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Se muestran los artículos pertenecientes a Noviembre de 2009.

OCIO SALUDABLE

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     ¿Qué hacemos en nuestro tiempo libre? Esta es la pregunta que se han hecho cientos de escolares de toda España que han participado durante el curso 2008-2009 en una nueva convocatoria de Consumópolis, un concurso destinado a fomentar el consumo responsable.

     Ayer un grupo de cinco alumnas del Instituto "Ramón y Cajal" de Zaragoza se desplazó a Madrid para recibir de manos de Trinidad Jiménez, ministra de Sanidad y Política Social, el primer premio de Consumópolis 4, que compartieron con un grupo de Corella (Navarra) y otro de Madrid. Estas alumnas, que se autonominaron "Five Girls", han elaborado un libro virtual en el que recogen experiencias de cómo emplean los adolescentes el tiempo de ocio. Han utilizado para ello todos los recursos que nos proporcionan las Nuevas Tecnologías - blogs, chats, emails - y han trazado un camino hacia lo que podríamos denominar ocio saludable.

     Nadie duda de la importancia del tiempo de ocio para los jóvenes. Pero existe una preocupación cada vez más patente entre padres y educadores por el uso que se hace de estas horas libres - especialmente durante las vacaciones y fines de semana - y por la repercusión - positiva o negativa - que pueden tener estos periodos en la educación de los adolescentes.

     La ministra hizo hincapié en la finalidad educativa de este certamen, pero insistió además en el valor del trabajo en equipo, el uso responsable de las Nuevas Tecnologías y el cambio progresivo de hábitos sociales para contribuir a que nuestro Planeta sea más habitable. Y el ocio, aunque no lo parezca, tiene mucho que ver el la conservación del medio ambiente y en el consumo responsable. De momento, las alumnas ganadoras han dado un paso adelante para afrontar esta problemática que se puede agravar a medida que avance el siglo XXI.

 

EL CAUCE DEL OTOÑO

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     El otoño está llegando con timidez a las tierras turolenses. Es un otoño suave, dulce, cadencioso. El murmullo del escaso caudal del río Alfambra se entremezcla con el susurro espontáneo de las hojas de los chopos, que caen livianamente a las orillas de este río que nace en las inmediaciones del pico Peñarroya y se desliza por Aguilar de Alfambra, Galve, Orrios, Alfambra, Peralejos, Tortajada, Cuevas Labradas y Teruel, hasta desembocar en el río Turia, muy cerca de la capital.

     En Villalba Baja - como muestra la fotografía - el contraste entre verdes, ocres y amarillos es cada día más patente. El río ha abandonado ya su trazado salvaje y sinuoso y se ha ceñido a la geografía de un valle poblado de chopos  y salpicado de huertas. La temperatura es tan agradable que no parece otoñal. Los cerros desnudos y grisáceos muestran su inconfundible silueta. A lo lejos, los montes cercanos a Castelfrío, heridos de muerte el pasado verano, cuando los incendios se cebaron impunemente con esta provincia aragonesa.

     Pocas turismos transitan por esta carretera durante la mañana del sábado. Algunos coches se dirigen a los pueblos más cercanos para honrar a los familiares que ya se han ido. Otros años caían las primeras nevadas por estas fechas. Otros años las heladas vestían de blanco las orillas del río. Pero durante estos días, ya casi mediado el otoño, uno piensa que el tiempo se ha vuelto loco, que las lluvias han dado la espalda a estos valles, que estamos pagando muy caro el cambio climático. Tal vez haya otros motivos. De momento, disfrutaremos de la placidez de estos días y del paisaje otoñal que, tarde o temprano, llegará de nuevo a su cita.

03/11/2009 19:55 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

UN MAESTRO DEL ENSAYO

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      Ayer falleció en su domicilio de Madrid el escritor granadino Fancisco Ayala después de una dilatada vida. Se nos ha ido un gran novelista y un gran pensador. Pero se nos ha ido, sobre todo, un gran ensayista.  Aunque se han divulgado más sus relatos, especialmente Muertes de perro (1958), El fondo del vaso (1962) o El jardín de las delicias, su obra ensayística es más abundante y, paradójicamente, menos conocida.

     Ayala tuvo como maestro a José Ortega y Gasset y colaboró muy pronto en la Revista de Occidente. Sus ideas fueron siempre liberales y avanzadas para la época en que le tocó vivir. En 1945 escribió el Ensayo sobre la libertad. Le preocupó también la tarea del escritor y su compromiso con la sociedad. Esto lo reflejó en la obra El escritor en la sociedad de masas (1956). Y también opinó con acierto sobre el mundo de la enseñanza y de la educación. Esta inquietud la plasmó en el ensayo La crisis actual de la enseñanza (1958). Pero donde más se prodigó Ayala como ensayista fue en el ámbito literario. Son muchos los ensayos del escritor granadino sobre nuestros literatos ilustres. Podemos destacar, entre otros,  Reflexiones sobre la estructura narrativa (1970), Cervantes y Quevedo (1974) o Galdós y Quevedo (1978).

     No sé qué ensayos de Ayala podrán encontrarse en las librerías. Tal vez en alguna biblioteca se puedan hallar algunos. Mi intención, de todos modos, es leer durante los próximos días Recuerdos y olvidos (2006). Espero encontrar en este libro las experiencias, vivencias e interpretaciones de un intelectual, desde la atalaya privilegiada de sus cien años y con la trayectoria dilatada que abarca casi todo el siglo XX. Creo que será el mejor homenaje a este gran narrador y ensayista.

04/11/2009 18:58 josemarco Enlace permanente. PERSONAJES ILUSTRES No hay comentarios. Comentar.

FUTBOLISTAS PRIVILEGIADOS

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     Mientras espero en la peluquería del barrio, dos señores comentan una de las noticias deportivas de la jornada: la supresión por parte del gobierno de la llamada ley Beckham, que desde 2003 permite a los jugadores extranjeros que participan en nuestra liga tributar a Hacienda un 24 por ciento, casi la mitad que los españoles. Hablan además de lo que cobra uno de los últimos fichajes galácticos del Real Madrid: la friolera de 83.000 euros al día, juegue o no juegue, trabaje o no trabaje. Y se preguntan, ¿Por qué se ha llegado a estos extremos? ¿Quién paga a estos virtuosos del balón? La conclusión parece obvia: son los propios espectadores y telespectadores los que sostienen este negocio. Somos los aficionados los que, con nuestra presencia en los estadios o pagando por ver algunos partidos, alentamos esta dinámica y elevamos casi al infinito las ganancias de las estrellas.

     No sé si la crisis contribuirá a moderar las cifras. En algunos clubes parece que no ha influido mucho, al menos de momento. Lo que está claro es que debe desaparecer ese privilegio de Hacienda, aunque protesten los mandatarios de la Liga de Fútbol Profesional. Las razones que esgrime su presidente no son de peso, ni mucho menos. Hay equipos que, casi sin estrellas, están ofreciendo  un buen espectáculo. Hay aficionados al deporte rey que están deseando se reduzca el número de extranjeros y se potencie más la cantera. Un ejemplo claro es la selección española, que está en la élite, a pesar de los foráneos que juegan en los equipos españoles.

     Opino que esta polémica se zanjará por sí sola y volverá a reinar la sensatez. Porque a nadie se le oculta la diferencia abismal de sueldo entre un futbolista de élite y un investigador. Y la controvertida ley se hizo, sobre todo, para favorecer la llegada a España de investigadores de otros países y para recuperar cerebros establecidos en el extranjero. Es una pena que el fútbol sea cada vez más un negocio, que no se luche por los colores, que no se trabaje en equipo, que prime más el lucimiento personal de cara a la galería que el esfuerzo por ofrecer un buen espectáculo colectivo.

    La conversación sobre el tema continuaba cuando, media hora después, abandonaba la peluquería después de un moderado corte de pelo.

06/11/2009 18:18 josemarco Enlace permanente. IMPRESIONES No hay comentarios. Comentar.

NOVIEMBRE GRIS

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     Siempre he considerado noviembre como un mes frío, anodino, decadente. Al filo del crepúsculo, mientras se desvanece la luz natural y se van encendiendo las farolas de las calles adyacentes, contemplo desde mi ventana el gris rosáceo del cielo, que se confunde con el gris del cemento de los edificios y con el gris de los pocos árboles que luchan contra el asfalto, casi despojados de sus hojas verdeamarillas.

     Noviembre es un mes asociado inevitablemente al otoño, a este otoño tardío pero irreversible. Noviembre es un mes asociado a los difuntos, a los que nos dejaron, a los que permanecen en nuestra memoria a pesar del paso del tiempo. Esta estación nos remite a las Leyendas de Gustavo Adolfo Bécquer, a los poemas casi decadentes de Juan Ramón Jiménez, a los viajeros románticos que se acercaron al monasterio de Veruela en el otoño de 1944.

     Estas tardes de sábado desapacibles invitan a la lectura reposada, a la reflexión, al sosiego. Tengo entre mis manos la última novela de la escritora y profesora Ana Alcolea, con la que comparto algunas inquietudes literarias. Se titula Bajo el león de San Marcos. Y es una novela de Venecia, como El retrato de Carlota. Mientras leo con fruición sus primeros capítulos, me sumerjo con la protagonista en ese otoño veneciano, evocador de tantas historias, vivencias y vicisitudes. No puedo evitar en esta tarde otoñal citar un pequeño párrafo de esta novela, la cuarta de la autora zaragozana:

     Me parece que el único principio al que me mantengo fiel es el de volver a Venecia. Vuelvo todos los años en noviembre. Me gusta la luz de otoño sobre los canales, las primeras nieblas que diluyen todavía más los palacios y las torres de las iglesias de la ciudad. Me gusta mirar a través de las ventanas, y la luz del día las oculta.Sólo por la noche se puede observar y adivinar toda la colección de vidas que aman, se acuestan y miran.

     Seguiré viajando por Venecia de la mano de la escritora protagonista de esta novela. Será un viaje virtual, metafórico, casi alegórico. Un viaje como la vida misma. Un viaje hacia el pasado y - ¿por qué no? - hacia un incierto e insospechado futuro. Un futuro agazapado debajo de los espejos, tan venecianos, tan carnavalescos.

07/11/2009 18:27 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

UNA INQUIETANTE ALEGORÍA

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     El reciente fallecimiento del gran actor español José Luis López Vázquez ha motivado una serie de homenajes a su memoria. Mi mejor homenaje ha consistido en la visión - por segunda o tercera vez - del cortometraje La cabina, una película inquietante que me ha trasladado a la España de los años setenta, una España gris, casposa, aplastada por los tópicos y las convenciones; una España encerrada en su cáscara inaccesible, una España que pedía a gritos un nuevo clima de convivencia en libertad.

     No sé si su director, Antonio Mercero, - que se inspiró en un cuento de Juan José Plans - tuvo en su mente esa intención alegórica. Es verdad que tiene más peso el motivo del terror y de la ciencia ficción, pero, al contemplar la película casi cuarenta años después, uno se da cuenta de lo mucho que ha cambiado este país. El color rojizo de la nueva camina contrasta con el gris del entorno urbano, con el gris de la policía, con el gris de los empleados de Telefónica y con el negro de los bomberos.

      José Luis López Vázquez borda un papel difícil y agotador. Brinda al espectador una imagen cruda y realista. Una imagen que se podría repetir de nuevo en la actualidad, salvando las circunstancias históricas y sociales. La inquietante alegoría permanece en mi mente y podría aplicarse a este Planeta en el que estamos encerrados y en el que cada vez va a ser más difícil sobrevivir. No sé si Antonio Mercero u otro director se embarcará en una aventura similar. No le faltarán vivencias reales que evidencien la cerrazón ideológica y las cortapisas sociales. Eso en pleno siglo XXI.

UN JUGADOR CON TALENTO

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     El jugador aragonés Antonio Longás (Zaragoza, 1984) se ha convertido por sus propios méritos y por la calidad que atesora en uno de los líderes del Cartagena, equipo revelación de la segunda división. Este futbolista de la cantera del Real Zaragoza fue ninguneado por los técnicos del club - como tantos otros jóvenes valores - y tuvo que buscarse la vida con dos cesiones consecutivas: en el Tenerife y en el filial del Barcelona. No hizo mal papel durante estos años, pero pasó sin pena ni gloria. Sin embargo, en esta temporada ha recibido la confianza del entrenador y ha vuelto a hacer gala de sus mejores cualidades: el pase en profundidad y la visión de juego. En el Zaragoza no lo vieron así. Lo consideraban un jugador pequeño, frágil y voluble. Y, como en otras ocasiones, se han equivocado.

     Hay pocos jugadores organizadores en el fútbol español. Y últimamente ya no están de moda. Sólo el Fútbol Club Barcelona puede alardear de jugadores con visión de juego, calidad técnica y capacidad para llevar la batuta. Longás se sitúa es esta misma línea, pero la suerte no se ha aliado con él. En el Cartagena ha madurado y son varios los equipos de primera división que lo tienen en su agenda. El Real Zaragoza también lo mira de reojo, pero no creo que vuelva a recuperarlo como ha hecho con el bueno de Ángel Lafita. Sería un acierto que volviera a La Romareda a dirigir un equipo huérfano de mediocentros organizadores. Desde que se retiró  Santiago Aragón, no ha habido ningún medio capaz de organizar el juego de una manera coherente. Pero, al parecer, las ideas de los técnicos van por otro camino.

     Me alegro por Antonio Longás. Me alegro por su consolidación como jugador con talento. Si sigue así, seguro que dará el salto a la primera división y podremos disfrutar de sus pases y de su depurada técnica. Podría ascender incluso con el propio Cartagena. De momento ahí está, en lo más alto, dando la razón a los pocos que confiaron en él.

11/11/2009 21:51 josemarco Enlace permanente. DEPORTES No hay comentarios. Comentar.

EL ARTE Y LA TAUROMAQUIA

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     He aprovechado la tarde del viernes para acercarme a una exposición sobre la Fiesta de los Toros, que se puede contemplar en el Palacio de Sástago de Zaragoza hasta primeros de diciembre. En las distintas salas se pueden observar medio millar de objetos sobre la tauromaquia de la colección de Enrique Asín.

     Aunque uno no sea muy aficionado a la cada vez más polémica Fiesta Nacional, no deja de reconocer que esta tradición dura ya casi tres siglos. En el siglo XVIII tuvo ya sus defensores y sus detractores. Pero fue a finales del siglo XIX - sobre todo a raíz de la rivalidad entre Frascuelo y Lagartijo, cuando la Fiesta llegó a su momento culminante. Los ecos de las corridas de toros se extendieron a todas las manifestaciones artísticas y culturales. Una de las publicaciones más representativas fue la revista La Lidia. Durante casi una década - desde 1882 hasta 1890 - los lectores pudieron disfrutar de cuidados artículos literarios y, sobre todo, de excelentes cromolitografías, como la que adjuntamos.

     En la exposición de Enrique Asín se pueden ver sobre todo objetos, carteles, grabados, esculturas,...de esta tradición, que tanto arraigo ha tenido en Aragón y especialmente en Zaragoza. Llama la atención, sobre todo, una maqueta de la plaza zaragozana de La Misericordia y el homenaje al gran torero Florentino Ballesteros, que junto con José Gómez, "Joselito", toreó en la llamada "Edad de Oro del toreo",  hasta que una cornada le produjo la muerte en 1917.

     Arte, historia, cultura, literatura. La fiesta de los toros seguirá dando que hablar. La polémica está servida desde hace unas décadas. No sé si algún día desaparecerá  la Fiesta. De todos modos, la huella artística que ha dejado este espectáculo desde el siglo XVIII permanecerá en las hemerotecas y en los museos taurinos, como el de Enrique Asín.

13/11/2009 19:18 josemarco Enlace permanente. ARTE No hay comentarios. Comentar.

EL FUTURO DE ZARAGOZA

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     El futuro de una ciudad puede depender, en ocasiones, de un número limitado de votos. Y es una pena que proyectos importantes de futuro para la Zaragoza del siglo XXI se queden en el baúl de los recuerdos o cambien radicalmente debido a la racanería de algunos, a la falta de compromiso de otros, a la preferencia por la opción más cómoda o al impulso emocional de este otoño caprichoso e incoherente.

     Siempre he confiado en mis representantes políticos - ingenuo de mí - pero, a veces, me asalta la duda del acierto o desacierto de sus decisiones. Decisiones que pueden ser un lastre para el futuro o un trampolín de progreso y prosperidad. Es verdad que cada vez se trabaja más a corto plazo y que la crisis económica ha dado al traste con algunos planteamientos. Pero casi nadie comprende el cambio radical de los representantes municipales de la ciudad en lo que se refiere a la ubicación de la próxima muestra de la ciudad del Ebro: Expopaisajes 2014. Al final, los ediles zaragozanos se han inclinado por lo más fácil, por lo menos creativo, por lo más económico. Han preferido, por tanto, ubicar esta muestra muy cerca del meandro de Ranillas, prácticamente al lado de los terrenos de la Exposición Internacional de 2008. Y se han quedado tan anchos. A pesar de las polémicas, a pesar de las quejas más que justificadas de los vecinos de San José, Vadorrey y Las Fuentes.

     Como vecino de este último barrio, me hacía ilusión contemplar desde la galería del piso un paisaje distinto al actual. En lugar de avistar esa huerta abandonada y maltratada, en lugar de vislumbrar esa ribera del Gállego infame, en lugar de acercarme a un Soto de Cantalobos dejado de la mano de Dios y de los hombres, habría podido visitar una muestra de plantas autóctonas y exóticas, unas parcelas cuidadas, una armonía natural entre los ríos y su entorno y - ¡cómo no! - un paisaje nuevo, distinto y atractivo. Pero, al parecer, no va a ser así. Tendré que volver de nuevo al lejano meandro de Ranillas para observar esta muestra de plantas y flores. Una muestra que quedará absorbida por los actuales edificios de la Exposición anterior, una muestra lejos de un entorno natural privilegiado como es la desembocadura del Gállego.

     El sábado pude pasear por el recinto de Ranillas. Ha mejorado mucho su aspecto, aunque queda mucho por hacer. Parecía que estaba todo vacío, parado, envarado. Recordé la afluencia de gente hace quince meses. Y sentí nostalgia al contemplar el pabellón de Aragón vallado y en obras, el pabellón de España vacío, la Torre del Agua como un fantasma vertical y los telesillas deslizándose silenciosos por encima de un paisaje anclado en el pasado.

     No sé cómo será el futuro de Zaragoza. Lo que se adivina es que la fisonomía de la capital de Aragón cambiará en cuatro o cinco años de modo casi radical. Las obras del futuro tranvía han comenzado la marcha atrás, se habla de una futua línea de metro, no se dice nada de la nueva Romareda. Al parecer, muchos temas importantes se deciden a última hora y por un mínimo margen de votos. La responsabilidad de nuestros representantes políticos municipales es grande. Habrá que seguir confiando en ellos. Aunque, eso sí, el cambio de opinión respecto a la ubicación de Expopaisajes 2014 ha sido un traspiés. Se mire como se mire. Y una bofetada metafórica a los habitantes del este de la ciudad.

OTOÑO CAPRICHOSO

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     Si no fuera porque los días se van acortando irremediablemente, si no fuera porque la brisa del amanecer penetra cada mañana de modo insolente por las rendijas más insospechadas, si no fuera porque el calendario señala sin margen de error que estamos a finales de noviembre, nadie diría que estamos en otoño.

     Mediada ya la estación, y a un mes de la llegada del invierno, podemos afirmar que el otoño está pasando de puntillas por la península Ibérica y por gran parte de Europa. Salvo las nieves caídas en las cumbres de las montañas a principios de noviembre y las lluvias generosas e irregulares en el norte de España, los meses de octubre y noviembre - que deberían ser húmedos - están presentando su cara más triste y anodina en cuanto a meteorogía se refiere.

     En Zaragoza ni siquiera han aparecido las molestas y prolongadas nieblas. El cierzo ha cedido su protagonismo a los vientos del sueste y, no es de extrañar, que hasta las grullas que llegan a la laguna de Gallocanta estén desorientadas.

     Unos hablan de algo excepcional, otros opinan que todo ello es consecuencia del calientamiento global. Pero todos miramos con desconcierto este clima inusual que, aunque puede retrasar las tan cacareadas gripes, no favorece en nada a la agricultura, a los embalses o al entorno natural.

     Eso sí, en diversas zonas naturales privilegiadas - como en los valles pirenaicos de Hecho y Ansó o en las faldas del Moncayo - han vuelto los colores del otoño, el manto de hojas orlando los caminos imposibles y los ecos del silencio ocultos en las ramas desnudas de los árboles caducos castigados por el viento.

ENTRE EL RECUERDO Y LA NOSTALGIA

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     Este fin de semana me he desplazado de nuevo a Aliaga, al pueblo turolense que me vio nacer. Me gusta iniciar el viaje al filo del crepúsculo y atravesar la comarca de las Cuencas Mineras mientras cae la noche otoñal. Me gusta contemplar la silueta de los pueblos que emergen como pequeños planetas en medio de la oscuridad. A través del espejo retrovisor veo las casas de Cortes de Aragón, apiñadas formando un pequeño belén navideño. Luego se suceden los pueblos y los caseríos y las luces lejanas y las estrellas más madrugadoras. El castillo de Hoz de la Vieja exhibe su silueta inconfundible por encima de una pequeña colina. La torre de Montalbán - casi gemela de la de Aliaga - aparece en lontananza con su orgullo habitual. Utrillas, Escucha, Valdeconejos, Mezquita, Cuevas de Almudén, Jarque de la Val, Hinojosa de Jarque, Cobatillas y Aliaga. Casi me conozco el camino de memoria. A pesar de que es noche cerrada, el coche adivina las curvas, se acomoda a los recodos, surca raudo esa ruta casi habitual en los últimos años.

     En Aliaga nos espera la estufa de leña recién encendida. Unas patatas se asan lentamente en el pequeño horno casero. Son las ocho de la noche y parece que sean las doce. El termómetro señala ocho grados, algo agradable por estos pagos en esta época del año. Tenemos por delante un breve fin de semana. Un fin de semana de silencio. Un fin de semana al filo de la soledad. Un fin de semana de recuerdos. Un fin de semana de nostalgia. Me gusta pisar las hojas amarronadas de los chopos cabeceros mientras inicio mi paseo matinal por las riberas de La Val y del Guadalope. Me gusta contemplar cómo se desliza esa agua cristalina, escasa, casi testimonial. Me gusta caminar por las calles vacías y recordar la época de mi infancia. Observo los rótulos de algunas calles estrechas y empinadas: calle del Sol, calle de las Estrellas,... Me acerco a lo poco que queda de aquella Escuela de Niños Unitaria, donde entré con timidez a los seis años. Por unos momentos, vuelvo a los años sesenta, al alboroto de las calles, a la animación de la calle Mayor. Por unos momentos, pienso en lo que fue Aliaga durante esas décadas, y me imagino un futuro diferente, tal vez peor que este presente incierto.

    Han sido dos días sin ordenador, sin internet, sin teléfono móvil. Dos días alejado del ajetreo de la gran ciudad, del estrés, de la rutina cotidiana, de las inquietudes que nos plantea el día a día. A veces, el regreso a las raíces, aunque sea efímero y fugaz, sirve para restañar algunas heridas y para reencontrarnos con un pasado lejano y cercano a la vez.

POLÉMICA Y CONSENSO

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    En este país que, después de una larga y difícil transición, parece que está llegando a la madurez democrática, son escasas las decisiones fruto del consenso y muchas -demasiadas- las polémicas y descalificaciones.

     Por eso es de agradecer que en un tema menor desde el punto de vista político, pero muy importante por la repercusión que tiene, se haya nombrado como nuevo presidente de Radiotelevisión Española a Alberto Oliart, extremeño de 81 años, con dilatada experiencia tanto en la política - ministro con los gobiernos de Adolfo Suárez y Leopoldo Calvo Sotelo - como en la gestión empresarial.

     Pero como nunca llueve a gusto de todos, a pesar del consenso entre los dos partidos mayoritarios, han surgido las críticas tanto desde fuera como desde dentro de la entidad estatal. Y es que se ha mirado ante todo el carné de identidad de don Alberto. Y, lógicamente, se ha pensado en tantas y tantas prejubilaciones de personas muy válidas, mucho más jóvenes que el nuevo presidente.

     Es verdad que hay que dar un voto de confianza al político y empresario jubilado. Sin embargo, uno se pregunta si no hay personas con más dinamismo, con similar experiencia y con parecido talante para dirigir este ente audiovisual tan complejo. Don Alberto ha empezado, de todos modos, con buen pie: ha prometido una televisión de calidad, ha valorado la supresión de la publicidad y ha abogado por el buen ambiente dentro de la plantilla.

     De todos modos, es una pena que este bien tan escaso actualmente llamado consenso aparezca envuelto en opiniones encontradas y en premoniciones negativas. Todo por mirar el DNI. O, tal vez, por llevar la contraria. En eso los españoles somos pioneros desde hace décadas.

25/11/2009 18:49 josemarco Enlace permanente. SOCIEDAD No hay comentarios. Comentar.

EL PULSO DE LA HISTORIA

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     Las tardes de los viernes brindan una buena oportunidad para dejar las pequeñas pantallas domésticas y acercarse a la gran pantalla cinematográfica. La cartelera de Zaragoza no tiene mucho que ofrecer por estas fechas. Por eso me costó inclinarme por Ágora, la última superproducción de Amenábar.

     No me disgustó una película a la que le sobran unos cuantos minutos. Pero tampoco me entusiasmó. Me recordó en ocasiones las películas de romanos que veíamos de pequeños en el cine del pueblo. Me cautivó, sin embargo, el tratamiento de la historia. Aunque ya conocíamos muchos de estos acontecimientos, es bueno nos recuerden de vez en cuando cómo el fanatismo ha sido una lacra de todas las religiones, cómo la astronomía era una ciencia en auge en los años del imperio romano, cómo la violencia era un recurso fácil, cómo en el "ágora" - la plaza pública - se predicaba, se arengaba y se contaminaba a las masas incultas e incontroladas. Y es bueno que nos recuerden cómo la biblioteca de Alejandría, una de las mejores del mundo en el siglo IV, fuera saqueada e incendiada.

     No me convenció sin embargo la actuación de los personajes, con excepción de Rachel Weisz, que destaca en su papel de Hypatia, la filósofa de Alejandría, que se mantiene al margen de un cristianismo proselitista y fanático. Los demás personajes aparecen y desaparecen continuamente y quedan ahogados por el ambiente, por una envidiable técnica, por un montaje excelente. Pero el guión se pierde en demasiados meandros. Amenábar ha querido abarcar demasiados géneros en una misma cinta. Y esas ambiciones resultan difíciles y, en ocasiones, decepcionantes. Me gustó más Mar adentro.Tal vez porque nos acercaba a un tema más cercano, más humano y más inquietante.

DESDE EL FONDO DEL BANQUILLO (4)

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     Hacía más de un mes que no presenciaba un partido en La Romareda. Y la verdad es que me he llevado una decepción, al igual que la mayoría de aficionados que hemos acudido al campo en una tarde fría y desapacible. Se esperaba un rival incómodo, luchador, peleón. Y así ha sido. El Osasuna ha iniciado el partido mejor asentado en el terreno de juego y, nada más comenzar el encuentro, ha llegado a la meta de López Vallejo en dos ocasiones consecutivas. Luego llegaría el gol a balón parado, como casi todos los que recibe el equipo maño. El iraní Nekounam ha rematado a placer, sin oposición alguna. No se pueden regalar goles así. Después han llegado las prisas, las imprecisiones y la falta de puntería, algo que parece convertirse en un mal crónico.

    En las gradas un grupo muy pequeño de aficionados navarros y una actitud lamentable de la afición local del gol norte. ¿Qué pintaban las banderas españolas? ¿Y los insultos continuos a la afición rival? Algunos parece que han acudido al partido a provocar y a despertar iras y viejas rencillas. Luego nos quejamos de que nos traten tan mal en Pamplona. Otros espectadores no han cesado de insultar al árbitro de turno, en lugar de animar a los nuestros. Y Marcelino, como siempre, sin acertar en el planteamiento y sin saber cómo contrarrestar a los navarros. Sólo tres jugadores de casa - Lafita, Ander y Goni - se han salvado de la quema. Una hoguera que seguirá ardiendo durante las próximas semanas: viaje a Mallorca, el Bilbao en casa y visita al Bernabeu antes de la pausa navideña. Si no se ha podido ganar a un Osasuna que no ha hecho nada del otro mundo, ¿a quién se podrá vencer?

     Triste despedida al final del encuentro. Algunos pedían la dimisión de la directiva; otros cargaban contra Marcelino. Eran gritos de impotencia, de decepción. Y muchos gritaban por pedir que algo cambie. O por desahogarse. Una pena. Porque es una pena que la expresión - insulto - más coreada durante el partido haya sido "hijo de p...". ¿Qué aprenderán los aficionados más jóvenes? A la vista está.

     Como recuerdo de esta tarde prefiero quedarme con el saludo inicial de los dos entrenadores - tal como vemos en la fotografía - con el regreso de Goni a La Romareda y con la ilusión de los canteranos Laguardia y Alex, que han calentado en la banda y no han llegado a participar en el encuentro. Lo demás es mejor olvidarlo: el mal resultado, el ambiente enrarecido, el juego alborotado en el centro del campo y el desangelado final. ¿Qué pasará durante la semana? ¿Cómo se afrontará la salida a Mallorca? El día a día lo dirá. Mucha tarea le queda a Marcelino en los próximos días.

29/11/2009 20:17 josemarco Enlace permanente. DEPORTES No hay comentarios. Comentar.

UN POETA DE LO COTIDIANO

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     No sé si el Cervantes le llega pronto o tarde. Pero le llega a tiempo. A sus setenta años recién cumplidos, el polifacético escritor mexicano José Emilio Pacheco ha recibido el Premio Cervantes, máximo galardón de las letras en lengua castellana. Había leído muy poco de este poeta, que se sitúa en la línea de su paisano Octavio Paz, aunque va más allá: es un poeta cercano, asequible, plural. Un poeta de lo cotidiano.

     Su premio es uno más de los muchos que ha recibido - entre ellos el Premio Reina Sofía de Poesía Hispanoamericana este mismo año -, especialmente en su país natal. A su edad, sigue manteniendo una mente despierta, inquieta, juvenil. De entre sus poemas, he seleccionado uno que sintetiza su poética, es decir, su concepción de la poesía. Su título es sugerente, directo y pragmático:

 

 

 

 

                                                                 A quien pueda interesar

                                                                 Que otros hagan aún
                                                                       el gran poema
                                                                 los libros unitarios
                                                                      las rotundas
                                                                 obras que sean espejo
                                                                      de armonía.

                                                                 A mí sólo me importa
                                                                       el testimonio
                                                                 del momento que pasa
                                                                       las palabras
                                                                 que dicta en su fluir
                                                                  el tiempo en vuelo.

                                                                  La poesía que busco
                                                                     es como un diario
                                                                  en donde no hay proyecto ni medida.



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