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josemarco

LITERATURA

      Recorro en bicicleta la parte este del término municipal de Massalavés. Toda esta zona está sembrada de naranjos. El aire suave de levante alivia el calor de esta tarde de verano. Los naranjos contrastan con su intenso verdor y ponen una nota alegre a este paisaje cada vez más castigado por la sequía, la especulación y las construcciones irracionales. Me detengo en uno de los campos -  muy cerca de la vía por la que pasa el tren-metro de la línea uno, de triste recuerdo y de trágicas consecuencias - y comienzo a quitar las malas hierbas, en el sentido más realista del término (no en el barojiano). También libero a los árboles de los llamados rebrotines, que nacen desde el tallo principal y desde cada una de las ramas. Se van apoderando del naranjo, absorben la savia y le quitan el alimento al incipiente fruto. También anida entre estos pequeños brotes el caracol, y van trepando las hormigas, como en el olmo machadiano.

     Mientras busco la sombra rodeado de naranjos, no lejos de un espeso cañaveral y mientras oigo el murmullo de las aguas del Júcar, muy cerca de su desembocadura, recuerdo la famosa novela de Blasco Ibáñez, que en 1901 evocó estos paisajes y situó en ellos los azares de la pasión. Un breve párrafo nos puede ayudar a recordar la prosa casi modernista del escritor valenciano:

      

         Los crujidos secos de las ramas sonaban en el profundo silencio como besos: el murmullo del río le parecía a Rafael el eco lejano de una de esas conversaciones con voz desfallecida susurrando junto al oído palabras temblorosas de pasión. En los cañaverales cantaba un ruiseñor débilmente, como anonadado por la belleza de la noche.Se deseaba vivir más aprisa; los sentidos se afinaban, y el paisaje imponía silencio con su belleza pálida, como esas intensas voluptuosidades que se paladean con un recogimiento místico.

     

     ¡Cómo han cambiado los tiempos! Ahora son pocos los agricultores que viven exclusivamente del campo. Muchos de ellos están abandonados. Y, por supuesto, ya no son - salvo excepciones - refugios para el ocio y para el amor oculto. Sólo queda el latido del paisaje, cada vez más amenazado y sin los encantos de hace un siglo.

UN BLOG CON SABOR LITERARIO

UN BLOG CON SABOR LITERARIO

Sé que Ana Alcolea acudirá puntualmente a su blog esta tarde o esta noche. Mi intento no es hacer publicidad de lo que no la necesita. Simplemente quiero expresar mi satisfacción y compartirla con todos los que tenemos una cierta vocación literaria. Hace un año, Ana comenzó una andadura que felizmente ha ido de menos a más. Mientras imparte Lengua y Literarura en el IES "Miguel Servet" de Zaragoza, mientras recorre los institutos de Aragón estimulando a los alumnos de secundaria a la lectura como placer y no como obligación, mientras habla de sus dos excelentes novelas - El medallón perdido y El retrato de Carlota - y mientras prepara su tercera novela, Ana nos obsequia cada día con unas líneas que rezuman poesía, que nacen con la frescura de lo cotidiano y que se deslizan en un estilo sencillo, claro y ameno.

Por eso me congratulo y os invito a visitar su blog. (http://anamalcolea.blogia.com)

"NOCHE DE ALACRANES"

"NOCHE DE ALACRANES"

            Este es el título de la novela que obtuvo en 2005 el premio de narrativa juvenil Gran Angular, de la editorial S.M. Hoy he conocido personalmente a su autor, el madrileño Alfredo Gómez Cerdá, y me ha causado una grata impresión. Un hombre sencillo, con cierto deje de timidez y afán de aprender del día a día. Esta mañana nos ha visitado en el Instituto “Ramón y Cajal” y los alumnos de tercero y cuarto de secundaria han presentado su obra, han hablado de su trayectoria literaria y le han planteado diversas cuestiones sobre su última novela.

            Noche de alacranes se sitúa en la provincia de León y adapta a la ficción el tema del maquis, que tanta actualidad está cobrando en los últimos años. Gómez Cerdá ha afirmado que conoce muy bien las comarcas del norte de León, que se ha documentado meticulosamente y que intenta acercar a los jóvenes lectores un tema tabú hasta el momento. Todo un reto para cualquier escritor que intente despertar en nuestros alumnos el hábito por la lectura.

            Precisamente este año acaba de ganar el mismo premio un joven escritor zaragozano, David Lozano, profesor en un colegio de la ciudad. Su novela Donde surgen las sombras plantea el problema de la amistad con dosis de misterio en atmósferas inquietantes. La afición del videojuego en la red sirve de aglutinante a esta obra que tiene todas las papeletas para entusiasmar a los jóvenes adolescentes y crear nuevos lectores. En su página web (www.davidlozano.net) se puede opinar sobre el libro o plantear cuestiones al autor.  

EL AMOR AZUL MARINO

EL AMOR AZUL MARINO

Ha llegado a mis manos un libro exquisito y singular, que acaba de obtener el Premio Amares 2005. Gracias a una compañera de trabajo voy a tener la suerte de disfrutar durante este largo fin de semana con la lectura de estos 35 relatos escritos por Manuel Cortés Blanco. Tal como lo subtitula el autor zaragozano, estos relatos son "Un paseo a través del cuento por el mundo de los sentimientos". Porque el color azul que ha elegido Manuel como simbolismo y metáfora del amor y del mar nos revela en estas páginas profundos sentimientos de amor, amistad, libertad, paz y solidaridad. Este Doctor en Medicina por la Universidad de Zaragoza y Licenciado en Psicología expresa sus emociones con soltura y naturalidad, evoca su infancia como un paraíso feliz y no oculta los golpes duros que le ha dado la vida. Todo un poema en prosa.

A finales de junio tendré la oportunidad de conocerlo personalmente, porque vendrá al Instituto Ramón y Cajal a impartir una conferencia a los alumnos de 2º de Bachillerato sobre su experiencia como médico en Afganistán, sobre sus inquietudes como montañero, sobre otras alternativas al ocio para los jóvenes y sobre su labor creadora. Todo un regalo para los jóvenes con inquietudes.

CUÉNTAME UN CUENTO

CUÉNTAME UN CUENTO

            No sé cuántos aragoneses conocen a Severino Pallaruelo, ni cuántos han leído su cuento Palomo. La celebración del Maratón del Cuento por décimo año consecutivo nos brindó ayer la oportunidad de acercarnos a la cuentística aragonesa, a las leyendas más recónditas y al folklore más exquisito. En la sala Luzán de la CAI, en el Paseo de las Damas se respiraba un ambiente de misterio, de magia, de ensoñación. Alumnos de diversos colegios e institutos aragoneses leían, recitaban o representaban relatos tradicionales o cuentos inéditos.

            Quiero destacar de entre ellos al cuento Palomo. Es la historia de un pintoresco gato en un no menos peculiar medio rural. La lectura de este breve relato nos cautivó a todos. No tanto por la anécdota, amena y divertida, sino sobre todo por la calidad de la lectura de María Cruz, Alba Gallego, María Fernández y Daniel Onarán, alumnos de primero de bachillerato del Instituto “Ramón y Cajal” de Zaragoza. Leyeron con unción, con gracia, con soltura, con pausas, silencios y modulaciones. Parecía que contaban el relato, como hacían nuestros abuelos en la cadiera alrededor de la lumbre. Se notaba la labor de la profesora Olivia Albá y la experiencia de estos lectores, a pesar de su juventud. La historia de Palomo nos hizo añorar épocas pasadas y soñar en un nuevo resurgir de la tradición oral, tal maltratada en todos los medios y tan olvidada en el currículum educativo.

KAFKIANO

KAFKIANO

Hemos iniciado en la clase de Literatura Universal la lectura, estudio y análisis de una de las novelas más importantes del siglo XX. La primera pregunta que me han planteado los alumnos ha versado sobre el significado de la palabra kafkiano, que forma parte ya de tópicos universales como quijotesco o hamletiano. En el diccionario de la RAE habla de una situación absurda y angustiosa, aunque habría que añadir otros ingredientes como la ironía, lo onírico o el subconsciente. La mejor manera de hacérselo comprender es leyendo La metamorfosis y otras obras del autor de Praga. Aunque hay otro modo de comprender a este genio de la narrativa: observar la realidad cotidiana y comprobar cómo en todos los ámbitos - individual, familiar, social,...- hay situaciones absurdas que nos remiten a esta breve novela en la que un funcionario se siente ninguneado y marginado incluso en su misma familia. Kafka está presente en el devenir cotidiano casi un siglo después de escribir sus primeras obras.

LITERATURA Y VIDA

LITERATURA Y VIDA

Me gustaría que mis alumnos de Tercero de ESO supieran quíén fue Baroja o quién es Rosa Montero. Me gustaría que estos alumnos comprendieran mejor el vocabulario cotidiano y distinguieran cursi de cursillo o fatalidad de banalidad. Me gustaría que mis alumnos de Segundo de Bachillerato leyeran con entusiasmo a Kafka, a Joyce o a García Márquez. Que apreciaran más la Literatura. Que valoraran más los libros. Que entraran con curiosidad en la biblioteca. Que subrayaran las palabras difíciles durante la lectura o consultaran el olvidado diccionario.

Pero, al parecer, no es así. La realidad no va por ese camino. Hoy mandan las consolas, las plays, internet y los móviles. Se impone la imagen y se extiende la incultura lingüística y literaria. ¿Pesimismo? ¿Realismo? No lo sé. El tiempo nos lo irá demostrando.

POESÍA DE LA LUZ

POESÍA DE LA LUZ

 He leído pocos poemas de Carmen Serna, poetisa octogenaria de Híjar, que recibió recientemente el premio Sabina de Oro. El último número de la revista Turia recoge un poema de esta escritora que me atrevería a calificar como poetisa de la luz, del resplandor y del amanecer a la vida. Estos son los versos que la autora titula "AMANECER DESDE LA TERRAZA DE LA CASA FLOTANTE"

Paso a paso amanece y aporta su llegada

inquietudes, sollozos y sonrisas

que se mezclan en rostros

donde sus miradas irradian

la lánguida ternura del que espera.

La luz se manifiesta con todo

su esplendor de misterio, armonía y zozobra

en las aguas claras, limpias, tranquilas

del lago que arrebata los sentidos,

en la Casa Flotante que adorna sus pasillos

con orquídeas enamoradas

de indolentes nenúfares,

que coquetean, van y vienen volubles

como el viento que los acompaña

en su juego incesante por las aguas.

Las miradas mudas, hechizadas, sobrecogidas,

se pierden por el horizonte majestuoso

y subyugante...

Desde este oasis de la Ribera Baja valenciana releo estos versos que se llenan de realidad en medio del claro y límpido amanecer del Mediterráneo.

LA TAREA DEL DIARISTA

LA TAREA DEL DIARISTA

            Durante estos días de asueto, concebidos como un cambio de ocupación, dedico a la lectura el tiempo que le hurto durante la azarosa vida cotidiana. Suelo alternar la novela con el ensayo, la ficción con la realidad, la creación literaria con la crítica. Es un buen ejercicio de contrapunto para mantener viva la inquietud intelectual y el pulso de la cultura. Para ello me he llevado a Massalavés el último número de la revista cultural TURIA (Número 77-78) Es un auténtico ensayo para acercarnos a la literatura, el arte y otras manifestaciones culturales.

            En una de sus secciones habituales, La Isla – original creación de su director Raúl Carlos Maícas – aparece una acertada reflexión sobre la labor del diarista – o Cuaderno de Bitácora o blog – en la que defiende este tipo de captación personal de la realidad, tantas veces denostado o menospreciado. Plasmo aquí el último párrafo de este fragmento del diario La mano sobre los ojos:
            “De ahí que al diarista, pese a la vigente marginalidad editorial, no deba considerársele como un teórico incapaz o un narrador frustrado sino como un escritor con mayúsculas. Alguien que, desde la literatura del yo, construye una interminable fábula autobiográfica hecha de razones y necesidades, de exhibicionismos y sermones, sucesos y anécdotas, que nos vacunan contra las enfermedades más cotidianas de esta cínica sociedad en la que casi nada es lo que aparenta ser, nada puede ser lo que parece ser”.
            Todo un estímulo para los que estamos embarcados en esta labor creativa, personal, crítica, original y desmitificadora. Gracias, Raúl.

MIGUEL LABORDETA

MIGUEL LABORDETA

Hoy he visitado con mis alumnos de segundo de bachillerato en el Centro de Historia de Zaragoza varias exposiciones dentro del ciclo "Con la Voz y la Palabra". La que me ha llegado más adentro ha sido la de Miguel Labordeta, poeta aragonés, único, irrepetible, prematuramente fallecido. Su voz desgarrada, su aliento existencialista aún resuena en mis oídos. Y su inconformismo. Y su singularidad. Y su desarraigo. Y su impulso vital. Aún recuerdo el congreso celebrado en el Paraninfo de la Universidad en el año 1992. Todo un merecido homenaje. De todos modos, aún es el gran olvidado y desconocido. Mis alumnos conocían a José Antonio pero no sabían nada de Miguel.

Mi mejor homenaje son estos versos irrepetibles, que tantas veces ha recitado el cantautor José Antonio:

  RETROSPECTIVO EXISTENTE

Me registro los bolsillos desiertos
para saber dónde fueron aquellos sueños.
Invado las estancias vacías
para recoger mis palabras tan lejanamente idas.
Saqueo aparadores antiguos,
viejos zapatos, amarillentas fotografías tiernas,
estilográficas desusadas y textos desgajados del Bachillerato,
pero nadie me dice quién fui yo.

Aquellas canciones que tanto amaba
no me explican dónde fueron mis minutos,
y aunque torturo los espejos
con peinados de quince años,
con miradas podridas de cinco años
o quizá de muerto,
nadie,
nadie me dice dónde estuvo mi voz
ni de qué sirvió mi fuerte sombra mía
esculpida en presurosos desayunos,
en jolgorios de aulas y pelotas de trapo,
mientras los otoños sedimentaban
de pálidas sangres
las bodegas del Ebro.

¿En qué escondidos armarios
guardan los subterráneos ángeles
nuestros restos de nieve nocturna atormentada?
¿Por qué vertientes terribles se despeñan
los corazones de los viejos relojes parados?
¿Dónde encontraremos todo aquello
que éramos en las tardes de los sábados,
cuando el violento secreto de la Vida
era tan sólo
una dulce campana enamorada?
Pues yo registro los bolsillos desiertos
y no encuentro ni un solo minuto mío,
ni una sola mirada en los espejos
que me diga quién fui yo.


 

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            Al filo de las nueve de la noche, cuando las luces se apoderaban de las avenidas de una ciudad tomada por la primavera, regreso a casa con un libro entre las manos. No es una novela cualquiera. Se trata del segundo volumen de relatos de la escritora oscense Cristina Grande, que compagina su labor creativa con sus colaboraciones en Heraldo de Aragón y su afición a la fotografía. Aunque no la conocía personalmente, coincidimos en la Universidad de Zaragoza en los años ochenta, en la facultad de Filosofía y Letras. Poco ha cambiado Cristina: recatada, serena y afable.

            Esta misma noche voy a empezar a leer alguno de los veinticuatro relatos que componen este pequeño volumen. Espero que me seduzcan y me envuelvan estas historias de sesgo autobiográfico que están llenas de metáforas, de silencios y de una “ternura seca”, tal como ha afirmado Antón Castro en la presentación de la obra en FNAC. Y es que Antón ha estado genial: elocuente, directo y agudo en sus apreciaciones. Los elogios hacia Cristina no ocultan una profunda amistad y una excelente complicidad literaria.

            Espero iniciar un viaje hacia la noche y un viaje metafórico hacia esa realidad interior que nos propone la escritora de Lanaja. Espero contagiarme de ese lenguaje directo y ausente de retórica. Y seguir disfrutando de la lectura. De noche. Hacia la noche. Buscando esa ternura que transpiran los relatos de Cristina, como el final de Apotheke, que abro casi al azar y que puede servir de botón de muestra: “En el avión de vuelta me entraron unas ganas tremendas de llorar y apoyé la cabeza en el hombro de mi madre, agradecida por no tener que darle explicaciones. Hacía años que no respirábamos tan juntas, y noté que ella suspiraba desde muy adentro”.
            Para disfrutar de la ternura y vivir ese momento fugaz que en un futuro recordaremos con nostalgia.

JOAN MANUEL GISBERT

JOAN MANUEL GISBERT

Como era de esperar, Joan Manuel Gisbert - escritor barcelonés de literatura infantil y juvenil - ha dejado muestras en su visita al Instituto "Ramón y Cajal" de Zaragoza de su originalidad y peculiaridad. Como gesto ramoniano, ha colocado sobre la mesa de la biblioteca sus amuletos y fetiches personales (entre ellos una campana para llamar la atención) y nos ha deleitado con una charla amena, distendida y directa.

Los alumnos de primero y segundo de ESO han leído y trabajado la novela El misterio de la isla de Töckland y se han mostrado muy receptivos e interesados por ese mundo de misterios, de enigmas y de laberintos. Joan Manuel les ha hablado de Tolkien, de C.S. Lewis, de Julio Verne, de Stevenson y de Salgari. Pero lo más importante de este encuentro con el escritor barcelonés es la comprobación de su rico bagaje léxico, su afán por innovar, su creatividad y su apelación cariñosa y cómplice al futuro lector y escritor. Valga como botón de muestra la frase: "Una novela es una creación artística compartida" y la afirmación: "La literatura es como un virus incurable, divino".

DOS POEMAS INÉDITOS

DOS POEMAS INÉDITOS

La veterana revista Turia publica en su número 77 del mes de marzo dos poemás inéditos del poeta universal Juan Ramón Jiménez en el 125 aniversario de su nacimiento y en el 50 aniversario de la obtención del premio Nobel. Los manuscritos han sido cedidos por Carmen Hernández Pinzón, representante de los herederos. El excelente número será presentado hoy en la Diputación Provincial de Sevilla. La primera entrega de 2006 incluye también un dosier especial dedicado al poeta andaluz.

Tal como afirma uno de sus directores Raúl Carlos Maicas: el nuevo número de Turia “pretende rendir un homenaje a un autor de indiscutible valía poética, Juan Ramón Jiménez, y reivindicar la vigencia y el interés de este creador a un tiempo andaluz y universal”.

Un peldaño más hacia el rigor, la calidad y el talante literario de una revista que va ya por su 23 cumpleaños y que se mantiene en primera línea, a pesar de las dificultades 

CON LA VOZ Y LA PALABRA

CON LA VOZ Y LA PALABRA

 Por segundo año consecutivo, las calles más céntricas de nuestra ciudad - especialmente el Paseo de Independencia - se engalanan de palabras. Palabras que son poemas. Palabras que son vivencias. Palabras que son retazos del corazón.

Esta tarde, Rosendo Tello, el veterano poeta aragonés reafirmaba con su presencia en la Plaza de España el papel de la palabra como esencia del corazón y del sentimiento. Muchos poetas se acercarán estos días a nuestras calles o escenarios improvisados para recordarnos que la vida está hecha de pequeños detalles y que la poesía no es algo obsoleto o pasado de moda.

Por eso, "Poesía en la calle" nos ayuda a reflexionar, nos invita a desempolvar algún manual poético olvidado y nos da a conocer a los vates aragoneses. Su voz resuena desde dentro y su testimonio sigue aún vigente.

ALONSO ZAMORA VICENTE

ALONSO ZAMORA VICENTE

Me entero por los medios de comunicación del fallecimiento del gran lingüista, crítico y prosista Alonso Zamora Vicente. Siempre he tenido una especial predilección por este madrileño que nos ha dejado a los noventa años. Aparte de su famosa Dialectología española, hay que destacar su excelente y casi insuperable estudio sobre el esperpento de Valle-Inclán y su edición crítica de Luces de Bohemia. Sin embargo, fue más tarde, al realizar un curso de doctorado sobre su prosa, dirigido por el profesor de la Universidad de Zaragoza José Luis Calvo Carilla, cuando descubrí a don Alonso prosista, renovador de la narrativa española e impulsor del cuento moderno.

Hay un relato por el que tengo especial predilección y que recomiendo a los buenos lectores: Smith y Ramírez, S.A.. En él, Zamora Vicente manifiesta su dominio del lenguaje, su predilección por lo grotesco y su captación detallista del absurdo de la vida cotidiana. Pero el escritor madrileño tiene otras publicaciones que manifiestan su estilo depurado, su visión lírica de la realidad y su profunda experiencia de la vida: Primeras hojas, Examen de ingreso, Un balcón a la plaza,...

Espero que la desaparicíón de este gran filólogo y literato sirva paradójicamente para motivar más a los lectores el acceso a una obra poco conocida y poco valorada hasta la fecha. 

GIL DE BIEDMA

GIL DE BIEDMA

No es muy frecuente que en el itinerario de exposiciones que ofrece nuestra ciudad semana tras semana destaque la exposición de la obra de un poeta. Me llega una invitación para asistir a la inauguración de la exposición El poeta que quería ser poema, dedicada al vate barcelonés. En el Centro de Historia de Zaragoza se celebrará esta tarde a las ocho el acto inaugural. Pero lo más importante será la presencia de un público variado que esté interesado en acercarse durante los próximos días a la obra de este autor que marcó una época en los años sesenta e impulsó la renovación de la poesía española del momento. Se merece este pequeño homenaje para rescatarlo de un aparente y pasajero olvido. Y los poetas deben estar siempre presentes, porque sus poemas son un grito en el silencio y un eco de denuncia y rebeldía. Como muestra, inserto esta composición del autor, titulada Arte Poética: 

 La nostalgia del sol en los terrados,
en el muro color paloma de cemento
—sin embargo tan vívido— y el frío
repentino que casi sobrecoge.

La dulzura, el calor de los labios a solas
en medio de la calle familiar
igual que un gran salón, donde acudieran
multitudes lejanas como seres queridos.

Y sobre todo el vértigo del tiempo,
el gran boquete abriéndose hacia dentro del alma
mientras arriba sobrenadan promesas
que desmayan, lo mismo que si espumas.

Es sin duda el momento de pensar
que el hecho de estar vivo exige algo,
acaso heroicidades —o basta, simplemente,
alguna humilde cosa común

cuya corteza de materia terrestre
tratar entre los dedos, con un poco de fe?
Palabras, por ejemplo.
Palabras de familia gastadas tibiamente.

RESEÑAS

RESEÑAS

Mis alumnos de Literatura Universal de 2º de Bachillerato están aprendiendo a redactar reseñas. Para ello, más que ofrecerles un método prefijado, lo esencial es que lean, analicen y comenten reseñas bien hechas para que se empapen de ese espíritu crítico que transpiran estos pequeños artículos y sepan expresar razonadamente su opinión.

Hasta el año pasado, en la prueba de selectividad de Lengua Castellana aparecía un ejercicio muy útil para que los alumnos demostraran su capacidad crítica, sus conocimientos sobre un determinado tema de actualidad y su facilidad para redactar con coherencia. Lamentablemente, este ejercicio ha desaparecido de la selectividad y no vamos a poder juzgar cómo un alumno o alumna se enfrentan a un texto, lo analizan, lo desmenuzan y lo valoran tanto desde el punto de vista expresivo como desde el punto de vista conceptual y estructural.

De todos modos, ser capaz de redactar una reseña puede ser útil para todas las disciplinas humanísticas y puede facilitar el acercamiento a una novela, a un ensayo o a un artículo de historia o de filosofía.

LUIS DEL VAL

LUIS DEL VAL

El escritor, periodista y locutor Luis del Val ha tenido un encuentro en la biblioteca del Instituto “Ramón y Cajal” con los alumnos de primero y segundo de bachillerato. El autor aragonés, con raíces familiares en Ateca, ha dado muestras de su extraordinario don de la comunicación. Sus experiencias, consejos y comentarios críticos han hecho mella en todos los allí presentes y nos han ayudado a reflexionar sobre el valor del libro, el poder de la lectura y la independencia de espíritu que él propugna y lleva consigo.

No conocía personalmente a Luis del Val y me ha impresionado su sencillez, naturalidad y franqueza. No le abruma su pasado ni se vanagloria de su privilegiada situación profesional. Ama la vida y disfruta con la cultura y la comunicación. Se siente joven y entusiasta a sus sesenta y pocos años. Y mira más al futuro que al pasado. Aunque, sobre todo, le preocupa el presente. En sus artículos no busca la polémica aunque piensa que hay que criticar al poder y poner en tela de juicio situaciones injustas. Se lamenta del estado actual de la educación y del poco peso específico de la lectura en España. Es una persona cabal, honesta y sin pelos en la lengua.

El coloquio ha versado no sólo sobre sus artículos en la prensa sino sobre sus novelas Las amigas imperfectas y Volveremos a Venecia. En ambas deja una huella de sus ideas y de su personalidad. Busca, ante todo, la verosimilitud. También se ha hablado de su última obra Cuentos de medianoche, que se presentará en los próximos días y que ya está en las librerías.

En mi modesta opinión, Luis del Val es mejor comunicador y articulista que novelista. Aunque, para un buen comunicador como el escritor zaragozano, el terreno de la literatura es un campo abonado en el que sembrará y recogerá copiosos frutos. Méritos no le faltan. Voluntad le sobra. Y espíritu de trabajo exporta a raudales. Una persona polivalente que reconoce que su etapa política ya no volverá, aunque le preocupa la situación actual en todos los ámbitos, como ciudadano responsable.

 

EL PLACER DE LA LECTURA

EL PLACER DE LA LECTURA

Mucho ha cambiado la enseñanza de la Lengua y de la Literatura en los últimos veinticinco o treinta años. Lo que antes era pura memorización o esquematización de conceptos e ideas, hoy se ha convertido en un objetivo claramente secundario. En mi labor docente actual intento inculcar a mis alumnos de Procesos de Comunicación no sólo el placer de leer sino el hábito (decir placer sería casi utópico) de escribir. Sobre esta cuestión dialogo con mis alumnos de Literatura Universal de segundo de bachillerato. Es una asignatura optativa en la que predomina una visión de la literatura de todos los tiempos previa selección de las obras más representativas. Hemos trabajado con Candide de Voltaire y ahora vamos a comenzar a leer los relatos de misterio de Edgar Allan Poe. Son obras esenciales, básicas y asequibles. El problema es concienciar a los alumnos de que afronten su lectura sin ese enfoque académico de obligatoriedad. Para ello, lo mejor es leer poco y bien digerido, como los buenos alimentos. A partir de ahí se puede pensar en recrear, glosar o imitar. Aunque sean sólo unas líneas, o un comentario en un blog o una breve reseña.

Leer para escribir y escribir para seguir leyendo. Es un reto difícil que como docente me propongo cada año. ¿Lo lograré alguna vez?

ANTÓN CASTRO

ANTÓN CASTRO

No puedo dejar de dedicar la página de hoy a este periodista y escritor gallego que, como dice José Luis Melero "es uno de los mejores escritores aragoneses de final de siglo". Lo conocía como crítico, lo admiraba como agudo articulista, envidiaba su sabiduría casi renacentista, pero no me había detenido en la lectura pausada de alguno de sus excelentes relatos. El entorno del Maestrazgo, muy cercano al pueblo que me vio nacer, despertó en mí la curiosidad por acercarme a Los seres imposibles y, sobre todo, a la colección de relatos: El testamento de amor de Patricio Julve. Ambas obras están ambientadas en los pueblos del Maestrazgo, que Antón conoce muy bien, y nos empapan de un halo de leyenda, misterio, mitología y realismo mágico, en la estela del mejor García Márquez. Con Antón me he sumergido en el mundo del carlista Cabrera en la Cantavieja del siglo XIX y he buceado en los años de posguerra de esta tierra agreste y solitaria. Pero aún hay más: leyendo estos relatos durante este fin de semana he comprobado la frescura de la prosa de este gallego afincado en Aragón, el cuidado exquisito del estilo y su inusual memoria. Todo un deleite para los buenos lectores, a quienes aconsejo estas obras y otras más recientes del autor.