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TERUEL, ENTRE LA SOLEDAD Y EL AISLAMIENTO

TERUEL, ENTRE LA SOLEDAD Y EL AISLAMIENTO

    Hace pocos días se cumplieron once años de la creación de la coordinadora "Teruel Existe". Este grupo de personas ha intentado mantener encendida, un día sí y otro también, la llama de la ilusión, el camino de los sueños casi utópicos para una provincia dejada de la mano de Dios y de los hombres.

    Tanto ayer como hoy han sido días tristes para una provincia que no tiene autovía directa con la capital de España. Y que, además, en pleno siglo XXI, se ha visto definitivamente alejada de esta red de trenes de alta velocidad llamada AVE que ayer llegó a Albacete - para satisfacción de José Bono - y que hoy a llegado a Valencia - para orgullo de nuestros privilegiados vecinos territoriales. Algo similar le ocurrió en el siglo XIX cuando fue la última provincia de España en tener comunicación por ferrocarril.

    Precisamente esta mañana ha viajado hasta la capital turolense nuestro político más relevante, Marcelino Iglesias, a apoyar con su presencia a los candidatos a la alcaldía de Teruel para las próximas elecciones del mes de mayo. No sé si habrá tenido tiempo de reflexionar sobre la soledad de la provincia, sobre su aislamiento endémico, sobre el ninguneo de todos los gobiernos de la democracia. No sé si se habrá acordado de su compañero de partido José Bono o del presidente de la generalitat valenciana Francisco Camps. Me imagino que sí. Que alguien le habrá recordado que los turolenses estamos de luto, que después de once años de lucha han sido pocos los logros, muchas las promesas y un montón de actuaciones incumplidas.

     Hay muchas asignaturas pendientes en la provincia de Teruel. Hay muchos problemas que se van demorando, posponiendo, postergando. Porque es una pena que el AVE llegue a Cuenca, se acerque muy pronto a Castellón y se aleje de Teruel una vez más. Porque es una pena que la autovía a Cuenca se haya quedado de nuevo en el tintero. Porque es una pena que la autovía por Alcañiz hasta el Mediterráneo se demore año tras año. Por eso los componentes de la coordinadora van a erigir un monolito en un lugar céntrico de la capital para manifestar el luto por una provincia solitaria, aislada y cada día más olvidada.

     Sería aconsejable que nuestros políticos municipales y autonómicos se dieran una vuelta por todos los rincones de la provincia en estos días de crudo invierno para percatarse de una situación cada vez más acuciante. Sería un buen gesto por su parte aprovechar sus continuos viajes de precampaña para poner sobre la mesa planes de futuro creíbles, realistas y consensuados. Pero, de momento, nada de eso se vislumbra. Habrá que seguir luchando por una provincia alejada de las grandes vías de comunicación.

UN MUNDO QUE NO SE DETIENE

UN MUNDO QUE NO SE DETIENE

     La poeta soriana, afincada en Zaragoza, Maribel Hernández del Rincón acaba de publicar el poemario Sonora en la editorial Eclipsados. No pude asistir a la presentación del libro en la capital aragonesa, pero sí que estuve presente el pasado día 9 en la presentación de la antología YIN. Poetas aragonesas 1960-2010, elaborada por Ángel Guinda e introducida por Ignacio Escuín Borao. Maribel participa con sesenta y tres poetas más en esta antología dedicada a las mujeres que han publicado algún poema en los últimos cincuenta años.

    Tengo entre mis manos la obra colectiva, pero también me acaba de llegar el número 96 de la revista cultural TURIA, dedicado a Miguel Labordeta y a Luis Landero. En Poesía, una de sus secciones, aparece un poema de Maribel que quiero plasmar en esta página por su calidad expresiva, su audacia metafórica y por su profunda reflexión sobre un retazo de la vida cotidiana:

                                       Me levanto y sigo. Golpeo las vías del tren

                                     con el acero intermitente de unos tacones de aguja.

                                     La ciudad, supura de sí misma una mancha de humo

                                     fosforescente.

                                     Algunas luciérnagas brillan,

                                     atormentadas

                                     en una oscuridad de piedra sobre piedra.

                                     A bocajarro, las horas callan. Se precipitan

                                     sobre el suelo. De bruces

                                     contra su existir nimio de ida sin vuelta.

                                     La sonrisa de Marilyn, quizá

                                     disimulando la muerte,

                                     pende de un clavo diminuto

                                     sobre la cama, y en el insomnio

                                     una gota de luz

                                     agujerea la mano que levanto

                                     en señal de stop contra el mundo,

                                     que no se detiene.

* La fotografía de Maribel es del perfil de su blog BUSCADORES DE PALABRAS.

 

 

 

 

 

 

 


NO HAY MÁS REMEDIO

NO HAY MÁS REMEDIO

     En la vida hay veces en las que no hay más remedio que resignarse a lo inevitable. Pero esas ocasiones tienen que ser, en mi opinión, muy pocas e irreversibles. Porque es una pena que oigas cada día en boca de representantes del gobierno y en la de muchos políticos, economistas, intelectuales, e incluso periodistas, la frase "no hay más remedio", que aplican indiscriminadamente a las situaciones más dispares.

     Confiesan sin ningún tipo de atenuante y sin dejar un resquicio a la mejora o al cambio, que no hay más remedio que resignarse a las consecuencias del cambio climático, que no hay más remedio que aceptar un progresivo recorte salarial, que no hay más remedio que acatar determinados decretos, que no hay más remedio que mentalizarse para trabajar hasta los 67 años, que no hay más remedio que apretarse el cinturón...

     Y el ciudadano de a pie se pregunta si esto es una marcha atrás irreversible o si tiene alguna solución.

     Siempre me he inclinado a mirar la botella medio llena en lugar de medio vacía. Siempre he tendido al optimismo más que al derrotismo. Siempre he buscado la tenacidad por encima de la resignación. Siempre he intentado arañar algo de utopía al lastre de la rutina cotidiana. Por eso me sorprende que personas relevantes en la política nacional y autonómica se dejen llevar por la inercia del derrotismo, de la resignación o del quiero y no puedo.

     No sé lo que pensarán los futuros votantes. Pero me imagino buscarán a líderes más optimistas, más inquietos y más creativos. Todo un reto para los políticos. Toda una apuesta de futuro. ¿Alguien será capaz de superarla?

 

DESDE TU BALCÓN

DESDE TU BALCÓN

     Al filo del crepúsculo, contemplas ese cielo agrisado, caprichoso, casi insolente. Desde tu balcón - ese mirador privilegiado que te remite a tu infancia - observas el perfil de una de las montañas que circundan Aliaga, con sus pinos jóvenes, sus arbustos humildes, sus piedras eternas tejidas de un blanco agrisado.

    Desde tu balcón, percibes tenuemente el fluir de la tarde, herida de soledad y de nostalgia. Un lejano sonido se personifica por momentos y el silencio emite paulatinos latidos de melancolía.

    Desde tu balcón, te recreas atisbando a vista de pájaro el perfil de las casas deshabitadas, el color rojizo de los tejados humedecidos por las últimas lluvias, la chimenea humeante del antiguo horno de leña, hoy excelente casa rural.

    Desde tu balcón, adivinas el cauce del río, que discurre agazapado entre una hilera de chopos desnudos. Vuelves al pasado de este pueblo turolense, tu pueblo. Y no puedes evitar que el corazón se llene de emociones contenidas y que en tu mente se entrecucen caminos ya olvidados, senderos infinitos, sueños de futuro.

ÓRDAGO AL GOBIERNO

ÓRDAGO AL GOBIERNO

     Como si de un juego de cartas se tratara, como si se intentara lograr el máximo de los retos, uno de los colectivos más privilegiados de España echó un nuevo pulso al gobierno, entre el silencio de muchos y la complacencia de otros. Pero, como suele ocurrir siempre, fueron los sufridos ciudadadanos - casi un millón de viajeros - los que cargaron con el peso amargo de las consecuencias de este órdago al gobierno. Un pulso que se les ha ido de las manos a los estresados controladores y que el gobierno ha tenido que frenar recurriendo por primera vez en democracia a la promulgación del "estado de alarma".

     Mientras conducía mi coche por carreteras secundarias, orladas de las huellas blancas de las últimas nevadas, mientras circulaba con fluidez por una de las carreteras más tranquilas de la provincia de Teruel, seguía por la radio los acontecimientos de esa salvaje huelga de los controladores, de ese pataleo inadmisible, de esa hipocresía a flor de piel. Y pensaba en los miles de pasajeros que esperaban con ilusión embarcarse hacia otra ciudade española, europea o americana. Y me imaginaba a esos niños, ancianos o enfermos que tenían que pagar los platos rotos de un grupo de descerebrados sin comerlo ni beberlo.

     Es verdad que hay que escuchar a las dos partes, que los controladores se están viendo abocados a una merma evidente de sus derechos y retribuciones, que tienen una gran responsabilidad, que les puede la ansiedad y el estrés. Pero de ahí a hipotecar los planes de miles de personas, va un largo trecho. ¿Es que los demás colectivos no sufren estrés, ansiedad o prolongadas depresiones? Y no abandonan el puesto de trabajo así como así. Y menos en estas fechas. Es tiempo de reflexión para todos: para los controladores, para el gobierno y para la oposición. Una oposición con con su silencio cómplice parece alegrarse de que el gobierno de Zapatero sufra un nuevo desgaste. ¡Qué ganas tienen de tomar el poder! ¿Cómo habrían actuado ellos en esta extrema tesitura? El tiempo lo dirá. Y pondrá a cada cual en su sitio.

UNA PLAZA PARA MARIANO DE CAVIA

UNA PLAZA PARA MARIANO DE CAVIA

     Han tenido que transcurrir más de ciento cincuenta años de su nacimiento para que el Ayuntamiento de Zaragoza decidiera dar el nombre de Mariano de Cavia a una de las plazas más recoletas del casco histórico de la ciudad. El insigne periodista aragonés - uno de los más destacados intelectuales de finales del siglo XIX y de principios del XX - tiene ya una plaza en la capital de España y también tuvo dedicada una calle en una de las zonas céntricas de la capital aragonesa. Una calle que compartía con el músico y compositor salmantino Tomás Bretón. Don Mariano desapareció durante unos años del callejero zaragozano hasta que ha vuelto a reaparecer en un lugar cercano a su casa natal en la calle Manifestación, como muestra la placa conmemorativa de la fotografía adjunta.

    Mucho se podría escribir de Mariano de Cavia, que se codeó con literatos como Blasco Ibáñez o Miguel de Unamuno, que colaboró en periódicos de la talla de El Imparcial o El Sol, que destacó por su fina ironía, su sabia crítica y su pintoresquismo. Junto con Eusebio Blasco y Luis Royo Villanova, forma el trío de los grandes literatos y periodistas aragoneses de la época de la Restauración y de los primeros años del reinado de Alfonso XIII. Escribió mucho por y para Aragón: Zaragocica, La misa del ateo en El Pilar o Como el de casa, ninguno, son algunos de los artículos que muestran la preocupación por su tierra. Una preocupación que se extendió a la defensa del patrimonio aragonés ya que mostró una decidida postura contra el desmantelamiento del Patio de la Infanta, el derribo de la Torre Nueva o el deterioro progresivo el monasterio de San Juan de la Peña.

    Es una buena noticia se vuelva a dedicar un espacio público de Zaragoza a este intelectual aragonés. Ojalá sea un primer paso para reeditar parte de su obra. Sus artículos, que alguno ha comparado con los del romántico Mariano José de Larra, merecen algo más que el olvidado reposo en una hemeroteca.

 

LA POESÍA DE CARMEN RUIZ

LA POESÍA DE CARMEN RUIZ

    Como cada otoño, la Asociación Aragonesa de Escritores, con la colaboración del Gobierno de Aragón, organiza un ciclo de poesía en el local zaragozano La Campana de los Perdidos. El viernes pasado se dieron cita en el local los jóvenes poetas Octavio Gómez Milián, Carmen Ruiz Fleta y el músico y compositor Juan Luis Saldaña. Los ecos de los poemas de estos autores resonaron en las paredes de un local que acoge cada dos semanas el ciclo "Poesía para Perdidos".

    Me entusiamó la música de un Juan Luis comprometido y crítico, me llegó muy adentro la voz profunda del escritor Octavio Gómez. Pero lo que más me emocionó fueron los versos de Carmen Ruiz, una poeta de lo cotidiano, una escritora que crece día tras día y prepara con ilusión su próximo poemario. La joven compositora zaragozana - incluida en la Antología de Ángel Guinda que será presentada el próximo día 9 en la Biblioteca de Aragón - vive cada uno de sus poemas, explota cada palabra, nos hechiza con un entusiasmo desbordante. Lo demostró anoche en este acto poético y lo ha demostrado en las obras que ha publicado hasta la fecha. Los poemas de Carmen hablan del amor, de la vida, del latido cotidiano, del surco de los días, de las relaciones humanas, del entorno, de los sueños de futuro.

    Plasmo uno de los poemas que leyó ayer la autora aragonesa:

                              

Hace ya unos días que no creo en las películas,
en el mutuo entendimiento de ojos.
Hace unas noches que sólo sueño con párpados ardientes
que supuran rocío negro.
Se me ocurre preguntarle a la espalda que duerme junto a la mía
si alguna vez se quebró de amor,
si se hernió de costumbres
y si alguna vez soñó con párpados al borde del suicidio.
Pero pocas veces encuentro algo más que silencio.
Eres un ovillo de pan caliente
al que pregunto confundida,
sedienta de palabras que nunca me dirás,
que ni siquiera conoces.
Estúpida vuelta de tuerca,
cabeza aprisionada de deseos,
perfecta sonrisa.
Mírame bien.
¿no ves que estoy llorando?

                         

MÁS ALLÁ DE LOS SUEÑOS

MÁS ALLÁ DE LOS SUEÑOS

                                 Cada día que nace

                          se perfila un camino,

                          una andadura virgen

                          más allá de lo sueños.

 

                           Cada día que nace

                          se abre una nueva ruta

                          teñida de esperanza

                          y preñada de oscura

                          incertidumbre.

 

                           Cada día que nace

                          se esboza un horizonte

                          que besa el infinito

                          y anticipa sin tregua

                          vivencias no soñadas,

                          hechizos del azar

                          y un cruce de caminos

                          más allá del amor,

                          más allá del presente,

                          más allá del latido cotidiano.

UN PUENTE CON HISTORIA

UN PUENTE CON HISTORIA

    He aprovechado un rato de esta mañana otoñal para acercarme al centro de la ciudad y contemplar de nuevo el puente de Piedra de Zaragoza. Hace bastantes días, quizás meses, que no atravesaba este puente gótico medieval - construido en el siglo XV sobre otro anterior de la época de los romanos -. Me he apoyado en el pretil y he contemplado las aguas amarronadas del Ebro que atravesaban cinco de sus arcos y se dirigían hacia el este de la ciudad. He observado también las pequeñas grietas de sus pilares y he tenido que soportar el paso de taxis y autobuses que producen una sensación extraña en su renovado pavimento.

    ¿Qué sería de Zaragoza sin el puente de Piedra, uno de sus emblemas históricos, además de La Seo y El Pilar? Porque es triste que las últimas intervenciones con motivo de la Exposición de 2008 - el azud, los dragados del río, el rebaje de la solera de uno de los arcos - hayan supuesto una nueva amenaza para este Bien de Interés Cultural. El puente de Piedra ha sido objeto de inspiradas jotas, de páginas literarias, de artículos originales. Y ha sido, además, mudo testigo de la historia con todos sus vaivenes y turbulencias. Una gran avenida el Ebro derribó sus arcos centrales en el siglo XVII, un autobús cayó al pozo de San Lázaro desde el puente en los años sesenta del siglo XX,...

    Leo en la prensa local que hay, al menos, diez razones para peatonalizar este histórico puente. Creo que con una bastaría. Parece mentira que nuestros políticos, nuestras cabezas pensantes mantengan todavía sus dudas y reticencias al respecto. Y eso que ya han comprobado que un puente para peatones y bicicletas sería un puente más vivo, más auténtico, más de todos. ¿O es que esperan a que se siga deteriorando progresivamente sin remedio? Es una parte de nuestra historia que, aunque sea un poco tarde, se debe mimar y conservar.

LA ESPAÑA DE BERLANGA

LA ESPAÑA DE BERLANGA

     Aproveché la tarde de ayer para ver una de las películas más emblemáticas del director valenciano Luis García Berlanga, recientemente fallecido. Aunque ya había disfrutado varias veces con la proyección de El verdugo, esa excelente película que obtuvo un premio en el festival de Venecia en 1964, volví a recrearme con esas secuencias en blanco y negro que reflejan con realismo una España lastrada por la posguerra, teñida de un tímido optimismo y sumida en el ostracismo social y político.

     Poco puedo añadir a lo que se ha publicado de Berlanga durante estos días. Pero quiero aportar mi pequeño grano de arena al hilo de esta película y de otras dos - Bienvenido Mister Marshall y Plácido - que forman una excelente trilogía. La España de las películas de Berlanga nos acercan a una España negra, y lo hacen por medio de un humor que nos acerca al gran dramaturgo Miguel Mihura y a otro gran director de su generación, Juan Antonio Bardem - ¿quién no recuerda Muerte de un ciclista o Calle Mayor? -. El director valenciano supo sortear los obstáculos de una censura poco inteligente y soportó con escepticismo y socarronería las críticas procedentes de dos visiones de la vida irreconciliables.

     En El verdugo no sólo se critica una trasnochada pena de muerte en garrote vil. La película nos muestra las preocupaciones cotidianas de la clase media española, el quiero y no puedo, la hipocresía, la doble moral, el poder oculto de la iglesia del franquismo, los afilados dientes de la pobreza, lo lejano que quedaba el tren europeo del progreso, la obsoleta burocracia, los favoritismos,... Todo ello de modo simplemente magistral. Volví a ver la película sin pestañear. Y en los próximos días espero volver a recrearme con las otras dos. En cierto modo, me ayudan a revivir los oscuros años de mi ya olvidada infancia.

CARLOS EDMUNDO DE ORY, POETA ICONOCLASTA

CARLOS EDMUNDO DE ORY, POETA ICONOCLASTA

     Acaba de fallecer en la localidad francesa de Thezy-Glimont el poeta gaditano Carlos Edmundo de Ory, fundador el postismo, iconoclasta, original, vital.

    Conocí a Carlos en abril de 1994 en el congreso celebrado en Zaragoza en homenaje a otro gran iconoclasta, Miguel Labordeta. A pesar de su edad, Carlos respiraba juventud y entusiasmo por los cuatro costados.

    Plasmo un poema de su antología como homenaje póstumo a este escritor injustamente olvidado y poco conocido:

Olor de amor

Hueles de una manera diferente.
Amar es una forma de olor. El cuerpo impone
su presencia de aroma que subleva
esa selva, ese bosque
que somos.
No te veo.
No llego a tu contacto. Llegan flores
raras, deshechas, invisibles.
Certidumbre de ti en medio de la noche.

Un salvaje rosal es tu olor. Una
paloma es, y su vuelo recorre
hasta mí el aire. Una
profunda cabellera esparcida en el borde
de mi memoria.

Tu enredado aroma
entre mis dedos algo tuyo esconde.
Hasta mi llegas cada día hecha
olor enmarañado de azucenas y áloes.

Trasminas existencias. Te declaras
realidad amorosa que responde
a mi busca. Llamada
que su contestación en mi recoge.

Rastro exhalado, huella
reconocible, evanescente torre 
de olorosa verdad. Humano aroma
de mujer junto al hombre.

Amar es una forma de olor. Llegas
fragante. Llego. Nos acoge
la onda que huele a vida enamorada,
a claveles que en dos bocas se rompen.

 (FOTOGRAFÍA: Carlos Edmundo con Petisme en la fiesta final del congreso sobre Miguel Labordeta)

ILUSIONES ROTAS

ILUSIONES ROTAS

     Luis o Luisito, como le llaman sus compañeros de colegio, estaba de pie en el ángulo más cercano al terreno de juego de La Romareda, en la grada de tribuna, con una bandera azul y blanca y con una mochila inconfundible.

     Después de la victoria in extremis de su equipo de toda la vida frente al Mallorca, y con un resultado de ida más que favorable, convenció a sus padres para que le dejaran ir al campo - a pesar de la noche tan desapacible - a volver a vivir una nueva victoria del equipo más representativo de Aragón. Pero no fue así. A pesar de su corta edad, lo vio venir desde el primer momento. No le gustaba la alineación ultradefensiva, no le convenció la actitud inicial de los jugadores y se sorprendió de la fuerza, coraje y velocidad de los delanteros del Betis. Entre los jugadores verdiblancos - vestidos esa noche de azul - reconoció a dos excomponentes del equipo oscense: el defensa Chechu Dorado y el incombustible Rubén Castro. Este jugador canario sería el protagonista del choque por su velocidad, sentido del desmarque y puntería de cara al portero rival. "Este es un crack - le decía su tío - y no los once náufragos de nuestro equipo".

     El equipo andaluz se adelantó en el marcador y, aunque el Zaragoza empató poco después, la situación no estaba nada clara. Y, en medio del desconcierto, la ansiedad y el quiero y no puedo, llegó el segundo gol. Este tanto, marcado por el héroe de la noche, cayó como una losa sobre la Romareda. Pero Luisito aún mantenía la esperanza y pensaba en una nueva reacción como la del domingo. Pasaban los minutos, se aceleraba el tiempo y nada de nada. El entrenador local tampoco acertó en los cambios y la grada se impacientaba. El pequeño Luis se refugió en su bufanda zaragocista y se abrazó la su mochila más querida.

    Cuando el árbitro señaló el final del choque, al filo de las diez de la noche, observé la cara de Luis. No me fijé en nada más. Sólo pude contemplar en la penumbra unas lágrimas que se deslizaban sobre la mochila azul y teñían de tristeza las letras blancas que decían textualmente: "FINAL DE COPA DEL REY DE 2004. REAL ZARAGOZA-REAL MADRID". Me contagié de su tristeza, de sus ilusiones rotas. Espero verlo el domingo. Espero animarle de nuevo. Espero que el equipo cambie de cara de una vez por todas. Aunque sólo sea por alegrar las tardes otoñales de estos pequeños aficionados.

LA ESPAÑA DE LOPE DE VEGA

LA ESPAÑA DE LOPE DE VEGA

     He aprovechado el paréntesis del fin de semana para ver la película LOPE, una de las novedades del cine español de este año. Aunque no ha respondido a mis expectativas, la cinta de Andrucha Waddington acerca a los espectadores esa España gris de finales del siglo XVI, en la que un joven inquieto y atrevido irrumpe en aquella sociedad anquilosada para proponer nuevas formas de interpretar la vida sobre un escenario.

     A nadie se le oculta la vida aventurera de Lope de Vega, sus idilios amorosos y su afán de protagonismo. El Lope de la película - bien interpretado por Alberto Amman - despierta el amor de dos mujeres, Elena Osorio (Pilar López de Ayala) e Isabel de Urbina (Leonor Watling). El joven poeta se decidirá por la segunda. Pero antes tendrá que someterse a la autoridad del padre de Elena, que lo contrata para que represente sus primeras obras. Pero Lope no se contenta con el éxito inicial y, después de emitir un libelo difamatorio contra la hija del empresario teatral, decide huir a Lisboa y embarcarse como voluntario en la expedición de la Armada Invencible.

     De la película LOPE, me quedo con la ambientación de la España de la segunda mitad del siglo XVI, con el descubrimiento de una joven poeta que revolucionó la escena española y con la visión agridulce de un triunfador, idolatrado por el pueblo, pero inquieto, soñador y acosado por los fantasmas de su propia insatisfacción. 

BELLEZA SIN OCASO

Dicen que tu belleza es tu juventud.

 

Pero no.

 

Tu belleza es la dulzura de tus ojos,

profundos como el mar,

la tersura febril de tu mirada,

cual océano azul,

inabarcable.

 

Tu belleza es tu sonrisa recatada,

dulce como una nueva primavera,

sin el ocaso gris de los otoños

ni el letargo apagado del invierno.

 

Tu belleza son suspiros amorosos

que nacen como espigas

desde tu corazón,

más allá del ocaso,

más allá de lo efímero del tiempo.

 

Pero que no te engañen.

 

Llevas la juventud en tus entrañas.

No es una juventud de porcelana

ni de guiños postizos.

 

Tu belleza es quizás

un regalo secreto de los dioses.

OJOS DE NIÑO

Quisiera traspasar

esta niebla agrisada de los años

y volver a esa vida de la infancia

con mis ojos de niño,

ojos de soledad y de ternura,

ojos escrutadores,

ojos enamorados del futuro.

 

Quisiera revivir

esos años de luces y de sombras,

de sueños agridulces

vividos al compás del blanco y negro,

entre montañas grises

y un río enmarañado

sin rumbo ni destino.

 

Fue mi primera vida,

esa que sólo queda en una imagen,

casi difuminada,

con mis seres queridos,

con mis ojos de asombro,

con la esperanza azul de las mañanas.

 

Me cuesta recordar esos momentos,

cada vez más lejanos.

Sólo me gustaría

revivirlos sin más

en la memoria

de los pasos perdidos.

EL VIOLÍN NEGRO

EL VIOLÍN NEGRO

     El corazón de París y los subterráneos de la Ópera Garnier son el marco privilegiado que ha elegido la joven escritora zaragozana Sandra Andrés Belenguer para ambientar su primera novela El violín negro.

     El violín negro no sólo es un homenaje a Gastón Leroux, autor de la famosa obra El Fantasma de la Ópera. Es, además, un buceo original e inteligente en uno de los mitos que, hace ya más de cien años, corrieron de boca en boca por los mentideros de la capital francesa. La novela de Sandra Andrés nos sumerge desde el principio en un mundo de leyenda, en un ambiente esotérico, en una ciudad llena de edificios emblemáticos y surcada por catacumbas pestilentes.

    Así comienza la novela: Atardecía ya en París. Enfundado en un abrigo negro y una desgastada gorra, un hombre atravesaba precipitadamente Le Pont des Arts dirigiéndose hacia el lado derecho del Sena. La ciudad entera sufría el temporal propio de diciembre y el frío se dejaba sentir con intensidad por los escasos viandantes que aún circulaban. París se sepultaba poco a poco bajo la nieve, y sus calles, casi desiertas, le conferían un aspecto gris y fantasmal. El único sonido existente era el inquietante bramido del gélido viento y el ruido de las ruedas de los carruajes sobre los blancos adoquines.

    Una novela dirigida a todo tipo de lectores, especialmente a aquéllos que se sienten atraídos por un mundo distinto al que vivimos todos los días. Bajo una apariencia rutinaria, puede surgir un secreto o una pista inefable que nos hermane misteriosamente con nuestros antepasados. Es lo que le pasa a Christelle, la joven protagonista, que intenta averiguar cuál es el secreto del violín que llega a sus manos. La intriga está servida. Además, hay un movimiento pendular que nos sumerge alternativamente en el París de mediados del siglo XIX, en la ciudad preindustrializada de inicios del siglo XX y en la actual capital europea de principios del siglo XXI.

     Hay que destacar, además, que la redacción de la novela es fluida, sin aderezos inútiles y con una prosa clara, con acertadas descripciones detallistas y diálogos ágiles. Cualquier lector interesado en la buena literatura disfrutará con la lectura de una novela que está despertando gran interés entre jóvenes y adultos.

FERNANDO LALANA, PREMIO CERVANTES CHICO

FERNANDO LALANA, PREMIO CERVANTES CHICO

     El escritor aragonés Fernando Lalana (Zaragoza, 1958) recibió ayer en Alcalá de Henares de manos de la princesa doña Letizia el premio Cervantes "chico". Con este galardón - que no tiene compensación económica - se quiere reconocer la labor de un autor que ha escrito más de cien obras dirigidas especialmente a un lector juvenil.

     Desde que escribió El secreto de la arboleda (finalista premio Barco de Vapor en 1981) y El zulo (premio Gran Angular en 1984), Fernando se ha dedicado a la creación literaria con el objetivo de despertar en los niños y jóvenes el amor a la lectura y las inquietudes literarias. 
     Una de las novelas que más me impactaron fue Morirás en Chafarinas, llevada a la pantalla por el director Pedro Olea en 1995. Lalana vino al instituto zaragozano de Miralbueno a dialogar con unos jóvenes encantados con una obra que reflejaba en cierto modo su etapa de servicio militar en este enclave melillense. Después siguieron muchas otras obras, todas caracterizadas por ese lenguaje fluido, terso, directo, sin concesiones a la galería ni a la literatura fácil.

     Porque si algo caracteriza a las novelas de Fernando Lalana es - según han manifestado los que le han concedido este prestigioso premio - "la capacidad de crear obras que cautivan a los jóvenes por la profundidad de sus protagonistas y por ser tan bien contadas, además de tener una gran aceptación en el ámbito escolar y educativo". Porque han sido muchos los niños y jóvenes que, gracias a Fernando, se han enganchado a un hábito lector que tal vez no abandonen nunca. Lalana lo sabe y por eso escribe lo que le gustaría leer. Y, aunque sus obras vayan dirigidas a un público juvenil, también los adultos pueden sumergirse en un mundo de aventuras, teñido de un enfoque humorístico y aderezado de reflexiones sobre la historia, el presente y el porvenir.

NUEVA NOVELA DE ANA ALCOLEA

NUEVA NOVELA DE ANA ALCOLEA

     Acabo de leer de un tirón la última novela de la escritora y profesora zaragozana, Ana Alcolea. Me ha parecido simplemente genial y me ha recordado pasajes de sus tres primeras novelas juveniles, en especial de El medallón perdido (2001), esa novela que entusiasmó a tantos adolescentes y que despertó el hábito de la lectura en tantos alumnos y alumnas de nuestra geografía.

     La sonrisa perdida de Paolo Malatesta - así reza el título del octavo libro de la autora - forma parte de la colección "El árbol de la Lectura" que presentó la editorial Oxford en la Feria del Libro de Huesca el pasado mes de junio. Es una novela dirigida a lectores jóvenes, pero que merece la pena ser leída por cualquier adulto interesado por el arte, por el teatro y, sobre todo, por las reflexiones profundas sobre la vida, el amor y los sueños de futuro.

     La novela surgió de un viaje a Zurich de la autora en mayo de 2009 para asistir al cumpleños de una amiga. Este será el punto de partida de casi trescientas páginas de intriga policíaca, entremezclada con retazos de literatura, de arte y de teatro. Ana Alcolea alcanza con esta novela un escalón más en su trayectoria creativa. Su prosa diáfana, sus descripciones exquisitas y sus acertadas reflexiones  convierten a los personajes en seres cercanos, personas de carne y hueso que podemos encontrar cualquier día en nuestro camino.

    Como decía Ana el día de la presentación: "Todos llevamos un adolescente dentro. Quizá es lo que nos ayuda a escribir estos libros". En La sonrisa perdida de Paolo Malatesta confluyen tantos caminos, se dan cita tantas inquietudes, que yo diría que es una síntesis creativa de sus tres primeras novelas.

    Quiero acabar esta modesta y cariñosa valoración de la obra con una reflexión que la autora pone en boca de Carolina, la joven coprotagonista, en los primeros compases de la novela: A veces es difícil asomarse a la vida. A veces, la vida es un acantilado del otro lado de la terraza a la que nos da vértigo asomarnos. En cambio, otras, la vida tiene vidrieras que nos pintan de colores los momentos que nos parecen más grises.

 

 

EDUARDO MENDOZA, UN EXCELENTE FABULADOR

EDUARDO MENDOZA, UN EXCELENTE FABULADOR

    En poco más de dos semanas, han sido galardonados con tres merecidos reconocimientos los escritores Mario Vargas Llosa, premio Nobel; Javier Cercas, premio Nacional de Narrativa y Eduardo Mendoza, premio Planeta. En mi modesta opinión son tres escritores de primera fila, tres narradores densos, profundos, tres literatos que se convertirán en clásicos de las letras castellanas.

    ¿Qué voy a decir de Eduardo Mendoza que no hayan publicado durante las últimas horas los distintos medios de comunicación? En su página web podemos encontrar toda la información relativa a este escritor barcelonés que ha elevado la narrativa de las últimas décadas a la categoría de lo exquisito.

    Voy a hablar brevemente de ese autor que descubrí con la lectura de su novela La verdad sobre el caso Savolta (1975), que marcó un antes y un después en la narrativa española. El autor se vio obligado por la censura - todavía vivía Franco - a cambiar su título original Los soldados de Cataluña. Vendrían después una serie de novelas detectivescas plasmadas en una trilogía encabezada por El misterio de la cripta embrujada (1979). Pero momento culminante de su trayectoria literaria le llegó con la publicación en 1986 de su obra maestra - injustamente valorada por algunos medios - La ciudad de los prodigios (1986). Luego vendrían obras "menores" como Sin noticias de Gurb (1991), El año del diluvio (1992) o Una comedia ligera (1996). Pero la novela en la que se muestra la evolución social y humana de Barcelona entre las dos exposiciones universales de 1888 y 1929 merece un capítulo especial. La he leído y releído, la he trabajado con alumnos de bachillerato. Y nunca, nunca me ha decepcionado. Si tuviera que ponerla entre las diez mejores novelas en lengua castellana del siglo XX, allí estaría, sin lugar a dudas.

    No sé cómo será su última novela, Riña de gatos. Madrid 1936. Creo que no me decepcionará. Eduardo Mendoza se mueve como un pez en el agua en los terrenos de la historia y las convulsiones sociales. Y la obtención de este merecido premio dará a conocer el resto de sus obras. Una buena noticia para Eduardo; una buena noticia para la editorial Planeta.

AMOR DE OTOÑO

AMOR DE OTOÑO

Como estas gotas de lluvia,

frágiles, recatadas, presurosas,

que repiquetean en mi ventana

en esta tarde otoñal,

así son tus caricias.

 

Como esta luz crepuscular,

que tiñe de color cárdeno el horizonte

en esta tarde dulce y silenciosa,

así son los destellos

de tu mirada densa, enamorada.

 

Como este paraje solitario,

inundado de verdes y amarillos

cual  una nueva arcadia,

así  es tu presencia,

fugaz e inadvertida

como la vida misma.