIDAD

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     Un amigo mío hablaba de "vuelta a la formalidad" cuando llegaba una fecha como la de hoy: un martes insulso que anticipa claramente el inicio de un invierno cultural, recreativo y lúdico. Porque, después de cinco días de asueto - para algunos diez y para otros dos o tres - cuesta regresar al madrugón matinal, cada vez más oscuro, al trabajo que quedó inacabado, a la tarea que quedó postergada, al eterno "mañana será otro día".

     De todos modos, habría que preguntarse qué es normalidad y qué es formalidad. Quizás la normalidad sea hoy día el ocio, el entretenimiento, el descanso. Quizás la formalidad no sea para algunos el trabajo cotidiano sino la actitud que hay que adoptar con frecuencia ante eventos inusuales o incluso extraordinarios. Me queda la duda y seguiré reflexionando sobre este asunto.

     Lo que está claro es que no se puede programar un evento deportivo a las siete de la tarde de un día como hoy. ¿De quién habrá sido la ocurrencia? Luego se quejan de que estén las gradas casi vacías.  Sorprende, además, -en otro orden de cosas - que el balance de estos días de fiesta en Zaragoza sea positivo para algunos y negativo para otros. ¿A quién hacemos caso? Es verdad que nunca llueve a gusto de todos. Pero los datos deberían ser objetivos y las valoraciones bastante más cercanas o coincidentes.

     Cuando llegué por primera vez a la ciudad del Ebro, disfruté como nunca de mis primeras fiestas del Pilar. Era el año 1984, el primero de Interpeñas. Las fiestas se vivían de otra manera - o, al menos, eso me parece-. Lo que más me sorprendió - ingenuo de mí - es que, tal día como hoy, la gente seguía llenando los cafés y los bares de copas. Pensaba que los zaragozanos, acabadas las fiestas, se retirarían a sus cuarteles de invierno hasta el próximo puente festivo. Afortunadamente, no era así. Ahora ya no me sorprende comprobar cómo la fiesta se prolonga de otra manera. ¿Será la llamada normalidad? Tal vez.

      De todos modos, está claro que siempre se disfruta más con lo espontáneo que con lo programado, con la novedad que con la rutina, con las pequeñas vivencias que con las grandes efemérides.

RETAZOS DE OTOÑO (IV)

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     Cae la lluvia sobre Aliaga. Una lluvia dulce, apacible, regeneradora. Una lluvia escasa. Los chopos brillan a lo lejos con un amarillo alegre, esmaltado. Las laderas pedregosas de las montañas desprenden un color acerado, casi de plata. El otoño se sigue recreando en este valle con todo su esplendor.

     Hoy me acerco a uno de los huertos yermos de la partida del río de La Val. Observo los frutales y compruebo que tanto las peras como las manzanas se han quedado pequeñas. No se pueden pedir milagros. Si no tienen agua, ni abono, ni pesticidas, difícilmente pueden medrar en un entorno climático casi siempre hostil. A pesar de todo, este año parece que es un año de peras. Peras dulces, acarameladas, rugosas, diminutas.

     Quedan ya pocas horas para emprender mi regreso a Zaragoza. En mi mente se amontonan proyectos que han quedado pendientes. La semana será corta pero intensa. En la ciudad intentaré disfrutar del color del otoño de otra manera. No será el color amarillo del valle, ni el verde de los pinares, ni el pardo de los campos. Volveré al color gris del cemento y al amarronado del río Ebro. Es otro otoño distinto: de cemento y asfalto, de ruido y contaminación. Aunque, eso sí, la ciudad también tiene sus encantos. Lo importante es buscarlos y atesorarlos día a día.

13/10/2008 18:27 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

RETAZOS DE OTOÑO (III)

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     El día ha amanecido desapacible en Aliaga. A pesar de todo, la temperatura es más bien agradable para las fechas en que nos encontramos. El otoño quiere entrar de puntillas, poco a poco, casi solapadamente. Hoy predomina el color gris en el cielo. Un gris que anuncia lluvia abundante. Aunque, de momento, sólo ha caído un pequeño chaparrón a primeras horas de la tarde.

     Después de la partida de guiñote, aprovecho para dar un paseo a uno de mis lugares preferidos: el entorno de la ermita de la Virgen de la Zarza. Mi recorrido habitual comienza por la ribera del río casi a la altura de la Porra y termina después de cruzar el puente que vemos en la fotografía. Alrededor de la ermita está el lavadero, prácticamente en desuso, la tradicional fuente de agua potable, el merendero, el camping - cerrado por estas fechas - y el cementerio. El ambiente otoñal viste de melancolía este paraje tan pintoresco. El murmullo del Guadalope contrasta con el rumor del viento que va despojando sin tregua a los chopos de ese vestido amarillo tan efímero y provisional.

     Desde el puente de la Virgen contemplo la mole del castillo, impasible al paso de los años. Atisbo a lo lejos los pinos que cubren la ladera de las montañas más cercanas. Su tono verde oscuro salva al paisaje de su total desolación invernal. Un rebaño de ovejas se retira remoloneando hacia un corral cercano. Se apresuran y casi se atropellan, como si adivinaran la inminencia de la lluvia. El crepúsculo avanza y los focos que iluminan la ermita inundan de repente el progresivo tinte ceniciento de la naturaleza otoñal. Regreso por la vega al centro del pueblo. Poca gente en las calles. Silencio de fin de semana. Ocaso de un sábado de octubre, víspera de la fiesta de la Virgen del Pilar, patrona de todos los aragoneses.

RETAZOS DE OTOÑO (II)

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     Amanecer otoñal en Aliaga. Sinfonía de colores a orillas del Guadalope. Durante mi paseo matinal contemplo las aguas cristalinas del río y oigo el suave crujir de las hojas amarillas bajo mis pies. Los chopos centenarios que flanquean la ribera se van despojando paulatinamente de esas hojas que, durante unos días, se transforman en alfombra multicolor. A lo lejos, unas nubes bajas intentan recordarnos que estamos en el límite de la gota fría. De todos modos, el agua no acaba de llegar. Sólo chispea durante unos minutos. La mañana se despereza mientras tanto apacible y silenciosa.

      Por la tarde, nos espera el rebollón en los montes más elevados de la comarca de Gúdar-Javalambre. Han sido muchos los que han hollado los caminos y senderos en busca de este preciado fruto natural del otoño. Por eso, a pesar de la humedad, encontramos pocos rebollones. Sólo hallamos aquellos que se cobijan bajo un enebro o una mata de boj. El monte ofrece condiciones ideales, pero somos demasiados los que damos vueltas y más vueltas buscando un fruto más bien escaso. Al final de la tarde, el crepúsculo otoñal invita a relajarse y descansar en un claro del valle. Es la paz que andábamos buscando. La cesta ha quedado semivacía, pero la naturaleza nos ha regalado aire puro, silencio, sosiego y ejercicio saludable.

11/10/2008 12:03 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

RETAZOS DE OTOÑO (I)

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     Como muchos zaragozanos, abandono la capital del Ebro a media mañana para dirigirme a Aliaga, el pueblo que me vio nacer. Dejo la ciudad con un sol radiante y molestas rachas de cierzo y me encamino hacia el Burgo de Ebro contemplando el verde de la ribera y el gris-pardo de las lomas de Mediana. El otoño se ha instalado en el campo de Belchite. Las ruinas amarronadas casi se confunden con el cielo, cada vez más cárdeno. Sólo algunos chopos verdeamarillos asoman con timidez en alguna vaguada. De los olivos de Belchite se pasa casi sin respiro a las viñas de Lécera y de muniesa. Los sarmientos muestran los colores ocres y amarillo de sus hojas. Han dado ya su fruto y se preparan para un largo y riguroso invierno. A lo lejos, diviso los tejados de Maicas, pequeño pueblo que me trae entrañables y nostálgicos recuerdos. Hoz de la Vieja me recibe como siempre, silenciosa y solitaria, con su torreón erguido en la colina y su campanario cargado de historia.
      Llego a Aliaga hacia el mediodía. El río de la Val, aprendiz de acequia, me anticipa la escasa lluvia que ha caído durante los últimos meses. Ya a la entrada de mi pueblo, contemplo las pancartas que reclaman una solución rápida y eficaz para la empresa Neoelectra. Se advierte unidad entre todos los vecinos. Hay carteles en casi todas las fachadas y balcones. Es unánime el lema "Salvemos Aliaga". Aún hay un resquicio de esperanza. Nadie quiere la incertidumbre. Nadie desea el cierre de esta industria. Nadie se imagina un pueblo sin escuela, sin centro médico y sin supermercado. Por eso se va a luchar hasta el final. La televisión nacional se ha hecho eco del problema. Me dicen que la televisión autonómica no se prodiga tanto por aquí. Todos conocemos el motivo. Mientras tanto, el compás de espera continúa y la esperanza no se pierde. Tiene que haber un arrego. Debe haber un arreglo. Ni Aliaga, ni la comarca de las Cuencas Mineras, ni la provincia de Teruel se merecen este lamentable desaguisado.
      La tarde se torna grisácea. Hay frío en el ambiente. Soplan vientos del este y parece que la esperada lluvia puede llegar por fin. Me dicen que ya ha helado durante dos o tres noches. Menos mal que los frutos de la huerta están casi todos en casa. El invierno se anticipa, aunque no llueva ni nieve como antes. Casi todos lo atribuimos al tan cacareado cambio climático. Hay partida de guiñote en el bar Alfonso. La tarde se desliza lenta, morosa, otoñal. El contraste con Zaragoza es evidente. Aquí uno busca la tranquilidad y el sosiego. Y alimenta los buenos deseos. Uno quiere que el tiempo trascurra sin sobresaltos y que las pancartas de los balcones se conviertan pronto en alegres fuegos de artificio. Por el futuro de Aliaga.

09/10/2008 20:16 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

CADUCIDAD

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     La estación otoñal lleva consigo el sello de la caducidad. Nos recuerda que en este mundo todo es caduco, efímero, perecedero. Hay proyectos que terminan porque han cumplido ya todas las previsiones y hay otros que fenecen porque tenían fecha de caducidad. Pero algunos son abortados casi antes de nacer.

     Esto le ha pasado al proyecto de la piscifactoría de Aliaga. Soñado y alentado por todos los vecinos. Impulsado por los principales organismos locales y provinciales. Ninguneado por la Consejería de Medio Ambiente del Gobierno de Aragón. Y castigado severamente - mucho más que otros similares - por las implacables y cada vez más duras normativas medioambientales.

     Porque la caducidad y el fin de este proyecto, impulsado en los últimos años por la empresa Neoelectra, es un durísimo golpe para este pueblo, castigado desde los años sesenta por la emigración de sus habitantes a raíz del cierre de las minas de carbón y de su central térmica. Para que nos hagamos una idea del daño que puede suponer esta casi caprichosa decisión, es como si la General Motors desapareciera de Zaragoza y de Aragón.

     Va a ser un otoño triste para los once trabajadores de la empresa. Y para los habitantes de Aliaga. Porque surgen en estos momentos las inevitables preguntas: ¿Qué pasará con la escuela? ¿Y con el recién inaugurado supermercado? ¿Y con otros proyectos de futuro? La incertidumbre - que es lo peor que puede pasar - sobrevuela durante estos días por el pueblo. Nadie se lo puede creer. Todos esperamos que se produzca un giro radical. Aunque las cosas no pintan nada bien. Es el sello de una caducidad indeseable, tajante, radical. ¿Dónde está el diálogo? ¿Y la flexibilidad? ¿Y los acuerdos a dos o tres bandas? En estos momentos dudamos incluso de las mal llamadas cabezas pensantes.

AL FILO DEL OTOÑO

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     Otoño suave a orillas del Guadalope. Otoño dulce y silencioso. La nueva estación se manifiesta con amaneceres transparentes, con mediodías rotundos, con crepúsculos humildes.

     Otoño verdeamarillo en la ribera del río La Val. Los chopos orlan su trazado sinuoso y las huertas se perfilan a lo lejos con su cortejo de frutos, con sus sabores y olores inconfundibles.

     Al filo del otoño el paisaje de va vistiendo de ocre, de azafrán, de amarillo intenso, de verde mate, de delicado tono amarronado. El contraste es evidente: perales cargados de frutos y manzanos huérfanos, desolados. Las pocas parcelas cultivadas se alternan con trozos yermos, invadidos por las zarzas, casi abandonados.

     Otoño silencioso en Aliaga. Otoño de claroscuros en el valle. Otoño de contraluces en la sierra estremecida. Un pastor contempla su pequeño hatajo desde un pequeño cerro. Mientras observa a las ovejas, sueña y suspira. Pronto se acortarán los días. Y las noches teñirán de sombra el horizonte de los sueños. Mientras tanto, el mediodía luminoso de este final de septiembre parece un simulacro de un verano más. Es la rueda del tiempo. Inevitable, fugaz, casi inefable.

VERANO FESTIVO EN ZARAGOZA

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    Los primeros días del otoño en Zaragoza suelen ser apacibles y benévolos desde el punto de vista meteorológico. Si el cierzo respeta el valle del Ebro, la capital prolonga su verano hasta mediados de octubre. A todo esto contribuye la celebración de las fiestas del Pilar, que este año darán comienzo el primer fin de semana de octubre.

     Una vez concluida la Expo y, a falta de ingredientes importantes a corto plazo - porque el proyecto de Gran Scala parece el cuento de nunca acabar -, la Semana del Pilar ya empieza a preocupar y ocupar a los responsables del ayuntamiento y a los representantes de las peñas. Como cada año, se anda buscando una ubicación idónea para el pabellón Interpeñas. Este año se ha pensado en el aparcamiento de la Expo, en el barrio del Actur. Pero, al parecer, los vecinos de esta zona no están conformes y van a hacer lo posible para que los jóvenes no acudan allí por la noche. Nadie quiere zonas de ocio cerca de sus hogares. Eso sí, todos queremos que nuestros hijos se diviertan. ¿Cuál es la solución?

    Tampoco hay acuerdo en el programa festivo. Es normal. Resulta difícil contentar a todos. Algo similar ocurre con el cartel anunciador, que a muchos les resulta extraño y poco representativo. Por no hablar de todos los inconvenientes que los días festivos conllevan año tras año: aglomeraciones, ruido, caos de tráfico por el centro,... Pero está claro que la fiesta es para vivirla en la calle y que, gracias a estas celebraciones, el verano se prolonga un poco más y la ciudad se resiste a entrar en el largo letargo invernal. ¿Letargo cultural, lúdico y artístico? Esperemos no sea así.

20/09/2008 03:47 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

CIUDAD CAÓTICA

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     La ciudad se viste de otoño al filo de la tarde. Un ejército de nubes cárdenas sobrevuela sobre las terrazas y azoteas. Todos han regresado ya del relajante verano. Los coches inundan las calles y avenidas. Cada vez hay más vehículos en la gran ciudad. Desde lo alto se divisan como cucarachas ambulantes, nerviosas, aceleradas. Mientras tanto, los peatones - algo más prudentes - desfilan por las estrechas aceras en busca de algo o de alguien. De vez en cuando, una bicicleta sortea a los viandantes y busca su lugar natural - o antinatural - en la poblada acera.

    Cuando llegan las horas más conflictivas - las llamadas horas punta - el caos se organiza de repente en las plazas y avenidas más céntricas. La plaza de España es una de las más concurridas. Autobuses y taxis se enseñorean del asfalto. Los autobuses articulados parecen lombrices rojizas que se enroscan entre los pequeños vehículos y las motocicletas. El rumor de los motores lo invade todo. Nadie se escapa de este estallido de estrés. Es el pulso acelerado de la urbe, el aliento vital de miles de ciudadanos, la prisa que, en ocasiones, no conduce a ninguna parte.

     Hay muy pocos peatones que respetan los semáforos en rojo. Quizás sólo un uno o un dos por ciento. Luego pasa lo que pasa. Pero el caos, paradójicamente, es un orden desordenado. Y todo el mundo apura hasta el límite. Es el señuelo del riesgo y de la aventura. Es el afán de apurar sin tregua los minutos y los segundos. Es el irrefrenable impulso de regresar a casa cuanto antes. Es la huida hacia adelante. O hacia ninguna parte.

     La ciudad preotoñal seduce, sin embargo, a propios o extraños. Porque, ¿qué sería de una urbe sin tráfico, sin prisas, sin ruido, sin estrés? Es el precio que el ciudadano tiene que pagar. Por eso algunos esperan con ansiedad la llegada del viernes para emprender una huida efímera del ruido y del asfalto. Aunque sólo sean unas horas. Aunque nada más llegar a cualquier rincón solitario, ardan en deseos de regresar al ruido, al tráfico, a los grandes almacenes, a la música estridente, a los autobuses atestados, a las aceras sin control, al paso acelerado del tiempo.

18/09/2008 20:06 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

EL OMBLIGO DE ESPAÑA

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     A nadie se le oculta la preferencia, cada vez más acentuada, de los medios de comunicación nacionales por la capital de España. Es cierto que siempre ha habido en nuestro país un tufo de centralismo. Es verdad que el área metropolitana de Madrid crece sin cesar y tiene una de las mayores densidades de habitantes del país. Pero de ahí a encumbrar todo lo que ocurre en esta gran urbe en detrimento de otras zonas de la amplia y variada España va un trecho muy grande.

     La ciudad del oso y del madroño es el ombligo de España. Varios ejemplos pueden corroborar esta afirmación: el alcalde de Madrid aparece como adalid del futuro en un programa de televisión en horario de máxima audiencia, el Real Madrid sigue siendo el equipo de los españoles y el que ocupa más páginas de diarios deportivos y no deportivos, los eventos de todo tipo sólo suceden en España cuando ocurren en Madrid,... Hoy mismo, el teletexto de la televisión que pagamos entre todos decía: "Inicio de las pruebas de selectividad" - en Aragón terminaron la semana pasada-. Otro titular indicaba ayer: "Comienzo del curso escolar" - en otras autonomías ya llevamos una semana de docencia-. Los ejemplos se podrían multiplicar día tras día: pasarela Cibeles, Madrid-2016, granizada en la capital, final de la Vuelta Ciclista,...

    Este afán por concentrar casi todos los eventos en torno a este ombligo casi perpetuo puede llegar a tal extremo que acontecimientos importantes de otras autonomías queden eclipsados y casi ninguneados por los medios de comunicación nacionales. Y si no que se lo pregunten a los aragoneses que viven lejos de su tierra y que no pudieron contemplar en directo algo único e irrepetible como es la clausura solemne de la Exposición Internacional 2008. Vivir para ver. Ya veremos lo que ocurre si Madrid es elegida - algo deseable - como sede de los Juegos Olímpicos de 2016. Los ecos de la celebración llegarán a todos los confines del país. Y el ombligo se convertirá en algo absorbente y narcisista. Tal vez se ensanche tanto que llegue a ser el ombligo de Europa.

REGRESO A LA RUTINA

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      El inicio del mes de septiembre, especialmente el comienzo del curso escolar después de unas vacaciones de casi tres meses, supone un regreso a la rutina o a la normalidad. Eso sí, quiero referirme a la rutina en sentido positivo, aunque sea difícil considerarla así. Porque rutina puede ser la vuelta a los madrugones, el regreso al estrés de la gran ciudad y la espera casi ansiosa del próximo fin de semana.

     Septiembre aparece, sin embargo, aderezado con otros ingredientes que conforman un cóctel difícil de digerir. La llamada "vuelta al cole" supone un desembolso especial para muchas familias - a pesar de la gratuidad de los libros en primaria y secundaria -. Además, después de las vacaciones de verano, las tarjetas de crédito están muy castigadas y los bolsillos, casi vacíos. Esto se nota en los supermercados, en los establecimientos hoteleros y en las terrazas de verano. No hay más remedio que apretarse el cinturón, o pedir un crédito. Si es que los bancos - cada vez con menos beneficios según dicen - se dignan concederlo.

      Muchas voces hablan de crisis, otras de recesión. Lo que está claro es que la vuelta a la rutina viene acompañada este año de un descenso en la venta de coches, de un aumento de la morosidad y de un recorte en el presupuesto familiar. Al parecer, el horno no está para bollos. Menos mal que ha bajado el petróleo y nos ha dado un pequeño respiro. Pero es un retroceso engañoso, ya que las petroleras no aplican el mismo porcentaje a sus productos. Tampoco ha bajado el precio de los alimentos que tanto aumentaron el pasado otoño. No sé cuál será la causa, pero lo que sube difícilmente vuelve a bajar. Como dice un amigo mío, lo único que no sube son los sueldos.

     Pero todo no es negativo en esta vuelta preotoñal a la normalidad: las ciudades recobran su pulso. Los ciudadanos apuran las últimas tardes veraniegas. Las noches todavía saben a agosto. Los barrios vuelven a sus fiestas anuales. En cambio, los pueblos se han vuelto a quedar vacíos. Todos a la ciudad. Aunque de vez en cuando nuestra mente vuele al campo, a la montaña o a aquella recoleta cala. Los más optimistas ya piensan en el próximo puente o en Navidad. Aunque, eso sí, los fines de semana están muy bien inventados.

11/09/2008 03:18 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

LA CUENTA ATRÁS

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     Cae la noche sobre Zaragoza, cae la noche sobre el recinto de la Expo, cae la noche sobre Aliaga. Las terrazas de la ciudad del Ebro están atestadas en esta casi bochornosa noche de viernes, previa al inicio del curso escolar. Muchos zaragozanos han decidido apurar las últimas horas del día a orillas del Ebro, en pleno recinto de la Exposición Internacional, que ha iniciado ya su inevitable cuenta atrás. En cambio, en Aliaga están viviendo con ilusión la primera noche de las fiestas patronales en honor a su patrona, la Virgen de la Zarza. No faltará el bullicio. No faltará la juerga sana. No faltará el toro embolado ni la verbena hasta que el cuerpo aguante.

     Los que nos hemos quedado en la gran ciudad, contemplamos desde la distancia el perfil de la Torre del Agua, uno de los iconos de la Expo, y nos preguntamos cómo quedará el recinto de la muestra después del 14 de septiembre. Unos hablan de remodelación; otros, de desmantelamiento. La mayoría espera, sin embargo, que algunos de los pabellones más significativos queden en pie. Nos gustaría visitar el Acuario sin agobios y sin esperas. Nos gustaría volver a contemplar Zaragoza a vista de pájaro. Lo que no sabemos todavía es si podremos visitar con tranquilidad el pabellón de Aragón y el de España. Habrá que dar tiempo al tiempo y esperar. Cuando pasen unos meses, se podrá valorar con más objetividad la oportunidad de la Expo y los beneficios que ha reportado a Zaragoza.

     Recuerdo mi estancia en la Expo y la extensión de cemento y asfalto en que se ha transformado la fecunda huerta de hace pocos años. Recuerdo el olor amargo del agua del Ebro a su paso delante del iceberg. Recuerdo el color aceitoso de sus aguas, casi pútridas. Esa sería una buena labor para el futuro: sanear el agua del río, transformar su caudal en algo más agradable para los sentidos. De momento, los visitantes apuran las últimas noches. Otros se han desplazado a los pueblos a pasar el fin de semana y recoger a los niños para que estén listos el lunes. En Aliaga también ha comenzado la cuenta atrás del verano. Hasta el día nueve, la diversión estará asegurada. Luego llegará el otoño y volverán las inquietudes por el futuro del pueblo. Siempre hay que luchar por la mejora del medio rural, aunque las miradas y las inquietudes vuelvan inevitablemente a la gran ciudad. Hasta el próximo verano.

05/09/2008 23:24 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

ENTRE EL RECUERDO Y LA ESPERANZA

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    Todo regreso supone un pequeño desgarro, una sorda despedida, un adiós silencioso. Regresar a la ciudad después de un mes de vacaciones conlleva, además, un reajuste mental. Porque la nueva situación - asociada a la rutina de lo cotidiano - nos exige un esfuerzo complementario después de la relajación, el ocio más o menos activo y el olvido voluntario de problemas, inquietudes o proyectos.

     Regresar a Zaragoza después de dos semanas en Massalavés y otras dos en Aliaga ha supuesto para mí una vuelta a la nostalgia del pasado, al recuerdo de momentos de intimidad, de amistad, de familia. Pero esta "vuelta a casa" ha sido para mí un nuevo reto para la etapa que está a punto de comenzar. Porque la vida está hecha de retos, de ilusiones y de esperanza. Por ello, a pesar de la nostalgia, a pesar del recuerdo, ya comienzo a pensar en mi próxima visita a la Expo - tantas veces aplazada -, en el reencuetro con mis compañeros de trabajo y con mis alumnos. Tampoco olvido la vuelta de Javier a los entrenamientos y a los partidos de la Unión Deportiva San José y el descanso de los fines de semana, que están muy bien inventados.

     El bagaje de vivencias de estos meses de verano ya ha quedado atrás. Ha habido de todo. Pero prefiero quedarme con lo bueno: las rutas en bicicleta, las partidas de guiñote con los amigos, las tertulias vespertinas, los paseos por el campo, las horas de lectura en el solanar, las tormentas de verano en Aliaga, los campos de naranjos de Massalavés, el calor de la familia y la satisfacción de seguir viviendo. 

FOTOGRAFÍA: Tarde de tormenta en Aliaga

EVOCACIÓN DEL PASADO

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     Mientras se despereza en Aliaga esta mañana agradable de agosto, oigo desde el solanar el sonido de unas jotas que son el preámbulo de uno de los muchos pregones que se anuncian a los cuatro vientos durante estas fechas. La verdad es que estos anuncios públicos suelen ser bastante eficaces y llegan con relativa nitidez al público interesado. Pero los pregones ya no son lo que eran. Recuerdo todavía, en los lejanos años sesenta, a aquel pregonero que con su trompetilla dorada en forma de cuerno recorría todas las calles y plazoletas del pueblo anunciando esto, eso o aquello. En Aliaga me viene a la memoria la figura de Marcelino, al que muchos niños reverenciaban y otros admiraban entre calladas sonrisas.

     Hoy ya no quedan casi vestigios de esos pregones vivos, directos, espontáneos, eficaces. Como tampoco permanecen otras costumbres. Afortunadamente, el progreso ha dejado atrás los viajes a la fuente más cercana para llenar con agua cristalina los cocios de casa. También han desaparecido las idas y venidas hacia el lavadero o hacia el río para lavar y aclarar la ropa sucia. El basurero ya no pasa con su caballería y su carro por nuestros portales. Y la leña se pudre en los montes en lugar de alimentar las estufas y cocinas. El cambio ha sido radical. En sólo unas décadas. Ha cambiado más el mundo rural en los últimos cincuenta años que en varios siglos.

     Todos nos hacemos, sin embargo, la siguiente reflexión: ¿será para bien? Aparentemente, así lo parece. De todos modos, desde el punto de vista ecológico, da pena ver el caudal del río cada vez más mermado, los chopos cada vez más viejos y abandonados, el lavadero, solitario y la hierba avanzando por doquier en calles, huertas y tejados.  Nadie quiere, de todos modos, un retorno al pasado. Pero hay costumbres que no deberían desaparecer.

EL PERFIL DE LA NOTICIA

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     Agosto suele ser un mes de escasas noticias. Al menos aparentemente. A medida que ascienden las temperaturas, descienden los ecos políticos, los grandes rumores económicos e, incluso, las noticias deportivas. Menos mal que este año acaban de comenzar los Juegos Olímpicos de Pekín 2008 y ese acontecimiento mantendrá encendida durante casi un mes la llama de los aficionados al atletismo y a otros deportes de masas.

     La ausencia de noticias de este mes se ve compensada casi siempre con el triste filón de los indeseables y evitables sucesos. Ya han comenzado los casi tópicos incendios - ¡qué pena!, sigue aumentando la cifra de los fallecidos en accidentes de tráfico y la montaña y el mar se cobran día tras día víctimas que se encuentran disfrutando de unos merecidos días de ocio. Es una pena que agosto sea el mes de los récords de todo tipo de accidentes. Y es una pena que no disminuya sino que aumente el número de víctimas por esa mal llamada violencia de género.

     Agosto es también el mes de las prórrogas. Todo lo que no consideramos urgente ni importante lo posponemos para el mes de septiembre. Da la impresión, incluso, de que la misma crisis está solapada y se mantiene agazapada por unos días. Nadie quiere saber nada de crisis económica en este mes de vacaciones. La mayoría piensa que la crisis va a afectar solamente al bolsillo del vecino. Otros opinan que son sólo rumores. Pero la crisis está ahí. En el bolsillo del consumidor, en la subida de las hipotecas, en la disminución de la venta de coches... Eso sí, uno va por las calles de una gran ciudad y parece que aparentemente no hay crisis: terrazas atestadas, restaurantes de bote en bote y movimiento en los grandes almacenes comerciales.

     De todos modos, hay que seguir disfrutando de unos días de descanso y apurar el mes. Ya llegará septiembre con sus demandas, problemas y exigencias. No será el primero ni el último.

08/08/2008 18:34 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

LA TAREA DE ESCRIBIR

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     Hay días en que uno no sabe de qué escribir. Y uno se planta ante la pantalla blanca del ordenador sin un pequeño guión o sin una idea más o menos original que compartir. 

    Tal vez sea el calor asfixiante de estos primeros días de agosto. O quizás la ausencia de noticias relevantes que comentar o criticar.  Sin embargo, la realidad cotidiana no deja de sugerirnos temas, asuntos o motivos. En los medios de comunicación, en las vivencias aparentemente anodinas de cada día, en los proyectos de futuro, en los blogs amigos o en los recuerdos del pasado hay siempre un filón literario por explotar.

     Hoy me ha sugerido un pequeño motivo la lectura del artículo de Víctor Juan Borroy en su blog "Solanar". El escritor y pedagogo recuerda los años de su infancia en el pueblo con sus abuelos. Y evoca con exquisita elegancia cómo se encaprichó con unos patines elaborados artesanalmente con cojinetes, un palo de escoba y una tabla. Con ese improvisado juguete bajaba las cuestas más empinadas. Luego su abuelo se lo escondió y le dijo esta mentira piadosa: "alguien se lo ha llevado". Poco tiempo después, recuperaría el patín, pero ya había perdido la ilusión inicial por ese artilugio.

     Todos los que hemos vivido en un pueblo durante los años de la infancia hemos jugado por las calles con patinetes, con aros, con chivas o con antorchas con madera de tea. La evocación de Víctor Juan me ha trasladado a los ya lejanos años sesenta. A veces, los recuerdos de una persona de tu generación te iluminan algunas zonas oscuras de la memoria y te animan a hilvanar una líneas en medio de la tarde bochornosa. Aunque sólo sea para no perder la práctica y mantener -  bajo mínimos - la valiosa tarea de escribir.

* La fotografía es de Gerald Bloncourt (1957)

 

06/08/2008 19:20 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

UNA LOABLE EXCEPCIÓN

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Está uno tan acostumbrado a la incompetencia, a la ineficacia, al oportunismo, a las verdades a medias, a la publicidad engañosa, a las promesas incumplidas, al "vuelva usted mañana", que cuando te ofrecen un trato exquisito, cuando cumplen con lo acordado, cuando se ajustan a la realidad, cuando no hablan por hablar, cuando son puntuales, cuando son eficaces, cuando actúan con profesionalidad, casi lo consideramos como un mirlo blanco, como una loable excepción.

Me ha ocurrido recientemente como cliente de una empresa privada. Y quiero dejar constancia de ello en esta época de falsas apariencias, de quiero y no puedo, de huera palabrería y de sí pero no. Porque lo más normal, por desgracia, es que comiences a desconfiar hasta de tu propia sombra. Y eso no es bueno ni positivo. Por eso te alegra un poco el cuerpo el que te traten bien, te pregunten si estás satisfecho y te emplacen para una próxima entrevista. Todo ello con el fin de mejorar la atención al cliente y de dar un salto de calidad. A ver si cunde el ejemplo.

LLEGARÁ LA TORMENTA

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     Llueve sobre Aliaga, llueve sobre Zaragoza, llueve sobre Aragón. Dicen que va a ser un verano atípico. Que de altas temperaturas, nada de nada. Dicen que va a ser un verano de tormentas, de paradojas, de sinsentidos. Y todo esto se palpa en el ambiente. Y en las playas. Y en las montañas.

     La Expo también está sufriendo las consecuencias. No va a ser un éxito. Ni tampoco un fracaso. Pero que quede claro que las expectativas no se van a cumplir al cien por cien. Es lo más normal. Y no hay que rasgarse las vestiduras.

      El cielo está gris en Aliaga. El horizonte se viste de otoño y reniega una vez más de los rigores estivales. A la mayoría nos gusta este clima cambiante. Sobre todo a los que huimos del calor de la capital, del agobio, del estrés, del sinvivir. En este rincón del Maestrazgo hay sitio para el sosiego, para el solaz, para el ritmo lento, para la reflexión, para encontrarse con uno mismo y con los demás. Aliaga es la metáfora de tantos pueblos a los que hemos dado la espalda y, paradójicamente, nos brinda una vez más su cara más amable.

     Ha llegado la tormenta. Ha llegado el cambio de ritmo, la ruptura de la monotonía, el olvido del calor agobiante. Desde el mirador privilegiado del solanar, observo el verde perpetuo rociado por las gotas frescas, amables, fugaces. Los tejados rojizos brillan entre el gris del paisaje. Los pinos y los abetos se convierten en dueños y señores de las montañas eternas. Cae la lluvia sobra Aliaga. Un paréntesis veraniego que sabe a bendición, a esperanza, a renacer de la naturaleza. Todo un regalo para los sentidos y para el espíritu soñador e inconformista.

UNA LUZ ENTRE LAS SOMBRAS

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    Con frecuencia surgen en la vida situaciones difíciles que uno no sabe cómo solventar. Y llega entonces la impotencia, el nerviosismo y un pequeño asomo de desesperación. Algo similar me ocurrió el viernes por la tarde en Zaragoza cuando, en la avenida de Madrid, el coche no quiso seguir y tuve que quedarme sin saber qué hacer en medio de la calzada.

     La reacción de los demás conductores fue la esperada: bocinazos y algún pequeño grito. Ninguno se bajó de su automóvil y se prestó a empujar o a sugerir alguna solución. Mientras tanto, intenté llamar sin éxito a mi aseguradora desde una cabina y desde un locutorio. Javier se quedó junto al coche con muestras de impotencia y de resignación. Los minutos transcurrían sin tregua y, cuando ya no sabíamos qué hacer, apareció una ciudadana anónima y nos prestó su móvil para que siguiéramos insistiendo para localizar una grúa. Al final, logramos contactar con la compañía y todo quedó en una complicada situación.

     De todo esto, lo que se ma ha quedado dentro es la frase que me respondió Ana cuando le agradecí su gentileza y extrema generosidad: "Si esto le ocurre a alguien alguna vez, haz tú lo mismo". Fue una luz en medio de las sombras, un soplo de solidaridad en medio del individualismo, un gesto de generosidad encomiable.

ENTRE LA EMOCIÓN Y LA NOSTALGIA

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     Durante estos días de finales de junio, se multiplican los actos de despedida: entregas de diplomas, reconocimientos, homenajes,... Como padre de un alumno del instituto Pablo Serrano de Zaragoza, tuve la oportunidad de asistir el jueves pasado a uno de estos actos. Contemplé las actuaciones y entregas de premios desde la otra orilla: desde la butaca del público invitado. Lo digo porque el próximo jueves tenemos previsto otro acto similar en el instituto Ramón y Cajal. En este caso me tocará presentar el acto y entregar diplomas y obsequios a los alumnos que terminan su etapa en el Centro. En ambos casos va a predominar el tono emotivo y va a recorrer por el interior de cada uno de los protagonistas - los propios alumnos - un latido de nostalgia.

     La poesía estará presente el próximo jueves en el Ramón y Cajal como ya lo estuvo el pasado jueves en el Pablo Serrano. Espigo dos fragmentos poéticos de este último acto que pueden ayudarnos a reflexionar en este final de etapa y en este inicio de un camino diferente:

                                            Resolución de ser feliz

                                      por encima de todo, contra todos,

                                             y contra mí de nuevo

                                      - por encima de todo, ser feliz -

                                      vuelvo a tomar esa resolución.

                                                          Jaime Gil de Biedma

 

                                      Sigue, sigue adelante y no regreses,

                                      Fiel hasta el fin del camino y de tu vida.

                                      No eches de menos un camino más fácil,

                                      Tus pies sobre la tierra antes no hollada  

                                          Tus ojos frente a lo antes nunca visto.

                                                                          Luis Cernuda

                                                                 

OASIS VERANIEGO

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Desplazarse a Aliaga durante un fin de semana supone abrir un oportuno y sosegado paréntesis después de unos días estresantes y acelerados. En este pueblo turolense se puede encontrar un oasis veraniego. Después de una primavera lluviosa, el tono verde y el aroma intenso envuelven el valle de la Val y se desplazan hacia la ribera del Guadalope.

He dejado el ordenador en Zaragoza y he abierto un pequeño paréntesis en esta página blanca. Aunque parezca mentira, sin el reclamo del portátil, el tiempo se dilata y se ralentiza. En este valle lozano se encuentra tiempo para la reflexión, tiempo para el reencuentro con los amigos, tiempo para el recuerdo, tiempo para una buena lectura, tiempo para no hacer nada.

El regreso a Zaragoza - casi caótico en los últimos kilómetros - ha supuesto el reencuentro con el ajetreo, con los asuntos pendientes para esta próxima semana, con el calor sofocante, con el cemento, con el asfalto, con la rutina. Vuelvo a mi blog - muy poco visitado en estos días prevacacionales - e intento hilvanar unas ideas, tejer unas sensaciones, trenzar unos sentimientos. De momento, se respira silencio y expectación en el entorno de mi barrio. Todos están pendientes de la selección española. De momento, no se ha movido el marcador. Pronto me enteraría si marcara la selección rojilla. Para algunos es otro partido del siglo; para otros, un encuentro importante; para una gran minoría, un escalón más para lograr algo tan difícil como ganar la Eurocopa del 2008. Porque ya ha llovido desde aquella victoria sobre Rusia en 1964 con el golazo de Marcelino. Aún lo recuerdo borrosamente, con esas imágenes imperfectas en blanco y negro. Mientras avanzan los minutos, prefiero expresar lo que siento, leer los correos electrónicos de interés - la mayoría son basura - y ponerme al día en todos los aspectos. El paréntesis ha sido muy positivo e intentaré repetirlo más a menudo.

SENSACIONES

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Junio es el mes de los balances, de las valoraciones, de la autocrítica y, ¿por qué no?, de la autoestima. Junio tiene el sabor de un verano anticipado y el olor a humedad profunda, a fragancia, a flor silvestre, a nieve derretida.

Junio es también un mes ambivalente, ambiguo, contradictorio. El sabor agridulce de las despedidas se mezcla con el sabor acaramelado de los logros, de las metas alcanzadas, de los homenajes, de las vivencias compartidas, de los planes de futuro.

Es verdad que estamos en un mes de junio atípico, y que da la impresión de que el calendario se haya detenido en el mes de abril. Pero este tiempo acelerado nos acerca ya a la inauguración de la Expo de Zaragoza, a la celebración de San Juan - el solsticio de verano - y al inicio de una etapa de vacaciones, de ocio o de cambio de ocupación.

Por eso, en esta tarde lluviosa, apetece asomarse de nuevo al cauce del río Ebro, disfrutar de sus riberas recién estrenadas, observar el cielo grisáceo y caprichoso. Eso sí, siempre que lo permitan las maratonianas sesiones de evaluación, la preparación de otros exámenes extraordinarios y el intenso trabajo de estos últimos días de curso.

 

 

TIEMPO DE SILENCIO

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     Hay días en que el silencio se cuela por todas las rendijas.

     Hay momentos en que el recuerdo nos envuelve con su halo de nostalgia.

     Hay jornadas en las que sólo cabe el poso agridulce de la memoria.

     Hay fechas que es imposible olvidar.

     Hay instantes dominados por la tristeza y la melancolía.

     Hoy es uno de esos días,

     porque un ser querido ya no está,

     porque un ser querido seguiría disfrutando de la vida.

     porque un ser querido cumpliría con gozo un año más.

     Por eso, es tiempo de silencio,

     tiempo gris, como esta tarde otoñal,

     tiempo para el recuerdo y la esperanza.

 

ENTRE CUOTAS Y ESTADÍSTICAS

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No es nada nuevo recordar que vivimos en una sociedad cada vez más esclava de los números y de las estadísticas. Desde que tengo uso de razón, ha predominado el tener sobre el ser, la cantidad sobre la calidad, los números sobre las letras, los balances sobre las valoraciones, las estadísticas sobre los análisis equilibrados y coherentes.

En una cadena estatal de televisión se hablaba hoy de cuotas de pantalla. Es una de las expresiones de moda. Todo se mide por la audiencia. Aunque sea la audiencia de un solo minuto. Aunque sea una crecida instantánea y fugaz. Y el programa que no alcanza una determinada cifra de televidentes, queda eliminado de la parrilla a los pocos días, o se le pone en cuarentena. Da igual que el espectáculo sea de ínfima calidad - como una gran mayoría de los programas de las llamadas horas punta -, da igual que sea original, creativo o con un pequeño apunte cultural. Si no alcanza ese tanto por ciento soñado y deseado, se caerá a la primera de cambio. Y será sustituido por otro quizás más cutre y más popular.

Este mismo afán estadístico se ha trasladado a otros campos de la vida. Lo compruebo, sobre todo, en el ámbito educativo. Hay que conseguir más demanda de alumnado que oferta. Hay que obtener las máximas calificaciones en selectividad. Hay que sacar las mejores medias en cualquier evaluación externa. Mientras tanto, se suelen dejar de lado la calidad, el trato más cercano, la cara más humana del alumno, el fomento de las actitudes o la consideración social.

Y es que las cifras nos ahogan cada vez más. ¿Qué sería de una sociedad sin cifras, sin estadísticas, sin cuotas? Está claro que le faltaría algo. Pero, al menos, dejarían un pequeño resquicio a lo que entendemos por calidad de vida. Hoy mismo, en Zaragoza, preocupa más la altura y los metros cúbicos del caudal del Ebro que la calidad de sus aguas. Preocupa más el número de visitantes que llegarán a Zaragoza con motivo de la Expo que el tipo de acogida que se les va a otorgar. Preocupa más el número de metros cuadrados de la Muestra que la obra bien hecha o bien terminada.

Eso sí, a pesar de los números y de la contabilidad, al final lo que queda es la calidad. Ya ha sucedido con proyectos similares a la Expo de Zaragoza y sucede cada día en todos los ámbitos sociales. Incluido el ámbito económico.

 

TIEMPO DE DESPEDIDA

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Como todos los años, cuando se acercan estas fechas de finales de mayo, los alumnos de 2º de Bachillerato culminan una etapa de seis años de estancia en el Instituto. Hoy he asistido al acto de despedida de los alumnos de la promoción 2006-2008 del Instituto "Miguel Catalán" de Zaragoza. Ha sido un acto emotivo, familiar, muy cuidado. He vuelto a saludar a algunos alumnos y alumnas a los que impartí Lengua en 1º de ESO el segundo año de mi fugaz estancia en ese Centro. Todos estaban muy cambiados. De niños a jóvenes; de niñas a mujeres. Dentro de un mes volveremos a celebrar el mismo encuentro en el Instituto "Ramón y Cajal". Será un acto similar. Alegre, emotivo y con un poso agridulce. Porque todas las despedidas dejan una huella difícil de borrar y suponen un pequeño desgarro en el corazón de cada uno.

En el programa de mano que nos han entregado figuran unos versos de uno de los poemas más conocidos de José Agustín Goytisolo: Palabras para Julia. Reproduzco el poema, tantas veces cantado por Paco Ibáñez. En él se funden el recuerdo de la madre y el cariño a su hija. Son también palabras de despedida, palabras de buenos deseos, palabras agridulces y conmovedoras.

Tú no puedes volver atrás
porque la vida ya te empuja
como un aullido interminable,
hija mía es mejor vivir con la alegría de los hombres
que llorar ante el muro ciego.
Te sentirás acorralada,
te sentirás perdida o sola,
tal vez querrás no haber nacido,
yo se muy bien que te dirán que la vida no tiene objeto
que es un asunto desgraciado,
entonces siempre acuérdate de lo que un día yo escribí
pensando en ti
como ahora pienso.
Un hombre solo
una mujer
así tomados de uno en uno
son como polvo
no son nada,
pero yo cuando te hablo a ti
cuando te escribo estas palabras
pienso también en otros hombres,
tu destino está en los demás,
tu futuro es tu propia vida,
tu dignidad es la de todos,
entonces siempre acuérdate de lo que un día yo escribí
pensando en ti
como ahora pienso.
Nunca te entregues ni te apartes
junto al camino,
nunca digas no puedo más y aquí me quedo,
la vida es bella
tú verás como a pesar de los pesares
tendrás amor
tendrás amigos.
Por lo demás no hay elección
y este mundo tal como es será todo tu patrimonio,
perdóname no sé decirte nada más,
pero tú comprende que yo aún estoy en el camino,
y siempre siempre acuérdate de lo que un día yo escribí
pensando en ti
como ahora pienso.

CARA Y CRUZ EN LA EDUCACIÓN

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Una de cal y otra de arena. Esa parece ser la política de la consejería de Educación del Gobierno de Aragón a la hora de proponer mejoras para los docentes aragoneses.

Después de muchos años de demandas y de reivindicaciones, parece que se van a decidir a incentivar más las tareas de los trabajadores de la enseñanza, especialmente las de los miembros de los equipos directivos o las de los que trabajan en algunos núcleos rurales. Al parecer -dicen - la LEA (Ley de Educación Aragonesa) va a llegar con un pan debajo del brazo. Eso sí, de momento todo son buenas palabras y buenas intenciones.

Lo que no va a satisfacer tanto a los docentes es la propuesta del nuevo calendario escolar en Aragón para el curso 2008-2009. Los periodos lectivos siguen sin desligarse de las fiestas religiosas. Las vacaciones trimestrales no han cambiado con relación a años anteriores, a pesar de las propuestas razonables de algunos sindicatos. Y el curso escolar comienza cada vez más pronto, lo que conlleva prisas e improvisación.

Paralelamente a estas inquietudes, y sin salir del ámbito educativo, encontramos a un grupo de padres de la enseñanza concertada concentrados delante del departamento de Educación. Su reivindicación quizás sea justa, pero muy discutible. La enseñanza concertada nació como complemento de la pública. Y no al revés. Lo que no se puede negociar es algo tan paradójico como dejar vacíos los colegios públicos e incrementar las aulas de los concertados. Sería tirar piedras contra el propio tejado. Y Educación no está por la labor. Sería una lamentable marcha atrás.

28/05/2008 21:18 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

POR LA RIBERA DEL EBRO

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     Muchos vecinos de Zaragoza hemos aprovechado esta tarde primaveral para acercarnos al nuevo tramo del parque lineal del Ebro, recién inaugurado. Desde el original puente sobre el río Huerva - como observamos en la foto - se contempla la capital desde un ángulo distinto. Las vetustas torres del Pilar aparecen hermanadas con la erguida torre de la Seo. Es un concierto de verdes entretejido de cemento, ladrillo y arte.

     Es gratificante contemplar la ciudad al caer de la tarde y pensar en los pocos días que faltan para la inauguración de la Expo, un acontecimiento excepcional en la Zaragoza del siglo XXI. Es bueno evadirse durante media hora de la rutina cotidiana y olvidar el estrés, las reclamaciones, los recursos, los contenciosos, las caras largas y los nervios a flor de piel. Es positivo mirar hacia el horizonte y adoptar un talante más optimista pensando, aunque sólo sea por unos segundos, en la solidaridad, la tolerancia, la flexibilidad, el cariño, el diálogo, la autocrítica y el buen humor. Uno se da cuenta de que son monedas poco corrientes en la sociedad actual. Y vuelve a pensar en ese acontecimiento tan importante para Zaragoza y quizás para Aragón. Aunque no puede evitar dirigir la mente hacia los Monegros - con ese fantasma del parque temático - hacia las Cuencas Mineras turolenses - con esa negativa a dar vía libre a una pequeña industria en Aliaga -, hacia las desoladas estepas de Belchite, hacia las carencias de tantos pueblos de las comarcas oscenses.

      Uno regresa a casa para enfrascarse de nuevo en los libros, para llenar de contenido la página blanca del ordenador. El cielo sigue encapotado. El Ebro amenaza de nuevo. Pero en Cataluña cierran los ojos a este regalo de la primavera y hacen oídos sordos a la cruda realidad. ¡Qué difícil es rectificar! ¿No dicen que es una tarea de sabios?

FECHAS SEÑALADAS

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     Hace muchos años que no estaba en Aliaga durante estas fechas. Hace muchos años que no contemplaba por estas fechas un paisaje tan verde desde el solanar. Hace muchos años que no celebraba el 23 de mayo en mi casa natal, en mi localidad natal.

     Y es que hay fechas que te quedan grabadas en la memoria a pesar del paso de los años. Por desgracia, abundan más las fechas que recuerdan acontecimientos tristes que las que rememoran vivencias alegres e, incluso, felices.

     El 23 de mayo de 1963 - ya ha llovido desde entonces - fue una fecha feliz. Y una de las que más recuerdo de mi infacia en este pueblo turolense. Un grupo numeroso de niños y niñas - entre 40 y 50 - celebrábamos la Primera Comunión. Era un día señalado en Aliaga y en todos los pueblos de la comarca. Se adecentaban las casas, se realizaban algunas obras, se compraba algún regalo, se preparaba una comida especial. Los niños y niñas, que rondábamos los 9 ó 10 años, habíamos preparado este día con ilusión, pero con un cierto nerviosismo. Íbamos a ser el centro de todas las miradas, tanto en la parroquia de San Juan por la mañana como en la ermita de la Virgen de la Zarza por la tarde. Personalmente estaba inquieto y nervioso. Tenía que recitar una poesía a la patrona de Aliaga y la timidez y la vergüenza se apoderaban de mí. Al final todo salió bien. La memoria me salvó y recibí los parabienes de familiares y amigos. Era un jueves de los que se decía que brillaba más el sol. Era el día de la Ascensión. Ahora la fiesta ha sido trasladada al domingo, como tantas otras.

     Cuando regreso a casa, contemplo todavía en la habitación sendos recuerdos de este ya lejano 23 de mayo. El de la comunión de mi querido y llorado hermano Antonio y el de la mía. Están enmarcados y siguen ahí mudos, viendo pasar los días y los años. De ese día sólo me quedan los primeros versos de la poesía y algunos ecos de la fiesta en cada una de las casas de los niños-protagonistas. Hoy, al regresar a Aliaga, evoco la fecha feliz y la recuerdo como una fotografía brumosa que el tiempo va desdibujando sin remedio. Pero, eso sí, siempre me quedará esta fecha en la memoria, aunque haya otras más recientes que intenten borrármela año tras año.

 

DEPENDENCIAS

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Todos tenemos alguna dependencia de algo - o de alguien - más o menos acentuada. Algunos de mis alumnos reconocen que no sabrían vivir sin un móvil en el bolsillo; otros, que no podrían prescindir de un MP3 o MP4; y una minoría opina que no podría vivir sin un ordenador o sin un televisor. Son dependencias que se han agudizado en los últimos años. Pero, antes de que aparecieran los telófonos móviles o los sofisticados aparatos electrónicos, también existían dependencias de todo tipo. Y si no, podríamos preguntárselo a nuestros mayores.

Esta mañana, he olvidado el reloj de pulsera en casa, encima de la mesilla - algo aparentemente normal e intrascendente -. Pero lo que no es tan normal es que me he dado cuenta a lo largo de la mañana de que padezco una "cronodependencia" (perdón por el neologismo), es decir, una dependencia del reloj. En el fondo, es una dependencia del tiempo marcada por las prisas, el estrés, lo escrupulosamente programado, lo planificado,... Esta dependencia va unida a la del calendario. No puedo prescindir del práctico calendario de sobremesa. Y menos en estos días que anuncian la cercanía del final de este largo trimestre. Una profesora de Barcelona me comunica por carta esta misma sensación de cansancio. Los mismos alumnos lo experimentan. A Javier le cuesta cada día más levantarse por la mañana. Y es que los días pesan, las semanas se acumulan y este mes de mayo parece eterno.

Voy a intentar olvidarme del reloj a partir del 30 de junio. No sé si lo conseguiré. Porque lo veo difícil. No es una dependencia preocupante para la salud física - como el tabaco o el alcohol -, pero puede influir en nuestro estado psíquico y mental. Habrá que volver durante unos días - el verano nos brinda esa oportunidad - a los relojes de sol, al sonido de las campanas o a la propia intuición. Todo ello tiene, sin embargo, una contrapartida: en septiembre nos podría costar volver a esa rutina marcada por tiempos y calendarios. Mientras tanto, he comprobado que la mañana ha transcurrido con más rapidez. Quizás haya sido porque estaba demasiado ocupado.

POR LA RIBERA DEL GÁLLEGO

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Las riberas del río Gállego son prácticamente desconocidas por los que viven en Zaragoza y en su entorno. Por eso, he aprovechado la agradable tarde del miércoles para acercarme por la Avenida de Cataluña a los barrios de Montañana y Peñaflor y conocer un poco más de cerca estos parajes cercanos al cauce de este río que da nombre a numerosos pueblos.

De entrada, me he topado con la prolongación del cuarto cinturón. Obras por doquier, desvíos y rotondas. Y, poco más adelante, una vez se deja a la izquierda el instituto "Ítaca", aparece Montañana, un barrio surcado todavía por una carretera que pide a gritos su correspondiente variante y, al fondo a la izquierda, la Montañanesa, esa papelera que contamina por doquier y que se divisa algunas tardes desde los lugares más insospechados de la capital. Su olor - casi hedor - me recuerda la papelera de Balaguer (Lérida), que esparcía sus efluvios en varios kilómetros a la redonda. No sé lo que pensarán los vecinos. No sé qué opinarán los ecologistas. Ignoro la postura de las autoridades y del Consejero de Medio Ambiente. Lo que está claro es que, con el crecimiento de la capital, su ubicación no es la idónea. Habría que comprobar, además, si se han adoptado las medidas oportunas para evitar ese chorro oscuro que surca los cielos primaverales y rompe la armonía del paisaje.

Poco más allá de Montañana, aparece otro barrio zaragozano, uno de los más tranquilos y encantadores: Peñaflor. La gente está en las casas, porque amenaza tormenta. Muy pocos se atreven a dar un paseo o a cultivar los huertos. El agua lo inunda todo. El verde viste de gala el entorno. Sólo la esbelta torre de la iglesia destaca entre un caserío de planta baja o algún adosado. Poco antes de llegar a este pequeño barrio, queda a la izquierda la cartuja de Aula Dei, enclave histórico y artístico dentro de la ruta de Goya. Pero la tarde invita a acercarse a la orilla del Gállego. El agua baja alegre, embravecida. Sólo algún pequeño meandro frena su ímpetu. Su caudal desembocará en el Ebro poco después. Luego seguirá hasta Caspe o hasta Mequinenza. Quizás en un futuro termine en Amposta. O tal vez sea recogida en un barco para abastecer a la gran capital de Cataluña. Dicen que se trata de algo necesario, urgente, perentorio. ¿Durará mucho este "trasvase"? Lo dudo. Muy pocos piensan que se vaya a dar marcha atrás.

Mientras tanto, prefiero disfrutar contemplando el cauce del Gállego y eludir la tormenta que se avecina. Las nubes presentan su peor semblante. Parece que quiere anochecer. Sólo la chimenea de la Montañanesa compite con el gris negruzco del cielo. Al final, se confunden en una misma amenaza: la de la lluvia y la de la contaminación.

UNA TAREA DIFÍCIL

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Mientras sigo corrigiendo los artículos que me entregan los alumnos para el Anuario 2008 del Instituto, me doy cuenta de la importancia de la expresión escrita y de la dificultad de llevar a cabo una tarea que exige práctica, método, disciplina y un aprendizaje progresivo.

No me refiero solamente a la corrección ortográfica - algo que deberían tener superado los alumnos que están terminando Secundaria - me refiero sobre todo a lo que se denomina competencia lingüística, es decir, al dominio del léxico, de la sintaxis y, especialmente, del estilo.

Porque la corrección estilística es quizás el reto más difícil para el que se dedica a escribir. La lengua evoluciona constantemente, se enriquece, se adapta a los nuevos tiempos. Pero hay un sustrato gramatical y estilístico que sólo la lectura de textos selectos y la práctica cotidiana de la escritura ayudan a adquirir.

De todos modos, admiro a los alumnos que comienzan esta aventura de escribir correctamente. Y admiro también a los correctores de estilo, a los que organizan talleres de escritura y a los que han adquirido la suficiente fluidez para expresarse por escrito con corrección y coherencia.

UN LUNES DIFERENTE

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A veces, los lunes se presentan con una dulce resaca.

A veces, el primer día laboral de la semana se muestra esquivo y paradójico.

En ocasiones, hay que mirar hacia el futuro con más optimismo y esperanza.

Son distintos los lunes cuando se esmaltan de pequeños detalles.

Si tu equipo ha vencido y le ha salido una carambola redonda, respiras de otra manera.

Los lunes tienen, de todos modos, un sabor agridulce.

Porque la primera piedra de la semana sustenta el resto de los días.

Y nadie le gusta malgastar ese tiempo que no tiene marcha atrás.

Un lunes más. Una experiencia más. Un paso más hacia el futuro.

 

 

SEIS MESES DE VIDA

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En este momento se muestra como una diminuta esfera verde, del tamaño de un guisante. Dentro de pocos días se acercará al volumen de una aceituna verde. Luego irá creciendo paulatinamente, gracias a los frecuentes riegos y al abono más adecuado. Serán seis meses de vida. En noviembre, irá adquiriendo el color que le da su nombre y esmaltará de tonos verdeamarillentos la vega del Júcar o del Segura. Es la naranja, una fruta mundialmente apreciada, que arraigó en la península ibérica de la mano de los agricultores árabes. Cada año se realiza este milagro de la naturaleza. La flor ya ha dado paso al fruto y el árbol se viste de un verde luminoso para dar cobijo al preciado fruto.

Esta mañana he aprovechado para abonar el campo de naranjos y el lunes el agua llevará este alimento mineral a las raíces de los árboles. Las hierbas pugnan por ganar terreno al naranjo. Los caracoles buscan refugio entre las hojas y los pájaros aprovechan para fabricar unos nidos fugaces y efímeros. Es la lucha por la supervivencia en un ecosistema cada vez más frágil. Pero, ¿qué sería del paisaje del Levante sin esas extensiones verdes? Tal vez se mostraría más desolado. O quizás presentaría otro aspecto distinto. Porque los "caquis" van ganando cada vez más terreno. Y las plantaciones de arroz son cada vez más escasas en esta comarca. Ahora que el arroz dicen que se va a poner por las nubes. Ver para creer.

GAVIOTAS EN EL CAMPO

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     Dos gaviotas sobrevuelan con cautela por los campos de naranjos del término municipal de Massalavés. Se ocultan de inmediato cuando oyen el ruido de un motor. Buscan alimento en los ribazos que dividen los campos y en las acequias que conducen el agua para el riego. Es una estampa original en esta mañana de primavera. Su vuelo acompasado rompe la monotonía del verde amarronado del paisaje.

     Eso sí, hay obras por todos los caminos. Están instalando las tuberías para el riego por goteo. Pronto se implantará este sistema. ¿Será la panacea en estos tiempos de escasez de agua? Eso está por ver. Al parecer, no se desperdiciará tanta agua como hasta ahora. Cada propietario tendrá su contador y pagará según llos litros que consuma. Como en cualquier hogar. Eso sí, a un precio más asequible.

     A pesar de todo, algunos agricultores de esta comarca de la Ribera Alta valenciana se están planteando el abandono definitivo de los cultivos de naranja. Cada vez tienen más problemas a la hora de vender el producto. Y algunos años, ni siquiera les han pagado por la cosecha. Cada año ocurre algo similar. La incertidumbre es mala consejera. Y los mayores los saben. Ayer tarde me comentaba un vecino de Tous que en pocos años han quedado yermos muchos campos de buena tierra. La agricultura - me decía - ya no da para vivir holgadamente, a no ser que tengas muchas hectáreas. La mayoría de los propietarios del lugar compaginan las tareas del campo con el trabajo en la industria, en los servicios o en la construcción. Y, lo peor de todo, es que son muy pocos los jóvenes que se inclinan por la agricultura. ¿Quién trabajará estos campos de aquí a quince o veinte años?

DÍA DE CONTRASTES

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Mientras mis alumnos de bachillerato se examinan de Quevedo,

la primavera inunda insolente todas los rincones del aula.

Mientras leo con interés relatos sobre el futuro del Planeta,

los árboles del jardín del instituto brotan exuberantes

y emprenden su lucha cotidiana contra un ambiente rural hostil.

Mientras imprimo fotografías de alumnos y profesores para el Anuario 2008,

un soplo de impaciencia y estrés se cuela por los pasillos.

Por eso,

y por otros motivos,

me agarro con esperanza al día a día,

a pesar de la memoria,

a pesar de los recuerdos:

seres queridos que se han ido,

vidas truncadas a destiempo,

un poso agridulce de nostalgia

y un hilo tenue de felicidad en el horizonte.

UN DOMINGO DIFERENTE

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     Tarde preveraniega en Zaragoza. Comida de padres y jugadores del equipo de tercera infantil de la Unión Deportiva San José en la peña La Fogata, casi en el barrio de Santa Isabel. Tarde de fútbol - nueva decepción del Real Zaragoza - de guiñote y de karaoke. Vale más la armonía que otros temas deportivos y extradeportivos.

     Tarde primaveral en Zaragoza. Ciudadanos paseando por la ribera del Ebro. Ciudadanos contemplando el azud y el parque lineal, aún sin inaugurar. Zaragozanos cruzando la recién inaugurada pasarela de Javier Manterola, uno de los símbolos de la todavía futura Expo.

     Tarde de abril en Zaragoza. Incertidumbres y polémicas han pasado, por un día, a segundo plano. Porque sigue la oposición al atrevido proyecto de Gran Scala. Porque continúa la polémica sobre el trasvase o cesión de agua de los regantes desde el Ebro hasta Barcelona, porque siguen en pie muchas reivindicaciones de empresas públicas y privadas.

     Tarde de domingo en Zaragoza. El equipo de la capital ingresa, por derecho propio, en el pelotón de cola de la liga. La espada de dámocles del descenso sigue cada vez más cerca. Sólo nos queda el consuelo del CAI de baloncesto para la próxima temporada. Si el equipo de la capital desciende a segunda, habrá que empezar de cero. Con los de la cantera. Con los del Huesca. O con los del Ejea. Basta ya de figurines. Y de divos de talonario. Hay que rectificar. Y confiar en los de casa. Y, si viene alguno de fuera, que marque claramente la diferencia. ¡Que vuelva Lafita! ¡Que regrese Longás! Y Cani. Y Soriano. Y Corona.  Y Arbeloa. Y Guerra. E Ignacio Camacho. Habrá que empezar desde cero. Y con humildad. Los aficionados queremos lucha. Y entusiasmo. Y jugadores que sientan los colores.

INTERFERENCIAS

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     Las interferencias pueden ser, en ocasiones, un cruce inesperado de caminos, una casi azarosa interrelación de acontecimientos o una capichosa coincidencia de fechas o efemérides.

      Los últimos días del mes de abril parecen propicios a estos juegos casi laberínticos. La incertidumbre juega un papel importante. Pero tampoco hay que descartar la voluntad humana de mezclar lo contradictorio, de confundir al ciudadano o de querer jugar con dos barajas a la vez.

     Esa es la impresión que me da este retablo de las maravillas - que es la política - en la víspera de San Jorge. Hay que decir, de entrada, que el Día de San Jorge - en Aragón - se entremezcla caprichosamente con el Día del Libro - también en Cataluña - y se completa con el Día de la Rosa, en la vecina comunidad. Lo que no queda tan claro es si la fecha ha sido elegida al azar o si ha surgido como una tradición de siglos. Hoy comentan en la prensa que ni Cervantes ni Shakespeare fallecieron el mismo día. Por eso, desde hace años, aquí, en Aragón, se mezcla lo lúdico con lo reivindicativo. Pero, al parecer, este 23 de abril no va a ser ni lo uno ni lo otro. Afortunadamente, lo cultural quiere asomar la cabeza: premio de las letras aragonesas a José María Conget y libros en el Paseo de la Independencia. Pero hay otras efemérides que, sin lugar a dudas, van a eclipsar esta fiesta fugaz en mitad de la semana.

     Porque lo que ahora les preocupa a los políticos aragoneses es la ya cercana inauguración de la Exposición Internacional de Zaragoza 2008. También le dan vueltas a la cabeza con el tema del complejo turístico "Gran Scala" - que cada vez halla más detractores -. Y, últimamente, ha surgido un nuevo motivo de desasosiego: el minitrasvase - o transferencia, o conducción, o cesión - del agua del Ebro a Barcelona. Aquí si que hay tajo que cortar. La polémica está servida. ¿Van a volver los viejos fantasmas de los años noventa? ¿Se movilizará el personal? ¿Tomarán partido los políticos? ¿Cuál será el próximo motivo de debate o controversia? De momento, no falta ningún ingrediente para que esta primavera se vaya calentando. Y no sólo meteorológicamente.

22/04/2008 23:42 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

CASCADAS PRIMAVERALES

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Siempre ha despertado mi interés e intensificado mi entusiamo la contemplación de una cascada desde el camino, desde el valle o desde un pequeño promontorio. Por eso es gratificante comprobar cómo han aparecido en el Pirineo de Huesca cascadas inusuales y sorprendentes. En una fotografía de el Periódico de Aragón de hoy - que no he podido reproducir aquí - aparece un chorro de agua impetuosa y cristalina que caía ayer en Lafortunada, sobre el túnel de las Devotas, junto al río Cinca. Obviamente,  este surtidor natural es fruto de las copiosas lluvias de los últimos días y parece confirmar que esta primavera va a entrar dentro de la normalidad meteorológica. Algo que no ocurrió en el pasado invierno.

Prefiero, sin embargo, las cascadas veraniegas. Esas que abundan poco y que aparecen con cuentagotas en algún recodo del camino. Las que más conozco son las de Aragón y, en concreto, las de la provincia de Teruel. En el término municipal de Aliaga hay numerosas cascadas, aunque son pocas las que logran esquivar los rigores estivales. Una de las que casi nunca faltan a la cita es la cascada - mejor dicho, las cascadas - del barranco de La Clara. Tampoco olvido la cascada de La Tamborera - casi sin agua en los últimos veranos - y la del barranco del Hocino, que visité en agosto de 2007, cuando estaba ya en las últimas. Me olvido algunas, lógicamente, pero no quiero dejar pasar las pequeñas y cristalinas casacadas de agua que brotan de las piedras en el camino de Boca Infierno, antes de que el Guadalope se estreche hasta quedar encajado entre dos elevadas eminencias rocosas.

En otros lugares que conozco hay cascadas para todos los gustos - algunas son al mismo tiempo nacimiento de un río. Recuerdo, entre otras, las del río Pitarque, después de su espectacular nacimiento; las del nacimiento del Llobregat, en Castellar de n’Hug; las del nacimiento del río Mundo, cerca de Alcaraz; las del río Cuervo, en la provincia de Cuenca; las del río Piedra en el Monasterio de Piedra (como la de la fotografía adjunta); las del río Arazas, en el Valle de Ordesa... Y, volviendo al Pirineo, me han impresionado siempre las cascadas del valle de Pineta. Son, simplemente, maravillosas.

En estos momentos de sequía. En estos tiempos de "guerra del agua". En esta situación que genera tanta polémica, la contemplación de una cascada como la de la foto es un soplo de agua fresca. ¡Que dure y se repita un mes de abril como éste! Son de los que nos reconcilian con el paisaje y con el medio ambiente. 

21/04/2008 18:11 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

EL PODER DE LA PALABRA

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Uno se admira, en ocasiones, del poder de una palabra, de la magia oculta en un vocablo, del hechizo secreto de unos fonemas ordenados de un determinado modo y dotados de un significado arbitrario. ¡Cuántas veces hemos buscado en ansiedad una determinada palabra para expresar con precisión lo que pensamos o sentimos! ¡Cuántas veces hemos echado mano de un diccionario para enriquecer nuestro léxico o, simplemente, por una mera curiosidad intelectual!

Porque una palabra puede transformar una situación, pude conmover, puede avivar el fuego de la polémica o puede servir de sedante a una situación conflictiva. Y para ello hay que saber lo que se dice, cómo se dice y cuándo se dice. Muchos escritores lo saben. Y lo utilizan con corrección. Otros, son todavía aprendices. Y, hablando de aprendices de la palabra y de los conceptos, habría que referirse a algunos políticos de primera fila. Su lenguaje es, con frecuencia, ambiguo, demagógico y demasiado retórico.

Todo esto viene a cuento de la actual polémica sobre el problema del agua de boca en el área metropolitana de Barcelona. Para explicar la situación, algunos hablan de trasvase; otros, de transferencia; otros, de cesión de agua. ¿Quién tiene razón? Tal vez todos o ninguno. Porque la realidad es tan cambiante que, en ocasiones, ni siquiera la palabra más ajustada logra definir un determinado proceso o situación. Por eso se multiplican las polémicas y se recurre a los tribunales. Porque nadie quiere escuchar al otro o interiorizar su razonamiento. Y es que las palabras, a pesar de su magia, tampoco son la panacea de todos los problemas. Lo malo es que la mayoría de los políticos las utilizan más para criticar que para convencer. Es la palabra, arma de doble filo. Eso sí, un arma legal, metafóricamente hablando. Porque las armas reales son todas ilegales. Lo demás es demagogia. O falsa valoración de los conceptos.

A ESPALDAS DE LA CIUDAD

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     Desde mi galería, contemplo los plataneros que orlan el principio de la calle Fray Luis Urbano, en el barrio zaragozano de Las Fuentes. Es una calle tranquila, especialmente por las noches. Sólo el autobús 24 altera de vez en cuando la relativa calma urbana. A veces pienso que me encuentro en el solanar de Aliaga. Eso sí, una vez te fijas con más atención en el paisaje, te das cuenta de que los plataneros son la causa de la alergia primaveral que padecemos casi el veinte  por cien de los zaragozanos. Y te gustaría contemplar los pinos esbeltos de la montaña enfrente el solanar o los centenarios chopos de la ribera del Guadalope.

     Desde mi galería, también se puede atisbar el caudal del Ebro, especialmente en los días de crecida. Y el puente de Giménez Abad. Y el puente sobre el que pasa el AVE. Pronto podré observar a las personas que cruzan andando la pasarela que está a punto de inaugurarse sobre el polémico azud. Enlaza prácticamente con el cruce de mi calle y la de Echegaray y Caballero. Pero aún están en obras. Parecen unas obras eternas. Como las de la Expo. No sé si llegarán a tiempo... A la izquierda está el parque lineal del Ebro, con un carril-bici verde sin estrenar, con bancos nuevos, con juegos infantiles nuevos, con fuentes nuevas. ¿Cuándo lo inaugurarán? Parece que la fecha está al caer. Lo que no está claro es cómo quedará esta flamante zona de ocio, que linda con el Ebro, cuando la visiten los vándalos o sea utilizada para el botellón de los fines de semana.

     Desde mi galería, contemplo un retazo de cielo, un retazo de mundo, un retazo de ciudad. El latido cotidiano continúa. Aunque uno esté ausente. O aunque uno se sumerja en la lectura de una buena novela, de un buen artículo de la revista TURIA o de uno de los cien sonetos de Pablo Neruda.

ENTRE NARANJOS

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     En los campos de la comarca de la Ribera Alta valenciana ha llegado con fuerza la primavera. La mañana fresca y apacible cede el paso a un sol casi insolente, que actúa como barniz en las hojas verdeoscuras de los naranjos. Humilde, recatada y efímera brota la flor de azahar, con su tono blanco inconfundible y con su aroma de miel.

     Recuerdo fugazmente al escritor valenciano Vicente Blasco Ibáñez (1867-1928) que situó Entre naranjos, una de sus novelas costumbristas con ciertos ecos de naturalismo, en un campo cercano a la capital del Turia. El lirismo se entrecruza con la tragedia en esta novela. Sin ser de las mejores obras del polifacético escritor, es quizás una de las más conocidas, junto con La barraca o Cañas y Barro.

     La primavera vista de gala los campos de naranjos. El aire suave de levante balancea las hojas de los árboles recién podados. Unas gaviotas buscan algo de comer entre el laberinto geométrico de árboles. Ni un murmullo, ni un sururro en esta mañana soleada de Viernes Santo. La tierra respira humedad después de las generosas lluvias del último otoño. Dentro de pocos días, la flor de azahar se abrirá y de su seno surgirá un pequeño fruto verdoso. Será el inicio de un nuevo ciclo vital. Un nuevo milagro de la naturaleza que durará hasta bien entrado el otoño. Mientras tanto, la efímera flor blanca se exhibe presumida desde las primeras luces del alba, en esta temprana primavera, cerca del Mediterráneo.

21/03/2008 17:34 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

LA DULCE FOTO

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     Hay momentos en la vida que quedan reservados para el recuerdo. Hay días que quedan atrapados por el señuelo agridulce de la memoria. Entonces uno comienza a desempolvar viejas fotografías en blanco y negro. Y la memoria se tiñe de inevitables y nostálgicos claroscuros.

     Hoy he añadido una foto más a las que ya tengo en las baldas del salón. Es una fotografía en color, que contrasta con las del álbum familiar, casi todas en blanco y negro, con ese poso amarillo que va dejando el imparable paso del tiempo. Es una fotografía dulce, evocadora, vital.

     José Antonio Labordeta está preparando un libro de poemas  que se titulará Libro de familia. El poeta y cantautor aragonés evoca en unos poemas que anticipa en el revista Rolde los años de su infancia, el ambiente familiar, el latido del tiempo, la melancolía, la nostalgia, el desencanto. De, entre estos poemas, rescato uno  con el que me identifico en estos momentos:

                                                              Aquella foto dulce

                                                             que mis padres guardaban

                                                             en el desgastado Libro de Familia

                                                             va perdiendo la luz

                                                             y con los años

                                                             quedamos sólo

                                                             mi hermano chico y yo.

                                                             El resto, como sombras,

                                                             intentan sonreír en la lejana

                                                             magnitud de la distancia

                                                             y con dudas y versos desolados

                                                             intento que me vengan. Me acompañen.

                                                             Tan sólo la amarillenta luz

                                                             del rostro de mi madre

                                                             me refleja la dulce y entrañable

                                                             distancia de mi infancia. 

                                                            

13/03/2008 12:48 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

EL PESO DE LA AUSENCIA

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     Esta mañana me he levantado a la misma hora que un día laborable. Me han nombrado por "sorteo" como vocal suplente y me he acercado a las ocho a mi mesa electoral, situada en el colegio Santo Domingo de Silos, en el barrio zaragozano de Las Fuentes. Comenzaban en ese momento doce horas intensas, doce horas de incertidumbre, doce horas de desfile casi ininterrumpido de votantes a sus respectivos colegios electorales. Como ya estaba puntualmente la vocal titular, me he dado un paseo por el Casco Viejo zaragozano y he desayunado, antes de regresar a depositar mi voto, a las nueve y media de la mañana. Al filo de las ocho y media, los noctámbulos comenzaban a retirarse a descansar. Muchos de ellos habían decidido acudir a las urnas antes de conciliar el sueño. Los más madrugadores se tomaban un chocolate con churros entes de depositar su voto. Era el momento de los contrastes barojianos y de las visiones urbanas valleinclanescas. Las calles permanecían casi vacías, silenciosas, sólo invadidas por los primeros rayos de sol y alteradas por el sonido estridente de la sirena de una ambulancia.

   Tengo da la impresión de que las mañanas de los domingos son muy parecidas en todas las ciudades y que casi todas las zonas antiguas tienen mucha similitud. Sólo los monumentos más representativos de cada urbe, la salvan de la monotonía, de una invasión de cosmopolitismo mal entendida. Porque cada vez quedan menos vestigios costumbristas, cada vez quedan menos huellas de lo local, de lo castizo. Lo pintoresco va perdiendo fuerza a costa de una uniformidad en todo: en edificios, en establecimientos, en centros comerciales, en el diseño de las grandes avenidas,... En Zaragoza, además de El Pilar y sus aledaños, quedan algunas torres de estilo mudéjar y algunos monumentos emblemáticos. Ya al filo de las nueve, contemplo la torre de la Magdalena, al final de la calle Mayor. Siempre me ha atraído su silueta esbelta, limpia, familiar.

    Desde allí, me dirijo de nuevo hacia mi colegio electoral. Esta vez como votante. Voy solo, tranquilo, decidido a ejercer mi derecho como ciudadano. En el vestíbulo del colegio aumenta el bullicio. Los policías dialogan con los interventores. El presidente de la mesa introduce mis papeletas en las respectivas urnas. Me detengo un minuto antes de recoger mi carné de identidad y noto que me falta algo. Recuerdo que las papeletas de Nieves se han quedado en casa. Durante unos segundos me invade un amargo poso de nostalgia. Y  regreso a casa con el peso de la ausencia.

09/03/2008 14:18 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

LAS RAZONES DEL VIAJERO

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     En esta dilatada tarde de fin de semana, en esta tarde de silencio y reflexión, me he sumergido en la lectura de algunos poemas de Luis García Montero (Granada, 1958). Me siento identificado con algunos versos del poeta andaluz. El fluir casi coloquial de sus estrofas cala hondo en mi estado de ánimo y, en ocasiones, casi me puedo mirar en sus poemas como en un espejo.

     Uno de los motivos de la poesía de Luis es el viaje. No sólo alude al viaje real, sino al viaje metafórico. He elegido el siguiente poema, porque me siento como un viajero solitario en el andén de la vida, dispuesto a emprender una nueva aventura. Una aventura difícil, de soledad, de incertidumbre, de libertad. Una aventura desde la ausencia. Una aventura a contratiempo, a contranoche, a contravida.

                                                           Está solo. Para seguir camino

                                                           se muestra despegado de las cosas.

                                                           No lleva provisiones.

                                                           Cuando pasan los días

                                                           y al final de la tarde piensa en lo sucedido,

                                                           tan sólo le conmueve

                                                           ese acierto imprevisto

                                                           del que pudo vivir la propia vida

                                                           en el seguro azar de su conciencia,

                                                           así, naturalmente, sin deudas ni banderas.

                                                            Una vez dijo amor.

                                                            Se poblaron sus labios de ceniza.

                                                            Dijo también mañana

                                                            con los ojos negados al presente

                                                            y sólo tuvo sombras que apretar en la mano,

                                                            fantasmas como saldo,

                                                            un camino de nubes.

                                                            Soledad, libertad,

                                                            dos palabras que suelen apoyarse

                                                            en los hombros heridos del viajero.

                                                            De todo se hace cargo, de nada se convence.

                                                            Sus huellas tienen hoy la quemadura

                                                            de los sueños vacíos.

                                                            No quiere renunciar. Para seguir camino

                                                            acepta que la vida se refugie

                                                            en una habitación que no es la suya.

                                                            La luz se queda siempre detrás de una ventana.

                                                            Al otro lado de la puerta

                                                            suele escuchar los pasos de la noche.

                                                             Sabe que le resulta necesario

                                                             aprender a vivir en otra edad,

                                                             en otro amor,

                                                             en otro tiempo.

                                                             Tiempo de habitaciones separadas.

                                                                            (HABITACIONES SEPARADAS, 1994)

 

ESCAPADA FUGAZ HACIA LA SIERRA

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     Una fiesta local como la Cincomarzada invita casi siempre a salir al campo, a romper la rutina cotidiana y a olvidarse por unas horas de los asuntos pendientes en la agenda. Este año la fecha no ha coincidido con el momento ideal. Por una parte, no enlaza con el fin de semana y los zaragozanos no podemos disfrutar de un puente más largo y sosegado. Por otra, la climatología ha sido espantosa, lo que ha impedido que la mayoría se desplazaran en coche o en otro medio de locomoción a un lugar más o menos tranquilo. Hasta la tradicional fiesta que se iba a celebrar en el parque de Oriente de Zaragoza ha sido trasladada al próximo 23 de abril.

    Algunos hemos desafiado al tiempo y a los elementos adversos y nos hemos escapado por unas horas a Aliaga, nuestro pueblo. Una vez en la provincia de Teruel, el paisaje se ha vestido de un tenue manto blanco que contrastaba con el ceniciento del cielo y con el gris amarronado del paisaje invernal. En las proximidades de Escucha, muy cerca del puerto de San Just, nos precedía un camión que esparcía sal en la calzada. Las quitanieves iban y venían para tranquilidad de conductores y transportistas. Ya en Aliaga, el río de La Val nos recibía con su habitual humildad y con un cauce exiguo pero cristalino.

     El viento no cesa y azota los chopos desnudos a lo largo de la ribera del Guadalope. Ya en la partida de Las Tablas, encendemos la estufa y nos reunimos en torno al fuego recordando tiempos no demasiado lejanos. La temperatura se eleva por momentos y, desde la ventana, oteamos un horizonte de nubes fugaces, que danzan inquietas sobre las montañas más próximas. Por la tarde, nos acercamos a la Aldehuela para contemplar, una vez más, el edificio desolado de la antigua central térmica, las aguas verdosas de un pantano cada vez más anegado, la soledad y el silencio de un barrio que parece que dormita durante los largos meses de invierno.

    Nada más regresar a Zaragoza, me encuentro con un buzón saturado de propaganda electoral. ¿Para qué tanto gasto en papel?, me pregunto mientras abro uno a uno los diez sobres que me llegan por duplicado. Luego, enciendo el ordenador y consulto la bandeja de entrada del correo electrónico: once mensajes. La mayoría no deseados, no esperados, sin contenido lógico alguno. Es el famoso spam que se cuela día tras día en todos los mensajes virtuales. Me tomo la paciencia de eliminarlos sin más. Algunos son sutilmente audaces. Otros, se repiten hasta la saciedad. Y muy pocos, casi ninguno, aportan algo nuevo, interesante, creativo u original. Desconecto el ordenador y leo un poema de Luis García Montero. Mañana lo compartiré con mis alumnos. Es sugerente, profundo y tremendamente coloquial. Como la vida misma.

 

05/03/2008 19:21 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

DESDE EL PUENTE DE LAS FUENTES

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     Desde el puente de Las Fuentes, llamado también Puente de la Unión, que enlaza las dos orillas del Ebro hacia el este de Zaragoza, observo la ciudad, contemplo las riberas y atisbo los edificios más emblemáticos de la Exposición de 2008. Durante mi recorrido matinal desde la margen derecha del Ebro, atravieso desde la altura el parque lineal, que está a punto de inaugurarse. Aparentemente, su aspecto ha mejorado respecto a la zona verde anterior. De momento, sólo veo un lunar: el descenso final hacia el cauce del Ebro ha quedado desprotegido, sucio, salpicado todavía de pequeños residuos.

    Avanzo a paso ligero por encima del "gran río" - ironías de la vida - y lo contemplo amarronado, mugriento, escuálido, artificial. Parece mentira que el Ebro sea todavía fuente de discordia entre los dos grandes partidos políticos. Parece mentira que algunos hablen todavía de trasvase - o de trasferencia -. ¿Han contemplado el cauce del río en los últimos nueve meses? Les invitaría a que lo hicieran antes del 9 de marzo. Me acerco a la margen izquierda del río y pienso que el próximo domingo a estas horas ya estará en marcha toda la maquinaria electoral. Y me cuesta creer que, a estas alturas, todavía haya votantes indecisos. Y me cuesta entender que muchos votantes pasarán de todo y eligirán el camino fácil de la abstención. Ya en el parque de Oriente, en el barrio de la Jota, contemplo cómo los operarios han preparado el terreno para la celebración de la fiesta campestre de la Cincomarzada, el próximo miércoles. Mientras hago unos estiramientos, evito pisar unos cristales de una botella de licor, esquivo residuos de algún botellón de anoche y trato de sortear los numerosos excrementos caninos, sembrados por doquier.

     Me aproximo a Vadorrey y al futuro embarcadero cercano al azud. Todavía no me imagino un río navegable, al estilo del Sena o del Guadalquivir. Pienso que el Ebro no tiene cauce suficiente. Pero nuestros políticos se han empeñado en aprovecharlo como fuente de recreo y de ocio. Quizás sea un acierto. Pero su cauce ya no será tan natural como el de antes. Más les valdría limpiarlo y extraer las toneladas de residuos que deben yacer en su sucio vientre. ¿Lo piensan llevar a cabo? De momento, sólo advierto que el cemento y el asfalto van ganando terreno a la hierba, a los caminos naturales, a las riberas con arbustos. Ya de regreso, descanso unos minutos en el parque. Silencio, soledad y muy poca gente en esta mañana de marzo primaveral. 

ADIÓS, FEBRERO, ADIÓS

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     Se despide un febrero atípico, un febrero bisiesto, un febrero que sólo vivimos cada cuatro años. Se despide un febrero alocado, un febrero sin nieves, sin apenas heladas, casi primaveral. Mientras tanto, la campaña electoral ha doblado ya la esquina de su ecuador. Pero todavía les quedan a los políticos siete días intensos, siete días llenos de incertidumbre y, es de desear, sin grandes sobresaltos. Mientras tanto, alborea marzo con un rostro distinto. Marzo siempre me ha parecido un mes más amable, más sosegado, más luminoso. Tal vez sea porque las horas del día se dilatan y las tardes se visten de asueto. O tal vez sea por la llegada de la primavera en el calendario - porque ahora el inicio o el final de las estaciones cada vez se desentiende más de las fechas.

     Desde la ventana de mi despacho contemplo el cielo de un azul ceniciento. Es un cielo crepuscular, que invita al reposo, a la nostalgia, a la melancolía. Mientras plasmo estas impresiones en la página blanca del ordenador, una música estridente llega a mis oídos. Son los Héroes del Silencio, tan lejanos y casi olvidados. El vecino escucha un día tras otro las mismas canciones. Y uno no tiene más remedio que oírlas a la fuerza y, como es lógico, aborrecerlas. En estos momentos, prefiero una música más suave, menos estridente. Aunque lo que más me apetece es el silencio. Un silencio creativo, aserenado, profundo, liberador. Porque la tarde invita a saborear el paso sosegado de los minutos después de una semana intensa. De momento, prefiero soñar. Y mirar al futuro. Y pensar en el paréntesis del fin de semana.

     Dentro de cuatro años volverá otro febrero bisiesto. Un capricho de los romanos. Un ajuste del calendario al ritmo de los astros y de las estaciones. Un día más de regalo en este año par, olímpico y electoral. 

29/02/2008 20:29 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

LA HUELLA DE LA AUSENCIA

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      La huella de la ausencia de Nieves sigue calando lentamente en mi corazón. El paso de los días no aminora el recuerdo profundo, cercano, nítido y radical del ser querido. A raíz de esta dolorosa experiencia, la vida se ve de otra manera, el tiempo se valora de modo distinto, la soledad acude a visitarte sin ser invitada y el futuro se tiñe día tras día de oscuras sombras.

      El poeta de Burbáguena Enrique Villagrasa - afincado en Tarragona - acaba de publicar Paisajes, un poemario en prosa poética. Plasmo uno de sus inspirados fragmentos porque me ha transmitido profundas sugerencias y me he visto reflejado en alguna de sus ideas creativas y metáfóricas:

          Cuando tú dejes de ser tú yo seré menos yo. Doblan lentas las voces. Estériles arpegios se repiten por ti. El rasgueo del alba duplica raudo su eco. No puedes verla. Te recreas en el olor de las sábanas. Marcha ella en un taxi. Llueve esta mañana, su otra casa espera. Regresas a tu papel, a escribir. Diríase que llevas en tus manos sus palabras. Has perdido un paisaje, nunca representarás ni el amor ni el dolor. Coge una botella de sombras y compra esta noche pasiones, para encender sus ojos. 

25/02/2008 18:05 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

NIEBLA Y TAMBORES

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                   Mañana de febrero desgarrada

                  por el sonido gris de los tambores

                  a la orilla del Ebro.

                  Mañana de domingo estremecida

                  por una niebla densa, incandescente,

                  al borde del abismo.

                  Sonido de tambores gris violeta,

                  anticipo de largas procesiones

                  cual una noria eterna

                 que comienza en mi infancia,

                 tan lejana.

                 Se despereza el día entre tinieblas

                 y me agarro a la vida

                 cual náufrago de luz crepuscular.

                  Es milagro nacer cada mañana

                  al gris acantilado cotidiano,

                  aunque sea un domingo de febrero

                  herido de nostalgia y desencanto.          

 

CAMINO DE MIRAFLORES

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     Hay calles en Zaragoza cuyos nombres reflejan irónicamente su aspecto, ubicación y trazado. Una de ellas es el Camino de Miraflores, en el barrio de San José. Es una calle - aunque le viene mejor el nombre de camino - corta, sinuosa y llena de sorpresas. Si accedes desde Zaragoza la Vieja, piensas que es un itinerario normal. Pero pronto salta la sorpresa: después de dejar a sendos lados el colegio María Moliner y el instituto Pablo Gargallo y, una vez has superado la cuesta que desciende a las flamantes instalaciones del Club Deportivo San José, te adentras en un recorrido de unos quinientos metros llenos de emociones y sobresaltos. El ancho de la calzada se estrecha por momentos y, ya a la altura del colegio de escolapias Santa Engracia, comienza el vaivén del vehículo que puede acabar con las suspensiones más duras y sofisticadas. Son doscientos cincuenta metros de tortura, de burla, de guasa. Parece que viajas en una montaña rusa de feria o en un auto de choque zarandeado a diestra y siniestra. Como te lo tienes que tomar con calma - ¡qué remedio! - contemplas unas casas semiabandonadas, el solar desolado del antiguo campo del C.D. Arenas y, a lo lejos, la futura estación de Miraflores y el solar donde, al parecer, se ubicará el futuro campo de La Romareda.

     Una vez llegas al tercer cinturón, en dirección a Las Fuentes, respiras aliviado. Un día más - menos mal que sólo son tres días a la semana - has separado la dura prueba de esta travesía infernal. Ya en tu casa te preguntas por qué se sigue llamando Camino de Miraflores. ¿No sería mejor denominarlo camino del infierno, camino de feria o camino de perdición? Cualquier apelativo sería más adecuado a este casi maldito itinerario. Es de desear que las autoridades municipales, tan ocupadas ahora en la maratoniana preparación de los fastos de la Expo, se percaten del tema y adopten las soluciones pertinentes. O quizás tengan que reclamar los vecinos del barrio, o los alumnos de los colegios colindantes, o los deportistas del San José. ¿Nos harán caso? De momento, lo veo difícil. Quizás con el nuevo campo de fútbol la zona se mejore por eso del entorno. Pero no se tendría que llegar a ese extremo. Mientras tanto, seguiremos dando bandazos a diestra y siniestra. O elegiremos una ruta alternativa, aunque sea más larga y complicada.

07/02/2008 19:57 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

EL VALOR DE LA IMPROVISACIÓN

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     La vida nos va enseñando día a día que cada vez los imprevistos van ganando terreno a lo matemáticamente programado, que cada vez la improvisación es más importante, que cada vez la intuición va ganando la partida a lo reflexivamente calculado. Hoy mismo ha surgido un imprevisto que es mejor dejar en el olvido cuanto antes y mirar hacia adelante. Nunca me hubiera imaginado tener que viajar a Aliaga en esta tarde de domingo, aparentemente tranquila y apacible. Y no ha sido por un giro copernicano de la voluntad o por una "ventolera" - como decía un personaje valleinclanesco -. Un accidente doméstico de un familiar me ha obligado a desplazarme con rapidez y a regresar antes de que fuera noche cerrada. Mi intención era viajar el martes, día de San Valero. Pero está demostrado que hoy día las previsiones hay que hacerlas con cuentagotas y con muchas reservas. Una llamada telefónica puede cambiar el rumbo de tus planes y exigirte una reacción inmediata, rápida, fría, sin casi tiempo para reaccionar.

     Como contrapunto a esta situación inesperada, tengo que valorar de nuevo la contemplación de ese paisaje invernal de mi infancia, la reflexión sobre la soledad de estas tierras de Teruel, la melancolía del crepúsculo al atravesar la comarca de las Cuencas Mineras - cada vez más deprimida - y el café generoso en casa de unos amigos, de los amigos de siempre, de los que desgraciadamente sólo se pueden contar con los dedos de la mano. Mañana será otro día y habrá que seguir caminando con el talante optimista y con los planes a muy corto plazo. Eso sí, sin dejar de lado la intuición y la improvisación. Son ingredientes indispensables en el mundo de hoy.

     

VEINTE MINUTOS DE TEATRO

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     Cada vez me atrae menos la pequeña pantalla. Paradójicamente, la cada vez más variada oferta televisiva se ha llevado por delante la calidad de algunos programas. Muy pocos se salvan de la quema. No me extraña que los televidentes vayan abandonando progresivamente este medio y huyan hacia internet o hacia otros medios de comunicación más fiables.

     Debido sobre todo a mi falta de tiempo, selecciono cuidadosamente aquellos programas que me interesan. Últimamente sólo dedico algunos minutos a los programas informativos y a algún evento deportivo. Las películas prefiero verlas en DVD o en un local acondicionado. Ayer noche, después de las noticias de Aragón Televisión, habían anunciado la aparición en directo del actual presidente del Real Zaragoza, don Eduardo Bandrés. Esperé con una cierta expectación la aparición en los estudios de la calle María Zambrano del exconsejero de economía del Gobierno de Aragón. Supongo que harían lo mismo a esa hora muchos aficionados del Real Zaragoza. Pensaba que iba a hablar de los entresijos del pasado - dos entrenadores en una semana -, de los problemas del vestuario, del jugador díscolo que se quiere ir a Argentina, de la cantera, de algún refuerzo inminente, de la falta de autoridad, de la falta de mano izquierda, de los errores del cuerpo técnico, de los errores de la directiva,...

    De todo eso, nada de nada. Todo me sonó a teatro. A un teatro del género más bajo y degradado. A una farsa de veinte minutos. Menos mal que la comparecencia fue breve. Hasta el propio entrevistador, Pedro Hernández, optó por acabar cuanto antes, dado el cariz que presentaban las respuestas. ¡Qué buen político es Bandrés! ¡Cómo supo barrer para casa y llevar el agua a su molino! Porque no pude oír ni una sola autocrítica, ni el más mínimo autorreproche, ni la menor aclaración. Todo sigue igual de turbio, igual de confuso. Esperemos que algún día todo salga a la luz. Y que Víctor Fernández y Ander Garitano nos den su versión. Sin tapujos, sin demagogia, sin farsa. Espero que la nave zaragocista no zozobre, a pesar de que su tripulación ya no inspira confianza. Anoche don Eduardo, a quien siempre he admirado, me dejó estupefacto. Y me imagino que muchos aficionados opinarán lo mismo. ¿O se creyeron todo a pie juntillas? Afortunadamente, ya han pasado los tiempos de la ingenuidad y del asentimiento colectivo.

AL FILO DEL SILENCIO

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               El crepúsculo invernal

              se disfraza de nostalgia

              y se emborracha de melancolía.

                La tarde se deshace

              como cárdena bruma

              al filo del silencio.

               Un negro escalofrío

              visita mis entrañas

              sin consuelo.

               Se avecina la noche,

              duende de soledad,

              surco de lágrimas.

               Mis ojos se humedecen

              y el recuerdo recorre mis entrañas

              como un duende fugaz,

              inevitable.

 

LAVADO DE CARA

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     La ciudad de Zaragoza se prepara a marchas forzadas para los fastos de la Expo. Numerosas obras surcan avenidas céntricas y calles periféricas. Operarios del ayuntamiento trabajan casi a destajo para adecentar parques, limpiar grafittis o restaurar el mobiliario urbano. El catorce de junio parece ya tan inminente, que los ediles locales están multiplicándose para ultimar casi todos los proyectos. Digo casi todos porque, cuando la Exposición Internacional abra sus puertas, todavía no estará solucionado el tema del transporte público - ni metro, ni tranvía -, aún no podremos de una nueva Romareda y el Cuarto Cinturón seguirá probablemente sin completarse.

    Eso sí, al parecer se han tomado en serio el llamado Plan de riberas. Esta tarde, cuando regresaba del trabajo, he podido observar tres brigadas de operarios limpiando a fondo (nunca mejor dicho) el cauce del río Huerva. Parecía una limpieza integral, casi definitiva. Hasta que haya una nueva avenida y arrastre todos los residuos desde Mezalocha hasta Cuarte. Mientras contemplaba esta encomiable tarea, pensaba si harían lo mismo con el Ebro en los próximos días. Creía, esperanzado y algo ingenuo, que este saneamiento del aprendiz de río podría ser un ensayo para el saneamiento total del río de los ríos de España. Pero creo que eso es harina  de otro costal. O tal vez me equivoque y compruebe en los próximos días cómo no sólo se inauguran los tramos de las riberas que están en obras - dicen que para la Cincomarzada - sino que los operarios trabajan con trajes de buceadores dispuestos a sacar del lecho del Ebro todos los residuos que año tras año se depositan en el fondo negro de su cauce ocupando el lugar que años atrás era propiedad de algunos peces.

     Si la Expo sirve para impulsar el Plan de Riberas y para adecentar la ciudad, bienvenida sea. Lo difícil será mantener este mismo dinamismo restaurador durante el próximo otoño, cuando la Exposición de 2008 sea ya historia y quede archivada para siempre en las hemerotecas y en la memoria colectiva de los que ahora son niños o jóvenes. ¿Cuál será entonces el objetivo?

24/01/2008 17:48 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

¡VIVA LA INEPTITUD!

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     Hay jornadas que amanecen marcadas por el color negro, por el tono grisáceo, por el sello de la incompetencia y de la ineptitud. Y no me refiero sólo a la repetida debacle de las bolsas mundiales - para algunos expertos sin demasiado motivo - ; me refiero también al fluir de lo cotidiano y a lo que salpica las primeras páginas de los periódicos o los foros de internet.

     En Aragón, y concretamente en Zaragoza, las obras de la próxima Exposición Internacional avanzan a marchas forzadas. Todos esperamos que se llegue a tiempo. Aunque, a fecha de hoy, la mayoría somos escépticos a sólo tres meses y medio de la inauguración. Otro de los asuntos que aún colea es el del macroproyecto turístico Gran Scala, cuya instalación está prevista en una zona todavía indeterminada de la comarca de Los Monegros. No hay nada seguro. Cada vez aparecen más detractores. Se habla de falta de planificación, de dudosos beneficios, de atentado al pasisaje, de ineptitud. Por no hablar de otros temas como la interminable polémica por la devolución de los bienes eclesiásticos de Aragón que están en Cataluña, la reapertura del Canfranc o las siempre obsoletas comunicaciones.

     Y esta semana, para colmar el vaso de la ineptitud y de los despropósitos, ha surgido un esperpento en el ámbito deportivo, que produciría carcajadas en los admiradores de Valle-Inclán. De buenas a primeras, inesperadamente, sin previo aviso, casi a contratiempo, Ander Garitano, el nuevo entrenador del Real Zaragoza ha presentado su dimisión irrevocable por importantes problemas personales. Nadie ha sabido o nadie ha querido averiguar esos problemas: unos hablan de falta de palabra en la Directiva y otros hablan de problemas con el vestuario, en concreto con un jugador argentino, Andrés D'Alessandro. Desde luego, sería gravísimo que fuera este último el principal motivo. Habría que ponerle un suspenso mayúsculo a la directiva del Real Zaragoza por proteger a este joven díscolo y no apartarlo del equipo desde hace ya unos meses. Porque uno se pregunta, ¿para qué lo ficharon? ¿no conocían su carácter y su falta de disciplina? Pero, al parecer, es el niño mimado de don Agapito Iglesias. ¿O hay acaso intereses económicos detrás de este afán proteccionista? El problema sigue ahí y los aficionados estamos desconcertados. Lo que parecía una campaña ilusionante se está convirtiendo en un calvario. ¡Que acabe ya la liga!

23/01/2008 22:25 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

LA VISITA DE LA NIEBLA (II)

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     Amanecer con niebla en la ciudad dormida. Lunes gris de enero. Los árboles de la ribera del Ebro se tiñen de un color blanquecino, como de suave y tenue nevada. La niebla envuelve parques y jardines, huérfanos de niños y de ancianos a estas horas tan tempranas.

     Plasmo un sugerente poema del escritor de Almonacid de la Sierra (Zaragoza) Antonio Redondo Andújar. En Va cayendo la niebla sobre el parque, el poeta aragonés condensa sensaciones casi insospechadas:

Doce negras e indómitas prisiones                         
                                                         
me han dejado amargura de autobuses:                     
                                                         
la niebla se ha llevado cuanto existe.                   
                                                         
A lo lejos, como en el primer día,                       
                                                         
de dolor se ha llenado la catedral farsante.             
                                                         
Me han dejado amargura de autobuses                       
                                                         
los trajes de domingo.                                   
                                                         
Me han dejado colgado                                     
                                                         
como a un pobre cartel publicitario                       
                                                         
en medio de un vacío luminoso.                           
                                                         
Negro y tristísimo adiós de los semáforos:               
                                                         
un camino como un pasaje negro                           
                                                         
que no tiene final,                                       
                                                         
de piedras duras sobre los pies desnudos.                 
                                                         
Luces rojas al fondo de la niebla:                       
                                                         
el cuerpo de la mujer ansía la primavera,                 
                                                         
el estío, la desnudez del sol, por eso callan.           
                                                         
Es verdad que callan porque están inmóviles               
                                                         
como puentes antiguos sobre un río indiferente.           
                                                         
Desperdicios ahogados en cubos olorosos:                 
                                                         
todo reconstruido, amantes de la destrucción.             
                                                         
Una sílaba, tan sólo una sílaba                           
                                                         
para quemarnos todos en la hoguera de la prepotencia.     
                                                         
Luces rojas al fondo de la niebla:                       
                                                         
cabinas telefónicas esperando una voz lúgubre             
                                                         
que transcriba el instante, que apague este martirio.     
                                                         
Un campanilleo: va cayendo la niebla sobre el parque.     

LA VISITA DE LA NIEBLA

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     Siempre es inoportuna la visita de la niebla. Al menos, para los que tenemos tendencia a la melancolía. Hoy ha vuelto a caer la niebla sobre Zaragoza. Ha sido su primera cita en este 2008 recién estrenado. Pero no será la última. Ya se despidió el 2007 con días de intensa niebla. Desde el hospital Miguel Servet se observaba la ciudad sumida en esta bruma grisácea que mantiene bajas las temperaturas y nos impide gozar del tímido sol invernal.

     Es verdad que Zaragoza no es Londres, ciudad envuelta por la niebla durante muchos días al año. Mi experiencia de este fenómeno no se ciñe sólo a la capital del Ebro. Durante mis dos años de estancia en Balaguer, pude comprobar cómo la niebla envolvía la capital cuando viajábamos a Lérida al dentista o a alguna gestión. Te adentrabas en la niebla como del día a la noche. El regreso era distinto, porque la niebla desaparecía nada más dejar Balaguer - ciudad que asocio al molesto olor de la papelera, al estilo de la de Montañana - y volvía a brillar un sol alegre y esperanzador. Otra ciudad azotada por la niebla es Fraga. Este enclave oscense está metido en una auténtica hoya y pocos días del invierno se libra de la niebla, cuando el anticiclón se asienta en la península.

     De todos modos, dicen que la niebla es beneficiosa para algunos cultivos y que, en algunos casos, mantiene la humedad que necesitan ciertas plantas. Está claro que nunca llueve a gusto de todos. Algunos poetas también se inspiraban bajo una espesa niebla y compusieron versos dignos de recordar.

POEMA DE AMOR

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     El día 22 de diciembre, cuando Nieves llevaba ya una semana ingresada y cuando la esperanza todavía se mantenía como una luz intermitente, le dediqué este poema a mi esposa. Ese  mismo día, el día de la Lotería de Navidad, nos habíamos conocido en una fiesta de despedida del trimestre, en un piso de la zaragozana calle Arias. Habían pasado 18 años.

     Con el poema, le regalé una orquídea, símbolo de la inmortalidad y la pervivencia. La tengo en mi despacho y la cuido con mimo cada día. Lo escribí en la calle, de prisa, con el corazón.

                         Amor desde el silencio,

                         amor profundo,

                         amor a contratiempo.

                         Amor de corazón

                         y de esperanza

                         con un sabor eterno.

                         Amor en la ilusión

                         y el sufrimiento,

                         amor en la alegría

                         y la nostalgia.

                         Amor que vence al tiempo

                         cual rescoldo infinito,

                         desde dentro.

 

 

EL CAMINO DE LAS LÁGRIMAS

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     Cuando se pierde a un ser querido, cuando se va para siempre la persona con la que has compartido los últimos quince años de tu vida, te queda un vacío inmenso en el alma y un desgarro profundo en el corazón. Después de casi un mes de silencio, después de veinte días de tristeza, de dolor y de desolación, vuelvo a las páginas de este blog dispuesto a seguir compartiendo mis vivencias, mi esperanza y mi afán de superación.

     Quiero agradecer sinceramente desde esta página el apoyo, el cariño y los consejos de tantos y tantos amigos que me aprecian de verdad. Ha sido una experiencia muy dura. Tal vez, la más dura de mi vida. Pero quiero afrontar el futuro con entereza y con fortaleza interior. Sé que no va a ser un camino de rosas, que es un reto impresionante. Esto leyendo el libro de Jorge Bucay, El camino de las lágrimas, que aconsejo a todos los que han sufrido algún tipo de pérdida. Sus consejos son muy válidos para estos momentos.

     La ausencia de Nieves crece como una sombra al filo de cada crepúsculo invernal. El desaliento merodea detrás de cada esquina y el aliento queda retenido en las horas de insomnio. Ángel González, el poeta asturiano que falleció la semana pasada, me proporciona unos versos inolvidables, que pueden servir de espejo de mi estado de ánimo. Plasmo el soneto como homenaje a mi esposa:

Me he quedado sin pulso y sin aliento

separado de ti. Cuando respiro,

el aire se me vuelve en un suspiro

y en polvo el corazón de desaliento.

 

No es que sienta tu ausencia el sentimiento.

Es que la siente el cuerpo. No te miro.

No te puedo tocar por más que estiro

los brazos como un ciego contra el viento.

 

Todo estaba detrás de tu figura.

Ausente tú, detrás de todo, nada,

borroso yermo en el que desespero.

 

Ya no tiene paisaje mi amargura.

Prendida de tu ausencia mi mirada,

contra todo me doy, ciego me hiero. 

 

TIEMPO DE ESPERANZA

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    Es tiempo de silencio. Es tiempo de esperanza. Tengo a mi esposa, Nieves, ingresada en el hospital. Por eso estas navidades van a ser particularmente tristes. De momento, me despido temporalmente de todos los que leéis asiduamente estas páginas y os dejo con este poema, que me ha enviado una amiga desde Barcelona:

La vida es corta.
Rompe las reglas.
Perdona rápido.
Besa lentamente.
Ama verdaderamente.
Ríe incontrolablemente.

Y nunca te arrepientas de nada que te haya hecho sonreír.

Envía esto a toda la gente que quieres

y que no quisieras perder en el 2008.

La vida puede no ser la fiesta que esperamos,
pero mientras estemos aquí...

deberíamos bailarla.

 



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