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AGOSTO EN ALIAGA (6)

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     El mes de agosto va avanzando. Echamos de menos el agua. Echamos de menos las tormentas de verano. Echamos de menos ese cauce del Guadalope surcado por aguas cristalinas. Mientras tanto, llenamos los momentos de ocio con rutas a pie, rutas en bicicleta y partidas de guiñote. El penúltimo fin de semana de este mes caluroso nos lleva a Campos, esta pedanía de Aliaga que celebra sus fiestas patronales. Allí hay entretenimiento para todos: niños, jóvenes y mayores. Nadie se aburre mientras suena la música, actúan los payasos y se estremecen los castillos hinchables.

    Es bueno contemplar este ambiente festivo, esta armonía, este bullicio que echaremos de menos dentro de dos o tres semanas. Luego llegará el otoño con su silencio amarillo y el largo y rutinario invierno. Pero, mientras tanto, estamos disfrutando de unos días que volverán a repetirse el próximo mes de agosto. Va a ser una larga espera, pero los habitantes de este pequeño enclave rural turolense ya están pensando en las próximas celebraciones y en cómo mejorar la calidad y la cantidad de actividades. Eso sí. El listón está muy alto. Nuestra enhorabuena.

22/08/2016 19:56 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

AGOSTO EN ALIAGA (5)

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     A pesar de la sequía, las riberas del Guadalope se han convertido en un camino ideal para pasear, caminar o hacer footing. A primera hora de la mañana son muchos los vecinos de Aliaga que aprovechan para practicar algo de deporte. Luego llega la calma y la tranquilidad. Hasta última hora de la tarde, momento ideal para buscar una buena sombra y disfrutar de una temperatura envidiable.

      Hay que cargar las pilas antes de llegar a la rutina de septiembre. Agosto se va esfumando y hay que exprimirlo al máximo. Todavía quedan dos fines de semana apasionantes, nuevas rutas por recorrer y algunos pueblos por visitar. Mientras tanto, intentamos captar imágenes inéditas de Aliaga. Unas fotografías a vista de pájaro de las que aquí compartimos una muestra. Están realizadas desde la "olla" esa montaña caprichosa que bordea el este del valle y que se enrosca como si de una caracola se tratara. Son los caprichos de la Geología y las huellas del paso del tiempo.

 

19/08/2016 10:14 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

AGOSTO EN ALIAGA (4)

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      Después de la lluvia generosa, aunque insuficiente, de ayer tarde, ha amanecido en Aliaga con un cielo azul y nítido. Dicen algunos expertos, que Aliaga es uno de los lugares desde donde mejor se contemplan las estrellas. Yo diría también que es uno de los valles mejor hermanados con la luz matinal y con el contraluz crepuscular de las tardes estivales. Hoy es un día de esos. Y habrá que aprovecharlo para subir a la famosa olla, que se ha convertido en emblema de este pintoresco pueblo turolense y contemplar desde otra perspectiva este valle torcido que da nombre al municipio.

     Son muchos los miradores privilegiados desde los que podemos contemplar no sólo el valle en el que se asienta Aliaga, sino otros lugares del entorno. Porque la comarca de las Cuencas Mineras, una de las más extensas de Teruel, tiene muchos rincones que descubrir y muchos caminos que recorrer. En los próximos días intentaré plasmar nuevas experiencias y apurar lo poco que nos va quedando de este mes de agosto. No hay tiempo que perder. Y en ello estamos.

17/08/2016 12:16 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

AGOSTO EN ALIAGA (3)

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     El 15 de agosto marca prácticamente el ecuador del verano. Un verano que comienza a declinar después de esta fecha y que parece anticiparnos el próximo otoño. Pero este año echamos de menos las tormentas, no sólo para paliar esta prolongada sequía sino sobre todo para que el paisaje estival rompa la monotonía anticiclónica y se torne más cambiante. Hoy me he despertado con la famosa canción de Ixo Rai. En ella se plasma perfectamente la realidad de estas fiestas de mediados de agosto en los pueblos de la sierra turolense. Una realidad que no nos satisface a todos y que, en algunos casos, nos gustaría cambiar. 

       La ruta de este día ha sido a Jorcas, un pequeño pueblo de Teruel que está celebrando sus fiestas patronales. ¡Qué buenos recuerdos conservo de tantos quinces de agosto en Jorcas. Allí gané mi primer campeonato de guiñote, allí conocí personalmente a José Antonio Labordeta y compartí con él momentos inolvidables, allí pasé muy buenos ratos de charla en la peña "los zoqueros", allí viví largas noches de verbena bajo las estrellas, allí disfruté con un concierto de La Bullonera, allí saludé y escuché al Pastor de Andorra cantando "La palomica" en una tarde tormentosa... Y Jorcas sigue ahí, animada durante este puente y silenciosa y vacía durante el resto del año.

        También he aprovechado el puente para acercarme, como casi todos los veranos, al pequeño pueblo de Cervera del Rincón - actual pedanía de Pancrudo-. Mientras los niños se divertían en el parque infantil, reflexionaba sobre el futuro de este pueblo y de tantos otros, sobre estos inviernos crudos y solitarios, sobre esas casas vacías. La frase de Labordeta en su canción "Aragón" me vino de nuevo a la memoria: "Vamos camino de nada". Ojalá hubiera un 15 de agosto cada semana para dar vida a lo que la tuvo hace ya varias décadas.

15/08/2016 11:25 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

AGOSTO EN ALIAGA (2)

      En una mañana fresca, casi fría, de este inestable e irregular mes de agosto encamino mis pasos hacia Campos. Bajo hasta la Aldehuela por la pista que bordea el túnel de las vagonetas de carbón y me dirijo después hacia la masada del Recuenco. Desde allí, inicio una progresiva subida por un camino pedregoso hasta llegar a una loma desde la que se divisan los aerogeneradores de San Just y, poco después, el monte calvario de Campos. Esta pedanía de Aliaga espera con ilusión sus fiestas patronales, que se celebrarán el tercer fin de semana de agosto. Entre otras actividades, organizan un concurso de fotografía y una carrera o andada popular. El pueblo se ve muy animado. ¡Ojalá estuviera siempre así!

     Después de un breve descanso, inicio mi regreso a Aliaga por el camino que bordea el Salobral y la huella lamentable de una mina a cielo abierto. Contemplo la masada abandonada, como tantas otras de este municipio y reflexiono sobre el paso inexorable del tiempo, sobre el cambio de hábitos de vida, sobre la inevitable e irreversible emigración. Es una pena que estas casas queden en este estado. Pero así es la realidad de estos caseríos quen hace unas décadas tenían vida y futuro. Me acerco a la parte posterior de el Chorredor, ya cerca del barrio de Santa Bárbara, y observo la dificultad del acceso y lo imposible del descenso si no se va bien equipado. Por eso desisto de mi empeño y asciendo hacia las Calzadas, otro lugar abandonado que perteneció a mis antepasados maternos. Eso sí, me quedo con la contemplación del paisaje moteado de sabinas. Una delicia del mediodía estival.

12/08/2016 11:33 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

AGOSTO EN ALIAGA (1)

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      Todos hemos soñado con un pueblo de Teruel en agosto. Unos pueblos que renacen, que parece que vuelven a sus orígenes, que recobran la vida que perdieron hace ya varias décadas. Y Aliaga no podía ser la excepción. Ni mucho menos. La mayoría de sus casas vuelven a abrir sus puertas. Y llegan las reformas, la limpieza general y la charla animada con los vecinos. Unos vecinos a los que sólo se suele ver una vez a año. Y los niños animan las calles, y las pocas huertas que se siguen cultivando están en su plena lozanía. Y se suceden las fiestas,las verbenas populares, los concursos de guiñote y las cenas eternas.

      Porque en agosto hay tiempo para todo. Los paseos matinales por las orillas del Guadalope y las rutas en bicicleta también sirven para respirar un aire incontaminado y dejar atrás el estrés y la rutina de la ciudad. Una de estas pequeñas excursiones nos acerca a la recoleta y humilde fuente del Molar, que apenas sobrevive a la sequía de este verano y nos regala un agua fresca e incontaminada. Son muchas las rutas como ésta. Y poco a poco iremos desgranando otras. Porque es en verano cuando más se puede disfrutar de estos parajes, cada vez más olvidados.

      Incluso días cenicientos como hoy tienen un atractivo especial. Parecen un anticipo del otoño. Pero no. Aún queda mucho verano por delante, muchos amigos a los que saludar, muchos momentos que compartir, muchos senderos que recorrer, muchos momentos que recordar, muchos proyectos con los que soñar. De momento, aún estamos en el ecuador del verano. Y es tan efímero que habrá que aprovechar hasta el último suspiro.

(Foto: Fuente del Molar en Aliaga)

10/08/2016 10:34 josemarco Enlace permanente. PUEBLOS No hay comentarios. Comentar.

ESTIAJE

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     En Aliaga todas las estaciones del año dejan su sello y su identidad. Una identidad única e intransferible. Esta se manifiesta en el paisaje, en la luz matinal, en los atardeceres, en las noches apacibles o gélidas, en el entorno o silueta de las montañas, en el color de los chopos, en el verdor de los pinos, y el los mil detalles que a veces se nos escapan de las manos.

     No sabría decir en este momento cuál es la mejor estación del año en este pueblo rodeado de un entorno privilegiado. Porque todas tienen su encanto. Personalmente, vivo con más intensidad la del verano, unos meses en los que parece que la naturaleza se despereza, que los colores se intensifican y que la luz nos inunda a raudales.

      Pero, en ocasiones, como está ocurriendo durante este cálido y seco mes de julio, no podemos disfrutar de escenas tan refrescantes como la de la fotografía. El río Guadalope sufre los rigores del estiaje y nos muestra descarnado un cauce seco, unas riberas desoladas, una ausencia de vida y lozanía.

      No sé si llegarán las tan necesarias tormentas de verano. No sé cuándo tardará en recuperarse este río que ha surcado durante siglos este valle silencioso. No sé cuándo volverán las aguas a su cauce. Mientras tanto, habrá que disfrutar de esta imagen del pasado, en la que el agua invade con su bravura los lugares más recónditos y pintorescos de este encantador pueblo turolense.

23/07/2016 10:02 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

SIN RETORNO

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No regreses Ulises.

Es mejor que te quedes
en ese mar de sueños
de sirenas
y escuches desde lejos
el canto lastimero
de las aves aladas.

No vuelvas nunca a Itaca.
Sería por tu parte
un error lamentable
volver a la rutina
y a esa cueva oscura
donde tu esposa teje
cual ícaro indolente
y tu hijo te ignora.

Deja por fin tu patria.
Abandona ahora mismo
la nostalgia infinita
de tu infancia
lejana
y surca sin retorno
aquellos derroteros
que han dejado una huella
irrepetible
en tus ojos ajados
y en tu mirada azul
hecha de mar y luz,
enamorada.

 

27/06/2016 17:23 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

EL CAMINO MÁS FÁCIL

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Ocurre casi siempre. Está comprobado y no podemos negarlo. La historia más reciente nos lo recuerda de vez en cuando. Pero siempre se suele tropezar más de una vez en la misma piedra.  Alguno se preguntará a qué me refiero. Mi pequeño artículo hace referencia al Proyecto de Explotación de una mina a cielo abierto de arcillas blancas en el término municipal de Aliaga, concretamente en el valle de Santilla por parte de la empresa Minera Sabater.

            ¡Qué fácil es el camino! ¡Qué pronto se planifica para alterar el medio ambiente, destruir el patrimonio natural y dejar un rastro irreparable en uno de los lugares más incontaminados de la provincia de Teruel! Todo ello para que la riqueza de nuestro suelo se la lleven en camiones a la vecina región de Levante, donde las industrias la transformarán en cerámica y allí sí que crearán puestos de trabajo y fijarán población. Pero aquí, en este Teruel olvidado, nada de nada.

            Porque no son buenos los recuerdos que nos quedan de las minas a cielo abierto en esta provincia cada vez más despoblada. Y si no que se lo pregunten a los habitantes de Galve. Pero no hay que ir tan lejos para comprobar cómo la última mina a cielo abierto en Aliaga – esta vez de carbón – ha dejado una huella en el paisaje que parece más un cráter lunar que un lago encantado.  Las estadísticas hablan de que sólo el 14% de la zona explotada se restaura. Lo demás queda al descubierto durante décadas, con todo lo que supone afección natural y ecológica.

            En Aliaga sabemos mucho de minería y de explotación del carbón. Y conocemos también la difícil situación que ha quedado después del cierre de la Térmica en 1982. Todavía se puede ver la escombrera cual nido negro de suciedad. Y todavía permanece en pie, cual un testigo mudo, el esqueleto de la central. Es verdad que Aliaga se benefició durante más de tres décadas de una de las primeras industrias de transformación del carbón en España. Pero el precio que se ha pagado ha sido, al parecer, demasiado alto. Por eso los grupos municipales del Ayuntamiento y el Parque Geológico se han opuesto de entrada a una explotación que no va a aportar prácticamente puestos de trabajo fijos. Pero como es tan fácil y tan rentable aparentemente…

            No sé cómo acabará este contencioso. No sé si saldrán adelante las alegaciones contra esta instalación. Pero lo que está claro es que no es el camino para asentar población, generar empleo de calidad y mantener el valor turístico que está adquiriendo esta población desde hace unos años. 

21/06/2016 19:14 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

PAISAJE PRIMAVERAL

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      Hay ventanas abiertas a un paisaje idílico y maravilloso. Hay miradores ocultos que nos ayudan a viajar hacia el pasado y a apuntalar ese presente a veces quebradizo y lleno de vaivenes. Hay atalayas desde las que se contempla el mundo de otra manera, con más sosiego, con más serenidad, con más confianza.

     El inicio del mes de mayo es en algunos pueblos de la sierra turolense el pistoletazo de salida de una primavera tardía y todavía algo desapacible. Pero eso no impide que podamos comprobar cómo el verde se enseñorea del paisaje y los chopos cabeceros comiencen a renacer un año más. Es un paisaje solitario, que nos invita a ver de manera distinta la realidad cotidiana. Eso sí, lejos del bullicio, del ajetreo y del estrés de la gran ciudad.

     Y es que a veces echamos de menos unas horas de silencio, un clima adecuado para una buena lectura o una charla sosegada con los amigos. Y eso nos lo brindan estos núcleos rurales, cada vez más deshabitados. Esos pueblos que pertenecen a la España vacía, esos pueblos que ya no son  ni volverán a ser lo que eran hace cuatro o cinco décadas.

     Por eso, mientras tanto, es bueno recrearse desde el solanar con la contemplación de un paisaje que nos invita a volver a los años de la infancia, cuando los sueños eran una realidad cotidiana y la ilusión brotaba a raudales desde todos los rincones. Ahora sólo quedan las calles solitarias, las casas vacías y una gran dosis de nostalgia.



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