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Se muestran los artículos pertenecientes a Octubre de 2011.

OCTUBRE VERANIEGO

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       Ambiente prefestivo en Zaragoza en esta tarde más veraniega que otoñal. El otoño mostró sus intenciones a finales de julio pero se ha retirado hasta no se sabe cuándo a sus escondrijos secretos. Seguramente vendrá sin avisar. Y tal vez acuda a la cita de los Pilares. Una cita ineludible para la lluvia, el cierzo y las madrugadas desapacibles.

     Pero, de momento, el fin de semana antes de las fiestas del Pilar se está convirtiendo en un aperitivo exquisito. Dicen que siempre son mejores los días previos a un acontecimiento que el acontecimiento mismo. La espera conlleva ilusión, planes utópicos, sueños desgranados. Aunque también supone incertidumbre, dudas, inquietudes agridulces.

     Como suele ser habitual últimamente en esta ciudad, las obras volverán a ser protagonistas de estos nueve días: desvíos de autobuses, excavaciones en pleno centro, raíles del futuro trazado del tranvía... Y, para colmo, los parques y jardines mostrarán su cara más desagradable debido a un conflicto que no acaba de encontrar solución.

     La plaza del Pilar será el centro neurálgico de multitud de actos. Un solo y único espacio para tanta gente ávida de pregones, jotas, ofrendas y actuaciones musicales. También está Valdespartera y el recinto de Interpeñas. Pero quedan demasiado lejos. La gente prefiere el centro. Y cuanto más alboroto, mejor. En pocas ciudades he visto tanta gente en la calle durante estos días como en Zaragoza. Tal vez sea, entre otros motivos, para decir adiós al otoño. Porque una vez acaban los Pilares, una sombra gris parece teñir el cielo azuleante de la ciudad del Ebro.

ALERTA BÉCQUER

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     ¿Os imagináis a dos jóvenes atravesando media España con los huesos del poeta romántico en el maletero de su coche? ¿Os imagináis una visita nocturna al Panteón de Sevillanos Ilustres, en la iglesia sevillana de la Anunciación para apoderarse de los restos de Gustavo Adolfo Bécquer? Todo esto y mucho más podemos encontrar en la última novela de Miguel Mena, Alerta Bécquer, presentada el pasado mes de junio en el recinto del Teatro Romano de Zaragoza.

     El autor de novelas como Bendita calamidad o Piedad, vuelve a las inmediaciones del Moncayo, ese "dios que ya no ampara", para ofrecernos una novela de aventuras, divertida e ingeniosa. Con un estilo ágil y una acertada ambientación espacio-temporal, este locutor de radio y colaborador de varios medios escritos nos sumerge en un relato itinerante que va desde la capital hispalense hasta el pequeño pueblo de Trasmoz, que visitó varias veces el poeta sevillano durante su estancia en Veruela.

      El robo de los restos del poeta por Eduardo y Óscar y su traslado a tierras del Moncayo son el hilo conductor de un relato en el que aparecen los medios de comunicación, un inspector a punto de jubilarse y  nos acercan a diversos ambientes que recrean la época medieval, entre ellos la capital turolense como marco ideal de una historia de amor con final trágico.

     Hay otros entresijos en la novela que vale la pena tener en cuenta: el amor de Eduardo por Dafne que motiva esta locura juvenil; el recorrido por La Mancha, por Cuenca y por tierras aragonesas; la pareja de protagonistas -trasuntos de don Quijote y Sancho; los guiños a Edgar Allan Poe; la alusión a Bigas Luna; la evocación de Alerta OVNI, un programa televisivo de los años 70...

     Una novela que están leyendo con mucho interés jóvenes y adultos. Una manera distinta de acercarse al autor de las Rimas y de las Cartas desde mi celda, un relato inspirado en hechos reales - robo del cráneo del Papa Luna hace unos diez años y pérdida del cráneo de los restos de Goya en Burdeos, en el siglo XIX -. Con esta novela Miguel Mena recupera el estilo y el tono jocoso de Bendita Calamidad y nos devuelve a un Bécquer más cercano, más del siglo XXI.

HASTA SIEMPRE, FÉLIX

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     Este otoño incipiente y caprichoso, este otoño amarillo se nos ha llevado prematuramente a uno de los agitadores culturales más importantes de la cultura aragonesa y de la cultura nacional. Félix Romeo, escritor, crítico y traductor, nacido en el zaragozano barrio de Las Fuentes, destacó desde muy joven por su precocidad lectora y por su audacia creativa. Y destacó también como persona. Una persona independiente, fiel a sus principios, amigo de sus amigos, de un gran corazón.

      Conocí a Félix en el instituto de Miralbueno a principio de los noventa. Acompañaba a Ramón Acín en uno de los actos del programa Invitación a la Lectura, que estaba dando sus primeros pasos y que, lamentablemente, ha desaparecido. Compartimos mesa en el restaurante del centro y en seguida me percaté de su talante intelectual, de su amplia formación literaria y de su madera de crítico. Luego volvimos a encontrarnos en presentaciones de libros, ferias del libro y otros encuentros literarios. También coincidía con él alguna tarde en el colegio Las Fuentes, mientras ejercía de tío con su sonrisa a flor de piel. La última vez que nos vimos fue el la librería Portadores de Sueños con motivo de la presentación de El final del amor, último libro de Marcos Giralt Torrente. Me saludó efusivamente y se interesó por mi labor docente y literaria.

      La noticia de su fallecimiento repentino me ha llegado como un mazazo. Y, aunque no es la primera vez que me estremece la presencia irracional de la muerte, su prematura desaparición me ha dejado helado como a tantos amigos, compañeros y admiradores. Tengo sus novelas en mi estantería. Y he vuelto a releer Amarillo, su última novela. Un relato de ausencia y de rebeldía ante la tragedia de lla muerte. Quiero expresar mi modesto homenaje a Félix en unos versos sentidos, sinceros y otoñales.

                                       Se nos van los amigos

                                      al filo de este otoño amarillento

                                      teñido de nostalgia.

                                       Se nos van los amigos

                                      y nos dejan la estela de sus sueños

                                      y el amor a la vida

                                      y el amor a los nuestros.

                                        Se nos van los amigos

                                      en medio de este otoño desolado,

                                      en medio del dolor y la tristeza

                                      y la herida cruel

                                      de la esperanza.

                                     

LOS COLORES DEL OTOÑO

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      Se derrama el otoño en generosos colores. Un otoño particularmente cálido, un otoño extremadamente seco, un otoño suave y sereno.

      Otoño verdeamarillo a orillas del río. Otoño de contrastes, de silencios, de amaneceres suaves, de crepúsculos silenciosos.

      Si caminas por las riberas del Guadalope  a mediados de octubre, podrás disfrutar de un paisaje muy pintoresco. Los chopos cabeceros intentan sobrevivir al paso del tiempo y a su progresivo abandono, para continuar como señas de identidad de tantos pueblos, de tantos valles, de tantos riachuelos.

      Los colores se mezclan con el susurro de las hojas, que van tapizando los caminos de una sinfonía multicolor. El murmullo del río acompaña esta melodía que se incrementa a medida que avanza el crepúsculo.

     El chopo cabecero es el rey del otoño. Dentro de pocos días se despojará totalmente de su ropaje verdearmarillo. Pero mientras tanto nos regala estas sensaciones efímeras y fugaces. Como el otoño, como la vida, como esta tarde teñida de la luz del sol y de las sombras del inminente crepúsculo.    

    Hay algunos chopos - como el de la fotografía - que se están desmoronando. Son símbolos de una época. Han sido testigos silenciosos de varias generaciones. Han proporcionado madera, sombra, cobijo. Y ahora están emprendiendo el triste camino del olvido. Es una pena que se pierda lo que se había convertido en un valioso patrimonio natural. Pero a muchos ya les ha llegado su último otoño. Un otoño amarillo, ocre, amarronado, nostálgico. Un otoño que seduce los sentidos y muestra la cara más dulce de lo efímero.

LA SONRISA DEL ALBA

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Ya huele a madrugada

ya platea la luna los caminos,...

Se despereza el alba.

 

Los sueños dulces ya se desvanecen

como una espuma blanca

y el alba recupera su sonrisa

cual dama engalanada.

 

Ya huele a madrugada

y el amor aletea en tu ventana

con su traje de gala.

 

La mañana te espera aserenada...

Deja el latido inquieto de tus sueños

y siembra de alegría tu mirada.

 

(La fotografía es de Sol Estevan López)

CREMATORIO, UNA NOVELA SINGULAR

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    Gracias al grupo de lectura Garamond, he leído y comentado recientemente una de las mejores novelas del escritor valenciano Rafael Chirbes (Tavernes de la Valldigna, 1949). Crematorio - premio de la Crítica en 2007 - es mucho más que una novela en la que se llora la muerte del ideólogo Matías Bertomeu. Es un relato que nos acerca, a través de un selecto mosaico de personajes relacionados con el difunto, al desarrollismo urbanístico del Levante español durante las últimas décadas del siglo XX. A través del monólogo interior de Rubén - opulento constructor hermano de Matías - nos adentramos en el microcosmos de Misent, una ciudad costera del Levante venida a menos y amenazada por la cara más oscura del progreso. Una ciudad que podría ser Gandía, Benidorm o el mismo Tavernes. A medida que avanza el relato, se incorporan otros protagonistas: Silvia, la hija de Rubén, de ideas cercanas a su tío; Mónica, la última mujer de Rubén, caprichosa y antojadiza; Juan, el marido de Silvia, crítico que prepara una biografía de Federico Brouard, un escritor fracasado...

     Pero la lectura de Crematorio va mucho más allá del mero entramado argumental. El cambio de puntos de vista - con el excelente uso de la segunda persona - es muy acertado. Los ingredientes culturales: las referencias al cine, a la literatura, al arte,... La alternancia de expresiones coloquiales con un registro más culto, las sensaciones, los sabores, los olores, las metáforas, los símbolos... Todo ello unido a una crítica social contra el desarrollismo salvaje, a una reflexión agridulce sobre el ineludible paso del tiempo, sobre la caducidad, sobre la amenaza ineludible de la vejez o de la muerte.

    Tengo que reconocer, sin embargo, que la lectura de la novela de Chirbes no me ha resultado fácil. Pero los intercambios de opinión con mis compañeros del grupo de lectura me han abierto los ojos a este caleidoscopio narrativo que me ha recordado a Faulkner, a Proust o a Luis Martín Santos. Y me han dado a conocer a un autor que en sus novelas - La caída de Madrid, La larga marcha, La buena letra, Los viejos amigos - retratan los vaivenes y vicisitudes de la sociedad española de las últimas décadas del siglo XX.

     Adjunto un fragmento de la novela, extraído del blog de Enrique Ortiz, para que os animéis a conocer las obras de este autor y disfrutar con su lectura:

      "Hace milenios que se destruye esta tierra. No queda ni un rincón que no haya sido violado. Mira aquí mismo, dentro de Misent. No hay más que leer los periódicos. Durante una obra, destruyen una villa romana, destruyen un hamán almohade, una muralla califal, han destruido media docena de fonduks (al parecer, dicen los periódicos, ésta fue una ciudad comercial en el siglo XII: contactos con Alejandría, con Túnez, con Sicilia). Eso dicen los periódicos que hacemos los constructores. Como si el hamán o la muralla califal no hubieran destruido la muralla o el templo que los precedió. ¿Cuál es el estrato en el que reside la verdad?, ¿en cuál debería la humanidad haberse detenido para ser auténtica? El ruso, con su hiperactividad de insomne: esta mañana tenía los ojos pastosos, olía a alcohol, y a ese destilado agrio que deja en el sudor la cocaína, se notaba que aún no se había acostado. He pensado que seguramente sigue en sus tráficos con Guillén. Y también que capitalismo y cocaína tienen algo en común. Construcción y cocaína tienen mucho en común, además de algunas cuentas corrientes engordadas deprisa. La hiperactividad, el empeño por luchar contra el tiempo. Capitalismo y cocaína, este frenético no parar."

30/10/2011 12:27 josemarco Enlace permanente. LITERATURA No hay comentarios. Comentar.


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