Blogia
josemarco

LITERATURA

ECLIPSE LUNAR

ECLIPSE LUNAR

   HERIDA DE LUZ

 

Luna de medianoche,

Luna lunera,

herida de luz, cenicienta, ocre,

en una noche con sabor a primavera.

Luna del abandono,

de la nostalgia eterna,

enlodada por torpes algodonones,

herida de nostalgia.

Luna llena en la noche,

Luna lunera,

olvidada del sol y de la tierra,

eternamente sola,

soñada y deseada por los hombres,

utopía de luz y atardeceres,

engullida sin más por tu planeta.

Luna de compasión y de misterio,

Luna lunera.

PANTANOS DE PAPEL

PANTANOS DE PAPEL

     En la vida hay muchos pantanos de papel. En la historia ha habido muchos pantanos de papel. En el mundo seguirá habiendo pantanos de papel. Utilizo la acertadísima expresión - casi metafórica - de la escritora e historiadora de Tauste Marisancho Menjón que acaba de publicar un libro dedicado a recordar la tragedia de aquellos habitantes de Jánovas, un pequeño pueblo del Sobrarbe a orillas del río Ara, que se vieron obligados a desalojar a la fuerza sus tierras, sus casas, su vida.

     En el programa Borradores de esta semana - que gracias al vídeo puedo ver con tranquilidad a una hora más razonable - Antón Castro dialoga con la autora, experta en temas del agua, y valora positivamente la detallada documentación de este libro que nos acerca a la intrahistoria de un pueblo de Huesca de los años sesenta. La desolación que se respira al contemplar desde la carretera las ruinas fantasmales de Jánovas se une a la tragedia del abandono y la soledad. Abandono a la fuerza, abandono porque sí, abandono sin ningún motivo. Porque el pantano ya no se hará nunca y el pueblo difícilmente resurgirá de sus cenizas.

     En Aragón hay muchos pantanos de papel. Porque pantanos de papel son los proyectos inacabados, los planes abortados, las infraestructuras de nunca acabar. Son sueños de papel, utopías rotas, historias de desolación y abandono. En Aliaga también hay un pantano de papel No inundó ningún pueblo, pero el esqueleto de la central - reflejado grotescamente en sus aguas - es un sordo recuerdo de lo que fue, pudo ser y quizás nunca será. De todos modos, Jánovas es un símbolo de un medio rural cada vez más abandonado y deshabitado. Julio Llamazares - que prologa el libro - ya despertó nuestra sensibilidad sobre el tema en su magnífica novela La lluvia amarilla. Marisancho Menjón nos muestra la cara más amarga de la realidad. Una realidad no tan lejana, que en ocasiones resulta difícil de creer. O de digerir.

DÍAS DE AMORES

DÍAS DE AMORES

     El cantautor Luis Eduardo Aute estuvo ayer en Zaragoza para presentar el libro Días de amores, que es una recopilación de setenta de sus mejores canciones y que va acompañado de un CD con doce temas de amor. Porque el amor ha sido desde hace cuarenta años el motivo principal de los poemas musicados del polifacético artista filipino.  

  A última hora de la mañana compartió una hora larga con alumnos de los Institutos de Secundaria Ramón y Cajal, Miguel de Molinos y Tiempos Modernos, dentro del ciclo Invitación a la Lectura, que este año incorpora como novedad a los cantautores. "Me ha emocionado ver a cuatro niñas de 16 años leyendo las letras como poemas", comentó Luis Eduardo haciendo referencia a los 20 fragmentos que cuatro alumnas de Bachillerato del IES Ramón y Cajal leyeron con unción, ritmo y sentimiento. 

    "Después de leer y escuchar los poemas de Aute - comentaron las alumnas - nos quedamos plenos de toda clase de sensaciones de amor, dulces unas, amargas otras, melancólicas, fuertes, arrebatadas". 

    Plasmo aquí unos versos de la canción-poema Días de amores, que da título al libro e introduce el CD. En sus versos late un fondo de ternura y unas raíces quevedescas. La paradoja del amor es evidente y los símbolos, universales:                    

           Días de amores... el mundo al revés,  

           días de lunas y noches con soles  

           cuando la carne era el pan de los dioses,  

           días de amores,    

           hoy fue el mañana de ayer.   

           El corazón no entendía razones 

           que la razón ignoraba también,       

           ay, quién pudiera matar los relojes,  

           días de amores,    

           hoy fue el mañana de ayer. 

 

EL CIELO DE MADRID

EL CIELO DE MADRID

            He estado leyendo durante estos días una de las últimas novelas de Julio Llamazares: El cielo de Madrid. Siempre me ha atraído la prosa del escritor leonés, especialmente sus artículos periodísticos y, sobre todo, sus relatos de viajes. Lo descubrí con la novela La lluvia amarilla (1988) que trataba del tema de los pueblos deshabitados y de la soledad de la vida en el mundo rural. Porque Julio cuando más hechiza al lector es cuando toca la fibra sensible de los pueblos aislados, de los valles perdidos, de los ríos olvidados.   

           Precisamente una de sus mejores muestras de la literatura de viaje es El río del olvido (1990), que en este relato es una metáfora y una cruda realidad. En El cielo de Madrid Llamazares nos lleva a un ambiente urbano, marginal, casi deshumanizado. Es como un círculo dantesco que se inicia en El Limbo – nombre de un local madrileño de moda en los años ochenta – y culmina en el purgatorio. Pero lo que más me ha impresionado de esta novela, que ironiza sobre el refrán “De Madrid al cielo”, es la reflexión el joven pintor protagonista a raíz de su estancia durante tres largos inviernos en Miraflores de la Sierra. Julio retoma la metáfora del río interior y nos obsequia con estas reflexiones: “A pesar del ruido y la gente, a pesar de los muchos coches que ahora quebraban la paz del pueblo y de las colonias, yo seguía oyendo los ecos de aquel río subterráneo y oscurísimo que seguía corriendo por mi interior. Aquel río de aguas turbias y fangosas, llenas del lodo de los viejos sueños, que quizás llevaba fluyendo dentro de mí desde que nací, pero que no empecé a escuchar hasta aquel invierno, pese a que el anterior ya había intuido su presencia”.   

        Estos días he contemplado otros cielos, otros horizontes, otros crepúsculos. Por el día, me quedo con el cielo de Valencia, el cielo de Massalavés. Un cielo nítido, esplendoroso, tajante. Pero por la noche me quedo con el cielo de Aliaga. Un cielo profundo, inmenso, preñado de estrellas. Son otros cielos distintos al de Madrid, que no creo que se contemple mucho por la noche. Son cielos reales y también metafóricos. Hay muchas soledades en los pueblos y muchos ríos interiores. Ríos subterráneos. Ríos del olvido. Como el del pintor que se refugió en Miraflores de la Sierra para huir del cielo de Madrid. 

EL PESIMISTA CORREGIDO

EL PESIMISTA CORREGIDO

   En la vida hay curiosas y, a veces, sorprendentes coincidencias. Hoy mismo me ha llegado por correo ordinario una felicitación de Navidad acompañada de un diminuto libro: la edición facsímil de uno de los cuentos de Santiago Ramón y Cajal, El pesimista corregido, que forma parte de sus Cuentos de Vacaciones, escritos en 1886. Resulta gratificante recibir estos obsequios en la fecha del centenario de la obtención del Nobel de Medicina del científico universal de Petilla de Aragón.

   Hablo de coincidencias porque precisamente ayer me llamaron desde la Biblioteca de Aragón para informarme de que había aparecido Mi infancia y juventud, primer libro de Memorias. Es muy difícil de localizar esta obra y estaba sorprendentemente en paradero desconocido. Ya tengo para estos días dos pequeñas obras para entretenerme y para aprender algo de este personaje inquieto y polifacético.

    Como aperitivo del pequeño cuento aparece una cita de Graham Greene muy adecuada: "Los libros nos hablan del futuro e influyen en nuestro porvenir". Me quedo también con esta sentencia de Gracián que guía al joven doctor, protagonista del relato: "Ten veniales descuidos y defectos para que la envidia se cebe en ellos y no se atreva a lo mejor". Sabios consejos para unos días de reflexión en medio del bullicio consumista.

APRENDER A ESCRIBIR

APRENDER A ESCRIBIR

   En la clase de Lengua y Literatura de 4º de Secundaria se trabaja frecuentemente con textos elaborados para proporcionar a los alumnos modelos de escritura correcta y creativa. Aprovecho para hablarles de los talleres de escritura on line a los que puede acceder por un precio asequible cualquier joven o adulto interesado en mejorar su expresión. Son talleres prácticos y hay para todos los gustos. Lo esencial es el trabajo personal del alumno y su afán por aprender. Luego vendrán las correcciones oportunas de un profesor, que suele ser un profesional de la creación literaria o del periodismo.

   ¿Cuál es el secreto para escribir bien? - me pregunta un alumno. La respuesta no es fácil. Ni existe una receta exacta. Le recuerdo, sin embargo, lo que nos comentó hace unos días la escritora argentina Clara Obligado: "Hay que pulir, pulir y pulir la expresión, buscando la claridad y huyendo de la excesiva retórica". Ella daba por hecho el cimiento esencial del futuro escritor: leer, leer y leer. Pero leer con afán de aprendizaje, con afán de enriquecer el vocabulario, con evidente deseo de acercarse a otra realidad: la del lenguaje. Una realidad apasionante y siempre nueva.

INVITACIÓN A LA ESCRITURA

INVITACIÓN A LA ESCRITURA

Ayer recibimos en el Instituto Ramón y Cajal la visita de la escritora argentina Clara Obligado, dentro del programa Invitación a la lectura, promovido por el Departamento de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de Aragón. Esta autora, que se trasladó a España en 1976 y adoptó esta nacionalidad, no sólo destaca por sus artículos, ensayos y relatos breves. Imparte además un Taller de Escritura Creativa para todos aquellos que quieran iniciarse en el difícil y exigente camino de la creación literaria.

   La escritora de Buenos Aires nos habló del oficio de escribir, de los problemas de la mujer en la sociedad actual y del contenido erótico de algunos de sus relatos. A este respecto, leyó uno de los cuentos de su libro Las otras vidas y comentó que había heredado la tradición latina del Satiricón y del Decamerón. Un halo de humor, una fina ironía y el difícil arte de sugerir sin nombrar caracterizan sus relatos breves.

   Los alumnos de Bachillerato del Centro se quedaron prendados de este tipo de literatura distinta a la que están habituados. Pero lo que más les llamó la atención fue esa “Invitación a la Escritura” que Clara dejó como mensaje y recomendación. La fórmula es aparentemente sencilla, aunque muy complicada en la práctica: esfuerzo, constancia, sacrificio y afán de superación. Toda una pauta de trabajo para los adolescentes que quieren seguir sus pasos.

EL CERVANTES, PARA UN POETA

EL CERVANTES, PARA UN POETA

   El prestigioso premio Cervantes de las Letras Hispánicas fue otorgado ayer a un poeta veterano: al asturiano Antonio Gamoneda. Este escritor, afincado desde muy pequeño en León, se ha caracterizado siempre por una creación poética al margen de las corrientes al uso y orientada hacia la originalidad. Sus poemas respiran simbolismo, hondura y latido humano. Ahora que se acerca el invierno y que las nieves comienzan a coronar las cumbres de las montañas, adjunto un breve poema de su Libro del frío, titulado El vigilante de la nieve, como homenaje a este inquieto poeta, que a sus 75 años mantiene la ilusión y el afán de perfeccionar sus creaciones.                        

" Vigilaba la serenidad adherida a las sombras, los círculos donde se
depositan flores abrasadas, la inclinación de los sarmientos.
Algunas tardes, su mano incomprensible nos conducía al lugar sin
nombre, a la melancolía de las herramientas abandonadas.
Cada mañana ponía en los arroyos acero y lágrimas y adiestraba a los
pájaros en la canción de la ira: el arroyo claro para la hija
dulcemente imbécil; el agua azul para la mujer sin esperanza, la que
olía a vértigo y a luz, sola en el albañal entre banderas blancas,
fría bajo la sarga y los párpados ya amarillos de amor.
Era incesante en la pasión vacía. Los perros olfateaban su pureza y
sus manos heridas por los ácidos. En el amanecer, oculto entre las
sebes blancas, agonizaba ante las carreteras, veía entrar las sombras
en la nieve, hervir la niebla en la ciudad profunda. "

EL VIENTO DE LA LUNA

EL VIENTO DE LA LUNA

   La última novela de Antonio Muñoz Molina - El viento de la luna - nos acerca de nuevo al genial narrador de Úbeda y al literato que se dio a conocer con Beatus Ille, El invierno en Lisboa y, sobre todo, con El Jinete polaco (Premio Planeta 1991), una de las mejores obras del siglo XX, en opinión de los mejores críticos y de los miles de lectores que han disfrutado con la novela.

   El protagonista - alter ego del autor - vuelve a la ciudad de Mágina en el verano de 1969. Evoca que a sus trece años es testigo excepcional de la llegada del primer hombre a la luna. Pero lo esencial de la novela es el tono, el enfoque, el punto de vista y, sobre todo, el estilo ágil pero depurado. He disfrutado este fin de semana con su lectura, porque me recuerda episodios de mi infancia, en plena dictadura y con los problemas sociales que sufría España tras una larga posguerra. El autor se supera a sí mismo. Aunque me sigo quedando con El jinete polaco.

   Muchos lectores critican al autor jienense. Hablan de que la fama se le ha subido a la cabeza. Lo dudo. Otros no han podido acabar la novela. ¿Cuál será el motivo? Quizás estemos acostumbrados a relatos fáciles e insustanciales. O no nos gusten las novelas  Pienso, sin embargo, que es merecedor del Nobel de Literatura. Hay que dar tiempo al tiempo, porque aún es joven y tiene mucho futuro por delante.

ANA MARÍA NAVALES

ANA MARÍA NAVALES

   Llega a mis manos la revista cultural Turia que, afortunadamente goza de buena salud. La recibo ilusionado. Ya tengo lecturas para mis momentos de ocio prenavideños. En esta edición -  número 80 - dedicada al escritor italiano Claudio Magris, - premio Príncipe de Asturias en 2004 - hay una sección por la que me gusta comenzar y por la que tengo especial predilección: Poesía. En esta ocasión leo, releo y saboreo poemas de Luis Alberto de Cuenca, Ángel Guinda, Manuel Vilas y otros poetas menos conocidos, como los que impulsaron la literatura estonia durante los siglos XIX y XX.        

    De entre todos ellos, me quedo con un poema de la zaragozana Ana María Navales, codirectora de la revista y excelente poeta y narradora de cuentos o relatos breves. En estos versos, la escritora zaragozana reflexiona sobre la inspiración poética, sobre la dificultad de poetizar y sobre el entorno del poeta, no siempre favorable. Es una elocuente declaración de intenciones y una visión metapoética de la realidad:    

                   El día no está para versos

                  que buscan su origen

                  en el enigma al que huyó

                  la primera palabra.        

                  Sólo hay muerte y silencio.

                  El incendio lo arrasó todo:

                  la luz de la memoria,

                  la música convertida

                  en miedo, páramo y ceniza,

                  el asombro del latido y el secreto.

                   Hay que despedirse del poema 

                 sin rencor, trampas ni engaño,

                 y no aceptar su inútil desafío.  

 

EL ASOMBRO, PRINCIPIO DE SABIDURÍA

EL ASOMBRO, PRINCIPIO DE SABIDURÍA

   Una breve visita al Instituto  de Educación Secundaria "Goya" de Zaragoza me ha ofrecido la oportunidad de contemplar una exposición itinerante sobre la figura de Santiago Ramón y Cajal, científico universal, que se afincó desde pequeño en Aragón y que mostró su precocidad por el dibujo y por la literatura, antes de convertirse en un excelente investigador en el campo de la histología.

   Quizás esta última faceta es la más conocida del premio Nobel español. Sin embargo, hay que reconocer sus cualidades como prosista, e incluso como poeta. La celebración del centenario de la obtención de este valioso y merecido galardón abre las puertas al gran público para que conozca también su obra literaria. Una muestra elocuente de su saber hacer como escritor es el libro autobiográfico Mi infancia y juventud, que redactó en 1917, en plena Primera Guerra Mundial y en plena expansión de la revolución industrial en España. En esta breve obra - primera parte de sus Memorias - don Ramón evoca el pasado y recuerda con nostalgia sus emociones de niño, cuando contempló las primeras locomotoras de vapor, que triunfaron gracias al escocés Watt - pionero de la revolución industrial - y a su discípulo Stephenson. En estas páginas hace gala de un estilo cuidado, de herencia modernista y de filiación noventayochista. Plasmo un breve párrafo como botón de muestra y como homenaje a este personaje inquieto y polifacético:

   "Delante de mí, avanzaba imponente y amenazadora, cierta mole negra, disforme, compuesta de bielas, palancas, engranajes, ruedas y cilindros. Semejaba a un animal apocalíptico, especie de ballena colosal forjada con metal y carbón. Sus pulmones de titán despedían fuego; sus costados proyectaban chorros de agua hirviendo; en su estómago pantagruélico ardían montañas de hulla; en fin, los poderosos resoplidos y estridores del monstruo sacudían mis nervios y aturdían mi oído. (...) Más adelante, libre de emociones deprimentes, admiré la creación de Watt y Stephenson, y percibí toda su enorme trascendencia social".

RETAZOS DE MAR

RETAZOS DE MAR

   El mar, siempre el mar. Es uno de los temas universales de la literatura de todos los tiempos y sigue siendo una fuente inagotable de inspiración para todos los amantes de la cultura y el arte. Mientras releo una de las novelas de Baroja que más nos acerca al mar, a ese Mare Nostrum de la literatura clásica, al Mediterráneo de todos los tiempos, me llega la noticia - excelente noticia - de la publicación de Golpes de mar, del escritor, periodista y crítico literario Antón Castro. En su excelente blog el escritor gallego afincado en Zaragoza nos acerca con un derroche de imaginación y con el catalejo de la memoria al mar de su infancia en Galicia, al mar de la vida, de la nostalgia, de la tragedia, de la muerte.   

  Mientras tanto, me recreo con la lectura de una de las mejores novelas de Pío Baroja, de la serie el Mar: El laberinto de las sirenas. Las páginas de Baroja me llevan a evocar las epopeyas griegas y latinas y los grandes relatos de Melville, Conrad y Stevenson. El mar sigue siendo una mina para los narradores. Antón Castro nos lo demuestra en 16 relatos llenos de ternura, de lirismo, de tragedia y de imaginación. La memoria bucea en ese mar de Galicia de su infancia. Todo un regalo para los amantes de la buena literatura. El próximo día 17 presenta el libro en Madrid. Espero leerlo pronto y saborear estos retazos, estos “golpes” de mar.

LECTURA POÉTICA EN EL COSO

LECTURA POÉTICA EN EL COSO

   Ayer resonó en las bóvedas modernistas del antiguo restaurante Savoy - hoy sucursal de Caja Navarra - la voz enérgica y llena de unción de uno de los poetas aragoneses actuales más importantes: Rosendo Tello Aína. El escritor de Letux, del que la editorial Prames publicó su obra: El vigilante y su fábula, obra poética reunida, no sólo leyó magistralmente algunos de sus poemas más representativos, sino que relató vivencias de su infancia y juventud: sus primeros años en la comarca de Belchite cuidando las vacas, sus inicios en la música, su relación con Miguel Labordeta en la tertulia del café Niké,... 

  Hace aproximadamente un año obtuvo el Premio de las Letras Aragonesas. Es una de las voces más representativas de la poesía actual y su trayectoria es coherente, fiel y constante. Ayer afirmó: “He confiado mi vida a la poesía”. Desde Gurrea de Gállego prepara sus memorias. Algo nos anticipó en este encuentro. Me quedo con su ilusión, sus ganas de vivir y el aliento profundo de unos poemas llenos de ritmo y de musicalidad.

 

LA CIUDAD DE LA NIEBLA

LA CIUDAD DE LA NIEBLA

   Aunque el título de esta novela de Pío Baroja que acabo de leer podría corresponder a Zaragoza en los meses de otoño-invierno, el escritor vasco nos sitúa en esta novela que culmina su trilogía "La raza" en Londres, a orillas del Támesis. Baroja sale de España - como lo hizo en vida - y aprovecha para reflexionar sobre las costumbres y manera de pensar de los habitantes de Gran Bretaña. El autor habla a través de un médico y de su hija, que han huido de España acusados de un atentado de los anarquistas contra el rey Alfonso XIII.

   Pero Baroja va más allá de la realidad impresionista. Las acertadas descripciones dejan paso a jugosos diálogos entre personajes de distintas nacionalidades y culturas. Además, reaparece el filósofo Iturrioz de El árbol de la ciencia. Sus opiniones no tienen desperdicio. También hay que tener en cuenta a la protagonista femenina, que expresa su manera de pensar sobre las mujeres de la época y reclama un papel de la mujer en la sociedad más activo e independiente. Aparece también otro "alter ego" del autor: el escocés Roche que aboga por la utopía y el escepticismo al valorar el tejido social de inicios del siglo XX: "La sociedad es una ficción sostenida por una serie de ficciones".

   La relectura de esta novela me ha permitido redescubrir al Baroja escéptico, al autor shopenhaueriano, al pensador de talante pesimista e hipercrítico. Y, además, he vuelto a disfrutar con su prosa ágil, escueta y directa. Todo un regalo para los amantes de la literatura realista.

ACTUALIDAD DE BÉCQUER

ACTUALIDAD DE BÉCQUER

   Cada año por estas fechas me acerco con mis alumnos a este romántico rezagado, solitario y ensoñador. Parece una casualidad que el estudio de las Rimas coincida con estos días dedicados a recordar a nuestros difuntos. Gustavo Adolfo lo hacía a su manera. La muerte le acechó durante su corta vida y le ganó tempranamente la batalla. 

   En  la página web de la Universidad de Alicante podemos encontrar muchas de sus obras digitalizadas, para disfrute de los becquerianos. Pero la figura de Bécquer va más allá de sus Rimas. Personalmente me interesan más las Cartas desde mi celda. En ellas descubrimos a un escritor preocupado por el arte, por el costumbrismo y por lo pintoresco.

    No puedo dejar de recordar los siete números de la revista El Gnomo Boletín de Estudios Becquerianos , dedicada a Bécquer y a aspectos importantes del siglo XIX y publicada durante siete años (1992-1998). Jesús Rubio ha sido su director y Jesús Costa su secretario. Una excelente aportación a los estudiosos del inquilino de Veruela, que dejó una huella imborrable en otros poetas del siglo XX.

    De todos modos, la noticia más reciente e importante de los estudios sobre el escritor sevillano es la publicación del ensayo Pintura y Literatura en Gustavo Adolfo Bécquer, a cargo del propio Jesús Rubio Jiménez, uno de los que mejor conocen la obra de Bécquer. Este libro ha obtenido el IV Premio Manuel Alvar de Estudios Humanísticos. Me congratulo con el catedrático de la Universidad de Zaragoza. Es un merecido premio a su trabajo, constancia y dedicación.

PÍO BAROJA

PÍO BAROJA

            El escritor vasco Pío Baroja fue considerado hace dos décadas como uno de los novelistas más importantes del siglo XX. Pero me da la impresión de que ahora su figura está pasando inadvertida no sólo al gran público sino incluso a los especialistas. Y lo que más me sorprende es que en el cincuentenario de su muerte sólo algún breve apunte de los medios de comunicación nos ha recordado la figura de uno de los puntales de la cada vez más olvidada Generación del 98. ¿Qué homenaje podemos ofrecerle a este escritor inquieto, rebelde e inconformista? Es evidente que el mejor acercamiento a la figura de Baroja es la lectura o relectura de algunas de sus obras.        

    No tuve oportunidad de conocer a don Pío mediante la lectura de sus novelas hasta mis años de universidad. En tiempos del franquismo estaba prohibido o, al menos, marginado. Sólo se publicaban relatos “blandos” como Las inquietudes de Shanti Andía o Zalacaín el aventurero. Pero lo mejor del escritor de San Sebastián siguen siendo sus novelas Camino de perfección y El árbol de la ciencia, sin olvidar su famosa trilogía La lucha por la vida. Siempre me ha atraído la prosa ágil, espontánea y fluida de Baroja, aunque sus ideas sean en ocasiones discutibles. Sin embargo, su profundidad filosófica, su retrato de la sociedad de la época – recordemos La busca – y su acierto en la creación de personajes secundarios dejaron huella en novelistas posteriores como Camilo José Cela.    

      Mi modesto homenaje va a ser la lectura durante estos días de noviembre de tres obras poco conocidas del autor vasco: las novelas La ciudad de la niebla y El laberinto de las sirenas y la selección de artículos publicada por la editorial Caro Raggio con el título El tablado del arlequín. En esta antología crítica hay artículos que no tienen desperdicio, como el titulado La tumba de Larra o el sorprendentemente actual Democracia y mala educación. Crítico, mordaz, iconoclasta, como su admirado Mariano José de Larra, plantea problemas que siguen vigentes casi un siglo después.

¿UN IMPULSO A LA POESÍA?

¿UN IMPULSO A LA POESÍA?

   No sé si seguirá vigente todavía el tópico no son buenos tiempos para la lírica. De todos modos, la concesióndel Premio Nacional de Poesía al escritor gaditano José Manuel Caballero Bonald por su libro Manual de Infractores no sólo es algo merecido sino que debería ser un impulso para la poesía y los poetas en estos tiempos aparentemente tan prosaicos y materialistas. José Manuel propugna la disidencia y una actitud al margen de modas, modos y rutinas. Valentía, decisión y cambio de rumbo.

   Plasmo un poema representativo de este libro, para leer con calma y reflexionar:

                               SUMMA VITAE

            De todo lo que amé en días inconstantes
            ya sólo van quedando
            rastros,
                        marañas,
                                       conjeturas,
            pistas dudosas, vagas informaciones:
            por ejemplo, la lluvia en la lucerna
            de un cuarto triste de París,
            la sombra rosa de los flamboyanes
            engalanando a franjas la casa familiar de Camagüey,
            aquellos taciturnos rastros de Babilonia
            junto a los barrizales suntuosos del Éufrates,
            un arcaico crepúsculo en las Islas Galápagos,
            los prolijos fantasmas
            de un memorable lupanar de Cádiz,
            una mañana sin errores
           ante la tumba de Ibn`Arabi en un suburbio de Damasco,
            el cuerpo de Manuela tendido entre los juncos de Doñana,
            aquél café de Bogotá
            donde iba a menudo con amigos que han muerto,
            la gimiente tirantez del velamen
            en la bordada previa a aquel primer naufragio...

            Cosas así de simples y soberbias.

            Pero de todo eso
                                        ¿qué me importa
            evocar, preservar después de tan volubles
            comparecencias del olvido?

            Nada sino una sombra
            cruzándose en la noche con mi sombra.

UN POETA COMPROMETIDO

UN POETA COMPROMETIDO

   Si la creación poética ha sido siempre un oficio de minorías, la poesía comprometida lo sigue siendo todavía más. Sin embargo, de vez en cuando, aparecen en el panorama cultural y literario creadores comprometidos con su entorno. Uno de ellos es el aragonés Ángel Guinda (Zaragoza, 1948), quien no sólo ha apostado desde el principio por una "poesía útil". El profesor, crítico, y poeta aragonés se sitúa en la línea de los poetas sociales de los años cincuenta, especialmente en la pauta marcada por Blas de Otero y Gabriel Celaya.

   Ángel Guinda entiende la poesía como lucha, como compromiso, como "arma del presente y del futuro". Por eso su huelga de hambre durante una semana en la Casa del Poeta de Trasmoz es mucho más que un gesto solidario. Es un grito por la paz, un clamor por la sensatez y una justa reivindicación de los valores humanos más elementales.

   Quiero plasmar en esta página uno de los poemas de Ángel Guinda que refleja mejor esta actitud de búsqueda, de solidaridad, de lucha y de compromiso real:

                                                 NO

                   Soy un claro interior, el porvenir
                 de una puerta que siempre está atrancada.
                 La trampa de vivir y ver morir.

                   Contra la destrucción de la conciencia
                 bramo, reviento, clavo en Dios los codos.
                 Soy un zarpazo roto de paciencia.

                  Una luz que, arañando los escombros,
                 borra la niebla y sigue hacia adelante.
                 Un hombre con la sombra hasta los hombros.

                   Como hambre y bebo sed con todos
                 los condenados a escarbar la nada.
                 Esto no es un poema, es un desplante.

                   Profundamente grito un no rotundo.
                 Yo no quiero vivir en este mundo.

"RECUERDOS Y OLVIDOS"

"RECUERDOS Y OLVIDOS"

    Mientras viajo en el autobús urbano, puedo leer con tranquilidad un fragmento de la obra Recuerdos y Olvidos del centenario autor granadino Francisco Ayala. El escritor recuerda su llegada a Madrid a finales de 1920 y expresa con una prosa clara y elegante las primeras impresiones visuales de una ciudad que comenzaba a desperezarse y se preparaba para una década excelente en el mundo de la cultura y, especialmente en lo literario.

   Gracias a la campaña "Libros a la calle", que pone de nuevo en marcha el ayuntamiento  podremos disfrutar de algunos fragmentos de autores clásicos y contemporáneos y, sobre todo, podremos acudir a las librerías o a las bibliotecas para completar nuestra lectura, si es que de verdad nos ha interesado o "enganchado".

LECTURAS DE VERANO

LECTURAS DE VERANO

            La llegada del verano nos proporciona una gran oportunidad para dedicar parte de nuestro tiempo libre – que suele ser mucho – a la lectura de aquellos libros o publicaciones que, debido a las ocupaciones cotidianas, no hemos podido realizar en los meses anteriores.  Para estos dos meses, prefiero leer poco y selecto, ya que la lectura detenida de la prensa me ocupa un rato por las mañanas. Tengo que reconocer que cada vez me vuelvo más exigente a la hora de elegir una buena novela. En esta ocasión, espero no haberme equivocado al comprar la última obra de Mario Vargas Llosa, Travesuras de la niña mala. Cuando acabe su lectura, ya expresaré mi opinión en estas mismas páginas. He adquirido, además, un ensayo reciente que propugna la defensa de la emancipación de las mujeres musulmanas. Su autora es la somalí, nacionalizada holandesa, Ayaan Iris Ali; el título del libro, Yo acuso, explicita y anticipa el tono de denuncia y reivindicación. Como tercer libro, tengo en mi escritorio la última entrega de la revista cultural Turia (número 79). Son casi cuatrocientas jugosas páginas de Pensamiento, Poesía, Taller de creación, Conversaciones y variadas reseñas. En esta última entrega destaca el cartapacio dedicado al escritor, periodista y editor zaragozano José García Mercadal, treinta años después de su muerte.           

         Nunca como hasta ahora el acceso a la lectura había sido tan asequible. Es verdad que se van cerrando algunas veteranas librerías, como las zaragozanas “Casa Amadeo” y “Lepanto”. Pero abren sus puertas otras nuevas y más acordes con los tiempos como “Los portadores de sueños”. Julio José Ordovás, en su columna del Heraldo lamenta estos síntomas de “desierto cultural” y enfatiza la importancia de los libros en nuestra sociedad. No puedo evitar plasmar unas palabras que pueden ayudarnos a reflexionar y quizás a despertar de nuestro letargo como lectores:

               "Una sociedad sin libros es una sociedad gris, mortecina, castrada. Una casa sin libros es una casa lóbrega, siniestra, inhabitable. Un     hombre que no lee es un hombre vacío…En los libros están escritas las vidas que otros han soñado, pero también, y sobre todo, está escrita nuestra vida. Leer no es una forma de matar el tiempo. Al contrario: los libros nos devuelven lo que el tiempo nos arrebata”.