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ILDEFONSO MANUEL GIL, UN GRAN POETA DEL SIGLO XX

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     Hace cien años vio la luz en la localidad aragonesa de Paniza - la misma que vio nacer a María Moliner - el polifacético escritor Ildefonso Manuel Gil. Su andadura literaria abarca casi todo el siglo XX y recorre casi todas las tendencias, desde las vanguardias hasta el existencialismo. Pero, como han afirmado algunos críticos, Ildefonso es el poeta de la autenticidad. Toda su poesía rezuma sentimientos universales como el amor, la naturaleza, la angustia, la esperanza o el paso inexorable del tiempo.

         He leído muchos poemas del que fuera director de la Institución Fernando el Católico, ensayista, profesor y novelista. De entre todos ellos he espigado este soneto amoroso en el que plasma magistralmente ese quevedesco sentimiento amoroso más allá del tiempo, más allá de la vida, más allá de la muerte. Es mi modesto homenaje a este escritor que sufrió durante su vida las vicisitudes de la guerra y del exilio.


                                                        Aniversario

                                   Cada día mi amor ha ido creciendo
                                   enriquecido en tanta confianza.
                                   Si clausuró su cuenta la esperanza,
                                   más de lo prometido va cumpliendo.

                                   La juventud se fue desvaneciendo
                                   y no el amor que día a día avanza
                                   hacia más perfección y más la alcanza
                                   cuando en el corazón va atardeciendo.

                                   Hay un triste placer, una hermosura
                                   que sosiega el vivir y lo engrandece
                                   viendo el tiempo en el rostro de la amada,

                                   cada arruga tornándola más pura,
                                   más bella en la medida que envejece,
                                   más amorosamente codiciada.

SPLEEN EN LA CIUDAD

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 Un amargo silencio

surca las avenidas

de esta ciudad herida por la niebla.

 La gente se apresura

con la nostalgia a cuestas

y camina sin rumbo

desafiando el paso estremecido

de un tiempo irreversible.

 El spleen invernal

- casi infernal a veces -

dibuja un perfil gris

en esos corazones solitarios

que esbozan una mueca

con sabor a sonrisa.

 A lo lejos se observa

un rumor de esperanza

y esboza su perfil agazapado

la luz de primavera

que oculta su frescor en las aceras.

17/01/2012 19:57 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

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NAUFRAGIO TOTAL

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     Algunos lo han comparado con el Titanic; otros, con la crónica de una muerte anunciada. Pero, lo que está claro, es que los zaragocistas, zaragozanos, aragoneses y tantos y tantos seguidores de este equipo con una dilatada historia deportiva y con un gran eco social, estamos asistiendo a uno de los peores momentos de un club histórico que, después de casi 80 años de historia se está viniendo abajo irremediablemente.

     El domingo pasado me acerqué por la mañana a la Ciudad Deportiva del Real Zaragoza a presenciar el encuentro entre el filial del equipo aragonés y el Reus Deportivo. Mientras me tomaba un cortado en el bar de la entrada, contemplaba dos fotografías históricas - la de los Magníficos de los años 60 y la de los Zaraguayos de los años 80 - y sentía una sensación agridulce al comprobar cómo en pocos años - sobre todo en las seis últimas temporadas - se estaba echando por tierra todo ese edificio construido con sacrificio, coherencia, sentido común y amor a los colores.

     Ya durante el partido del Zaragoza B, contemplé cómo los jugadores del primer equipo entrenaban cabizbajos y cariacontecidos en un terreno adjunto, después de una derrota más en el Sardinero. También estaba el nuevo entrenador ojeando a los jóvenes de la cantera. No hubo suerte de cara al gol contra un gran equipo, pero pudimos ver a jóvenes futbolistas que nada tienen que envidiar  a los jugadores de la primera plantilla. La defensa es claramente mejor, la media mucho más creativa y en punta hay un jugador que dará mucho que hablar durante los próximos años. Me preguntaba mientras tanto qué pasaría por la cabeza de estas jóvenes promesas. Porque el futuro del club es tan incierto que seguramente tendrán que emigrar al Huesca - como tantos otros - o a otros equipos de primera o segunda división.

      Mientras tanto, se está creando una plataforma para salvar al club de esta agonía casi inevitable: manifiestos, manifestaciones y panfletos contra el máximo accionista del club, que hace caso omiso de las opiniones de esta gran masa social que sí siente sus colores. Mientras tanto se quiere fichar a cuatro o cinco jugadores en paro o descartados por sus clubs para acallar las críticas e intentar taponar una herida que sangra ya por todas partes.
       ¿Ganará algún partido el Real Zaragoza de aquí al final de temporada? ¿Será un mal menor que descienda y se empiece desde cero? ¿Abandonará Agapito este barco a la deriva antes de que se hunda definitivamente? El tiempo lo dirá... Pero, está claro que los milagros no existen.    

(En la foto, el equipo de los Magníficos en los años 60).

12/01/2012 19:19 josemarco Enlace permanente. DEPORTES No hay comentarios. Comentar.

PUNTO Y SEGUIDO

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     La vida sigue, a pesar de las incertidumbres económicas, políticas y sociales. La cultura continúa, a pesar de los recortes, las trabas y las cada vez más escasas subvenciones. Y la literatura intenta sobrevolar más allá de las miserias cotidianas y de las banalidades con que nos bombardean cada día desde distintos medios de comunicación.

     Porque en estos tiempos tan difíciles para las inquietudes culturales y literarias, hay que destacar la labor de todos los que siguen al pie del cañón, contra viento y marea, editando la revista TURIA, que acaba de cumplir 28 años y que ha llegado ya a su número 100. Como decía José Manuel Blecua, director de la Real Academia Española: "Es muy complicado mantener esta trayectoria. Salvo la revista Ínsula, no hay ninguna similar en el panorama literario español".

     El director y fundador de la revista, Raúl Carlos Maícas, manifestó el día de su presentación en el salón de actos de la Delegación Territorial del Gobierno de Aragón en Teruel que espera que el número 100 sólo sea un punto y seguido en esta aventura cultural y literaria. Toda una declaración de intenciones y un deseo de seguir adelante, cueste lo que cueste.

     Me siento afortunado de poder colaborar desde hace casi diez años en esta publicación. La sección La Torre de Babel me ha abierto las puertas y comparto mis reseñas con excelentes críticos y buenos literatos. Además, me siento muy orgulloso de aportar mi grano de arena a una  revista que nace y se edita en mi tierra y que pregona el nombre de Teruel y de Aragón más allá de nuestras fronteras.

     El número 100 de TURIA dedica un monográfico a la escritora aragonesa Soledad Puértolas. En este cartapacio, los estudiosos e investigadores podrán encontrar numerosos documentos que les ayudarán a conocer mejor y a reconocer a esta novelista zaragozana. Encontraremos también sendas entrevistas a José Manuel Blecua y a José Manuel Sánchez Ron. Por no hablar de las secciones habituales entre la que destacan Taller, Poesía y La isla, un sugerente y original diario del director de la revista.

(FOTOGRAFÍA: José Manuel Blecua y Soledad Puértolas, durante el acto de presentación de la revista, el pasado 30 de noviembre en Teruel).

05/01/2012 13:01 josemarco Enlace permanente. CULTURA No hay comentarios. Comentar.

FELIZ AÑO NUEVO

    Agazapado, huidizo y algo cabizbajo se ha asomado a nuestras vidas este año 2012. Un año bisiesto y lleno de incertidumbre. 365 días para sembrar, para soñar, para encender llamas de ilusión y de esperanza. 12 meses para cobijarse a la sombra de este árbol del amor y de los buenos deseos.

                                

                                                   Ríe
                                                Relájate
                                                Perdona
                                               Pide ayuda
                                              Haz un favor
                                             Delega tareas
                                           Rompe un hábito
                                           Expresa tus ideas

                                           Haz una caminata
                                                 Sal a correr
                                     Pinta un cuadro. Sonríe a tu hijo
                                   Permítete brillar. Mira viejas fotos
                                  Lee un buen libro. Canta en la ducha
                                Escucha a un amigo. Acepta un cumplido
                             Ayuda a un anciano. Cumple con tus promesas

                                        Termina un proyecto deseado
                                  Sé niño otra vez. Escucha la naturaleza
                                 Muestra tu felicidad. Escribe en tu diario
                              Trátate como un amigo. Ama a los animales
                           Haz un álbum familiar. Date un baño prolongado
                         Por hoy no te preocupes. Deja que alguien te ayude
                       Apaga el televisor y habla. Escucha tu música preferida

                       Mira una flor con atención. Dedica tiempo a los demás
               Haz una buena acción cada día. Sonríe cada vez que alguien te mire

                                    Aprende algo que siempre deseaste
    Haz un pequeño cambio en tu vida. Cierra los ojos e imagina las olas de la playa

        Llama a tus amigo. Mejor, visítalos. Ve a la biblioteca y escucha el silencio

   Haz una lista de las cosas que haces bien. Haz que las personas  se sientan bien

                Diles a las personas amadas cuánto las quieres y demuéstraselo
                                        Dale un nombre a una estrella
                                             Piensa en lo que tienes
                                                  Planifica un viaje
                                                  Respira profundo

                                                   Hazte un regalo

                                                          Recicla

                                                    Cultiva el amor

      Muy feliz año 2012 a todos los que os acercáis por este blog y me animáis a seguir creando y recreando.

FELIZ NAVIDAD 2011

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     Quisiera pasar de puntillas por estos días. En silencio. Sin ruido. Pero no puedo. Porque, a pesar del poso agridulce de la nostalgia, a pesar de los oscuros recuerdos, a pesar del paso inexorable del tiempo, tengo a mi lado a los seres queridos que me arropan, me animan, me llenan de esperanza.

     Quisiera trasladarme con sigilo a la rutina cotidiana de principios de enero, pero no puedo obviar las vivencias de estas fechas, el calor de mis amistades, los buenos deseos de tantas personas que he conocido a lo largo de este 2011 efímero y convulso.

     Quisiera olvidar el pasado. Y borrar de un plumazo las heridas del tiempo. Pero no puedo. La ilusión me empuja hacia delante. El amor revive como una brasa en mis entrañas. Y la vida me da una oportunidad más para compartir una sonrisa, un gesto de ternura o una mirada dulce.

     FELIZ NAVIDAD  a todos los que leéis habitualmente estas páginas. Y a los que me animáis a seguir expresando mis sentimientos, inquietudes y vivencias.

(La fotografía de La Porra de Aliaga es un regalo de mi amigo Juan Marqués)

TURRONES PARA SENDER

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     La poeta y traductora zaragozana Marta Fuembuena ha vuelto a poner a Ramón J. Sender en el lugar que se merece. Un lugar que ocupó durante la décadas de los 70 y 80 y que ahora parecía haber abandonado. Y lo ha hecho con la publicación de un libro que es una joya literaria, tanto en su forma como en su contenido. Tuve la oportunidad de asistir a la presentación de este ensayo literario en la librería El Pequeño Teatro de los Libros y he disfrutado con la lectura de esta obra que se centra en la estrecha relación que mantuvieron el abuelo de Marta, Eduardo Fuembuena y el escritor oscense.

     Siempre me ha atraído la prosa de Ramón J. Sender. En mis años de universitario en Barcelona tuve la suerte de leer casi todas las obras del escritor de Chalamera, editadas por Destino. Fue el resurgir de un escritor, silenciado y prohibido por la dictadura y olvidado de la crítica. Incluso estuve a punto de realizar una tesis sobre Sender y la muerte. Pero era algo tan ambicioso, que me desbordó. Por eso la lectura del libro de Marta ha vuelto a revivir en mí esa oculta querencia por el autor de obras como Réquiem por un campesino español o Crónica del alba. Además, he descubierto la faceta de Sender como articulista, como amigo de sus amigos y como enamorado de su tierra.

     En Turrones para Sender podemos encontrar un poco de todo: una excelente introducción de la autora en la que valora la ayuda inestimable de su padre para esta investigación, unas fotografías de Sender y su abuelo que se remontan a las dos visitas del novelista a España en 1974 y en 1976, un rico intercambio epistolar entre el director del periódico Aragón Expres y el escritor que reside en San Diegoun excelente artículo del crítico José Domingo Dueñas, una selección de artículos de Sender para este diario vespertino y unas selectas referencias biográficas. No se puede pedir más en tan pocas páginas.    

     Alguno se preguntará la razón del título. Marta lo explica muy bien al principio del libro: su abuelo Eduardo le enviaba a Sender cuando llegaban estas fechas unos turrones y dulces de la tierra para que los saboreara en el lejano San Diego. Una buena costumbre que dice mucho a favor de la estrecha relación entre ambos intelectuales. Aconsejo a los amantes de la literatura se lean este libro y lo regalen para esas Navidades. Y si va acompañado de algún dulce, mejor que mejor. 

21/12/2011 18:21 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

POR LA RIBERA DEL GÁLLEGO

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     Este año el sorteo ha querido que casi la mitad de los partidos que el equipo juvenil B de la Unión Deportiva San José de Zaragoza se celebren en la ribera de este río que nace en las inmediaciones del Portalet y, después de recorrer casi 200 kilómetros, desemboca tímidamente poco más abajo de la capital aragonesa.

    Ayer tarde, mientras los Javier y sus compañeros de equipo preparaban el interesante encuentro en un terreno de juego inmejorable, recorrí la calle del Río de este barrio rural zaragozano y contemplé a lo lejos la torre de la iglesia del siglo XIV y el edificio semiabandonado de una importante fábrica de ladrillos. En esa tarde invernal del sábado, el silencio envolvía las pocas casas antiguas que bordean la carretera y los nuevos chalets que, al parecer, son una segunda vivienda para algunos zaragozanos. En una de las fachadas de estas casas me llamó la atención que, en lugar de los importados y comerciales papásnoeles, estaban los tres reyes magos ascendiendo hacia una de las ventanas, como podemos contemplar en la fotografía adjunta.

     Durante el paseo de vuelta, me acerqué a la orilla del Gállego, que se deslizaba cansado, mermado de fuerzas, después de ese largo recorrido desde los Pirineos. A lo lejos, San Mateo; un poco más cerca la torre de Peñaflor y de la cartuja del Aula Dei; hacia el sur, Montañana, con la imagen omnipresente de la papelera humeante y contaminante; y después Santa Isabel. Rivales deportivos que nos brindan la ocasión de conocer estos pueblos o barrios rurales. Estampa invernal en las orillas de un río que invitan a la reflexión y a la contemplación silenciosa.

     El partido está a punto de comenzar y no me quiero perder un encuentro mucho más atractivo que algunos de nuestro querido Real Zaragoza, con un pie en segunda división debido a una política de fichajes aberrante y a un desmantelamiento de un club venido a menos. ¡Qué lástima! ¿Hasta cuándo seguirá Agapito Iglesias el frente de esta nave a la deriva? Sería conveniente reflexionara y dejara al club en mejores manos. Aunque haya que comenzar desde cero. El final del encuentro nos deja un buen sabor de boca. Ha sido una tarde invernal por la ribera del Gállego. En enero volveremos a Montañana.

18/12/2011 20:30 josemarco Enlace permanente. PUEBLOS No hay comentarios. Comentar.

LA LUZ SEPULTADA

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     Desde 2009, Irene Vallejo (Zaragoza, 1979) colabora como columnista en Heraldo de Aragón. Es una escritora de lujo, que rezuma cultura y nos contagia de su conocimiento de los clásicos y de su sabiduría intemporal. Esta doctora en Filología Clásica por las universidades de Zaragoza y Florencia publicó en 2010 un recopilatorio de sus columnas semanales, titulado El pasado que te espera. Y cada lunes nos sigue regalando a los lectores unas líneas que se convierten en trampolín privilegiado para reflexionar sobre la actualidad.

    El último regalo de Irene ha sido la escritura y publicación de su primera novela, La luz sepultada, que presentó el pasado mes en su ciudad natal. Es un relato denso, profundo, con un estilo conciso, penetrante. La prosa envolvente de Irene nos seduce desde las primeras líneas. La novela, que se sitúa en los días de verano anteriores al alzamiento militar contra la República, el 18 de julio de 1936, nos sumerge en un clima de incertidumbre, miedo y frustración. La intrahistoria de los Valbuena,  una familia zaragozana de clase media compuesta por Eduardo, funcionario de correos de ideas izquierdistas; Aurora, su esposa soñadora y ensimismada y su hija, Valentina, una adolescente inquieta que sufre en primera persona los trágicos acontecimientos de los primeros meses de la guerra civil en una ciudad de provincias tomada de inmediato por los rebeldes.

     La lectura de esta ópera prima de Irene Vallejo nos acerca a la vida cotidiana de una familia que ve cómo, casi de repente, desaparecen sus ilusiones, son sepultados sus sueños y la luz del mediodía se torna fúnebre y crepuscular. Es importante en el relato el entramado de personajes, la presencia del abuelo Vicente, militar retirado; las voces de los vecinos, el clima de sospecha. Y los silencios. Esos silencios de las noches estivales, rotos bruscamente por un disparo, una explosión o por el motor de un avión sobrevolando los tejados. Cada palabra, cada frase, cada reflexión de los personajes - especialmente de la joven Valentina - se clavan como cuchillos en el corazón del lector. Los días avanzan lentamente al principio y los acontecimientos se precipitan al final, dejando un inmenso vacío en esta familia, que representa a tantas familias con alguno de sus miembros encarcelado, represaliado o fusilado en la madrugada.

    Me ha encantado la novela. No sólo por su estilo y calidad literaria. Sino también por su excelente documentación, por el detallismo descriptivo, por la viveza de los diálogos, por las descripciones en prosa poética y, sobre todo, porque nos ayuda a ver el inicio de la contienda del 36 desde un punto de vista más humano, más sensible, más trágico y al margen de los tópicos. Esa luz que está omnipresente en todas las páginas simboliza, entre otras cosas, la esperanza frustrada, la libertad secuestrada y la crueldad de los comportamientos en tiempos de odios y venganzas. Es la luz que queda sepultada como esos trenes que llegaban a la antigua estación zaragozana del Sepulcro en esa España en blanco y negro, bajo el humo de la chimenea y la lucha cotidiana por sobrevivir.

    Eduardo representa una tercera España. Ni la de los vencedores ni la de los vencidos. Pero no puede evitar el final menos deseado. Su esposa, Aurora, y su hija, Valentina, intentarán rehacer su vida en ese octubre del 36, cuando lo peor todavía estaba por llegar. Plasmo la última secuencia de la novela, que nos sumerge en las reflexiones de Valentina. Un regalo para los amantes de la buena literatura.

            El goteo del miedo. Cerró los ojos con fuerza. Detrás de sus párpados, las imágenes se apagaron y le alcanzó la oscuridad. Dentro estaba, protegido por su cuerpo, el mundo que ella reconocía y, fuera, un espacio desfigurado, acechado por los fantasmas de una larga pesadilla. Pensó que a uno y otro lado de sus ojos, la realidad y el sueño habían intercambiado su lugar.

(FOTOGRAFÍA: Irene Vallejo en FNAC de Zaragoza) 

DÍAS INVERNALES EN ALIAGA

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    Aliaga siempre reserva una sorpresa paisajística a sus vecinos y visitantes. En estos días preinvernales, este valle del alto Guadalope exhibe sin pudores el color grisáceo de sus montañas milenarias, el color amarronado de sus chopos desnudos, el color azul de un cielo transparente, diáfano, sin fisuras.

    El clima invernal invita a cobijarse durante el crepúsculo al lado de la estufa o junto al hogar de leña crepitante. Y esas horas se dilatan en este valle que invita cada día al silencio, a la soledad sosegada o a la tertulia improvisada.

    Además, es bueno y saludable, dejar de lado durante 48 horas el envolvente mundo virtual de internet, los mensajes o llamadas del móvil e, incluso, la rutina televisiva de todas las semanas. Aislado, con un buen libro entre las manos, uno puede evocar el pasado, disfrutar del presente o afrontar un futuro preñado de incertidumbre.

     Y cuando despunta el día, se agradece ese rayo de sol matinal que se despereza desde el horizonte de las colinas y reblandece lentamente el hielo de la madrugada. Una luz cegadora que alegra la vida de este valle y compite con las madejas grises del humo de las chimeneas o la bruma matinal efímera y huidiza.

      Han sido sólo dos días. Lo suficiente para reconciliarnos de nuevo con la naturaleza invernal, con el caudal cristalino del río, con la sonrisa del amanecer, con las huellas grisáceas de un crepúsculo interminable, con un ritmo vital pausado, sin los agobios cotidianos de la gran ciudad, sin la agenda alborotada, sin el vaívén de las cotizaciones, sin el hechizo prenavideño de los centros comerciales. Un paréntesis de sensaciones contrastadas, de renacer de la vida al filo del invierno.

12/12/2011 18:50 josemarco Enlace permanente. PUEBLOS No hay comentarios. Comentar.


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