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Se muestran los artículos pertenecientes a Diciembre de 2007.

CUANDO LAS HORAS PASAN LENTAS

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     Hay días en que da la impresión de que las horas se deslizan con más lentitud de lo habitual. Hay jornadas vestidas de gris, que avanzan pesadas como el plomo. Hay inicios de mes que vienen acompañados de sobresaltos y de cifras de víctimas de la nueva enfermedad del siglo XX. Hay tardes que parecen abocar a un ceniciento y casi irónico disfraz prenavideño.

     Tengo entre mis manos el número 84 de la Revista Cultural Turia. Dedica su cartapacio al escritor francés Patrick Modiano. Trae, además, dos jugosas conversaciones con Francisco Brines y con Federico Mayor Zaragoza. Y en la sección Cuadernos Turolenses se vuelve a recordar al cineasta Segundo de Chomón. Suelo comenzar su lectura por la sección Poesía. Entre varios poemas de diversas tendencias estéticas, me quedo con estos versos de Sara Mesa, que parecen recoger en cierto modo el latido lento y moroso de esta gris tarde de diciembre.

                               Caen las horas como gotas de aceite,

                              pesadas, lentas, doradas, tibias.

                               El aire está inflamado de plegarias,

                              de cánticos oscuros y enigmáticos.

                              Yo sé que algo sucede.

                              Debe de ser que es jueves y algo pasa los jueves.

                              Debe de ser que es lunes y algo pasa los lunes.

                              Debe de ser que es sábado y algo pasa los sábados.

                              ¿Por qué no quedan huellas de mis pies

                              en este asfalto ardiente?

                              Debe de ser que no peso bastante.

                              Debe de ser que está lejos la arena.

                              Debe de ser que el tiempo pasa lento

                              y aún no te he encontrado.

                               Se suceden las horas como un hondo rosario,

                             como un rosario en sombras.

                             Yo debería pensar ahora en otras luces,

                             nadar con otros peces.

                             Aquí estoy resguardada.

                             La lluvia no me moja.

                             Mis párpados se cierran sin asombro.

                              El tiempo pasa lento;

                             no duele, no me toca.

01/12/2007 17:08 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

SUSPENSO EN COMPRENSIÓN LECTORA

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     En el último informe PISA, correspondiente al año 2006, los alumnos españoles de secundaria vuelven a mostrar una notable carencia en comprensión lectora. Como docente, no me sorprenden en absoluto estos datos, que se darán a conocer oficialmente el próximo martes. Y es que la lectura debe dejar de ser una actividad ligada solamente a la asignatura de Lengua Castellana para hacerse extensiva a todas las materias del currículo. Y, además, hay que formar a los alumnos de secundaria en un hábito provechoso, que puede llenar sus prolongados periodos de ocio. Pero, desgraciadamente, ocurre lo contrario: nuestros adolescentes valoran la lectura como algo obligatorio, no hallan ninguna motivación en la lectura de libros o de artículos de prensa y prefieren ocupar sus ratos de ocio en navegar por internet, chatear con los amigos, jugar con los videojuegos o enredar con los cada vez más sofisticados teléfonos móviles.

     Es una pena que los estudiantes de secundaria abandonen un hábito que habían adquirido durante los nueve años de estudios primarios. ¿Qué ha ocurrido, entonces? El adolescente se dispersa en múltiples actividades e intereses y - todo hay que decirlo - tampoco advierte en su entorno más cercano - sobre todo en la familia - una afición por la lectura como hábito y como actividad cultural interesante. El problema está ahí. Y las encuestas no suelen mentir, a pesar de que necesitan muchas matizaciones. Porque ahora no será por falta de medios. En los años sesenta leíamos poco, porque había pocos libros y muchos de ellos estaban censurados. En estos años de abundancia y de saturación de letra impresa ocurre lo contrario: un libro ya no atrae, un libro suele crear una actitud de indiferencia e incluso de rechazo entre nuestros adolescentes. Algo falla y habrá que preguntarse el porqué.

     En el currículo aragonés se va a impulsar desde todos los departamentos didácticos el hábito de la lectura. Debe ser una actividad interdisciplinar. El programa Invitación a la lectura - que lleva ya más de veinte años en Aragón - ha conseguido elevar el nivel de lectores en cantidad y en calidad. Pero esto no basta: el papel de la familia es fundamental y también es importante la influencia de los medios de comunicación. De momento, la televisión le gana la partida a la prensa. Porque, ¿quién lee las páginas de Opinión? Mis alumnos de bachillerato dicen que sólo leen algún periódico deportivo y los titulares de la prensa gratuita. Eso sí, hay algunas excepciones. A ver si cunde el ejemplo y mejoran poco a poco los datos estadísticos.

LA ESCUELA DEL SIGLO XX

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    Se ha inaugurado esta tarde en el Centro de Historia de Zaragoza - Plaza de San Agustín, 2 - una exposición dedicada a evocar y reflexionar sobre la actividad educativa en el siglo XX. El subtítulo de la muestra es sugerente y revelador: Educar ciudadanos o educar súbditos. Este lema, aparentemente contradictorio, refleja los vaivenes de la educación en España a lo largo de un siglo confuso, cambiante y no exento de conflictos.

    Herminio Lafoz y Javier Vicente, comisarios de esta exposición, han culminado una iniciativa con realismo y objetividad. La muestra consta de tres grandes bloques:

      PRIMER BLOQUE: La educación antes de 1931 y la Escuela de la II República.

      SEGUNDO BLOQUE: La Escuela en Los Años del Silencio.

      TERCER BLOQUE: La Escuela en la Democracia.

      El recorrido por la exposición exige calma, morosidad y lleva a la reflexión. Es digna de encomio y admiración la labor de los maestros y maestras en una época difícil. Desde las penurias de principios del siglo XX, hasta las dificultades de los años de la dictadura, pasando por la efímera y luminosa etapa de la Segunda República, se dibuja una trayectoria de vaivenes, de afán de mejora, de oscuros episodios de depuración, de lucha por la libertad. La educación recibió un impulso en los años de la República - 1931-1936- : se crearon miles de escuelas, se combatió el analfabetismo el mundo rural, se impulsaron las Misiones Pedagógicas y se comenzó a educar en libertad.

    Para los que estamos comprometidos en la tarea educativa - como profesores o como padres - el reto es espigar lo mejor de la enseñanza del siglo XX e intentar recuperar ese espíritu de libertad que presidió la escuela de los primeros años de la década de los 30. Han cambiado mucho los tiempos. Ahora hay más medios y quizás nuevos problemas. Pero lo importante es mantener la ilusión, la vocación de los grandes maestros y un talante abierto y tolerante. Es la única manera de educar a los ciudadanos del futuro y de alejar de las escuelas el rigor autoritario de los años del silencio.

 

EL RINCÓN DE LA PALABRA

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     En el periódico Heraldo de Aragón aparece semanalmente una sección que, con el título El rincón de la palabra, intenta hacer reflexionar al lector sobre el uso cotidiano del lenguaje. Antonio Herráiz, responsable de estos ineresantes artículos, plantea cada semana una duda sobre el uso correcto o incorrecto de la lengua. Un día reflexiona sobre el SI NO/ SINO, otro día lo hace sobre el uso del ADONDE/ A DONDE o - como en el último publicado - sobre el extendido vicio del "dequeísmo". El articulista recurre a usos coloquiales, plasma ejemplos cotidianos del habla y nos remite con frecuencia al reciente Diccionario panhispánico de dudas (DPD). No sé cuántos lectores tendrán la paciencia de acercarse con interés a estas sesenta o setenta líneas. Quizás sean una minoría o tal vez sólo lo hagan los que menos necesiten estas pequeñas píldoras gramaticales. De todos modos, la intención es buena. Ya es hora de que el aprendizaje de la lengua salga del reducto de las aulas y se proyecte sin recato en los medios de comunicación.

     Habría que recordar, al respecto, los excelentes artículos del llorado Fernando Lázaro Carreter, agrupados posteriormente en la obra El dardo en la palabra. El lingüista y crítico literario zaragozano tenía un don especial para captar los matices del castellano hablado y escrito y sabía discernir con su peculiar sabiduría de filólogo y académico dónde estaba el acierto o dónde residía el error de un determinado uso en el habla cotidiana o en los medios de comunicación. Su tarea ha creado escuela y no son pocos los seguidores de este insigne aragonés. Antonio Herráiz sigue con su peculiar estilo el camino abierto por don Fernando. Es una labor encomiable para aquellos que intentan mejorar el uso del idioma o, al menos, intentan resolver las  numerosas dudas gramaticales. Pues ya sabemos que en la duda está uno de los puntos de partida de la sabiduría.

04/12/2007 20:10 josemarco Enlace permanente. CULTURA No hay comentarios. Comentar.

DE VALDELINARES A LA RIBERA ALTA

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      El olvido del cable de conexión del ordenador en Zaragoza el pasado miércoles, me ha mantenido alejado durante cuatro días de esta página en blanco. Hay que reconocer que este alejamiento temporal del ordenador portátil y de la navegación por la red ha sido, en cierto modo, positivo. Porque la excelente climatología de este largo puente me ha permitido esquiar por primera vez en la estación turolense de Valdelinares. Paradójicamente, es la más cercana de Aliaga - a sólo 46 kilómetros - y una de las últimas estaciones invernales aragonesas que he conocido (sólo me falta acudir a la vecina de Javalambre). El día de la Constitución la afluencia de esquiadores a Valdelinares desbordó todas las previsiones: colas para comprar el forfait, colas para alquilar esquís y largas colas para acceder a los telesillas. Había pocas pistas abiertas y demasiadas ganas de esquiar. Los comentarios - casi todos en valenciano - no tenían desperdicio: "Podrían haber abaratado un poco los forfaits"; "se nota la falta de previsión"; "hay pocas pistas abiertas";...Había opiniones para todos los gustos. De todos modos, es verdad que redondean mucho los precios y que hacen el agosto en pleno mes de diciembre. Hasta cobran un plus de tres euros por cada forfait. Si te descuidas y no lo canjeas antes de las cinco de la tarde, no te devuelven esa simbólica fianza. ¿Os imagináis cuántos miles de euros pueden recaudar por este pequeño "impuesto"? Menos mal que al final todo se olvida si el día ha resultado a pedir de boca en lo que al esquí se refiere.

    Los tres días restantes me he acercado a la comarca valenciana de la Ribera Alta. Los días han sido espléndidos y las noches apacibles. El color rojizo de los caquis contrastaba con el verde de los naranjos, casi todos despojados ya del preciado fruto. No ha sido un año de buena cosecha, aunque los agricultores están bastante satisfechos. Peor les ha ido a los caquis, que han sufrido las consecuencias de cuatro días de tempranas heladas. Algunos han aguantado el tipo; otros, no. El campo exhibe toda su lozanía después de las generosas lluvias de octubre. Ha sido un otoño de lluvias copiosas. Todo lo contrario a lo ocurrido en otras zonas de España, especialmente en Aragón. El Júcar se desliza con orgullo hasta su desembocadura en Cullera y el río Verde muestra su mejor imagen a su paso por Massalavés, muy cerca de su nacimiento. Lástima que gran cantidad de esa agua haya ido directamente al mar y no haya supuesto una aportación importante a los embalses de la cuenca del Júcar.

     El regreso hacia Zaragoza ha sido más llevadero que en otras ocasiones. La inauguración provisional de las famosas cuestas del Ragudo es un alivio para el tráfico y supone un sensible acortamiento del tiempo de viaje. Por fin ya están unidas por autovía Valencia y Teruel. En menos de una hora y media se puede viajar de una capital a otra. ¡Quién lo hubiera imaginado hace dos o tres décadas! Hasta podríamos decir que los once años de larga espera han merecido la pena. Pero eso supondría una mentira piadosa.

09/12/2007 22:10 josemarco Enlace permanente. VIAJES No hay comentarios. Comentar.

UN ACADÉMICO ENTUSIASTA DE LA LENGUA

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     Hoy ha visitado el Instituto Ramón y Cajal de Zaragoza el lingüista salmantino José Antonio Pascual Rodríguez. Este ilustre académico compagina sus clases en una universidad madrileña con una encomiable labor investigadora en pro de una lengua más rica y más universal. Con un excelente equipo de colaboradores está preparando el Diccionario Histórico del Español, una obra que exige constancia, perseverancia y amor a la palabra. Porque José Antonio es un amante de las cosas bien hechas y un entusiasta de la lengua.

     Ante un receptivo grupo de cien alumnos de bachillerato, el académico salmantino ha intentado contagiar a los asistentes de ese deseo de mejorar las cosas, de la inquietud por hablar bien, de una valoración de la ortografía como compromiso colectivo, de un esmero por usar correctamente la lengua hablada y escrita. Desde su experiencia como docente y como persona de cultura renacentista, ha hecho referencia a la cada vez más frecuente queja programática, esa actitud casi contagiosa que consiste en estar enfadado con todo y contra todo. Por eso José Antonio ha transmitido a los jóvenes, serenidad, visión de futuro y optimismo vital. Lástima que el tiempo haya impedido seguir disfrutando de la sabiduría expresiva de este lexicólogo, que dedica muchos de sus afanes a la Real Academia Española.

     Hoy hemos conocido de primera mano la labor de un académico gracias al programa Invitación a la Lectura, que va ya por su vigésimo segunda edición en Aragón. Este año se han incorporado al mismo seis académicos de distintas disciplinas. El abanico cultural sigue abierto y parece que continúa dando sus frutos. Numerosos alumnos de secundaria y bachillerato disfrutan año tras año leyendo novela, poesía, o teatro. Eso sí, la presencia de los autores es un estímulo para despertar en ellos este hábito cultural e incluso animarles a iniciarse en la labor creativa. El reto está ahí y algunos ya lo han conseguido.

10/12/2007 22:27 josemarco Enlace permanente. PERSONAJES ILUSTRES No hay comentarios. Comentar.

JORNADAS PRENAVIDEÑAS

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     Estas jornadas del mes de diciembre son tradicionalmente días de recuerdos, de adioses, de despedidas. En cierto modo, también son días de esperanza, de paz, de armonía. Las empresas programan sus cenas de Navidad, los ayuntamientos iluminan las principales calles de los pueblos o ciudades y los comercios se visten de las mejores galas para atraer al potencial consumidor.

     De todos modos, se nota en el ambiente un cierto freno en el afán de consumir. Los alimentos de primera necesidad se han puesto por las nubes y los caprichos gastronómicos de estas fiestas resultan prohibitivos para una gran mayoría. Por eso, muchos miran de reojo el calendario y señalan con la pupila el día 22, el día de la lotería, la fecha de la suerte. Sin embargo, el tradicional sorteo suele acarrear año tras año más decepciones que alegrías. Y todos brindan por la salud o por un trabajo estable.

     Desfile de fechas en el calendario de este mes a caballo entre el otoño y el invierno. Los días se acortan paulatinamente y la noche se prolonga sin remedio. Es un tiempo de espera. Es un tiempo de reflexión. Son unas fechas para recordar a los amigos, muchos de ellos alejados en la distancia. Y para recordar a los seres queridos que se fueron. Son unas fechas para sobrevivir al consumismo compulsivo, al bombardeo publicitario por doquier, a los papás noeles encaramados en todas las fachadas. Va a resultar difícil mantenerse al margen de toda esta parafernalia. Algunos quizás lo consigan. Felices ellos.

JUAN CRUZ EN LA ALJAFERÍA

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     En la sala Goya del Palacio de la Aljafería, actual sede de las Cortes de Aragón, ha tenido lugar esta tarde una nueva sesión del ciclo Conversaciones en la Aljafería. El invitado de hoy ha sido el escritor y periodista canario Juan Cruz (Puerto de la Cruz, Tenerife, 1948). Han acompañado al creador tinerfeño los escritores aragoneses Ramón Acín y Ana Alcolea. Juan Cruz ha culminado así una jornada que comenzaba en los institutos de Jaca y de Sabiñánigo con sendos encuentros con alumnos de secundaria, dentro del programa Invitación a la Lectura.

     Ramón Acín ha presentado a Juan Cruz y ha hecho hincapié en sus cualidades de excelente conversador y gran amigo de sus amigos. Ha recordado sus inicios en el periodismo y en la creación literaria y ha evocado alguna anécdota para referirse al sorprendente don de ubicuidad del periodista de Puerto de la Cruz. La conversación ha girado en torno a tres de sus más de veinte novelas: Crónica de la nada hecha pedazos (1972), Retrato de un hombre desnudo (2005) y Ojalá octubre (2007). Ana Alcolea ha recordado el autobiografismo de sus obras y el protagonismo de la figura del padre en su última novela. Juan Cruz ha querido evocar a su padre en esa etapa difícil de la posguerra, unos años de derrota moral y humana. Ha afirmado al respecto que "uno se convierte en el padre que tuvo". Y, en relación con la novela Ojalá octubre y con otras obras anteriores, ha hablado del espejo como elemento recurrente y de las preguntas que se plantea con frecuencia sobre la venganza, el rencor, el odio y la envidia, que podrían considerarse como retratos degradados de la humanidad.

     Al hilo de la conversación, Juan Cruz ha recordado a uno de sus maestros en la Universidad de la Laguna, Emilio Lledó y ha hablado sobre el valor que otorga a la palabra. La palabra ha sido para él una forma de sobrevivir desde su infancia. Sus recuerdos evocan la omnipresencia de la radio como creadora de palabras y como ventana abierta al mundo. Se ha referido, además, al acto de escribir como algo asociado a la búsqueda de la paz y ha disertado sobre los porqués de la escritura y sobre el placer de leer. A la pregunta sobre el concepto de la memoria en sus novelas ha respondido que no tiene nostalgia, sino memoria y melancolía. Para Juan Cruz es muy importante recuperar el entusiasmo, la ternura y la perplejidad que están enraizadas en una infancia paradójicamente feliz.

    Ha terminado este breve acto - acortado por imperativos del desplazamiento a Madrid - recordando tres de sus libros de cabecera: Rayuela de Cortázar, El extranjero de Camus y El gran Gatsby de Scott Fitzgerald. El periodista canario ha vuelto a aludir a su infancia y ha afirmado al respecto: "El sol de mi infancia me privó de todo resentimiento". Un maestro de la ética, un creador contra corriente y un periodista clarividente y sagaz. Así he visto a Juan Cruz en el Palacio de la Aljafería de Zaragoza.

INQUIETUD ENTRE LOS VECINOS DE ALIAGA

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     Una oleada de robos en las dos últimas semanas ha creado una más que justificada inquietud entre los pocos habitantes que permanecen en Aliaga durante los meses más crudos del invierno. Aunque parezca paradójico, los presuntos ladrones buscan un botín - casi siempre insignificante - en la soledad de los pueblos o en el aislamiento de las masadas. Quizás busquen el aislamiento y se quieran aprovechar de una menor vigilancia. Ya habían ocurrido sucesos similares en otros pueblos de la provincia de Teruel, pero en Aliaga nunca se habían encadenado hechos de este tipo en tan pocos días. ¿Quiénes son los autores de estos robos?

     Da la impresión de que estamos volviendo a épocas aparentemente ya olvidadas. Lo más curioso es que, al parecer, no se trata de delincuentes noveles o debutantes. Estos cacos del siglo XXI saben muy bien lo que hacen, dónde acuden y en qué momento pueden actuar. Eso sí, afortunadamente, su profesionalidad en el oficio delictivo está aún por demostrar porque, si surge el más mínimo imprevisto, abandonan el escenario del robo y huyen con un miserable botín.

     Es lamentable que se haya creado un clima de inseguridad entre los pocos vecinos que viven en Aliaga, la mayoría jubilados. Y lo peor de todo es que, si no se atajan pronto estos intentos de apropiarse de la propiedad ajena, pueda llegar el día en que los ladrones se vean tan acorralados que opten por dañar física o mentalmente a cualquiera de esas personas que buscan la tranquilidad. ¿Tomará medidas la guardia civil? ¿Seguirá la pista de estos delincuentes? Esperemos que así sea. De lo contrario, la inquietud y el miedo se pueden extender como mancha de aceite a otras poblaciones de la comarca.

13/12/2007 22:58 josemarco Enlace permanente. SOCIEDAD No hay comentarios. Comentar.

EL MAUSOLEO DE LAS PALABRAS

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     Un profesor de la Universidad Central de Barcelona hablaba con toda razón de la pobreza de vocabulario del hablante medio y de la ridícula cantidad de vocablos que usamos en la vida cotidiana. Se refería con frecuencia al diccionario como el mausoleo de las palabras. Porque es una lástima - comentaba con un cierto tono humorístico - que, de las casi cien mil palabras que contiene el Diccionario de la Real Academia Española, sólo usemos como mucho unos cinco mil términos. Aunque, eso sí, la gran mayoría de los hablantes están muy por debajo de esta cifra y se conforman con utilizar sólo unos mil o dos mil vocablos.

    Estoy hablando de la década de los ochenta del siglo pasado, cuando no se habían generalizado los teléfonos móviles ni había llegado internet a nuestros hogares y centros de trabajo. Ahora el problema se ha agudizado, tal como han comprobado Amalia Pedrero, profesora de la Universidad San Pablo CEU y la escritora Alejandra Vallejo-Nágera. Amalia habla de que el mal uso de los móviles e internet empobrece la expresión, y Alejandra afirma que la lectura comprensiva está bajo mínimos en España. Ambas coinciden en el escasísimo uso del diccionario y en el progresivo empobrecimiento del lenguaje.

    Es una pena que no se fomente en los colegios e institutos el uso cotidiano del diccionario en todas las asignaturas - tanto en las humanísticas como en las científicas. Y es una lástima que se haya abandonado en la etapa de secundaria, e incluso en primaria, la tarea de escribir con creatividad, el taller expresivo y literario, la comprensión de textos de todo tipo. Porque muchas de las claves del fracaso educativo en cualquier materia es la dificultad de comprender un texto y la expresión rudimentaria e incoherente. Por no hablar de las muletillas lingüísticas, los comodines, los anglicismos o la abundancia de vulgarismos. Todo ello desemboca en una falta evidente de cultura y en comportamientos sociales poco acordes con el nivel económico de las personas. Un amigo mío me confesó que tenía el diccionario como libro de cabecera. No se trata de llegar a ese extremo, pero sí de no perder el hábito de consultar un vocablo difícil y de enriquecer día a día los niveles de competetencia expresiva. Algunos programas de la televisión lo han intentado. El más conocido es Pasapalabra. Es un programa-concurso que nos muestra como en un espejo qué poco vocabulario utilizamos y cuántos miles de vocablos duermen en ese cementerio de palabras al que podemos acceder en cualquier biblioteca o en las páginas de internet.

14/12/2007 21:56 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

JOSÉ MARÍA CONGET, PREMIO DE LAS LETRAS ARAGONESAS

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     José María Conget (Zaragoza, 1948) es un brillante y profundo escritor, que compagina la creación literaria con la docencia en un Instituto de Educación Secundaria de Sevilla. Pero Conget es sobre todo un crítigo agudo e incisivo, un viajero impenitente y un autor al margen de los tradicionales vericuetos comerciales. Conozco muy poco de sus creaciones de ficción - espero acercarme a ellas en breve - y conozco algo más de sus artículos y ensayos. De entre ellos, he seleccionado estas líneas que escribió en el año 2003 como recuerdo y homenaje al gran escritor guatemalteco Augusto Monterroso:

     De todos los escritores que he conocido personalmente, ninguno me produjo la impresión de ser dichoso, pese a todas las ineludibles melancolías que genera el tiempo, salvo Augusto Monterroso, el inolvidable Tito. Hay escritores que viven pendientes de no resbalarse de su pedestal, los hay que se apostaron frente a un simbólico juzgado de guardia para demandar de inmediato a quienes atenten contra su fama; a muchos les atormentan los honores ajenos, nunca tan merecidos como los propios, y unos cuantos, aunque no numerosos, se han resignado a su puesto en el escalafón que, eso sí, defenderán con sátiras y sonetos —los cultivadores del endecasílabo son los que peor llevan, sin cicatrizar siempre, las heridas de la literatura— contra los advenedizos que pretendan usurpar su rincón en la cuarta fila de la foto de la posteridad. Sin embargo, tengo la impresión de que Tito es de los pocos, tan pocos que a bote pronto me cuesta localizar a otro, que en sus textos confiesa padecer deficiencias morales con las que nosotros jamás le habríamos adjetivado. Así, en el prefacio de La letra e declara a propósito de su libro que «escribiéndolo me encontré con diversas partes de mí mismo que quizá conocía pero que había preferido desconocer: el envidioso, el tímido, el vengativo, el vanidoso y el amargado».

      Dejemos a un lado la timidez y en esa enumeración descubriremos los atributos de la mayoría de los ciudadanos de la República de las Letras. «Es falso que entre escritores exista la camaradería, es decir que se traten con amistad y confianza», le dice a su mujer Bárbara Jacobs en uno de los diálogos que ésta reproduce en Vida con mi amigo. Mis recuerdos de Tito contradicen de forma radical, en lo que a él atañe, la anterior afirmación; incluso en conversaciones privadas y vinosas, cuando los autores aquilatan su veneno, era generoso con los colegas o, en el peor de los casos, irónico sin acritud. Para mí su personalidad y su obra resultaban de una insólita combinación de inteligencia, humor y escepticismo. Amaba los libros —no he olvidado la mezcla de sensualidad y orgullo con que me mostró su primera edición de Cantos de vida y esperanza—, había leído mucho y muy agudamente pero, tal vez por ser inocente de pedantería, carecía del exhibicionismo cultural al que tan propenso es el gremio.

      De mis encuentros con él y con Bárbara lo que más me gusta evocar son las risas. Nos reímos en Chicago y muchas veces en Nueva York, nos reímos durante una noche memorable cerca del Zócalo en México y aquella tarde en casa de Álvaro Mutis recitando nuestros pésimos poemas favoritos. En el año 2002 estábamos citados en Cádiz y en París pero la reunión no fue posible. Ahora que sé que no volveremos a reírnos juntos no quiero repetir el juicio, ya inapelable, del magisterio de su obra. Fue un gran escritor y, algo mucho más difícil, un escritor feliz.

LA EXPO ECLIPSADA

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     Faltan sólo quince días para que comience 2008, el año mágico para Zaragoza, no tanto para el resto de Aragón. Porque para Huesca y Teruel tal vez sólo queden pequeñas y simbólicas migajas. De todos modos, habrá que dar tiempo al tiempo. Faltan dos semanas para que el 2008 se haga realidad. Pero las obras de la Expo siguen ahí, envaradas, encalladas, aparentemente inmovilizadas. Ni siquiera los medios de comunicación le dedican lo que merecería un evento de tal magnitud para la capital del Ebro. Y es que, desde hace unas dos semanas, el nuevo proyecto Gran Scala en los Monegros está eclipsando casi totalmente la inminencia de una Exposición que ha entrado ya en la recta final. Los proyectos se solapan, los sueños se amontonan, las ilusiones no dejan ni un resquicio para el presente.

    Porque el presente está aquí, en este final de otoño gélido y destemplado. En el incremento insolente de los precios de los alimentos básicos y de los productos de primera necesidad. En las compras compulsivas para una Navidad cada vez más consumista y laica - o quizás pagana -. En los balances finales de las empresas. En las tradicionales cenas de empresa. En las notas de la primera evaluación. En los buenos deseos. En el sentimiento de paz y de libertad. En las luces navideñas cada vez más ecológicas. En los horteras papás noeles rampantes en los balcones. En los belenes cada vez más sofisticados. En el calor de los centros comerciales. En el calor de la Basílica del Pilar, adonde acuden hasta los sin techo en busca de cobijo, cual personajes de un cuento de Clarín anclados todavía en el siglo XIX. Este es el presente, aunque el futuro esté ahí llamando a la puerta. Porque el futuro es como una huida hacia adelante, un agarradero de ilusiones, una lucha contra la monotonía. Una insaciable ansia de desarrollismo, al estilo del país más capitalista del mundo. ¿Será bueno para Zaragoza? ¿Y para los Monegros? ¿Y para Aragón?

16/12/2007 17:43 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

NAVIDAD AGRIDULCE

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     La Navidad se acerca. Para algunos, a paso de tortuga. Para otros, a ritmo trepidante. Nos quieren vender felicidad, paz, fraternidad, calor familiar, armonía,... Y lo aceptamos casi como un tópico. Algo hay que hacer para romper la rutina de estos días invernales, casi anodinos. Son fechas paradójicas, agridulces. En medio de la alegría, en medio del jolgorio más o menos espontáneo, subyace un recuerdo, una nota de nostalgia, una pena secreta, una gravosa incertidumbre. Son las luces y sombras de la vida, el contraste entre la riqueza y la pobreza - agudizado durante estos días -, la rueda de la melancolía que no para de dar vueltas, el peso del azar, la sombra de una duda, la ilusión de un mañana mejor, los deseos postergados, las ilusiones perdidas,... Es la cara oculta de esta Navidad: la de los que sobreviven rebuscando en los contenedores, la de los que la sufren recluidos en una cárcel, la de los que la eluden en un hospital, la de los que buscan un cobijo para resguardarse del frío, la de los que no pueden soportar el peso de la soledad.

    Los niños y los jóvenes quizás sean la excepción. Sólo ellos pueden ser capaces de eludir la melancolía, de cimentar las ilusiones, de evitar los prejuicios, de aquilatar la felicidad, de prescindir de los reuerdos, de mirar con esperanza hacia el futuro. Las Navidades de mi infancia son las que más recuerdo. Eran unas celebraciones, sencillas, entrañables, sin el afán consumista actual, sin el bombardeo publicitario, sin la desmitificación actual. ¿Se han perdido las Navidades tradicionales? Las respuestas podrían ser muy diversas y dispares. O tal vez cada uno recuerda con más cariño lo que vivió en sus años infantiles y se vuelve más escéptico con el paso de los años.

TIEMPO DE ESPERANZA

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    Es tiempo de silencio. Es tiempo de esperanza. Tengo a mi esposa, Nieves, ingresada en el hospital. Por eso estas navidades van a ser particularmente tristes. De momento, me despido temporalmente de todos los que leéis asiduamente estas páginas y os dejo con este poema, que me ha enviado una amiga desde Barcelona:

La vida es corta.
Rompe las reglas.
Perdona rápido.
Besa lentamente.
Ama verdaderamente.
Ríe incontrolablemente.

Y nunca te arrepientas de nada que te haya hecho sonreír.

Envía esto a toda la gente que quieres

y que no quisieras perder en el 2008.

La vida puede no ser la fiesta que esperamos,
pero mientras estemos aquí...

deberíamos bailarla.

 



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