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Se muestran los artículos pertenecientes a Septiembre de 2010.

EL VALOR DE LA COMUNICACIÓN

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     En este mundo globalizado en el que vivimos, en esta mal llamada sociedad de la información, en este maremágnum de publicidad tentadora y en ocasiones engañosa, llama la atención que un grupo de personas intenten poner en práctica una comunicación auténtica, creíble y realista.

     Ayer mantuve una entrevista con la joven empresaria Amor García, que coordina y forma parte de un equipo de profesionales jóvenes, dinámicos y muy creativos. Bajo el lema "Quien no comunica, no existe", intentan conectar y posicionar a sus clientes con los medios de comunicación, las instituciones, la opinión pública o internet. La empresa se denomina BLANCO Y NEGRO COMUNICACIÓN y tiene su sede en la céntrica calle Espartero de Zaragoza. El trabajo en equipo combina experiencia, ganas y frescura y siguen la pauta de las cuatro "C": Conectar, Crear, Construir, Comunicar.

    Me informaron durante una hora de los eventos creativos, innovadores y originales en los que han participado y me pusieron al día de su dinámica de trabajo y de sus planes de futuro. A pesar de la crisis, intentan seguir adelante con un talante emprendedor y una búsqueda de originalidad. Sus señas de identidad son claras y uno de sus objetivos es generar ideas sin compromiso.

    Porque comunicar es ir más allá de la rumorología, de la opinión imparcial, de las contradicciones, de lo impactante, del amarillismo. Comunicar es proporcionarnos una idea real de lo que sucede en cada momento, una idea verídica, una idea sin ambigüedades. Esto es lo que persiguen estos jóvenes emprendedores en esta sociedad del siglo XXI mediatizada por internet y por las nuevas tecnologías.

ODA A LA BELLEZA

                                 No me hables del amor.

                                Prefiero que me muestres la dulzura

                                de tus ojos de luz,

                                enamorados.

                                

                                No me digas 'Te quiero'.

                               Prefiero me regales tu sonrisa

                               y llenes de alegría

                               mis horas de nostalgia y soledad.

 

                               No me prometas nada.

                              Sé que tú estás ahí

                              y que tu presencia

                              acelera el latido de mis días

                              y acaricia mis noches

                              colmadas de ilusión y de esperanza.       

02/09/2010 20:13 josemarco Enlace permanente. sin tema Hay 2 comentarios.

POR UN FUTURO PARA TERUEL

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     Con un encierro en el ayuntamiento de Ariño, una manifestación en Andorra, la unidad de todos los representantes sociales y el apoyo de la calle, hoy comienzan unos días decisivos para uno de los medios de vida de una parte importante de la provincia de Teruel: La minería.

     La amenaza del cierre de todas las minas turolenses por parte de la Unión Europea para 2014 ha puesto en pie de guerra a todos los implicados y tiene que movilizar de rebote a toda la opinión pública aragonesa y española. Los representantes políticos del gobierno de Aragón y de España tienen mucho que decir en este tema que ya es reiterado y letal para una provincia que se viene desangrando progresivamente desde la década de los sesenta del siglo XX.

     La comarca de las Cuencas Mineras - una de las más afectadas por la emigración y la despoblación - ya sufrió hace unas décadas el cierre progresivo de todas las minas y de la central térmica de Aliaga. Casi sin contrapartidas, sin una decidida reconversión, los pueblos se han quedado vacíos, sin industrias y sin una perspectiva de futuro para los jóvenes. Incluso Utrillas ha perdido más de mil habitantes en estos últimos años. La térmica de Escucha tiene los días contados. Y en lugar de las minas se han abierto sendos museos mineros en Escucha y Utrillas y un Centro de Interpretación de la Minería en Aliaga. Todo ello dirigido a un turismo estacional y muy escaso.
     Es cierto que van cambiando los tiempos y que el carbón ya no es rentable y, además, contamina mucho más que otras energías. Pero, al parecer, deberían arbitrarse medidas para que la explotación de carbón autóctono no desapareciera y se utilizara par otros usos energéticos. Ahora predominan la energía eólica y la energía solar. Las montañas aragonesas se adornan indecentemente de aerogeneradores y los campos yermos se van sembrando de placas solares. Una energía válida, pero no suficiente para solucionar el futuro laboral de tantos trabajadores que quieren quedarse en su tierra y vivir en su tierra.

    Ahora les llega el turno a las comarcas Andorra-Sierra de Arcos y Bajo Martín. El pueblo de Ariño, pionero en las aulas digitales, debe ser ahora pionero en la defensa de un empleo y de un futuro. No se debe repetir la historia de la comarca vecina. De ser así, sólo quedarían los escombros, la soledad y el abandono.

03/09/2010 17:27 josemarco Enlace permanente. ARAGÓN No hay comentarios. Comentar.

HUELLAS DEL PASADO

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     Las tardes de los domingos se han convertido en momentos de nostalgia, en instantes de despedidas agridulces, en testigos mudos de adioses amargos.

      Mientras los coches desfilan hacia Zaragoza, paseas por la ribera del río La Val hacia los pequeños huertos cada vez más abandonados, cada vez más olvidados. A medida que te acercas a tu huerta y contemplas los perales semisecos, el manzano desmochado y el nogal agonizante, recuerdas cómo hace unas tres décadas esta huerta producía hortalizas de todo tipo, un agua clara surcaba la acequia y los frutales acudían cada otoño a su cita habitual. Manzanas, peras, nueces,  membrillos y alguna que otra ciruela alegraban la entrada del otoño e iban a parar a los graneros o falsas de las casas.

      Después de este verano lluvioso, la hierba se ha adueñado de casi todos los huertos. Las paredes se desmoronan, los caminos se desdibujan, los linderos desaparecen. En esta tarde de domingo, mientras contemplas este paisaje cada vez más asalvajado, un halo de nostalgia recorre tu espina dorsal y en el paisaje solitario adivinas el inicio del cercano otoño. Un otoño sin los frutos de antaño, un otoño sin el trasiego de carretillas, caballerías o pequeños tractores.

     Son las huellas del pasado, el inevitable poso del paso del tiempo. La naturaleza sigue su ritmo mientras la mano humana desaparece de estos caminos, de estas casetas abandonadas, de este río que desafía con su corriente el eco de lo efímero e irreversible.     

UN PASEO MATINAL

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     Volver a La Clara en una fresca mañana de finales del verano es un viaje hacia un auténtico oasis natural sólo reservado a unos pocos.

     Volver a este rincón de Aliaga es embeberse de belleza natural y disfrutar de una sinfonía plural de colores, aromas y sonidos.

     Volver a surcar este sinuoso camino, dejando a la izquierda un regato claro y cristalino, es disfrutar por unos instantes de un tiempo detenido, asilenciado.

      Te acercas a uno de los rincones más pintorescos de tu pueblo el domingo por la mañana y vuelves a disfrutar de un sol que acaricia, de una brisa que cosquillea, de un silencio que traspasa todas las fronteras.

       Dejas la bicicleta al borde de la carretera que conduce a Miravete de la Sierra y comienzas a caminar entre chopos, carrascas, sabinas y algún enebro. El camino serpentea y, como lo conoces casi de memoria, no te resulta pesado. Después de avanzar unos quinientos metros, contemplas la cascada que no cesa de entonar sobre el verde del musgo y sobre la piedra humedecida una eterna canción de sosiego y fugacidad heraclitiana.

      Contemplas el fluir del agua durante unos minutos. Unos buitres merodean en el horizonte nítido y azulado. El aroma de las plantas lo inunda todo. Las mariposas pregonan su libertad y, bajo el agua cristalina, dicen que aún queda algún cangrejo autóctono, incontaminado.

      Regresas de La Clara con los sentidos inundados de este plácido amanecer dominical. Te has saturado de luz, de claridad, de verdor. Te has embebido, un año más, de lo más natural. Este año el agua y la humedad lo dominan todo. El verano ha pasado sólo de puntillas por este bello rincón tan admirado por los habitantes de Aliaga y por todos los que disfrutan de su entorno.

EL PESO DE LAS FECHAS

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    Hay fechas que se clavan en la memoria como pequeños alfileres. Hay días que, a pesar del paso del tiempo, no pasan inadvertidos. Hay efemérides que se dilatan paulatinamente y pueden servir de acicate, de incentivo o de simple hervidero de nostalgias.

    No puedo olvidar, ni olvidaré nunca, los días en que me dejaron mis seres más queridos. No puedo olvidar las fechas especialmente relevantes a nivel personal. Y una de ellas es el once de septiembre.

     Es verdad que, después de ese día de 1964 han ocurrido otros hechos a nivel nacional e internacional que han teñido de distintos colores esta fecha. Recuerdo esa jornada trágica en Chile en 1973, con la entrada de los rebeldes en el Palacio de la Moneda de Chile y el golpe de estado de Pinochet que termina con la vida de Salvador Allende. Recuerdo la Diada de Catalunya de 1977, esa multitudinaria manifestación de más de un millón de personas. Recuerdo la trágica jornada de 2001, con esas imágenes escalofriantes que nos mostraron en directo la colisión de dos aviones contra las Torres Gemelas, el derrumbe de ambas y las consiguientes escenas de pánico colectivo.

     Pero, a nivel personal, nunca podré olvidar esa madrugada del once de septiembre de 1964 en la que abandoné definitivamente mi pueblo y emprendí una vida totalmente distinta en un internado de los Hermanos Maristas en Llinás del Vallés. Fue un cambio radical, un pequeño desgarro personal, un instantáneo desarraigo. La distancia temporal parece mitificar estos momenos. Pero la realidad de ese largo viaje a Cataluña está ahí, en blanco y negro. Y mi memoria vuelve cada año a ese momento en el que, poco después de las fiestas en honor a la Virgen de La Zarza, dejaba a los míos y emprendía un viaje personal incierto y complicado.

* En la imagen, el Caspolino, que enlazaba Caspe con Barcelona.

11/09/2010 11:46 josemarco Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

LAMENTABLE ESPECTÁCULO

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     Aunque han transcurrido ya más de doce horas desde que finalizó el partido de ayer tarde en La Romareda, todavía me rondan una cadena de adjetivos para calificar la humillación histórica que sufrió el equipo local, mi equipo de toda la vida, en la primera parte del encuentro.

    Y es que, cuando encajas un gol en el primer minuto - muchos estábamos todavía acercándonos al campo -, cuando a los siete minutos ya pierdes dos a cero, y cuando a los treinta y cuatro minutos el marcador señala un humillante cero a cinco, no hay palabras para expresar la sorpresa, la estupefacción y el enfado ante lo que estaba pasando y ante lo que iba a venir después.

    Las reacciones del público local fueron muy diversas y espontáneas. Desde los que prometían romper el carnet de socio, hasta los que - como vemos en la fotografía - abandonaban el estadio antes de finalizar los primeros cuarenta y cinco minutos. Pero el grito más unánime estaba dirigido contra el palco, contra ese señor de gafas oscuras que se llama Agapito Iglesias y que dirige desde hace más de tres años la nave Zaragocista. Una nave que ayer hizo aguas y naufragó, a pesar del maquillaje final del resultado. Los espectadores están ya cansados de fichajes extraños procedentes de saldos, del desprecio olímpico a la cantera, de la obsesión por vender, de la descapitalización progresiva de la plantilla.

    Es verdad que quedan todavía treinta y seis jornadas. Todo un mundo. Pero es de esperar - piensan los más optimistas - que lo de ayer tarde haya sido un mero accidente. Eso sí, quedará en las hermotecas del fútbol para engordar la leyenda oscura de un club que no se merece los dirigentes que tiene.

 

13/09/2010 14:02 josemarco Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

EL HECHIZO DE LA MODA

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     No acostumbro a acercarme a los grandes centros comerciales. Lo hago casi por necesidad y en contadas ocasiones. He aprovechado el paréntesis de esta tarde preotoñal para revisar el coche en un centro comercial de Zaragoza. Como hacía tiempo que no frecuentaba ese lugar, me he visto sorprendido por el maremágnum de anuncios publicitarios, reclamos comerciales y todo tipo de exhibiciones para atraer al comprador compulsivo o al cliente reflexivo.

     Pero lo que más me ha llamado la atención es un desfile de moda infantil - para niños y niñas de 4 a 10 años - en el vestíbulo de este templo del consumo. Muy poco público presenciaba ese sucedáneo de pasarela. Me imagino que los padres y abuelos de los peques que desfilaban desafiando su timidez estarían disfrutando del evento. Todo para promocionar un determinado tipo de ropa o para atraer más público a este lugar que en estos tiempos de crisis tiene que intentar salir a flote y luchar contra la competencia.

     Siempre ha existido y existirá la moda. Siempre han existido las nuevas tendencias. Pero uno se pregunta hasta qué punto no somos con frecuencia esclavos de una determinada marca, de un determinado producto o de una determinada manera de vestir. Los jóvenes se visten todos de manera similar. Parece que se hayan dejado seducir de lo que marcan las nuevas tendencias, los actores famosos, los personajes a los que admiran o los medios de comunicación. Es difícil sobreponerse a este imperio de la moda. Es un hechizo que atrae y subyuga a la mayoría de la población, especialmente a niños y adolescentes.

     No sé si algún niño o niña de los que están desfilando estos días por la pasarela del centro comercial serán modelos en un futuro. Pienso que tal vez les atrae el mimetismo de los modelos y las modelos profesionales. Eso sí, para los curiosos y ociosos, no deja de ser un entretenimiento más.

MI ADIÓS A JOSÉ ANTONIO LABORDETA (I)

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     Son tantos los sentimientos que se agolpan en este momento en mi corazón, son tantos los recuerdos que se entrecruzan en mi mente, son tantas las reflexiones que surcan mi cerebro, que va a ser muy difícil expresar en unas líneas mi homenaje personal a esta gran persona, a este amigo, a este maestro, a este ciudadano de a pie, a este aragonés universal que nos acaba de dejar.

     Conocí a José Antonio hacia el año 1974 en Barcelona en uno de los recitales semiclandestinos que se celebró en un Colegio Mayor Universitario de la capital catalana. La sala estaba abarrotada y reinaba todavía un clima de miedo e incertidumbre. Pero descubrí al auténtico Labordeta - profesor, poeta y cantautor - un quince de agosto en Jorcas (Teruel) allá por el año 1978, en plena transición. Era muy amigo de mi primo Luis Vicente - que nos dejó huérfanos de su sonrisa - y después de los recitales en la plaza del pueblo abarrotada, compartíamos la cena con José Antonio. Su sentido del humor, su ironía, su socarronería llenaban de vida aquel pequeño comedor de mis tíos Narciso y Paquita. Luego vendrían los recitales en el Teatro Principal de Zaragoza, en el Palacio de Deportes de Barcelona, en la plaza del Pilar. Pero José Antonio nunca faltaba a esa cita con Jorcas, a esa cita con los habitantes de esta sierra turolense, cada vez más olvidada.

    Barcelona y Jorcas. Jorcas y Barcelona. Dos polos opuestos demográfica y geográficamente que se unen para enlazar la trayectoria intachable de este cantautor que nos ha dejado una herencia poética y musical irrepetible. Me conozco casi todas las canciones de Labordeta. He leído casi todos sus relatos y poemas. Y he vibrado de emoción con canciones como La vieja, Aragón, La albada, Somos o El canto a la Libertad.

    Quiero recordar en este día a ese José Antonio franco, sincero, espontáneo, cabal. Quiero recordar al profesor de Geografía e Historia, al representante aragonés en el Congreso de los Diputados, al viajero por España con la mochila al hombro, al defensor de su tierra, al amigo de sus amigos, al aragonés hasta la médula. Y quiero hacerlo plasmando uno de los poemas que escribió en su blog - que tengo como enlace - titulado DÍAS HUIDOS:

                                     Los alumnos me saludan

                                    con la dulce nostalgia

                                    de los días huidos.

                                    y, con melancolía,

                                    me recitan, en los largos pasillos,

                                    los versos de Vallejo cuando era domingo

                                    en las claras orejas de su burrro.

                                     Luego cantamos canciones de despedida

                                    y se van como la lenta tarde de este sábado.

                                    lleno de sol y de infinitos rostros anublados

                                    de aquellos muchachos y muchachas

                                    que se amontonan lentos

                                    en el fulgor impertinente de toda la memoria

                                    inacabada.

 

                                   

    

 

19/09/2010 23:25 josemarco Enlace permanente. sin tema Hay 1 comentario.

MI ADIÓS A JOSÉ ANTONIO LABORDETA (II)

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     Todos los medios de comunicación - tanto nacionales como, sobre todo, aragoneses - se han hecho eco durante estos días del fallecimiento y del adiós multitudinario a José Antonio Labordeta, "La voz de Aragón". Uno de los artículos que me han llegado más hondo ha sido la columna de la escritora y periodista Cristina Grande en Heraldo de Aragón. La palabra huérfanos ha inspirado el siguiente poema que quiere ser mi modesto homenaje a este aragonés universal.

                                         Nos has dejado huérfanos,

                                         huérfanos de tu voz,

                                         de tu noble presencia,

                                         de tu verdad de acero.

                                         Nos has dejado huérfanos.

                                         Pero el eco profundo

                                         de tu voz sin fronteras

                                         surca las solitarias sierras

                                         turolenses y recorre sin tregua

                                         los ocultos rincones

                                         de este tu Pirineo.

                                         Nos has dejado huérfanos.

                                         Pero nos queda aún

                                         esa esperanza utópica

                                         en un nuevo futuro,

                                         siempre la libertad como bandera

                                         y el azul indomable

                                         de todos los caminos,

                                         testigos silenciosos

                                         de tu huella de luz, canto y palabra.

                                        

LABORDETA Y TERUEL

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     A mediados de la década de los sesenta del siglo pasado, llega a Teruel con la plaza de profesor de instituto bajo el brazo. Allí comienza una nueva etapa en su vida. Allí dinamiza culturalmente el Colegio Menor San Pablo y el Instituto Ibáñez Martín. Allí comienza a componer sus primeras canciones. El paisaje agreste de Teruel, con sus sierras solitarias, sus masadas pintorestas y sus inviernos inclementes, inspira a un Labordeta joven, inquieto y dinámico.

    En el Diario de Teruel digital de hoy aparece un artículo que recuerda la relación entre Teruel y el cantautor recientemente fallecido. Los inserto a continuación, porque creo que vale la pena leerlos y conocerlos. En esta misma edición aparecen do vídeos: uno del propio José Antonio, que recuerda su llegada y sus primeros años en la capital; otro del homenaje de los turolenses el pasado día 23 en la Escalinata del Óvalo, esa escalinata que subió Labordeta cuando llegó en el ya lejano 1964 a una ciudad de provincias que marcaría su futuro.

Teruel forjó a José Antonio Labordeta en un aragonesismo ligado a la tierra y a sus gentes, y Labordeta dejó una impronta en la provincia que todavía hoy se respira por sus pueblos. La etapa que pasó en Teruel capital en el Instituto Ibáñez Martín y en el Colegio San Pablo fue el germen del grito de libertad en que se convirtió su vida a partir de ese momento.

En Teruel nació el Labordeta cantante y el Labordeta escritor, y junto con otros intelectuales como Sanchís Sinisterra y Eloy Fernández Clemente convirtieron a la capital turolense en un reducto de libertad, en la segunda mitad de la década de los 60, en el que era posible hacer una cultura progresista impensable en cualquier otro lugar de España.

Inspirador de la denominada Generación Paulina, a cuyos alumnos inculcó  la dignidad y la coherencia como principios básicos del ser humano, fue junto con Eloy Fernández Clemente quien sembró en la provincia el germen de la revista ‘Andalán’.

Labordeta se fue de Teruel en 1970 pero nunca la abandonó, porque siempre siguió ligado a la provincia a través del amor hacia un territorio que defendió en cuantos foros tuvo la oportunidad de hacerlo, ya fuese sobre un escenario, en sus discos y libros, o en la tribuna del Congreso de los Diputados.

El pasado 23 de septiembre, la Escalinata del Óvalo acogió un sincero homenaje de cientos de turolenses que se reunieron para decirle al ‘abuelo’ lo mucho que lo apreciaban, pero también para cantarle que su espíritu de libertad sigue vivo a través de quienes siguen sus huellas.

25/09/2010 18:01 josemarco Enlace permanente. PERSONAJES ILUSTRES No hay comentarios. Comentar.

LABORDETA Y JORCAS

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     Jorcas es un pequeño pueblo de la provincia de Teruel, situado en plena sierrra turolense y acurrucado en un recodo del camino, a poco más de medio kilómetro de una carretera infame, tercermundista, la que une Camarillas con Allepuz.

     Tengo un aprecio especial a este pueblo, que se queda casi vacío en invierno, pero que en el mes de agosto se llena de hijos y nietos de aquellos que emigraron durante los años sesenta a tierras valencianas. Jorcas revive por un mes su pasado con escuela, con tienda y con un excelente horno de pan.

     José Antonio Labordeta visitó por primera vez Jorcas en 1975. Y, gracias a su amistad con mi primo, Luis Vicente Ariño, siguió acudiendo todos los quinces de agosto a este pequeño núcleo rural para actuar de modo desinteresado ante cientos de vecinos de todas las comarcas e incluso de la capital turolense.

    Me he alegrado esta mañana al encontrar en el Diario de Teruel digital una fotografía en blanco y negro de su primer recital en 1975. Plasmo, además, la pequeña noticia del diario turolense. Casi no falté a ninguna cita con Labordeta. La última vez que actuó en la plaza, ya asfaltada, lo escuché emocionado con mi hijo recién nacido en brazos. Y ya han pasado quince años.

Fidelidad a Jorcas

“Yo no estoy hablando de dinero, hablo de ir a cantar a Jorcas”. Con esa frase cerró José Antonio Labordeta el trato para acudir a la localidad turolense en 1975, donde ofreció un total de 20 conciertos en otros tantos años y todos ellos sin cobrar ni un duro. Le movía una buena causa –los vecinos querían movilizarse para lograr que les llevaran el agua corriente a las casas– y tras un primer año en el que acudió acompañado de su guitarra y de su amigo Luis Granell, llegaron otros muchos gracias a la amistad que surgió con los jorquinos, especialmente con Luis Vicente Ariño, con quien tenía muchos intereses comunes.

EL RESPLANDOR DE LA LÁGRIMA

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     Ha llegado a mis manos uno de los libros de poemas de la poeta sevillana Belén Núñez. Su título, El resplandor de la lágrima, anticipa unos versos de huella surrealista, salpicados de imágenes inquietantes y con un profundo aliento lírico.

     Porque la poesía de Belén Núñez, que comenzó con La música del sol (1996) y ha culminado, de momento con Letras habladas (Feria del Libro de Sevilla, 2010) se caracteriza por una cercanía a lo cotidiano y, al mismo tiempo, por una fusión entre la memoria y las sensaciones tangibles.

     El poema que voy a plasmar refleja lo otoñal como motivo, como vivencia y como sensación. Las metáforas alimentan la sugerencia y dotan de aliento mágico a cada uno de los versos. Un poema para leer y releer con calma en estas tardes otoñales.

La pizarra de las pitas enardeciendo la tarde,
el otoño,
los ítems de los árboles besando el río,
llorones,
las serpientes de plata que ondean el agua,
el mar acerado del aire
y besos a punto de nacer, sensibles.
Las pestañas salpicadas de gotas de luz
vuelven a crepitar,
mientras un aleteo imperceptible e invisible
me calienta los labios.

27/09/2010 19:35 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.

POEMAS OTOÑALES DE LABORDETA

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     Busco en mis estanterías algún libro de José Antonio Labordeta para una exposición de la biblioteca del instituto Ramón y Cajal y me encuentro entre otros una joya poética de este aragonés universal recientemente fallecido. El libro se titula Jardín de la memoria y su primera edición es de octubre de 1985.

     Me ha colmado de ilusión la dedicatoria personal del autor, escrita con trazo firme y seguro: "Para José María, con un fuerte abrazo y mi amistad. Por el recuerdo de los veranos en Jorcas". Todo ello acompañado de su firma inconfundible. Quiero añadir también unos versos de su hermano Miguel, que sirven de pórtico a una de las mejores antologías del autor zaragozano: Huérfano de mi alrededor / y ojo de extrañeza eterna / inmensos cielos como mi corazón secreto / urden el día y el ansia de la noche.

     No sé qué poemas elegir para compartir con los que me siguen a menudo. Pero, después de hojear el libro y releer sus profundos versos, he seleccionado tres poemas de José Antonio que hablan del otoño, una de sus estaciones preferidas.

                                        ESPERAD EN LA ORILLA

                                        los instantes precisos de tu voz

                                        llamándose como se llaman

                                        los amantes y no olvidarte nunca

                                        a pesar del silencio,

                                        la ciudad infinita y el camino.

                                        Dejar sobre su rostro

                                        el delicado beso de la aurora

                                        y partir. Amor mío, amor mío:

                                        qué lejanos ahora aquellos largos besos

                                        clandestinos y qué próxima, en cambio,

                                        la quietud del otoño

                                        en nuestros ojos.

 

                                        TE VI EN EL JARDÍN DE LA MEMORIA

                                        llamándome como cuando de niños

                                        íbamos hasta el río a merendar.

                                             Te vi oculta en los trigales

                                        secos y duros de mi tierra

                                        abandonando tus lágrimas de adiós

                                        eternamente. Te vi.

                                        Te veo a cotidiano modo

                                        llamándome como nunca lo hiciste

                                        cuando estuviste aquí junto a nosotros.

                                                              Luego todo se pierde

                                         y la voz de los amantes vecinos

                                         me derrumban tu imagen

                                         perdida en el otoño.

 

                                                SE HACE TARDE

                                           Se hace tarde ahora en el otoño

                                        cuando navegan nubes hacia el mar

                                        y los ojos se estremecen de luces

                                        infinitas. Se hace tarde

                                        al tiempo que en corazón de una adolescente

                                        crece el ímpetu febril

                                        de sus amores. Se hace tarde

                                        en las calles que pueblan los olvidos,

                                        en los pequeños gestos del silencio

                                        y en la lejana magnitud

                                        del viento.

                                                                                                                             

JAVIER RUESCAS EN ZARAGOZA

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     Los lectores de las obras del joven escritor madrileño Javier Ruescas van a poder conversar con el autor de los dos volúmenes de Cuentos de Bereth y de Tempus fugit, su última novela.

     El primer acto de esta visita de Javier Ruescas a Zaragoza - motivada por el interesante proyecto Vía Libre a la Lectura - ha tenido lugar en la acogedora librería zaragozana "El Pequeño Teatro de los Libros", situada en el barrio de Las Fuentes. Javier ha sido entrevistado por Nerea Marco, una de las organizadoras de estas jornadas de literatura juvenil y redactora de la revista "El templo de las Mil Puertas". El coloquio ha sido fluido y todos los asistentes - especialmente jóvenes admiradoras - han intervenido con preguntas al autor sobre su último libro y sobre la tercera parte de Cuentos de Bereth, cuya aparición está prevista para marzo de 2011.

     Javier ha hablado de su temprana vocación como escritor, de lector infantil de los cuentos de hadas, de admirador de las películas de Disney y de seguidor de Harry Potter. Nerea le ha preguntado sobre el futuro distópico e inquietante que se perfila en Tempus fugit, y el joven autor ha dicho que preferiría no se cumplieran determinadas premoniciones, todavía en la ficción-

     Los tres libros que ha publicado hasta el momento Javier Ruescas están teniendo un gran éxito, tanto para lectores adolescentes como para adultos. Durante este fin de semana va a conocer a los lectores de la capital del Ebro y va a compartir inquietudes literarias con la escritora Susana Vallejo.



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