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Se muestran los artículos pertenecientes a Diciembre de 2008.

JUAN MARSÉ, PREMIO CERVANTES

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     El escritor barcelonés Juan Marsé acaba de obtener merecidamente el Premio Cervantes, uno de los máximos galardones de las lengua castellana. Son varios los motivos que ha aducido el jurado, presidido por José Manuel Blecua, para premiar a este novelista autodidacta que suma un reconocimiento más a su larga trayectoria literaria. Entre otros argumentos, el jurado ha valorado su vocación de escritor comprometido y el reflejo en sus novelas del castellano hablado en Cataluña.

    Desde la lectura de Últimas tardes con Teresa, novela inolvidable por su lenguaje, su presentación de personajes - especialmente Manolo, Pijoaparte - y por su recreación de una época de la posguerra, me he acercado con frecuencia a una prosa a caballo entre la tradición y la innovación. Obras como Si te dicen que caí o Rabos de lagartija me han dejado un buen sabor de boca como lector. Sus novelas se acercan sin recato a un entorno marginal y conflictivo e intentan renovar la narrativa acartonada de los años cincuenta. Al igual que su paisano y coetáneo, Juan Goytisolo, Marsé merece este reconocimiento como uno de los mejores narradores de la segunda mitad del siglo XX.

     Plasmo a continuación un artículo de Almudena Grandes en El País. Estoy totalmente de acuerdo con la opinión de esta periodista y novelista.

     Cuando llegué a la universidad, no lo había leído. Entonces, yo, como muchos españoles de mi edad -ya sé que otros no, que ellos eran lumbreras desde pequeñitos-, padecía una grotesca variedad de la estupidez, que me impulsaba a oponerme por principio a la cultura española. Como el franquismo envilecía cuanto tocaba, creía mantenerme al margen al opinar que los creadores nacionales eran mediocres, provincianos y, sobre todo, sospechosos de oscuras connivencias con la dictadura. Así de tonta era yo, así de equivocada pasé la adolescencia, hasta que unos años después, casi por azar, descubrí, entre otros autores de su generación, a Juan Marsé, y sus libros me cambiaron la vida.

     No se puede escribir desde la nada. La literatura es una tradición, y escribimos porque otros han escrito antes, y para que otros escriban después. Pero Marsé es mucho más que mi tradición literaria. Libros como Un día volveré, forjaron también mi conciencia cívica, mi compromiso político, y me enseñaron quién era yo y en qué país vivía. En sus páginas aprendí a colocar bien los adjetivos, pero también a dejarme llevar por la emoción, esa emoción oscura y ambigua, tierna y cruel, honda y, sobre todas las cosas, verdadera, que palpita en la mirada confusa de unos niños que juegan en la calle y miman sus secretos, exóticas postales del extranjero que son la libertad, la puerta imaginaria por donde escapar de la implacable sordidez de una realidad que termina atrapando por igual a las bellezas de barrio teñidas de rubio platino, y a los viejos revolucionarios incapaces de mantener vivos sus sueños.

     El Premio Cervantes no ha reconocido sólo la trayectoria de un escritor enorme. Para mí, y para otros novelistas de mi edad, Juan Marsé ha sido también un maestro imprescindible. Si no lo hubiera leído, quizás nunca habría llegado a escribir. Bendito sea.

EL LATIDO DE LA ACTUALIDAD

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     Hay días en los que no tengo tiempo de leer el periódico con una cierta calma y sosiego. Los exámenes se acumulan encima de la mesa de mi despacho y tienen una cierta prioridad. Pero siempre me queda en estas ocasiones la consulta rápida de la prensa digital a través de la red. Intento consultar distintos medios de comunicación para hacerme eco de la actualidad con una cierta visión objetiva, aunque lo logro a medias.

     En el ámbito nacional, el aumento del paro encabeza todas las portadas.  Ya tiene a quién echar la culpa el partido de la oposición. Como noticia internacional tiene especial relevancia el hecho de que el presidente saliente de los Estados Unidos reconozca - ¡por fin! - que se equivocó al creer que en Irak había armas de destrucción masiva. ¡Qué ingenuo! Lo sabía casi todo el mundo menos él. En el ámbito autonómico, se entrecruzan el tema de los bienes eclesiásticos de Aragón, que no quiere devolver la diócesis de Lérida; el asunto de la Opel, que parece se va complicando y del que sólo asoma la punta del iceberg, y - ¡cómo no! - el tema de la discriminación, olvido y trato desigual a la provincia de Teruel.

     Este último asunto me da pie a algunas reflexiones: ¿Qué papel desempeñan en Madrid nuestros diputados y senadores provinciales? ¿Hasta cuándo nuestras cabezas pensantes seguirán buscando razones medioambientales para cortar las alas a todo lo que suponga progreso? ¿Cuándo tendrá la provincia unas redes de comunicación propias del siglo XXI? ¿Va a seguir teniendo la capital un campus universitario de tercera?

     Las preguntas podrían multiplicarse. Pero, como es mejor acabar con buen sabor de boca, consulto la prensa deportiva y habla ya del próximo derbi aragonés. Un encuentro por todo lo alto, el del sábado entre el Real Zaragoza y la Sociedad Deportiva Huesca. Aunque soy zaragocista desde siempre, sigo cada semana al Huesca y valoro lo que está haciendo con un presupuesto mucho menor. Los técnicos están trabajando bien, se han realizado buenos fichajes y el fútbol que practica es vistoso y eficaz. Eso sí, que gane el que mejor fútbol practique y que triunfe el espectáculo.

02/12/2008 20:41 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.


LABERINTOS LITERARIOS

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    Llega a mis manos el número 18 de la revista trimestral Laberintos, que edita semestralmente el Instituo de Educación Secundaria Elaios, de Zaragoza.   Este ejemplar está dedicado a los últimos doscientos años de la historia de una ciudad que acaba de celebrar el Bicentenario de los Sitios y la Exposición Internacional 2008.

     Leo, en primer lugar, un excelente artículo editorial titulado "La ciudad soñada" y continúo con las páginas de mayor sabor literario. La sección "Tres visiones literarias de Zaragoza" destaca por su originalidad. Los escritores zaragozanos Daniel Gascón, Ángel Gracia y Miguel Serrano Larraz desgranan sus recuerdos de infancia y juventud en distintas zonas de una ciudad que cambia día a día su fisonomía y aterosa los recuerdos.

    Al final de la revista, las páginas poéticas están dedicadas al joven compositor zaragozano Jesús Jiménez Domínguez. El autor de Diario de la anemia y Fermentaciones (Olifante, 2000) y Fundido en negro (Premio Internacional de Poesía Hermanos Argensola 2007) escribe dos poemas: "Las luces de Messina" y "Nocturno de Lisboa". Reproduzco el primero por su riqueza metafórica y por su aliento existencial.

                    El presente está tan cerca que a veces es difícil verlo.

                               Entonces el collar de los días nos estorba,

                               nos estrangula y sus cuentas nos queman.

                          Yo viajé hasta Italia para verme en la distancia,

                   para contemplar desde el otro lado las luces de la isla

                     como un extraño que ve las velas de un pastel ajerno.

                           También yo soy una isla en medio de la noche,

                     escribí en la postal que nunca envié a ninguna parte.

               El mar, como un cleptómano arrepentido, dejaba en la arena

                     las cáscaras, los restos de un tiempo consumido.

                   Los tomé y en un bar armé el cadáver, pero el muerto

                     se levantó como el viento se levanta de los árboles.

                         Lo vi salir por la puerta y era como si yo saliera

                               de mi piel o de un hospital de campaña.

                         De aquellos días que se fueron hoy recuerdo

                    las luces de Messina y los volcanes de las islas Lípari.

                        Y ahora, de nuevo, mi imagen en el espejo es ésta:

                        la de un ciego que se asomara al vacío de un cráter.

ROSENDO TELLO EN LA REVISTA TURIA

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     No es la primera vez que escribo en este blog del poeta aragonés Rosendo Tello Aína (Letux, 1931), Premio de las Letras Aragonesas en 2005.  Me referí a él cuando le concedieron el premio (CINCUENTA AÑOS DE POESÍA, 14-12-2005), cuando participó en una campaña de poesía en la calle (CON LA VOZ Y LA PALABRA, 20-3-2006) y cuando realizó una lectura de sus poemas ante un público variopinto (LECTURA POÉTICA EN EL COSO, 8-11-2006).

     Esta tarde, al comenzar la lectura de la sección Poesía del último número de la revista cultural TURIA - que cumple nada más y nada menos que 25 años - me encuentro con un poema del veterano compositor que  me llama poderosamente la atención por su cadencia, profundidad, poder de sugerencia y trasfondo existencial. Su título, Rosas, piedras que germinan anticipa al lector unos versos que ahondan en el alma de las cosas, en la sensibilidad de lo aparentemente insensible, en el poder de lo inmaterial. Espigo las estrofas más sugerentes:

                    Hay días en que ocurren cosas raras:

                    el aire azul negrea de repente

                    y se quiebran los muros del jardín,

                    una blanca carroza arranca pedernales

                    de las nubes sombrías y las almas sombrean,

                    destiñendo la luz y cegando los ojos,

                    y los cuerpos se cubren de cerda transparente...

                    El tiempo que creímos ya desaparecido

                    resplandece de nuevo

                    a la luz virginal de la mañana,

                    con la música íntima de las rosas que aspiran

                    las fragancias del aire que regresa

                    para orientar los pasos borrados por la lluvia.

                    Eso tiene que ser y no un milagro

                    o fenómeno raro de la naturaleza.

                    Que el desconocimiento que tenemos

                    del alma de las cosas

                    no nos permite oír voces indescifrables

                    que suenan en el fondo de nuestras experiencias

                    cotidianas. Así en las soledades

                    de amarga despedida que sentimos llorando,

                    o en la materia frágil de una fotografía

                    que el tiempo amarillea y amarilleó la sangre

                    sagrada de los muertos y despiertan riendo

                    y diciendo en silencio:

                    "La vida sigue si el amor perdura"

                    Seres extraviados que en los trances de luz

                    reconocen la huella de sus almas ausentes

                    hablándonos en sueños y despiertos guiándonos.

                    Eso debe de ser y no tristeza,

                    según la convicción de que nunca entendemos

                    tantas cosas extrañas, o la melancolía

                    ahogada en el sollozo del recuerdo

                    que nos dice: "Sólo el amor perdura".

                    Rosas que mueren, piedras que germinan

                    y verdean al sol con fulgor de esmeraldas.

TREINTA AÑOS DE CONSTITUCIÓN

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     Mañana se cumplen treinta años de la Carta Magna. Treinta años de historia. Treinta años de democracia. El día festivo que nos brinda esta fecha no suple la reflexión sobre alguno de los artículos de la Constitución Española, aprobada por consenso en 1978.

     Parece que fue ayer cuando los españoles comenzamos una nueva etapa que, afortunadamente, todavía dura. Ha habido vaivenes, incertidumbres, intentos de golpes de Estado - 23 de febrero de 1981 - atentados terroristas, discrepancias autonómicas. Pero lo que está claro es que, en lo esencial, los artículos de la Constitución hayan marcado una pauta para que los ciudadanos españoles sepamos convivir en paz y en libertad.

     De todos modos, es una pena que más de la mitad de los españoles desconozcan los artículos de la Carta Magna. Por eso, en el Instituto Ramón y Cajal de Zaragoza, se han dedicado esta mañana dos sesiones a la lectura en voz alta de los artículos más importantes. Algunos alumnos conocían parte del contenido, pero la mayoría desconocían aspectos relativos a la convivencia sobre los que se ha aprovechado para reflexionar.

     Es importante también tener en cuenta una de las preguntas que lanzan los medios de comunicación durante estos días: ¿Hay que actualizar la Constitución? ¿Qué aspectos se deben modificar? Porque en treinta años ha cambiado mucho la vida de los españoles y quizás convendría sentarse, reflexionar y consensuar de nuevo artículos que estén obsoletos o ya superados. Al menos, eso es lo que opinan la mayoría de los españoles. Lo importante, sin embargo, es mantener el mismo espíritu con que nació hace treinta años un texto en el que muchos no confiaban desde del principio. Afortunadamente, el consenso ha triunfado sobre la discrepancia. ¿Qué pasará en los próximos treinta años?

05/12/2008 18:06 josemarco Enlace permanente. SOCIEDAD No hay comentarios. Comentar.

TREGUA OTOÑAL EN ALIAGA

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     Como si quisiera despedirse con un sabor dulce y apacible, el otoño nos ha brindado hoy una tregua para disfrutar del paisaje, del ambiente y de la soledad de este valle. La mañana se ha desperezado lentamente cegada por los labios de un sol casi insolente. La humedad del suelo, la alfombra amarillenta de las hojas y el verdor del césped orlan la ribera de los dos ríos que confluyen muy cerca del centro de la población.

     Aliaga vive en esta cercanía del invierno unos días de esperanza en su futuro. Aunque el visto bueno para que Neoelectra vuelva a reanudar su actividad es todavía provisional, todos pensamos que dentro de pocos días llegará el sí definitivo. En caso contrario, sería un duro golpe para este pintoresco pueblo, para la comarca de las Cuencas Mineras y para la provincia de Teruel.

     Anochece al filo de las seis de la tarde y un aleteo de vida recorre la calle mayor. Numeroros vecinos y visitantes han aprovechado este largo fin de semana para visitar su lugar de origen o compartir unas horas con los amigos. La calma predomina de todos modos al filo del crepúsculo. Desde el solanar observo los cielos cenicientos y las primeras estrellas. Hoy no se va a poder contemplar la luna. Eso sí, las siluetas de la porra y del castillo se siguen enseñoreando de un paisaje que me remite, una vez más, a los días más dorados de mi infancia. La melancolía va ganando terreno mientras las luces tenues se erigen en testigos silenciosos de una noche serena, apacible y otroñal.

07/12/2008 18:04 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

NUEVO LIBRO DE ANTÓN CASTRO

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     Acabo de asistir al acto de presentación de Fotografías veladas, último libro de relatos del escritor y periodista gallego, afincado en Zaragoza, Antón Castro. La librería Cálamo, en la plaza de San Francisco, se ha quedado pequeña para acoger a tantos amigos, admiradores, compañeros y familiares de este animador cultural, de este inquieto escritor enamorado de Zaragoza, de Aragón y de la literatura.

     Tengo entre mis manos un ejemplar - dedicado por el autor - de este libro de fantasmas, de sueños y de fotografías. Porque por sus páginas desfilan personajes reales y espectros de ultratumba. Antón ha sido capaz de crear una atmósfera de misterio ligada paradójicamente a la realidad más cotidiana. Hay personajes que reaparecen, como Patricio Julve, el retratista cojo turolense, y hay otros protagonistas que rasgan las fronteras del espacio y del tiempo para manifestar sus deseos más íntimos, como Gustavo Adolfo Bécquer.

     Voy a saborear durante los próximos días estos diecinueve relatos. Como decía Roberto Miranda en la presentación, Antón es capaz de crear ambientes únicos y personajes inolvidables. Como afirmaba Encarna Samitier, Antón construye una prosa preciosa y precisa, tras las huellas, como buen gallego, de Cunqueiro, Dieste y  de Wenceslao Fernández Florez.

    He leído la Nota Final del autor y quiero reproducir las últimas líneas: "Vistos así, ahora reunidos en una editorial como Xordica, a la que siempre le he tenido un inmenso cariño, compruebo que quizá haya una unidad de fondo, temas recurrentes: la fotografía, la interferencia entre Aragón y Galicia, la huella del mar y de la naturaleza, y la presencia constante de la novia del viento".

LORENZO SILVA EN ZARAGOZA

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     Los alumnos de bachillerato del Instituto Ramón y Cajal de Zaragoza han tenido la oportunidad de conocer y dialogar con el escritor madrileño Lorenzo Silva. El novelista de Getafe se ha mostrado tal como es. Su naturalidad y su saber estar nos ha cautivado a todos.

     Tras la presentación del escritor y periodista, Lorenzo nos ha hablado de su trayectoria literaria, de sus creaciones más importantes y de su colaboración en la revista "XLSemanal". A continuación, ha atendido gustoso a todas las preguntas que se le han planteado. La mayoría de las cuestiones giraban en torno a dos de sus novelas más representativas: El alquimista impaciente y La reina sin espejo. El autor ha comentado que la vida cotidiana le proporciona gran parte de sus argumentos y que desde muy pequeño disfrutó con la lectura. Los alumnos se han quedado impresionados por los protagonistas de los relatos y se han mostrado interesados por el cariz policiaco de sus novelas.

     La última obra de Lorenzo Silva, El blog del inquisidor, es un guiño de complicidad a las nuevas tecnologías y un buceo en la novela histórica. Eso sí, sin abandonar el afán investigador. Lorenzo ha confesado que sus estudios de Derecho le ayudaron a desenvolverse por esta vertiente de indagación, de suspense y de un cierto misterio.

10/12/2008 22:21 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

UN ESPACIO PARA LA LITERATURA

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     Cuando se acerca un fin de semana invernal, sin compromiso alguno y con tiempo por delante, rescato mis libros casi olvidados en la estantería y vuelvo a mi pasión de siempre: la literatura.

     Esta semana ha estado marcada de modo especial por la literatura. Literatura en el aula, literatura en la biblioteca, literatura en la calle, literatura en Cálamo, literatura en la universidad, literatura en la red, literatura en la vida.

     Comenzó la semana con la lectura de algunos relatos y poemas del último número de la revista cultural Turia. El martes tuvo lugar en la librería Cálamo la presentación de Fotografías veladas, último libro de relatos de Antón Castro. El miércoles, dentro del programa Invitación a la Lectura, estuvo en el Instituto Ramón y Cajal el escritor madrileño Lorenzo Silva. El jueves contacté por correo electrónico con la joven promesa literaria África Vázquez, ganadora del premio de novela juvenil Jori Sierra i Fabra con su novela Con vistas al cielo para preparar un encuentro con los alumnos de primero y segundo de ESO, que se están leyendo la obra con mucho interés. Me ha respondido que vendrá con mucho gusto en marzo o abril. El viernes se habla también de literatura en la reunión anual de profesores de segundo de Bachillerato con los armonizadores de la selectividad. Se nos habla de cambios de cara al futuro, de nuevos planes, de proyectos inciertos. En el autobús dialogo sobre literatura con un profesor de la Universidad de Zaragoza. Compagina la docencia con la investigación literaria. Nos preguntamos por el futuro incierto de la Literatura. Y de las Humanidades.

     Esta tarde he dedicado unos minutos a leer mis blogs amigos, casi todos culturales y literarios. Nerea habla en sus últimas entradas de la literatura de los Siglos de Oro. Y del Lazarillo. Se va a Salamanca a contemplar lo que queda del toro de piedra que cita el autor anónimo. Tal vez le decepcione. Al menos, eso me pasó a mí. Pero Salamanca es una ciudad literaria y cultural. La literatura lo impregna todo. Merece la pena un viaje de fin de semana. En este mismo blog leo un breve y claro resumen el Plan Bolonia. Parece que las ideas de nuestros dirigentes políticos no van por el buen camino. Sólo buscan la rentabilidad económica. Todo se supedita a las empresas más rentables. Eso quiere decir - esperemos que no ocurra - que las Humanidades van a acabar postergadas, olvidadas, marginadas. Es una lástima que la literatura acabe así, sin espacio, sin apoyos, sin protagonismo.

     De momento, me voy a olvidar de esta controvertida ley y voy a comenzar este fin de semana literario con la lectura al alimón de Fotografías veladas, de Antón Castro y de algunos artículos de la revista Turia. La literatura se ha convertido en un espacio personal, al margen de leyes, normas y programas educativos.

UNA PELÍCULA MUTILADA

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     Nos soy muy aficionado al cine en televisión. Prefiero las películas en gran formato y en una sala comercial. Pero anoche hice una excepción - el viernes se dilata más la madrugada - para ver por segunda vez la película de David Trueba Soldados de Salamina. La primera vez que la vi, me impresionó. Luego leí la excelente novela de Javier Cercas y me conmovió esa historia que oscila entre la realidad y la ficción y que realimenta la memoria de tanto desmemoriado. Ayer, sin embargo, no tuve la misma impresión que la primera vez, ni mucho menos. ¿Cuál fue el motivo? No fue el conocimiento de los hechos, ni la relectura, ni el revisionado. Fue la insoportable, repetitiva, machacona e inoportuna publicidad.

     ¿Adónde vamos a llegar? ¿Quién se va a decidir a poner coto a este desmesurado incremento del tiempo de publicidad en todas las cadenas de televisión? Lo peor de todo fue que, después del penúltimo corte publicitario, - que duró quince minutos de reloj - apenas pudimos ver quince minutos más y, sorprendentemente, cortaron de nuevo. En ese momento, se agotó mi paciencia y apagué inmediatamente el televisor. Eso sí, ya tengo la lección bien aprendida: la próxima vez que me interese una películar iré al videoclub más cercano o recurriré a internet.

      Es una pena que ocurra esto en una cadena pública, que pagamos entre todos los contribuyentes. Es una pena que suceda en la segunda cadena, que debería ser la abanderada de la sensatez, la moderación y el equilibrio. Pero parece que en estas fechas todo roza la desmesura. Si al menos fuera en sentido positivo...

LEER EN VOZ ALTA

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     Hoy dedica un artículo El Periódico de Aragón a hablar de los libros. Bajo el epígrafe El buen momento del libro en el mundo, el autor afirma: "El libro resiste, y muy bien. En los países desarrollados y en los que están en vías de desarrollo. La novela y el ensayo. Los dirigidos a públicos exigentes y los destinados al consumo masivo. Se lee mucho, se escribe mucho, de casi todo, y, sobre todo, se edita mucho. El libro sigue siendo la primera referencia cultural en el mundo".

     Sorprenden estas afirmaciones en la era de internet y en un momento de total dominio de los medios audiovisuales y digitales. Pero, aunque parezca una paradoja, estos mismos medios pueden contribuir a potenciar la cultura impresa. El problema es cuándo se lee, dónde se lee y cómo se lee. Luis Alberto de Cuenca conoce perfectamente la realidad de la letra impresa y va más allá de ediciones, ventas o certámenes literarios. En un sugerente poema que publica la revista cultural Turia - en su número 88 - aboga por compartir la lectura, por volver a la lectura en voz alta, con su entonación, su énfasis y su rescoldo emocional.

                     Siempre ando con un libro en las manos. Ya sea

                     uno viejo y gastado del siglo XIX

                     con láminas y pauta final para ubicarlas

                     en el texto, ya sea otro nuevo e intrépido

                     que recibí ayer mismo y huele todavía

                     a tinta fresca y joven, ya sea un libro antiguo

                     que viajó por el tiempo hasta esa estantería

                     de mi cada vez más poblada biblioteca...

                      El vicio de leer suele ser solitario,

                     pero puede, también, compartirse. Los griegos

                     de la época de Sócrates leían en voz alta.

                     Lo mismo hacía Nietzsche. A mí me gusta mucho

                     leer en compañía y en voz alta los grandes

                     libros de nuestra tribu, esa tribu perversa,

                     racista y miserable que disfruta creyéndose

                     superior. De ese modo, recuerdo haber leído

                     el Poema del Cid, Beowulf, los Nibelungos,

                     la Divina Comedia, los Salmos, la Canción

                     de Rolando, La isla del tesoro y la Ilíada,

                     tal y como los griegos leían hace siglos,

                     alto y claro, lanzando las palabras al aire,

                     porque la voz añade temblor de biografía

                     personal y caduca a tanta eternidad,

                     al vértigo solemne de tanta permanencia.

14/12/2008 17:04 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

EL ENCANTO DEL GUADALOPE

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                         El río Guadalope

                         se desliza sereno y rumoroso

                         sembrando de nostalgia los otoños

                         y surcando parajes pintorescos.

                         El río Guadalope

                         - Miravete en sus primeros pasos -

                         emprende una aventura sin retorno

                         con la humildad de ese recién nacido

                         en el seno del rudo Sollavientos.

                         El río Guadalope

                        desciende por Aliaga y su comarca

                        - hermanado muy pronto con La Val -

                        y serpentea dócil

                        hacia las bajas tierras turolenses

                        agrestes y olvidadas.

                         El río Guadalope

                         es un testigo eterno y silencioso

                         de más de mil otoños amarillos,

                        de más de mil inviernos casi yertos,

                        de más de mil estíos sin retorno.

                        Sólo la primavera

                        - tardía primavera machadiana -

                        se viste de frescura y reverdece

                        al hilo de ese cauce tan modesto

                        que fluye desde el cerro hasta los valles

                        alegrando la vida y el paisaje

                        más allá de las rutas ya trilladas,

                        oscuro, intrascendente.

 

TERUEL, RESERVA MEDIOAMBIENTAL

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     Teruel no es Valencia, ni Castellón, ni Alicante, ni Murcia. Teruel es una pequeña ciudad de provincias, de interior, aislada, coqueta, pintoresca. Los turolenses suman pocos votos en la urna electoral. Por eso, sus decisiones no se suelen tener en cuenta, se olvidan, se ningunean, se posponen.

     Elena Espinosa ha demostrado, de nuevo, su falta de tacto negociador y la ausencia de reflejos. Le sobra prepotencia y le falta flexibilidad. Le sobra el "mando y ordeno" y le falta diálogo y receptividad. Pocos creíamos en un cambio de rumbo, pero casi nadie se esperaba una negativa tan rotunda a la revisión del impacto ambiental de la A-40 entre Teruel y Cuenca. La ministra de Medio Ambiente habla de "daños ambientales irreversibles". Habría que preguntarle a esta representante del gobierno central qué entiende por daños ambientales y qué considera irreversible.

     Alcañiz no es Reus, ni Amposta, ni Tortosa, ni Vinaroz, ni Xátiva. Alcañiz en una pequeña ciudad turolense del Bajo Aragón que lucha contra viento y marea por un futuro mejor para sus habitantes y los de su comarca. Lo que ocurre es que la Ciudad del Motor no dispone de buenas comunicaciones con el Norte, ni con Zaragoza, ni con el Mediterráneo. La N-232 se está convirtiendo en una ruta tristemente famosa. Los accidentes no cesan y miles de vehículos atraviesan todos los días los cascos urbanos de El Burgo de Ebro, Fuentes de Ebro o Híjar. Pero está claro que el desdoblamiento de esta carretera tendrá que esperar. Y llegará tarde. Como tantos vías de comunicación en Aragón.

      Los aragoneses seguimos sin tener eco en Madrid. Desde que Labordeta se ha retirado de la vida política activa, echamos de menos un portavoz firme, decidido, tenaz. De no ser así, seguirán sin hacernos caso en este y en otros asuntos. Y continuaremos viviendo tan felices, votando tan felices, esperando tan felices. Mientras tanto, se seguirán construyendo túneles inverosímiles para evitar el temible impacto ambiental. Mientras tanto, seguirán mimando a Comunidades con mayor índice de población y con mejores perspectivas económicas. Y Teruel seguirá en la cuneta, a la espera de algunas migajas de Fomento y a la cola de inversiones en Industria, Educación y Desarrollo.

17/12/2008 17:14 josemarco Enlace permanente. ARAGÓN No hay comentarios. Comentar.

APOTEOSIS DEPORTIVA EN TERUEL

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     Ayer sentí una sana envidia cuando mi mente viajaba hasta el pabellón de Los Planos de Teruel y se unía metafóricamente a esas tres mil gargantas que no cesaron de animar al equipo de Voleibol de la capital. Es una lástima - o una vergüenza - que la televisión autonómica aragonesa volviera a estar ausente (una vez más) de un evento deportivo que muchos aficionados hubiéramos deseado ver. Pero, como ya sabemos, la ciudad de los Amantes todavía no ha hechos los méritos suficientes para equipararse con Huesca o con Zaragoza. En Aragón - no sólo en España - siempre ha habido categorías y, al parecer, la discriminación va para largo.

     Como turolense, me alegro de que Teruel ponga su nombre en Europa por medio de un evento deportivo. Es verdad que el voleibol no es el fútbol ni el baloncesto. Pero tiene mucho mérito que prácticamente el diez por ciento de la capital se reuniera en el pabellón municipal para arropar a su equipo.  En este caso sí que podemos hablar de que Teruel Existe, aunque sólo sea en lo deportivo. A ver si nuestros políticos toman nota del evento y se deciden a impulsar otras parcelas más importantes como la educación, la sanidad o las comunicaciones. A ver si los medios de comunicación están más acertados en sus decisiones y no se olvidan de Teruel en sus retransmisiones.

    

    

UNAMUNO Y ARAGÓN

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     Hoy hemos hablado de Miguel de Unamuno en la clase de Literatura de segundo de bachillerato. Hemos leído un fragmento de su novela Niebla, una de sus creaciones más audaces y originales. Y hemos buceado no sólo en sus inquietudes existenciales sino en su amor por el paisaje de Castilla, como buen noventayochista. Pero don Miguel no sólo escribió sobre su querida Salamanca y sobre Portugal. Recorrió también otras regiones de España. Su estancia en Aragón la plasmó en este artículo publicado en el diario "El Sol" en 1932:

                                         EN SAN JUAN DE LA PEÑA
       ESTUVIMOS en Jaca, envuelta en reciente leyenda republicana, en encumbradas laderas pirenaico–aragonesas. La peña de Oruel, monumento —esto es: amonestamiento— natural, prehumano, por ser prehistórico, domina a la ciudad, y como que la ampara. Una ruda catedral, a base románica, montañesa. Y a su sombra los porches donde estalló la última contienda, de que guarda impactos la casa–cuartel de la Guardia Civil. Por Jaca fluye el Aragón, el río que dio nombre al reino y el que ensartaba dos reinos, el de Aragón con el de Navarra, pues en tierras de ésta rinde sus aguas al Ebro, al río ibérico que va de Cantabria a Cataluña.
    Nos fuimos, en privada romería, al monasterio de San Juan de la Peña, al que alguien llamó, con dudosa propiedad, la Covadonga aragonesa. Cruzamos arboledas de leño, de madera, no de frutos, donde el acebo hacía brillar sus erizadas hojas, como un arma. Y bajamos al viejo y venerable santuario. En un socavón de las entrañas rocosas de la tierra, en una gran cueva abierta, una argamasa de pedruscos que se corona con cimera de pinos. Y allí en aquella hendidura, remendado con sucesivos remiendos, el santuario medieval en que se recogieron monjes benedictinos, laya de jabalíes místicos, entre anacoretas y guerreros, que verían pasar en invierno, hollando nieve, jabalíes irracionales de bosque, osos, lobos y otras alimañas salvajes. Bajo aquel enorme dosel rocoso sentirían que pasaban las tormentas.    Los capiteles románicos del destechado claustro —le basta la roca por cobertor— les recordarían el mundo, un mundo no de mármol ni de bronce helénicos o latinos, sino de piedra, un mundo berroqueño, en que la humanidad se muestra pegada a la roca —como entre los egipcios— y no exenta de ella. En uno de aquellos capiteles, Eva hilando en rueca y su Adán guiando la yunta de bueyes —o toros—de labor, condenados a vestirse y a comer con trabajo. Y allí los monjes escribían en paz hechos de guerra, y al escribir historia la hacían. Que el hecho histórico es espiritual y consiste en lo que a los hombres se les hace creer que queda de lo que pasó en la leyenda. La leyenda empieza con el documento fehaciente, que hace fe, que hace creencia, y se agranda con la crónica. Como aquella del anónimo monje pinatense a la que Zurita llamó la más antigua historia general del reino de Aragón.
       En aquel refugio, casi caverna, bajo la pesadumbre visual de la peña colgada, se le venía a uno encima una argamasa de relatos históricos, de leyendas. Ramiros de Aragón y Sanchos de Navarra, cuando, en reconquista, brotaron mellizos los dos reinos pirenaicos. Y todo ello confusión. Bajo la peña, en la caverna, sepulturas de nobles y de reyes. Y un medallón con la efigie —característico perfil de carnero— del rey Carlos III, que hizo reparar el viejo santuario. Y entre las tumbas, a su pie, en el suelo, rota la losa, la de aquel don Pedro Pablo Abarca de Bolea, recio aragonés de rancio linaje, aquel conde de Aranda que llena el reinado del Borbón. En la rota losa se nos dice que habían de haber sido trasladados sus restos al panteón de hombres ilustres de Madrid, pero que allá volvieron. Y allí está, en el suelo, no en el muro, como su presunto antepasado. Allí el conde de Aranda enciclopedista, gran maestre de la masonería española, amigo de Voltaire, el que primero expulsó a los jesuitas de España, y consiguió, con Floridablanca, que el Romano Pontífice disolviera la Compañía de Jesús. Y allí desterrado en su nativa tierra, rindió su espíritu el último año del siglo XVIII. En el suelo de un claustro cavernoso, al abrigo de una peña, en las faldas del Pirineo que une a España con Francia, descansó el que nos trajo el revolucionario despotismo liberal. Su temple no fue otro que  el de los monjes que para historiar sus leyendas se cobijaron bajo la peña, en la caverna.                                                           
       Y allí, lejos de la engañosa actualidad que pasa y no queda —y su paso no nos deja verla—, se sintió uno envuelto en un nubarrón de visiones que pasaban como las sombras infernales y celestiales del Dante. San Juan de la Peña era la boca de un mundo de roca espiritual revestida de bosque de leyendas. Y empezó uno a meditar en cómo vuelve lo que se fue, y es la repetición el alma de la Historia, que se produce, como los vastos mundos estelares, en espiral. Vanse las leyendas, dando paso a lo que creemos historia. ¡Pero esté de Dios que se vaya la historia, la que creemos tal, dando paso a las leyendas! No nos quede lo que paso, lo que sucedió, sino lo que los hombres, por haberlo vivido, soñaron que pasaba, que sucedía, y trasmitieron, con sus sueños creadores, a sus sucesores.
      Sin detenernos en el monasterio de arriba, el del siglo XVIII, más que a tomar un tentempié, nos volvimos a Jaca. Y luego, pasado Hecho y aquel rudo monasterio de Siresa —cuna, dicen, de Alfonso el Batallador—, aquel templo sin capite- les ni adornos, especie de caverna hecha a mano de hombre, en el alto valle de Oza, entre hayas y abetos y pinos, al pie de los tajantes picachos de la frontera, que apenas huellan sino los sarrios —y alguna vez los contrabandistas—, oímos a uno de los protagonistas de la última proeza leyendaria, la de la sublevación de Fermín Galán, narrar lo que soñó que hizo mientras lo hacía y soñaba. Y todas las figuras leyendarias, todas las que soñamos para poder vivir historia, se perdieron en el bosque augusto que nos ceñía y que soñaba la tierra perdida en el cielo.

                                                                                 En El Sol, Madrid, 4 de setiembre, 1932.

     La descripción de la Jaca republicana y de San Juan de la Peña es sugerente, profunda y de un gran aliento lírico.

 

POR EL BARRIO DE TORRERO

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     No es la primera vez que dedico parte de la mañana del sábado a pasear por las tranquilas y empinadas calles del barrio zaragozano de Torrero. El encuentro de fútbol entre los infantiles del Stadium Venecia y los de la Unión Deportiva San José, me ha servido de pretexto para volver a uno de los enclaves más altos de Zaragoza. Después de aparcar muy cerca del cementerio, he bajado por la avenida de América y he vuelto a contemplar lo que queda de la antigua cárcel, hoy destinada a zona de equipamiento para el barrio. He descendido un poco más hasta atravesar el canal imperial y me he acercado a la iglesia de San Antonio de Padua.

     Desde que leí Dientes de leche, la excelente novela de Ignacio Martínez de Pisón, tenía intención de acercarme a conocer in situ este monumento religioso del siglo XX, junto al cual se alza el Sacrario Militare Italiano, patrocinado por el gobierno de Mussolini y construido en 1940 como monumental mausoleo de los combatientes italianos muertos durante la guerra civil española. No he podido acceder al museo, ni subir a la torre. Desde arriba habría podido contemplar una excelente panorámica de los Pirineos y del Moncayo, coronados de nieve, en una mañana serena y despejada. Lo que tampoco me ha quedado muy claro - aunque Martínez de Pisón lo comenta en su novela - es si todos los combatiente eran del bando fascista o había alguno - muy pocos - del bando republicano. Al parecer, por las fechas y el momento de su inauguración, así como por el arquitecto pamplonés Víctor Eusa, el mausoleo parece exclusivamente dedicado a los soldados que envió Mussolini para ayudar a Franco.

     A media mañana, vuelvo al Stadium Venecia. El equipo local domina claramente el partido y el tres a uno final refleja la superioridad de los de casa y ratifica su situación en los primeros puestos de la tabla. El entrenador del San José ha planteado un esquema muy defensivo y ha reaccionado tarde. Era el último partido del año y ahora vienen dos semanas de descanso. A todos nos vendrá bien para reflexionar y, si es preciso, rectificar.

* La fotografía es del blog de José Antonio Melendo (http://joseanmelendo.blogia.com)

 

ALEGRÍA EN EL BARRIO DE LAS FUENTES

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     En esta tarde de niebla, paseo una vez más por una de las principales arterias del barrio zaragozano de Las Fuentes, la calle de Salvador Minguijón. A estas horas todo está bastante tranquilo. Sólo un llamativo cartel, en la puerta de la administración de lotería número 56, pregona que esta administración ha repartido un pellizco del primer premio de la lotería nacional de 2008, del llamado coloquialmente "gordo" de Navidad.

     He pasado cientos de veces delante por delante de esta administración, pero nunca se me ha ocurrido entrar a comprar algún décimo de lotería o rellenar un boleto de la bonoloto o una quiniela. Me conozco la calle puerta a puerta, me conozco la manzana de memoria: la churrería Los Ángeles, el Mercado Ebro, el bar El Puente y la zapatería que hace esquina. Me han atendido en todos los establecimientos que colindan con la administración. Pero en el número 35 de la calle no me he detenido nunca. Ahora miraré ese pequeño local con otros ojos. Y pensaré con sana envidia en el centenar aproximado de agraciados que han sido tocados por la suerte. Son clientes habituales de la administración y les vendrá muy bien para tapar algún agujero o permitirse algún capricho.

     La suerte ha vuelto de nuevo a Zaragoza. Y se ha acercado a dos barrios obreros: Las Fuentes y San José. Son barrios con una importante densidad de población. Son barrios que necesitan reformas. Son barrios cercanos al centro de Zaragoza. De momento, los medios de comunicación han vuelto a estos rincones de la ciudad. Aunque sólo sea con la excusa de la lotería. Observo cuando regreso que hay una cola considerable de personas comprando lotería. No creo que sean los agraciados. Son los que confían en que la suerte regrese el próximo 6 de enero. Algo muy difícil, pero no imposible. Es tan caprichosa la diosa fortuna...

CONSUMO COMPULSIVO

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     Han llegado ya las fechas del consumo compulsivo, del comprar por comprar, del regalar por regalar, del malgastar, del despilfarrar. A veces uno se pregunta dónde está la crisis y reflexiona sobre la situación social de su entorno. Al parecer, los ricos son cada vez más ricos y los pobres se hunden progresivamente en la miseria.

     Va uno por la calle y contempla los mercados llenos, los centros comerciales saturados, las cafeterías o restaurantes a tope. Hay que reconocer que el consumo razonable es bueno y que impulsa el crecimiento económico, pero el consumismo irracional es negativo se mire por donde se mire.

     La Navidad va perdiendo paulatinamente su significado original cristiano y va volviendo a sus orígenes paganos. Muchas familias se reúnen por tradición, por compromiso, por rutina. Pero cada vez son más las personas que celebran la Nochebuena solas. Para muchos estos días se han convertido en jornadas normales. Porque no tienen nada que celebrar o no tienen a nadie con quien compartir sus vivencias. Por eso, el contraste entre los que se enganchan alegremente al tren del consumo y los que se refugian en su miseria o soledad es cada vez más evidente.

 

24/12/2008 09:49 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

TARDE DE NAVIDAD

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     El fuego del hogar crepita con suavidad e intermitencia en esta dilatada tarde de Navidad. Nunca me ha gustado esta tarde festiva tradicionalmente familiar. Una vez están saturados los estómagos, el calor del salón o de la sala de estar invitan a una siesta reparadora. Mientras tanto, el sol pierde su intensidad - si la niebla no lo impide - y el crepúsculo se adueña de las calles y de las plazas de Massalavés, pequeño pueblo de la comunidad valenciana.

     La noche se prolonga más que nunca. Aunque dice un refrán catalán: "per Nadal, pas de pardal" -. Y el fuego del hogar concita a todos los habitantes de la casa a situarse en torno a unos troncos de naranjo o de olivo que se consumen con rapidez y mantienen el calor físico y el calor ambiental.

     La tarde de Navidad transcurre en silencio. Las calles del pueblo están casi desiertas y los establecimientos públicos permanecen cerrados a cal y canto. Los jóvenes se desplazan a Alzira o a Valencia. Las ciudades presentan más alicientes durante estos días de ocio y vacación. Menos mal que llevo siempre conmigo un par de libros y lleno algunas horas de estos días con buena literatura. Alguno se preguntará cuál es la buena literatura o si existe una buena literatura. Todo depende, en mi opinión, del momento, de la edad, de la disponibilidad y del afán de aprender. Eso sí, un buen libro tiene que estar bien escrito para que el lector disfrute no sólo con el contenido sino con la expresión sugerente, original y creativa.

25/12/2008 19:11 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

LAS GRANDES SUPERFICIES

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     Hace unas tres décadas comenzaron a instalarse en España las primeras superficies comerciales, los llamados grandes almacenes. Como no tenían espacio en el casco urbano de las grandes ciudades, se ubicaron a las afueras, cerca de los polígonos industriales y, eso sí, al lado de las grandes vías de comunicación.

     Desde entonces, se han multiplicado estas grandes superficies y no han tardado en heredar el modelo americano: pequeños establecimientos comerciales en cadena, algún gran almacén y, sobre todo, un excepcional espacio de ocio para todo tipo de personas, en especial para niños y jóvenes.

     Ahora ya nos parece normal acudir cada fin de semana a una de estas grandes superficies a pasar la tarde - o incluso la jornada entera -. Para unos, es una manera de salir de la rutina y alejarse del entorno cotidiano; para otros, es un motivo para reunirse con sus amistades y quemar algunas horas de tiempo libre; para la mayoría, son los nuevos templos del consumo que te invitan/incitan a adquirir lo último en moda, hogar o electrodomésticos.

     Ayer tarde pude comprobar los efectos este reclamo multitudinario de una gran superficie a las afueras de Valencia. Mi visita tranquila a unos familiares se vio alterada por una interminable caravana de vehículos que colapsaron la rotonda que daba acceso a un gran emporio comercial. No iban a trabajar ni regresaban a su casa. La mayoría acudían a buscar la última ganga o el último chollo. Algunos volverían de vacío, pero la mayoría llenaría sus maleteros de regalos, caprichos y algún artículo necesario. No podía ser de otra manera en este paréntesis casi festivo entre Navidad y fin de año. Luego llegarán los Reyes. Y la cuesta de enero. Y la tan cacareada crisis. ¿Lo notarán las grandes superficies?

OASIS CULTURAL EN EL BARRIO DE LAS FUENTES

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     En el barrio zaragozano de Las Fuentes - calle Silvestre Pérez, 21 - está ubicada desde hace unos meses una librería muy especial: El pequeño Teatro de los Libros. No es la librería tradicional al uso. Es un pequeño oasis cultural en una zona en la que se multiplican los bares, pequeños comercios y entidades bancarias. En su bitácora - http://teatrodelibros.blogspot.com - podemos encontrar una programación cultural rica, variada y sugerente. Los cuentacuentos alternan con las presentaciones de novedades editoriales y con el club de lectura. Tal como publicaba un medio de comunicación en un breve reportaje sobre esta librería: "Una librería de barrio es un faro que ilumina las calles".

     Precisamente ayer por la tarde, Javier López Clemente (http://www.lacurvaturadelacornea.blogspot.com) se celebró la segunda edición de Tardes de Blog. Javier charló con Agustín Martín, ideólogo, creador y responsable de los contenidos de la bitácora Qué pues (http://diarioquepues.blogspot.com) Es una idea interesante que continuará durante el 2009. Pienso acercarme alguna tarde a este recinto cultural, situado muy cerca de mi casa y en mi barrio de toda la vida. Es muy positivo que la cultura encuentre un hueco en un momento de crisis y desorientación. Y es bueno que lo haga fuera de las zonas culturales más habituales.

 

 

 

28/12/2008 20:50 josemarco Enlace permanente. CULTURA No hay comentarios. Comentar.

FELIZ AÑO 2009

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     Aunque parezca un tópico, quiero desear un feliz inicio de año a todos los que os asomáis con frecuencia a esta bitácora. El año que hoy termina ha sido un año difícil, sobre todo en el aspecto personal. Además, 2008 ha culminado con una crisis económica a nivel mundial que, en mayor o menor grado nos ha afectado a todos. 2008 ha sido también un año de contrastes, de claroscuros, de paradojas. Pero, en mi opinión, ha sido un año para olvidar.

     Por eso, desde estas páginas, quiero compartir con vosotros esa burbuja de esperanza que alienta en mi interior al acercarse un tiempo de estreno. Quiero que el 2009 colme con creces todas vuestras expectativas y proyectos. Quiero contagiaros un talante optimista y una visión positiva de la vida. Mañana nos despertaremos con una nueva página en blanco, la primera de 365 hojas para rellenar. Va a ser una tarea cotidiana y progresiva. Que triunfe la tolerancia, la tenacidad y el sentido común.

 



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