LA DOCENCIA
Conocí a Ángeles de Irisarri hace unos cinco años al terminar un acto de la presentación de un libro en la Biblioteca de Aragón. Intercambiamos unas palabras sobre la literatura y, al comentarle mi dedicación a la enseñanza, manifestó su admiración por una labor que cada día resulta más difícil, ingrata y, en ocasiones, descorazonadora.
La escritora aragonesa ha escrito algunas obras excelentes de temática histórica. De todos modos, prefiero sus artículos a sus novelas, aunque no siempre comparta sus ideas. Hoy, en la columna de la contraportada de Heraldo de Aragón manifiesta su opinión sobre la docencia. Aunque da la impresión de que generaliza un poco, (no sé si habla por propia experiencia) en lo esencial da con el dedo en la llaga: situación de desamparo de los docentes por parte de la Administración, situaciones de impotencia por parte de los Equipos Directivos, transformación de las aulas en una especie de guardería infantil, cansancio generalizado de los docentes y deseo de acogerse cuanto antes a la jubilación anticipada.
Con algunos matices, la articulista retrata con bastante precisión lo que ocurre en las aulas y en los centros educativos: padres que apoyan a sus hijos y reclaman a los profesores un aprobado sin esfuerzo y alumnos indisciplinados, insolentes y cargados de prepotencia.
Menos mal que la sociedad se va concienciando de lo difícil de esta tarea y empieza a entender las razones de los períodos vacacionales de los docentes y la dificultad de una tarea que, de no cambiar radicalmente, se está convirtiendo en profesión de riesgo.
No deja de ser una medida polémica la que anuncian hoy muchos diarios como una noticia relevante. Creo que esta posible decisión del Gobierno necesita muchas matizaciones. La mayoría de nuestros alumnos - incluidos los inmigrantes - se comportan con corrección y no son delincuentes. Sí que hay problemas puntuales que se van agravando progresivamente. En unas zonas más que en otras. En unas ciudades más que en otras. Pero generalizar nunca ha dado buenos resultados, y menos en este caso. No tenemos que imitar al cien por cien a los americanos (que exportan más aspectos negativos que positivos. Ni tampoco desentendernos de un problema que está ahí. Pero con estas medidas no se soluciona todo. Ni mucho menos. Es mejor estudiar cada caso en particular y después obrar en consecuencia. Pero con discreción y sin tantos titulares sensacionalistas que lo que hacen es confundir más al personal, crear falsas alarmas y caldear el ambiente.
Ayer por la tarde tuve la oportunidad de asistir a la presentación y proyección del montaje audiovisual "La tiza en el cine", elaborado por los profesores Ángel Gonzalvo y Carmen Pérez. Hay que dar la enhorabuena a estos inquietos investigadores por la labor realizada: en poco más de una hora sintetizan la historia de la escuela española desde finales del siglo XIX hasta principios del siglo XXI, recopilando fragmentos de 33 películas sobre el tema educativo.