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josemarco

VACACIONES

VACACIONES

     Después de un largo mes en el tribunal de oposiciones, han llegado por fin los esperados días de descanso. Descanso en Aliaga, descanso en mi pueblo de la sierra turolense, con la placidez de los días estivales, el silencio mágico de las mañanas y la brisa fresca y relajante de las noches.

     El proceso de oposiciones ha llegado a su fin. Ha sido una nueva experiencia en mi vida profesional. Hemos hecho una piña todos los compañeros de tribunal y hemos intentado que los opositores afrontaran esta prueba de la mejor manera posible. Ahora están a la espera de esa nota final que les dará una plaza o les dejará mejor situados en la lista de interinos. Mucha suerte para todos.

     Es el momento de volver a mi blog, a mis poemas, a mis paseos por el campo, a las partidas de guiñote en la sobremesa y a pequeños viajes a los pueblos vecinos. Es el momento del reencuentro con los amigos de la infancia, de los recuerdos nostálgicos, de los sueños imposibles, de las tertulias alegres, de la lectura reposada.

     Gracias a este milagro de internet, podré mantener el contacto con mis amistades, podré estar al día de todas las noticias nacionales e internacionales, podré mantener abierta esta ventana virtual a mis amigos poetas y creadores. Pero lo que más me espera son las lecturas tanto en papel como en ebook. Y me espera también el último número de la revista Turia, con los monográficos dedicados a Benjamín Jarnés, a Aurora Egido y a Luis Alberto de Cuenca.

     Desde el mirador de mi solanar, contemplo el paisaje que acabo de captar con la cámara de mi móvil. Es el paisaje de mi infancia, el paisaje de mis sueños, el paisaje que más me ha inspirado. Os lo dejo como aperitivo visual de este inicio de vacaciones.

LA VAQUILLA

LA VAQUILLA

     Teruel siempre ha sido una ciudad tranquila, famosa por sus jamones, por su gente hospitalaria, por los Amantes y - ¡cómo no! - por las fiestas de la Vaquilla.

      Hace unas dos horas ha sonado el tradicional campanico y el alcalde ha dado el pistoletazo de salida a tres días intensos de fiestas en la calle, de eventos taurinos, de conciertos y de explosión de alegría en los locales de las 19 peñas de la ciudad. A las cuatro y media dos jóvenes peñistas han puesto el pañuelo rojo al torico como símbolo de la fiesta, de la alegría y de lo que se suele llamar "buen rollo". A partir de ese momento, la tercera capital de provincia de Aragón, que duplica estos días su ploblación, se transformará en un hervidero de gente que sólo los más valientes podrán aguantar.

      Mi primer viaje, a los cuatro años, fue a Teruel. Desde Aliaga, el correo - así lo llamábamos entonces - tardaba más de dos horas para recorrer unos setenta kilómetros. Eso sí, paraba en todos los pueblos y transitaba por carreteras tercermundistas. Ahora se llega en poco más de 45 minutos. Los viajes a la capital son habituales y son muchos los habitantes de los pueblos que se desplazan a la capital para comprar, visitar algún museo o pasar unas horas. Porque la ciudad de los Amantes se ha transformado mucho en los últimos años. Así, el Parque Temático Dinópolis atrae cada año a la ciudad a miles de visitantes. Lo mismo ocurre con las bodas de Diego e Isabel a mediados de febrero, o con la Feria del Jamón en septiembre. También hay que valorar el impulso cultural de la ciudad gracias a la flamante ciudad universitaria, en la que se imparten entre otros los grados de Magisterio, Filología, Bellas Artes o Psicología. Todo esto es muy positivo para una ciudad cuya asignatura pendiente siguen siendo las comunicaciones por ferrocarril y por carretera, especialmente con la capital de España.

      Aunque resido en Zaragoza, siempre he sido un enamorado de Teruel. Acudo cuanto puedo y disfruto paseando por sus empinadas calles o tomando un refresco en algunas de sus acogedoras terrazas. El verano es un regalo para esta pequeña ciudad, tan castigada por el frío invernal. Son muchos los valencianos, catalanes o madrileños que eligen sus hoteles para pasar unos días tranquilos y alejados de la canícula estival. Eso sí, prefieren hacerlo después del lunes de la vaquilla, cuando la ciudad vuelve a la normalidad tras unos días de intensa celebración y de alegría en las calles. Porque Teruel es historia, es cultura, es arte y es un lugar en el que vale la pena perderse de vez en cuando.


ECOS DEL VERANO

ECOS DEL VERANO

     Algunos dicen que el verano no comienza hasta que empiezan los sanfermines; otros asocian el inicio del verano al Tour de Francia y muchos esperan ansiosos las rebajas que son como el pistoletazo de salida de este período estival. Precisamente ayer estuve el Puerto Venecia, el templo del consumo zaragozano. Las galerías comerciales eran un hervidero de gente y los coches ascendían ansiosos en búsqueda de un buen aparcamiento para bucear después en el maremágnum de productos textiles a bajo precio; eso sí, de poca calidad, casi de usar y tirar en algunos casos.

     Me entristece contemplar este compulsivo afán consumista en tiempos de crisis. Me entristece esta dictadura del capitalismo, este engañoso predominio del tener sobre el ser. Por eso no pude soportar ese agobio y regresé a mi barrio donde las tiendas semivacías te acogen con una exquisita atención y un precio asequible. Los que no estaban en los grandes almacenes, se encontraban en las playas abarrotadas del Levante. Porque las calles de mi ciudad mostraban una imagen inusual: semivacías y casi desoladas. Sólo algunos ciudadanos veían desde las terrazas el partido verpertino del mundial. Un mundial descafeinado, un mundial sin la campeona del 2010, un mundial con mucha emoción cicatera y con poca calidad.

     El verano avanza como una serpiente silenciosa y nos aporta efemérides que suelen pasar inavertidas o eclipsadas. Eso le ocurre a las fiestas del Ángel y de la Vaquilla de Teruel, que sólo se proyectan hacia Aragón y que no tienen el eco de los Sanfermines a nivel nacional e internacional. Algo similar le ocurre a la cultura, eclipsada en verano por el ruido de festivales al aire libre multitudinarios. Y lo mismo le sucede a la política, cada vez más confusa, convertida casi en un simulacro permanente.

     Mi inicio del verano tuvo lugar en Aliaga el pasado sábado. La octava marcha senderista por este extenso y pintoresco término municipal nos acercó a Campos y nos aproximó a Cirujeda por caminos tortuosos, por senderos casi intransitables y por rincones agrestes. Fue una excelente jornada de convivencia, deporte al aire libre y amistad. Os dejo un testimonio gráfico de este particular inicio estival, al margen de las rebajas, del hervidero de las playas, de los entresijos de la política y de los agobios de la gran ciudad.

ESCUELAS RURALES

ESCUELAS RURALES

       Las escuelas rurales han jugado siempre un papel importante en la vida de los pueblos. Han sido un hervidero de cultura y un semillero de futuros licenciados y profesionales. Pero, lamentablemente, cada vez quedan menos colegios en los pueblos de la geografía aragonesa, especialmente en la provincia de Teruel. La última que va a cerrar sus puertas a finales de junio es la de Hinojosa de Jarque, un encantador pueblo de unos 150 habitantes, situado a orillas del río la Val y rodeado de originales esculturas al aire libre.

      La escuela de Hinojosa se queda sólo con cuatro alumnos, que tendrán que desplazarse cada día a Cuevas de Almudén. Es una pena que poco a poco se vayan cerrando estos colegios. El goteo va a ser continuo en los últimos años, si no cambia la situación social y económica. Ya cerraron el curso pasado las escuelas de Orrios y Mezquita de Jarque. Y no sabemos qué ocurrirá en el futuro con la de Camarillas, que pertenece también al Centro Rural Agrupado Pablo Antonio Crespo de Aliaga.

      Quedan muy lejanos los años sesenta del pasado siglo en los que las escuelas unitarias acogían decenas de niños y niñas. Los pueblos tenían vida, había más trabajo, y las calles se llenaban de jolgorio y alegría. Hoy casi todos los pueblos muestran la cara más oscura del silencio y la soledad. Los jóvenes tienen que ir a estudiar o a trabajar fuera, y sólo los jubilados pasean por las calles o juegan al guiñote en los bares o centros culturales.

      Algo tendrán que hacer los políticos para que estos pueblos vuelvan a recuperar algo de vida. Aunque se me antoja que la situación es cada día más irreversible. Habrá que mirar con optimismo el futuro, a pesar de que los hechos no juegan ni mucho menos a favor de un mundo rural más equilibrado.

MUNDIALES

MUNDIALES

      Acabo de leer uno de los últimos libros del escritor Miguel Mena, madrileño afincado en Zaragoza. Se titula Todas las miradas del mundo y nos acerca a la España convulsa, inmersa en una incipiente y frágil democracia, asaeteada por el terrorismo de ETA, recién salida de un golpe de estado y todavía convaleciente del envenenamiento por el aceite de colza, que produjo tantas víctimas inocentes.

      Han pasado nada más y nada menos que treinta y dos años y estamos en una nueva edición del mundial de fútbol. La cita es en Brasil, una de las naciones más volcadas con el deporte rey. Y una vez más - quizás todavía más que en el mundial de España-82 - todas las miradas del mundo convergerán en este país que arrastra una grave desigualdad social, que contempla cómo se han dedicado grandes cantidades de dinero a infraestructuras y estadios y se están abandonando ayudas para necesidades tan básicas como sanidad o educación.

      Durante el mundial de España ocurrieron acontecimientos importantes tanto a nivel nacional como internacional. Durante el mundial de Brasil, reaparece de nuevo la imagen de un mundo convulso. Países como Siria, Irak, Afganistán o Ucrania arrastran enfrentamientos atávicos que pueden desembocar en una guerra civil. En Brasil, la imagen que nos mostrarán las televisiones de todo el mundo tal vez sea más idílica que real. No contemplaremos el submundo de las favelas o la lucha callejera fuertemente reprimida.

      Cuando acabe este mes polarizado por el deporte rey, volveremos a recordar que en Europa, y concretamente en España, estamos intentanto salir de una larga y dolorosa crisis, que el rey Juan Carlos I acababa de abdicar, que su hijo el príncipe Felipe se convertiría en el nuevo monarca Felipe VI, que se despertó de nuevo en muchos españoles el aliento republicano. Las miradas del mundo se dirigirán a los doce estadios de fútbol de Brasil. Pero, mientras tanto, Cataluña sigue firme en su camino hacia la secesión, el País Vasco tampoco se queda al margen de esta inquietud independentista y el mapa político español acaba de sufrir una metamorfosis con la irrupción de nuevos partidos como Podemos.

      Miguel Mena ha radiografiado con precisión la España del verano del 82 en esta novela policíaca, muy bien documentada, de prosa ágil y de cuidado estilo. Los que éramos jóvenes en ese año de la primera transición recordamos aquel reguero de atentados, aquella tensión en el ejército, aquel repunte de paro y aquel icono de naranjito, tan pintoresco. La eliminación prematura de Brasil, una de las selecciones favoritas y la vistoria final de Italia se han convertido en telón de fondo de una España gris, convulsa y convaleciente.

HISTORIA VIVA

HISTORIA VIVA

     Siempre se ha considerado la asignatura de Historia como una materia fósil, lejana, acartonada. Pero la realidad nos está desmostrando lo contrario. 
     Los que amamos las Humanidades y hemos sido educados en esa curiosidad intelectural que va más allá de la cultura general, nos estamos dando cuenta durante estos días de que vivimos momentos importantes que pasarán a la historia como algo relevante para las próximas generaciones. Porque la Historia es algo vivo, actual, cotidiano y, en cierto modo, apasionante.

     En su columna de hoy en Herado de Aragón, la periodista Cristina Delgado habla de Clase de Historia y nos invita a reflexionar sobre la importancia de esta materia en Secundaria y Bachillerato. Es a esa edad cuando los adolescentes tienen que estar abiertos a la realidad más cercana y conocer el entorno político, social y económico que les rodea. Porque, aunque no han vivido los momentos de la transición, la abdicación del rey Juan Carlos I debería ser un motivo de reflexión, de actualización de conocimientos e, incluso, de vivencias compartidas.

     Porque está claro que la historia es algo vivo. Y que, a pesar del paso de los años, los acontecimientos históricos mantienen una relación más estrecha y cercana de lo que pensamos. Es el momento, por tanto, de recordar a nuestros alumnos - y no sólo en la clase de Historia - los avatares de la monarquía española, el breve período de la Segunda República, los primeros pasos de la transición, el papel de la monarquía en los momentos difíciles y el período democrático del que estamos disfruntando.

    He guardado ejemplares de la prensa de ayer. Quizás acaben en el baúl del olvido. Pero, al menos, quiero que quede un testimonio escrito de este momento irrepetible en la Historia de España: la abdicación de Juan Carlos I, la próxima coronación de Felipe VI y todas las consecuencias que ello conlleva para la sociedad española. No todos apoyan a la monarquía. Pero desde la discrepancia se pueden vivir acontecimientos únicos que quedarán para siempre en los libros de Historia. Una historia viva. Una clase de Historia cotidiana, muy alejada de la historia tradicional puramente memorística y mediatizada.

QUERER ES PODER

QUERER ES PODER

     Los resultados de las elecciones europeas de la pasada semana han convulsionado, contra todo pronóstico, el mapa político español. No sé si serán extrapolables para las próximas elecciones autonómicas y nacionales del próximo 2015, pero lo que está claro es que algo se mueve desde la base de la ciudadanía. Unos ciudadanos de a pie que ya están cansados de un infructuoso bipartidismo y quieren aires nuevos en la escena política del país.

       Lo que más ha sorprendido a propios y a extraños - incluso a los mismos protagonistas - es la irrupción de un nuevo partido de izquierdas que ha aglutinado más de un millón de votos de jóvenes universitarios y de personas desencantadas y ha entrado con fuerza en el parlamento europeo con cinco representantes. Ha sido tal el terremoto político que en Aragón se ha convertido en la tercera fuerza después de los dos partidos tradicionales. Se denomina PODEMOS y, rompiendo una vez más con las tradicionales siglas, expresa en primera persona del plural de indicativo una intencionalidad clara, concisa y, por qué no, contundente.

      No sé hasta dónde llegará este nuevo partido liderado por el profesor Pablo Iglesias. De momento todo son incógnitas y, sobre todo, precipitadas descalificaciones. Lo que está claro es que, tal como deseaban muchos, el movimiento 15M de hace tres años ha elegido el camino de las urnas y se ha lanzado al ruedo de la política activa. Todo un reto para estos jóvenes inquietos que rechazan la corrupción, que se enfrentan sin paliativos a las servidumbres del capitalismo y que se alinean con los más pobres y marginados.

      A ver si el tradicional "Querer es poder" se convierte en uno de los lemas de este nuevo partido político. No estaría mal que reflexionaran y fueran autocríticos desde el primer momento. Y que, parafraseando el título de un artículo de Luis García Montero, se movieran con cautela y sin extremismos entre "La realidad y el deseo", tan cernudiano.

ESTRENOS

ESTRENOS

     Hoy quizás haya sido un día especial para muchos y muchas jóvenes. Era la primera vez que estaban convocados a las urnas. Ya un cosquilleo o una cierta ilusión les habrá movido desde primeras horas de la mañana. Eso sí, no eran las elecciones nacionales ni autonómicas; eran las europeas. Y la verdad es que no es lo mismo, por mucho que digan nuestros políticos de turno. El votante las ve más lejanas, más asépticas, más descafeinadas. Pero no deja de ser un estreno, una primera vez. Javier me ha acompañado al colegio electoral y ha depositado por vez primera su papeleta en una urna, en la misma urna, unos segundos antes. No sé si su voto o el mío serán importantes, pero ya es importante que nos acerquemos a ejercer este derecho democrático, que no perdamos esta sana costumbre, que no volvamos atrás en este derecho y en otros muchos que tanto ha costado conquistar.

     En la vida de una persona hay muchos estrenos: el primer viaje, el primer amor, el primer reloj, el primer pantalón largo, el primer día de colegio,... Recuerdo con cariño y con una cierta nostalgia alguno de estos estrenos: Cuando mi padre me regaló mi primer reloj de pulsera dorado, redondo, brillante; cuando estrené mi primer pantalón largo de pana, que luego desgarré y me costó una buena bronca; cuando contemplé por primera vez el mar: ese Mediterráneo azul, inmenso, envolvente, cerca de Mataró, en una excursión a pie desde Llinás del Vallés; cuando estrené mi primer coche: un Peugeot 205, con el lema "contigo al fin del mundo", cuando me enamoré de verdad por primera vez y encontré el muro de la indiferencia y de la simple amistad.

     Ahora tal vez no me quede mucho por estrenar. Pero quiero disfrutar y compartir estrenos de mi hijo, de mis amigos, de mis compañeros de trabajo, de las personas que aprecio. Y buscar la novedad que nos ofrece cada día desde que despunta el sol: el paseo matinal por el barrio, el reencuentro con un amigo casi olvidado, el café con leche con churros, el periódico con sus primicias, la vida con sus recovecos, el latido de cada instante, la frase que nos hace pensar, la sonrisa que nos contagia, el olor a primavera, el verdor del mes de mayo, las flores del campo, el cauce del río sosegado, el susurro del silencio.

     Cada día puede ser un trampolín para estrenar algo, aunque sean más los recuerdos y las rutinas que la ilusión por vivir a contratiempo, a contracorriente, al ritmo de los días y de las horas.

ELECCIONES EUROPEAS

ELECCIONES EUROPEAS

     Tengo la impresión  de que la mayoría de los españoles que están convocados a las urnas el próximo domingo, 25 de mayo, no tienen claro todavía el papel cada vez más relevante que la Unión Europea desempeña en nuestra economía y en nuestra vida cotidiana. Todavía vemos a Europa como una madrastra o como una madre de alquiler que intenta preocuparse de sus ciudadanos pero lo hace desde la distancia y sin un lazo más fuerte anímico o emocional. Por eso, lo que más preocupa a los candidatos y a los propios gobiernos es el fantasma de la abstención. Una abstención que se va a ver agravada todavía más por la falta de liderazgo de nuestros políticos, los continuos casos de corrupción y la apatía de los ciudadanos.

     Por eso, para contrarrestar esta abstención, los partidos políticos intentan por todos los medios llegar al votante, insistir en la importancia de las políticas de la Unión Europea y ganarse su confianza. Es una tarea difícil, a pesar de los debates, del buzoneo o de los continuos y repetitivos mítines. Unos debates sin alicientes, descafeinados, demasiado planificados y sin una finalidad clara. Los candidatos se suelen ir por los cerros de úbeda o se enzarzan en inútiles discusiones sobre asuntos secundarios e intrascendentes. El buzoneo es algo habitual, pero cada vez más innecesario e impopular. ¿No estamos en la era de internet y de los móviles inteligentes? ¿Por qué tienen que inundar nuestros buzones de cartas con la papeleta electoral, si vamos a disponer de ella el domingo en el colegio correspondiente? Se ahorraría mucho dinero si se evitara esta práctica obsoleta y poco acorde en estos tiempos de crisis. Con relación a los mítines, da la impresión de que se convierten con frecuencia en un ritual catártico de autocomplacencia tanto para los candidatos como para los militantes. Porque los que asisten a ellos, o tienen carnet del partido o guardan una secreta simpatía con el candidato o candidata, al margen de su filiación política.

     El próximo domingo me acercaré a votar a mi colegio electoral. No sé si mi voto será relevante en este confuso bosque de ideologías y promesas vanas. Pero, al menos, podré exigir a las personas en las que he confiado, que cambien el rumbo de esta Europa desnortada, que luchen contra los nuevos nacionalismos radicales, que controlen con sentido común el tema de la inmigración y, sobre todo, que busquen soluciones urgentes para esta lacra del paro juvenil que repercute en el futuro de cada país y nos afecta directa o indirectamente a todos.

EL GENIO DE ARACATACA

EL GENIO DE ARACATACA

     Hace poco más de un mes nos dejó el escritor y periodista colombiano Gabriel García Márquez en Ciudad de México. El genial novelista, nacido en Aracataca en 1927 fue capaz de crear excelentes historias de ficción, que permanecerán en la memoria para las futuras generaciones. Desde Cien años de soledad hasta Crónica de una muerte anunciada, nos ha dejado novelas, relatos breves, ensayos, memorias y artículos periodísticos.

     Fue junto con Mario Vargas Llosa, Ernesto Sábato y Julio Cortázar uno de los impulsores del boom de la novela hispanoamericana y uno de los renovadores de la narrativa en lengua castellana. En la década de los sesenta llegaron aires nuevos para nuestras obras de ficción que empezaban a cansarse de un excesivo realismo. Y ahí apareció el joven escritor colombiano que con su realismo mágico y con ese Macondo inolvidable llenó de magia las creaciones literarias de la época.

     Una de las novelas que leo y releo con asiduidad es Crónica de una muerte anunciada. Precisamente hoy vamos a comenzar una actividad con los alumnos para acercarnos a esta joya de la ficción. Iremos poco a poco embebiéndonos del clima caribeño, de sus habitantes, de las pasiones, envidias, venganzas y efemérides. Y nos contagiaremos de un lenguaje distinto: más pulcro y más sugerente. A partir de ahí nos acercaremos a otras obras del premio Nobel de 1982. Va a ser un homenaje a este genio de Aracataca que, paradójicamente, y por diversos motivos, acabó sus días fuera de la tierra que le vio nacer.

      Nos queda su prosa, sus ideas sobre la novela, su actitud ante la vida, sus vivencias, sus impresiones, sus personajes, su memoria.

REGRESO A LA RUTINA

REGRESO A LA RUTINA

     Después de un paréntesis de dos meses, debido a un golpe de mala suerte que acabó con un desgarro en la retina,  todo vuelve a empezar. Un regreso a la rutina,  a la normalidad,  a las aulas, al blog, a los libros,  a la cultura.  Quedan atrás los paseos, los silencios, las reflexiones.  Y vuelve la primavera agazapada que nos invita a sonreír a la vida. Vuelven las tardes dilatadas, las veladas apacibles,  las noches efímeras.  Seguiré desgranando en estas páginas el latido de lo cotidiano con su aspecto agridulce y abriré las puertas de mi corazón a ese regalo que nos brinda cada amanecer.  Desde hace dos meses valoro mucho más la vida,  la salud y el suave susurro de las cosas pequeñas. 

     Han sido muchas las personas que se han interesado por mí. Mil gracias. Otros quizás no se hayan enterado todavía y hayan pensado que me retiraba de esta labor creativa en la que llevo inmerso casi nueve años. De momento voy a seguir, quizás con más intensidad que antes. Porque la vida es tan efímera que hay que plasmar los momentos más importantes para que queden aquí, al alcance de todos. Eso sí, seguiré cuidando mi ojo derecho y volveré al frontenis, esta vez con unas gafas de protección. No sea que vuelva la mala suerte.

ADIOS A UNA NOVÍSIMA

ADIOS A UNA NOVÍSIMA

     Nos ha dejado esta pasada semana una de las escritoras más representativas de la renovación literaria de los años setenta. Eclipsada tal vez por la sombra agigantada de su hermano Terenci, Ana María se revela desde los años sesenta como una excelente periodista, como una poeta rupturista y como una impulsora del mundo editorial que en Barcelona fue testigo e impulsor del famoso "boom".

     La pequeña y jovencísima Moix fue incluida por el poeta y editor José María Castellet, recientemente fallecido, en la antología Nueve novísimos poetas españoles. En ella figuraba la joven promesa literaria junto a Manuel Vázquez Montalbán, Pere Gimferrer o Leopoldo María Panero. Querían resucitar el Modernismo de Rubén Darío, implusar un nuevo vanguardismo y romper con la ya repetitiva poesía social de las décadas anteriores.

      La actividad literaria de Ana María era casi frenética. Publicó también novelas, ensayos y cuentos para niños. Toda su vida estuvo dedicada a la Literaruta hasta que la enfermedad la sumió en una discreta postración. En los últimos años se intensificó su sentido crítico sobre la situación que vivían España y el mundo. Esto lo reflejó en un Manifiesto personal, un puñetazo moral sobre la mesa en defensa de los valores cívicos y democráticos.

     Mi sencillo homenaje a esta poeta es recordar uno de sus poemas más emblemático

                   Andando el tiempo se verán las caras, esos que gritan por las esquinas

                  viva la revolución. Degeneramos, compañeros. Preguntad al mozo de

                                telégrafos si le gusta la historia de Rossy Brown.

                   Rossy partió bajo la luna, una noche de fiesta en casa de Míster Brown.

                   Un caballero la envolvió en su capa y a sus sueños la llevó.

                   Regresó luego, triste y perdida, y a los pies de la mamá sollozó: Yo no

                   sabía qué me decía aquella noche, verbena de San Juan, cuando dije 

                  estoy cansada y tengo sueño, mañana ya os veré. Tengo una herida y un

                   hijo muerto. Sólo su capa Jim me dejó. Era mi dueño, y aunque lo digan,

                                                Jim nunca fue salteador.

                   Lo saben Rossy y la cocinera que en el ajo estuvo en la ocasión: Jim

                   vuelve siempre. De madrugada su canción canta a las muchachas de

                                                negros ojos y dulce voz.

                                                Un amor tien cualquiera

                                                pero dulce Jim no.

                 Y es que el mozo de telégrafos está enamorado, y no sabe qué hacer para

                     que la hija de la portera entienda que no es muchacho del montón.

                   

                  

ANTONIO MACHADO

ANTONIO MACHADO

     Hace setenta y cinco años fallecía en Colliure, un pueblecito del sur de Francia el gran poeta sevillano Antonio Machado. Como como profesor, como literato, como aprendiz de poeta, quiero recordar a este escritor comprometido, cercano a la pueblo, solitario, reflexivo, solidario y sin demasiadas pretensiones ni protagonismos.

    La trayectoria literaria de Machado camina paralela a su itinerario vital. Una andadura difícil y cercana a la aventura. De Sevilla se traslada a Madrid. Recala durante unos meses en París. Comienza su labor docente en Soria, de la que guarda un recuerdo agridulce. Se traslada a Baeza, regresando a su Andalucía natal. Ejerce su magisterio en Segovia y acaba en la capital de España donde le sorprende el inicio de la guerra civil. Desde allí es evacuado a Valencia, permanece unos meses en Barcelona y cruza la frontera con su madre y miles de republicanos, enfermo y angustiado, para emprender el viaje definitivo pocos días después.

    Se ha escrito mucho de Machado. Ahora tenemos la suerte de recrearnos con la lectura de sus poemas. Pero durante los años de la época franquista estuvo silenciado como tantos otros, entre ellos nuestro paisano Sender. De machado no sólo nos quedan sus poemas y sus obras de teatro. Podemos disfrutar también de sus consejos, sentencias y donaires, en boca de su alter ego Juan de Mairena y de su maestro Abel Martín. Son diálogos profundos, ingeniosos y sugerentes.

     Como homenaje a este gran poeta y pensados, plasmo algunas sentencias de este libro que convendría leyeran de vez en cuando nuestros dirigentes políticos y los multimillonarios que manejan el mundo:

     Decía mi maestro que deseaba morir sin llamar la atención de nadie; que su muerte pasase completamente inadvertida. Un mutis bien hecho - añadía aquel buen farsante - no debe hacerse aplaudir.

    Cuando los hombres acuden a las armas, la retórica ha terminado su misión. Porque ya no se trata de convencer, sino de vencer y abatir al adversario. Sin embargo, no hay guerra sin retórica. Y lo característico de la retórica guerrera consiste en ser ella misma para los dos beligerantes, como si ambos comulgasen con las mismas razones y hubiesen llegado a un previo acuerdo sobre las mismas verdades. De aquí deducía mi maestro la irracionalidad de la guerra por un lado y de la retórica por otro.

     "Fugit irreparabile tempus". He aquí un latín que siempre me ha preocupado hondamente. Pero mucho más este dicho español: "Dar tiempo al tiempo". Meditad sobre lo que esto puede querer decir.

     Sólo en el silencio, que es, como decía mi maestro, el aspecto sonoro de la nada, puede el poeta gozar plenamente del gran regalo que le hizo la divinidad para que fuese cantor, descubridor de un mundo de armonías. Por eso el poeta huye de todo guirigay y aborrece esas máquinas parlantes con que se pretende embargarnos el poco silencio de que aún pudiéramos disponer.

    




SILENCIO INVERNAL

SILENCIO INVERNAL

     Hay días en los que el silencio taladra nuestros oídos,  hiere nuestra sensibilidad, lastra nuestra esperanza.  Y es que esta mañana de febrero en Aliaga,  mañana apacible,  serena, invernal, nos ha sorprendido con una nevada suave y persistente que ha teñido de blanco los tejados,  la huerta y el monte.

    A media mañana me he acercado hasta el Guadalope con un amigo forestal y me ha comentado con sorpresa cómo no hace muchos años,  en días como hoy se oía el alegre y cantarín trinar de los pájaros,  se atisbaban las golondrinas bajo el alero de los tejados o el jugueteo de los petirrojos a la orilla del río.  Esta mañana,  en cambio, mientras paseábamos por la vega y el cascajar, el silencio era casi sepulcral y los chopos cabeceros se mostraban huérfanos de susurros o gorgeos.

    Ante este silencio elocuente de la naturaleza nos hemos preguntado qué estamos haciendo con la flora y la fauna de nuestro entorno,  cuál será el futuro de estos oasis naturales. Si lugares privilegiados como la cuenca alta del Guadalope pierden su esencia,  el legado para las próximas generaciones será un lastre preocupante.

     Mañana de febrero en Aliaga.  Casi nunca me he acercado aquí durante este mes caprichoso, voluble,  paradójico. Un invierno suave, apacible,  pero sorprendentemente silencioso. 

EDUCAR

EDUCAR

     Hace tiempo que no hablo de algo tan importante como la educación. Educar es mucho más que enseñar, mucho más que orientar, mucho más que acompañar, mucho más que hacerse eco de los problemas del niño o del adolescente. Educar es todo eso y mucho más. Y en esa tarea estoy inmerso después de muchos años. Una tarea gratificante en ocasiones, ingrata en otras y cada día más estresante. Porque desde la década de los setenta, han cambiado muchas cosas en el ámbito escolar. Los alumnos son cada día más irrespetuosos, más insolidarios y más rebeldes. Y a esto hay que añadir la heterogeneidad de culturas, la distinta formación y el complicado ambiente social. Porque hay que tener en cuenta también el papel de las familias que colaboran cada vez menos con el docente. Y esto supone un lastre y un gran escollo.

    Si a todo esto añadimos la situación de la educación desde hace cinco años cuando empezó la crisis, el diagnóstico puede ser hasta desalentador. Las autoridades educativas nacionales y autonómicas no han dejado de recortar en este pilar fundamental para la sociedad del futuro. La tijera ha llegado a todos los ámbitos. Más horas de docencia, menos profesores de apoyo, más alumnos por clase, congelación o disminución de los sueldos y un futuro cada vez más incierto. Y esto nos afecta a todos los docentes, por muy vocacionales que seamos. El ambiente de los centros ya no es el de antes. Se advierte un clima de desánimo, una falta de entusiasmo y un cierto deseo inconsciente de tirar la toalla. Y a veces uno se conforma con conseguir un clima de silencio en clase, unas actitudes elementales de respeto y unas reglas elementales de convivencia. Porque si no empezamos por la base, difícilmente podremos enseñar matmáticas, lengua o inglés. Y los perjudicados son los de siempre: los pocos alumnos que muestran interés y necesitan una atención personalizada.

    No sé cuál será el futuro de la educación pública a medio plazo. Pero lo que se atisba en el horizonte es que la profesión de docente se va a convertir en algo difícil, poco valorado y sin ningún reconocimiento de la sociedad. Mucho han de cambiar los dirigentes políticos para darse cuenta a tiempo de una situación que con la LOMCE no va a mejorar sino todo lo contrario. Porque es una ley elitista, segregadora y con evidentes connotaciones ideológicas. Además se quiere implantar con pocos medios y sin un consenso mínimo. Hay cada día más voces discrepantes, pero el ministro Wert no da su brazo a torcer de ninguna manera. Y el pacto por la ecucación sigue siendo la asignatura pendiente de este país. Mientras tanto, descontento, desconcierto y una preocupante falta de entusiasmo en un cuerpo cada vez menos valorado desde todos los ámbitos.

ADIOS A UN POETA MACHADIANO

ADIOS A UN POETA MACHADIANO

     La semana pasada nos dejó un gran poeta, Félix Grande. Nacido en Mérida de madre republicana, pero enraizado en Tomelloso, se trasladó a Madrid a los veinte años y pulsó diversas teclas del arte y de la cultura. Hasta que se inclinó por la poesía, sin dejar de lado su gran interés por el flamenco. Con su poemario Las piedras obtuvo el premio Adonais en 1964 y, desde entonces, nos fue regalando excelentes poemas, relatos inolvidables y acertados ensayos. No podemos olvidar su novela Las calles o su ensayo Memoria del flamenco.

     Porque Félix fue desde sus primeros versos un autor comprometido, coherente, de hondas raíces existenciales. Siguió la estela de Antonio Machado y del gran César Vallejo. Colaboró con Luis Rosales en la revista Cuadernos Hispanoamericanos y obtuvo el Premio Nacional de las Letras Españolas en 2004. Esposo y padre de poetas, nos ha dejado una huella profunda e imborrable no sólo como escritor sino como persona. Su último poemario Libro de Familia cierra un círculo que, a pesar de su ausencia, quedará entre nosotros como un halo mágico y sugerente.

     Transcribo un poema del autor extremeño-manchego como homenaje y reconocimiento a este enamorado de las letras que enlazó la poesía social de los años cincuenta con la de los novísimos de Castellet, también recientemente fallecido:

                            Del árbol de los tiempos nos hemos desprendido

                           bajo todo un sistema de galaxias de años

                           y ahora estamos mirándonos y nos vemos extraños

                           igual que dos océanos que se hubieran unido.

                           hemos viajado tanto, es tan hondo el misterio

                           de coincidir, y amarse, desde vías tan remotas;

                           aún estamos buscándonos en el tiempo: dos motas

                           de polvo de ciprés tanteando un cementerio;

                           nos estamos mirando como dos aves pobres,

                           lastimados de vuelo, lastimados de espacio,

                           lastimados del tiempo que nos ha estado viendo;

                           nos estamos mirando lo mismo que dos sobres

                           cerrados el uno frente al otro que, despacio,

                           se van abriendo, se van abriendo, se van abriendo.

 

RIBERAS

RIBERAS

     Siempre me ha gustado pasear por las riberas de los ríos. Tiene un encanto especial. Contemplar el heraclitiano y rumosoro movimiento de las aguas me transmite sentimientos de nostalgia, de fugacidad del presente, de suave melancolía. Mi río preferido, por razones obvias, es el Guadalope. Pero hay otros ríos que me acompañan diariamente y que surcan su cauce silenciosos muy cerca de mi casa. Son el río Ebro y sus afluentes el Huerva y el Gállego. El padre Ebro, como le llamaban en la antigüedad, y que ha dado nombre a nuestra península, recoge las aguas de muchos ríos del pirineo navarro y aragonés y surca diversas comunidades autónomas con un caudal desigual e irregular. En invierno y en primavera, cuando se inicia el deshielo, acostumbra a sorprendernos con frecuentes avenidas que cubren sus orillas y anegan muchos campos de la ribera alta. Muchos agricultores se quejan, y con razón, de que el cauce está cada vez más anegado y lleno de maleza. Esa es la causa de que cada vez se desborde más y busque un cauce distinto al habitual.

     Esta mañana, fiesta local de San Valero, he aprovechado para hacer deporte por la ribera del Ebro. Acababa de llover y el pavimento estaba húmedo. Por los aledaños del Pilar, muchos zaragozanos regresaban de comerse el roscón y beberse un vaso caliente de chocolate. La ciudad respiraba tranquilidad y el río seguía su camino impasible, con casi cuatro metros de altura en el puente de Santiago. Es una avenida ordinaria. No tiene nada que ver con las de 2003 ó 2007. Pero llama la atención de los ciudadanos. Muchos observaban con sorpresa esos miles de metros cúbicos de agua que llenarán los pantanos de Caspe y Mequinenza y se perderán en el mar, no sin antes inundar las fértiles tierras del delta del Ebro. Algunos, cuando contemplan esta imagen, piensan en seguida en el trasvase. Pero no se dan cuenta de que en Aragón todavía hay muchas tierras yermas, sin infraestructuras para regadíos y condicionadas por una lluvia tan escasa como irregular.

     De todos modos, siempre es mejor contemplar el río Ebro crecido e impetuoso, que verlo escuálido y disminuido durante los meses de estiaje. Sin embargo, llaman la atención los numerosos islotes de hierba y de maleza que año tras año ganan terreno al agua. Dragarlo quizás no sea la mejor solución, pero algo habría que hacer para evitar esta extraña anomalía.

VACÍO CULTURAL

VACÍO CULTURAL

      El barrio de las Fuentes se ha quedado de nuevo huérfano de cultura. Su librería más emblemática EL PEQUEÑO TEATRO DE LOS LIBROS - que saludamos alborozados el 28 de diciembre de 2008 en estas mismas páginas - echó el cierre definitivo después de las vacaciones navideñas. Han sido más de cinco años de dedicación total a la literatura por parte de Ciro y Carolina. Meses y meses de proyectos ambiciosos, de exposiciones, de cuentacuentos, de recitales poéticos, de presentaciones de libros, de tardes de blog,...

     Solía pasar casi cada día por la calle Silvestre Pérez y contemplaba ese oasis cultural rodeado de establecimientos comerciales, de bares y de las pocas tiendas de siempre que aún sobreviven. Y admiraba la labor de estos dos jóvenes inquietos y emprendedores a quienes deseo toda la suerte del mundo en su próxima andadura.

     En estos tiempos de crisis, la cultura es una de las más perjudicadas. Y en esta era de internet, los libros de papel, los libros de siempre van quedando en segundo o tercer plano. No sé cuál será el futuro de otras librerías en un futuro próximo. Tendrán que agudizar el ingenio para mantener a los que disfrutamos con un buen libro y conducir a los niños y adolescentes por el camino de la literatura. Tarea difícil, desde luego, pero apasionante.

      Porque si alejamos la lectura de nuestras vidas, si prescindimos de un buen libro, si nos contentamos con lo virtual, si nos olvidamos de las buenas publicaciones, fomentamos la incultura, la ausencia de espíritu crítico y la pobreza ideológica y cultural.     

    

LA PASION DE LA PALABRA II

LA PASION DE LA PALABRA II

     Acaba de fallecer en México el poeta argentino Juan Gelman. Un poeta coherente, comprometido, crítico. En sus poemás plasmó la dureza de su vida, la herida del exilio y la lucha por la justicia y la libertad.

     Reproduzco lo que escribí en el año 2007 con motivo de la concesión del Premio Cervantes.

     Ayer, contra todo pronóstico, el poeta argentino Juan Gelman (Buenos Aires, 1930), obtuvo uno de los mejores galardones de la lengua castellana: el Premio Cervantes. Es un merecido reconocimiento a una trayectoria poética comprometida. Porque este compositor precoz - escribió sus primeros poemas a los nueve años - lleva tatuada la poesía en el cuerpo. Gelman es un poeta que vive y transpira poesía. En la palabra se recrea como pez en el agua. Y con la palabra crea, imagina, sobrevive, lucha, se rebela, exclama, interroga, construye un mundo diferente, intemporal, casi mágico. El amor, la vida y la muerte surcan unos poemas en los que la ternura convive con la angustia. Este poeta de ascendencia ucraniana, que sufrió en sus carnes y en las de sus hijos los horrores de la dictadura argentina, sigue escribiendo día tras día. Porque la poesía es la sangre de sus venas, la semilla de su ilusión por vivir, el pájaro que revolotea en su mente todavía diáfana.

      Plasmo un poema en el que el vate argentino ensalza la poesía, hostil al capitalismo rampante del siglo XXI:

                                  Toda poesía es hostil al capitalismo

                                  puede volverse seca y dura pero no

                                  porque sea pobre sino

                                  para no contribuir a la riqueza oficial

 

                                  puede ser su manera de protestar de

                                  volverse flaca ya que hay hambre

                                  amarilla de sed y penosa

                                  de puro dolor que hay puede ser que

 

                                  en cambio abra los callejones del delirio y las bestias

                                  canten atropellándose vivas de

                                  furia de calor sin destino puede

                                  ser que se niegue a sí misma como otra

 

                                  manera de vencer a la muerte

                                  así como se llora en los velorios

                                  poetas de hoy

                                  poetas de este tiempo

 

                                  nos separaron de la grey no sé qué será de nosotros

                                  conservadores comunistas apolíticos cuando

                                  suceda lo que sucederá pero

                                  toda poesía es hostil al capitalismo.

 

                                 

                     

 

                                 


                                           

CALENDARIOS

CALENDARIOS

     Ayer me llegó el último calendario de este recién estrenado 2014. Es un calendario de sobremesa, práctico, manejable, hecho de un material a prueba de tijeras. Contemplo los doce meses que quedan por delante. 365 días que se esfumarán como el vapor de agua y que añadirán una arruga más a nuestro rostro, alguna cana más a nuestro pelo y un pequeño bagaje de experiencias por vivir.

     Siempre me han gustado los calendarios en la pared. Durante mi infancia me gustanba contemplarlos y conocer el santo adjudicado a cada día. Pero el calendario que más llamaba mi atención era el conocido como "taco". Se componía de 365 hojas de tamaño cercano a la octavilla, que se iban arrancando una vez que el día fenecía como hoja caída de un árbol caduco. En ocasiones nos disputábamos con mi hermano quién la arrancaba antes, e incluso la despegábamos antes de tiempo. Todo ello para contemplar ese número por estrenar. Si se trataba de un número en rojo, la impaciencia estaba más que justificada, ya que era un domingo o un día festivo. Desde entonces el rojo tiene una connotación positiva, en contraste con otras tan negativas por su simbolismo de la sangre o de lo prohibido.

     El calendario se remonta a hace muchos siglos. En España uno de los más peculiares es el Calendario Zaragozano. Aún se puede adquirir en muchos establecimientos. Nos puede orientar sobre aspectos relacionados con la agricultura, la luna y sus vaivenes o los caprichos de la meteorología. Pero lo que no indica ningún canlendario son esas fechas que nunca vamos a olvidar. Son fechas que nos recuerdan efemérides gozosas y, por supuesto, momentos de dolor. ¿Quién no recuerda el día del fallecimiento de un ser querido? ¿O el día de su nacimiento, primera comunión o matrimonio? ¿Quién no recuerda la fecha de la muerte del dictador o el día del intento de golpe de estado de Tejero? Lamentablemente recordamos más los hitos negativos que los positivos. Porque el calendario nos hostiga a todos día tras día - como poetiza Raquel Lanseros -. Y nos dibuja un camino incierto,  que queramos o no, tenemos que recorrer como un ciclo que se repite, como un laberinto que se complica a medida que los años se nos van echando encima.