Facebook Twitter Google +1     Admin

josemarco


Contador de visitas

Temas

Enlaces

Archivos

 

Se muestran los artículos pertenecientes al tema IMPRESIONES.

INQUIETUD EN EL MUNDO RURAL

20170311111332-images.jpg

Resuenan en la capital más centralizada o centralista de Aragón los ecos del hombre del campo, de los habitantes de comarcas en declive como las Cuencas Mineras, de los olvidados invierno tras invierno, de esta España vacía que camina irremediablemente hacia la inanición. Los tractores surcan las calles de Zaragoza para pedir más ayudas, más consideración y más inversiones para los agricultores y ganaderos de nuestra comunidad. Una comunidad autónoma en la que, gracias a la factoría Opel - pue esperemos se mantenga muchos años - y a su privilegiada situación geográficas, goza de los privilegios de la industria. Pero lo que ocurre es que el valle del Ebro se lleva la palma y para las demás comarcas quedan las migajas.

Basta viajar cualquier fin de semana a unos de estos pueblos que rondan o apenas superan los cien habitantes en invierno para darse cuenta de que el fantasma de la soledad avanza día tras día, de que las calles están vacías y las casas totalmente cerradas, de que la ausencia de vecinos, cada vez más envejecidos, sume a estos lugares en la más absoluta tristeza. Sin embargo, algunos aún se salvan de la quema - al menos de momento -. Así en Aliaga todavía disponemos de un supermercado, de un centro médico comarcal y de una pequeña industria. pero eso no es suficiente. Ni mucho menos. Hace unos meses cerró la gasolinera y también cesó en su actividad el hotel de montaña del Molino. Son duros golpes para una población que tuvo tanta vida y actividad a mediados del siglo pasado. 

El único consuelo que nos queda es que el turismo siga en alza y que las iniciativas privadas para invertir en la zona sigan adelante. De momento, me alegró contemplar un grupo de niños jugando en la escuela del puablo. Muy pocos, pero suficientes para mantener un pequeño resquicio de esperanza para el futuro del medio rural aragonés.

11/03/2017 11:07 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

DESEOS PARA EL 2017

20170115184206-central-termica-de-aliaga.jpg

Retomo a mi blog después de más de dos meses de paréntesis. Hay tantos medios para plasmar los sentimientos, hay tantas redes sociales, revistas digitales, periódicos digitales,... que a veces uno deja de lado esta empresa que comenzó hace casi doce años y que, al parecer, se va apagando poco a poco.

De todos modos, no puedo evitar seguir escribiendo sobre ese futuro incierto de nuestros pueblos, esa sangría de población y esa España vacía que recorre de este a oeste no sólo la provincia de Teruel sino otras colindantes. Esta es la triste y cruda realidad, en especial cuando llega lo más duro del invierno y el hielo o la nieve - esta con cuentagotas - tiñen de blanco los caminos y las montañas.  No sé cuál es la palabra que podría calificar lo solos que se quedan los pueblos después del verano o después del paréntesis de las Navidades. Tal vez podríamos hablar de desolación. 

Como una metáfora, adjunto esta fotografía que he rescatado del Heraldo Digital de hoy, para expresar la soledad, el abandono y la dejadez en que queda el mundo rural que se va desangrando poco a poco. Pero, a pesar de todo, habrá que tener algo de esperanza en el futuro y pensar en la posibilidad de que el ciudadano de a pie valore la vida de los pueblos, mejore su entorno natural y se decida a invertir a pesar de las dificultades económicas y trabas burocráticas.

Porque es una pena que la vida de algunos núcleos rurales sólo dure los tres meses escasos del verano. Algo habrá que hacer ¿no? Pero no hay que esperar que se resuelva todo desde arriba. Los políticos están demasiado ocupados en sus problemas internos. A ver si algún día los resuelven y miran por el retrovisor. Igual se les cae la cara de vergüenza.

15/01/2017 18:42 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

NOVIEMBRE

20161113123820-aliaga-en-otono.jpg

El mes de noviembre siempre ha sido para mí un mes caduco, anodino, tristón. Son días que invitan más a la melancolía y que nos llenan de nostalgia. Los días se acortan, los árboles se despojan y la naturaleza presaenta un aspectos entre amarillento y grisáceo. Por eso, este poema intenta reflejar un estado de ánimo que espero vuelva a su tono normal en primavera.

DÍAS ACOTADOS

                                Noviembre sabe a niebla y a días acotados

                                surcados de silencios y gris en las aceras

                                teñidas de nostalgia.

                                Noviembre sabe a bruma y a solares vacíos,

                                a ladridos oscuros de perros sin destino

                                en el solar estéril de los dulces ocasos.

Si cruzas el umbral de las tardes opacas,

                                encontrarás el eco de inciertas madrugadas

                                y la farola azul solitaria y ausente

                                al filo de la nada.

                                Si atraviesas la luz que conduce al abismo,

                                vivirás la experiencia de los zombis reales

y añorarás la dicha de los días felices,

                                cada vez más lejanos.

Todo es tan fantasmal

                                que prefiero la vida de las tardes sin tregua

                                a esta niebla sin fin que oculta las vivencias

                                de las noches calladas.

13/11/2016 12:38 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

ATALAYA PRIVILEGIADA

20161007180026-20160925-125611.jpg

     Con lentitud, con rapidez, contemplando el paisaje, mirando hacia lo alto y con mucha ilusión. Así se puede ascender a lo más alto del castillo de Aliaga desde hace un mes. Han instalado una escalera sobre la estrecha y cada vez más deteriorada senda antigua para facilitar la subida a todo aquel que no tenga vértigo y camine con normalidad. Desde los más pequeños hasta la gente mayor, vecinos del pueblo y muchos visitantes suben estas cincuenta escaleras de metal y se plantan junto a la cruz de unos tres metros que corona la piedra que servía de parapeto al castillo.

    Hay que valorar la iniciativa y hay que valorar también los dos carteles informativos que hay en dos remansos del recorrido. Nos ofrecen fotografías antiguas de lo que fue este castillo medieval, que se remonta al siglo XII. Y nos informan de la destrucción casi total durante la guerra carlista del siglo XIX y del deterioro y el abandono posterior. Ojalá este primer impulso sirva para recordarnos que las ruinas se pueden restaurar, que el pasado no se puede dejar sepultado para siempre y que este castillo tiene una historia que habría que exhumar.

07/10/2016 17:58 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

¿OTOÑO O FINAL DEL VERANO?

20160922203737-otono.jpg

     Acaba de comenzar el otoño hace unas horas. Y nadie diría que hemos llegado a este equinoccio. Porque, casi sin darnos cuenta, el verano parece que se resiste a abandonarnos y continúa con esas temperaturas bonancibles, sobre todo por las tardes. Eso sí, sólo las mañanas más frescas y el progresivo acortamiento de las horas de luz nos recuerdan que estamos a las puertas de la estación de la decrepitud, de la caída de las hojas, de los frutos amarillos y de la melancolía.

     Personalmente, nunca me ha gustado esta estación. Es verdad que tengo recuerdos gratos del mes de octubre y ausencias dolorosas. Pero lo que menos me gusta es esa desnudez paulatina del paisaje, esos crepúsculos cada vez más prematuros y esa nostalgia que, no sé por qué, surca cada año mi columna vertebral.

De todos modos, como se trata de vivir estos tres meses lo mejor posible, habrá que pasar de puntillas por la celebración de Todos los Santos, habrá que pensar en los reencuentros con los amigos, en los fines de semana al calor de la lumbre, en las nuevas lecturas, las novedades literarias y alguna - muy pocas - series de televisión que valgan la pena. Sin embargo, la mejor medicina contra estos días grises o amarronados es buscar una buena ocupación que nos aleje de la nostalgia y que destierre de una vez por todas el fantasma de la melancolía.

22/09/2016 20:29 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

AGOSTO EN ALIAGA (7)

20160830171745-p1050930.jpg

     Una de las rutas más interesantes que se pueden realizar desde hace unos días es la caminata desde Aliaga hasta hasta la presa del embalse de la antigua central térmica. Paralelamente al río Guadalope, pero desde la otra orilla, se ha construido una vía ferrata que salva los barrancos y sortea los inconvenientes. A partir de ahora se van a poder observar nuevas vistas de este tramo del río que discurre entre Aliaga y la Aldehuela. Son parajes inéditos, casi nunca hollados por los vecinos y visitantes. Todo ello está orientado a fomentar el turismo. Han sido muchos los que se han acercado a realizar este recorrido de una hora y media aproximadamente entre ida y vuelta. Y la mayoría no han vuelto defraudados. Eso sí, hay que ir bien preparado, con buen calzado y sin miedo al vértigo.

30/08/2016 17:17 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

AGOSTO EN ALIAGA (6)

20160822200326-campos-pueblo32.jpg

     El mes de agosto va avanzando. Echamos de menos el agua. Echamos de menos las tormentas de verano. Echamos de menos ese cauce del Guadalope surcado por aguas cristalinas. Mientras tanto, llenamos los momentos de ocio con rutas a pie, rutas en bicicleta y partidas de guiñote. El penúltimo fin de semana de este mes caluroso nos lleva a Campos, esta pedanía de Aliaga que celebra sus fiestas patronales. Allí hay entretenimiento para todos: niños, jóvenes y mayores. Nadie se aburre mientras suena la música, actúan los payasos y se estremecen los castillos hinchables.

    Es bueno contemplar este ambiente festivo, esta armonía, este bullicio que echaremos de menos dentro de dos o tres semanas. Luego llegará el otoño con su silencio amarillo y el largo y rutinario invierno. Pero, mientras tanto, estamos disfrutando de unos días que volverán a repetirse el próximo mes de agosto. Va a ser una larga espera, pero los habitantes de este pequeño enclave rural turolense ya están pensando en las próximas celebraciones y en cómo mejorar la calidad y la cantidad de actividades. Eso sí. El listón está muy alto. Nuestra enhorabuena.

22/08/2016 19:56 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

AGOSTO EN ALIAGA (5)

20160819101458-agosto-2016-8.jpg

     A pesar de la sequía, las riberas del Guadalope se han convertido en un camino ideal para pasear, caminar o hacer footing. A primera hora de la mañana son muchos los vecinos de Aliaga que aprovechan para practicar algo de deporte. Luego llega la calma y la tranquilidad. Hasta última hora de la tarde, momento ideal para buscar una buena sombra y disfrutar de una temperatura envidiable.

      Hay que cargar las pilas antes de llegar a la rutina de septiembre. Agosto se va esfumando y hay que exprimirlo al máximo. Todavía quedan dos fines de semana apasionantes, nuevas rutas por recorrer y algunos pueblos por visitar. Mientras tanto, intentamos captar imágenes inéditas de Aliaga. Unas fotografías a vista de pájaro de las que aquí compartimos una muestra. Están realizadas desde la "olla" esa montaña caprichosa que bordea el este del valle y que se enrosca como si de una caracola se tratara. Son los caprichos de la Geología y las huellas del paso del tiempo.

 

19/08/2016 10:14 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

AGOSTO EN ALIAGA (4)

20160817121644-la-olla.jpg

      Después de la lluvia generosa, aunque insuficiente, de ayer tarde, ha amanecido en Aliaga con un cielo azul y nítido. Dicen algunos expertos, que Aliaga es uno de los lugares desde donde mejor se contemplan las estrellas. Yo diría también que es uno de los valles mejor hermanados con la luz matinal y con el contraluz crepuscular de las tardes estivales. Hoy es un día de esos. Y habrá que aprovecharlo para subir a la famosa olla, que se ha convertido en emblema de este pintoresco pueblo turolense y contemplar desde otra perspectiva este valle torcido que da nombre al municipio.

     Son muchos los miradores privilegiados desde los que podemos contemplar no sólo el valle en el que se asienta Aliaga, sino otros lugares del entorno. Porque la comarca de las Cuencas Mineras, una de las más extensas de Teruel, tiene muchos rincones que descubrir y muchos caminos que recorrer. En los próximos días intentaré plasmar nuevas experiencias y apurar lo poco que nos va quedando de este mes de agosto. No hay tiempo que perder. Y en ello estamos.

17/08/2016 12:16 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

AGOSTO EN ALIAGA (3)

20160815113220-la-plaza-desde-la-piedra.jpg

     El 15 de agosto marca prácticamente el ecuador del verano. Un verano que comienza a declinar después de esta fecha y que parece anticiparnos el próximo otoño. Pero este año echamos de menos las tormentas, no sólo para paliar esta prolongada sequía sino sobre todo para que el paisaje estival rompa la monotonía anticiclónica y se torne más cambiante. Hoy me he despertado con la famosa canción de Ixo Rai. En ella se plasma perfectamente la realidad de estas fiestas de mediados de agosto en los pueblos de la sierra turolense. Una realidad que no nos satisface a todos y que, en algunos casos, nos gustaría cambiar. 

       La ruta de este día ha sido a Jorcas, un pequeño pueblo de Teruel que está celebrando sus fiestas patronales. ¡Qué buenos recuerdos conservo de tantos quinces de agosto en Jorcas. Allí gané mi primer campeonato de guiñote, allí conocí personalmente a José Antonio Labordeta y compartí con él momentos inolvidables, allí pasé muy buenos ratos de charla en la peña "los zoqueros", allí viví largas noches de verbena bajo las estrellas, allí disfruté con un concierto de La Bullonera, allí saludé y escuché al Pastor de Andorra cantando "La palomica" en una tarde tormentosa... Y Jorcas sigue ahí, animada durante este puente y silenciosa y vacía durante el resto del año.

        También he aprovechado el puente para acercarme, como casi todos los veranos, al pequeño pueblo de Cervera del Rincón - actual pedanía de Pancrudo-. Mientras los niños se divertían en el parque infantil, reflexionaba sobre el futuro de este pueblo y de tantos otros, sobre estos inviernos crudos y solitarios, sobre esas casas vacías. La frase de Labordeta en su canción "Aragón" me vino de nuevo a la memoria: "Vamos camino de nada". Ojalá hubiera un 15 de agosto cada semana para dar vida a lo que la tuvo hace ya varias décadas.

15/08/2016 11:25 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

AGOSTO EN ALIAGA (2)

      En una mañana fresca, casi fría, de este inestable e irregular mes de agosto encamino mis pasos hacia Campos. Bajo hasta la Aldehuela por la pista que bordea el túnel de las vagonetas de carbón y me dirijo después hacia la masada del Recuenco. Desde allí, inicio una progresiva subida por un camino pedregoso hasta llegar a una loma desde la que se divisan los aerogeneradores de San Just y, poco después, el monte calvario de Campos. Esta pedanía de Aliaga espera con ilusión sus fiestas patronales, que se celebrarán el tercer fin de semana de agosto. Entre otras actividades, organizan un concurso de fotografía y una carrera o andada popular. El pueblo se ve muy animado. ¡Ojalá estuviera siempre así!

     Después de un breve descanso, inicio mi regreso a Aliaga por el camino que bordea el Salobral y la huella lamentable de una mina a cielo abierto. Contemplo la masada abandonada, como tantas otras de este municipio y reflexiono sobre el paso inexorable del tiempo, sobre el cambio de hábitos de vida, sobre la inevitable e irreversible emigración. Es una pena que estas casas queden en este estado. Pero así es la realidad de estos caseríos quen hace unas décadas tenían vida y futuro. Me acerco a la parte posterior de el Chorredor, ya cerca del barrio de Santa Bárbara, y observo la dificultad del acceso y lo imposible del descenso si no se va bien equipado. Por eso desisto de mi empeño y asciendo hacia las Calzadas, otro lugar abandonado que perteneció a mis antepasados maternos. Eso sí, me quedo con la contemplación del paisaje moteado de sabinas. Una delicia del mediodía estival.

12/08/2016 11:33 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

ESTIAJE

20160723100411-albergue-de-aliaga-la-tosca-x-andada.jpg

     En Aliaga todas las estaciones del año dejan su sello y su identidad. Una identidad única e intransferible. Esta se manifiesta en el paisaje, en la luz matinal, en los atardeceres, en las noches apacibles o gélidas, en el entorno o silueta de las montañas, en el color de los chopos, en el verdor de los pinos, y el los mil detalles que a veces se nos escapan de las manos.

     No sabría decir en este momento cuál es la mejor estación del año en este pueblo rodeado de un entorno privilegiado. Porque todas tienen su encanto. Personalmente, vivo con más intensidad la del verano, unos meses en los que parece que la naturaleza se despereza, que los colores se intensifican y que la luz nos inunda a raudales.

      Pero, en ocasiones, como está ocurriendo durante este cálido y seco mes de julio, no podemos disfrutar de escenas tan refrescantes como la de la fotografía. El río Guadalope sufre los rigores del estiaje y nos muestra descarnado un cauce seco, unas riberas desoladas, una ausencia de vida y lozanía.

      No sé si llegarán las tan necesarias tormentas de verano. No sé cuándo tardará en recuperarse este río que ha surcado durante siglos este valle silencioso. No sé cuándo volverán las aguas a su cauce. Mientras tanto, habrá que disfrutar de esta imagen del pasado, en la que el agua invade con su bravura los lugares más recónditos y pintorescos de este encantador pueblo turolense.

23/07/2016 10:02 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

SIN RETORNO

20160627172322-sin-retorno.jpg

No regreses Ulises.

Es mejor que te quedes
en ese mar de sueños
de sirenas
y escuches desde lejos
el canto lastimero
de las aves aladas.

No vuelvas nunca a Itaca.
Sería por tu parte
un error lamentable
volver a la rutina
y a esa cueva oscura
donde tu esposa teje
cual ícaro indolente
y tu hijo te ignora.

Deja por fin tu patria.
Abandona ahora mismo
la nostalgia infinita
de tu infancia
lejana
y surca sin retorno
aquellos derroteros
que han dejado una huella
irrepetible
en tus ojos ajados
y en tu mirada azul
hecha de mar y luz,
enamorada.

 

27/06/2016 17:23 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

EL CAMINO MÁS FÁCIL

20160621191629-minas-de-aliaga.jpg

 

Ocurre casi siempre. Está comprobado y no podemos negarlo. La historia más reciente nos lo recuerda de vez en cuando. Pero siempre se suele tropezar más de una vez en la misma piedra.  Alguno se preguntará a qué me refiero. Mi pequeño artículo hace referencia al Proyecto de Explotación de una mina a cielo abierto de arcillas blancas en el término municipal de Aliaga, concretamente en el valle de Santilla por parte de la empresa Minera Sabater.

            ¡Qué fácil es el camino! ¡Qué pronto se planifica para alterar el medio ambiente, destruir el patrimonio natural y dejar un rastro irreparable en uno de los lugares más incontaminados de la provincia de Teruel! Todo ello para que la riqueza de nuestro suelo se la lleven en camiones a la vecina región de Levante, donde las industrias la transformarán en cerámica y allí sí que crearán puestos de trabajo y fijarán población. Pero aquí, en este Teruel olvidado, nada de nada.

            Porque no son buenos los recuerdos que nos quedan de las minas a cielo abierto en esta provincia cada vez más despoblada. Y si no que se lo pregunten a los habitantes de Galve. Pero no hay que ir tan lejos para comprobar cómo la última mina a cielo abierto en Aliaga – esta vez de carbón – ha dejado una huella en el paisaje que parece más un cráter lunar que un lago encantado.  Las estadísticas hablan de que sólo el 14% de la zona explotada se restaura. Lo demás queda al descubierto durante décadas, con todo lo que supone afección natural y ecológica.

            En Aliaga sabemos mucho de minería y de explotación del carbón. Y conocemos también la difícil situación que ha quedado después del cierre de la Térmica en 1982. Todavía se puede ver la escombrera cual nido negro de suciedad. Y todavía permanece en pie, cual un testigo mudo, el esqueleto de la central. Es verdad que Aliaga se benefició durante más de tres décadas de una de las primeras industrias de transformación del carbón en España. Pero el precio que se ha pagado ha sido, al parecer, demasiado alto. Por eso los grupos municipales del Ayuntamiento y el Parque Geológico se han opuesto de entrada a una explotación que no va a aportar prácticamente puestos de trabajo fijos. Pero como es tan fácil y tan rentable aparentemente…

            No sé cómo acabará este contencioso. No sé si saldrán adelante las alegaciones contra esta instalación. Pero lo que está claro es que no es el camino para asentar población, generar empleo de calidad y mantener el valor turístico que está adquiriendo esta población desde hace unos años. 

21/06/2016 19:14 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

PAISAJE PRIMAVERAL

20160510100213-20160508123803-desde-el-solanar-2016.jpg

      Hay ventanas abiertas a un paisaje idílico y maravilloso. Hay miradores ocultos que nos ayudan a viajar hacia el pasado y a apuntalar ese presente a veces quebradizo y lleno de vaivenes. Hay atalayas desde las que se contempla el mundo de otra manera, con más sosiego, con más serenidad, con más confianza.

     El inicio del mes de mayo es en algunos pueblos de la sierra turolense el pistoletazo de salida de una primavera tardía y todavía algo desapacible. Pero eso no impide que podamos comprobar cómo el verde se enseñorea del paisaje y los chopos cabeceros comiencen a renacer un año más. Es un paisaje solitario, que nos invita a ver de manera distinta la realidad cotidiana. Eso sí, lejos del bullicio, del ajetreo y del estrés de la gran ciudad.

     Y es que a veces echamos de menos unas horas de silencio, un clima adecuado para una buena lectura o una charla sosegada con los amigos. Y eso nos lo brindan estos núcleos rurales, cada vez más deshabitados. Esos pueblos que pertenecen a la España vacía, esos pueblos que ya no son  ni volverán a ser lo que eran hace cuatro o cinco décadas.

     Por eso, mientras tanto, es bueno recrearse desde el solanar con la contemplación de un paisaje que nos invita a volver a los años de la infancia, cuando los sueños eran una realidad cotidiana y la ilusión brotaba a raudales desde todos los rincones. Ahora sólo quedan las calles solitarias, las casas vacías y una gran dosis de nostalgia.

PROYECTOS DE FUTURO

20160331190355-castillo-de-aliaga.jpg

      Volver a Aliaga para las ahora llamadas vacaciones o puente festivo de Semana Santa es acercarse a recorrer los escenarios del pasado y a rememorar vivencias ya lejanas. Porque los que hemos vivido durante nuestra infancia las Semanas Santas de los años cincuenta y sesenta, nos frotamos los ojos al comprobar cómo se vivían estas fechas. Los días llamados "santos" estaban marcados por la tristeza, la austeridad y un silencio que surcaba las calles y llegaba a todos los hogares. El día de Viernes Santo estaba especialmente marcado por ese dolor de la muerte de Jesucristo. En las casas lo vivíamos desde un cierto recogimiento, en la iglesia se sucedían los turnos de vela en el Monumento, los santos permanecían ocultos por un paño morado, las campanas dejaban de repicar y eran sustituidas por las carraclas, se ascendía al Calvario para rezar y cantar el Víacrucis y la procesión del Santo Entierro.

      En estas fechas de vuelta al pueblo y de reencuentro con muchos amigos y vecinos, es bueno comentar y compartir diversas inquietudes relacionadas con la mejora de los servicios del pueblo. Porque está claro que hay que seguir explotando el sector turísticos, a pesar del bajón de los meses invernales. Una de las propuestas consiste en la restauración del edificio de la antigua Central Térmica y su transformación en un centro de interpretación industrial. Es algo positivo y ojalá se pueda llevar a cabo. También se sugiere la restauración del castillo cada día más olvidado y deteriorado. Tal como vemos en la fotografía, se convertiría en un lugar privilegiado para contemplar este pintoresco valle del Guadalope y disfrutar de una orografía única en toda Europa. Al mismo tiempo, los numerosos visitantes que llenan durante estos días y, especialmente,  durantelos meses de verano los hoteles, casas rurales, albergues y restaurantes. 

De todos modos, sería bueno ir pensando en alguna alternativa industrial, en la regeneración de la zona de cultivo agrícola, en la construcción de una residencia de ancianos y - ¿por qué no? - en la orientación para uso turístico del río y del cada vez más anegado embalse de la Aldehuela.  No son sueños ni utopías. Es una posibilidad por la que habría que luchar desde todos los ámbitos.

31/03/2016 19:02 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

ENHIESTA ROCA

20160304124840-16695.jpg

¡Hola, amigos! Quiero compartir con vosotros mi último poema. Se titula TARDE DE FEBRERO y está inspirado en un paisaje único e inigualable: la vertiente rocosa que se asoma sublime y amenzante a la carretera que comunica Aliaga con el barrio de la Aldehuela.

                                        No estás solo.

                                        Eres como esa roca

                                        enhiesta

                                        al borde de un camino

tortuoso

                                        o como el árbol firme,

                                        herido por el cierzo.

                                        Somos muchos

                                        los que aún eludimos

                                       ese lastre fugaz de los

                                       recuerdos

                                       y afrontamos sin más,

                                       cual un Sísifo eterno,

                                       la lucha cotidiana 

                                       contra las injusticias,

                                       contra la intransigencia,

                                       contra oscuros silencios,

                                       contra retornos grises

                                       al pasado.

                                       No estás solo

                                       en esta tarde ausente

                                       de un febrero alocado.

                                       Sabes que somos muchos

                                       los que aún buceamos

                                       contra las pesadillas

                                       de este tiempo fugaz,

                                       intrascendente.

                                        

UN DÍA MUY SINGULAR

20160229193534-images.jpg

          El 29 de febrero se ha convertido en un día singular. Nos llega como un regalo - para muchos envenenado - para redondear o servir de coletilla a un mes que muchos califican de loco, voluble y poco seductor. Eso sí, hay que recordar que este mes que hoy nos dice adiós nos trae efemérides más o menos arraigadas y con tintes comerciales como el Carnaval o San Valentín. Y en el santoral, tampoco hay que olvidar a La Candelaria, san Blas o santa Águeda. De todos modos, me siguen gustando poco estas jornadas todavía invernales e incluso más desapacibles de muchos días de diciembre o enero.

         Y volviendo a este año bisiesto y a esta fecha que aparece sólo cada cuatro años, al igual que las Olimpíadas, hay que destacar el carácter siniestro que algunos le atribuyen. El refranero lo pregona con claridad: "Año bisiesto, año siniestro", y algunos relacionan este año divisible por cuatro con catástrofes como la del hundimiento del Titanic, en 1912, o tragedias como el inicio de la Guerra Civil española, en 1936. De todos modos, estas fechas peculiares siempre han sido un filón para supersticiosos o agoreros.

        Según las últimas estadísticas, en España hay unos 32.000 habitantes nacidos un 29 de febrero. Y en Aragón poco más de 800 personas vieron la luz durante estas 24 últimas horas del febrero más largo. Yo conozco a alguno nacido en este fecha y me confiesa que se siente orgulloso de ello y que lo celebra cada año, aunque sea el día 28 de febrero o el 13 de marzo. Otros prefieren celebrarlo sólo cada cuatro años, pero reconocen que no tienen más remedio que sumar de cuatro en cuatro si no quieren eludir al paso del tiempo o engañarse a sí mismos.

        Lo que está claros es que una decisión de tipo astral, que se remonta al tiempo de los romanos, ha dejado como huella singular esta fecha que nos regala un día más cada cuatro años y, al parecer, fluye con normalidad como otro día más.

29/02/2016 19:31 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

UNA PÁGINA EN BLANCO

20160101173812-feliz-2016.jpg

         Estrenar un año es iniciar una aventura incierta, es empezar un viaje sin retorno, es inaugurar una página en blanco. El 2016 nos brinda 366 días de penas y alegrías, de claroscuros, de contrastes, de viencias agridulces, de experiencias inolvidables. Es como un laberinto, un oleaje, un carrusel o una montaña rusa. Así lo he reflejado en este poema que dedico a todos los que me seguís aquí o en facebook.

                                       DÍA DE ESTRENO 

                                  Una página en blanco,

                                  un viaje apasionante

                                  sin retorno,

                                  un estreno azaroso,

                                  un inquierto oleaje

                                  entre la incertidumbre

                                  y la esperanza.

                                  Quedan atrás los días

                                  o semanas o meses

                                  - ¡Qué más da! -

                                  en que este carrusel

                                  o laberinto

                                  que es la vida

                                  ha quedado arrumbado para siempre

                                  en el espejo gris

                                  de las alcobas.

                                  Es un día de estreno

                                  - o al menos eso dicta el calendario -

                                  una jornada en la que el alborozo

                                  ahoga los sentimientos.

                                  Un día que reúne a las familias

                                  para escuchar, al menos,

                                  que nos sentimos vivos,

                                  que nos sentimos libres,

                                  que vivimos al filo del ocaso

                                  en este invierno dulce

                                  disfrazado de luz

                                  y primavera.

                                  Y QUE NO ESTAMOS SOLOS.

                                  Hay que brindar sin tregua

                                  con un brindis eterno

                                  por los que aún compartimos

                                  una rendija tenue de ilusión

                                  en esta noche nueva.

                                   

01/01/2016 17:38 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

FELIZ NAVIDAD

20151224124746-2-navidad-2015.jpg

          Con un poema alusivo a estas fechas y con la foto de mi amigo Juan Marqués os quiero desear una felices fiestas de Navidad. Aunque las Navidades no sean como las de antes, retomaremos la ilusión y alentaremos la esperanza.

                                        MIENTRAS TANTO

                                Quedan huecos vacíos,

                                sillas sin ocupar

                                en torno de una mesa

                                acicalada.

                                Queda la soledad,

                                queda el silencio

                                y esa sonrisa azul

                                desde el ocaso.

                                Lo sé

                                y lo estoy viviendo

                                al filo de unas fechas

                                despojadas

                                de todo lo que bulle

                                desde dentro.

                                Sé lo que es revivir

                                y volver a renacer

                                y abrazar el presente

                                y olvidar el olvido.

                                Mientras tanto,

                                miro hacia el horizonte

                                de los sueños

                                y estrujo los minutos

                                que rompen sin tapujos

                                la niebla rutinaria

                                de estos días.

                                Mientras tanto,

                                recuerdo a los amigos,

                                a mi escasa familia

                                y comparto con ellos

                                la nueva Navidad

                                que nos depara

                                un presente fugaz,

                                feliz,

                                apasionado.

FIESTA DE LA DEMOCRACIA

20151220175722-elecciones1.jpg

      Cuarenta años después de la muerte del dictador, Francisco Franco - al que algunos recuerdan todavía con nostalgia -, estamos celebrando una nueva fiesta de la democracia. Una más. Y que sean muchas. Eso significará que el sistema, a pesar de sus imperfecciones, goza de buena salud. Poco después de comer me he acercado con mi hijo al colegio electoral próximo a mi casa y hemos depositado nuestros votos en sendas urnas. Era la primera vez que votaba Javier en unas elecciones generales. A sus veinte años ya ha votado tres veces. No sé si mi padre - su abuelo - pudo votar más de dos veces en su corta y azarosa vida. Porque es verdad que lo que hoy - afortunadamente - consideramos como algo relativamente normal, fue algo impensable desde el año 36 hasta el año 1977. Fueron años oscuros, grises, de dura intransigencia y de mordazas por doquier.

      Por eso hoy es un domingo especial. Y, como en todas las citas electorales, he desayunado fuera de casa y a las ocho de la tarde estaré como un clavo viendo los imformativos de las distintas cadenas. Porque la incertidumbre es, de momento, lo que más predomina, a dos horas del cierre de los colegios electorales. Luego vendrá el recuento, los escaños y, a partir de mañana, contactos en todos los niveles y preparación de posibles pactos. De todos modos, lo que nos tiene que quedar de esta fecha es que en una España en paz, jóvenes, adultos y mayores han podido acercarse a las urnas y depositar su voto. Un voto que vale igual para todos. Lo mismo vale el de un potentado multimillonario que el de un humilde sin techo. Esa es una de las grandezas de la democracia.

20/12/2015 17:57 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

TARDE DE DOMINGO

20151119174712-20151115-204122.jpg

     Hay tardes de domingo grisáceas, cárdenas. Hay tardes de domingo crepusculares y decrépitas. Hay tardes de domingo simplemente otoñales. Pero, a veces, uno se sobrepone a los golpes bajos de la rutina y la melancolía para compartir con los amigos un campeonato de guiñote en el bar Las Palmeras, uno de los clásicos del barrio de Las Fuentes.

     Allí viví con mi hijo Javier unas horas intensas, con la mente despejada, con los nervios aplacados y con la suerte como buena aliada. Tanto es así que, al filo de las nueve de la noche, salíamos con nuestros trofeos y rematábamos unas horas en las que la afición puede más que cualquier otro tipo de ocio.

     Y ahora, a la espera del próximo campeonato. Creo que será en Aliaga, cuna de grandes jugadores de guiñote, el próximo puente de la Inmaculada. Allí estaremos, desafiando el frío y reencontrándonos con grandes amigos, con excelentes rivales y, si la suerte nos acompaña, con un alegre brindis prenavideño.

19/11/2015 17:44 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

FRUTOS TARDÍOS

20151111172903-manzano-en-santa-barbara.jpg

     Un otoño apacible se prolonga durante el mes de noviembre, antes de que las cumbres de los montes del Sistema Ibérico turolense se cubran de nieve. Esa nieve que cada año es más tardía y más escasa. Mientras tanto, el sol otoñal brilla durante las horas centrales del día e invita a los pocos habitantes que quedan en los pueblos a pasear, disfrutar del paisaje, respirar aire puro y saborear el silencio de los valles solitarios.

    Este año ha sido pródigo en frutas otoñales, especialmente de manzanas. Aunque tampoco hay que olvidarse de las nueces, los membrillos o las almendras. La temperatura agradable ha mantenido las frutas en el árbol durante más tiempo, como ocurre con esta foto de un manzano que bordea la carretera en el barrio Santa Bárbara de Aliaga y que puedo compartir con vosotros gracias a la gentileza de Enrique Suco. Lo mismo ocurre con las huertas, casi despojadas de todas sus hortalizas. Sólo quedan por estas fechas las coles, el cardo y alguna escarola. Lo demás hibernará durante casi medio año hasta que llegue la primavera y se prepare una nueva cosecha.

   Es la rueda de la vida, el círculo de los meses y de las estaciones. Ahora estamos en un mes de declive, de transición, de ocaso preinvernal. Y, aunque no me gusta noviembre, tengo que reconocer que tiene su encanto, sobre todo en esos lugares adonde la niebla sólo se acerca por las mañanas y da paso a un sol que tiñe de realza el amarillo de las hojas, alienta el verde de los pinos y mantiene en pie las ramas desnudas de los chopos cabeceros.

11/11/2015 17:29 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

INCIPIENTE OTOÑO

20150924131514-otono-de-aliaga-025.jpg

    El inicio del otoño, que se estrenó ayer con el equinoccio de septiembre, no suele coincidir con el otoño climatológico. Sin embargo, hay indicios claros de su inmediata llegada. Estos síntomas se advierten más en los núcleos rurales que en las grandes ciudades. Por la mañana suele caer una ligera rosada en los pueblos de la sierra, comienzan a humear las chimeneas y, sobre todo, el día va perdiendo enteros en favor de la noche, cada vez más larga. Además, las temperaturas nocturnas invitan a abrigarse y, con frecuencia, a caldear las casas al atardecer.

    Personalmente no me suele gustar el otoño: esa estación de ocres y amarillos, de hojas caídas, de ramas desnudas y de atardeceres agrisados. Sin embargo, hay un aspecto de esta estación que contrasta con la tristeza y la melancolía. Es el primer otoño, el que abarca septiembre y octubre, el que prolonga todavía los ecos del verano, el que nos regala con sus frutos - uvas, ciruelas, manzanas, peras, nueces, membrillos - y el que nos contagia un clima de dulzura y serenidad. Ese es el otoño que deseo y con el que más disfruto. En cambio, cuando llega noviembre, el gris se apodera del paisaje, el amarillo se va desvaneciendo y los días se engalanan de un tono cárdeno y anostalgiado.

    Para decir adiós a este tórrido verano y dar la bienvenida a estos tres meses otoñales, comparto con vosotros una fotografía del blog de mi amigo y paisano Luis Antonio Pérez (lperezcerra.blogspot.com). En ella podemos observar el otoño en Aliaga, a orillas del Guadalope, con todo su esplendor.

Y VOLVER, VOLVER...

20150913164612-fiestas-aliaga-2015-7-1-.jpg

    Cuando llega el mes de septiembre, nos bombardean desde todos los rincones y nos hablan de rutina, de vuelta al cole, de regreso a nuestras obligaciones, de ajuste de horarios, de coger el ritmo, de no mirar hacia atrás.

    Pero septiembre es mucho más que un regreso a la ciudad teñido de nostalgia. Porque septiembre sabe a reencuentro, a otoño dulce, a fiestas en los pueblos, a tardes dilatadas, a cielos agrisados, a caminatas por la ribera del río, a rutas en bicicleta, a nuevas amistades.

    Y aunque el clímax festivo del mes lo marcan las fiestas de Aliaga, no podemos olvidar la noche festiva de Garrapinillos, la tarde soleada de Leciñena, la noche de terraza en el centro de Huesca, el pregón de fiestas de Remolinos, el rancho y el concurso de guiñote con un valioso segundo premio.

    Ahora viene la segunda parte del mes. Nos esperan las clases, las reuniones, el grupo de lectura, el frontenis, el concurso de guiñote de Zuera, el reencuentro con los alumnos, las notas de selectividad, los recuerdos del verano, la vendimia, el color amarillo, los rebollones,...

    En septiembre todo vuelve. Menos aquellos que se han quedado en el camino durante estos largos meses de verano. Es de esperar que, a pesar de los tópicos, mantengamos la ilusión y voovamos a la poesía, a la creación literaria, a los conciertos, a las presentaciones, al día a día cultural y lúdico.

(Foto adjunta: En los porches de Aliaga después del pregón del día 4)

13/09/2015 16:46 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

ATALAYAS

20150729121116-atalaya-2015-12.jpg

    En una tarde apacible y tranquila de finales de julio, cuando el sol comienza a perder su fuerza y se levanta una suave brisa, comienzo a ascender desde Las Casillas a una de las atalayas privilegiadas que rodean a Aliaga - este valle retorcido según la etimología árabe -. Desde lo alto, contemplo todas las montañas que rodean al pueblo, esas formaciones geológicas de hace millones de años, que han convertido a este lugar en un enclave privilegiado, en un Parque Geológico de los mejores de Europa.

   Las sombras se ciernen sobre el caserío, situado al cobijo de las montañas y bajo la custodia silenciosa de los restos de un castillo medieval. La herida del silencio toca mi sensibilidad y sólo se oye a lo lejos el sonido de las campanas que señalan las ocho de la tarde. Por lo demás, mientras recorro esta colina escarpada, sorteo las aliagas, acaricio las sabinas y esquivo las hierbas aromáticas, especialmente el espliego  y el tomillo.

     Con mi cámara quiero dejar constancia de este momento y realizo varias fotografías panorámicas como la que aparece en esta entrada. No me canso de contemplar el paisaje, las calles perdidas en la lejanía, la torre inconfundible de la iglesia de San Juan, la cúpula del santuario de la Virgen de la Zarza, el perfil del pueblo nuevo, los chopos cabeceros que flanquean el río Gualalope y siembran de verdor sus orillas. Nunca había observado mi pueblo desde esta privilegiada atalaya. Acaso en mi infancia. Pero ya no lo recuerdo. Porque cada día y en cada momento se puede ver de distinta manera el mismo valle, los mismos caminos, las mismas calles, los mismos tejados. Hoy ha sido una tade distinta. Una tarde en la que la distancia me ha hecho sentir más cerca de la tierra que me vio nacer.

29/07/2015 12:11 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

ATARDECER APACIBLE

20150722200958-aliaga-verano-2015.jpg

    Después del bochorno de los últimos días, parece que el calor nos da un respiro y deja el paso a la brisa suave y a una temperatura casi ideal. Al menos en Aliaga. La tormenta del domingo y los amagos tormentosos de ayer y de hoy han dado paso a un clima más adecuado para las fechas en las que nos encontramos.

   El río Guadalope se resiste al estiaje y las huertas muestran toda su lozanía. Todavía se recuerdan las generosas lluvias del mes de junio y se quiere pasar página de los días inusualmente calurosos para estas fechas. Eso sí, aún queda mucho verano y puede pasar de todo.

    En mi paseo por la calle mayor observo que se están reparando algunos tejados y se están adecentando algunas casas para recibir a los vecinos que esperan con ilusión las vacaciones de agosto. Porque agosto es el mes estrella. Las ciudades se quedan semivacías y las playas se llenan de visitantes. Pero muchos elegimos la tranquilidad de los pueblos que, con una altitud de más de mil metros, nos permite dormir a pierna suelta, disfrutar de los paseos vespertinos y tomar la fresca en la calle o en las terrazas de los bares después de la cena.

     La fotografía nos muestra la torre de la iglesia de San Juan, un monumento inconfundible de Aliaga. El verde de la ribera del río todavía se mantiene a pesar de la escasa lluvia de los últimos días. Y los niños y jóvenes recorren las calles con aire festivo y con sabor a vacación. Están mucho mejor que en la ciudad, por supuesto.

22/07/2015 20:09 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

A VISTA DE BUITRE

20150718132305-a-vista-de-buitre-1.jpg

     Nunca había estado en este lugar escarpado y escabroso. Después de trepar por unos peñascos encima de la carretera de Camarillas, me asomo a una oscura y escondida cueva y diviso a dos buitres. Me miran sorprendidos y huyen despavoridos emprendiendo el vuelo a lo lejos. Desde allí diviso un paisaje inédito. El castillo de Aliaga, que oculta la parte más antigua del pueblo, y el pueblo nuevo, que se extiende a la izquierda muy cerca de la orilla del Guadalope.

     Mientras contemplo el paisaje montañoso, que me es tan familiar y admiro las formaciones y plegamientos caprichosos de este parque geológico, evoco los rigurosos inviernos de hace cincuenta años, los caminos pedregosos, los bancales cultivados en las laderas de las montañas, los rebaños de ovejas, las caballerías y la huerta cultivada a la orilla del río de la Val.

     Ahora queda muy poco de todo eso. Sólo permanecen las montañas enhiestas, solitarias, eternas. Y el valle verdeante y el castillo semiderruido. Me preguntaba también si valdría la pena reconstruir el castillo y convertirlo en un lugar de atractivo turístico con mirador y centro de interpretación incluido. Sería un proyecto ambicioso e interesante. Y muy útil para este pueblo que se beneficia del turismo, especialmente en los meses estivales.

     Mientras desciendo cuidadosamente entre sabinas humildes y aliagas rebeldes, me imagino a los buitres que volverán a su cobijo, a esa cueva que quizás en el pasado albergó a algún fugitivo o a algún maqui. Es viernes y no paran de llegar coches a Aliaga para disfrutar del fin de semana, para huir del calor agobiante de Zaragoza o de Valencia, para disfrutar del paisaje y del solaz. Dejo a mi derecha la porra, otro icono del pueblo y contemplo desde el puente la eminencia en la que he estado a la altura de los buitres. Quizás haya sido una pequeña locura de una tarde calurosa y apacible.

18/07/2015 13:17 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

OLEADAS ESTIVALES

20150715184308-aliava-verano-2015.jpg

      Después de unos días alejado del ordenador, vuelvo a teclear desde mi pueblo, desde Aliaga. Un lugar idílico que este verano tampoco se ha librado de las sucesivas olas de calor que azotan nuestra península. Por eso hay que aprovechar las primeras horas del día y las horas del crepúsculo vespertino para pasear, ir en bicicleta o practicar nuestro deporte favorito. Esta tarde de mediados del mes de julio el cielo se ha tornado gris y, a lo lejos retumban los truenos. Es un amago de tormenta que quizás llegue hasta este valle verdeante.

     A todos nos sorprenden estos días calurosos tan prolongados y nos preguntamos si será definitivamente una consecuencia de esta cambio climático que hace años merodea por el sur de Europa. Porque no es normal que dentro de una habitación se mantengan los treinta grados y haya que descender a la parte más baja de las casas para disfrutar de una temperatura agradable para estas fechas. Por eso buscamos las orillas del río, la sombra perpetua de los chopos cabeceros y el frescor de la vega. Por eso buscamos un alivio natural, lejos de los aires acondicionados y del frío artificial. Y esperamos una nueva tormenta, al menos para refrescar el ambiente y humedecer el paisaje.

    Es verdad que, en comparación con otras zonas de España, seguimos siendo un lugar privilegiado para los meses más calurosos del año. Es verdad que siempre encontramos un rincón para refrescarnos, para dejarnos acariciar por la brisa, para contemplar un horizonte distinto cada día. Porque el verano es tan fugaz que, a pesar de estas inusuales temperaturas, intentamos apurar hasta el último sorbo de solaz, de reposo, de reflexión, de tertulia, de reencuentro. Todavía nos queda un mes y medio por delante. Y en estas páginas reflejaremos vivencias, aventuras y nuevas experiencias cotidianas. 

15/07/2015 18:34 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

SENDEROS DE ALIAGA

20150629114630-ruta-senderista.jpg

     Como todos los años por estas fechas, el ayuntamiento de Aliaga organiza una ruta senderista por su extenso, variado y atractivo entorno natural. Esta marcha ya va por su novena edición y cada año nos sorprende más. El sábado, 27 de junio, antes de las 8 de la mañana ya estábamos de camino hacia el barrio de Santa Bárbara por la orilla izquierda del río de la Val. Todavía nos amparaba el fresco de la mañana de una jornada que prometía ser calurosa. Pronto dejamos el valle para comenzar la primera subida - la más difícil - hacia la carretera de Camarillas. Un camino sinuoso, empinado y agreste. Arriba nos esperaba el primer avituallamiento para hidratarnos. Venía después una senda a través de aliagas y pequeños pinos con subidas y bajadas cual tobogán de feria. Pero pronto llegaríamos a la carretera de Miravete e íbamos a reponer fuerzas con un exquisito bocadillo de jamón. Nos esperaba la ribera del Guadalope, que íbamos a cruzar varias veces, para iniciar una segunda ascensión hacia el valle cercano a Valdepérez. Allí, después de saborear fruta natural, comenzaba una larga pista forestal, con pequeñas subidas, que nos llevaría de nuevo al Guadalope y a las inmediaciones del Hotel de montaña El Molino de Aliaga. Al filo de las doce, después de unas cuatro horas de intenso caminar, llegábamos al pabellón. Allí nos recibían con un refresco y una camiseta conmemorativa. Luego llegaría la comida - la paella que nos preparan cada año unos vecinos y amigos de La Vall de Uxó - y una larga y dilatada sobremesa.

     Lo que más quiero destacar de esta IX Ruta Senderista de Aliaga es que, a pesar de haber nacido allí, me ha dado a conocer zonas naturales y caminos pintorescos que hasta el momento desconocía. Un diez para los organizadores que año tras año se van superando con nuevos y sorprendentes recorridos.

29/06/2015 11:40 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

AL FILO DEL VERANO

20150622140052-san-juan-en-aliaga.jpg

     Mañanas claras y soleadas, tardes apacibles, crepúsculos serenos. Todo esto y mucho más es lo que nos brinda el inicio del verano en Aliaga. Un inicio que coincide con una de sus fiestas más emblemáticas: la de San Juan. Y es que, aunque el día más importante es el próximo día 24, este fin de semana se han anticipado las celebraciones con importantes festejos taurinos - el ensogado por las calles del pueblo y los toros embolados con un excelente concurso -, buenas orquestas, concurso de guiñote y otros espectáculos para niños y adultos.

     Uno de los actos más singulares de estos días es la plantada del mayo en la plaza contigua al cuartel. Un pino singular, con una capota de enebro o de sabina es elevado por varios jóvenes - antes lo realizaban los quintos - y queda allí enhiesto y majestuoso durante todo el verano. Un verano que se caracteriza por la animación de los fines de semana, la ruta senderista del próximo sábado, los actos culturales en la biblioteca, las visitas al parque geológico y otras actividades de interés. Además, el pueblo está ganando terreno en establecimientos hoteleros. Lo que atrae a los numerosos visitantes que, mediante el boca a boca, van aumentando año tras año.

    Porque para los que conocemos bien el pueblo, el turismo es uno de los elementos dinamizadores de Aliaga. Sin embargo, todos pensamos que si se instalara alguna industria, sería el complemento perfecto para fijar población y alejar el fantasma del éxodo rural que tanto ha afectado a Aragón y a Teruel en las últimas décadas. De momento, habrá que aprovechar la benevolencia del clima estival, el paisaje pintoresco y los atractivos naturales que en verano reclaman la atención del viajero.

22/06/2015 13:57 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

UNA VÍA OBSOLETA

20150622134246-tren-teruel-644x362.jpg

    No es la primera vez que escribo sobre el problema de las comunicaciones en Aragón, especialmente en la provincia de Teruel. Precisamente en los últimos días ha vuelto al primer plano de la actualidad la vía ferroviaria entre Zaragoza y Teruel. El motivo no ha sido otro que el transporte periódico de cargamentos de coches de la factoría Opel de Figueruelas con destino al puerto de Sagunto para embarcarlos a Turquía. Resulta que, según fuentes de Renfe, la presencia de este convoy excesivamente largo y con circulación lenta, ocasionaba retrasos a los trenes habituales de pasajeros. Así, se ha tenido que interrumpir este  traslado, que suponía un recorrido de casi trescientos kilómetros menos, y se ha vuelto a privar a Teruel de una actividad que favorecería a otras empresas. 

     ¿Se va a buscar la mejor solución a este problema? Al parecer, la situación económica actual condiciona notablemente lo que sería una actuación definitiva: electrificación de la línea, amplios apeaderos y, en definitiva, un desdoblamiento de las vías en todo el trayecto. Todo ello supondría una inversión que ni Renfe ni los organismos oficiales están dispuestos a asumir. Otra alternativa más viable sería que estos vehículos se transportaran por la noche. Solución que parece provisional y poco convincente. Mientras tanto, se ha suspendido esta iniciativa y se está a la espera de adoptar la solución más conveniente.

     Está claro, que en este tema de las comunicaciones llueve sobre mojado. Y es una pena que una vía que enlaza el norte de España con el Levante quede como enlace secundario y se convierta en un futuro en algo obsoleto y poco operativo.

19/06/2015 10:10 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

A CORTO PLAZO

20150525103759-elecciones-2015.jpg

     Cada vez programo más a corto plazo. Cada vez planifico más a corto plazo. Cada vez sueño más a corto plazo. Los días pasan con un ritmo tan vertiginoso que, a veces, es difícil detenerse a pensar, a reflexionar, a reencontrarse con uno mismo. Incluso en lo meteorológico se da una rápida y caprichosa transición primaveral entre el tiempo estival y la crudeza del invierno. Eso sí, hay fechas que figuran en el calendario y a las que, en cierto modo queremos llegar para convertirnos en actores y espectadores de una misma obra: la vida en vivo y en directo.

      Porque este mayo de 2015, que ya ha surcado su ecuador, camina en lo social, político, cultural y económico hacia ese domingo, día 24, hacia esa fecha de elecciones autonómicas y municipales en las que la sorpresa y la incertidumbre están agazapadas al borde del camino. Cuando faltan sólo cinco días para esa cita, continúa esa tercera parte de indecisos, mientras por las calles y polideportivos se suceden las proclamas, manifiestos y mítines entusiastas. ¿Qué pasará a partir de esa fecha? Todos nos hacemos la misma pregunta.

      De todos modos, lo que está claro es que algo tiene que cambiar para bien. Por eso no es de extrañar que los partidos que están aún en el poder se apresuren a mostrar buena cara y buena conducta. Y que, a última hora, se atrevan a publicar decretos y  proyectos curriculares de la tan polémica LOMCE. No sé lo que pasará el día después. Pero lo que está claro es que no todo va a seguir igual. Ni mucho menos. Sería un fracaso de la democracia y del estado de derecho.

19/05/2015 13:12 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

MAYO FLORIDO EN ALIAGA

20150506182026-aliaga-en-primavera.jpg

     Los que aún recordamos el tradicional mes de las flores, nos hemos reconciliado con el paisaje multicolor durante estos días del puente de mayo en Aliaga. La sinfonía del color verde - omnipresente en el monte, en las riberas del río, en las huertas y en los valles solitarios - se complementa de modo admirable con los colores rosáceos de la flor del manzano, con el rojo carmín de las amapolas o como el violeta de los aromáticos cinamomos.

     Este año las generosas lluvias del pasado mes de marzo han dejado una huella primaveral. Una primavera tardía, apacible, casi siempre efímera. Por eso, pasear por el campo, acercarse a las fuente de la Cedrilla, descansar en la terraza de El Molino son pequeños placeres de los que no podemos gozar en la gran ciudad. Hasta el caudal de los dos ríos que juntan sus aguas en el pueblo es más generoso, más cristalino, más acelerado.

     Hay que esperar, de todos modos, que los meses de mayo y junio no sean demasiado cálidos y nos regalen muchos litros de agua suave y abundante. Porque para Aliaga el turismo es esencial. Los visitantes, que se han acercado en gran número durante estos días, agradecen ese cielo claro e incontaminado, esas temperaturas suaves y esas noches dilatadas, tranquilas e interminables. Cuando llegue el verano, es de esperar que los ríos no sufran estiaje, que los montes muestren su mejor aspecto y que los valles, cortejados por centenarios chopos cabeceros, mantengan ese atractivo singular que todos conocemos.

05/05/2015 12:03 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

¿RELIGIOSIDAD O TURISMO?

20150504141431-semana-santa.jpg

     Quedan ya lejanas y, afortunadamente, muy borrosas aquellas Semanas Santas de los años sesenta del siglo pasado. En ellas dominaban el color morado y el negro. Todo ello en un trasfondo gris que, anarbolando la bandera de la prohibición, nos imponía un silencio sepulcral, un retiro casi monacal y una abstención casi total de todo lo que fuera ocio, alegría y esparcimiento. Aún recuerdo esa infancia en la que visitábamos los monumentos, recorríamos el vía crucis hasta lo alto del calvario o desfilábamos con un rictus de tristeza por la Vega o el Cascajar en interminables procesiones. Luego el ayuno, la abstinencia y el cierre de los bares. En el cine alguna película de la pasión de Jesucristo y en casa el silencio y la monotonía.

     Después de cinco décadas, la Semana Santa ha dado un giro copernicano. La religiosidad queda en segundo plano. Y sólo las procesiones se mantienen más como reclamo turístico que como verdadera y auténtica expresión del sentimiento religioso. Ahora esta semana es más una oportunidad de ir a la playa o a la montaña que de encerrarse en una iglesia a celebrar la muerte y resurrección de Jesucristo. Este inicio de la primavera nos invita más a descansar, a romper la rutina cotidiana, a reencontrarse con los amigos, a huir del estrés de las grandes ciudades o olvidarse por unos días de las obligaciones cotidianas.

     Es verdad que una minoría de creyentes todavía celebra con auténtica fe los días más importantes del calendario cristiano. Desde que empezó la Cuaresma, se han ido preparando para la celebración del Jueves Santo - el día del Amor -, para los oficios del Viernes Santo y para la solemne Vigilia Pascual. Y vivirán estos días con toda devoción. Una fe que se ha ido adaptando a los tiempos y que se ha despojado de herencias del pasado casi medievales. Mi pregunta es si se pueden compaginar ambas vivencias. Creo que sí. Aunque esta sociedad consumista nos lo vaya poniendo cada vez más difícil.

30/03/2015 19:27 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

¿VUELVEN LAS AGUAS A SU CAUCE?

20150306111721-riada-en-el-ebro.jpg

      Ha pasado prácticamente una semana desde que una impresionante riada del Ebro - similar a la de 2003 y superior a la de 2007 - ha surcado con violencia la comunidad aragonesa de oeste a este y ha dejado un rastro de devastación difícil de evaluar. No sólo se han visto perjudicados los agricultores - más de 2.000 - por los daños en granjas y en cultivos. También ha afectado a casas particulares de Novillas, Boquiñeni o Alfocea y a garajes, colegios, almacenes, talleres y centros deportivos.

     Ahora, cuando parece ser que las aguas han vuelto de momento a su cauce, hay que valorar los daños, compensar con creces a todos los afectados y, sobre todo, buscar soluciones para que este desastre no vuelva a ocurrir. Y ahí está lo más difícil y polémico: mientras unos reclaman un dragado del cauce del Ebro, otros aportan otras soluciones menos radicales y más respetuosas con el medio ambiente. Se trata, en definitiva de sentarse en una mesa, dialogar, intercambiar opiniones y sopesar los pros y los contras.

     De todos modos, lo que las autoridades regionales y estatales tienen que tener claro es que la solución no está en el tan solicitado trasvase por parte de las comunidades del Levante, sino en la elaboración de un Pacto del Agua que sirva no sólo para almacenar agua para los momentos de necesidad, sino para encauzarla adecuadamente cuando vuelvanna repetirse estas avenidas.

     Todavía queda mucha nieve en el Pirineo y es probable que dentro de unas semanas volvamos a ver crecido al Ebro. Y todos nos preguntamos: ¿Se volverán a anegar las tierras de la Ribera Alta? ¿Volverá la inquietud a los habitantes de los pueblos ribereños? Podría ser que sí. Porque los proyectos van para largo y las ideas no están demasiado claras. Es de esperar que prevalezca lo más sensato y que triunfe el sentido común.

06/03/2015 10:57 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

VUELTA A LA RUTINA

20150224120435-imagesxvr7u1yn.jpg

      Avanza el mes de febrero a pasos lentos. Un mes que, a pesar de ser el más corto, da muestras año tras año de su caprichoso e irregular comportamiento climático. Nos ha traído días de frío casi glacial y otros de cierzo, niebla, lluvia e incluso de algún copo de nieve. Ha sido un mes en el que, debido a una operación de catarata en el ojo derecho, no he aparecido por estas páginas. Y eso que se han cumplido durante estos días efemérides interesantes. Así, el pasado domingo, día 22, se cumplieron 10 años - ¡cómo pasa el tiempo! - de la lectura de mi tesis doctoral sobre la obra de Parcerisa Recuerdos y Bellezas de España. Fue un día frío, con nieve en Zaragoza, algo inusual en este valle. Lo que no es inusual son las avenidas del Ebro que se suceden una tras otra, esas riadas que nos recuerdan viejos tiempos y que resultan cada vez más peligrosas debido al progresivo deterioro del cauce del río.

     Vuelvo ya a la rutina. La bendita rutina que decía alguno. Con mis clases de Lengua y Literatura, con mis correcciones de estilo, con mis artículos para Tribuna del diario Aragón Digital, con mis colaboraciones en Turia y con mis poemas. Esperemos que, con la llegada del buen tiempo y de la tan esperada bonanza de primavera, volvamos a los viajes, visitas a museos y otras actividades lúdicas, culturales y deportivas. Después de estos días sin poder leer ni escribir, cada vez valoro más la vista e intento cuidarla lo mejor posible. Así que aquí me tenéis de nuevo, al filo del final del invierno y disfrutando de los amaneceres soleados y de la progresiva dilatación de las tardes.

24/02/2015 11:58 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

RECUERDOS Y AUSENCIAS

20150120182126-el-pantano-nevado-enero-2015.jpg

    A vista de pájaro podemos contemplar lo que queda del embalse de la térmica de Aliaga y el esqueleto gris de la central que dejó de funcionar hace más de treinta años. Gracias a la gentileza de mi amigo Enrique Suco y al buen hacer de los fotógrafos del Hotel de montaña Molino Alto, puedo contemplar desde la distancia un paisaje invernal, aparentemente idílico pero desnudo en su soledad.

    Está claro que ahora no nieva como antes. Ni mucho menos. El calentamiento global y el cambio climático están haciendo de las suyas. Por eso, una pequena nevada de cinco centímetros nos llama la atención. El paisaje se viste de blanco y contrasta abiertamente con el gris de las eminencias rocosas y el gris cemento del gigante edificio herido por el tiempo.

    Por eso me gustaría contemplar este idílico rincón de otra manera. Y ya que es gratis soñar me encantaría ver en el mismo lugar una industria moderna, ecológica y no contaminante. Y que el pantano se dragara de una vez y recobrara su esplendor de antaño. Y que las montañas se vistieran de vegetación. Y que los inviernos, los crudos inviernos de este valle del alto Guadalope nos trajeran nevadas copiosas, Y que las casas de al Aldehuela estuvieran todos el año habitadas y sus vecinos distrutaran de unn trabajo y de un entorno agradable.

   Todo esto quizás sean utopías. Pero este blanco de la nieve, que nos habla de recuerdos, de ausencias, de soledad y de silencio. Parece que nos invita a una ensoñación optimista. Eso sí, desde la distancia, desde la ciudad herida por la niebla o azotada por un cierzo insolente.

20/01/2015 18:18 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

LUZ DE INVIERNO

20150110122420-luz-de-invierno.jpg

     Ya está aquí un nuevo año. Ya estamos en plena cuesta de enero. Poco a poco nos vamos desembarazando de los despojos otoñales y comenzamos a comprobar cómo, con timidez, el día vuelve a ganar terreno a la noche, la luz se filtra con cautela entre la oscuridad y el sol recupera poco a poco su verticalidad. Es verdad que aún faltan más de dos meses para el equinoccion primaveral, pero la luz matinal - cuando la niebla lo permite - apunta a un nuevo renacer lento, pausado, sereno.

     Hemos regresado de nuevo a la rutina semanal, a los fines de semana dilatados, a los lunes opacos, a los viernes esperanzadores. Hemos dejado atrás los fastos navideños, el exceso de dulces, la comida generosa y la bebida sin tasa. Y el cuerpo agradece de nuevo el ritmo cotidiano y el alimento más frugal.

     Las grandes ciudades han recuperado el pulso habitual y los pueblos se han vuelto a quedar casi vacíos. Van a ser unos meses largos y duros para muchos núcleos rurales. Hasta finales de marzo, con la Senana Santa, sólo alguna celebración como las albadas, el carnaval o el importado día de los enamorados van a animar un poco la soledad de los pueblos. Porque la mayoría elegimos el bullicio de la gran ciudad, el ajetreo de las calles, el hechizo de los comercios, la comodidad de los servicios básicos. Todo ello no deja de ser a veces una huida de la soledad, un refugio artificial en un paraíso que tampoco acaba de hacernos felices.

     De momento, habrá que disfrutar de esta luz invernal, de estas mañanas diáfanas y de un paisaje urbano que también tiene su encanto, auque se vista de gris y nos aleje cada vez más de un entorno natural limpio e incontaminado.


10/01/2015 11:58 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

BUEN INICIO DE AÑO

20141231112328-images.jpg

       El año 2014 ya está llegando a su fin. Parece que fue ayer cuando estrenábamos este año que ya es viejo y quedará para siempre en nuestro recuerdo. Ahora sólo nos toca mirar hacia adelante y plantearnos nuevos retos, nuevos motivos para seguir soñando, nuevas ilusiones y renovadas esperanzas.

      En un año pueden suceder tantas cosas, pueden surgir tantos imprevistos, que prefiero que mis deseos no vayan demasiados lejos y de ese tópico Feliz Año Nuevo pasar al FELIZ INICIO DE AÑO. Porque cada vez planifico más a corto plazo, cada vez miro más a ese futuro casi inmediato, a ese presente que se convierte en futuro minuto a minuto, hora a hora, día a día.

      El año que termina nos deja la balanza bastante equilibrada. Aunque a todos nos gustaría que pesara más lo positivo que lo negativo. Ha sido un año anodino, un año de transición, un año de altibajos y de pequeños sobresaltos. Pero no nos podemos quejar pues en lo esencial podemos vivir el día a día con cierto sosiego y tranquilidad. Ha sido un año en el que he conocido a personas maravillosas, he leído excelentes novelas, he escrito nuevos poemas y he intentado cultivar la amistad. Tampoco he dejado de practicar deporte, especialmente el frontenis, que me ha supuesto un accidente en el ojo del que ya estoy recuperado. Eso sí, han quedado muchos proyectos pendientes, que espero realizar en esta nueva etapa: algún viaje fuera de España, la publicación de mi primer poemario, más colaboraciones en la prensa y en revistas literarias y lo que el día a día me vaya dictando.

      Pero lo que tengo claro es que cada día hay que vivirlo con la mentalidad de estrenar algo nuevo, único e irrepetible. Y mirar la vida con optimismo, la botella medio llena y el corazón joven a pesar del paso acelerado de los años. Esto es lo que quiero compartir con vosotros en este blog, que cumplirá pronto sus diez años de vida. Que seáis muy felices a partir de mañana y a lo largo de los 365 días del 2015.

31/12/2014 11:16 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

SIEMPRE SERÁ NAVIDAD

20141224132851-navidad-2014.jpg

     Desde mi despacho de Zaragoza contemplo por la ventana un paisaje gris dominado por la niebla que se ha enseñoreado de la ciudad. Por lo que veo, van a ser unas navidades grises, opacas, anodinas. Pero, eso sí, como todo es según el cristal por el que se mira, la Navidad con mayúscula va a seguir siendo la misma: unas fechas que tocan más de cerca nuestros sentimientos y emociones, unos días en los que nos permitimos algún extra en alimentación y ocio, unas jornadas con la familia y con los amigos más cercanos.

     Pienso en este momento en la fría Navidad en Aliaga, superado ya el otoño y llegadas ya las primeras heladas. Las temperaturas nocturnas serán cada día más bajas, pero durante el día brillará un sol radiante que invitará a dar un paseo. Eso sí, bien abrigados y por las zonas más orientadas el sur. Atrás quedó el otoño y ese mes de noviembre del que algunos intentamos huir. Ahora, superado ya el solsticio de invierno, los días empezarán a alargarse tímidamente y la luz comenzará a vencer de nuevo a las tinieblas de la noche.

     Es el eterno ciclo de la vida. Por eso la Navidad marca un antes y un después. Es de esperar que estos días - sea la celebración religiosa o la laica - no nos cieguen en exceso y seamos capaces de mirar hacia el futuro con optimismo. Eso sí, no podremos olvidar a los seres queridos ausentes, enfermos o que se encuentren lejos. Porque el corazón tiene su ritmo y la mente viaja casi inconscientemente hacia ese mundo de los recuerdos y de la nostalgia.

    Sólo me queda desear a los que leáis estas líneas unos días muy felices y una buena entrada de año. Creo que a todos nos hace falta agrarrarnos como a un clavo a la esperanza y compartir la alegría auténtica.

(La fotografía de ALIAGA es una gentileza de mi amigo Juan Marqués)

24/12/2014 13:27 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

DICIEMBRE

20141215084824-invierno-en-aliaga.jpg

     Este último mes del año marca la frontera entre el otoño y el invierno, entre el avance inexorable de la noche en detrimento del día y el tímido repunte de la luz a partir del solsticio de invierno. Es un mes en el que el paisaje muestra toda su desnudez, toda su desolación, toda su fuerza interior. Porque diciembre no sólo supone el final de una etapa, sino el repunte de otra, la promesa de nuevas vivencias. Al igual que ese árbol desnudo y desprotegido, el ser humano busca refugio y alimenta sus ilusiones que, cual brotes preprimaveras, irán surgiendo poco a poco e irán renaciendo como el día, de modo paulatino, con timidez.

    Con diciembre se nos escapa de las manos otro año, doce meses que nos parecían largos y sinuosos, pero que se han ido esfumando como las hojas frágiles del calendario. Un calendario festivo en el que la iglesia sitúa una de sus celebraciones más importantes: La Navidad. Una fiesta que hunde sus raíces en los primeros años del cristianismo y que aún se mantiene aunque cada día se celebren más los aspectos profanos más cercanos a las primitivas saturnales romanas.

    Pero diciembre es también el mes de los balances, de las valoraciones. Porque el 2014 quedará en los anales de la historia como un año de transición, de expectativas y de desencantos. Desencanto con los políticos, porque se han multiplicado los casos de corrupción; desencanto con la economía que no acaba de repuntar; desencanto con la desigualdad a nivel internacional que no sólo se mantiene sino que se incrementa de modo preocupante. Por eso las miradas de muchos ciudadanos están puestas en el 2015. Un año con triple cita electoral, un año en el que las urnas van a jugar un papel importante.

    De todos modos, pienso que lo importante es vivir el día a día, hacer planes a corto plazo y afrontar el invierno con un talante optimista. Un talante que está por encima de la soledad, de los días agrisados, del tiempo desapacible y de los crepúsculos eternos.

    Plasmo un poema del gran escritor chileno, Pablo Neruda, que expresa con intensidad las sensaciones que le produce el invierno:

                                            Y fue a esa edad...Llegó la poesía

                                            a buscarme. No sé. No sé de dónde

                                            salió. De invierno o río.

                                             No sé cómo ni cuándo.

                                             No, no eran voces. No eran

                                             palabras ni silencio,

                                             pero desde una calle me llamaba,

                                             desde las ramas de la noche,

                                             de pronto entre los otros,

                                             entre los fuegos violentos

                                             o regresando solo,

                                             allí estaba sin rostro y

                                             me tocaba.


14/12/2014 13:20 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

FUGACIDAD

20141203202318-noviembre.png

     La semana pasada, mientras noviembre se desvanecía entre la bruma gris y la brisa húmeda, escribí un poema en mi muro de facebook. En él intenté reflejar mi huida más o menos inconsciente de este mes anodino y decadente. Y ayer, en la columna semanal de Heraldo de Cristina Grande, citaba unos versos de esta composición para sumergirse en este final de mes lluvioso - el título de la columna es Paraguas - y amarillento. "También queríamos celebrar - dice Cristina - que dejábamos atrás el mes de noviembre, que no sólo desagrada a Susana Tamaro y a José María Ariño". Mi admiración y gratitud para este gran escritora.

      También Federico García Lorca en su Romance de la guardia civil española, cita metafóricamente este mes asociado a los malos presagios y a la inminencia de la tragedia: "Los relojes se pararon / y el coñac de las botellas / se disfrazó de noviembre / para no infundir sospechas". El poeta granadino asocia el penúltimo mes del año con la mezcla agridulce del deseo de vivir y la inevitable fatalidad de la cercanía de la muerte.

      Voy a plasmar el poema ahora que estamos ya en pleno mes de diciembre, a las puertas de la Navidad y en vísperas de unos días de descanso:

                                            Caen las hojas silentes,

                                            cadenciosas,

                                            amarillas.

                                            Y forman un tapiz bajo la lluvia

                                            de este noviembre suave,

                                                              aserenado.

                                             Así pasa la vida.

                                             Y las horas, minutos

                                             y segundos

                                             se esfuman en silencio.

                                             Y nos van despojando

                                             de sueños de futuro,

                                             de vanas esperanzas,

                                             de caricias de luz,

                                             de ensoñaciones.

                                              Somos como ese árbol

                                             casi desnudo ya

                                             y estremecido

                                             al borde del camino.

                                              O encerrado tal vez

                                             en un alcorque gris

                                             de la ciudad desierta

                                             al filo del ocaso.

                                             Es tan breve el momento,

                                             tan fugaz el instante

                                             que nos obliga a ser,

                                             a contratiempo,

                                             lámpara que se extingue,

                                             rosa que se marchita

                                             y corazón que late

                                             acelerado.

                                             Huimos del otoño,

                                             náufragos de la noche

                                             sin un destino claro

                                             bajo la lluvia gris

                                             y acaso despertamos

                                             en medio de un vaivén de caracolas,

                                             acunados sin más

                                             como esa hoja aleve

                                                         frágil    

                                                             desnuda ya

                                                                 hacia el ocaso.

                                                                                                                                                                                                        

                                

03/12/2014 20:16 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

NUEVO ALBERGUE EN ALIAGA

20141105210150-albergue-aliaga-2.jpg

      El pasado fin de semana quedó inaugurado oficialmente el Albergue de Aliaga situado en el barrio de Santa Bárbara. La que fuera durante muchos años una Escuela Hogar para niños y niñas de las masadas ha sido restaurada y convertida en un moderno y acogedor albergue con capacidad para cerca de sesenta personas.

     Es una buena noticia para un pueblo que va ganando enteros día tras día en lo que a reclamo turístico se refiere. Se une así a establecimientos rurales como La Parra, el Horno o el Molino. Toda una amplia oferta que en verano se complementa con un camping cada vez más frecuentado.

     Es verdad que el turismo no es suficiente para mantener y, a ser posible, aumentar la población. Pero es una ayuda y un estímulo para emprendedores. Lo ideal sería una nueva industria que permitiera crear puestos de trabajo y asentar a los habitantes del municipio. Es una tarea difícil, la verdad, en estos tiempos de crisis. Habrá que esperar a que Neoelectra siga adelante y que algún empresario audaz se anime a invertir.

      Mientras tanto, se sigue promocionando el Parque Geológico y se está intentando que el turismo rural no sólo sea de temporada. Que vaya más allá del verano y de los puentes festivos. Para ello se ha inaugurado esta albergue: para que estudiantes universitarios, alumnos de secundaria y otros colectivos puedan conocer esta maravilla geológica y se alojen en un lugar cómodo y a un precio muy asequible.

       La fotografía refleja el inicio de un otoño tardío. A través de los chopos amarillentos y en un solar en el que funcionaba el cine de la empresa Eléctricas Reunidas Zaragoza, se puede contemplar la fachada del albergue. Una jornada soleada y un inicio prometedor.

05/11/2014 20:48 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

OTOÑO REZAGADO

20141025123144-otono-rezagado.jpg

     Si no fuera por la progresiva debilidad de la luz solar, que cada día asoma con más timidez; si no fuera por el aire fresco de las mañanas y la llegada cada vez más abrupta del crepúsculo, podríamos decir que estamos a finales del mes de agosto. Y no es así. Se está esfumando ocubre y, auque todos los indicios apuntan que estamos en otoño, no parece que sea así.

     Los comercios ya han presentado hace días la campaña otoñal, las flores ya anuncian en los escaparates que estamos en vísperas de Todos los Santos, la castañera ha vuelto de nuevo a su esquina habitual,... Pero está claro que el calendario y la climatología van este año por otro camino. Muchos nos preguntamos si será una consecuencia directa del cambio climático o, tal vez, de que el verano también llegó más tarde al igual que la primavera y el invierno. ¿Podría haber un desplazamiento progresivo de las estaciones? Muchos científicos se lo están preguntando en los últimos días. Pero, lo que está claro es que se están batiendo récords de altas temperaturas, llueve con menos frecuencia pero más torrencialmente, la contaminanción campa a sus anchas y la naturaleza está cada día más desvalida y desprotegida.

     Está claro que llegará el otoño tarde o temprano. Pero lo que algunos sospechamos es que vamos camino de dos estaciones, por lo menos en muchas zonas del Planeta. ¿Habrá que cambiar el contenido tradicional de los libros de texto? ¿Tendrán que matizar estos fenómenos los autores de enciclopedias? Algo habrá que hacer para reflejar estos caprichos de la naturalez y de la climatología. De todos modos, no deja de ser algo preocupante y que a medio o largo plazo afecte - si es que no está afectando ya - a la agricultura, los ríos, los bosques, los mares, la flora, la fauna y, en definitiva, al ser humano como responsable de mantener la Tierra lo más habitable posible.

25/10/2014 11:55 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

FRUTOS DEL OTOÑO

20141013115420-cesta-de-rebollones.jpg

      El otoño va llegando mansa y tímidamente a las sierras, a los valles, a los campos y a las proximidades de las ciudades. Se acerca con recato, como si no quisiera romper aún el suave hechizo de la suave temperatura veraniega. El color amarillo se resiste a aparecer y la naturaleza está aún engalanada de verde después de las generosas lluvias del mes de septiembre.

     Es la estación de los frutos, la estación más dulce del año, la que nos regala más colores, excelentes crepúsculos e irrepetibles amaneceres. Uno de los frutos dei otoño es el rebollón o níscalo. Aparece recatado, casi oculto entre el musgo y los arbustos. Y este año hemos podido llenar las cestas ya que ha brotado con generosidad y abundancia.

     He disfrutado durante dos días recorriendo los montes cercanos a Aliaga y llenando mi cesta de este fruto otoñal que luego habrá que limpiar, freír y saborear acompañando a cualquier tipo de carne o como excelente aperitivo. Precisamente hace cinco años, en octubre de 2009, escribí una Oda al rebollón, que vuelvo a transcribir. La fotografía de la cesta es real: una buena cosecha en una excelente mañana en una vaguada orlada de pinos, sabinas, enebros y acariciada por el sol.

                                       Recatado, discreto, camuflado

                                      bajo la verde capa que el otoño

                                      viste de dulces ocres y amarillos

                                      colmando los sentidos del viajero.

                                       Con sangre anaranjada

                                      y tu silueta casi inconfundible

                                      asomas la cabeza engalanada

                                      de musgos y despojos vegetales.

                                       Te llaman níscalo - aunque tu nombre

                                      no está en el diccionario.

                                       Pero los que conocen tu sabor

                                      y ese suave rugoso inconfundible

                                      prefieren el agudo y contundente

                                      apelativo familiar, cercano.

                                       No todos los que buscan tu refugio

                                      te tratan con ternura y con cariño.

                                       Sólo los que conocen ese frágil

                                      y efímero latido tan caduco

                                      te acogen con calor de terciopelo

                                      en la cesta que colmas como un nido

                                      de esa sangre vinosa coagulada.

                                  

13/10/2014 11:38 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

OTOÑEANDO

20140921172556-labordeta.jpg

     Estamos al filo del otoño, después de dos semanas muy calurosas para esta época del año. Comienza a otoñear en el paisaje, comienza a otoñear en la ciudad, comienza a otoñear en los corazones solitarios. Así comenzaba un poema que escribí en un taller de poesía de la Universidad Popular: Otoñea en la sierra / otoñea en el valle / otoñea en los corazones / solitarios.

     Porque el otoño siempre vuelve. Siempre vuelve septiembre con su olor amarillo y su sabor a niebla entumecida. Siempre vuelven las tardes infinitas, la nostalgia que surca las avenidas, la melancolía que estremece los corazones.

     He dedicado un rato de esta tarde de domingo a releer algunos poemas de José Antonio Labordeta - que nos dejó hace cuatro años al filo del otoño - y a escuchar alguna de sus canciones más emblemáticas. Se me ha vuelto a poner la carne de gallina. Mientras tanto, he recordado las tardes soleadas de agosto en Jorcas, los recitales en la Plaza del Pilar o en el Teatro Principal de Zaragoza.

     Recuerdo y homenaje una vez más para el abuelo con este poema en el que José Antonio nos hablaba del regreso, de las tardes agridulces, de la vida sin más:                             

                                               SE VUELVE SIEMPRE

                                               Se vuelve siempre

                                             a la ojeriza de los atardeceres,

                                             a la lentitud de las noches

                                             y al amargo sabor

                                             de los amaneceres:

                                             Se vive, al fin y al cabo.     

IMPRESIONANTE TORMENTA EN ALIAGA

20140908110558-tormenta-en-aliaga.jpg

      La fecha del 6 de septiembre de 2014 quedará guardada en los anales de Aliaga para la posteridad. Ni los más viejos del lugar recuerdan una tromba de agua acompañada de granizo como la que descargó sobre este pueblo turolense el sábado por la tarde, en plenas fiestas patronales.

      Hacía días que rondaban las tormentas, pero no acababan de descargar. Todos echábamos de menos esos chaparrones de agosto al filo de las cinco de la tarde. Pero lo que nadie se esperaba es que, después de un día radiante y cuando las vaquillas estaban en la plaza, las primeras gotas se multiplicaran por mil y se prolongaran sin tregua durante más de dos horas. Cada uno buscó refugio donde pudo. Todos pensábamos que sería una tormenta efímera. Pero el cielo estaba tan cargado que el agua caía a raudales y las calles parecían torrentes improvisados. No se produjo ningún caos, pero sí preocupación, especialmente en los propietarios de las casas del calle mayor baja y, sobre todo, en los propietarios de casas en la parte baja de la Aldehuela.

     Hacia las nueve y media, cuando amainó la tormenta, todos acudimos a nuestras casa para comprobar si el agua había inundado alguna habitación. Las calles y la carretera estaban sembradas de piedras, de barro y de maleza. Y el río mostraba una furia inusual desde el puente de la porra hasta las canales. En la fotografía adjunta podemos observar cómo el cauce del río rebasó uno de las nuevas pasarelas y cómo la maleza que arrastró la impetuosa corriente quedó adherida en los chopos o en las palancas.

     Ayer Aliaga volvió poco a poco a la normalidad. Las fiestas patronales, que llegaban a su ecuador, vivirán hoy y mañana dos días de celebraciones populares y de homenaje a la patrona del pueblo, la Virgen de la Zarza. Todos agradecemos el agua, que escaseaba últimamente. Pero se comentaba que mejor hubiera sido que cayeran los mismos litros en varias tormentas. Eso sí, nunca llueve a gusto de todos.

08/09/2014 11:04 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

PRELUDIOS

20140904090417-fiestas-en-aliaga.png

     Septiembre es un mes de reinicio, de transición, de espera más o menos ilusionada, de preludio de una nueva etapa. Muchos opinan que el año empieza en septiembre en lugar de en enero. Porque septiembre, a pesar de que mantiene la tónica veraniega, es un mes de vuelta a la normalidad, de regreso a la para muchos "bendita" rutina, de reencuentro con los amigos, con los vecinos, con los compañeros de trabajo. 

      Mientras muchos ya nos hemos incorporado al trabajo, otros inician o continúan sus siempre breves vacaciones. En algunos pueblos, como en Aliaga, todavía queda lo mejor del verano, la guinda del pastel. Durante estos días ya están calentando motores para el inicio de las fiestas patronales, de las celebraciones anuales por excelencia. Las peñas ya tienen a punto sus locales para la cena inaugural de mañana y la comisión engalana las calles del pueblo y prepara el pabellón y la plaza. Son días marcados por la ilusión, por la tranquilidad, por la espera de los vecinos y visitantes que viven fuera del pueblo. Lo mismo ocurre en otras localidades aragonesas que no es el momento de nombrar. Fiestas para rematar el verano, fiestas que antiguamente celebraban el final de la cosecha y la recogida de los frutos, fiestas para prolongar el verano y la vida de los pueblos unos días más.

     En la ciudad todavía se advierte un clima de relativa tranquilidad. Hasta que no comiencen las clases la próxima semana los niños y adolescentes prefieren quedarse en el pueblo o aprovechar para realizar las últimas excursiones. Zaragoza se va desperezando lentamente y las calles comienzan a tomar su fisonomía habitual. Todo se realizará lenta y progresivamente. Hasta que la ciudad respire de nuevo agobio y los pueblos se queden de nuevo vacíos.

03/09/2014 11:28 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

AGOSTO EN ALIAGA (I)

20140810121035-p1050747.jpg

     El mes de agosto es el que atrae más visitantes a todos los pueblos de Aragón que durante el resto del año rezuman soledad y silencio. En los pueblos de la sierra la temperatura estival, el paisaje y la celebración de las fiestas patronales convierten por unos días a estos lugares en hervidero de actividades lúdicas y recreativas.

     Una de las aficiones de muchos aragoneses es el guiñote. Este juego de mesa, regido no sólo por el azar sino por la atención, inteligencia y buena estrategia de pareja, se convierte en uno de los actos estrella de todas las tardes y, especialmente, de los fines de semana. Precisamente ayer, con motivo de la celebración del 25 aniversario de la peña La Birra, casi cincuenta parejas compitieron durante toda la tarde en el pabellón municipal. Desde los más pequeños hasta los mayores disfrutaron con la baraja en las manos. Llegamos con Javier a las semifinales - como se observa en la foto - y encontramos a rivales muy compenetrados. Al final la suerte nos dio un poco la espalda. Pero nuestro objetivo quedó cumplido con creces.

    Mientras tanto, una orquesta amenizaba las horas previas a las cenas en las peñas y todos se preparaban para el toro embolado de la noche y unas vaquillas peleonas e incansables. Un sábado, víspera de san Lorenzo, para recordar. El domingo será un día de reposo y tranquilidad. Algunos se subirán a la bicicleta para recorrer las sinuosas pendientes y otros optarán por caminar por las riberas del río Guadalope, que se muestra afectado por la escasez de lluvias de esta pasada primavera.

    Agosto será breve, efímero, como todo lo que supone ocio y diversión. Por eso se nos sugiere aprovechar cada momento y estrenar estos días soleados con el aliento juvenil y la ilusión a flor de piel.

10/08/2014 12:06 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

NÓMADAS A LA FUERZA

20140802190621-gaza-27.jpg

     El injusta y cruel ataque que está llevando a cabo Israel sobre la franja de Gaza es algo a todas luces inconcebible en pleno siglo XXI. Parecía que con la llegada de esta nueva centuria la situación en el mundo iba a cambiar. Pero, de momento, no ha sido así, ni mucho menos. Ante la pasividad de las grandes potencias internacionales y ante los tímidos e inútiles altos el fuego que la ONU intenta consensuar, unos y otros van a lo suyo. Pero está claro que gana el más fuerte por goleada.

    No sé cuándo terminará esta trágica pesadilla que se ha llevado ya por delante casi dos mil vidas. Es una guerra sin cuartel, una venganza siniestra, una ley del talión al más puro estilo de épocas remotas. Al parecer, Israel se ha olvidado por completo de su historia más reciente e intenta - no sé por qué - reeditar un nuevo holocausto. Con una gran diferencia: ellos son los verdugos y los palestinos las víctimas.

    Las consecuencias de estas tres semanas de terror son evidentes: los niños se están llevando la peor parte y los más inocentes están sufriendo ataques indiscriminados de la artillería israelí, que posee medios infinitamente más potentes y eficaces. Otra consecuencia es el exilio forzoso, el nomadismo obligado, el abandono de lo poco que poseen. Todo un desgarro que se observa en las imágenes que nos proporcionan las agencias. Ojos llorosos, miradas desafiantes, lágrimas de dolor.

     Ante esta situación todos nos preguntamos, ¿hasta cuándo? ¿cuál es el motivo de este odio racial casi atávico? ¿qué quedará de la franja de Gaza cuando los israelíes se den por satisfechos de su "hazaña" particular? Quedará la pobreza, el desamparo, la vuelta a un entorno ruinoso y desolado. Y quedarán los ecos de un pasado más o menos feliz que no se va a volver a recuperar.

    Siempre ha habido nómadas a lo largo de la historia. Pero el nomadismo forzoso motivado casi siempre por los conflictos armados nos recuerda épocas no muy lejanas y todavía presentes en la memoria de tantos españoles que tuvieron que abandonar su país cuando la pesadilla de la guerra había terminado dejando un rastro de miseria por doquier. Miseria y angustia. Miradas torvas y ojos apagados.        

02/08/2014 18:59 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

OPOSICIONES

20140729193153-oposiciones-aragon-2014.png

     Muchos docentes de la comunidad autónoma de Aragón han estado de oposiciones durante el mes de julio. Hoy, por fin, unos pocos afortunados han logrado la plaza soñada. Después de muchos nervios, ilusión y esfuerzo han conseguido alcanzar lo que otros ya obtuvimos en su día: una plaza de funcionario docente en la Administración.

    Por caprichos del azar, he estado como vocal en uno de los tribunales de Lengua y Literatura. Ha sido una experiencia nueva, un reto, una nueva andadura. La tarea no ha sido fácil, pero el ambiente ha sido excelente y la dedicación plena. He recordado los tiempos en los que fui opositor en el Madrid de mediados de los años ochenta. Todo se ve desde otro punto de vista, desde otra perspectiva. Y uno intenta que la situación resulta lo más justa y equitativa posible.

    De todos modos, aunque han pasado casi tres décadas, me sigue sorprendiendo la terminología casi obsoleta que aún permanece: tribunal, encerrona, defensa,... Algo se podría cambiar para próximas convocatorias. Eso sí, el nivel ha sido muy alto y los futuros docentes han demostrado el porqué de sus argumentos para obtener una plaza.

    Agosto llega como un paréntesis, como un oasis, como una liberación para unos y para otros. Lástima que las plazas sean limitadas y las convocatorias espaciadas. Habrá que volver a soñar y a ilusionarse. Pero con esfuerzo y dedicación.

29/07/2014 19:23 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

VACACIONES

20140726101128-20140726-094806.jpg

     Después de un largo mes en el tribunal de oposiciones, han llegado por fin los esperados días de descanso. Descanso en Aliaga, descanso en mi pueblo de la sierra turolense, con la placidez de los días estivales, el silencio mágico de las mañanas y la brisa fresca y relajante de las noches.

     El proceso de oposiciones ha llegado a su fin. Ha sido una nueva experiencia en mi vida profesional. Hemos hecho una piña todos los compañeros de tribunal y hemos intentado que los opositores afrontaran esta prueba de la mejor manera posible. Ahora están a la espera de esa nota final que les dará una plaza o les dejará mejor situados en la lista de interinos. Mucha suerte para todos.

     Es el momento de volver a mi blog, a mis poemas, a mis paseos por el campo, a las partidas de guiñote en la sobremesa y a pequeños viajes a los pueblos vecinos. Es el momento del reencuentro con los amigos de la infancia, de los recuerdos nostálgicos, de los sueños imposibles, de las tertulias alegres, de la lectura reposada.

     Gracias a este milagro de internet, podré mantener el contacto con mis amistades, podré estar al día de todas las noticias nacionales e internacionales, podré mantener abierta esta ventana virtual a mis amigos poetas y creadores. Pero lo que más me espera son las lecturas tanto en papel como en ebook. Y me espera también el último número de la revista Turia, con los monográficos dedicados a Benjamín Jarnés, a Aurora Egido y a Luis Alberto de Cuenca.

     Desde el mirador de mi solanar, contemplo el paisaje que acabo de captar con la cámara de mi móvil. Es el paisaje de mi infancia, el paisaje de mis sueños, el paisaje que más me ha inspirado. Os lo dejo como aperitivo visual de este inicio de vacaciones.

26/07/2014 10:01 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

ECOS DEL VERANO

20140706180214-20140628-123028.jpg

     Algunos dicen que el verano no comienza hasta que empiezan los sanfermines; otros asocian el inicio del verano al Tour de Francia y muchos esperan ansiosos las rebajas que son como el pistoletazo de salida de este período estival. Precisamente ayer estuve el Puerto Venecia, el templo del consumo zaragozano. Las galerías comerciales eran un hervidero de gente y los coches ascendían ansiosos en búsqueda de un buen aparcamiento para bucear después en el maremágnum de productos textiles a bajo precio; eso sí, de poca calidad, casi de usar y tirar en algunos casos.

     Me entristece contemplar este compulsivo afán consumista en tiempos de crisis. Me entristece esta dictadura del capitalismo, este engañoso predominio del tener sobre el ser. Por eso no pude soportar ese agobio y regresé a mi barrio donde las tiendas semivacías te acogen con una exquisita atención y un precio asequible. Los que no estaban en los grandes almacenes, se encontraban en las playas abarrotadas del Levante. Porque las calles de mi ciudad mostraban una imagen inusual: semivacías y casi desoladas. Sólo algunos ciudadanos veían desde las terrazas el partido verpertino del mundial. Un mundial descafeinado, un mundial sin la campeona del 2010, un mundial con mucha emoción cicatera y con poca calidad.

     El verano avanza como una serpiente silenciosa y nos aporta efemérides que suelen pasar inavertidas o eclipsadas. Eso le ocurre a las fiestas del Ángel y de la Vaquilla de Teruel, que sólo se proyectan hacia Aragón y que no tienen el eco de los Sanfermines a nivel nacional e internacional. Algo similar le ocurre a la cultura, eclipsada en verano por el ruido de festivales al aire libre multitudinarios. Y lo mismo le sucede a la política, cada vez más confusa, convertida casi en un simulacro permanente.

     Mi inicio del verano tuvo lugar en Aliaga el pasado sábado. La octava marcha senderista por este extenso y pintoresco término municipal nos acercó a Campos y nos aproximó a Cirujeda por caminos tortuosos, por senderos casi intransitables y por rincones agrestes. Fue una excelente jornada de convivencia, deporte al aire libre y amistad. Os dejo un testimonio gráfico de este particular inicio estival, al margen de las rebajas, del hervidero de las playas, de los entresijos de la política y de los agobios de la gran ciudad.

06/07/2014 13:35 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

ESCUELAS RURALES

20140619095551-hinojosa-de-jarque.jpg

       Las escuelas rurales han jugado siempre un papel importante en la vida de los pueblos. Han sido un hervidero de cultura y un semillero de futuros licenciados y profesionales. Pero, lamentablemente, cada vez quedan menos colegios en los pueblos de la geografía aragonesa, especialmente en la provincia de Teruel. La última que va a cerrar sus puertas a finales de junio es la de Hinojosa de Jarque, un encantador pueblo de unos 150 habitantes, situado a orillas del río la Val y rodeado de originales esculturas al aire libre.

      La escuela de Hinojosa se queda sólo con cuatro alumnos, que tendrán que desplazarse cada día a Cuevas de Almudén. Es una pena que poco a poco se vayan cerrando estos colegios. El goteo va a ser continuo en los últimos años, si no cambia la situación social y económica. Ya cerraron el curso pasado las escuelas de Orrios y Mezquita de Jarque. Y no sabemos qué ocurrirá en el futuro con la de Camarillas, que pertenece también al Centro Rural Agrupado Pablo Antonio Crespo de Aliaga.

      Quedan muy lejanos los años sesenta del pasado siglo en los que las escuelas unitarias acogían decenas de niños y niñas. Los pueblos tenían vida, había más trabajo, y las calles se llenaban de jolgorio y alegría. Hoy casi todos los pueblos muestran la cara más oscura del silencio y la soledad. Los jóvenes tienen que ir a estudiar o a trabajar fuera, y sólo los jubilados pasean por las calles o juegan al guiñote en los bares o centros culturales.

      Algo tendrán que hacer los políticos para que estos pueblos vuelvan a recuperar algo de vida. Aunque se me antoja que la situación es cada día más irreversible. Habrá que mirar con optimismo el futuro, a pesar de que los hechos no juegan ni mucho menos a favor de un mundo rural más equilibrado.

19/06/2014 09:53 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

MUNDIALES

20140615191553-sony-mundial1.jpg

      Acabo de leer uno de los últimos libros del escritor Miguel Mena, madrileño afincado en Zaragoza. Se titula Todas las miradas del mundo y nos acerca a la España convulsa, inmersa en una incipiente y frágil democracia, asaeteada por el terrorismo de ETA, recién salida de un golpe de estado y todavía convaleciente del envenenamiento por el aceite de colza, que produjo tantas víctimas inocentes.

      Han pasado nada más y nada menos que treinta y dos años y estamos en una nueva edición del mundial de fútbol. La cita es en Brasil, una de las naciones más volcadas con el deporte rey. Y una vez más - quizás todavía más que en el mundial de España-82 - todas las miradas del mundo convergerán en este país que arrastra una grave desigualdad social, que contempla cómo se han dedicado grandes cantidades de dinero a infraestructuras y estadios y se están abandonando ayudas para necesidades tan básicas como sanidad o educación.

      Durante el mundial de España ocurrieron acontecimientos importantes tanto a nivel nacional como internacional. Durante el mundial de Brasil, reaparece de nuevo la imagen de un mundo convulso. Países como Siria, Irak, Afganistán o Ucrania arrastran enfrentamientos atávicos que pueden desembocar en una guerra civil. En Brasil, la imagen que nos mostrarán las televisiones de todo el mundo tal vez sea más idílica que real. No contemplaremos el submundo de las favelas o la lucha callejera fuertemente reprimida.

      Cuando acabe este mes polarizado por el deporte rey, volveremos a recordar que en Europa, y concretamente en España, estamos intentanto salir de una larga y dolorosa crisis, que el rey Juan Carlos I acababa de abdicar, que su hijo el príncipe Felipe se convertiría en el nuevo monarca Felipe VI, que se despertó de nuevo en muchos españoles el aliento republicano. Las miradas del mundo se dirigirán a los doce estadios de fútbol de Brasil. Pero, mientras tanto, Cataluña sigue firme en su camino hacia la secesión, el País Vasco tampoco se queda al margen de esta inquietud independentista y el mapa político español acaba de sufrir una metamorfosis con la irrupción de nuevos partidos como Podemos.

      Miguel Mena ha radiografiado con precisión la España del verano del 82 en esta novela policíaca, muy bien documentada, de prosa ágil y de cuidado estilo. Los que éramos jóvenes en ese año de la primera transición recordamos aquel reguero de atentados, aquella tensión en el ejército, aquel repunte de paro y aquel icono de naranjito, tan pintoresco. La eliminación prematura de Brasil, una de las selecciones favoritas y la vistoria final de Italia se han convertido en telón de fondo de una España gris, convulsa y convaleciente.

15/06/2014 19:11 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

QUERER ES PODER

20140529175521-podemos.png

     Los resultados de las elecciones europeas de la pasada semana han convulsionado, contra todo pronóstico, el mapa político español. No sé si serán extrapolables para las próximas elecciones autonómicas y nacionales del próximo 2015, pero lo que está claro es que algo se mueve desde la base de la ciudadanía. Unos ciudadanos de a pie que ya están cansados de un infructuoso bipartidismo y quieren aires nuevos en la escena política del país.

       Lo que más ha sorprendido a propios y a extraños - incluso a los mismos protagonistas - es la irrupción de un nuevo partido de izquierdas que ha aglutinado más de un millón de votos de jóvenes universitarios y de personas desencantadas y ha entrado con fuerza en el parlamento europeo con cinco representantes. Ha sido tal el terremoto político que en Aragón se ha convertido en la tercera fuerza después de los dos partidos tradicionales. Se denomina PODEMOS y, rompiendo una vez más con las tradicionales siglas, expresa en primera persona del plural de indicativo una intencionalidad clara, concisa y, por qué no, contundente.

      No sé hasta dónde llegará este nuevo partido liderado por el profesor Pablo Iglesias. De momento todo son incógnitas y, sobre todo, precipitadas descalificaciones. Lo que está claro es que, tal como deseaban muchos, el movimiento 15M de hace tres años ha elegido el camino de las urnas y se ha lanzado al ruedo de la política activa. Todo un reto para estos jóvenes inquietos que rechazan la corrupción, que se enfrentan sin paliativos a las servidumbres del capitalismo y que se alinean con los más pobres y marginados.

      A ver si el tradicional "Querer es poder" se convierte en uno de los lemas de este nuevo partido político. No estaría mal que reflexionaran y fueran autocríticos desde el primer momento. Y que, parafraseando el título de un artículo de Luis García Montero, se movieran con cautela y sin extremismos entre "La realidad y el deseo", tan cernudiano.

29/05/2014 17:48 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

ESTRENOS

20140525125325-estrenos.jpg

     Hoy quizás haya sido un día especial para muchos y muchas jóvenes. Era la primera vez que estaban convocados a las urnas. Ya un cosquilleo o una cierta ilusión les habrá movido desde primeras horas de la mañana. Eso sí, no eran las elecciones nacionales ni autonómicas; eran las europeas. Y la verdad es que no es lo mismo, por mucho que digan nuestros políticos de turno. El votante las ve más lejanas, más asépticas, más descafeinadas. Pero no deja de ser un estreno, una primera vez. Javier me ha acompañado al colegio electoral y ha depositado por vez primera su papeleta en una urna, en la misma urna, unos segundos antes. No sé si su voto o el mío serán importantes, pero ya es importante que nos acerquemos a ejercer este derecho democrático, que no perdamos esta sana costumbre, que no volvamos atrás en este derecho y en otros muchos que tanto ha costado conquistar.

     En la vida de una persona hay muchos estrenos: el primer viaje, el primer amor, el primer reloj, el primer pantalón largo, el primer día de colegio,... Recuerdo con cariño y con una cierta nostalgia alguno de estos estrenos: Cuando mi padre me regaló mi primer reloj de pulsera dorado, redondo, brillante; cuando estrené mi primer pantalón largo de pana, que luego desgarré y me costó una buena bronca; cuando contemplé por primera vez el mar: ese Mediterráneo azul, inmenso, envolvente, cerca de Mataró, en una excursión a pie desde Llinás del Vallés; cuando estrené mi primer coche: un Peugeot 205, con el lema "contigo al fin del mundo", cuando me enamoré de verdad por primera vez y encontré el muro de la indiferencia y de la simple amistad.

     Ahora tal vez no me quede mucho por estrenar. Pero quiero disfrutar y compartir estrenos de mi hijo, de mis amigos, de mis compañeros de trabajo, de las personas que aprecio. Y buscar la novedad que nos ofrece cada día desde que despunta el sol: el paseo matinal por el barrio, el reencuentro con un amigo casi olvidado, el café con leche con churros, el periódico con sus primicias, la vida con sus recovecos, el latido de cada instante, la frase que nos hace pensar, la sonrisa que nos contagia, el olor a primavera, el verdor del mes de mayo, las flores del campo, el cauce del río sosegado, el susurro del silencio.

     Cada día puede ser un trampolín para estrenar algo, aunque sean más los recuerdos y las rutinas que la ilusión por vivir a contratiempo, a contracorriente, al ritmo de los días y de las horas.

25/05/2014 12:48 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

REGRESO A LA RUTINA

20140514111306-primavera.jpg

     Después de un paréntesis de dos meses, debido a un golpe de mala suerte que acabó con un desgarro en la retina,  todo vuelve a empezar. Un regreso a la rutina,  a la normalidad,  a las aulas, al blog, a los libros,  a la cultura.  Quedan atrás los paseos, los silencios, las reflexiones.  Y vuelve la primavera agazapada que nos invita a sonreír a la vida. Vuelven las tardes dilatadas, las veladas apacibles,  las noches efímeras.  Seguiré desgranando en estas páginas el latido de lo cotidiano con su aspecto agridulce y abriré las puertas de mi corazón a ese regalo que nos brinda cada amanecer.  Desde hace dos meses valoro mucho más la vida,  la salud y el suave susurro de las cosas pequeñas. 

     Han sido muchas las personas que se han interesado por mí. Mil gracias. Otros quizás no se hayan enterado todavía y hayan pensado que me retiraba de esta labor creativa en la que llevo inmerso casi nueve años. De momento voy a seguir, quizás con más intensidad que antes. Porque la vida es tan efímera que hay que plasmar los momentos más importantes para que queden aquí, al alcance de todos. Eso sí, seguiré cuidando mi ojo derecho y volveré al frontenis, esta vez con unas gafas de protección. No sea que vuelva la mala suerte.

SILENCIO INVERNAL

20140216200936-aliaga-febrero-2014-4.jpg

     Hay días en los que el silencio taladra nuestros oídos,  hiere nuestra sensibilidad, lastra nuestra esperanza.  Y es que esta mañana de febrero en Aliaga,  mañana apacible,  serena, invernal, nos ha sorprendido con una nevada suave y persistente que ha teñido de blanco los tejados,  la huerta y el monte.

    A media mañana me he acercado hasta el Guadalope con un amigo forestal y me ha comentado con sorpresa cómo no hace muchos años,  en días como hoy se oía el alegre y cantarín trinar de los pájaros,  se atisbaban las golondrinas bajo el alero de los tejados o el jugueteo de los petirrojos a la orilla del río.  Esta mañana,  en cambio, mientras paseábamos por la vega y el cascajar, el silencio era casi sepulcral y los chopos cabeceros se mostraban huérfanos de susurros o gorgeos.

    Ante este silencio elocuente de la naturaleza nos hemos preguntado qué estamos haciendo con la flora y la fauna de nuestro entorno,  cuál será el futuro de estos oasis naturales. Si lugares privilegiados como la cuenca alta del Guadalope pierden su esencia,  el legado para las próximas generaciones será un lastre preocupante.

     Mañana de febrero en Aliaga.  Casi nunca me he acercado aquí durante este mes caprichoso, voluble,  paradójico. Un invierno suave, apacible,  pero sorprendentemente silencioso. 

RIBERAS

20140129115625-el-ebro.png

     Siempre me ha gustado pasear por las riberas de los ríos. Tiene un encanto especial. Contemplar el heraclitiano y rumosoro movimiento de las aguas me transmite sentimientos de nostalgia, de fugacidad del presente, de suave melancolía. Mi río preferido, por razones obvias, es el Guadalope. Pero hay otros ríos que me acompañan diariamente y que surcan su cauce silenciosos muy cerca de mi casa. Son el río Ebro y sus afluentes el Huerva y el Gállego. El padre Ebro, como le llamaban en la antigüedad, y que ha dado nombre a nuestra península, recoge las aguas de muchos ríos del pirineo navarro y aragonés y surca diversas comunidades autónomas con un caudal desigual e irregular. En invierno y en primavera, cuando se inicia el deshielo, acostumbra a sorprendernos con frecuentes avenidas que cubren sus orillas y anegan muchos campos de la ribera alta. Muchos agricultores se quejan, y con razón, de que el cauce está cada vez más anegado y lleno de maleza. Esa es la causa de que cada vez se desborde más y busque un cauce distinto al habitual.

     Esta mañana, fiesta local de San Valero, he aprovechado para hacer deporte por la ribera del Ebro. Acababa de llover y el pavimento estaba húmedo. Por los aledaños del Pilar, muchos zaragozanos regresaban de comerse el roscón y beberse un vaso caliente de chocolate. La ciudad respiraba tranquilidad y el río seguía su camino impasible, con casi cuatro metros de altura en el puente de Santiago. Es una avenida ordinaria. No tiene nada que ver con las de 2003 ó 2007. Pero llama la atención de los ciudadanos. Muchos observaban con sorpresa esos miles de metros cúbicos de agua que llenarán los pantanos de Caspe y Mequinenza y se perderán en el mar, no sin antes inundar las fértiles tierras del delta del Ebro. Algunos, cuando contemplan esta imagen, piensan en seguida en el trasvase. Pero no se dan cuenta de que en Aragón todavía hay muchas tierras yermas, sin infraestructuras para regadíos y condicionadas por una lluvia tan escasa como irregular.

     De todos modos, siempre es mejor contemplar el río Ebro crecido e impetuoso, que verlo escuálido y disminuido durante los meses de estiaje. Sin embargo, llaman la atención los numerosos islotes de hierba y de maleza que año tras año ganan terreno al agua. Dragarlo quizás no sea la mejor solución, pero algo habría que hacer para evitar esta extraña anomalía.

29/01/2014 11:52 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

CALENDARIOS

20140112205156-calendario-2014.jpg

     Ayer me llegó el último calendario de este recién estrenado 2014. Es un calendario de sobremesa, práctico, manejable, hecho de un material a prueba de tijeras. Contemplo los doce meses que quedan por delante. 365 días que se esfumarán como el vapor de agua y que añadirán una arruga más a nuestro rostro, alguna cana más a nuestro pelo y un pequeño bagaje de experiencias por vivir.

     Siempre me han gustado los calendarios en la pared. Durante mi infancia me gustanba contemplarlos y conocer el santo adjudicado a cada día. Pero el calendario que más llamaba mi atención era el conocido como "taco". Se componía de 365 hojas de tamaño cercano a la octavilla, que se iban arrancando una vez que el día fenecía como hoja caída de un árbol caduco. En ocasiones nos disputábamos con mi hermano quién la arrancaba antes, e incluso la despegábamos antes de tiempo. Todo ello para contemplar ese número por estrenar. Si se trataba de un número en rojo, la impaciencia estaba más que justificada, ya que era un domingo o un día festivo. Desde entonces el rojo tiene una connotación positiva, en contraste con otras tan negativas por su simbolismo de la sangre o de lo prohibido.

     El calendario se remonta a hace muchos siglos. En España uno de los más peculiares es el Calendario Zaragozano. Aún se puede adquirir en muchos establecimientos. Nos puede orientar sobre aspectos relacionados con la agricultura, la luna y sus vaivenes o los caprichos de la meteorología. Pero lo que no indica ningún canlendario son esas fechas que nunca vamos a olvidar. Son fechas que nos recuerdan efemérides gozosas y, por supuesto, momentos de dolor. ¿Quién no recuerda el día del fallecimiento de un ser querido? ¿O el día de su nacimiento, primera comunión o matrimonio? ¿Quién no recuerda la fecha de la muerte del dictador o el día del intento de golpe de estado de Tejero? Lamentablemente recordamos más los hitos negativos que los positivos. Porque el calendario nos hostiga a todos día tras día - como poetiza Raquel Lanseros -. Y nos dibuja un camino incierto,  que queramos o no, tenemos que recorrer como un ciclo que se repite, como un laberinto que se complica a medida que los años se nos van echando encima.

12/01/2014 20:31 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

REGRESOS

20140106204916-crepusculo.jpg

     Después de unos días de desconexión, vuelvo de nuevo a mi blog. Han sido unos días de encuentros, reencuentros, lecturas, paseos, reflexión y de sosiego tanto físico como intelectual. Y ya estoy de regreso a la ciudad, a mi ciudad de adopción, a esta Zaragoza paradójica y contradictoria. Es como volver a empezar, recordando la oscarizada película de José Luis Garci. Porque la vuelta a la rutina - es deseable que sea una buena rutina - supone un esfuerzo complementario. El cuerpo se acostumbra a unos hábitos más relajados y la disciplina que nos espera a partir de mañana exige una buena mentalización.

      He puesto regresos porque en estos días de nomadismo, he vuelto de nuevo a la casa que me vio nacer, a la casa de mis padres y de mis abuelos maternos. Y han aflorado de nuevo los recuerdos, la nostalgia, el silencio de las habitaciones solitarias y de los muebles casi arrinconados. Y he recordado la canción de José Antonio Labordeta: "Regresaré a mi casa, la casa de mi padre, abriré las ventanas, y que la limpie el aire". Una letra profunda, punzante, inolvidable, que me ha acompañado mientras dejaba atrás los pueblos solitarios de las Cuencas Mineras al filo del crepúsculo e intentaba olvidar el pasado y entonar un canto al futuro, a un futuro inmediato, a un enero que nos deparará cada día sorpresas y nuevas vivencias.

     Acabamos de estrenar un año y los calendarios lucen su mejor cara. Los amigos, vecinos y conocidos intercambiamos buenos deseos y los 365 días de este año par se presentan plagados de efemérides. Unos días que avanzarán raudos, veloces y que no nos van a dejar un respiro. Por eso es bueno pensar y vivir cada una de las jornadas como un regalo, como una oportunidad más para salir de de la mala rutina, del hechizo de la monotonía, del dejarse llevar sin más. A pesar de la tópica cuesta de enero, siempre me ha gustado estrenar un año. Porque aprovechar cada uno de estos momentos fugaces puede darnos una satisfacción o sumirnos en la melancolía. La melancolía que he experimentado esta tarde al filo del crepúsculo y que me ha llevado a retomar estas páginas que quiero compartir con todos los que os molestáis en leerlas y me animáis a seguir adelante.

06/01/2014 20:40 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

CELEBRACIONES

20131223121548-felicitacion.gif

    No me gusta la palabra fiestas como deseo para estas fechas. Prefiero el término celebración que tiene un matiz más familiar, más personal, más íntimo. De todos modos, a medida que pasan los años, uno intenta vivir estas fechas de un modo muy distinto a las vivencias compartidas de la infancia y juventud. Muchos de los miembros de la familia ya no están entre nosotros, y la mayoría se fueron prematuramente. A pesar de todo, la celebración está ahí y no podemos sortearla como un obstáculo más. Tengo junto a mí a la poca familia que me queda. Y se acuerdan de mí muchos amigos, algunos de ellos desde la distancia.

   De todos modos, la palabra Navidad es tan redonda, tan sugerente, que me resisto a eliminarla de mi vocabulario personal. A pesar del laicismo, a pesar del consumismo, a pesar de la progresiva secularización, siempre llevaré muy adentro el belén de mi infancia, los villancicos en y las celebraciones de estas fechas. Porque en la vida siempre hay algo que celebrar, algo que compartir, algo que mimar y potenciar.

    Por ello, desde estas páginas quiero desear a todos mis amigos y a mis fieles lectores unos días muy felices. Que el calor familiar nos ayude a aliviar la andadura agridulce de lo cotidiano. Y que el bombardeo de lemas y publicidad vacua no nos impida la concentración, el silencio, la lectura sosegada y las tertulias sin reloj. Y que intentemos vivir el presente y no perder la ilusión ni la esperanza.

23/12/2013 12:14 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

AL FILO DEL INVIERNO

20131209182344-20131207-120658.jpg

     Mañana de diciembre en Aliaga. El día se despereza lentamente después de una madrugada con temperaturas rondando los diez bajo cero. La escarcha ha dejado su huella en los tejados, en los corrales, en los campos, en las riberas del río. Hay un manto blanco, casi inmaculado, que engalana las ramas ya desnudas de los chopos eternos. Esos chopos que flanquean el humilde Gualalope cada vez más escondido entre la maleza y las hierbas más rebeldes. El sol de diciembre, ese sol traidor y engañoso, se asoma tímidamente entre las montañas. Su recorrido será breve, fugaz, casi testimonial.

     A lo lejos, camina un grupo de excursionistas que han desafiado el frío de las primeras horas y regresan satisfechos camino del molino. En el reciente museo-restaurante repondrán fuerzas y disfrutarán de un paisaje nuevo, casi inédito. Eso sí, cuando llegue la tarde, al filo de las cinco, tendrán que abrigarse y buscar un lugar donde seguir compartiendo inquietudes y proyectos. Porque la vida sigue. Aunque en este valle, al filo del invierno, las horas parecen detenerse y el silencio es el rey de la naturaleza.

     Hay muchas maneras de disfrutar de este paisaje invernal. Lejos de la ciudad, lejos del bullicio, lejos de los hechizos prenavideños. Una buena lectura, una entretenida tertulia, unas partidas de guiñote y el fuego del hogar como testigo mucho de las largas tardes invernales.

09/12/2013 18:22 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

NOVIEMBRE (III)

20131123133630-20131123-102542.jpg

     Un sol otoñal se cuela por los cristales en esta mañana aparentemente apacible de noviembre. Digo apacible porque aún no me ha golpeado el cierzo del valle del Ebro que lame las esquinas y altera el sosiego de las aceras. La mañana se presenta tranquila. Eso sí, con una agenda distinta a las del fin de semana. Café con leche y churros en la cafetería-restaurante Los Tulipanes, un lugar acogedor en el que uno se encuentra como en su propia casa. Luego me acerco a una tienda de muebles que ha roto los precios esta semana y está abarrotada de clientes. Eso queremos todos: ofertas, bonificaciones, precios especiales. Porque el fantasma de la crisis sigue ahí, en cada recoveco de las calles, con mendigos a la puerta de los supermercados, con buscadores de algo para sobrevivir en el vientre oscuro de los contenedores, con los establecimientos cerrados, llenos de polvo y dejadez.

     Mi regalo matinal - o auto-regalo - ha sido la revista TURIA, su número 108 que coincide con su treinta aniversario. Se celebró en Teruel el martes. Y rinde homenaje a la que fue iniciadora y codirectora Ana María Navales. También colaboran escritores de primera fila como Paul Auster y Fernando Savater. Hojeo la revista con cariño, con deleite y me detengo en una página de poesía que me llama la atención y no puedo evitar leer antes de llegar a casa. Me identifico totalmente con el poema de Luis García Montero y lo plasmo aquí como un regalo otoñal para todos los docentes, para todos los adolescentes que acuden a nuestras aulas, para todos los que empezamos a ver la vida desde una atalaya agridulce.

                                            VIGILAR UN EXAMEN

                                   Ser dos ojos

                                  que deben contemplar la triste historia

                                  del joven español que se hace viejo.

                                   Al fondo de la clase,

                                   un murmullo de himnos, canciones y protestas.

                                    Miro en aquel pupitre

                                   a ese niño que fui. Estaban las preguntas

                                   en un folio marcado con yugos y sotanas.

                                    De memoria sabía

                                   rezar, callar, decir que sí, perdón,

                                   no me lo tome en cuenta.

                                    Me veo adolescente. El muchacho de al lado

                                   aprendió sus lecciones. Yo procuro copiarme

                                   para correr y luego

                                   imaginar los ríos de montaña,

                                   el agua pura

                                   hasta donde no llegan las mentiras,

                                   ni el privilegio impune,

                                   ni la pobreza calculada

                                   como una enfermedad de la nación.

                                    En la última fila

                                   rebusca en su libreta el joven descarado

                                   que ya no tiene miedo,

                                   que no soporta el gris,

                                   que no piensa perder porque desprecia

                                   el dinero del rey

                                   y la corona del banquero.

                                    Vigilar un examen

                                   sobre historia de España. Ser dos ojos

                                   de persona mayor

                                   doctorada en antiguas esperanzas

                                   que una vez más observa

                                   la fatuidad, la corrupción, la falta

                                   de pudor en los jefes de la tribu.

                                    No hay nada más cansado en este mundo

                                   que corregir exámenes. Ver cómo pasa el tiempo,

                                   envejecer, sentirse tachadura

                                   sobre papeles amarillos,

                                   víctima y responsable

                                   de un amargo suspenso general.   

                                      

 

23/11/2013 13:14 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

NOVIEMBRE (II)

20131117110212-133431-aliaga-nevada-de-abril-en-aliaga.jpg

    A medida que avanza el mes, los acontecimientos se acumulan como en una montaña rusa. No hay día en el que no aparezcan turbios asuntos de corrupción, engorros judiciales, decisiones polémicas. No hay día que termine sin el lastre de unas horas vividas al filo de la navaja. Porque, a pesar de la cauta autocomplacencia del gobierno, la crisis sigue muy viva en este país y el número de parados continúa en aumento. Es verdad que lo mejor es mirar la botella medio vacía. Pero cuesta creer las previsiones optimistas cuando se comprueba cada día que el cierre de fábricas continúa, que miles de autónomos tienen que bajar la persiana y que los expedientes de regulación de empleo se multiplican.

    En lo meteorológico, noviembre está mostrando, por fin, su aspecto más invernal. Como un dios Jano, ha exhibido las dos caras: la del clima apacible de primeros de mes y la del frío y la nieve de los últimos días. Es como un anticipo del invierno y para algunos, un anticipo de la Navidad. Esa Navidad que ya nos quieren meter por los ojos los grandes almacenes y los supermercados con las montañas de polvorones y el señuelo de regalos de todo tipo. Nos anticipamos a los hechos como si quisiéramos huir hacia adelante. Y esta huida del presente es algo casi consustancial al ser humano cuando no quiere comprometerse ni afrontar la realidad por muy cruda que sea.

     Hay otros ámbitos en los que noviembre se manifiesta de modo especial. Porque en lo cultural continúan los recitales poéticos en La Campana de los Perdidos. Anoche nos deleitaron con sus versos las poetas Estela Puyuelo, Reyes Guillén e Inés Ramón. Excelente velada y sugerente declamación. En lo deportivo, el miércoles se homenajeó a Fernando Cáceres, uno de los héroes de la recopa del 95. ¡Qué lejos queda ya aquel 10 de mayo! Cada vez valoramos más aquella gesta cuando estamos viendo al Real Zaragoza deambulando como un zombi por los campos de segunda división. Ayer sufrió una derrota humillante en Jaén. Porque el equipo no juega a nada y el zaragocismo está realmente preocupado. Otros asuntos entretejen la vida cotidiana. Pero los dejamos para otro día. De momento, voy a releer con detención el poemario de Prudencio Herrera Historia de mujeres habitadas. Mi paisano de Aliaga prepara su presentación en Zaragoza para el próximo día 4. Hablaremos del evento. De momento, habrá que disfrutar de esta mañana dominical gris, opaca y paradójica, como muestra de estas fechas del calendario.

 

NOVIEMBRE (I)

20131109125740-20131102-172715.jpg

     Con frecuencia nos dejamos llevar por las fechas, por los meses, por las estaciones. Y la verdad es que no deja de ser un tópico del que intento desembarazarme año tras año. Y, eso sí, cada año llega a su cita el mes de noviembre con su simbolismo otoñal, con los últimos frutos de la huerta, con el ocre y el amarillo engalanando el paisaje y con un reguero gris de infinita nostalgia.

     Sin embargo, este mes de noviembre parece algo distinto. No sólo por el clima, que es más suave y apacible que otros años sino por el talante optimista que intento hacer mío cada día. No es fácil, pero es lo mejor. Como dice Luis Cernuda - el gran poeta andaluz de la Generación del 27 del que se conmemora el cincuenta aniversario de su muerte en el exilio mejicano - hay que mirar adelante como el peregrino, como Ulises, y no volver la vista atrás, aunque nos seduzcan los señuelos falsos del pasado.

     El pasado fin de semana estuve en Aliaga, en Alcañiz y en La Fresneda. Durante tres días me embebí del paisaje otoñal que flanquea las orillas del Guadalope, del paisaje agreste de las inmediaciones de la capital del Bajo Aragón turolense y, sobre todo, del encanto histórico, arquitectónico y natural de La Fresneda, un pueblo desde el que pude contemplar la cuenca del Matarraña, los campos de olivos, de almendros, de vid y los pinares oscuros y misterios. Me encantó este pueblo cercano a la provincia de Tarragona y no muy lejos de la de Castellón. Me encontré con personas acogedoras, abiertas, hospitalarias y regresé a casa embebido de arte y de historia.

                                        Peregrino

                                                                  ¿Volver? Vuelva el que tenga,
                                                                  tras largos años, tras un largo viaje,
                                                                  cansancio del camino y la codicia
                                                                 de su tierra, su casa, sus amigos,
                                                                 del amor que al regreso fiel le espere.

                                                                   Mas ¿tú? ¿volver? Regresar no piensas,
                                                                  sino seguir libre adelante,             
                                                                   disponible por siempre, mozo o viejo,
                                                                   sin hijo que te busque, como a Ulises,
                                                                   sin Itaca que aguarde y sin Penélope.

                                                                    Sigue, sigue adelante y no regreses,
                                                                    fiel hasta el fin del camino y tu vida,
                                                                    no eches de menos un destino más fácil,
                                                                    tus pies sobre la tierra antes no hollada,
                                                                    tus ojos frente a lo antes nunca visto.

    Porque conocer lugares nuevos, pasear por sus empinadas calles, ascender a lo más alto y contemplar la amplitud del paisaje ensancha el alma y llena de alegría el corazón. Este es el talante del peregrino, del que tiene curiosidad intelectual, del que mira siempre hacia adelante. Como Cernuda, como León Felipe, como Ulises.

(Foto: Calle mayor de la Fresneda con la plaza del ayuntamiento al fondo)

 

09/11/2013 12:39 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

RETOS

20131027165352-carrera-ibercaja-integracion-2012.jpg

     Dicen que la vida es un reto constante. Que los breves años que van desde la niñez a la vejez son como la subida y bajada de una montaña. Primero contemplas la cumbre desde lejos, te ilusionas e intentas lograr tu objetivo. Ya en la cima, disfrutas con emoción de unos momentos de efímera felicidad; y luego emprendes un descenso acelerado hasta el valle que te vio nacer y crecer. Es una de las metáforas más logradas de nuestra andadura vital. Como un reto, como una conquista, como una meta por alcanzar.

     Pero para avivar la llama de este reto fundamental - el único - es necesario vivir otros retos que pueden ser de todo tipo. Estos se ajustan a la edad, cultura y otras condiciones personales. Hay retos profesionales, retos académicos, retos familiares y retos deportivos. Hoy me voy a centrar en estos últimos, ya que el deporte siempre ha sido una de mis aficiones - no me atrevo a decir pasiones - y, gracias a él, he logrado mantenerme en forma y poder llevar una vida sana y equilibrada, dentro de lo que cabe. Porque es verdad que los retos se ganan día a día. Esta mañana lo he experimentado participando en la carrera por la integración organizada en Zaragoza por Ibercaja cada año a finales de octubre. Una excelente temperatura ha permitido que casi doce mil personas nos hayamos dado cita para compartir unos minutos de deporte sano sin ningún afán por competir. Tal vez el único objetivo de cada uno de los corredores era superar su propio récord: bajar de los veinte minutos, de los treinta o de los cuarenta.

    Ha sido una nueva ocasión para medir nuestra fuerza física y mental. Para aspirar a superar un nuevo reto, por muy pequeño que parezca, para expresar mediante el esfuerzo esa metáfora de la vida basada en el superación, la tenacidad y, sobre todo, el equilibrio. Y si, además, hay un motivo solidario, mejor que mejor.

27/10/2013 16:47 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

TARDE DE DOMINGO

20131020193559-otra-maldita-tarde-de-domingo.jpg

     Me dicen mis amigos y mis lectores que ahora me prodigo poco en mi blog. Que escrribo mucho menos. Y la verdad es que no es por falta de tiempo. Tal vez la inspiración no sea la misma o quizás ya se ha desvanecido la ilusión de los primeros años. También es cierto que esta página ha encontrado nuevos competidores como el ebook, el facebook o incluso el nuevo móvil inteligentes. De todos modos, siempre hay algo de lo que escribir, algo que compartir, algo que comunicar al filo de este crepúsculo dominical de un otoño disfrazado de serena primavera.

     He titulado así esta última entrada porque me ha venido a la mente la letra de una canción del dúo Amaral. En ella dibujan una tarde dominical tranquila, sosegada y un poco anodina. Me pregunto por qué las tardes de domingo suelen tener esta mala fama. ¿Por la cercanía del lunes? ¿Por el contraste con las vivencias de la noche del sábado? Seguramente hay de todo un poco.

     En estas tardes de domingo me gusta mirar hacia el futuro a muy corto plazo y prepararme mentalmente para la semana que está a punto de comenzar. Es bueno tener en la mente esbozos de ilusión y pequeños planes. Lo primero será el trabajo de docente, desde luego. Pero luego vendrán los pequeños eventos vespertinos, el fluir del día a día y los ratos dedicados a la lectura y a la creación literaria. Porque es bueno que al día le falten horas y que la mente siga despierta y activa. De otro modo se podría caer en pequeños bajones anímicos, algo que no recomiendo a nadie. Eso sí, ya se encargarán los agoreros de saturar la red de malas noticias, de recordarnos efemérides desagradables y de pintar de gris el futuro.

     De momento, aquí están estas líneas, escritas mientras contemplo cómo la noche va ganando terreno al día y cómo el domingo nos va diciendo adiós con un sabor agridulce y esperanzado.

20/10/2013 19:27 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

CONTRASTES

20131019121413-20131011-113614.jpg

      El otoño es una estación de contrastes. Contrastes que unas veces se transforman en paradojas y otras en simples contradicciones. A medida que avanza el mes de octubre la naturaleza se va despojando lentamente del verdor azulado del estío y se convierte en un manto amarillento surcado de grises amarronados.

      Pero esos contrastes se manifiestan con más nitidez cuando uno viaja en pocas horas desde el bullicio de la ciudad, vestida artificialmente de fiesta y de jolgorio, y la paz de los pueblos solitarios de la sierra, sólo alterada por el humilde rumor del río o por el murmullo de una cascada. En ese momento fugaz y efímero, como todas las vivencias más o menos intensas, el clima otoñal transmite silencio, serenidad y sosiego. Una paz que los urbanitas difícilmente son capaces de apreciar ni valorar.

      Lo experimenté la semana pasada, cuanto realicé un viaje relámpago a Aliaga y me paseé por las orillas del Guadalope. Mientras contemplaba el perfil de las casas del barrio bajo y el color amarillento de los chopos centenarios, me acordaba de esos árboles talados sin motivo aparente en las calles de mi barrio, de ese río cada vez más contaminado, de esas aceras llenas de suciedad y de residuos. Son despojos otoñales, fruto del capricho del hombre. Afortunadamente, todavía quedan oasis en los que refugiarse de vez en cuando en busca del solaz que no nos ofrece la gran ciudad.

 

19/10/2013 11:56 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

OTOÑOS

20130922131448-otono.jpg

     Esta noche entrará de nuevo el otroño meteorológico y se esfumará definitivamente otro verano. Un verano efímero, cálido, prometedor. Pero este nuevo equinoccio, en el que los días compiten con las noches, marca el inico de un otoño que se va incorporando con suavidad, con dulzura, como si no quisiera herir de nostalgia a los amantes de la luz y de los crepúsculos dilatados.

      Porque, en realidad, vivimos varios otoños. Al menos, dos estaciones distintas con una misma denominación. El otoño dulce de finales de septiembre y del mes de octubre y el otoño austero y crepuscular de noviembre y de principios de diciembre. El primero se resiste a abandonar esa placidez de las tardes veraniegas y esos amaneceres con un sol todavía generoso; el segundo se embebe paulatinamente de sombras y nos sumerge en la melancolía.

     Nunca me ha gustado esa acotación progresiva de las horas de luz. Nunca me ha gustado ese despojo de los árboles y esa tonalidad amarillenta de los valles y de los montes. Es como si nos robaran algo de vida, como si atenuaran sibilinamente nuestras ganas de vivir. De todos modos, hay que buscar en el otoño el aliento del paisaje, que se viste de colores inusuales, la generosidad de la tierra que nos ofrece sus últimos frutos y ese sosiego de la naturaleza que nos invita a aprovechar con más intensidad las horas centrales del día. Sin olvidar, desde luego, ese otro otoño cultural que sobrevive sin tregua a pesar de los recortes y la alargada sombra de la crisis.

     Vuelve el otoño, vuelve el curso escolar y se adivina el regreso a la rutina. Eso sí, en Zaragoza todavía queda un paréntesis festivo que nos recuerda de nuevo las fiestas y celebraciones del pasado verano. Es la semana del Pilar que rompe de nuevo la monotonía de los días y marca el final de una etapa festiva, lúdica y trasnochadora antes de sumergirnos en esos largos meses que, con o sin nostalgia, siempre nos van a dejar un resquicio para la reflexión y la esperanza.

22/09/2013 13:09 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

FIESTAS

20130915203722-aliaga-06-09-septiembre-2013-1-.jpg

     A medida que se esfuma el verano, las fiestas de los pueblos llegan puntuales a su cita y marcan un antes y un después de la actividad anual, muchas veces monótona y anodina. Antes la fiesta suponía, además de su orientación religiosa, un respiro y un alivio para aquellos trabajadores del campo que veían con satisfacción cómo llegaba a los graneros el cereal o cómo la uva recién vendimiada se recogía en las cooperativas. Estoy hablando, por supuesto de las fiestas rurales, las fiestas más populares y las que conservan todavía ciertas raíces.

    Sin embargo, desde hace unas décadas, las fiestas han cambiado mucho. Han surgido las peñas - que en algunos pueblos crecen como setas -, se han creado las comisiones de fiestas y se han multiplicado actos lúdicos de todo tipo. Y, aunque en esencia parecen las mismas, no lo son ni mucho menos. Hay que tener en cuenta que la mayoría de los que participamos en las fiestas residimos fuera y acudimos sólo cuatro o cinco días o el fin de semana. Los que viven el el pueblo, que son pocos, son los que sueñan más con las fiestas, los que las viven con más ilusión y los que intentan conservar algo del pasado.

    En Aliaga acaban de terminar unas fiestas multitudinarias. Hay que destacar el papel de la comisión y la aportación de las peñas. Pero también hay que quedarse con los festejos taurinos - tan tradicionales es este pueblo - y con los actos en honor de la patrona, la Virgen de la Zarza. Personalmente echo de menos los fuegos artificiales de la noche del día siete, los juego populares en las eras largas y el baile en la calle mayor o en alguna de las plazas como la del Bote. Es verdad que todo ha cambiado y que hay que innovar. Pero no costaría mucho compaginar actividades de siempre con nuevas iniciativas.

    De todos modos, las fiestas también suponen un reencuentro con los amigos, una alteración de los rígidos horarios habituales, una visita a lugares emblemáticos del pueblo, un cambio de talante, una actitud más abierta y tolerante. Lástima duren tan poco y sean tan efímeras como este verano que se nos escapa de las manos como lluvia de arena. 

15/09/2013 20:25 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

LAVADEROS

20130911193632-20130908-122845.jpg

     El regreso a la ciudad después de tres semanas en el pueblo viene acompañado de recuerdos no exentos de nostalgia. Uno de los lugares más tradicionales de los pueblos de toda España es el lavadero. Cuando en los pueblos no había agua corriente (de eso no hace tantos años) las mujeres acudían con su canasta mimbre llena de ropa al lavadero para realizar esa tarea que hoy ya no valoramos porque tenemos lavadora en casa y parece que eso ha existido siempre. Pero los lavaderos no sólo eran un lugar para hacer la colada. Allí se encontraban las mujeres del pueblo, comentaban los hechos más relevantes, compartían inquietudes y rompían un poco la rutina de las cuatro paredes de la casa.

    Ahora los lavaderos se conservan como una reliquia y muy pocas personas se acercan a ellos. En la página Teruel pueblo a pueblo de facebook hay una sección dedicada a los lavaderos. En ella se muestran 84 fotos de para todos los gustos y colores. Hay lavaderos antiguos, restaurados, pequeños, recoletos, acogedores, a la intemperie,... Pero todos tienen en común ese sabor a pasado, a vestigios de décadas ya casi olvidadas, a rincones semiabandonados y condenados a un futuro incierto si nadie lo remedia.

    Conozco varios lavaderos, especialmente de la provincia de Teruel. Por supuesto, el de Aliaga es el que me trae más evocaciones, tanto de mi infancia como de la infancia de mi hijo. Allí hemos jugado a barcos, allí nos hemos refugiado de las tormentas, allí nos hemos escondido, allí hemos buscado la sombra en los calurosos días de verano. Pero, además del lavadero de mi pueblo, recuerdo con cariño el de Cirujeda, anejo auna fuente y a un pequeño parque infantil fresco y recoleto. Cada verano me acerco a este barrio rural de Aliaga y me asomo a su poza y saboreo el agua fresca. También recuerdo el de Cobatillas, cerca del cauce del río Seco, semiabandonado y olvidado, pero muy acogedor. El último lavadero que me llamó la atención fue el de Tronchón, pueblo que visité por primera vez la semana pasada. Es un lavadero distinto, original, muy bien conservado. También me impresionó hace unos ocho años el lavadero de Cuevas de Cañart: parece una obra de arte. Y lo es. Pero todavía conservo en mi retina otros lavaderos de la provincia de Teruel, la mayoría de la comarca de las cuencas mineras. En el de Montoro de Mezquita aún lavaba la ropa una vecina hace pocos años.

    Fuera de la provincia de Teruel y de Aragón, quiero evocar al lavadero de Massalavés, en el que mi hijo ha pasado muy buenos ratos a la hora de la siesta, buscando la sombra y el rumor del agua. Todavía alguna mujer se acercaba a lavar alguna prenda hace unos diez años. Hoy está restaurado y muy bien conservado.

     No sé qué será de los lavaderos en el futuro. De momento, la mayoría están en un aceptable estado de conservación. ¿Se les podría dar otro uso? De todos modos, ahí están como huella visible y sonora de los quehaceres de hace dos generaciones.

(En la foto: El lavadero de Aliaga)

30/08/2013 13:13 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

TRONCHON

20130827163237-20130825-150519.jpg

     Poco a poco voy conociendo todos los pueblos de la provincia de Teruel, de mi tierra. El pasado día 25, fecha de mi cumpleaños, me acerqué con los míos a la localidad turolense de Tronchón. Esa mañana pudimos disfrutar de un paisaje agreste, salvaje, pintoresco. El viaje de casi una hora desde Aliaga a este rincón encantador nos acercó a Pitarque, nos aproxímó e Villarluengo y nos permitió contemplar a lo lejos la silueta inconfundible de un pueblo con raíces medievales y huellas renacentistas. Es un pueblo enclavado en un lugar estratégico, baluarte defensivo durante las guerras carlistas y famoso por el exquisito queso de oveja y cabra, citado por Cervantes en El Quijote.

    Las calles de Tronchón son empinadas, recoletas, adustas. Descendiendo por una de ellas y dejando a la izquierda el histórico trinquete y la esbelta y desnuda torre de la iglesia, llegamos a Casa Matilde, uno de los lugares más visitados de la población. Allí nos recibe una mujer menuda, campechana y llena de amabilidad. Desde el primer momento nos sentimos como en casa. Porque Matilde es la dueña de una casa rural restaurada que ofrece a los visitantes un menú como los de antes: copioso, variado y muy nutritivo. Vale la pena acercarse a Tronchón para saborear los entremeses, el rabo de todo o el solomillo de casa Matilde.

    La tarde fresca, a pesar de estar todavía en agosto, nos permite acercarnos a visitar Casa Colás, en La Cañada de Benatanduz, otro pueblo pintoresco enclavado en un valle elevado y otoñal. La carretera es sinuosa y está cortejada por montañas escarpadas y desfiladeros sublimes. Nos recibe con los brazos abiertos los descendientes de la familia de mi abuelo materno. Me dice mi primo que los Colás descienden de Fortanete y se establecen luego en Troncón y en La Cañada. Precisamente me muestra un escudo de armas de una fachada de una cada de Tronchón. La tarde se desliza lenta, con una lejana amenada de tormenta que no llega a cuajar. Regresamos a Aliaga por Fortanete, por Villarroya de los Pinares, por Miravete. Lugares con encanto, castigados por un implacable clima invernal y por el lastre de la emigración. Masadas abandonadas, casas solitarias y una inmensa nostalgia.

    Un día para recordar. Una ruta para reeditar con más calma. Un paisaje de ensueño. Unos rincones arcádicos. Una soledad que grita desde dentro.

(FOTOGRAFÍA: Uno de los rincones más pintorescos de Tronchón).

27/08/2013 13:51 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

TORMENTAS

20130716103048-20130714-135225.jpg

     En las sierras montañosas de la provincia de Teruel son frecuentes las tormentas de verano. Los habitantes de estos pueblos miran al cielo a media mañana y casi adivinan cómo van a evolucionar las nubes a partir del mediodía. Al filo de las tres de la tarde, el cielo se viste de un gris cárdeno y comienza el eco intermitente de los truenos, que parecen rocas que se desprenden de un cercano monte. Es una tormenta más de las muchas que este verano están afectando a muchos valles de la comarca de las Cuencas Mineras, del Maestrazgo o de Gúdar-Javalambre. El ambiente se torna más fresco por momentos y hay que echar mano del paraguas o del impermeable para salir a dar una vuelta o a comprar algo al supermercardo.

      Hace años que las tormentas estivales no se prodigaban tanto por esta zona. El verano pasado fue tan seco, que el río Guadalope bajaba sin agua en numerosos tramos. Este año, sin embargo, ocurre todo lo contrario. El agua fluye abundante por estos valles y alegra las huertas y las vegas de su entorno. Pero lo peor de todo es cuando el agua viene acompañada de granizo. Algunos lo barruntan al observar el color de las nubes: más cárdenas, casi negras como la noche. Pueblos como Villarroya de los Pinares o Cobatillas han sufrido el azote del granizo. Esto se suma a la primavera casi invernal que ha dejado sin fruta a casi toda la zona. Menos mal que el cereal - todavía sin cosechar por esta zona- aún sobrevive a la humedad y al granizo. Al menos aparentemente.

     De todos modos, llena de satisfacción comprobar cómo renacen las fuentes casi olvidadas, cómo serpentea el agua por barrancos casi siempre secos, cómo el monte muestra sus mejores galas y sus más que envidiables colores. Lo que está claro es que, de momento, hay que aprovechar las frescas y azuladas mañanas del mes de julio para disfrutar de la naturaleza y dejar las tardes al albur del cielo grisáceo, como el que observamos en la foto del pasado fin de semana en Aliaga.

16/07/2013 10:25 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

EL HECHIZO DEL PIRINEO

20130707111736-20130706-142410.jpg

     Después de más de una década, hemos regresado a uno de los valles más impresionantes del Pirineo Aragonés: el valle de Gistaín. Desde Barbastro, capital del Somontano, el río Cinca nos acompaña con sus aguas cristalinas, verdeazuladas, que alimentan los embalses de Mediano y del Grado, al cien por cien de su capacidad después de una primavera generosa en lluvia y nieve. Pero lo mejor todavía no ha comenzado: el valle del Cinqueta, que tantos recuerdos guarda en su seno, nos acerca hasta el camping Los Vives, renovado, moderno, acogedor, y poco después ascendemos a Saravillo, uno de los pueblos más pintorescos de Aragón. Desde allí emprendemos una ruta ascendente hasta el refugio de Lavasar y comenzamos a disfrutar de un paisaje engalanado de verdes y arropado por el silencio y la soledad.

     Verde de boj, verde de pinos, verde de castaños y avellanos. Sinfonía de verde y sombra sutil que acaricia nuestros cuerpos sudorosos. Ascensión casi continua pero con frecuentes remansos que hay que aprovechar para hidratarse, tomar aliento y contemplar a lo lejos los pueblos diminutos, pos picos altivos, los valles casi inaccesibles. Siempre me ha sorprendido esta zona del Pirineo por su paisaje agreste y su magia singular. Ayer volví a experimentar estas sensaciones a medida que me acercaba al Ibón de la Basa de la Mora, también llamado Ibón de Plan. Al filo del mediodía contemplamos por fin este remanso de agua clara flanqueado por escarpadas montañas y alimentado por pequeños glaciares que aún conservan el blanco de una nieve tardía y generosa. A partir de ahí, lo mejor es dejarse acariciar por el silencio, por la magia del paisaje verdeamarronado, por la sutileza de las flores amarillas, por el rumor de las cascadas ocultas, por la atracción de la altura y del riesgo.

     El descenso ha sido más llevadero. Pero hay que parar de vez en cuando para volver a disfrutar de este paisaje irrepetible. Y contemplar a vista de pájaro el cauce del humilde Cinqueta, y atisbar a lo lejos la inmensa mole del Posets, y adivinar el perfil de las montañas aún nevadas que orlan el valle de Pineta y señalan la senda inconfundible del Monte Perdido. Eso sí, antes de regresar a la civilización, cómo no detenernos de nuevo en el camping Los Vives y recordar, evocar con cierta nostalgia un verano ya lejano e inolvidable.

07/07/2013 11:11 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

DESPEDIDAS

20130616125227-frases-despedida-adios.jpg

     Ya se acerca un nuevo final de curso. Parecía que no iba a llegar nunca este verano tardío y perezoso. Pero, mediado el mes de junio, todo huele a vacaciones, a final de etapa y a sueños de futuro.

     Acabo de regresar de Teruel, la primera ciudad que conocí. Una ciudad de provincias tranquila, acogedora, silenciosa. Los alumnos de segundo de bachillerato de la capital y de la provincia se presentaban a las Pruebas de Acceso a al Universidad, a la llamada Selectividad. Una prueba que, según se dice, tiene los días contados. El polémico ministro Wert se ha empeñado en recuperar la reválida de los años sesenta y en poner continuas trabas a lo largo del itinerario educativo. Esperemos que esta ley se quede en nada y no llegue a ver la luz.

    Compás de espera de más de cinco mil alumnos aragoneses para conocer los resultados de estos exámenes y para decidir qué grado universitario van a cursar en el futuro. Un futuro ilusionante, aunque oscurecido por la espada de dámocles del paro juvenil. ¿Tendrán que salir de España para encontrar trabajo? ¿Tendrán que acceder a cualquier trabajo no cualificado? ¿Podrán presentarse a oposiciones si es que se convocan? Toda una retahíla de interrogantes, todo un rosario de incertidumbres.

     Mientras corregía los ejercicios de Lengua Castellana y Literatura, me he dado cuenta - aunque ha sido más bien una confirmación - del déficit expresivo de nuestros alumnos de bachillerato, de la pobreza de vocabulario, de la ausencia de coherencia en sus escritos. Una asignatura pendiente que tiene difícil solución, a no ser que se comience por la base: desde primaria. Una expresión que se empobrece por la ausencia de un hábito lector, por el predominio de lo audiovisual y de las nuevas tecnologías, por el poco valor que otorgamos a los libros que - como decía un texto de la prueba - nos parecen demasiado caros.

    El final de curso tiene un sabor agridulce. Alegría por la etapa culminada y nostalgia por dejar atrás momentos felices, intensos, emocionantes. Las vacaciones de verano son un buen paréntesis. Y pueden ser un oasis para la lectura al aire libre, para las visitas culturales, para la consolidación de experiencias enriquecedoras, para la práctica de los idiomas, para el olvido, para la memoria, para la esperanza.

     Mientras el sol calienta con fuerza en esta mañana preveraniega, releo un poema del libro Ecorché de Brenda Ascoz e intento reconciliarme con la vida y con el futuro:

                                  Abrir las palmas

                                  para que de ellas liben

                                  las abejas. Liben dolor.

                                  Descanso del tormento

                                  en el tormento. Cambiarle de nombre.

                                  Alguien, una voz cansada y rota,

                                  nos exige valor. Abrir las palmas de las manos,

                                  mostrales

                                  su vacío imposible.

 

16/06/2013 12:44 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

HUELLAS

20130427122306-huellas-en-la-arena-costera-19-109083.jpg

                                        No es fácil olvidar
                                       las huellas del pasado
                                       sin retorno.
                                        Huellas de soledad y de misterio,
                                       huellas de vida
                                       huellas de amor sincero.

                                        A veces se reflejan
                                       ... como una sombra dulce
                                       en el recodo gris de las
                                       mañanas.
                                       Pero su sino es
                                       ir a contratiempo
                                       de la vida que fluye
                                       acelerada.

                                        Huellas que son heridas
                                      del tiempo y la memoria.
                                       Huellas que son estrías
                                      en este árbol añoso
                                      y efímero
                                      que es la vida.
                                       Huellas que son cadenas
                                      que nos atan esclavos
                                      a los sueños oscuros,
                                      a los delirios sordos,
                                      al peso de las sombras,
                                      a la hora violeta
                                      del ocaso.

LA MAGIA DEL MONCAYO (II)

20130424200524-en-el-moncayo-con-javier-23-abril-2013.jpg

     Hace casi cinco años y medio, el once de noviembre de 2007, ascendí por primera vez al Moncayo acompañado de mi hijo Javier, al pico más alto de la provincia de Zaragoza, todo un símbolo y una aspiración para los amantes de la montaña y de la naturaleza. Así terminaba mi impresión de esa ascensión ilusionante - y que podéis leer en este mismo blog: El descenso ha sido rápido y francamente maravilloso. Hemos dejado la cumbre con una cierta nostalgia y con el deseo de volver. Tal vez en primavera y, si puede ser, con ese manto de nieve que atraía e inspiraba a Antonio Machado. Pero el Moncayo tiene más tesoros escondidos. Lo importante es descubrirlos poco a poco. Y degustarlos. Como ese exquisito menú con el que hemos culminado una mañana de aventura y de regreso a la montaña. A una de nuestras montañas más legendarias.

     Han transcurrido cinco largos años para que cumpliéramos estos deseos de volver en primavera con ese manto blanco que cubría la machadiana espalda del pico del Moncayo o de San Miguel (2312 metros). Era un reto, una promesa, una secreta aspiración que logramos ayer, día de San Jorge, día de Aragón. Ha sido una ascensión agridulce, marcada por el recuerdo, por las huellas secretas de la memoria. Una ascensión dedicada a Nieves, a su presencia, a su prematura ausencia, a su impuso vital, a su afán de superación, a su talante solidario. Desde la cumbre volvimos a contemplar un paisaje inolvidable. Pero ya no era lo mismo que la primera vez. Han transcurrido días, meses, semanas marcados por el horizonte de la incertidumbre y por la presencia de una incómoda soledad. Pero nos hemos sabido levantar, nos hemos mantenido erguidos, hemos seguido las huellas del optimismo y hemos ascendido paso a paso la cumbre de los días agrisados y otoñales.

     El Moncayo nos marcó ayer una pauta para la superación, para la lucha contra el paso del tiempo, con el recuerdo de Bécquer y de Machado, con la visita al castillo de Trasmoz y a su recoleto cementerio, con el aliento de una brisa suave, con la contemplación de una nieve virgen, con el cortejo de pinos, hayedos y robledales, con el rumor de la fuente cristalina e incontaminada, con el brillo plateado del sol sobre la nieve, con el cansancio dulce y el suave rumor de los pasos sobre las piedras grises y apizarradas. Un día para recordar, una nueva aventura para romper el lastre de la rutina cotidiana, un regreso al pasado a través de los sueños de futuro y de un presente que se acelera sin tregua ni respiro.

24/04/2013 20:05 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

MOMENTOS

20130424193724-momentos.jpg
                                    Nunca dejes
                                  que la vida desfile sin recato
                                  delante de tus ojos.
                                   No te resignes 
                                  al rumor cotidiano
                                  de los días sin luz ni amaneceres.
                                   Aprovecha el momento
                                  del amor,
                                  ... de los sueños,
                                  de las horas sin tregua.

                                   ¿Es que esperas acaso
                                  besar el infinito
                                  olvidando el presente acurrucado
                                  al filo del silencio?

                                   La vida es un regalo
                                  envenenado.
                                   Pero no te resignes.
                                  Aunque el ocaso vista de violeta
                                  tus latidos de luz
                                                         primaverales.
20/04/2013 11:32 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

FELICIDAD

20130304131347-felicidad2.jpg

     En su columna de hoy en Heraldo de Aragón la escritora Irene Vallejo nos habla de la ambición, el afán por poseer y dominar, como camino equivocado para lograr la felicidad. Se adentra como siempre en el meollo de la sabiduría de los clásicos para mostrarnos cómo el afán desmedido de tantos gobernantes y monarcas por extender sus dominios les llevaron a un continuo desasosiego y a una inquietud lindante en ocasiones con la angustia.

     Todos sabemos por propia experiencia que, en este mundo capitalista en el que vivimos, el afán de tener no es el camino para ser felices. Pero casi siempre tropezamos en los mismos despropósitos y contradicciones. Por eso es bueno que volvamos de vez en cuando a los clásicos - y no sólo a los griegos y latinos - para beber en las fuentes de la experiencia, apuntalar nuestra frágil esperanza y libar un poco de néctar de la felicidad.

     A veces nos resulta fácil ser felices en un momento determinado. Pero esa felicidad se nos antoja efímera y tornadiza. Y por ese mismo motivo buscamos más, deseamos más, aspiramos a más. Y esta aspiración es la que nos sumerge en un clima de ansiedad. Aspiramos a mejorar en todo los sentidos. Y eso es bueno, en principio. Pero nuestro nivel de insatisfacción es tal, que los logros alcanzados no nos llenan ese vacío interior tan humano.

      ¿Qué es la felicidad? ¿Puede alcanzar el ser humano una felicidad plena en esta vida? Pienso que la felicidad es algo muy difícil de definir y valorar. Y que es muy difícil alcanzarla, porque su misma caducidad la transforma en pérdida y en añoranza. Añoranza que a veces es nostalgia y otras melancolía. Por eso me gusta decir que, si en algún momento hemos sido felices, ha sido precisamente por su brevedad. Y porque hemos dejado de lado la ambición, los sueños inalcanzables y la vanidad que nos puede aportar el dinero, la fama o el prestigio social.

04/03/2013 13:10 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

CADUCIDAD

20130211195012-150px-les-tres-riches-heures-du-duc-de-berry-fevrier.jpg

     Cada vez me sorprenden menos estos meses de febrero turbulentos, caprichosos y paradójicos. No tengo muy buenos recuerdos de este mes, marcado por el frío, los carnavales y el inicio de la cuaresma. Tal vez el único recuerdo positivo sea el nacimiento de mi hijo, fecha irrepetible e inolvidable. Lo demás creo que pertenece al ámbito de lo caduco y perecedero.

     Febrero es un mes caduco, anodino, ancajado entre el primer mes del año y el mes que sirve de pórtico a la primavera. Y es que "febrerillo el loco", como le ha bautizado el refranero popular, nos suele traer pocas alegrías a los que soñamos con una anticipada primavera y aún tenemos esperanzas e ilusiones. Es verdad que es un mes de celebraciones populares - San Blas, Santa Águeda, el jueves Lardero, San Valentín,... - pero, a pesar de ello, no le luce en su cartel de mes anodino y con fama de malos augurios.

     Hay que decir, sin embargo, que febrero es el mes de la natalidad, el mes del amor y, según algunos, el mes adolescente - por eso de ser más breve que los demás. Por eso su brevedad es tal vez el mejor encanto. Brevedad como anticipación - salen las primeros brotes primaverales - brevedad como símbolo de lo efímero, brevedad como destino inexorable de estos 28 ó 29 días.

       De todos modos, lo caduco y perecedero está presente en todos los meses, en todos los días, en todas las horas. Caducan aceleradamente las horas, se esfuman los días, se aceleran las semanas y se acumulan los meses y los años. Lo caduco y efímero es un signo de los tiempos, es un sino vital, es una inevitable e irremediable realidad. Por eso a veces nos gustaría que no caducara la vida, que no caducaran los momentos felices, que no caducara el amor.

      Nos gustaría, eso sí, que caducara la crisis, que desaparecieran de un plumazo los casos de corrupción, que no se hablara nunca más de desahucios, de recortes irracionales, de paro inasumible, de un futuro cada vez más incierto para las generaciones más jóvenes. Esa caducidad es la que no acaba de llegar lamentablemente. Y lo peor de todo es que, según vaticinan los expertos, la crisis y sus secuelas aún no ha tocado fondo.

      Dejaremos de momento los malos augurios y nos centraremos en ese presente que se esfuma después de cada pulsación de las teclas del ordenador. Pensaremos en la paella dominical y en la tarde lánguida asaeteada por un sol cada vez más cálido y esperanzador. Al parecer, todo es según cómo se mira: subjetivo, plural y ambivalente.

10/02/2013 12:35 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

SOL CREPUSCULAR

20130107190616-rio-guadalope-en-el-calicanto.jpg

      Un sol crepuscular, dorado e invernal me acompaña durante la hora y media de regreso a la ciudad del cierzo y de la niebla. A mi vera, pueblos dormidos, vacíos, irremediablemente condenados al olvido. A ambos lados de la carretera, montañas grisáceas, rocas machadianas y valles recoletos.

     Casi todas las fachadas encaladas están orientadas hacia el sur. De este modo, se convierten en mudos espejos de otro día que camina hacia el ocaso. En torno de los caseríos apiñados y presididos por esbeltas torres, las huertas amarronadas o yermas, los pinares solitarios y el río que murmura quedamente la eterna melodía del desamparo y la fugacidad.

     Desde la lejanía, se divisa la franja cárdena de niebla del valle del Ebro y, a lo lejos, los picos nevados de los Pirineos. Pero mucho más cerca, observo la central de Escucha, definitivamente clausurada, cual fantasma de cemento y escoria. Mientras tanto, en la radio recuerdan el setenta y cinco aniversario de la batalla de Teruel, que dejó la ciudad casi totalmente en ruinas. Hablan también de la marea blanca, del tirón de las rebajas y del final de un ciclo festivo.

     Mañana vuelta a la normalidad, a la bendita rutina, al fragor de la gran ciudad, a los atascos, a las prisas, a los reencuentros, al trabajo - para los afortunados que aún lo tenemos. Atrás quedan dos semanas de alegrías, de tristezas, de nostalgia, de charlas con los amigos, de melancolía, de soledad.

(Fotografía: Río Guadalope a su paso por Aliaga)

07/01/2013 18:59 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

NUEVOS HORIZONTES

20130105132028-abrir-caminos.jpg

Es mejor
que entierres tu nostalgia
en la cuneta gris
de los deseos.
No rebusques ansioso
las huellas aceradas
del pasado
en el contenedor estéril y
efímero.
Deja caer la lluvia
cual lágrima de luz
acariciante
preñada de esperanza.
Y deja que estos días
invernales
siembren en tus pupilas
la escarcha plateada
de los sueños.

UN AÑO PARA OLVIDAR

20121229122657-nuevo-ano-2012.jpg

     Mientras la niebla cubre de nostalgia gris los tejados y avenidas de mi ciudad, el año 2012 agoniza sin remedio. Atrás quedan 365 días de ilusiones, de esperanza, de lucha, de incomprensión, de arbitrariedades, de incertidumbre. Porque este año que termina es un año para olvidar. No sólo en lo económico, sino en lo político, en lo social e incluso en lo personal

     A veces me pregunto si el año 2013, que estamos a punto de estrenar, volverá a ser igual o peor que el presente. Me da la impresión de que no van a mejorar mucho las cosas. Pero eso no impide que desde el primer día me levante cada mañana con la esperanza a flor de piel y con la ilusión de un adolescente. Siempre nos pasa igual en los primeros día de enero. A pesar del frío, a pesar de las penurias económicas, a pesar de los problemas familiares o laborales, trenzamos un rosario de buenos propósitos y nos disponemos a caminar con elegancia por la difícil travesía de un año más, de un año que soñamos distinto. Luego vienen la decepción, el desencanto y la cara agridulce de la realidad.

    No quiero ser excesivamente pesimista en estas últimas horas de 2012. Pero me pregunto si hay algún motivo para el optimismo franco y desaforado. Personalmente pediría salud, cariño, amistad y estabilidad laboral. No sólo para mí. Sino para tantos amigos, conocidos, vecinos,...que están sufriendo las consecuencias de esta crisis que, al parecer, se ha instalado en nuestras vidas.

    Sólo me resta brindar metafóricamente por los que están solos durante estas fechas, por los que no van a poder llegar a fin de mes, por los que tienen que rebuscar en los contenedores, por los que duermen en la calle o en los parques, por los que han perdido la esperanza. Es de desear que esta espada de Damocles que pende sobre tantas cabezas no impida atisbar una rendija de luz en el horizonte de tantas vidas rotas y ajadas por la crisis. Eso sí, habrá que dejar atrás 2012 como un año funesto, con pocas alegrías y muchas decepciones.

MANOS AMIGAS

20121222174041-manoamigacopia.jpg

Manos aladas.
Manos sarmentosas.
Manos de porcelana.
Manos abiertas al futuro.
Manos cálidas.
Manos curtidas por el tiempo.
Son tus manos
un tesoro de luz y amanereceres.
... Con ellas
buscas el infinito de tus sueños
y tejes día a día
una tela de amor y de esperanza.
Manos de barro,
manos de tierra,
manos de nostalgia,
manos que palpitan
y seducen.
Manos de laten
con un leve murmullo
aserenado.
Manos de soledad.
Manos blancas o negras.
Manos amigas.

ARMAS CONTRA EL PROGRESO

20121216171824-armas-final.jpg

     Hace dos décadas estuve en Seattle, en el estado de Washington. Y uno de las normas que más me llamó la atención fue la prohibición de consumir bebidas alcohólicas a los menores de 21 años. La verdad es que no estoy en desacuerdo con la medida, después de lo que compruebo un fin de semana tras otro por las calles y parques de mi ciudad. Pero lo que me sigue sorprendiendo es la paradoja de prohibir algo aparentemente inofensivo desde el punto de vista criminal y tolerar hasta límites insospechados la venta y posesión de armas a jóvenes y adultos de todas clase y condición social.

     La reciente masacre cruel e indiscriminada en una escuela de Newtown, en el estado de Connecticut ha vuelto a reabrir un debate que, al parecer, tampoco va a cambiar mucho esta situación casi insostenible. Los gestos públicos y las declaraciones del presidente Obama no acaban de poner el dedo en la llaga y buscar soluciones a este rosario de asesinatos colectivos que aparece con demasiada frecuencia en los medios de comunicación.

     Es sorprendente y casi raya en el absurdo que el país teóricamente más avanzado del mundo se convierta con frecuencia en un espejo de miserias más propias de una nación en vías de desarrollo.

     Siempre me ha repugnado el uso y tenencia de armas. Siempre he manifestado temor, más que respeto, ante las personas que por su profesión tienen que manejar un arma de fuego. ¡Cuánta razón tiene el refrán que dice: "Las armas las carga el diablo"! Eso ha ocurrido recientemente en esta escuela de primaria americana. ¿Servirá para algo esta nueva tragedia? Habría que ir más allá de la reflexión y de las buenas intenciones. Pero hay tantos intereses de por medio...

   

FUTURO INCIERTO

20121208105712-central-de-escucha.jpg

     Viajar por la comarca de las Cuencas Mineras en un día preinvernal invita no sólo a la contemplación de un paisaje conocido, pero cada vez con distinta fisonomía, sino sobre todo a la reflexión serena, sosegada, al margen del rumor de la gran ciudad, de los dimes y diretes de los medios de comunicación y de las tertulias vacuas de los fines de semana.

     Son tan importantes los problemas que se ciernen, cual espada de dámocles, sobre la provincia de Teruel y, especialmente sobre esta comarca, que es difícil sustraerse al peso de la realidad, al poso de la incertidumbre y del abandono. Un abandono que sume a estos pueblos en un largo letargo invernal, un abandono que conlleva despoblación y vacío de casi todos los núcleos rurales.

     Mientras paso por el cruce de Azuara, después de dejar a mi derecha el viejo Belchite, con su inconfundible silueta de ruina y destrucción, me viene a la mente el probable desmantelamiento del centro de salud de este pueblo y de esta comarca. Y temo que esto se contagie a otras zonas como un acelerado dominó. El frío preinvernal me sorprende a medida que me acerco a Muniesa, Cortes de Aragón y Hoz de la Vieja. La lluvia otoñal ha teñido de verde los campos y la reja del arado rotura estas tierras casi desoladas. Utrillas muestra la cara más animada de estos pueblos semivacíos, pero poco después aparece el en horizonte la chimenea de la central de Escucha, a la que le quedan pocos meses de funcionamiento. Es verdad que han sido 42 años de producción de electricidad, pero suele comprobar cómo un centenar de trabajadores van a tener que abandonar su tierra, su familia y, tal vez, un trabajo estable.

     La radio informa al filo del mediodía de las manifestaciones en Teruel y Alcañiz contra el cierre o reducción de plantilla de sus paradores. Dicen que el de la capital no es rentable y que el del Bajo Aragón no responde a las expectativas. Nadie entiende esta decisión. Ni siquiera las autoridades locales. Un golpe más para Teruel, un golpe más para esta provincia que se perfila como un futuro coto de caza o lugar de ocio para adinerados.

     Me acerco ya a mi destino. Y me consuela y alegra que el río Guadalope haya recuperado de nuevo su caudal otoñal y siembre de alegría estos parajes grisáceos, teñidos de verde por las copas de los pinos y abocados a un nuevo invierno incierto y prolongado. El sol del mediodía me hace olvidar las grises ideas que he ido hilvanando durante el trayecto. Y, aunque sea sólo por unos días, las calles se visten de murmullos, alborozo y ambiente prenavideño.

08/12/2012 10:49 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

DULCE OTOÑO

20121104203131-octubre-2011-1.jpg

     Otoñea en la sierra, otoñea en el valle, otoñea en los corazones solitarios. El caminante se dirije con parsimonia hacia la ermita. Mientras camina por la vega, contempla las huertas vestidas de un tapiz verdeamarillo y se asoma con curiosidad por las paredes con sabor a ruina y abandono. Su mente vuela hacia el pasado mientras sus pasos le acercan a la ribera del Guadalope. Nada es igual que antes. También el paisaje cambia, se metamorfosea, se vuelva más recoleto, más apocado, más agreste, más salvaje.

    Al llegar al pradico de la ermita de la Virgen de la Zarza, su corazón comienza a palpitar un poco más acelerado y los recuerdos se entrelazan por momentos. Evoca especialmente su infancia. Y no puede evitar el halo de melancolía que le rodea como una nube pasajera. Una melancolía teñida de amarillo, como esos chopos centenarios que se someten al ritual de cada mes de noviembre: despojarse de las hojas y mostrar su desnudez, su esqueleto que anticipa el crudo invierno.

    La suave temperatura de esta mañana otoñal y la fina lluvia que acaricia las piedras del pavimento de la plaza le devuelven por momentos a otros otoños dulces, lejos de la sierra, muy lejos del valle, avasallado por el tumulto  de la gran ciudad. Hoy, sin embargo, el silencio y la soledad son sus mejores aliados. Y sólo una suave brisa compite con el murmullo de un río renacido para dotar al paisaje otoñal de fugaces sonidos. Los ecos del pasado que acompasan el latido de su corazón, de nuevo aserenado.

04/11/2012 20:23 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

BRAZOS ABIERTOS

Tienes los brazos largos,
largos como la vida,
dilatados e inmensos
como el aliento de los pájaros
o el vuelo del albatros.

Con tus brazos alados
atenazas suspiros e ilusiones
y creas otros mundos  azulados
al margen de las grises
bambalinas fugaces de la vida.

Son tus brazos amor
y amaneceres lentos en otoño
y brotes de entusiasmo
compartido.

Tus brazos hablan firmes
cuando el silencio de las noches tristes
se convierte en ocaso
y lastra el aleteo de los días.

20/10/2012 23:41 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

OTOÑO CONVULSO

20121006131347-ocupa-el-congreso.jpg

     Acaba de comenzar el mes de octubre con unas temperaturas casi veraniegas y una preocupante escasez de agua que parece no tener fin. Y es que parece un otoño falso, disfrazado, esperpéntico. O tal vez sea el otoño dulce labordetiano. Lo cierto es que, bajo estas apariencias climatológicas, se oculta una intensa marejada y un porvenir político y social más que tormentoso.

     El movimiento del 25-S volvió a abrir la espita de las numerosas movilizaciones que se habían adormilado temporalmente durante el verano con la amenaza de ocupar al Congreso de los Diputados. Por muy diversos motivos, el ciudadano medio español - como el de otros países europeos - está indignado, cabreado y sumido en un cada vez más creciente pesimismo. Los políticos están decepcionando a sus electores porque no cumplen con sus promesas electorales. Los sucesivos recortes están dando al traste con un estado del bienestar aceptable que ha costado décadas conseguir.  

    Y, para complicar todavía más la situación, pende sobre las cabezas de los españoles la espada de damocles de un cada vez más probable rescate. No sólo un rescate bancario, sino un rescate al país, en la misma senda que Grecia y Portugal. Si esto llega a producirse, entraríamos en un callejón sin salida y sumiría a España en una profunda depresión económica y social.

     Por si no fuera poco, la situación política española se caldea día a día ante la perspectiva de unas elecciones autonómicas que pueden alterar en algunos casos la situación de algunas comunidades. Si bien en Galicia parece van a seguir con el mandato del PP, revalidando incluso la mayoría absoluta, en Cataluña y en el País Vasco está sucediendo algo muy distinto. Tanto catalanes como vascos van a votar a una mayoría nacionalista. Esto dibujará un mapa político en cierto modo preocupante para los poderes centrales y para muchos ciudadanos de estas comunidades. En Cataluña están dispuestos a plantear un proceso irreversible de independencia mediante un referéndum. Y en Euskadi empieza a preocupar el ascenso de la otrora ilegalizada Bildu y el afán soberanista de gran parte de la población.

    Todas estas situaciones perfilan un otoño difícil y convulso. Si a eso añadimos el aumento del paro, los brutales recortes en el presupuesto de 2013 y la amenaza de una nueva huelga general en noviembre, tenemos ya el cóctel completo. Es de esperar no sea un cóctel explosivo y que se pueda degustar en unas próximas navidades plácidas y más calmadas.

   

    

    

06/10/2012 12:18 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

HATAJOS

20120921083017-ovejas.jpg

     Cuando el verano agoniza lentamente y se adivina un incipiente y sereno otoño, las ovejas y los corderos ramonean por los campos yermos y por las riberas de los ríos sedientos en busca de su alimento cotidiano. Son los hatajos, esos pequeños rebaños de ovejas y cabras que esmaltan el campo y el monte de un color pardusco y de una tomalidad blanquiamarronada.

     Siempre me ha gustado contemplar el regreso de los hatajos a sus rediles, corrales o cobertizos. Es una estampa muy machadiana, muy presente en Campos de Castilla. Son muchos los poetas y narradores que nos han acercado a este paisaje idílico, desde los escritores clásicos, pasando por el poeta toledano Garcilaso de la Vega.

     Cada vez quedan menos hatajos por la geografía aragonesa. Los pastores se van jubilando y no encuentrarn un relevo generacional. En la sierra turolense todavía se pueden contemplar pequeños rebaños en los valles de La Val, del Alfambra o del Guadalope. En medio de la soledad del paisaje, resuenan tenuemente sus esquilas y acentúan como contraste un silencio de siglos.

     Durante mi último viaje de regreso a Zaragoza, aún pude contemplar cuatro hatajos en una zona muy próxima a Aliaga. Parece un milagro comprobar cómo sobreviven a la sequía, al calor y a las inclemencias del tiempo. Estos animales son una metáfora del estoicismo y de una filosofía de la vida muy distinta al ajetreo y estrés de los que vivimos en las ciudades. Eso sí. Su vida se nos antoja muy rutinaria y con pocas expectativas. Todo tiene sus pros y sus contras. Como la vida misma.

     Hoy les he comentado a mis alumnos la homofonía de la palabra hatajo. Ninguno ha sabido responder a la acepción de pequeño rebaño. Y muy pocos conocían la de camino que acorta y que suele presentar mayores dificultades. La Lengua y la vida. La Literatura y la vida. Y la lección filosófica de lo cotidiano.

   

20/09/2012 21:10 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

CAMPANAS

20120913173539-campanas.jpg

    Las hay de todas las formas, de todas las texturas, de todos los tamaños. Por metonimia se llaman también bronces. Pero lo que más llama la atención es su sonido singular, único, inconfundible. Tengo guardados en mi mente los sonidos de numerosas campanas, pero son las campanas de Aliaga, mi pueblo natal, las que llevo en el fondo de mi corazón.

    Son varios los sonidos que desde hace décadas ondeaban en el aire del valle del Guadalope y llegaban a todos los rincones de la localidad. Distinguía especialmente el sonido solemne, pausado, profundo de la campana de la iglesia parroquial, del sonido cantarín, alegre, festivo, de la campana y el campanico de la ermita de la Virgen de la Zarza. Asociaba el sonido de las campanas a diversos acontecimientos, tanto festivos como luctuosos. Todavía recuerdo el toque de campanas cuando acababa de fallecer algún vecino del pueblo. Me estremecía al oír ese contrapunto de sonidos lentos que expresaban un contraste entre el agudo y el grave que despertaba la curiosidad de todos los vecinos en torno al nuevo difunto. En Semana Santa, enmudecían las campanas y daban paso a las matracas o a las carraclas. También sonaban las campanas de modo acelerado cuando había un incendio o una desgracia colectiva. Afortunadamente, eso no ha ocurrido demasiadas veces.

    Las campanas marcaban también el paso de las horas. De madrugada, cuando había tan pocos relojes en las casas, el sonido de las campanas nos ayudaba a conocer la hora exacta e incluso las medias horas o los cuartos. Ahora ya casi no les prestamos atención. Además, la megafonía está supliendo muchas de las funciones de los antiguos campanarios. Eso sí, en Aliaga aún se mantiene la tradición de bandear - darle la vuelta entera a la campana - el día de San Juan Bautista, patrono de la parroquia. Antes lo hacían los quintos; ahora se reclama a voluntarios con fuerza y mucha maña.

    En la literatura y en el cine las campanas siempre han tenido un protagonismo esencial. Basta recordar clásicos como La Regenta de "Clarín", Tristana de Galdós o la célebre obra de Hemingway, Por quién doblan las campanas. En Zaragoza hay un local que se llama la Campana de los Perdidos y en Velilla de Ebro una jugosa leyenda asociada a una campana. Pero dejo para otro día estas consideraciones literarias y artísticas.

   

13/09/2012 17:29 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

PEÑAS

20120911224753-foto0112.jpg

    No voy a hablar esta vez del paisaje agreste y rocoso que rodea mi pueblo natal. Tampoco voy a hacer alusión a una de las obras más famosas del escritor regionalista José María de Pereda. Cuando aún está caliente la carcasa de la traca de fin de fiestas con la que concluyeron las fiestas de Aliaga en honor a la Virgen de la Zarza, guardo en mi memoria la silueta inconfundible de los peñistas de cada una de las veintitantas agrupaciones de amigos que hay en la localidad.

    En las últimas palabras del alcalde y de los miembros de la comisión de fiestas 2012 había una afirmación unánime: si no fuera por las peñas, las fiestas del pueblo serían muy distintas. (¿Serían fiestas?) No intento mitificar el papel de las peñas. Ni mucho menos. Intento expresar lo que he ido observando durante este largo e intenso fin de semana. Detrás de cada acto festivo hay un peñista más o menos comprometido, muy entusiasmado y, eso sí, enamorado de su pueblo.

    Desde niños, los hijos o nietos de los habitantes de Aliaga - casi todos ellos residentes en la capital - comienzan a agruparse por edades e intereses y empiezan a buscan un local donde reunirse, a pensar en el nombre que los identifique y a elegir la indumentaria adecuada: pantalón con peto y sudadera. La peña se convierte desde entonces en un motivo de ilusión, en una buena excusa para volver con frecuencia al pueblo, para no perder las raíces, para fomentar la convivencia no sólo durante los días festivos sino en otros momentos puntuales del largo invierno de la sierra.

    Cuando hablamos de las peñas, podemos despertar una cierta polémica. Porque no todo es blanco ni todo negro. Y hay zonas grises, claroscuros y momentos brillantes. Pero está claro que, desde hace varias décadas, es un modo de vivir las fiestas, lejos de las aglomeraciones tradicionales, del mando y ordeno de la autoridad y de los actos organizados desde arriba. Gracias a las peñas, ya hay comisión de fiestas para el 2013. Y ayer, lunes, empezaron a trabajar. Y a soñar con las efemérides que salpican el calendario festivo del curso que comienza.

(FOTOGRAFÍA: Una peña de Aliaga durante la vaquilla)

 

   

11/09/2012 21:08 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

RETORNOS

20120825195239-camping-2-junio-2009.jpg

    Al filo del crepúsculo, emprendes tu camino de regreso a la gran ciudad con el equipaje lleno de nostalgia y de incertidumbre. Te vas despidiendo mentalmente de todos los vecinos, de todos los amigos. Dejas atrás tardes interminables de guiñote, rutas pintorescas en bicicleta, marchas senderistas, partidas de frontenis en el trinquete, encuentros festivos en los pueblos de la sierra y un verano inclemente que parece no querer llegar a su fin.

    Miras de vez en cuando por el retrovisor del coche y contemplas las primeras luces de Hinojosa de Jarque en plenas fiestas, atestada de coche, aunque sólo sea por tres cortísimos días. Avanzas hacia la ciudad, hacia el cemento, hacia la rutina, hacia un ritmo de vida muy distinto. Ahora sólo piensas en algún fin de semana otoñal. Y esperas que vuelvan las tan esperadas lluvias, que el río vuelva a renacer, que la humedad rezume por todas las esquinas, que el campo se vista de un amarillo otoñal, no de un amarillo de sequía y desolación.

    Cada retorno es distinto. Pero, en el fondo, casi todos los regresos de vacaciones tienen el sabor agridulce de la nostalgia. Eso sí, te consuela tal vez el reencuentro con los amigos que se quedaron en la ciudad, la vuelta a una mal llamada normalidad, la ilusión de soñar con nuevas metas y diferentes retos. Pero, en el fondo, no puedes evitar el peso del recuerdo y la sensación de fugacidad de tantas vivencias. Te despides hasta el año que viene, hasta el verano que viene, hasta las próximas vacaciones. Y piensas en lo inmediato. En los asuntos que te quedan pendientes, en los temas siempre diferidos, en los momentos de silencio y soledad que acompañarán muchos de tus días.

    Ya estás llegando a tu destino. Ha sido poco más de hora y media de viaje. Lo suficiente para lanzar esa mirada retrospectiva a un mes largo de ocio, de tranquilidad y - por qué no - de actividades de todo tipo. Un verano más en tu memoria. Un verano más en el sendero abonado de los sueños.

25/08/2012 19:39 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

CASTILLOS

20120809124012-35885204-1-.jpg

     Desde mi ventana contemplo cada mañana después de desayunar la silueta austera e inconfundible del castillo. En realidad, lo que diviso hacia el oeste es la mole de piedra sobre la que se asentó el antiguo castillo sanjuanista de Aliaga, lugar fortificado erigido en una eminencia desde la que se podían vigilar las entradas y salidas a la ilustre villa turolense.

    La historia de este castillo se remonta, al menos, al siglo XII. Fue reconquistado por Alfonso I en 1118, pero volvió a manos musulmanas pocos años después. Se sabe con seguridad que en 1163 perteneció a la orden de San Juan y a partir del siglo III se conformó una importante encomienda en torno a esta fortificación. Los episodios más recientes se remontan a la segunda guerra carlista. En 1840 el general O’Donnel sitió el castillo de Aliaga que se sometió a las fuerzas isabelinas sin sufrir grandes destrozos.

     Pero la realidad actual es muy distinta a la que muestran los antiguos grabados. Durante el siglo XX el abandono y deterioro del castillo fue constante. Y así se ha llegado a una situación difícil de solucionar. Ruinas, escombros y algún fragmento de la antigua muralla son testigos mudos de esos 4000 metros cuadrados de su recinto. Se antoja como algo utópico hablar de una posible restauración, pero no sería una idea descabellada trazar una pequeña ruta desde el pueblo hacia el castillo para que los vecinos y turistas pudieran ascender con una cierta comodidad y contemplar desde lo más alto no sólo la población sino incluso parte de la comarca.

     En esta mañana veraniega, mientras asciendo al castillo por un camino estrecho y pedregoso, recuerdo los sueños de mi infancia, las aventuras con los amigos al pie de sus maltrechas murallas, las cabañas, los juegos, la huida de lo cotidiano y la búsqueda de vestigios de otros tiempos. Eso sí, la mole sobre la que se asentaba la antigua fortaleza sigue siendo una de las señas de identidad del pueblo, junto con la Porra y todas las montañas que conforman este importante Parque Geológico. Desde arriba contemplo el pueblo en este día caluroso de agosto. Contemplo los perfiles de las casas, la huerta, el cauce desolado del Guadalope, la hilera de chopos centenarios, el horizonte azul sin una nube que anuncia el regalo tan esperado de la lluvia.

    Hay tantos castillos abandonados en España, hay tantas fortalezas diseminadas por la geografía aragonesa que es casi imposible pensar en una restauración de estos enclaves históricos para usos turísticos o culturales. En la provincia de Teruel, ciudades como Alcañiz o Mora de Rubielos tienen excelentes castillos perfectamente restaurados y transformados en paradores. Pero queda mucho camino por recorrer. De momento, uno se contentaría con ese acceso a lo más alto y un pequeño Centro de Interpretación.

    

FUENTES

20120730164816-fuente-del-molar.jpg

     Cuando se tiene sed, nada hay más placentero que beber agua directamente de una fuente o de un manantial. Es como comer un pan recién horneado o saborear una fruta recién cogida del árbol. Todo ello, a pesar de las prevenciones y de los avisos de los precavidos dirigentes sanitarios. Muy cerca del puerto de San Just, en la carretera de Teruel a Alcañiz, está la famosa fuente del Vaso. Es un lugar de parada obligada para muchos viajeros que aprovechan para llenar sus garrafas de agua, haciendo caso omiso del cartel que indica que es agua no potable. Tendrían que indicar que es agua no tratada. Cada cosa por su nombre.

     En el término municipal de Aliaga hay varias fuentes y manantiales. Debido a su orografía y a su singular situación geográfica, este pueblo turolense está rodeado de norte a sur de diversas fuentes, todas ellas con su nombre y su peculiaridad. Si llegamos al pueblo desde Teruel o Zaragoza, poco antes de llegar al barrio de Santa Bárbara, se encuentra en una pequeña cueva, al borde de la carretera, la fuente de la Canaleta. Un lugar fresco, agradable y recoleto. Poco antes de llegar a Aliaga, está la fuente de la Porra, un pequeño manantial castigado últimamente por la sequía y el estiaje. Si tomamos la carretera de Miravete, siguiendo el cauce del río Guadalope, dejamos a la izquierda, después de cruzar el río, una de las fuentes más emblemáticas de Aliaga, la de la Cedrilla, siempre con su pequeño chorro de agua fresca, a pesar de la sequía que estamos padeciendo. Poco más adelante está la fuente de los Baños, con su correspondiente abrevadero para el ganado de las masadas más cercanas. En el mismo pueblo, muy cerca de la ermita, el merendero y el cámping, está la fuente de la Virgen, que está tomada de la red de suministro de agua a la población. Y hacia el oeste, en la parte alta de Aliaga, muy cerca de las antiguas escuelas, se encuentra la fuente de Capileta, casi siempre seca, adonde acudíamos a refrescarnos en los recreos de nuestros tiempos de escolares. Y ya un poco más lejos, tomando un camino a la izquierda desde la carretera de la Aldehuela, se esconde una de las fuentes más escondidas y desconocidas, la fuente del Molar, con un agua de excelentes propiedades medicinales.

     Siempre que vuelvo a mi pueblo natal, me gusta visitar todos estos lugares y saborear sus cristalinas aguas. Son pequeños oasis que tal vez las jóvenes generaciones ni siquiera conozcan. Son rincones en los que hemos disfrutado de meriendas con los amigos, de encuentros vespertinos o de avituallamientos durante una larga travesía. A veces me pregunto qué sería de Aliaga sin sus fuentes. Para mí siguen siendo una de sus señas de identidad.

 (FOTOGRAFÍA: La escondida y pintoresca fuente del Molar)

HUERTOS

20120727124903-huertos-2012.jpg

     Se están poniendo de moda los huertos urbanos. Con el incremento del paro, las prejubilaciones y la prolongación de los años de vida, muchos hombres, y también algunas mujeres, ocupan su tiempo de ocio en cultivar una pequeña parcela y disfrutar del aire libre y de las hortalizas que a los pocos meses van produciendo. Pero los huertos con más historia y tradición son los huertos rurales.

     Antes los huertos eran un medio más de vida y, en algunos casos, un medio de supervivencia. Casi todos los pueblos de la provincia de Teruel estaban surcados por un río o una acequia y rodeados de una superficie de huerta más o menos cultivable. Los tiempos han cambiado y el huerto va cediendo paso a las parcelas para edificar segundas residencias, a los espacios para que paste el ganado o al recinto de recreo para la familia o los amigos.

    En Aliaga todavía quedan algunos excelentes huertos – como el que figura en la fotografía -. Pero, lamentablemente, cada vez son menos las personas que se animan a cultivar un trozo de tierra. La zona que tiene las mejores huertas es la de la Vega, muy cerca del pueblo. También se siguen cultivando pequeños huertos en la zona de la Masada Romero, en Las Tablas o en los aledaños del Cascajar. Sin embargo, los terrenos que bordean el río La Val en dirección a Santa Bárbara están casi todos yermos y abandonados desde hace varios años. Poco a poco van desapareciendo los límites entre un huerto y otro,  se van cegando las acequias y la maleza se está adueñando de lo que hace unas décadas eran lozanas huertas. Sólo quedan como testigos mudos algunos frutales, una partida de chopos y los robustos chopos cabeceros.

     Algunos hablan de una posible vuelta al campo y al cultivo de estas tierras yermas y abandonadas. Soy escéptico al respecto. Muy mal se tienen que poner las cosas para que nuestros hijos o nietos regresen a la azada, al tractor o la mula mecánica. Ojalá no sea así. De todos modos, tal como están las cosas, nada se puede descartar. Eso sí, está claro que la mayoría de los jóvenes prefieren dedicar el tiempo de ocio a otra actividad. El cultivo de la huerta no les atrae, salvo contadas excepciones. Los huertos los asociamos a las personas mayores. Quizás no debería ser así. Pero es lo que hay, como decía un amigo mío.

 

27/07/2012 12:49 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

LAS ERAS

20120725183750-las-eras-2012.jpg

     Todavía recuerdo que, en mi temprana infancia, las eras eran un lugar de juegos, de aventuras, un recinto lúdico. En mi pueblo había eras de todo tipo. Estaban cubiertas de hierba y en verano, cuando llegaba el tiempo de la cosecha, recibían la mies espigada que era triturada por el trillo que daba vueltas y más vueltas como una noria, y aventada por una máquina rudimentaria, que entonces nos parecía el invento más sofisticado.

     Recuerdo especialmente la era del tío Juan – que aparece en la fotografía adjunta -. Está situada en el lugar más elevado del pueblo. Desde allí se divisaba el perfil de las casas arracimadas hacia el castillo, las cruces del calvario y la airosa torre de la iglesia de San Juan Bautista. Esperábamos ansiosos la llegada de las caballerías, que acarreaban el cereal y lo esparcían formando un curioso círculo. Todos buscábamos la oportunidad de montarnos encima de la tabla del trillo y comenzar a rodar y rodar. Eso sí, intentábamos mantener el equilibrio y huir como de la peste de esos filos dentados que suponían un peligro para nuestra integridad física. Mientras tanto, la aventadora no paraba de expulsar un polvo insolente que llamaba nuestra atención, pero nos mantenía lo suficientemente alejados para evitar cualquier imprevisto.

      En Aliaga había dos eras un poco más grandes, como de más categoría. Eran las eras largas y las eras cortas. En ellas se concentraban varios corrales y se trillaban varias cosechas de mies al mismo tiempo. Las que más me gustaban eran las eras largas. En ellas, cuando llegaban las fiestas de septiembre, se celebraban diversos juegos populares como carreras de sacos, carreras de burros o la captura de un gallo que pendía de un palo alto en forma de cucaña. Todo ello ya pertenece al álbum olvidado de la memoria.

      Hoy las eras son lugares solitarios y desolados. Los pequeños corrales están abandonados o se han convertido en garajes o almacenes. Sólo queda el recinto cubierto de hierba y de maleza. Ha ocurrido lo mismo que con las otras eras, esas pequeñas parcelas o bancales que tapizaban las colinas del castillo y que se trabajaban año tras año para extraer de la tierra un fruto escaso pero necesario. Los tiempos han cambiado tanto en las últimas décadas, que nuestros hijos sólo conocen una acepción de la palabra ERA: período de tiempo más o menos amplio en que puede dividirse la historia. Las demás acepciones sólo quedan en ese mausoleo de las palabras que es el diccionario. Y en la memoria de los que vivimos esa época irrepetible.

 

TEJADOS

20120723200935-tejado-aliaga-1-2012.jpg

     Siempre me ha atraído y cautivado la contemplación de la silueta de los tejados y azoteas de un pueblo desde una eminencia. Los tejados son una metáfora de las ensoñaciones, de las esperanzas, de las ilusiones. La literatura, el cine y el arte en general están surcadas de tejados de todo tipo: tejados de zinc, tejados de uralita, tejados de pizarra o tejados rojizos de la clásica teja castellana.

    La reparación del tejado de mi casa del pueblo, me ha llevado estos días a reflexionar sobre esas Visiones y sueños de Torres con Quevedo por Madrid, sobre este Diablo Cojuelo satírico y picaresco y - ¡cómo no! - sobre la obra de teatro de Tennessee Williams, La gata sobre el tejado de zinc caliente, que logró una gran acogida a finales de los años cincuenta del siglo XX.

    Consulto el blog de Lola Mariné - http://gatosporlostejados.blogspot.com - y me llama la atención esta reflexión que la escritora plasma en su portada, a modo de bienvenida: El escritor, la escritora, como gatos por los tejados observan la vida a su alrededor desde la distancia, aparentemente impasibles; pero en algún momento, una palabra, un gesto, una mirada, empiezan a configurar en su mente una historia y no recobran el sosiego hasta que se sientan a escribirla.

    Todos hemos sido como gatos por los tejados en algún momento de nuestra vida. Todos hemos vivido aventuras infantiles en las que intentábamos saltar de un tejado a otro, o de una azotea a la del vecino para emprender una huida o buscar una experiencia fascinante. Pero no sé si nos hemos detenido de vez en cuando a observar desde la distancia el discurrir de la vida de un pueblo, de una aldea, de un barrio, de una pequeña ciudad. Desde los tejados, desde las azoteas, desde lo más alto de los edificios, muchos escritores han seguido la pauta de la escritora barcelonesa y han enriquecido su experiencia interior con nuevas visiones, nuevas perspectivas, nuevas percepciones.

     Esto me está ocurriendo durante estos días calurosos de julio en Aliaga. La silueta del pueblo se me presenta dibujada como en un cuadro realista. Lo demás es ya fruto de mi imaginación, de mis recuerdos, de mi memoria del pasado. Un tejado nuevo será pronto un cambio de imagen, un viraje distinto de los sueños, una mirada nueva de futuro.

(FOTOGRAFÍA: Vista parcial de los tejados de Aliaga, mientras destejan el mío)

MIRANDO AL CIELO

20120722200252-foto0069.jpg

     Hay días en que es mejor mirar al cielo. Tender la vista hacia el horizonte infinito y contemplar ese azul implacable que nos cura de las heridas y nos revitaliza por dentro. Es mucho mejor mirar al cielo que inclinar las pupilas hacia las miserias cotidianas. Hay tanta desolación en nuestro entorno, tanta miseria, tanta incertidumbre, que la contemplación de las montañas de la sierra en esta mañana dominical puede ser incluso algo terapéutico.

    Los fines de semana tienen últimamente muchas ventajas. Hay que destacar, entre otras, el obligado paréntesis de la rueda siniestra de la economía, que nos da un mazazo un día sí y otro también. Todo se encamina al borde del precipicio, todo está bajo sospecha. Hasta el clima parece que se ha puesto de acuerdo con las cotizaciones de la bolsa. Descensos, escasez de agua y cauces de los ríos desolados. Parece que estemos viviendo un verano de transición, un estío de sobresaltos, una estación incómoda. Casi sin querer ya anticipamos el otoño, un otoño caliente, un otoño de crudas realidades y oscuros presagios.

    Por eso hay que mirar al cielo, hay que contemplar las estrellas al anochecer, hay que pasar de puntillas por esta sequía pertinaz, por este bombardeo de noticias incongruentes, por esa escalada cruel de la prima de riesgo. Y hay que intentar sonreír, hay que intentar vivir intensamente el presente, hay que intentar soñar. Y valorar la amistad, las tardes dilatadas en el campo, las veladas alegres y despreocupadas, las tertulias, las lecturas amenas, el ocio bien empleado.

     Y hay que mirar también hacia el cielo para adivinar la llegada de alguna nube por el horizonte, que siembre de copiosa lluvia los campos, que revitalice los cauces de los ríos, que aleje para siempre el fantasma de la sequía. Para que el río Guadalope, mi río de toda la vida, no muestre esta imagen fantasmal y descarnada, con sus entrañas despojadas de vida y de alegría.

(FOTOGRAFÍA: Cauce seco del río Guadalope a su paso por Aliaga)

22/07/2012 19:51 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

CORAZÓN SIN ARRUGAS

20120717124100-anciano-sentado-pollete-calle.jpg
                                  Cuando despunta el alba,
                                 caminas por las calles solitarias
                                 de tu querido pueblo
                                 y adensas los recuerdos,
                                 los posos del pasado,
                                 las vivencias lejanas
                                 con una dulce y gris
                                 melancolía.

                                  Tienes la mente clara
                                 y tus ojos despiden
                                 un halo de nostalgia
                                 surcada por los años
                                 y por las estaciones sin retorno.

                                  Tienes el alma joven
                                 y un corazón alegre,
                                 sin arrugas.

                                  A pesar de los años,
                                 a pesar de los ecos solitarios
                                 de un pasado lejano,
                                 aderezas las horas
                                 con tu eterna sonrisa
                                 y el brillo juvenil
                                 en tus pupilas.

                                  Corazón sin arrugas,
                                 desafías el ritmo acelerado
                                 del tiempo que se esfuma
                                 desde el alba al ocaso
                                 por las veredas grises y empinadas  
                                 de este pueblo vacío.
 
(FOTOGRAFÍA: Del blog de Jesús García Peón, Diversidad funcional)
15/07/2012 13:08 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

A VISTA DE PÁJARO

20120709114242-aliaga14.jpg

     Un paseo matinal por los alrededores de Aliaga lleva consigo el ascenso de alguna pequeña montaña y la contemplación del paisaje de este hermoso valle desde cualquier eminencia dentro del itinerario. La sierra tiene unas ventajas que el llano no nos ofrece. El ascenso rompe la monotonía del paisaje y nos ayuda a ver lo cotidiano de un modo distinto. Es como la vida misma.

    Hoy me he dirigido hacia la carretera de Camarillas. Desde la Porra, he tomado un sendero pedregoso que va ascendiendo progresivamente hasta la carretera. Un atajo que ha sido utilizado durante muchos años por los caminantes y por las caballerías. A mitad del camino, el abrevadero que llegó a saciar la sed del ganado está casi seco y abandonado. La misma sequía que el río La Val. Hace muchos años que no veía el cauce de este río tan desolado. Al llegar a la carretera, compruebo que hay una máquina excavadora y que la están arreglando. Quieren añadir un carril más a este tramo que no se ha reparado nunca. Me sorprenden estas obras en tiempos de crisis. Casi no pasan coches. Parece una ruta desolada y fantasmal. Eso sí. La vista que contemplo desde un mirador del Parque Geológico es impresionante: Aliaga en el fondo del valle, con la torre de la iglesia y la hilera verde de chopos cabeceros; hacia el norte Hinojosa de Jarque y Jarque de la Val, que parecen un mismo pueblo; y, sobre todo, cerros, colinas, pequeños picos y los plegamientos que indican que hace miles de años esta zona estuvo bañada por las aguas de algún mar oculto.

      Desciendo hacia el barrio de Santa Bárbara y me acerco a la partida de campos que bordean el río La Val. Compruebo con tristeza cómo la hierba va ganando terreno, los frutales pierden sus ramas, las paredes se desmoronan y las lindes desaparecen. El abandono y la soledad son el denominador común de unos campos que hace cuatro décadas producían todo tiempo de hortalizas y frutas de invierno. Al acercarme al cauce del río, compruebo de nuevo los devastadores efectos de la sequía. Cada vez se estrechan más sus márgenes y cada vez se parece más a una acequia. Sólo los chopos sobreviven a este deterioro del paisaje. A vista de pájaro se apreciaban mejor todos los detalles del valle, pero ya más cerca se pueden comprobar los efectos de los inviernos desolados y de la escasez de agua.

     Me quedo con la sensación agridulce de lo que fue y con la incertidumbre de lo que serán estas sierras cada vez más agrestes y solitarias. Eso sí, lo pintoresco del paisaje gana terreno día tras día.

 

09/07/2012 11:31 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

NOCHE SIN LUNA

20120717131018-noche-sin-luna.jpg
                                    No busques en la noche
                                   el amargo sabor de la nostalgia
                                   ni la huella sin fondo
                                   de estas calles heridas 
                                   por la niebla.
                                    Acaso te equivocas
                                   si buceas sin tregua
                                   en el poso agridulce del pasado.
                                    Tal vez ya has olvidado
                                   que esa luna que oculta tu mirada
                                   es una luz sin fondo
                                   en las pupilas dulces del presente
                                   que acaricia la noche
                                   de este sábado incierto                                
                                   y desolado.
                                    Es tan largo el camino de los sueños
                                   que aún vale la pena
                                   surcar las avenidas
                                   sin destino
                                   antes de que el mañana
                                   impredecible
                                   nos sorprenda con nuevos sobresaltos
                                   y la luna despierte
                                   de su sueño fugaz de enamorada.
 
(FOTOGRAFÍA: senderos-musicales.blogspot.com)
 
21/06/2012 13:35 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

LOCUS AMOENUS

20120423203208-foto0048.jpg

     Abandonar por unas horas la rutina festiva de la gran ciudad y acercarse a uno de los valles más atractivos del Pirineo aragonés es un manjar reservado a unos pocos. Porque éramos pocos - muy pocos - los que nos hemos acercado en este Día de Aragón a uno de sus parajes más agrestes y solitarios. Me refiero al Valle de Tena y al balneario de Panticosa.

     Hacia las once y media hemos dejado el coche a la entrada del recinto del balneario - un lugar abandonado y fantasmal - y nos hemos encaminado bajo una ligera nevada hacia el los ibones de Bachimaña. La primera pendiente ha sido dura. Sólo servía de alivio la contemplación de las aguas cristalinas y de las pintorescas cascadas del río Caldaés (fotografía adjunta) que queda a nuestra derecha. Pero lo más difícil está aún por llegar. Tras un pequeño remanso tapizado de nieve virgen, se adivina la temida cuesta el Fraile, con el consiguiente riesgo de aludes, mientras la nieve comienza a caer sin tregua y el paisaje se oculta entre la niebla. Toda una aventura hasta la llegada al ibónn inferior y a un pequeño refugio donde recuperamos fuerzas.

     El regreso no ha sido tan llevadero como esperábamos. Pero, después de poco más de tres horas, ya estábamos en el coche cambiándonos el calzado y tomando un nuevo tentempié. La aventura había terminado. Felices y contentos hemos regresado a Zaragoza. Eso sí, ha quedado atrás el balneario de Panticosa como un espectro solitario, dejado de la mano de Dios y de los hombres. ¿A qué se debe esta situación? Y nos hemos hecho varias veces otra pregunta: ¿Por qué han cerrado tan pronto las estaciones de esquí? Tenemos nieve para rato. ¿O no sabían que el invierno llegaba rezagado?

 

23/04/2012 20:13 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

EVOCACIONES DE SEMANA SANTA

20120406115419-semana-santa.jpg

     Hoy ha amanecido Aliaga con un clima invernal. Suele ser lo más frecuente en estas fechas de Semana Santa. Mientras la nieve cae copiosamente y comienza a teñir de blanco los tejados, evoco con nostalgia la Semana Santa de mi infancia. Esos días lúgubres y tenebrosos que se parecen más a lo que plasma Luis Buñuel en alguna de sus películas que a la realidad actual. El novelista aragonés Ramón J. Sender lo evocó con realismo en uno de los volúmenes de Crónica del alba: unos días de luto, de silencio, de prohibiciones y de profunda tristeza. 

     La Semana Santa actual - ¿no habría que cambiar el nombre? - ha dado un giro radical debido a los cambios sociales y políticos. Las nuevas generaciones ya no viven en ese clima de temor y de secreta admiración por lo sublime. La Semana Santa se ha democratizado y se está viendo afectada por un clima de laicismo y secularización. La mayoría de los ciudadanos disfrutan de estos días como un tiempo de ocio o como un paréntesis anhelado para romper la rutina cotidiana. Es verdad que quedan todavía personas creyentes, convencias de su fe y de su devoción. Pero si observamos la realidad, veremos que las playas, la montaña o los viajes a otros países son, a pesar de la crisis, los destinos de unos días más o menos primaverales.

     Evoco la Semana Santa de mi infancia y sólo se parece a la actual en este clima invernal inclemente. Los bares están abiertos, la vida discurre con normalidad y sólo las ceremonias religiosas mantienen encendida la llama de la fe para los verdaderos creyentes. En aquellos años oscuros del franquismo se vivían estos días casi con miedo. Ese temor infantil surcaba nuestras venas y nos sumía en un ambiente de tinieblas y silencios. Sólo me cautivaba el sublime secreto de las imágenes ocultas con paños morados, el sonido amaderado de las carracas, el silencio sepulcral de las campanas y, sobre todo, la procesión del Viernes Santo por la vega y el cascajar, con el sonido de los tambores como fondo y las trompetas que desafiaban el silencio del crepúsculo.

     Han cambiando los tiempos y, afortunadamente, predomina el respeto y el talante democrático. El rostro de la Semana Santa ha cambiado tanto, que sólo a través de la literatura y el cine revivirán las futuras generaciones el perfil más tradicional de esta semana de ocio y de descanso.

06/04/2012 11:30 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

TIEMPO PARA EL AMOR

                                   A veces me sorprende
                                 que no encuentres el tiempo
                                 de la vida,
                                 el tiempo del amor.
                                  Lo sé.
                                  Sé que te refugias
                                 en el reducto gris de los espejos,
                                 en la rutina aterciopelada
                                 de los días sin ruta,
                                 en el poso silencioso
                                 de las horas amargas.
                                  Por eso
                                 - así me lo confiesas -
                                 no encuentras el momento
                                 para amar sin recato,
                                 para abrazar los días
                                 de inicierta primavera,
                                 para escuchar el eco
                                 de una caricia oculta.
                                  Siempre es tiempo de amor,
                                 aunque la luz nos ciegue
                                 y la penumbra ahogue
                                 el aleteo suave de la vida.

REUS, LA CUNA DE GAUDÍ

20120322194009-reus-gaudi-2-1-.jpg

     A mediados del siglo XIX - en 1852 - nació en Reus (aunque algunos hablan de la cercana Riudoms) el famoso arquitecto modernista catalán Antoni Gaudí i Cornet. Pocas huellas ha dejado en su ciudad natal. Sólo sabemos que procedía de una familia de caldereros y que estudió en los escolapios antes de trasladarse a Barcelona.

     Hay que recordar que esta ciudad, cuyo nombre procede de red o cruce de  caminos, llegó a ser desde mediados del siglo XIX hasta principios del XX la segunda ciudad en importancia de Cataluña. Su riqueza industrial, agrícola, social y cultural está presente en todas sus calles y en sus principales plazas y avenidas. Porque el casco viejo de esta ciudad, que ya ha superado los 100.000 habitantes, está lleno de monumentos modernistas - el palacio Bofarull, la casa Navás, la casa Rull, el edificio del ayuntamiento en la plaza Mercadal, los pabellones del Instituto Pere Mata -. Además de ser la patria de Gaudí, vieron la luz en Reus personajes famosos como "Agustina de Aragón", heroína de los sitios de Zaragoza, el general Juan Prim o el pintor Mariano Fortuny.

     Durante este último fin de semana, he vuelto a pasear por las calles de Reus y he vuelto a admirar sus monumentos, sus calles comerciales, sus plazas con soportales, sus centros culturales, el campanario de Sant Pere y el flamante recinto deportivo. Me han encantado las plazas de Prim y Mercadal, el teatro Fortuny y los edificios modernistas más emblemáticos. He admirado el nuevo mercado, el nuevo hospital y las nuevas avenidas. Porque Reus está situado en un lugar privilegiado, cerca de la costa y cerca de la montaña. La primavera surcaba sus calles y avenidas. Y algunos de sus monumentos orlaban las calles peatonales, repletas de viandantes el sábado por la tarde. Un crepúsculo ciudadano sin agobios ni ruidos urbanos.

     En la fotografía adjunta está la placa situada en la casa en la que, según todos los indicios, nació Antoni Gaudí. Un reusense internacional, que ha dejado obras irrepetibles por toda Cataluña y por parte de España.

    

MENOSPRECIO DE CORTE

20120311111954-aliaga-febrero-2011-2.jpg

     Volver al campo, aunque sólo sea por unas horas. Reencontrarse con tu paisaje, con tus gentes, con el silencio y la soledad de la sierra invernal, es un placer reservado a unos pocos.

     Es verdad que los tópicos renacentistas - Beatus ille, Locus amoenus o el que inspiró la obra de Fray Antonio de Guevara, Menosprecio de corte y alabanza de aldea - han caído en desuso. Es cierto que los hechizos de la gran ciudad, la atracción del bullicio, de los lugares masificados, del ruido de los motores, del ajetreo urbano están calando cada vez más en las nuevas generaciones.

     Pero la naturaleza, el silencio del valle, la soledad de la sierra, el murmullo del río, el color amarronado de los campos, los brotes prematuros de los chopos cabeceros, el aire incontaminado, la brisa fresca y suave, el horizonte verdeazulado, el plácido alboroto de los pájaros, la orgullosa eminencia de las colinas, el trazado geométrico de las huertas, los caminos recónditos, las veredas ocultas, la contemplación a vista de pájaro de un paisaje familiar,...Todo confluye en una armonía silenciosa que, a pesar de la soledad de las calles, a pesar de las casas solitarias, a pesar de la ausencia de vecinos, te sume en una dulce melancolía y te ayuda a reflexionar sobre este presente convulso y un futuro cada vez más incierto.

    

    

11/03/2012 11:16 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

AMOR CADUCO

                          Agarra este momento
                         con sabor a incipiente primavera.
                          Agarra los efluvios
                         que surcan los portales soleados
                         al filo del ocaso.
                          Agarra, sí,
                         la vida
                         que inunda las aceras.
                          Aunque sepas de sobra
                         ... que tienes ya en tus carnes
                         esa etiqueta negra del destino
                         como animal herido
                         en el costado.
                          Haz acopio de amor,
                         haz acopio de sueños,
                         de sonrisas,
                         de inaplazables pulsos,
                         de sutiles deseos.
                          Atenaza el presente...
                          Acaso te reserve,
                         cual un latido oculto,
                         esa felicidad que se acurruca
                         más allá del azul de un horizonte
                         efímero y fugaz
                         como la vida.
                          Sí.
                          Eres joven aún,
                         joven de corazón
                         y de esperanza.
                          Nunca serás tan joven como ahora...
                          ¿Dejarás que el amor pase de largo?

DOMINGO DE CONTRASTES

20120220114238-40060964-1-.jpg

     Reparto la mañana del domingo entre un paseo en bicicleta por los aledaños del recinto de la Expo de Zaragoza en 2008 y un recorrido a pie por uno de los nuevos barrios de la ciudad del Ebro: el parque Goya. En el recinto ferial, todo huele a pasado, a decrepitud, a dejadez, a abandono. Cada vez se parece más a un titánic terrestre escorado hacia el cauce del Ebro y contagiándose de la soledad e indolencia de este meandro fluvial. Sin embargo, en el parque Goya se advierte otro aire, otra concepción de la vida, como una mirada de futuro, de progreso, de diseño más racional de esta ciudad cada vez más dispersa y más diversa. Me doy cuenta de que la mayoría de sus calles y establecimientos están dedicados al famoso pintor de Fuendetodos. Me informo, además, de que Goya pintó una obra dedicada a nuestra primera novela picaresca, El Lazarillo de Tormes.

      En mi camino de regreso de la Expo, ya al filo del mediodía, oigo dos murmullos callejeros, claramente distintos, nítidamente contrastados: los ecos de la masiva manifestación convocada por los sindicatos - unas 70.000 personas - contra la reciente reforma laboral del gobierno del PP - y el alboroto infantil de los cientos de niños que disfrutan del carnaval en la cercana plaza del Pilar. Mientras tanto, en Sevilla, el partido del gobierno celebra su convención haciendo caso omiso de tantas y tantas manifestaciones populares. Ellos prefieren pensar en las elecciones autonómicas de finales de marzo. Es el último feudo socialista que ansían recuperar, cueste lo que cueste.

      Domingo de contrastes. Con el cierzo por bandera. Con la fiesta de los Amantes en Teruel. Con el anticipio paulatino de la primavera. Con la sensación de que este febrero es eterno, casi interminable. Domingo de recuerdos. Domingo de celebraciones. Sólo queda para el lunes un nuevo partido agónico del Real Zaragoza. Con este nuevo horario, van a vaciar de espectadores los terrenos de juego. Es una lástima. Nos han quitado hasta las tardes dominicales de sueños e ilusiones.

 (Fotografía: Reproducción de "El Lazarillo de Tormes" de Goya.)

 

20/02/2012 10:04 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

AL HILO DE ESTE MES LOCO

20120211124326-febrero.jpg

      Muchos son los refranes que ha recogido la sabiduría popular sobre el mes de febrero. Un mes loco, irregular, caprichoso, imprevisible. Hasta el invierno rezagado se recrudece durante estos días previos a los Carnavales, a la Cuaresma y a la postiza celebración de San Valentín. Cito algunos dichos populares: "En febrero loco, ningún día se parece a otro". "En febrero, un día al sol y otro al brasero". "En febrero, guarda leña en tu leñero".

      No sé si será pura casualidad, pero en febrero tuvo lugar la asonada esperpéntica de Tejero en 1981 y en febrero acaban de conocerse decisiones judiciales que han caído como una bomba sobre gran parte de los ciudadanos progresistas y auténticos demócratas de este país. Tanto es así, que uno se pregunta con frecuencia si existe la justicia y si el Tribunal Supremo decide con la objetividad y el sentido común que se espera de él.

     La inhabilitación al juez Garzón durante once años, que ha arruinado definitivamente su carrera, la absolución de Camps y la esperpéntica sanción a Contador son la punta del iceberg de un trasfondo revanchista, sibilino y, a todas luces, incongruente.

      Es verdad que la vida está hecha de incongruencias, que la realidad está tejida de paradojas, que el día a día nos confirma que la realidad supera con frecuencia a la ficción. Y todo ello está ocurriendo en este mes convulso, que renace año tras año como un paréntesis invernal difícil de olvidar. Eso sí, todavía queda mucho mes por delante y se nos viene encima una nueva y polémica Reforma Laboral, cambios sorprendentes en Educación y en Sanidad, Grecia al borde de la bancarrota, el petróleo en alza, el paro en un incremento imparable y la incertidumbre aderezando las frías mañanas como una espada de dámocles.

     Uno reflexiona sobre esta oleada de acontecimientos y, en lugar de liarse la manta a la cabeza, prefiere vivir el día a día, contemplar el cielo azul desde la ventana, leer un buen libro, quedar con los amigos y esperar a que quizás algún día las noticias dejen este tono gris invernal y anticipen una primavera añorada y deseada.

11/02/2012 12:22 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

FELIZ AÑO NUEVO

    Agazapado, huidizo y algo cabizbajo se ha asomado a nuestras vidas este año 2012. Un año bisiesto y lleno de incertidumbre. 365 días para sembrar, para soñar, para encender llamas de ilusión y de esperanza. 12 meses para cobijarse a la sombra de este árbol del amor y de los buenos deseos.

                                

                                                   Ríe
                                                Relájate
                                                Perdona
                                               Pide ayuda
                                              Haz un favor
                                             Delega tareas
                                           Rompe un hábito
                                           Expresa tus ideas

                                           Haz una caminata
                                                 Sal a correr
                                     Pinta un cuadro. Sonríe a tu hijo
                                   Permítete brillar. Mira viejas fotos
                                  Lee un buen libro. Canta en la ducha
                                Escucha a un amigo. Acepta un cumplido
                             Ayuda a un anciano. Cumple con tus promesas

                                        Termina un proyecto deseado
                                  Sé niño otra vez. Escucha la naturaleza
                                 Muestra tu felicidad. Escribe en tu diario
                              Trátate como un amigo. Ama a los animales
                           Haz un álbum familiar. Date un baño prolongado
                         Por hoy no te preocupes. Deja que alguien te ayude
                       Apaga el televisor y habla. Escucha tu música preferida

                       Mira una flor con atención. Dedica tiempo a los demás
               Haz una buena acción cada día. Sonríe cada vez que alguien te mire

                                    Aprende algo que siempre deseaste
    Haz un pequeño cambio en tu vida. Cierra los ojos e imagina las olas de la playa

        Llama a tus amigo. Mejor, visítalos. Ve a la biblioteca y escucha el silencio

   Haz una lista de las cosas que haces bien. Haz que las personas  se sientan bien

                Diles a las personas amadas cuánto las quieres y demuéstraselo
                                        Dale un nombre a una estrella
                                             Piensa en lo que tienes
                                                  Planifica un viaje
                                                  Respira profundo

                                                   Hazte un regalo

                                                          Recicla

                                                    Cultiva el amor

      Muy feliz año 2012 a todos los que os acercáis por este blog y me animáis a seguir creando y recreando.

FELIZ NAVIDAD 2011

20111224120127-navidad-2011.-aliaga.jpg

     Quisiera pasar de puntillas por estos días. En silencio. Sin ruido. Pero no puedo. Porque, a pesar del poso agridulce de la nostalgia, a pesar de los oscuros recuerdos, a pesar del paso inexorable del tiempo, tengo a mi lado a los seres queridos que me arropan, me animan, me llenan de esperanza.

     Quisiera trasladarme con sigilo a la rutina cotidiana de principios de enero, pero no puedo obviar las vivencias de estas fechas, el calor de mis amistades, los buenos deseos de tantas personas que he conocido a lo largo de este 2011 efímero y convulso.

     Quisiera olvidar el pasado. Y borrar de un plumazo las heridas del tiempo. Pero no puedo. La ilusión me empuja hacia delante. El amor revive como una brasa en mis entrañas. Y la vida me da una oportunidad más para compartir una sonrisa, un gesto de ternura o una mirada dulce.

     FELIZ NAVIDAD  a todos los que leéis habitualmente estas páginas. Y a los que me animáis a seguir expresando mis sentimientos, inquietudes y vivencias.

(La fotografía de La Porra de Aliaga es un regalo de mi amigo Juan Marqués)

¿REGRESO AL PASADO?

20111127175807-billete-de-una-peseta.jpg

     Nunca he creído en lo que he oído cientos de veces - "Cualquier tiempo pasado fue mejor" -. Al contrario, tengo fe en el progreso, en los avances de la ciencia y, sobre todo, en la mejora de las condiciones de vida de las personas.  

     De todos modos, cada vez nos amenazan más fantasmas disfrazados de crisis económica, de un paro galopante, de embargos o de deterioro de las condiciones de vida. A tal estado está llegando la situación en la Unión Europea, que hoy se hablaba en algunos medios informativos de la desparación del euro y de la vuelta a la moneda anterior. ¿Os imagináis una vuelta a la peseta? ¿Os imagináis un regreso a la segunda mitad del siglo XX con todo el lastre que ello supondría? A mí me resultaría extraño, paradójico y rocambolesco.

    Un amigo mío me hablaba incluso de una posible vuelta a la tierra, a los pueblos solitarios, a las casas vacías, al cultivo de los bancales yermos, a la explotación de minas abandonadas, a la mano de obra barata, al carbón, a la leña, a un nivel de vida de supervivencia.  Es de esperar que eso no llegue. Pero lo que está claro es que la situación de incertidumbre se podría prolongar durante unos años más. Porque, de momento, nadie encuentra la solución ni en Europa ni en Estados Unidos. Y la solución debería ser global, porque los problemas se han extendido como una mancha de aceite más allá de las fronteras.

    Paradojas de la vida en esta tarde de noviembre aderezada por la niebla. Una tarde de descanso dominical para la mayoría, de reflexión para los políticos, de tregua para los economistas. Una tarde otoñal, teñida de gris y ocre. Una tarde para seguir mirando al futuro, aunque por el espejo retrovisor de nuestra vida atisbemos el fantasma de la regresión, de una vuelta al pasado indeseable. Sería algo caótico. De todos modos, es bueno nos demos cuenta de que el estado del bienestar tiene un límite y no sería aconsejable sobrepasarlo.

   

27/11/2011 17:28 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

HOJAS DE OTOÑO

20111122230138-aliaga-otono-2008-6.jpg

                                   Oigo el susurro suave de las hojas

                                  sobre el asfalto envejecido

                                  en la  ciudad del cierzo

                                  y de la niebla.

                                  Percibo en el silencio matinal

                                 el eco de la vida en las aceras

                                 y el desolado gris de este noviembre

                                 herido de nostalgia.

 

                                 Son los despojos de un otoño dulce,

                                acerado y fugaz como la vida,

                                frágil como el amor en la distancia,

                                acurrucado bajo el cielo cárdeno

                                de esta mañana opaca.

 

                                 HOJAS DE OTOÑO.

                                Amarillo de amor y de nostalgia,

                                ocre de soledad y de silencio,

                                tenue verde de luz

                                sobre el asfalto gris,

                                sobre el alcorque suave, amarronado,

                                sobre la acera herida por las huellas

                                de vidas que se fueron,

                                de amores tan fugaces

                                como el alba.

TARDE DE NOVIEMBRE

20111101205811-cementerio.jpg

     Nunca me ha gustado el día de Todos los Santos. Ni siquiera cuando era pequeño. Ese ir y venir a los cementerios, esos simulacros encubiertos, esa solapada hipocresía, ese tener que recordar a nuestros seres queridos precisamente este primer día de noviembre. Flores y más flores; velas y más velas; recuerdos, nostalgias y sensación agridulce típicamente otoñal.

     Cada ver recuerdo más al gran escritor romántico Mariano José de Larra, que en su famoso artículo Noche de difuntos de 1836 caricaturizó y criticó con amargura esa peregrinación casi rutinaria al camposanto madrileño. Otros literatos como Leopoldo Alas Clarín en La Regenta han plasmado con realismo las vivencias, emociones y sentimientos que despierta este día. Un día presidido por el sonido lánguido de las campanas, por las hileras de nichos más o menos engalanados, por los recientes jardines de la memoria.

     Es verdad que no hay que olvidarse de los que han compartido parte de nuestra vida. Pero para ello no es necesario fijar un día en el que unánimemente les recordemos de uno u otro modo. No sé si se perderá esta tradición cristiana. Tal vez con las incineraciones - que en algunas ciudades como Zaragoza  ya superan el cincuenta por ciento - las flores y las velas vayan pasando poco a poco a segundo plano. Y los rituales y ceremonias cedan el paso al sentimiento auténtico del corazón. Lo malo es que, desde hace unos años, la tradición anglosajona del Halloween está alcanzando cada vez más protagonismo. ¿Es otra manera de recordar a los muertos? ¿O de caricaturizar a la dama de blando? ¿O de buscar un hueco más para el ocio y el consumismo? Eso me parece a mí. Pero está claro que la seriedad, la tristeza y el recogimiento van cediendo el puesto al jolgorio y la alegría desbocada. Es el signo de los tiempos. El triunfo de lo macabro y de lo grotesco.

     Pero, a pesar de todo, seguiré considerando a noviembre como un mes anodino y a este día inaugural como una fecha inoportuna y artificial. Como tantas otras.

01/11/2011 20:47 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

LA SONRISA DEL ALBA

20111022125810-la-sonrisa-del-alba..jpg

 

Ya huele a madrugada

ya platea la luna los caminos,...

Se despereza el alba.

 

Los sueños dulces ya se desvanecen

como una espuma blanca

y el alba recupera su sonrisa

cual dama engalanada.

 

Ya huele a madrugada

y el amor aletea en tu ventana

con su traje de gala.

 

La mañana te espera aserenada...

Deja el latido inquieto de tus sueños

y siembra de alegría tu mirada.

 

(La fotografía es de Sol Estevan López)

LOS COLORES DEL OTOÑO

20111016232212-octubre-2011-6.jpg

      Se derrama el otoño en generosos colores. Un otoño particularmente cálido, un otoño extremadamente seco, un otoño suave y sereno.

      Otoño verdeamarillo a orillas del río. Otoño de contrastes, de silencios, de amaneceres suaves, de crepúsculos silenciosos.

      Si caminas por las riberas del Guadalope  a mediados de octubre, podrás disfrutar de un paisaje muy pintoresco. Los chopos cabeceros intentan sobrevivir al paso del tiempo y a su progresivo abandono, para continuar como señas de identidad de tantos pueblos, de tantos valles, de tantos riachuelos.

      Los colores se mezclan con el susurro de las hojas, que van tapizando los caminos de una sinfonía multicolor. El murmullo del río acompaña esta melodía que se incrementa a medida que avanza el crepúsculo.

     El chopo cabecero es el rey del otoño. Dentro de pocos días se despojará totalmente de su ropaje verdearmarillo. Pero mientras tanto nos regala estas sensaciones efímeras y fugaces. Como el otoño, como la vida, como esta tarde teñida de la luz del sol y de las sombras del inminente crepúsculo.    

    Hay algunos chopos - como el de la fotografía - que se están desmoronando. Son símbolos de una época. Han sido testigos silenciosos de varias generaciones. Han proporcionado madera, sombra, cobijo. Y ahora están emprendiendo el triste camino del olvido. Es una pena que se pierda lo que se había convertido en un valioso patrimonio natural. Pero a muchos ya les ha llegado su último otoño. Un otoño amarillo, ocre, amarronado, nostálgico. Un otoño que seduce los sentidos y muestra la cara más dulce de lo efímero.

OCTUBRE VERANIEGO

20111001172221-cartel-pilar-2011.jpg

       Ambiente prefestivo en Zaragoza en esta tarde más veraniega que otoñal. El otoño mostró sus intenciones a finales de julio pero se ha retirado hasta no se sabe cuándo a sus escondrijos secretos. Seguramente vendrá sin avisar. Y tal vez acuda a la cita de los Pilares. Una cita ineludible para la lluvia, el cierzo y las madrugadas desapacibles.

     Pero, de momento, el fin de semana antes de las fiestas del Pilar se está convirtiendo en un aperitivo exquisito. Dicen que siempre son mejores los días previos a un acontecimiento que el acontecimiento mismo. La espera conlleva ilusión, planes utópicos, sueños desgranados. Aunque también supone incertidumbre, dudas, inquietudes agridulces.

     Como suele ser habitual últimamente en esta ciudad, las obras volverán a ser protagonistas de estos nueve días: desvíos de autobuses, excavaciones en pleno centro, raíles del futuro trazado del tranvía... Y, para colmo, los parques y jardines mostrarán su cara más desagradable debido a un conflicto que no acaba de encontrar solución.

     La plaza del Pilar será el centro neurálgico de multitud de actos. Un solo y único espacio para tanta gente ávida de pregones, jotas, ofrendas y actuaciones musicales. También está Valdespartera y el recinto de Interpeñas. Pero quedan demasiado lejos. La gente prefiere el centro. Y cuanto más alboroto, mejor. En pocas ciudades he visto tanta gente en la calle durante estos días como en Zaragoza. Tal vez sea, entre otros motivos, para decir adiós al otoño. Porque una vez acaban los Pilares, una sombra gris parece teñir el cielo azuleante de la ciudad del Ebro.

CAMINOS

20110926170601-foto0006.jpg

Caminos.

Senderos del amor o del olvido,

Veredas de ternura o desengaño.

Caminos de futuro.

 

ES TAN CORTO EL AMOR

Y TAN LARGO EL OLVIDO.

 

Un amor otoñal

o tal vez un amor de primavera,

efímero y fugaz como la niebla.

Un amor hermanado

con soledad y olvido.

 

Caminos.

Sendas de soledad crepusculares,

atajos de recuerdos arrumbados

en el suave fluir de las mañanas

o en el lento aleteo de la tarde

teñida de silencios.

 

ES TAN CORTO EL AMOR

Y TAN LARGA LA AUSENCIA.

 

 

26/09/2011 17:05 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

LA PORRA ILUMINADA

20110916170250-la-porra-iluminada-1.jpg

     Te recuerdo desde que di mis primeros pasos. Has sido y sigues siendo un mito viviente en la memoria de todos los que hemos vivido nuestra infancia en este valle turolense surcado por el río La Val. Cual fantasma de piedra, cual milagro silencioso de la naturaleza, te eriges imponente y altiva al borde de un cruce de caminos y escuchas día tras día el susurro del río que lame tus pies ateridos.

     Tu piel amarronada y blanquecina ha soportado el sol de todos los veranos y ha desafiado el rigor de los largos inviernos de la sierra. Tu silueta muestra el orgullo inconfundible de los bravos habitantes de estos valles. Tu perfil airoso contrasta con el verde oscuro de las riberas y con la modesta elegancia y verticalidad de los chopos que te flanquean.

     Para los habitantes de Aliaga - que muchos llaman todavía porrinos - eres junto con el castillo y las montañas que rodean al pueblo uno de los milagros de la naturaleza asociados al latido cotidiano. Si no existieras, si desaparecieras de repente, te echaríamos de menos. Vecinos y visitantes te consideran una seña de identidad con muchos siglos a tus espaldas.

     Con motivo de las fiestas de septiembre, hemos podido contemplar tu silueta en la madrugada de las noches veraniegas. Iluminada, emulas con modestia a la luna llena y renaces cual un ave fénix de las cenizas de una secular oscuridad. Quizás se haya roto un poco el hechizo de lo fantasmal, pero la caricia de la luz sobre tu fisonomía eterna saluda sin recato al visitante y despide al viajero con adioses de luz y amaneceres.

(La fotografía es de Ramón Villarroya)

16/09/2011 17:01 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

UN BUEN SABOR DE BOCA

20110913190457-fiestas-septiembre-2011-2.jpg

     Aunque sólo he podido disfrutar de las últimas 48 horas de las fiestas de septiembre de Aliaga, tengo que decir que me he llevado un buen sabor de boca después de comprobar cómo la creatividad y la participación han sido la nota dominante en este último fin de semana.

     De entre todos los actos programados para estos tres últimos días, me quedaría con la ginkana de las peñas el viernes en el pabellón, con el concurso de tapas del sábado en la plaza del ayuntamiento y con el grand prix del domingo en la plaza de toros.

      Hay que destacar el trabajo de la comisión de fiestas, que se ha esmerado tanto en la elaboración del programa como en su puesta en práctica. Y hay que destacar la colaboración de las peñas para que las fiestas consigan sortear estos momentos de crisis y aglutinar a todos los vecinos y visitantes.

      Quiero mencionar, de todos modos, el programa taurino, de tanta tradición en este pueblo. Es encomiable el trabajo de los emboladores - en la foto - y el de aquellos que velan por el buen desarrollo de unos actos que suscitan siempre algunas críticas. Los amantes de la Fiesta - que son muchos en este pueblo - intentan que no desaparezca. Al contrario, que se potencie y que se defienda incluso con una declaración institucional.

     Es una lástima que estos días hayan pasado como un soplo. Pero así es la vida. La nueva comisión y los peñistas intentarán desde esta semana ir pensando en las fiestas de septiembre de 2012. De momento, a disfrutar de los buenos recuerdos y de los momentos más felices.

13/09/2011 19:02 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

EL FINAL DEL VERANO

20110907194727-aliaga7.jpg

     Si me preguntaran cuándo pienso que es el final del verano, no sabría dar con la respuesta más atinada. Confluyen tantas vivencias. Y tantas circunstancias. Y tantos recuerdos Y tanta incertidumbre ante el futuro...

     De todos modos, hoy, día 7 de septiembre, inicio de las fiestas patronales de mi pueblo - Aliaga -  suele ser para mí un momento culminante de ese momento efímero y fugaz que mantendrá durante cinco días la llama encendida del verano en este rincón encantador de la sierra turolense. Desde mi despacho de Zaragoza, a sólo hora y media de mi pueblo, pienso en el pregón de esta mañana con el que habrán empezado las fiestas, en las vaquillas de esta tarde en la soleada plaza de la iglesia y - en este momento - en el inicio de la ofrenda de flores en el Santuario de la Virgen de la Zarza.

     Pero mi mente viaja una vez más hacia el pasado y evoca brumosamente un verano de los años sesenta que quería prolongar a toda costa hasta el 10 de septiembre, último día de las fiestas. Para un niño de once años, que no había salido prácticamente de su pueblo, las fiestas de septiembre suponían el final de una etapa feliz y el inicio de otra mucho más incierta, gris y anodina. Por eso, cuando me propusieron irme a estudiar fuera a principios de septiembre, puse como única condición que se me permitiera disfrutar de las que quizás iban a ser mis últimas fiestas durante muchos años. Luego las volví a vivir como adulto. Pero ya no iba a ser lo mismo. La ilusión de un niño no se puede cambiar por nada. Y esa ilusión suponía soñar con los toros, con las orquestas que desfilaban por la calle mayor, con los bailes en las plazas o en la carretera delante de los bares, con los fuegos artificiales desde el puente de la Virgen, con el bullicio que recorría día y noche la espina dorsal de un pueblo minero.

      Ese fue mi final de verano. Y ese será seguramente estos días el final del verano para los que han dejado atrás los festejos del pueblo, el solaz de las playas o las aventuras por montes y veredas. Un final que todos intentaremos prolongar de uno u otro modo. Lo ideal sería que ese poso de la melancolía sea dulce y nos invite a soñar con días inolvidables. Eso sí, a pesar del paso del tiempo.

REGRESO AGRIDULCE

20110903202718-andada-aliaga-2011-6.jpg

     Regresas a la ciudad bajo el cielo bochornoso de este septiembre disfrazado de falso enero. Has dejado atrás kilómetros y kilómetros de carreteras secundarias, de rutas solitarias por las comarcas turolenses del Maestrazgo y de las Cuencas Mineras. Carreteras que, dentro de pocos días, se quedarán huérfanas, esperando la llegada inalterable de un invierno cada vez más inclemente.

     Regresas a tu ciudad y contemplas el cauce del río desde un mirador privilegiado. Un río con su caudal bajo mínimos y con sus aguas cada vez más turbias y amarronadas. Y evocas el cauce del Guadalope, del río Campos, y el murmullo inalterable de la funte de la Cedrilla y de los cinco chorros de la fuente casi arcádica de Cirugeda.

     Regresas a la ciudad del Ebro y te sorprende un inusual caos circulatorio, unas obras casi interminables, un ruido en ocasiones ensordecedor. Y recuerdas ese silencio de los valles turolenses que te habla del pasado, de vivencias ya olvidadas, de momentos definitivamente idos.

     Regresas al asfalto y al cemento al filo del crepúsculo. Y miras al cielo intentando contemplar con nitidez el firmamento. Y no puedes evitar el recuerdo de las noches serenas de Aliaga, de los paseos al anochecer por la Vega y por el Cascajar. De la luz plateada de la luna llena, del cortejo de estrellas, cual pinceladas de luz en el horizonte, del rumor de las acequias, del suave fluir del tiempo al filo de la medianoche.

     Septiembre se perfila en el horizonte. Con su cortejo de reencuentros, de vuelta a la rutina, a la llamada normalidad. Pero las imágenes del último verano quedarán en tu retina durante meses y alimentarán el latido invernal de la ciudad, la contemplación de un horizonte caduco, el casi imperceptible declive de los días en beneficio de las noches, el final de un verano repleto de vivencias.

LLUVIA DE ESTRELLAS

20110828121932-lluvia-de-estrellas.jpg

Pinceladas de luz y de silencio

en esta noche clara

cuajada de alfileres infinitos

y surcada de miles de caminos

en el tapiz de un cielo adolescente.

 

Pinceladas de luz,

pinceladas de amor,

pinceladas de vida

cual lluvia plateada en el ocaso

contemplada fugaz desde este valle

que surca el recatado Guadalope

herido de nostalgia.

 

Hay estrellas que bullen en silencio

y cual mudos testigos del pasado

nos regalan la herencia de los siglos

en estas noches suaves de verano

con la silueta gris de las montañas

que acunaron la infancia

de los que disfrutamos del remanso

de las fugaces noches estivales.

28/08/2011 12:19 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

AGOSTO CONVULSO

20110806124059-foto-mercados-bursatiles.jpg

      Llevamos menos de una semana del mes de agosto y se han sucedido más acontecimientos inesperados que en todo el mes pasado. Me refiero a las convulsiones económicas que amenazan a media Europa e incluso a los todopoderosos Estados Unidos, a la hambruna cada vez más cruel del cuerno de África y, a nivel doméstico, a un nuevo resurgir de los indignados que, cual un ave fénix, han vuelto a renacer de sus propias cenizas.

      Agosto siempre ha sido el mes de las vacaciones anuales por antonomasia. ¿Quién no recuerda ese "agosto y cierra España" que aparecía hace unos años en algunas tiras cómicas? Pero este año, al parecer, no está siendo un mes estival tranquilo y sosegado. Las ciudades no muestran la tranquilidad habitual, excepto los fines de semana - y si no que se lo digan a los madrileños -. Y los políticos están de vacaciones, pero con el teléfono móvil a mano y la mirada atenta a las noticias económicas que minuto a minuto alteran la tranquilidad de los políticos e inversores. Al parecer, todos tienen prisa: prisa para eliminar la incertidumbre, prisa para luchar contra la especulación, prisa para adelantar las elecciones (y si no que se lo pregunten a la nueva rectora de los destinos de Aragón).

     La única cara reconocible de agosto es su cita puntual con el calor agobiante, las playas repletas de veraneantes, las terrazas abarrotadas al filo de la tarde y las tormentas de verano, cada vez más escasas e inverosímiles. Es de esperar que el pequeño paréntesis del fin de semana calme a los mercados, modere las declaraciones de los políticos, ponga en su sitio a los especuladores y, sobre todo, suponga un avance sustancial en los planes de ayuda a Somalia y otros países africanos que tanto están sufriendo las consecuencias de una sequía letal.

     ¿Qué ocurrirá cuando dentro de tres o cuatro semanas regresemos a la rutina cotidiana, a la cruda realidad de primeros de septiembre? ¿Se habrán calmado los mercados? ¿Seguirán los especuladores con sus ataques al euro? ¿Continuarán los partidos de la oposición pidiendo un día sí y otro también elecciones anticipadas? ¿Seguirán los indignados en la calle? Todo son interrogantes. Todo son problemas que, cual espada de dámocles, están ahí. Y seguirán estando, a no ser que alguien con una vara mágica actúe de inmediato. Eso sí, sería algo improbable, utópico y, a todas luces, inverosímil.

06/08/2011 12:38 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

NOCHE DE LUNA LLENA

20110726151406-luna-llena.jpg

Si miras a la luna

en esta noche clara aserenada

podrás ver mi mirada

herida por la luz de las estrellas,

preñada de nostalgia.

Si miras a la luna

desde el valle profundo y silencioso

podrás ver sin recato

el espejo profundo de mis sueños

y mi sed de futuro.

Si miras a la luna

y contemplas su pálida silueta

entablarás conmigo

un diálogo sin fin

y puede que revivas

los crepúsculos dulces de tu infancia,

el poso de una inquieta adolescencia

y el peso de la ausencia

de los seres ausentes

que vuelven cada noche

a iluminar las sombras del ocaso.

 

TARDE ESTIVAL EN ALIAGA

20110709194629-susin-en-el-solanar-2011.jpg

     Me encantan las tardes de verano en Aliaga, sobre todo si en el horizonte van apareciendo grupos de nubes grisáceas y, a lo lejos, comienzan a retumbar sonoros truenos como indicio de una inminente tormenta.

     Esta tarde de sábado, mientras miles de turolenses y de visitantes han abarrotado la plaza del Torico de la capital para dar inicio oficial a las fiestas de la vaquilla con la puesta del pañolico, algunos nos hemos quedado en este pueblo de la sierra, contemplando un arcoiris casi inverosímil que ha dejado paso a una brisa serena y a unos cielos azules, casi crepusculares.

     Tarde estival en Aliaga. Desde el solanar contemplo un paisaje colmado de verdor, después de las lluvias generosas de la primavera. En este pequeña buhardilla me acompaña Susín, un gatito encantador, que apareció ayer por el corral y que buscaba cobijo, cariño y alimento. Susín es juguetón, dormilón, atrevido. Pero se ha acostumbrado en seguida a las normas de la casa y es capaz de comportarse como un animal doméstico y adiestrado.

     Mientras escribo estas líneas, un trueno seco y potente ha roto la tranquilidad del valle y ha eclipsado incluso el sonido cantarín de las campanas de la ermita. Pero, aunque ha desaparecido el arco iris, la lluvia vuelve a cobrar protagonismo. Una lluvia ligera que es un regalo del cielo en esta tarde que invita a la lectura, a la tertulia con los amigos o a un paseo sin rumbo por la orilla del Guadalope.

     La tarde se dilata en estos primeros días de julio. La tormenta va y viene por el oeste. Susín sigue sesteando. En las eras cercanas se oyen risas de niños y niñas que, desafiando a la tormenta, inventan mil juegos para llenar las horas de ocio. Una anciana se asoma al balcón y escruta el horizonte.  La tarde se resiste a desvanecerse. Todavía queda la dulzura del crepúsculo en este valle preñado de silencios. Todavía quedan miles de sueños en el horizonte aserenado.

NO SOBRAN LAS PALABRAS

     Los últimos días de junio son días de despedidas, de emociones, de adioses. Son muchos los docentes que culminan casi cuarenta años de dedicación a la docencia. Una vida laboral densa, dilatada, gratificante. Una dedicación vocacional en la que la palabra ocupa un lugar señero. Por ello dedico este poema a todos los docentes que se jubilan durante estos días y, especialmente, a mi compañera Carmen por su optimismo, simpatía y sincera amistad.

 

               Aunque dicen que sobran las palabras,

                      Aunque  alientan los ecos del silencio,

                      Aunque florecen grises como el plomo

                     El poso del recuerdo y la memoria,

                   

                     PREFIERO RECORDARTE

                     Con las voces que laten en la sombra

                     De un corazón abierto y generoso,

                     Con los sonidos claros y cercanos

                     De una honda amistad y simpatía,

                     Con tu sonrisa franca

                     Que invita a la ilusión y la esperanza.

                   

                      NO SOBRAN LAS PALABRAS

                      Cuando llegan cargadas de cariño

                      Y rompen el hechizo cotidiano.

                   

                      NO SOBRAN LAS PALABRAS

                      Cuando surcan caminos de futuro

                      Desde el alba al crepúsculo.

                    

                       NO SOBRAN LAS PALABRAS

                       Ni se las lleva el viento alborotado.

                       Están aquí.  Muy vivas.

                       Al filo de la vida,

                       Al filo del silencio.

29/06/2011 17:39 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

TOCANDO EL CIELO

20110620173246-pena-collarada-junio-2011.jpg

     Disfrutar de un domingo en el Pirineo de Huesca, acercarse a Villanúa y recordar cuatro veranos inolvidables, visitar las instalaciones del Campamento Cheso, recorrer con calma los caminos y veredas en un día veraniego, es un placer reservado a unos pocos.

     Pero la guinda de este delicioso pastel natural y ecológico fue la ascensión hasta las estribaciones de la Peña Collarada, uno de los picos más emblemáticos del Pirineo aragonés y uno de los retos más apasionantes para montañeros valientes y avezados. Las ocho horas de recorrido por estas montañas culminaron una jornada en la que estuvimos muy cerca de tocar el cielo con los dedos. Ese cielo azul, terso y claro que casi nos hería la vista y que rodeaba con un halo misterioso la cumbre inconfundible de este pico que alcanza casi los 2.900 metros y que no tiene nada que envidiar a otros tresmiles ilustres. Tal como se muestra en la fotografía, la Peña Collarada sirve de telón de fondo a una jornada de ilusión, de cansancio, de disfrute de la naturaleza, de soledad compartida, de parajes casi vírgenes y de valles inconmensurables.

    No pudimos hollar la cumbre. Nos faltaba poco más de una hora. Pero la tarde avanzaba sin tregua y había que regresar a Villanúa. Un descenso de 1.500 metros entre rocas, trochas y atajos inverosímiles. En el recuerdo quedará un día de aventura, de ilusión y de miradas hacia el infinito. Hacia ese cielo que nos recordaba momentos irrepetibles compartidos en Villanúa durante cuatro meses de julio inolvidables.

20/06/2011 17:32 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

CONVULSO MAYO

20110525193728-acampada-15m.jpg

     Tarde de bochorno en la capital del Ebro. Cielos azules y despejados. Al parecer, está de moda el color azul, ese azul modernista de Rubén Darío,  ese azul machadiano, ese azul de los sueños, ese azul de las utopías. Un sol inclemente se desploma sobre las casi trescientas tiendas de campaña que cubren las losas cálidas de la Plaza del Pilar. Son tiendas multicolores. Casi todas de la misma marca. Pero en ese recinto de indignación y reflexión no predomina el azul, ni el rojo. Es una mezcla cromática de sentimientos e intereses. Intereses en juego tienen los partidos políticos aragoneses para los próximos días. Porque, aunque el mapa de Aragón se ha teñido de azul - con un sorprendente mimetismo del mapa de España - las aguas de la política bajan revueltas, amarronadas y grisáceas. Porque el horizonte social y económico sigue pintando gris. Gris sobre azul y gris sobre rojo. El rojo que se esconde y que sólo aflora como metáfora de estas temperaturas inclementes de finales de mayo.

      Tarde azulada de mayo en Zaragoza. Sin cierzo, sin brisa, sin el agobio crepuscular de los otoños. Camino por la ribera del Ebro, cada vez más escuálido, de regreso de la plaza de las Catedrales. Llevo en la retina la imagen de esa nueva ciudad casi nómada, que se erigió el quince de mayo y que no quiere pensar en la fecha de caducidad. Parece un microcosmos surgido al margen del río de acontecimientos cotidianos, al margen de la brutal incertidumbre, al margen de pactos, promesas y favores mutuos. Su mirada va más allá del azul con que se ha teñido el horizonte político. Sus proyectos superan las barreras de partidos y organizaciones. Su intención trasluce inconformismo, rebeldía pacífica, mensajes de caducidad contra un capitalismo trasnochado y cruel. Ahí están, con la ilusión por bandera, muy cerca del balcón del ayuntamiento. En el entorno, la vida sigue igual y el verano asoma por el horizonte contra viento y marea. La tarde se prolonga para todos. Aunque el protagonismo sea, una vez más, para unos pocos.

 

25/05/2011 19:34 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

SINFONÍA PRIMAVERAL

20110505175813-aliaga12.jpg

     Sinfonía primaveral en el valle del Guadalope. Concierto de aromas y colores. Murmullo monótono del agua. Eclosión de verdes y amarillos en un paisaje de ensueño. Silencio matinal en el camino que serpentea y asciende hasta una de las fuentes más conocidas de Aliaga: la Cedrilla. Desde allí se atisban los manzanos con su flor rosácea, los sembrados de cereal reverdecido, las montañas impasibles y la silueta inconfundible del castillo casi desmoronado.

     La primavera llega siempre rezagada a esta comarca de las Cuencas Mineras, muy cercana al Maestrazgo turolense. Este año ha llegado con lluvia, con un agua generosa que empapa cada tarde la tierra sedienta y transforma el color amarronado en un verde inusual. Desde Sollavientos hasta Caspe, el Guadalope se convierte en testigo de la historia cotidiana de estas tierras aragonesas, castigadas año tras año por un inclemente clima invernal y heridas de soledad y abandono. Sus orillas se engalanan con la presencia inmutable de los chopos centenarios, de la hierba fugaz, de las acequias cantarinas.

     Año tras año, el río renace con la primavera, las huertas vuelven a mostrar su mejor imagen y los amantes de la naturaleza pasean por sus riberas, contemplan el horizonte de montañas que flanquean un caserío silencioso, apiñado entre la montaña y el río, teñido de rojo y de blanco. Mientras tanto, en esta mañana soleada, uno se embebe de luz, se hace eco de los sonidos armoniosos de la naturaleza, disfruta de sus aromas y bucea en la soledad lejos de los agobios urbanos y del panorama grisáceo de las calles y avenidas.

 

05/05/2011 17:57 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

EL RUMOR DEL SILENCIO

20110424105145-cascada-los-batanes-2011-5.jpg

                                                    Abanico de luz y de diamantes

                                                    Tesoro de frescor y de armonía

                                                    Efímero, fugaz, amaneciente

                                                    Al filo de la vida.

                                                   

                                                    Derramas tus esencias plateadas

                                                    Entre la umbría verde amarronada

                                                    Y siembras el paisaje de murmullos

                                                    Del crepúsculo al alba.

                                                   

                                                    Tu sinfonía hechiza al caminante

                                                    Que disfruta de todas las esencias

                                                    De este oasis de luz y de misterio

                                                    Oculto en la maleza.

          * Cascada en Los Batanes (Alcaraz)                                          

AMAPOLAS URBANAS

20110407172759--dsc0035.jpg

     Una primavera disfrazada de verano se cuela por todas las rendijas de la ciudad durante la hora de las siesta. El mes de abril, tradicionalmente lluvioso y desapacible, ha roto por unos días su costumbre para sorprendernos con una luminosidad inusual, con una temperatura preveraniega y con el polen inundando aceras, balcones y galerías.

     Desde mi ventana, diviso a lo lejos el cauce pausado de las aguas del río y unas flores silvestres rojizas y amarillas que orlan sus riberas cada vez más deterioradas. Me gustaría contemplar las amapolas silvestres que dentro de unas semanas teñirán de un rojo pasional los campos verdeamarillos del cereal. Pero no me da esa impresión. Antes de mi paseo vespertino, me tengo que conformar con releer a Machado, uno de los poetas que mejor han poetizado la primavera. Porque las flores que diviso en lontananza se muestran tímidas, recatadas,...como si no se atrevieran a plantarle cara al cemento y al asfalto que nos ahoga por doquier.

     Porque está claro que la primavera urbana no se vive de la misma manera que el despertar de abril en las sierras y en los valles. Ni mucho menos. Sólo de vez en cuando, el olor a hierba recién segada - que siempre ma ha seducido - el falso murmullo del río Huerva o las copas de los chopos esmaltadas de verde, que se asoman por encima de tejados y azoteas, nos muestran un retazo primaveral. Pero sólo es un esbozo, un sucedáneo, un anticipo cromático y visual de lo que serán las amapolas cuando despunten al filo del verano y se eleven desafiantes sobre las indolentes espigas .

* La fotografía es de las cercanías de Castel de Cabra (Teruel).

TIEMPO DE SUEÑOS

 

                                      Hace tiempo que sueñas primaveras

                               y besas el azul del horizonte

                               huyendo del presente.


                                Hace tiempo que anhelas un verano

                               con la pasión audaz y adolescente

                               surcada de amapolas.


                                Hace ya tiempo,

                              sí, hace tanto tiempo

                              que has roto las amarras del pasado

                              y  buceas sumido en un otoño

                              tan gris como anodino

                              que a pesar del latido de las horas

                              y de la luz crepuscular ausente

                              alientas la ilusión evanescente

                              al borde del silencio.


                               Mientras tanto,

                             te contagias del pulso acelerado

                             de estos días de luz

                             insolentes tal vez,

                             eternizados.

 

ECOS DE PRIMAVERA

20110320121909-moncayo-grande.jpg

     Se despereza la mañana con una dulce insolencia primaveral. Todavía permanece en tu retina la esfera agigantada y blanquecina de la luna, con su halo mágico y su cercanía casi milagrosa. El sol se ha adueñado por fin del paisaje urbano y, mientras caminas por la zona alta de una ciudad casi adormecida, contemplas a lo lejos la silueta erizada de los Pirineos, cual un telón de fondo blanquinegro, con la nieve como reina de la primavera. Hacia el oeste, aparece el Moncayo machadiano y labordetiano, con su espalda coronada de nieve y con un aspecto de soledad y desamparo.

     El sonido de las campanas de una iglesia cercana rompe el silencio de esta mañana dominical. Una mañana que, a miles de kilómetros, se sigue vistiendo de incertidumbre y desolación en esa zona del noreste de Japón devastada por el maremoto y condenada a un futuro difícil con la amenaza nuclear como espada de dámocles. Una mañana que, a cientos de kilómetros, al oeste de Libia, se viste de terror bajo el estruendo indiscriminado de los bombardeos, fruto de la prepotencia, la intransigencia y el odio. ¿Hasta cuándo se prolongará esta terrible situación en pleno siglo XXI?

     Contemplas la ciudad desde una eminencia cercana al parque José Antonio Labordeta - antes Parque Primo de Rivera y Parque Grande -. Atisbas a lo lejos el perfil silencioso del nuevo tranvía, que hoy se viste de largo después de polémicas y desencuentros. Contemplas el viejo quiosco del parque, que va a ser derribado, dejando atrás sueños y vivencias infantiles de muchas generaciones. El día se presenta claro, diáfano, como esa luna que reinaba anoche en el horizonte. Unos niños juegan en el parque con la arena y los columpios. Unos jóvenes practican su deporte favorito. Montas en tu bicicleta después de tantos meses. Preparas un poco tus piernas para la nueva temporada. Para esta primavera que llama a la puerta de esta zona del planeta conmocionada también por la incertidumbre, el terror y la intransigencia.

EL TIEMPO DEL AMOR

20110217175004-el-tiempo-del-amor.jpg

                               El tiempo del amor

                               es tan fugaz

                               como los sueños dulces

                               de la lejana adolescencia.

                               Es un tiempo azotado

                               por la rutina gris de las mañanas

                              y el crepúsculo triste

                              de noches solitarias,

                              cual una nube rota.

 

                              El tiempo del amor

                              reclama intensidad

                              y alienta melodías de futuro

                              porque es algo tran breve

                              como el latido azul

                              de un corazón

                              herido de esperanza.

 

                              Es un tiempo fugaz,

                              breve como la vida

                              de la rosa,

                              efímero y fatal,

                              contradictorio,

                              sembrado de deseos

                              y promesas.

 

                             Es un tiempo feliz,

                             pero tan frágil...

                             como las alas de esa mariposa

                             que anticipa sin más

                             la ansiada primavera.

17/02/2011 17:30 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

LA MAREA BLANCA

20110205104915-nevada-abril-2009-3.jpg

                                       Cae la nieve fugaz

                                       en este valle gris asilenciado

                                       por los duros rigores del invierno.

                                       Se posa el manto blanco

                                       sobre el cauce del río

                                       y sobre los tejados relucientes

                                      de  casas encaladas

                                      que albergan silenciosas

                                      con ojos de nostalgia

                                      el eco de un pasado.

                                      Casas como personas,

                                      casas como azucenas

                                      ajadas por el tiempo.

 

                                     Mientras la nieve cubre

                                     las calles de tu infancia,

                                    contemplas la fachada de tu casa

                                    inundada de paz y de recuerdos.

                                    Una oleada azul

                                    revive aquellos días invernales

                                    de sueños e inquietudes,

                                    perdidos ya en la bruma

                                    de esta marea blanca

                                    que oculta el tono gris

                                    de los adioses

                                    y el poso de nostalgia

                                    eternizado.

 

                                 Cae la nieve fugaz.

                                Y el valle se recrea en los silencios

                                de vidas que se fueron

                                y alimentan el eco

                                de las casas con alma,

                                con ojos de pasado,

                                con ojos de nostalgia

                                heridas por el tiempo

                                y la memoria.

05/02/2011 10:39 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

SUEÑOS OCULTOS

20110115210410-suenos-ocultos-2.jpg

                                  

COMPÁS DE ESPERA

20101231165325-feliz-ano-nuevo-2011.jpg

     La tarde de San Silvestre siempre ha sido para mí una tarde de nostalgia, de recuerdos, de reflexión. Es verdad que el 31 de diciembre es un día más, que no es el final de ningún ciclo, ni el cierre de ningún proyecto. Pero el calendario lo ha elegido como una fecha simbólica y significativa.
     Esta tarde invernal, grisácea y húmeda me lleva año tras año a pensar en los trescientos sesenta y cinco días que han quedado atrás definitivamente. Y, como la memoria es muy selectiva, desfilan por mi mente los momentos positivos de estos doce meses. Recuerdo los pequeños logros personales, el crecimiento de mi hijo, las nuevas amistades, el calor de la familia, las ilusiones que siguen en pie, los sueños de futuro, el día a día esperanzado a pesar de los pesares.
     Esta tarde es también una tarde de deseos y de gratitud. De buenos deseos y de mil gracias para todos aquellos que han compartido conmigo estas líneas. Mi gratitud para los más de cien mil visitantes de esta bitácora desde el pasado mes de abril. Mis mejores deseos de felicidad para todos aquellos amigos y amigas que me empujan día tras día a vivir con ilusión el futuro más cercano.
     El año que termina no ha sido el mejor el el ámbito social y económico. Ni mucho menos. Es de desear que, a partir de mañana, la balanza se vaya inclinando hacia las cosas bien hechas, hacia la ausencia de hipocresía y victimismo, hacia la honradez de los políticos, hacia una economía más saneada y más justa. Es de desear que, más allá del limitado horizonte de nuestra ciudad, país o nación, los habitantes del planeta Tierra seamos cada vez más conscientes de que este capitalismo salvaje no conduce a ninguna parte. Es de desear que nos demos cuenta de que no es más feliz el que consume más, sino el que ama más, el que comparte más, el que contagia más entusiasmo e ilusión.
     Los problemas de este año no deben empañar una mirada limpia hacia el futuro, un talante cada vez más optimista, una actitud liberada de prejuicios. Por eso me gustaría brindar esta noche con la copa del optimismo, con las uvas de la generosidad, con los dulces de la felicidad de los pequeños momentos.


FELIZ AÑO 2011 PARA TODOS LOS QUE HABÉIS DADO MÁS VIDA A ESTAS PÁGINAS CON VUESTRO APOYO E INMENSO CARIÑO.

BRUMA PRENAVIDEÑA

20101223211126-niebla-en-zaragoza.jpg

    Te levantas con talante reflexivo y espíritu crítico. Te encaminas hacia el centro de la ciudad. Una ciudad semidormida, cubierta por la bruma en estas primeras horas de la mañana. Una ciudad alejada por unos momentos del ajetreo de las compras compulsivas, del concierto de luces y música navideña, del falso hechizo de estos días cada vez más lastrados por el capitalismo y la paradoja del progreso.

     La bruma que adormece la ciudad es como una metáfora de estos tiempos que nos ha tocado vivir. Una metáfora de unos políticos adormecidos, de unos jóvenes sin iniciativas, de una sociedad resignada y conformista. Mientras surcas las calles más céntricas, observas una manifestación en una de las plazas más emblemáticas

y ves en las puertas de los comercios y de las entidades bancarias algún mendigo que llora de necesidad.

     Estás en vísperas de Navidad. Una Navidad más, cada vez más laica, cada vez más desprovista de todo ropaje tradicional, cada vez más comercializada. Hojeas la prensa y te sorprende que se hable poco de lo que crees esencial. Te extraña que se dediquen tantas páginas, tantos titulares, a la posible supresión de la liga el próximo 4 de enero, a los pocos agraciados con la lotería, a los falsos ídolos del espectáculo o del deporte.

     Mientras regresas a casa, se comenta una noticia en el autobús: esta noche se despide Iñaki Gabilondo de su programa en la cadena CNN+. Y piensas que es una despedida agridulce, un adiós decepcionante. Iñaki va a dejar un hueco difícil de cubrir. Algunos respirarán tranquilos. Pero los auténticos demócratas notarán un vacío, un tremendo hueco.

    Al filo del mediodía, la ciudad comienza a desperezarse. Se notan las vacaciones escolares, se nota el ajetreo de las últimas compras. Se nota la paga extra - tremendamente recortada en tu caso. Algún ciudadano lleva su aguinaldo en la mano y camina presuroso. Quizás piense en los suyos. Y en la cena de mañana. Una cena de ausencias, de recuerdos, de cálidos mensajes. Al margen de las servidumbres del progreso, al margen del consumo compulsivo.

NO HAY MÁS REMEDIO

20101212130642-crisis-economica.jpg

     En la vida hay veces en las que no hay más remedio que resignarse a lo inevitable. Pero esas ocasiones tienen que ser, en mi opinión, muy pocas e irreversibles. Porque es una pena que oigas cada día en boca de representantes del gobierno y en la de muchos políticos, economistas, intelectuales, e incluso periodistas, la frase "no hay más remedio", que aplican indiscriminadamente a las situaciones más dispares.

     Confiesan sin ningún tipo de atenuante y sin dejar un resquicio a la mejora o al cambio, que no hay más remedio que resignarse a las consecuencias del cambio climático, que no hay más remedio que aceptar un progresivo recorte salarial, que no hay más remedio que acatar determinados decretos, que no hay más remedio que mentalizarse para trabajar hasta los 67 años, que no hay más remedio que apretarse el cinturón...

     Y el ciudadano de a pie se pregunta si esto es una marcha atrás irreversible o si tiene alguna solución.

     Siempre me he inclinado a mirar la botella medio llena en lugar de medio vacía. Siempre he tendido al optimismo más que al derrotismo. Siempre he buscado la tenacidad por encima de la resignación. Siempre he intentado arañar algo de utopía al lastre de la rutina cotidiana. Por eso me sorprende que personas relevantes en la política nacional y autonómica se dejen llevar por la inercia del derrotismo, de la resignación o del quiero y no puedo.

     No sé lo que pensarán los futuros votantes. Pero me imagino buscarán a líderes más optimistas, más inquietos y más creativos. Todo un reto para los políticos. Toda una apuesta de futuro. ¿Alguien será capaz de superarla?

 

DESDE TU BALCÓN

20101207184011-casa-de-aliaga-2.jpg

     Al filo del crepúsculo, contemplas ese cielo agrisado, caprichoso, casi insolente. Desde tu balcón - ese mirador privilegiado que te remite a tu infancia - observas el perfil de una de las montañas que circundan Aliaga, con sus pinos jóvenes, sus arbustos humildes, sus piedras eternas tejidas de un blanco agrisado.

    Desde tu balcón, percibes tenuemente el fluir de la tarde, herida de soledad y de nostalgia. Un lejano sonido se personifica por momentos y el silencio emite paulatinos latidos de melancolía.

    Desde tu balcón, te recreas atisbando a vista de pájaro el perfil de las casas deshabitadas, el color rojizo de los tejados humedecidos por las últimas lluvias, la chimenea humeante del antiguo horno de leña, hoy excelente casa rural.

    Desde tu balcón, adivinas el cauce del río, que discurre agazapado entre una hilera de chopos desnudos. Vuelves al pasado de este pueblo turolense, tu pueblo. Y no puedes evitar que el corazón se llene de emociones contenidas y que en tu mente se entrecucen caminos ya olvidados, senderos infinitos, sueños de futuro.

MÁS ALLÁ DE LOS SUEÑOS

20101125084218-amanecer.jpg

                                 Cada día que nace

                          se perfila un camino,

                          una andadura virgen

                          más allá de lo sueños.

 

                           Cada día que nace

                          se abre una nueva ruta

                          teñida de esperanza

                          y preñada de oscura

                          incertidumbre.

 

                           Cada día que nace

                          se esboza un horizonte

                          que besa el infinito

                          y anticipa sin tregua

                          vivencias no soñadas,

                          hechizos del azar

                          y un cruce de caminos

                          más allá del amor,

                          más allá del presente,

                          más allá del latido cotidiano.

BELLEZA SIN OCASO

Dicen que tu belleza es tu juventud.

 

Pero no.

 

Tu belleza es la dulzura de tus ojos,

profundos como el mar,

la tersura febril de tu mirada,

cual océano azul,

inabarcable.

 

Tu belleza es tu sonrisa recatada,

dulce como una nueva primavera,

sin el ocaso gris de los otoños

ni el letargo apagado del invierno.

 

Tu belleza son suspiros amorosos

que nacen como espigas

desde tu corazón,

más allá del ocaso,

más allá de lo efímero del tiempo.

 

Pero que no te engañen.

 

Llevas la juventud en tus entrañas.

No es una juventud de porcelana

ni de guiños postizos.

 

Tu belleza es quizás

un regalo secreto de los dioses.

OJOS DE NIÑO

Quisiera traspasar

esta niebla agrisada de los años

y volver a esa vida de la infancia

con mis ojos de niño,

ojos de soledad y de ternura,

ojos escrutadores,

ojos enamorados del futuro.

 

Quisiera revivir

esos años de luces y de sombras,

de sueños agridulces

vividos al compás del blanco y negro,

entre montañas grises

y un río enmarañado

sin rumbo ni destino.

 

Fue mi primera vida,

esa que sólo queda en una imagen,

casi difuminada,

con mis seres queridos,

con mis ojos de asombro,

con la esperanza azul de las mañanas.

 

Me cuesta recordar esos momentos,

cada vez más lejanos.

Sólo me gustaría

revivirlos sin más

en la memoria

de los pasos perdidos.

AMOR DE OTOÑO

20101013104610-aliaga-noviembre-2009-1.jpg

Como estas gotas de lluvia,

frágiles, recatadas, presurosas,

que repiquetean en mi ventana

en esta tarde otoñal,

así son tus caricias.

 

Como esta luz crepuscular,

que tiñe de color cárdeno el horizonte

en esta tarde dulce y silenciosa,

así son los destellos

de tu mirada densa, enamorada.

 

Como este paraje solitario,

inundado de verdes y amarillos

cual  una nueva arcadia,

así  es tu presencia,

fugaz e inadvertida

como la vida misma.

UN PASEO MATINAL

20100907173409-clara8.jpg

     Volver a La Clara en una fresca mañana de finales del verano es un viaje hacia un auténtico oasis natural sólo reservado a unos pocos.

     Volver a este rincón de Aliaga es embeberse de belleza natural y disfrutar de una sinfonía plural de colores, aromas y sonidos.

     Volver a surcar este sinuoso camino, dejando a la izquierda un regato claro y cristalino, es disfrutar por unos instantes de un tiempo detenido, asilenciado.

      Te acercas a uno de los rincones más pintorescos de tu pueblo el domingo por la mañana y vuelves a disfrutar de un sol que acaricia, de una brisa que cosquillea, de un silencio que traspasa todas las fronteras.

       Dejas la bicicleta al borde de la carretera que conduce a Miravete de la Sierra y comienzas a caminar entre chopos, carrascas, sabinas y algún enebro. El camino serpentea y, como lo conoces casi de memoria, no te resulta pesado. Después de avanzar unos quinientos metros, contemplas la cascada que no cesa de entonar sobre el verde del musgo y sobre la piedra humedecida una eterna canción de sosiego y fugacidad heraclitiana.

      Contemplas el fluir del agua durante unos minutos. Unos buitres merodean en el horizonte nítido y azulado. El aroma de las plantas lo inunda todo. Las mariposas pregonan su libertad y, bajo el agua cristalina, dicen que aún queda algún cangrejo autóctono, incontaminado.

      Regresas de La Clara con los sentidos inundados de este plácido amanecer dominical. Te has saturado de luz, de claridad, de verdor. Te has embebido, un año más, de lo más natural. Este año el agua y la humedad lo dominan todo. El verano ha pasado sólo de puntillas por este bello rincón tan admirado por los habitantes de Aliaga y por todos los que disfrutan de su entorno.

HUELLAS DEL PASADO

20100907165801-rio-la-val-septiembre-2010-2.jpg

     Las tardes de los domingos se han convertido en momentos de nostalgia, en instantes de despedidas agridulces, en testigos mudos de adioses amargos.

      Mientras los coches desfilan hacia Zaragoza, paseas por la ribera del río La Val hacia los pequeños huertos cada vez más abandonados, cada vez más olvidados. A medida que te acercas a tu huerta y contemplas los perales semisecos, el manzano desmochado y el nogal agonizante, recuerdas cómo hace unas tres décadas esta huerta producía hortalizas de todo tipo, un agua clara surcaba la acequia y los frutales acudían cada otoño a su cita habitual. Manzanas, peras, nueces,  membrillos y alguna que otra ciruela alegraban la entrada del otoño e iban a parar a los graneros o falsas de las casas.

      Después de este verano lluvioso, la hierba se ha adueñado de casi todos los huertos. Las paredes se desmoronan, los caminos se desdibujan, los linderos desaparecen. En esta tarde de domingo, mientras contemplas este paisaje cada vez más asalvajado, un halo de nostalgia recorre tu espina dorsal y en el paisaje solitario adivinas el inicio del cercano otoño. Un otoño sin los frutos de antaño, un otoño sin el trasiego de carretillas, caballerías o pequeños tractores.

     Son las huellas del pasado, el inevitable poso del paso del tiempo. La naturaleza sigue su ritmo mientras la mano humana desaparece de estos caminos, de estas casetas abandonadas, de este río que desafía con su corriente el eco de lo efímero e irreversible.     

EL PULSO DE LA CIUDAD

20100825225851-fiestas-san-jose.jpg

     La ciudad va recobrando su pulso cotidiano a medida que se acercan los últimos días de este atípico mes de agosto. Pero, al parecer, si paseas por las calles de Zaragoza durante un día cualquiera de esta semana de calor agobiante, compruebas que los establecimientos, las calles, las plazas, las avenidas, quieren renacer de un largo letargo, como si intentaran desperezarse después de una dulce siesta bruscamente interrumpida.

    En las terrazas todavía se habla del verano, de las fiestas de los pueblos, de las horas de playa, del "dolce far niente". Alguno pregunta por el hijo de la vecina, el que acaba de comprarse un coche de alta gama. Tener en lugar de ser. Apariencia en lugar de realidad. En los bancos del paseo, los ancianos aprovechan la sombra de la mañana, antes de que el sol vacíe las avenidas. Piensan ya en el otoño, en ese futuro tan cercano. Hablan del agua del embalse de Yesa, que es algo mejor que la que se bebía antes. Critican a los políticos, sean del partido que sean. Y esperan que la crisis se desvanezca. Pero la mayoría son escépticos e incluso pesimistas.

     Los niños y adolescentes comienzan a llenar las calles de los barrios. Barrios en fiestas, como el de San José. Barrios en vísperas de fiesta, como el de Las Fuentes. Es como si las fiestas de los pueblos se prolongaran. Como si todo el año fuera una fiesta eterna. Es la noria del tiempo. Es la evasión de la rutina, la lucha contracorriente. Todo para eludir esa espada de dámocles que pende de un hilo muy tenue y que marca el inicio de un nuevo curso: madrugar, ajustarse a un horario, organizarse un poco, intentar hacer algo para evitar el cada vez más extendido "ni-ni".

    El pulso de la ciudad se va acelerando poco a poco a medida que el pulso de los pueblos se desvanece, se ralentiza, pierde su intensidad. Contrastes profundos. Sensaciones opuestas. Vuelta a la rutina y a la cotidianeidad.

25/08/2010 22:46 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

LOS SECRETOS DEL BUZÓN

20100824224322-buzones-de-arad.jpg

     No me gustan los buzones actuales de las comunidades de vecinos. Parecen pequeños nichos entre cursis y decadentes. Prefiero los de las casas de campo americanas: amplios, independientes, casi solemnes. Tampoco me gustan los buzones como receptáculos pasivos de cartas. Prefería las cartas entregadas en la mano, después de un grito del cartero de Aliaga o las cartas debajo de la puerta durante mi breve estancia en Alcaraz.

    De todos modos, los buzones siempre guardan algún secreto, alguna pequeña sorpresa. Todo ello a pesar de que el corro electrónico y las redes sociales hayan dejado fuera de combate a esas cartas de amor, a esas misivas familiares, a esas epístolas profundas y dilatadas. Pero la cruda realidad es que mi buzón, después de cuatro semanas fuera de Zaragoza, estaba rebosante de cartas de bancos, de recibos y más recibos. Sólo alguna carta me ha interesado de modo especial: los abonos del Real Zaragoza para la próxima temporada liguera con dos acciones de Agapito Iglesias, la felicitación de El Corte Inglés en vísperas de mi cumpleaños, un vale de 12 euros de mi óptica por el mismo motivo y, como sorpresa final, el apunte detallado de mi nómina de julio con un importante y sensible descuento. ¡Qué le vamos a hacer! Todo sea para contribuir a salir de una crisis que no se ha dejado ver durante el verano, al menos en lo que a ocio y consumo se refiere.

    En dos o tres décadas, los buzones irán de capa caída. Todo nos llegará por la red. Quizás así ahorremos algo de papel y contribuyamos a la cada vez más precaria salud del Planeta. Quizás el buzón sólo quede como una nostálgica reliquia. Como esos buzones de las casas de los pueblos, que acogen polvo, agua y algún que otro papel publicitario durante los diez meses que está la casa vacía. Diez meses que en muchos pueblos están comenzando ya. Finales de agosto, regreso a la rutina y vuelta a la ciudad. ¡Menos mal que nos queda la ilusión de los fines de semana!

UN POEMA OLVIDADO

     Mientras ordenaba mi despacho, he rescatado un poema que escribí a principios de 1998. Es como una modesta declaración de intenciones y como una defensa de la vida del poeta caracterizada por la honestidad, el compromiso y el afán de desentrañar la emoción de lo cotidiano. Aunque hoy no lo escribiría así, lo rescato tal como lo creé en aquel día de enero, hace ya doce años.

                                                  SER POETA

                                  Ser poeta o mendigo o cualquier cosa,

                                  ser, en definitiva, un hombre honesto

                                  que se levanta audaz y enamorado

                                  embriagado de luz azul del alba.

 

                                  Ser poeta o bohemio o cualquier cosa         

                                  ser, en definitiva, un peregrino

                                  tras las huellas austeras de Machado

                                  o de León Felipe en el exilio.

 

                                  Ser o no ser más que hombre sincero,

                                  un hombre del montón de los mortales

                                  - en el mejor sentido del vocablo -

                                  si Dios y la Fortuna lo permiten.

 

                                   Lo demás son postizos añadidos

                                  que cual ropaje y frágil atavío

                                  hemos de renovar día tras día

                                  si no queremos ver cómo el hastío

                                  nos devora por dentro sin remedio.

EL SABOR DEL VERANO

20100713231045-587zaragoza-el-ebro.jpg

     Paseo vespertino por la ciudad del cierzo y del bochorno. Surcas con la bicicleta las nuevas vías verdes - carriles bici - herencia de la Exposición Internacional de 2008. Contemplas el cauce del río, cada vez más escuálido, a pesar de las copiosas lluvias primaverales. La ciudad huele a madera quemada, a hierba socarrada, a cemento rusiente. Mientras pedaleas por una superficie llana y sinuosa - sin reloj, sin prisas, sin agobios - recuerdas otras tardes estivales, evocas otros ríos más vivos, más cercanos, y comienzas a saborear los primeros días de un verano que se te antoja fugaz y escurridizo, como tantos otros.

     El sabor del verano es diferente al de las demás estaciones. Es un sabor agridulce, es un sabor penetrante, es un sabor prolongado. Porque la tarde se prolonga hasta el infinito. Porque el crepúsculo se esfuma de los dedos y cede el paso a una noche efímera. Porque el sol se resiste a abandonar el horizonte y adquiere un protagonismo difícil de eludir. Regresas por el mismo camino tapizado de cemento verde. Sólo te detienes en los pasos de peatones. Observas de nuevo las riberas del Ebro y contemplas a lo lejos los edificios de la Expo, casi todos vacíos, silenciosos, como esqueletos de piedra.

     Al filo de la noche, desde la galería, muy cerca de los inevitables plataneros, vuelves a contemplar el cauce del río, esta vez más plateado, más idílico, más atractivo. Es el sabor de las noches estivales en una ciudad semidormida, sedada, casi irreconocible. Es el sabor del verano.

13/07/2010 22:55 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

AL FILO DEL VERANO

20100627190331-aliaga-junio-2010.jpg

     Como otros fines de semana, aprovechas la mañana soleada del domingo para pasear por las riberas del Guadalope. El agua fluye alegre, presurosa. Las lluvias de la primavera han alimentado el cauce de este río que suele tener problemas de estiaje.  Antes de iniciar tu recorrido bajo la sombra generosa de los chopos cabeceros, contemplas el pueblo desde las eras. La panorámica presenta un elemento nuevo, ocasional: una plaza de toros portátil que ha servido de lugar de encuentro para todos los aficionados durante las fiestas de San Juan, de gran tradición y arraigo en Aliaga. Los toros embolados, las vaquillas y el concurso de recortadores se han celebrado sobre la verde hierba del campo de fútbol, convertido durante unos días en ruedo improvisado. La gente ha disfrutado durante dos días con estos festejos. Eso sí, los toros y las vaquillas se han encontrado más cómodos en su terreno, como si estuvieran en el campo.

     Mientras te encaminas a la fuente de La Cedrilla, contemplas el paisaje primaveral. A pesar de que el calendario señala los primeros días del verano, todavía perduran las tormentas y la brisa fresca de las mañanas. Los árboles sonríen satisfechos. Algunos aún sobreviven, a pesar de la crudeza de los largos inviernos. Los que se encuentran enfrente del molino, fueron plantados hace cuatro décadas por los escolares del pueblo. En la ladera de las montañas, uno pinos jóvenes muestran toda su lozanía y las sabinas salpican la aparente aridez de algunas colinas pedregosas. Al filo del verano, todo se conjura para afrontar tres meses de temperaturas más altas, de crepúsculos dulces y dilatados, de noches interminables bajo el fresco rumor de la madrugada. La fiesta de San Juan marca un antes y un después en el devenir del pueblo. Y el mayo, como testigo mudo, dará la bienvenida a los vecinos y visitantes hasta que el verano vaya declinando, poco después de las fiestas de septiembre en honor de la Virgen de la Zarza.

27/06/2010 19:02 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

AMAPOLAS EN PRIMAVERA

20100616222856-primavera-2010-4.jpg

                                                       Mariposa de luz,

                                                     libélula escarlarta en la mañana

                                                     vestida de silencio.

                                                      Perla roja efímera

                                                     entre el verde armonioso de los campos

                                                     y el azul insolente de este cielo

                                                     sin nubes ni horizontes.

                                                      Brotas en los ribazos o en la acequia

                                                     o en medio de los trigos primerizos.

                                                      Surges desde la nada

                                                     - ababol de mi infancia -

                                                     cual desafío al tiempo,

                                                     con tus pétalos suaves

                                                      heridos de misterio.

                                                       Cuando llega la noche,

                                                      te ocultas tan sumisa como frágil

                                                      y cedes el relevo a las estrellas

                                                     que tapizan el cielo

                                                     y siembran de armonía este paisaje

                                                     que huele a primavera.

LISTAS DE ESPERA

20100602225712-lista-de-espera.jpg

     Nunca me han gustado las listas de espera, ni las colas interminables, ni los números que te asignan en los mercados, ni el tener que pedir la vez, ni los inútiles minutos que uno tiene que esperar después de marcar un 902 mientras suena una monótona música de fondo y se repite como una cantinela la voz apergaminada de un empleado o empleada.

     Es tal la saturación de determinadas oficinas de la administración que, o te plantas en la puerta a horas intempestivas, o te quedas fuera de juego. En Zaragoza ocurre esto si quieres renovar el DNI. No hay manera de conseguir cita por internet, ni por teléfono. Y es casi imposible hacerlo por la mañana, a no ser que te ausentes horas y horas del trabajo. Menos mal que algunos de los que tenemos del documento de identidad caducado no tenemos que presentarnos ante notario ni viajar al extranjero a corto plazo. Lo mismo sucede con la declaración de la renta en las oficinas habilitadas por Hacienda. es impostible conseguir un número o una cita. Cada uno tiene que buscarse la vida como pueda. O paga a algún gestor particular o realiza un cursillo intensivo y acelerado.

     Pero las esperas y las largas colas no son sólo por motivos oficiales ni para apuntarse a las listas del Inem. Ayer por la mañana, mientras me desplazaba en coche a mi lugar de trabajo, me sorprendió una larga cola de jóvenes - sobre todo chicas - a las puertas de un céntrico hotel zaragozano. Me quedé con el interrogante. Hasta que hoy, hojeando el periódico, he comprobado que estos jóvenes no buscaban un trabajo o iban a comprar entradas para algún concierto. Nada de eso. ¿Sabéis a qué estaban esperando? A una prueba para llegar a ser nuevos "triunfitos", es decir, para participar en el enésimo programa de Operación Triunfo. Todos querían triunfar, hacer valer su autoestima, alcanzar la fama y, si es posible, llevar en el futuro una vida más o menos desahogada.

     En mi barrio ocurre desde hace unos meses un fenómeno curioso: una frutería que ha abierto recientemente está siempre tan llena que llama la atención a los que pasan por la calle. Los dueños han instalado bancos para que los clientes esperen sin cansarse ni impacientarse y, además, se puede coger un número y volver al cabo de un lapso de tiempo razonable. ¿Por qué será? ¿Mejores precios? ¿Mejor trato? Algo distingue a este estableciemiento de otros que están casi vacíos.

     Donde no había muchas colas esta tarde era en la Feria del Libro de Zaragoza. Algunas casetas estaban casi vacías. Y eso que el clima era ideal - no hacía calor ni amenazaba tormenta-. Un librero se quejaba de la falta de compradores y decía lo que parece ya un tópico: "muchos curiosos - mirones - y pocos compradores". ¿Será que la crisis se ha cebado con la cultura? Porque las terrazas adyacentes estaban bien nutridas. Y los clientes hacían cola en un mostrador. Paradojas de la vida. Es verdad que nada es lo que parece. Pero las apariencias, a veces, no engañan.

* La fotografía es de la página http://gizmodo.com

UN VALLE SILENCIOSO

                                                                          Cuando vayas a Aliaga

                                                                 camina por sus calles recoletas

                                                                 y goza del silencio

                                                                 bajo la sombra gris del mediodía

                                                                 al filo del verano.


                                                                  Cuando vayas a Aliaga

                                                                 embébete del verde del paisaje

                                                                 y saborea al alba

                                                                 el lento despertar de la jornada

                                                                 en las mañanas claras.


                                                                  Cuando vayas a Aliaga

                                                                  recorre el Cascajar y paladea

                                                                  el crepúsculo dulce

                                                                  que anticipa una noche tapizada

                                                                  de millones de estrellas.


                                                                   Cuando vayas a Aliaga

                                                                  no olvides la ascensión hasta el castillo

                                                                  y contempla el hechizo

                                                                  de este valle sublime y pintoresco

                                                                  herencia de los siglos.


                                                                   Cuando vayas a Aliaga

                                                                  busca el cauce del río Guadalope

                                                                  en los días de otoño

                                                                  y acaricia los chopos centenarios

                                                                  junto al rumor del agua.


                                                                   Cuando vayas a Aliaga

                                                                  acércate a la Porra, a la Cedrilla,

                                                                  saluda a la Virgen de la Zarza

                                                                  y disfruta en silencio

                                                                  de un entorno de luz en primavera.


                                                                    Cuando vayas a Aliaga

                                                                   no digas nunca adiós,

                                                                   sólo hasta luego,

                                                                   porque querrás volver cual peregrino

                                                                   hacia la senda azul de los recuerdos.


 

01/06/2010 14:06 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

CINCO AÑOS DE VIVENCIAS

20100525221919-aliaga-desde-el-solanar.jpg

     He vuelto a navegar esta tarde por mi blog y he retrocedido cinco años en el tiempo. Un tiempo que se esfuma entre los dedos y que ha quedado plasmado en estas páginas como testigo mudo de vivencias, recuerdos e ilusiones. Aquel año 2005 lo recordaré porque el 22 de febrero, un día de nevada histórica en Zaragoza, leí mi tesis doctoral.

     Pero estos cinco años han traído también consigo sinsabores. Y ausencias. Grandes ausencias. Todo ello ha quedado reflejado en esta bitácora. Todo ello ha quedado como una huella, como un profundo poso, como el espejo más o menos deformado de la memoria cotidiana.

     Hoy quiero recuperar mis primeros escritos en este blog. Quiero plasmar mis primeras impresiones de finales de mayo y mis primeras vivencias y recuerdos. Eso sí, vuelvo a reiterar mi gratitud a los que dedican un poco de su tiempo a leer estas páginas, a los que escriben algún comentario y a los que me animan a seguir, de momento, un año más.

     Tarde dilatada de mayo, mientras se desgranan los recuerdos de otros mayos ya olvidados, entre el murmullo suave del Guadalope y los verdosos chopos que flanquean su frágil cauce. Tarde dilatada de mayo y mi mente divaga estremecida hacia ese Amazonas cada vez más amenazado, hacia la locura del tráfico, hacia este casi eterno final de trimestre. Tardes dilatadas de mayo y la esperanza convoca amaneceres nuevos, lluvias sosegadas y un ansiado callejear al estilo labordetiano. Lo demás es mejor dejarlo, de momento, en el tintero oscuro del olvido. (25 de mayo de 2005)

 

     Algunos pueblos de Teruel, en especial de la comarca del Maestrazgo, brindan al viajero un encanto especial. Sus calles estrechas y empinadas respiran todavía un aire medieval. Sus casas nos acogen entre la penumbra y nos ofrecen el solaz que escasea en las grandes ciudades. Algunos pueblos de Teruel nos llenan de melancolía y sólo cuando la primavera avanza - siempre un poco tarde - despiertan del largo letargo invernal y nos invitan a gozar de la vida con calma, sin estrés y con un horizonte distinto al del cemento y el asfalto. En algunos pueblos de Teruel, como en Aliaga, el silencio habla y las estrellas se multiplican con el crepúsculo. (26 de mayo de 2005)

* FOTOGRAFÍA: Vista de Aliaga desde el solanar de mi casa.

 

 

SÓLO QUEDA EL PAISAJE

20100523210027-en-al-azud-de-aliaga.jpg

                                                                                 Sentado en un recodo el camino,

                                                            mientras las aguas surcan rumorosas

                                                            el valle solitario,

                                                            evocas con nostalgia ese pasado,

                                                            ese ayer tan distinto y tan distante,

                                                            al filo del olvido.

                                                              Te preguntas qué queda ya de aquello

                                                            que acompañó tu infancia

                                                            y fue un testigo mudo

                                                            de aquellos años tiernos y felices

                                                            teñidos por la bruma.

                                                              Queda tan poco ya

                                                             de aquel pequeño pueblo bullicioso,

                                                             con las calles repletas de sonrisas

                                                             y las casas abiertas a la vida.

                                                               Casi no queda nada

                                                             del pantano, la térmica, los huertos,

                                                             la cedrilla, las minas y el molino.

                                                                Pero queda el paisaje,

                                                             los chopos centenarios,

                                                             el río rumoroso

                                                             y la vida que fluye silenciosa

                                                             en la mañana azul de primavera

                                                             al borde del camino. 

23/05/2010 20:55 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

¿SÓLO UN JUEGO DE PALABRAS?

20100520110523-botorrita.jpg

    No voy a entrar a juzgar las reacciones de los diferentes medios de comunicación aragoneses a raíz de la fotografía que la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, ha publicado en su blog - "La luna de Valencia" - como graciosa anécdota de un viaje privado.

     Quizás la veterana política ignore que los aragoneses no tenemos el mismo sentido del humor que los valencianos. Tal vez no sepa que un cargo público debería actuar con discreción, incluso en su vida privada, y debería reflexionar antes de tomar algunas decisiones.

     De todos modos, ya que nos lo hemos de tomar con el fino e inteligente humor valenciano - que nos gustaría compartir algún día - es curioso observar en la fotografía,que  hemos tomado de un medio de comunicación, que el juego de palabras que llamó la atención a la alcaldesa valenciana está orientado - según ella - a animar a sus potenciales votantes para que en el 2011 vuelvan a volcarse en su candidatura. Pero no sé si sabe doña Rita que "botar" tiene varias acepciones en el diccionario de la Real Academia y que una de ellas es "arrojar, tirar, echar fuera a alguien o algo".  Por tanto, no es lo mismo Vota a Rita que Bota a Rita. En este caso, la anécdota de la alcaldesa se puede volver totalmente en su contra. Porque a ningún habitante de esta localidad zaragozana se le ocurriría pensar - y menos escribir - su topónimo con "v".

     Lo único positivo que tiene esta curiosa y sorprendente noticia es que nos ha sacado por unos momentos del pozo oscuro del panorama económico, de las sinrazones de la judicatura, de los rifirrafes entre los políticos y de la interminable recta final de un largo curso escolar.

LOS PAGANOS DE LA CRISIS

20100513100114-crisis-economica.jpg

     Se veía venir. Aunque casi nadie se esperaba que, de buenas a primeras, el presidente del gobierno, presionado por la Unión Europea y por Obama, iba a tomar una de las medidas más impopulares de sus seis años de mandato: rebajar el sueldo a los funcionarios.

     No se sabe todavía si la medida es la más acertada, aunque los expertos en economía han dado su visto bueno e, incluso, la han aplaudido. Pero lo que está en boca de todos es que los funcionarios seguimos siendo considerados como un grupo privilegiado - no sé por qué - y que, queramos o no, tenemos que pagar los platos rotos de una crisis que se ha desencadenado, al parecer, por motivos financieros.

      Uno se pregunta, además, qué ocurrirá a finales de julio, en plenas vacaciones de verano, si al previsible recorte en la nómina se añade una subida del IVA de dudosa eficacia. Está claro que, como dice el tópico, habrá que apretarse el cinturón. Y esto repercutirá en el consumo. Un consumo que ya está bastante afectado desde hace casi dos años.

      Al parecer, afirman los expertos, estas medidas han llegado demasiado tarde y son un mal menor. ¿Estamos, quizás, en el inicio de un nuevo ciclo de recesión? De momento, nadie es capaz de responder a esta pregunta. Lo que está claro es que, mientras los funcionarios cargamos con la cruz de la crisis, muchos especuladores están haciendo su agosto y numerosas empresas privadas aprovechan para mantener altos los precios y aumentar escandalosamente sus beneficios. Dicen que es la ley del mercado. Puede que sea así. Pero no sé si habrán pensado en bajar los precios de algunos productos de primera necesidad para aliviar un bolsillo cada vez más castigado por la crisis.

13/05/2010 09:57 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

RECUERDOS Y NOSTALGIAS

20100510234650-recopa-1995.jpg

     En la rueda incesante e irreversible de los días, hay momentos para el reencuentro, hay instantes para la nostalgia y hay pequeños resquicios para el recuerdo. Porque, si te pones a pensar un poco, tal día como hoy, hace nada más y nada menos que quince años - tu hijo era casi un recién nacido - tu Real Zaragoza, tu equipo de siempre, alcanzaba una de las metas históricas que han quedado guardadas en la hemeroteca de tu memoria: conquistaba frente al Arsenal inglés la Recopa en París, en el último suspiro de un encuentro inolvidable.

        Pero este 10 de mayo ha sido también una jornada de reencuentros: has vuelto a recuperar una antigua amistad gracias a una de estas redes sociales tan denostadas; has vuelto a leer en un periódico local una columna de Cristina Grande, con su habitual estilo lleno de sugerencias y palpitaciones; y has vuelto a ver, gracias a la gentileza de una compañera de trabajo, la grabación del programa Borradores, dirigido por Antón Castro, que había desaparecido misteriosamente de tu videoteca.

       Recuerdos, encuentros y nostalgias, como un abanico que se pliega misteriosamente. Porque la nostalgia está semioculta bajo el velo sutil de los recuerdos. Y has notado un escalofrío de nostalgia mientras contemplabas fotografías de tu hijo cuando era aún un bebé. Has sentido nostalgia cuando veías a tus alumnos fotografiados en primero de secundaria - todavía niños - y ya están a punto de acabar el bachillerato. Te has sumergido en un halo de nostalgia cuando, al filo de una tormenta vespertina, has recordado tu temor a las tormentas durante esos años de tu niñez en Aliaga.

       Porque, a decir verdad, hoy no ha sido un día más. Ninguna jornada es una jornada más. Todas muestran esa cara oculta, con frecuencia agridulce, que hermana los recuerdos con las nostalgias, los reencuentros con las vivencias efímeras de cada momento.

 

LA CIUDAD DORMIDA

                                                            Mientras la ciudad duerme,

                                       te sumerges en mares de silencio

                                       y acaricias las horas que se esfuman

                                       cual pájaros de espuma.


                                        Mientras la ciudad duerme,

                                       un huracán de luz azuleante

                                       se desata sin freno y sin recato

                                       al filo del futuro.


                                        Mientras la ciudad duerme,

                                       se condensan sin tregua los recuerdos

                                       y el eco de la vida

                                       se transforma en un grito de esperanza.


                                        Mientras la ciudad duerme

                                       cortejas a la noche enamorada.

PARAJES SOLITARIOS

20100507210816-maicas-mayo-2010.jpg

     Me gusta conducir por carreteras secundarias. Me gusta contemplar parajes, agrestes, solitarios, casi abandonados. Me gusta observar las siluetas de esos pequeños pueblos que intentan a duras penas renacer del duro invierno y olvidar la cruda realidad de soledad y aislamiento.

     La ruta elegida para viajar a Aliaga desde Belchite no es en esta ocasión la habitual. A veces es bueno dejar los caminos trillados y buscar veredas imprevistas - como diría en el siglo XIX el escritor e historiador romántico José María Quadrado -. A veces conviene volver a itinerarios casi olvidados y acercarse a Maicas - ese pueblo encantador que vemos en la fotografía - y recordar momentos felices vividos en su recoleta plaza. Y evocar momentos de tristeza, de ausencia de un amigo que se nos fue para siempre.

     La carretera serpentea entre pequeñas colinas sembradas de carrascas. Lo primero que se contempla en lontananza son los Baños de Segura un antiguo balneario que funcionó como centro de aguas termales desde el siglo XIX hasta 1986, y que tuvo momentos de apogeo hasta que quedó casi asolado después de las guerras carlistas. Se advierte desde lo alto una futura restauración del edificio antiguo. Poco después, aparece el pequeño pueblo de Segura de Baños, después de una curva que bordea las casas arracimadas en torno a una iglesia sin campanario, entre dos cerros, y cortejadas por sendas torres semiderruidas de antiguos castillos que sufrieron las consecuencias de las guerras carlistas. Toda esta zona de la comarca turolense de las Cuencas Mineras ha sufrido, como tantas otras, el éxodo casi masivo de sus habitantes hacia lugares más prósperos y con mejores servicios. En Maicas me comentan que sólo hay cuatro o cinco casas abiertas en invierno, habitadas por jubilados. En Segura de Baños ocurre algo similar. Hasta que salimos a una carretera más acorde con el siglo XXI, en Vivel del Río, cruce de caminos y entrada al valle del río Martín que se encamina rumoroso hacia Martín del Río y Montalbán.

      Me comenta un vecino de Segura que están preparando una romería para el próximo fin de semana. Que muchos vecinos se van a reunir en la ermita  de la Virgen del Pilar después de recorrer unos seis kilómetros, que es una fiesta muy tradicional y un inicio lejano del verano. Aunque este año no parece que el tiempo sea ni siquiera primaveral. Me cuenta también que esta zona atrae cada fin de semana muchos cazadores y que el turismo es el único reclamo - si se puede llamar así - para este recodo olvidado de la provincia de Teruel.

07/05/2010 11:25 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

EL REINO DEL VERDE

20100504173555-el-reino-del-verde.jpg

     Te acercas a la ribera del Guadalope en una mañana fresca, soleada, levemente desapacible. La suave hierba, cada vez más verde, acaricia las plantas de tus pies y emite un susurro casi inapreciable. Es el reino del verde, el reino de la primavera, el reino de la frescura y la lozanía.

     El río desciende con orgullo, casi con altanería, hacia lugares más escabrosos y acaso inhóspitos. De momento, se alía con las riberas y se contagia de ese verdor milagroso, casi inverosímil. El último mes de abril - húmedo y lluvioso como pocos - ha dejado una estela de humedad en el ambiente que se extiende a todo el valle y acaricia incluso las laderas de las cercanas montañas.

    Llegas a un remanso del río, junto a un pequeño recodo. El agua parece que se detiene a reflexionar y renuncia, al menos en apariencia, a ese continuo fluir tan inquieto y efímero. Vuelves a comtemplar el paisaje más cercano: las huertas amarronadas, los chopos con sus primeras hojas diminutas verdeamarillas, que brotan con timidez, los frutales en flor, los arbustos que se desperezan después de un largo y monótono invierno. En el cielo, unas nubes blanquecinas parecen acudir a este reino primaveral como si estuvieran invitadas al festín visual y auditivo de la naturaleza.

     Por unos minutos, te refugias en el silencio sosegado del valle y te olvidas de la gran ciudad. Allí reina el gris y el verde de los árboles asiste como un convidado de piedra al triunfo de lo artificial, de lo amanerado, del bullicio del asfalto y de los amaneceres opacos.

 

RETAZOS POÉTICOS

                                                              La aurora dulce

                                        adquiere en el ocaso

                                            un poso amargo.


                                            La primavera

                                       se burla a carcajadas

                                           del crudo invierno.


                                             Noche serena

                                        con la luna cual duende

                                             desde la vega.


                                            Desde el otero

                                         contemplo aquel paisaje

                                            dormido y yerto.


                                               El río fluye

                                          entre los viejos chopos

                                              casi en silencio.


                                              Se esfuma el tiempo

                                            como gotas de lluvia

                                               entre los dedos.


                                                El amor pasa

                                             entre las amapolas

                                                y las carrascas.


                                               Cuando amanece

                                             parece que la vida

                                               vuelve a su cauce.

NIEVE EN PRIMAVERA

20100423222203-gradas-de-soaso.jpg

     Caminar por el valle de Ordesa el día 23 de abril, en plena primavera, es un placer reservado a unos pocos. Y hollar la nieve casi virgen durante varios kilómetros hasta llegar al final de este valle - Parque Nacional desde 1918 - en el Circo de Soaso y contemplar la imponente, sublime, Cola de Caballo es algo para recordar y - ¿por qué no? - para recomendar a todos los amantes de la naturaleza.

     La ruta comienza al principio del valle, junto a un aparcamiento restringido. A partir de ahí, se nos  presentan quince kilómetros de camino a orillas del río Arazas, que nace en el macizo del Monte Perdido (3355 metros) y vierte sus aguas al río Ara que, esplendoroso y juvenil, con un color blanquiverde envidiable, recorre todo el valle de Broto, Boltaña y Aínsa. El camino es sinuoso, con altibajos, con pequeños repechos. Lo alfombran al principio pequeñas piedras grises, después uno va pisando suaves hojas amarronadas de los miles de hayedos que pueblan este valle y, al final, algo que no podíamos imaginar esta mañana: un camino de nieve, un sendero blanco que ofrecía una estampa invernal en esta primavera tardía y desapacible.

     Nos detenemos en cada una de las cuatro cascadas que forma el río en pugna con las piedras y otros elementos naturales. Admiramos la cascada de Arriba, la del Estrecho, la de la Cueva, las Gradas de Soaso - que podemos ver en la fotografía - y, por último, el espectáculo de la Cola de Caballo. Una cascada que rompe el silencio del final del valle y marca un camino vertical e inaccesible hacia el refugio de Góriz (2200 metros), lugar privilegiado para tantos montañeros que preparan su ascenso al Monte Perdido, visitan las Grutas de Casteret o descienden por Marboré al valle de Pineta.

     Es la tercera vez que recorro este valle. La primera de ellas fue para ascender por esas clavijas que hoy hemos contemplado hasta Góriz y luego hasta el Monte Perdido. Una jornada inolvidable, no exenta de riesgos y de algún pequeño susto. Un día para recordar. Como este 23 de abril, día de Aragón, en el año de la Biodiversidad.

23/04/2010 21:05 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

BAJO EL VOLCÁN

20100421224133-volcan-islandia.jpg

     Tarde plácida de primavera a orillas del Ebro. El río se desliza con un color ceniciento, como si llevara hacia el mar las cenizas del tristemente famoso volcán islandés Eyjafjalla. Parece mentira que la erupción de un volcán con la consiguiente vomitina de cenizas y lava haya logrado paralizar casi todo el tráfico aéreo de la Europa posmoderna y civilizada. Bajo el volcán - parafraseo la novela de Malcom Lorry, llevada con éxito a la pantalla por John Huston en 1984 - han quedado sumergidos durante casi una semana muchos de los problemas que preocupan cada día al ciudadano de a pie. Bajo el volcán, y víctimas de sus cenizas, miles de ciudadanos europeos no han podido realizar el viaje soñado, regresar de vacaciones o acudir a sus obligaciones laborales. Las cenizas de ese volcán casi olvidado en las enciclopedias han logrado llamar tanto la atención, que muchos problemas hasta ahora candentes se han pospuesto o difuminado. Ni siquiera nos hemos dado cuenta de que la primavera ha llegado por fin a las riberas de este río tan histórico. Y, hablando de historia, recuerdo en este momento esa película romántica de tintes históricos que me cautivó en mis años infantiles: "Los últimos días de Pompeya" (1960). El Vesubio arrasó esa ciudad e hizo desaparecer de la faz de la tierra cientos y cientos de hectáreas. Los hombres y mujeres huyen despavoridos de los ríos de lava que descienden de esa montaña maldita, casi fantasmal. Entonces no había vuelos a través des espacio aéreo, pero las consecuencias fueron más trágicas que ahora. Las cenizas del volcán islandés nos han hecho olvidar con cierto alivio durante unos días el rifirrafe continuo de los políticos, las idas y vueltas con los casos de corrupción, la crisis griega, los problemas de la inmigración, los secuestros, la violencia de género, los accidentes de tráfico,... Pero, desde hace unas horas, cuando la situación parece que tiende a normalizarse, ha vuelto a reaparecer el fantasma del paro, las discusiones en el Senado y en el Congreso, la nueva Rumasa y los altibajos casi crónicos de la bolsa. Hasta en el deporte rey han dejado algo de rastro las cenizas nórdicas. Ayer noche casi ningún aficionado reconoció al auténtico Barcelona de Guardiola, estaban como aturdidos, timoratos, agarrotados. Y eso sorprende hasta a los menos aficionados. Menos mal que las cenizas toman otro rumbo. Tal vez así los grandes jugadores recuperen de nuevo su olfato y volvamos a disfrutar del buen fútbol de Messi y compañía.

     Todo ello surge bajo las cenizas, bajo el halo fantasmal de un volcán hasta ahora desconocido, en una plácida tarde de primavera.

(La fotografía es de bolivia24.com)

21/04/2010 22:39 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

OJOS DE MADRE

                                                           Ojos de madre,

                                       ojos enamorados,

                                       ventanas abiertas al mundo,

                                       abismos de nostalgia y de tristeza.

                                        Son esos ojos

                                       los que acunaron con ternura tus sueños

                                       infantiles.

                                        Son esos ojos

                                       los que restañaron las heridas

                                       de tu rebelde adolescencia.

                                        Son esos ojos

                                       los que te abrieron el camino

                                       hacia un horizonte de esperanza.

                                        Ojos de madre,

                                       eternos ojos femeninos,

                                       surcados por el paso de los años,

                                       efímeros, al fin,

                                       espejos del silencio del ocaso,

                                       abandonados al perenne sueño.

                                        Ojos de madre, sí,

                                       resucitados.

DÍA GRIS DE PRIMAVERA

20100418181734-dia-gris-de-primavera.jpg

      La primavera viste de verde el paisaje de los campos y las laderas de las montañas. Pero, en la ciudad, en la urbe dominada por el cemento y el asfalto, viste de gris las avenidas, las siluetas de las personas que callejeann en esta tarde dominical, los paraguas, las farolas, las aceras, los visillos de las ventanas, el perfil de los árboles, la superficie del río, el cielo encapotado.

     Un cielo gris que en el horizonte más lejano se funde con el color cárdeno de las montañas y con el color blanquecino de esas nubes pasajeras, efímeras, casi inconsistentes. Desde mi ventana contemplo las altivas copas de unos chopos que pasan por encima de los tejados y dejan como regalo primaveral finas partículas de polen que producen las alergias y desencadenan una sinfonía de estornudos que rompen el aparente silencio de la tarde de este domingo de abril.

      Se dice con frecuencia que la primavera compite con el otoño, aunque sean dos estaciones aparentemente inversas. En cierto modo, es así. Al menos, cuando el sol brilla por su ausencia durante varios días y las nubes se enseñorean del paisaje. Primavera lluviosa, como las de antes. Primavera inestable y carprichosa. Primavera efímera y paradójica.

       Prefiero, de todos modos, estas tardes lluviosas que las insolentes tardes soleadas del mes de mayo. El tono gris del paisaje urbano invita a la reflexión, a la creación literaria, a la expresión de los sentimientos, al buceo en el mundo de los sueños, a un cierto perfil surrealista. En el fondo, el surrealismo aflora en casi todas las situaciones cotidinas y en casi todos los ambientes. Y en esta tarde de domingo se cuela la primavera por el recuadro gris de mi ventana como un fantasma silencioso y absurdo. Decididamente surrealista, como tantas escenas de las películas de Buñuel.

(La fotografía pertenece a la página taringa.net)

18/04/2010 18:02 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

AMOR O VENENO

                                                                       A veces me pregunto

                                               si tu sonrisa azul de las mañanas

                                               es hechizo de luz o es simulacro

                                               surgido de las sombras del ocaso.

                                               A veces me pregunto

                                               si el esbozo que brota de tus labios

                                               teñidos de amapolas

                                               es amor o veneno.

                                                A veces me pregunto

                                               qué se esconde en el fondo de tus sueños,

                                               qué oculta tu mirada entristecida

                                               al filo de una tarde sin retorno.

                                                Quisiera ser profeta,

                                               quisiera ser un duende o adivino

                                               para pulsar el ritmo

                                               de tus dulces secretos.

                                               Pienso, de todos modos,

                                               al filo de las horas deshojadas,

                                               que es mejor ignorar

                                               o alimentar la dócil fantasía

                                               del que sueña en silencio.

                                                                     

POR EL BARRIO DE GARRAPINILLOS

20100410161735-p1050448.jpg

     La celebración de un encuentro de fútbol en un campo distinto al que habitualmente utiliza el equipo visitante, me ha permitido volver a este barrio rural de Zaragoza - a 9 kilómetros de la capital y muy cerca del aeropuerto y de la plataforma logística PLAZA - que me trae pocos, pero buenos recuerdos.

     La mañana soleada y agradable de primavera invita a dar una vuelta por esta pedanía, que ha experimentado en los últimos años un notable crecimiento de población. Pero el crecimiento ha sido también en calidad de vida. Porque Garrapinillos tiene buenos servicios, selectos restaurantes, la Unión Musical y muchas peñas, como la de Jaime, ese amigo y compañero del Instituto de Miralbueno que nos invitaba a merendar a su peña, donde celebramos no pocas efemérides. Además, este barrio zaragozano ha peatonalizado recientemente la zona de las dos plazas, en el entorno del templo parroquial - cuya torre desafía al cielo en la fotografía - y del consultorio médico.

    En lo estrictamente deportivo, los cadetes del San José se han dado un auténtico paseo en un terreno de juego con hierba natural, bien cuidado. El resultado final - siete a uno para los visitantes - da una idea de la superioridad de la Unión Deportiva contra un Miralbueno que no ha tenido su día. Ha sido, por lo tanto, un partido de guante blanco y un impulso moral para un equipo que aspira a estar entre los cuatro primeros clasificados.

     Por lo demás, llama la atención la situación del campo al lado del cementerio, la mejora en los accesos al barrio por la carretera del aeropuerto - a costa de la tala de numerosos árboles - y las huertas que verdean a ambos lados del asfalto. Hemos pasado por Casa Justo, otro lugar de recuerdos y olvidos, y a lo lejos, hemos vuelto a contemplar casi eclipsado por tantos y tantos adosados, el antiguo Instituto de Formación Profesional de Miralbueno - hoy Instituto de Secundaria - en el que viví nueve felices años de mi vida docente.

10/04/2010 16:10 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

EL GATO SOLITARIO

20100410155256-incendio-2009-5.jpg

     Te acercas con cautela y miedo en el cuerpo a ese pequeño caserío que todavía conserva algunas paredes de adobe y algunos tejados rojizos. Durante los quince kilómetros que ha durado el viaje  has sentido un oscuro desasosiego que ha ido  aumentando a medida que te aproximabas a la zona quemada el verano pasado. Han pasado ya más de ocho meses, pero la huella del fuego y de la ceniza sigue omnipresente en ese paisaje tan familiar hasta hace poco. Pensabas que las lluvias del otoño y las nieves del invierno iban a borrar la huella de la fatalidad. Pero no ha sido así. Es verdad que algunos pequeños brotes de pino pugnan por renacer de las cenizas, es verdad que en el horizonte se divisa algún árbol salvado milagrosamente de la tragedia. Pero, en el fondo, todo está igual o peor de lo que te imaginabas.

     Por eso, al llegar a ese caserío solitario rodeado por los meandros de la estrecha carretera y casi oculto en el seno de un valle hasta hace poco pintoresco, no puedes evitar un gesto de tristeza y de decepción. Aunque ya te lo imaginabas, te das cuenta de que la vida en ese valle ya no será como antes. Ya no se oye el balido de las ovejas, ni el campanilleo de las vacas, ni el aullido de los perros. Un silencio de plomo contrasta con el azul celeste de esta tarde de abril algo desapacible. Te acercas a la primera casa y observas un pequeño regato que nace de las entrañas de la colina. Te gustaría beber un poco de agua como hacías antaño. Pero no te atreves. Todavía parece un agua cenicienta, plomiza, como oxidada. Y es que la vida que nace de las entrañas de la tierra lucha día a día contra el poso de los campos arrasados, contra la tiranía del fuego, contra el dolor del bosque castigado cruelmente hace menos de un año. Sólo oyes a lo lejos el maullido lastimero de un gato. Quizás busque a su amo o tal vez haya sobrevivido como testigo mudo de aquellos días grises e implacables.

* La fotografía pertenece a la web telecinco.es

LOS ECOS DEL SILENCIO

20100407222947-ocaso-en-aliaga.jpg

                                                                     Todo me habla de ti

                                              en esta ya incipiente primavera

                                              teñida de recuerdos y nostalgia.

                                             

                                                                     Todo me habla de ti.

                                              El silencio sonoro de las calles,

                                              el rumor de mi río,

                                              nuestro río,

                                              el ocaso fugaz de la arboleda

                                              en este valle azul

                                              estremecido.

                                              

                                                                     Todo me habla de ti

                                              mientras contemplo

                                              el envidiable verde de las mieses

                                              y los brotes de luz

                                              adolescentes

                                              de los chopos eternos.

                                             

                                                                      Sin palabras, sin voces,

                                              bajo un manto de estrellas insolentes,

                                              evoco entre la bruma

                                              tu cercana presencia

                                              cual un eco de vida en el silencio.

TIEMPO DE REFLEXIÓN

20100329163842-paso-del-tiempo.jpg

                                                                           El tiempo se te esfuma entre los dedos

                                                         y se posa, efímero,

                                                         en un turbio amasijo de recuerdos

                                                         o en un mar de silencio.

                                                         Las horas, los minutos, los segundos

                                                         marcan el devenir irrefrenable

                                                         de tus sueños sedientos de futuro.

                                                         La vida te atenaza ente los diques

                                                         de un pasado imposible

                                                         y de un futuro azul, sin horizontes.

                                                         Vuelves la vista atrás

                                                         y te recreas en lo que has vivido,

                                                         aunque hayan sido días agridulces,

                                                         horas de contraluz, minutos negros.

                                                         Por eso te emborrachas de presentes

                                                         sin pensar el el río heraclitiano

                                                         que te arrebata todos los segundos

                                                         sin que tengas apenas una brizna

                                                         de gozo aserenado.

29/03/2010 16:31 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

ENTRE EL ABANDONO Y EL OLVIDO

20100327191649-canfranc.jpg

     Caminas por las vías del canfranero, a la altura de Villanúa. La ruta ferroviaria serpentea entre suaves colinas, surca los barrancos y se encamina a su irremediable y frustante final. Es una tarde primaveral y te detienes a menudo a observar esa naturaleza exuberante, ese paisaje casi idílico aún no contaminado por el desarrollismo incontrolado. Esperas impaciente a que pase el último tren del día, el tren de la tarde, el tren de los románticos enamorados de esta vía que camina hacia la nada. A lo lejos, oyes el lento rumor de la máquina y emprendes con presteza una rápida escalada hacia un promontorio abrupto para observar ese pequeño convoy, casi sin pasajeros, surgiendo de la nada, caminando hacia su ocaso.

     Recuerdas durante unos segundos que, hace cuarenta años, esta línea dejó de atravesar la frontera y se quedó truncada, definitivamente amputada. Un accidente anunciado y casi esperado por algunos en tierras francesas sirvió de justificación al país vecino para clausurar una línea en la que casi nunca habían creído. Sólo los románticos y unos pocos más creían en ella. Sólo los de la región aquitana comienzan a creer en una difícil reapertura. Desde la estación de Canfranc, que va dejando su apariencia esquelética y fantasmal para transformarse en un pintoresco y acogedor hotel, observas los andenes, las vías, el reloj, la caseta del guardaagujas. Y evocas otros tiempos. E intentas imaginar esos cuarenta años de funcionamiento - desde 1928 hasta 1970 - con algún pequeño paréntesis. Y recuerdas la historia que guardan sus andenes. Y te viene a la mente la época de la segunda guerra mundial, con ese cargamento de lingotes de oro que llegaba a España y a Portugal por esta vía del Pirineo Central, todavía viva.

      Hoy todo huele a abandono e incertidumbre. Sólo queda una pancarta semidesgarrada como vestigio mudo de una manifestación - otra más - en defensa de este paso. Pero temes que todo caiga en saco roto. A no ser que algunos políticos se disfracen de romanticismo y afronten el futuro con otra mirada, con otro talante, con otra actitud.

LETARGO INVERNAL

20100305211116-aliaga-2010-4.jpg

     Silencio y soledad a orillas del Guadalope. Silencio y soledad en Aliaga. Las riberas conservan todavía a duras penas el color verdeamarillo de la hierba, castigada por un invierno húmedo y desapacible. La naturaleza comienza a desperezarse en estos días de marzo previos al inicio oficial de la nueva estación. Aunque por estos valles, la primavera se asemeja más a la primavera soriana de Machado y se resiste a levantar el vuelo. El letargo invernal se prolonga, casi siempre, hasta principios de mayo.

    Pero las huertas parecen tener otro color, otra fisonomía, otra mirada. Es la sonrisa secreta del paisaje la que hechiza al viajero que se detiene con su cámara digital para inmortalizar ese instante fugaz y efímero como la vida misma. Mientras tanto, el río, aparentemente ajeno a las estaciones y a las luces y sombras, se desliza sin tregua hacia otros parajes menos agrestes, menos invernales, menos solitarios.

    Silencio y soledad en el valle del Guadalope. Silencio y soledad en la comarca de las Cuencas Mineras. Los pueblos todavía están semivacíos. Las calles muestran su imagen más melancólica. A lo lejos, las luces de un pequeño caserío. Sólo vive un pastor. Se retira con la luz del día y prepara en el fuego del hogar un hervido que le alivie de los fríos de estas sierras turolenses. Más adelante, la chimenea de la térmica de Escucha y, poco después, el torreón del castillo de Hoz de la Vieja. Caravana de coches que regresan a la gran ciudad. Ha quedado atrás la huella del invierno y el sueño de una esperada primavera.

DESAJUSTES COTIDIANOS

20100303203925-economia.gif

     Hay días en los que a uno le gustaría escribir de novedades literarias, de logros culturales o de avances en la investigación. Pero, lamentablemente, el peso de los pequeños desajustes cotidianos puede más que la frescura de un relato o de una poesía preprimaveral.

    Hace tiempo que no escribo cartas a la prensa - las clásicas "cartas al director" - ¿para qué? Aunque me las solían publicar casi todas - algunas intencionadamente mutiladas - muy pocas lograban el objetivo propuesto: que se resolviera una situación anómala o, al menos, incómoda. Por eso he decidido mostrar mi pataleo en esta modesta bitácora y manifestar mi disconformidad con actos claramente arbitrarios e injustificados.

    Hoy podría hablar de la manifestación de ayer contra la prolongación de la edad de jubilación. Podría hablar de las interminables y polémicas obras del futuro tranvía, de los kamikazes que invaden las aceras con sus bicicletas, del recorte indiscriminado de las partidas dedicadas a la cultura, de las repetidas llamadas  a horas intempestivas de compañías de teléfono, de compañías de seguros o de entidades bancarias... Pero quiero comentar solamente lo que me ha ocurrido esta mañana en una entidad bancaria de la capital aragonesa. He acudido a hacer una transferencia interna de una cuenta a otra del mismo banco y cuál ha sido mi sorpresa cuando me han cobrado como comisión ¡un dos por ciento! de la cantidad ingresada. Menos mal que me he dado cuenta cuando ya no estaba en la sucursal. Si no, no sé cómo habría reaccionado. ¿Será también un efecto colateral de la tan cacareada crisis?

     Y es que la mayoría de las entidades bancarias - por no decir todas - se aprovechan del modesto ahorrador para sangrarle por donde pueden y cobrarle hasta por decir buenos días. Saben que tienen la sartén por el mango y actúan así, indiscriminadamente. Más les valdría cuidar mejor al cliente. Porque, al parecer, nos van a obligar a guardar el dinero debajo del colchón, como se hacía antaño. O a dilapidarlo de inmediato. Eso sí, los expertos en economía de este país aconsejan el ahorro a largo plazo por lo que pueda pasar. Pero, ¿cómo vamos a ahorrar si por una pequeña cuenta corriente te cobran anualmente comisiones de mantenimiento tan injustas como ilógicas? Luego se atreven a emplear el eufemismo "desajustes cotidianos" y se quedan tan tranquilos.

03/03/2010 20:32 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

EL PULSO DE LA ACTUALIDAD

20100131171054-huerva.jpg

     Se despide enero, mes invernal por antonomasia, con su cortejo de miserias y su rosario de incertidumbres. Aunque sea un tópico caducado, el primer mes del año presenta du candidatura y desbroza el camino de los once restantes.

     Sin embargo, a uno cada vez le gusta menos programar por meses. Prefiere programar por semanas y, en ocasiones, incluso por días. Pero el mes de febrero es tan especial, es tan loco, tan imprevisible, que se presta a figurar como centro de actualidad y generador de eventos. A pesar de que no es mi mes preferido - ni mucho menos - en febrero nació mi hijo, en febrero leí y defendí mi Tesis Doctoral - un 22 de febrero que se recordará en Zaragoza por su última gran nevada -, y en febrero he disfrutado de viajes, efemérides y celebraciones.

     Pero el mes de febrero - que comienza por las fiestas de San Blas y de Santa Águeda, y alberga habitualmente la celebración del carnaval, ha sido testigo de uno de los momentos más difíciles de la democracia española. Precisamente durante ese mes tengo intención de leer la obra de Javier Cercas, Anatomía de un instante, basada en esos hechos cada vez más lejanos, pero muy presentes en la memoria colectiva de los que los vivimos más o menos cerca.

    No sé lo que nos deparará este próximo febrero en Zaragoza, en Aragón o en España. Tal vez sean días de incertidumbre, de debates, de contradicciones, de nuevas ideas, de nuevos retos, de nuevos desafíos. En la ciudad del Ebro muchos dirigiremos nuestra mirada hacia ese cauce del río Huerva, cubierto hace 86 años. Un cauce escuálido, desangelado, ninguneado, hundido en su propia miseria. ¿Se volverá a recuperar para la ciudad este aprendiz de río? Lo dudo mucho. En la autonomía se seguirá hablando de la candidatura para los Juegos de Invierno de 2022. Pero lo que todos los políticos tendrán entre ceja y ceja serán las elecciones de 2011. Va a comenzar la cuenta atrás y nadie quiere desligarse del carro electoral. En el ámbito nacional todo serán interrogantes, con la crisis económica como espada de dámocles. Es de desear que los dirigentes políticos - sean del partido que sean - no metan más la pata, moderen su lenguaje, se ahorren los exabruptos y pongan los pies en el suelo de una vez.

    Rescato un artículo sobre el río Huerva, que escribí en esa bitácora el 14 de noviembre de 2007:

 

     Tengo entre mis manos un libro de poemas de don Julio Monreal y Ximénez de Embún, una edición de lujo de 1994, editada con el título Aragón en poesías. En esta antología personal, este poeta zaragozano de noble familia aragonesa (1839-1890) desgrana con peculiar lirismo y con talento creativo treinta y dos composiciones sobre Zaragoza, su historia, sus tradiciones y sus efemérides más relevantes.

     Mientras Gustavo Adolfo Bécquer escribe sus Rimas, poco antes de que Galdós se diera a conocer con sus famosos Episodios Nacionales, este ilustre aragonés, colaborador literario de la prestigiosa revista "La Ilustración Española y Americana", dedica un breve romance al humilde río Huerva. Con un tono festivo y un enfoque irónico, el poeta zaragozano contempla desde la orilla un río que ya por aquel entonces - año 1861 - se deslizaba escuálido por la ciudad y presentaba los mismos problemas que ahora, siglo y medio después. No es para que nos sirva de consuelo, sino todo lo contrario. Transcribo unos versos para aquellos que quieran conocer a un poeta de la tierra, del que se conserva un pequeño monumento en la plaza Aragón de la capital y un busto en La Almunia de Doña Godina, ciudad de la que era oriundo.

                                                        ORILLA DEL GÜERVA

                                                         El Huerva, río famoso,

                                                        si famosos ríos hubo,

                                                        de la gran Cesaraugusta

                                                        las tapias lame o los muros.

                                                        Y no digo que los baña

                                                        porque fuera hacerle insulto

                                                        que a duras penas podrían

                                                        tomar unos pediluvios,

                                                        lavar tampoco supiera,

                                                        que lavar, según arguyo,

                                                        limpieza indica y él es

                                                        albañal de puro sucio.

                                                         Corre con sumo trabajo,

                                                        medio lírico y sin pulso,

                                                        aunque vergüenza le corre

                                                        de verse en un espejo, turbio,

                                                        padece de mal de ricos,

                                                        aunque es pobre en su flujo,

                                                        pues padece mal de gota,

                                                        que es en ríos mal anémico.

* FOTOGRAFÍA: El río Huerva a su paso por Zaragoza, del blog "Texto casi diario" de María Pilar Clau y Mariano Gistaín.

31/01/2010 17:00 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

UN DÍA DE RECUERDOS

20100129204827-san-valero.jpg

     No he estado esta mañana en la zaragozana plaza del Pilar para participar de esa fiesta colectiva en la que se degusta un pequeño trozo de roscón y medio vaso de chocolate caliente. Hoy, día de San Valero, patrono de la ciudad del Ebro, he aprovechado para viajar a Aliaga. Ha sido mi primer viaje del año a mi pueblo y he podido disfrutar de un día apacible, con un cierto poso de nostalgia y con el lastre agridulce de los recuerdos.

    Durante el viaje de ida, se podían contemplar manchas de nieve en las montañas, en las umbrías y en las cunetas. Nunca había visto zonas de nieve en las proximidades de Lecera. Tampoco son muy habituales en Muniesa, donde se atisba ya cómo repunta el cereal y cómo los campos están satisfechos, colmados de humedad. De todos modos, lo que más llama la atención es la sierra que corona el puerto de San Just, cerca de Valdeconejos.  La nieve tiñe de blanco todas las colinas. Parece que las nevadas se han ido acumulando una tras otra. Un paisaje invernal casi idílico.

    En Aliaga todavía queda nieve en algunos tejados, aunque el hielo ya ha desaparecido de las calles más empinadas. Al llegar a Cobatillas, el río Seco contradecía su nombre con un caudal alegre y cantarín. El río La Val bajaba copioso, más raudo que nunca. Y hasta el chorredor de Santa Bárbara vertía un pequeño hilo amarronado. En el pueblo, contraste invernal entre la desnudez de los chopos y el verdor casi opaco de los pinos. Los tímidos rayos de sol alegraban el atardecer e invitaban a dar un paseo. Porque está claro que en los pueblos el tiempo cunde más que en las ciudades, parece que los relojes se ralentizan y que el pasado nos guiña con complicidad. Porque es inevitable volver a la infancia y recorrer con la memoria los mismos caminos, las mismas calles, el mismo paisaje casi inamovible. Un día de recuerdos. Una jornada de nostalgia. Un paréntesis en la rutina casi enfebrecida de los días y de las semanas.

PÍLDORAS INVERNALES

20100114132518-nieve-en-teruel.jpg

     El día acude perezoso a su cita y gana terreno a la noche invernal. El tono rosáceo compite con el gris diseñando un paisaje de contrastes. El alba se asemeja cada vez más al crepúsculo.

     Un manto blanco envuelve todavía los pueblos solitarios de la sierra turolense. A lo lejos, se divisan pequeños puntos negruzcos que rompen la monotonía de un paisaje casi desértico, incontaminado.

     En la ciudad, el invierno se disfraza de tonalidades grises y cárdenas. Sólo el silencio de los parques y el cuchillo del viento gélido alteran la monotonía de las avenidas y el molesto ruido de los motores.

     A medida que avanza el mes de enero, la luz va ganando terreno a la oscuridad. Es una pugna silenciosa, casi desapercibida. La tarde recupera su fisonomía preprimaveral y se engalana por momentos.

     La naturaleza permanece dormida, al menos aparentemente. Porque el cereal apunta con timidez y la savia de los árboles de hoja caduca se mantiene en continua ebullición.

NOCHE DE REYES

20100105195904-noche-de-reyes.jpg

      Noche de Reyes. Noche de esperanza. Noche de inquietud y de ilusiones para los niños. Queda lejos ya el importado papá Noel y los pequeños tienen una nueva oportunidad para disfrutar de los regalos de sus Majestades de Oriente.

      Recuerdo esta noche con especial cariño. En Aliaga los regalos llegaban al amanecer del día 6. Asocio esta fecha al frío y a las frecuentes nevadas. Me dejaban los regalos en la ventana. Pocos regalos, pero era lo que yo solía esperar y con lo que había soñado. Aún me emociono al recordar esos momentos.

     Han pasado los años y todo ha dado un giro copernicano. Los niños de los países desarrollados ya no saben lo que pedir, porque ya tienen de todo. Están saturados de juguetes y de medios informáticos. Los mayores queremos regalarles algo que les guste. Y, la verdad, es que no sabemos qué elegir. Es tan difícil acertar. Un amigo me decía que para muchos niños son reyes magos todos los fines de semana. Y, en cierto sentido, tenía razón.

     Esta noche los más pequeños tardarán en conciliar el sueño. Soñarán con camellos, con unos visitantes que vienen de países lejanos. Pero no sé si se acordarán de tantos y tantos niños que esta misma noche y todas las noches del año pedirán algo para llevarse a la boca. Quizás les falte también el cariño de sus seres queridos y estén esperando lo más elemental para sobrevivir.

     Noche de Reyes dispar. Noche de Reyes paradójica. Noche de Reyes de contrastes. Los recuerdos se entrecruzan con la realidad. Una realidad difícil para la mayoría. Por eso los mayores les pedimos a sus Majestades de Oriente toneladas de paz, quintales de justicia y miles de kilos de alegría e ilusión compartidas.

PEQUEÑOS PROPÓSITOS

20100104123933-feliz-2010.jpg

     La vida está hecha de pequeños propósitos. Sólo así se puede aspirar a modestos logros, a efímeras ilusiones, a esperanzadoras metas. Nunca me han gustado los manidos tópicos que salen a relucir cada año nuevo: voy a dejar de..., voy a empezar a..., voy a apuntarme a..., voy a realizar,... Prefiero los objetivos cercanos, casi del dia a día. Incluso la planificación semanal me parece, en ocasiones bastante ambiciosa. Hay tanta incertidumbre. Y tantas sorpresas. Y tantos acontecimientos imprevisibles.

     De todos modos, aunque me considero una persona organizada, cada vez dejo más de lado la pequeña servidumbre de la agenda. Y eso que las agendas me han atraído durante años y fueron uno de mis clásicos regalos de Reyes hasta hace poco. Pero, bien mirado, la agenda sólo es una pauta, un pequeño recordatorio. Como el calendario de bolsillo o el tradicional calendario de pared. Hay que reconocer  también que, aunque enero suene a estreno, no deja de ser un mes más. Que aunque el 2010 suene a estreno, no deja de ser un año más. Eso sí, un año redondo. Una nueva década. Parecía que fue ayer cuando comenzamos un nuevo siglo y un nuevo milenio.

     Todas estas reflexiones al filo del año nuevo - aunque ya han transcurrido casi tres días - pueden ir unidas a las grandes promesas de nuestros políticos, a los sinceros deseos de nuestras amistades, al pequeño propósito de cada día. Aunque hay muhas personas que prefieren evitar incluso estas pequeñas metas. Quizás así valoran más el momento presente y no se dejan llevar por ilusiones fáciles. Me gusta más valorar el paso del tiempo como una rueda, o como una sinuosa espiral. Eso sí prefiero la medieval rueda de la fortuna. Y es esa la que recomiendo a todos. FELIZ AÑO 2010.

* La fotografía es de la página web de Tomás Crespo.

03/01/2010 15:57 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

ADIÓS AL 2009

20091231163746-luna-azul.jpg

     Siempre me ha resultado incómoda la última tarde del año. Suele ser una tarde gris, apagada, silenciosa. En realidad, debería ser como una tarde más. Pero no es así. Las horas se deslizan lánguidas y parece que nos dicen un adiós definitivo. Son los últimos minutos de un año que tiene poco que recordar y mucho que olvidar. Y nuestra memoria, como es tan selectiva, se quedará con lo positivo: con los excelentes nuevos amigos, con la entrada en la adolescencia de Javier, con el reencuentro con familiares a los que hace tiempo que no veía, con las inquietudes culturales y literarias, con el estreno de cada día con ilusión y esperanza.

     Aunque no me gusta hacer balances, no deja de ser una tarde de reflexión, de ojeada rápida hacia el pasado y de mirada sostenida en el horizonte del futuro. Es una tarde de interrogantes, de promesas y, por qué no, de expresiones de gratitud. Una tarde que quiero compartir con tantos amigos virtuales a través de estas más de mil páginas. Escribir me ayuda a crecer, a compartir y a exteriorizar aquello que pienso. En el horizonte, un año 2010 lleno de interrogantes. Es verdad que mañana será un día más en el calendario. Pero es bueno vivirlo como un estreno, como un trampolín privilegiado, como un nuevo impulso vital. Impulso que deseo compartir con todos los que os vais a seguir acercando a estas páginas que espero seguir creando y recreando.

     * La imagen es de la luna azul, que entrará esta tarde en eclipse parcial.

LA AUTÉNTICA NAVIDAD

20091229130943-belen-2.jpg

     Ha cambiado mucho la Navidad en las últimas décadas. En este mundo cada vez má globalizado en que vivimos, en esta sociedad cada vez más consumista, en este entorno cada vez más individualizado, es difícil reconocer la Navidad rural de nuestra infancia, la Navidad en familia, la Navidad sin lujos ni banalidades, la Navidad de villancicos y panderetas, la Navidad fría y desapacible junto al fuego del hogar, la Navidad sin teléfonos móviles, sin ordenadores, sin internet, con sólo dos canales de televisión.

     La reflexión que uno se hace durante estos días es evidente: ¿Cuál es la auténtica Navidad? ¿Qué Navidad preferimos los mayores? ¿Qué Navidad prefieren nuestros hijos? Si es que prefieren alguna,...

     Me inclino por unos días de celebración familiar sin inútiles despilfarros, sin comportamientos postizos para quedar bien, sin la fiebre compulsiva por comprar y comprar. Me inclino por una Navidad rural, con los ecos del silencio, con la compañia de la soledad, con la naturaleza como telón de fondo. Prefiero una Navidad que recupere las tradiciones, que no se deje llevar por el hechizo de papás noeles importados, que no pierda sus auténticos valores. Prefiero  una Navidad con belenes artesanales, con música de villancicos, con estrellas coronando árboles autóctonos. Prefiero una Navidad con Reyes Magos, con leyendas religiosas, con relatos tradicionales, una Navidad literaria.

     Uno es consciente de que no todos coincidirán en estas apreciaciones personales. Hay personas agnósticas, y hay que respetar sus ideas. No sé cuál será la celebración del futuro. No sé si se perderá - si no se ha perdido ya - la esencia de la palabra Navidad. En mi modesta opinión, vamos camino de unas celebraciones paganas, similares a las antiguas fiestas saturnales que celebraban los romanos con motivo del nacimiento del nuevo periodo de la luz. Sería una lástima, sin embargo, se perdiera la esencia de la auténtica Navidad cristiana, la que hemos heredado de nuestros mayores.

* La fotografía es de la colección de Albert Reyes Helguera.

29/12/2009 12:09 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

DÍA DE LA SALUD

20091222200542-feliz-navidad-3.jpg

     Un compañero de trabajo me ha comentado al final de la mañana que hoy era el día de la salud. Al principio me he quedado perplejo, pero después me he dado cuenta de que es una gran verdad. La lotería ha pasado de largo, como todos los años. Sólo un pequeño pellizco - pedrea y terminación - se ha quedado en Aliaga. La lotería de la comisión de fiestas ha vuelto a dar una pequeña alegría a los que año tras año vendemos un talonario. Aunque suponga una pequeña molestia, me alegra poder repartir entre mis amigos y conocidos setecientos cincuenta euros. Menos es nada.

     El 22 de diciembre es para mí una fecha agridulce. Pero, como la memoria es selectiva - afortunadamente - me quedo con la parte positiva: con las fiestas de final de trimestre, con los sinceros buenos deseos de los amigos, con el brindis por la salud, con el reencuentro con los tuyos, con la ilusión de mi hijo, con la esperanza a flor de piel.

     Sólo me resta desear a todos los que os acercáis de vez en cuando a estas páginas unos días muy felices. Y del año 2010 tendremos tiempo de hablar y escribir más adelante. De todos modos, que sea, al menos, como este que está terminando. Y, si puede ser, mejor.

ENTRE EL RECUERDO Y LA NOSTALGIA

20091122203152-aliaga-noviembre-2009-3.jpg

     Este fin de semana me he desplazado de nuevo a Aliaga, al pueblo turolense que me vio nacer. Me gusta iniciar el viaje al filo del crepúsculo y atravesar la comarca de las Cuencas Mineras mientras cae la noche otoñal. Me gusta contemplar la silueta de los pueblos que emergen como pequeños planetas en medio de la oscuridad. A través del espejo retrovisor veo las casas de Cortes de Aragón, apiñadas formando un pequeño belén navideño. Luego se suceden los pueblos y los caseríos y las luces lejanas y las estrellas más madrugadoras. El castillo de Hoz de la Vieja exhibe su silueta inconfundible por encima de una pequeña colina. La torre de Montalbán - casi gemela de la de Aliaga - aparece en lontananza con su orgullo habitual. Utrillas, Escucha, Valdeconejos, Mezquita, Cuevas de Almudén, Jarque de la Val, Hinojosa de Jarque, Cobatillas y Aliaga. Casi me conozco el camino de memoria. A pesar de que es noche cerrada, el coche adivina las curvas, se acomoda a los recodos, surca raudo esa ruta casi habitual en los últimos años.

     En Aliaga nos espera la estufa de leña recién encendida. Unas patatas se asan lentamente en el pequeño horno casero. Son las ocho de la noche y parece que sean las doce. El termómetro señala ocho grados, algo agradable por estos pagos en esta época del año. Tenemos por delante un breve fin de semana. Un fin de semana de silencio. Un fin de semana al filo de la soledad. Un fin de semana de recuerdos. Un fin de semana de nostalgia. Me gusta pisar las hojas amarronadas de los chopos cabeceros mientras inicio mi paseo matinal por las riberas de La Val y del Guadalope. Me gusta contemplar cómo se desliza esa agua cristalina, escasa, casi testimonial. Me gusta caminar por las calles vacías y recordar la época de mi infancia. Observo los rótulos de algunas calles estrechas y empinadas: calle del Sol, calle de las Estrellas,... Me acerco a lo poco que queda de aquella Escuela de Niños Unitaria, donde entré con timidez a los seis años. Por unos momentos, vuelvo a los años sesenta, al alboroto de las calles, a la animación de la calle Mayor. Por unos momentos, pienso en lo que fue Aliaga durante esas décadas, y me imagino un futuro diferente, tal vez peor que este presente incierto.

    Han sido dos días sin ordenador, sin internet, sin teléfono móvil. Dos días alejado del ajetreo de la gran ciudad, del estrés, de la rutina cotidiana, de las inquietudes que nos plantea el día a día. A veces, el regreso a las raíces, aunque sea efímero y fugaz, sirve para restañar algunas heridas y para reencontrarnos con un pasado lejano y cercano a la vez.

OTOÑO CAPRICHOSO

20091119173301-otono-caprichoso.jpg

     Si no fuera porque los días se van acortando irremediablemente, si no fuera porque la brisa del amanecer penetra cada mañana de modo insolente por las rendijas más insospechadas, si no fuera porque el calendario señala sin margen de error que estamos a finales de noviembre, nadie diría que estamos en otoño.

     Mediada ya la estación, y a un mes de la llegada del invierno, podemos afirmar que el otoño está pasando de puntillas por la península Ibérica y por gran parte de Europa. Salvo las nieves caídas en las cumbres de las montañas a principios de noviembre y las lluvias generosas e irregulares en el norte de España, los meses de octubre y noviembre - que deberían ser húmedos - están presentando su cara más triste y anodina en cuanto a meteorogía se refiere.

     En Zaragoza ni siquiera han aparecido las molestas y prolongadas nieblas. El cierzo ha cedido su protagonismo a los vientos del sueste y, no es de extrañar, que hasta las grullas que llegan a la laguna de Gallocanta estén desorientadas.

     Unos hablan de algo excepcional, otros opinan que todo ello es consecuencia del calientamiento global. Pero todos miramos con desconcierto este clima inusual que, aunque puede retrasar las tan cacareadas gripes, no favorece en nada a la agricultura, a los embalses o al entorno natural.

     Eso sí, en diversas zonas naturales privilegiadas - como en los valles pirenaicos de Hecho y Ansó o en las faldas del Moncayo - han vuelto los colores del otoño, el manto de hojas orlando los caminos imposibles y los ecos del silencio ocultos en las ramas desnudas de los árboles caducos castigados por el viento.

UNA INQUIETANTE ALEGORÍA

20091109122247-cabina.jpg

     El reciente fallecimiento del gran actor español José Luis López Vázquez ha motivado una serie de homenajes a su memoria. Mi mejor homenaje ha consistido en la visión - por segunda o tercera vez - del cortometraje La cabina, una película inquietante que me ha trasladado a la España de los años setenta, una España gris, casposa, aplastada por los tópicos y las convenciones; una España encerrada en su cáscara inaccesible, una España que pedía a gritos un nuevo clima de convivencia en libertad.

     No sé si su director, Antonio Mercero, - que se inspiró en un cuento de Juan José Plans - tuvo en su mente esa intención alegórica. Es verdad que tiene más peso el motivo del terror y de la ciencia ficción, pero, al contemplar la película casi cuarenta años después, uno se da cuenta de lo mucho que ha cambiado este país. El color rojizo de la nueva camina contrasta con el gris del entorno urbano, con el gris de la policía, con el gris de los empleados de Telefónica y con el negro de los bomberos.

      José Luis López Vázquez borda un papel difícil y agotador. Brinda al espectador una imagen cruda y realista. Una imagen que se podría repetir de nuevo en la actualidad, salvando las circunstancias históricas y sociales. La inquietante alegoría permanece en mi mente y podría aplicarse a este Planeta en el que estamos encerrados y en el que cada vez va a ser más difícil sobrevivir. No sé si Antonio Mercero u otro director se embarcará en una aventura similar. No le faltarán vivencias reales que evidencien la cerrazón ideológica y las cortapisas sociales. Eso en pleno siglo XXI.

FUTBOLISTAS PRIVILEGIADOS

20091106183233-bekcham.jpg

     Mientras espero en la peluquería del barrio, dos señores comentan una de las noticias deportivas de la jornada: la supresión por parte del gobierno de la llamada ley Beckham, que desde 2003 permite a los jugadores extranjeros que participan en nuestra liga tributar a Hacienda un 24 por ciento, casi la mitad que los españoles. Hablan además de lo que cobra uno de los últimos fichajes galácticos del Real Madrid: la friolera de 83.000 euros al día, juegue o no juegue, trabaje o no trabaje. Y se preguntan, ¿Por qué se ha llegado a estos extremos? ¿Quién paga a estos virtuosos del balón? La conclusión parece obvia: son los propios espectadores y telespectadores los que sostienen este negocio. Somos los aficionados los que, con nuestra presencia en los estadios o pagando por ver algunos partidos, alentamos esta dinámica y elevamos casi al infinito las ganancias de las estrellas.

     No sé si la crisis contribuirá a moderar las cifras. En algunos clubes parece que no ha influido mucho, al menos de momento. Lo que está claro es que debe desaparecer ese privilegio de Hacienda, aunque protesten los mandatarios de la Liga de Fútbol Profesional. Las razones que esgrime su presidente no son de peso, ni mucho menos. Hay equipos que, casi sin estrellas, están ofreciendo  un buen espectáculo. Hay aficionados al deporte rey que están deseando se reduzca el número de extranjeros y se potencie más la cantera. Un ejemplo claro es la selección española, que está en la élite, a pesar de los foráneos que juegan en los equipos españoles.

     Opino que esta polémica se zanjará por sí sola y volverá a reinar la sensatez. Porque a nadie se le oculta la diferencia abismal de sueldo entre un futbolista de élite y un investigador. Y la controvertida ley se hizo, sobre todo, para favorecer la llegada a España de investigadores de otros países y para recuperar cerebros establecidos en el extranjero. Es una pena que el fútbol sea cada vez más un negocio, que no se luche por los colores, que no se trabaje en equipo, que prime más el lucimiento personal de cara a la galería que el esfuerzo por ofrecer un buen espectáculo colectivo.

    La conversación sobre el tema continuaba cuando, media hora después, abandonaba la peluquería después de un moderado corte de pelo.

06/11/2009 18:18 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

EL CAUCE DEL OTOÑO

20091103200328-villalba-baja-2.jpg

     El otoño está llegando con timidez a las tierras turolenses. Es un otoño suave, dulce, cadencioso. El murmullo del escaso caudal del río Alfambra se entremezcla con el susurro espontáneo de las hojas de los chopos, que caen livianamente a las orillas de este río que nace en las inmediaciones del pico Peñarroya y se desliza por Aguilar de Alfambra, Galve, Orrios, Alfambra, Peralejos, Tortajada, Cuevas Labradas y Teruel, hasta desembocar en el río Turia, muy cerca de la capital.

     En Villalba Baja - como muestra la fotografía - el contraste entre verdes, ocres y amarillos es cada día más patente. El río ha abandonado ya su trazado salvaje y sinuoso y se ha ceñido a la geografía de un valle poblado de chopos  y salpicado de huertas. La temperatura es tan agradable que no parece otoñal. Los cerros desnudos y grisáceos muestran su inconfundible silueta. A lo lejos, los montes cercanos a Castelfrío, heridos de muerte el pasado verano, cuando los incendios se cebaron impunemente con esta provincia aragonesa.

     Pocas turismos transitan por esta carretera durante la mañana del sábado. Algunos coches se dirigen a los pueblos más cercanos para honrar a los familiares que ya se han ido. Otros años caían las primeras nevadas por estas fechas. Otros años las heladas vestían de blanco las orillas del río. Pero durante estos días, ya casi mediado el otoño, uno piensa que el tiempo se ha vuelto loco, que las lluvias han dado la espalda a estos valles, que estamos pagando muy caro el cambio climático. Tal vez haya otros motivos. De momento, disfrutaremos de la placidez de estos días y del paisaje otoñal que, tarde o temprano, llegará de nuevo a su cita.

03/11/2009 19:55 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

ODA AL REBOLLÓN

20091027143017-rebollon.jpg

                         Recatado, discreto, camuflado

                   bajo la verde capa que el otoño

                   viste de dulces ocres y amarillos

                   colmando los sentidos del viajero.

                         Con sangre anaranjada

                   y tu dibujo casi inconfundible,

                   asomas la cabeza engalanada

                   de musgos y despojos vegetales.

                         Te llaman níscalo - aunque tu nombre

                    no está en el diccionario.

                    Pero, los que conocen tu sabor

                    y ese suave rugoso inconfundible,

                    prefieren el agudo y contundente

                    apelativo familiar, cercano.

                          No todos los que buscan tu silueta

                   te tratan con ternura y con cariño.

                   Sólo los que conocen ese frágil

                    y efímero latido tan caduco

                    te acogen con calor de terciopelo

                   en la cesta que colmas como un nido

                   de esa sangre vinosa coagulada.  

27/10/2009 14:27 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

EL ARTE DE ESCRIBIR

20091022133706-manuscrito.jpg

     Mientras escribo estas impresiones en mi ordenador, compruebo que ya escribo con más rapidez a mano que con la pluma, el bolígrafo o el lápiz. Y es que, como les ocurre a la mayoría de los creadores literarios, el bolígrafo o la pluma han dado paso al ordenador, previa etapa en la máquina de escribir. Lamentablemente la escritura manuscrita se va perdiendo a marchas forzadas. Con la irrupción de los teléfonos móviles y del correo electrónico, las nuevas generaciones cada vez usan menos el lápiz o el bolígrafo. Con la llegada de los Tablets PC a las aulas y de la pizarra digital, la caligrafía irá perdiendo terreno y la ortografía se convertirá en algo caduco e incluso obsoleto.

     Esta misma  mañana me he atrevido a poner a mis alumnos de Secundaria un pequeño dictado y muchos se han sorprendido. ¿Es que se está dejando de lado esta práctica? Lo mismo ocurre con las tradicionales redacciones que realizábamos a mano y con pluma estilográfica en el antiguo Bachillerato. Ahora, nuestros alumnos de Secundaria sólo son capaces de hilvanar cuatro o cinco líneas con coherencia y corrección. Por eso los armonizadores de las Pruebas de Acceso a la Universidad insisten tanto en la corrección expresiva, la coherencia de ideas y la correcta ortografía no sólo en la prueba de Lengua Castellana, sino en los demás ejercicios.

     Conservo cartas escritas a mano de mis seres queridos y siguen siendo para mí un tesoro. Ahora ya no recibo misivas manuscritas. Mi buzón está lleno de papeles anónimos y burocráticos de los bancos o de otras entidades. Es verdad que los tiempos han cambiado. Pero sería deseable que ni el libro impreso desapareciera absorbido por el soporte electrónico, ni la escritura a mano quedara como una reliquia de otros tiempos.

LATIDOS COTIDIANOS (5)

20091016181230-niebla-sobre-el-parque.jpg

     El otoño avanza lentamente en esta Zaragoza, hija del cierzo y del Moncayo. Aprovechas las últimas horas de la tarde del jueves para asistir en el salón de actos de FNAC a la presentación del poemario La voz en la memoria, del poeta albaceteño afincado en Zaragoza Ricardo Fernández Moyano. Como anticipa su presentador, el profesor y crítico Alfredo Saldaña, el libro contiene poemas sinceros, afilados como flechas, que llegan directamente al corazón. El poeta de Minaya evoca la pérdida de un ser querido y logra transmitir al lector un sentimiento de nostalgia, de melancolía y de secreta esperanza. Transcribo uno de los poemas, leídos por miembros de la Asociación Literaria Rey Fernando de Aragón:

 

                                                                LUZ EN LAS SOMBRAS

                                       Su inesperada ausencia

                                      dejó al mundo huérfano

                                      de su voz,

                                      pero no de su fuerza.

                                      Permanecerá fresca

                                     como un torrente de ternura

                                     que alentara nuestras huellas.

                                      Y cuando la vida nos pida

                                     reconciliar el alma y su destino,

                                     invadirá alegre los corazones

                                     un relámpago de primavera.

     A pesar del otoño, una brisa primaveral recorre tus entrañas cuando abandonas el salón y caminas por el Coso entre una multitud hechizada por la fiesta y deseosa de un callejeo perpetuo. Piensas, mientras tanto, en los seres queridos ausentes, en las personas solitarias, en los que bucean en la soledad en medio del falso y engañoso bullicio. A pesar del cierzo, la plaza de los Sitios está a rebosar. Poco después, mientras te diriges al barrio San José, atraviesas una de las cunas del botellón zaragozano: el maltrecho parque de Miraflores. Botellas, vasos, inmundicia por doquier. Restos de un consumo incontrolado. Huellas de una madrugada de evasión. Símbolos de una generación desnortada y rebelde. Ya al anochecer, continúas recordando esos versos que te han alejado momentáneamente del bullicio de unas fiestas en las que pesan más las ausencias que el deseo de divertirse porque sí, porque lo señala el calendario.


 

LATIDOS COTIDIANOS (4)

20091014220435-pilar-2009-7.jpg

     La semana se desliza plácidamente en Zaragoza. Unos días semifestivos siempre ayudan a sobrellevar las jornadas laborales. Además, aprovechas para realizar algunas actividades que esperaban en tu agenda desde hace varias semanas. Paseas por el centro de la ciudad y compruebas cómo avanzan las obras del polémico tranvía. Decides caminar, porque las principales líneas de autobús están desviadas. Y, además, es bueno de vez en cuando callejear sin prisas, sin agobios, sin la servidumbre del reloj.

     Los establecimientos funcionan a medio gas. La vida ciudadana está adormilada, a la espera de una tarde más bulliciosa y de una noche de verbenas y conciertos. Sólo por los medios de comunicación te enteras de la difícil negociación para que la Opel de Zaragoza no pierda ni un solo puesto de trabajo. A nivel nacional, las aguas del PP valenciano siguen convulsionadas. Por fin comienzan las dimisiones y renuncias - algo casi insólito en este partido. No sé hasta dónde llegará todo esta trama, que casi nadie comprende en esencia. Podría producirse un efecto dominó. Y quizás las consecuencias sean imprevisibles.

          Mientras tanto, te preparas para salir hacia la Plaza de los Sitios, un lugar ya clásico en las fiestas del Pilar. Cerámica y productos aragoneses son un reclamo para zaragozanos y visitantes. Prefieres el jamón de Ejulve y la cecina de Castellote. De vez en cuando, hay que barrer para casa. Después recorrerás el paseo de la Independencia y observarás la cantidad de vendedores ambulantes y artistas callejeros que recalan en Zaragoza por estas fechas. Es una vida dura, nómada. Es como una huida hacia adelante. Aún les quedan unos días de permanencia en Zaragoza. Luego se dirigirán a otra ciudad, o a otro país. Sempre en busca de una difícil supervivencia. Hasta que la vida les sonría, si es que eso ocurre alguna vez.

Y es que la vida está hecha de contrastes: la algarabía y la soledad; la sobreabundancia y la penuria; la seguridad y la inquietud; el despilfarro y la miseria; la euforia y la depresión...

14/10/2009 17:23 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

LATIDOS COTIDIANOS (3)

20091012221455-nay-2009-15.jpg

    Hacía bastantes años que no te perdías el pregón de las Fiestas del Pilar de Zaragoza. Este año te ha sabido un poco mal porque volvía al balcón del Ayuntamiento el aragonés más carismático, José Antonio Labordeta. Y el polifacético cantautor zaragozano no defraudó, según has podido leer en diversos medios de comunicación. De todos modos, has aprovechado muy bien este fin de semana un poco más largo: viaje a Arros de Nay, pequeña localidad de la región francesa de Aquitania y del departamento de los Pirineos Atlánticos. Y te has desplazado por el Portalet, más agreste, más sinuoso, pero más pintoresco que el Somport. La lluvia ha hecho acto de presencia nada más entrar en el país vecino. Los campos verdes, los montes verdes, la naturaleza más lozana que a este lado de los Pirineos. Y ya en Arros de Nay, la hospitalidad de una familia de amigos, las visitas culturales a la cercana localidad de y el ascenso a una de las colinas más emblemáticas de los Pirineos franceses.

     El regreso a tu ciudad en el día de su fiesta grande, ha venido marcado de contrastes, como era de esperar: filas de turismos por doquier, calles atestadas de gente, la plaza del Pilar a rebosar y niños, jóvenes y no tan jóvenes vestidos de los trajes regionales para inundar de flores la pirámide blanquirroja, que cada año resulta más pequeña. Todavía quedan días de celebración por delante, aunque, en realidad, los días más grandes acaban con la jornada del día trece, más local, más tranquila y menos multitudinaria. No te perderás el Rosario de Cristal e intentarás acercarte a la plaza de los Sitios y a otros lugares emblemáticos del Casco Viejo. Valdespartera te queda demasiado lejos y los conciertos tampoco tienen el gancho de otros años. Eso sí, volverás a Arros de Nay en otra ocasión y te volverás a perder en plena naturaleza, observando la altivez de las montañas, el vuelo airoso de los alimoches y esa lluvia finísima que empapa la tierra y serena el ánimo, tu ánimo y el de los que te acompañan.

12/10/2009 22:13 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

LATIDOS COTIDIANOS (2)

20091009140338-plaza-de-toros-2.jpg

     Hoy la ciudad se ha despertado con otro aire, con otro talante. No sólo es la cercanía del siempre esperado fin de semana, es la inminencia de las fiestas de Zaragoza, de las fiestas del Pilar. En las calles se respira otro ambiente, los escaparates se engalanan y algunas avenidas - Coso Bajo, calle Mayor, paseo de las Damas - lucen ya el nuevo asfaltado y ese color blanco, casi níveo, de las señales de dirección o aparcamiento. En cambio, otras calles no tan céntricas tendrán que esperar unos días.

     En los aledaños de la plaza de toros el ambiente prefestivo es algo especial: barras de bar provisionales en las puertas de los establecimientos, churrería instalada en el mismo lugar de siempre, colas en las taquillas de la plaza, turistas que se fotografían delante del cartel que anuncia la feria y algún revendedor que intenta hacer su agosto.

     Zaragoza se vestirá de gala durante diez días. Algunos hablan de que son un poco largas las fiestas. Otros desearían se prolongaran hasta Navidad. Hay que reconocer, sin embargo, que los actos más importantes están programados en el centro de la ciudad. Eso sí, cada vez cobra más protagonismo el recinto ferial de Valdespartera y el entorno de la Expo. Hasta el buen tiempo parece que quiere acompañar. Este dulce otoño del que habla Labordeta. Estas tardes apacibles que se dilatan hasta el amanecer.

     Algunos aprovecharemos estos días para alejarnos del jolgorio festivo; otros se sumergirán en la vorágine de actos y celebraciones, especialmente los más jóvenes. Muchos no saben qué actuación elegir o qué concierto seleccionar en su agenda festiva. Porque la crisis sigue rondando en el ambiente y el bolsillo no está para muchos despilfarros. Eso sí, el ayuntamiento ha conseguido algo aparentemente milagroso: más actos con menos presupuesto. ¿Cómo ha sido esto posible? Que se lo pregunten a las autoridades municipales y al concejal de festejos. Y que viva la fiesta.

09/10/2009 13:54 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

LATIDOS COTIDIANOS (1)

20091006090337-guadalope-2.jpg

     A pesar de que el fin de semana ha sido corto, - en lo que a cambio de ritmo y de actividad se refiere - veintiuna horas fuera de la ciudad han sido suficientes para llenar los pulmones de aire incontaminado, para contemplar con detención los primeros colores del otoño y para embeberte en un silencio crepuscular con la luna llena como mudo testigo.

     Has viajado de nuevo a la sierra, al valle que te vio nacer, a la casa de tus antepasados. Y has recordado con dificultad vivencias casi olvidadas de tu infancia. Te has imaginado el pueblo de los años sesenta, con sus calles animadas por el ir y venir de niños, jóvenes y ancianos. Te has asomado a la ventana del solanar y has contemplado la torre de la iglesia, iluminada como un faro perdido en alta mar. Hacia el norte, has adivinado la silueta inconfundible del castillo, de esa fortaleza sanjuanista que se desmorona año tras año.

      El domingo ha amanecido con todo su esplendor. El clima no parecía otoñal, aunque la hierba de los campos se haya vestido del blanco de una suave rosada. Un sol radiante inunda un valle surcado por el rumoroso Guadalope. Los chopos centenarios se resisten a vestirse de amarillo. Las laderas de las montañas muestran todavía la humedad de la lluvia que ha caído hace una semana. Una lluvia escasa, intermitente, necesaria. Pocos frutales muestran su habitual lozanía. Se nota el progresivo abandono de los campos, de la fecunda huerta, de la cada vez menos atractiva agricultura.

     Regresas a la ciudad después de este breve paréntesis. El sol de la tarde te ciega por momentos. Los pueblos de La Val se quedan vacíos. Un vacío de meses. Un vacío casi perpetuo. Por el espejo retrovisor contemplas un rebaño de ovejas. Apuran las últimas horas de un fin de semana fugaz, engañosamente otoñal, casi veraniego. Bebes agua cristalina de una fuente cercana. Un cartel informa de que es agua no potable. Nadie hace caso de este inútil anuncio. Ojalá todas las aguas que bebemos fueran como esta. La noche te recibe a la entrada de la ciudad. Tráfico denso. Semáforos por doquier. La radio anuncia las noticias de la semana que va a comenzar: reducción de plantilla en la Opel, oposición a las obras del tranvía, preámbulo de las fiestas del Pilar,... Pero tú te quedas con el latido del valle que te vio nacer. Un latido fugaz, un eco que permanecerá en tu interior hasta el próximo viaje, hasta un nuevo fin de semana.

 



Plantilla basada en http://blogtemplates.noipo.org/

Blog creado con Blogia. Esta web utiliza cookies para adaptarse a tus preferencias y analítica web.
Blogia apoya a la Fundación Josep Carreras.

Contrato Coloriuris