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josemarco

SOCIEDAD

EL CONSUMO DE ALCOHOL POR LOS ADOLESCENTES

EL CONSUMO DE ALCOHOL POR LOS ADOLESCENTES

   Desde hace bastantes años nuestros adolescentes esperan con ilusión las tardes-noches del viernes y del sábado para acercarse al supermercado con la propina semanal y cargar sus bolsas de refrescos y licores para preparar un largo encuentro en el parque más cercano o en el solar más recoleto. Es el rito del botellón, que se ha extendido por todo el país como una mancha de aceite y que cada vez se practica a una edad más temprana. Mucho tiene que ver esta actividad con lo que los niños ven desde pequeños en sus mayores, especialmente los días de fiesta. A veces, no somos el mejor ejemplo. Mucho tiene que ver con la sociedad de consumo que nos rodea y con la poca imaginación para buscar alternativas a este tipo de diversión que suele terminar como el rosario de la aurora.

   Por eso la intención del gobierno es prohibir la venta y consumo de alcohol a los menores de dieciocho años en la vía pública. No sé si será una solución. Es difícil erradicar una costumbre tan arraigada. Y las prohibiciones fomentan, a veces, una mayor ansiedad. De todos modos, se pueden evitar así espectáculos que contemplamos las mañanas de los sábados o domingos: jóvenes tumbados en la acera o en el portal, totalmente borrachos; parques inundados de botellas rotas y de toda clase de residuos; restos de vómitos en las paradas de autobús o en cualquier esquina,... Ya se sabe que es mejor educar que prohibir, que es mejor prevenir que curar. Los padres y educadores tenemos mucho que decir. Los comerciantes también. Y el resto de la sociedad no puede inhibirse ante este problema.

BUENAS NOTICIAS

BUENAS NOTICIAS

    Las noticias que nos proporcionan diariamente - o minuto a minuto - los medios de comunicación suelen ser normalmente negativas, dramáticas y descorazonadoras. Desde incomprensibles comportamientos humanos hasta lamentables desastres naturales, el abanico de sucesos es amplio e invita claramente al pesimismo. Por eso, uno respira aliviado cuando le dan a conocer los datos de pérdidas humanas por accidentes de tráfico durante los meses de julio y agosto. Y parece que son bastante mejores que los del año pasado: 120 muertos menos en las carreteras españoles en dos meses desde que ha entrado en vigor el carnet por puntos.  Aunque todavía son muchas las víctimas de la carretera, hay que respirar aliviados al comprobar estos datos: 60 muertes menos al mes, 2 muertes menos al día.

   ¿Quiénes se han librado de entrar en esa siniestra lista negra? Puede ser un conocido, un amigo, un familiar o uno mismo. Y todos ellos, sin saberlo, siguen con vida. 120 familias que no se han roto. El dato es significativo, aunque sea todavía provisional. Habrá que esperar, al menos, doce meses para valorar adecuadamente la eficacia de esta polémica medida. De momento, ya no soy escéptico al carnet por puntos. Aunque tenga que conducir mirando de reojo al cuentakilómetros. Eso sí, que mejoren las carreteras al mismo ritmo que mejora la seguridad de los vehículos. Es una de las grandes asignaturas pendientes de Tráfico. De todos modos, hay que disfrutar de esta buena noticia.

MIEDO A VOLAR

MIEDO A VOLAR

     Nunca me ha hecho demasiado ilusión viajar en avión, aunque reconozco que, hoy por hoy, es uno de los medios más rápidos y más seguros. Lo que ocurre es que, si cruzas el Atlántico en avión, te entra un cierto desasosiego interior y no tienes más remedio que abandonarte a la Providencia. Recuerdo el vuelo a Seatle en el verano de 1990, con escala en Nueva York. Fueron quince horas de viaje sin grandes sobresaltos y con la incertidumbre del aterrizaje. El último vuelo fue un trayecto corto de Lyon a Barcelona. Era un aparato pequeño y la verdad es que, al cruzar los Pirineos, hubo demasiadas turbulencias. Lo peor fue el aterrizaje en el Prat. No nos daban entrada y parecía no llegar nunca el momento de tomar tierra. Todos estábamos deseando pisar suelo español y a algunos se nos pasó por la cabeza besarlo de alegría.

    Ahora, lamentablemente, han cambiado mucho las cosas. Después de los atentandos del 11 de septiembre de 2001, y durante estos días de controles ante posibles amenazas terroristas, el miedo a volar se ha extendido entre los numerosos viajeros que van o regresan de vacaciones, o toman el avión habitualmente por motivos laborales. A veces este miedo se puede transformar en pánico. Y los viajeros son los que pagan las consecuencias. Porque la mayoría no tienen más remedio que volar. Y el miedo se lo guardarán dentro. Y sentirán un gran alivio al llegar al punto de destino. Lo malo es que la amenaza está allí. Y el miedo escénico se multiplica como un castillo de naipes. Ahora tendré un motivo más para perder mi ilusión por volar. De todos modos, el peligro puede estar también en el tren o en el coche. Nunca se sabe.

 

EL GUIÑOTE

EL GUIÑOTE

    Hay muchas maneras de ocupar las horas de ocio que nos brindan las vacaciones de verano o los largos fines de semana. Uno de los entretenimientos preferidos por muchos aragoneses - mayores y jóvenes - es el guiñote. Mientras algunos se abandonan a la siesta para evitar los momentos demás calor, otros se dirigen al bar más cercano, al casino o al club social para jugar unas partidas de guiñote y pasar un rato divertido en manos del azar y, cómo no, con la mente despierta.

    Porque en el guiñote no sólo manda la suerte. Hay que saber controlar los triunfos y las briscas. Además, es muy importante jugar con la pareja, conocer cómo juega tu compañero y ser capaz de adivinar su estrategia y de los contrincantes. Pero lo más apasionante de este juego de mesa tan aragonés es el arrastre. Hay que jugar con la cabeza bien fría para llegar cuanto antes a las cincuenta y una buenas. No basta quedarse en cincuenta. También se puede perder cantando las cuarenta o dos veintes. Esa es la grandeza del guiñote: la incertidumbre, la sorpresa y la ruptura de todas las previsiones.

    Un juego paradójico, razonable,  azaroso, llenode suspense y emoción. Pero, sobre todo, ameno y agradable. En algunos pueblos y en algunos locales de Zaragoza se programan campeonatos de guiñote con grandes premios en metálico. En general, suelen premiar con trofeos a los ganadores. Pero lo más importante es que, se gane o se pierda, este juego siempre te brinda un buen rato en la sobremesa, mientras saboreas un café, una caña o una copa. Y si haces amigos, mucho mejor.

EL PRECIO DE LA PAZ

EL PRECIO DE LA PAZ

    ¿Cuál es el precio que habrá que pagar para lograr una paz duradera en Oriente Medio? Me temo que en este enésimo conflicto entre Israel y Líbano - judíos y árabes - el precio de la paz será el triste tributo de la guerra. Después de dos semanas de conflicto, las cifras de víctimas inocentes aumentan día tras día. Desde el inicio del conflicto, la sensación más generalizada es que la paz todavía está lejos y que los esfuerzos diplomáticos, de momento, están cayendo en saco roto.

    Lo que más llama la atención al observador de a pie es la tremenda desproporción entre los ataques de las fuerzas israelíes y el motivo que los ha provocado: el secuestro de dos soldados de Israel por parte de Hezbolá. Sorprende la crueldad de las represalias, la fuerza del terror, la intensidad de los bombardeos, el ensañamiento lleno de ponzoña, el "ojo por ojo y diente por diente". Y parece mentira que la comunidad internacional sea incapaz, por ahora, de frenar el conflicto. Y que Estados Unidos vea con buenos ojos los ataques sobre Beirut.

    Mientras tanto, las bombas siguen destruyendo las ciudades libanesas y, lo que es peor, miles de personas tienen que abandonar sus hogares para embarcarse en un camino sin retorno. Luego vendrá la difícil tarea de la reconstrucción, la dureza de la posguerra, el veneno del rencor. Pero las vidas humanas, las de los más inocentes, nunca se podrán recuperar. Será el precio de la paz. O de la guerra.

EL TREN DE LA MUERTE

EL TREN DE LA MUERTE

     Regresé ayer de Valencia y, en torno a las ocho de la mañana, la ciudad respiraba ilusión y las calles estaban engalanadas para preparar lo mejor posible la visita del Papa, que llegará el próximo sábado. Pero nadie iba a imaginar que, cinco horas después, un tren de cercanías, que se transforma en metro cuando atraviesa la ciudad, llevaría la muerte a más de cuarenta personas y la desolación a decenas de familias. Semana trágica y agridulce para los valencianos y para los españoles.

     Conozco muy bien este tren, y he hecho este mismo recorrido desde la Plaza de España hasta Massalavés a esa hora del mediodía, cuando regresaba de mi estancia en la Biblioteca General de la Universidad de Valencia después de consultar algunos datos para mi tesis doctoral. Regresaba ilusionado, con ganas de llegar, soportando el calor (algunos vagones no disponían de aire acondicionado) y los bandazos de algunas unidades. Es una línea antigua, algo descuidada, aunque muy útil para desplazarse a las localidades cercanas, especialmente a Torrent, de donde eran la mayoría de los fallecidos.

      El tren de la ilusión, el tren del regreso a casa, el tren de la esperanza se transformó en unos segundos en el tren de la tragedia y de la muerte. ¿Fatalidad? ¿Negligencia? ¿Descuido? Los hechos se podrán aclarar tarde o temprano, pero esas vidas ya no volverán a soñar.

LA SEMANA DEL PAPA

LA SEMANA DEL PAPA

    Regreso de un breve fin de semana en Valencia y dejo atrás un ambiente inusual de espera, preparación y anticipo de la visita a la capital del Turia del papa Benedicto XVI los próximos días 8 y 9 de julio con motivo de la celebración del V Encuentro Mundial de las Familias.

     Me parece adecuado el clima con que desde algunos sectores de la Iglesia se está preparando este encuentro: celebraciones religiosas, encuentros de voluntarios, recepción de peregrinos,... Pero lo que no considero tan equitativo es la parafernalia que se está montando desde otros ámbitos religiosos más conservadores y desde algún estamento civil.

      Porque lo que no se puede mezclar en esta ocasión es la motivación religiosa - muy legítima por cierto - con la filiación política del partido del gobierno o del partido de la comunitat valenciana. Y tampoco se pueden admitir determinadas opiniones de algunos medios de comunicación contra recientes decisiones del gobierno sobre nuevos modos de familia o nuevas maneras de entender la relación social.

      Quizá me equivoque, y el Encuentro sea un evento exclusivamente religioso. Porque sería una lástima que determinadas tendencias políticas intentaran sacar provecho de esta visita papal. La primera perjudicada sería la Iglesia. Y los auténticos creyentes. Que son mayoría. Y de todas las tendencias políticas.

¿ZARAGOZA, BASE DE LA OTAN?

¿ZARAGOZA, BASE DE LA OTAN?

      No me gusta ser aguafiestas, ni agorero, ni iconoclasta. Pero me ha sorprendido, y mucho, la noticia que anticipó ayer la televisión y que confirma hoy la prensa: "Zaragoza quiere pujar fuerte para ser una base de vigilancia de la OTAN". ¿Es posible esta actitud de nuestros políticos? ¿Tantos beneficios reportará a nuestra comunidad, a nuestra ciudad y a los propios zaragozanos? No puedo evitar caer en una actitud casi instintiva de rechazo o, al menos, de escepticismo.

      Ahora que había desaparecido casi en su totalidad la famosa Base Americana. Ahora que comenzábamos a disfrutar de un aeropuerto totalmente civil. Ahora que teníamos la Plataforma Logística e Ikea,...nos salen con esta. ¿Es que quieren compensar el fracaso del helicóptero "Tigre"? La polémica está servida. Y los problemas también. Y si no, tiempo al tiempo.

LUNES CAÓTICO EN ZARAGOZA

LUNES CAÓTICO EN ZARAGOZA

Este caluroso lunes del mes de junio se recordará, entre otras cosas, por el caos de tráfico que se ha organizado en Zaragoza como consecuencia de un reventón en la plaza de Basilio Paraíso. Todo confluye en el centro. Todo pasa por el centro. Todo se orienta hacia el centro de la ciudad. Y ha ocurrido lo que nadie esperaba ni deseaba: atasco monumental en el centro e improvisado y casi inevitable desvío de las principales líneas de autobús por otras calles adyacentes que han sido incapaces de absorber tal cantidad de tráfico.

            Mi determinación, y creo que la de muchos zaragozanos, ha sido la de salir un poco antes de casa y caminar hacia el lugar de trabajo. Desde luego que así he llegado antes que en coche o en autobús. Otros han optado por la bicicleta. (¡Qué lástima que no haya carriles bici por el centro de la ciudad!) y algunos han echado de menos un tranvía rápido o incluso un suburbano. De todos modos, si no cambian las cosas, el caos está servido durante los próximos días. Y echaremos la culpa a la fatalidad, o a la mala suerte, o a accidentes inoportunos.

            Por lo demás, aparte de la esperada, aunque difícil, victoria de España sobre Túnez, nos llegan ecos de Cataluña y del referéndum del Estatut. Y los de siempre no aceptan las cifras y amenazan con recurrir al poder judicial o a quien sea para defender sus ilusos derechos. ¿Qué harán cuando estén en el poder? Por lo menos, que dejen gobernar a los que han logrado una victoria democrática y que abandonen de una vez por todas la crispación, el tono apocalíptico y el victimismo.

UNA COMARCA DEPRIMIDA

UNA COMARCA DEPRIMIDA

            La comarca turolense de las Cuencas Mineras es una de las más deprimidas de Aragón y una de las más despobladas de España. Viajar de Zaragoza a Aliaga por la carretera de Castellón y por la de Belchite nos ofrece la oportunidad de cruzar esta comarca de norte a sur. Porque, eso sí, es una comarca heterogénea, pero muy castigada por el clima, la emigración y el olvido de las instituciones. Su núcleo lo forman los pueblos que hace unos cuarenta años vivían de la prosperidad de las minas y de la relativa riqueza que proporcionaba el carbón. Pero estas excavaciones se fueron agotando o fueron perdiendo rentabilidad y los habitantes de Escucha, Montalbán y Utrillas buscaron otras alternativas o emigraron a la capital. La que ha salido mejor parada es Utrillas, que se ha convertido en epicentro comarcal, gracias a las instalaciones de la fábrica Casting Ross o a la reciente fábrica de Espuña. Escucha mantiene todavía una central térmica y Montalbán ha buscado otras alternativas. Pero, ¿qué ocurre con el resto de la comarca? Su contemplación desde las penosas carreteras invita al desánimo y al pesimismo: pueblos semiabandonados, campos yermos, casas semiderruidas y calles desérticas.

            Aliaga es un ejemplo de este progresivo abandono y deterioro. Hace veinticinco años – fecha más que redonda – se cerró la central térmica, porque decían que no era rentable. Pero no se buscaron alternativas. Pocos se pronunciaron abiertamente contra la situación. Recolocaron a los trabajadores en Zaragoza, Teruel y en otros pueblos y aceleraron desde entonces el proceso de prejubilación. Ahora quedan muy pocos en activo. La mayoría regresan el pueblo en verano y recuerdan el pasado con nostalgia. Lo peor de todo es que no ven claro su futuro ni el de sus hijos. El pueblo ya no es lo que era, a pesar de que ha habido intentos de revitalizarlo. Tal vez se ha llegado demasiado tarde. Unas veces por problemas ecológicos, otras por intereses particulares; el caso es que ahí sigue como una momia el esqueleto de la central, ahí continúa un embalse cada vez más anegado de barro y de desechos, ahí están los dos barrios prácticamente vacíos. Sólo los dos meses de verano salvan un poco a esta población. Y, como Aliaga, podemos encontrar a todos los pueblos de La Val, del valle del río Martín o de la sierra de Cucalón. ¿Regenerarán esta zona entre Endesa y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas? ¿Continuarán las ayudas del plan Miner? Todo son incógnitas, mientras el tiempo pasa y los jóvenes se alejan para siempre de su lugar de origen.

  

UN TALANTE PROGRESISTA

UN TALANTE PROGRESISTA

 Labordeta fecha esta foto en el año 53, a la entrada del Parque Primo de Rivera.
Los cuatro del centro: Emilio Gastón, José Antonio García Dils, Labordeta y Fausto Alcolea.
Agachado, Fausto Lambea.
Los dos de arriba: Manuel Sopeña y Jesús Lafuente.

 No es fácil encontrar personas que manifiesten con coherencia y sinceridad un talante progresista. No es fácil encontrar políticos comprometidos con sus principios sin titubeos y con una trayectoria ejemplar demostrada con hechos. Una de estas personas es el profesor, escritor, cantautor y político aragonés José Antonio Labordeta. Lo conocí personalmente en Jorcas, un 15 de agosto de tormenta, mientras preparaba con ilusión su recital anual en el pueblo de la familia de mi primo Luis Vicente Ariño. Corrían los últimos años de la década de los setenta, y José Antonio manifestaba en aquel pequeño salón-comedor sus inquietudes por el futuro de Aragón, por el futuro de Teruel y, sobre todo, por el futuro de esas tierras semidesérticas de la sierra de Teruel: Camarillas, Aguilar de Alfambra, Ababuj, Jorcas, Allepuz y un largo etcétera. El cantautor expresaba sus inquietudes en las letras de sus  canciones, en sus poemas, en sus colaboraciones en revistas como Andalán, en las tertulias, en las conferencias, a sol y a sombra.

Ayer, José Antonio Labordeta, volvió a intervenir en el Congreso de los Diputados con motivo del debate anual sobre el Estado de la Nación. Fueron diez minutos densos, sin retórica, directos y sinceros. Durante ese breve espacio de tiempo fue desgranando uno a uno los problemas de Aragón. Y recogía las principales inquietudes de los ciudadanos aragoneses. E intentaba convencer. Y me recordaba sus años jóvenes, de cantautor, con la guitarra al hombro. Y me alegró su talante progresista, independientemente del partido al que representa. Porque defendió a Aragón.

Lástima no tengamos más portavoces como José Antonio en Madrid. Tal vez cambiaría bastante el presente y el futuro de esta tierra.

SAN ISIDRO LABRADOR

SAN ISIDRO LABRADOR

            Tarde de tormenta en el día de San Isidro, patrono de los labradores. De pequeño, me llamaba la atención la imagen del santo madrileño en uno de los altares laterales de la iglesia parroquial de Aliaga. Me parecía un santo diferente, más cercano al pueblo y, sobre todo, más rural. Pero, años después, me sorprendía que San Isidro Labrador fuera precisamente el patrono de la capital de España. No me cabía en la cabeza que la ciudad más poblada y menos rural de las ciudades tuviera un santo labrador. Y, a pesar de la leyenda, – porque creo que es más leyenda que historia – no me imagino a un santo con dos bueyes y un arado por las calles de Madrid. Aunque, con lo que han cambiado los tiempos, todo podía ser posible.

            Lo curioso es que San Isidro significa para los madrileños un símbolo del campo, del aire libre, de esas costumbres rurales que casi han desaparecido. Y se fabrican un santo a su medida: entre milagrero y cercano a los problemas cotidianos. Aunque la gran mayoría, ignoran la historia o la leyenda y se escapan de Madrid para llegar cuanto antes a esa playa del Mediterráneo o del Atlántico con la que sueñan durante toda la semana. De todos modos, todavía queda una selecta minoría que adora su imagen y le venera. Y, tal vez, se siguen haciendo las mismas preguntas que me hacía yo de pequeño.

            En Aliaga ya no se celebra San Isidro, porque ya no quedan labradores sino aficionados a la huerta como medio de combatir el ocio. El último San Isidro lo celebré en un pueblecito de Albacete, El Salobre, el pueblo del ex ministro José Bono. Allí aún concursan los pocos labradores que quedan para trazar el surco más recto. Eso sí, con tractor, no con caballería como antes. Como lo hizo en su tiempo San Isidro.

 

ZONA AZUL EN EL BARRIO DE "LAS FUENTES"

ZONA AZUL EN EL BARRIO DE "LAS FUENTES"

El barrio de Las Fuentes es uno de los enclaves limítrofes de Zaragoza y está situado hacia el este de la ciudad. Hace cuarenta años esta zona estaba poblada de numerosas casas de campo y surcada de feraces huertas. Hace cuatro décadas los ganados pastaban bucólicamente en lo que hoy es el Parque Torre Ramona o la calle Fray Luis Urbano. Y brotaba el agua subterránea por doquier – de ahí su nombre – . Pero todo ha cambiado tanto que, desde el ayuntamiento, se están empeñando en modernizar este barrio de tercera categoría y ascenderlo, al menos, a la segunda división urbanística. Lo malo que el camino elegido no es el más correcto.

Llevo veinte años en este barrio y he advertido numerosos cambios. Pero casi todos ellos han sido por iniciativa privada: pisos, comercios, servicios,…Y muy pocos de iniciativa municipal. Por eso me sorprende que nuestros políticos municipales no vean otra solución para resolver los problemas de tráfico y de aparcamiento que ampliar la famosa zona azul a este barrio y algunos más afines. ¿Es esta la mejor solución? Creo rotundamente que no. Porque hay otras prioridades que llevan años en lista de espera: ¿qué ocurre con el solar de la calle Azorín? ¿No se podría construir un aparcamiento asequible a los bolsillos de los vecinos? ¿Qué ocurre con los aledaños al Tercer Cinturón? ¿No se podrían instalar más plazas para aparcar?

De todos modos, el problema no viene sólo de arriba. Los ciudadanos de Zaragoza podríamos prescindir más del coche y buscar otro medio de transporte. Vivimos en una ciudad llana, sin calles excesivamente estrechas y con un acceso fácil a casi todos los servicios. Pero es muy cómodo desplazarse en coche y aparcar en doble fila o encima de un paso de cebra. Los hábitos cívicos también cuentan. Lo cual no impide pedir a nuestros ediles más imaginación y menos afán de sangrar los bolsillos de los contribuyentes. Que ya vale,… ¿O es que nos va a hipotecar la Exposición 2008? No me extraña que aparezcan disidentes y pintadas contra ese evento.

CHERNOBYL

CHERNOBYL

            Muchas personas reaccionan con sorpresa cuando les comentas que novelas oníricas, absurdas y surrealistas como La Metamorfosis de Franz Kafka puedan ser llevadas al escenario. Hay que explicarles que el teatro hace muchos años que ha dejado de ser realista o naturalista para convertirse en un vehículo privilegiado y minoritario de vivencias, experiencias o aspiraciones. Hay que recordar entre otros dramaturgos del siglo XX a Ionesco, Becket, Bretch o Sartre. Ellos rompieron con la tradición dramática europea e instauraron una manera distinta de expresar la realidad sin evasión y con un tono de denuncia más o menos explícito.

            En Zaragoza tenemos la oportunidad de asistir durante estos días a una representación teatral sobre una de las mayores tragedias del siglo XX en Europa: la tragedia de Chernobyl. En esta región ucraniana murieron en 1986 miles de personas y, lo que es casi peor, grandes núcleos urbanos y rurales han quedado deshabitados, la tierra contaminada en cientos de kilómetros a la redonda y los supervivientes con evidentes secuelas que acortan su vida o agravan progresivamente su salud. Dos grupos aragoneses, Viridiana y Teatro Che y Moche, se han atrevido a llevar a las tablas un montaje audaz, vanguardista y original. Con una buena documentación y los adecuados ingredientes musicales y cinematográficos, nos acercan a la trágica realidad del presente y del pasado de esa zona desolada y nos hacen reflexionar sobre las casi irreversibles consecuencias de una explosión como ésta.

            La reflexión es evidente: ¿vale la pena seguir con la apuesta nuclear aunque sólo sea para fines pacíficos? ¿Existen otras alternativas más fiables y seguras? ¿Qué ocurre con los residuos de nuestras centrales nucleares? Veinte años para el recuerdo. Un día para la reflexión. Que no se repita nunca más.

LA OTRA CARA DE LA DEMOCRACIA

LA OTRA CARA DE LA DEMOCRACIA

            Se han empeñado algunos de nuestros políticos, economistas y líderes sociales en judicializar los problemas cuando no pueden conseguir solucionarlos por consenso o, al menos, acatando lo que opina la mayoría. Es una situación que puede llegar a convertirse en insostenible y atentar incluso contra los pilares de la democracia. Porque, ¿han pensando los políticos que están en minoría que les puede ocurrir lo mismo cuando accedan al poder? ¿Han reflexionado seriamente sobre el daño que ocasionan a los ciudadanos, que son sus votantes y que están en el escaño gracias a ellos? Al parecer, lo que sólo buscan algunos es protagonismo. Todo a costa de los demás. Y de este modo, las obras de la Romareda se pueden convertir en algo surrealista; el rastro no se ubicará en ninguna parte; y opas y contraopas nunca llegarán a buen puerto.

            No es bueno el camino emprendido por estos líderes de la sociedad. Y es mucho peor que algunos políticos alardeen de estos triunfos efímeros y así lo proclamen a los cuatro vientos. No es bueno para la democracia. Lo único que pueden conseguir es que el ciudadano de a pie se aleje de las urnas definitivamente.

¿MAESTROS?

¿MAESTROS?

Siempre he sentido admiración y, en ocasiones, casi veneración por los maestros. Primero como alumno, después como profesional de la enseñanza. La palabra maestro me sugiere más valores que la de profesor: maestro me sugiere padre, modelo, consejero, orientador, interlocutor, persona de confianza, tolerancia, flexibilidad, comprensión, amabilidad,... Por ello, me ha sorprendido y me ha llenado de tristeza la noticia que saltaba a los medios de comunicación el pasado domingo: "Dos personas asesinan a un joven y hieren a otro en una calle de Teruel, cuando se dirigían al campo de tiro,... Los jóvenes regresaban de una noche de juerga".

Nada justifica tal acto irracional. Nada justifica esa respuesta a una broma, insulto o lo que sea. Dispararon hasta once veces. Y eran maestros de profesión. Aquí mi sorpresa llegó a su apogeo. Maestros de cincuenta y tantos años. ¿Qué pasaría por la cabeza de estas personas en apariencia sensatas y por su edad con la cabeza bien sentada? ¿Arrebato? ¿Locura? ¿Venganza? No acierto a comprender el móvil de los hechos. La justicia caerá sobre ellos y espero no vuelvan más a las aulas. Porque, ¿qué dirán a sus alumnos, que suelen mitificarlos? ¿Cómo explicarán su homicidio? ¿Qué cara de cincunstancias pondrán?

Nos podemos hacer miles de preguntas. Pero es una pena que las personas cambien de actitud tan de repente y muestren sus impulsos más irracionales. Lo peor es que se han negado a declarar. Como si aún quisieran ocultar lo que se ha pregonado ya a los cuatro vientos.

SEMANA SANTA

SEMANA SANTA

Procesiones de Semana Santa. Caravanas interminables en las carreteras. Y la autovía mudéjar todavía en obras. Unas obras eternas, con la mirada puesta en ese casi simbólico 2008. Parece un número mágico, un talismán, la solución de todos los problemas de Zaragoza y de Aragón. ¿Será realmente así? Lo dudo, a la vista de los hechos. Aunque luego todo se acabe tarde y mal, y se llegue a tiempo a trancas y barrancas. Es la improvisación de siempre, el problema de todos los días, de todas las obras, de todos los proyectos. Eso cuando no se interponen las disputas políticas, cuando no aparece  Biel con su afán incomprensible de derribar por derribar.

Procesiones de Semana Santa. Lluvia en el ambiente. Vacaciones escolares y casi laborales. Muchachos en la calle, ya abrurridos, Eternamente aburridos. No saben lo que quieren. El mundo al revés. Mientras tanto, las cofradías ya preparan sus tambores y sus estandartes para dejarse ver, al menos, dos días. Las calles de las principales ciudades se vestirán de morado, azul o granate. Aunque la mayoría esté tostándose en una playa del sur o esquiando sobre las últimas nieves. Procesiones interminables en las carreteras. Y rosario de accidentes. Cada año lo mismo. ¿Rutina? ¿Novedad? Todo mezclado cual puzzle de religión, fiesta y huida de lo habitual. Hacia adelante. Hacia Madrid, que será casi zaragocista el día 12. Sólo faltaba Cani en la selección. Y ya está en el grupo de privilegiados. ¡Enhorabuena chaval! Has tapado la boca a cientos de intransigentes y fanáticos, que no saben lo que es el fútbol-arte. Genios incomprendidos. Procesión final hasta el Bernabéu. Mientras la ilusión aguante.

¿UNA BUENA NOTICIA?

¿UNA BUENA NOTICIA?

 Hace aproximadamente dos años, escribí una carta al periódico titulada "La mejor noticia del año". Me refería a la retirada definitiva de las tropas españolas de Irak. Creo que el tiempo le ha dado la razón al presidente del gobierno. Hoy podemos hablar de otra buena noticia que ha eclipsado la celebración del Día Internacional del Agua: El anuncio por parte de los dirigentes de ETA de un "alto el fuego permanente". Hay que ser cautos, prudentes y mantener la esperanza. Y huir del escepticismo sistemático de algunos y de la euforia de otros. ¿Por qué? Porque el alto el fuego es permanente y no definitivo. Porque un alto el fuego es un cese en los atentados y no una entrega incondicional de armamento. Porque la situación y los antecedentes invitan a la prudencia.

De todos modos, no deja de ser una buena noticia. Ojalá haya muchas más de este tipo en adelante.

EL CAUDAL DEL EBRO

EL CAUDAL DEL EBRO

            Cuando el caudal del Ebro se incrementa por estas fechas, se nos ensancha el corazón. Pero, a pesar de todo, según dicen los expertos, la sequía continúa. Ya puede llover meses y meses. Ya puede haber nieve acumulada. Siempre faltará agua en las montañas y en el valle; en las aldeas y en la gran ciudad.

¿Cuál es el problema? Cada vez consumimos más, cada vez despilfarramos más, cada vez ahorramos menos agua. Y nuestros embalses no dan para tanto aunque se hallen casi al cien por cien. El desarrollismo está llegando a todos los rincones. Ya no sólo se queda en el Mediterráneo. Se anuncian apartamentos y urbanizaciones en aldeas de Huesca casi deshabitadas. Se quieren ampliar hasta el infinito las pistas de esquí. Y no se respeta el ecosistema de las montañas. Se proyectan campos de golf en Zaragoza, en Calatayud y en Huesca. Se especula sin cesar y se esquilma el paisaje.

¿Cuál es la solución? No se puede dejar todo en manos de los políticos. Hay que proponer desde abajo otras alternativas más fiables y ecológicas. Aunque suponga una renuncia o una vuelta de tuerca a este falso progreso que nos seduce cada día más.

            De momento, me contento con contemplar el caudal ancho y sosegado del Ebro, antes de que el estiaje lo vuelva a convertir en una caricatura de río.

¿UNA TELEVISIÓN PARA TODOS?

¿UNA TELEVISIÓN PARA TODOS?

            Se ha hablado mucho estos días y se seguirá hablando de la Televisión Autonómica Aragonesa. Y ocurre con frecuencia, que lo que se anuncia a bombo y platillo acaba decepcionando a la mayoría. Esa es la impresión que tengo a fecha de hoy. Porque muchos amigos y vecinos se preguntan, ¿por qué no se puede ver la televisión aragonesa, que pagaremos entre todos, por un canal abierto y sin necesidad de añadir a la antena sintonizador alguno? ¿Por qué la televisión autonómica no nos ofrece aún un anticipo de su programación en los medios de comunicación? ¿Por qué la televisión autonómica ofrece un encuentro deportivo que no han podido ver la mayoría de los aragoneses por diversos programas técnicos?

            Espero que esta televisión comience a emitir progresivamente, en abierto y sin restricciones de ningún tipo. Lo demás me suena a publicidad fácil y a sucedáneo de otras televisiones autonómicas. Espero equivocarme y poder felicitar pronto a los que están llevando adelante un proyecto que, por ahora, no se ve nada claro.