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Se muestran los artículos pertenecientes a Noviembre de 2007.

VERUELA, SÍMBOLO Y TRADICIÓN

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     Hace siglo y medio, el poeta romántico Gustavo Adolfo Bécquer permaneció durante casi un año en una de las celdas del Monasterio de Veruela, cenobio cisterciense ubicado en la ladera norte del Moncayo. El escritor sevillano aprovechó los meses de su estancia para colaborar en la prensa madrileña y para recorrer el entorno privilegiado de este cenobio que acababa de ser desamortizado. Gustavo reflejó estas impresiones en nueve excelentes "Cartas desde mi celda". En una de ellas nos habla del castillo de Trasmoz, de la brujería y de un cementerio solitario, acogedor e incluso pintoresco.
     Diez años antes - en el otoño de 1844 - dos intelectuales de la época visitaban Veruela el día 1 de noviembre, entonces dedicado a todos los difuntos. Estos viajeros intrépidos, interesados por la belleza de los monumentos artísticos y por su pervivencia para la posteridad, plasmaron el el volumen "Aragón" de la serie artístico-documental "Recuerdos y Bellezas de España" sus impresionea ante la sublimidad de este recinto, abandonado por los monjes tras la desamortización de Mendizábal y convertido poco después en hospedería. En aquel otoño frío y desapacible, José María Quadrado y Francisco Javier Parcerisa experimentan una estremecida emoción al contemplar la soledad, la amenaza de ruina y el entorno agreste y casi inhóspito de un lugar presidido por la formidable mole del Moncayo, que ya había recibido las primeras nieves.
     El escritor balear y el dibujante barcelonés se dejan envolver por los ecos de la belleza natural y del latido artístico y expresan una serie de sensaciones aparentemente contradictorias, acordes con la estética de lo sublime y con la captación romántica del paisaje claramente connotativa. Así describe Quadrado la contemplación del monasterio de Veruela a mediados del siglo XIX:


          Un monasterio bizantino del siglo XII nos aguarda pues a dos leguas de Tarazona y a una milla del pueblo de Vera: situado  en reducida llanura, su horizonte tiene algo de austero que degenera en monótono, si el Moncayo no descollara en frente, dominándolo ora cual poderoso protector, ora cual deidad formidable, soplando sus helados vientos a través de los sonoros corredores y alfombrando asimismo los techos con el mismo blanquísimo velo que cubre casi todo el año su propia cabeza.

01/11/2007 12:04 josemarco Enlace permanente. VIAJES No hay comentarios. Comentar.

OTOÑO EN LA SIERRA TUROLENSE

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    El color ocre y amarillo del otoño viste de nostalgia las riberas de los ríos Alfambra y Guadalope. El agua se desliza clara, cristalina, escasa. Las lluvias han brillado por su ausencia desde el mes de mayo y los montes muestran su color agrisado, en contraste con el verde de la vecina comunidad valenciana. El destino de nuestro viaje es el monte de Castelfrío, situado entre El Pobo, Cedrillas y Monteagudo. Hay un bosque de pinos jóvenes donde suele abundar el rebollón por estas fechas, pero este año es una proeza llenar una cesta de este espontáneo fruto otoñal. El día invita a realizar una travesía a pie o en bicicleta. Las bajas temperaturas matinales van aumentando paulatinamente hasta llegar a los veintitantos grados al mediodía. Desde la cumbre de Castelfrío contemplamos numerosos pueblos, perdidos en lontananza: Aguilar de Alfambra, Ababuj, Jorcas, Allepuz, Orrios, Perales, Escorihuela y Alfambra. Se dominan varias comarcas, en especial la comarca de Teruel. A lo lejos, se adivina la capital, oculta detrás de una loma verdinegra. Es un paisaje becqueriano, azoriniano, machadiano.

    Ya de regreso hacia Aliaga, nos dirigimos hacia Monteagudo del Castillo, dejamos Allepuz a nuestra izquierda y llegamos al puerto de Sollavientos al filo del mediodía. Placidez en las cumbres y solaz otoñal en los valles casi solitarios. Sólo algún hatajo de ovejas pone una nota de pintoresquismo entre el amarillo de los chopos y el verde de los pinares. Nos dirigimos a Villarroya de los Pinares y atravesamos Miravete, acompañando al rumoroso río Guadalope, que acaba de ver la luz. Hasta Aliaga nos acompaña una sinfonía de colores y de tenues sonidos. Aunque lo más destacado es ese silencio elocuente que nos transmite diversas sensaciones, aparentemente contradictorias. Es la soledad de los valles azorinianos, la atracción de los parajes pintorescos que tanto sedujeron a románticos como Gustavo Adolfo Bécquer, la desnudez de la naturaleza machadiana, tan cercana a las vecinas tierras de Soria. Jornada de sensaciones y de nostalgia. Otoño apacible en medio de unos parajes con su peculiar encanto, lejos de la agitación de la gran ciudad.

POR LA SIERRA DE GÚDAR

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    La comarca Gúdar-Javalambre es una de las más atractivas de la provincia de Teruel desde el punto de vista paisajístico. Uno de los pueblos más pintorescos de esta comarca es Gúdar, situado a casi 1600 metros de altitud y  asentado sobre una eminencia rocosa que lo convierte en un lugar atractivo para el visitante que se acerca desde la vecina localidad de Allepuz.

     Esta mañana me he acercado desde Aliaga a las inmediaciones de este pueblo para disfrutar del paisaje que rodea al cauce el casi recién nacido río Alfambra. El verdor de sus pinares, el amarillo de los chopos que flanquean el cauce el río y el gris otoñal de las rocas contrastan con el tono blanco de las fachadas y el color rojizo de los tejados de un pueblo acogedor y hospitalario. Aunque ha disminuido notablemente su población a lo largo del siglo XX - llegó a tener casi 600 habitantes en 1900 y ahora ni siquiera alcanza los 100 - la actividad ganadera y agrícola se ve complementada con el auge del turismo durante todo el año, especialmente en verano y en invierno, cuando la nieve invita a acercarse a la vecina estación de Valdelinares.

    Lo que más llama la atención antes de llegar a Gúdar desde Allepuz es el lamentable estado de la carretera que pide una urgente remodelación. Aunque el tráfico es escaso, después de cada curva puedes encontrarte con un turismo o un camión en sentido contrario y puedes tener problemas si no te conoces bien el trazado. De todos modos, el paisaje que se contempla a ambos lados de la ruta, invita a conducir con parsimonia y a disfrutar de los colores del otoño, tan efímeros como inesperados. Cualquier recodo del camino invita a dejar el coche y caminar por las diversas sendas que conducen a fuentes, merenderos o a alguna de las masadas que aún continúan habitadas. La subida a Gúdar es más exigente. La empinada cuesta es un reto para los buenos ciclistas y los animosos escaladores. Los dos kilómetros de carretera desde el cruce hasta el pueblo están más arreglados y uno no puede evitar acercarse al centro de la población que se convierte en improvisado mirador hacia esta parte privilegiada de la sierra turolense. Gúdar es como el portal de esta comarca que se extiende hasta la provincia de Castellón y que nos reserva sorpresas inesperadas. Su capital, Mora de Rubielos, destaca por su arquitectura y es también un enclave privilegiado. Aunque es Rubielos de Mora la que atesora más historia, más tradición y más riqueza arquitectónica.

EL TREN DE LOS ADIOSES

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    El tren de los adioses

surca las soledades y el silencio

del valle de la Val, cerca de Aliaga.

    El tren de los adioses

se tiñe de los ocres y amarillos

de este plácido otoño,

preludio de los días más fugaces

de esta sierra olvidada.

    El tren de los adioses

se viste de nostalgia y de ternura

al filo del crepúsculo

mientras el pastor muestra

sus eternas arrugas,

huellas de vida y luz,

memoria estremecida del ocaso.

 

 

 

 

 

RETAZOS DE HISTORIA

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     Hay muchas maneras de bucear en la historia de un pueblo, de una comarca o de una región. Una de ellas es la que ha elegido el escritor y editor Salvador Trallero para acercarse a la Sariñena de finales del siglo XIX, capital de la comarca de Los Monegros, que vivió efemérides importantes como la entrada de las tropas carlistas o la construcción de un puente sobre el río Alcanadre. El autor de Alas rojas Sariñena, que obtuvo el premio al Libro Mejor Editado en Aragón en 2006, bucea de nuevo en acontecimientos históricos de su comarca en su última obra Sariñena y el Diario de Avisos de Zaragoza. Se trata de una laboriosa recopilación de más de sesenta crónicas de un correponsal anónimo que entre 1873 y 1991 publicaba puntualmente en el Diario de Avisos de Zaragoza.

    La escritora y periodista Cristina Grande, monegrina al igual que Trallero, ha acompañado a Salvador en la presentación del libro en la Biblioteca de Aragón de Zaragoza, que hoy abría sus puertas de nuevo después de una profunda remodelación. La escritora de Lanaja ha valorado la labor arqueológica de este libro, su sentido estético y la recuperación histórica que suponen sus interesantes páginas. Ha comentado, además, la meritoria tarea investigadora de este joven editor sariñenense, que inició su búsqueda partiendo de la noticia de la inauguración de un puente sobre el Alcanadre en 1873. A partir de ese dato aparentemente intrascendente, Trallero nos regala un tesoro informativo acerca de acontecimientos como la captura del bandido Cucaracha o la llegada a Sariñena de las tropas del general Dorregaray.

    El autor de esta tercera obra sobre Sariñena pretende recuperar una parte de la historia y dejar constancia de unos hechos y costumbres sociales ya desaparecidos. Son retazos de una historia local, pero suponen también - como ha afirmado Trallero - un acercamiento a ese Diario de Avisos de Zaragoza, fundado por Calixto Ariño - periodista y político aragonés nacido en 1831. Este periódico supuso una gran innovación en la prensa local zaragozana. Esta obra  supone, por tanto, una nueva aportación a la intrahistoria rural de Aragón en general y de Sariñena en particular.

EN EL CORAZÓN DE ÁFRICA

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     Cuesta mucho creer lo que ha ocurrido estos días en la República del Chad, en pleno corazón de África. Cuesta mucho creer que una organización supuestamente disfrazada de ONG y bautizada con el curioso y sugerente nombre de El Arca de Zoé haya intentado aprovecharse de la indefensión de 103 niños a quienes quería disfrazar para que parecieran heridos de guerra.

     Ha sido una noticia sorprendente que ha llenado y sigue llenando las páginas de los periódicos de todo el mundo, especialmente los españoles y franceses. Porque una compañía aérea española también ha estado metida de lleno en esta triste historia de niños inocentes. Esta noche podremos ver en televisión un reportaje inédito de estos largos días de angustia e incertidumbre. Las azafatas españolas ya están en casa, gracias a la mediación del presidente francés. Pero falta todavía el resto de la tripulación. Y quedará durante meses y quizás años la huella negra de la mentira, de los intereses creados y de la utilización del "todo vale".

     Paradójicamente, estos tristes acontecimientos nos ayudan a refrescar la memoria y a recuperar nociones geográficas casi olvidadas o nunca aprendidas. ¿Quién sabía dónde estaba situado el Chad y con qué países lindaba? ¿Quién sabía que su capital era Yamena y que era una República? ¿Quién conocía que tiene una población de nueve millones y medio de habitantes y que casi la mitad son musulmanes? El engaño y la falsedad han puesto en el mapa mundial a uno de los países más olvidados del mundo. Ojalá sirva para algo positivo este desagradable suceso. 

06/11/2007 20:06 josemarco Enlace permanente. SOCIEDAD No hay comentarios. Comentar.

DIÁLOGO DE SORDOS

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     Hay muchas maneras de expresar lo que uno lleva dentro, lo que uno observa o lo que uno imagina. El pintor e ilustrador José Luis Cano (Zaragoza, 1948) ha logrado expresar en unos cuadros muy peculiares, que se nutren de ironía y de sentido del humor, lo que experimenta desde hace veinte años: amor a la naturaleza, inclinación por la literatura, pasión por la ilustración gráfica y latido cotidiano de un mundo cada vez más paradójico e imprevisible. Una de mis  primeras reacciones mientras contemplaba esta tarde su exposición en la Lonja de Zaragoza ha sido la de sorpresa y admiración ante algo distinto al arte realista en general y al arte vanguardista en particular.

     Porque la pintura de José Luis Cano se sitúa en la encrucijada del arte plástico y de la literatura, sus dos grandes pasiones. No es casualidad que el artista zaragozano se defina así: "Nací dibujando. A los diez años escribí mi primer cuento de Guillermo Brown. A partir de los doce redacté e ilustré reseñas de mis excursiones con los boy-scouts. A los quince, ilustré una biografía apócrifa y clandestina del director del colegio. Dibujaba en el libro de literatura y escribía bocadillos en las reproducciones de la historia del arte. Desde entonces, he seguido en esta confusión, dibujando en mis libros y escribiendo en mis cuadros".

     Es inevitable, por tanto, captar sutilmente en cada uno de los cuadros el diálogo secreto entre el arte y la literatura, entre la naturaleza y el arte y entre la obra y el propio espectador. Cano utiliza para ello diversos registros artísticos y diversas manifestaciones del lenguaje. Un lenguaje que sobrevive con el arte o a pesar del arte. Unas palabras que reflejan pensamientos filosóficos universales, desde Heráclito hasta Kierkegaard. Unos lemas que invitan a la reflexión sobre el caos del mundo, la transformación de la naturaleza o las paradojas del progreso. Son obras difíciles de interpretar, contradictorias y muy sugerentes. Porque el arte de José Luis Cano va más allá de la propia captación física. Su doble lenguaje es ese diálogo de sordos que subyace como un río subterráneo al propio devenir de estas dos últimas décadas.

      

07/11/2007 20:42 josemarco Enlace permanente. ARTE No hay comentarios. Comentar.

LA ESPAÑA OLVIDADA

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     En estos tiempos de progreso, de prisas, de estrés, de innovaciones tecnológicas y mejoras a golpe de talonario, en estos tiempos de contrastes, de desigualdades y de sonrojantes diferencias en todos los ámbitos, he aprovechado para reflexionar - al hilo del programa de anoche en Antena 3 "360 grados" - sobre la España rural, sobre el Aragón rural, sobre el Teruel rural. Porque, aunque el AVE no es la panacea ni unas buenas comunicaciones lo solucionan todo, la soledad en que se quedan nuestros pueblos desde noviembre hasta bien entrada la primavera obedece, en cierto modo, a las deficientes comunicaciones. Porque las autovías llevan consigo mejoras en todos los aspectos de la vida. Y si no, que se lo pregunten a los que se han visto favorecidos por ellas. De todos modos, la paradoja continúa. Pues las comunicaciones también sirven para que a los pueblos se viaje en el día desde la capital y, por lo tanto, no consigan una vida propia. En los pequeños núcleos rurales de la España interior unamuniana sólo quedan los mayores y unos pocos más. Allí encuentran lo que falta en las grandes urbes: tranquilidad, sosiego y calidad de vida. Pero la cruda realidad es que el que se va del pueblo difícilmente vuelve a él. Es casi siempre un viaje sin retorno.

    Voy a plasmar un poema de mi amigo Fernando Ainsa, que en su obra Aprendizajes tardíos reflexiona con un tono distante e irónico sobre el dilatado período invernal en un pueblo de Teruel, alejado de AVES y de autovías.

                                                                      EN ESTE PUEBLO

                                                             En este pueblo

                                                                    - dicen los mayores -

                                                             se llega a viejo

                                                             subiendo cuestas empinadas

                                                             y comiendo acelgas todo el año.

                                                             Siguiendo el consejo

                                                             emprendes airoso el ascenso

                                                             pero dejas el resuello

                                                             entre la panadería cerrada para siempre

                                                             y la plaza de la iglesia de la que parten

                                                                             - con un adiós definitivo -

                                                             los que van al camposanto.

                                                             Tal vez

                                                                            - te dices a modo de consuelo-

                                                              la decisión de pasar aquí inviernos solitarios

                                                              sospechar murmullos en el corazón de la noche

                                                                             leer tantos libros postergados

                                                                             recoger las hojas secas

                                                                             (que todavía no se ha llevado el viento)

                                                              la has tomado demasiado tarde,

                                                              cuando ya estabas cansado.

08/11/2007 19:35 josemarco Enlace permanente. PUEBLOS No hay comentarios. Comentar.

LA MAGIA DEL MONCAYO

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    Hoy he logrado realizar, por fin, una de mis aspiraciones en lo que a travesías de montaña se refiere. Después de muchos años de intentos, aplazados por diversos motivos, esta mañana he ascendido a uno de los picos más representativos de Aragón y a la cima más elevada del Sistema Ibérico. Desde primeras horas de la mañana, en un excelente día otoñal, nos hemos dirigido hacia Vera del Moncayo no sin antes detenernos en el Monasterio de Veruela, que estaba todavía cerrado para los visitantes. La mole del Moncayo se divisaba diáfana desde la carretera nacional que enlaza Zaragoza con Soria. A lo lejos, hemos podido contemplar la cresta del Moncayo, que tanto hechizó a Quadrado y a Parcerisa a mediados del siglo XIX, la silueta casi mítica de esa prominencia orgullosa que despertó la admiración del romántico sevillano Gustavo Adolfo Bécquer, la espalda teñida de los colores del otoño que tanto sedujo a Machado cuando la contemplaba desde tierras Sorianas en primavera hace precisamente cien años, la sombra amenazante y casi sublime de ese dios que ya no ampara, en palabras de nuestro gran poeta y cantautor José Antonio Labordeta.

     Ha sido una subida difícil, exigente, progresiva. Ha sido una ascensión zigzagueante hasta la cresta de la cadena montañosa. Ha sido un recorrido del que he podido disfrutar casi tanto como cuando ascendí a los tres grandes del Pirineo Aragonés - Monte Perdido, Posets y Aneto - hace casi treinta años. Javier iba abriendo camino y me ha servido de guía precoz con su entusiasmo y sus ánimos. En en camino nos hemos encontrado con unos cincuenta montañeros que perseguían el mismo objetivo. Ya en la cumbre, hemos tenido que resguardarnos de un cierzo frío que parece ya crónico a esas alturas. En la cima, la fotografía de rigor - Javier con una pequeña bandera de su querido Real Zaragoza - y la contemplación de un paisaje tan vasto como nuestra vista podía alcanzar. Los Pirineos se veían a lo lejos hacia el norte. Y en el valle pequeños pueblos que punteaban de blanco un paisaje verdeamarillo: Lituénigo, San Martín del Moncayo, Trasmoz, Añón y Tarazona. En la vertiente soriana, Ágreda, Noviercas y algunos pueblos más pequeños casi desdibujados por el contraluz de un sol otoñal insolente.

    El descenso ha sido rápido y francamente maravilloso. Hemos dejado la cumbre con una cierta nostalgia y con el deseo de volver. Tal vez en primavera y, si puede ser, con ese manto de nieve que atraía e inspiraba a Antonio Machado. Pero el Moncayo tiene más tesoros escondidos. Lo importante es descubrirlos poco a poco. Y degustarlos. Como ese exquisito menú con el que hemos culminado una mañana de aventura y de regreso a la montaña. A una de nuestras montañas más legendarias.

11/11/2007 19:58 josemarco Enlace permanente. VIAJES No hay comentarios. Comentar.

EL MONCAYO: UN ESPACIO PARA LA ENSOÑACIÓN

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      La semana pasada reabrieron por fin la Biblioteca de Aragón de la calle Doctor Cerrada. Para los que frecuentamos este centro cultural ha sido un largo paréntesis de más de seis meses sin poder acercarnos a bucear en sus tesoros bibliográficos, videográficos y musicales. Aunque las nuevas estanterías aparecían todavía un poco vacías, encontré un pequeño libro sobre Gustavo Adolfo Bécquer y el Moncayo, que me ha acompañado durante este fin de semana, mientras preparaba mi ansiada ascensión a la mágica cumbre. Es una obra en pequeño formato, de la colección Larumbe chicos, que lleva por título Leyendas aragonesas. El gnomo. La corza blanca. Son dos de las leyendas que escribió el poeta sevillano durante su estancia en el monasterio de Veruela con su hermano Valeriano desde diciembre de 1863 a octubre de 1864. Las ilustraciones son del zaragozano David Vela y la introducción, edición y glosario de Jesús Rubio Jiménez, catedrático de la Universidad de Zaragoza.

     Es precisamente esta introducción la que más me ha llamado la atención. Jesús Rubio es uno de los más prestigiosos estudiosos del mundo becqueriano y gran conocedor de la zona del Moncayo, tanto la que de la provincia de Zaragoza como la soriana. Al inicio de estas páginas nos habla de la importancia del Moncayo no sólo en estas dos leyendas sino en algunas de las Cartas desde mi celda. Así explica Jesús la importancia de este monte en la obra del gran poeta romántico:

     El Moncayo, que es el espacio fundamental de las dos leyendas, le resultaba ya familiar a Gustavo Adolfo Bécquer por la vertiente soriana, pues había residido en Noviercas durante el verano anterior en casa de sus suegros. El Moncayo se convirtió en objeto de contemplación y de ensoñación para él, con lo que no tardó en ser escenario de sus narraciones, al igual que otros lugares cercanos. El Moncayo fue para Bécquer "la montaña" por excelencia, un espacio grandioso y lejano, apto para la contemplación ensoñadora, y que la imaginación podía poblar de seres fantásticos, mezclados los aprendidos en sus lecturas con las historias oídas a las gentes que habitaban las estribaciones de todas sus sierras.

MEMORIA DE UN ABANDONO

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     Se ha presentado esta tarde en la sala FNAC de Zaragoza un libro dedicado a ese laberinto de callejuelas céntricas, denominado popularmente "el tubo". El catedrático y director de Heraldo de Aragón Guillermo Fatás ha ejercido de maestro de ceremonias de un acto en el que los protgagonistas han sido el fotógrafo Miguel Lizana y el escritor Antonio Tausiet. La obra reúne fotografías de esta zona de ocio zaragozana, realizadas desde el año 2000 hasta el 2004. Su título - El tubo. Memoria de un abandono - nos sugiere a los que hemos conocido esas calles en su apogeo durante los años sesenta y setenta del siglo XX, un grito de nostalgia, de solapada tristeza y de fatal huida hacia adelante.

    La estructura del libro es coherente e intenta abarcar lo que queda de vida en cada uno de los rincones y lo que las mudas paredes y los desiertos solares claman con su desolación. La primera parte nos presenta personajes reales. Son los retratos de una generación que recuerda y evoca. La segunda, se acerca a los lugares que han sido durante más de medio siglo testigos de una ciudad bulliciosa y provinciana. La tercera, se aproxima al mundo de los sueños y de la imaginación: son visiones aderezadas de realismo y surcadas de un tono casi elegíaco. Estos tres versos de Tausiet pueden sintetizar el poso casi esperpéntico de melancolía:

                                                               Ermita de parálisis mugrienta,

                                                              grasa de construcción agazapada,

                                                             espejo de desastres, carcajada.

     Voy a añadir, además, como homenaje a esta zona que ha cambiado en muy pocos años de fisonomía unas palabras del profesor don Antonio Beltrán, que anticipaba ya su decadencia: 

     Poca vida le queda al “Tubo”, a causa de una reforma que alterará la fachada del frente de la Avenida y la plaza de España, y que ya estuvo amenazada por la prolongación del paseo de la Independencia. Centro de un tipismo conocido universalmente como característico de Zaragoza, de bares y restaurantes, vendedores de lotería, limpiabotas, tiendas de discos o de recuerdos, del viejo cabaret “El Plata”, Casa Lac, restaurante y pastelería que puede presumir con la Posada de las Almas, de la calle de San Pablo, de ser el más viejo negocio, instalado por Constantino Lac en 1825, o de la Sociedad Protectora de Artistas Aragoneses, antecesora de la Agrupación Artística Aragonesa.


13/11/2007 22:24 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

ROMANCE DEL RÍO HUERVA

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         No sé si será por el otoño o para contrarrestar otro tipo de lecturas o actividades más prosaicas. El caso es que últimamente me ha dado por la lectura de poemas y, en mucha menor medida por alguna modesta creación en verso. Tengo entre mis manos un libro de poemas de don Julio Monreal y Ximénez de Embún, una edición de lujo de 1994, editada con el título Aragón en poesías. En esta antología personal, este poeta zaragozano de noble familia aragonesa (1839-1890) desgrana con peculiar lirismo y con talento creativo treinta y dos composiciones sobre Zaragoza, su historia, sus tradiciones y sus efemérides más relevantes.

     Mientras Gustavo Adolfo Bécquer escribe sus Rimas, poco antes de que Galdós se diera a conocer con sus famosos Episodios Nacionales, este ilustre aragonés, colaborador literario de la prestigiosa revista "La Ilustración Española y Americana", dedica un breve romance al humilde río Huerva. Con un tono festivo y un enfoque irónico, el poeta zaragozano contempla desde la orilla un río que ya por aquel entonces - año 1861 - se deslizaba escuálido por la ciudad y presentaba los mismos problemas que ahora, siglo y medio después. No es para que nos sirva de consuelo, sino todo lo contrario. Transcribo unos versos para aquellos que quieran conocer a un poeta de la tierra, del que se conserva un pequeño monumento en la plaza Aragón de la capital y un busto en La Almunia de Doña Godina, ciudad de la que era oriundo.

                                                        ORILLA DEL GÜERVA

                                                         El Huerva, río famoso,

                                                        si famosos ríos hubo,

                                                        de la gran Cesaraugusta

                                                        las tapias lame o los muros.

                                                        Y no digo que los baña

                                                        porque fuera hacerle insulto

                                                        que a duras penas podrían

                                                        tomar unos pediluvios,

                                                        lavar tampoco supiera,

                                                        que lavar, según arguyo,

                                                        limpieza indica y él es

                                                        albañal de puro sucio.

                                                         Corre con sumo trabajo,

                                                        medio lírico y sin pulso,

                                                        aunque vergüenza le corre

                                                        de verse en un espejo, turbio,

                                                        padece de mal de ricos,

                                                        aunque es pobre en su flujo,

                                                        pues padece mal de gota,

                                                        que es en ríos mal anémico. 

14/11/2007 18:53 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

SER EDUCADOR, ¿SUEÑO O UTOPÍA?

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     "Cada país es lo que es por la educación que nos ofrece". Con estas palabras ha comenzado doña Mariana Ferrari Quijano, profesora de ESIC - BUSINESS&MARKETING SCHOOL - la conferencia impartida en la sede de esta empresa en Zaragoza, con motivo del XIII Encuentro de Centros de Enseñanza. El título de la charla es también sugerente e invita a la reflexión: "¿Quién dijo que quería ser educador?". A partir de esta interrogación retórica, se han sucedido las propuestas, los consejos y las orientaciones.

     Uno de los puntos de partida ha sido la enumeración de algunos de los problemas con que se encuentra el educador en el día a día: presión de los padres, alumnos escasamente respetuosos, profesores desmotivados, cambios frecuentes en las reglas impuestas por la administración, poco reconocimiento profesional,... Con todos estos obstáculos, ¿quién dijo que quería ser educador? - se ha preguntado la conferenciante. Las opciones son pocas y limitadas. Eso sí, hay que tener un plan, unos objetivos claros y una estrategia de mejora, tanto personal como profesional. Y seguir unos pasos, aunque sea a ritmo de tortuga. Y soñar. E ilusionarse. Y creer en la utopía.

    En el resumen escrito de su intervención, nos ha dejado unas frases que pueden ilustrar alguna de estas aspiraciones y pueden ayudarnos a seguir adelante en esta tarea cada vez más difícil y menos gratificante:

     . "Tanto si crees que puedes, como si crees que no puedes, estás en lo cierto". (Henry Ford)

     . "Cuando quieres algo, todo el universo conspira para que realices tu sueño". (Paulo Coelho en El Alquimista)

     . "Algunas personas miran al mundo y dicen: ¿por qué? Otras miran al mundo y dicen: ¿por qué no? (George Bernard Shaw)

    

UN PUEBLO DE CONTRASTES

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     Hoy he tenido la oportunidad de visitar Villanueva de Gállego y de comprobar in situ cómo ha evolucionado esta pequeña localidad en las últimas dos décadas. Es un pueblo de contrastes, en continuo crecimiento. La parte antigua y más pintoresca queda cada día más desdibujada por la cantidad de adosados que la convierten en ciudad dormitorio de la cada vez más cercana Zaragoza. Su población se incrementa día tras día, tal vez con demasiada rapidez. Y es que muy pocos conocen el auténtico pueblo, que fue barrio de Zaragoza en el siglo XIX y que en 1848 vio nacer a uno de los mejores pintores aragoneses de la época: don Francisco Pradilla. He recorrido las calles de Villanueva, el entorno del Sella (algunos sólo conocen la población gracias al complejo hotelero) y me he acercado luego a la recién inaugurada Universidad de San Jorge. Me ha recibido un golpe frío de cierzo y desde su vestíbulo he contemplado los campos que todavía se cultivan, las ovejas pastando en busca del sol otoñal y el trazado del AVE, como un intruso en la apacible ribera del Ebro.

    El campus de San Jorge empieza con vocación de futuro e intenta cubrir aquellas demandas académicas que no oferta, de momento, la universidad pública. El interior es todo blanco, luminoso, casi inmaculado, tal vez algo aséptico. Amabilidad por doquier y luminosidad a raudales. Calidad como objetivo y estrategias creativas. Los accesos todavía no están acabados y las obras de los polígonos industriales entorpecen la llegada al recinto. Buenas instalaciones deportivas y, tal vez, demasiado cemento y poco arbolado. Pero todavía es pronto para juzgar a una entidad que acaba de nacer. Hay que dar tiempo al tiempo. De momento, me he quedado sorprendido por su ubicación. El rigor de los inviernos y de los veranos del valle del Ebro se dejará notar. Pero aún hay proyectos pendientes. Todo se andará. De momento, los futuros periodistas no tendrán que estudiar en Madrid o en otras provincias. A no ser que apuesten por la universidad pública. Todo es cuestión de gustos, intereses y maneras de pensar.

16/11/2007 19:14 josemarco Enlace permanente. PUEBLOS No hay comentarios. Comentar.

ESTO NO ES AMÉRICA

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     Siempre ha estado de moda el mimetismo, la imitación servil de los más poderosos y de los, aparentemente, más inteligentes. España no se ha librado nunca últimamente de la estela trazada por los Estados Unidos. Sólo Zapatero eludió el servilismo a que nos tenía acostumbrados el anterior gobierno, retirando a las tropas españolas del callejón sin salida iraquí. Películas, series televisivas, dietas alimenticias, comportamientos colectivos, grandes almacenes, grandes complejos hoteleros, grandes enclaves de ocio en medio de la estepa.

     Eso es precisamente lo que pretende hacer una multinacional: instalar en plena comarca de los Monegros un "megacentro" de ocio, a contracorriente con el paisaje, al margen de las poblaciones limítrofes y al margen de cualquier desarrollo coherente de una zona olvidada de Dios y de los hombres. Cemento y asfalto en los Monegros. Cemento y asfalto en la estepa. Cemento y asfalto en el paisaje. Lo que está ocurriendo en el entorno de la capital aragonesa - Plaza y Puerto Venecia son un claro ejemplo - va a suceder en la comarca monegrina. No sé lo que estará pensando el gobierno de Aragón. Ignoro cómo reaccionarán los ecologistas o los regantes o los propios agricultores de la zona. Pero me temo que va a ser un ejemplo más de desarrollismo salvaje - al estilo de la costa mediterránea - y que podría suponer, si no se plantea con un poco de sentido común, pan para hoy y hambre para mañana. Ni Aragón es California, ni los Monegros son las Vegas.
     Persistir en dudosos proyectos puede llevar a grandes decepciones. A no ser que prevalezca el sentido común o que pasen a segundo plano los intereses de un capitalismo que no respeta fronteras ni enclaves ni perspectivas de futuro.

17/11/2007 11:30 josemarco Enlace permanente. ARAGÓN No hay comentarios. Comentar.

AL FILO DE LO COTIDIANO

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     El domingo se despereza atenazado por las dentelladas de un aire frío, casi helador. Las calles de mi barrio están casi desiertas cuando voy a comprar la prensa. En las aceras, los restos de cada fin de semana: bolsas de plástico, alguna lata y excrementos, muchos excrementos de animales de cuatro patas. Una hora después, mientras la pequeña pantalla nos mostraba a un Ferrer incapaz de plantarle cara a Federer, vuelvo a la calle desafiando el ambiente invernal: carrera continua por el puente de Las Fuentes, recorrido por Vadorrey y regreso por el puente de Manuel Giménez Abad. Desde la altura, contemplo el cauce escuálido del Ebro y compruebo el avance sin retorno del tan cacareado azud. Me pregunto si después de la Expo servirá para algo y qué ocurrirá cuando se desencadene una gran avenida.

    Pero, como la mañana dominical da mucho de sí si uno remolonea en la cama, al filo de las doce, me acerco al rastro de la calle Pignatelli. Javier quiere cambiar algunos cromos de la liga 2007 y yo aprovecho para visitar los tenderetes de libros. Siempre hay alguna joya literaria escondida donde menos te lo esperas. Me quedo con los tres volúmenes de Los gozos y las sombras del escritor gallego Gonzalo Torrente Ballester, a un precio más que asequible. Desde la glorieta Aznárez hasta la plaza del Portillo, oleadas de ciudadanos de todas las culturas y nacionalidades desfilan premiosamente delante de los puestos de venta, muy bien instalados algunos; otros, improvisados caóticamente sobre el frío asfalto. Todos buscamos el tímido sol otoñal. Muy pocos encuentran lo que buscan, si es que buscan algo. La mayoría se contenta con observar, comprobar o preguntar por un determinado producto o artilugio. Son escasos los que se atreven a regatear. Y muy pocos los que se van con el producto deseado. Lo normal es quedarse con lo que uno no necesita, acumular objetos, colmar la sed de posesión, ejercer de anticuario o de restaurador o de coleccionista de lo que sea. Al filo de las dos, la calle Pignatelli va volviendo paulatinamente a su habitual fisonomía. Eso sí, tendrán que pasar los de FOCSA para dejar esas calles transitables, sin cartones, sin envases, sin perchas, sin residuos de residuos. Porque lo que sobra, lo que no se ha vendido, volverá al mismo lugar el próximo domingo. Aunque haga tanto frío como hoy. Al parecer, la ciudad necesita de este tipo de zocos. El problema es que nadie los quiere en su barrio, ni en la puerta de su domicilio. Pero cientos de zaragozanos voverán cada domingo a los aledaños del Portillo para comprobar si hay algún producto nuevo, original o incluso único.

     Para volver a casa hemos esperado durante varios minutos el autobús. La impaciencia se contagia entre los que poblamos la marquesina. El indicador de frecuencias lleva más de un mes sin funcionar y se le ha acumulado el polvo. Por fin llega uno, aunque no es el que esperábamos. Habrá que hacer trasbordo en la plaza de España. Allí tampoco funciona el indicador electrónico. Decenas de viajeros esperan bajo el frío. Al final, hemos de cambiar de nuevo a otro autobús que nos deja algo más lejos de casa. Llegamos tarde a comer. Y es que, últimamente, parece que algunos autobuses van a paso de tortuga. Pero no pasa nada. Es domingo y no hay que acudir a la Romareda a las cinco. Será una tarde sin liga,  tal vez algo anodina, dilatada, crepuscular, otoñal. El colofón dominical de un buen fin de semana. 

18/11/2007 18:11 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

ORENSANZ EN ZARAGOZA

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     Me he acercado esta tarde a la sala de exposiciones de Cajalón en la calle Coso de Zaragoza para contemplar y admirar la primera muestra individual de Ángel Orensanz en la capital aragonesa. El artista de Larués (Huesca) exhibe en esta exposición piezas personales, algunas de las cuales no habían sido presentadas en público hasta ahora. Las telas de colores de "Las golondrinas de Venecia" y el hierro soldado de "El esquiador" sirven de contrapunto inicial a una selección de esculturas figurativas, dibujos expresionistas y retablos de madera tallada que sorprenderán positivamente a los amantes del arte, de la creatividad y de la ruptura de moldes tradicionales. Porque Orensanz es un artista que disgrega la realidad para transformarla de nuevo en arte. Un arte solidario con la naturaleza, un arte surcado de motivos humanos, un arte que refleja las angustias e incertidumbres del hombre del siglo XXI.

     Es una pena que la obra de este artista aragonés - admirado en Nueva York y en otros países europeos y comparado con Goya, Bayeu y Buñuel como representantes del genio creativo de esta tierra - sea tan poco conocida en Aragón. La visita a esta muestra me ha ayudado a acercarme a las señas de identidad de este artista universal. Es una pena que Orensanz no haya sido invitado a la Expo de 2008. Ya sabemos que casi nunca uno es profeta en su propia tierra. Pero, al menos, gracias a esta exposición, muchos podrán acercarse hasta finales de año a conocer de cerca una obra tan personal, original, diversa y sugerente.
19/11/2007 22:41 josemarco Enlace permanente. ARTE No hay comentarios. Comentar.

LA CONQUISTA DE LA DEMOCRACIA

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     Hoy, hace ya treinta y dos años, comenzó la esperada marcha atrás para la conquista de la democracia. Una conquista dura, difícil, conflictiva, con vaivenes y altibajos. Este progresivo reencuentro con las libertades perdidas, no fue obra solamente de un par de dirigentes - como afirmaba hace unos años la periodista Victoria Prego. Fue, sobre todo, una conquista del pueblo, fruto de la presión de la calle y del empeño constante de amplios sectores de la sociedad española, especialmente del colectivo obrero y del estudiantil.

    Hoy, hace ya treinta y dos años, un joven maestro en un colegio privado religioso de Barcelona, impartía clase a un grupo numeroso de alumnos de segundo de primaria. Ese veinte de diciembre nos sorprendió a todos la noticia de la muerte de Franco, a pesar de que era una muerte anunciada. Mis alumnos se alegraron porque ello suponía unos días de asueto. A sus siete años, no sabían aún quién era el Caudillo ni se imaginaban lo que iba a ocurrir después. A mis veintipocos años, tampoco me detuve a pensar lo que ocurriría semanas después. Me dirigí a las Ramblas, centro neurálgico de la Ciudad Condal, compré un periódico local y caminé por las calles más céntricas. La gente paseaba seria, preocupada, atenazada por la incertidumbre. Luego llegarían las manifestaciones, los gritos de amnistía y libertad, las consignas a favor del estatuto de automía. Serían dieciocho meses duros, largos, intensos. Hoy, esos niños de noviembre de 1975 tienen ya 39 años, los mismos que el príncipe de Asturias.

    Esa conquista de la democracia, ese final de la dictadura, no fue una tarea fácil. Ni mucho menos. El veterano político y escritor Nicolás Sartorius y el joven profesor de la Universidad de Zaragoza Alberto Sabio han publicado un libro - El final de la dictadura. La conquista de la democracia (Noviembre de 1975- Junio de 1977), editorial Temas de hoy - en el que aportan elementos muy útiles para entender adecuadamente el sustrato político, económico y social de esos dieciocho meses. Espigo una de las frases con la que los autores intentan sintetizar su visión y su valoración de los hechos: "la democracia española no fue una democracia otorgada, sino conquistada con evidente esfuerzo y abundante riesgo y sacrificio".

FERNANDO FERNÁN GÓMEZ, UN ICONO DE LA CULTURA

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     Esta tarde nos ha dejado, en silencio, el actor, director y escritor Fernando Fernán Gómez. Este Académico de la Lengua y premio Príncipe de Asturias de las Artes compaginó su amor al cine y al teatro con su pasión por los libros. Siempre que podía devoraba los libros y se empapaba de sus argumentos y peripecias. Su imaginación y creatividad brillaban en todos los ámbitos de la cultura. Desde su debú en el escenario con la obra Los ladrones somos gente honrada, de Enrique Jardial Poncela, hasta su última gran interpretación en la película de Antonio Hernández En la ciudad sin límites, Fernán Gómez nos deja imágenes imborrables, interpretaciones únicas y escritos llenos de maestría.

    Recuerdo su interpretación de El pícaro, de El abuelo o del maestro liberal en La lengua de las mariposas. Pero también recuerdo su novela El viaje a ninguna parte, con tintes autobiográficos y pinceladas costumbristas no exentas de crítica. Su presencia en la pantalla o en los escenarios fue un soplo de aires fresco en la época de la censura. Como director, me quedo con Las bicicletas son para el verano, un drama que se sitúa en la estela de Antonio Buero Vallejo. Quiero plasmar como homenaje a este icono de la cultura de la segunda mitad del siglo XX un fragmento del artículo El abrazo de la lectura, publicado en El País el 23 de abril de 1994, con motivo del Día del Libro. Es un homenaje al libro y a todos los amantes de la lectura.

     El libro se abre ante nosotros como se abre de piernas la amante entregada y posesiva. Como abren los brazos para acogernos el amigo y el familiar. En mi prehistoria se abrieron para mí los brazos diminutos, débiles y sucios de los primeros cuentos de calleja. Ya entre ellos se observaban diferencias sociales. Los más baratos cabían en la palma de la mano, su letra era casi ilegible y tenían las mejillas manchadas de tiznones como de carbón o de tinta de escribir palotes, curvas y garrotes. No parecían pensados para que los leyeran los niños, sino las abuelitas, deshojándose, al borde de la cuna. En cambio, los más caros, en octavo, se leían con facilidad y tenían letras de oro en la portada.

     Vinieron después los libros de aventuras. Cuando aún no se ha llegado a la adolescencia, cuando aún no nos han amaestrado y no nos han inyectado en el cerebro la suficiente cantidad de resignación, nos asombra dolorosamente la monotonía de la existencia. ¿Cómo es posible -se pregunta el niño-, haber pasado ocho años padeciendo esta sórdida repetición cotidiana? Los libros de aventuras, con su mentira piadosa, le abren las puertas de la esperanza.

     Los libros escondidos. Los libros secretos. Hay que tenerlos debajo de los libros de texto. Leerlos cuando no nos ven nuestros mayores o los profesores, en el colegio. Son libros de aventuras, novelas folletinescas, policíacas. Y muy pocos años después -no años, meses-, novelas pornográficas. Qué inefable placer me proporcionan esas lecturas. Aldous Huxley dijo: "una orgía real nunca excita tanto como un libro pornográfico". Y con esto no intento sugerir a nadie que abandone las orgías (…)

      Aparecieron después los que algunos consideran enemigos del libro: el cine, la radio, la televisión... son, es cierto, otros medios de difusión de la poesía, y también de la música y de las artes plásticas. Pero, aunque enemigos en cierto aspecto, es difícil que derroten al libro, ni creo que pongan en ello interés, El libro les lleva la ventaja de la corporeidad, de la cercanía. El libro lo tengo, lo poseo, puedo incluso darle achares, no mirarlo, no leerlo y, sin embargo, conservarlo. No es efímero. Puedo también tenerlo en las manos, acariciarle el lomo como a un perro amigo, hojearlo, sobarlo, puedo besar algunos de sus renglones si me han conmovido. Tanto si es un libro lujoso, encuadernado en suave piel, como si es un libro popular, de los que se doblan y se pliegan sumisos para ser leídos en la cama, con los que uno puede acostarse sin muchas dificultades (...)

     Echo una mirada a la biblioteca. Cuántos libros en ella que ha devorado el olvido. Y cuántos que ya no podré leer. Quiero decirles a esos libros que no leeré nunca, que no se sientan despreciados. Si sé que no los leeré, es porque estoy en esa edad en la que al tiempo se le ve volar como a un gorrión asustado, en la que se nos escapa como agua en un cesto, en la que huye como algunos queridos recuerdos. Pero, al decir adiós, que un libro me abra sus brazos y repose sobre mi pecho.

 

UNA CARRERA DE OBSTÁCULOS

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     Hace ya unos meses que no utilizo la bicicleta para transitar por Zaragoza. Antes del verano, aún me atrevía a recorrer de punta a cabo los once kilómetros del Tercer Cinturón - desde Isabel la Católica hasta el enlace con la A-2. Ahora, en cambio, ni eso. ¿Qué ha ocurrido? Que circular con bici por esta ciudad o por sus alrededores se ha convertido en una empresa difícil y, casi siempre, arriesgada. Y si no, que se lo pregunten al colectivo Pedalea, que aboga por el uso de este medio de locomoción barato y ecológico, pero se choca con la evidencia de trazados problemáticos que, más que un carril-bici, se han convertido en una carrera de obstáculos.

    No conozco el último tramo de carril-bici recién inaugurado, entre el puente de la Almozara y el puente de Piedra. Según los portavoces del colectivo zaragozano, este carril-bici se debería denominar acera-bici. ¿Por qué? Pues, muy sencillo. Hay zonas en las que coincide la acera con el carril reservado a las bicicletas. Los pasos de peatones cruzan este carril de modo casi inesperado. Y lo peor de todo son algunos cruces con avenidas, como la del puente de Santiago. No sólo hay que esperar el cambio de semáforo, como un peatón más. Lo más sorprendente es que el carril no está señalizado en la calzada y hay que cruzar a la brava o bajándose de la bicicleta. Espero realizar pronto este recorrido para conocer el alcance de las quejas y el por qué se habla de una verdadera chapuza. Eso sí, seguramente lo haré a paso de marcha y, de momento, dejaré la bicicleta en casa. Está claro que las bicicletas no sólo son para el verano - como decía el recientemente fallecido Fernando Fernán Gómez - sino que, después de tantos desatinos, quedarán reservadas para carreteras secundarias, caminos verdes o alguna ruta ecológica netamente rural.

FRANCISCO CANDEL, EL ESCRITOR DEL PROLETARIADO

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     En este mes de noviembre, caduco, otoñal y crepuscular se nos ha ido un hombre de letras comprometido con Cataluña, su tierra de adopción - emigró desde Casas Altas, en el Rincón de Ademuz, a los dos años - y compometido con las personas de su entorno. Paco, o Francesc, ha sido considerado como el cronista de la inimigración en Cataluña. Desde su primera novela Donde la ciudad pierde su nombre, hasta las últimas páginas de sus memorias, este escritor autodidacta nos ha dejado una huella cultural y un rico poso social a todos los que hemos seguido su trayectoria y hemos leído sus artículos. Ha plasmado su lucha por la vida barojiana en novelas como Hay una juventud que aguarda y ha seguido la estela de Plá en sus relatos de viajes, preñados de humanidad.

    Como homenaje a este escritor, quizás poco conocido fuera de Cataluña, plasmo el artículo "El escritor del proletariado", publicado en "El País" el 11 de septiembre de 2005, con motivo de su ochenta cumpleaños:

     A los 80 años, es autor de referencia en la novela social. Se considera catalán y valenciano. Contrario a lo patriotero y a la guerra. Sigue viviendo en la Zona Franca de Barcelona, como un personaje más de los que retrató en sus libros sobre el paisaje de la inmigración en la posguerra.     Si tú llegas al barrio de Candel, Francisco Candel, en la Zona Franca de Barcelona, y lo haces con tiempo suficiente como para entrar en un bar a pedir agua o café o cerveza o vino y le preguntas al camarero si por casualidad ha oído hablar de Candel, de Francisco Candel, probablemente te responderá como le respondía a Candel cualquiera de los personas de sus libros más célebres, empezando por aquel que le dio más fama y controversia, Donde la ciudad cambia su nombre (1957), una fabulación basada en la realidad con la que Barcelona estrenó la exposición pública de sus peores arrabales. Te responderá el camarero: “¿El Candel? Por ahí anda ése, por ahí debe de andar”. Candel se adelantó a los antropólogos modernos, y enseñó las vergüenzas de la ciudad con el propio lenguaje de sus protagonistas; no inventó nada, se limitó a reflejar todo tal como lo vio, utilizando, además, un lenguaje inédito entonces, o acaso vivo tan sólo en algunos de los libros de Tomás Salvador o de Camilo José Cela… 

    Muchos años más tarde, Manuel Vázquez Montalbán recordó así aquel libro: Era “el retrato del salvaje crecimiento urbano para absorber las riadas de la inmigración interior. Aún pueden verse hoy los escenarios de aquella derrota social y arquitectónica en la Barcelona fea del extrarradio o en lo que queda de la Barceloneta o del ya casi deconstruido Barrio Chino”… La crudeza de aquella historia hizo que Candel fuera famoso más allá de los barrios, pero sobre todo en los barrios cuya vida desentrañaba. Y los habitantes cuyas vidas describía se pusieron tan furiosos, porque ahí aparecían con sus nombres y con sus apodos, que Candel tuvo que irse buscando refugios e incluso nuevas historias con las que aclarar las que le pusieron en el disparadero. Así nació otro libro suyo, ¡Dios, la que se armó! (1964), que fue una crónica, igualmente descarnada, pero más matizada, de lo que pasaba en los barrios extremos de Barcelona y cómo algunos de sus habitantes le quisieron linchar…

     Escribió muchos más libros Candel, y aquí, en esta conversación, habla de algunos, pero aquél le dio tanta notoriedad que ese título, Donde la ciudad cambia su nombre, habrá servido para titular tantos artículos como los Cien años de soledad o la Crónica de una muerte anunciada de Gabriel García Márquez… Entre los otros libros que escribió Candel hay uno que ha circulado menos, pero que fue una biblia para los empezaron a escribir en los años sesenta. Se tituló Hay una juventud que aguarda (1956), y explicaba la ambición imposible de un joven de origen proletario que tocaba a las puertas de las grandes editoriales con el objetivo verdaderamente osado de hacerse artista…    

     Décadas después, aquel Candel que dio tanto que hablar entre los suyos, y fuera de sus ámbitos, sigue  viviendo en la misma zona que fue objeto de sus primeros libros, encima del bar donde se encogen de hombros como en sus novelas para decirte dónde está la persona que buscas; acompañado de Joana, una mujer que le ayuda en estos años de la vejez, y de un periquito al que llama Raúl y que se pasea entre nosotros como si también conociera las reglas de la casa, Candel vive los 80 años, recién cumplidos, exhibiendo el mismo escepticismo con que sus personajes se buscaban la vida.

     Su figura es la de siempre, la de un hombre enjuto que, sentado en su silla de leer, parece aún más flaco, más esencial, más tímido; tiene su barba de tantos años totalmente cana y su mano es una fina capa de piel suave con la que te asegura un recibimiento cálido. Cuando ya te sientas ante él, y abres la máquina para grabarle lo que diga, te dan ganas de contarle tú a él qué has visto en la calle para que él vuelva a escribir de lo que va oyendo. Pues eso ha sido su literatura: oír lo que pasa para contarlo. Pero ahora está ahí, encerrado en ese palomar desde el que mira sus barrios; de vez en cuando sale, cuando le vimos acababa de almorzar con Jordi Pujol, que se hizo amigo suyo, pero su vida ya es aquí dentro, en una casa de lo que entonces era la Barcelona que perdía su nombre. 

 

LA NIEVE LLEGA A TERUEL

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     Después de un verano atípico en lo que a climatología se refiere - casi ni una gota de agua, ni una tormenta, ni un chubasco -, después de un inicio de otoño seco y anticiclónico, la nieve ha llegado, por fin, a las cumbres más altas de la provincia de Teruel, para alegría de unos y disfrute de otros. Van a ser muchos los que se acercarán durante los próximos fines de semana a las pistas de esquí de Valdelinares y Javalambre para disfrutar del deporte del esquí o, simplemente, para contemplar un paisaje diferente. Desde la comunidad valenciana y desde la propia comunidad aragonesa numerosos visitantes elegirán estos dos enclaves turísticos para romper la rutina de la semana y cargar las pilas. Se van realizando mejoras año tras año, aunque todavía quedan algunas asignaturas pendientes.

     Tengo intención de subir a Valdelinares desde Aliaga algún día del próximo puente de la Constitución. El problema son las comunicaciones. Tanto si uno se desplaza por Allepuz y Gúdar, como si se dirige a las pistas por Villarroya y Sollavientos, la carretera deja mucho que desear. Las autoridades deberían tomar nota de estas deficiencias y tratar de solucionarlas lo antes posible. Porque, al parecer, se da más prioridad a las comunicaciones desde la comunidad valenciana que a las que proceden de la propia provincia. Eso si se encuentra uno con la calzada limpia de hielo o nieve. En caso contrario, se daría la paradoja de no poder ir a esquiar a una pista que está a menos de cuarenta kilómetros del punto de partida. Algunos hablarán de la escasez de habitantes de esta zona en esta época del año. Es verdad. Pero no deja de ser un círculo vicioso el tema de las comunicaciones. Si hubiera mejores carreteras, si la autovía tuviera un trazado paralelo por la comarca de las Cuencas Mineras, otro gallo cantaría. De todos modos, intentaré llegar a Valdelinares por uno u otro camino y disfrutar de la nieve recién caída, antes de que el cambio climático que se avecina aleje de esta tierra las bajas temperaturas y nos traiga inviernos más benignos y más efímeros. El tiempo lo dirá. 

24/11/2007 22:20 josemarco Enlace permanente. ARAGÓN No hay comentarios. Comentar.

¿JUBILARSE A LOS SETENTA?

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     No sé quiénes han sido los que han asesorado al gobierno para que se decida a prolongar la jubilación - voluntaria e incentivada - a los setenta años. No sé si las cabezas pensantes del gobierno de la nación han puesto en la balanza los pros y los contras de esta decisión polémica y controvertida. Lo que está claro es que no han bajado al ruedo de la realidad cotidiana para comprobar las supuestas bondades de esta extraña decisión.
     Al parecer, en lo que a bienestar social se refiere, vamos como el cangrejo. A la subida excesiva y especulativa de los alimentos básicos, al incremento irracional del precio de los pisos, a los contratos basura, a la inestabilidad laboral, se suma algo que ya nos temíamos, porque lo que ocurre en la vecina Francia, llega, tarde o temprano, a España. Y el miedo parece que guarda a la viña. Pero no siempre es así. Y si no que se lo pregunten a los miles de camioneros, conductores de transporte público, bomberos, albañiles, profesores,...cuando rondan los sesenta años y llevan ya más de treinta y cinco cotizados. ¿Cómo se encuentran? ¿En qué condiciones pueden realizar su trabajo? ¿Cuáles son sus perspectivas de futuro?
    Porque, señores políticos, es muy bonito prolongar la vida laboral a un catedrático de universidad, o a un ejecutivo, o a un pequeño empresario. Pero es utópico, y en ocasiones cruel, intentar que una persona que lleva casi cuarenta años al pie del cañón, acuda cada día a su trabajo con entereza, con ilusión y sin achaques. Y todo por un mísero quince por ciento como incremento de una pensión de la que podría incluso no disfrutar. Por un simple plato de lentejas.
   Uno no sabe si reír o si llorar ante estas medidas. Me imagino que las cabezas pensantes del ejecutivo rectificarán, matizarán o cambiarán su planteamiento. Porque, si lo que quieren es salvar la cotización a la Seguridad Social, que empiecen por los más jóvenes, y que no expriman al máximo a los que ya lo han dado todo en su profesión cuando tenían que darlo, o sea, de los veintipocos a los sesentaipocos años. Lo demás son milongas al estilo Sarkozy.
25/11/2007 16:35 josemarco Enlace permanente. SOCIEDAD No hay comentarios. Comentar.

PÉRDIDA DE EMPLEOS EN LAS CUENCAS MINERAS

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     La comarca turolense de las Cuencas Mineras es una de las que más problemas tiene para fijar su población. La situación es cada día más preocupante, a pesar de los esfuerzos que se están realizando desde diversos organismos para que no sea así. Después de la sangría de población de los años sesenta - que compartió con la mayoría de las comarcas de Teruel - y tras sufrir una dura reconversión durante las décadas de los años 80 y 90 del pasado siglo, debido al cierre de numerosas explotaciones mineras y de la central térmica de Aliaga, esta comarca sigue sufriendo el problema del cierre de empresas, de la rescinsión de contratos o de la drástica reducción de plantillas. Aunque actualmente afecta, sobre todo, a las poblaciones de Escucha y Montalbán, esta siuación puede continuar como un efecto dominó en otras empresas de la zona.

     Félix Rubio, portavoz del grupo de Izquierda Unida en esta comarca, se hace eco de esta situación y pide al Gobierno de Aragón que intervenga en la búsqueda de una solución para evitar males mayores. No basta con hablar del pleno empleo, no es suficiente con airear la renta per cápita de las pocas personas que habitan en esta zona. Lo esencial es buscar alternativas fiables y de futuro a esta sangría aparentemente imperceptible. En la actualidad - según el último censo de 2001 - habitan unas nueve mil personas en una superficie de 1.408 kilómetros cuadrados, que agrupa a 30 municipios. La densidad de población era, en este inicio de siglo, de 6,7 personas por kilómetro cuadrado. Una cifra ridícula y preocupante. Hay que tener en cuenta, además, que casi la mitad de la población supera los 55 años de edad y que la mayor parte de esas personas están prejubiladas o jubiladas. Como es lógico, los jóvenes se van a buscar trabajo a otras zonas más prósperas. Sólo el turismo intenta marcar una pauta positiva en esta comarca. Pero el turismo no basta. Ni tampoco es suficiente la afluencia de mano de obra extranjera. El crecimiento vegetativo es negativo y los datos así lo demuestran: a principios del siglo XX habitaban en esta zona veintidós mil personas; ahora, un siglo después, esta cifra ha quedado reducida a menos de la mitad. ¿Qué ocurrirá dentro de cuatro o cinco décadas?

POR UNA UNIVERSIDAD DE FUTURO

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     En Teruel no sólo piensan en el presente. Se preocupan, sobre todo, del futuro. De un futuro que empezaron a construir a partir de 1999 - hace más de ocho años- cuando un grupo de turolenses comprometidos impulsó la plataforma Teruel Existe para luchar contra el abandono de una provincia dejada de la mano de Dios y de los hombres desde hace varias décadas. La lucha, el tesón y el buen hacer colectivo de esta plataforma han conseguido diversos frutos, aunque sus reivindicaciones iban siempre más allá de lo que, al final, se les ha otorgado. Porque Teruel tiene aún muchas asignaturas pendientes. Y una de ellas es la Universidad. El campus turolense ha ido creciendo poco a poco, tal vez a paso de tortuga. Y la ciencia y la tecnología siguen por unos derroteros mucho más rápidos que la propia institución docente, dependiente de la Universidad de Zaragoza. Por eso, diversos colectivos de la capital de los Amantes han unido sus fuerzas y su entusiasmo para reclamar una Universidad más competente y más diversificada. Una universidad de futuro.

    Las asignaturas que reclaman los representantes de estos colectivos - que llevan ya 24 horas encerrados en la Casa Consistorial - son Arquitectura y Comunicación Audiovisual. Y tanto para una como para otra esgrimen razones contundentes: en el primer caso, hay que tener en cuenta la tradición arquitectónica de una provincia surcada por los monumentos mudéjares; en el segundo caso, hay que valorar la tradición cinematográfica de la provincia turolense con dos figuras clare: Segundo de Chomón y Luis Buñuel. Hay que tener en cuenta, además, que estas titulaciones no figuran, de momento, en ninguna facultad de la Universidad de Zaragoza, lo cual refuerza más la solicitud unánime de los turolenses. Y Teruel necesita de estas titulaciones universitarias y de otras que podrán llegar en un futuro. De este modo, muchos alumnos se quedarán en la ciudad al terminar el bachillerato. E incluso se podría hablar de la acogida de alumnos de otras provincias cuyas facultades están saturadas o quizás obsoletas. La reivindicación es clara y contundente. No sé lo que pensarán las autoridades educativas del Gobierno de Aragón. Pero deberían entender la legitimidad de tal reclamación y buscar un equilibrio entre los distintos campus aragoneses. Teruel no se merece un campus de tercera. Porque ya va siendo hora de que abandone el vagón de cola de los trenes del progreso y del futuro. Y el tren de la educación no lo puede perder de ninguna manera.

 

27/11/2007 17:38 josemarco Enlace permanente. ARAGÓN No hay comentarios. Comentar.

LA TRASTIENDA DE LA EXPO

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     Mientras el mes de noviembre se esfuma lentamente, las obras de la Exposición de Zaragoza, prevista para el verano de 2008, avanzan entre bastidores y permanecen en una especie de trastienda. Los operarios trabajan noche y día en el meandro de Ranillas, pero la ciudad parece dar la espalda, de momento, a estas moles de hierro y hormigón, presididas por la espectacular Torre del Agua. Se nos va un mes anómalo desde el punto de vista climatológico y conflictivo en el ámbito del transporte urbano. Se quejan los taxistas, porque no quieren más licencias; se quejan los trabajadores de Tuzsa, porque no están satisfechos con sus condiciones de trabajo e incluso se quejan los que se atreven a transitar en bicicleta, porque los carriles bici no están bien diseñados.

     Pero este mes otoñal nos ha traído otros asuntos que copan día tras día las primeras páginas de los periódicos y las portadas de otros medios de comunicación. Tanto el macrocentro lúdico, que está previsto levantar en plena estepa monegrina, como el interminable conflicto de los bienes de la Franja, preocupan tanto o más a los ciudadanos que esas obras realizadas a la orilla del Ebro casi a contrarreloj. Y es que, al parecer, muchos zaragozanos prefieren mantenerse al margen de este evento centenario y mostrar una actitud de euforia contenida o de emoción aplacada. Aunque queden sólo seis meses, parece mucho tiempo todavía. Están las Navidades de por medio, el inicio de un año que quedará para la historia de la ciudad, las elecciones generales de marzo y otros eventos que no figuran en ninguna agenda, pero que pueden surgir en cualquier momento.

    La Expo, sin embargo, sigue entre bastidores hasta que se levante definitivamente el telón y desaparezcan las grúas, los inconvenientes de las obras y las frías imágenes de esqueletos de cemento. De momento, hasta parece que las calles están más tranquilas sin la herida del cierzo. ¿Dónde están los más de mil taxis? ¿Qué ocurre con la frecuencia de los autobuses? Lo único que no podemos eludir es el sonsonete prenavideño y la invitación al consumo. Lo demás permanece aún en la trastienda, como esos muebles antiguos que hay que restaurar antes de presentarlos relucientes en el escaparate. Tal vez sea mejor así: sin estridencias, sin demasiados alardes, entre bastidores. 

28/11/2007 20:47 josemarco Enlace permanente. SOCIEDAD No hay comentarios. Comentar.

CREPÚSCULO OTOÑAL

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     La tarde se adormece. Y nos regala escenas preñadas de ternura. Atardece en Zaragoza. El crepúsculo se apodera de la ciudad y viste de gris los árboles y las avenidas. Es la huella del otoño: nubes cárdenas, horizontes agrisados, escenas de contraluz.

     En un humilde platanero en la calle Fray Luis Urbano, en el zaragozano barrio de Las Fuentes, una tórtola cuida y mima a sus polluelos en un ambiente hostil y desapacible. La contemplamos desde la galería. Es una escena peculiar, casi milagrosa, en esta vorágine de asfalto, hierro y hormigón. La madre alimenta y cuida a sus polluelos. No los deja ni a sol ni a sombra. Quizás al anochecer se atreva a buscar algo de comida en los aledaños del Tercer Cinturón.

     Ignoro cuál será el futuro de este animalillo desprotegido. Las hojas desaparecen día a día. Y el cierzo amenaza con volver en cualquier momento. Por eso parece inquieta, asustada, angustiada. Son muchos los enemigos que acechan en el horizonte. Y el ser humano es uno de ellos. Por eso parece que pida protección, amparo, acogida. En estos días casi prenavideños, la tórtola solitaria en pleno casco urbano no deja de ser una metáfora del destino de tantos seres desvalidos, marginados, sin hogar.

      Javier ha captado la imagen con sigilo, para que el ave no se asuste ni se sienta amenazada. No sé cuándos días aguantará en este hogar frágil y provisional. No sé cuál será el destino de sus polluelos. Sólo sé que, en esta tarde gris de noviembre, este indefenso animal ha puesto una nota de ternura a los que amamos la naturaleza y apreciamos el riesgo y la aventura. Un milagro de la naturaleza en una zona tranquila de la ciudad.

LA PASIÓN DE LA PALABRA

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     Ayer, casi contra todo pronóstico, el poeta argentino Juan Gelman (Buenos Aires, 1930) obtuvo uno de los mejores galardones en lengua castellana: el Premio Cervantes. Es un merecido reconocimiento a una trayectoria poética comprometida. Porque este compositor precoz - escribió sus primeros poemas a los nueve años - lleva tatuada la poesía en el cuerpo. Gelman es un poeta que vive y transpira poesía. En la palabra se recrea como pez en el agua. Y con la palabra crea, imagina, sobrevive, lucha, se rebela, exclama, interroga, construye un mundo diferente, intemporal, casi mágico. El amor, la vida y la muerte surcan unos poemas en los que la ternura convive con la angustia. Este poeta de ascendencia ucraniana, que sufrió en sus carnes y en las de sus hijos los horrores de la dictadura argentiva, sigue escribiendo día tras día. Porque la poesía es la sangre de sus venas, la semilla de su ilusión por vivir, el pájaro que revolotea en su mente todavía diáfana.

     Plasmo un poema en el que el vate argentino ensalza a la poesía, hostil al capitalismo rampante del siglo XXI:

          Toda poesía es hostil al capitalismo
         puede volverse seca y dura pero no
         porque sea pobre sino
         para no contribuir a la riqueza oficial
 
         puede ser su manera de protestar de
         volverse flaca ya que hay hambre
         amarilla de sed y penosa
         de puro dolor que hay puede ser que
 
         en cambio abra los callejones del delirio y las bestias
         canten atropellándose vivas de
         furia de calor sin destino puede
         ser que se niegue a sí misma como otra
  
         manera de vencer a la muerte
         así como se llora en los velorios
         poetas de hoy
         poetas de este tiempo
 
         nos separaron de la grey no sé que será de nosotros
         conservadores comunistas apolíticos cuando
         suceda lo que sucederá pero
         toda poesía es hostil al capitalismo.

 

30/11/2007 17:13 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.


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