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Ayer visitamos el Nuevo Teatro Arbolé con los alumnos de segundo de bachillerato. Está situado en el Parque del Agua "Luis Buñuel", dentro del recinto de la Expo y es un local muy adecuado para esta tarea que se propone una compañía que acaba de cumplir su trigésimo aniversario: educar en valores como el respeto, la tolerancia y la solidaridad.
Una de las actividades educativas que se llevan a cabo en el local es la Campaña de Teatro Escolar. Precisamente ayer tuvimos la oportunidad de escuchar poemas de Antonio Machado y de Federico García Lorca. La cadencia, la entonación, la musicalidad y la hondura sentimental nos sumergieron durante una hora y cuarto en el ambiente poético de principios del siglo XX, una época de regeneración literaria y social.
Hay que felicitar a los responsables de la compañía por el esfuerzo que realizan para iniciar a los niños y jóvenes en el arte dramático. Hay que valorar también el enfoque didáctico con el que aderezan cada representación. Los espectadores se sienten más cercanos a los actores y se consideran, en cierto modo, parte activa del espectáculo. La representación de ayer tuvo también el valor de seleccionar los poemas más representativos de ambos autores y situarlos en el contexto de la época.

Muy pocos se podían imaginar hace poco más de un año que una tienda de venta de vehículos de segunda mano en la calle Silvestre Pérez del barrio zaragozano de Las Fuentes se iba a transformar en una flamante librería, en la librería El Pequeño Teatro de los Libros.
Precisamente ayer tarde, El Pequeño Teatro de los Libros cumplió su primer año de vida. Han sido doce meses de dinamismo cultural no sólo para los que vivimos en su entorno, sino para el resto de Zaragoza. Esta librería se caracteriza por su dinamismo y creatividad. Y así lo demuestra día a día, semana a semana: cuentacuentos, clubes de lectura, presentación de libros, lecturas poéticas, dramatizaciones, tardes de blog, encuentros con autores,... Todo ello gracias a la iniciativa y al buen hacer de Ciro y de Carolina.
Ayer tarde los responsables de la librería quisieron celebrar este primer año por todo lo alto y nos invitaron a compartir el evento con la presencia de músicos, con los monólogos del escritor David Jasso y con la lectura de fragmentos literarios a cargo de Javier López Clemente. Mientras se sudecían todos estos actos, un vino generoso y una variada muestra de tapas animaban la conversación y aderezaban esta fiesta lúdica y cultural.
Mi enhorabuena a Ciro y Carolina y mi deseo de que su "niña pequeña" cumpla muchos años más. Se lo merecen.

Después de setenta años, se comienzan a analizar en su verdadera dimensión los motivos que desencadenaron la Guerra Civil española de 1936. La perspectiva es cada vez más amplia y los hechos se ofrecen sin apasionamiento, con más imparcialidad e, incluso, con un amable e irónico distanciamiento.
Algo similar ocurre con la Guerra de la Independencia. Aunque, en este caso, el distanciamiento es mayor y la visión de los acontecimientos es más lejana y objetiva. Esta secuencia de doscientos años aleja los hechos y paradójicamente los acerca al lector interesado por la historia y sus manifestaciones. Eso podrá comprobar el que visite la exposición Miradas sobre la Guerra de la Independencia, inaugurada en la tarde de ayer en el Paraninfo de la Universidad de Zaragoza y que podrá visitarse hasta el próximo 10 de mayo.
Se trata de una exposición que refleja la España de la contienda a través de la mirada de diferentes artistas en 151 grabados de la época. El pintor aragonés Francisco de Goya es el que más aporta a la muestra con sus famosos dibujos sobre "Los desastres de la guerra".

En el barrio zaragozano de Las Fuentes - calle Silvestre Pérez, 21 - está ubicada desde hace unos meses una librería muy especial: El pequeño Teatro de los Libros. No es la librería tradicional al uso. Es un pequeño oasis cultural en una zona en la que se multiplican los bares, pequeños comercios y entidades bancarias. En su bitácora - http://teatrodelibros.blogspot.com - podemos encontrar una programación cultural rica, variada y sugerente. Los cuentacuentos alternan con las presentaciones de novedades editoriales y con el club de lectura. Tal como publicaba un medio de comunicación en un breve reportaje sobre esta librería: "Una librería de barrio es un faro que ilumina las calles".
Precisamente ayer por la tarde, Javier López Clemente (http://www.lacurvaturadelacornea.blogspot.com) se celebró la segunda edición de Tardes de Blog. Javier charló con Agustín Martín, ideólogo, creador y responsable de los contenidos de la bitácora Qué pues (http://diarioquepues.blogspot.com) Es una idea interesante que continuará durante el 2009. Pienso acercarme alguna tarde a este recinto cultural, situado muy cerca de mi casa y en mi barrio de toda la vida. Es muy positivo que la cultura encuentre un hueco en un momento de crisis y desorientación. Y es bueno que lo haga fuera de las zonas culturales más habituales.

Esta noche va a ser presentado en la Delegación Territorial del Gobierno de Aragón en Teruel el último número de la revista cultural TURIA. No es un número más. Es el que confirma la buena salud de esta publicación, ya que suma 25 años de andadura. Todo un milagro.Toda una sorpresa. Toda una satisfacción.
Después de las noticias que nos llegan día a día de la provincia turolense, se abre un oasis de esperanza en el campo de la cultura y del pensamiento. Y hemos de ser optimistas. Bastante pesimismo surca esta provincia en relación con el desmantelamiento industrial, las precarias comunicaciones o la falta de médicos en el hospital de la capital.
Para conmemorar este evento, al que por diversos motivos no voy a poder asistir, he seleccionado dos fragmentos del artículo que su director, Raúl Carlos Maícas, escribe en la sección de opinión del Diario de Teruel de hoy:
"Una longevidad que está siendo para todos una grata sorpresa y la confirmación de que es posible emprender aventuras colectivas y que estas no sean devoradas por el cáncer del tiempo. Máxime si tenemos en cuenta que esta publicación periódica se hace fuera de los grandes centros editoriales de nuestro país, Madrid y Barcelona, lo que además de resultar algo exótico para algunos confirma que lo importante, a estas alturas, es que el trabajo que se brinda merezca la pena y no tanto el lugar desde el que se confecciona..."
"Almacén de lecturas para todos los gustos, cada cuatro meses la revista Turia ha intentado afrontar el reto y el compromiso de situar a Teruel y a Aragón en el mapa cultural español e internacional, de convertirse en un espacio en donde reinan la libertad creativa y el mestizaje de intereses estéticos e ideológicos, un timbre de universalidad y pluralismo que no olvida nunca, sin embargo, los orígenes..."

Después de ojear la prensa digital, que se centra sobre todo en esa cacareada cumbre del G-20, me dedico a recorrer las páginas de los blogs amigos. Casi todos ellos respiran cultura, destilan arte, alientan literatura.
Desde hace más de tres años, lo mejor que he descubierto en la red han sido los blogs. No me gusta la palabra. Y espero que pronto sea reemplazado este préstamo por algún vocablo patrimonial. ¿Por qué no bitácora?
La mañana de este sábado de mediados de noviembre es una mañana de espera. El maletero del coche ya está cargado con la bicicleta de montaña. Nos espera Aliaga y la ruta otoñal hasta Miravete de la Sierra y Villarroya de los Pinares. Pero, antes de emprender el viaje, hemos de desplazarnos a Miralbueno - ¡cuántos recuerdos entre la niebla! - para presenciar el partido entre los infantiles de la Unión Deportiva San José y el Amistad. La hora fijada - cuatro de la tarde - parece razonable en este día frío y apacible. El espectáculo está asegurado. Esperemos que sin polémica ni otros ingredientes extradeportivos.
Mientras tanto, acabo la lectura del libro de Victoria Camps Creemos en la educación - que recomiendo sobre todo a padres y educadores - y espero impaciente la llegada por correo del último número de la revista cultural TURIA, con un dosier dedicado a Luis Buñuel. La presentación de este número 88, conmemorativo del 25 aniversario de esta publicación tendrá lugar en Teruel, en el Salón de Actos de la Delegación Territorial del Gobierno de Aragón el lunes, día 24 de noviembre, a las 20 horas. Además, presenta la revista el novelista Ignacio Martínez de Pisón. He recibido la invitación de Raúl Carlos Maícas. Es una pena que mis obligaciones profesionales y familiares me impidan realizar este desplazamiento. Eso sí, felicito a todos los que siguen en la brecha, a pesar de los pesares. Es un soplo de aliento cultural en este época de crisis económica e ideológica.
(La fotografía de Miravete de la Sierra pertenece al blog http://espaciosdelmaestrazgo.blogspot.com)

No es fácil condensar veinte siglos de la historia de Zaragoza en una sola exposición. En cierto modo lo consigue la muestra que contemplé ayer tarde en el zaragozano Palacio de la Lonja. Desde la fundación de la capital del Ebro hasta los albores del siglo XXI, podemos contemplar cómo la historia, la literatura, el arte y la ciencia se entrecuzan admirablemente hasta formar un mosaico de culturas inseparables.
La época romana sienta las bases del futuro reino de Aragón. Un reino que sufrirá sus vaivenes y dificultades hasta consolidarse como región y, ya en el siglo XX, como autonomía. El comisario de la muestra ha sabido elegir acertadamente las muestras artísticas y culturales de cada periodo de la historia de Aragón. Aunque podríamos hablar, sobre todo, del pasado de Zaragoza, ya que Huesca y Teruel quedan un poco al margen de estas manifestaciones culturales.
Me gustó el enfoque didáctico de la muestra - había varios grupos de estudiantes con sus apuntes - y la ordenación cronológica de los acontecimientos. Eché de menos, de todos modos, el escaso tratamiento dedicado al arte mudéjar - tan turolense - y la poca profundización en artistas y obras de otras zonas de Aragón. De todos modos, hay que valorar lo positivo y oportuno de una exposición que nos ayuda a bucear en nuestras raíces y nos desvela de modo más explícito nuestra identidad como aragoneses y como españoles.

El pasado mes de agosto, el archivero e historiador José Ramón Sanchís Alfonso presentó en Aliaga el libro Maquis: una historia falseada. Como recordó el autor en esta charla-coloquio: "se pierde parte de nuestra historia, si desaparece la generación de los mayores". Por eso, hace diez años, comenzó a realizar entrevistas a personas mayores de la zona de Villarroya de los Pinares que babían vivido en masadas.
José Ramón explicó detalladamente tanto el origen de la palabra "maquis" - lucha de la resistencia contra los alemanes escondiendo armamento después de liberar París - como los objetivos de este grupo de guerrilleros: invadir España y reinstaurar la República desde 1944 hasta 1947.
El libro ha sido editado recientemente por el Gobierno de Aragón. En él se intenta plasmar una historia humana, nacida de la propia experiencia de los que vivieron esas situaciones difíciles e incluso dramáticas. La obra se centra en dos temas esenciales: la evacuación de masoveros en 1938 y lo que padecieron los masoveros durante la guerra y en la posguerra con el maquis y con la guardia civil, ya que estaban entre dos fuegos.
El autor analiza en este estudio la población turolense de Gúdar, de donde era natural Florencio Guillén, el "Pinchol" o "Viejo", alcalde de la localidad, que sería más tarde miembro de la Agrupación Guerrillera de Levante. Habla también del general Pizarro, capitán de la guardia civil de Mora y cabeza visible de una durísima represión contra los maquis. Y alude además a once presos de la cárcel de Aliaga, que fueron torturados y fusilados cerca de Alcalá de la Selva.
Una aportación positiva a la llamada recuperación de la Memoria Histórica. Queda mucho camino por recorrer para conocer la verdad y saber dónde reposan los abuelos de tantos españoles de a pie. Por eso vale la pena leer y conocer esta obra, fruto de siete años de investigación.

Durante estos días están llegando a los colegios e institutos los lotes de libros de texto nuevos que van a utilizar los alumnos de primaria y secundaria. Son libros bien presentados, exquisitamente ilustrados, algunos acompañados de su correspondiente CD.
Mientras contemplo en la biblioteca los montones de libros que todavía huelen a imprenta, recuerdo los textos de mi primera infancia, aquella enciclopedia con tapas de cartón, heredada de mis hermanos; aquel cuaderno de Edelvives con la pluma como símbolo; aquellos libros de lectura, tan escasos como queridos.
Hoy ha dado todo un giro de ciento ochenta grados. Los libros de texto son gratuitos y quizás por eso no se aprecien tanto. Como han de durar cuatro cursos, el alumno no puede subrayar ni escribir en los márgenes. Es una pena. Además, lo audiovisual está ganando tanto terreno, que el libro como vehículo literario va dejando de ser un bien preciado, apetecido, deseado.
Personalmente sigo apreciando mucho los libros. Más los antiguos que los nuevos. Me gusta el olor de las librerías de viejo. Me atraen las ilustraciones clásicas. Me seducen los libros densos y profundos. No sé cuál será el futuro de los libros de texto. De momento, los niños y jóvenes los reciben prestados. Con frecuencia aparecen en los contenedores azules. Nadie los rescata del abandono. Son otros tiempos.

Los meses de verano siempre han sido fechas muy propicias para mejorar el aprendizaje de algunos idiomas. Numerosos estudiantes y los profesionales suelen aprovechar algunos días o semanas del paréntesis estival para viajar al extranjero y perfeccionar, especialmente, la vertiente oral del inglés, del francés o del alemán.
Gracias a estas estancias en Inglaterra - durante tres veranos -, en Estados Unidos -durante un mes - y en Francia - durante otro verano - puedo mostrar un modesto nivel medio en estos dos idiomas. De todos modos, reconozco que si un idioma no se cultiva habitualmente, se pierde poco a poco. Esto lo experimento cuando tengo que elaborar algún escrito o alguna carta dirigida a amigos o conocidos de estos países. Entonces me doy cuenta de la importancia de un reciclaje casi continuo, aunque sea sin moverme de mi ciudad.
Porque ahora nuestros jóvenes tienen muchos más medios y posibilidades para practicar y mejorar su nivel de idiomas. Sin embargo, las cifras no son nada optimistas: casi un cincuenta por ciento de los españoles no conoce ninguna lengua extranjera. De todos modos, en una encuesta realizada por un medio de comunicación, hay algún dato más positivo: los que afirman que dominan más o menos el inglés o el francés son los más jóvenes. Y otro dato significativo: el noventa y cuatro por ciento de los españoles opina que saber idiomas es una necesidad en un mundo cada vez más globalizado.
Hay que añadir, además, otras ventajas evidentes para las nuevas generaciones: la facilidad para viajar al extranjero, la posibilidad de convivir con compañeros de otros países y las ventajas innegables de internet.

Para descubrir un libro, para acercarse al libro como objeto material y conocer su geografía: cubiertas, lomo, cajo, guardas, colofón,... el mejor camino es recorrer con calma y con un buen guía una biblioteca con solera y tradición. Esto es lo que va a intentar, a partir de mañana, la Biblioteca Ildefonso Manuel Gil, de la Diputación Provincial de Zaragoza.
Esta biblioteca, de reciente inauguración, está integrada por cuatro bibliotecas: la Biblioteca Central, las Bibliotecas del Casino Principal y del Casino Mercantil y la Biblioteca de la Institución Fernando el Católico. La idea es dar a conocer sus fondos y su funcionamiento a los escolares zaragozanos de Primaria, Secundaria y Bachillerato. Las 70.000 monografías y los 3.000 títulos de publicaciones periódicas la convierten en una de las más importantes de Aragón. Los investigadores tienen allí un filón por descubrir y un camino por recorrer.
He pasado bastantes horas en estas salas solemnes, acogedoras y casi sublimes. La atención de las personas que trabajan en ella ha sido exquisita. Durante la realización de mi Tesis Doctoral pude consultar fondos que no encontraba en ninguna otra biblioteca de Zaragoza. Su descubrimiento fue para mí una gran satisfacción.
La primavera, la proximidad del verano y la inminencia de la Feria del Libro son una buena ocasión para llevar a cabo esta actividad con nuestros alumnos y alumnas. Que vean las bibliotecas como algo familiar, no como algo extraño. Que aprendan a manejar los libros y publicaciones. Que se contagien de la curiosidad intelectual de tantos autores e ilustradores. Que descubran los libros.

Hay muchas maneras de acercarse al pasado. Y diferentes modos de bucear en la historia. Los libros de texto de historia, las enciclopedias y los ensayos históricos han sido, tal vez, los medios más utilizados.
Pero, en le era de internet, en la época de los documentos digitales, los investigadores de la historia y de todo lo que conforma el tejido del pasado - cultura, economía, literatura, sociedad,... - van apareciendo cada día más instrumentos de búsqueda para aquéllos que quieran conocer de primera mano, sin necesidad de desplazarse a las hemerotecas qué ocurrió en 1886, quién colaboró en la publicación El mono azul o qué publicaciones pedagógicas aparecieron en la provincia de Teruel a finales del siglo XIX.
Estas informaciones, y muchas más, aparecen en la Biblioteca Virtual de Prensa Histórica, creada y coordinada por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. La página es la siguiente http://prensahistorica.mcu.es. Creo que es una buena noticia para investigadores e intelectuales en general. Y también para aquéllos que desean acercarse a la historia desde otro punto de vista más real y menos erudito.

Dedico parte de la tarde de este domingo agrisado y sosegado a leer algunas páginas del último número de la revista cultural TURIA, dedicado a Carlos Saura. Una de las secciones que sigo con más interés es La Isla. En ella el escritor Raúl Carlos Maícas - codirector de la veterana publicación - desgrana sus impresiones personales en fragmentos de un diario que se titulará "La mano sobre los ojos". Raúl entremezcla experiencias, vivencias, reflexiones,... He elegido unos párrafos finales de esta entrega, que aparecen bajo el epígrafe "Nihilismos" y que reflejan la situación actual de la intelectualidad y de la política educativa y cultural de este país:
"Ya no hay palabras que muevan el mundo. Sólo encontramos hojarasca retórica y mentiras sin límite. Lo anhelado y lo visto. El circuito virtual de la evasión. Simulacros. Desesperación. Indiferencia. Falsos profetas. No hay apenas referentes éticos y cívicos que trasciendan el pragmatismo opresor y el fanatismo todopoderoso que nos gobierna. Sin moral ni referencias, todo código de valores es una mera convención, una estratagema de supervivencia.
Cualquier historia de nuestros días comienza como un texto febril y cruel, al tiempo que inútil y efímero. De ahí que el compromiso cívico resulte hoy un huésped inquietante y peligroso.
Cometemos errores vulgares. Somos seres cautivos, inmaduros, sin memoria histórica. Ya no escuchamos las lecciones de maestros, ni respetamos su sabiduría.
Necesitamos voces universales que nos instruyan, desafíen, guíen y entretengan nuestro cansancio democrático. Necesitamos apóstatas razonables frente a tanta teocracia. Y, también, cursos intensivos que nos eduquen como ciudadanos a todos los niveles. Porque esa materia hereje, según ciertos disparatados pólíticos del pensamiento, es el último alucinógeno social que nos identifica sin disimulo y postula los bienaventurados ejercicios espirituales que debe practicar cualquier converso a la bondad de la condición humana, o sea a la religión del laicismo.
La vida es apenas una simiente enterrada que nuestra extravagancia e irresponsabilidad impide germinar. La razón es apenas una sombra. Un mito prohibido y cínico. Un sueño tardío de la antigüedad".

No pude asistir anoche a la presentación del último número de la revista TURIA - que ya va por su entrega 86 - en la Diputación Provincial de Huesca. Tuve que declinar la amable invitación de Raúl Carlos Maicas, su director, porque los lunes suelen ser días bastante complicados en mi agenda. Me hubiera gustado oír las palabras de Agustín Sánchez Vidal, escritor y catedrático de Historia del Cine de la Universidad de Zaragoza. Me hubiera gustado conocer a Carlos Saura - que no pudo asistir - y me hubiera gustado estar presente en ese recuerdo-homenaje a dos grandes enamorados del Séptimo Arte, recientemente fallecidos: Rafael Azcona, excepcional guionista del cine español y José María Escriche, director del Festival de Cine de Huesca.
El prestigioso director de cine Carlos Saura - Huesca, 1932 - recibió todo tipo de elogios. Expresiones como "un modelo de buen hacer", "un artista total, capaz de penetrar en todos los géneros", "un genio en activo"... son algunos de los halagos que le dedicaron ayer al cineasta aragonés. Espero tener pronto entre mis manos el ejemplar de la revista para leer, entre otros artículos, un documento excepcional: un cruce de opiniones entre Rafael Azcona y Carlos Saura, a raíz de excelentes películas en las que trabajaron juntos. Títulos como "Ay, Carmela" o "La Prima Angélica" quedarán entre lo más selecto de la filmografía española para las generaciones futuras.

En el periódico Heraldo de Aragón aparece semanalmente una sección que, con el título El rincón de la palabra, intenta hacer reflexionar al lector sobre el uso cotidiano del lenguaje. Antonio Herráiz, responsable de estos ineresantes artículos, plantea cada semana una duda sobre el uso correcto o incorrecto de la lengua. Un día reflexiona sobre el SI NO/ SINO, otro día lo hace sobre el uso del ADONDE/ A DONDE o - como en el último publicado - sobre el extendido vicio del "dequeísmo". El articulista recurre a usos coloquiales, plasma ejemplos cotidianos del habla y nos remite con frecuencia al reciente Diccionario panhispánico de dudas (DPD). No sé cuántos lectores tendrán la paciencia de acercarse con interés a estas sesenta o setenta líneas. Quizás sean una minoría o tal vez sólo lo hagan los que menos necesiten estas pequeñas píldoras gramaticales. De todos modos, la intención es buena. Ya es hora de que el aprendizaje de la lengua salga del reducto de las aulas y se proyecte sin recato en los medios de comunicación.
Habría que recordar, al respecto, los excelentes artículos del llorado Fernando Lázaro Carreter, agrupados posteriormente en la obra El dardo en la palabra. El lingüista y crítico literario zaragozano tenía un don especial para captar los matices del castellano hablado y escrito y sabía discernir con su peculiar sabiduría de filólogo y académico dónde estaba el acierto o dónde residía el error de un determinado uso en el habla cotidiana o en los medios de comunicación. Su tarea ha creado escuela y no son pocos los seguidores de este insigne aragonés. Antonio Herráiz sigue con su peculiar estilo el camino abierto por don Fernando. Es una labor encomiable para aquellos que intentan mejorar el uso del idioma o, al menos, intentan resolver las numerosas dudas gramaticales. Pues ya sabemos que en la duda está uno de los puntos de partida de la sabiduría.

Hay muchas maneras de bucear en la historia de un pueblo, de una comarca o de una región. Una de ellas es la que ha elegido el escritor y editor Salvador Trallero para acercarse a la Sariñena de finales del siglo XIX, capital de la comarca de Los Monegros, que vivió efemérides importantes como la entrada de las tropas carlistas o la construcción de un puente sobre el río Alcanadre. El autor de Alas rojas Sariñena, que obtuvo el premio al Libro Mejor Editado en Aragón en 2006, bucea de nuevo en acontecimientos históricos de su comarca en su última obra Sariñena y el Diario de Avisos de Zaragoza. Se trata de una laboriosa recopilación de más de sesenta crónicas de un correponsal anónimo que entre 1873 y 1991 publicaba puntualmente en el Diario de Avisos de Zaragoza.
La escritora y periodista Cristina Grande, monegrina al igual que Trallero, ha acompañado a Salvador en la presentación del libro en la Biblioteca de Aragón de Zaragoza, que hoy abría sus puertas de nuevo después de una profunda remodelación. La escritora de Lanaja ha valorado la labor arqueológica de este libro, su sentido estético y la recuperación histórica que suponen sus interesantes páginas. Ha comentado, además, la meritoria tarea investigadora de este joven editor sariñenense, que inició su búsqueda partiendo de la noticia de la inauguración de un puente sobre el Alcanadre en 1873. A partir de ese dato aparentemente intrascendente, Trallero nos regala un tesoro informativo acerca de acontecimientos como la captura del bandido Cucaracha o la llegada a Sariñena de las tropas del general Dorregaray.
El autor de esta tercera obra sobre Sariñena pretende recuperar una parte de la historia y dejar constancia de unos hechos y costumbres sociales ya desaparecidos. Son retazos de una historia local, pero suponen también - como ha afirmado Trallero - un acercamiento a ese Diario de Avisos de Zaragoza, fundado por Calixto Ariño - periodista y político aragonés nacido en 1831. Este periódico supuso una gran innovación en la prensa local zaragozana. Esta obra supone, por tanto, una nueva aportación a la intrahistoria rural de Aragón en general y de Sariñena en particular.

Fiesta, cultura, historia y tradición se han hermanado durante esta fin de semana en el municipio turolense de Mas de las Matas, perteneciente a la comarca del Bajo Aragón y muy cercano al parque cultural del Maestrazgo. Durante los días 22 y 23 de septiembre se ha puesto en escena por las calles del pueblo el espectáculo El regreso del Comendador. Se trata de la recreación teatral de la toma de posesión de comendadores del siglo XVII en numerosos municipios de la provincia de Teruel.
No he podido acercarme a Mas de las Matas para presenciar esta singular escenificación. Tampoco pude visitar a finales de agosto el Museo de la localidad, promovido e impulsado por el Grupo de Estudios Masinos, que dirige y coordina con acierto Javier Díaz Soro. Era un sábado por la tarde y coincidía con las fiestas mayores en honor de San Juan Bautista. Me prometí regresar y no quiero esperar al próximo mes de agosto. Esta localidad se merece una visita pausada para admirar sus yacimientos ibéricos y romanos, practicar el senderismo o la equitación y recorrer con calma las distintas secciones de un museo que atrae cada año a más visitantes. Sus secciones de arqueología, paleontología, arte contemporáneo y sus restos etnológicos son suficiente reclamo para el turista cultural. También intentaré degustar su excelente gastronomía y conocer de cerca los usos y costumbres de esta población de unos 1500 habitantes.
La escenificación de El regreso del Comendador, que comenzó en septiembre de 2004, es un ejemplo más de cómo el ocio, lo lúdico, la fiesta no están reñidos con la cultura. Precisamente, ahora que disponemos de tanto tiempo libre, siempre queda un pequeño hueco para dedicarlo a ese ocio instructivo, cultural. En ese sentido, Mas de las Matas es pionera. Y lo mejor de todo es que las inquietudes de sus promotores van más allá de la mera representación histórica: un mercado del Siglo de Oro, animaciones de calle y juegos de época para las gentes del lugar.

En esta tarde calurosa de julio he tenido la oportunidad de visitar las instalaciones de la Corporación Aragonesa de Radio y Televisión y de acercarme a uno de los platós de grabación de Aragón Televisión. El escritor y periodista Antón Castro me ha invitado al programa Borradores para presentar el libro Recuerdos y Bellezas de España: Ideología y Estética, que me publicó el mes pasado la Institución Fernando el Católico. Han sido diez minutos de charla amistosa con esta persona tan culta. El ambiente ha resultado más relajado de lo que yo pensaba y el programa se ha grabado con eficacia y seriedad.
El productor Gaizka Urresti se encarga de que todo esté a punto. Ana Catalá es la responsable de redacción y Teresa Lázaro coordina la realización, con la ayuda de Yolanda Liesa. Me ha sorprendido gratamente el trabajo en equipo y la coordinación. Se advierte la experiencia de los que llevan adelante el programa, a pesar de su juventud. Una vez en el plató, uno se olvida de que lo están filmando y ni siquiera se percata de la intensidad de los focos o del minúsculo micrófono adosado al cuerpo.
Espero con ilusión ver el programa - previsto, en principio para el jueves, 23 de agosto -. Es la primera vez que entro a un plató y no deja de ser una buena experiencia. Los nervios se han quedado afuera con la sesión de maquillaje y lo demás ha sido más natural de lo que yo esperaba. Borradores es un espacio abierto a la cultura y a los creadores. Ojalá hubiera más programas como éste en otras cadenas de televisión. Lástima la hora de emisión, - en torno a las doce de la noche - que no es la más adecuada para los que no solemos trasnochar. De todos modos, con del vídeo o el DVD se puede grabar el programa y contemplarlo con tranquilidad en otro momento.

El profesor, periodista, presentador de televisión y director de cine Luis Alegre, impartió una conferencia-coloquio en el salón de actos del Instituto de Educación Secundaria Ramón y Cajal, con motivo del acto de despedida de la octava promoción de alumnos que han culminado sus estudios de bachillerato en este Centro. El escritor turolense eligió un tema de actualidad para dirigirse a estos jóvenes de dieciocho años que van a iniciar una nueva etapa en la Universidad o en algún ciclo de Grado Superior. Nos habló del cine y, especialmente, del cine español, que está atravesando una evidente crisis.
La amena e instructiva charla del crítico de Lechago se centró en una breve reflexión sobre la importancia del cine español desde los tiempos de la dictadura franquista hasta nuestros días. Luis recordó cómo se aficionó al cine en Calamocha, a los ocho años, y cómo su padre le inculcó su amor al séptimo arte y a la literatura. Valoró la importancia del cine para los que eran jóvenes en la posguerra y comentó la influencia de las primeras televisiones en detrimento de las películas. Sus películas españolas preferidas son Viridiana, de Luis Buñuel, y El Verdugo, de Berlanga. Luis Alegre las considera a la misma altura que El Quijote en la Literatura, y se lamenta de que no figure en los libros de texto ninguna asignatura dedicada a la historia del cine español.
Su intervención fue un broche de oro para cerrar un año de película, un año dedicado al cine. Se han organizado numerosas actividades en torno a este motivo cultural y artístico. El Anuario del Instituto también ha estado dedicado al cine. Los alumnos han colaborado en una original Semana Cultural, en el V Concurso de Relatos y de Diseño Ramón y Cajal y en otras actividades complementarias y extraescolares. Luis Alegre se marchó encantado del acto y nos dejó un claro mensaje: su apuesta por el cine y, especialmente, por el cine español. Los valores de las películas y su escuela para la vida son - nos dijo - indudables.

A pesar de haberlo dejado para el último día, creo que he elegido un buen momento para acercarme a la Feria del Libro de Zaragoza, ubicada, como en años anteriores, en el Paseo de la Independencia, que esta suave y agradable mañana de domingo ha permanecido cortada al tráfico para disfrute de los ciudadanos de a pie y para gozo de los más pequeños. La Feria del Libro va incorporando año tras año algunas novedades que rompen la rutina de todas las primaveras y, al mismo tiempo, la convierten en una cita distinta y singular. Me he alegrado al ver gente de todas las edades. La mayoría se contentaban con consultar los libros más recientes; otros se atrevían a preguntar por algún ejemplar o a hojear algún volumen, y muy pocos estaban esperando la firma de algún autor con mucha paciencia y una cierta ilusión.
Esta mañana se encontraban en la caseta muchos escritores aragoneses. He saludado a mi amiga Ana Alcolea, que le ha firmado a Javier un ejemplar de su última novela Donde aprenden a volar las gaviotas, que me consta está siendo un éxito editorial. He hablado don José Antonio Labordeta, con Joaquín Carbonell y con Eduardo Paz, que firmaban su excelente libro-disco. No ha podido acercarme al incombustible Fernando Lalana, rodeado de niños y adolescentes. También estaban José Luis Corral, Ángeles de Irisarri, Lorenzo Mediano y José Luis Rodríguez. En todos se observaba el entusiasmo y la satisfacción por la acogida de los potenciales lectores hacia sus obras.
En la carpa de la Plaza Santa Engracia, he podido visitar la exposición dedicada a Francisco Carrasquer, premio de las Letras Aragonesas en 2006. Al fondo, Magdalena Lasala, presidenta de la Asociación Aragonesa de Escritores, presentaba el nuevo número de la revista Criaturas Saturnianas, que está dedicado al teatro. No me he podido quedar al homenaje al periodista y escritor de Albalate Alfonso Zapater, recientemente fallecido. De todos modos, le he rendido un homenaje personal esta mañana mientras paseaba por la calle que tiene dedicada en el barrio de la Jota, en Vadorrey.

Hay días en que la lectura llega a entusiasmar hasta a los más escépticos. Hoy ha sido uno de ellos: se ha celebrado esta mañana en el salón de actos del Edificio Pignatelli de la Diputación General de Aragón la Fase Final del V Concurso de Lectura en Público. Los seis centros que han llegado a la final nos han hecho disfrutar durante casi tres horas de la lectura en voz alta. Nos han acercado con entusiasmo a los clásicos. Han leído con entonación, claridad y coherencia fragmentos de Jorge Manrique, del Arcipreste de Hita, de Cervantes, de Lope de Vega, de Calderón de la Barca, de Quevedo, de Espronceda, de Antonio Machado, de Federico García Lorca, de Pablo Neruda, de Julio Cortázar y de muchos más autores de nuestro panorama literario.
Los presentadores del acto - alumnos del instituto Ramón y Cajal de Zaragoza - nos han recordado al principio la importancia de la lectura, la importancia del tiempo que dedicamos a leer. Nos han hablado de un tiempo robado, de un tiempo dilatado, como el tiempo que dedicamos al amor. Y es verdad, la lectura nos abre horizontes, nos diseña nuevos caminos y nos ensancha la mente y el corazón.
El acto ha terminado con la proclamación de los premiados y la entrega de galardones. En la categoría A - 1º. y 2º. de E.S.O.- han obtenido el primer premio cuatro alumnos del instituto Ramón y Cajal; en la categoría B - 3º y 4º de E.S.O. han ganado cuatro alumnos del colegio Romareda. De todos modos, lo mejor del acto ha sido la participación - cada año más numerosa - y el entusiasmo de estos adolescentes por la lectura. Una lectura en voz alta, que nos recuerda las narraciones orales de otros tiempos o las recitaciones poéticas de otras épocas. Un acto digno de seguir figurando dentro de la variada programación de la Feria del Libro de Zaragoza y como actividad complementaria en la enseñanaza secundaria.

Más de cuatro meses estuvo el escritor británico George Orwell - seudónimo de Eric Arthur Blair (1903-1950) en el frente de la sierra de Alacubierre. Aunque era un frente bastante tranquilo, este luchador por la República que se unió a los milicianos del POUM, pasó momentos muy difíciles en esta zona del frente de Aragón donde una bala estuvo a punto de acabar con su vida el 20 de mayo de 1937.
El Espacio Cripta del Centro de Historia de Zaragoza muestra del 26 de abril al 6 de agosto una completa exposición sobre el que ha sido uno de los autores más influyentes de la literatura universal del siglo XX. Sus novelas Rebelión en la granja y 1984 son una alegoría contra el estalinismo y una crítica acerada contra una sociedad totalitaria. Pero es en Homenaje a Cataluña (1938) donde el escritor inglés refleja su ideario político y sus inquietudes sociales. Este libro, que no tuvo en su tiempo demasiado eco, se está reeditando últimamente con éxito. En él Orwel refleja el fervor igualitario y revolucionario que encontró en las calles de Barcelona en diciembre de 1936.
Lo que más me ha impactado de la exposición son las imágenes reales de los bombardeos en la ciudad condal, la huida deseperada hacia los refugios, las barricadas por las calles más céntricas, el llanto desolado de las madres, la impotencia de los jóvenes soldados, el abandono de los niños. El refugio es muy similar a los que se utilizaron durante la guerra. Y las palabras de Orwell son contundentes: "Allí, en lo alto de aquellos montes próximos a Zaragoza, no había más que el aburrimiento y el malestar de las guerras en punto muerto...Olor a sangre y a pan rancio...El característico olor de la guerra es olor a excrementos y a comida podrida".

Santiago Ramón y Cajal reflexiona en el capítulo V de Charlas de Café sobre el genio, el talento y la necedad. Sus ideas giran en torno al comportamiento de las personas sabias, a la valoración o menosprecio del talento en este país y a la pervivencia del genio para la posteridad. He seleccionado algunas de estas sentencias reflexivas:
- Dice el espiritual poeta Manuel Machado que de diez cabezas dos discurren y ocho embisten. Ello es cosa muy triste; pero es más triste todavía reconocer que la mayoría de las cabezas que embisten tienen razón.
- El gran defecto de los españoles de antaño fue siempre el desdén hacia el idealismo filosófico y científico. Diríase que las robustas posaderas de Sancho cabalgaron sobre los hombros del genio patrio, obligándole a inclinar cabeza y ojos hacia la tierra.
- Conócense infinitas clases de necios; la más deplorable es la de los parlanchines empeñados en demostrar que tienen talento.
- Las cabezas deben juzgarse como los bolsillos. Al hacerlas sonar con las sacudidas de la conversación advertimos en seguida que unas contienen el oro de la sabiduría y del ingenio y otras la calderilla de la vulgaridad y de la rutina.
- La erudición oportuna que tanto nos seduce en ciertos amenísimos conversadores, no es, a menudo, sino el arte sutil de llevar al interlocutor al terreno de recientes lecturas.
- Así como el acero, mezcla de hierro y carbono, resulta más eficaz que el hierro puro, el ingenio perspicuo entreverado de algunos defectos amables será siempre preferido al talento irreprochable.
- Conforme reza la frase vulgar, veneramos y enaltecemos de buena gana el talento o el mérito eminente recién fenecidos; mas, pasada la emoción del momento, solemos enterrar con el difunto hasta la memoria del panegírico. Diríase que el consabido "olor de santidad" dura solamente lo que el "olor a cadáver".

Hoy ha sido una fecha importante para los lectores y admiradores de Santiago Ramón y Cajal. La Consejería de Cultura del Gobierno de Aragón ha patrocinado la reedición de cinco obras importantes del Nobel aragonés como clausura de los actos del centenario del Nobel de Fisiología y Medicina. La edición de estas obras ha sido encomendada a la editorial Prames, que ha logrado sacar al mercado unos libros de calidad y asequibles para el lector medio. Ese había sido el deseo de la familia Cajal, expresado en esta ocasión por boca de su nieta María Ángeles Ramón y Cajal Junquera.
Para presentar estas obras en tres volúmenes- I.-Mi infancia y juventud. El mundo visto a los ochenta años. II.-Charlas de café. Cuentos de Vacaciones.III.- La fotografía de los colores - los coordinadores de este evento cultural han elegido un marco ideal: el Instituto Ramón y Cajal de Zaragoza, situado muy cerca de la Diputación General de Aragón, y testigo de otros acontecimientos similares durante sus diez años de vida. Y han elegido, además, a un gran conocedor de la época, de la vida y de las obras del científico de Petilla de Aragón: el catedrático de Literatura Española de la Universidad de Zaragoza José Carlos Mainer. Después de la presentación del acto, a cargo del Director del Centro, y de la intervención del Viceconsejero de Educación, Juan José Vázquez, José Carlos ha sintetizado con su habitual maestría lo esencial de la obra literaria de Cajal y ha desvelado aspectos poco conocidos de su personalidad. Ha cerrado el acto su nieta, María Ángeles, que ha glosado con cariño y emoción la figura de su abuelo, su curiosidad intelectual y su peculiar talante investigador.
Desde hoy, por tanto, cualquier lector interesado puede acceder a estas creaciones de Santiago Ramón y Cajal sin tener que recorrerse bilbliotecas y sin tener que buscar, en vano, ediciones antiguas o descatalogadas. Ha sido un buen día para la cultura y para los admiradores del Nobel.

Ayer me acerqué a última hora de la tarde a la tercera edición de la Feria del Libro Viejo y Antiguo de Zaragoza. En las casetas instaladas en la céntrica plaza de Aragón hasta el 8 de abril se pueden encontrar libros de todo tipo: muy antiguos, antiguos, viejos, descatalogados,... No es fácil distinguir entre libro viejo y libro antiguo. Al parecer, la palabra viejo connota deteriorado o poco útil. En el caso de los libros creo que no es así. Porque hay una historia y una tradición que nos acerca a los libreros de viejo, personas aparentemente extrañas, pero con una vocación muy arraigada.
Existen en España varias asociaciones de libreros de viejo. Una de ellas, Libris, dispone de una tienda virtual y ofrece un calendario de actividades para los amantes del libro antiguo. Porque el libro es algo que, a pesar de la era internet, hay que cuidar con mimo y con la ilusión de estas personas que se dedican a una labor cultural encomiable. En el pregón de la Feria, afirmaba Javier Barreiro: "Los libros raros congregan gente extraña, insólita, diferente, estrambótica y original. Quizá, incluso, más entre los vendedores que entre los compradores".
Hablar de libros es hablar de lectores. Y de colecciones. Y de vivencias del pasado. Y de recuerdos infantiles y juveniles. Porque el libro antiguo sigue siendo un tesoro para el que busca bucear en el modo de vida de otras épocas, en un pasado que todavía pervive. El pregonero de la feria aludió también a la lectura y a los lectores: "La lectura es un placer sin contraprestación. El resto de los deleites de la vida casi siempre tiene un precio: el sexo, la comida, la bebida, el éxito, la vanidad... nos completan momentáneamente, pero sabemos que el tío Paco con la rebaja aguarda inmisericorde. Leer nos hace más sabios... A cambio, tal vez, perdemos vista (...) Solo eso: las gafas de Sáinz Rodríguez, de Dámaso Alonso, de Valle-Inclán, de Quevedo...". Creo que sobran los comentarios.

Cada día se presentan decenas de libros en toda España. Cada día se editan cientos de libros en toda España. Cada día se venden miles de libros en toda España. Es una buena noticia conocer estos datos y, sobre todo, comprobar que son reales. Sin embargo, lo paradójico del asunto es que la mayor parte de esos libros yacerán en las estanterías de nuestros despachos, habitaciones o salones con una buena dedicatoria o una adecuada encuadernación.
Esta tarde voy a asistir a la presentación de un libro. Voy a acudir sin prejuicios, como un lector novel ansioso de conocer la obra y el autor. No sé si me compraré el libro. No sé si me leeré la obra de inmediato. Está claro que tendré que valorar los pros y los contras. Y después elegir. De todos modos, si me atrae su contenido, si me seduce su estilo, me lo leeré detenidamente cuando encuentre un hueco - robado a la televisión o al ordenador -. Y si me lo compro, intentaré compartir su contenido con los amigos, compañeros de trabajo o alumnos. Quizás a ellos también les ocurra lo mismo. Y decidan leerlo y tal vez comprarlo. Pero no por el deseo compulsivo de comprar por comprar, de regalar por regalar, de tener por tener. La lectura pide otros caminos y, en ocasiones, va por caminos divergentes al consumo. Aunque sea muy útil y bonito celebrar el Día del libro o regalar un libro a papá el 19 de marzo.

Me entero por la prensa de que en una página web del Ayuntamiento de Barcelona, concretamente el el nomenclátor de calles de la ciudad condal, aparece el nombre de la calle de La Maladeta y el nombre de la calle del Aneto, el pico más alto del Pirineo aragonés. Hasta ahí, todo normal. Pero lo sorprendente del caso es que en la explicación de ambas nomenclaturas hay sendos errores de bulto que pueden despertar algo más que sospechas en un lector que conozca más o menos bien la geografía de la región. En el primer caso, considera a La Maladeta como un Macizo de los Pirineos Catalanes. - ¿Será posible?. En el segundo, cita al Aneto como un pueblo de la Alta Ribagorza y como el más alto de los Países Catalanes.
Uno se queda perplejo cuando lee estas noticias que cualquier navegador por la red puede consultar y considerar creíbles. Uno se queda de piedra cuando comprueba hasta dónde puede llegar la falta de cultura geográfica o - ¿por qué no? - la mala intención del que ha elaborado esas páginas en catalán. De momento la polémica está en marcha. Me imagino se resolverá con un poco de sentido común. Pero lo peor de todo es que quizás este error pueda ser la punta del iceberg de tantos otros. Y aún sería más grave si un simple lapsus geográfico se interpretara desde otros puntos de vista de tipo ideológico o político. ¿Llegará la sangre al río? Eso sí, al menos nos informan de que Barcelona tiene dos calles dedicadas a estos dos enclaves singulares de la Comunida Autónoma de Aragón.

Siempre me ha gustado más la palabra maestro que la de profesor. Como profesional de la docencia, nunca me han llamado maestro, una palabra que posee connotaciones - en mi modesta opinión - de compromiso, ejemplaridad y dedicación. Los maestros comprometidos son los abiertamente vocacionales en clase y fuera de ella, con los alumnos y con los padres, codo a codo con la sociedad a la que se dedican y pertenecen.
Quizás parezcan utópicas estas afirmaciones. Pero no ha sido así en muchas épocas y momentos del siglo XX. Durante la efímera Segunda República española, un puñado de maestros - la mayoría de núcleos rurales - consagraron las veinticuatro horas del día a la educación de sus alumnos. Fueron maestros ejemplares y, por ello, merecen ser recordados. Su final, casi siempre trágico, no correspondió a su dedicación y entrega. Muchos fueron depurados al inicio de la guerra civil, otros fueron cruelmente asesinados y algunos, desaparecidos.
Esta es la triste historia - o intrahistoria - que plasma la periodista María Antonia Iglesias en su reciente libro Maestros de la República. Contiene varios documentos estremecedores que revelan al lector no sólo las penurias de la época, sino la tremenda injusticia que se cometió con estas personas. La historia les debe dar la razón. Aunque tal vez sea demasiado tarde.

Es una muy buena noticia para el cine español la designación del turolense Javier Navarrete para competir en la próxima entrega de los óscars de Hollywood como compositor de la mejor banda sonora original de la película El laberinto del fauno del mexicano Guillermo del Toro. Javier va a seguir de este modo los pasos del famoso cineasta de Calanda, Luis Buñuel, que obtuvo el óscar en 1973 con El discreto encanto de la burguesía como mejor película en lengua extranjera.
Esta designación (prefiero este término al de nominación) premia la trayectoria de una persona humilde, constante y emprendedora. Adjunto un breve currículum de Javier Navarrete, que espera con ilusión su viaje a los Ángeles.
Javier Navarrete nació en Teruel en 1956 y en 1973 se fue a Barcelona, donde ha desarrollado prácticamente toda su carretera profesional con excepción de tres años en la década de los 80 que residió en Madrid. Lleva treinta años componiendo música, de los cuales veinte se los ha pasado haciendo las bandas sonoras de cineastas del prestigio de Agustí Villaronga, Óscar Aibar o Antonio Chavarrías, entre otros.
En los últimos años se ha dedicado casi en exclusiva a componer música para cine, aunque también ha hecho algún que otro trabajo entre los que sobresale la música para un ballet.
Actualmente se encuentra componiendo la banda sonora para una película de televisión, y entre sus trabajos más conocidos para el cine destacan las músicas de los filmes ‘Tras el cristal’, ‘Atolladero’, ‘99.9’, ‘El espinazo del diablo’, ‘Náufragos’, y ‘Yo, puta’ entre una veintena de títulos.

Llega a mis manos un nuevo número de la revista Laberintos, publicada por el Instituto de Educación Secundaria de Zaragoza Élaios (antiguo nombre el río Ebro). Admiro el trabajo de su consejo de redacción y de sus colaboradores. Es el séptimo año de andadura de esta publicación bimensual, que ya va por su número 14.
Laberintos, revista semestral de humanidades, dedica cada número un monográfico a un personaje destacado en el mundo de la ciencia o de la cultura. Esta entrega de diciembre de 2006 está dedicada a Wolfgang Amadeus Mozart, el célebre compositor de Salzburgo, en el 250 aniversario de su nacimiento. Son artículos claros, sencillos y profundos. Colaboran en el dosier no sólo especialistas en la obra del músico austríaco, sino alumnos de bachillerato del propio centro de secundaria.
La presentación de la revista es otra de sus señas de identidad. Pilar Pinilla se encarga de un diseño y de una maquetación casi impecables. Hay que destacar, además, otros artículos y reseñas sobre el escritor catalán Josep Pla, sobre el poeta Constantino Cavafis o sobre el escritor aragonés Miguel Carcasona.
Toda una propuesta de lectura para este inicio de año y un ejemplo a seguir por otros centros de secundaria. La creación literaria es una rara avis en nuestro entorno cultural y académico. A ver si cunde el ejemplo.

Aunque nos pueda sonar a tópico trasnochado, aunque las efemérides suelen ser recordatorios artificiales, no está mal de vez en cuando dar un empujón a la cultura y, especialmente, al ámbito preferido de lectores e investigadores: la biblioteca.
Ayer se celebró en Zaragoza el Día de la Biblioteca. Para la mayoría de los ciudadanos ha pasado inadvertido el evento, como tantos otros. Pero para algunos alumnos de enseñanza secundaria ha significado una oportunidad para acercarse a los libros, abrir metafóricamente sus entrañas y valorar la biblioteca como un recinto acogedor y en cierto modo lúdico.
Una alumna de primero de secundaria del Instituto "Ramón y Cajal" de Zaragoza ha escrito este breve poema como felicitación, elogio y pequeña oda a la que esperemos siga cumpliendo muchos años y siga extendiéndose por toda nuestra geografía:
¡Qué bien tenerte tan cerca
para poder consultar
todas las pequeñas dudas
que tú me puedes aclarar!
¡También me puedes dejar
prestados todos tus libros
para así poder viajar
a mundos muy divertidos!

Félix Teira imparte clases en un instituto zaragoza. Compagina la labor docente con la narrativa juvenil. Aunque sus libros son perfectamente válidos para adultos. Durante este curso, los alumnos de Tercero y Cuarto de Secundaria del Instituto "Ramón y Cajal" de Zaragoza van a recrearse con la lectura de obras como A ti aun te cuentan cuentos o Una luz al atardecer. El autor aborda en ellas la problemática de nuestros adolescentes y, además, cultiva un lenguaje cuidado, no exento de referencias culturales y artísticas.
Su último libro Sueños de borrachos (2005) - excelentemente reseñado por Antón Castro en su blog (http://antoncastro.blogia.com) nos muestra diversas caras oscuras de la sociedad actual. La expresión de Félix es exquisita, incluso austera en ocasiones, y su visión del mundo es directa, trurbia y, a veces, compasiva. Todo un logro para este profesor de Belchite.
Lo recibiremos en el instituto con los brazos abiertos.

El programa "telecentros" ha llegado a muchos pueblos cuyos habitantes tenían dificultades para acceder a la red de redes y comunicarse con el exterior. De momento el programa ha sido un éxito y es deseable su consolidación y su extención a todos los núcleos rurales.
En la biblioteca de Aliaga hay 8 ordenadores disponibles para todos aquellos usuarios que quieran navegar por la red. Con la correspondiente contraseña, pueden acceder a Internet durante cuarenta minutos. Tiempo suficiente para consultar el correo electrónico, leer la prensa o acceder a otras páginas de interés.
Lo importante es que esta actividad potencie la cultura de nuestros jóvenes y sirva de estímulo a los mayores para acercarse a este medio y abrir las puertas a un gran abanico de posibilidades sin salir de su pueblo.

La Semana Cultural anual que celebra la Asociación de Pensionistas y Jubilados de Aliaga siempre encuentra entre sus actos un hueco para la cultura. En este caso ha sido la poesía y la prosa poética la que ha adquirido protagonismo en la tarde del domingo, 6 de agosto. El salón de actos del ayuntamiento – recientemente restaurado con gran acierto – ha reunido a cuatro escritores de este pueblo que hemos leído alguno de nuestros poemas o escritos en prosa, recreando el pasado y viviendo el presente desde la memoria, la nostalgia o la ternura.
Me han acompañado en este acto el poeta Rafael Cerra, la poetisa Rosa María Ayora y el escritor Luis Antonio Pérez. Rafael nos ha ofrecido excelentes composiciones sobre El cascajar, El cielo de Aliaga o el nacimiento de sus nietos. Unos poemas densos, acompasados y de profunda invitación a la ternura. Rosa María nos ha deleitado con poemas breves, intensos y llenos de ritmo. Destacan los dedicados a los niños y a los abuelos y los que evocan las tareas agrícolas de Jarque de la Val. Luis Antonio, promotor del acto, ha leído con énfasis y unción una recreación del mercado medieval de Aliaga, concedido por el rey a finales del siglo XII; una evocación detallada y testimonial de la vida de los masoveros, y un homenaje a los jubilados mediante una sugerente y original creación: El jubilado más famoso del mundo. Se refería, cómo no, a don Quijote de la Mancha. Mis poemas se adentraron en el recuerdo de vivencias infantiles, en la evocación del pasado de Aliaga, en las impresiones ante un determinado lugar pintoresco o a raíz de un paisaje otoñal, invernal o en una tarde de tormenta. No olvidé el tema taurino – tan arraigado en esta villa – dedicando un breve poema a todos los aficionados, especialmente a mi hermano Pedro.
Han sido casi dos horas de recreación poética, de evocación lírica y de intercambio de vivencias y emociones. Los asistentes han quedado muy satisfechos y esperan reeditar en el año 2007 algún acto cultural semejante.
El mes de agosto en Aliaga tiene un sabor lúdico y cultural. Agosto es un mes de reencuentro, una ocasión para recordar, para evocar, para reflexionar y ¡cómo no! para divertirse. Por eso la Asociación de Jubilados y Jubiladas de Aliaga organiza una semana de actos en la que tiene un hueco importante la cultura.
Este año queremos que la historia de este hermoso pueblo, reflejada en poemas y en fragmentos en prosa, se haga voz, se haga palabra y llegue viva a todos aquellos que el próximo día 6 nos reuniremos en el salón de actos de esta Asociación. Intentaré aportar mi pequeño grano de arena. Una pequeña muestra de esta inquietud poética quiero plasmarla en estas páginas:
RECUERDOS...
Recuerdos de una infancia adormecida
allá en la sierra triste del Maestrazgo.
Vivencias y recuerdos tan lejanos
como la bruma gris de las mañanas.
En Aliaga nací, en un valle aislado
entre sierras, peñascos y montañas.
Mi niñez transcurrió sin sobresaltos,
teñida de cariño y de nostalgia.
Sólo recuerdo, sí, que los inviernos
alteraban la vida cotidiana
vistiendo nuestras calles tortuosas
de nieve, hielo y rudas pedregadas.
Sólo recuerdo sí, confusamente,
en las crudas mañanas de noviembre
el camino empinado hacia la escuela
y aquel maestro cojo ironizando
sobre mis apellidos y ascendencia
sin importarle apenas mis palabras.
Quisiera recordar esas lecciones
en una enciclopedia amarillenta
y mis primeros números y letras
torpes, repetitivos e imprecisos.
Son retazos tan sólo de unos años
que bullen como sueños esparcidos
en el frágil tapiz de mi memoria.
Son retazos de once años en mi pueblo
aislado en ese valle del Maestrazgo
viendo pasar los días y las noches
con la ilusión izada cual bandera
al renacer de todas las mañanas.

Una tarde de verano con tiempo libre, con las horas por delante, da para mucho. Hasta para viajar en el autobús de la línea 44, sucedáneo de “bus” turístico, por una zona de Zaragoza que no es ni ciudad ni zona industrial, una especie de híbrido que no convence a nadie. En Grancasa contemplo atónito la fiebre de las rebajas, la adquisición de un género de modo compulsivo, comprar por comprar. Huyo de allí en dirección al centro y cambio el ambiente comercial por el cultural, mucho más tranquilo y gratificante. Compruebo que la cultura no atrae tanto a las masas sino que cada vez es más minoritaria. ¿Será el calor? ¿O el inicio de las vacaciones? Eso me pregunto mientras accedo al museo Camón Aznar para contemplar una exposición fotográfica que nos evoca un pasado cada vez más lejano y nos aviva la memoria adormecida.
“Jarke fotógrafos” es como un viaje mágico a la Zaragoza de los años 50. César y José Antonio Gracia, padre e hijo, nos muestran la vieja Zaragoza, que la mayoría de los jóvenes no han conocido. Era una ciudad tranquila, apacible, sin apenas tránsito rodado. La plaza de Basilio Paraíso era amplia y espaciosa. La Romareda estaba a las afueras de la ciudad, rodeada de campos de cultivo. Y el Ebro todavía tenía la famosa pasarela a la altura del puente de Santiago. Nostalgia y un sentimiento agridulce, al contemplar lo que fue esta ciudad provinciana y lo que aspira a ser con vistas al 2008. La muestra nos ofrece también otras fotografías del Aragón rural y de algunos paisajes pirenaicos que, por desgracia, cada vez están más degradados.
Tarde de verano con un cierzo suave, que nos alivia del calor agobiante y de este sol inclemente. Piscinas a rebosar y tráfico lento por el centro de la ciudad. Sigue la fiebre de las rebajas y la satisfacción de comprar artículos más baratos que hace una semana. Así se pasa la tarde. Ocio, diversión y quizás cultura. Todo cabe en las dilatadas tardes del mes de julio.

Fui ayer a ver la película de Carlos Iglesias y seguí sin pestañear la peripecia social de una familia que tiene que emigrar a Suiza para sobrevivir. Me recordó algunos episodios de la serie Cuéntame y no pude evitar volver los ojos y la mente a los años sesenta, años de mi infancia, años difíciles.
Han pasado más de 40 años y quizás las generaciones más jóvenes se froten los ojos al contemplar esa España casi tercermundista, sin libertad, sin educación y sin cultura. El contraste entre Suiza y España es evidente. Los personajes nos acercan a un mundo distinto donde el dinero es más fácil, pero la soledad es más palpable. El protagonista, Carlos Iglesias, encarna al español aislado y casi marginado en una Europa que nos llevaba la delantera en casi todo.
De todos modos, la vida en España les resulta más atractiva y deciden regresar. A pesar de la crueldad de la miseria, a pesar de una educación trasnochada, a pesar de la falta de libertad. Eso sí, no se habla nada de política, ni de la dictadura, ni del silencio oficial. Puede ser algo positivo o negativo. Depende del punto de vista del espectador. De todos modos, una película que merece una tarde. Reflexión, nostalgia y análisis del presente. Lo que ha ocurrido antes en Europa, ocurre ahora en España. Y vale la pena recordar, para actuar con coherencia.

De vez en cuando, de entre la inmundicia y la basura que predominan en las cadenas de televisión, surge un programa cultural sin grandes pretensiones, pero con acierto en la dirección y eficacia en la ejecución. Este programa es Borradores, que cierra las noches dominicales de la televisión aragonesa y reúne todos los ingredientes para convertirse en una oferta televisiva distinta a las habituales.
Dado que a esas horas de la noche mi mente no está muy despejada, he grabado en vídeo la entrega 5, del pasado domingo, y me he recreado esta tarde viéndola sin publicidad y como si fuera un programa en directo. Antón Castro dirige el programa y le otorga un sello singular. Tal como hizo ya en El paseo (RTVA), el escritor gallego nos acerca a la cultura en sus más variadas vertientes: arte, música y, sobre todo, literatura. Me sorprendió gratamente el ritmo del programa, la amenidad y el talante humano. Recojo en concreto dos impresiones positivas: la entrevista con Eugenio Arnao, creador de “La Casa del Gaitero” de Aguarón y restaurador de los instrumentos tradicionales de Aragón, y el coloquio con el poeta de Letux, Rosendo Tello, último premio de las Letras Aragonesas. Antón muestra una vez más su talante crítico y su vocación polifacética.
El programa me resultó corto. Espero con ilusión la entrega del próximo domingo. Aunque la hora de emisión podría adelantarse. Así no tendría que estar pendiente de la grabación semanal. De todos modos, si esto no es posible, que siga como está y que cunda el ejemplo.
En plena Feria del Libro, llega a mis manos un tríptico de la Institución “Fernando el Católico” que pone en conocimiento de los lectores interesados en las publicaciones de este organismo, dependiente de la Diputación de Zaragoza, sus principales fondos bibliográficos a través de Internet.
Accediendo a la página http://ifc.dpz.es, cualquier investigador puede leer en formato digital páginas de obras quizás descatalogadas o difíciles de adquirir como Anales de Aragón de Jerónimo Zurita, Trafalgar (Papeles de la Campaña de 1805), de Eduardo Lon Romeo o Baltasar Gracián. Estado de la cuestión y nuevas perspectivas, de Aurora Egido y María del Carmen Marín Pina.
Es una manera de acercar la cultura aragonesa a la sociedad, tal como comenta Eliseo Serrano, Director del Área de Publicaciones. Las preguntas son evidentes: ¿Contribuirá esta iniciativa a aumentar el número de investigadores? ¿Nacerán de este modo nuevos lectores? ¿Afectará de algún modo esta medida a la disminución de las ventas del libro impreso? Con el tiempo se podrá responder a estas cuestiones… De lo que no cabe duda es que la Institución zaragozana ha dado un paso importante en la incorporación de las Nuevas Tecnologías al mundo de la letra impresa. Creo y espero será para bien. Al menos, la eficacia y la rapidez para el investigador están más que garantizadas de antemano.

La XIX Muestra de Teatro Joven de Zaragoza nos brinda cada año la oportunidad de asistir a representaciones teatrales protagonizadas por jóvenes actores amateurs de nuestros centros de enseñanza o entidades juveniles de la ciudad. Esta tarde he podido asistir a la representación de la obra de Miguel Mihura Maribel y la extraña familia en el centro cívico Teodoro Sánchez Punter del barrio de San José. El grupo de teatro “Falacias”, formado por alumnos y exalumnos del Instituto “Ramón y Cajal” y dirigido por Luisa Peralta, me ha acercado, una vez más, al mundo de Mihura.
Y es que, aunque pasan inevitablemente los años, el teatro del autor de Tres sombreros de copa mantiene todavía su frescura y actualidad. Las obsesiones del director de “La Codorniz” afloran en cada momento de la obra: crítica a la sociedad convencional, triunfo de la libertad sobre las normas establecidas, contraste de situaciones y conductas… Todo ello lo trata el autor con un humor que se codea con situaciones absurdas y roza en ocasiones lo grotesco y lo esperpéntico. No había visto aún esta obra sobre un escenario, pero me recuerda mucho a sus primas hermanas: Melocotón en almíbar o Ninette y un señor de Murcia. Aunque la obra esencial de Mihura es y seguirá siendo Tres sombreros de copa. En ella confluyen todas las preocupaciones del autor, todos sus recursos cómicos y el humor agridulce que oscila entre la nostalgia y el desencanto, entre el sueño y la cruda realidad.

Hace treinta años salía a la calle el primer número del diario El País. Son ya 10.557 números los que han brindado a los lectores día tras día una información veraz, objetiva y con un talante liberal. Como todo medio de comunicación, tiene sus defectos. Pero nadie podrá negar el papel que ha ejercido este periódico desde los primeros meses de una frágil democracia hasta el día de hoy. Recuerdo los primeros suplementos, sobre todo El País Semanal. Y los libros, atlas, enciclopedias, vídeos,… que he ido coleccionando domingo tras domingo y que ahora consulto con cariño. Y recuerdo también la figura del Defensor del Lector, como elemento de exigencia profesional.
Cuando residía en Barcelona, lo leía con asiduidad, a pesar de que tenía otro competidor en la Ciudad Condal, La Vanguardia. Al cambiar mi residencia a Zaragoza, sólo lo compraba los fines de semana, porque prefería otros diarios locales. El País nunca me proporcionaba las noticias cercanas, las noticias de mi región. Es una laguna que todavía no ha salvado este prestigioso diario. ¿Por qué no se plantea una edición especial para Aragón, tal como sucede en otras autonomías? Me imagino que habrán hecho algún estudio y no lo ven viable. Es una lástima, porque para este diario los problemas de Aragón no existen, las preocupaciones de los aragoneses no existen.
Recuerdo varios ejemplos: cuando apareció la plataforma “Teruel Existe” y se manifestaron en Madrid miles de turolenses, El País obvió la noticia. Lo mismo ocurrió en relación a manifestaciones antitrasvase, problemas con los bienes de la Franja o éxitos deportivos del Real Zaragoza. Es una pena, pero esa es la realidad. He escrito alguna carta al diario sobre este tema, pero no me la han publicado.
De todos modos, esto no empaña la excelente trayectoria de un periódico que, como comenta el profesor Francisco Bustelo en el número de hoy, puede crear una sana adicción. Afirma el profesor emérito de la Universidad Complutense expresando su deseo para El País de los próximos treinta años: “Informando, comentando, criticando,...pero con un objetivo: una España de convivencia, tolerancia, cultura, apertura al mundo, espíritu crítico y afán de mejora”. Todo un reto para un diario que ha impulsado la cultura, el lenguaje y el talante liberal en nuestro país.

Gracias a una buena iniciativa de El Periódico de Aragón, ha llegado a mis manos un CD de los cantautores aragoneses, que a finales de los años setenta y principios de los ochenta nos hicieron vibrar a los jóvenes y menos jóvenes de entonces. Durante estos años de transición hacia la democracia, pero todavía con el lastre evidente de la dictadura, me encontraba estudiando en Barcelona. Y allí me llegaron ecos de estas irrepetibles canciones: “Doña peseta”, de Joaquín Carbonell”, “Aragón”, de José Antonio Labordeta o “Ver para creer”, de La Bullonera. Primero las oí casi en la clandestinidad, en una cinta casette regrabada; después pude asistir en directo a intervenciones medio prohibidas en algunos Colegios Mayores barceloneses; y un poco más tarde vino la eclosión: un Palacio de Deportes abarrotado que coreaba y levantaba los brazos acompañando a estos tres gigantes de la canción aragonesa. Ya consolidada la democracia, recuerdo esos quince de agosto en Jorcas, esas jornadas reivindicativas en Miravete de la Sierra o esos conciertos en la Plaza del Pilar.
Han pasado treinta años y estas doce canciones me saben a poco. Porque me llenan de nostalgia. Porque compruebo todavía la rabiosa actualidad de muchas de sus letras – el trasvase, la energía nuclear, la emigración rural, la sequía, la carestía de la vida, la falsedad de la política,… - Y me saben a poco, porque echo de menos otras más que me gustaría se volvieran a reeditar. Para los jóvenes de hoy, el oír estas canciones puede suponer un acercamiento a una época apasionada, difícil e irrepetible. Y un acercamiento a un modo distinto de poetizar, de defender lo nuestro y, ¿por qué no?, de no darle la espalda a la cruda realidad. ¡Mi enhorabuena a los promotores de esta iniciativa!

Hoy es un día importante para la comunicación aragonesa. A las cuatro de la tarde ha comenzado sus emisiones la Televisión Autonómica Aragonesa. De momento, tiene buena pinta y excelentes perspectivas. Aunque todo está por ver. La lástima es que esta cadena autonómica llegue con casi veinte años de retraso. Todo por conflictos y diferencias políticas. Como ocurrió con el teatro Fleta. Como acaba de ocurrir con el estadio de La Romareda, como puede ocurrir con otros proyectos municipales y autonómicos. Porque falta sentido democrático. Porque algunos de nuestros políticos no saben perder. Porque al mínimo contratiempo, se recurre a los tribunales. Y así no se va a ninguna parte.
La televisión autonómica se va a encontrar una gran competencia. Pero sólo su enfoque original y cercano a los ciudadanos puede darle más alas. La audiencia se rendirá poco a poco a lo evidente. Esperemos que así sea.
También hoy nos ha llegado otra noticia esperanzadora: la restauración y acondicionamiento del “Rincón de Goya”, que llevaba casi veinte años dejado de la mano de Dios y de los hombres. Parece ser que, afortunadamente, no ha habido polémica. Algo está haciendo bien el ayuntamiento. Aunque muchos nieguen la evidencia y pidan cabezas. Como la dimisión del concejal de la Chunta, Antonio Gaspar. Eso opina Juan Bolea. Creo que equivocadamente. ¡Qué pena que estas opiniones fuera de lugar y sin fundamento empañen sus cualidades como escritor y crítico literario! Esa es su auténtica vocación. La política, para los políticos.

La vida, la realidad, lo cotidiano desfilan en ocasiones ante nuestros ojos sin ninguna conexión lógica, con total incoherencia e irracionalidad. Muchos comportamientos humanos obedecen a esta ley del absurdo y en sus actitudes se mezcla con frecuencia lo onírico y lo enigmático.
En esta tarde serena y lluviosa de inicios de primavera – con amenaza progresiva de procesos alérgicos – paseo por el centro de Zaragoza con un vídeo entre las manos. Esta cinta contiene los veinticinco minutos de una de las películas de Luis Buñuel más singulares y controvertidas: “Un perro andaluz”. Mañana la volveré a ver con mis alumnos de segundo de bachillerato y volveré a contemplar la cuchilla de afeitar hendida en un ojo. Una escena surrealista y difícil de explicar racionalmente. Como el resto de las escenas. Como tantos poemas de Lorca, Alberti o Luis Cernuda. Como los cuadros de Dalí o las novelas de Kafka. Un mundo surrealista recorre todas estas manifestaciones artísticas. Un surrealismo que pervive en la sociedad actual.
Hay situaciones sociales surrealistas, como la inmigración. Hay confrontaciones políticas surrealistas. Hay noticias surrealistas. Hay actitudes surrealistas. Si todo se pudiera pasar por el tamiz de lo racional, la vida sería una aberrante rutina y el mundo un ordenado mecanismo predeterminado. Sin embargo, el caos, los sueños y la locura imaginativa siguen estando presentes para disfrute de unos y para desasosiego de otros.

Durante este fin de semana de carnaval, la obra El Tartufo de Molière se está representando en el Teatro Principal por el grupo Noba Producciones Teatrales en coproducción con el Centro Dramático de Aragón. Los cinco actores se desenvuelven en un escueto escenario como peces en el agua. Su director, el italiano Luca Franceschi, presenta en clave de Commedia dell’Arte un montaje en el que destaca el vestuario, la acertada traducción de la obra en verso y la actualización lingüística de las intervenciones de los actores para conectar más fácilmente con el público.
Un público joven e inquieto llenaba el teatro en la sesión matinal del viernes. Los alumnos de colegios e institutos pudieron contemplar de cerca este Tartufo carnavalesco mezcla de farsa, caricatura y crítica social. Porque el Tartufo o Impostor que desencadenó la polémica en la Francia del siglo XVII, sigue vigente en el inicio del siglo XXI. Eso sí, con notables concesiones al espectador y guiños a la España actual. El clero ha cambiado, la nobleza ha evolucionado, la institución familiar ha dado un giro rotundo, pero el carnaval de la hipocresía sigue a la orden del día y la caricatura que linda lo esperpéntico continúa como arma arrojadiza en todos los ámbitos sociales.
Una obra divertida y, al mismo tiempo, ilustrativa de una sociedad pedante, oscura y tenebrosa. Es el eterno carnaval del ser humano que, antes de Larra, ya plasmó el gran dramaturgo francés en el escenario. Ese mismo carnaval que se desparrama con luces y sombras durante estos días por las calles y plazas de nuestros pueblos y ciudades.

Tarde de domingo contemplando la nueva película sobre la obra de Dickens de Roman Polanski. Javier se queda sorprendido al comprobar en las impactantes imágenes la situación miserable de la época y el estado de la educación en la Inglaterra preindustrial. También se sorprende de la enorme diferencia entre ricos y pobres y del prematuro inicio de los niños en el submundo laboral y en el inframundo de la delincuencia. Afortunadamente, la Europa actual no tiene que ver casi nada con la de la época. Y eso que Inglaterra era de las más avanzadas en muchos aspectos. Quizás lo que más dejaba y deja que desear es el ambiente educativo, muy propio de la época victoriana: intransigencia, castigos físicos y discriminación social. Y lo más triste: el hambre. Y la parte positiva de la película - que refleja parcialmente el libro de Dickens - es el tema barojiano de la lucha por la vida y por la supervivencia. Y el talante decidido de un muchacho que, a pesar de las dificultades, "logra salir a buen puerto". La picaresca española - El Lazarillo, El Guzmán, El Buscón, Rinconete, - está en el trasfondo de esta historia verosímil y casi estremecedora.

Me ha llamado la atención una noticia que aparece en la prensa de hoy en la que se afirma que Una sentencia obliga a una escuela catalana a dar clases en castellano. Me ha sorprendido,además, que en este colegio de Badalona no se imparte la enseñanza del castellano ni en primero ni en segundo de primaria. Esta situación, que creo se repite en numerosos centros de Cataluña y de otras autonomías bilingües, amenaza a medio plazo con alejar de las aulas al castellano, la lengua oficial del Estado, y a convertirla en mera comparsa de otras asignaturas. Podría darse el caso - si es que no ha ocurrido ya - de que algunos niños y jóvenes conocieran más el francés o el inglés que el castellano o español. ¿Paradoja? ¿Contradicción? Yo diría que estrechez de miras y papanatismo. Porque antiguamente no se impartía el catalán en las aulas. Pero eran otros tiempos y la cultura no estaba para tirar cohetes. Que ocurra esto ahora es inconcebible, porque dar las espaldas al castellano es renegar de nuestra propia historia.

Ayer disfruté de la proyección en la pequeña pantalla de una de las últimas películas de José Luis Garci. El cineasta madrileño de origen asturiano recrea en esta cinta los últimos años cuarenta del siglo XX, que coinciden con su infancia, lo que dota a la película de un carácter autobiográfico.
Quiero destacar, sin embargo, la imagen de esa España de posguerra, tan cercana a mi primera infancia. Garci hace hincapié en el tema educativo: las escuelas unitarias, la iconografía religiosa y franquista, el tintero, la memorización,... También plasma algunos rasgos de la religiosidad rural española: las amenazas desde el púlpito a unos feligreses sumisos a los que se les inculca, ante todo, el miedo al infierno. Y en la película aparecen, además, otras pinceladas realistas de la sociedad de la época: el cine en blanco y negro en el bar del pueblo (con el niño cinéfilo como otro alter-ego de Garci), el contraste entre la vida rural y la urbana, con Julia, la protagonista como fumadora empedernida (antes el fumar no estaba mal visto, aunque entre las mujeres se llevaba muy poco); la precaria supervivencia de los hogares campesinos, las convenciones sociales, los miedos y silencios,...
Un gran Garci y una gran película. Como El abuelo, Asignatura pendiente y la mayoría de su filmografía. Un artista y un intelectual del cine. Fiel a su estilo.
Este es el sugerente título del boletín "Cuadernos de Cazabaret" que coordina Javier Díaz Soro (cazabaret@telefonica.net) desde Mas de las Matas (Teruel). "El republicanismo en la historia de Teruel" ocupa las páginas de esta revista digital impulsada por el Grupo de Estudios Masinos y por el Ayuntamiento de Mas de las Matas. En su número 23, del 20 de enero de 2006, plantea diversos temas que giran en torno a la idea de "recuperar la memoria". Espigo entre otros los siguientes asuntos de interés: La Biblioteca aragonesa de cultura recupera la memoria de José Ignacio Mantecón.El Centro Pignatelli abre un año de recuerdo de la concesión del Nobel a Ramón y Cajal. El problema de la sustitución de la enseñanza religiosa durante la Segunda República.La España de John Dos Passos. Rubianes debuta como director de "Lorca eran Todos"... Es sólo un botón de muestra de lo que podemos encontrar en este boletín. La preocupación social y cultural renace desde este enclave turolense. Que dure muchos años.

Son numerosos los pueblos de Aragón, sobre todo de la provincia de Teruel, que celebran la fiesta de San Antón, hoy día 17 de enero. Parece que el frío del invierno atrae más esta tradicional fiesta del llamado "patrono de los animales" e invita a los vecinos de numerosas localidades a reunirse en torno a una hoguera. No es la hoguera de San Juan, purificadora y catártica; es la hoguera de la hermandad y del calor humano: Se asan patatas, chorizos, panceta,...y se riega con buen vino.
Tengo dos experiencias de esta celebración popular: la que más recuerdo es la de Maicas, pueblecito turolense cercano a Muniesa. Allí nos reuníamos en torno al fuego y disfrutábamos del buen ambiente, a pesar de la nieve y el hielo. Mi memoria se dirige también a Alcaraz (Albacete) donde pasé dos años inolvidables: allí la gente se desvive por compartir lo poco que tienen y acoge con hospitalidad al visitante en la porticada y monumental plaza mayor de esta histórica ciudad.
Con San Antonio Abad se cierra el ciclo festivo de Pascua ("Hasta san Antón, Pascuas son") y se inicia la etapa de los santos barbudos. El profesor Antonio Beltrán nos hablaría horas y horas de estas tradiciones tan arraigadas en nuestra tierra

Este es el título de uno de los cuentos tradicionales de los indios de Canadá que aparece hoy en las páginas del diario gratuito 20 Minutos. Este relato fantástico no sólo merece la pena por su contenido, muy apropiado para aconsejarnos en estos primeros compases del año: “¿Confías en tu fuerza de voluntad? Porque seguro que tienes un montón de buenos propósitos para el nuevo año”. Lo que más me ha llamado la atención es que es un relato bilingüe: en castellano y en inglés. Texto muy apropiado para el aprendizaje del inglés y para familiarizarse con las estructuras sintácticas de los dos idiomas, tan distintas y, en ocasiones, tan paralelas. El cuento acaba con ese Happy New Year! que tantas veces hemos pronunciado y que, en ocasiones, no refleja toda la sinceridad que estas palabras deberían suponer.
Para el próximo viernes nos anuncian el relato El poder de la magia. Muy apropiado también para estas fechas posnavideñas.

"Si las piedras hablaran, nos narrarían mil y una historias contadas junto al fuego y transmitidas de generación en generación, mientras el humo del hogar se escapa hacia la noche por la chimenea coronada por una piedra "espantabrujas".
¡Hadas y dragones, gigantes y gnomos, caballeros y lugareños quedáis convocados! Los cuentos de siempre esconden su identidad aragonesa, pero también los relatos actuales e incluso del futuro. En esencia, todas las historias podrían contarse alrededor de este chimenea..."
Este es el tema, lema o motivo del X MARATÓN DEL CUENTO, que organiza cada año el Departamento de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de Aragón para todos los alumnos de Secundaria y Bachillerato. Es el motivo para un concurso de carteles y, posteriormente, para una lectura de relatos aragoneses. La idea es digna de encomio porque ayuda a despertar la imaginación de nuestros escolares y su sensibilidad artísticas. Además, la magia, los hechizos y la brujería siempre han despertado la fantasía y avivado la inventiva y el arte.
Hoy es el día grande de las fiestas de Aliaga: el homenaje de todo un pueblo a la Virgen de la Zarza en la ermita barroca del siglo XVII, recientemente restaurada y una de las más veneradas de la comarca. La Virgen se apareció a un labrador a orillas del río Guadalope y ahí se quedó. La cofradía de esta ermita colabora económicamente para que el día 8 se septiembre sea una fiesta religiosa de primera. Al mediodía tiene lugar una solemne misa baturra, después un vino de honor y a continuación el manto de la Virgen desfila acompañado de una banda por todas las calles y se acerca a todos los hogares del pueblo. Lástima no coincida este año con el fin de semana y muchos no podarmos compartir estos momentos.
El toro ensogado es una de las tradiciones más arraigadas en las fiestas de la Vaquilla en Teruel capital. Esta costumbre lúdica se ha ido extendiendo a otras localidades. Este año la villa de Aliaga, que hoy comienza sus fiestas patronales en honor de la Virgen de la Zarza, ha incluido en su programa taurino un toro ensogado que recorrerá la calle mayor de la localidad esta tarde. Todos los vecinos están muy ilusionados con este evento y se espera una afluencia masiva de habitantes de la zona e incluso de Teruel, Zaragoza o Valencia. Hoy también tendrá lugar la tradicional ofrenda de flores a la Virgen de la Zarza en la víspera del día grande de la patrona, el 8 de septiembre. Los aliaguinos que por obligaciones laborales no podemos desplazarnos a Aliaga hasta el viernes, seguiremos con ilusión desde la lejanía estas celebraciones y nos sumaremos a ellas a partir del viernes.
La palabra Turia nos evoca mucho a los turolenses, no sólo por el río que surge en Teruel después de la confluencia del Alfambra y del Guadalaviar sino, sobre todo, de esa revista cultural que desde hace veintidós años lleva el nombre de Teruel por todos los rincones del mundo.
Vuelvo a ver esta película dirigida por Robert Reford en 1992 y admirablemente interpretada por un joven Brad Pitt. Me emociona el fondo real de esta historia de principios del siglo XX y me vuelve a seducir la metáfora del río, tan heraclitiana, tan manriqueña. El paso de los años: la juventud, la madurez y la vejez están simbolizados en ese río claro y turbulento. Y me llena de envidia en este verano de sequía contemplar esas aguas con su murmullo y su braveza. ¡Qué contraste con el río Aragón o el Gállego o el Cinca! Por no hablar de nuestro "caudaloso" Ebro. ¿Seremos capaces de recuperar su cauce y sus riberas y que vuelva a ser como antaño un "río de la vida" y no de la muerte?Plantilla basada en http://blogtemplates.noipo.org/