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josemarco

SOCIEDAD

CON PIEL DE CORDERO

CON PIEL DE CORDERO

     La mayoría de los políticos están impacientes por comenzar una campaña electoral, que culminará dentro de dos semanas con la convocatoria a las urnas a todos los ciudadanos españoles, el día 9 de marzo. Sin embargo, aunque la campaña oficial comienza hoy a las 12 de la noche, con la tradicional pegada de carteles, los inquietos aspirantes a un escaño en el Congreso o en el Senado hace días que viajan de aquí para allá a golpe de agenda para comunicar, plantear, debatir o prometer. Sobre todo para prometer. Es el verbo que más veces hemos oído desde inicios de año y el que con más facilidad sale de la boca de los candidatos.

     Pero no sólo se trata de promesas más o menos creíbles, más o menos utópicas. Al futuro votante hay que ganarle con gestos, con talante, con agradable apariencia. Y está de moda en estas fechas - siempre lo ha estado - vestirse de piel de cordero durante estos quince días maratonianos. Todos buscan el disfraz que más se ajuste a su personalidad. Todos evocan el reciente carnaval y se llenan la boca de mansedumbre, tolerancia, libertad y visión de futuro. La desmemoria campa por sus anchas. Nadie quiere mirar hacia atrás. Nadie quiere recordar los momentos de crispación, el veneno negro de la crítica, la sistemática descalificación, los traspiés, las equivocaciones,... La autocrítica desaparece radicalmente durante estos días. Los políticos se visten con piel de cordero. Unos más que otros. A veces parece el mundo al revés. Y resulta hasta chocante, divertido, grotesco y esperpéntico.

     Habrá que ver de todos modos cómo se desenvuelven los principales espadas de esta lidia por el poder durante los próximos días. Habrá intensos debates, encendidos mítines, sosegadas entrevistas, innumerables saludos, cenas preelectorales, paseos por las principales avenidas, olor de multitud,... Habrá que ver qué esconde cada político - ser humano, al fin y al cabo - debajo de esa piel de cordero tan cacareada últimamente. Si somos agudos y perspicaces, quizás descubramos los colmillos del lobo. En ese momento podremos afirmar que nuestro voto será coherente, responsable y ajustado a la memoria de los últimos cuatro años. No a la de los últimos cuarenta días.

UN SUEÑO HECHO REALIDAD

UN SUEÑO HECHO REALIDAD

     Si  alguien nos hubieran dicho a los jóvenes estudiantes que nos desplazábamos de Barcelona a Madrid una vez al año para realizar alguna gestión o para presentarnos a alguna prueba oficial, a principios de los años setenta, que la capital de España estaría comunicada por un tren de alta velocidad que tardaría sólo poco más de dos horas y media para realizar este recorrido de 659 kilómetros, le hubiéramos calificado de quijotesco, soñador o visionario. Hoy, treinta y cinco años después, ese sueño se ha hecho feliz realidad. Porque no deja de ser un avance y una ventaja del progreso poder viajar con comodidad, sin el inevitable miedo a volar del avión y en un tiempo récord desde Barcelona a Zaragoza o a Madrid o a Málaga o a Sevilla.

      El AVE ya no es un proyecto de futuro. El AVE ya puede competir con algunos trayectos realizados con el avión. El AVE ya ha llegado a su madurez. De todos modos, el camino de este medio de transporte eficaz, rápido y competitivo no ha hecho más que comenzar. Habrá que analizar y estudiar - para eso están los amantes de las estadísticas - qué tipo de viajeros lo usan, con qué frecuencia y con qué finalidad. Habrá que multiplicar las ofertas y crear bonos especiales para los que lo utilizan habitualmente, habrá que agilizar y aplicar con realismo las ofertas de billetes vía internet. Porque da la sensación - al menos eso es lo que se desprende de los medios de comunicación - que los trenes de alta velocidad sólo están reservados para un tipo de viajero con un nivel adquisitivo alto o muy alto. Al parecer, dados los precios de cada trayecto, sólo unos pocos podrán acceder a este tipo de transporte. Los demás quizás se puedan permitir una vez al año - o una vez en la vida - el capricho de viajar en el AVE para experimentar sus bondades y poder contárselo a sus amigos.

      ¿Llegará el AVE al ciudadano medio? La pregunta, hoy por hoy, queda en el aire. Quizás tengan que pasar unos años - o tal vez alguna década - para poder hablar de un AVE popular, democrático y asequible a todos los bolsillos. Mientras tanto, habrá que esperar. Nos queda el coche o el autobús. Menos es nada. Lástima que las carreteras dejen todavía mucho que desear y que los coches no puedan alcanzar velocidades de ensueño. Competir con el AVE por autopista o autovía sería un caos. Y una bofetada al código de la circulación y a la propia seguridad de los viajeros. 

HÁBITOS ALIMENTICIOS SALUDABLES

HÁBITOS ALIMENTICIOS SALUDABLES

      Día a día podemos comprobar cómo los niños y adolescentes se atiborran de todo tipo de chucherías y eligen para sus desayunos o meriendas productos de bollería industrial barata. La obesidad está a la orden del día y el colesterol se detecta cada vez a edades más tempranas. Nos ha llegado, por fin, la moda alimenticia americana. No podía ser de otra manera. Imitamos en todo a los Estados Unidos. Pero nos quedamos, especialmente, con lo negativo. Esperemos no nos llegue la costumbre de llevar armas encima y utilizarlas para apuntar a todo el que se ponga por delante.

     En la otra cara de la moneda se sitúan las adolescentes. Quieren adelgazar como sea. Sacrifican todo por ese erróneo culto al cuerpo. Y no se trata de echar la culpa a las pasarelas de moda, pero el espejo donde se miran muchas jóvenes es ahí, en las modelos casi anoréxicas que presumen de belleza. Yo diría que algunas son como maniquíes casi esqueléticos. Si las viéramos sin maquillar, quizás nos asustaríamos. Parece que hoy día sólo triunfa la delgadez. Y eso es una pesada carga para nuestras niñas y adolescentes. No quieren comer. Cualquier pequeño tentempié les llena y, en ocasiones, prefieren devolver cuanto antes lo que acaba de llegar al estómago.

      Son las dos caras del dios Jano. Es el fruto de una sociedad consumista y excesivamente preocupada por la estética corporal. Y la estética no va siempre asociada a la salud. Ni mucho menos. Pero la publicidad tiene mucho poder. Y los niños imitan lo que ven y se comportan de manera mimética. Lo peor de todo es que en algunos comedores escolares tampoco se respete esta dieta. O que en algunos centros educativos haya máquinas con todo tipo de productos. Habría que seleccionar esos productos y contribuir a que los alumnos sepan distinguir entre la comida basura y la alimentación saludable. Aunque, eso sí, los padres son los que tienen la primera y la última palabra.

¿REAPERTURA DEL CANFRANC?

¿REAPERTURA DEL CANFRANC?

     El periodista Ramón J. Campo evoca en su columna de Heraldo los años gloriosos del paso fronterizo del Canfranc. Y lo hace recordando a don Mariano Aso, alcalde la ciudad oscense de 1969 a 1975. Ramón publicó en 2002 el libro El oro de Canfranc, después de unos años de esmerada documentación y concienzudas entrevistas. Uno de los entrevistados fue precisamente don Mariano, testigo directo del cierre anunciado el trayecto Canfranc-Pau. Un cierre que ya estaba previsto por el gobierno francés, que usó para ello la excusa del tren caído en el puente del Estanguet. Pero la memoria de este exalcalde, recientemente fallecido, evoca el paso de unas mil doscientas toneladas mensuales de oro nazi siguiendo la ruta Alemania-Suiza-España- Portugal durante los años 1942-1943, en plena Segunda Guerra Mundial.

    Este adiós a don Mariano podría coincidir - paradojas de la vida - con un intento definitivo y serio (hasta ahora todo han sido buenas intenciones) de la reapertura de este paso del Pirineo Central. Las ventajas serían evidentes en todos los sentidos. Parece mentira que se estén impulsando con fuerza los tramos del AVE y se dejen de lado esos pequeños ejes por pasividad, falta de decisión política o pocas ganas de negociar. Mientras tanto, la flamante estación, inaugurada con solemnidad en 1928, se va empequeñeciendo día a día y sigue ahí, anclada como un viejo fantasma gris. Don Mariano soñó con la reapertura... Ya no lo podrá comprobar en persona, pero tal vez sus hijos y nietos logren que ese sueño se haga realidad. De momento, parece que algo se mueve. Un amigo me ha dicho que la estación altoaragonesa está cubierta de andamios. ¿Será un indicio de reapertura? ¡Ojalá! Me temo, sin embargo, que tal vez se trate de un simple lavado de cara.

EUFEMISMOS POR DOQUIER

EUFEMISMOS POR DOQUIER

     El poder y la versatilidad del lenguaje alcanzan, en ocasiones, cotas insospechadas. Cada vez me convenzo más de que un uso determinado de la lengua puede obrar milagros. Cada vez me sorprende más la retórica vacua de tantos comunicadores, que roza con frecuencia aquella pedantería que se criticó con acertadas parodias en la prosa aparentemente insulsa del siglo XVIII. Quiero recordar al respecto la obra Historia del famoso predicador Fray Gerundio de Campazas, alias Zotes (1758) del famoso jesuita leonés José Francisco de Isla. Esta parodia contra los pedantes, engolados y ridículos predicadores de la época - que fue prohibida por la trasnochada Inquisición - podría trasladarse al momento actual. Doscientos cincuenta años después, muchos escritores como Isla tendrían materia prima para escribir parodias similares. Aunque, en este caso, no irían dirigidas a los representantes eclesiásticos sino a los políticos de primera, de segunda o de tercera fila. (Si es que se puede establecer este tipo de jerarquía).

     Y es que la precampaña cunde mucho y da para mucho. En realidad, es como una campaña disfrazada, como un auténtico eufemismo preelectoralista. Pero esta licencia del lenguaje - manifestación suave o decorosa de ideas cuya recta y franca expresión sería dura o malsonante (según del Diccionario de la Real Academia) - da mucho más de sí en el mar cada vez más embravecido de la política. A medida que se acerca la fecha mágica del 9M, a medida que se multiplican los mítines, las entrevistas, las declaraciones y los debates, las manifestaciones de los candidatos o de quienes les apoyan siguen unos vaivenes casi imprevistos, como si de caprichosos dientes de sierra se tratara. La lengua se desata, los ánimos se encrespan y el corazón va más allá de la cabeza. No es de extrañar, por eso, que algún representante político de primera fila diga algo que no quería decir y luego tenga que rectificar sin convencer a unos ni a otros. No es de extrañar que algunos candidatos hablen de transferencias en vez de trasvases, de pactos en lugar de hechos consumados, de visados para emigrantes en lugar de control discriminatorio, de libertad y tolerancia en lugar de mando y ordeno. Son unos pocos ejemplos de eufemismo, una mínima muestra de expresiones que están a la orden del día y que pueden engatusar el más ingenuo o crédulo. La retórica vacua del Siglo de las Luces vuelve a estar de moda. O, tal vez, nunca ha dejado de estarlo. Lo que ocurre es que ahora los medios de comunicación nos acercan más a esa realidad. Pero, eso sí, cada vez es más difícil discernir una verdad de una falacia, una promesa convincente de un cuento chino, una puesta en escena coherente de una farsa teatral.

POLÉMICAS PREELECTORALES

POLÉMICAS PREELECTORALES

     Mientras los días se deslizan presurosos y el invierno nos quiere decir su adiós definitivo, muchos ciudadanos españoles ponemos la mirada en el día 9 de marzo, domingo previo al inicio de la Semana Santa. Es una fecha marcada con rojo en el calendario político. Los partidos afilan metafóricamente sus armas y cada formación política busca el punto más flaco de su rival. Aunque parezca mentira, da la impresión de que lo más importante es atacar al contrario, rebatir sus ideas, echar por tierra sus logros, menospreciar sus propuestas, criticar porque sí, descalificar sin más, avasallar sin motivo.

     Eso es lo que estamos viendo en la escena política. Yo hablaría más bien de escenario. Porque la política cada vez se acerca más al teatro, no tanto como arte dramático, sino como farsa, como parodia o como esperpento. Pronto lo veremos en los mítines electorales, que se extenderán por la península dentro de dos semanas. Predominará la retórica huera, la demagogia, la autocomplacencia. Y echaremos de menos la autocrítica, los planteamientos serios y coherentes, el compromiso firme ante los electores.

     Mientras se acerca el inicio de campaña electoral, algunos han empezado a echar leña al fuego. Entre otros representantes sociales, llaman la atención algunas intervenciones de los representantes del episcopado español. Muy pocos se han expresado con objetividad. Muy pocos han planteado problemas sociales. Muy pocos se han preocupado de la injusticia, la marginación o el desempleo. Al parecer, les duele más el terrorismo - y ahí se equivocan -, les duele el divorcio, les duele el aborto. Hay que respetar su opinión. Pero desearíamos que orientaran su legítima doctrina hacia los más pobres, hacia los desheredados, hacia los sin techo, hacia los que luchan día a día por sobrevivir. Eso sería más importante que su preocupación por la implantación o no de la asignatura Educación para la Ciudadanía. Si no fuera por un reducido grupo de disidentes, esta asignatura habría pasado inadvertida. Los que conocemos su contenido, no vemos nada amoral en ella. Todo lo contrario. Eso sí, el papel de la familia es fundamental. La hora semanal de esta asignatura sólo complementa la labor de los padres. Pero de eso a tildarla de imposición partidista hay un largo trecho.

UNA SANTA ASOCIADA AL FOLKLORE

UNA SANTA ASOCIADA AL FOLKLORE

     Mientras Pablo Piferrer y Francisco Javier Parcerisa se disponían a emprender un viaje por el Principado de Cataluña en 1839, cuando la guerra carlista creaba pánico y desconcierto en algunas regiones de España, un intelectual de la época - J.M. Avrial - escribía una interesante y bien documentado artículo sobre la celebración de la fiesta de santa Águeda - martirizada en el siglo III a manos del gobernador Quinciano - en el pueblo segoviano de Zamarramala.

     En esta década tan convulsa del siglo XIX, el costumbrismo se convirtió en un lugar común y los escritores románticos y realistas explotaron ese filón al máximo. El fragmento de J. M. Avrial me recuerda descripciones similares en alguno de los once volúmentes de Recuerdos y Bellezas de España. Tanto Piferrer en el volumen de Mallorca, como José María Quadrado en los tomos de Asturias y León y de Aragón se recrean en la contemplación del vestuario de los habitantes de la isla balear, de los trajes de los maragatos o de la indumentaria de los habitantes de los valles oscenses de Hecho y Ansó, plasmada por Parcerisa en una excelente litografía.

     La descripción de esta fiesta de las mujeres casadas en Zamarramala - que se remonta según Caro Baroja y otros historiadores al siglo XIII, en plena reconquista del Alcázar - tiene ingredientes folklóricos, aderezos costumbristas y trasfondo realista. Todo un regalo para los amantes de la historia, de la tradición y de la buena literatura. Porque santa Águeda sigue teniendo en pleno siglo XXI la frescura de lo popular. Y si no que se lo pregunten a los cientos de personas que guardaban impacientes a las puertas de la parroquia del Portillo de Zaragoza para venerar las reliquias de la santa. Una vez más, religión, tradición y folklore se dan la mano. Y todo ello dentro de la semana de Carnaval. ¿Es que la celebración que describe el autor decimonónico no tiene algo de carnavalesca? 

     El siguiente fragmento nos puede ayudar a reflexionar sobre las fiestas populares y su repercusión en el ciudadano de a pie:

     El tamboril y la dulzaina les anuncian desde muy temprano que aquel es día de asueto y holganza; los dos alcaldes primero y segundo, se disponen a ceder su autoridad, en honor de su santa patrona, a las lindas alcaldesas que, engalanadas con todo el lujo zamarriego, se presenten a recibir de manos de sus esposos la vara de la justicia y la autoridad que aquella vara representa, quedando reducidos los alcaldes, así como todos los maridos, a la obediencia y servidumbre, porque como dicen en el pueblo, aquel día mandan ellas".Esta autoridad era efectiva cuando había que resolver alguna riña o disputa entre mozos, etc.Las alcaldesas, llegada la hora de la misa, salen de casa con dulzaina y tamboril al frente, en medio del estrépito de los cohetes, y en el templo, ocupan en banco concejil o de la justicia.A la salida de la misa, que es mayor y solemne, se colocan en los lados de la puerta y piden limosna para la santa, y cuando no queda nadie dentro vuelven a casa con la misma pompa. En el resto del día, las mujeres no hacen nada y los hombres se tienen que encargar incluso de la comida de los niños.A la tarde, con la venida de la alcaldesa mayor, se anuncia el baile, en el que sólo las mujeres casadas intervienen, hasta las más viejas. Mientras tanto, los hombres juegan en la taberna y los chiquillos imitan los ademanes coreográficos de sus madres. Si algún varón indiscreto pretende entrar en la rueda, al punto es expulsado a alfilerazos. Las alcaldesas piden a los curiosos, que van a ver tan extraña fiesta, limosna, siempre para Santa Águeda. Una comida en la que entran los hombres cierra la fiesta, y el día siguiente "Santa Aguedilla", que llaman, rota la ceremonia no sólo bailan las casadas, sino también los casados, las solteras y los mozos. 

 

CARNAVALADAS

CARNAVALADAS

     Siempre que llega el mes de febrero, comienzan una serie de celebraciones populares - la mayoría de raíces religiosas - que siembran de ilusiones este mes anodino, enloquecido y paradójico. Porque febrero es un mes de transición entre el final de las celebraciones navideñas y el anuncio de la primavera. Y entre estas celebraciones tradicionales destaca la fiesta de carnaval, de origen pagano y con miles de ramificaciones en todo el planeta.

     Cuando se acercan estas fechas, me vienen a la memoria dos escritores del siglo XIX: el romántico Mariano José de Larra y el realista-naturalista Leopoldo Alas Clarín. Ambos intentaron hacerse eco en sus artículos o relatos de esta festividad tan arraigada en la época. Cada uno veía y valoraba el carnaval de modo distinto: Larra criticó con agudeza y con un humor agridulce las fiestas de su época en el artículo "El mundo todo es máscaras. Todo el año es carnaval". Leopoldo Alas escribió un relato breve, "El entierro de la sardina", en el que plasma magistralmente cómo los habitantes de un pueblo asturiano celebran la despedida del carnaval. Clarín, con su ingenioso estilete crítico ofrece a los lectores lo que podríamos denominar costumbres de carnaval, "carnavaladas". El pueblo aprovechaba estas fechas para desahogarse y evadirse de la cruda realidad. Han pasado más de cien años y quizás el sentido actual de esta fiesta  se más lúdico y menos reivindicativo. Aunque, eso sí, todos los días hay carnavaladas. Y si no que se lo pregunten a nuestros políticos.

     Plasmo un fragmento del relato de Larra, que puede ayudarnos a comprender el sentido primitivo del carnaval. O quizás a valorar cómo esta fiesta se ha ido adaptando a las circunstancias sociales. Eso sí, cuando no estaba prohibida, como ocurría durante mi infancia.

    

     No hay habitante de Rescoldo, hembra o varón que no confiese, si es franco, que el mayor placer mundano que ofrece el pueblo está en la noche del miércoles de Ceniza, al enterrar la sardina en el paseo de los Negrillos. Si no llueve o nieva, la fiesta es segura. Que hiele no importa. Entre las ramas secas brillan en lo alto las estrellas; debajo, entre los troncos seculares, van y vienen las antorchas, los faroles verdes, azules y colorados; la mayor parte de las sábanas limpias de Rescoldo circulan por allí, sirviendo de ropa talar a improvisados fantasmas que, con largos cucuruchos de papel blanco por toca, miran al cielo empinando la bota. Los señoritos que tienen coche y caballos los lucen en tal noche, adornando animales y vehículos con jaeces fantásticos y paramentos y cimeras de quimérico arte, todo más aparatoso que precioso y caro, si bien se mira. Mas a la luz de aquellas antorchas y farolillos, todo se transforma; la fantasía ayuda, el vino transporta, y el vidrio puede pasar por brillante, por seda el percal, y la ropa interior sacada al fresco por mármol de Carrara y hasta por carne del otro mundo. Tiembla el aire al resonar de los más inarmónicos instrumentos, todos los cuales tienen pretensiones de trompetas del Juicio final; y, en resumen, sirve todo este aparato de Apocalipsis burlesco, de marco extravagante para la alegría exaltada, de fiebre, de placer que se acaba, que se escapa. Somos ceniza, ha dicho por la mañana el cura, y... ya lo sabemos, dice Rescoldo en masa por la noche, brincando, bailando, gritando, cantando, bebiendo, comiendo golosinas, amando a hurtadillas, tomando a broma el dogma universal de la miseria y brevedad de la existencia...

SORTEOS Y JUEGOS DE AZAR

SORTEOS Y JUEGOS DE AZAR

     Se oye el teléfono a media tarde. Siempre suele sonar en los momentos más inoportunos. Al otro lado del hilo una voz melosa, cadenciosa, con acento sudamericano. Me propone la participación en el sorteo de un coche y, si me animo, la incorporación a una peña de lotería primitiva. Accedo a regañadientes a la primera propuesta - más por educación que por convicción - pero me niego en redondo a participar en la segunda actividad lúdica.

     De todos modos, siempre me han tentado los juegos de azar. Pero, desde hace unos años, puse un límite a la cantidad y diversidad de apuestas semanales - lotería nacional de los jueves y los sábados, lotería primitiva, sorteo de la ONCE, quiniela... - porque no sólo afectaban a mi bolsillo sino que reclamaban mi atención más allá de lo racional. Y, lo que es peor, ocupaban gran parte de mi valioso tiempo. Por eso, ahora estoy tranquilo en ese sentido y el único sorteo en el que participo desde hace unos veinte años es en la lotería nacional de los sábados. Un grupo de vecinos de Aliaga jugamos al mismo número y, como en el año 1991 no nos fue del todo mal, continuamos en ese mismo empeño por si las moscas. Eso sí, ni me ocupa ni me preocupa en exceso el desarrollo de cada sorteo semanal. Si cae algún buen pellizco, ya me enteraré. De eso no me cabe la menor duda.

     Con el acceso cada vez más extendido de los ciudadanos a internet, los reclamos publicitarios que invitan - casi incitan - a jugar con el dinero de cada uno se han multiplicado. Y esto puede tener algunos riesgos, sobre todo para los más ingenuos o los más inexpertos. Te piden datos personales e incluso se atreven a solicitar tus datos bancarios. Y ahí está el peligro de estos señuelos aparentemente inocuos. Luego vienen las lamentaciones, los sinsabores y el arrepentimiento tardío. Es mejor cortar por lo sano y olvidarse de esos obsequios para nuevos clientes, nuevos socios o nuevos inversores. Lo ganará el bolsillo y, sobre todo, la tranquilidad personal. 

EL SEÑUELO DE LAS PROMESAS

EL SEÑUELO DE LAS PROMESAS

     El paréntesis festivo de San Valero - obispo romano de Caesar Augusta desterrado a Huesca por disidente - nos permite a los zaragozanos disfrutar de una mañana fría y soleada. Y aunque intentamos mantener los pies en el suelo y pensar en el presente, no podemos eludir los bombardeos mediáticos desde todos los medios de comunicación ante la cada vez más cercana fecha mágica del 9 de marzo. Prensa, radio, televisión,... Todos confluyen en la misma dirección: el 9M.

     Porque el día de las elecciones generales está ya a la vuelta de la esquina. Los políticos lo saben y aprovechan cualquier resquicio para engordar sus programas electorales, ganarse a los votantes indecisos y explotar al máximo la imaginación. Aunque no hay que tener mucha imaginación para buscar el camino más eficaz hacia el ciudadano. La senda no es otra que la economía. Y es verdad que están acertando en la estrategia. Otro asunto muy distinto es que puedan cumplir sus promesas y sigan adelante con su ambicioso programa durante cuatro años. El ciudadano lo sabe y no es fácil engañarle. Se da cuenta de que una posible bajada de impuestos, una paga extra o una simbólica subida de sueldo no va a sacarle de sus apuros cotidianos. Porque a nadie se le oculta - basta acercarse a los supermercados o a los grandes almacenes - que los alimentos básicos han subido con insolencia en los últimos meses. La mayoría habla de pura y dura especulación. Y no les falta razón. Porque a nadie se le oculta que los tipos de interés no acaban de consolidarse a la baja y que la bolsa va dando trompicones desde hace un par de meses. El ciudadano lo nota y por eso le resbalan las promesas de tipo económico.

     Los políticos tendrán que echarle todavía más imaginación al asunto. Lo que ocurre es que en casi todos los problemas que nos afectan están - eso dicen - con las manos atadas. La subida del petróleo les condiciona y nos amordaza. La economía de los Estados Unidos se tambalea y provoca un terremoto en el resto del planeta. Las heladas echan a perder la agricultura. La sequía encarece la electricidad... ¿Qué tienen que hacer ante todo eso Zapatero, Rajoy y compañía? Que se contenten, de momento, con cuidar su imagen, con mantener a raya el terrorismo y con la tarea más ardua: mantener satisfechas a las 17 autonomías. Ahí tenemos otro talón de Aquiles. Por eso muchos temas se soslayan para después del 9M. ¿Es una buena estrategia? El tiempo lo dirá. Y los votantes. 

INQUIETUD ENTRE LOS VECINOS DE ALIAGA

INQUIETUD ENTRE LOS VECINOS DE ALIAGA

     Una oleada de robos en las dos últimas semanas ha creado una más que justificada inquietud entre los pocos habitantes que permanecen en Aliaga durante los meses más crudos del invierno. Aunque parezca paradójico, los presuntos ladrones buscan un botín - casi siempre insignificante - en la soledad de los pueblos o en el aislamiento de las masadas. Quizás busquen el aislamiento y se quieran aprovechar de una menor vigilancia. Ya habían ocurrido sucesos similares en otros pueblos de la provincia de Teruel, pero en Aliaga nunca se habían encadenado hechos de este tipo en tan pocos días. ¿Quiénes son los autores de estos robos?

     Da la impresión de que estamos volviendo a épocas aparentemente ya olvidadas. Lo más curioso es que, al parecer, no se trata de delincuentes noveles o debutantes. Estos cacos del siglo XXI saben muy bien lo que hacen, dónde acuden y en qué momento pueden actuar. Eso sí, afortunadamente, su profesionalidad en el oficio delictivo está aún por demostrar porque, si surge el más mínimo imprevisto, abandonan el escenario del robo y huyen con un miserable botín.

     Es lamentable que se haya creado un clima de inseguridad entre los pocos vecinos que viven en Aliaga, la mayoría jubilados. Y lo peor de todo es que, si no se atajan pronto estos intentos de apropiarse de la propiedad ajena, pueda llegar el día en que los ladrones se vean tan acorralados que opten por dañar física o mentalmente a cualquiera de esas personas que buscan la tranquilidad. ¿Tomará medidas la guardia civil? ¿Seguirá la pista de estos delincuentes? Esperemos que así sea. De lo contrario, la inquietud y el miedo se pueden extender como mancha de aceite a otras poblaciones de la comarca.

LA TRASTIENDA DE LA EXPO

LA TRASTIENDA DE LA EXPO

     Mientras el mes de noviembre se esfuma lentamente, las obras de la Exposición de Zaragoza, prevista para el verano de 2008, avanzan entre bastidores y permanecen en una especie de trastienda. Los operarios trabajan noche y día en el meandro de Ranillas, pero la ciudad parece dar la espalda, de momento, a estas moles de hierro y hormigón, presididas por la espectacular Torre del Agua. Se nos va un mes anómalo desde el punto de vista climatológico y conflictivo en el ámbito del transporte urbano. Se quejan los taxistas, porque no quieren más licencias; se quejan los trabajadores de Tuzsa, porque no están satisfechos con sus condiciones de trabajo e incluso se quejan los que se atreven a transitar en bicicleta, porque los carriles bici no están bien diseñados.

     Pero este mes otoñal nos ha traído otros asuntos que copan día tras día las primeras páginas de los periódicos y las portadas de otros medios de comunicación. Tanto el macrocentro lúdico, que está previsto levantar en plena estepa monegrina, como el interminable conflicto de los bienes de la Franja, preocupan tanto o más a los ciudadanos que esas obras realizadas a la orilla del Ebro casi a contrarreloj. Y es que, al parecer, muchos zaragozanos prefieren mantenerse al margen de este evento centenario y mostrar una actitud de euforia contenida o de emoción aplacada. Aunque queden sólo seis meses, parece mucho tiempo todavía. Están las Navidades de por medio, el inicio de un año que quedará para la historia de la ciudad, las elecciones generales de marzo y otros eventos que no figuran en ninguna agenda, pero que pueden surgir en cualquier momento.

    La Expo, sin embargo, sigue entre bastidores hasta que se levante definitivamente el telón y desaparezcan las grúas, los inconvenientes de las obras y las frías imágenes de esqueletos de cemento. De momento, hasta parece que las calles están más tranquilas sin la herida del cierzo. ¿Dónde están los más de mil taxis? ¿Qué ocurre con la frecuencia de los autobuses? Lo único que no podemos eludir es el sonsonete prenavideño y la invitación al consumo. Lo demás permanece aún en la trastienda, como esos muebles antiguos que hay que restaurar antes de presentarlos relucientes en el escaparate. Tal vez sea mejor así: sin estridencias, sin demasiados alardes, entre bastidores. 

¿JUBILARSE A LOS SETENTA?

¿JUBILARSE A LOS SETENTA?
     No sé quiénes han sido los que han asesorado al gobierno para que se decida a prolongar la jubilación - voluntaria e incentivada - a los setenta años. No sé si las cabezas pensantes del gobierno de la nación han puesto en la balanza los pros y los contras de esta decisión polémica y controvertida. Lo que está claro es que no han bajado al ruedo de la realidad cotidiana para comprobar las supuestas bondades de esta extraña decisión.
     Al parecer, en lo que a bienestar social se refiere, vamos como el cangrejo. A la subida excesiva y especulativa de los alimentos básicos, al incremento irracional del precio de los pisos, a los contratos basura, a la inestabilidad laboral, se suma algo que ya nos temíamos, porque lo que ocurre en la vecina Francia, llega, tarde o temprano, a España. Y el miedo parece que guarda a la viña. Pero no siempre es así. Y si no que se lo pregunten a los miles de camioneros, conductores de transporte público, bomberos, albañiles, profesores,...cuando rondan los sesenta años y llevan ya más de treinta y cinco cotizados. ¿Cómo se encuentran? ¿En qué condiciones pueden realizar su trabajo? ¿Cuáles son sus perspectivas de futuro?
    Porque, señores políticos, es muy bonito prolongar la vida laboral a un catedrático de universidad, o a un ejecutivo, o a un pequeño empresario. Pero es utópico, y en ocasiones cruel, intentar que una persona que lleva casi cuarenta años al pie del cañón, acuda cada día a su trabajo con entereza, con ilusión y sin achaques. Y todo por un mísero quince por ciento como incremento de una pensión de la que podría incluso no disfrutar. Por un simple plato de lentejas.
   Uno no sabe si reír o si llorar ante estas medidas. Me imagino que las cabezas pensantes del ejecutivo rectificarán, matizarán o cambiarán su planteamiento. Porque, si lo que quieren es salvar la cotización a la Seguridad Social, que empiecen por los más jóvenes, y que no expriman al máximo a los que ya lo han dado todo en su profesión cuando tenían que darlo, o sea, de los veintipocos a los sesentaipocos años. Lo demás son milongas al estilo Sarkozy.

UNA CARRERA DE OBSTÁCULOS

UNA CARRERA DE OBSTÁCULOS

     Hace ya unos meses que no utilizo la bicicleta para transitar por Zaragoza. Antes del verano, aún me atrevía a recorrer de punta a cabo los once kilómetros del Tercer Cinturón - desde Isabel la Católica hasta el enlace con la A-2. Ahora, en cambio, ni eso. ¿Qué ha ocurrido? Que circular con bici por esta ciudad o por sus alrededores se ha convertido en una empresa difícil y, casi siempre, arriesgada. Y si no, que se lo pregunten al colectivo Pedalea, que aboga por el uso de este medio de locomoción barato y ecológico, pero se choca con la evidencia de trazados problemáticos que, más que un carril-bici, se han convertido en una carrera de obstáculos.

    No conozco el último tramo de carril-bici recién inaugurado, entre el puente de la Almozara y el puente de Piedra. Según los portavoces del colectivo zaragozano, este carril-bici se debería denominar acera-bici. ¿Por qué? Pues, muy sencillo. Hay zonas en las que coincide la acera con el carril reservado a las bicicletas. Los pasos de peatones cruzan este carril de modo casi inesperado. Y lo peor de todo son algunos cruces con avenidas, como la del puente de Santiago. No sólo hay que esperar el cambio de semáforo, como un peatón más. Lo más sorprendente es que el carril no está señalizado en la calzada y hay que cruzar a la brava o bajándose de la bicicleta. Espero realizar pronto este recorrido para conocer el alcance de las quejas y el por qué se habla de una verdadera chapuza. Eso sí, seguramente lo haré a paso de marcha y, de momento, dejaré la bicicleta en casa. Está claro que las bicicletas no sólo son para el verano - como decía el recientemente fallecido Fernando Fernán Gómez - sino que, después de tantos desatinos, quedarán reservadas para carreteras secundarias, caminos verdes o alguna ruta ecológica netamente rural.

LA CONQUISTA DE LA DEMOCRACIA

LA CONQUISTA DE LA DEMOCRACIA

     Hoy, hace ya treinta y dos años, comenzó la esperada marcha atrás para la conquista de la democracia. Una conquista dura, difícil, conflictiva, con vaivenes y altibajos. Este progresivo reencuentro con las libertades perdidas, no fue obra solamente de un par de dirigentes - como afirmaba hace unos años la periodista Victoria Prego. Fue, sobre todo, una conquista del pueblo, fruto de la presión de la calle y del empeño constante de amplios sectores de la sociedad española, especialmente del colectivo obrero y del estudiantil.

    Hoy, hace ya treinta y dos años, un joven maestro en un colegio privado religioso de Barcelona, impartía clase a un grupo numeroso de alumnos de segundo de primaria. Ese veinte de diciembre nos sorprendió a todos la noticia de la muerte de Franco, a pesar de que era una muerte anunciada. Mis alumnos se alegraron porque ello suponía unos días de asueto. A sus siete años, no sabían aún quién era el Caudillo ni se imaginaban lo que iba a ocurrir después. A mis veintipocos años, tampoco me detuve a pensar lo que ocurriría semanas después. Me dirigí a las Ramblas, centro neurálgico de la Ciudad Condal, compré un periódico local y caminé por las calles más céntricas. La gente paseaba seria, preocupada, atenazada por la incertidumbre. Luego llegarían las manifestaciones, los gritos de amnistía y libertad, las consignas a favor del estatuto de automía. Serían dieciocho meses duros, largos, intensos. Hoy, esos niños de noviembre de 1975 tienen ya 39 años, los mismos que el príncipe de Asturias.

    Esa conquista de la democracia, ese final de la dictadura, no fue una tarea fácil. Ni mucho menos. El veterano político y escritor Nicolás Sartorius y el joven profesor de la Universidad de Zaragoza Alberto Sabio han publicado un libro - El final de la dictadura. La conquista de la democracia (Noviembre de 1975- Junio de 1977), editorial Temas de hoy - en el que aportan elementos muy útiles para entender adecuadamente el sustrato político, económico y social de esos dieciocho meses. Espigo una de las frases con la que los autores intentan sintetizar su visión y su valoración de los hechos: "la democracia española no fue una democracia otorgada, sino conquistada con evidente esfuerzo y abundante riesgo y sacrificio".

EN EL CORAZÓN DE ÁFRICA

EN EL CORAZÓN DE ÁFRICA

     Cuesta mucho creer lo que ha ocurrido estos días en la República del Chad, en pleno corazón de África. Cuesta mucho creer que una organización supuestamente disfrazada de ONG y bautizada con el curioso y sugerente nombre de El Arca de Zoé haya intentado aprovecharse de la indefensión de 103 niños a quienes quería disfrazar para que parecieran heridos de guerra.

     Ha sido una noticia sorprendente que ha llenado y sigue llenando las páginas de los periódicos de todo el mundo, especialmente los españoles y franceses. Porque una compañía aérea española también ha estado metida de lleno en esta triste historia de niños inocentes. Esta noche podremos ver en televisión un reportaje inédito de estos largos días de angustia e incertidumbre. Las azafatas españolas ya están en casa, gracias a la mediación del presidente francés. Pero falta todavía el resto de la tripulación. Y quedará durante meses y quizás años la huella negra de la mentira, de los intereses creados y de la utilización del "todo vale".

     Paradójicamente, estos tristes acontecimientos nos ayudan a refrescar la memoria y a recuperar nociones geográficas casi olvidadas o nunca aprendidas. ¿Quién sabía dónde estaba situado el Chad y con qué países lindaba? ¿Quién sabía que su capital era Yamena y que era una República? ¿Quién conocía que tiene una población de nueve millones y medio de habitantes y que casi la mitad son musulmanes? El engaño y la falsedad han puesto en el mapa mundial a uno de los países más olvidados del mundo. Ojalá sirva para algo positivo este desagradable suceso. 

Y DESPUÉS DE LA EXPO, ¿QUÉ?

Y DESPUÉS DE LA EXPO, ¿QUÉ?

     Nuestros mandatarios políticos autonómicos y nacionales ya están preocupados por lo que va a ocurrir en la ciudad de Zaragoza después de la esperada  Expo-2008. Y les preocupa, sobre todo, qué va a suceder con todas las infraestructuras millonarias que se están levantando a marchas forzadas y a contrarreloj para llegar a tiempo dentro de poco más de medio año. No quieren que se repita lo de la Exposición de Sevilla de 1992. Y lo que desean es aprovechar los edificios para usos sociales o culturales que beneficien a la ciudad y a su entorno. Como es lógico, piensan ya en el 15 de septiembre de 2008, fecha que marcará una nueva etapa para la ciudad del Ebro, después de los fastos del próximo verano. Son conscientes de que hay que amortizar gastos y rentabilizar inversiones, pero no saben todavía a qué usos destinarán los distintos edificios, la Torre del Agua o el Pabellón Puente.

     Ha comenzado, pues, un periodo de incertidumbre que se prolongará, al menos, durante siete meses. Y, como la incertidumbre va de la mano con la rumorología, ya empiezan a sonar voces sobre qué instituciones públicas o privadas ocuparán el meandro de Ranillas. La opción que ha saltado recientemente a los medios de comunicación es la que sitúa al histórico campus de San Francisco a la otra orilla del Ebro. No es, en principio, una idea descabellada. Lo que ocurre es que la noticia ha sorprendido a propios y extraños. Por eso, habrá que dar tiempo al tiempo y confiar en una solución coherente y de sentido común. El campus de San Francisco es un enclave privilegiado en una zona céntrica de la ciudad, se han rehabilitado recientemente casi todos sus edificios emblemáticos, se construyó una moderna biblioteca anexa a la facultad de Filosofía y Letras y se amplió la facultad de Ciencias dotándola de las últimas innovaciones. El traslado total del campus ya sería, en principio, un error. Pero lo más lamentable sería que en ese recinto se construyeran edificios de lujo y, por tanto, se perdiera un ámbito cultural para la ciudad. Habría que hacer algo similar a lo que ocurrió con la antigua facultad de Medicina en la plaza de Basilio Paraíso. Es un monumento histórico de la ciudad y se sigue utilizando no sólo como biblioteca sino como sede cultural de la universidad y de la propia ciudad.

      Pero la incertidumbre no termina ahí. La ciudad debe de seguir mejorando después de septiembre de 2008. Y habrá que ubicar de una vez por todas la nueva Romareda, y habrá que decidirse entre el tranvía o el metro para el transporte colectivo, y habrá que poner en marcha diversas líneas de trenes de cercanías, y habrá que restaurar, por fin, el teatro Fleta,... Todo depende del buen hacer de nuestros políticos, de los acuerdos y consensos y de las aportaciones económicas públicas y privadas. Zaragoza será la gran beneficiada y los habitantes de la ciudad podremos sentirnos orgullosos no sólo de la Expo, sino sobre todo de la huella positiva de una efeméride que pasará a la historia el día después de su clausura.

¡VIVAN LOS ICONOCLASTAS!

¡VIVAN LOS ICONOCLASTAS!

    Hay personas que mantienen vivo en su interior el rescoldo del resentimiento. Hay hombres que no conocen ni conocerán la autocrítica, pero que aprovechan cualquier oportunidad para ver la viga en el ojo ajeno  y echar más leña al fuego. Hay disidentes natos, iconoclastas natos, radicales natos. Sólo existen ellos  contra el mundo. Todo lo ven negro. Pasan repentinamente del blanco al negro e ignoran que existe el gris. Son personas que han visto el mundo desde una atalaya de porcelana y por ello se creen consejeros, adivinos, divos y agoreros. Suelen permanecer al margen de los eventos importantes de la sociedad, porque se han retirado ya a sus cuarteles de invierno. Pero cuando hablan o escriben, no cesan de expresar verdades a medias, censuras inconsistentes y amenazas a diestra y siniestra. Afortunadamente, no hay muchas personas de este talante.

    Uno de ellos fue presidente del gobierno de España y aparece y reaparece como el Guadiana en los medios de comunicación. Acaba de publicar el libro Cartas a un joven español, que completa una trilogía. Sus ideas son peculiares, originales y sorprendentes. Probablemente tendrá mucho éxito, porque la extravagancia vende mucho y las ideas apocalípticas están de moda. ¿Por qué no puso en práctica lo que piensa cuando tenía la mayoría absoluta? ¡Ver para creer!, que decía un famoso locutor de la radio y la televisión.

DESEQUILIBRIOS

DESEQUILIBRIOS

     Se acerca uno a la prensa diaria, presta atención a los medios de comunicación, se hace eco de los comentarios cotidianos de la gente de a pie, y se da cuenta de que en todos los niveles existen una serie de desequilibrios que no parecen solucionarse sino todo lo contrario. Hay desequilibrios globales, en el ámbito planetario; hay desequilibrios nacionales y hay desequilibrios autonómicos, comarcales y locales. Dentro de la Comunidad Autónoma de Aragón todos conocemos el contraste entre Zaragoza capital y el medio rural. Y si nos desplazamos a la provincia de Teruel, hay un cambio muy sensible de fisonomía entre las tierras del Bajo Aragón y las comarcas de Teruel o de las Cuencas Mineras. Algunos dicen que estas diferencias son históricas y muy difíciles de solucionar. Otros opinan que influye mucho el clima y la propia orografía. Pero, lo que está claro, es que caminamos hacia una concentración de población en unas pocas áreas: en España las zonas costeras están superpobladas y lo mismo ocurre con los alrededores de Madrid; en Aragón, Zaragoza tiene un gran círculo de influencia y las otras dos capitales le siguen de lejos. Sólo Calatayud mantiene aspiraciones de ciudad.

     ¿Cuál es la solución para resolver estos contrastes? El problema es muy difícil de resolver, porque todos buscamos un lugar donde haya buenos servicios, grandes centros hospitalarios, numerosas superficies comerciales, diversos centros educativos y una cierta comodidad a la hora de afrontar la vida cotidiana. Además, como cada vez se acortan más las distancias, la gente va a los núcleos rurales a trabajar y regresa en el día a la ciudad. Sólo los núcleos cercanos a las grandes ciudades se ven favorecidos al convertirse en grandes ciudades-dormitorio. Pero eso no resuelve el problema, sino que lo agrava. Ocurre, en definitiva, que todos queremos calidad de vida y pensamos que el ruido, el ajetreo y el consumismo nos la pueden proporcionar. Y la dinámica es muy peligrosa. Los países ricos son cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres. Este sí que es un auténtico desequilibrio. Algunos le llamarían injusticia. Lo peor de todo es que nadie se atreve a afrontar de lleno el problema. Y la distancia será cada vez más inalcanzable.

MEMORIA INTRAHISTÓRICA

MEMORIA INTRAHISTÓRICA

    Siempre me ha atraído el término intrahistoria y su profundo y sutil significado. Desde que durante mis estudios universitarios, descubrí a Miguel de Unamuno y el tratamiento que le da a este término en su novela Paz en la guerra, he rastreado el uso del vocablo en novelistas, ensayistas e incluso en poetas del siglo XX. Ese buceo en lo cotidiano, esa recuperación de vivencias íntimas o colectivas, esa exhumación de los recuerdos más agridulces, esa mirada retrospectiva hacia un pasado más o menos lejano, ese despertar de la memoria adormecida por el tiempo o por las circunstancias sociopolíticas es el camino emprendido recientemente por narradores, guionistas de series de televisión o directores de cine.

      Una muestra de estos intentos por recuperar la memoria es la película de Emilio Martínez Lázaro Las 13 rosas, que se estrena hoy en toda España. Julia Conesa, una de las jóvenes fusiladas el 5 de agosto de 1939, poco después de finalizar la guerra civil, escribió una carta momentos antes de ser abatida en la que manifestaba lo siguiente: "Que mi nombre no se borre de la Historia". Gracias al escritor zamorano Jesús Ferrero, que noveló los hechos en el año 2003, como al prestigioso director de Carreteras secundarias, - la excelente novela del aragonés Ignacio Martínez de Pisón, que es también guionista de esta película - podremos volver a recuperar hechos inconfesables, vivencias trágicas, situaciones incomprensibles. Eran años oscuros, años grises, años de radicalismos y  de fanatismo cruel. Por ello, es bueno recuperar la memoria de vez en cuando. Sin maniqueísmo. Sin dogmatismo. Sin afanes partidistas. Todo para que ese río profundo de la intrahistoria unamuniana despierte nuestras conciencias y serene nuestros corazones. Un regalo para los amantes de la autocrítica y de la reconciliación.