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Se muestran los artículos pertenecientes a Enero de 2009.

INSTALARSE EN LA COHERENCIA

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     Estoy leyendo durante estos días algunas páginas del último número de la revista cultural TURIA. Una de mis secciones preferidas es La isla. En ella, el codirector de la publicación, Raúl Carlos Maícas, plasma sus ideas y reflexiones sobre lo cotidiano en forma de diario. "Los diarios - afirma Raúl en La mano sobre los ojos - son los mapamundis del yo".

     De estas jugosas páginas, he seleccionado un párrafo en el que habla de la coherencia. Lo transcribo aquí - con permiso implícito del autor - porque, en este principio de año, puede servir de pequeña guía para aquellos que aspiran a actitudes coherentes y quieren estar por encima de tantos agoreros y de tantos falsos profetas:

     "Sólo vive el que sabe", dijo un inspirado Baltasar Gracián. Seamos sabios, pues, y esforcémonos en vivir como pensamos, sin ataduras ni hipocresías. Y hagámoslo con plenitud y con convicción. Sin miedos ni autoengaños. Sobre las cenizas de los viejos hábitos.Y dejemos a los murmuradores, a los chismosos, a los amargados, a los envidiosos, a los infelices, que hagan y digan lo que les plazca. No existe más poderoso antídoto que el desdén sin límites hacia quien envenena nuestras vidas. Al menos, comportándonos de acuerdo a nuestras convicciones, uno se vacuna contra tanta necedad como la que como la que contamina hoy el mundo y la convivencia".

01/01/2009 18:51 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

SUEÑOS DE FUTURO

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     El escritor Juan Goytisolo escribe hoy en El País un sugerente artículo con el título "Sueños de Nochevieja para 2009". En breves y condensados párrafos, el novelista barcelonés se imagina un mundo al revés, una sociedad sin trabas, sin atavimos, sin gobernantes ineptos, sin crispación, sin corrupción, sin fanáticos, sin especuladores, sin mojigatos, sin aguafiestas, sin terroristas, sin guerras absurdas, sin prejuicios culturales, sin doble moral. 

     Goytisolo deja al lector la tarea de continuar por su cuenta este sueño de nunca acabar. Todos hemos deseado a nuestros familiares y amigos un año nuevo lleno de buenos deseos y propósitos. La mayoría anhelarán mantener o mejorar su estado de salud; otros intentarán mantenerse alejados del fantasma de la crisis y, por si acaso, procurarán apretarse el cinturón; tampoco faltarán los que aboguen por la armonía familiar, por el amor sincero, por la solidaridad. Serán trescientos sesenta y cinco días de vaivenes, de contrastes, de paradojas. De todos modos, lo más importante es intentar ser realistas y procurar que alguno de esos sueños - la mayoría utópicos - sean una feliz realidad a lo largo de los próximos doce meses.

02/01/2009 20:14 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.


EL COLOR DEL INVIERNO

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     Una tenue línea gris dibuja en el horizonte el perfil de una tarde apacible y fría de enero. La nieve no ha sido generosa en la provincia de Teruel. Casi no ha llegado ni a cuajar. Sólo, a lo lejos, las eminencias del Javalambre muestran orgullosas el tono blanquiverde de un invierno húmedo y prolongado. Avanzamos por la carretera hacia el puerto de El Esquinazo: soledad gris en los pueblos, soledad gris en los caminos solitarios, soledad gris en el cruce de Mezquita. El valle de La Val muestra sin recato algunos bancales recién labrados. Hay humedad en el ambiente. Hay soledad en los pueblos. Es el color de un invierno que se prolongará hasta bien entrado el mes de abril.

     Ya en Aliaga, atravesamos el pueblo al filo de las tres y vemos a algunos conocidos que se dirigen con puntualidad al bar a jugar al guiñote . Casi sin detenernos, enfilamos la carretera hacia la Aldehuela y, al llegar a la masada del Río, - o a lo que queda de ella - tomamos  un camino asfaltado para dirigirnos a la central de cogeneración de gas Neoelectra. Un perro ladrador nos aborda de inmediato. Comtemplamos la planta de la industria y tomamos algún apunte para realizar un trabajo. El río Guadalope se desliza limpio. No hay ningún indicio de contaminación, ni acústica, ni medioambiental.  ¿Qué pretendía el Inaga? Nos tomamos un bocadillo a la orilla del río y regresamos sin pausa a Aliaga.  El embalse de la Térrmica no está helado, simplemente sobrevive. La escombrera resiste el paso de los años y  airea por doquier el gris negruzco de la contaminación. La temperatura ronda los cinco grados. El sol luce con timidez y apura sus últimos rayos. Se ven coches aparcados en la plaza. Damos una vuelta por la casa, por mi casa de toda la vida. Está vacía, fría, solitaria. Rezuma humedad por todas partes. Una humedad gris. Un color gris. El color del invierno.

04/01/2009 18:53 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

EL GRITO DEL TERROR

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     Cuando no existen las palabras, cuando sólo reina el silencio - el silencio del terror, el silencio de la muerte - las imágenes hablan por sí solas. Aunque estén tomadas desde un determinado ángulo o desde una cámara subjetiva, a nadie pueden dejar indiferentes las imágenes de unos niños que acaban de ser víctimas de la locura colectiva de un país que hace alarde de su superioridad para cebarse en los más débiles, en los más indefensos.

      Precisamente esta noche, mientras millones de niños soñarán con la llegada madrugadora de los Reyes Magos, otros cientos de niños de la franja de Gaza no podrán conciliar el sueño. El grito del terror inundará sus tiernas mentes de pesadillas. Pesadillas que quedarán grabadas en su interior como un sello indeleble durante el resto de sus vidas.

     Es una pena que, en pleno siglo XXI, todavía se tengan que resolver los conflictos - ¿qué conflictos? - mediante el uso indiscriminado de las armas. Es lamentable que las grandes potencias internacionales - especialmente Estados Unidos - se mantengan al margen de esta tragedia e incluso apoyen al país más prepotente. Parece mentira que los seres humanos sigamos tropezando en la misma piedra: la piedra de la venganza, la piedra del odio, la piedra de la destrucción.

     Los niños de la franja de Gaza - tan cerca de Belén - no podrán soñar esta noche con un juguete, con un pequeño regalo. Su única aspiración será sobrevivir a la barbarie, sin ser culpables de nada, sólo por vivir en una pequeña zona cercana al mar. De momento, se contentarían con dormir en paz, sin sobresaltos, sin terror. Pero los amos de la guerra, los señores de la guerra, les van a impedir conciliar el sueño. Porque van a transformar una noche de  dulce fantasía en una noche de absurda locura.

05/01/2009 23:11 josemarco Enlace permanente. SOCIEDAD No hay comentarios. Comentar.

UN NADAL AGRIDULCE

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     La periodista y escritora Maruja Torres (Barcelona, 1943) obtuvo anoche el premio Nadal de narrativa, que concede la editorial Destino. Un premio que va ya por su 65 edición y que comenzó ganando otra novelista afincada en Barcelona, Carmen Laforet, con la novela Nada. Maruja Torres - que reside en Beirut desde hace cuatro años - se ha consolidado como una excelente periodista y como una narradora comprometida. Con su novela Esperadme en el cielo, la autora inicia un viaje "fantasmal" al más allá y se reencuentra con dos grandes amigos, ya fallecidos: Terenci Moix y Manuel Vázquez Montalbán. A partir de esta ensoñación Maruja hilvana los recuerdos y trenza la memoria de tantas vivencias compartidas en el barrio barcelonés del Raval o en el madrileño parque del Retiro. Maruja confesó anoche después de recibir el galardón, que era un Nadal agridulce porque evoca la ausencia de dos amigos y porque, si no hubieran fallecido, no habría escrito esta novela.

     Tuve la suerte de compartir unas horas con Maruja Torres hace cuatro años. Estuvo en el instituto "Ramón y Cajal" de Zaragoza con los alumnos de bachillerato. Se mostró natural, crítica, incisiva y con gran sentido del humor. Nos desveló su faceta de periodista y su intención de publicar alguna nueva novela. Había obtenido recientemente el premio Planeta con su obra Mientras vivimos y acababa de publicar la novela Hombres de lluvia. A los alumnos les impresionó la personalidad de esta escritora y su capacidad para comunicarse. La periodista barcelonesa no tuvo inconveniente en prolongar su estancia en Zaragoza. Confesó que se sentía muy a gusto y que estos encuentros literarios le ayudaban a romper con la rutina de columnista o colaboradora en distintos medios de comunicación.

07/01/2009 11:44 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

LA GUERRA DEL GAS

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     Con las comodidades de la vida moderna ocurre lo mismo que con la salud: sólo se valora cuando se pierde. Esto les está sucediendo a cientos de miles de ciudadanos de algunos países de Europa del Este. Debido a la incomprensible actitud de Rusia y de Ucrania, debido a la llamada "guerra del gas", están perjudicando gravemente a países como Bosnia, Serbia, Eslovaquia y Hungría. Esta situación coincide con los días más gélidos del invierno. Y, al parecer, las negociaciones no avazan y nadie quiere dar su brazo a torcer. Esto supone no sólo un grave problema para las familias, sino para industrias y establecimientos públicos.

     Leo estas noticias mientras escribo a medio metro del radiador. Por eso, hoy valoro más que nunca estas ventajas del progreso: la temperatura ambiente a veinte o veintiún grados, la ducha matinal con agua caliente o el lavado de la vajilla con agua templada. Mientras pongo mi mano sobre el radiador, recuerdo a esas familias que no podrán conciliar el sueño esta noche debido al frío, a esos niños que no podrán acudir mañana al colegio, a esos trabajadores que perderán días de empleo y sueldo. Evoco, además, mientras contemplo a unos hombres cortando leña, la calefacción de las casas rurales de los años sesenta: estufas de leña o de carbón, frío en el ambiente, escarcha en las paredes, sabañones en las manos y en los pies, tremendos resfriados, lana o pana como único abrigo. Es verdad que, afortunadamente, han cambiado los tiempos. Pero nunca se sabe lo que puede ocurrir en este mundo globalizado e interdependiente. ¿Estaríamos dispuestos a renunciar a estas comodidades que asumimos como normales o rutinarias? Más vale que no nos veamos obligados a ello. Sería, en todo caso, un tremendo paso hacia atrás. Paradojas del progreso.

08/01/2009 20:00 josemarco Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

TARDE INVERNAL

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     Cae la nieve sobre Zaragoza. Los copos blancos se posan sosegadamente sobre los capós y los cristales de los coches que están aparcados en el garaje abierto de la comunidad. No acaba de cuajar esta especie de algodón blanco. Javier está esperando que cuaje, que la calles se vistan de blanco, que los tejados y azoteas se disfracen de blanco. Pero, al parecer, no va a ser así. No va a ocurrir lo mismo que en Madrid o en otras ciudades del norte de España. La nieve se ha convertido en aguanieve y, al final, sólo unas gotas de agua se deslizan por los cristales de las ventanas.

     Estamos en pleno invierno y a nadie deberían sorprender estos fenómenos, tan frecuentes hace unas décadas. La última nevada importante que cayó en Zaragoza nos sorprendió un 22 de febrero de 2005. Lo recuerdo perfectamente. Esa mañana estaba programada la lectura de mi Tesis Doctoral. A pesar de los problemas meteorológicos, se pudo celebrar el acto con bastante normalidad. Eso sí, algunos amigos y conocidos no pudieron asitir y un miembro del tribunal, que venía de Madrid, tuvo serios problemas para desplazarse desde la estación de Delicias hasta la plaza de San Francisco. La nieve permaneció durante unos días en tejados y jardines. Después se desvaneció como el rocío de la mañana.

     Siempre que veo nevar, recuerdo los inviernos de mi infancia en Aliaga, allá por los años sesenta. Caían auténticas nevadas. La carretera permanecía cortada durante varios días y la escuela tenía que cerrar sus puertas por falta de alumnos. Para los niños de entonces, era un auténtica diversión patinar por las calles heladas o fabricar muñecos por doquier. Aunque lo más interesante eran las peleas con bolos de nieve antes de entrar en la escuela o durante los recreos. Algunos chavales fabricaban bolas provistas de piedras, como munición oculta. Siempre surgía el pícaro que se saltaba las reglas del juego. También los profesores sufrían las consecuencias de estas pequeñas batallas. Era la diversión invernal, en una época sin televisiones, ni consolas, ni ordenadores. 

09/01/2009 17:37 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

DESDE MI VENTANA

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     En esta tarde invernal de un domingo de enero, observo desde mi ventana que el día se prolonga paulatinamente y le va robando minutos al crepúsculo. Desde mi ventana, observo la copa de los árboles más altos de la calle Monasterio de Silos, en el barrio de las Fuentes. Es una calle corta, tranquila y muy oscura cuando llega la noche. Los chopos que orlan una de sus aceras parece que quieran despuntar antes de tiempo, como si quisieran anticipar con impaciencia una primavera todavía lejana. Se codean en las alturas con las antenas, con las chimeneas, con las azoteas más altas. Es la convivencia casi ilógica entre la naturaleza y el cemento, entre lo espontáneo y lo artificial, entre la vida y la muerte.

     Me gustan estos crepúsculos invernales. Invitan a la reflexión, a la creación literaria, a la lectura reposada, al silencio. De vez en cuando, un ruido de sirena rompe la calma. Tal vez sea una ambulancia, o un coche de policía, o un camión de bomberos. Son las servidumbres de vivir en una ciudad que cada vez se hace más grande e impersonal. Eso sí, en los barrios parece que se vive como en un pequeño pueblo. La gente se conoce por las calles. Cientos de fisonomías nos son familiares. Aunque nunca les hayamos dirigido una sola palabra, ni un saludo, ni un adiós. Es el anonimato de los núcleos urbanos. Un anonimato que tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Porque, a veces, nos apetecería hablar con unos y con otros, compartir sus inquitudes, intercambiar ideas. Pero, en otras ocasiones, preferimos que nadie nos detenga. Las prisas o la impaciencia nos empujan aquí o allí. Como la noche empuja al día en este crepúsculo de un domingo de enero.

11/01/2009 18:17 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

LOS GIRASOLES CIEGOS

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    "Superar exige asumir, no pasar página o echar en el olvido". Así comienza la cita de Carlos Piera, que sirve de antesala reflexiva a las cuatro historias entrelazadas - o cuatro derrotas - que conforman el único libro del madrileño Alberto Méndez (1941-2004). Los girasoles ciegos ya tuvo éxito desde su primera edición en el año 2004. Pero ha sido una excelente versión cinematográfica, dirigida por José Luis Cuerda, la que ha relanzado esta mirada retrospectiva a la época más oscura de la posguerra - desde 1939 hasta 1942 - como un aldabonazo inteligente a la memoria colectiva.

     Acabo de releer estas páginas redactadas con sencillez, con realismo y con una cuidada composición literaria. De entre las cuatro historias, me quedo con la última, la que da título al pequeño volumen. En la confesión escrita del diácono protagonista habla que está desorientado como los girasoles ciegos. Son páginas que reflejan como en un espejo cóncavo la crudeza de las situaciones, los contrastes ambientales, la sutil capa de la hipocresía social, la oscura sombra del terror, la eterna amenza de la muerte.

      Para abrir boca y despertar la curiosidad de aquellos lectores interesados - hayan visto o no la película - plasmo un fragmento de las palabras que evoca el niño coprotagonista. Estas líneas dibujan el perfil inconfundible de un país sepultado en el silencio, de una España de represión, marchas militares y ruido de sables. Son ecos intrahistóricos que se prolongarían tres décadas más:

     "Una de las cosas que más me sorprende es que, inevitablemente, todos teníamos recuerdos de la guerra civil, del cerco de Madrid, de los acosos de las bombas y de los obuses. Sin embargo nunca hablábamos de ello.

     En el colegio, Franco, José Antonio Primo de Rivera, la Falange, el Movimiento eran cosas que habían aparecido como por ensalmo, que habían caído del cielo para poner orden en el caos, para devolver a los hombres la gloria y la cordura. No había víctimas, eran héroes, no había muertos, eran caídos por Dios y por España, y no había guerra porque la Victoria, al escribirse con mayúscula, era algo más parecido a la fuerza de la gravedad que a la resolución de un conflicto entre los hombres".

      Los que vivimos la infancia en los años sesenta, todavía recordamos la fisonomía de la escuela rural de la época, las efigies de los "vencedores", el clima de silencio y la glorificación de todas las hazañas de esa guerra "incivil". La celebración de los "Veinticinco años de paz", en 1964 fue un hito glorioso que siempre quedará en mi memoria. Eso sí, hace tiempo que ha sido desmitificado por los hechos y vivencias posteriores.

 

12/01/2009 22:35 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

LOS DESASTRES DE LA GUERRA

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    El periodista Gervasio Sánchez publica durante estos días en Heraldo de Aragón una serie de reportajes en homenaje a Francisco de Goya. Precisamente hace casi doscientos años el pintor de Fuendetodos comenzó la serie "Los desastres". Goya plasmaría en ochenta láminas imágenes crudas y descarnadas de la Guerra de la Independencia y acompañaría los dibujos de un pie de foto lacónico y elocuente.

     Gervasio Sánchez se refiere durante estos días a la injusta guerra entre Israel y los indefensos habitantes de la franja de Gaza. Hoy habla de Mentiras en tiempos de guerra y, con estas palabras, se refiere a la crueldad indiscriminada del más fuerte contra el más débil, del vedugo contra la víctima:

     "Un ejército poderoso dispara sin piedad, destroza sin piedad, hiere sin piedad, mata sin piedad. Un estado poderoso justifica los crímenes, permite las violaciones de las leyes de guerra, prohíbe la atención y evacuación de los heridos y miente en tiempos de guerra a su población. Sin piedad. Sin vergüenza. Sin derechos. Sin testigos".

     Una guerra nunca está justificada, ya lo he manifestado en numerosas ocasiones. Por eso la mentira sigue triunfando, y es una tapadera de regueros de sangre, de miseria, de muerte. Precisamente, el aguafuerte número 5 de Goya refleja un enfrentamiento entre personas a principios del siglo XIX. La frase del pintor es explícita y, dos siglos después, volvería a escribir lo mismo: "Y son fieras".

TARDES DE BLOG

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     He comenzado a preparar con ilusión la entrevista-coloquio con Javier López Clemente en la tercera sesión de Tardes de Blog, que tendrá lugar el próximo sábado, 24 de enero, a las 19 horas, en la librería El pequeño Teatro de los Libros - http://teatrodelibros.blogspot.com - en la calle Silvestre Pérez, 21, del barrio zaragozano de las Fuentes. Durante una hora presentaré los aspectos más relevantes de esta aventura literaria que inicié en mayo del 2005 y que ha superado ya las mil páginas de creación.

     La nueva librería será un marco excepcional para hablar de todo aquello que he ido plasmando durante estos meses en las páginas de blogia, con el sobrenombre de JOSEMARCO. Javier llevará la voz cantante. Pero detrás estarán los responsables de este privilegiado ámbito cultural y el polifacético Nacho Escuín.

     No me va a resultar fácil seleccionar aquellos textos que más puedan interesar a los que se acerquen a compartir con nosotros el final de la tarde del sábado. Intentaré espigar algún fragmento de cada tema. Aragón, Pueblos, Impresiones, Cultura y, sobre todo, Literatura son los motivos que más páginas han ocupado. Pero también dejaremos un margen a la improvisación, al diálogo, a la creatividad, a la imaginación, a la poesía.

 

JORNADA DE CONTRASTES

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     La  última jornada de liga ha sido una jornada de contrastes para el fútbol aragonés de élite - si es que se puede denominar así a la división de plata del fútbol español. El Zaragoza y el Huesca han demostrado una línea distinta, prácticamente opuesta. Mientras el equipo de Calderón mostraba una actitud intachable y, aupado por un público incondicional, lograba un punto de oro frente al líder en el último suspiro del encuentro, el equipo de Marcelino volvía a cometer, una vez más, los mismos errores: individualismo, desconexión entre líneas, ingenuidad defensiva, ineficacia ofensiva y sorprendente falta de rasmia y de combatividad. Todo ello en un campo teóricamente asequible, frente a un equipo en puestos de descenso y contra un rival que no había conseguido los tres puntos en casa desde el mes de noviembre.

     Son muchas las lecturas y conclusiones que se pueden sacar de esta jornada de claroscuros. Pero, de lo que no cabe duda, es del carácter que le está imprimiendo a la Sociedad Deportiva Huesca un entrenador con las ideas muy claras y, al contrario, de la falta de orientación que sigue mostrando el Real Zaragoza, casi en el ecuador de la temporada. No sé si el Zaragoza ascenderá a primera división - espero y deseo que sí -, no sé si el Huesca quedará entre los diez primeros - creo que sí -; pero lo que es evidente es que el primero tiene que cambiar radicalmente su actitud y sus planteamientos, y el segundo, en cambio, tiene que continuar en esa línea que no ha abandonado prácticamente desde el inicio de temporada.

19/01/2009 17:18 josemarco Enlace permanente. DEPORTES No hay comentarios. Comentar.

UN PUEBLO PINTORESCO

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      Como escribía José María Quadrado a mediados de siglo XIX, mientras recorría gran parte de la geografía española para salvaguardar los monumentos más importantes de la piqueta, de la ruina o del abandono, hay lugares que se caracterizan por su pintoresquismo, es decir, por su originalidad, por su contraste, por la ruptura de la armonía y por un cierto carácter agreste y primitivo. Uno de estos lugares es, sin duda alguna, la población de Jérica, en la comarca del Alto Palancia, en la provincia de Castellón.

     Desde la autovia mudéjar todavía se puede contemplar en lontananza la famosa Torre de las Campanas. Es la imagen típica de la localidad y la única de estilo mudéjar de toda la Comunidad Valenciana. Pero para disfrutar de Jérica hay que abandonar la autovía - esos "caminos trillados" de los que hablaba Quadrado - y acercarse hasta la plaza de este pequeño pueblo. Los edificios variopintos llaman la atención, el antiguo casino atrae la mirada de los visitantes y los arcos y estrechos pasadizos nos recuerdan a otros pueblos del Bajo Aragón turolense. Jérica ofrece, además, un entorno paisajístico privilegiado y cantidad de rutas para los amantes de la naturaleza.

     Conocí la silueta inconfundible de Jérica a finales de los años sesenta. Para acercarnos a Teruel desde Barcelona a disfrutar de las esperadas vacaciones dábamos, a veces, un sorprendente rodeo: viajábamos en un ruimentario tren desde la Ciudad Condal hasta Sagundo y en un convoy casi tercermundista entre Sagunto y Teruel. La torre de Jérica se erguía en el horizonte como una fortaleza inexpugnable. A pesar de que la estación-apeadero quedaba lejos del casco urbano, siempre me sedujo la altivez de esta torre y lo poco que queda de su castillo, destruido - como tantos otros - durante las lamentables guerras carlistas. Después de cuarenta años, he vuelto a Jérica y pienso desviarme del camino para adentrarme en su paisaje, en su historia y disfrutar - ¡cómo no! - de su excelente gastronomía.

22/01/2009 20:13 josemarco Enlace permanente. VIAJES No hay comentarios. Comentar.

UN CAMINO CON HISTORIA

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     Hay caminos asépticos, monótonos, impersonales. Hay veredas que, aparentemente, no conducen a ninguna parte. Sin embargo, hay senderos y rutas con una historia de siglos a sus espaldas y con un eco literario innegable.  En España podemos destacar, entre muchos otros, el Camino del Cid. El héroe castellano medieval recorrió ocho provincias en su destierro de Burgos a Valencia. Dos de ellas - Teruel y Castellón - conservan todavía tramos de esta ruta histórica. Para fomentar el uso de estos itinerarios y para impulsar la literatura de viajes, el Consorcio Camino del Cid ha convocado la segunda edición de un premio literario para obras que se basen en esta ruta milenaria.

    Uno de los tramos más interesantes - y que se puede recorrer por senderos de montaña señalizados - es el que enlaza Mora de Rubielos (Teruel) con Jérica (Castellón). Como se puede observar en el mapa adjunto, la ruta surca los límites de las dos provincias y enlaza poblaciones de similares características climáticas y orográficas. En esta última población estuvo el Cid camino de Valencia y, al parecer, la conquistó a los musulmanes en 1098. Así ha quedado reseñado en los siguientes versos del Cantar de Mío Cid: "Por menos de una batalla esto no se resolverá; / vayan los recados a los que nos deben ayudar, / los unos a Jérica, los otros a Alucad". (versos 1106-1108)

23/01/2009 17:48 josemarco Enlace permanente. VIAJES No hay comentarios. Comentar.

DESDE EL FONDO DEL ESPEJO

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     Ayer tarde, en El Pequeño Teatro de los Libros, la nueva librería zaragozana del barrio de las Fuentes, se celebró el tercer encuentro del programa Tardes de Blog, que coordina Javier López Clemente. Fue un acto entrañable, familiar, sincero, en el que, al hilo de un guión exquisitamente preparado, buceamos en las más de mil páginas de este blog, que ya va camino de los cuatro años de vida. Una radiografía profunda, una disección inteligente, un viaje al fondo del espejo supuso rescatar los recuerdos, alimentar la memoria y dar vida a tantos latidos literarios.

    Durante una hora hemos reflexionado sobre la literatura -  Miguel Delibes, Luis García Montero, Manuel Vilas, Antón Castro, Maruja Torres, Miguel Mena, Ana Alcolea, Lorenzo Silva, Joan Gisbert, África Vázquez,... - recordamos las vivencias de mi infancia y juventud en Aliaga, viajamos desde la evocación romántica de José María Quadrado y Francisco Javier Parcerisa hasta los ecos más recientes de Jérica y Mora de Rubielos. La conversación ha sido fluida y se ha detenido en algunos meandros, como un río de sensaciones. De este modo, al filo del espejo, ha reaparecido el río Huerva tal como era valorado en el siglo XIX, han aflorado mis experiencias creativas en la revista Trébede y en la publicación cultural Turia, ha renacido de sus cenizas mi tesis doctoral "Recuerdos y Bellezas de España. Ideología y estética", y han surgido guadianescamente alusiones a la educación - con el juez Calatayud y Victoria Camps como protagonistas -, a los premios literarios, al programa "Invitación a la Lectura" y al aliento esperanzado de Obama.

    Al finalizar el acto, he tenido la sensación de  haber estado contemplando una etapa de mi vida desde el fondo del espejo. Un espejo a veces transparente, a veces borroso, a veces ligeramente cóncavo. Ha sido una valoración de mi blog desde la otra orilla, desde una óptica crítica, tolerante, solidaria y reflexiva. Javier, el maestro de ceremonias, ha sabido descubrir algún filón oculto que ni siquiera había advertido. Ha supuesto un pequeño impulso para seguir adelante al menos unos meses más, desde la variedad, desde la cultura, desde la autocrítica, desde el aliento literario.

 

EL NIÑO CON EL PIJAMA DE RAYAS

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     Hay novelas que, a pesar de su aparente sencillez, alientan en los niños y en los adultos el hábito por la lectura. Hay libros que nos sumergen durante unas horas en un mundo caduco, decadente, casi irreconocible. Hay relatos que nos recuerdan valores que, contra viento y marea, no pasan nunca de moda: la amistad, la solidaridad y, sobre todo, la libertad.

     En la novela El niño con el pijama de rayas, el irlandés John Boyne nos acerca, a través de los ojos de un niño de 9 años, al campo de concentración de Auschwitz, en plena Segunda Guerra Mundial. La amistad con el muchacho judío Shmuel, que está al otro lado de la valla, es capaz de romper todos los esquemas familiares, educativos y sociales. Bruno se lanza al vacío y desafía todos los impedimentos hasta que llega a identificarse con las víctimas de la tragedia y el horror.

     No he visto todavía la versión cinematográfica. La lectura de libro durante el fin de semana me ha hecho recordar películas como El pianista o La vida es bella. A Javier le ha encantado. Aunque, eso sí, el triste e inevitable final dejan en el lector un sabor de boca agridulce y un poso amargo.

 

INQUIETUD EN MONTAÑANA

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     El pasado sábado un escape en forma de vertido de licor negro, procedente de la fábrica de papel La Montañanesa alarmó no sólo a la población de este barrio zaragozano, sino a los vecinos de los barrios colindantes. No es la primera vez que esta industria produce un sobresalto a la población. Los responsables de la empresa han minimizado el problema y lo han considerado como algo excepcional, consecuencia del temporal de viento del fin de semana. Pero la gente no está tranquila. Muchos han invertido su dinero en una casa familiar, cercana a la capital; otros han comprado un pequeño terreno para ocupar su tiempo libre y cultivar algunas hortalizas. Pero todos miran con recelo esas chimeneas grises que vomitan día y noche oscuros penachos de humo de un olor casi insoportable.

     La fábrica de Montañana me recuerda por su situación y por su desagradable olor a la antigua papelera de Balaguer (Lérida) Según la dirección del viento, el aroma alcanzaba un radio de más de veinte kilómetros. También me recuerda por el humo casi negro  a la ya clausurada central térmica de Aliaga (Teruel). El humo se expandía por los valles y colinas, alcanzaba las hortalizas de los huertos y teñía de gris hasta las sábanas tendidas en los solanares. La térmica de Aliaga fue clausurada, pero la fábrica de Montañana sigue ahí, impasible, inamovible, fantasmal. No sé si sus propietarios han pensado en cambiar de ubicación. No sé si las autoridades del Gobierno de Aragón y la Consejería de Medio Ambiente van a tomar cartas en el asunto. Están tan ocupados con otros temas medioambientales - Neoelectra en Aliaga, Autovía Teruel-Madrid - que quizás olviden otros no menos importantes como el de la Montañanesa.

     Me gusta bordear el Gállego desde Zaragoza hasta San Mateo, atravesando el barrio de Montañana, contemplando el Aula Dei, descansando en Peñaflor y disfrutando del paisaje hasta San Mateo del Gállego. Pero, cuando atravieso Montañana - tanto en coche como en bicicleta - me asalta una inquietud al contemplar esa peligrosa travesía que deja a la izquierda la fabrica de papel. Con frecuencia me desvío hacia el norte, hacia la huerta y visito a un vecino que se compró hace diez años una pequeña parcela. Aunque está alejado de la industria papelera, es bastante pesimista de cara al futuro de un barrio que fue famoso por el cultivo de las cerezas y que ahora ofrece todavía paisajes pintorescos. Me cuenta que algunos han comenzado a poner en venta sus propiedades, sin esperanza de encontrar compradores. "Lo ideal sería - opina - que cambiaran de ubicación la fábrica antes de que el barrio pierda su atractivo". "Eso sí - comenta - construyendo una circunvalación y eliminando esa travesía en la que ya se han producido demasiados accidentes."

28/01/2009 19:22 josemarco Enlace permanente. ECOLOGÍA No hay comentarios. Comentar.

CARRETERAS SECUNDARIAS

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     Me gusta circular por carreteras secundarias - parafraseando la excelente novela de Ignacio Martínez de Pisón -. Me encanta alejarme de vez en cuando de la monotonía de las autovías y de la impersonalidad de los trenes de alta velocidad para sumergirme en un oasis de curvas, de pequeñas pendientes, de inesperados cambios de rasante y de rutas sinuosas que se perfilan en el horizonte como silenciosas aventuras.

    Esta tarde plácida de finales de enero, mientras regresaba de Madrid a Zaragoza, he decidido abandonar la autovía a la altura del famoso kilómetro 103 para acercarme a esa encantadora ciudad medieval que es Sigüenza. Las austeras encinas castellanas orlaban una carretera solitaria, acogedora, rural. Los veinte kilómetros que separan la antigua carretera general de la ciudad del Doncel han sido sólo el aperitivo de lo que vendría después. Tras una breve visita a la parte más monumental de la ciudad alcarreña, he decidido tomar la ruta que conduce hacia Medinaceli. Y lo he hecho por dos motivos: para recordar los seis meses vividos en la residencia marista durante el otoño-invierno de 1971 y para volver a evocar el pulso sereno de un paisaje con el que me he identificado inmediatamente, de unos pueblos - casi aldeas - que se quedaron grabados para siempre en mi memoria. He contemplado el Otero, vestido de verde y orlado de pequeños pinos. He observado la silueta inconfundible de la llamada Huerta del Obispo. He adivinado el humilde cauce del río Henares, libre todavía de la contaminación. He disfrutado con la contemplación de Alcuneza, de Horna, de Ambrona y de Torralba. Sólo la presencia de un ruidoso rebaño rompía el hechizo de una tarde invernal casi eterna, incandescente.

     Cuando uno viaja sin prisa, cuando uno se desplaza sin los agobios del reloj, cuando uno se deja llevar por el aliento del paisaje y por el hechizo de la soledad, valora más el contraste con el bullicio de la gran ciudad, con el hormigueo de un Madrid variopinto, tumultuoso, con la agitación interminable de los habitantes de la capital. 

30/01/2009 22:38 josemarco Enlace permanente. VIAJES No hay comentarios. Comentar.

EL HECHIZO DE MADRID

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     La capital de España siempre ha cautivado a literatos e historiadores. Madrid, en el corazón de la meseta, respira aire casi primaveral en esta tarde agradable del mes de enero. Antes de la llegada del crepúsculo, grupos de turistas pasean con curiosidad por el Parque del Retiro, fotografían la Puerta de Alcalá y se acercan con curiosidad a algunas de las más de cien vacas artísticamente decoradas que se esparcen por el centro histórico de la ciudad.

     Pasear por el centro de Madrid al filo del anochecer es sumergirse en un río de viandantes que sortean el intenso tráfico del Paseo de Recoletos y se encaminan hacia la Puerta del Sol, el centro neurálgico de la ciudad. Pasear por el Madrid histórico es embeberse de cultura, alimentarse de arte, emborracharse de sorpresas inesperadas. Porque Madrid siempre ofrece al visitante una fisonomía distinta, siempre brinda al viajero una rendija hacia lo insólito. Caminar por esas calles abarrotadas de ciudadanos de todos los países y culturas es sumergirse en un mundo distinto, distante y variopinto.

    He vuelto de nuevo a la capital de España. He viajado hacia el centro en ese tren de cercanías que me ha llevado inconscientemente hacia ese fatídico 11 de marzo de 2004. He ascendido por la carrera de San Jerónimo y he contemplado la fachada del Palacio las Cortes, escoltada por  los leones, cual mudos testigos de un Golpe de Estado que casi dio al traste con la joven democracia. Me he detenido en la Puerta del Sol, en ese borroso kilómetro cero, en la impresionante Plaza Mayor, en la Plaza de Oriente, en la Plaza de España. He caminado por la Gran Vía, orlada de reclamos para el consumidor, salpicada de salas de cine, teatro y otros espectáculos. He descendido hasta Atocha, dejando a mi izquierda el Museo del Prado y el Jardín Botánico. Han sido tres horas de recuerdos, de sensaciones, de nuevas experiencias.

31/01/2009 11:38 josemarco Enlace permanente. VIAJES No hay comentarios. Comentar.


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